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Primer post: 6 may 2013Último post: 26 jun 2014
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Dermatitis ocupacional, una enfermedad a prevenir
Salud BienestarporAnónimo5/6/2013

link: http://www.youtube.com/watch?v=Wjp-gj7ulyg La dermatitis ocupacional es una de las enfermedades de la piel que más afecta a personas que trabajan en contacto con diferentes sustancias bioquímicas producidas tanto por microorganismos como por el medio ambiente. Prevenirlas es el mejor remedio. • Las amas de casa también resultan afectadas al estar expuestas a químicos que son irritantes y que vienen incorporados en los elementos de aseo de la casa. • Los trabajadores del sector de la construcción son propensos al contagio por estar en contacto con materiales como el cemento y la arena. • No solo los materiales causan alergias e irritaciones en la piel. También los elementos ‘naturales’ como plantas y flores ocasionan dermatitis. Trabajar es una actividad saludable para el ser humano, pero también puede ser un enemigo silencioso: ocultas en los elementos laborales existen sustancias de todo origen que suelen afectar a los trabajadores. Y la piel es uno de los órganos más expuestos. Una de las enfermedades que más afectan la piel es la dermatitis ocupacional. “Teóricamente, cualquier trabajo puede producir esta dolencia –afirma el dermatólogo William Sánchez, del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta–, y en personas que van desde las amas de casa hasta los obreros de la construcción”. El mal es producido por la exposición a sustancias químicas que pueden ser irritantes o que causan alergia, o a diferentes microorganismos como hongos y parásitos. También es ocasionada por la reacción a estímulos ambientales como pueden ser el calor, el sol, el frío, el polvo… Las amas de casa, por ejemplo, son propensas a contagiarse debido al contacto con los agentes químicos que contienen los elementos de aseo. Lo mismo sucede con los operarios de la construcción, expuestos a numerosos componentes sintéticos. “El cemento húmedo es capaz de irritar la piel y producir dermatitis irritativas –señala el doctor Sánchez–, lo mismo que la manipulación de ladrillos y herramientas”. De acuerdo con el especialista, las enfermedades de la piel ocupan un alto porcentaje de las dolencias laborales. “Los trabajadores de una bizcochería, donde hay mucho polvo de harina y azúcar en el ambiente, puede generar una dermatitis de contacto irritativa por esas sustancias que se acumulan en el pliegue de los párpados o debajo del cuello de la camisa”, añade el médico. Pero no solo estos elementos ocasionan el contagio. También la naturaleza causa alergias. “Muchas personas piensan que lo ‘natural’ no debería producir síntomas. Pero no hay que olvidar que lo natural también tiene químicos”, explica el dermatólogo. La mejor manera de evitar este tipo de contagio es la prevención. “Las amas de casa, que padecen una de las dermatitis más frecuentes, deben usar guantes de caucho. Y ojalá debajo de ellos usen unos de algodón blanco, de los de primera comunión por ejemplo”, señala el experto. No se deben usar los guantes por periodos prolongados de más de 20 minutos, pues el guante ‘tapa’ la piel y no la deja respirar y, al hacerla sudar, contribuye a su vez a desarrollar una dermatitis”, dice. Los guantes de algodón, a su turno, deben mantenerse muy limpios y ser lavados con jabón de coco preferiblemente, lo mismo que ser cambiados periódicamente. “También se deben utilizar no solo para los oficios húmedos, sino también para proteger las manos de los alimentos crudos”, añade. Las secreciones de la carne, el pescado o el pollo, lo mismo que las de las verduras, son irritantes para la piel. El especialista también previene sobre el lavado excesivo de manos que, al contrario de lo que podría creerse, resulta negativo para la piel. “El jabón quita el mugre, pero también la ‘grasita’ de la piel. Si yo me lavo al manos temprano y vuelvo a hacerlo antes de almorzar, en las horas que transcurrieron la piel recupera su capa lipídica. Pero en un oficio como el mío en el área de la salud o el de una ama de casa, que nos lavamos las manos cada 20 minutos, la dermis se comienza a resecar y a sufrir dermatitis. Por eso lo mejor es usar después de cada lavada una crema humectante”, explica. En caso en que se haya contraído la infección, la primera recomendación es no automedicarse. “Lo primero es acudir al médico, y específicamente al dermatólogo, quien está familiarizado en general con las enfermedades de la piel y los diferentes problemas que causan las diferentes ocupaciones”, señala el doctor Sánchez. A través de una completa historia clínica, el especialista puede detectar si la dolencia es una dermatitis de contacto irritativa o alérgica. La primera se da cuando la persona está expuesta a una suficiente concentración del agente irritante –como por ejemplo la que adquiere un ama de casa por lavar sin guantes y estar en contacto con detergentes–, mientras que la segunda es causada por químicos que son alérgenos, es decir sustancias capaces de desarrollar una alergia.

