PROLOGO En la vida vamos asumiendo distintos desafíos y si lo pensamos un poco tal vez la vida consista en asumir e ir venciendo diferentes retos, tales como solucionar el pan de cada día, concretar una realización profesional, vivir en pareja, etc.….. Normalmente nuestras preocupaciones giran en torno a cuestiones que tienen que ver con nuestra inserción en la sociedad, las características de esta inserción son totalmente particulares para cada caso y ellas son determinantes para condicionar nuestra conducta y nuestra felicidad. Nuestras vidas se desarrollan rodeados de personas que nos quieren, nos apoyan, nos aconsejan, nos odian, nos envidian, o si hay interés de por medio, que generalmente los hay, estamos inmersos en un juego de tires y aflojes, de intrigas en la lucha de saber quién dice la verdad y quien nos miente esperando sacar algún rédito. Buscamos encontrar en la sociedad personas afines a nuestra manera de pensar para compartir experiencias e intercambiar ideas que ensanchen nuestra visión del mundo, para compartir un tiempo que sin ellos sería muy pesado de vivir, porque nadie quiere ni debe estar solo. Así nos encontramos siempre en algún extremo de no tener nunca un momento de soledad, o de tener demasiada soledad. La soledad es una compañía que presenta diversos ángulos, podemos estar solos en medio de muchas personas por falta de comunicación con ellas, podemos sentirnos solos por la ausencia de nuestros seres queridos a pesar de la comunicación con las personas que nos rodean; podemos sentir soledad por sentir que tenemos mucho para dar pero no encontramos a quien, podemos tener un sentimiento de soledad independientemente de cuál sea nuestra realidad, y en muchos casos estar realmente solos. O el otro extremo, nuestra vida social es tan intensa que en medio de tanto barullo comenzamos a percibir que hay alguien que está ausente, hemos perdido la conexión con nosotros mismos, por tanto exceso de comunicación nos encontramos aturdidos y desearíamos tener un momento de soledad. ¿Qué pasa cuando esto ocurre? Cuando nos sentamos a reflexionar, cuando se da ese momento de recogimiento surgen un montón de preguntas, ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué espero de mí? ¿Por qué tal o cual cosa salieron mal? ¿Yo tuve algo que ver? ¿Por qué no supe que tal cosa iba a pasar? ¿En tal cuestión no recibí ningún alerta? Al final surge la gran pregunta- que si no lo hace textualmente está presente en forma subyacente - ¿estoy conforme con mi vida, estoy conforme conmigo? Por otro lado ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi destino? Y la más importante de todas ¿Cuál es el valor de la vida? Cuanto más vivimos menos encontramos las respuestas, por mucho hurgar no encontramos a nadie que nos dé respuestas satisfactorias. Cuando cerramos los ojos el sentimiento que tenemos es el de tener por delante una inmensa bóveda, un precinto cerrado, sentimos que nos encontramos en una pieza donde la única compañía es la soledad. Todos en mayor o menor medida tenemos este sentimiento en algún momento de nuestra vida y esto nos impulsa a tomar caminos diferentes para encontrar una respuesta que nos satisfaga. La inmensa mayoría de los seres humanos termina por aceptar una religión que si bien no puede dar una certeza absoluta de sus mensajes al menos nos da un consuelo pero a pesar de ello las preguntas siguen sin respuestas y lo que es más importante, a pesar de la práctica religiosa el sentimiento de soledad sigue presente. O de lo contrario descartamos todos estos planteos ante la impotencia de encontrar la verdad absoluta. La verdad absoluta se vuelve una verdad relativa porque es absoluta si yo la acepto como tal. Solo a partir de la fe ella cobra vida, si tú tienes la suficiente fe en que algo existe, existirá para ti y solo para ti. Esto se parece mucho a una actitud mágica, un concepto es verdadero relativo a mi fe, es mi mente que dicta el fallo que hace que tal cosa sea cierta o no. Pero si aplicáramos este principio a todo nuestro conocimiento entonces el relacionamiento entre las personas sería muy difícil o imposible. Un grupo de personas nos hemos puesto de acuerdo en que Dios además de todas las características que normalmente le asignamos anda por el mundo con un gorro blanco, para nosotros esto es un principio de fe, le queremos dar un carácter muy importante porque si se trata de Dios la cosa es muy seria, así que además de tener fe en que esto es cierto le agregaremos el título de dogma para que este principio de que Dios tiene un gorro blanco sea más importante. Esto es falso, para cualquiera que tenga un poco de sentido común esto es muy obvio. Quiere decir que no necesariamente necesitamos realizar un análisis muy profundo para darnos cuenta que los mensajes religiosos no encierran la verdad que responde a todas las preguntas. Lo mismo podemos afirmar de los principios filosóficos, Descartes, Santo Tomas, J. P. Sartre y tantos otros realizan análisis basados en un solo aspecto de nuestra realidad interior como lo es el razonamiento, a través de la lógica y de la deducción se intenta dar respuestas a inquietudes totalmente parciales. A través de sus obras puedo ensanchar mi conocimiento, puedo comprender una parte de mí, pero a lo que hace a mis interrogantes más profundas no están en ellos las respuestas. Fundamentalmente somos seres con profundos sentimientos y la mayoría de las veces nuestra conducta responde más a los sentimientos que al resultado de un análisis puramente racional; como decimos vulgarmente “nos dejamos llevar por los sentimientos” Comprendernos a nosotros mismos significa entender a nuestros sentimientos. Lo primero que tenemos que entender es que para cada uno de nosotros el