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Usuario (Perú)

Primer post: 31 may 2014Último post: 3 sept 2014
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Pesadillas Mortales cp5
ParanormalporAnónimo6/4/2014

"Para triunfar en la lucha de la vida el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra." Pesadilla 3: Mis hermanas se van justo antes de que termine el sueño Alguna vez tuvieron esa sensación de creer ver el futuro mediante los sueños que suelen tener, bueno eso me pasó con esta pesadilla, terminó el 2004, tuve pesadillas varias, pero no podía controlarlas, aún no, nos cambiamos de casa y todo iba de maravilla, buenas calificaciones, una dulce y tierna enamorada, y el consuelo de mis hermanas cuando tenía alguna pesadilla, ellas se daban cuenta, porque la mayoría de las noches nos quedábamos solos en casa, mis padres salían a menudo, y me escuchaban mientras hablaba dormido o golpeaba cosas mientras soñaba, ellas me despertaban y los sueños nunca llegaban al final. Era abril de 2005, fue un sábado, lo recuerdo porque mis padres salían a reuniones sólo los sábados, esa noche mis hermanas invitaron a un grupo de amigos de la universidad, y se quedaron en el segundo piso de la casa, mi hermano y yo estábamos en el tercero, nos mandaron a dormir temprano, así que bueno, no nos quedaba de otra, nos fuimos a dormir, pero por alguna razón yo no lo podía hacer, después de un rato, nos llamaron, levanté a mi hermano y salimos del cuarto, pidieron comida rápida, sus amigos ya se habían ido, comimos y ahora sí, a dormir, esa noche no la olvidaré nunca… Mis hermanas dormían, una en el segundo piso y la otra en una habitación aparte de la mía, en el tercero, sólo estábamos los cuatro, yo como ya lo había mencionado, no podía dormir, así que me quedé filosofando de la vida como muchos de los que están leyendo, de pronto sentí un escalofrío, sentí miedo, aquel miedo que hacía tener esa cosa en mis sueños, pero esta vez, estaba despierto, sentí aquel temor y no podía moverme, es decir, podía, pero el miedo no me dejaba, no quería hacerlo, sentí un frío que me recorrió el cuerpo, una respiración a mi costado de la cama, todo se volvió silencio, estaba todo tan cayado, de pronto sonó mi cómoda muy fuerte, esa cosa la golpeó fuertemente, escuché como un cajón se abrió de golpe, mi hermano que dormía en la cama de abajo (camarote), se despertó bruscamente y me llamó- “Gabriel, ¿escuchaste eso?, ¿qué fue?...¿tú también escuchaste el rugido?” - yo me quedé atónito, mi hermano escuchó un rugido, esa cosa era real, no sólo yo lo podía escuchar, me levanté despacio y vi el cajón abierto y la imagen de Jesús que estaba en mi cómoda, ahora; tirada en el suelo. Le dije - sí, lo escuché también, pero debió ser el viento (como muchas respuestas que debes haber escuchado cuando te pasa algo raro) vuelve a dormir, no es nada - a veces mentir es la mejor manera de escapar a una respuesta que ni tú mismo quieres escuchar, por supuesto, el que no iba a poder dormir era yo, esa cosa me había seguido, yo ya no había tenido sueños en donde apareciera, de alguna manera se hizo presente y me dio a saber que era real. A pesar de todo, mis hermanas no habían escuchado nada, como si el cuarto fuese a prueba de sonido, aislado, y no se escapara ningún ruido a fuera. Logré concebir el sueño, no recuerdo que pasó al principio, recuerdo un patio, juegos de parque, niños, pero de pronto aparecí sentado en una carpeta, era mi salón de clases, pero mi futuro salón de secundaria, ya que aún cursaba el 4to de primaria, a cada costado estaban sentadas mis hermanas, mirando el pizarrón, les pregunté - ¿qué hacen aquí? - me miraron, sus rostros estaban pálidos, sus ojos no tenían pupilas, sentí miedo, el miedo de siempre, a pesar de sentirlo en cada pesadilla, siempre era igual, esa combinación de desesperación con impotencia, al mirarlas cara a cara, vi pasar una sombra por la puerta de salida, volteé la mirada y cuando volví, mis dos hermanas estaban a mi lado derecho, un poco más lejos, ambas, una al lado de otra, frente a la puerta de salida, me miraron por última vez, me dijeron- “adiós.” - ambas, y sus rostros se empezaron a desfigurar, se distorsionaron, era repulsiva la imagen, se levantaron y en la puerta estaba de pie aquel hombre de negro, ellas se dirigieron a la puerta y se fueron, el hombre me vio, y me pareció ver que se reía, escuché carcajadas, me paralicé, no podía moverme y sentí la carpeta, podía sentir mis brazos apoyados , mi uniforme, mis zapatos, sentía todo alrededor, y tomé consciencia del sueño, me empecé a sentir muy triste porque me