En la jungla del bienestar fisico, podemos encontrar toda clase dealimañas que hacen de este ecosistema un lugar hilarante. Pasen y vean.
La recepcionista mala onda
Estardetrás de un mostrador durante 14 horas diarias ha afectado tanto suestado de ánimo como su culo, eterno receptor de células adiposas. Paracompensar un poco, vive maquillándose y poniéndose perfume, convive conun espejo doble (de esos que tenía tu abuela, de carey, con uno de suslados de espejo con aumento para depilarse bien las cejas) y undelineador de labios que no podría ser más grasa. Tiene las uñas comogarras, perfectamente esculpidas, y para hacerte el ticket de pago delmes marca en el teclado de la computadora con un lápiz, como SusanaGiménez en sus mejores épocas. En un principio por lo menos tiraba buenhumor con los hombres, pero luego de años de ser constantementesubestimada (no olvidemos que convive con profesoras cuyo culo es unaroca tallada) ha terminado por convertirse en una amargada lectora deRevistas Estar Bien, Mía, Para Tí y similares.
La señora que limpia el sudor
Lapobre tiene un trabajo digno de extra de Hollywood. Meter la mano en larejilla del vestuario de hombres demanda mucho coraje. Es la que juntalas toallas que te alquilan en el recinto y las lleva al lavadero,cargando un manojo de hedionda putrefacción sudorosa en su espalda, laque tiene que rasquetear los restos de jabón y los gotones indiscretosde shampoo del piso de las duchas, la que lidia con tampones, toallitasy protectores que misteriosamente van a parar a cualquier lado menos alcesto. Ha perdido por completo su sentido del olfato, por eso es comúnolerla a la distancia: como no reconoce ni el sudor propio ni el ajeno,el vaho a ajo transpirado que emana su cuerpo es perfectamenteidentificable a cuatro cuadras de distancia.
Los profesores
El eterno buenhumorado
Leengramparon las comisuras de los labios a los premolares: el tipo nopara de sonreír desde que llega hasta que se va. Siempre pum paraarriba, siempre contento y exhultante, el eterna buena onda pone enmarcha una maquiavélica estrategia para que sus alumnos se muevan en laclase: pura pila, grititos de satisfacción cada vez que tira unmúsculo, "qué placer hacer abdominales, sientan cómo trabajan", y unlargo etcétera. Mientras los demás bufan y putean por lo bajo, éldisfruta cada segundo de su clase, como si fuera la primera vez (y esoque la viene dando hace diez años, todos los días, tres veces por día).Con él podés entablar dos tipos de relaciones, totalmente opuestas: ote contagia la alegría de vivir y te hace mejor persona, o empezás adetestarlo con toda tu alma porque "vamos, nadie puede sertan feliz tanto tiempo". Generalmente dicta clases movidas, comoaerobics, aerosalsa, aerocumbia, aeropuerto, aeromoza y aerobox.
El flamboyantly gay
Lahomosexualidad le brota por todos los poros, y él está orgulloso deello. No es sólo que le gusten los hombres, no no. El tipo es una diva,que sueña con ser bailarina en el Maipo pero nunca le dio el physiquedu rol. Exagera cada movimiento con premura y dedicación, sus ademanesson exquisitos y llenos de gracia y combina toda su ropa (ajustadahasta lo irrespirable), sin repetir nunca ninguna prenda. Usa calzasmínimas, que marcan su desproporcionado bulto a niveles ridículos, y sedepila las piernas, a un punto tal que muchas de sus alumnas lepreguntan quién le pasa tan bien la cera negra. Generalmente tieneclaritos color miel, pelo engelado y bronceado zarpado de cama solar,lo que lo convierte en un muñeco Kenanatómicamente correcto y sexualmente invertido. Sus clases sonprincipalmente salsa, baile latino, hip-hop, funk y danza clásica ycontemporánea, y le encantaría que alguna de sus alumnas lo reclutarapara animar una despedida de soltera.
