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Usuario (Argentina)
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=7aF9UIjZypc link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ecS72Na3rE
La campaña más larga de la historia ingresa en su última fase. La cuenta regresiva tiene un final visible. Al conocerse los candidatos, se afinan las preguntas de los encuestadores. En el plano táctico, la contienda se torna más compleja que meses atrás. Por aquel entonces, “la oposición” disimulaba sus cuitas internas y se consagraba, unánime, a limar al oficialismo. Ahora, ya lanzada la competencia y con sondeos en mano, la lucha se disemina en varios terrenos a la vez. Está en juego la suerte del oficialismo pero también las posiciones para las presidenciales de 2011, la disputa horizontal entre el panperonismo y el panradicalismo, con todas sus estribaciones interiores. Las querellas asomaron en la formación de las listas y en los lanzamientos, se ahondan a medida que se busca el voto. Felipe Solá fue uno de los más castigados, fue relegado a un incómodo segundo lugar, es solapado en la campaña. Varios de sus candidatos (empezando por Jorge Sarghini y siguiendo por su pareja, María Helena Cháves) fueron desplazados con modales abruptos o sutiles. “Felipe” es poco acogido en los creativos spots de Francisco de Narváez. Mario Wainfeld - Página 12 xxzxx
Tres razones para escucharlo Antecedentes Tiene mucha experiencia en la gestión (fue secretario de Estado, ministro bonaerense, [i]gobernador[/i], vicegobernador, diputado), [/i]lo que le permite una mirada más completa sobre lo que se debe hacer (y lo que no) en el poder. Independencia Podría haber sido un diputado más en el kirchnerismo, pero el conflicto del campo lo animó a diferenciarse y, finalmente, a romper con el Gobierno para apostar a su proyecto político personal. Moderación En un espectro de dirigentes crispados, su perfil moderado lo ayuda a insertarse en los sectores medios; al mismo tiempo, no descuida un mensaje y una propuesta para la "clientela" habitual del PJ. En clave personal Tiempo libre. "Me gusta hacer huevo. Leo libros y tres o cuatro diarios por día, como todo político. Me gusta andar a caballo. Tengo dos caballos. Jugar al golf, aunque lo hago por rachas. Cuando aumenta la actividad política, no juego tanto. Hago gimnasia, menos de la que debería. Y ya no juego más al fútbol. Cada vez me gusta más la naturaleza, vivir cerca de la naturaleza. Me gusta mucho estar con mi mujer. La sigo en la cuestión de los caballos. ¿Hobbies? Estoy rodeado de cuchillos y mates que me regalaron cuando fui Secretario de Agricultura." Lecturas. "Leo ficción con avidez. De vez en cuando me interesa cuando alguien escribe sobre teoría política y es un buen autor. Me aconsejaron que leyera un libro de Gilles Lipovetsky, El crepúsculo del deber . Leí la biografía política de San Martín, de Norberto Galasso, que me encantó. Leí Madame Bovary , que hace años que me decían que tenía que leer." Música. "Me gusta Nina Simone, tengo varios discos de ella. De vez en cuando, un toque de Roy Orbison. Bob Dylan. Escucho a (Edmundo) Rivero, me encanta. A mi hermana (Dolores Solá) la voy a ver, me parece muy buena. Escucho a (Jorge) Cafrune, que me emociona; Juan Falú, que también me emociona; (Alfredo) Zitarrosa, al que escucho de vez en cuando pero de pie, como si fuera el Himno. Y me encantan Chico Buarque, Maria Bethania y la bossa nova." Cine. "Suelo ver películas por televisión. Ayer vimos Los duelistas, pero me quedé dormido antes de terminar. Babel me gustó muchísimo. La idea de la película me parece moderna, inteligente." Mano a mano Habla con el ácido sabor del desencanto, con la amargura de quien fue un soldado fiel de la causa kirchnerista al que dejaron solo en la trinchera, esperando una batalla que había terminado, sin víveres ni pertrechos. Sus amigos dicen que él aún no sabe por qué los Kirchner nunca terminaron de confiar en él cuando Solá, por ejemplo, fue uno de los arietes con los cuales la pareja gobernante embistió contra la fortaleza duhaldista. Por qué de todos los destinos políticos posibles, cuando Cristina Kirchner fue elegida en 2007, sólo pensaron en él como embajador, una de las mejores formas de mantener a cualquiera lejos del poder. Aun así, lo noté firme en su convicción de disputar las elecciones de 2011 con un puñado de buenas ideas que está dispuesto a defender y con menos arrogancia que en sus épocas de gobernador. Todavía tiene ciertas dificultades para explicar que se opone a Kirchner sin ser opositor, o, por lo menos, sin ser un opositor como el resto. Se instaló en unas oficinas que simbolizan que su decisión no tiene retorno. O, al menos, un pronto retorno. No lo acompaña un ejército de asesores sino sólo Fernando, su secretario privado desde la gobernación bonaerense, su hija Mercedes, su hijo Felipe y su actual pareja, María Elena Chávez. Durante la entrevista, hizo bromas, aceptó algunos errores y corrigió cierta tibieza que había mostrado en otras notas: admitió por primera vez que quería ser presidente y, por ejemplo, criticó a Scioli, aunque había prometido que iba a esperar para hablar de su sucesor. Solá cruzó una temida barrera para recorrer un camino que puede llevarlo muy lejos. O a ninguna parte. Pero parece convencido de que el viaje mismo vale la pena. xxzxx
BILLETERA MATA ¿GALÁN? La Campaña en la que el exPropietario de la Cadena de Tiendas CASA TÍA dice ser un nieto de inmigrantes como todos nosotros, es la más costosa que se recuerde para una Elección Legislativa Provincial. Cada pasada de su spot de 13 segundos durante Los Exitosos Pell, Valientes o Fútbol de Primera, cuesta entre $ 26 y 35.000. Sus avisos dominicales en Diarios de alcance Nacional cuestan unos $ 300 mil por semana, sus afiches en vía pública $ 380 mil cada 300 mil impresos y colocados, sus gigantografías de $ 6000 a 40.000 por mes cada una. Canales de cable como TN cobran unos $ 160 mil por 3 mil segundos de spots y una frecuente aparición en las tandas de los Partidos de Fútbol transmitidos por T&C Sports. De Narváez admitió que este despliegue es muy caro y se jactó de que el dinero con que se solventa es pura y exclusivamente suyo. “Billetera mata galán”, rezonga el exGobernador Felipe Solá, quien terminó por resignarse al 2º puesto en la nómina. Solá explicó que carecía de recursos para instalar su candidatura, cosa que De Narváez comenzó a hacer en 2007, cuando se presentó como candidato Duhaldista a la Gobernación acompañado por Jorge Macri, primo hermano del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Bs As. Pero además de su poder económico, De Narváez tiene el incomparable encanto de su nacimiento en Colombia. Esto le permitiría aspirar dentro de 2 años a la Gobernación de la Prov de Bs As, pero no a la Presidencia de la Nación, cargo para el que la Constitución Nacional exige en su Art 89 ser “Nacido en el territorio Argentino, o ser hijo de Ciudadano nativo”. Tanto Felipe Solá como Mauricio Macri se preparan para disputar en 2011 esa Candidatura vetada al Magnate Colombiano. Fuente
LECHE ENTERA O DESCREMADA Se cree que la leche descremada sirve sólo para quienes están haciendo dieta, que nadie le daría a un chico leche descremada. Y se debe a la desinformación: "Hasta los 3 años los chicos están en etapa de crecimiento y desarrollo del sistema nervioso central que es grasa dependiente, por eso el requerimiento de grasa de la leche entera es importante. Pero desde los tres años en adelante, es recomendable evitar la grasa de la leche o la grasa externa de la carne. Es decir, teniendo en cuenta los porcentajes de obesidad, a partir de los 3 años se recomienda consumir leche descremada o parcialmente descremada", explica el especialista Sergio Britos. ¿Por qué? Dice su colega Silvio Shraier: "La grasa de la leche es mucho más generadora de arterioesclerosis que la grasa de la carne de vaca". FUENTE