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Niños...A ponerse el sombrero
Salud BienestarporAnónimo6/26/2014

Los peligros del sol de verano A ponerse el sombrero En esta temporada de vacaciones, que se anuncia como una de las más secas y calientes de los últimos años, los pequeños son los más expuestos a los peligros de la radiación ultravioleta. Protegerlos incluye no solo un estricto horario al aire libre, sino el uso de bloqueadores, camisetas y sombreros. Poco a poco se alejan las lluvias y los fríos y los resfríos. Llega el verano y con él las vacaciones, pero detrás de las risas y los juegos se esconde un peligro latente que viene en forma de luz: el sol y sus peligrosos rayos. El anuncio del fenómeno del Niño es también una advertencia para los más pequeños. No tanto por las altas temperaturas como por la radiación que produce el astro rey, dada la disminución que se ha presentado en la capa de ozono, y que además en países ecuatoriales como Colombia, sus habitantes tienen más posibilidades de recibir estas radiaciones con una mayor intensidad. “La principal población en riesgo es la infantil, pues la radiación solar se va ‘acumulando’ a nivel de las células de la piel y va generando unos cambios que finamente florecen al cabo de un tiempo, por lo regular a los 50 años, y casi siempre terminan en un cáncer de piel”, afirma Javier Cormane Fandiño, director del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta. La manera más efectiva de proteger a esta población infantil es evitar que esté expuesta al sol. “Y no solo con el uso del protector solar, sino también con varios mecanismos de barrera como por ejemplo camisetas de manga larga y sombreros”, agrega el especialista. También es muy importante y vital no dejar salir al sol a los pequeños entre las 12 del día y 2 de la tarde, horas en las que son más fuertes los rayos solares. Este año, a raíz de los graves riesgos que genera el sol, el Instituto Nacional de Dermatología Federico Lleras Acosta en compañía del Ministerio de Salud y Protección Social adelanta una campaña de promoción del uso de sombrero para evitar la radiación. La campaña comprende, incluso, un concurso de diseño entre los estudiantes de moda de diferentes universidades del país para escoger el mejor diseño de sombrero que proteja de los rayos solares. “Preferimos que sea de ala ancha, y que proteja no solamente la parte frontal de la cara, sino las orejas y la parte posterior de la cabeza y el cuero cabelludo”, señala Cormane. Este método de protección también se debe aplicar a los niños. “Incluso en algunos países ya es obligatorio el uso de sombrero de los niños en edad escolar y se les prohíbe salir al recreo si no lo tienen. Ese puede ser una tema que podemos posicionar en Colombia”, advierte el Director. Como recomendaciones finales, el experto aconseja también, para las personas que vayan a estar en ciudades con más altura sobre el nivel del mar como Bogotá o Tunja, protegerse igualmente con protectores solares y sombreros. “En la medida en que estamos más cerca del sol, tenemos una mayor probabilidad de recibir con mayor intensidad la radiación ultravioleta. Por lo tanto, debemos protegernos igual que si estuviéramos en una playa”, concluye el especialista. Breve Ojo con los niños Con la llegada de la temporada de vacaciones, sumada al anuncio de la muy posible llegada del fenómeno del Niño, debe extremarse la protección de los niños contra la radiación solar. La principal recomendación de los especialistas, además de los protectores solares, es el uso de sombreros y cachuchas y de evitar exponerse entre las 12 del día y las 2 de la tarde. “La principal población en riesgo es la infantil, pues la radiación solar se va ‘acumulando’ a nivel de las células de la piel y va generando unos cambios que finamente florecen al cabo de un tiempo, por lo regular a los 50 años, y casi siempre terminan en un cáncer de piel”, afirma Javier Cormane Fandiño, director del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta.

