TRIANGULO DE LAS BERMUDAS
Triángulo de las Bermudas, también conocido como el Triángulo del Diablo, es un área geográfica situada en el Océano Atlántico entre las islas Bermudas, y Fort Lauderdale (Florida) (La unión de estos tres puntos forma, lógicamente, un triángulo). Es famoso porque en esa zona han habido numerosas despariciones de barcos y aviones, muchas de las cuales aún están sin explicación, así como ciertos fenómenos que algunos han reportado (luces, mal funcionamiento de brújulas, entre otros). El triángulo que forman los puntos antes mencionados es casi equilátero, con un área aproximada de 1.2 millones de km² (casi medio millón de millas cuadradas).
El pretendido misterio adquirió mucha fama, gracias especialmente a Charles Berlitz, autor del célebre libro El Triángulo de las Bermudas (1974).
A pesar de las creencias populares, los Guardacostas de los Estados Unidos y otras fuentes citan estadísticas que indican que el número de incidentes que involucran aviones y buques perdidos no es mayor que en otra parte del mundo igual de transitada. Mientras que se ha demostrado que muchos de los supuestos misterios no eran tales al analizarlos con detalle, teniendo inexactitudes que circulan durante décadas, algunos todavía no tienen una explicación.
En su libro El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado (1977), Larry Kusche demostró que muchos de los casos citados por los difusores del supuesto misterio ni siquiera existieron (presentaban números de vuelo falsos o de barcos inventados), y que la mayoría de las tragedias que sí ocurrieron se situaron fuera de los límites del "Triángulo" (ver enlace externo más abajo). El resto de los casos podía ser explicado en términos banales. Según Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio".
Algunos de los casos informados por Berlitz y otros creadores del leyenda fueron los siguientes:
Nombres de barcos: Rosalie, Mary Celeste, Atlanta, Freya, Cyclops (carguero con 308 hombres a bordo), Raifuku Maru, Cotopaxi, Stavenger, John and Mary, Angulo-Australian, Gloria Colite, Rubicon, Sandra, Connemara IV, Anita, etc.
Nombres y tipos de aviones: Super Contellation, Martin Mariner, C-54, dos Turdor IV, DC-3, Globemaster, York, KB-50, etc.
La Corriente del Golfo, un área con un tiempo bastante inestable, también pasa por el triángulo al abandonar el Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso hace inevitable que algunos barcos se adentren en tormentas y —raramente— se pierdan sin dejar rastro, especialmente antes del desarrollo de las telecomunicaciones, el radar y los satélites a finales del siglo XX.
Las primeras menciones y su nombre
Cristóbal Colón mencionó el avistamiento de animales extraños cerca de los limites del triangulo e incluso hizo recorridos por el triángulo de las Bermudas. En un momento dado informó que él y su tripulación observaron "extrañas luces danzantes en el horizonte". En otro caso ellos observaron lo que parecía un meteoro cayendo. En otro momento él escribió en su bitácora acerca de movimientos extraños de la brújula en este área.
La primera mención documentada acerca de desapariciones en el área se hizo en 1951 por E.V.W. Jones como periodista en el servicio de Prensa Asociada respecto a algunos barcos perdidos. El artículo de Jones notó la "misteriosa desaparición" de barcos, aviones y pequeños botes en la región y le dio el nombre de "Triángulo del Diablo". Posteriormente fue mencionado en 1952 en un artículo de Revista de Destino por George X. Sand, quien subrayó varias "extrañas desapariciones marinas". En 1964, Vincent Geddis se refirió al área como "El Mortal Triángulo de las Bermudas", después de esto el nombre "Triángulo de las Bermudas" se hizo común.
Respuestas racionales
El mito del Triángulo de las Bermudas fue una invención de Vincent Gaddis en un artículo publicado en 1964 por la revista pulp fiction norteamericana Argosy. Charles Berlitz lo popularizaría años más tarde gracias a su best-seller "El Triángulo de las Bermudas", donde se recopilan casos reales de desapariciones mezclados con falsedades e invenciones del autor.
Las desapariciones dentro de la zona, ya que si bien la zona es una de las que más tráfico aéreo y marítimo registran, la frecuencia de los accidentes es proporcionalmente muy baja, en comparación con otros puntos del globo. La aseguradora marina Lloyd de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que cualquier otra área del océano, y no cobra tarifas adicionales por el paso a través de esta región. Los archivos de la Guardia Costera confirman su conclusión. De hecho, el número de supuestas desapariciones es relativamente insignificante considerado el número de naves y aviones que pasan regularmente a través del triángulo.