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Ed5fJ8HGwlg Después de los cruces internos en Unión-PRO, se empezó a ver la propaganda con el candidato a diputado nacional Felipe Solá. Como en el aviso de Macri, De Narváez y Michetti, allí se repasa en pocos segundos algunos de los momentos cumbre de su carrera política. En especial su voto contra las retenciones móviles en la Cámara baja. Luego de los cruces internos por el rumbo de la campaña electoral, el frente Unión-PRO difundió el primer spot televisivo de Felipe Solá, que no comparte con el resto de los candidatos del espacio, y donde se presenta como "el hombre que no se quedó cuando daba miedo irse". La propaganda -similar a la que realizaron en conjunto Mauricio Macri, Gabriela Michetti y Francisco De Narváez- repasa en pocos segundos algunos de los momentos cumbre de la carrera política de Solá y su voto contra las retenciones móviles en la Cámara baja, que le valió una serie de insultos por parte de su par oficialista Carlos Kunkel."Ellos siempre cambian sus principios, yo mantengo los míos", señala el segundo candidato a diputado nacional por Buenos Aires mirando hacia cámara y en primer plano.Esta semana, Solá pidió personalmente a De Narváez un replanteo de la estrategia de campaña, y después hizo pública la crítica ante lo que considera un escenario secundario que le dejaron sus aliados en la primera parte de la campaña.Luego de los cuestionamientos, la propaganda no deja margen de duda sobre la suerte del replanteo al finalizar con un "Francisco+Felipe". xxzxx Fuente
Solá recorrió Avellaneda y cargó contra Scioli El candidato a diputado nacional por la Provincia visitó ayer Avellaneda en donde dio una conferencia en la que criticó al gobernador bonaerense por su postulación aunque justificó la decisión de Unión PRO de no impugnar las candidaturas testimoniales. -------------------------------------------------------------------------------- En el marco de la campaña electoral con mira a las elecciones legislativas del 28 de junio, el segundo candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por el frente Unión PRO, Felipe Solá, visitó ayer por la tarde Avellaneda en donde dialogó con vecinos y brindó una conferencia en la que realizó nuevas críticas al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, por su postulación “testimonial” por el kirchnerismo. Además, aseguró que desde su fuerza no van a conversar con los intendentes kirchneristas para promover el corte de boleta en los comicios. Minutos después de las 16.30, Solá arribó a la plaza Alsina, ubicada en el centro de Avellaneda, junto a la dirigente local y candidata a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral, Mónica López; y los candidatos a concejales por una de las listas de Unión PRO en el distrito, el dirigente peronista Alberto Roberti y el referente macrista Walter Tejedor. En la plaza, el ex gobernador bonaerense charló aproximadamente media hora con vecinos y comerciantes quienes les manifestaron sus principales preocupaciones y luego se dirigió hasta un céntrico restaurante ubicado sobre la avenida Mitre en donde brindó una conferencia para los medios presentes entre los que se encontraba Info Región. Al ser consultado sobre la candidatura “testimonial” de Scioli, Solá comparó al actual mandatario provincial con el ex gobernador Carlos Ruckauf luego de que esta semana el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, manifestara que el candidato kirchnerista tiene tiempo hasta el 10 de diciembre para decidir si asume o no la banca en caso de ser electo. “Si es así, que digan que Scioli se está fugando de la Provincia como lo hizo Ruckauf en 2001. No tengo dudas que no va a ser diputado, va a seguir siendo gobernador pero por ahora es testimonial porque está haciendo campaña”, apuntó Solá. Asimismo, justificó la decisión de su partido de no impugnar las candidaturas testimoniales del kirchnerismo como lo hizo el Acuerdo Cívico y Social, el frente conformado por la Coalición Cívica y el radicalismo, ya que advirtió que el problema con estas postulaciones “no es legal” sino su falta de legitimidad. En este punto, enfatizó que “podrá ser legal la candidatura de (Néstor) Kirchner pero no es legítima y la gente lo tendrá en cuenta a la hora de concurrir a las urnas el 28 de junio”. Además, continuó con sus críticas al ex presidente por un presunto “cambio de imagen” del ex mandatario de cara a la campaña electoral. “Quieren hacerle tener un papel que no es. No es ni bueno, ni manso, ni cálido. Es áspero, hegemónico y autoritario”, recalcó. Por otra parte, Solá negó que una de las estrategias de su espacio de cara a las elecciones sea promover el corte de boleta a través de conversaciones con jefes comunales kirchneristas, especialmente en el conurbano. “No tuve ninguna charla con intendentes sobre este tema ni lo vamos a hacer”, aclaró. La versión sobre las conversaciones entre los referentes de Unión PRO y los mandatarios kirchneristas surgió a mediados de la semana luego de que el primer candidato a diputado nacional por el PJ disidente, Francisco De Narváez, asegurara que hay intendentes que no quieren respaldar al oficialismo. En otro orden, Solá se refirió al problema de la coparticipación que debería recibir la Provincia por parte de la Nación, uno de los principales reclamos de un sector de la oposición. Sobre este punto, indicó que “es más fácil cambiar la Constitución que la coparticipación ya que con que se oponga un solo gobernador, no se puede modificar”. En el plano local, el candidato a diputado cuestionó que la ciudad está “muy sucia” y mostró su sorpresa “por la poca gente” que observó en las veredas y negocios de la céntrica avenida Mitre. “No sé si tendrá que ver con la recesión o porque la población tiene miedo”, agregó. Quien también habló durante la conferencia fue Mónica López que recalcó que es “muy importante el respaldo” que les dio el ex gobernador con su visita al distrito. Además, calificó como “una falta de respeto” las candidaturas testimoniales que presentó el kirchnerismo aunque le quitó relevancia a la postulación del jefe comunal de Avellaneda, Baldomero Álvarez de Olivera, y acusó que “las obras que promete son las mismas que anuncia desde 1995 y que las tiene archivadas”. “Pobre la Provincia, el vicegobernador (Alberto Balestrini) también es candidato a diputado provincial. ¿Quién gobierna? Todas estas reflexiones la gente las hace, ni siquiera hay un piloto automático. Hay que tener una visión más realista de las cosas que están pasando”, concluyó López. Fuente: Info Región 23/05/09