dejaron, me sentía sólo, sin protección, ahora nadie me iba a despertar antes del final, el hombre se acercó lentamente hacia a mí, se agachó y me miró, escuché una especie de rugido, era como si me quisiera decir algo, me golpeó y me lanzó de la carpeta, las patas de la carpeta tenían puntas que estaban clavadas al suelo, él cogió la carpeta y la arrancó del suelo, luego la tiró encima de mí, me mató y me desperté de inmediato, aún podía sentir las puntas en mi cuerpo, y logré ver una sombra al pie de mi cama, que pasó de manera fugaz, bajé del camarote, y vi a mi hermano… él estaba atado por las extremidades a cada columna del camarote, entonces me volví a paralizar, como si alguien me detuviese, no podía moverme o gritar, miré mi cama, y allí estaba él, el hombre de negro parado encima, empezó a saltar y la cama de arriba le cayó a mi hermano menor encima, empecé a llorar sin consuelo, no podía resistir el dolor que fue ver cómo mató a mi hermano, fue cuando rompí a gritar pidiendo ayuda, y mientras más gritaba, más me despertaba, hasta que por fin terminó, aún era un sueño y no lo sabía. Desperté llorando pero no llegué a gritar de verdad, sólo pronuncié la palabra “ayuda” mientras dormía, según mi hermano, que escuchó todo, ya que no pudo dormir cuando le dije que lo hiciera, él me contó que intentó despertarme pero que yo le dije-“no molestes, vete”- dijo que parecía no ser mi voz, se asustó mucho y se metió a la cama, luego oyó como me movía bruscamente, así que subió a mi cama y me vio descubierto, la sábana estaba a mis pies, y yo temblaba, tenía una almohada en la cara, él la sacó y me escuchó pidiendo ayuda, se asustó y bajó a su cama, el miedo no le dejaba hacer más por mí, luego me percibió levantarme, creo que me salvó la vida ese día, aunque tal vez hubiese preferido que acabe todo de una puta vez en aquel momento y no soñar lo de ahora. Mis hermanas, ambas, viajaron ese mismo año, la menor (que me lleva 10 años) se fue al extranjero en mayo, y la mayor (que me lleva 11 años), viajó por trabajo en agosto. Tal vez vi el futuro, vi que ellas se irían, tendrían una mejor oportunidad en otro sitio y la aprovecharían, o quizás, sólo quizás, él me dijo que alejaría de mí a las únicas personas que me levantaban justo antes de que termine el sueño. Anterior: Siguiente: Pesadilla 4: Pecados y tentaciones, todo está bien

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¿Alguna vez quisiste no estar vivo? cp4
ParanormalporAnónimo6/4/2014

"Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido." Capítulo IV: A pesar de todo, aún sentimos Creímos que ya todo estaba perdido. No nos servía de nada seguir viviendo ambos, no podríamos poblar un mundo lleno de muertos. Ya no sería vida, aunque antes de que todo pasara, quizás no teníamos una. Vimos a esa gran manada de infectados a lo cerca, ya que el hospital estaba sólo a una calle de la escuela, y estuvimos a punto de perder todas las esperanzas que nos motivaban. De pronto oímos las voces de César y Valentina a lo lejos. Estaban en el centro donde hacían eventos y tenían una losa de recreación deportiva. Habían llegado hasta allá sin motivo por el cual podríamos imaginar. -¡Estamos bien! – Vociferó Vale – Quédense allí, nosotros no podemos salir de aquí, Fabiana está en la puerta y no nos deja hacerlo.- Pensé de pronto quetenía razón. Fabiana había cedido y se había convertido ya en uno de ellos. Valeria y yo nos dispusimos a pasar la calle a hurtadillas para no llamar la atención. Pero un estruendoso balazo nos detuvo a medio camino. Al parecer César tenía un arma en la mano, y se le había disparado sin querer. Luego sólo vimos como toda la manada de infectados hambrientos y furiosos nos miraban con recelo. Ellos entraron rápidamente al mini coliseo donde se daban las conferencias, y nos miraron preocupadamente. Como pudimos, Valeria y yo reaccionamos y dimos media vuelta,pero antes de llegar a la calle de la escuela, me detuve y logré decir – ¡Espera!, no son tan rápidos, aún tengo tiempo – Corrí de vuelta al lugar donde ellos se encontraban y lancé la pequeña mochila que tenía conmigo - ¡Escóndanse!,estaremos bien, vendremos ni bien pase esto… y véndate la herida con algún polo que encuentres. – terminé de deletrear y corrí hacia Valeria, fuimos directo a la escuela me la detuve del codo y le reclamé - ¿A caso pretendes pasar lo de ayer?, vamos a la casa que encontramos –asintió y me siguió los pasos. Llegamos tan rápido como pudimos, y por lo que vimos no nos llegaron a asechar, y tampoco a ellos.Tuvimos la plena confianza de que estarían bien. Ellos eran el único motivo por