El milico retirado
Instruccióntemprana en colegio pupilo y liceo naval, aéreo y militar; el milicoretirado es un coronel rozando los cuarenta que mantiene un físicoenvidiable, digno de un pendejo de veintitantos. Usa el pelo rapado,tiene leves canas y una mandíbula fuerte, cuadrada, acostumbrada agritar órdenes. Su educación a nivel físico se centra en el arte delcombate, en casi todas sus manifestaciones, por eso enseña tae-bo,tae-kwon-do, aikido, origami nuclear y cualquier movimiento queimplique fuerza bruta y violencia innecesaria. Tiene un vozarrón duro ycascado, porta siempre cara de culo inmutable y usa guantes de combateaún cuando sólo tire trompaditas al aire. Le encantaría enseñar enborcegos y uniforme de camuflaje, pero las reglas del gimnasio leobligan a usar zapatillas con cámara de aire, a las que pertinentementele instaló un par de bombas de humo, por las dudas los irreverentes sele rebelen. Lo han visto destruir bolsas de arena a los golpes, gritaren el oído de dulces jovencitas con los ojos inyectados en sangre y echar a más de la mitad de la concurrenciapor "no demostrar lealtad a la patria y al ejercicio". ColeccionaGI-Joe y arma tanques en miniatura, como parte de su fútil terapiaanti-stress. Su ídolo es Van Damme y su jugador preferido en el StreetFighter es Guille.
El relajado
Paz,amor y armonía corporal y mental. Ésa es su filosofía, y la sigue hastael hartazgo. Habla siempre bajito, como susurrando, y no se le entiendeuna mierda lo que explica, porque vos estás a veinte metros dedistancia y haciendo fuerza para no quedarte dormido. Chamuya sobrebosques mágicos, vuelos maravillosos y una sarta de palabreríapseudohippona para que te relajes, y vos seguís pensando en lo buenaque está la flaca que está abriendo el culo en posición de lotoinvertido enfrente tuyo. Se viste con ropas holgadas y en colorespastel, en telas de lino o seda muy ligera, generalmente es calvo orapado y jamás deja escapar un gesto, parece una maquinita rellena deVívere: todo suavecito y odioso. Sus clases son las más humillantes,porque al relajarte más de una vez has dejado escapar un gas contenido,o babeado la colchoneta al son de un ronquido ahogado. Por lo generalenseña pilates o yoga.
El músculo reventado
Esuna masa enorme de músculos henchidos y venas latientes. Entra y nimuestra el carnet. Como para no reconocer su osamenta, su piel rojizade tanto esfuerzo, su pelo cortado como un cepillo, engelado y durocomo todo él, sus musculosas de colores chillones y estridentes queparecen pintadas con latex sobre sus inconmensurables pectorales y susprominentes tetillas…
Pideque le pasen cierta música, especialmente electrónica, para comenzarcon 10 minutos de piernas y 2 horas de brazos y espaldas. Se zarpatanto ejercitando su parte superior que parece un muñeco Michelin alque le desinflaron las piernas. Se mira al espejo, se pone guantes, yempieza a transpirar. Solo. Levanta pesas del tamaño de superpizzas, yestá el acecho por si alguno de sus amigos dotados necesita una manitopara levantar algo muy duro. Hay algo de amistad pseudohomosexual entodo este ritual, que trataremos en otro capítulo. De día come 12 yemasde huevo y de noche come mucha fruta, que acompaña con un "SuplementoVitamínico" (eufemismo pedorro para anabólicos), un polvo mágico quesale de un pote de 20 kilos y que acaba en menos de un mes. A pesar detener semejante masa corporal, tiene una voz muy aniñada y susgenitales son ínfimos, cosa que disimula encasquetándose una mediaenrollada en sus shorts entallados.