Aunque ya existía el precedente de Gaddis, tal como se ha explicado, la tasa de accidentalidad de la zona, no ofrecían casos suficientes de desapariciones que pudiera incluír en su libro y que tuvieran algún punto no resuelto en la aclaración del accidente. Por este motivo, Berlitz recurrió a diversas estratagemas para hinchar su obra.
Varios de los barcos que Berlitz usó no se encontraban en ese enclave geográfico. Es el caso del Mary Celeste, que se hundió entre las Azores y la Península Iberica. El Freya también lo sitúa en las Bermudas, pero desaparece en el Pacífico, así como el Raifuku Maru, que desapareció en el Atlántico Norte.
Tambíen hay desaparaciones que no son tales, como las del caso de los buques de guerra Proteus y el Nereus (1941) que esta constatado que se hundieron en acciones bélicas. Para el hundimiento del Rubicon, Berlitz mintió afirmando que desapareció en circustancias de clima normal cuando está comprobado que hubo una fuerte tormenta en la zona. En otras ocasiones, recurrió a escribir sobre barcos fictícios, como el Stavenger.
Además el tríangulo de las Bermudas en una de las zonas con mas tráfico aereo y naval de todo el mundo y con incidencias climáticas como tormentas y huracanes, cosa que hace muy factible y explicable la cantidad de naves hundidas, sobre todo antes de la invención de los sistemas de navegación actuales. Estos han desbaratado la invención de Berlitz, ya que no se ha vuelto a registrar un caso de aeronave desparecida en una de las zonas con más tráfico aéreo del mundo.
El Misterio Resuelto del Triángulo de las Bermudas por Kusche
La investigación de Kusche reveló varias inexactitudes e inconsistencias entre los relatos de Charles Berlitz y las declaraciones de algunos testigos, participantes, y otros involucrados en los incidentes iniciales. Él notó casos dónde la información pertinente no fue comunicada, tales como la desaparición del viajero Donald Crowhurst la cual Berlitz había presentado como un misterio, a pesar de la clara evidencia de que Crowhurst había inventado la historia de su viaje y que probablemente este había cometido un suicidio. Otro ejemplo fue el barco-transporte que Berlitz describió como perdido sin rastro por tres días en el Atlántico cuando estuvo perdido por tres días en un puerto del mismo nombre (puerto Atlántico) en el Océano Pacífico. Kusche argumentó que un gran porcentaje de los incidentes que había infundido la misteriosa influencia del triángulo realmente ocurrieron fuera de esta área.
Kusche llego a varias conclusiones:
* Los barcos y aviones que se informaron perdidos en el área no era un número significativo, proporcionalmente hablando, que en cualquier otra parte del océano.
* El número de desapariciones que ocurrieron en una área que es frecuentada por las tormentas tropicales, no fue desproporcionada, improbable, ni misteriosa.
* Las estadísticas de los casos fueron exageradas debido a una pobre investigación. Por ejemplo, algunos botes informados como perdidos y que eventualmente regresaron a su puerto con retraso, permanecieron registrados como "perdidos".
* Las circunstancias de desapariciones confirmadas fueron frecuentemente mal descritas en los relatos de Berlitz. Por ejemplo, el número de barcos que desaparecieron en un supuesto clima tranquilo no contaron con reportes de pronóstico del clima en su tiempo.
* "La Leyenda del Triángulo de la Bermudas es un misterio fabricado... perpetuado por escritores que intencionalmente o ignorantemente hicieron uso de conceptos erróneos, razonamiento defectuoso, y sensacionalismo”. (Epilogo, p. 277)
* Según Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio".
Hidratos de Metano
Una explicación de algunas de las desapariciones se centra en la presencia de grandes campos de hidratos de metano en las plataformas continentales. En 1981 fue publicada una investigación sobre la aparición de hidratos de metano en el área de Blake Ridge al sur de la costa sureste de los Estados Unidos, por la United States Geological Survey. [4] Las erupciones periódicas de metano pueden producir regiones de agua espumosa que no es capaz de proveer una flotación adecuada para los barcos. Si este fuera el caso, dicha área que se llegase a formar alrededor de un barco provocaría que este se hundiera muy rápido y sin previo aviso. Los experimentos de laboratorio han probado que las burbujas pueden de hecho hundir un modelo a escala al disminuir la densidad del agua.