Felipe Solá/De Narvaez van por los indecisos y Anti K ELECCIONES 2009 Union-Pro va por los indecisos y Anti K LA PLATA, (Por Virginia Pignaton, redacción de DIB).- Mientras que la alianza conformada por la Coalición Cívica y la UCR concentró esta semana gran parte de su esfuerzo en la pelea por las impugnaciones y posterior apelación a las candidaturas de Néstor Kirchner y Daniel Scioli, el PJ disidente no se sumó a la contienda contra el oficialismo, y procuró mostrarse unido para intentar –con poco éxito- disipar los insistentes rumores de enfrentamiento entre Francisco De Narváez y Felipe Solá.Unión-Pro está decidido a intensificar su campaña en el Conurbano con el empresario y diputado nacional junto a Mauricio Macri, para captar a los indecisos y anti K. En el interior, quién dará batalla es Felipe Solá, que intentará obtener el respaldo del ruralismo, avalado por su salida del oficialismo en el apogeo de la pelea por las polémicas retenciones. Esta semana, el ex gobernador anotó tres hechos que podría capitalizar a su favor: los escraches a Néstor Kirchner en Chacabuco, a su mujer, la presidenta Cristina Fernández, en Coronel Suárez, y a Daniel Scioli en Chascomús. Si bien en los mismos intervinieron menos de un centenar de productores, demuestra que en el interior, la bronca con el Gobierno por el conflicto agropecuario persiste. Otra de las estrategias a las que apuesta el peronismo disidente es generar discordia entre el oficialismo y los intendentes. Esta semana, De Narváez dijo públicamente que “los intendentes dicen que Néstor (Kirchner) espanta a la gente; que no lo quieren y que ellos no están dispuestos a jugar la responsabilidad que tienen en sus distritos para sostenerlo a Kirchner en una batalla que ya está perdida”. “No conozco a ningún kirchnerista convencido”, agregó. En tanto, su socio bonaerense, al ser consultado sobre las candidaturas testimoniales del oficialismo, las calificó de “ilegítimas”, y aunque reconoció su “legalidad”, resaltó que “fueron aprobadas por la Justicia Electoral, pero son muy desaprobadas por la gente”. JUNTOS, PERO DIVIDIDOS La ausencia de Felipe Solá en varias apariciones de campaña realizadas por Macri y De Narváez generó esta semana todo tipo de comentarios. Y en medio de rumores de tormenta en el espacio opositor, el empresario supermercadista señaló que “la relación con Felipe Solá es fuerte y sólida y ninguna de las versiones que hacen circular son ciertas”. Lo cierto es que la relación es tensa: Solá no le perdona a De Narváez el veto al ex ministro de Economía, Jorge Sarghini (quien pegó el portazo después de ser bajado al lugar 11 de la lista de diputados nacionales por la provincia), y tampoco digiere que haya “borrado” de las nóminas seccionales a dos pesos pesado del Conurbano como Osvaldo Mércuri y Carlos Brown, quienes se sintieron vetados por “duhaldistas”. El caso de Mércuri es emblemático. Iba a ser segundo candidato a diputado provincial por la tercera sección electoral, y el mismo día del cierre de listas se enteró que se quedaba afuera. Sin chances de negociar una integración a otra fuerza, sólo obtuvo el premio consuelo de llevar a su mujer en el sexto lugar. Aunque ambos lo niegan, la relación entre Solá y De Narváez pasó de ser cordial a distante. No obstante, los dos candidatos a diputados nacionales de Unión Pro por Buenos Aires se mantendrán juntos hasta el 28 de junio y si decidieron hacer campaña por separado es por una razón estratégica: así podrán abarcar mejor la provincia. Un allegado a Solá precisó que “Felipe por su discurso se concentrará más en el voto peronista y en el de aquellos que siguen enojados con el Gobierno a partir de su relación con los chacareros. Por esa razón, se moverá en el interior de la provincia. Mauricio y Francisco buscarán el voto independiente”. La idea de la ruptura es “lo que buscan los muchachos del Gobierno", ironizó. La decisión de no mostrarse juntos fue, en rigor, planteada por De Narváez. Encuestas propias en mano concluyen que la definición de las elecciones en Buenos Aires será definida con los votos de los independientes e indecisos. Y que Solá, de perfil netamente peronista, no ayudará a captar esos votos. Por eso, los spots publicitarios de Unión Pro no lo incluyen. Allí se muestran Macri, De Narvaéz y Gabriela Michetti, aunque sí será incluido en los afiches que se repartirán en las zonas más calientes del conurbano. Pero en las recorridas por la provincia cada uno irá por su rumbo. “Macri es fundamental en la campaña. Su influencia en el primer cordón del conurbano y sobre el votante indeciso e independiente puede inclinar la balanza a nuestro favor. Macri va a jugar bien: su apuesta es ser candidato presidencial en 2011, por eso no puede perder en Buenos Aires”, afirman en el entorno de De Narváez. De Narváez busca instalar un escenario de polarización con el Gobierno; por eso se propone ampliar su brecha con el Acuerdo Cívico y Social (que figura tercero en las encuestas) y para ello buscará disputarle el voto independiente e indeciso. En ese contexto, Solá debió aceptar la estrategia proselitista planteada por De Narváez: “Felipe está jugado y no tiene margen para abrirse. Incluso ya renunció a su banca; no tiene red”, reflexionan quienes lo acompañan. Así las cosas, De Narváez impuso sus reglas de juego de la campaña. Cabeza de lista y dueño de los recursos, Solá no tuvo demasiado margen para discutir. El empresario llevó su última encuesta a la mesa del almuerzo. Felipe Solá y Mauricio Macri observaban con atención: el sondeo, realizado por el equipo de encuestadores de De Narváez, reflejaba una ajustada paridad, con una leve ventaja en el orden de dos puntos en favor de Unión-Pro por sobre el kirchnerismo en Buenos Aires. Ante este complejo escenario, los tres socios coincidieron en priorizar, de ahora en más, la tarea de captar el voto independiente. LAS ENCUESTAS MEJORAN Esta semana, Francisco De Narváez se reunió con sus dos socios políticos con dos objetivos: sacarse fotos para la prensa, juntos, y mostrarle las últimas encuestas que maneja -sobre una base de dos mil casos en 40 distritos, 15 de ellos del interior- donde saca 29.6 puntos contra 27.8 de Kirchner y 19 de Margarita Stolbizer. El empresario observa que es la primera encuesta que lo da ganador y se siente convencido de poder darle batalla al oficialismo. Ese sondeo marca además un crecimiento importante de la dupla Stolbizer-Alfonsín en los distritos del interior, especialmente en aquellos de menos de 100 mil habitantes, aunque De Narváez está convencido que no pueden superar el tercer lugar. Un sondeo anterior le mostraba un escenario bastante alentador: en él aparece apenas 2,7 detrás de Néstor Kirchner. Hasta ahora todas las encuestas lo daban por lo menos cinco puntos por debajo del oficialismo, aunque le indican que tiene un techo de 30 por ciento, y el 45 por ciento de los consultados opina que ganara el FJpV. El diputado está de campaña desde el 2006, casi ininterrumpidamente, cuando lanzó las gigantografías con su imagen, luego la continuó para gobernador, y ahora desde hace meses regresó a las marquesinas con su campaña de diputado como antesala de la de gobernador en el 2011. En términos simples, los operadores de De Narváez no descartan que la campaña sature, porque su opción debe lidiar con el oficialismo gobernante y con el creciente Acuerdo Cívico y Social que, además, enfocó su campaña en cuestiones puntuales, como las candidaturas testimoniales. Fuente: Diario La Verdad de Junín xxzxx

Felipe Solá Entrevista a Solá Estan raros los Políticos Argentinos Néstor Kirchner ahora jura públicamente que no está de acuerdo con interrumpir el tránsito en las rutas, pero lo hace a no tantos meses de haber bendecido los cortes en Gualeguaychú. Mauricio Macri deja Punta del Este para inaugurar una playa en pleno Buenos Aires, pero termina enterrado en las arenas movedizas del Teatro Colón. Elisa Carrió hace gala de su flexibilidad sin límites no sólo buscando al macrismo sino también al piquetero Raúl Castells. Felipe Solá, el diputado, ex gobernador y a quien el kirchnerismo tildaba de "peronista y estanciero", asegura muy suelto de cuerpo, durante una entrevista con Enfoques, que él se considera progresista ("no progre", aclara) y que siempre lo fue, mientras advierte que el que se corrió de ese espacio es, en realidad, el gobierno kirchnerista. Están raros los Políticos, pero al parecer, no tanto para el propio Solá, que parece tener las ideas claras y comenzó a amasar un proyecto político personal que, según espera, podría llevarlo a suceder a Cristina Kirchner en el poder después de 2011. Felipe Solá se animó a ser el primer legislador oficialista de