Los alumnos
El profesor wannabe
Sele iluminan los ojos cuando el profesor pone música y empieza la clase.Aplaude cuando terminan de elongar, lagrimea como si terminara deescuchar a la Calas cantando Aída y siempre, SIEMPRE se acerca al profepara preguntarle alguna boludez, sólo para que los demás piensen queson re amigos. Como sabe la clase al dedillo, siempre está apuntando alos demás cómo deben hacer los ejercicios, aún cuando él los estéhaciendo mal por estar pendiente de los otros alumnos. Es el lamebotasque ayuda a juntar las colchonetas y las pesitas después de la clase,el que se jacta de "cómo ejercité hoy, me siento re energético, estaclase es buenísima" y el que siempre quiere hacer el curso de profesor,y siempre lo bochan porque tiene menos condición física que una amebaque perdió su única célula.
El musculito esteróidico
Émulodel profe músculo reventado, copia cada uno de sus movimientos, come elmismo polvo de mierda y compra sus musculosas en el mismo local.Lástima que el pibe mide 1.50 de alto y si sigue ejercitando, va aalcanzar la misma medida de ancho. Es como un enano de Blancanieves quelimó y empezó a levantar troncos por el bosque, no hay ropa que lequede bien y encima se cree grosso, cuando todos saben que es un petisoprepotente y toreador, que a la primera de cambio se come los mocos.
El gay copado
Seprende en todas, es el mejor amigo de todas las minas que van al gym ytiene tips de belleza para cualquier problema. Lo peor de todo es queel flaco está bueno, y las chicas viven preguntándose la causa desemejante desperdicio. Hace muchas abdominales, ejercicios de espalda ysobre todo de culo. Debe querer reforzarlo para la fiesta de la noche.
La adolescente regordeta
Detestair al gimnasio, sólo asiste porque su madre, su nutricionista y unaorden judicial se lo demandan. Todavía no perdió la grasa infantil,pero ya quiere hacerse las tetas. Tiene aparatos fijos, anteojos, elpelo graso y todos los granos del mundo amuchados en su cara, pero nole importa. Hace los ejercicios a desgano, se va antes, no se ducha yse va sucia a la casa y siempre se ubica atrás de todo, al costadito,para echarse resoplando mientras los demás saltan. Es la más sabia detodas: sabe que sudarla todo el día no va a cambiar el culo gigante quela pileta de genes le está por regalar.
El ama de casa pre-verano
Esla versión adulta de la adolescente regordeta: vive zampándose combosen Mc Donald's, bizcochitos de grasa con el mate y dulce de leche acucharadas soperas durante todo el año, hasta que empieza el calorcito.Ahí es cuando se enciende una señal de alerta en su cerebro que dice:"Estela, este año no vas a entrar en la malla si seguís así!". Actoseguido, se anota en un gimnasio, empieza una dieta truchísima que lehace bajar la presión y se desmaya después de cada abdominal. Llega alverano pálida, caída, ojerosa, con menos pelo y menos energía quenunca. Y cuando vuelve de Mar Chiquita, empieza a comer como cerdo devuelta.
La separada reciente
Semata en el gimnasio, va a todas las clases, pero no va por amor aldeporte. Va a conocer hombres (potenciales garches) y mujeres(potenciales compañeras de infortunio con quien juntarse los sábadospor la noche a conocer aún más potenciales garches). Se compra lascalzas más ajustadas que puede encontrar en Once, se retoca elmaquillaje después de cada clase, va a hacer aparatos con el brushingrecién hecho e histeriquea con el profesor, con sus compañeros y hastacon la señora de la limpieza. Está despechada y desquiciada.
Los internados seriales
Soncomo Droppy. Están en todo el gimnasio, todo el tiempo, en cada rincón.Te los cruzás en todas las clases, en el vestuario, a toda hora.Esperan en la puerta del gimnasio hasta que abre, y bajan la persianacuando cierra. Sufren por no poder hacer dos clases al mismo tiempo,pero compensan un poco yendo religiosamente sábados y domingos. Nohablan de otra cosa, no viven para otra cosa. Se rumorea por ahí que enun principio hablaban y todo. Ahora son como autistas que van rotandosobre los aparatos con la mirada fija y la mueca de esfuerzo constante.Se les rompe el corazón si se rompe una máquina, viven pendientes de supeso y cuando nadie los ve, lustran las pesitas y les dan besos mimosos.