Triángulo de las Bermudas, también conocido como el Triángulo del Diablo, es un área geográfica situada en el Océano Atlántico entre las islas Bermudas, y Fort Lauderdale (Florida) (La unión de estos tres puntos forma, lógicamente, un triángulo). Es famoso porque en esa zona han habido numerosas despariciones de barcos y aviones, muchas de las cuales aún están sin explicación, así como ciertos fenómenos que algunos han reportado (luces, mal funcionamiento de brújulas, entre otros). El triángulo que forman los puntos antes mencionados es casi equilátero, con un área aproximada de 1.2 millones de km² (casi medio millón de millas cuadradas).
El pretendido misterio adquirió mucha fama, gracias especialmente a Charles Berlitz, autor del célebre libro El Triángulo de las Bermudas (1974).
A pesar de las creencias populares, los Guardacostas de los Estados Unidos y otras fuentes citan estadísticas que indican que el número de incidentes que involucran aviones y buques perdidos no es mayor que en otra parte del mundo igual de transitada. Mientras que se ha demostrado que muchos de los supuestos misterios no eran tales al analizarlos con detalle, teniendo inexactitudes que circulan durante décadas, algunos todavía no tienen una explicación.
En su libro El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado (1977), Larry Kusche demostró que muchos de los casos citados por los difusores del supuesto misterio ni siquiera existieron (presentaban números de vuelo falsos o de barcos inventados), y que la mayoría de las tragedias que sí ocurrieron se situaron fuera de los límites del "Triángulo" (ver enlace externo más abajo). El resto de los casos podía ser explicado en términos banales. Según Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio".
Algunos de los casos informados por Berlitz y otros creadores del leyenda fueron los siguientes:
Nombres de barcos: Rosalie, Mary Celeste, Atlanta, Freya, Cyclops (carguero con 308 hombres a bordo), Raifuku Maru, Cotopaxi, Stavenger, John and Mary, Angulo-Australian, Gloria Colite, Rubicon, Sandra, Connemara IV, Anita, etc.
Nombres y tipos de aviones: Super Contellation, Martin Mariner, C-54, dos Turdor IV, DC-3, Globemaster, York, KB-50, etc.
La Corriente del Golfo, un área con un tiempo bastante inestable, también pasa por el triángulo al abandonar el Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso hace inevitable que algunos barcos se adentren en tormentas y —raramente— se pierdan sin dejar rastro, especialmente antes del desarrollo de las telecomunicaciones, el radar y los satélites a finales del siglo XX.
Las primeras menciones y su nombre
Cristóbal Colón mencionó el avistamiento de animales extraños cerca de los limites del triangulo e incluso hizo recorridos por el triángulo de las Bermudas. En un momento dado informó que él y su tripulación observaron "extrañas luces danzantes en el horizonte". En otro caso ellos observaron lo que parecía un meteoro cayendo. En otro momento él escribió en su bitácora acerca de movimientos extraños de la brújula en este área.
La primera mención documentada acerca de desapariciones en el área se hizo en 1951 por E.V.W. Jones como periodista en el servicio de Prensa Asociada respecto a algunos barcos perdidos. El artículo de Jones notó la "misteriosa desaparición" de barcos, aviones y pequeños botes en la región y le dio el nombre de "Triángulo del Diablo". Posteriormente fue mencionado en 1952 en un artículo de Revista de Destino por George X. Sand, quien subrayó varias "extrañas desapariciones marinas". En 1964, Vincent Geddis se refirió al área como "El Mortal Triángulo de las Bermudas", después de esto el nombre "Triángulo de las Bermudas" se hizo común.
Respuestas racionales
El mito del Triángulo de las Bermudas fue una invención de Vincent Gaddis en un artículo publicado en 1964 por la revista pulp fiction norteamericana Argosy. Charles Berlitz lo popularizaría años más tarde gracias a su best-seller "El Triángulo de las Bermudas", donde se recopilan casos reales de desapariciones mezclados con falsedades e invenciones del autor.
Las desapariciones dentro de la zona, ya que si bien la zona es una de las que más tráfico aéreo y marítimo registran, la frecuencia de los accidentes es proporcionalmente muy baja, en comparación con otros puntos del globo. La aseguradora marina Lloyd de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que cualquier otra área del océano, y no cobra tarifas adicionales por el paso a través de esta región. Los archivos de la Guardia Costera confirman su conclusión. De hecho, el número de supuestas desapariciones es relativamente insignificante considerado el número de naves y aviones que pasan regularmente a través del triángulo.