peso que oficializó su alejamiento del kirchnerismo y se atreve ahora a decir lo que no le había dicho a nadie (y eso que su imagen y su palabra se multiplican casi todos los días): "Quiero ser candidato a presidente. Voy a hacer lo posible para que así sea". ¿Para qué? Felipe Solá: -"Me parece que puedo cambiar el clima en la Argentina -afirma sin ningún afán meteorológico-. Puedo ofrecer lo que se hizo bien y cambiar lo que se hizo mal. Acá hay una transformación incompleta, que empezó bien y luego se frustró. Yo no me fui con la oligarquía. Me quedé en el lugar del sentido común". Solá se acaba de convertir en el primer precandidato presidencial del peronismo. A dos años de los comicios de 2011. En medio de la incertidumbre que genera la suerte del oficialismo. Pero el ex gobernador, que elevó su imagen en el conflicto con el campo, cree que está ante la gran oportunidad y no quiere desaprovecharla. No admite que se pasó a la oposición, aunque afirma que Cristina Kirchner lo decepcionó porque no es independiente de su esposo y que hay más pobres que hace diez años, que al Gobierno eso "no le interesa". Cuando habla de Néstor Kirchner, elogia su gestión ("el mejor de los gobiernos desde 1983", pero dice que terminó en el autoritarismo. Y afirma que Carlos Menem "ya fue", aunque rescata de su gobierno (que él integró como secretario de Agricultura) "la audacia, la capacidad de llamar a quien pensaba que podían ser los mejores y una actitud menos crisparada con la prensa". -¿Por qué dejó el oficialismo y se pasó a la oposición? Felipe Solá: -No me pasé a la oposición. Lo que hice fue salir del bloque del Frente para la Victoria porque mi situación ahí no se sostenía fácilmente, no tenía apoyo. Esto puede confundir a algunos, pero la verdad es que sigo opinando igual que siempre. Ahora tengo más libertad para decirlo porque no tengo que gobernar. Me mantuve en un lugar. El que se corrió fue el Gobierno. -¿En qué se diferencia de Kirchner? Felipe Solá: - En la concepción sobre mantener fuerte el vínculo con la base social que ya no está, y que era, a la luz de estos cuatro o cinco años, una especie de conjunción entre los trabajadores, los excluidos y las clases medias. Eso se perdió, se rompió y, al romperse, el Gobierno quedó aislado y con un discurso para la militancia, pero ya no llega a las clases medias. Yo no estuve nunca dispuesto a romper ese vínculo. En la Argentina no hay ninguna posibilidad de terminar con la exclusión y de hacer un país más justo y más seguro si no hay una fuerte unidad en los hechos, en un proyecto para manejar el Estado que sea apoyado por los humildes, los que necesitan sí o sí al Estado, y la clase media, que es más crítica del Estado y lo necesita poco. -¿Y cuál considera que fue el momento de esa ruptura? Felipe Solá -La resolución 125. La guerra gaucha, sin duda. No tanto por la resolución en sí, sino por la decisión de pulsear durante el número de días que fuera necesario, como si eso fuera una cuestión ideológica de base, y que hizo que millones de personas se pasaran al otro lado de la pulseada. -Usted dijo que Kirchner no tiene sensibilidad social. ¿Por qué piensa así? Felipe Solá -Porque ha aumentado el número de pobres, porque no ha llamado a los investigadores privados y serios sobre el tema, porque no hay una coordinación del Ministerio de Desarrollo Social con la investigación sobre la nueva pobreza en la Argentina, porque si mañana Alicia (Kirchner) se fuera de su ministerio seguramente mucha gente diría con razón que ha sido una mujer muy trabajadora y también muy honesta, pero nadie sabría qué programa real tuvo y qué cambio real generó. Y es porque el Gobierno no puso nunca el centro en la acción social. Y al no poner el centro ahí se cae en el clientelismo. No ha sido una prioridad. Por ejemplo, la política de derechos humanos ha sido prioritaria, buena o mala ha sido prioritaria, y es un escalón fuertísimo de este gobierno. La política de infraestructura, con todas las críticas que ha recibido, está, es fuerte. Me pregunto si hay una política de acción social que tenga la misma importancia cuando tenemos casi 12 millones de pobres y un número de indigentes que es enorme. -¿Por qué le parece que no son prioritarios los programas sociales? Felipe Solá -Porque se pensó que bastaba con el crecimiento económico y, en el fondo, eso encerraba una teoría parecida al desborde del vaso, que tanto se le criticó al menemismo y que era cierta. Y se pensó que el aumento de ocupación neto y claro que tuvimos entre 2002 y 2007 liquidaba la pobreza. Pero después estalló el problema de que el Indec mentía con la inflación, y si mentía en eso también podía hacerlo, automáticamente, por razones matemáticas, en el número de pobres, de indigentes. La correa de transmisión con los barrios pobres es mucho más floja que hace 10 años. Hay muchos más pobres que hace 10 años y se toma la pobreza como parte de un paisaje. No hay interés sobre el tema. Se focalizó demasiado el interés sobre el crecimiento económico. Pero hay varios millones de argentinos a los que ese crecimiento económico les pasó por arriba sin que se enteraran. -¿Cómo define a Cristina Kirchner? -De su capacidad personal y de su militancia no tengo ninguna duda. De la decepción que me produjo como presidenta, tampoco tengo ninguna duda. Y es solamente por una razón: que la gente quiere que quien es presidente sea independiente. Por ejemplo, una mañana cambia el Gabinete. Y otra mañana hace algo que no le gusta a Kirchner y que se sepa que no le gusta a él. Es decir, la idea es tener una presidenta que se puede equivocar o no, pero que, antes que nada, es independiente. Así como está, el modelo no ha funcionado. Y es muy duro decirlo porque, de las mujeres que andan por ahí, parece de las más capaces, pero no es ella. Ella no es ella, es ella y su consulta. -¿Y cómo define a Néstor Kirchner? Felipe Solá -Es un hombre que ha sido muy importante, va a serlo siempre. Con él hay un antes y un después en la Argentina. Fue un gobierno con una fuerte conducción política. Ahora, en la mejor condición que uno tiene en la vida siempre está la peor. Están en el mismo lugar las dos. Pero lo que cuenta es la capacidad de los que gobiernan. Y tal vez haya sido esa autoridad para provocar el cambio la que terminó en el autoritarismo posterior y desembocó en lo ocurrido con la resolución 125: la pérdida del 30 por ciento de la gente y la ruptura de la alianza implícita de apoyo. -¿Y usted quiere ser candidato a presidente? Felipe Solá -Sí, quiero ser candidato a presidente. Voy a hacer lo posible para que así sea. - ¿Por qué quiere ser presidente? Felipe Solá - Me parece que puedo cambiar el clima en el país. Puedo ofrecer lo que se ha hecho bien y cambiar lo que se hizo mal. Hay una transformación incompleta. Empezó bien y luego se frustró. Yo estaba acá: el que se corrió es el Gobierno. No me fui con la oligarquía. Me quedé en el lugar del sentido común. -Hasta ahora no admitía sus ganas de ser candidato en 2011 y decía que había que esperar a las elecciones de este año. ¿Qué es lo que cambió ahora ? Felipe Solá -Me miré en la televisión el otro día. El programa en el que hablé lo pasaron dos veces, suficientes para que me hartara de mí, y pensé que no estaba reflejando mis verdaderas ganas, mi verdadera decisión. Yo puedo ser el que conduzca una alternativa a los Kirchner y tengo una mezcla de situaciones que son útiles: una experiencia de gobierno larga con una actitud progresista, no "progre"; un conocimiento fuerte de la Argentina y una capacidad de entender y de contener posiciones más y menos progresistas a la vez. No hay que exigir mucho más desde punto de vista ideológico. Otra cosa que hay que hacer es saber incorporar lo