el cual seguíamos luchando para vivir. Ya dentro descansamos en los cómodos muebles acolchonados. Algo más tranquilos, pero igual,angustiados. Tenía tantas preguntasen mi cabeza, y una de ellas era cómo habían obtenido esa arma, o también, qué había pasado exactamente para que llegaran a meterse allí. Aún no era de noche. Me senté al costado de Valeria, que ahora estaba algo sensible, y la abracé tratando de calmarla un poco. Nunca me había sentido atraído por Valeria, ella siempre fue mi amiga desde el primer momento en que la conocí, pero sólo la vi de esa forma. Aquél instante en que la tomé en mis brazos, pareció que prendió una pequeña llama en nosotros.Estábamos solos, sin que nadie nos diga que está bien o está mal. El silencio se mantuvo durante horas. Llegada la noche, luego de trabar la puerta, juntamos los muebles y nos dispusimos a dormir juntos,pero ambos sabíamos qué queríamos en ese instante. A pesar de todo lo que había pasado, seguíamos siendo simples humanos, con sentimientos y tentaciones. Esta solos nos hizo caer puerilmente en el goce con el otro. Tuvimos sexo mientras afuera se oían aún gritos de algunas personas que seguían vivas y agonizaban de dolor. Nunca se me pasó por lamente tener sexo en una situación así, es decir, mientras veía a los demás morir. Pero el deseo pudo más que nuestro pudor, que nuestro asco hacia aquella infección. Encontramos preservativos en uno de los cuartos, y los usamos.Jugamos como niños durante horas, y luego de que todo acabó, prometimos no contárselo a los otros, sería sólo un secreto entre los dos. Pasada la noche tomamos aún las patas de las mesas que conseguimos en la escuela. Nos fijamos por la rendija, y ya todo había pasado. Las calles estaban desiertas una vez más. Aprovechamos el momento y corrimos hacia el centro donde ellos estaban. La escuela, el hospital… era como si todos esos infectados hubieran encontrado otro lugar donde estar. En la puerta ya no se encontraba Fabiana, así que supusimos que se había ido con el resto. Entramos en el mini coliseo y los encontramos allí. Tenían la comida y las bebidas con ellos. Ambos se veían algo cansados, y Vale tenía la herida cada vez más fea. -El hospital está vacío, deberíamos entrar y curar tu herida antes de seguir – dije algo preocupado -¿Seguir a dónde Benjamín? ¿No te das cuenta que no tenemos a dónde seguir? –señaló Vale algo acuitada. La levanté de en peso y la llevé hacia la casa. Esta vez me quedé con ella, mientras César y Valeria fueron al hospital. Llevaron consigo el arma, yl as patas de las mesas, nuestra única defensa. -¿Cómo ha pasado?, o sea, ¿cómo llegaron al centro y cómo consiguieron el arma? – le pregunté mientras esperábamos a los otros. - Todo ha pasado tan rápido…- hizo una pausa, y luego empezó el relato – Ni bien se fueron, a los pocos minutos Fabiana dejó de respirar, yo la sostenía en ese momento. César me dijo que la soltara, pero no quería dejarla morir, ella murió por mi culpa, si no hubiera regresado… - la miré con tristeza, a pesar de que quería consolarla,tenía razón. La dejé continuar sin decir nada. – no me lo voy a perdonar… luego de eso, César la puso al final del aula. Comimos algo, y dormí un poco. Cuando desperté, César no estaba, y habían abierto la puerta, sólo dormí por unos minutos, no pasó mucho tiempo. Salí y estaban forcejeando, Fabiana tenía a César del cuello queriendo morderlo,mientras que él hacía su mejor esfuerzo por impedirlo. Tomé una pata que habíamos roto de las mesas y la golpee en la cabeza, César se levantó, pero el ruido alertó a los demás infectados. Corrimos hacia afuera, fuimos por la calle que ustedes dijeron irían y no los veíamos por ningún lado, le dimos la vuelta a la escuela y tratamos de ir al hospital, ellos no seguían muy lentos. Había un guardia en el suelo, tenía sus llaves y las tomamos. Abrimos la puerta del hospital, y encontramos a un hombre que había sido mordido, pero aún vivía. Él tenía el arma en la mano, imagino que era del guardia, había cerrado el hospital para que no saliera ningún paciente. Nos gritó que huyéramos lo más lejos posible, que había sido mordido y no quería hacernos daño. César intentó acercarse, pero el sujeto se disparó… - hizo una breve pausa, como si le apenara la muerte de ese tipo. - bueno, luego de eso – continuó el relato – escuchamos como rugidos en los pisos de arriba, miramos hacia afuera, y había ya algunos que se acercaban por donde habíamos venido, fui hacia el señor y tomé el arma, mientras César me miraba sin reaccionar muy bien, luego le dimos la vuelta al centro de esparcimiento, vimos una gran cantidad de esas cosas hacia las calles que lo rodeaban. Cuando pudimos llegar a la reja del centro, encontramos a Fabiana que estaba en la esquina de la calle,dirigiéndose hacia el ruido de la bala, pero nos vio y nos persiguió, como trotando, entramos al centro y cerramos la reja atrancándola con ambas patas de mesa que teníamos y nos quedamos quietos en la puerta del mini coliseo.Anduvimos allí hasta que los vimos y los llamamos.