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La Segunda Guerra de Malvinas - 1983 Denuncias, acusaciones cruzadas, y escaladas verbales en el área de la diplomacia ocurrieron entre junio de 1982 y octubre de 1983. Gran Bretaña logró el apoyo pleno de la Commonwealth, no pleno de la CEE, y el respaldo abierto de Estados Unidos. Chile, oficialmente se declaró neutral, pero no se pudo disimular la llamativa adquisición de armamentos y radares británicos, y Buenos Aires lo acusó de apoyo encubierto, lo que tensionó las relaciones y le hizo desviar tropas y recursos a la frontera. En el ámbito diplomático, el Canciller Costa Mendez fue removido de su cargo en el segundo semestre de 1982, ya que su imagen en la ONU quedó muy desgastada y como parte de las pujas entre las tres armas, reemplazado por Aguirre Lanari. Argentina siguió en desventaja en las Naciones Unidas, y siguió amenazando con invocar al TIAR, lo que al parecer de muchos analistas, si podría llegar a tener éxito si Gran Bretaña atacaba suelo continental argentino, lo que esta vez se daba por descontado para terror de los patagónicos argentinos. En Argentina, al gobierno militar le costaba mantener la llama del conflicto viva entre la población, habida cuenta que pasaba el tiempo "y los piratas no venían". Los ataques de comandos británicos a algunas instalaciones en las islas, o algun sabotaje en el continente, permitía reenfocar el asunto y mantener el poder suspendido en el tiempo. Soldados argentinos con visores nocturnos Londres quiso utilizar la desinformación para que en el Atlántico sur no se tenga fecha exacta de la llegada de la Task Force ’83, pero fue imposible con los medios cubriendo la despedida de las tropas aunque no fuesen tan apoteóticas como el año previo. La Task Force ’83 levantó amarras desde Portsmouth el 11 de octubre de 1983. A partir de ese momento, comenzó el refuerzo de las guarniciones en las Malvinas a través del puente aéreo. Así, los “muchachos de Rospentek” por el lugar donde entrenaron la mayoría durante el año y lo que la propaganda de la dictadura hizo repercutir en la opinión pública para darles entidad, comenzaron el salto a las islas en C-130 y aviones de Aerolíneas Argentinas. La guarnición creció de 7000 a 11.000 hombres Tras unos días de repostaje obsceno en la isla Ascensión, los británicos retomaron viaje. Traspasando los limites, el 11 de noviembre de 1983 los británicos llegan a la zona de guerra donde pronto comenzará la lucha por Malvinas II, esta guerra será decisiva para Argentina en cuanto a sus aspiraciones para el Atlántico Sur. Así estaba por comenzar la guerra más anunciada de los últimos 50 años, con su carga de nervios y tensiones acumulados. La guerra comenzó de la manera más espectacular, con comandos del SAS y SBS que desembarcaron en gomones, después de ser dejados por submarinos nucleares, y se posicionaron con indicadores laser para guiar a las bombas inteligentes lanzados desde Harriers a la base en Goose Green y en la capital, mientras bombarderos Vulcan lanzaron bombas sobre la pista de Puerto Argentino, fallando y destruyendo un Aermacchi a un costado, dos Mirage III averiados – que fueron luego canibalizados para repuestos - pero la pista no tuvo daños de significación. El ataque de los Harriers sobre Puerto Argentino falló por la pesada cortina antiaérea que se mostró eficaz. Menos suerte tuvieron en Goose Green, donde las bombas inteligentes provocaron 35 muertos y la cacería de los pocos comandos, que no pudieron reembarcarse a los SSN y fueron capturados el 14 de noviembre. Los británicos, alertados por el poder antiaéreo, decidieron no arriesgar más Harriers con bombas Paveway sobre el aeropuerto por temor a pérdidas pesadas. El 14 de noviembre, un avión de alerta temprana detectó la cercanía de la flota inglesa a las islas. De inmediato se envían tres Mirage V desde la base de Puerto Argentino, armados con misiles Magic R.550 Dos Sea Harrier despegan del portaaviones HMS Illustrious con un plan de vuelo de una hora, para ser apoyados por otros 2 aviones más si eran atacados por los cazas argentinos. Los Mirage V tenían el rol de cobertura, y desde el continente despegaron seis cazas A4 Skyhawks con apoyo de una chancha KC130 Hércules de reabastecimiento, tres de los A4 armados con los misiles antibuque israelíes Gabriel III. Los buques británicos comenzaron a disparar una andanada de misiles y artillería antiaérea contra los A4 Skyhawks y los Mirage V, y aunque esta vez habría pocos acercamientos casi kamikazes como en el ’82, los misiles británicos también habían sido mejorados tras la campaña del año previo, y a eso ayudaron los Phalanx que enviaron los EEUU. Un misil derriba a un Mirage y un Sea Harrier da cuenta de otro caza argentino. Los A4 argentinos fue hacia un grupo de destructores y buques distintos, casi al ras del agua…allí lanzaron sus misiles antibuque de fabricación israelí Gabriel III, a 40 km, el cual puede ser lanzado desde muy baja cota. La cortina de misiles de los buques británicos intentó darles a los bandidos argentinos, que escapan una vez que los misiles de los Skyhawks habían sido lanzados. Tres certeros impactos en dos destructores, dos destructores hundidos. Esto no venía bien para Gran Bretaña. Los tres Skyhawks misileros escapan. Dos de los tres Skyhawks con bombas son derribados antes de arrojar sus bombas, uno acierta en una Fragata 21 que explota y queda seriamente averiada En el uso de bombas, una de las lecciones aprendidas fue el apertrechamiento y producción local de bombas tipo snakeyes, con paracaídas y Expal para la Fuerza Aérea y la Aviación Naval, de resultados más efectivos que las bombas MK que no explotaban en 1982. La segunda oleada vio en acción a tres Mirage III armados con misiles antibuque MP-1000 Martin Pescador, dos misiles cada caza, con otros dos M-V de cobertura con misiles aire-aire Magic 550 de cobertura, todos despegando desde Puerto Argentino. Los antibuque MP-1000, al ser de fabricación nacional, no eran escasos. Un Mirage III disparó un misil nacional al primer blanco que avistó, a 17 km, el cual fue desviado, y los otros dos Mirage también dispararon al unísono sus MP-1000, causando impactos en dos buques diferentes, y con averías de consideración. Los dos cazas M-V de la defensa de Puerto Argentino son derribados por otros Sea Harrier, aunque esta vez un Harrier es derribado en un combate dogfight, lo que hace mucho por cambiar la mentalidad de ambos bandos al respecto Cinco buques británicos entre averiados y hundidos en cuestión de minutos. Los helicópteros de salvamento estaban por todos lados, intentando rescatar sobrevivientes. A su vez, cuatro aviones argentinos se habían perdido, y un avión inglés había sido derribado. Octubre de 1983, después de un año y medio de entrenamiento, es hora de reforzar las islas La Avenida de las Bombas II por la Fuerza Aérea Argentina El 19 de noviembre de 1983 son detectados dos portaaviones ingleses junto a su cobertura de destructores tipo 42 y fragatas tipo 21, por lo que son enviados 10 cazas Dagger y Mirage III, junto con Skyhawks, con los Dagger de cobertura y el resto armado con misiles MP-1000 y dos Super Etendard armados con misiles Exocet AM39 conseguidos, según se rumorea, vía Irak, triangulados por Libia, y se creía que eran un total de 15 misiles AM-39 los que disponía la Amada Argentina para aquel entonces. Todos desde el continente. En la pista de Puerto Argentino, se aprestan otros dos cazas Mirage con misiles aire-aire que hacían guardia aérea en caso de emergencia, mientras más A4 Skyhawks eran armados con bombas y misiles MP-1000 para salir en apoyo de la fuerza continental argentina. La Task Force detecta el movimiento y lanza unos 30 Harriers desde sus tres portaaviones en caza de los intrusos, mientras se preparan a disparar los misiles antiaéreos de los destructores. Los Super Etendard disparan sus AM 39 Exocet contra el portaaviones HMS Illustrious y los Skyhawks en otra oleada se lanzan al ras del agua con sus bombas con espoletas arregladas a la caza de más escoltas, dándole a una fragata tipo 21 en el blanco, mientras otro A4 es derribado. En la segunda oleada se les aparecen cinco Mirage III a los destructores, y ahí estaba la clave de ser detectados, tenían que elevarse de un poco más del ras del agua para disparar sus MP-1000, sobre los destructores 42 y las fragatas tipo 21, y lanzan sus misiles a 15 km pero tres de los Mirage al tener que elevarse y escapar, son destruidos por las antiaéreas, lo que no logra evitar que sean disparadas las andanadas de misiles MP-1000, logrando saturar los radares y que sean tocados y destruidos 2 destructores británicos tipo 42. Despegan cinco Mirage III de la base de Puerto Argentino, y antes despegan cinco Mirage V desde el continente, que repostan rápidamente en la capital malvinense, y despegan para enfrentarse con los Harrier. Por otro ángulo llegan cinco A4 Skyhawks y seis Dagger desde el continente, para atacar a otro Grupo de Portaaviones. Los Dagger disparan misiles Gabriel III, hundiendo tres destructores escolta del impactado mortalmente portaaviones, mientras los A4 B Skyhawks se largan en picada para arrojar sus bombas, previo reabastecimiento en vuelo y en la última oleada, los Dagger disparan los misiles antibuque MP-1000. Los británicos, si bien desviaron varios MP-1000 Martín Pescador, habían subestimado la capacidad para fabricarlos localmente por Argentina, además del uso que le daban los aviadores argentinos, ya que la flota britanica tenia misiles antiaéreos de 4km contra los 19km del MP-1000, con los cañones de 20 y 30 mm tienen un alcance maximo de 3km, los misiles Seawolf para combatir aeronaves o misiles que vuelan bajo tienen entre 4-10km máximo de alcance. Si bien la Task Force '83 tenian el Sea dart con 80 km de alcance no podian derribar aeronaves que estaban a menos de 8 km porque primero se elevan estabilizandose y recién buscan el blanco por lo que cuando se vuela bajo, el Sea dart es ineficaz. Por ello, EEUU le había suministrado el misil Phalanx a la fuerza expedicionaria británica. En el combate aéreo tres Sea Harrier son derribados, y se pierden tres Skyhawks y dos Mirage V. Pero a los Mirage III despegados desde Puerto Argentino se le unen dos Mirage V desde la misma base, uniéndose a la batalla mientras los Harriers estaban distraídos y dispersos, y con una andanada de misiles aire-aire otros tres Harriers son derribados, cayendo un total de seis. En Malvinas hay cinco Mirage Dagger, dos Mirage III y estaban llegando seis Mirage III más, además de 18 aviones Pucará y unos diez Aermacchi MB339. En el continente todavía quedaba una cincuentena de Mirage de toda clase, A4 Skyhawks y Super Etendard navales. 30 de noviembre de 1983 - DESEMBARCO INGLES Los británicos bombardeaban en varias posiciones en las islas para crear confusiones en el mando argentino y la inteligencia, adonde podrían desembarcar. Los comandos SAS y SBS hicieron raids sobre aeródromos lejanos malvinenses con algunas bajas y moderados éxitos y un bombardeo sobre la base de Puerto Argentino daño alguna infraestructura pero falló gracias a la cortina antiaérea de SA-7, Skyguard y misiles Roland. El muy inteligente uso de contramedidas y movimientos varios por los británicos, hicieron creer que el desembarco sería en San Carlos otra vez, por lo que se desvió recursos y se perdió tiempo en el mando argentino. Pero el desembarco sería en Bluff Cove, que estaba poco guarnecido y sin minas acuáticas. Los mandos argentinos supusieron que tras la debacle en el área en 1982, los británicos no lo volverían a intentar allí. Un rasgo adicional fue que los argentinos habían reconstruido el puente allí, lo cual facilitó el avance de las primeras tropas británicas en el área. Allí estaban para enfrentar el primer embate, unidades del BIM 2, y más tarde se movilizaron refuerzos de Puerto Argentino: en primer lugar un puñado de Comandos Anfibios de la ARA, hombres del GOE (FAA), unos veinte hombres de la 601 y 603 (EA), y Grupo Albatros (PNA) y Grupo Alacrán (GNA) y, en otro retraso poco comprensible, dos días después se movilizaron los tanques AMX 13 en las islas, los lanzacohetes móviles SAPBA de 17km ya que fue complicado intentar desplazar 4 obuses de 155mm sobre el terreno; y se dejaron de reserva 3 de los 10 tanques TAM que se habían llevado meses antes para hacer pruebas de campo. Al mismo tiempo, como se dijo, se hizo creer que otro desembarco ocurriría en San Carlos, otra vez, pero las fuerzas del RI 25 estacionadas allí, los que se apersonó el coronel Seineldín para supervisar las maniobras, y los hombres de la Brigada de Montaña VI en Teal Inlet, rechazaron el “desembarco” con el uso mortífero de la artillería de 155mm, los Aermacchi con los MP-1000 y A4C Skyhawks enviados desde el continente. Cañones SOFMA 155mm argentinos Pero una vez que se determinó que el esfuerzo principal británico era el Bluff Cove, el poder aéreo fue soltado; los Mirage llegan sin ser detectados, con misiles Martin Pescador, volando sobre la silueta de las islas y redondeando para valerse del terreno, y una hora después arribó una tanda de A4 Skyhawks volando al ras de agua. Los A4 tirando todo lo que tenían, esta vez bombas y no misiles ni los MP-1000, dejando fuera de combate dos buques logísticos, dos destructores Tipo 42, y dos fragatas. Se perdieron un Mirage y dos Skyhawks En una maniobra arriesgada, todos los Harrier del portaaviones en pie, y del maltrecho Ark Royal (que son trasladadas a improvisadas pistas en portacontenedores), fueron puestos en el aire. Había que proteger a toda costa el desembarco. Los Sea Harriers armados con los AIM9-L Sidewinder son una pesadilla para la Fuerza Aérea Argentina, pero esta vez había más defensas antiaéreas, hubo más tiempo de adiestramiento y los Mirage y Skyhawks tuvieron tiempo de entrenar mejor con sus misiles aire-aire, además de las mejoras de una parte de los Mirage y Daggers, como se ha mencionado antes. Mientras, en tierra, los cañones de los AMX 13 eran utilizados como artillería móvil porque los lanzacohetes SAPBA desde 17km, que eran disparados a las costas de desembarco, lo hacían con poca precisión, ya que la salinidad de las islas los afectaba. Menos fortuna tuvo los 4 cañones de artillería de 155mm, que a duras penas fueron movilizados con los Unimog a orugas, y fueron acallados rápidamente por el cañoneo naval preciso Los Harriers atacan a las posiciones defensivas y pesados bombardeos Vulcan atacan nuevamente el aeródromo de Puerto Argentino con misiles y bombas dando un golpe terrible al destruir media docena de cazas Mirage y destruir en parte la pista con bombas guiadas por láser lo que imposibilitaba, hasta ser reparada, que cazas puedan despegar aunque podían seguir recibiendo provisiones desde los C-130 Hércules. Tras el bombardeo a la pista, 6 Sea Harriers se encargan de destruir a los restantes aviones argentinos Mirage con asiento en Puerto Argentino. Tras machacar duramente con bombardeo naval, bombas guiadas por láser y duros combates, y luego de replegarse en orden según el plan de “defensa elástica de desgaste” del mando argentino; los ingleses pueden establecer su cabeza de playa una semana después, el 6 de diciembre, tras poder neutralizar el escollo de la Brigada Aerotransportada (EA) con 3 Regimientos Paracaidista. Uno de los errores de la conducción, se dice, fue no haber enviado a Bluff Cove a los paracas también. Argentina no poseía la capacidad de movilizar tácticamente tropas como UK, por consiguiente, no era una mala idea armar una defensa con posiciones de defensas "en profundidad" y elásticas, haciendo que cada metro cuadrado de avance británico fuera realmente costoso, y así fue planteado, en una campaña de desgaste para el avance terrestre anglo mientras el poder aéreo argentino hacía su parte La situación era desesperante, la flota británica estaba diezmada pero los defensores en las islas no podrían recibir refuerzos sustanciales, el mar estaba atestado de submarinos nucleares y su baza principal, la pista de Puerto Argentino estaba dañada. Se habían perdido en la capital malvinense 12 cazas Mirage, 5 Pucarás y unos 5 MB339 Aermacchi. Las tropas argentinas retroceden unos kilómetros, a medio camino de Monte Challenger, donde se pliegan con tropas del Regimiento de Infantería de Montaña 26, pero se pierde material en la lucha de desgaste en esos días. Para ese momento, unos 120 argentinos han caído prisioneros mientras otros 200 han muerto en combate, y al igual que unos que 250 británicos caen fatalmente en acción. Desde el comienzo de la nueva fase de la guerra, se habían perdido 21 Mirage, Mirage Dagger y 15 Skyhawks, lo que tornó la situación en punto límite. Como bien reflejaba el titular del diario francés Le Figaro, del 12 de Diciembre de 1983: “Realmente valen tanta sangre dos rocas en el sur?”, o el “Hey London! This ain’t no WW2!” de una revista europea, ese era el sentimiento mundial, e Inglaterra buscó homogeneizar las sanciones de la CEE contra Argentina pero no halló gran alcance, mientras EEUU profundizaba su ayuda. La resistencia argentina es dura, y tras dos semanas de combate, comienza a hendirse. El Cañoneo naval, la escasez de misiles Gabriel III y Exocet los hace racionalizarse, y los vuelos al ras del agua ya no son tan efectivos gracias a la ayuda estadounidense en misiles antiaéreos. En tierra, la suma de tropas británicas que desembarcan y en espera, podrían superar en 2,5 a 1 a la Argentina y 3 a 1 en vehículos blindados, y los TAM no son tan útiles en la turba, pero dan buena cuenta contra los Scorpion y Scimitar. Comandos anfibios junto a otros camaradas de armas de otras fuerzas, noviembre de 1983. El APCA de la derecha lleva un visor nocturno como parte de su equipamiento, adosado a sus pertenencias, al igual que sus camaradas de espaldas y de frente en la foto. Bombardeo sobre territorio argentino – No Bombardeen Buenos Aires Las tropas británicas están intentando crear una bolsa alrededor del área de Puerto Argentino, con el propósito de inutilizar las posiciones de defensa linderas a la capital, y más lejanas como Goose Green. Pese a las grandes bajas, para el día 19 de diciembre parecía que los esfuerzos estaban por rendir frutos cuando las fuerzas británicas están presionando muy duro a las defensas en Mte. Dos Hermanas en dirección a llegar a Tumbledown. Para más, Australia y Nueva Zelanda entregaron destructores y fragatas de sus Armadas para reemplazar las bajas sufridas, y se rumoreaba que EEUU anunciaría que en cualquier momento otorgaría en préstamo un portaaviones ligero para la Royal Navy junto con su versión del Sea Harrier en cubierta. El 4 de diciembre fue bombardeada Comodoro Rivadavia por bombarderos Vulcan que fueron reabastecidos en vuelo, aunque dos bombarderos son derribados por cazas argentinos en el continente. La ciudad, por lo impreciso del bombardeo, sufrió 30 muertos civiles y causó honda conmoción, pánico en la cúpula militar argentina pero a la vez aumentó el número de voluntarios a enrolarse en las filas del ejército. Pero si eso los asombró, las otras acciones de los Vulcan causarían escozor en la Argentina Los Bombarderos Vulcan de la Royal Air Force (RAF), habían estado realizando entrenamientos en Escocia y en Canadá en el marco de un plan para atacar territorio continental argentino, desde el verano boreal de 1982 es decir entre junio y septiembre, una vez finalizada la fase I de la guerra de Malvinas, y durante buena parte de 1983. Los militares ingleses desarrollaron un plan para penetrar en el espacio aéreo argentino y bombardear las pistas de aterrizaje de dos de las mayores bases aéreas en el país. De los entrenamientos participaron 12 bombarderos, en