bueno del pasado. No negarlo. No ser fundacional. -Usted tiene una imagen de un dirigente de un perfil más bien conservador. ¿Cómo define su progresismo? Felipe Solá -Tengo una veta, por ejemplo, totalmente comprometida desde siempre con los derechos humanos. Cuando no existía Kirchner, en 2002, cuando asumí en la provincia, inmediatamente fundé la Secretaría de Derechos Humanos y lo puse a (Jorge) Taiana a cargo. Después, mi ministro de Seguridad fue Juan Pablo Cafiero. Cuando ocurrió el asesinato de Kosteki y Santillán, puse a alguien que diera garantías al frente de la seguridad de que esas cosas no iban a volver a ocurrir, y paradójicamente ese tipo de cosas no volvieron a ocurrir y lo que vino fue una ola de delincuencia muy grande. Tengo una actitud clara respecto de la cuestión de la concepción de la mujer. Me animo a hablar de la Franja de Gaza ahora, cuando otros políticos hablan poco... -¿Este gobierno es progresista? Felipe Solá -Este gobierno se ha corrido mucho. Es progresista en el discurso, pero en los hechos se ha salido del eje. No es un tema de ideologismo o de ser setentista, sino de entender la sociedad moderna y afrontarla con una mirada progresista. Si no se garantiza la unidad política, cualquier posición progresista no sirve. En nombre del progresismo hablás de una minoría, pero lo que hay que recuperar es la mayoría. -¿Qué hará en estas elecciones? Felipe Solá -No tengo decidido si voy a ser candidato en la provincia, pero voy a caminar el distrito y el país en campaña. Después veré. -¿Qué aliados imagina? -Peronistas y no peronistas que estén desencantados, que no sean antikirchneristas de la primera hora, porque en tal caso no van a tener que ver conmigo tampoco. Pero sí que quieran que lo mejor que se hizo vuelva y que no quieran quedar enganchados en una actitud de cerrazón ni de sectarismo. Y los que quieran que la Argentina progrese en el marco de una actitud más madura, menos crispada, más moderada. Moderada en el sentido de respetar más al otro, contrariamente a las actitudes que predominan ahora: la de negar al otro desde el Gobierno y la de negar al Gobierno descalificándolo desde la oposición. -¿Por qué se mostró crítico de Carlos Reutemann, a quien le recordó que él no había tenido una actitud muy frontal contra el Gobierno, como tuvo usted? Felipe Solá -No, no me mostré muy critico. Dije algo que fue ampliado por la falta de noticias que hay en enero. Lo que declaré fue interpretado como una exigencia, pero no lo fue. Lole dijo lo que uno diría si fuera por una senaduría por Santa Fe: "Yo puedo ser candidato a presidente; mi opositor, posiblemente no". Es muy inteligente. -¿Cree que Reutemann puede ser un buen candidato presidencial? Felipe Solá -Maneja muy bien los tiempos. Es muy distinto que yo. Se mete en muchos menos problemas. El tiempo dirá qué Lole hay dentro de él. Yo todavía no lo sé. Puede haber uno distinto, uno que está ahí esperando. -¿Cómo se resolverá si los dos son candidatos del PJ? Felipe Solá -También el tiempo lo dirá y veremos si vamos por los mismos votos. O no. Pero no es malo que los dos seamos candidatos. -¿Entre sus aliados lo incluye a Eduardo Duhalde? Felipe Solá -Tengo una muy buena relación personal con Duhalde, y tenemos diferencias de diagnóstico sobre la Argentina. Por lo tanto, de planteo sobre el futuro. -¿Cerraron las heridas políticas que tenía en su relación con él? Felipe Solá -Las heridas personales, sí. Son las que importan. Pero tengo un déficit de relacionamiento con los políticos. Con muchos tengo buena relación personal, pero he sido siempre difícil para estar en un colectivo grande si no era consultado. Necesito que me convenzan. Si no, me cuesta seguir una decisión con la misma fe de todos. Ese es el problema con el kirchnerismo. -Para construir una opción propia también lo debe de complicar... Felipe Solá -Para construir eso hay que caminar entendiendo lo difícil que es el momento y la diversidad del momento. Va a triunfar quien más claro pueda expresar lo que quiere para el futuro, y quien más coincida con lo que quiere la mayoría para el futuro. Que no son palabras lindas como paz, esperanza, trabajo y seguridad. -¿Mauricio Macri puede ser un aliado para 2011? Felipe Solá -Veremos. Veremos si tomamos decisiones parecidas. Hay que mantener un diálogo con él. Pero yo quiero ser presidente, y quizá Macri también quiera ser presidente. Eso no quiere decir que no hablemos. También hablo con Margarita (Stolbizer). -¿Qué opina de su gestión? Felipe Solá -Empezaron comiéndose la cancha y después se encontraron con que el gobierno nacional se las hace difícil. Sobre todo, les ha estropeado el presupuesto. Yo hubiera denunciado más esa situación, pero como no vivo en Capital, tampoco puedo opinar. -¿Y cómo ve a Daniel Scioli? Felipe Solá -Scioli ha encontrado los mismos problemas que encontré yo, pero con una Argentina más rica, comparada con aquella de 2002, y con el apoyo pleno de un gobierno. El es totalmente leal al Gobierno y paga cualquier costo con tal de serlo, pero también recibe más apoyo del Gobierno. La otra paradoja de Scioli es que mi gobierno tenía 70% de aprobación y éste tiene 30; por lo tanto, la actitud del Gobierno conmigo era mucho más dura que la que tiene ahora, que es un poco más mansa. Mi gestión me parece mucho mejor que la de él. Desde el punto de vista político, es más persistente que yo. En cuanto a la difusión, prensa y propaganda, es mucho mejor que yo. Además de todo eso, es un buen tipo. Es una persona derecha. -¿Se aliaría con Carlos Menem? Felipe Solá -No, Menem ya fue. Pero no me ensaño con la década. Reconozco errores, pero también digo que ocurrió, que hubo votos, dos grandes elecciones, y que lo que vivimos en esa época no lo podemos borrar. El peronismo fue el menemismo. Peronismo que hoy es parcialmente kirchnerismo. Antes fue duhaldismo, y antes cafierismo. -¿Qué rescataría del menemismo? Felipe Solá -La audacia, la capacidad de llamar a quienes él pensaba que podían ser los mejores, y, más allá de todos sus enojos, una actitud menos crispada con la prensa. También hubo una actualización productiva muy importante. Lo que ocurrió en el campo fue fuertísimo, y siguió, no se cortó. -Elisa Carrió dijo que, en materia de captación de aliados, usted era el límite. Abrió una puerta, pero usted se la cerró con duras declaraciones. Felipe Solá -No, no quiero ser juez de mis jueces. Es un rol que a ella le encanta. Se equivocó de poder. Ella es el Martín Pescador del cielo "lilitense": "Vos, sí. ¿Me dejarás pasar? Vos, no." El problema es para los que no estamos en la cola... -Era cierto, le cerró la puerta. Felipe Solá -No, estoy dispuesto a "recontraconvivir" con Carrió, aunque no esté de acuerdo con ella, porque es una realidad de la política argentina, muy fuerte. -Pero no la ve como aliada... Felipe Solá -No, no en este momento. El sistema de ella es a todo o nada, y no lo quiero. Además, hay un monotema que es la corrupción y la maldad. Es decir, gobierna el diablo y todo lo que hace es porque en el fondo era Al Capone. Es una construcción falsa y malsana, tóxica porque contribuye a la idea de la antipolítica, de que son todos chorros, todos iguales. Cuando uno habla de "la" corrupción, pero no puede solucionar algo, hace más daño. Ella tiene razón en que los controles en la Argentina son enormemente débiles y en que la Justicia es lenta. "Chorear" es más fácil que antes. -¿Cree que hay corrupción en el kirchnerismo? Felipe Solá -En todos los gobiernos hay corrupción. Acá veo acusaciones. No hay ostentación, pero sí una actitud muy impune en el manejo de las relaciones económicas. -¿Tiene alguna sospecha? Felipe Solá -Es un tema en el que no me meto. Si tengo algo, voy a ver a un fiscal. Y recién