Aunque ya existía el precedente de Gaddis, tal como se ha explicado, la tasa de accidentalidad de la zona, no ofrecían casos suficientes de desapariciones que pudiera incluír en su libro y que tuvieran algún punto no resuelto en la aclaración del accidente. Por este motivo, Berlitz recurrió a diversas estratagemas para hinchar su obra.
Varios de los barcos que Berlitz usó no se encontraban en ese enclave geográfico. Es el caso del Mary Celeste, que se hundió entre las Azores y la Península Iberica. El Freya también lo sitúa en las Bermudas, pero desaparece en el Pacífico, así como el Raifuku Maru, que desapareció en el Atlántico Norte.
Tambíen hay desaparaciones que no son tales, como las del caso de los buques de guerra Proteus y el Nereus (1941) que esta constatado que se hundieron en acciones bélicas. Para el hundimiento del Rubicon, Berlitz mintió afirmando que desapareció en circustancias de clima normal cuando está comprobado que hubo una fuerte tormenta en la zona. En otras ocasiones, recurrió a escribir sobre barcos fictícios, como el Stavenger.
Además el tríangulo de las Bermudas en una de las zonas con mas tráfico aereo y naval de todo el mundo y con incidencias climáticas como tormentas y huracanes, cosa que hace muy factible y explicable la cantidad de naves hundidas, sobre todo antes de la invención de los sistemas de navegación actuales. Estos han desbaratado la invención de Berlitz, ya que no se ha vuelto a registrar un caso de aeronave desparecida en una de las zonas con más tráfico aéreo del mundo.
El Misterio Resuelto del Triángulo de las Bermudas por Kusche
La investigación de Kusche reveló varias inexactitudes e inconsistencias entre los relatos de Charles Berlitz y las declaraciones de algunos testigos, participantes, y otros involucrados en los incidentes iniciales. Él notó casos dónde la información pertinente no fue comunicada, tales como la desaparición del viajero Donald Crowhurst la cual Berlitz había presentado como un misterio, a pesar de la clara evidencia de que Crowhurst había inventado la historia de su viaje y que probablemente este había cometido un suicidio. Otro ejemplo fue el barco-transporte que Berlitz describió como perdido sin rastro por tres días en el Atlántico cuando estuvo perdido por tres días en un puerto del mismo nombre (puerto Atlántico) en el Océano Pacífico. Kusche argumentó que un gran porcentaje de los incidentes que había infundido la misteriosa influencia del triángulo realmente ocurrieron fuera de esta área.
Kusche llego a varias conclusiones:
* Los barcos y aviones que se informaron perdidos en el área no era un número significativo, proporcionalmente hablando, que en cualquier otra parte del océano.
* El número de desapariciones que ocurrieron en una área que es frecuentada por las tormentas tropicales, no fue desproporcionada, improbable, ni misteriosa.
* Las estadísticas de los casos fueron exageradas debido a una pobre investigación. Por ejemplo, algunos botes informados como perdidos y que eventualmente regresaron a su puerto con retraso, permanecieron registrados como "perdidos".
* Las circunstancias de desapariciones confirmadas fueron frecuentemente mal descritas en los relatos de Berlitz. Por ejemplo, el número de barcos que desaparecieron en un supuesto clima tranquilo no contaron con reportes de pronóstico del clima en su tiempo.
* "La Leyenda del Triángulo de la Bermudas es un misterio fabricado... perpetuado por escritores que intencionalmente o ignorantemente hicieron uso de conceptos erróneos, razonamiento defectuoso, y sensacionalismo”. (Epilogo, p. 277)
* Según Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio".
Hidratos de Metano
Una explicación de algunas de las desapariciones se centra en la presencia de grandes campos de hidratos de metano en las plataformas continentales. En 1981 fue publicada una investigación sobre la aparición de hidratos de metano en el área de Blake Ridge al sur de la costa sureste de los Estados Unidos, por la United States Geological Survey. [4] Las erupciones periódicas de metano pueden producir regiones de agua espumosa que no es capaz de proveer una flotación adecuada para los barcos. Si este fuera el caso, dicha área que se llegase a formar alrededor de un barco provocaría que este se hundiera muy rápido y sin previo aviso. Los experimentos de laboratorio han probado que las burbujas pueden de hecho hundir un modelo a escala al disminuir la densidad del agua.