Escocia, y el ataque fue lanzado desde la Isla Ascensión, las cuales están mil millas más cerca que las Islas Malvinas de los objetivos en la Argentina. Luego de recargar combustible en vuelo, el Escuadrón de bombarderos voló a 300 pies para iniciar el recorrido final utilizando el radar, durante un vuelo nocturno. Las aeronaves fueron equipadas por primera vez con misiles aire-aire Sidewinder para repeler un posible ataque argentino y con un radar Dash-10 y misiles anti radares AGM-45. El plan consistía en cargar 21 bombas de mil libras cada una y arrojarlas para destruir las pistas de aterrizaje en bases aéreas argentinas. En teoría, los AIM9L, al ser un aire-aire avanzado, daría la diferencia, pero el Vulcan al ser tan pesado, no permitía maniobrar, y algunos lo pagarían caro. Pero finalmente se atacó la base aérea de San Julián y la base Naval de Puerto Belgrano, acabando con los destructores ARA Bouchard, ARA Seguí y ARA Piedrabuena, con lo cual también los Vulcan fueron cargados con misiles antibuques Harpoon el 15 de diciembre, y hombres del SAS y SBS infiltrados utilizan guiadores láser para guiar a las bombas Paveway contra instalaciones de la Brigada Mecanizada IX en Santa Cruz. El mensaje es terrible, ningún lugar es seguro para la Argentina El día 18 de diciembre, la desangrada Task Force ’83 abrió un segundo frente para cerrar la pinza en la Península Freycinet, por la Bahía de la Anunciación, y allí también halló escasa resistencia mientras lanzaban un ataque distractivo en la Península de San Luis, en el área cercana a Puerto Johnson, que desvió la atención de los radares argentinos. Argentina convocó al TIAR, el presidente Figuereido de Brasil anunció que era inaceptable este ataque a suelo continental latinoamericano, por lo que ofrecía a la Argentina “ayuda en lo que precise”, aunque dijo que no estaba contemplado el envío de contingentes de tropas brasileñas. Estados Unidos le advirtió a Figueredo que de ningún modo va a aceptar la posibilidad que gobierno brasileño ceda sus cazas F-5 para que sean usados por pilotos argentinos. Perú amplió su ayuda. Cuba volvió a ofrecer, y puso en alerta baterías antiaéreas de SA-2, SA-3, SA-6, SA-8 y ZSU-23-4 para ser desplegadas en caso de la aceptación argentina de su ayuda. Todo indicaba que antes de enero de 1984 la guerra podría terminar, nada bien para Argentina. El 20 de diciembre de 1983 es EL DÍA. Allí fue cuando se dio paso a la “Operación Cuervo”, la mayor muestra de guerra aeronaval argentina de la historia: se da la orden de movilizar a las reservas de la IMARA helitransportadas desde Puerto Argentino, y se ordenó a dar un paso adelante a algunos de los hombres en Longdon y Tumbledown, para reforzar la zona Monte Dos Hermanas, y adelantar las líneas de defensa a una posición de virtual ataque y dentro de la capital junto a los aprontamientos del Pucará Torpedero y de los tanques que quedaban, los camiones lanzacohetes; unos 4 misiles MM-38 Exocet desmontado de buques argentinos y remolcados para ser disparados desde tierra con ayuda de un radar terrestre y dos misiles tácticos Alacrán de la fuerza aérea, de 250km de alcance, que había arribado días antes, lanzables desde tierra. Pero lo más arriesgado fue el movilizar a una parte de la Armada, y sus submarinos 209. Casi suicida, pero era a todo o nada. Menéndez seguía siendo Gobernador de las islas, pero era casi un títere debido a la presión de los comandantes más prestigiosos en las islas, y desde el final de 1982 el encargado de la plaza militar de facto era el coronel Mohamed Ali Seineldín. Si bien había predominio de componente aeronaval, el jefe de la plaza era del Ejército, pero más permeable a trabajar con las otras fuerzas. Antes que se cierre el círculo británico y con la presión popular a flor de piel, demasiadas muertes “impedían” retroceder. En Argentina, la muerte de civiles y los bombardeos habían revitalizado el sentir popular sobre la guerra, y ahora era tiempo que la defensa elástica dé paso al contraataque. Operación Cuervo El plan para frenar la pinza creada tras el desembarco británico en Freycenet, se decidió lanzar en la llamada “operación cuervo”, el 20 de diciembre de 1983; la primera exclusivamente hecha por fuerzas especiales de las tres armas. Los comandos en las islas serían llevados mediante helicópteros hacia la isla de los Lobos y de allí en buques lo más cerca posible de la zona donde caerían los comandos del continente y formar un segundo frente para dar golpes de mano en la retaguardia británica. Los estrategas llegaron a proponer el lanzamiento de miles de paracaidistas para rodear a las tropas inglesas en las alturas de Monte Vernet, en el frente Freycinet. En Malvinas estuvo comandada por el CLM Carlos Busser (pensaba ir con sus hombres más que nada porque sabía que era casi suicida entonces dijo “si mis hombres van al matadero yo voy a morir con ellos”): la fuerza estaba integrada por Buzos Tácticos, Comandos Anfibios, Compañías de Comandos 601 y 602 del EA, Grupo Alacrán de Gendarmería y Fuerzas GOE de la FAA. El aceptable grado de coordinación inter armas durante el desembarco británico en Bluff Cove fue lo que hizo pensar en esta operación. Material: buques auxiliares el Yehuin y el Forrest, PNA Islas Malvinas, helicópteros de transporte o artillados y cualquier Pucará y Aermacchi en condiciones de dar apoyo terrestre, y el agregado de unidades del BIM 2 - BIM 3. BIM 3 Desde el continente serían un total de 110 comandos anfibios y buzos tácticos comandados por CC buzo táctico Alfredo Cufré (quien viajó a Malvinas en un Fokker de la Armada alrededor del 5 de diciembre de 1983 para coordinar la operación con comandos y plana mayor de las Fuerzas Armadas en Puerto Argentino. Regresó al continente y presentó un informe muy escueto). Como Segundo Comandante sería el TNIM Robles que era el Jefe de Operaciones de los Comandos Anfibios: fuerza de Buzos Tácticos, Comandos Anfibios, Paracaidistas del R.I.P N°14 de la IV Brigada Aerotransportada y elementos de la Compañía de Comandos 603 y 604 del EA Material: 2 CH-47 Chinook de la FAA, 2 Sea King de la ARA, aviones C-130, F.27, F.28 y otros disponibles para llevar los paracaidistas, lanchas rápidas Intrépida e Indómita para apoyo Buques de la Armada: serían necesarios como maniobras de distracción y para atraer a buques y aviones ingleses y así dejar menos apoyo británico en las islas, junto a los dos Submarinos Tipo 209, el San Luis y el Salta. Aviación Naval: lo que quedara de la Aviación Naval, aviones A-4Q en misiones de ataque antibuque, S-2 Tracker en búsqueda e incluso aviones Super Etendard para misiones aire-aire o aire-tierra (Esta vez quedaban Exocet pero solo quedan dos SUE por el atentado en la base de Río Grande). Fuerza Aérea: sería el elemento principal para la misión, se necesitaría un apoyo y actividad fuerte la FAA si bien estaba desgastada por los combates pero todavía contaba con suficientes aparatos, sobraban misiles MP-1000, bombas snakeyes con paracaídas, aunque escaseaban ya los misiles Gabriel III para realizar un ataque a gran escala. También se usarían aviones Mirage III en cobertura y engaño junto con el Escuadrón Fénix. Todo para el Frente Freycinet. Desembarco Británico sobre el frente Freycinet La operación se dio de tal manera que los 2 Chinook de la FAA (que al momento del desembarco ingles del 30 de noviembre del ’83, estaban en el continente por “tareas de mantenimiento”), junto a 2 Sea King de la ARA, tenían el propósito de cruzar a las islas hacia el área de Freycenet, en donde se presumía que existían alrededor de 2000 efectivos ingleses. La operación sería apoyada por aire y mar. Los medios que se emplearían serían para medianamente garantizar el cruce hacia las islas, y no para un eventual apoyo directo a los buzos tácticos y comandos anfibios desembarcados, para cubrir una zona mayor de radar pero sin adentrarse demasiado en la zona de exclusión ni trabar desventajoso combate con buques británicos. Los comandos utilizaron armamento ligero (FAL, MAG, Instalaza) arrancando casi sin apoyo artillero terrestre, sin apoyo naval y con dudable apoyo aéreo pero que al final que se tradujo en una improvisada y letal ayuda de la fuerza aérea aunque sin misiles antibuques. La operación causó daños de importancia y retrasos a las fuerzas británicas de desembarco, sobre todo en los sistemas de defensa AA en tierra, derribando 4 helicópteros de transportes y daños en las piezas de A de Campaña y puestos de comunicaciones pero al no ser debidamente notificadas las fuerzas de la IMARA y del EA en las Islas, sobre todo los acantonados en Puerto Argentino, que iban en camino a cortar la pinza, la operación no se pudo sostener y dar los frutos esperados, - al menos 40 hombres de las fuerzas especiales argentinas fueron capturados, con la operación dejando casi un centenar de muertos y heridos británicos- aunque causó un gran retraso que les sería contraproducente a los anglosajones. Supervivencia Era claro que Chile no iba a atacar, pese a la ayuda a su aliado inglés… Por su parte, fue lanzado virtualmente casi todo el poder aéreo armando con bombas, misiles MP-1000, casi los últimos Gabriel III que quedaban y los dos Super Etendard sobrevivientes al raid del SAS sobre la Base de Rio Grande, para luego escapar hacia Chile, armados con Exocet sobre los frentes y zonas donde estaban los buques británicos. En el mar, los submarinos nucleares logran neutralizar en gran parte el despliegue de buques argentinos y los helicópteros nacionales se desviven por neutralizar a los SSN ingleses, pero se produce una bizarra sorpresa cuando la división de Corbetas tipo A69 argentinas, Drummond y Guerrico, aprovechando su pequeña y estrecha silueta - sólo eran detectadas por los radares enemigos a unas 20 millas náuticas; mientras que las corbetas podían detectar a los buques de gran porte ingleses a 30 millas náuticas - ventaja de 10 millas náuticas para con su dotación de los MM-38 de 42 Km. de alcance, deja de manera insólita fuera de combate a dos buques británicos. No obstante, la ARA Guerrico fue hundida al intentar escapar. Así, la Flomar emprendió la vuelta a los puertos. Los dos submarinos 209 argentinos solo hacen un disparo de torpedos, con poca fortuna y se retiran. Con la distracción realizada, cuatro C-130 Hércules con aviones de Aerolíneas Argentinas adaptados, realizan un puente aéreo sobre las islas para apertrechar a los defensores y traer refuerzos. La pista de Puerto Argentino tuvo reparaciones de emergencia, aunque ya no sería capaz durante el conflicto, de albergar cazas. Unos 200 paracaidistas de elite argentinos, con asiento en Córdoba, son trasladados en C130 para tomar posiciones en Wireless Ridge, una improvisada línea de defensa base cercana a Puerto Argentino. En total, la nueva ofensiva había hundido 4 buques británicos, un destructor, una fragata, y lo más importante, 3 buques portacontenedores y averiados 9 buques de diferentes tipos. Pero los británicos también enviaron nuevos buques a la zona, a lo que los “repuestos de la ANZAC” les hicieron la posta, junto a nuevos buques cargueros que se acercaban para abastecer a las tropas que habían sido frenadas en el intento de embolsar Puerto Argentino. Para el 14 de diciembre de 1983, los británicos quiebran el mantenimiento de la primera línea de alturas del arco concéntrico montañoso, con perno clave en el monte Kent (cerros Estancia, Challenger y Wall), sostenido por una Brigada de Montaña (EA). Allí, las tropas del 42 y 45 Commando, apoyados por bombas guiadas por láser lanzadas desde Harriers, fueron eficaces en crear una muralla que evitó que entren en combate las unidades argentinas enviadas desde San Carlos, Darwin-Pradera del Ganso -Goose Green-, Teal-Inlet, para dar apoyo. También el profesionalismo de las tropas británicas logra romper la muralla creada por la IMARA con los hombres del RI 25 del Ejército y del RI 7 de La Plata - con sus conscriptos que tuvieron que entrenar un año más, y quienes tuvieron también el famoso “curso breve de comando intensivo”-, y una punta se dirige directo a Puerto Argentino para el 26 de diciembre, al alcanzar Mt Williams y crear una cuña que pueda acercarse peligrosamente a Sapper Hill mientras la punta de Freycinet vuelve a recuperar impulso, mientras son machacados por los cañones de 155mm e ingenieros del ejército argentino vuelan el puente en Murrel, en el Frente Freycinet, y colocan trampas explosivas en el lugar. Las tropas de reserva en los sectores aledaños están a kilómetros del perímetro de la bolsa británica, y deben apresurarse antes que sean reforzadas las tropas inglesas. Dos días después la mitad de los tanques TAM son aplastados, por ataques aéreos. Pero tanta pérdida de pertrechos vitales, hundidos, empieza a mellar en el soldado británico. Finalmente las tropas de reserva, en especial la saliente de Tumbledown compuestos por tropas del BIM 5 y el RIM 26 del Ejército apoyados por los Pucará y desde el continente por A4 Skyhawks, impactan sobre el eje de la intentona de bolsa británica el 28 de diciembre, manteniendo el monte y en coincidencia con que unidades de la Infantería de Marina Argentina (IMARA) reforzado por otras unidades, más un pesado apoyo de artillería de 155 mm y de aviones Pucará, logra hacer retroceder a los Scots Guards hasta monte Williams entre el 28 y 29, y lo mismo pasó cuando una avanzada del 3 Para inglés fue repelido en Longdon la noche del 27 de diciembre de 1983. Al amanecer del 28, desde un punto a 100km se lanzan dos misiles tácticos Alacrán contra las retaguardias británicas, causando un alto grado de bajas y terrible sorpresa, pese a lo poco preciso del misil. Ahora el ataque británico está estancado, y corre riesgo de fracasar. La reserva de tropas también ha sufrido desgaste pero avanzan, es un combate entre dos púgiles cansados en el 15to round. Las tropas británicas se dividen en dos, un grupo para tomar y consolidar posiciones, pero con muy poca artillería y otro para frenar el ataque de las reservas argentinas con el 3 y 42 PARA, la línea de suministros británicas ha sido quebrado y los suministros argentinos llegan a cuentagotas pero cuentan con el poder aéreo. Para el 31 de diciembre de 1983, en las Malvinas solo quedan 3 aviones Pucará en las islas, los helicópteros ingleses atacan con misiles y cohetes en apoyo a las tropas que buscan sostener el ataque, contra fuerzas que deben ser apoyadas desde el continente por A4 Skyhawks. Los defensores contra la punta que avanza hacia Puerto Argentino, apoyados por los cañones 155mm y lanzacohetes móviles SAPBA, frenan el avance inglés, y los SA-7 de fabricación soviética se encargan de acallar la superioridad aérea británica que apoyaba a las fuerzas terrestres, y la punta británica que avanzaba desde la península Freycinet no progresa. El ataque británico se efectuó en tres puntos: 1º) Mte. Longdon, con el B Par 3 (+ 600 efectivos) reforzado (+ 250) - 2º) Tumbledown, donde el B 45 Cdo RM (+ 600), con refuerzos 3º) Mte. Williams donde el B 42 Cdo RM (+ 600) con refuerzos. Allí, la defensa móvil argentina, finalmente dio un paso para adelante. Se habían perdido unos diez helicópteros, la mayoría con el mortífero ataque inglés a la pista de Puerto Argentino, pero todavía quedaban unos veinte para el transporte de tropas. Pero los británicos estaban peor, como bien rememora el Almirante de la US Navy, Harry Train: "(los británicos) habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones, y sus pocos buques en condiciones comenzaban a sufrir fallas mecánicas...” Los repliegues estratégicos argentinos pasan ahora a ser de naturaleza ofensiva, el eje de defensa Longdon-Tumbledown-Monte Williams está totalmente en manos argentinas. El revés de la Task Force en tierra, en esta etapa de guerra, cae en un momento culmine en cuanto al desgaste de ambas fuerzas contendientes Cuatro días después, ahora la balanza es en favor de los defensores argentinos, pero los británicos se niegan a rendirse. Washington anuncia que “de hacer falta”, enviará a sus fuerzas para “frenar” la guerra, provocando el rechazo unánime de la OEA, y un arduo debate en la ONU aunque la administración Reagan hace oídos sordos a tal rechazo. Pero las cosas van más rápido, faltas de vehículos de apoyos, muy diezmados en el mar, y rodeados en tierra, deben tomar una decisión única. La flota británica debe volver a Londres, maltrecha y con pésimas noticias el 5 de enero de 1984. Unos 850 prisioneros británicos son apresados, el resto logra escapar en diferentes puntos donde los buques pueden atracar. Otra vez, como en 1982, hay un pacto implícito, en el cual se dejó reembarcar a la Royal Navy excepto donde sucumbe la última víctima de la guerra, el hundimiento del HMS Glamorgan a manos del ITB que disparó dos MM38 Exocet desde tierra, y que cañoneaba en tareas de distracción para el reembarque. Gran Bretaña se retiró, pero al igual que en 1982, no se rindió, y el día de reyes magos de 1984, el gobierno argentino anuncia al mundo “que la sangre brava del soldado argentino ha sabido defender y retener las islas Malvinas que por derecho son parte del patrimonio nacional”. Sin dudas, la II Guerra por Malvinas fue más brutal y sangrienta que la de 1982. En este conflicto, Argentina perdió 1200 soldados, y murieron 121 civiles en suelo continental, en los bombardeos a las bases aéreas y a Puerto Belgrano; pese a la adquisición de misiles antibuques, la FAA perdió 30 Mirage III, V y Dagger y 30 A4 Skyhawks, y tras la declaración del Departamento de Estado de los EEUU, sobre que no le venderían “ni un tornillo” a la Argentina y la reticencia de Francia a vender más productos, parecía claro que se debería o bien fabricar localmente aviones o comprarlos a Israel o a la URSS. La Armada Argentina había perdido tres destructores, y una corbeta A69. Pero Gran Bretaña la pasó peor; en comparación, la guerra del ’83 fue una tragedia a todas luces, perdiendo 36 buques, 15 hundidos entre ellos el portaaviones HMS Illustrious, y el resto de averías varías y graves, como el portaaviones HMS Ark Royal que quedó fuera de combate por los impactos días después. Muchos de los hundidos o de los dañados gravemente fueron por bombas con las espoletas corregidas, lo que aumentó el número de víctimas. Se perdieron 40 Harriers y Sea Harriers, 6 derribados por combates dog-fight, 20 por el fuego antiaéreo y el resto con los ataques a los portaaviones. Pero lo peor fueron los combates terrestres, donde EEUU había decidido “dejar” que Gran Bretaña se valga por si solo como forma de disuadir a los soviéticos; y en los buques atacados, en los bombardeos, en los combates terrestres y desembarcos se había perdido unos 2156 hombres, aunque fuentes citan más incluso. La opinión pública británica alzó su opinión contra la guerra, y el efecto traumático hoy puede verse reflejado aun en la literatura, en la música y en diversos films. La OTAN también recriminó duramente a su principal socio, ya que en el transcurso de solo 2 años habían perdido más de 50 buques de toda clase e importancia a manos de un enemigo secundario en el tablero mundial. El 11 de enero de 1984, Londres amenaza con bombardear diversas ciudades argentinas si las Malvinas no son devueltas. Los EEUU no mandaron su flota, pero si le proveyeron a Gran Bretaña de bombarderos de Largo Alcance y luz verde para lanzar algún misil Polaris desde submarinos nucleares, aunque sin ojivas. Consecuencias – Gran Bretaña Pero nada sería posible ya, otra crisis de gabinete británica con sus renuncias correspondientes, y llevó a la victoria de la coalición laborista y socialdemócrata en las elecciones inglesas de 1984, y el arribo de Michael Foot a la calle 10 Downing Street fue