después de que me diga si es importante o serio, lo hablaría con los periodistas. -¿Qué es el peronismo, hoy? Felipe Solá -Es un movimiento de supervivencia nacional, de supervivencia nacional e individual, como decía un filósofo peronista. Es la posibilidad de unión de clases y de sectores que tiene la Argentina. Ha sido eso hasta ahora. No abusemos de eso. Pero no puede ser contenido por un partido. El que tiene el PJ lo que tiene es el control de la elección, y generalmente hace que las internas sean imposibles. Por lo tanto, es un partido en el que nunca se va a creer porque nunca va a tener internas serias. Sobre todo en la provincia de Buenos Aires. El movimiento no puede ser contenido por un partido, es un movimiento de movimientos. Kirchner denunció, antes de ser presidente, con bastante precisión: "Ojo con el pejotismo, que es el nuevo peronismo". La pregunta es: ¿No es él hoy el pejotismo? -Si se mide por el éxodo de progresistas del kirchnerismo, parece que sí... Felipe Solá -A partir del triunfo electoral de 2005, Kirchner retrocedió, llamó a los perdedores, se juntó con el PJ y armó un entramado más conservador. El triunfo lo llevó a perder su capacidad de audacia transformadora. No es cierto que eso pasó porque falló la transversalidad. La transversalidad estaba consiguiendo muchas cosas y el triunfo de 2005, créase o no, fue el de la transversalidad por sobre el pejotismo. Paradójicamente, los que estabámos por el otro lado fuimos corridos de nuestro lugar. Me la banqué porque tenía que gobernar. No tenía posibilidades. Durante 2006 inventé la reelección, primero como techo para tener un leitmotiv que me permitiera seguir teniendo poder y después ya como piso, porque pensé que podía ser en serio, hasta que el mismo Kirchner lo objetó. A último momento vinieron las elecciones de Misiones y se generó un clima en el que tuve que renunciar a eso. Después ya tuve a Scioli como candidato instalado y ganador de entrada, desde diciembre de 2006. Hasta perdí mi lugar en los actos, que estaba ocupado por el vicepresidente Scioli. Fueron tiempos duros... -Y cuando Cristina Kirchner ganó las elecciones, a usted le ofrecieron una embajada. ¿Fue para desactivarlo? -Me ofrecieron tres embajadas. Pero como decía Federico Manuel (Peralta Ramos): "Me gusta acá, me gusta acá". A mí me gusta mucho acá. Me parece que me sobreestimaban, que pensaban que me gustaban las alfombras rojas y las arañas de las casonas. Francamente, prefiero caminar de Ranelagh a Monte Hermoso, ida y vuelta, antes que vivir en París. Fuente xxzxx

Está rara la Argentina. Lo que antes era de una forma, ahora ya no lo es. Lo que se insinuaba de izquierda, ahora es de derecha. Y viceversa. Las drásticas definiciones que ayer se rubricaban con la mano hoy se borran con el codo. Nada es lo que parecía. Todo cambia, todo se transforma, todo se lleva de patadas con el pasado y hace trizas el futuro. Está tan rara la Argentina que, aunque Juan Domingo Perón había anticipado que el año 2000 nos encontraría unidos o dominados, los políticos locales parecen conformarse con que este modesto 2009, al menos, sólo los encuentre. Vayamos a algunos ejemplos. Néstor Kirchner ahora jura públicamente que no está de acuerdo con interrumpir el tránsito en las rutas, pero lo hace a no tantos meses de haber bendecido los cortes en Gualeguaychú. Mauricio Macri deja Punta del Este para inaugurar una playa en pleno Buenos Aires, pero termina enterrado en las arenas movedizas del Teatro Colón. Elisa Carrió hace gala de su flexibilidad sin límites no sólo buscando al macrismo sino también al piquetero Raúl Castells. Y, como si esto fuera poco, Felipe Solá, el diputado, ex gobernador y a quien el kirchnerismo tildaba de "peronista y estanciero", asegura muy suelto de cuerpo, durante una entrevista con Enfoques, que él se considera progresista ("no progre", aclara) y que siempre lo fue, mientras advierte que el que se corrió de ese espacio es, en realidad, el gobierno kirchnerista. Está rara la Argentina, pero, al parecer, no tanto para el propio Solá, que parece tener las ideas claras en este mediodía de enero, en sus flamantes y blancas oficinas de la avenida Belgrano y Sáenz Peña, desde donde comenzó a amasar un proyecto político personal que, según espera, podría llevarlo a suceder a Cristina Kirchner en el poder después de 2011. En efecto, allí, en esos despachos aún con olor a pintura, el legislador que se animó a ser el primer oficialista de peso en oficializar su alejamiento del kirchnerismo se atreve ahora a decir lo que no le había dicho a nadie (y eso que su imagen y su palabra se multiplican casi todos los días): "Quiero ser candidato a presidente. Voy a hacer lo posible para que así sea". ¿Para qué? "Me parece que puedo cambiar el clima en la Argentina -afirma sin ningún afán meteorológico-. Puedo ofrecer lo que se hizo bien y cambiar lo que se hizo mal. Acá hay una transformación incompleta, que empezó bien y luego se frustró. Yo no me fui con la oligarquía. Me quedé en el lugar del sentido común". Solá se acaba de convertir en el primer precandidato presidencial del peronismo. A dos años de los comicios de 2011. En medio de la incertidumbre que genera la suerte del oficialismo. Pero el ex gobernador, que elevó su imagen en el conflicto con el campo, cree que está ante la gran oportunidad y no quiere desaprovecharla. No admite que se pasó a la oposición, aunque afirma que Cristina Kirchner lo decepcionó porque no es independiente de su esposo y que hay más pobres que hace diez años, aunque que al Gobierno eso "no le interesa". Cuando habla de Néstor Kirchner, elogia su gestión ("el mejor de los gobiernos desde 1983", pero dice que terminó en el autoritarismo. Y afirma que Carlos Menem "ya fue", aunque rescata de su gobierno (que él integró como secretario de Agricultura) "la audacia, la capacidad de llamar a quien pensaba que podían ser los mejores y una actitud menos crisparada con la prensa". -¿Por qué dejó el oficialismo y se pasó a la oposición? -No me pasé a la oposición. No me integré a ninguna oposición. Lo que hice fue salir del bloque del Frente para la Victoria porque mi situación ahí no se sostenía fácilmente, no tenía apoyo. Pero no integro el bloque de la oposición. Esto puede confundir a algunos, pero la verdad es que sigo opinando igual que siempre. Ahora tengo más libertad para decirlo porque no tengo que gobernar. Me mantuve en un lugar. El que se corrió fue el Gobierno. -¿En qué se diferencia de Kirchner? - En la concepción sobre mantener fuerte el vínculo con la base social que ya no está, y que era, a la luz de estos cuatro o cinco años, una especie de conjunción entre los trabajadores, los excluidos y las clases medias. Eso se perdió, se rompió y, al romperse, el Gobierno quedó aislado y con un discurso para la militancia, pero ya no llega a las clases medias. Yo no estuve nunca dispuesto a romper ese vínculo. En la Argentina no hay ninguna posibilidad de terminar con la exclusión y de hacer un país más justo y más seguro si no hay una fuerte unidad en los hechos, en un proyecto para manejar el Estado que sea apoyado por los humildes, los que necesitan sí o sí al Estado, y la clase media, que es más crítica del Estado y lo necesita poco. -¿Y cuál considera que fue el momento de esa ruptura? -La resolución 125. La guerra gaucha, sin duda. No tanto por la resolución en sí, sino por la decisión de pulsear durante el número de días que fuera necesario, como si eso fuera una cuestión ideológica de base, y que hizo que millones de personas se pasaran al otro lado de la pulseada. -Usted dijo que Kirchner no tiene sensibilidad social. ¿Por qué piensa así? -Porque ha aumentado el número de pobres, porque no ha llamado a los investigadores