centro del universo somos nosotros mismos, nada existe sin nuestra presencia, solo existe lo que conocemos, o dicho de otra manera, algo existe a partir del momento en que tomo conocimiento de ello. Quiere decir que todo cobra significado en relación con cada uno de nosotros, cada persona en particular tiene un mundo particular. De acuerdo a este razonamiento podemos concluir que solo cada uno puede conocer y entender su propio mundo, y porque es una realidad única y particular los únicos capacitados para incidir en él somos cada uno en su vida particular. Las respuestas a todas estas cuestiones no están en un análisis racional, no necesitamos aprender medicina ni sicología ni metafísica para entender las cuestiones más importantes de nuestra existencia. Porque lo primero que debemos saber es que no estamos solos, si no lo sabemos racionalmente lo podemos intuir, tenemos la intuición de una presencia en nuestro día a día. Para muchos es el ángel de la guarda, para otros “nuestra conciencia”, o tal vez nuestro amigo invisible, es como una abeja que nos acompaña todo el día. Que nos susurra al oído, que nos tienta, que nos recrimina, que llegamos a sentirnos artos de su presencia o que de pronto sentimos que ante su silencio hay alguien que no está y nos sentimos extraños y angustiados por este hecho. Las respuestas a todas estas cuestiones están en nuestro interior. El camino que les voy a proponer es el recorrido de nuestro interior, de afuera para adentro, utilizando como vehículo las herramientas que más adelante describo. Para encontrarlas deberemos encarar el reto más grande que en la vida podemos encontrar, para aceptarlo y encarar este desafió deberemos ser extremadamente valientes. Vamos a entrar a explorar nuestra mente, aprenderemos su funcionamiento, descubriremos los tesoros que encierra, descubriremos que tiene un mecanismo que tiene el propósito de acelerar su crecimiento y lo pondremos en marcha. Vamos a poner orden en el desorden que representa nuestras contradicciones porque las iremos analizando poco a poco y con mucha paciencia podremos comenzar a experimentar altos sentimientos, de alegría, de entusiasmo, nos sentiremos exaltados por sentir que funciona, estaremos excitados esperando un nuevo día para avanzar en nuevos descubrimientos, iremos conquistando una mejor calidad de vida que aumentará nuestra alegría de vivir, al cambiar nosotros cambiará nuestro entorno porque las personas que nos rodean lo notarán, sentirán que hay algo diferente en nosotros , Las personas se acercaran más a nosotros sintiendo una mezcla de curiosidad y de asombro. Por eso el desafió es tan grande, tendremos que inspeccionar nuestra mente, realizar en ella una verdadera radiografía, ella tiene todas las respuestas pero no nos las va a dar con tan solo preguntárselo. Primero tendremos que vencer a los centinelas que aparecen como conceptos, verdaderos soldados que estarán atrincherados dispuestos a dar la pelea para evitar que nadie llegue a la morada de ella. ¿Quién es ella? La señora que todo lo sabe, la dueña de nuestro interior, ella se encuentra en lo más recóndito de nuestra libido. Si no tenemos el equipo necesario para este viaje no podremos atravesar ni siquiera la primera puerta, que será la primera de muchas. Estas puertas se presentan como impenetrables, inviolables, pero a medida que las vamos abriendo el cerrojo es cada vez más fácil de abrir. Porque también hay un detalle muy importante, no podemos violar estas puertas, mucho menos romperlas, precisamos de la llave apropiada para abrirla las primeras, más adelante necesitaremos convencer a esta señora para que las abra porque de las puertas interiores solo ella tiene las llaves, podemos decir que es la señora de las llaves, ella es la guardiana de nuestro tesoro que no sabemos que tenemos, pero que muchos lo sospechamos. Cuando llegamos finalmente a esta morada comprendemos totalmente el significado de nuestra vida, porque se trata de ser uno con nosotros mismos, realizar el conocimiento totalmente es fundirse en un abrazo con nuestro ser interior, alcanzar la completa armonía interior significa también alcanzar la completa armonía con el exterior No vamos a dejar de tener problemas, los tendremos a diario como todos los seres humanos los tenemos, pero los veremos desde una perspectiva diferente, porque no nos alcanzaran, entenderemos que son eso, problemas que están ahí para ser resueltos o no, pero que son independientes de nosotros. Yo no soy mis problemas, cuando los enfrente en la mayoría de los casos serán como una burbuja que apenas los pinchas, desaparecerán, y esto será así porque habrás encontrado la alegría de vivir que siempre estuvo en tu interior y que no podías llegar a ella. Estas puertas son las capas que ha ido creando nuestra mente a lo largo de una existencia mucho más antigua de lo que podamos pensar. Cuando liberas totalmente tus emociones, tus miedos, tus mayores anhelos y tus más grandes represiones, si lo haces en forma abrupta con psicofármacos y diferentes drogas solo logras confusión al punto de dañarte sin ninguna comprensión de ello. Pero si tienes los instrumentos apropiados podrás con un poco de paciencia ir liberando las distintas capas que forman tu mente, iras ganando espacio en áreas que normalmente pertenecen al inconsciente, pero fundamentalmente conquistaras tu propio yo, serás dueño de ti mismo desplazando al inquilino que representa todo lo que tú no dominas. Quiero aclarar dadas las cuestiones o los cuestionamientos de géneros actuales que cuando hago referencia al hombre se entiende que digo hombres y mujeres. http://tecnicasdelconocimiento.blogspot.com/
Las Cuatro Tecnicas del Conocimiento
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