seguido de dramáticos cambios en Gran Bretaña, debido a las tendencias radicales de Foot, como una fuerte intervención estatal en las políticas industriales y proyectos como el desarme nuclear unilateral, y las cavilaciones sobre el rol británico con la Comunidad Económica Europea llevaron finalmente a una fuerte división en el gobierno laborista, lo que quebró la salud de Foot y lo forzó a dimitir en 1985. Mientras el apoyo de Reagan ahora era más diplomático, y más pragmático, ya que también había que recomponer las relaciones con Latinoamérica, y en el mundo la sensación era que Gran Bretaña estaba pagando caro un capricho imperial; el apoyo de la CEE fue desplomándose y Francia no tardó en pasarle facturas a las apretadas de Thatcher de 1982 y del gobierno inglés de 1983, que menores, fueron también molestas. Monsieur Mitterrand declaró, en un giro típicamente cínico francés, ayudado por el estado de ánimo que “nuestros amigos británicos deben entender que sus días de gloria imperial han terminado”, u otras frases de líderes europeos sobre que “era hora de afrontar la realidad” reflejaban el desagrado con que los aliados de la OTAN veían que la 2da potencia de la fuerza haya perdido unos 50 buques de guerra en el lapso de un año en una guerra sin sentido para el resto de Europa. Después de 1982, Londres pasó de la "relación especial" con EEUU a estar en el medio de USA o Europa, tras 1984, la "relación especial" era retórica vacía y Gran Bretaña no tuvo más opción que aceptar su rol europeo. A fin de cuentas, unos gauchos vestidos de uniforme lograron lo que decenas de políticos e intelectuales no habían podido: que los británicos se vuelvan "europeos de pura cepa" Consecuencias – Argentina Así como en 1982 la imagen de Galtieri se elevó por las nubes, y las condecoraciones llegaron a televisarse, en esta ocasión pasó lo mismo. Las celebraciones en todos los puntos del país fueron entusiastas, y muchos de los combatientes del ’83 alcanzaron el grado de celebridad, con sus historias de heroísmo y relatos en series, películas, revistas, diarios y libros. Los encargados de las defensas fueron todos ascendidos, como Seineldín que llegó a General. Como nota negativa, generó un nacionalismo muchas veces exacerbado y que a veces llegó a provocar agresiones contra ciudadanos chilenos residentes, aunque otros los defendían en esos actos. Chile, a su vez, temió lo peor…el ser invadido por la Argentina, por la cuestión no zanjada del Beagle, y se siguió rearmando con ayuda de Inglaterra. Pero lo cierto es que las pérdidas materiales y humanas que sufrió Argentina, le impedían iniciar una nueva guerra, y la administración Reagan presionó fuertemente para que la Argentina evite cualquier intento de guerra con su vecino. Es por ello que la victoria de la selección argentina frente a su par inglés en México ’86, no pudo evitar tener un tinte politizado MiG-23 en el Aeropuerto de Neuquén, 1987 El tema de los desaparecidos no se trató, y gracias a este nuevo espaldarazo, se llegó a justificar en la opinión pública, a veces de modo vergonzoso…recién, unos 15 años después, y en casos particulares, algunos militares serían condenados por la justicia, y en algunos casos serían realizados pedidos de extradición desde el exterior por ciudadanos desaparecidos, sin éxito, o algún militar sería encarcelado en Europa por razones similares. La relación con los países europeos y con el resto del mundo cambió, Argentina se empezó a apoyar más en los “No Alineados”, donde el dictador Galtieri no pudo alcanzar su sueño de ser el presidente del movimiento a mediados de los ‘80s. Con ayuda de Israel, la Argentina modernizó todos su cazas Mirage y Dagger en stock al standard KFIR, para 1988; Alemania Federal respetó los contratos para la construcción de cuatro destructores MEKO 360 y seis fragatas MEKO 140, junto con los cuatro submarinos TR-1700 y dos submarinos TR-1400 - con una parte de dicha flota construidos en Argentina - entre 1985 y1996. Francia entregó el remanente de misiles AM-39 Exocet y cazas Super Etendard y si bien Argentina siguió comerciando con los países de la CEE, en algunas cuestiones hubo que cambiar la estrategia, como cuando Francia mismo se negó, por presión de Gran Bretaña, en vender Mirage 2000 a la Argentina, éste compró unos 25 cazas MiG-23 el cual con ayuda hebrea y técnica nacional, fue modificado, llevado a un upgrade en aviónica y adaptado para disparar misiles Gabriel III y los mismos AM 39 Exocet, éste último tomado de una experiencia acaecida en la guerra Irán-Irak. En 1991, la Argentina y Brasil comenzaron la construcción del FMA/Embraer CBA 123, un avión de vigilancia temprana y a su vez, para uso comercial entre aerolineas regionales (1).y los misiles antibuque Martin Pescador, dieron paso al AS-25k (2) a partir de 1993. Al comenzar la década del ’90, los EEUU fue retirando las sanciones económicas contra Argentina y Francia accedió a vender aviones más avanzados Por la guerra, la economía y los planes “aperturistas” del estilo Martinez de Hoz y el ministro Alemann, cayeron en saco roto y la economía se cerró, con lo cual algunas industrias no cerraron y otras sí, pero producto de la inflación. Finalmente, tras la fuerte crisis económica de 1986-87, se llamó a elecciones presidenciales. Hasta hoy persiste en vigencia el Estado de Derecho, pero el poder militar, aunque fuerte, ya no es un actor decisivo en la vida política, en gran parte gracias al proceso global en que las dictaduras ya no tienen lugar en el continente, pero tiene su lugar de influencia en sectores de la sociedad, y conserva el manejo del complejo militar-industrial, de un tamaño y un manejo tecnológico casi como el Italia, y un 5% del PBI de presupuesto. El servicio militar obligatorio se derogó en 1997. Para comienzos de los ‘90s, las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido se fueron recomponiendo. Pero una cosa no escapaba a observadores de ambos lados del Atlántico, Londres nunca reconoció la derrota en las islas. FIN (1)El Embraer/FMA CBA 123 Vector fue un avión turbohélice diseñado para servicios regionales, pudiendo llevar hasta 19 pasajeros. El avión fue desarrollado por un consorcio entre la compañía brasileña Embraer y la Fábrica Militar de Aviones argentina (en aquel momento, industria del estado), motivo por el que se incorporaron las siglas "CBA" a su nombre, que significan "Cooperación Brasil-Argentina". El avión fue uno de los turbohélice más modernos de su tiempo, incluyendo novedades tecnológicas en cuanto a aviónica, aerodinámica y propulsión. Por sus costos, la crisis política brasileña y la política de desindustrialización argentina, fue cancelado pocos años después. (2) El misil existe, CITEFA AS-25K es un misil Antibuque/Antitanque desarrollado por CITEFA, (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las FFAA), tiene 2 versiones, aire-mar y aire-superficie. Se impulsa mediante un cohete booster de aceleración y un cohete crucero de propergol sólido que le dan una autonomía de 25 km.Su peso no supera los 240 kg, con una potente cabeza explosiva compuesta por unos 60 kilogramos de Hexolita 50.50. El CITEFA AS-25k con cabeza IR (Pasiva) ya está en su totalidad desarrollado y listo para ponerlo a prueba. Se trabaja sobre un ubicador de objetivos láser y que podría darle a este misil una moderna versión láser. También están comenzando el estudio de una versión TV de última generación.La detección se realiza por medio de una cámara de estado sólido CID, siendo el detector una matriz de 512 por 505 píxeles en horizontal y vertical respectivamente. La imagen tomada por la cámara, es tratada en cada cuadro en tiempo real a fin de obtener las coordenadas en <X> y en <Y> del baricentro. La exigencia de velocidad en el tratamiento de la imagen no permite que la solución sea solamente por software. Sus mejoras son: Mejoramiento de la velocidad y su alcance Guía de alcance mejorada Sistema "Dispara y olvida" (fire and forget) Alcance Mejorado

Tropas de la IMARA aterrizando en helicopteros Alouette III durante ejercicios de desembarco A mediados de diciembre de aquel agitado 1978, no era un secreto para nadie que la Argentina se preparaba para la guerra. En vista del gigantesco despliegue militar que el país llevaba a cabo hacia la frontera, Chile se apresuró a reforzar las islas y los pasos cordilleranos, montando un dispositivo defensivo que disponía de numerosas líneas de trincheras y tiro, además del minado de playas. Los chilenos hablan de ejercicios de oscurecimiento en Buenos Aires y las ciudades argentinas cercanas a la frontera e incluso en las principales capitales provinciales, lo mismo de automóviles circulando con las luces de posición y de viviendas con sus ventanas cubiertas por frazadas para impedir que la luz se filtrase al exterior pero, salvo alguna que otra ocasión, la vida en los principales centros urbanos rioplatenses siguió su curso normal hasta el fin del conflicto Lo que dio comienzo por esos días fue un pronunciado hostigamiento a la numerosa colonia chilena en la Argentina y la confiscación de toda mercadería de esa procedencia que circulaba por territorio nacional, primeras medidas tendientes a demostrar que la Junta Militar no estaba dispuesta al diálogo a no ser que se reconociese el 100% de sus exigencias. Pese a que los chilenos insisten en que en su país la vida transcurría con total normalidad, lo cierto es que a medida que la crisis avanzaba la incertidumbre y el temor se iban apoderando de su población, más cuando se filtraron noticias de que sus vecinos acondicionaban camiones y trenes para trasladar efectivos y armamento hacia la frontera. Que la Argentina planificaba la invasión a Chile desde el mismo momento del fallo, y antes aún, lo prueba el hecho de que el 8 de marzo de 1978 el general Luciano Benjamín Menéndez pasó revista de la Brigada de Infantería de Montaña VIII que efectuaba maniobras en Las Cuevas y Punta de Vacas al mando de su comandante, el general Juan Pablo Sáa, muy cerca del límite entre ambas naciones. Por su parte, el almirante Massera hizo lo propio al frente de la flota, la Aviación Naval y la Infantería de Marina, manifestando, una vez finalizados los ejercicios, que el arma a su mando estaba lista para cumplir con la Patria. Las versiones chilenas que dan cuenta que la Argentina contaba con el apoyo de Perú y Bolivia para atacar a Chile son desmentidas por un informe de su misma televisión titulado “La cuasi guerra Chile-Argentina, 1978”, emitido en 1998 con motivo de cumplirse veinte años de la crisis, versión que Gustavo Delgado Muñoz y Karen Mariángel Carvajal reproducen en su trabajo: En los altos mandos argentinos estaba bastante difundida la convicción de que, si el conflicto se prolongaba en el tiempo sin que se produjese la intervención de terceros o de fuerzas internacionales, una victoria militar rotunda era altamente factible, ya sea con la rendición de los chilenos o, en su defecto, con la aceptación de los derechos argentinos sobre la zona en litigio. Cuando esto se produjese, ya se habría consumado la destrucción de su aparato militar y de sectores clave de su economía. Sólo una vez logrado uno o ambos objetivos, las tropas argentinas volverían a cruzar la frontera en sentido inverso. La idea era que los chilenos no pudiesen reconstruir su aparato militar en menos de un siglo, como sostuvo uno de los comandantes consultados 1. Los chilenos especulaban con que las irregularidades del terreno pudiesen retrasar la invasión tornando dificultoso el desplazamiento de la caballería blindada y la infantería por los pasos cordilleranos, pero sabían perfectamente que la absurda geografía de su país les jugaba en contra y que no disponían de facilidades para el traslado de suministros y provisiones. Pese a que foristas y pseudo analistas de esa nacionalidad argumentan con falsa seguridad que la posición defensiva de sus tropas les daba ventaja sobre sus oponentes y que sería sumamente sencillo para sus fuerzas aniquilar a los invasores cuando aquellos se aventurasen por los pasos cordilleranos, lo cierto es que su gobierno y su alto mando esperaban con marcada ansiedad que los Estados Unidos y las Naciones Unidas obligaran a los argentinos a detener el ataque ya que, como se ha dicho, las diferencias entre un país y otro eran abrumadoras. En el mes de octubre, las fuerzas de aire, mar y tierra argentinas intensificaban su entrenamiento con prácticas de tiro naval, tácticas de reglaje en tierra, disparos de artillería, en especial de sus excelentes cañones Sofma de 155 mm L33 CITEFA de fabricación nacional, simulacros de bombardeos y ametrallamiento aéreo sobre polígonos de tiro y maniobras de desembarco y aproximación. A mediados de octubre, el teniente de navío Augusto César Bedacarratz hizo el primer enganche nocturno de un Skyhawk A4Q sobre el portaaviones “25 de Mayo”, dejando en claro, una vez más, que las diferencias entre las fuerzas del aire de un bando y otro eran abismales. 2. ARA 25 de Mayo en dotación En un interesante trabajo titulado “La Fuerza Aérea de Chile en la Crisis del Beagle”, publicado en la revista “Enfoques Estratégicos”, el 22 de febrero de 2008, los periodistas chilenos Raúl Zamora y Javier Carrera reproducen partes del libro Matthei. Mi Testimonio de las historiadoras Patricia Arancibia Clavel e Isabel de la Maza, minuciosa recopilación de testimonios, datos y vivencias de quien fuera general del aire de Pinochet, ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea Chilena e integrante de la Junta de Gobierno en aquellos años. Sobre esa crisis, y al ser consultado si la Fuerza Aérea chilena estaba preparada para una guerra con Argentina, la respuesta del ex Comandante en Jefe fue que “no, no lo estaba, pese a los preparativos realizados en 1974 para amortiguar la amenaza peruana y al hecho de haber recibido ya los F-5. Hawker Hunter Chileno disparando un Shaffrir II de fabricación israeli Conversamos en su momento sobre la falta de radares, de cañones, de misiles antiaéreos, pero aparte de eso, en 1978 los Hunter estaban embromados a causa del embargo inglés: de los treinta que teníamos en inventario, en vuelo quedaban tal vez una docena. Por otra parte, lo poco y nada que teníamos estaba concentrado en el norte. […] La situación en la base de Punta Arenas era una verdadera pesadilla, más cuando lo que no se había hecho planificadamente sólo se podía improvisar en ese momento. 3. Estas afirmaciones, que constituyen parte de la información oficial desclasificada por la FACh, dan por tierra con los absurdos vertidos por foristas en diferentes sitios de Internet en el sentido de que Chile estaba capacitado para contener la invasión e incluso, repelerla. Según Matthei, el mismo “héroe de escritorio” que años más tarde se vanagloriaría de la ayuda encubierta que su país brindó a Gran Bretaña durante la guerra del Atlántico Sur, Era muy evidente la abismante superioridad numérica y técnica que ostentaba la Fuerza Aérea Argentina (FAA) frente a la FACh durante los momentos de mayor tensión en la crisis fronteriza de 1978, que obligó a la fuerza aérea chilena a redoblar esfuerzos en lo referente a logística y material. El inventario y orden de batalla de la FACh en 1978 era el resultado de rápidas adquisiciones de material efectuadas entre los años 1974 y 1975, que obedecieron fundamentalmente a la necesidad de hacer frente a la amenaza representada por elementos revanchistas dentro del liderazgo militar del Perú, cuya fuerza aérea se había reequipado y modernizado substancialmente entre finales de los años 60 y comienzos de los años 70. La rapidez, urgencia e improvisación con que la FACh adquirió material generó una serie de problemas e inconvenientes que originaron nuevas improvisaciones, que se agravaron con la aplicación en 1976 de la Enmienda Kennedy, que dificultó el acceso a nuevo material de origen estadounidense en momentos en que el aumento de la tensión fronteriza oscurecía el horizonte. Las dificultades se hicieron patentes en 1978, aunque no afectando la disponibilidad de repuestos para el material ya adquirido, sino la velocidad y el volumen con que ellos llegaban. Eso forzó a recurrir a proveedores informales en operaciones de triangulación, en operaciones de mayor costo que incluían también dificultades para el traslado de los repuestos y munición a Chile. Otra falencias que también afectaron a la FACh en esos años de emergencia fueron la carencia de procedimientos de inspección adecuados y la falta de personal capacitado tanto para operar el material como para darle mantenimiento. 4. Pareja de F-5 chilenos Más adelante, el ex comandante de la Fuerza Aérea Chilena refiere: Respecto de cómo fue que la FACh se encontró en tan complicada condición en 1978, hay muchas razones que permiten explicar la abismante brecha que la distanciaba de su homóloga argentina, una diferencia que era incluso superior a lo que el tamaño y capacidad económica del vecino transandino podrían implicar. El rezagado estado de la fuerza aérea chilena era resultado de un proceso que se retrotrae a décadas antes de la crisis del Beagle, y que tiene que ver con las políticas seguidas por distintos gobiernos, tanto en la asignación de recursos a las fuerzas armadas en general y como a la institución aérea en particular. A ello se sumó también la subscripción en 1952 del Pacto de Ayuda Militar (PAM) con Estados Unidos, que subordinó el desarrollo tecnológico de las capacidades técnicas de las fuerzas armadas chilenas a los intereses de Washington. 5. Matthei es contundente al afirmar: Como ya hemos dicho, las urgentes y apresuradas adquisiciones de material aéreo efectuadas entre los años 1974 y 1976 tenían como objetivo configurar una fuerza de combate capaz de conjurar una potencial agresión de Perú. Sin embargo, su improvisación y carencia de planificación de largo plazo trajo consigo una serie de problemas e inconvenientes, que se vieron agravados por la aplicación de la Enmienda Kennedy en 1976. Ante las dificultades que se enfrentaban en lo referente a la operación, el mantenimiento rutinario y el soporte logístico de sus aviones de combate, la FACh recurrió a la improvisación. Así, al ingenio y los contactos sociales de algunos oficiales, que por distintos medios lograban obtener los repuestos y los manuales necesarios para mantener el material en condiciones operativas, se sumó la contratación instructores y asesores extranjeros. Al analizar la forma en que la FACh enfrentó esta emergencia, se identifican cuatro aspectos claves entre las dificultades que el personal de la institución tuvo que enfrentar y solucionar –con los escasos o caros recursos disponibles- entre los años 1977 y 1978. 6. El cuadro de situación era mucho más grave debido a la desorganización que existía en el arma en cuanto a la escasez de personal especializado y los destinos a los que había sido asignado. Veamos como lo relata Matthei en el mencionado trabajo: El 19 de junio de 1978 el Comando de Combate envió al Sr. Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea un oficio con carácter reservado, donde se expone la distribución errada de Personal del Cuadro Permanente (PCP). El texto detalla “los problemas que se han presentado con Personal del Cuadro Permanente, que ha sido seleccionado para efectuar cursos en el extranjero para apoyar el mantenimiento del material con que cuenta la Institución, que una vez regresado al país no fue destinado a las unidades que requerían de los conocimientos adquiridos, como por ejemplo el Ala Nº 1 (material F-5) y Grupo 10 (material C-130)”. El inconveniente, según uno de los párrafos del documento, había sido informado en reiteradas ocasiones a las instancias involucradas, como el Comando de Personal, “sin obtener respuesta favorable a las peticiones formuladas”. Según añade el oficio, el paquete de soporte incluido en la operación de compra del NORTHROP F-5E, se había adquirido un curso de mantenimiento en línea, orientada a preparar personal para el apoyo a éstos aviones. Personal de las unidades mas representativas fue seleccionado para recibir este entrenamiento, dándose cursos avanzados en inglés y de actualización en electrónica con profesores tanto de la institución como de la Universidad de Chile. Los cursos buscaban alcanzar el nivel adecuado de conocimientos básicos para enfrentar el curso, que se desarrollaría en Estados Unidos. Pero parte de este personal fue asignado, a su regreso a Chile, a otras reparticiones resultando en que especialistas que debían estar en el Ala N°1 dando servicio a los F-5, se encontraban trabajando en el Ala de Mantenimiento del El Bosque. Como resultado, los dos únicos mecánicos que efectuaron el curso de mantenimiento de estructuras para aviones F-5, estaban en Santiago, mientras que el taller de mantención de estructuras habilitado en el Grupo 1 de Antofagasta seguía inoperante a mediados de 1978, por no disponer de los especialistas necesarios. 7 En otro punto de su exposición, el ex jefe de las FACH explicaría que los diferentes gobiernos chilenos no atendieron y hasta descuidaron durante muchos años las necesidades presupuestarias de la fuerza y que no se adquiría material acorde a los tiempos”…de modo que sin equiparar las adquisiciones de los vecinos en términos de calidad y cantidad, al menos proveyese una medida adecuada de disuasión y contención” 8. Por otra parte, el general de aviación (R) Mario Lopez Tobar, veterano piloto de Hawker Hunter, señala en los capítulos III y IV de su libro “El 11 en la mira de un Hawker Hunter” Don Jorge Alessandri trató bastante mal a las Fuerzas Armadas, principalmente en lo referido al presupuesto (…) Luego vino Don Eduardo I y la “Patria Joven” y entonces se decidió que no habría más conflictos fronterizos ni se necesitarían las Fuerzas Armadas. Hasta hubo clases magistrales en las Academias de Guerra sobre el tema: “América Latina, Unidad entre Hermanos” ” 9. Sistema de defensa antiaereo "TigerCat" argentino Durante el segundo semestre de 1978, Matthei se abocó de lleno a solucionar las falencias y debilidades que no habían sido abordadas durante la comandancia de su antecesor, el destituido General Gustavo Leigh Guzmán. De ese modo, comenzaron las gestiones para conseguir todo aquello que no se había priorizado hasta el momento (municiones, repuestos de diversa índole, reasignación de personal, etc). En medio de esa febril actividad, Matthei despachó una serie de oficios a diferentes reparticiones de la fuerza a su mando, demandando informes de avance diario de cada uno de los problemas a enfrentar, tendientes a conocer la situación real de las aeronaves que componían el arma a su mando. Se le dio especial importancia a los Informes Semanales de Operatividad que habían comenzado a elaborarse durante el mando de Leigh, que incluían un resumen del estado operativo de cada unidad, consignando el número de aviones por grupo, cantidades y cuántos de ellos estaban operativos, fuera de vuelo o en condiciones de vuelo limitado. Adicionalmente contemplaba otros campos que permitían estimar próximos aviones fuera de vuelo. En caso de ser necesario y dependiendo de los números entregados por el documento, se podía solicitar un reporte mas detallado por modelo de aeronave, donde se precisaba las reales causas de la inoperatividad de cada avión, a fin de estimar y tomar las medidas para devolverlo al servicio 10 Matthei vuelve a ser terminante a la hora de describir la realidad de la Fuerza Aérea Chilena a la hora de comenzar el conflicto. La inminencia de la guerra con Argentina se vio agravada a comienzos de agosto de 1978 por la baja operatividad de los medios aéreos de las principales unidades de combate de la Fuerza Aérea. De los 84 reactores de combate con que se contaba, conformados en su totalidad por A-37B, DH115, Hunter Mk71./ Mk.71A y T.72 y F5/E, en ese mes no se logró contar con mas de 37 aeronaves en condiciones de vuelo, lo que representa el 44% del total. En los reportes correspondientes no se menciona el estado operativo de los grupos aéreos especiales de apoyo ligero, que habían sido formados con aparatos de instrucción Cessna T.37 y Beechcraft T-34 Mentor De un total de 26 cazabombarderos Hawker Hunter en inventario – operados en conjunto entre los grupos 8 y 9 – el total de aviones en condición de vuelo sumaban tan solo nueve aparatos como resultado de mantenimientos improvistos, falta de repuesto, falta de motores y otras complicaciones de índole técnico y logístico. En la misma línea, los NORTHROP F-5E/F Tiger II del Grupo de Aviación N°7 se anotaron el menor índice de operatividad de toda la flota a principios de agosto, con solo seis F-5E y dos F-5 Tiger II en condición de vuelo. A finales de ese mismo mes, la situación empeoró, con tan solo tres F-5 Tiger II operativos. Seis F-5E estaba de baja por mantenimiento imprevisto, siete por espera de repuestos y uno por mantenimiento programado. Con respecto a los mantenimientos imprevistos, una parte de estos estaba conformada por incidentes en tierra, como por ejemplo choque de carro de servicio con tubo pitot, reventón de neumático en maniobra de aterrizaje y posterior salida de pista; otro conjunto de mantenimientos imprevistos estaba conformado por salidas de remaches del avión ante altas maniobras G, mantenimiento no efectuados a canopia por falta de documentación al respecto, otros. La cifra de aviones en vuelo fue posteriormente mejorada con la llegada de los repuestos correspondientes y la aplicación de medidas correctivas en la operación de los aviones. Por otro lado, los grupos aéreos 1, 4 y 12; que concentraban la totalidad de los CESSNA A-37B, lograron disponer de un total de 21 aviones en vuelo de los 34 en inventario. Al igual que en el caso del F-5, la operatividad del material A-37 se vio afectada por la falta de bibliografía técnica para su correcta operación y mantenimiento. Esto produjo una serie de incidentes, incluyendo la eyección accidental de porta-cohetes y estanques auxiliares de combustible en a lo menos cuatro ocasiones registradas durante 1978, daños en trenes de aterrizaje por malas maniobras en tierra o por aterrizajes forzosos en tres ocasiones: y la pérdida de una aeronave durante maniobras nocturnas en Mayo de 1978. 11. BIM 5 en movilización en el sur. Cuatro años después, en 1982, se cubrirían de gloria en Mte Tumbledown, bajo el mando del Cap. Robacio. El alto oficial también explica que debido a la falta de medios disponibles y operativos, y a lo inminente de la guerra con la Argentina, el arma a su mando tomó la decisión de movilizar y concentrar gran parte de sus aeronaves en el extremo sur del país, el área denominada Teatro de Operaciones Austral (TOA). Sin embargo, a pesar de ello, mantuvo su presencia real en apoyo de la VI División de Ejército en el norte, en previsión de un ataque proveniente de Perú y por esa razón, en el mes de noviembre se libró un oficio firmado por el general Julio Canessa Robert, jefe de la Región Militar Norte, en el que se daba cuenta que la FACh mantenía allí 8 aviones Cessna A-37B y 16 Cessna T-37. Un aspecto importante de destacar es la coordinación permanente que la FACh mantuvo con las otras dos ramas de la Defensa en los momentos de mayor tensión en 1978. Atendiendo el rol que debía jugar la fuerza aérea en la potencial guerra a disputarse en la zona austral, el general Matthei decide aplicar el mismo criterio seguido por la Marina, desplazando y concentrando la mayor cantidad de medios aéreos en la zona próxima al conflicto. Debido al redespliegue masivo de los medios de la FACh desde Iquique y Antofagasta hacia la zona austral, el ejército debió asumir sólo la responsabilidad de prestar todo apoyo aéreo a las unidades terrestres destacadas en el norte. Existió una coordinación permanente entre la FACh y el Ejército en el despliegue de los medios aéreos de éste último en el norte. A las aeronaves del ejército se les asignó el rol de apoyo estrecho (helicópteros LAMA artillados), transporte (C-212 / SA-330 Puma) y enlace/observación (CESSNA 172) 12. Otra dificultad que afectaba a Chile era la obtención de suministros. A las restricciones y embargos impuestos por los EE.UU. y las principales potencias mundiales, los militares debieron recurrir a la improvisación, echando mano de cualquier alternativa con tal de paliar sus marcadas carencias. Pese a las restricciones impuestas a Chile por sus principales proveedores de armas -EE.UU. e Inglaterra siempre existió la posibilidad de contar con los repuestos necesarios para la operación de las aeronaves. En los documentos disponibles y posibles de leer en el MNAE nunca se habla de aviones sin repuestos, sino en espera de repuestos. La disponibilidad de repuestos no se vio afectada pero si el flujo y los canales de aprovisionamiento. Torre de vigilancia...un Infante de Marina chileno desde su puesto de observación Es decir, no llovía pero si goteaba. Se debió recurrir a triangulaciones y medios informales para el traslado de los mismos, lo que de todas maneras implicó una disminución del volumen de los suministros y costos muchos mayores. No se conoce si alguna de estas adquisiciones logró ser interceptada o desbaratada por los países que aplicaban las restricciones relativas a venta de armamento. Durante el mes de junio de 1978 se produjo un embargo en suelo británico de una partida de motores Avon 203 y 207 de Hawker Hunter, que habían sido enviados a la nación europea para ser reparados por ROLLS ROYCE. El embargo, que había sido promovido por parlamentarios y líderes sindicales laboristas de East Kilbridge, región donde estaban las instalaciones en que se iba a realizar la reparación impidió el retorno de cuatro motores requeridos para la puesta en operaciones de aviones de los grupos 8 y 9. El gobierno chileno hizo notar su molestia a su par británico por los canales diplomáticos correspondientes, Esas notas de protesta, al igual que las declaraciones del General del Aire Gustavo Leigh, fueron cubiertas por la prensa británica en notas editoriales. El entonces Primer Ministro Británico, Sr. Callaghan, de tendencia laborista en una sesión de interpelación en el parlamento británico hace ver que las turbinas pertenecen a Chile y que el trabajo de reparaciones fue cancelado, por lo que estas deben ser devueltas a la brevedad. Posteriormente se firmó un acuerdo con HINDUSTAN AERONAUTICS LTD (HAL), que fue gestionado con el apoyo de personeros de las firmas británicas BRITISH AEROSPACE y ROLLS-ROYCE y que contó con el beneplácito del Gobierno de la India, lo que permitió el mantenimiento y la reparación en el país asiático de componentes claves de los motores Avon 203 y 207 de la flota de Hunter, como las hojas de los ventiladores. Un total de 30 motores Avon fueron enviados a la India. Al igual como se vio afectada la operatividad de las aeronaves por la falta inmediata de repuestos, la disponibilidad de armas y munición enfrentó similares problemas. En el caso de misiles aire-aire, la compra de los F-5E y F Tiger II se habían adquirido 100 misiles AIM9-J, los cuales no se encontraban operativos al momento de generarse la crisis con Argentina en 1978, debido a que el proveedor estaba entregando cada uno de sus componentes por separado. En caso de que se requiriese un armado inmediato de los AIM-9J, se planificó recurrir a componentes de AIM-9B, que la USAF había cedido en préstamo a la FACh con fines de entrenamiento. Con respecto al armamento aire tierra, la FACh disponía de más de 4000 cohetes SNEB para su empleo en aviones Hunter, así como munición de 30 mm en cantidad suficiente para las aeronaves en condiciones de vuelo. 13. Las conclusiones de Matthei son terminantes y dejan al descubierto las graves privaciones que padecía la Fuerza Aérea de su país al comienzo de la crisis, privaciones que habrían repercutido notoriamente en su contra en caso de estallar una guerra. Sistemáticamente abandonada por autoridades políticas que no creían en la necesidad de invertir en equipamiento militar, a lo largo de los años setenta la Fuerza Aérea de Chile se vio forzada a asumir sus tareas –en un contexto de crecientes tensiones con los países vecinos y de embargos a las ventas de nuevo material y suministros aplicados por los países proveedores- por la vía de improvisar y seguir improvisando sobre lo ya improvisado. Sin embargo, en Defensa no se puede improvisar, porque la tarea consiste en estar preparado para lo inesperado. 14. Queda al descubierto, de este modo, el verdadero estado en el que se encontraban las fuerzas del aire chilenas al momento de producirse la crisis, las carencias que padecía y la necesidad de recurrir a mercados alternativos, no demasiado confiables, para paliar parte de su crítica situación. En base a lo expuesto, resultan hilarantes los análisis efectuados por algunos “expertos” chilenos sobre el Operativo Soberanía, la mayoría de ellos volcados en sus foros de armamentos o en el modificable sitio Wikipedia, tan propenso a divagues y adaptaciones a gusto. Estos expertos son los que cuestionan casi todos los puntos de la estrategia argentina haciendo hincapié en banalidades tales como la sensación del canciller Cubillos de que “nadie gobernaba” en la Argentina o el ambiente de absoluta confusión y desorden de los protocolos diplomáticos argentinos. La fuente principal en la que los chilenos basan su creencia de que podrían haber ganado la guerra es el libro del general Martín Antonio Balza, Dejo Constancia. Memorias de un general argentino, publicado por Editorial Planeta donde, en su intento por coquetear con el poder de turno y obtener ventajas políticas, hace destructivos comentarios en cuando a “la improvisación y falta de responsabilidad en la conducción militar argentina”, sobre el triunfalismo delirante alimentado por la reciente obtención de la copa mundial de futbol, del feroz antichilenismo imperante en el país y las arengas demenciales como la siempre variable “Cruzaremos la cordillera, les comeremos las gallinas y violaremos a sus mujeres” y “Ahora vamos al mundial del Beagle”, que pocos, por no decir nadie, recuerdan en la Argentina, en alusión al cuestionado triunfo futbolístico de ese año. Infantes de marina chilenos Los chilenos han dado buena cuenta de esas declaraciones, refiriéndose a su autor como “el ilustrado general Balza” (que en junio del 2001 fue detenido como presunto organizador de la asociación ilícita que había traficado armas a Ecuador y Croacia) 15, reproduciendo hasta el hartazgo sus negativas opiniones acerca de los planes de ataque, y sus “cátedras” de estrategia, en las que, con bastante ligereza explica como los chilenos iban a “aniquilar” con absoluta facilidad a los tanques argentinos que se aventurasen por los pasos cordilleranos; lo difícil que le resultaría a las fuerzas de ocupación controlar a la conquistada Punta Arenas o el absurdo de que el ejército argentino no estaba capacitado para una guerra de esas características porque venía de pelear una lucha fraticida contra la agresión subversiva y eso contribuyó a su desprofesionalización. ¿Acaso una fuerza que combate contra elementos subversivos no está preparada para luchar en una guerra convencional? Y en el caso de los tanques, solo por mencionar una posibilidad, ¿no contaba allí la acción de la aviación o de las fuerzas especiales? ¿Dónde estuvieron las tropas defensoras chilenas cuando fuerzas argentinas atravesaron sus fronteras en Santa Cruz y Tierra del Fuego sin ser detectadas? Los “expertos” militares chilenos hacen permanente hincapié en las aseveraciones de Balza pero se cuidan muy bien de ocultar las de sus propios militares, entre ellas des de sus generales del aire Fernando Matthei y Mario López Tobar. Dejando a un lado las manipulaciones y la búsqueda de rédito político, volvamos una vez más a los analistas serios, que afortunadamente Chile los tiene, y veamos cual era la situación de su flota, que era el arma más poderosa de la que disponían. Tropas argentina de infantería abordando un M-113 en el Sur Durante un reportaje realizado por el periodista Iván Martinic, el capitán de navío Rubén Scheihing, comandante del submarino “Simpson” dijo: A comienzos de 1978, la Armada tenía cuatro submarinos, pero sólo tres disponibles. El “Thomson”, gemelo del “Simpson”, estaba desguazado, y los recién llegados “Hyatt” y “O’Brien” eran de los más modernos de la región. La Flota de Mar (Flomar) de Argentina también tenía cuatro submarinos, pero todos operativos: dos estadounidenses de la II Guerra Mundial (“Santa Fe” y “Santiago del Estero”) y dos 209 alemanes (“San Luis” y “Salta”) recién comprados. A fines de año, la ventaja argentina pasó de leve a mayúscula. El “O’Brien” entró a dique para mantención y al “Hyatt” le falló un motor. Tuvo que regresar a Talcahuano. La noticia caló hondo en el “Simpson”. Durante todo el año, y a medida que las negociaciones diplomáticas con Argentina se empantanaban, la tripulación había entrenado intensamente para repeler una eventual invasión. Ahora tendrían que hacerlo solos. 16. Y más adelante agrega: Y ése no era el único factor en contra. Por su antigüedad, la nave carecía de snorkel, una especie de tubo de escape retráctil que le permite navegar a 20 metros bajo la superficie usando sus motores diésel. Éstos, a su vez, recargan las baterías eléctricas, que son las que pueden llevarlo a silenciosos descensos de hasta 600 pies de profundidad. Sin snorkel, el "Simpson" estaba obligado a emerger por períodos de hasta ocho horas para recargar baterías, haciéndose detectable para los radares o aviones enemigos. En la práctica, el buque no podía sumergirse más de 24 horas, y a escasos cinco nudos por hora. Si había que evadir un ataque, las baterías se agotarían antes 17. A esta altura del relato es más que evidente que Chile, sin siquiera un solo submarino en óptimas condiciones, no estaba en condiciones de enfrentar una guerra y mucho menos de salir airoso. En cuanto al mentado caso de la publicidad y la amplia cobertura mediática que la Argentina daba a su movilización en contraposición con la “calma” con la que los chilenos se tomaron el asunto, una nota aparecida en la edición del sábado 20 de diciembre de 2008 en la revista “El Sábado”, suplemento del diario “El Mercurio” de Chile, refuta esas versiones de manera contundente. La misma, que se reproduce íntegramente en la sección Anexos, lleva el siguiente encabezado: En diciembre de 1978, la capital de la Duodécima Región era una ciudad acuartelada que esperaba en cualquier momento un bombardeo o una invasión. El miedo flotaba en las casas, calles, colegios y oficinas. Ésta no es la historia militar ni política del conflicto. Es la historia de un niño de 12 años enfrentado al horror de la guerra 18. Y dice textualmente en otro párrafo: Desde hacía varios meses el miedo, como una espesa niebla, se comenzaba a filtrar en la vida de Punta Arenas, una ciudad relativamente pequeña, con 90 mil habitantes, dos cines, un canal de TV, recién declarada Zona Franca y cuya calle principal, interrumpida por un par de edificios, se podía recorrer a pie en 10 minutos de ida y vuelta 19. Cañones Citer de 155mm de fabricación argentina Prácticamente sin fuerza aérea, con su división de submarinos reducida a una vetusta unidad carente del instrumental necesario para una campaña de tales características, con una marcada inferioridad numérica y una geografía que le jugaba en contra, ello sin tomar en cuenta la cuestión de los víveres y suministros, Chile debía enfrentar la invasión. Aún así, había uno o dos “duros” entre sus militares que la jugaban de bravos, uno de ellos el altisonante almirante José Toribio Merino (la sola mención de su apellido evoca hechos de sangre y claudicaciones en la historia de su país), quien viajó a la región en conflicto para revistar personalmente las tropas y las unidades navales a su mando y regresar después a Santiago para hablar de “la necesidad de enfrentar de una vez a los argentinos y terminar por la fuerza con la amenaza que representaban”. Nadie, tomó en cuenta su “arenga”. La intransigencia argentina y la grave situación que se vivía, llevaron al gobierno chileno a adoptar medidas de urgencia. Que Chile no deseaba la guerra lo dejó en claro el mismísimo Pinochet durante una entrevista que se le hizo varios años después y que fue publicada en el libro Augusto Pinochet. Diálogos con su historia, de María Eugenia Oyarzún: Usted comprenderá que uno llega a estos grados pensando los pro y los contra de las cosas. Una guerra significa una detención o retroceso para un país de a lo menos 20 años. Hay que comenzar de nuevo. ¡No quiero guerra yo!; por lo demás, nosotros no habríamos peleado por ambiciones expansionistas sino defendiendo lo que teníamos, nada más. Ello, a pesar de que en el otro lado había deseos de agresión y vientos de guerra. 