privados y serios sobre el tema, porque no hay una coordinación del Ministerio de Desarrollo Social con la investigación sobre la nueva pobreza en la Argentina, porque si mañana Alicia (Kirchner) se fuera de su ministerio seguramente mucha gente diría con razón que ha sido una mujer muy trabajadora y también muy honesta, pero nadie sabría qué programa real tuvo y qué cambio real generó. Y es porque el Gobierno no puso nunca el centro en la acción social. Y al no poner el centro ahí se cae en el clientelismo. No ha sido una prioridad. Por ejemplo, la política de derechos humanos ha sido prioritaria, buena o mala ha sido prioritaria, y es un escalón fuertísimo de este gobierno. La política de infraestructura, con todas las críticas que ha recibido, está, es fuerte. Me pregunto si hay una política de acción social que tenga la misma importancia cuando tenemos casi 12 millones de pobres y un número de indigentes que es enorme. -¿Por qué le parece que no son prioritarios los programas sociales? -Porque se pensó que bastaba con el crecimiento económico y, en el fondo, eso encerraba una teoría parecida al desborde del vaso, que tanto se le criticó al menemismo y que era cierta. Y se pensó que el aumento de ocupación neto y claro que tuvimos entre 2002 y 2007 liquidaba la pobreza. Pero después estalló el problema de que el Indec mentía con la inflación, y si mentía en eso también podía hacerlo, automáticamente, por razones matemáticas, en el número de pobres, de indigentes. La correa de transmisión con los barrios pobres es mucho más floja que hace 10 años. Hay muchos más pobres que hace 10 años y se toma la pobreza como parte de un paisaje. No hay interés sobre el tema. Se focalizó demasiado el interés sobre el crecimiento económico. Pero hay varios millones de argentinos a los que ese crecimiento económico les pasó por arriba sin que se enteraran. -¿Cómo define a Cristina Kirchner? -De su capacidad personal y de su militancia no tengo ninguna duda. De la decepción que me produjo como presidenta, tampoco tengo ninguna duda. Y es solamente por una razón: que la gente quiere que quien es presidente sea independiente. Por ejemplo, una mañana cambia el Gabinete. Y otra mañana hace algo que no le gusta a Kirchner y que se sepa que no le gusta a él. Es decir, la idea es tener una presidenta que se puede equivocar o no, pero que, antes que nada, es independiente. Así como está, el modelo no ha funcionado. Y es muy duro decirlo porque, de las mujeres que andan por ahí, parece de las más capaces, pero no es ella. Ella no es ella, es ella y su consulta. -¿Y cómo define a Néstor Kirchner? -Es un hombre que ha sido muy importante, va a serlo siempre. Con él hay un antes y un después en la Argentina. Hizo un primer gobierno que ha sido el mejor desde 1983. El mejor en cuanto al cambio psicológico, cultural y material. Primero, el cambio en la autoestima de los argentinos. Luego, el cultural, porque en el país empezó a haber una idea de que se podía argentinizar el manejo de la economía y de que no estábamos irremediablemente condenados a la globalización y a insertarnos como quería el mundo que lo hiciéramos. Y el cambio material, claro, por el crecimiento económico de la Argentina. Y fue un gobierno con una fuerte conducción política. Ahora, en la mejor condición que uno tiene en la vida siempre está la peor. Están en el mismo lugar las dos. Pero lo que cuenta es la capacidad de los que gobiernan. Y tal vez haya sido esa autoridad para provocar el cambio la que terminó en el autoritarismo posterior y desembocó en lo ocurrido con la resolución 125: la pérdida del 30 por ciento de la gente y la ruptura de la alianza implícita de apoyo. -¿Y usted quiere ser candidato a presidente? -Sí, quiero ser candidato a presidente. Voy a hacer lo posible para que así sea. - ¿Por qué quiere ser presidente? - Me parece que puedo cambiar el clima en el país. Puedo ofrecer lo que se ha hecho bien y cambiar lo que se hizo mal. Hay una transformación incompleta. Empezó bien y luego se frustró. Yo estaba acá: el que se corrió es el Gobierno. No me fui con la oligarquía. Me quedé en el lugar del sentido común. -Hasta ahora no admitía sus ganas de ser candidato en 2011 y decía que había que esperar a las elecciones de este año. ¿Qué es lo que cambió ahora ? -Me miré en la televisión el otro día. El programa en el que hablé lo pasaron dos veces, suficientes para que me hartara de mí, y pensé que no estaba reflejando mis verdaderas ganas, mi verdadera decisión. Yo puedo ser el que conduzca una alternativa a los Kirchner y tengo una mezcla de situaciones que son útiles: una experiencia de gobierno larga con una actitud progresista, no "progre"; un conocimiento fuerte de la Argentina y una capacidad de entender y de contener posiciones más y menos progresistas a la vez. No hay que exigir mucho más desde punto de vista ideológico. Otra cosa que hay que hacer es saber incorporar lo bueno del pasado. No negarlo. No ser fundacional. -Usted tiene una imagen de un dirigente de un perfil más bien conservador. ¿Cómo define su progresismo? -Tengo una veta, por ejemplo, totalmente comprometida desde siempre con los derechos humanos. Cuando no existía Kirchner, en 2002, cuando asumí en la provincia, inmediatamente fundé la Secretaría de Derechos Humanos y lo puse a (Jorge) Taiana a cargo. Después, mi ministro de Seguridad fue Juan Pablo Cafiero. Cuando ocurrió el asesinato de Kosteki y Santillán, puse a alguien que diera garantías al frente de la seguridad de que esas cosas no iban a volver a ocurrir, y paradójicamente ese tipo de cosas no volvieron a ocurrir y lo que vino fue una ola de delincuencia muy grande. Tengo una actitud clara respecto de la cuestión de la concepción de la mujer. Me animo a hablar de la Franja de Gaza ahora, cuando otros políticos hablan poco... -¿Este gobierno es progresista? -Este gobierno se ha corrido mucho. Es progresista en el discurso, pero en los hechos se ha salido del eje. No es un tema de ideologismo o de ser setentista, sino de entender la sociedad moderna y afrontarla con una mirada progresista. Si no se garantiza la unidad política, cualquier posición progresista no sirve. En nombre del progresismo hablás de una minoría, pero lo que hay que recuperar es la mayoría. -¿Qué hará en estas elecciones? -No tengo decidido si voy a ser candidato en la provincia, pero voy a caminar el distrito y el país en campaña. Después veré. -¿Qué aliados imagina? -Peronistas y no peronistas que estén desencantados, que no sean antikirchneristas de la primera hora, porque en tal caso no van a tener que ver conmigo tampoco. Pero sí que quieran que lo mejor que se hizo vuelva y que no quieran quedar enganchados en una actitud de cerrazón ni de sectarismo. Y los que quieran que la Argentina progrese en el marco de una actitud más madura, menos crispada, más moderada. Moderada en el sentido de respetar más al otro, contrariamente a las actitudes que predominan ahora: la de negar al otro desde el Gobierno y la de negar al Gobierno descalificándolo desde la oposición. -¿Por qué se mostró crítico de Carlos Reutemann, a quien le recordó que él no había tenido una actitud muy frontal contra el Gobierno, como tuvo usted? -No, no me mostré muy critico. Dije algo que fue ampliado por la falta de noticias que hay en enero. Lo que declaré fue interpretado como una exigencia, pero no lo fue. Lole dijo lo que uno diría si fuera por una senaduría por Santa Fe: "Yo puedo ser candidato a presidente; mi opositor, posiblemente no". Es muy inteligente. -¿Cree que Reutemann puede ser un buen candidato presidencial? -Maneja muy bien los tiempos. Es muy distinto que yo. Se mete en muchos menos problemas. El tiempo dirá qué Lole hay dentro de él. Yo todavía no lo sé. Puede