Cuando nos sentamos a meditar buscamos encontrar una conexión que nos permita descubrir nuestra identidad, en algunos casos, en otros buscamos la identificación con nuestro creador, podemos también buscar directamente a nuestro creador o encontrar en la meditación la certeza de que él existe.
Son conceptos diferentes, cuando decimos que Dios está en nuestro interior, lo primero que se nos ocurre pensar es en un individuo sentado muy tranquilamente en su sillón observando el gran espectáculo que puede significar el mundo, el universo.
Cuál sería la razón, el motivo que haya impulsado a Dios a crear al mundo y en él al hombre y a la mujer, porque yo no me imagino a un Dios maquiavélico que este disfrutando con todos los males que los seres humanos debemos enfrentar día a día.
Cuando decimos que Dios es perfecto no estamos afirmando que el mundo es perfecto.
El tema teológico que ha traído a la iglesia de cabeza es justamente ese, como un Dios perfecto puede crear una obra tan imperfecta.
Se conforma creando el cuento que ya nadie se lo lleva del hombre expulsado del paraíso a causa de su pecado original.
Y para encontrar la fórmula perfecta que cierre bien los números, encontró la manera de devolver al hombre al paraíso con la venida de Jesús.
Jesucristo es el hijo de Dios que lava el pecado del mundo al entregar su vida por esta causa, movido por el amor a la humanidad.
Con este cuento que conforma a los grandes pensadores que ha tenido la iglesia a lo largo de su historia el mundo consigue que las cuentas cierren bien, a modo de la contabilidad de la empresa, el que rompió el equilibrio divino es perdonado por su creador y de esta manera regresa al rebaño celeste.
Y forma parte también de este increíble cuento destinado a que la humanidad se haga trampas al solitario que vamos llevando la sobrevivencia en un mundo que se cae a pedazos, en una lucha constante para no aceptar la realidad.
¿Porque nos deberíamos sentar a meditar?
¿Por qué estamos tan intranquilos, con la sensación de que algo está mal, y que deberíamos hacer alguna cosa para repararlo?
¿Qué es lo que está mal?
Tal vez lo que realmente este mal es pensar que tenemos todas las respuestas.
Y si es así, porque no podemos encontrar la fórmula que nos permita solucionar los enormes problemas que nos aquejan.
Porque la cosa va de mal en peor, el clima se está descontrolando totalmente,
La crisis económica que golpea al mundo entero no encuentra la formula que le permita equilibrar las cuentas, la guerra está a la vuelta de la esquina y nada parece contenerla definitivamente.
Encontramos un Papa que se las sabe todas, que es el súper héroe que no le teme a nada y que va por el mundo embestido de verdades, esto es así porque a la iglesia se le acabó la letra, la empresa se viene a pique y es necesario encontrar la renovación que le impida caer o que le permita salir del abismo en que está cayendo, por falta de sangre fresca que renueve sus cuadros, por falta de fieles que continúen la tradición de solucionar todo mediante rezos inútiles.
Venimos al mundo con una vocación inherente, que viene de la más remota profundidad de los tiempos, pero el mundo no está preparado para que podamos realizar esta vocación.
Realizar el trabajo que nos fue asignado es una misión imposible en el mundo del maya, de la ilusión, pero también del mal que sabe que su aniquilación está representada por justamente el logro de esta meta, de esta realización.
Cuando hacemos lo que tenemos que hacer, el mundo empieza a temblar, porque sus cimientos son la mentira, la explotación indebida, la intolerancia, la apariencia engañosa.
Y lo que pasa, pasa por culpa nuestra, no es fulano ni mengano los que están corrompiendo al mundo, somos todos, acollarados en el no se puede, en el es imposible, en el no vale la pena.
Cuando un ser humano recorre el camino de la realización, las puertas comienzan a abrirse.
Porque la verticalidad del mundo existe, porque hay un orden establecido que está por encima de cualquier poder que pretenda interponerse, que pretenda desviar el fin para el que hemos nacido.
Hay un AGIA que podemos seguir, una orden divina, y ella es “realiza tu vida”, no tu muerte.
Cada acto que podamos realizar siempre va a estar definido en un sentido o en otro.
Y para la realización de nuestra existencia hay una única exigencia que debemos cumplir
la orden vertical emanada del creador: “ entrégame tu vida y te daré a cambio una paz infinita”
Nos conformamos también pensando en el libre albedrio, en la libertad de elección que podemos tener en cada acto, y esta es la enorme mentira que nos han vendido desde hace siglos, en este mundo vertical la única libertad que podemos tener es la de morir.
Hay una enorme diversidad de maneras de morir, a través de la gula, del alcohol, del tabaquismo, de la vida desenfrenada, de la vida del exceso en todo sentido, de la vida sin sentido, vivida tan solo por vivir como quien anda en auto hasta que el combustible se consuma totalmente.
Pero la libertad de vivir no es libre, es hacer una única cosa, seguir un único camino, una vía recta, pero estamos tan atrapados, tan confundidos, tan mareados que no sabemos a ciencia cierta por dónde empezar, o no sabemos si tendremos la fuerza de espíritu para poder hacerlo.
Y es ahí que el camino que os propongo tiene sentido.
El camino del conocimiento es el camino de la realización, sentarse a practicar las técnicas es comenzar una revolución total, es reconocer en primer lugar que lo necesitamos hacer.