20. En la primera quincena de diciembre Pinochet ordenó el relevo de todos los ministros y funcionarios de gobierno con rango militar y su reemplazo por civiles, para que los primeros asumiesen sus mandos lo antes posibles. En ese sentido, el ministro Sergio Fernández preparó los decretos e impartió instrucciones para que los flamantes funcionarios se hiciesen cargo con la máxima celeridad posible a excepción del titular de la cartera de Defensa, que debía seguir en su puesto. Las fronteras fueron reforzadas; se ordenó el alistamiento de la escuadra de mar, se dispuso que aeronaves comerciales, incluyendo las de LAN Chile, fuesen requisadas para paliar la carencia de aviones de transporte, se reforzaron los aeropuertos y se hizo un censo de vehículos para determinar cuáles eran aptos para utilizar durante el conflicto y cuáles no. El 5 de noviembre el comandante en jefe del Ejército dispuso postergar los recientes destinos de los oficiales superiores, obligando a generales y coroneles a permanecer en sus cargos hasta el 1 de enero del año siguiente. Mientras tanto, se sucedieron acontecimientos que dieron a conocer que la Argentina había montado una considerable red de espionaje en Chile ya que, por esos días, la policía militar detectó y detuvo a varios espías y agentes encubiertos entre ellos un cura párroco de Punta Arenas cuyo nombre no ha sido revelado aún. Los chilenos deliran con la ilusoria intervención peruana en el conflicto y en ese sentido pero nada dicen de la amenaza que podía representar el Brasil para sus adversarios. En ese sentido, ponen especial énfasis en la visita protocolar de un almirante argentino a Lima, para entrevistarse con su ministro de Relaciones Exteriores, José de la Puente y, según ellos, lograr la alianza de ese país en caso de estallar la guerra. De ser ciertas esas versiones, a nada llegó aquel emisario porque el canciller peruano lo despachó con una rotunda negativa. Pocos días después, De la Puente viajó a Santiago para garantizar al gobierno de Pinochet la neutralidad de su país al tiempo que su ministro de Defensa, general Oscar Molina, hacía lo propio en Buenos Aires. Aun así, los opinólogos siguen fabulando con teorías conspirativas, con una triple alianza secreta entre Argentina, Perú y Bolivia, con encuentros a puertas cerradas en Santa Cruz de la Sierra, entre militares de aquellos dos últimos países, con pactos obscuros y hasta con una guerra de proporciones en Sudamérica que involucraría a casi todas las naciones de la región. Veamos un comentario aparecido en varios sitios de la web: Era claro, además, que un conflicto entre Chile y Argentina iba a desatar una guerra de proporciones en Sudamérica: el contingente chileno del Norte permanecía en sus posiciones ante la certeza de que, al iniciarse la guerra con Argentina, Perú y Bolivia iban a intentar una entrada por el desierto en el “Teatro de Operaciones del Norte” (TON), en cumplimiento de la tendencia bélica estratégica de los tres países, conocida como “hipótesis vecinal máxima”. Negociaciones nunca bien aclaradas se llevaron entre estos países casi hasta las vísperas de la cuasi guerra de 1978, tendientes, sin duda, a evaluar posibles coordinaciones en un eventual ataque simultáneo. Sin embargo, en una evaluación del peor escenario esperable, esto podría haber dado la oportunidad al involucramiento del Ecuador con relación al Perú y al Paraguay con relación a Bolivia, países entre los que se consideraban “cuentas pendientes”. En el más siniestro de los casos, se veía hasta Brasil y Uruguay comprometidos en una guerra iniciada al fin del mundo, en el canal Beagle, lo que explica el fuerte interés de los Estados Unidos en impedir un conflicto en la región 21. Con la intención de confundir a los argentinos, las fuerzas armadas chilenas enviaban personal militar hacia la frontera norte desde donde los despachaba inmediatamente hacia el sur, cosa que poco preocupó al alto mando al otro lado de la cordillera, que tenía perfecto conocimiento de tales maniobras. Para entonces, La Moneda había hecho llegar a las Naciones Unidas (ONU) los antecedentes de la situación, lo mismo a la Organización de Estados Americanos (OEA) y Brasil, insistiendo en el envío de observadores norteamericanos e incluso, también de aquellos organismos, para que pudiesen comprobar sobre el mismísimo campo de batalla, que no era Chile el que había desencadenado la guerra. En la OEA, los países miembros se reunieron en Asamblea Extraordinaria para estudiar en profundidad la situación y ver la posibilidad de adoptar alguna medida tendiente a evitar el enfrentamiento. Se llegó así a la firme conclusión de que la Argentina era el país agresor y que su postura, en extremo intransigente, estaba a punto de desencadenar la tragedia. No eran pocos los que vaticinaban una guerra larga y sangrienta en la que el debilitado Chile llevaría las de perder. Soldados del GA101 movilizados En vista de la grave situación y de que era imposible razonar con la Junta Militar que gobernaba en Buenos Aires, Santiago respondió estableciendo el Teatro de Operaciones Sur (TOS) a cuyo frente fue puesto el intendente de Puerto Natales, general Nilo Floody, al tiempo que se extremaban medidas en espera de la invasión, entre ellas, el racionamiento de los servicios básicos, el horario del toque de queda, la habilitación de refugios antiaéreos y los servicios sanitarios. En caso de bombardeo a la capital y a las principales ciudades del país, algo que el gobierno de Pinochet sabía por buena fuente que iba a ocurrir, se habilitarían las estaciones y túneles del subterráneo, sótanos y bodegas, estacionamientos bajo tierra y conductos del ferrocarril, todo ello para albergar a la población en tanto las autoridades del gobierno se alojarían en las seguras bóvedas del Banco Central. Al tiempo que se adoptaban esas disposiciones, se implementaban otras medidas como el tapiado de los ventanales de aeropuertos y aeródromos, especialmente en la región sur, la construcción de trincheras por parte de los civiles y la improvisación de refugios antiaéreos en los principales centros urbanos. Informes de inteligencia norteamericanos fijaban el ataque argentino para el 21 de diciembre en horas de la noche, evidencia que se apresuraron a comunicar al gobierno chileno junto con las fotografías satelitales del sector de Puyehue, donde tropas y tanques se hallaban concentrados en buen número. Con el categórico informe en sus manos, el general Pinochet se apresuró a tratar el asunto con su estado mayor, guardándolo posteriormente en el primer cajón de su escritorio, en el despacho presidencial, casi en el mismo momento en que su ministro y secretario general de Gobierno repasaba por última vez el Bando Nº 1 que daba cuenta del dispositivo de defensa y la adopción de medidas de protección para la población civil. En ese contexto fue que el canciller Cubillos hizo aquella célebre declaración en la que dio a entender que todos los intentos pacíficos por evitar la tragedia se habían agotado: “Nosotros estamos dispuestos a ir a la guerra, si es que nos llevan a la guerra y pelear con todas las consecuencias que ello tiene, pero queremos dejar muy en claro ante la opinión pública, que nosotros no vamos a iniciar la guerra”. Aun así, el 20 de diciembre hizo una última tentativa enviando al general Hugo Mario Miatello -22-, embajador argentino en Chile, con lo que fue dado en llamar “la nota de Navidad”, en la que su gobierno, encabezado por el general Pinochet, invitaba una vez más a la Argentina a someterse a los designios de la Santa Sede. Invitamos al Gobierno argentino a que se reitere a la Santa Sede la plena confianza que nos merece como mediador y se le solicite tenga a bien aceptar dicha misión. Como demostración de esta confianza, que cada Gobierno ponga en conocimiento de la Santa Sede todos los antecedentes del caso en la búsqueda de una justa mediación del diferendo dentro del marco ya convenido para la mediación. La respuesta fue un nuevo “portazo en la cara”: “Nuestro gobierno lamenta no hallar en Chile el eco esperado” fue la escueta réplica de Buenos Aires. No había más nada que decir. Los canales de diálogo se habían cerrado y las posibilidades de un acuerdo se habían esfumado. La sorpresa y la indignación cundían de un extremo a otro de Chile y la población se preparaba para el peor de los desenlaces. El 21 de diciembre, mientras se daba el alerta general en todo el país y el ministro Fernández adoptaba todas las medidas para la movilización, la máxima autoridad de Puerto Natales, el general Nilo Floody, reunió a los pobladores de esa localidad en el gimnasio municipal y les informó que era cuestión de horas que la Argentina iniciase la invasión, agregando sobre el final que todo aquel que quisiera salir de la región, podía hacerlo a partir de ese momento. Y aquí vuelve a aflorar la sensiblería patriotera propia del otro lado de la cordillera: “Ningún magallánico salió de la región… -comentaría Floody orgulloso veinte años después en el programa especial emitido por la TV Nacional de Chile con motivo del aniversario de la crisis- ¡Ni uno solo!”. ¡Siempre la bravura, siempre la necesidad de auto convencerse del temple guerrero, siempre la mística y la abnegación! Aun así, contradiciendo esas pomposas y tardías expresiones, gran número de familias cargaron víveres y provisiones para huir de la zona en busca de protección según consta en testimonios varios. Notas: 1 Gustavo A. Delgado Muñoz y Karen J. Mariángel Carvajal, op. Cit., p. 18. 2 Bedacarratz fue el piloto que hundió al destructor británico HMS “Sheffield” durante la guerra del Atlántico Sur, piloteando un Super Etendard provisto de un misil Exocet AM-39. 3 Raúl Zamora y Javier Carrera, “La Fuerza Aérea de Chile en la Crisis del Beagle”, Revista Enfoque Estratégico, Santiago, 22 de febrero de 2008. 4 Ídem. 5 Ídem. 6 ídem. 7 Ídem. 8 Ídem. 9 Mario López Tobar, El 11 en la Mira de un Hawker Hunter, Editorial Sudamericana, 1999, Cap. III y IV. 10 Patricia Arancibia Clavel e Isabel de la Maza, Matthei. Mi Testimonio, Editorial La Tercera/Mondadori, Santiago de Chile, 2003. 11 Raúl Zamora y Javier Carrera, op. Cit. 12 Ídem. 13 Ídem 14 Ídem. 15 La Nación, Bs. As., miércoles 6 de junio de 2001. “Venta ilegal de armas. El teniente general (R) Martín Balza quedó detenido y fue trasladado a Campo de Mayo”. 16 Iván Martinic, “La Fuerza de Submarinos de la Armada de Chile en el conflicto de 1978” Diario El Mercurio, Santiago de Chile, 21 de diciembre de 2008 (Publicado en la web por http://www.mgpclub.com) 17 Ídem 18 Revista “El Sábado”, suplemento del diario “El Mercurio” de Chile, 20 de diciembre de 2008. 19 Ídem 20 María Eugenia Oyarzún. Augusto Pinochet: Diálogos con su historia. Editorial Sudamericana, Santiago, Chile, 1999. p. 127 21http://www.portalnet.cl/comunidad/historia-general.642/599210-1978-fue-un-ano-especial.html, http://extrados.mforos.com/670701/4999724-1978-la-guerra-del-beagle-cuaderno-de-comentarios/ y otros 22 El general Hugo M. Miatello, compañero de promoción del general Jorge Rafael Videla, había nacido, como aquel, en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Entre 1971 y 1973, plena época de la agresión subversiva a la Argentina, había sido jefe del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), convirtiéndose, de ese modo, en uno de los principales colaboradores del entonces presidente de la Nación, general Alejandro Agustín Lanusse. Al asumir el Dr. Héctor J. Cámpora el 25 de mayo de ese último año, pidió su pase a retiro. Fue nexo entre civiles y militares antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y asesor del Consejo Empresario Argentino que en 1975 presidía el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz. En 1976 Videla lo nombró embajador plenipotenciario en Chile, cargo que ejerció hasta 1981 cuando se retiró de toda actividad. Falleció en Buenos Aires el 28 de septiembre de 2000 a los 77 años de edad. También podes leer: El Incidente del Islote Snipe, 1958 - Tensión Argentina y Chile http://www.taringa.net/posts/info/17489986/El-Incidente-del-Islote-Snipe-1958---Tension-Argentina-y-C.html El Incidente de Laguna del Desierto 1965 - Argentina vs Chile http://www.taringa.net/posts/info/17469589/El-Incidente-de-Laguna-del-Desierto-de-1965---Argentina-vs-C.html Desplazamientos Bajo el Mar - Conflicto del Beagle 1978 http://www.taringa.net/posts/info/17474069/Desplazamientos-Bajo-el-Mar---Conflicto-del-Beagle-1978.html Conflicto del Beagle 1978 - La Gran Movilización http://www.taringa.net/posts/info/17473137/Conflicto-del-Beagle-1978---La-Gran-Movilizacion.html Intervención del Vaticano - Conflicto del Beagle 1978 http://www.taringa.net/posts/info/17474848/Intervencion-del-Vaticano---Conflicto-del-Beagle-1978.html StG-44 (Sturmgewehr 44) - Fotos copadas http://www.taringa.net/posts/info/17481843/StG-44-Sturmgewehr-44---Fotos-copadas.html
Estimados, esto es una ficción...un ejercicio que hice con unos amigos sobre un "what if" malvinero. Para tal, está basado en testimonios de gente como el Almirante Harry Train, el Almirante Woodward, el Capitán Robacio, sobre situaciones en las que Argentina pudo haber ganado o por lo menos prevalecido en la guerra. Claro que se toman en cuenta otros supuestos, como el uso del Martin Pescador, el arreglo mas temprano de las espoletas, y desobediencias al mando de Puerto Argentino. Puede que haya un poco de amor a la camiseta, pero no olviden.ES SOLO FICCIÓN PARTE 2 PARTE 3 - FINAL !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! La guerra en el mar El conflicto de Malvinas incluye la primera verdadera confrontación naval desde la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. El precio cobrado por la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación Naval durante la guerra en el mar, incluye los destructores británicos HMS Sheffield y Coventry; las fragatas HMS Ardent y Antelope, el portaaviones HMS Invincible; el buque de desembarco HMS Sir Galahad y el buque mercante Atlantic Conveyor. A estos hay que agregar cuatro destructores británicos, dieciocho fragatas y dos buques de desembarco dañados durante el conflicto, todos ellos por ataques aéreos argentinos con bombas, misiles cohetes y cañones. Treinta y siete aviones británicos fueron perdidos por causas diversas. La corrección en las espoletas de las bombas por personal naval y de CITEFA fines de mayo y comienzo de junio, y entrada el 29 de mayo del misil aire-mar Martin Pescador, una generación atrás de los Exocet, pero disponibles en grandes cantidades, y utilizado en conjunto entre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina, compensó con creces las catorce bombas sin explotar en los cascos de buques británicos, que pudieron fácilmente hacer que las pérdidas de buques fueran el doble si las espoletas hubieran sido correctamente graduadas. Lanzadas por aviones que volaban por debajo del radar inglés, los misiles Martin Pescador (1) compensaban así el atraso tecnológico, y salvaron la vida de pilotos argentinos A pesar del entrenamiento requerido para operar el misil y el avión a la vez, el sistema de guía es simple y puede ser montado en gran variedad de aeronaves. Pero el misil no estuvo disponible para la crisis del Beagle de 1978, pero las pruebas siguieron en 1979. Hacia 1981 estaba en fase avanzada, y el mismo se comenzó a integrar en marzo de 1982, justo a tiempo, pero recién vio acción a fines de mayo. Por falta de tiempo y por cuestiones de manejos del misil, luego de la instalación de los cableados pertinentes en algunos A4 Skyhawk de la FAA y algunos A4Q navales, solo pilotos voluntarios se ofrecieron para los lanzamientos masivos del mismo en los ataques del 30-31 de mayo y comienzos de junio. Luego de haber sido empleado con éxito en los A4-Q de la Aviación Naval y Skyhawks de la Fuerza Aérea se comenzó a adaptar para en los IA 58 Pucará, Mirage, el resto de los A4 Skyhawk de la Fuerza Aérea, y T-28 Trojan y los Aermacchi MB-326 de la Armada Argentina. Después de la guerra se adaptó para ser utilizado desde helicópteros en vuelo estacionario, para lo cual se desarrolló una versión filoguiado (dirigida por cable). Los británicos emplearon virtualmente toda arma submarina existente en la Fuerza de Tareas en falsos contactos submarinos. A la Fuerza de Tareas británica le faltó defensa en profundidad. Ellos no tuvieron la clase de apoyo que la cubierta de un portaaviones grande puede proveer con sus aviones embarcados de reconocimiento táctico y de alerta temprana. Se vieron forzados a confiar por otra parte en pequeños, y baratos buques de combate cuyo inferior armamento los hacía más vulnerables que grandes, bien acorazados buques cuya única contra es su elevado precio. Nosotros tendemos a pensar sobre la campaña naval de Malvinas sólo en términos de pérdidas de unidades y del impacto que esas pérdidas produjeron en el resultado final. Para una nación que observe los hechos atentamente, existe también una discusión adicional. La guerra naval en Malvinas incluye también: - El primer empleo de misiles crucero modernos contra buques de una marina de primera categoría. - La primera oportunidad desde la Segunda Guerra Mundial, en que sostenidos ataques aéreos fueron hechos contra una fuerza naval. - El primer uso en combate de submarinos de propulsión nuclear. - El primer uso de que se tenga noticias de aviones de decolaje y aterrizaje vertical/corto en combate. - Una pequeña fuerza de submarinos de propulsión diésel-eléctrica argentina, produjo una enorme preocupación a las autoridades navales británicas y determinó por lo menos en la misma medida que la amenaza aérea, la conducción de las operaciones navales británicas, causando el gasto de una gran cantidad de armas antisubmarinas. - Una igualmente pequeña fuerza de submarinos nucleares de ataque británico determinó las decisiones de los jefes navales argentinos y mantuvo las unidades de superficie argentinas en aguas protegidas contra esta amenaza. Asimismo determinó algunas de las primeras decisiones políticas hechas al comienzo de las hostilidades. El Capitán de Fragata de IM Carlos Robacio Comandante del Batallón de IM Nº 5 El desembarco en San Carlos A pesar de todas las dudas en la elección del lugar de desembarco y la preocupación por la multitud de cosas que podían ir mal, el desembarco británico