- terminó con un leve suspiro. El tiempo se nos hizobastante corto, ya era algo tarde, y ellos aún no regresaban. -¿Qué pasó cuando nos fuimos y ellos se acercaban hacia ustedes? –pregunté, acordándome en ese momento de cómo los dejamos allí. - Bueno, entramos al mini coliseo y lo cerramos por dentro con las bancas que habían. Me sirvió bastante las ropas que había en la pequeña mochila. Nos arropamos con ellas y me hice un nudo en la rodilla como me lo dijiste.Escuchamos, mientras ellos se acercaban más a donde estábamos, el ruido de una camioneta que pasaba de pronto, y eso les ahuyentó por el momento, luego de eso escuchamos que pararon, no sabemos por qué lo hicieron, pero cuando echamos un vistazo ellos estaban parados en medio de la pista, eran dos, un hombre y una mujer, creo que llevaban a un niño en las espaldas. Corrieron a lo largo pero habían más que se acercaban por el ruido del disparo, así que los atraparon…fue algo horrible… se los comieron a los tres... – derramó unas cuantas lágrimas mientras narraba esa parte. Me sentí bastante impotente, e inútil. Si no me hubiera golpeado, si hubiera sido más fuerte,hubiéramos vuelto a tiempo y nada de esto hubiese pasado. Me topé con una palabra de pronto, pensé que habíamos encontrado una forma de salir de la ciudad e ir adonde podamos encontrar ayuda, ella lo había mencionado, una camioneta que dejaron atrás, tal vez porque se quedaron sin combustible, sólo necesitábamos llenarla e irnos de aquel lugar, pero teníamos que estar completos, y César ni Valeria habían vuelto. Llegó la noche, nos la pasamos conversando de algunas anécdotas de los años pasados. Estábamos angustiados cuando se ocultó el sol, y tuve que ir a buscarlos. La dejé dormida, habiéndole dicho antes que iba a buscarlos. Ella estaba muy cansada, y parecía que le estaba dando algo de fiebre. Cerré la puerta poniéndole llave, y salí entre las sombras de la noche. Corrí y rodee la escuela hasta llegar con cautela al hospital. Había algunos infectados en la puerta. Pude ver desde lejos la camioneta de la que me habló Vale, pero aún no era el momento adecuado para ir por ella. Distraje a los infectados con un par de gritos leves, hasta que me siguieron, le di la vuelta a la escuela de nuevo,y ellos como idiotas lo hicieron también, ganando bastante tiempo. La puerta del hospital estaba abierta, entré en ella y empecé a mencionarlos con golpes débiles de garganta. Subí al segundo piso y encontré a César en el suelo, estaba inconsciente. Mencioné un par de veces más el nombre de Valeria, pero no había respuesta. Puse a César en una camilla, ya que eran cuartos para pacientes en aquel pasadizo. Le quité el arma que llevaba y cerré la puerta, era la única que estaba cerrada. Me adentré más en el hospital, subí así dos pisos más, de los cuatro que tiene, pero no encontraba a Valeria. El último piso era de servicio, sólo podías entrar con la llave de los trabajadores de limpieza. Toqué un par de veces, y esta vez sí tuve una respuesta, Valeria se había quedado atrapada dentro. Me gritó que el cerrojo se rompió por el forcejeo que tuvieron con el tipo que se había disparado antes y había vuelto a levantarse. Me dijo que César se cayó y se golpeó fuerte la cabeza contra una puerta abierta, y que ella había guiado hasta ese cuarto al tipo para que no le hiciera daño, cerró la puerta por si ella moría, no quería matar a César y sabía que íbamos a buscarlos si demoraban. Mientras yo trataba de romper la puerta ella me seguía contando lo que pasaba, al parecer ya dentro, golpeó al infectado contra un vidrio que se rompió y le pudo clavar uno de los pedazos en la cabeza, luego de eso lo levantó y lo empujó por la ventana, pero ella ya se había quedado atrapada dentro. La única forma de sacarla era con la llave, o disparando el cerrojo, pero era una mala idea,estábamos en el cuarto piso, era como suicidarnos, ya no tendríamos tiempo de bajar, pero la idea de encontrar a alguien de servicio que tenga la llave, era algo un poco imposible. Dentro del cuarto de servicio debía haber algún martillo o algo con qué golpear la puerta. Se lo pregunté pero ello no encontraba nada. Le indiqué que esperara mientras buscaba algo con qué