guilloteguillote
Usuario (Uruguay)
PROLOGO En la vida vamos asumiendo distintos desafíos y si lo pensamos un poco tal vez la vida consista en asumir e ir venciendo diferentes retos, tales como solucionar el pan de cada día, concretar una realización profesional, vivir en pareja, etc.….. Normalmente nuestras preocupaciones giran en torno a cuestiones que tienen que ver con nuestra inserción en la sociedad, las características de esta inserción son totalmente particulares para cada caso y ellas son determinantes para condicionar nuestra conducta y nuestra felicidad. Nuestras vidas se desarrollan rodeados de personas que nos quieren, nos apoyan, nos aconsejan, nos odian, nos envidian, o si hay interés de por medio, que generalmente los hay, estamos inmersos en un juego de tires y aflojes, de intrigas en la lucha de saber quién dice la verdad y quien nos miente esperando sacar algún rédito. Buscamos encontrar en la sociedad personas afines a nuestra manera de pensar para compartir experiencias e intercambiar ideas que ensanchen nuestra visión del mundo, para compartir un tiempo que sin ellos sería muy pesado de vivir, porque nadie quiere ni debe estar solo. Así nos encontramos siempre en algún extremo de no tener nunca un momento de soledad, o de tener demasiada soledad. La soledad es una compañía que presenta diversos ángulos, podemos estar solos en medio de muchas personas por falta de comunicación con ellas, podemos sentirnos solos por la ausencia de nuestros seres queridos a pesar de la comunicación con las personas que nos rodean; podemos sentir soledad por sentir que tenemos mucho para dar pero no encontramos a quien, podemos tener un sentimiento de soledad independientemente de cuál sea nuestra realidad, y en muchos casos estar realmente solos. O el otro extremo, nuestra vida social es tan intensa que en medio de tanto barullo comenzamos a percibir que hay alguien que está ausente, hemos perdido la conexión con nosotros mismos, por tanto exceso de comunicación nos encontramos aturdidos y desearíamos tener un momento de soledad. ¿Qué pasa cuando esto ocurre? Cuando nos sentamos a reflexionar, cuando se da ese momento de recogimiento surgen un montón de preguntas, ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué espero de mí? ¿Por qué tal o cual cosa salieron mal? ¿Yo tuve algo que ver? ¿Por qué no supe que tal cosa iba a pasar? ¿En tal cuestión no recibí ningún alerta? Al final surge la gran pregunta- que si no lo hace textualmente está presente en forma subyacente - ¿estoy conforme con mi vida, estoy conforme conmigo? Por otro lado ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi destino? Y la más importante de todas ¿Cuál es el valor de la vida? Cuanto más vivimos menos encontramos las respuestas, por mucho hurgar no encontramos a nadie que nos dé respuestas satisfactorias. Cuando cerramos los ojos el sentimiento que tenemos es el de tener por delante una inmensa bóveda, un precinto cerrado, sentimos que nos encontramos en una pieza donde la única compañía es la soledad. Todos en mayor o menor medida tenemos este sentimiento en algún momento de nuestra vida y esto nos impulsa a tomar caminos diferentes para encontrar una respuesta que nos satisfaga. La inmensa mayoría de los seres humanos termina por aceptar una religión que si bien no puede dar una certeza absoluta de sus mensajes al menos nos da un consuelo pero a pesar de ello las preguntas siguen sin respuestas y lo que es más importante, a pesar de la práctica religiosa el sentimiento de soledad sigue presente. O de lo contrario descartamos todos estos planteos ante la impotencia de encontrar la verdad absoluta. La verdad absoluta se vuelve una verdad relativa porque es absoluta si yo la acepto como tal. Solo a partir de la fe ella cobra vida, si tú tienes la suficiente fe en que algo existe, existirá para ti y solo para ti. Esto se parece mucho a una actitud mágica, un concepto es verdadero relativo a mi fe, es mi mente que dicta el fallo que hace que tal cosa sea cierta o no. Pero si aplicáramos este principio a todo nuestro conocimiento entonces el relacionamiento entre las personas sería muy difícil o imposible. Un grupo de personas nos hemos puesto de acuerdo en que Dios además de todas las características que normalmente le