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La verdad sobre la lepra
Salud BienestarporAnónimo5/6/2013

Aunque en el pasado se pensaba que era una enfermedad incurable y en cierto modo maldita, la lepra no se transmite fácilmente. Con la primera dosis, el paciente ya no puede contagiar a nadie y con el tiempo puede curarse totalmente. Lo importante, según el Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, es consultar a tiempo cualquier alteración en la piel y no discriminar a quien la padezca. • Los síntomas son variados y van desde manchas blancas hasta placas y nódulos en la piel. • La insensibilización de cualquier parte del cuerpo es una de sus más comunes consecuencias, lo cual hace que queden expuestas a daños e infecciones. • Lo importante es no rechazar ni discriminar a las personas que la padecen. La imagen que Colombia mostraba al mundo, al término de la Guerra de los Mil Días, a comienzos del siglo XX, por poco logra aislarla del planeta. Miles de leprosos abandonados por el Estado deambulaban por los caminos y eso hizo que en la Feria Exposición de París de 1901, la nación fuera conocida como el país con más casos de lepra en todo el continente americano: la parte correspondiente a Colombia en el mapamundi estaba señalada con una gran mancha amarilla, como la gran leprosa del continente americano. Para contrarrestar esta estigmatización, el presidente Rafael Reyes ordenó en los años siguientes “extirpar la lepra” por medio del aislamiento de los enfermos en los lazaretos. En ese entonces, La dolencia era vista como una enfermedad de la pobreza, rural, asociada con las guerras, el desplazamiento forzado, el hambre y la miseria. Por eso, la historia de injusticia de los miles de colombianos, muchos de ellos pobres, que fueron perseguidos y aislados por ser sospechosos de ser leprosos, pero también la historia de los que se hicieron pasar por leprosos, para recibir un subsidio del Estado, están por escribirse. Hoy aún subsisten varios mitos en torno a esta enfermedad crónica y transmisible, producida por una bacteria, el bacilo de Hansen. El primero es su contagio. “Una persona que la padece la puede pasar a otra que no la tiene, pero no es para alarmarse desde el punto de vista epidemiológico”, afirma el doctor Luis Arturo Gamboa Suárez, dermatólogo del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, y quien trabaja con el programa de Lepra en la entidad. “No se trata de una enfermedad de fácil transmisión –agrega–. Para que ocurra, se requiere de un contacto íntimo y prolongado, o sea que en general las personas que viven en el mismo grupo familiar del paciente son las que más riesgo tienen”. Ello significa, según el experto del Centro Dermatológico, que un contacto casual no es peligroso. “Por decir algo, que uno vaya en el bus y la persona de al lado la padezca, no genera riesgo de trasmisión porque es de baja contagiosidad”, señala. Además, con la primera dosis de tratamiento que reciba, el paciente deja de ser infectante para el resto de las personas. Sin embargo, el Dermatólogo advierte que, en general, el paciente no es consciente de la enfermedad. “La lepra puede dar lesiones en la piel de muy variado tipo –dice–. Van desde manchas blancas que a veces la gente dice ‘hongos’ y las trata con crema, y resulta que no mejoran. También puede manifestarse en placas, nódulos, etc. Entonces, el consejo es que si una persona tiene lesiones en su piel, debe consultar al médico. Existen muchas enfermedades cutáneas que pueden dar esas lesiones y dentro de ellas esta el Hansen”. Para el doctor Gamboa Suárez, no obstante, existe un síntoma que sí es claro y preocupante. “Algo que sí es muy característico en la enfermedad y que puede poner en alerta a la persona es que la lesión, aparte de estar en la piel, genera alteraciones en la sensibilidad. Es decir, si la persona siente allí más dormido o que al tocarse percibe una quemadura, es muy indicativo de que pueda tratarse de lepra”, explica. Y ese es precisamente otra secuela grave de esta dolencia. “Ese es exactamente el mecanismo de daño en lepra –manifiesta el especialista–: el paciente va perdiendo progresivamente su función del nervio, su sensibilidad y, por ejemplo, si coge algo caliente y no lo siente, entonces se quema. Esa imagen del paciente con lepra, que ha perdido sus manos o sus pies, no es consecuencia de que la enfermedad le destruya los miembros, sino que la pérdida de la sensibilidad lleva a la discapacidad”. Por fortuna, la lepra es, al contrario de lo que se creía a comienzos del siglo XX, 100 por ciento curable. “El paciente que toma su tratamiento va a tener garantía de que desapareció el problema en su piel, siempre y cuando la enfermedad no haya dejado secuelas. Eso es algo que toca manejar posteriormente con rehabilitación”, anota el especialista. Al no ser una enfermedad mortal y ya que con la primera dosis del tratamiento el paciente deja de ser infectante, no hay que estigmatizar ni aislar a quienes la padecen. “Lo importante es que cada quien sea consciente de hacerse un chequeo general de piel, de estar revisando si salen este tipo de lesiones, de consultar y, si aparece, pues inmediatamente hacer el tratamiento. Uno se cura y desaparece el problema”, concluye el doctor Gamboa Suárez.