romper la puerta. Se hacía más de noche aún. Sin extintores o martillos con los que pueda romper el vidrio de alguna manguera. Se lo habían llevado todo. No sé por qué algo me decía que en el cuarto de servicio había algo así. Pensé en la ventana rota por la cual cayó aquel infectado, y se me ocurrió una loca idea, tal vez podía funcionar, o tal vez podía terminar como aquel infeliz. Subí al tercer piso y abrí la ventana de un consultorio que quedaba justo debajo del cuarto de servicio. Puse el arma en uno de mis bolsillos y empecé a escalar cuesta arriba,me ayudaba de las tuberías de agua que sobresalían. Trataba de no mirar abajo, y concentrarme en llegar al cuarto piso. Los vidrios rotos me hincaron la mano cuando pude alcanzar la ventana, casi pierdo el equilibrio,pero me sostuve lo suficiente. Entré sin ayuda ya queValeria estaba muy asustada con lo que había ocurrido. Me miró alegremente y me abrazó fuerte. La calmé y la senté a un costado de la puerta, mientras buscaba algo con qué salir de allí. Había una caja justo encima de la repisa más alta, la logré tumbar al suelo y cayeron martillos, alicates y tuercas.¡Bingo! Rompimos la puerta a combazos y nos llevamos la caja con nosotros. Bajamos rápidamente por César, al parecer nos escucharon de afuera y pudimos ver por las ventanas que los infectados se acercaban de nuevo. Tomé los medicamentos que pude del botiquín y de la mesa de noche que había en aquel cuarto para pacientes, los puse en la mochila de César y Valeria hizo lo mismo con algunos otros cuartos, pero no conseguimos mucho, ya todo estaba depredado. Bajamos y salimoscorriendo del hospital. Se nos acercaban de todos lados. Le di la llave de lacasa y le dije que esperara un poco, mientras los distraía y podía llevar aCésar a salvo. Tuve la atención de la mayoría y los llevé a dar un paseo, corrí calles arriba alejándome del hospital y de la escuela, mientras veía a lo lejos cómo ellos se ponían a salvo. Corrí en círculos hasta llegar de nuevo al centro de esparcimiento, conocía muy bien el lugar, y era bastante rápido, así que los pude dejar atrás y les llevé algo de ventaja. Pasé por el costado derecho de la camioneta, que estaba abierta y tenía las llaves puestas. Entré en ella, pero era lo que me suponía, se había acabado el combustible. Saqué las llaves apresuradamente cuando una voz angelical me habló a espaldas. -¿Tú no eres como ellos verdad? - Anterior: Siguiente:

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Pesadillas Mortales cp4
ParanormalporAnónimo5/31/2014

"Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír." Pesadilla 2: Mis Padres desaparecen, me ahogo solo Bien, después del horrible sueño que tuve me quedé pensando si podía detenerlo, si tal vez podía controlar lo que pasaba y hasta levantarme cuando yo quiera y terminar el sueño cuando me plazca, leí que muchos lo hacían, pero eran de esos peladitos que se pasan toda la vida buscando la paz interior, en verdad, yo no podía dejarlo todo e irme a buscar mi paz interior al campo, era estúpido… Días después, intenté volver a controlar mis sueños, pero no podía lograrlo, soñaba estupideces sin sentido, como la mayoría de nosotros, o simplemente soñaba con recuerdos borrosos o anhelos insatisfechos, pero una noche, soñé cómo, ahora no sólo mis amigos, sino también mis padres me dejaban sólo. Una noche (2003 – 2004), tranquila diría yo, nada recalcar como para excusar el sueño, me fui a dormir tranquilo, con ese presentimiento que tenemos todos en algún momento de nuestra vida de que algo malo sucederá, empecé a dormir y me soñé en una calle algo angosta, con edificaciones antiguas, era de noche, el cielo estaba azul oscuro, y las lámparas alumbraban por zonas, mis padres estaban del otro extremo de la calle, corrí hacia ellos, pero no avanzaba, era como si la pista fuera en sentido contrario al que yo corría, me detuve porque noté que había alguien detrás de ellos, era esa cosa de nuevo, estaba justo en medio, pero detrás, era más alto que ambos, ellos estaban mirando al suelo, yo quería hacer algo, sabía que les haría daño, pero no me podía acercar, decidí entrar a una casa, noté que sólo había una puerta dentro y sin pensarlo la abrí, mientras más caminaba el espacio se hacía más angosto, tanto que empecé a gatear, era como un conducto de ventilación, se podía sentir el aire que pasaba por mi cabello, llegué a un codo y al seguir el camino encontré una rejilla, se podía ver una habitación en ella donde mis padres estaban parados sin hacer nada, escuché algo detrás de mí y sabía que esa cosa me estaba siguiendo, sólo lo sabía, empuje la rejilla