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"Para triunfar en la lucha de la vida
el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra."


Pesadilla 3: Mis hermanas se van justo antes de que termine el sueño

Alguna vez tuvieron esa sensación de creer ver el futuro mediante los sueños que suelen tener, bueno eso me pasó con esta pesadilla, terminó el 2004, tuve pesadillas varias, pero no podía controlarlas, aún no, nos cambiamos de casa y todo iba de maravilla, buenas calificaciones, una dulce y tierna enamorada, y el consuelo de mis hermanas cuando tenía alguna pesadilla, ellas se daban cuenta, porque la mayoría de las noches nos quedábamos solos en casa, mis padres salían a menudo, y me escuchaban mientras hablaba dormido o golpeaba cosas mientras soñaba, ellas me despertaban y los sueños nunca llegaban al final.

Era abril de 2005, fue un sábado, lo recuerdo porque mis padres salían a reuniones sólo los sábados, esa noche mis hermanas invitaron a un grupo de amigos de la universidad, y se quedaron en el segundo piso de la casa, mi hermano y yo estábamos en el tercero, nos mandaron a dormir temprano, así que bueno, no nos quedaba de otra, nos fuimos a dormir, pero por alguna razón yo no lo podía hacer, después de un rato, nos llamaron, levanté a mi hermano y salimos del cuarto, pidieron comida rápida, sus amigos ya se habían ido, comimos y ahora sí, a dormir, esa noche no la olvidaré nunca…

Mis hermanas dormían, una en el segundo piso y la otra en una habitación aparte de la mía, en el tercero, sólo estábamos los cuatro, yo como ya lo había mencionado, no podía dormir, así que me quedé filosofando de la vida como muchos de los que están leyendo, de pronto sentí un escalofrío, sentí miedo, aquel miedo que hacía tener esa cosa en mis sueños, pero esta vez, estaba despierto, sentí aquel temor y no podía moverme, es decir, podía, pero el miedo no me dejaba, no quería hacerlo, sentí un frío que me recorrió el cuerpo, una respiración a mi costado de la cama, todo se volvió silencio, estaba todo tan cayado, de pronto sonó mi cómoda muy fuerte, esa cosa la golpeó fuertemente, escuché como un cajón se abrió de golpe, mi hermano que dormía en la cama de abajo (camarote), se despertó bruscamente y me llamó- “Gabriel, ¿escuchaste eso?, ¿qué fue?...¿tú también escuchaste el rugido?” - yo me quedé atónito, mi hermano escuchó un rugido, esa cosa era real, no sólo yo lo podía escuchar, me levanté despacio y vi el cajón abierto y la imagen de Jesús que estaba en mi cómoda, ahora; tirada en el suelo. Le dije - sí, lo escuché también, pero debió ser el viento (como muchas respuestas que debes haber escuchado cuando te pasa algo raro) vuelve a dormir, no es nada - a veces mentir es la mejor manera de escapar a una respuesta que ni tú mismo quieres escuchar, por supuesto, el que no iba a poder dormir era yo, esa cosa me había seguido, yo ya no había tenido sueños en donde apareciera, de alguna manera se hizo presente y me dio a saber que era real.

A pesar de todo, mis hermanas no habían escuchado nada, como si el cuarto fuese a prueba de sonido, aislado, y no se escapara ningún ruido a fuera. Logré concebir el sueño, no recuerdo que pasó al principio, recuerdo un patio, juegos de parque, niños, pero de pronto aparecí sentado en una carpeta, era mi salón de clases, pero mi futuro salón de secundaria, ya que aún cursaba el 4to de primaria, a cada costado estaban sentadas mis hermanas, mirando el pizarrón, les pregunté - ¿qué hacen aquí? - me miraron, sus rostros estaban pálidos, sus ojos no tenían pupilas, sentí miedo, el miedo de siempre, a pesar de sentirlo en cada pesadilla, siempre era igual, esa combinación de desesperación con impotencia, al mirarlas cara a cara, vi pasar una sombra por la puerta de salida, volteé la mirada y cuando volví, mis dos hermanas estaban a mi lado derecho, un poco más lejos, ambas, una al lado de otra, frente a la puerta de salida, me miraron por última vez, me dijeron- “adiós.” - ambas, y sus rostros se empezaron a desfigurar, se distorsionaron, era repulsiva la imagen, se levantaron y en la puerta estaba de pie aquel hombre de negro, ellas se dirigieron a la puerta y se fueron, el hombre me vio, y me pareció ver que se reía, escuché carcajadas, me paralicé, no podía moverme y sentí la carpeta, podía sentir mis brazos apoyados , mi uniforme, mis zapatos, sentía todo alrededor, y tomé consciencia del sueño, me empecé a sentir muy triste porque me dejaron, me sentía sólo, sin protección, ahora nadie me iba a despertar antes del final, el hombre se acercó lentamente hacia a mí, se agachó y me miró, escuché una especie de rugido, era como si me quisiera decir algo, me golpeó y me lanzó de la carpeta, las patas de la carpeta tenían puntas que estaban clavadas al suelo, él cogió la carpeta y la arrancó del suelo, luego la tiró encima de mí, me mató y me desperté de inmediato, aún podía sentir las puntas en mi cuerpo, y logré ver una sombra al pie de mi cama, que pasó de manera fugaz, bajé del camarote, y vi a mi hermano… él estaba atado por las extremidades a cada columna del camarote, entonces me volví a paralizar, como si alguien me detuviese, no podía moverme o gritar, miré mi cama, y allí estaba él, el hombre de negro parado encima, empezó a saltar y la cama de arriba le cayó a mi hermano menor encima, empecé a llorar sin consuelo, no podía resistir el dolor que fue ver cómo mató a mi hermano, fue cuando rompí a gritar pidiendo ayuda, y mientras más gritaba, más me despertaba, hasta que por fin terminó, aún era un sueño y no lo sabía.

Desperté llorando pero no llegué a gritar de verdad, sólo pronuncié la palabra “ayuda” mientras dormía, según mi hermano, que escuchó todo, ya que no pudo dormir cuando le dije que lo hiciera, él me contó que intentó despertarme pero que yo le dije-“no molestes, vete”- dijo que parecía no ser mi voz, se asustó mucho y se metió a la cama, luego oyó como me movía bruscamente, así que subió a mi cama y me vio descubierto, la sábana estaba a mis pies, y yo temblaba, tenía una almohada en la cara, él la sacó y me escuchó pidiendo ayuda, se asustó y bajó a su cama, el miedo no le dejaba hacer más por mí, luego me percibió levantarme, creo que me salvó la vida ese día, aunque tal vez hubiese preferido que acabe todo de una puta vez en aquel momento y no soñar lo de ahora.

Mis hermanas, ambas, viajaron ese mismo año, la menor (que me lleva 10 años) se fue al extranjero en mayo, y la mayor (que me lleva 11 años), viajó por trabajo en agosto.
Tal vez vi el futuro, vi que ellas se irían, tendrían una mejor oportunidad en otro sitio y la aprovecharían, o quizás, sólo quizás, él me dijo que alejaría de mí a las únicas personas que me levantaban justo antes de que termine el sueño.


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