asignamos anda por el mundo con un gorro blanco, para nosotros esto es un principio de fe, le queremos dar un carácter muy importante porque si se trata de Dios la cosa es muy seria, así que además de tener fe en que esto es cierto le agregaremos el título de dogma para que este principio de que Dios tiene un gorro blanco sea más importante. Esto es falso, para cualquiera que tenga un poco de sentido común esto es muy obvio. Quiere decir que no necesariamente necesitamos realizar un análisis muy profundo para darnos cuenta que los mensajes religiosos no encierran la verdad que responde a todas las preguntas. Lo mismo podemos afirmar de los principios filosóficos, Descartes, Santo Tomas, J. P. Sartre y tantos otros realizan análisis basados en un solo aspecto de nuestra realidad interior como lo es el razonamiento, a través de la lógica y de la deducción se intenta dar respuestas a inquietudes totalmente parciales. A través de sus obras puedo ensanchar mi conocimiento, puedo comprender una parte de mí, pero a lo que hace a mis interrogantes más profundas no están en ellos las respuestas. Fundamentalmente somos seres con profundos sentimientos y la mayoría de las veces nuestra conducta responde más a los sentimientos que al resultado de un análisis puramente racional; como decimos vulgarmente “nos dejamos llevar por los sentimientos” Comprendernos a nosotros mismos significa entender a nuestros sentimientos. Lo primero que tenemos que entender es que para cada uno de nosotros el centro del universo somos nosotros mismos, nada existe sin nuestra presencia, solo existe lo que conocemos, o dicho de otra manera, algo existe a partir del momento en que tomo conocimiento de ello. Quiere decir que todo cobra significado en relación con cada uno de nosotros, cada persona en particular tiene un mundo particular. De acuerdo a este razonamiento podemos concluir que solo cada uno puede conocer y entender su propio mundo, y porque es una realidad única y particular los únicos capacitados para incidir en él somos cada uno en su vida particular. Las respuestas a todas estas cuestiones no están en un análisis racional, no necesitamos aprender medicina ni sicología ni metafísica para entender las cuestiones más importantes de nuestra existencia. Porque lo primero que debemos saber es que no estamos solos, si no lo sabemos racionalmente lo podemos intuir, tenemos la intuición de una presencia en nuestro día a día. Para muchos es el ángel de la guarda, para otros “nuestra conciencia”, o tal vez nuestro amigo invisible, es como una abeja que nos acompaña todo el día. Que nos susurra al oído, que nos tienta, que nos recrimina, que llegamos a sentirnos artos de su presencia o que de pronto sentimos que ante su silencio hay alguien que no está y nos sentimos extraños y angustiados por este hecho. Las respuestas a todas estas cuestiones están en nuestro interior. El camino que les voy a proponer es el recorrido de nuestro interior, de afuera para adentro, utilizando como vehículo las herramientas que más adelante describo. Para encontrarlas deberemos encarar el reto más grande que en la vida podemos encontrar, para aceptarlo y encarar este desafió deberemos ser extremadamente valientes. Vamos a entrar a explorar nuestra mente, aprenderemos su funcionamiento, descubriremos los tesoros que encierra, descubriremos que tiene un mecanismo que tiene el propósito de acelerar su crecimiento y lo pondremos en marcha. Vamos a poner orden en el desorden que representa nuestras contradicciones porque las iremos analizando poco a poco y con mucha paciencia podremos comenzar a experimentar altos sentimientos, de alegría, de entusiasmo, nos sentiremos exaltados por sentir que funciona, estaremos excitados esperando un nuevo día para avanzar en nuevos descubrimientos, iremos conquistando una mejor calidad de vida que aumentará nuestra alegría de vivir, al cambiar nosotros cambiará nuestro entorno porque las personas que nos rodean lo notarán, sentirán que hay algo diferente en nosotros , Las personas se acercaran más a nosotros sintiendo una mezcla de curiosidad y de asombro. Por eso el desafió es tan grande, tendremos que inspeccionar nuestra mente, realizar en ella una verdadera radiografía, ella tiene todas las respuestas pero no nos las va a