Y al hacerlo podemos reconocer nuestra misión. A lo que hemos venido, y a partir de ese momento todo comienza a cobrar sentido
MARIO C. ARISMENDI
WWW.TECNICASDELCONOCIMIENTO.COM
Son conceptos diferentes, cuando decimos que Dios está en nuestro interior, lo primero que se nos ocurre pensar es en un individuo sentado muy tranquilamente en su sillón observando el gran espectáculo que puede significar el mundo, el universo.
Cuál sería la razón, el motivo que haya impulsado a Dios a crear al mundo y en él al hombre y a la mujer, porque yo no me imagino a un Dios maquiavélico que este disfrutando con todos los males que los seres humanos debemos enfrentar día a día.
Cuando decimos que Dios es perfecto no estamos afirmando que el mundo es perfecto.
El tema teológico que ha traído a la iglesia de cabeza es justamente ese, como un Dios perfecto puede crear una obra tan imperfecta.
Se conforma creando el cuento que ya nadie se lo lleva del hombre expulsado del paraíso a causa de su pecado original.
Y para encontrar la fórmula perfecta que cierre bien los números, encontró la manera de devolver al hombre al paraíso con la venida de Jesús.
Jesucristo es el hijo de Dios que lava el pecado del mundo al entregar su vida por esta causa, movido por el amor a la humanidad.
Con este cuento que conforma a los grandes pensadores que ha tenido la iglesia a lo largo de su historia el mundo consigue que las cuentas cierren bien, a modo de la contabilidad de la empresa, el que rompió el equilibrio divino es perdonado por su creador y de esta manera regresa al rebaño celeste.
Y forma parte también de este increíble cuento destinado a que la humanidad se haga trampas al solitario que vamos llevando la sobrevivencia en un mundo que se cae a pedazos, en una lucha constante para no aceptar la realidad.
¿Porque nos deberíamos sentar a meditar?
¿Por qué estamos tan intranquilos, con la sensación de que algo está mal, y que deberíamos hacer alguna cosa para repararlo?
¿Qué es lo que está mal?
Tal vez lo que realmente este mal es pensar que tenemos todas las respuestas.
Y si es así, porque no podemos encontrar la fórmula que nos permita solucionar los enormes problemas que nos aquejan.
Porque la cosa va de mal en peor, el clima se está descontrolando totalmente,
La crisis económica que golpea al mundo entero no encuentra la formula que le permita equilibrar las cuentas, la guerra está a la vuelta de la esquina y nada parece contenerla definitivamente.
Encontramos un Papa que se las sabe todas, que es el súper héroe que no le teme a nada y que va por el mundo embestido de verdades, esto es así porque a la iglesia se le acabó la letra, la empresa se viene a pique y es necesario encontrar la renovación que le impida caer o que le permita salir del abismo en que está cayendo, por falta de sangre fresca que renueve sus cuadros, por falta de fieles que continúen la tradición de solucionar todo mediante rezos inútiles.
Venimos al mundo con una vocación inherente, que viene de la más remota profundidad de los tiempos, pero el mundo no está preparado para que podamos realizar esta vocación.
Realizar el trabajo que nos fue asignado es una misión imposible en el mundo del maya, de la ilusión, pero también del mal que sabe que su aniquilación está representada por justamente el logro de esta meta, de esta realización.
Cuando hacemos lo que tenemos que hacer, el mundo empieza a temblar, porque sus cimientos son la mentira, la explotación indebida, la intolerancia, la apariencia engañosa.
Y lo que pasa, pasa por culpa nuestra, no es fulano ni mengano los que están corrompiendo al mundo, somos todos, acollarados en el no se puede, en el es imposible, en el no vale la pena.
Cuando un ser humano recorre el camino de la realización, las puertas comienzan a abrirse.
Porque la verticalidad del mundo existe, porque hay un orden establecido que está por encima de cualquier poder que pretenda interponerse, que pretenda desviar el fin para el que hemos nacido.
Hay un AGIA que podemos seguir, una orden divina, y ella es “realiza tu vida”, no tu muerte.
Cada acto que podamos realizar siempre va a estar definido en un sentido o en otro.
Y para la realización de nuestra existencia hay una única exigencia que debemos cumplir
la orden vertical emanada del creador: “ entrégame tu vida y te daré a cambio una paz infinita”
Nos conformamos también pensando en el libre albedrio, en la libertad de elección que podemos tener en cada acto, y esta es la enorme mentira que nos han vendido desde hace siglos, en este mundo vertical la única libertad que podemos tener es la de morir.
Hay una enorme diversidad de maneras de morir, a través de la gula, del alcohol, del tabaquismo, de la vida desenfrenada, de la vida del exceso en todo sentido, de la vida sin sentido, vivida tan solo por vivir como quien anda en auto hasta que el combustible se consuma totalmente.
Pero la libertad de vivir no es libre, es hacer una única cosa, seguir un único camino, una vía recta, pero estamos tan atrapados, tan confundidos, tan mareados que no sabemos a ciencia cierta por dónde empezar, o no sabemos si tendremos la fuerza de espíritu para poder hacerlo.
Y es ahí que el camino que os propongo tiene sentido.
El camino del conocimiento es el camino de la realización, sentarse a practicar las técnicas es comenzar una revolución total, es reconocer en primer lugar que lo necesitamos hacer.
Y al hacerlo podemos reconocer nuestra misión. A lo que hemos venido, y a partir de ese momento todo comienza a cobrar sentido
MARIO C. ARISMENDI
WWW.TECNICASDELCONOCIMIENTO.COM