haber uno distinto, uno que está ahí esperando. -¿Cómo se resolverá si los dos son candidatos del PJ? -También el tiempo lo dirá y veremos si vamos por los mismos votos. O no. Pero no es malo que los dos seamos candidatos. -¿Entre sus aliados lo incluye a Eduardo Duhalde? -Tengo una muy buena relación personal con Duhalde, y tenemos diferencias de diagnóstico sobre la Argentina. Por lo tanto, de planteo sobre el futuro. -¿Cerraron las heridas políticas que tenía en su relación con él? -Las heridas personales, sí. Son las que importan. Pero tengo un déficit de relacionamiento con los políticos. Con muchos tengo buena relación personal, pero he sido siempre difícil para estar en un colectivo grande si no era consultado. Necesito que me convenzan. Si no, me cuesta seguir una decisión con la misma fe de todos. Ese es el problema con el kirchnerismo. -Para construir una opción propia también lo debe de complicar... -Para construir eso hay que caminar entendiendo lo difícil que es el momento y la diversidad del momento. Va a triunfar quien más claro pueda expresar lo que quiere para el futuro, y quien más coincida con lo que quiere la mayoría para el futuro. Que no son palabras lindas como paz, esperanza, trabajo y seguridad. Hay un candidato que dice que "la seguridad se hace", pero no explica cómo se hace. Tengo miedo de que sea a los tiros... -¿Quién es? -Por ahí lo va a ver... Es muy visible. -¿Francisco De Narváez? -Sí, es muy visible, y las gigantografías son muy caras (risas). No entiendo por qué se empeña en criticarme como si yo fuera su enemigo fundamental. Pero yo no quiero ser gobernador de Buenos Aires. En lugar de buscar coincidencias, da la impresión de estar poniendo piedras en el camino. -¿Mauricio Macri puede ser un aliado para 2011? -Veremos. Veremos si tomamos decisiones parecidas. Hay que mantener un diálogo con él. Pero yo quiero ser presidente, y quizá Macri también quiera ser presidente. Eso no quiere decir que no hablemos. También hablo con Margarita (Stolbizer). -¿Qué opina de su gestión? -Empezaron comiéndose la cancha y después se encontraron con que el gobierno nacional se las hace difícil. Sobre todo, les ha estropeado el presupuesto. Yo hubiera denunciado más esa situación, pero como no vivo en Capital, tampoco puedo opinar. -¿Y cómo ve a Daniel Scioli? -Scioli ha encontrado los mismos problemas que encontré yo, pero con una Argentina más rica, comparada con aquella de 2002, y con el apoyo pleno de un gobierno. El es totalmente leal al Gobierno y paga cualquier costo con tal de serlo, pero también recibe más apoyo del Gobierno. La otra paradoja de Scioli es que mi gobierno tenía 70% de aprobación y éste tiene 30; por lo tanto, la actitud del Gobierno conmigo era mucho más dura que la que tiene ahora, que es un poco más mansa. La gestión me parece peor que la mía. Desde el punto de vista político, es más persistente que yo. En cuanto a la difusión, prensa y propaganda, es mucho mejor que yo. Además de todo eso, es un buen tipo. Es una persona derecha. -¿Se aliaría con Carlos Menem? -No, Menem ya fue. Pero no me ensaño con la década. Reconozco errores, pero también digo que ocurrió, que hubo votos, dos grandes elecciones, y que lo que vivimos en esa época no lo podemos borrar. El peronismo fue el menemismo. Peronismo que hoy es parcialmente kirchnerismo. Antes fue duhaldismo, y antes cafierismo. -¿Qué rescataría del menemismo? -La audacia, la capacidad de llamar a quienes él pensaba que podían ser los mejores, y, más allá de todos sus enojos, una actitud menos crispada con la prensa. También hubo una actualización productiva muy importante. Lo que ocurrió en el campo fue fuertísimo, y siguió, no se cortó. -Elisa Carrió dijo que, en materia de captación de aliados, usted era el límite. Abrió una puerta, pero usted se la cerró con duras declaraciones. -No, no quiero ser juez de mis jueces. Es un rol que a ella le encanta. Se equivocó de poder. Ella es el Martín Pescador del cielo "lilitense": "Vos, sí. ¿Me dejarás pasar? Vos, no." El problema es para los que no estamos en la cola... -Era cierto, le cerró la puerta. -No, estoy dispuesto a "recontraconvivir" con Carrió, aunque no esté de acuerdo con ella, porque es una realidad de la política argentina, muy fuerte. -Pero no la ve como aliada... -No, no en este momento. El sistema de ella es a todo o nada, y no lo quiero. Además, hay un monotema que es la corrupción y la maldad. Es decir, gobierna el diablo y todo lo que hace es porque en el fondo era Al Capone. Es una construcción falsa y malsana, tóxica porque contribuye a la idea de la antipolítica, de que son todos chorros, todos iguales. Cuando uno habla de "la" corrupción, pero no puede solucionar algo, hace más daño. Ella tiene razón en que los controles en la Argentina son enormemente débiles y en que la Justicia es lenta. "Chorear" es más fácil que antes. -¿Cree que hay corrupción en el kirchnerismo? -En todos los gobiernos hay corrupción. Acá veo acusaciones. No hay ostentación, pero sí una actitud muy impune en el manejo de las relaciones económicas. -¿Tiene alguna sospecha? -Es un tema en el que no me meto. Si tengo algo, voy a ver a un fiscal. Y recién después de que me diga si es importante o serio, lo hablaría con los periodistas. -¿Qué es el peronismo, hoy? -Es un movimiento de supervivencia nacional, de supervivencia nacional e individual, como decía un filósofo peronista. Es la posibilidad de unión de clases y de sectores que tiene la Argentina. Ha sido eso hasta ahora. No abusemos de eso. Pero no puede ser contenido por un partido. El que tiene el PJ lo que tiene es el control de la elección, y generalmente hace que las internas sean imposibles. Por lo tanto, es un partido en el que nunca se va a creer porque nunca va a tener internas serias. Sobre todo en la provincia de Buenos Aires. El movimiento no puede ser contenido por un partido, es un movimiento de movimientos. Kirchner denunció, antes de ser presidente, con bastante precisión: "Ojo con el pejotismo, que es el nuevo peronismo". La pregunta es: ¿No es él hoy el pejotismo? -Si se mide por el éxodo de progresistas del kirchnerismo, parece que sí... -A partir del triunfo electoral de 2005, Kirchner retrocedió, llamó a los perdedores, se juntó con el PJ y armó un entramado más conservador. El triunfo lo llevó a perder su capacidad de audacia transformadora. No es cierto que eso pasó porque falló la transversalidad. La transversalidad estaba consiguiendo muchas cosas y el triunfo de 2005, créase o no, fue el de la transversalidad por sobre el pejotismo. Paradójicamente, los que estabámos por el otro lado fuimos corridos de nuestro lugar. Me la banqué porque tenía que gobernar. No tenía posibilidades. Durante 2006 inventé la reelección, primero como techo para tener un leitmotiv que me permitiera seguir teniendo poder y después ya como piso, porque pensé que podía ser en serio, hasta que el mismo Kirchner lo objetó. A último momento vinieron las elecciones de Misiones y se generó un clima en el que tuve que renunciar a eso. Después ya tuve a Scioli como candidato instalado y ganador de entrada, desde diciembre de 2006. Hasta perdí mi lugar en los actos, que estaba ocupado por el vicepresidente Scioli. Fueron tiempos duros... -Y cuando Cristina Kirchner ganó las elecciones, a usted le ofrecieron una embajada. ¿Fue para desactivarlo? -Me ofrecieron tres embajadas. Pero como decía Federico Manuel (Peralta Ramos): "Me gusta acá, me gusta acá". A mí me gusta mucho acá. Me parece que me sobreestimaban, que pensaban que me gustaban las alfombras rojas y las arañas de las casonas. Francamente, prefiero caminar de Ranelagh a Monte Hermoso, ida y vuelta, antes que vivir en París. Fuente: http://felipesola2011.blogspot.com/ xxzxx