pero no podía abrirla, mientras que esa cosa se escuchaba cada vez más cerca, les pedía ayuda pero ellos no hacían nada, empujé tan fuerte que logré romperla y caí bruscamente al suelo golpeándome la espalda, lo sentí, en ese momento me di cuenta que estaba soñando, traté de aprovechar el momento e intenté tomar el control, pero no podía, de alguna forma esa cosa se adueñaba de mi subconsciente y no me dejaba alternativa, probé levantarme pero me paralicé una vez más, vi como esa cosa salía del conducto y me miraba fijamente, con esos ojos blancos sin pupila, su presencia me causaba temor, mis padres estaban estancados sin hacer nada, esa cosa tomó forma de hombre y se paró detrás de ellos, los tomó de los hombros y se los llevó por el conducto, empecé a llorar descontroladamente, hasta que pude moverme, pero no sirvió de nada, el piso se abrió repentinamente y caí al vacío pudiendo ver mientras caía el rostro de mis padres entre las rocas, me estrellé en el agua, saqué mi cabeza pero esa cosa estaba encima de mí, me cogió el cuello, podía sentir su uñas como pequeñas navajas rasgándome, y me hundió, me faltaba el aire y me ahogaba en la vida real, no respiraba hasta que por fin lo logró y me mató una vez más, al segundo desperté recobrando el aliento, muy asustado y nervioso como ya había pasado. Al día siguiente mi madre me dijo que soñó que me veía ahogarme y que se levantó por la madrugada y pasó por mi cuarto, me vio y se fijó que me movía mucho, que estaba llorando y que hablaba dormido, pedía ayuda, se acercó para despertarme pero me detuve, y me tranquilicé, al notar eso me dejó y se fue a la cama otra vez. Al parecer actúo mientras duermo, tal vez esa sea una posible respuesta a por qué siento lo que me pasa en cada sueño, pero como sea yo sólo quería, como ahora también, que todo eso parara y que esos sueños no volvieran o peor aún (como sucedió) empeoraran. Anterior: Pesadilla 1: El colegio Siguiente: Pesadilla 3: Mis hermanas se van justo antes de que termine el sueño

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Anuncios por palabras (SRL Ad, 1952) - Pt 3
ParanormalporAnónimo9/3/2014

*Sacada del asombroso libro de Richard Matheson: "Tercero a partir del sol" Continuación... 11 de julio de 1951 ¡Oh, querido Toddbaker! ¡Piensa! Qué felicidad está. Conseguí una nave espacial. Puedo ir ahora enseguida mañana. Qué suerte. Prepara tus cosas, querido. Voy para traerte con yo. Estoy llena de alegría. Por favor, date prisa. Con todo, LOOLIE ¡LOOLIE! ¡No! No puedes hacerme eso. Soy terrícola y quiero seguir siéndolo. Quédate donde estás. No iré a ninguna parte contigo. Te lo advierto. ¡Por favor, no vengas! T. BAKER P. D.: Ten cuidado: tengo un revólver. (Del Fort Daily Tribune, 13 de julio de 1951) GLOBO FLOTANTE SOBRE EL RECINTO DE LA UNIVERSIDAD Más de treinta estudiantes y ciudadanos de Fort afirman haber visto anoche un globo flotante en esta ciudad. Según los informes, dicho globo permaneció suspendido por sobre el recinto de la Universidad durante diez minutos, por lo menos. Luego se dirigió hacia las afueras de la ciudad, donde desapareció. Querido Diario: Bueno, aquí estoy, de regreso. No entiendo nada. Me han tomado el pelo. Parece tan extraño… Después del trabajo que me costó insertar ese aviso en la publicación terráquea, cuando ese Toddbaker se tomó la molestia de contestar, pensé: «Bueno, ya está. Por fin encontré una pareja». Parecía tan interesado y tan bueno… Pero… ¡Santo cielo! En cuanto le dije que nos íbamos a unir, empezó a protestar muchísimo, como si fuera algo horrible. ¿Tiene sentido una cosa semejante? Pensé que sería tímido, como los machos agotados que tenemos aquí. Por lo tanto, llegada la tercera fase, me embarqué en la nave (las penurias me costó conseguirla), y en unos siete eks estuve en la Tierra. Permanecí casi medio ek allá abajo, suspendida sobre un lugar verde lleno de estructuras altas. Con ayuda del protobuscador, localicé las ondas de Toddbaker y me dirigí hacia la calle J. Aterricé detrás de su estructura particular. Entonces salí y me dirigí hacia ese lugar. El proto me permitía percibir su presencia, pues las ondas surgían con toda fluidez por un agujero cuadrado que había en lo alto de una pared. Conecté mi cinturón de aire y floté hasta allí para introducirme por ese agujero. Apenas pude escurrirme, pues era muy estrecho. Y allí estaba. ¡Qué sorpresa! Tenía en las manos una cosa larga y brillante, apuntada hacia mí. Pero después la dejó en el suelo y dijo algo. No sé cómo hacen estos hombres terrícolas para entenderse entre sí. Era un gorgoteo muy extraño y no le brotaba de la