dar con tan solo preguntárselo. Primero tendremos que vencer a los centinelas que aparecen como conceptos, verdaderos soldados que estarán atrincherados dispuestos a dar la pelea para evitar que nadie llegue a la morada de ella. ¿Quién es ella? La señora que todo lo sabe, la dueña de nuestro interior, ella se encuentra en lo más recóndito de nuestra libido. Si no tenemos el equipo necesario para este viaje no podremos atravesar ni siquiera la primera puerta, que será la primera de muchas. Estas puertas se presentan como impenetrables, inviolables, pero a medida que las vamos abriendo el cerrojo es cada vez más fácil de abrir. Porque también hay un detalle muy importante, no podemos violar estas puertas, mucho menos romperlas, precisamos de la llave apropiada para abrirla las primeras, más adelante necesitaremos convencer a esta señora para que las abra porque de las puertas interiores solo ella tiene las llaves, podemos decir que es la señora de las llaves, ella es la guardiana de nuestro tesoro que no sabemos que tenemos, pero que muchos lo sospechamos. Cuando llegamos finalmente a esta morada comprendemos totalmente el significado de nuestra vida, porque se trata de ser uno con nosotros mismos, realizar el conocimiento totalmente es fundirse en un abrazo con nuestro ser interior, alcanzar la completa armonía interior significa también alcanzar la completa armonía con el exterior No vamos a dejar de tener problemas, los tendremos a diario como todos los seres humanos los tenemos, pero los veremos desde una perspectiva diferente, porque no nos alcanzaran, entenderemos que son eso, problemas que están ahí para ser resueltos o no, pero que son independientes de nosotros. Yo no soy mis problemas, cuando los enfrente en la mayoría de los casos serán como una burbuja que apenas los pinchas, desaparecerán, y esto será así porque habrás encontrado la alegría de vivir que siempre estuvo en tu interior y que no podías llegar a ella. Estas puertas son las capas que ha ido creando nuestra mente a lo largo de una existencia mucho más antigua de lo que podamos pensar. Cuando liberas totalmente tus emociones, tus miedos, tus mayores anhelos y tus más grandes represiones, si lo haces en forma abrupta con psicofármacos y diferentes drogas solo logras confusión al punto de dañarte sin ninguna comprensión de ello. Pero si tienes los instrumentos apropiados podrás con un poco de paciencia ir liberando las distintas capas que forman tu mente, iras ganando espacio en áreas que normalmente pertenecen al inconsciente, pero fundamentalmente conquistaras tu propio yo, serás dueño de ti mismo desplazando al inquilino que representa todo lo que tú no dominas. Quiero aclarar dadas las cuestiones o los cuestionamientos de géneros actuales que cuando hago referencia al hombre se entiende que digo hombres y mujeres. http://tecnicasdelconocimiento.blogspot.com/
Cuando nos sentamos a meditar buscamos encontrar una conexión que nos permita descubrir nuestra identidad, en algunos casos, en otros buscamos la identificación con nuestro creador, podemos también buscar directamente a nuestro creador o encontrar en la meditación la certeza de que él existe. Son conceptos diferentes, cuando decimos que Dios está en nuestro interior, lo primero que se nos ocurre pensar es en un individuo sentado muy tranquilamente en su sillón observando el gran espectáculo que puede significar el mundo, el universo. Cuál sería la razón, el motivo que haya impulsado a Dios a crear al mundo y en él al hombre y a la mujer, porque yo no me imagino a un Dios maquiavélico que este disfrutando con todos los males que los seres humanos debemos enfrentar día a día. Cuando decimos que Dios es perfecto no estamos afirmando que el mundo es perfecto. El tema teológico que ha traído a la iglesia de cabeza es justamente ese, como un Dios perfecto puede crear una obra tan imperfecta. Se conforma creando el cuento que ya nadie se lo lleva del hombre expulsado del paraíso a causa de su pecado original. Y para encontrar la fórmula perfecta que cierre bien los números, encontró la manera de devolver al hombre al paraíso con la venida de Jesús. Jesucristo es el hijo de Dios que lava el pecado del mundo al entregar su vida por esta causa, movido por el amor a la humanidad. Con este