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El sombrero, una prenda que puede salvar vidas
Salud BienestarporAnónimo4/22/2014

Una moda que además de lucir, protege El regreso del sombrero Lanzan una campaña para que la prenda vuelva a ponerse de moda entre los colombianos no solo por su elegancia sino por su poder protector contra las enfermedades de la piel. · La quinta parte de los canceres nuevos que se diagnostican en el país, exactamente el 20,2% de los casos de cáncer, son cáncer de piel · Estudios que se han desarrollado indican que por cada mil metros de altura hay entre un 10 y 12% de mayor intensidad de la radiación ultra violeta. Existe un viejo refrán refundido entre las sombras del tiempo: “En agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero”. Muy pocas personas lo recuerdan, y su sabiduría perdió, con los años, su efectividad entre los seres humanos. La prenda, que es sinónimo de elegancia y buenas maneras, apenas es evocada por algunas personalidades como el compositor Gustav Mahler, que solía decir a sus amigos: “Incluso si la gente me censura, debería hacerlo con el sombrero en la mano”. O como el cantautor español Joaquín Sabina, que aconseja: –Está bien tener sombrero, por si se presenta una buena ocasión para quitárselo. Pero no todos han olvidado la importancia de este elegante accesorio. Los dermatólogos siempre lo han aconsejado para contrarrestar los rayos del astro rey y la radiación ultravioleta –que forma parte del espectro electromagnético de dichos rayos– la cual contiene elementos que generan daño en la piel de las personas. Y ahora, justamente cuando la humanidad lo ha relegado al armario, un grupo de especialistas ha decidido promover una campaña para que la prenda vuelva a ponerse de moda entre los colombianos no solo por su elegancia sino por su poder protector contra las enfermedades de la piel. “Esta año vamos a trabajar en posicionar el uso del sombrero tipo pava, que tiene una ala ancha que nos protege las orejas, el cuello, la cara y obviamente la parte del cuero cabelludo”, señala Javier Cormane Fandiño, director general del Instituto Nacional de Dermatología Federico Lleras Acosta. Según el especialista, haber perdido la costumbre de usar sombrero ha incidido notablemente en el incremento de las enfermedades de la piel. En siglos anteriores, en ciudades de clima frio como Bogotá, Pasto o Tunja la población lo utilizaba no solamente de protegerse contra el frio o la lluvia, sino también contra la radiación ultra violeta. “Este tipo de costumbres que se han perdido forman parte de los elementos que nosotros consideramos han ido fortaleciendo y generando un crecimiento de las tasas de incidencia del cáncer de piel en Colombia, por lo que aconsejamos retomar el uso de esos elementos que son buenos para cualquier tipo de ocasión”, explica el doctor Cormane Fandiño. Según investigaciones realizadas por la entidad a su cargo, la quinta parte de los cánceres nuevos que se diagnostican en el país –exactamente el 20,2% de los casos de cáncer– son cáncer de piel, por encima de los gastrointestinales y los genitourinarios. “Por ello hay que tomar conciencia de este tipo de patología. En los últimos estudios que realizamos, identificamos que hay 41 casos nuevos de cáncer de piel por cada cien mil habitantes y la tendencia es de crecimiento. Esperamos que si al año 2020 no tenemos nosotros controlado el tema, a partir del plan decenal de control del cáncer y del plan decenal de salud pública, es probable que alcancemos más de cien casos por cada cien mil habitantes”, advierte. De acuerdo con el especialista, es muy probable que hoy en día Colombia ya llegue a los 60 casos por cada cien mil habitantes. “Nos acercamos a tasas como las españolas, que son muy propias de una raza predominantemente blanca. Entonces, la idea es concientizar a la comunidad de que estamos frente a una enfermedad que tiene una relevancia muy importante en nuestro medio y que si bien manejamos todavía tasas de mortalidad muy bajas, de apenas un fallecido por cada cien mil habitantes, no queremos que sea uno de nosotros la persona que fallece por una causa que se puede prevenir en más del 90% de los casos”, señala el médico. La preocupación por el aumento de la dolencia llegó al punto de que, en alianza con el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional De Dermatología Federico Lleras Acosta hace una convocatoria, a través de la página web del Ministerio y de la del centro dermatológico, dirigida a todas las escuelas de moda del país para que trabajen en diseñar un sombrero ideal en las categorías de niño, hombres y mujeres y para actividades deportivas o actividades al aire libre. “El objetivo último del concurso es alertar a la ciudadanía que la presencia del cáncer de piel es más grave en Colombia por la ubicación ecuatorial del país, que tiene ciudades por encima de los mil metros de altura y no hemos desarrollado suficientes estrategias para el mantenimiento de la capa de ozono. Por eso, a las prevenciones ya conocidas del protector solar, las mangas largas y la ropa adecuada, ahora queremos estimular el uso del sombrero, que va a salvar muchas vidas”, concluye el especialista.