garganta. Se quedó mirándome; la cavidad de la voz era muy grande. Luego la estiró hacia los costados y mostró los dientes. Entonces los órganos de la vista, situados en la parte superior, se dieron vuelta hacia atrás y desaparecieron. Creí que el aire de mi nube había causado ese efecto. Alargó un brazo hacia mí y trató de dar un paso, pero enseguida cayó al suelo con un chillido. Dijo algo: «Mamá». Me acerqué para examinarlo. ¡Oh, oh! Sus características no eran similares en absoluto. Resultaba imposible manipularlo. ¡Se lo veía tan frágil y pálido! No creo que esa raza pueda durar mucho. Con esa forma, es imposible. ¡Son tan pequeños! Y allí lo dejé, pobrecito. Me sentía tan feliz antes de que pasara esto… Ahora continúo solitaria. Quiero una pareja. ¿Y ahora qué? Nada, me imagino. Bueno, tal vez alguno…

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Anuncios por palabras (SRL Ad, 1952) - Pt 1
ParanormalporAnónimo9/3/2014

*Sacada del asombroso libro de Richard Matheson: "Tercero a partir del sol" Anuncios por Palabras Solitaria muchacha de Venus, bonita, sí, y sociable; totalmente afectuosa y alegre, busca hombre de la Tierra con características similares. No vacile en contestar. Loolie, Mansión Verde, Venus. 5 de julio de 1951 Estimada Loolie: No sé muy bien en qué me estoy metiendo, pero a esta altura estoy demasiado cansado como para que me importe. ¿Alguna vez pasaste la noche entera dedicada al cálculo astrofísico? Bien, yo acabo de hacerlo y he quedado aturdido. Tomo tu aviso al pie de la letra. ¡Al diablo con todo, qué importa! Me senté a descansar media hora antes de meterme en la cama y de pronto se me ocurre poner la máquina de escribir a funcionar. Y aquí estoy, con una taza de jugo de paraguas. Me importa un bledo que vivas en Venus, en Plutón o en una pequeña cabaña de paja en Kehalic Kehooey, Hawai. Lo único que espero es que no trates de venderme nada. ¿Sabes una cosa? Sería muy interesante saber si realmente hay habitantes en Venus, o en Marte, o en cualquiera de esas condenadas pelotitas que giran en torno al sol. Está bien, partamos de la idea de que no sabes nada sobre la Tierra. No sabes un bledo —eso es una expresión idiomática vulgar—. ¿No te gusta la Tierra, solitaria muchacha de Venus? ¿Qué te traes escondido? ¿A qué viene toda esa paparruchada? ¿Es sociabilidad? Te haré investigar a fondo, tenlo por seguro. Bonita, sí. Y eso, ¿qué quiere decir? En cuanto a mí, no tengo nada de bonito. Pero soy totalmente afectuoso. Me despierto en medio de la noche y me pongo totalmente afectuoso y nadie me puede parar. Especialmente si Willy —mi compañero de cuarto— y yo hemos consumido algunas jarras de ese brebaje que, según dicen, se extrae de cierto cereal en vías de desaparición. ¿Se conoce la cerveza en Venus? «Venus, Venus, sólo un toque». Ese es el título de un espectáculo musical que dan aquí. Venus, según creo, fue la diosa del amor. ¿Te pareces a Mary Martin? No, no lo creo. Si por casualidad te parecieras a Ava Gardner… ¡Tío Sam, no largues todavía esa nave misil, que estoy haciendo la maleta! Pero, ¿quién soy yo, este repulsivo jovenzuelo que trata de comunicarse en forma semigraciosa, regalando tus pobres ojos con esta cháchara baladí? Me llamo Todd Baker. Sigo el curso de Astronomía aquí, en la universidad de Fort, en Fort, Indiana. La universidad está subvencionada por un viejo escuerzo millonario que se volvió chiflado con la prosa de Fort. ¿Sabes? Se me acaba de ocurrir que si realmente estás en Venus… lo que no me cabe en la cabeza, porque eso me parece un montón de… ¡Ja, ja! De todas maneras, si estuvieras realmente en ese dorado mundo fantasmal, allá lejos, no podrías sacar nada en limpio de mis confusas divagaciones. Por lo tanto, y para organizar las cosas (a modo de ejercicio mental), fingiré que estás de veras allá arriba. Distancia mínima desde el sol: 67,2 millones de millas; excentricidad: 0,0868; inclinación de la elíptica: 3°23’38”. Perdón. Me dejé llevar por el entusiasmo de los números que me brotan en la mente, como las plantas en una maceta. Así queda uno después de cierto tiempo. Integrales. Diferencial. Función de una función. Ni te acerques a eso, muchacha. Es preferible seguir solitaria en Venus. Soy un muchacho. Estoy en mis cabales, a pesar de las pruebas en contra que pueda aportar el precedente material epistolar. Llevo aquí, en la universidad de Fort, tres grotescos años, preparándome para una vida fabulosamente obscura, dedicada a estudiar esas puntas de alfiler que alguien tuvo la osadía de colocar en la penumbrosa lontananza. ¿No podía haberme dedicado a fontanero? ¡No, por Dios, yo