en San Carlos, fue completamente sin incidentes en términos de transporte de tropa a tierra. La Fuerza de Tarea Anfibia británica se aproximó y arribó al área del objetivo sin ser detectada, con la ayuda de la cobertura dada por la oscuridad, pobres condiciones meteorológicas y operaciones de diversión llevadas a cabo en Goose Green, Fanning Head y otros lugares en la Isla Soledad. Las tropas británicas desembarcaron en las primeras horas del 21 de mayo, no encontraron resistencia de tropas terrestres argentinas y pudieron moverse sin demora a las posiciones defensivas previstas alrededor del área. A medida que el tiempo pasaba, la amenaza argentina prevista para el desembarco, nunca se materializó. La batalla militar que se combatió en San Carlos pasó a ser entre las Fuerza Aérea y la Aviación Naval argentinas y los buques de la Fuerza de Tareas Anfibia. Para su frustración, las fuerzas británicas en tierra, se vieron obligadas a cumplir el rol de espectadores de estas acciones. Mientras esperaban las órdenes para seguir avanzando, los principales enemigos enfrentados por las fuerzas de asalto en tierra, fueron el medio ambiente, el pobre apoyo logístico y el aburrimiento. Aunque no tomaban parte directamente de la batalla aire-mar que se desarrollaba en San Carlos, las fuerzas en tierra fueron de todos modos afectadas por el resultado de esta acción. El primer día de asalto a San Carlos los británicos perdieron una fragata y recibieron daño en otras cuatro por ataques aéreos. Durante los días que siguieron al desembarco las pérdidas británicas en buques continuaron a alarmante promedio. Enfrentados a la amenaza aérea argentina, los británicos se vieron forzados a cambiar su Plan Logístico Básico, para apoyar a la fuerza de tierra, pasando de un concepto basado en depósitos a flote a otro de desembarco masivo de equipos a tierra. Este cambio de planes estaba asociado con la posibilidad de mover los buques solamente de noche y el grave error en la estimación de los helicópteros necesarios para transportar equipos por lo que el crecimiento de la logística en tierra se produjo con dolorosa lentitud. Un percance casi fatal para el progreso de la campaña en tierra fue la pérdida el 25 de Mayo, del Atlantic Conveyor que transportaba tres helicópteros Chinook cuya gran capacidad de carga era vital para el cumplimiento oportuno de los planes logísticos y operativos. Esta pérdida significó una más pesada carga para los helicópteros remanentes que terminaron siendo casi totalmente empleados para el transporte de equipos durante el resto de conflicto. Peor sería el día 30 de mayo, con el hundimiento del Invincible por un Exocet AM 39 que impacto en la amura de estribor debajo de la chimenea de popa, alrededor de las 14.30 hs (hora argentina) y de otros buques británicos, producto de las andanadas de misiles Aire Mar “Martin Pescador” y las bombas Explosivos Alavese y las Expal 250 corregidas. Plan británico de maniobra Notable por su ausencia en la planificación del desembarco en San Carlos fueron las consideraciones y discusión de lo que esa fuerza terrestre debía hacer cuando estuviera en tierra. La operación era un plan de desembarco no una campaña terrestre. Como alguien graciosamente señaló, se asumía que una vez en tierra, las fuerzas simplemente avanzarían y vencerían. Tal vez sea más propio decir que los británicos fuera consciente o inconscientemente, esperaban que los argentinos reaccionarían rápidamente para oponerse al desembarco con fuerzas terrestres y que el uso de las fuerzas británicas en tierra, iba a ser en mayor o menor grado guiado por lo menos en el corto plazo, por las acciones y reacciones defensivas requeridas durante esta confrontación. Cuando la oposición argentina al desembarco no se concretó, los británicos se vieron como perdidos con respecto a lo que debían hacer con sus fuerzas terrestres. Goose Green Con pérdidas de buques y aviones en aumento el acrecentamiento de la logística en San Carlos continuó a ritmo de serpiente, mientras los buques transportando refuerzos se hallaban aún demasiado distantes como para garantizar una fuerte acometida contra Puerto Argentino. En esa circunstancia, el Parlamento Británico percibió que la opinión pública reclamaba una rápida victoria terrestre para justificar la creciente pérdida de buques en el conflicto de Malvinas. Esta percepción finalmente determinó la decisión política de atacar la guarnición argentina de Goose Green. Esta decisión fue un claro ejemplo del accionar de políticos que se supone no desean conducir desde atrás la guerra, pero que son incapaces de contener sus frustraciones políticas motivadas en este caso por la inacción de las fuerzas desembarcadas en San Carlos. El ataque a Goose Green se produjo como resultado de la necesidad política de atacar y derrotar a los argentinos en algún lugar, lo antes posible. El hecho que Goose Green era un objetivo estratégico y tácticamente irrelevante para el resultado general de la campaña de reocupación de las Malvinas, se consideró no pertinente. La batalla en sí produjo dos hechos que en sí produjo dos hechos que interesa señalar: Previo al ataque a Goose Green la BBC informó la peligrosa aproximación de tropas británicas a ese lugar. De ello resultó el refuerzo del área por los argentinos antes del ataque. Este es un ejemplo del creciente problema que plantea la necesidad de reconciliar el rol de los medios masivos de información y sus necesidades de capacidad para informar instantáneamente, con los requerimientos de secreto que siempre han demandado las operaciones militares. El contraataque de una sección del Batallón de Infantería de Marina N°5 - que no había sido autorizado inicialmente por el mando en Puerto Argentino (2) – y de la compañía B en reserva inicial, y el E/C “Solari” con 108, inclinó la balanza a favor argentino. Esta unidad, tal vez la única realmente aclimatada para el combate en el extremo sur, fue decisiva para el combate y el cambio de mentalidad argentino. También el uso inteligente de comandos de la 601 y 602, y de fuerzas especiales de la fuerza aérea, con asiento en Puerto Argentino, hostigando en la retaguardia contribuyó. Hubo dos amenazas que surtieron efecto, una fue al comodoro Wilson Pedrozo, para el empleo de sus tropas de la Fuerza Aérea como soldados de infantería, unos 200 hombres, como infantería (3). A pesar de no haberse entrenado como tropas de combate, el grupo de más de 200 soldados de la FAA en Pradera del Ganso sin duda sirvieron para reforzar las posiciones defensivas en el norte, especialmente a medida que no tenían otra misión específica. Esta dio a los defensores argentinos una ventaja potencialmente decisiva en contra de sus adversarios británicos en el punto del ataque. Pero a Pedrozo hubo que coaccionarlo para tal fin, ya que en un principio se negó. La furia del Pucará sobre las tropas británicas en Goose Green La amenaza al gobernador Menéndez, por parte de algunos sectores, con respecto a ser relevado – por la fuerza – de su cargo, y el comprobar que de ser así nadie lo defendería, más la frase atribuida a Robacio, jefe del BIM 5, de “General, saque a todas las ratas que tiene acobachadas en Puerto Argentino y láncelas al ataque que los británicos no van a aguantar mucho más” fueron factores que causaron un cimbronazo en Puerto Argentino. Otra cuestión fue la pérdida de autoridad del Teniente Coronel Poggi entre sus subordinados, dado que éste no quería seguir combatiendo pero si sus subalternos inmediatos, quienes lograron imponerse en un largo debate con él. Otro hecho que se logró, pese a la desautorización del General Parada, fue haber transportado morteros de 81 y120 mm con mucha munición y sus servidores, traídos helitransportados de Puerto Argentino que fueron vitales. Los morteros serían repuestos desde el Continente con los Hércules en Puerto Argentino con la llegada de dos cañones mas de 155mm en los días siguientes. Después que el jefe británico, Chris Keeble, autorizase un bombardeo sobre un caserón, donde había más de 100 kelpers (4), y de donde suponía, venia fuego argentino, las cosas fueron para peor. Este error caló hondo en la opinión pública internacional, y la arremetida final argentina, apoyada por aviones Pucará el 29 de mayo, hizo que las tropas británicas se rindiesen en el sector el 1 de junio. Tiempo después, el jefe británico confesó que para el 28 de mayo, las fuerzas inglesas habían alcanzado su límite para seguir combatiendo (5) El avance hacia Monte Kent El avance sin oposición de los británicos desde San Carlos hasta las proximidades de Puerto Argentino, a 50 millas de distancia, merece ser señalado sólo por la temeridad con que estos afrontaron esa travesía a pie, sobre terreno rugoso y bajo terribles condiciones meteorológicas. La falta de movilidad como para satisfacer los requerimientos logísticos y tácticos simultáneamente, determinó que el avance se hiciera a pie o que no fuera posible hacerlo. El planeamiento que se había hecho para la ofensiva terrestre, estaba basado en la idea de que el avance de la fuerza debía cumplirse mediante saltos de rana, utilizando helicópteros para mover tropas y equipos sobre el difícil terreno. La imprevista alta demanda de los escasos helicópteros disponibles, para efectuar tan sólo el aprovisionamiento de las tropas, la derrota británica en Goose Green, la pérdida de los tres grandes Chinook en el Atlantic Conveyor, y el desastre aeronaval del 30 de mayo; hizo tomar rápida conciencia de que el avance hacia Puerto Argentino debía efectuarse por otros medios… El desastre de la noche del 30 al 31 de mayo de 1982 Según relata el jefe del 3er Commando, Brigadier Julian Thompson, "Desafortunadamente tomé por ciertas las observaciones hechas por Northwood sobre el reconocimiento superficial hecho en Monte Kent, antes de la inserción del 42 Commando. Al no tener al Escuadrón D allí, las fuerzas especiales argentinas emboscaron al Commando antes que se desplieguen, y en medio de la oscuridad y la confusión presentada en esta extraña zona de aterrizaje, permitieron y provocaron una lamentable cantidad de bajas de hombres y helicópteros" (6) El Brigadier Thompson, al no tomar la precaución de acoplar hombres del SAS dentro del Monte Kent, los comando argentinos de la 602 equipados con lanzamisiles portátiles Blowpipe derribaron fácilmente a los helicópteros que llevaban a la compañía K del 42 Commando antes que tengan oportunidad de enlazar con los Royal Marines. Margaret Thatcher no pudo evitar el colapso nervioso al informársele de la pérdida de más de 30 Royal Marines muertos en la noche del 30-31 de Mayo de 1982 con nulas pérdidas por parte de las fuerzas especiales argentinas en torno a Monte Kent Una consecuencia de esta nueva actitud argentina, fue la ocupación de Teal Inlet por fuerzas del RI 25, más unas unidades del EA de refuerzo. Con base de partida en Darwin, por el SO, y en Caleta Trullo (Teal Inlet), por el NE, se podía bloquear y desarticular la vanguardia enemiga El desembarco en Fitzroy (Bluff Cove) Al arribo de los refuerzos (Quinta Brigada) a Malvinas, los británicos enfrentaron la decisión de su oportuna utilización para el avance hacia Puerto Argentino. Las dos alternativas básicas eran conservarlos embarcados como una reserva para apoyar cuando fuera conveniente a las fuerzas que estaban ya operando, o usarlas en un segundo desembarco, fuera al noreste y suroeste de Puerto Argentino, a fin de abrir un segundo eje de avance sobre el objetivo. Pese a lo desastroso de la campaña, el Almirante Woodward aún no había dado de orden de regresar la flota a puerto, por lo que la estrategia cambió a aguantar hasta que llegase una nueva tanda de buques de guerra de la Royal Army desde los países de la Commonwealth y para horror de la OTAN, descuidando sus obligaciones en Europa Como frecuentemente ocurre en las guerras, imprevistos eventos guiaron la subsiguiente toma de decisión para el empleo de la Quinta Brigada: el plan tentativo era que elementos de la Quinta Brigada se trasladaran de San Carlos a Fitzroy vía Goose Green para formar la punta de lanza más al sur del avance final sobre Puerto Argentino desde esa posición. En un principio se había pensado que el movimiento inicial hasta Goose Green podría ser hecho con helicópteros, pero ello como se comprobó en seguida, resultó imposible porque Goose Green seguía en poder argentino, y había sido reforzado desde Puerto Argentino y el desastre de Monte Kent impedía otra acción. En lo que puede calificarse como un arrojado movimiento o también como una grave demostración de irresponsabilidad, elementos del Segundo Batallón de Paracaidistas que se habían alcanzado a replegar tras la derrota británica en Goose Green luego de la batalla que allí se realizara, se desplazaron en helicópteros británicos obtenidos mediante un golpe de mano hasta Fitzroy e hicieron allí un desembarco sin oposición en las últimas horas del 2 de junio. BIM 5 Esto enfrentó a los planificadores británicos con una espada de dos filos. Por una parte la posición de Fitzroy obtenida sin bajas representaba un significativo salto hacia el objetivo final. Aunque malherido, el poder inglés aún tenía una baza de peso. Por otra parte, el Segundo Batallón estaba ahora expuesto a ataques enemigos o bombardeo a millas del más cercano apoyo británico. La idea de consolidar la posición del 2 Batallón de paracaidistas en Fitzroy guio el pensamiento durante los días subsiguientes. Enfrentados con insuficiente apoyo de helicópteros para mover el resto de la Quinta Brigada sobre el abrupto suelo entre San Carlos y Fitzroy, y con el requerimiento de reforzar la posición británica en Fitzroy lo antes posible, a disgusto, los planificadores decidieron recurrir a un movimiento por mar. Así la duda británica sobre la conveniencia o no de efectuar un segundo desembarco, había sido disipada por el curso de los acontecimientos. El intento de desembarco en Fitzroy se convirtió en un desastre. La operación se realizó utilizando sólo buques auxiliares de desembarco sin apoyó antiaéreo o de comando y control de unidades navales principales. La coordinación con las fuerzas ya ubicadas en Fitzroy fue inexistente. En la tarde del 8 de junio el LSD Sir Galahad sin protección antiaérea, fue atacado por la aviación argentina mientras desembarcaba tropas, en la Bahía de Fitzroy, lo que significó la pérdida de 51 hombres y mas de 150 heridos. Fitzroy desde la perspectiva argentina Desde el punto de vista argentino, el análisis de Fitzroy se centró sobre el tema de cómo las fuerzas argentinas de tierra aprovecharon las ventajas que les daba el exitoso ataque aéreo contra las fuerzas británicas en Bluff Cove y Fitzroy y contraatacaran. Los jefes militares argentinos en Malvinas, bajo los influjos del hechizo de la desobediencia exitosa en Goose Green, decidieron efectuar ese ataque, aunque Puerto Argentino no se había expresado al respecto, y pese a que Bluff Cove estaba a 16 km. hacia el suroeste. Una avanzada de tropas británicas se hallaba entre Puerto Argentino y Bluff Cove. El Ejército argentino en Malvinas contaba sólo con artillería de 105 mm con alcance de 10 a 12 Km. Había dos o tres piezas de 155 con alcance de 20 Km., pero días antes habían llegado cuatro piezas más de 155 mm apenas para apoyar una acción a 16 Km. de la base de Puerto Argentino. Lo que ocurrió fue que se retiró un batallón de la defensa de Puerto Argentino y esa unidad fue atacada por las fuerzas británicas de cobertura, mientras enfrentaban al batallón que desembarcaba. Por último, el batallón ubicado como para efectuar ese movimiento, el 5° de Infantería de Marina una unidad de elite debió dejar su posición clave en la cima de Tumbledown Mountain. El pensamiento de algunos mandos argentinos tras este ataque fue: "Si las fuerzas -del General Menéndez- no se hallaban en condiciones de atacar a una desorganizada y desarticulada cabecera de playa británica, distante menos de 20 km de sus líneas de avanzada, muy difícilmente podrían defenderse a sí mismas cuando sobreviniese un ataque final" (Comodoro O. Moro, op. cit., p. 467). Por su parte, el Cap. Frg. C.H. Robacio ha contado cómo peticionó combatir con su BIM 5 a los ingleses desarticulados en Hoya Chasco (Bluff Cove), y cómo le fue dado el permiso a la segunda petición, por temor a una nueva desobediencia (7). Para su ayuda, se envió dos piezas de 155 mm. y dos piezas Oto Melara adelantas por el camino asfaltado desde Sapper Hill hasta Pony´s Pass, desde donde quedaban en alcance (16 km) sobre (Hoya Chasco) Bluff Cove, sitio desde donde operaban el B 2 Scots Guards y la mitad salvada del B 1 Welsh Guards Citando al Almirante US, Harry Train: “Yo creo que Ustedes al haber vencido en Pradera del Ganso, y frenado el avance británico, y luego de Monte Kent, y al haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy pese a que los líderes del Ejército soltaron a regañadientes la Infantería de Marina, terminaron de ganar y ellos de perder porque la Flota británica había agotado su capacidad de auto sostén en función del ejército que estaba luchando en las Islas. Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas.” (8) El Almirante Sandy Woodward le dijo al Comandante de la Fuerza Terrestre que debía llegar a Puerto Argentino para el 14, y si no, lo iban a sacar de la Isla. Entonces, cualquier cosa que frenó el ataque este avance, fue suficiente para ganar la guerra del ‘82. La verdad es que por dos veces la derrota pendió de un hilo, tal vez tres, en Goose Green y en Bluff Cove y las dos veces los argentinos cortaron esos hilos (9). Tropas de Infantería, que se unirian al BIM 5 momentos previos al contraataque tras el bombardeo sobre los Welsh Guards y Scots Guards, que sería devastador para esas fuerzas británicas, quienes habian quedado muy vulnerables tras los ataques aéreos que habian dejado 51 muertos y mas de 150 heridos. Tropas del 9 PARA disparando una ametralladora Browning, intentando desarticular el contraataque argentino a las vulnerables fuerzas de la Task Force, luego del ataque aéreo del 8 de Junio de 1982 El fin del HMS Invincible El Lamento de Maggie La sra Thatcher no podía dormir por las pésimas noticias, primero el ataque de comandos argentinos a Monte Kent y la peor de todas, el HMS Invincible había sido impactado por un ataque combinado de Super Etendard-Exocet y bombas lanzadas por los A4 Skyhawks. Las bajas eran menores de las esperadas, pero el capitán dio la orden de abandonar el barco. No era solo eso, casi media docena de barcos se habían perdido en el lapso de 3 días. La primer ministro, tras asegurarse que el malogrado portaaviones haya recibido todo el auxilio necesario se dirigió a su staff político y militar, y preguntó..."Podemos todavía retomar las islas?" El Almirante Woodward estaba consternado. La cobertura aérea era vital, y con el Invincible hundido, solo quedaba el HMS Hermes para una correcta cobertura aérea, y los argentinos lo sabían; Woodward estaba seguro que la Fuerza Aérea Argentina ahora se lanzaría a la tarea de hundir al HMS Hermes, lo que según él, era más fácil decir que hacer, debido a la lejanía entre el continente y el portaaviones en pie, pero ahora el Hermes debía acercarse más a las islas, y mientras más cerca...peor. Woodward también apuntó a la moral en ambas partes, y tenía su razón de ser: los diarios argentinos hablaban de "héroes", "genios", "a sus pies rendido un león", o el título del diario Crónica "les reventamos al orgullo de la Reina, solo les queda pedir perdón" mientras los diarios ingleses pedían "venganza" o como The Sun, que titulaba sobre los "despreciables argentinos". Los medios ingleses burlaron la censura al tomar prestadas imágenes de la TV de los canales de EEUU sobre los últimos momentos del portaaviones. El país se alineó en este momento difícil con la primer ministro, pero después ocurrió la catástrofe del 8-9 de junio con el bombardeo letal a las fuerzas de desembarco en Fitzroy y el contraataque de los batallones de infantería de marina argentinos y la compañía 602, que dejó un tendal de bajas inaceptable en suma entre los guardias galeses y escoceses, y demás tropas británicas, más el rumor que los argentinos habrían conseguido más Exocet. Todo se volvió insostenible. Si se pierde el Hermes, no habría posibilidad ni de contraataque, ni que decir de arriesgar la vida de las tropas sin apoyo aéreo. Su círculo íntimo conservador fue claro: el Parlamento, ni nadie toleraría la pérdida del Hermes, si eso ocurriese, se podría despedir de la vida política para siempre. Y los militares se opusieron a una campaña sin el Hermes, solo para salvar un par de figuritas políticas. Pero Thatcher les aseguró que eso, simplemente, no ocurriría. Así, ella instruyó a su secretario del Foreign Office para contactar a los americanos. En Washington, el Secretario de Estado Alexander Haig le sugirió frenar la campaña y rearmarse, para relanzar la conquista en los meses siguientes pero Margaret Thatcher les dejó bien claro que eso era inaceptable, ya que ella se vería obligada a renunciar, por lo que fue más allá y solicitó un portaaviones (10) y fue más lejos, tropas americanas. Pero Washington, con el síndrome Vietnam a cuestas, y con riesgo a perder una zona de influencia grande en su patio trasero - todo el continente rechazaría esa posible intervención gringa - , negó el portaaviones (10) y se aferró a la primera opción. Así, Londres dejó vía libre para decidir a Woodward que hacer, y la decisión de Woodward es conocida por todos. Ataque al Sir Galahad La Retirada No solo fue el hecho de sendas e inesperadas derrotas militares, sino que a la gran pérdida de buques se sumó, justo previo a Monte Kent, el golpe que dio la Fuerza Aérea Argentina sobre la flota británica, un virtual golpe de gracia que el 30 de mayo-2 de junio , y tal como se dijo arriba, no solo se cobró al HMS Invincible, sino que también se averió al Fearless y se hundió al Yarmouth, otro buque carguero y al Arrow, que por las espoletas corregidas, se parte en dos y se hunde, sin haber supervivientes. El impacto en los medios internacionales y en Gran Bretaña es inmenso, y más cuando el 9 de junio se filtra a la prensa el desastre del Monte Kent y las bajas en Fitzroy. En Londres el gabinete está dividido, sobre seguir o no la campaña, pero más al sur, y más al Este de la ubicación sur, la realidad es otra. Tras los reportes de daños y bajas, la Task Force toma la decisión de retirarse a la Isla Ascensión. El Almirante Woodward, quien sobrevivió al hundimiento del buque insignia HMS Antrim, dio la orden más triste de su vida el 13 de junio. Sabiendo que la posición era insostenible, Woodward ordenó el repliegue temporal a la Isla Ascensión. Gran Bretaña había perdido la guerra, o eso parecía. La única excepción a la orden, fue que los submarinos nucleares patrullen las aguas alrededor de las Malvinas y cerca de las costas patagónicas argentinas. Esto para dejar en claro que la zona de Exclusión seguía vigente, y más la intención británica de regresar. El reembarque de tropas británicas en San Carlos, en buques como el RFA Sir Lancelot y Sir Geraint entre otros son imágenes que quedaron inmortalizadas por la BBC. En sí, el reembarque fue sin muchos sobresaltos, excepto el 14 de junio cuando A4 Skyhawks de la Fuerza Aérea realizan un corto pero letal raid, ya unos 200 hombres habían reembarcado en el RFA Sir Lancelot cuando un A4-B de la FAA lanza dos bombas de espoleta retardada de 500 libras, que penetran el deck y explotan, matando a 65 personas. Pese a todo, el reembarque no se detuvo. Con la confirmación de las intenciones, y la declaración de Londres de un “reordenamiento y replanteo táctico y estratégico de la campaña”, y la confirmación de los Tracker y Embraer, sobre el rumbo emprendido por la Royal Navy, el 15 de junio de 1982 en la Argentina, las radios informan la primicia, las transmisiones televisivas se hacen más temprano de lo usual, ambos medios transmiten marchas militares, como el 2 de abril, y a las 12:00 habrá Cadena Nacional. La gente está exultante – y más el gobierno militar – cuando la noticia se anuncia, y la gente colma la Plaza de Mayo antes del mediodía. La poca acción al tratar de embolsar a tropas en retirada, por parte de la Argentina se vio como un “gesto” por parte de la dictadura argentina, aunque en realidad tuvo mucho más de impericia e incapacidad de los mandos en Puerto Argentino. El 18 de junio renuncia todo el gabinete inglés a pleno, la crisis lleva a un Voto de “no confianza” que es apoyada por amplia mayoría. Se convocan a elecciones generales a confirmar durante el año en el Reino Unido. Ese mismo día se declaran 3 días de festejos en Argentina. Pero está lejos de ser el fin, los EEUU inician un fuerte embargo a la Argentina, que no es par en la CEE ni en Japón, Y más importante, el gobierno inglés anuncia que en breve zarpará la Flota para reafirmar el dominio de la Corona en el Atlántico sur. Como fuese, era evidente que eso no sería posible hasta dentro de un año a más tardar. El Almirante "Sandy" Woodward escribió en su diario, el 13 de junio, tal consta en su biografía, y justificando su accionar, escribió: "Estamos ya al límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos operativos... De la fuerza de destructores y fragatas, el sesenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar... Ninguno de los tipo 21 está en condiciones... Todos están cayéndose a pedazos... Francamente, los argentinos lo único que hicieron fue sólo respirar sobre nosotros para que nos caigamos, ¡y nos caímos! Tal vez ellos estaban igual. De nosotros solo cabía esperar que nos hagan entrar al matadero” (11) PARTE 2 PARTE 3 - FINAL !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! NOTAS: 1- Hay diferentes versiones sobre si dicho misil estaba en servicio. Según el ingeniero Miguel Bortolotto, si estaba disponible y hubiese sido útil. El Capitán Castro Fox, dice que las pruebas se continuaron en 1979, y según http://guerraaltlanticosur.blogspot.com.ar/2015/02/anexo-xiii-misil-argentino-citefa-mpg.html no hubiese sido de gran utilidad. El Martín Pescador es un misil antibuque desarrollado por el CITEFA Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas de Argentina desde inicios de la década de 1970. Las primeras evaluaciones se llevaron a cabo en 1973 desde aeronaves T-28 Trojan, y el primer disparo fue realizado por el capitán Castro Fox en un avión de ese tipo modificado para poder operar el misil. Se trata de un proyectil aire-superficie teledirigido. Tras identificar visualmente su objetivo, el piloto acciona un mando en su cabina, con el cual debe radiocontrolar al misil durante su vuelo. Para asistirlo en la visualización del proyectil, este cuenta en su parte trasera con dos bengalas de colores. El piloto debe controlar al misil visualmente y compensar cualquier desvío que pudiera realizarse hasta alcanzar su blanco. Este sistema de guiado es de características similares al misil Martin AGM-7 Bullpup norteamericano 2-Testimonio del Capitán Robacio del BIM 5, que aseguró que tenía planeado el contraataque y cuando marchar, pero desde Puerto Argentino no se lo autorizó porque no le podían garantizar el apoyo. Documental - disponible en youtube - "Malvinas, la historia que pudo ser" 3- El comodoro Pedrozo, en una actitud indigna, una vez que sus subordinados agotaron sus armas, se negó a que sigan combatiendo como tropas de infanteria, porque "no estaba para eso". Testimonio del Tte Cnel Piaggi en su libro testimonial "Ganso Verde". 4 - "A través de la radio solicitó refuerzos a Thompson y este despachó a la Compañía J del Comando 42. Cuando aquel (Keeble) lo sondeó sobre si debía destruir la población en caso de ser necesario, éste le respondió que sí." Citado por Alberto N Manfredi (h) sobre las acciones de Goose Green, también se puede hallar en el trabajo de Max Hastings y Simon Jenkins, La batalla de las Malvinas. 5- “No picnic” del brigadier Julian Thompson. Según esta fuente, los británicos habían esperado «tomar el desayuno en Goose Green» al amanecer del 28 de mayo pero la situación era otra. 6 - La frase original del Brigadier Thompson era "Fue una suerte que había ignorado las opiniones expresadas por Northwood que el reconocimiento de Monte Kent antes de la inserción de Batallón de Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las Fuerzas Especiales de Argentina habrían pillado el Batallón Comando antes de poder desembarcar y, en la oscuridad y la confusión en una zona de aterrizaje extraño, infligido fuertes bajas en los hombres y helicópteros"(Julian Thompson - No Picnic" ) 7 - Le fue negado por dos veces el permiso a Robacio, quién siempre quedó con la duda sobre que debio haber desobedecido. 8 - La frase del Almirante US, Harry Train, era: Así se expresó: “Yo creo que ustedes podrían haber vencido en Pradera del Ganso (...) Podrían haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy (...) Si se hubiera hecho cualquier cosa para frenar el avance británico, los británicos hubiesen perdido, porque la Flota había agotado su capacidad de autosostén (...) Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas." Boletin del Centro Naval Nª 834 9 - La reflexión del Almirante Harry Train hablaba que la victoria británica pendió dos veces de un hilo, y Argentina no los supo cortar. 10 - El Almirante Train aseguró que la leyenda sobre un reemplazo de portaaviones americanos por uno inglés es infundada, dado que él comandaba uno en aquel entonces y no habían sido notificados de nada por el estilo.Asi respondió ante una pregunta: "Me sorprende lo que Usted está describiendo. Estoy seguro de que está convencido de ello. Sin embargo, déjeme mencionar algunos puntos que pueden resultarle de interés. Yo era el que manejaba el portaaviones; a mí nadie me sugirió que iba a perder uno, ni que iba a alquilar uno a los ingleses, tampoco era algo que el Congreso y el pueblo de los Estados Unidos tolerarían. No, no conozco esa situación, dudo muy seriamente que se haya presentado" 11 - La frase de Woodward, de su libro "100 días", pág 339 es "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con solo TRES naves sin mayores defectos operativos: "Hermes", "Yarmouth", Exeter": De la fuerza de destructores y fragatas, el 45% está reducido a capacidad de operar. De los "guardavallas" (sistemas de defensa automatica), el "Sea Wolf" del Andrómeda está inutilizado; todos los sistemas del Brilliant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero un eje de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto, el Arrow está roto y tiene una de las turbinas "Olimpus" inutlizada... Todo esto se está cayendo a pedazos...Francamente, si los argentinos pudieran solo respirar sobre nosotros ¡nos caeríamos! Tal vez ellos estén igual y solo cabe esperar que así sea, de otra manera, estamos listos para la carnicería."

El Laudo Arbitral de 1902 dejó estipulado que todo el territorio que se extendía al sudoeste del Lago San Martín y al oeste del cerro Juan Martínez de Rozas pertenecía a la República de Chile, por lo que los 530 kilómetros cuadrados en los que hoy se encuentra la Laguna del Desierto quedaban bajo su jurisdicción. El 28 de febrero del año siguiente, el encargado británico de la demarcación, capitán H. A. Crosthwait, colocó el Hito 62 y trazó un mapa de la región sin que ninguna de las partes hiciese cuestiones. Uno de los integrantes de la comisión demarcadora era el danés Andreas Madsen, quien años más tarde publicó un pequeño libro titulado Cazando pumas en la Patagonia, en cuyos mapas señalaba a Laguna del Desierto fuera del territorio argentino. En 1921 llegaron al lugar los primeros colonos chilenos encabezados por Vicente Ovando Vargas, quienes dos años después descubrieron la Laguna del Desierto en un valle de increíble hermosura y grandes recursos en el que comenzaron a asentarse numerosas familias de ese origen para dedicarse a labores agrícolas y ganaderas. En 1929 Chile creó la provincia de Aysén y eso incrementó la afluencia de pobladores, por lo que en 1934 y 1937, el gobierno de ese país comenzó a otorgar títulos de propiedad. Nuevos actos de soberanía tendrían lugar en años posteriores. A principios de 1945, concurrió a Laguna del Desierto una Comisión Especial del Registro Civil de Magallanes para otorgar a los colonos documentos de identidad; ese mismo año el Ministerio de Obras Públicas ordenó al explorador Juan Augusto Grosse efectuar un relevamiento del sector con su correspondiente inventario y en 1947, se hizo presente el agrimensor de la Oficina de Tierras de Punta Arenas, don Fernando Fuentes para efectuar algunas mediciones.Vivían en la región, por entonces, numerosas familias chilenas, entre ellas las de Sepúlveda, Knight, Gómez, Vera, Segura, Carrasco, Barrientos, Bahamonde, Azocar, Levicán, Márquez, Lagos, Miranda y Mansilla. Todo anduvo bien hasta que en 1947 un estudio trimetrogónico encargado por el gobierno de Chile a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, modificó los conocimientos geográficos de la zona, oportunidad que aprovechó la Argentina para iniciar un nuevo reclamo, basado en estudios y teorías desarrolladas por el perito Francisco P. Moreno entre 1896 y 1902, quien aseguraba que el límite entre ambos países debía correr sobre lo que dio en llamar el “encadenamiento principal de Los Andes”. El relevamiento norteamericano había permitido determinar que existía otro cordón montañoso al oeste del cerro Juan Martínez de Rozas (el Cordón Mariano), en territorio que el Laudo Arbitral de 1902 había otorgado de común acuerdo a Chile, al oeste de Laguna del Desierto argumento que sería hábilmente utilizado por Buenos Aires. Esbozados los primeros términos del reclamo, el gobierno de Santiago se mantuvo firme en su posición, argumentando que el territorio en cuestión le había sido otorgado en un laudo arbitral aceptado de común acuerdo por ambos países y que el mismo se encontraba poblado por colonos chilenos con sus respectivos títulos de propiedad. Comenzaron entonces los problemas cuando a fines de 1949 un pelotón de la Gendarmería Argentina procedente de Río Turbio, entró en el valle para notificar a sus pobladores que debían dirigirse a Río Gallegos a presentar allí sus documentos y “regularizar su situación”, todo ello bajo la amenaza de confiscar sus propiedades. Recuérdese que la laguna se encontraba en una región otorgada a Chile en 1902 Portada de la revista "Gente" El sargento Manríquez yace gravemente herido. Detrás un gendarme argentino Unos meses después, el prefecto de Punta Arenas, teniente coronel Luis Jaspard Da Fonseca, pudo comprobar en persona las reiteradas apariciones de uniformados argentinos en el lugar, e incluso el sobrevuelo de aviones militares, situación que lo llevó a redactar un detallado informe que elevó a la V División del Ejército, basado en las observaciones que había efectuado en Laguna del Desierto una patrulla encabezada por el teniente Tucapel Vallejos Reginatto 1, quien dejó asentado que no había establecimientos chilenos en territorio argentino. Finalmente, en 1957, el presidente de la Comisión Chilena de Límites, general Gregorio Rodríguez Tascón, recorrió la zona acompañado por el coronel Arturo Araya Arce. Por más de una década reinó la calma en el lugar, con los colonos dedicados a sus faenas y la emisora regional chilena Radio Minería, de Mario Gómez López, acercando información y música a los pobladores e incluso, haciendo las veces de enlace entre ellos y el puesto de carabineros. El matrimonio de Celedonio y Teresa Mansilla había facilitado parte de su predio para construir allí la única pista de aterrizaje del área, permitiendo aterrizar allí al avión de Ernesto Hein Águila, que hacía las veces de transporte, correo y ambulancia, evacuando enfermos y heridos. Como veremos a continuación, Hein Águila desempeñaría un rol importante en los acontecimientos que tendrían lugar en 1965. Pero la calma no iba a durar mucho tiempo. En 1961, los gendarmes argentinos reaparecieron, coincidiendo con la inauguración del retén de carabineros del Lago O’Higgins. Cuatro años después, en octubre de 1965, los pequeños hijos de la familia Díaz Sepúlveda jugaban en el descampado que se extendía frente a su casa cuando más allá de la primera línea de árboles notaron movimientos extraños. Alarmados, corrieron hacia la vivienda y dieron aviso a sus padres, el argentino Ramón Díaz y la chilena Juana Sepúlveda 2, a quienes informaron que había gente extraña en el bosque. Cuando el matrimonio salió a ver lo que ocurría, se toparon con una partida de gendarmes que recorría el área para informar nuevamente a los lugareños que debían dirigirse a Río Gallegos a regularizar su situación. Los recién llegados notificaron al matrimonio Díaz y a los moradores de la propiedad contigua, donde vivía el hermano de Juana, Héctor Sepúlveda, a quien amenazaron con adoptar medidas si no cumplía con la directiva. Tanto Héctor como Juana Sepúlveda poseían títulos de propiedad otorgados por el gobierno de su país y por esa razón, eran conscientes de que nada tenían que hacer en Río Gallegos. Sin embargo, para evitar una situación desagradable, prefirieron no decir nada a efectos de no contradecir a los uniformados. Los gendarmes se retiraron y como los Sepúlveda no acataron la intimación, algunos días después regresaron para advertir que en caso de no cumplir con la directiva, serían desalojados por la fuerza, dándoles para ello una semana de plazo. Tras una reunión familiar, los Sepúlveda decidieron evaluar la situación con otros pobladores, entre ellos Purísimo Vera, un chileno que habitaba en cercanías del río Las Vueltas y Domingo Sepúlveda, hermano de los anteriores, con quienes decidieron acudir al cercano retén de carabineros de Lago O’Higgins para informar lo que estaba ocurriendo y solicitar protección. Enterados los carabineros, decidieron cursar la correspondiente notificación al gobierno y este dispuso el envío al área de un pelotón para investigar. Al frente del grupo fue designado el mayor Miguel Reinaldo Torres Fernández, prefecto de Coihaique, quien debía comandar una sección de once efectivos, entre quienes se encontraban el teniente Hernán Merino Correa, el sargento segundo Miguel Manríquez Contreras, el cabo Víctor Meza Durán y los efectivos Julio Soto Jiménez y José Villagrán. El pelotón chileno se puso en marcha el 11 de octubre, el mismo día en que llegaban noticias que la gendarmería trasandina había actuado con violencia contra un colono chileno en el Valle de California, Alto Palena (otra región en disputa), hecho que agravaba aún más la situación. Era evidente que la Argentina estaba llevando a cabo operaciones más o menos violentas en la región y por esa razón, era necesario reforzar los puestos de vigilancia fronterizos y poner a las Fuerzas Armadas en estado de alerta. Prueba de ello fue la suspensión del viaje del presidente Eduardo Frei Montalva a Mendoza y su pedido de explicaciones ante la actitud agresiva de las tropas trasandinas. Nunca hubo respuesta, ni siquiera con la breve visita del Canciller argentino Zavala Ortiz, a quien su par chileno, Gabriel Valdés Subercaseaux, hizo saber del malestar de La Moneda. Sin embargo, al comunicar Zavala Ortiz la molestia chilena al Presidente Illía, éste dispuso el traslado inmediato del alférez que dirigía la patrulla argentina responsable del incidente de Palena, medida que fue suficiente