La caducidad de los yogures es un mito
Alguna vez en la vida, todos nos hemos preguntado sobre la fecha de caducidad de los yogures (si, dije bien, una vez en la vida, si alguien opina que él nunca lo ha pensado… es sólo porque aún no ha ocurrido…) que tenemos cualquiera de nosotros en casa. Pues bien, un yogur cualquiera, sin aditivos de proteínas, almidones, colorantes, saborizantes, acidulantes y demás “antes”, pueden mantenerse perfectamente comestibles durante meses… ¡y sin refrigeración! (siempre y cuando no se abra, por aquello de las bacterias, que se empeñan en poner todo fatal).
Bueno, bromas aparte, imaginemos un yogur en una repisa de nuestra cocina: lo compramos en agosto y ya en diciembre decidimos abrirlo a ver qué ha pasado. Pues bien, en primer lugar hay que explicar que durante todo este tiempo se ha producido una reacción química en la que el ácido aumenta porque hay un alto nivel de fermentación. Si probásemos el yogur, seguramente nos parecería demasiado ácido y lo tiraríamos, pero eso no quiere decir que no sea comestible, sino que nuestro paladar no está acostumbrado a sabores tan ácidos y rápidamente lo relacionamos con una sensación de malestar producido por un yogur “caducado”. De hecho, una de las razones por las que se pone una fecha de caducidad tan corta es tan simple como que los fabricantes no quieren vender yogures con mucho nivel de acidez puesto que éstos no tienen mucha salida de ventas, y si el público lo asociara, toda la infraestructura comercial se desmoronaría.
Sea como fuere, lo que sí queremos dejar claro es que el yogur no sería perjudicial, sino que con ese nivel de producto ácido en el cuerpo, estaríamos más protegidos ante la proliferación de microorganismos. Ésta es la teoría de los tan de moda Lactovit, Actimel y similares… yogures ácidos.
A partir de ahora, si tienes un yogur en casa sin aditivos ni cosas por el estilo, no te preocupes si se pasa unos días, seguro que estará más bueno.
Hoy me he comido un yogur caducado.
Hace unas semanas, a cuento del tema de las reacciones químicas, les comenté a mis alumnos que los yogures no caducan sino que, conforme pasa el tiempo, la fermentación del yogur aumenta, con lo que la cantidad de ácido producida en ella aumenta.
La fecha de caducidad representa, a efectos prácticos, la fecha en la cual el yogur se ha vuelto lo suficientemente ácido como para que el consumidor lo rechace. Con la fecha de caducidad, el fabricante intenta evitar que asocien su marca con yogures ácidos (son poco comerciales). Pero el hecho de que el yogur se haya vuelto ácido no quiere decir, ni mucho menos, que sea perjudicial para la salud. Más bien al contrario. En general la capacidad de crecimiento de un posible microorganismo contaminante decrece con el aumento de la acidez del medio, por lo que cuanto más ácido se vuelve el yogur más seguro es (siempre que permanezca cerrado). De esta forma, un yogur sin aditivos puede mantenerse perfectamente comestible durante meses (si la acidez no te molesta), incluso fuera del refrigerador. (http://www.uv.es/~jaguilar/curioso/yogur.html)
La primera reacción de los alumnos fue de incredulidad y no he tenido más remedio que demostrárselo. Daba la casualidad que tenía unos yogures que tenía fecha de caducidad de 26 de marzo de 2010 (26 días caducados). Hoy, sobre las 11:30 de la mañana me lo he comido en clase. Son las 23:30 y aún no he tenido ningún efecto adverso. La prueba de que no ocurre nada será que mañana me presente en clase sin ningún problema intestinal. Crucemos los dedos.
De todos modos, siempre es mejor cumplir con las fechas. Pero si se pasa un poco de fecha, uno, dos, tres días o una semana, no es necesario tirarlos, aún se puede comer.
Alguna vez en la vida, todos nos hemos preguntado sobre la fecha de caducidad de los yogures (si, dije bien, una vez en la vida, si alguien opina que él nunca lo ha pensado… es sólo porque aún no ha ocurrido…) que tenemos cualquiera de nosotros en casa. Pues bien, un yogur cualquiera, sin aditivos de proteínas, almidones, colorantes, saborizantes, acidulantes y demás “antes”, pueden mantenerse perfectamente comestibles durante meses… ¡y sin refrigeración! (siempre y cuando no se abra, por aquello de las bacterias, que se empeñan en poner todo fatal).
Bueno, bromas aparte, imaginemos un yogur en una repisa de nuestra cocina: lo compramos en agosto y ya en diciembre decidimos abrirlo a ver qué ha pasado. Pues bien, en primer lugar hay que explicar que durante todo este tiempo se ha producido una reacción química en la que el ácido aumenta porque hay un alto nivel de fermentación. Si probásemos el yogur, seguramente nos parecería demasiado ácido y lo tiraríamos, pero eso no quiere decir que no sea comestible, sino que nuestro paladar no está acostumbrado a sabores tan ácidos y rápidamente lo relacionamos con una sensación de malestar producido por un yogur “caducado”. De hecho, una de las razones por las que se pone una fecha de caducidad tan corta es tan simple como que los fabricantes no quieren vender yogures con mucho nivel de acidez puesto que éstos no tienen mucha salida de ventas, y si el público lo asociara, toda la infraestructura comercial se desmoronaría.
Sea como fuere, lo que sí queremos dejar claro es que el yogur no sería perjudicial, sino que con ese nivel de producto ácido en el cuerpo, estaríamos más protegidos ante la proliferación de microorganismos. Ésta es la teoría de los tan de moda Lactovit, Actimel y similares… yogures ácidos.
A partir de ahora, si tienes un yogur en casa sin aditivos ni cosas por el estilo, no te preocupes si se pasa unos días, seguro que estará más bueno.
Hoy me he comido un yogur caducado.
Hace unas semanas, a cuento del tema de las reacciones químicas, les comenté a mis alumnos que los yogures no caducan sino que, conforme pasa el tiempo, la fermentación del yogur aumenta, con lo que la cantidad de ácido producida en ella aumenta.
La fecha de caducidad representa, a efectos prácticos, la fecha en la cual el yogur se ha vuelto lo suficientemente ácido como para que el consumidor lo rechace. Con la fecha de caducidad, el fabricante intenta evitar que asocien su marca con yogures ácidos (son poco comerciales). Pero el hecho de que el yogur se haya vuelto ácido no quiere decir, ni mucho menos, que sea perjudicial para la salud. Más bien al contrario. En general la capacidad de crecimiento de un posible microorganismo contaminante decrece con el aumento de la acidez del medio, por lo que cuanto más ácido se vuelve el yogur más seguro es (siempre que permanezca cerrado). De esta forma, un yogur sin aditivos puede mantenerse perfectamente comestible durante meses (si la acidez no te molesta), incluso fuera del refrigerador. (http://www.uv.es/~jaguilar/curioso/yogur.html)
La primera reacción de los alumnos fue de incredulidad y no he tenido más remedio que demostrárselo. Daba la casualidad que tenía unos yogures que tenía fecha de caducidad de 26 de marzo de 2010 (26 días caducados). Hoy, sobre las 11:30 de la mañana me lo he comido en clase. Son las 23:30 y aún no he tenido ningún efecto adverso. La prueba de que no ocurre nada será que mañana me presente en clase sin ningún problema intestinal. Crucemos los dedos.
De todos modos, siempre es mejor cumplir con las fechas. Pero si se pasa un poco de fecha, uno, dos, tres días o una semana, no es necesario tirarlos, aún se puede comer.