no! Mi deber es poner el termómetro en el gaznate de las estrellas y diagnosticar: “Hum, el paciente está envejeciendo cada vez más; sólo le restan noventa y cinco millones de años”. Está bien. Queda prohibida toda cháchara evasiva y totalmente no alegre, así como toda metáfora fallida. Ésta es la Tierra. Tiene un diámetro de 7.900 millas. No preguntes por qué. Es un secreto. Soy un terrícola de características similares. Tengo veintiséis años, y eso significa que vengo experimentando un proceso de crecimiento mental y físico (bueno, por lo menos físico) de 26 veces por 365 días. La Tierra tarda 365 días en dar la vuelta en torno al sol y un día es la revolución de dicha bola solar en torno a su propio eje. En la Tierra, en este continente, es decir, en este trocito de Tierra de este hemisferio que David Jones encontró indigno de guardar en su cofre eterno, aquí existe un país llamado Estados Unidos de Norteamérica. En la universidad estoy yo. En mí está la idiotez de escribirle a una muchacha que dice ser venusina. Quiero decirte lo que vamos a hacer. Me contarás todo sobre Venus. Los que estamos aquí abajo no podemos ver aquello, como tú sabes. Allá arriba hay alguien que fuma un maldito cigarro, bien grueso. Entonces, tú me darás algunas cifras sobre Venus. Hasta puedes enviarme algunas muestras de rocas, plantas, polvo, etcétera. ¿Qué te parece? Caíste en la trampa, ¿eh? De todos modos, aunque seas un bufón de la madre Tierra desde tus primeras generaciones, envíame unas líneas cuando sientas que el cerebro te oprime. Y ahora me voy a la cama. Que descanses bien esta noche. Las cuatro horas completas. Me desdigo: Willy está roncando. Saludos desde el verde planeta en rotación. Todd Baker, Calle J 1729 Fort, Indiana ¡Oh, querido Toddbaker! Que agradable recibir noticias. Estoy siempre agradecida. Muy bueno. Quisiera tener un diccionario más nuevo, pero aquí no hay. ¿Ves? Discúlpame, querido. Tengo tu mensaje. Rápido vino muy rápido. Mis guardianes lo recibieron. Soy muy, feliz que enviaste mensaje a Loolie. No recibí ninguno más. No podría ser feliz sin una sola respuesta. Mucho trabajo para poner la nota donde la viste. Bien escrita, ¿eh? Muchas cosas no conozco en tu mensaje. Diccionario viejo, ¿ves? No está jugo de paraguas. Tampoco está por siempre ama como adjetivo. Ni pelotita. Ni Kehalick Kahooey, Hawai. ¿Es planeta? Soy aquí, en lo que tu llamas Venus. Preciosura (expresión idiomática vulgar, ¿no?). Yo te amo. ¡Oh, sí!, yo amo Tierra. Pero más amo Toddbaker. Yo no pensaba estar allí con tu después… Espera un poco, debo buscar la palabra exactitud. Después… ¿casamiento? ¡No! No. Yo pienso tu vienes a mi planeta. Pero más tarde, hay tiempo eso decidir. No preocupes, querido. Sociabilidad. Es error, comprendo. Yo soy sociabilidad. Puedo tener muchos niños. Diez por vez enseguida. Estarás muy orgulloso. Y bonita…, sí, soy. Y tú, yo sé, eres hermoso. Sé. Estaremos tan feliz. ¡Oh! Querido, qué suerte encontrarte. No soy diosa del amor. Pero amo a ti… ¿de todas maneras? Esto no es pregunta, pero el diccionario muestra siempre después de cómo. ¿Es? Estoy contenta tu posees un compañero de cuarto. Supuesto no puede venir con tu y yo a Venus. Sin embargo si Willy, así tu le llamas, quiere otra Muchacha Solitaria de Venus yo puedo hacer. Conozco muchas. Todas tan bonitas, sí, como yo bonitas. Sí. ¿Mary Martian? No supe que tu planeta tiene acción de mensajes con el 4 de CU. No creemos se puede vivir. Esto es bueno. Le dije a nuestros hombres del cielo. Están contentos de saber. David Jones y Ava Gardner no conocemos. ¿Quién es Sam? Oh, querido, no eres repulsivo. Sé, eres encanto. Seremos encanto una para otro juntos. Qué querido. Muchos niños. Cien. Mi… no me acuerdo. No conocer Fort. Elegí un puntito y mis guardianes bajaron para decir que yo solitaria. Soy la primera de tratar. Como sale bien…, y salió bien…, sí. Entonces diré a todas mías. Tengo doscientas y siete hermanas. Lindas. Bonitas todas. Gustarás cuando ves a ellas. Yo tengo L. Quiere decir, pienso 8,5 años en tus números. Soy muy joven. Espero no te importa casamiento con tan… niña. Ya puedo tener niños. Por menos doscientos, supuesto. Y ahora tengo enviar este mensaje de tu Loolie. Iré pronto buscarte. Gustarás más en Venus que en tu Tierra fría como hielo, que falta de menos calor y aire de bastante. Aquí es tan cálido todo en el U L (año en tu idioma. 224,7 días.) Y ahora, querido Toddbaker. Aquí mi adiós una vez. Pronto voy. ¿Cuan felices seremos? Sí. Mi amor es cariño envío. Un beso. LOOLIE Parte 2: Continuación

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