para cambiarle el ceño a Santiago y Frei Montalva viajó, finalmente, a Mendoza, donde fue bien recibido el día 30 de octubre 3. En el marco de las buenas relaciones que se intentaban mantener, los representantes de ambos gobiernos firmaron importantes acuerdos respecto a la delimitación de las fronteras y el posible arbitraje para el diferendo del Canal de Beagle, conviniendo “…en que debía esperarse un pronunciamiento de la Comisión Mixta sobre el límite en Laguna del Desierto antes de cualquier nueva resolución o medida al respecto”4. Lo que en Chile ignoraban era que las FF.AA. argentinas azuzadas por sectores del nacionalismo conformados por elementos civiles y militares, ejercían marcada influencia sobre el débil presidente Arturo Illia cuestionando, entre otras cosas, los acuerdos firmados en Mendoza. Por esa razón, los generales Osiris Villegas y Julio Alsogaray, comandante de la V División de Ejército y director general de la Gendarmería Nacional respectivamente, expidieron instrucciones tendientes a garantizar la soberanía argentina en los territorios del Alto Palena, Laguna del Desierto y el Canal de Beagle, al tiempo que la Cancillería despachaba una nota de protesta por la presencia de carabineros en el segundo de aquellos puntos. Mientras esto ocurría, el 1º de noviembre de 1965, partió desde El Palomar, a bordo de dos aviones DC-3 de la Fuerza Aérea Argentina el Escuadrón “Buenos Aires” de la Gendarmería Nacional para reforzar a los destacamentos de la provincia de Santa Cruz que iban a ser movilizados. Los aparatos aterrizando en un terreno sin pistas, en plena montaña, y una vez en tierra, debieron salvar a pie un cordón montañoso transportando con ellos todos sus pertrechos. El 3 de noviembre un segundo pelotón de Gendarmería recibió instrucciones de ponerse en marcha desde Río Turbio en dirección a la laguna, se trataba del Escuadrón 43 con el que debían reunirse la sección proveniente de Buenos Aires. La operación se completó a las 15.30 del 5 de noviembre, constituyendo ambas secciones el denominado Escuadrón “Laguna del Desierto”, que inició su desplazamiento al día siguiente, en medio de un clima poco propicio y con víveres insuficientes. El avance comenzó al amanecer, con las primeras luces del día, en dirección a la laguna El Cóndor, donde la tropa llegó cerca del mediodía para hacer levantar un vivac. Se resultó entonces dividir a la fuerza, dejando al grueso en el lugar y adelantando una la patrulla al mando del teniente Luis Alberto Quinado, integrada el alférez Eduardo Martín y 10 gendarmes. Era el “espectacular pelotón (????)” del que habla la Corporación de Defensa de la Soberanía de Chile, con el que viajaban, además, dos corresponsales de la revista “Gente” La sección se desplazaba hacia el oeste cuando fue divisada por Hein Águila en momentos en que sobrevolaba la región en dirección a la pista de aterrizaje del matrimonio Mansilla. Hein también vio aviones argentinos sobre el retén del Lago O’Higgins y por esa razón, decidió dirigirse a Santiago para pasar la novedad a las autoridades. En vista de ello, la Cancillería chilena se apresuró a adoptar medidas y el ministro del Interior, Bernardo Leighton, puso en estado de alerta a todas las unidades y fuerzas de seguridad. Ese mismo día (5 de noviembre) llegó a Laguna del Desierto un nuevo pelotón de carabineros encabezado por el capitán Juan Bautista González y el sargento primero Héctor Carrillo, quienes procedieron a recorrer el sector en busca de elementos foráneos. En esas estaban cuando llegó hasta ellos el carabinero Igor Víctor Schaf, portando la orden de replegarse hasta la casa de doña Juana Sepúlveda, una pobladora del lugar, en tanto el mayor Torres debía permanecer en el retén con el resto de su fuerza. Mientras tanto en Santiago el gobierno cursó una nota a su embajada en Buenos Aires, solicitándole que iniciara negociaciones con la Cancillería y el Ministerio de Defensa de ese país a efectos de retirar las fuerzas que ambas naciones mantenían en el territorio en disputa. Mucho sorprendió al embajador Hernán Videla Lira, el tato afable de las autoridades argentinas, quienes accedieron a lo solicitado dando por superado el asunto en una declaración conjunta que fijaba un plazo de 48 horas para el retiro de los respectivos efectivos a efectos de que la Comisión Mixta de Límites pudiese trabajar sobre el terreno sin presiones de ninguna índole. Pero ese mismo día tuvo lugar un suceso que pudo haber desatado la guerra. Cerca de las 16.30 hs., los hijos del matrimonio Díaz Sepúlveda jugaban frente a su casa cuando descubrieron la presencia de hombres armados que avanzaban por el bosque. Como había ocurrido en octubre, corrieron a avisar a sus padres quienes, al comprobar la presencia de una fuerza invasora, se encaminaron presurosamente hacia el retén de carabineros para dar la voz de alerta. Sin embargo, para su sorpresa, los uniformados chilenos fueron extremadamente lentos en reaccionar y cuando lo hicieron, se encontraron con un pelotón de gendarmes, que los rodeaba y a algunos de sus cuadros avanzando mientras les apuntaban con sus fusiles. La versión chilena que habla de 90 efectivos argentinos (a veces son 100, a veces 60, otras 80) desplazándose hacia el puesto militar chileno ocupado solamente por 5 carabineros, es absurda. Por empezar, ¿dónde estaba el grueso de la gente que comandaba el capitán Juan Bautista González, que hasta hacía unas horas habían estado patrullando el área?, ¿solamente cinco carabineros se encontraban en el retén mientras los diez restantes se hallaban en casa de Juana Sepúlveda? Eran las 19.50 cuando los carabineros, al ver avanzar a sus oponentes, salieron al exterior con la intención de dialogar; se produjeron entonces, movimientos confusos y los argentinos abrieron fuego abatiendo al teniente Hernán Merino Correa e hiriendo de gravedad al sargento Miguel Manríquez, que al intentar responder la acción recibió al menos dos disparos que lo dejaron tendido de espaldas contra un árbol, con los ojos muy abiertos, observando como sus compañeros deponían las armas (20.00 hs.). Los argentinos se sorprendieron al ver que ninguno de sus oponentes había atinado a disparar y que se habían rendido rápidamente. “…el cuarto Carabinero del grupo, Durán, tampoco pudo hacer nada al encontrarse con las manos llenas de masa al momento de la llegada de los argentinos, pues fue sorprendido haciendo pan amasado en la casa, en otra prueba de lo inconscientes que estaban los chilenos del peligro" 5 Cuando una nación hace alarde de ser la “Prusia de América”, que obtiene las cosas “por la razón o por la fuerza”; que su raza es “indómita e invencible” y que su ejército ha sido “siempre vencedor y jamás vencido”, estas razones no alcanzan. “¡Ustedes tienen la culpa por no haberse ido antes de aquí...!”, vociferó un suboficial de la Gendarmería parado junto al cuerpo de Merino mientras apuntaba con su ametralladora a sus oponentes. El cuerpo sin vida del teniente Hernán Merino Correa yace en la espesura Mientras el sargento enfermero de la GN Marco López procedía a brindar los primeros auxilios a Merino y Manríquez, sus compañeros fueron desarmados y hechos prisioneros, el puesto de carabineros ocupado y la bandera chilena arriada en tanto los letreros que señalaban que aquella dependencia pertenecía a la República de Chile eran arrancados para ser arrojados lejos. Del resto de los carabineros nada se supo, algo de extrañar porque las ráfagas de metralla y los disparos debieron escucharse desde la chacra de doña Juana Sepúlveda, donde supuestamente habían sido enviados. Los argentinos se llevaron a los prisioneros hacia Río Turbio a punta de ametralladora, entre ellos el herido Manríquez, y desde ahí fueron despachados por avión a Río Gallegos para ser alojados en las celdas del Batallón de Ingenieros de Combate 181, con asiento en esa ciudad. Una vez que la fuerza argentina se hubo retirado, llegó a la zona un nutrido contingente de 700 carabineros fuertemente armado, con órdenes de resistir una invasión argentina (¡¿?!), algo que suena realmente increíble: la invasión ya se había producido, la enseña chilena había sido arriada y el personal de la fuerza conducido detenido a Río Gallegos y las fuerzas de Chile esperaban un ataque. Según la Corporación de Defensa de la Soberanía, entre esos efectivos se encontraban “…el Coronel Adrián Figueroa y el Capitán Rodolfo Stange, posterior Director General de Carabineros y, precisamente, uno de los Senadores que años más tarde se opondría a las revisiones territoriales con Argentina” 6. Esos dos personajes, completamente desconocidos para la opinión pública rioplatense, tendrían cierta participación en la urticante cuestión de límites entre ambos países, caracterizándose por su postura intransigente. Según la página en cuestión y como suele ser costumbre al intentar justificar tanta inacción ante semejante serie de atropellos, siempre hay algo que impide a los chilenos actuar. Stange habría esperado hasta el último minuto una orden de ataque proveniente de Santiago que, cosa curiosa, nunca se emitió. Los Carabineros de Chile esperaron la orden de La Moneda para atacar a los invasores... Mas la orden jamás llegó 7. Poco después del incidente, cuando la patrulla de gendarmes regresaba a Río Turbio, cazas argentinos persiguieron durante un buen trecho a un avión chileno en el que viajaba el dirigente nacionalista Dr. Jorge Vargas, integrante del Comité Patria y Soberanía, que se dirigía al lugar para imponerse de los acontecimientos con la intención de elevar un informe. Como la fantasía chilena siempre necesita algo de revancha, “una segunda aeronave argentina se habría accidentado en el lugar”, versión fabulosa carente de veracidad. Los funerales de Hernán Merino Correa fueron impresionantes. Sus restos, conducidos por aire, llegaron al aeropuerto de Cerrillos para ser trasladados desde ahí a la capital, a bordo de un vehículo militar, donde fueron recibidos por altos funcionarios del gobierno, de las fuerzas armadas y de seguridad. Los funerales que se le dispensaron no tuvieron parangón, con las multitudes congregándose frente a su féretro, en la capilla ardiente montada en el edificio de la Escuela de Carabineros y en la Catedral de Santiago, donde tuvo lugar el responso, lo mismo a lo largo del trayecto de sus restos hasta su última morada. Merino fue sepultado con honores en el Cementerio General de Santiago, en presencia de las autoridades nacionales encabezadas por el propio presidente Eduardo Frei. Con el tiempo, fue trasladado al Panteón de los Mártires de Carabineros en cuya cripta, que se convirtió en una suerte de punto de peregrinación de patriotas, nacionalistas y turistas, fue inscripta la leyenda “¡Siempre viven, los que por la patria mueren!”. Con el paso del tiempo, su nombre le fue impuesto a escuelas e instituciones y en la actualidad, una muestra con fotografías y objetos personales adornan el museo del Cuartel General del arma a la que perteneció. Gendarmes argentinos con la bandera chilena La ira popular recorrió el país de una punta a otra mientras la prensa gráfica, radial y televisiva cubría el acontecimiento con grandes titulares, algunos de los cuales decían: “Metralleta en mano, los carabineros defienden el sur de Chile, pisoteado por gorilas” (“Clarín” de Santiago), “Chile ante una nueva agresión del gorilismo” (“Ultima Hora”); “Los gorilas no nos echarán el moño” (“La Tercera”); “Unánime condenación del ataque argentino” (“Diario Ilustrado”) o el absurdo “La mano del Pentágono tras la agresión gorila” del comunista “El Siglo”. Mientras el sargento Manríquez convalecía en un hospital y los carabineros prisioneros regresaban a sus hogares, hubo movilizaciones de protesta frente a la embajada y los consulados argentinos frente a los cuales se quemaron banderas, se arrojaron huevos y se profirieron insultos y amenazas de toda índole al tiempo que largas columnas de manifestantes recorrían las calles al grito de “¡asesinos, asesinos!” e “¡invasores!” y portaban carteles con leyendas revanchistas. Como en tantas otras oportunidades, se tacharon los nombres de calles y paseos que tuvieran que ver con la Argentina, se pintarrajearon los monumentos a San Martín y se arrojaron al Mapocho, río que divide a Santiago en dos, los bustos de Mitre y Sarmiento. Sin embargo, ESO FUE TODO. Pese a la violación de su territorio, descubierto y poblado por chilenos y sometido a litigio, pese a que su bandera había sido arriada y sus fuerzas atacadas, el gobierno de Chile solo emitió un tibio comunicado y para asombro de la opinión pública propia e internacional, acordó el retiro de sus fuerzas de la zona. El comunicado en cuestión, firmado por el ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Valdez Subercaseaux, decía entre otras cosas: 1º "De conformidad con el Tratado de Límites del 23 de julio de 1881 y el Laudo Arbitral de S. M. Británica del 20 de noviembre de 1902, el territorio denominado "Laguna del Desierto", situado ente el hito 62, en la ribera sur del lago O'Higgins, y el Monte Fitz Roy, es incuestionablemente chileno, como ha sido oficialmente reconocido por el Gobierno Argentino en varios documentos oficiales publicados en ese país". 11º “El avance de Gendarmería, violando territorio chileno, trajo además, como gravísima consecuencia, el incalificable ataque a cuatro carabineros que se aprestaban a regresar a su Retén, en cumplimiento de instrucciones recibidas. El Gobierno de Chile rechaza categóricamente la afirmación argentina de que estos cuatro hombres hubiesen abierto fuego contra el importante destacamento de Gendarmería que se aproximaba, veinte veces superior en número. Ocurrió precisamente lo contrario. Fueron los gendarmes los que dispararon contra nuestros Carabineros en una acción que no tiene excusas ni precedentes en la historia de nuestros conflictos limítrofes”. Los patéticos intentos por justificar tamaña inacción por parte que distintos medios han hecho y siguen haciendo a lo largo de los años, denigran a quienes los esgrimen. No vale la pena reparar en las sandeces que los foristas escriben en Internet, repitiendo como loros los inconsistentes argumentos elaborados para justificar los hechos. Las que si resultan ridículas, son las excusas de las que aún se sirven ciertos medios de difusión que se precian de poseer algún prestigio, insistiendo una y otra vez en que el pelotón argentino “cuadruplicaba” a los carabineros. La Corporación de Defensa de la Soberanía, que reproduce algunas de las imágenes publicadas oportunamente por la revista “Gente”, ha ido todavía más lejos todavía, colocando una fotografía en la que se ven a varios gendarmes socorriendo al gobernador de Santa Cruz, rescatado después de un accidente, algunos años después. En la misma se aprecian a varios uniformados en tareas de salvamento, elemento que para ellos es prueba suficiente de que la patrulla que atacó a los carabineros en Laguna del Desierto llegaba al centenar de hombres (¿?). En Argentina, actualmente, se ha llegado al descaro de decir que su Gendarmería nunca ha tenido cerca de Laguna del Desierto los más de cien hombres que atacaron a los Carabineros Chilenos en 1965. Sin embargo, sólo en esta fotografía de la revista argentina "Gente", con gendarmes rescatando al Gobernador de Santa Cruz luego de un accidente, por aquellos días y muy cerca del lugar de los hechos de 1965, captamos más de 40 uniformados sólo dentro del marco de encuadre. ¿Cuántos no alcanzaron a salir en la imagen? ¿20, 40 o 100 más? 8 ¿Cómo se debe calificar a alguien que esgrime semejante argumento? Es lógico que si el gobernador de una provincia se ha accidentado en un punto remoto del territorio nacional se desplieguen efectivos de todas las armas, e incluso civiles, para localizarlo y rescatarlo, además, en la fotografía en cuestión, apenas se ven unos pocos uniformados. Y además, la pregunta que nos hacemos entonces es: ¿100 efectivos argentinos contra solo 5 chilenos en territorio propio o en disputa y no hubo reacción? Al no poder responder esa (y otras) preguntas, la polémica página adopta actitudes folletinescas cuando al analizar los hechos que se sucedieron en los días que siguieron al incidente, intenta ridiculizar a los argentinos en una actitud propia de adolescentes frustrados. "Conforme pasaron los días, se fueron sabiendo detalles francamente patéticos sobre la extraña euforia de guerra que había tomado posesión de autoridades y ciudadanos argentinos, comparable sólo al triste espectáculo de 1982 tras la invasión a islas Falkland y antes del castigo británico" 9. En primer lugar, mienten descarada e intencionadamente al hablar de “euforia de guerra comparable a lo que aconteció en 1982” ya que, después de un par de días, el incidente dejó de ser noticia en la Argentina (algo que se puede comprobar con solo consultar los diarios de la época), sin que se le diera más trascendencia que la que realmente tuvo. Había sido uno más de los tantos incidentes fronterizos que Chile no respondía. Nadie salió a saltar y a vivar en las calles ni llenó Plaza de Mayo, ni fue a enrolarse masivamente a los cuarteles ya que, para el argentino medio, esa cuestión no revistió la más mínima importancia. ¿Y es justamente Chile el que habla de triste espectáculo cuando se refiere a la guerra de Malvinas (que por simple rencor llaman Falklands)? ¿Y que espectáculo dieron ellos al rehuir toda confrontación con los argentinos, como lo muestra la misma Corporación de Defensa de la Soberanía en su sitio? Si Laguna del Desierto era territorio chileno o no, eso no tiene la más mínima importancia, lo que si es seguro es que para ellos, en especial su gobierno y sus fuerzas armadas, lo era y por esa razón su inacción y pasividad resultan inexplicables. Un incidente así, en cualquier otro lugar del mundo hubiese desencadenado una guerra o, al menos, un serio enfrentamiento armado, pero en este caso (como en tantos otros) nada ocurrió. Lejos de retirarse y pese a los acuerdos que suscribieron ambas naciones después del incidente, al tiempo que los carabineros evacuaban la zona, la gendarmería argentina levantó en el lugar otros tres puestos de avanzada ¡aún cuando se trataba de una zona en litigio! Y todavía se iban a producir nuevos incidentes. El tiempo pasó y en 1994 el territorio de Laguna del Desierto, que por el Laudo de 1902 había sido otorgado a Chile, fue sometido a un nuevo arbitraje y quedó definitivamente del lado argentino, con sus 532 km2 de increíble belleza y notables recursos. Una vez más, tanto la razón como la fuerza quedaron en simples bravatas. Teniente de Carabineros Hernán Merino Correz muerto durante el combate de Laguna del Desierto Los argentinos se apoderan del retén de Carabineros y proceden al arriado de su bandera Un gendarme argentino observa un cartel en el retén de Carabineros antes de proceder a su retiro Los Gendarmes argentinos han arriado la bandera chilena (Fotografia Gendarmeria Nacional extraida de militariamalvinas.forummcommunnity.net) La revista chilena "Desfile" también aborda el tema con grandes titulares Notas 1 Futuro general del Ejército y ministro de Agricultura de su país. 2 Hija de los colonos Ismael Sepúlveda Rivas y Sara Cárdenas Torres, establecido en el lugar en 1927. 3 Corporación de Defensa de la Soberanía, Chile, “La invasión argentina al territorio de Laguna del Desierto en 1965” (http://www.soberaniachile.cl/invasion_argentina_a_laguna_del_desierto_en_1965. html). 4 Ídem. 5 Esta es la risible versión que ofrece la Corporación de Defensa de la Soberanía de Chile en su sitio. 6 Corporación de Defensa de la Soberanía, Chile, op. cit. 7 Ídem. 8 Ídem. 9 Ídem. 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