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¡Tengo acné! ¿Qué puedo hacer?
Salud BienestarporAnónimo5/6/2013

Cerca del 80% de las personas padecen o han padecido esta enfermedad inflamatoria en la cara, el pecho o la espalda, por lo que es la principal causa de consulta en dermatología. El acné se produce porque hay una predisposición genética, pero se agrava si se manipula: no tocarse las lesiones y acudir al dermatólogo es la única manera de tratar esta dolencia. El acné es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta el folículo piloso en una de sus partes, en donde hay una obstrucción a la salida del cebo natural. “Allí hay unas células adentro que, cuando no se renuevan en forma adecuada, hacen que se produzca una inflamación, a la que se suma la presencia de alguna bacteria que agrava dicha inflamación”, explica la especialista. En algunas personas, este cebo es un poco más espeso y por lo tanto produce mayor infección, la cual se acompaña usualmente de varias manifestaciones en la piel. Es entonces cuando la gente comete el error más grave: espicharse, manipularse o seguir los consejos de personas inexpertas. “Lo más importante para tratar el acné es que haya un diagnóstico adecuado y temprano y un tratamiento oportuno –advierte la doctora Muvdi–. El problema es que tenemos la costumbre de espicharnos esos ‘barritos’, o que la mamá, la hermana o la amiga los manipule. Y entonces yo, al vérmelos todo el día frente al espejo, le pregunto a todo el mundo a ver qué me aconseja. O voy a la farmacia, o les consulto a la tía y a la abuela. Y lo que estoy haciendo es retrasar un diagnóstico adecuado, un tratamiento oportuno”. En la mayoría de los casos, los pacientes manipulan las lesiones con las manos infectadas, lo cual profundiza la lesión. “Eso puede tener incluso complicaciones cerebrales y hacer que el paciente termine hospitalizado en cuidados intensivos”, señala la especialista del Centro Dermatológico Federico Lleras. Otro problema asociado a esta dolencia es sicológico. “La cara es nuestra tarjeta de presentación, y tener allí lesiones inflamatorias permanentes afecta muchísimo la autoestima. Nos vamos a sentir asilados, rechazados. Muchos pacientes incluso llegan a tener ideas suicidas y ataques asociados a su manifestación de acné”, afirma la doctora Muvdi. Ello ha disparado las alarmas de los especialistas. El Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, adelanta un trabajo de investigación para validar una escala de medición de calidad de vida dentro del tratamiento de la dolencia. “Nos parece que el acné no es solamente que yo, como dermatóloga, le cuente al paciente que hoy tiene 20 lesiones y mañana 10, si no que el tratamiento que se le ofrece mejore esa calidad de vida menguada por la aparición de estas lesiones en la piel”, destaca. De acuerdo con las estadísticas del Centro Dermatológico, el 31,01% de las consultas realizadas el año pasado correspondieron a enfermedades inflamatorias de la piel, y el acné continúa siendo la primera patología de consulta. El acné puede clasificarse en primario y secundario. Los primeros se dan cuando se presentan básicamente en la piel, y se manifiestan en forma de espinillas o granitos. “Si son más grandes y se manipulan, tienden a dejar cicatrices que pueden durar muchos años”, agrega la experta. El acné secundario está asociado a otro tipo de enfermedad, en la mayoría de tipo endocrinológico, aunque también existen manifestaciones que se asocian con el contacto químico con ciertas sustancias. En todos los casos, lo fundamental es acudir al dermatólogo antes que manipular las lesiones. “La principal recomendación es que no dejar la piel de nuestra cara a una persona que nos sabe de ese tema. Es preciso que esta responsabilidad la tenga alguien capacitado, y que no la deleguemos a un familiar, amiga o la persona de la farmacia”, concluye la doctora Sandra Muvdi. link: http://www.youtube.com/watch?v=_-xljqYO1XY

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