cuento que conforma a los grandes pensadores que ha tenido la iglesia a lo largo de su historia el mundo consigue que las cuentas cierren bien, a modo de la contabilidad de la empresa, el que rompió el equilibrio divino es perdonado por su creador y de esta manera regresa al rebaño celeste. Y forma parte también de este increíble cuento destinado a que la humanidad se haga trampas al solitario que vamos llevando la sobrevivencia en un mundo que se cae a pedazos, en una lucha constante para no aceptar la realidad. ¿Porque nos deberíamos sentar a meditar? ¿Por qué estamos tan intranquilos, con la sensación de que algo está mal, y que deberíamos hacer alguna cosa para repararlo? ¿Qué es lo que está mal? Tal vez lo que realmente este mal es pensar que tenemos todas las respuestas. Y si es así, porque no podemos encontrar la fórmula que nos permita solucionar los enormes problemas que nos aquejan. Porque la cosa va de mal en peor, el clima se está descontrolando totalmente, La crisis económica que golpea al mundo entero no encuentra la formula que le permita equilibrar las cuentas, la guerra está a la vuelta de la esquina y nada parece contenerla definitivamente. Encontramos un Papa que se las sabe todas, que es el súper héroe que no le teme a nada y que va por el mundo embestido de verdades, esto es así porque a la iglesia se le acabó la letra, la empresa se viene a pique y es necesario encontrar la renovación que le impida caer o que le permita salir del abismo en que está cayendo, por falta de sangre fresca que renueve sus cuadros, por falta de fieles que continúen la tradición de solucionar todo mediante rezos inútiles. Venimos al mundo con una vocación inherente, que viene de la más remota profundidad de los tiempos, pero el mundo no está preparado para que podamos realizar esta vocación. Realizar el trabajo que nos fue asignado es una misión imposible en el mundo del maya, de la ilusión, pero también del mal que sabe que su aniquilación está representada por justamente el logro de esta meta, de esta realización. Cuando hacemos lo que tenemos que hacer, el mundo empieza a temblar, porque sus cimientos son la mentira, la explotación indebida, la intolerancia, la apariencia engañosa. Y lo que pasa, pasa por culpa nuestra, no es fulano ni mengano los que están corrompiendo al mundo, somos todos, acollarados en el no se puede, en el es imposible, en el no vale la pena. Cuando un ser humano recorre el camino de la realización, las puertas comienzan a abrirse. Porque la verticalidad del mundo existe, porque hay un orden establecido que está por encima de cualquier poder que pretenda interponerse, que pretenda desviar el fin para el que hemos nacido. Hay un AGIA que podemos seguir, una orden divina, y ella es “realiza tu vida”, no tu muerte. Cada acto que podamos realizar siempre va a estar definido en un sentido o en otro. Y para la realización de nuestra existencia hay una única exigencia que debemos cumplir la orden vertical emanada del creador: “ entrégame tu vida y te daré a cambio una paz infinita” Nos conformamos también pensando en el libre albedrio, en la libertad de elección que podemos tener en cada acto, y esta es la enorme mentira que nos han vendido desde hace siglos, en este mundo vertical la única libertad que podemos tener es la de morir. Hay una enorme diversidad de maneras de morir, a través de la gula, del alcohol, del tabaquismo, de la vida desenfrenada, de la vida del exceso en todo sentido, de la vida sin sentido, vivida tan solo por vivir como quien anda en auto hasta que el combustible se consuma totalmente. Pero la libertad de vivir no es libre, es hacer una única cosa, seguir un único camino, una vía recta, pero estamos tan atrapados, tan confundidos, tan mareados que no sabemos a ciencia cierta por dónde empezar, o no sabemos si tendremos la fuerza de espíritu para poder hacerlo. Y es ahí que el camino que os propongo tiene sentido. El camino del conocimiento es el camino de la realización, sentarse a practicar las técnicas es comenzar una revolución total, es reconocer en primer lugar que lo necesitamos hacer. Y al hacerlo podemos reconocer nuestra misión. A lo que hemos venido, y a partir de ese momento todo comienza a cobrar sentido MARIO C. ARISMENDI WWW.TECNICASDELCONOCIMIENTO.COM