Estimados, esto es una ficción...un ejercicio que hice con unos amigos sobre un "what if" malvinero. Para tal, está basado en testimonios de gente como el Almirante Harry Train, el Almirante Woodward, el Capitán Robacio, sobre situaciones en las que
Argentina
pudo haber ganado o por lo menos prevalecido en la guerra. Claro que se toman en cuenta otros supuestos, como el uso del Martin Pescador, el arreglo mas temprano de las espoletas, y desobediencias al mando de Puerto Argentino.
Puede que haya un poco de amor a la camiseta, pero no olviden.ES SOLO FICCIÓN
La guerra en el mar
El conflicto de Malvinas incluye la primera verdadera confrontación naval desde la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. El precio cobrado por la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación Naval durante la guerra en el mar, incluye los destructores británicos HMS Sheffield y Coventry; las fragatas HMS Ardent y Antelope, el portaaviones HMS Invincible; el buque de desembarco HMS Sir Galahad y el buque mercante Atlantic Conveyor. A estos hay que agregar cuatro destructores británicos, dieciocho fragatas y dos buques de desembarco dañados durante el conflicto, todos ellos por ataques aéreos argentinos con bombas, misiles cohetes y cañones. Treinta y siete aviones británicos fueron perdidos por causas diversas. La corrección en las espoletas de las bombas por personal naval y de CITEFA fines de mayo y comienzo de junio, y entrada el 29 de mayo del misil aire-mar Martin Pescador, una generación atrás de los Exocet, pero disponibles en grandes cantidades, y utilizado en conjunto entre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina , compensó con creces las catorce bombas sin explotar en los cascos de buques británicos, que pudieron fácilmente hacer que las pérdidas de buques fueran el doble si las espoletas hubieran sido correctamente graduadas. Lanzadas por aviones que volaban por debajo del radar inglés, los misiles Martin Pescador (1) compensaban así el atraso tecnológico, y salvaron la vida de pilotos argentinos
A pesar del entrenamiento requerido para operar el misil y el avión a la vez, el sistema de guía es simple y puede ser montado en gran variedad de aeronaves. Pero el misil no estuvo disponible para la crisis del Beagle de 1978, pero las pruebas siguieron en 1979. Hacia 1981 estaba en fase avanzada, y el mismo se comenzó a integrar en marzo de 1982, justo a tiempo, pero recién vio acción a fines de mayo. Por falta de tiempo y por cuestiones de manejos del misil, luego de la instalación de los cableados pertinentes en algunos A4 Skyhawk de la FAA y algunos A4Q navales, solo pilotos voluntarios se ofrecieron para los lanzamientos masivos del mismo en los ataques del 30-31 de mayo y comienzos de junio.
Luego de haber sido empleado con éxito en los A4-Q de la Aviación Naval y Skyhawks de la Fuerza Aérea se comenzó a adaptar para en los IA 58 Pucará, Mirage, el resto de los A4 Skyhawk de la Fuerza Aérea, y T-28 Trojan y los Aermacchi MB-326 de la Armada Argentina . Después de la guerra se adaptó para ser utilizado desde helicópteros en vuelo estacionario, para lo cual se desarrolló una versión filoguiado (dirigida por cable).
Los británicos emplearon virtualmente toda arma submarina existente en la Fuerza de Tareas en falsos contactos submarinos. A la Fuerza de Tareas británica le faltó defensa en profundidad. Ellos no tuvieron la clase de apoyo que la cubierta de un portaaviones grande puede proveer con sus aviones embarcados de reconocimiento táctico y de alerta temprana. Se vieron forzados a confiar por otra parte en pequeños, y baratos buques de combate cuyo inferior armamento los hacía más vulnerables que grandes, bien acorazados buques cuya única contra es su elevado precio. Nosotros tendemos a pensar sobre la campaña naval de Malvinas sólo en términos de pérdidas de unidades y del impacto que esas pérdidas produjeron en el resultado final. Para una nación que observe los hechos atentamente, existe también una discusión adicional. La guerra naval en Malvinas incluye también:
- El primer empleo de misiles crucero modernos contra buques de una marina de primera categoría.
- La primera oportunidad desde la Segunda Guerra Mundial, en que sostenidos ataques aéreos fueron hechos contra una fuerza naval.
- El primer uso en combate de submarinos de propulsión nuclear.
- El primer uso de que se tenga noticias de aviones de decolaje y aterrizaje vertical/corto en combate.
- Una pequeña fuerza de submarinos de propulsión diésel-eléctrica argentina , produjo una enorme preocupación a las autoridades navales británicas y determinó por lo menos en la misma medida que la amenaza aérea, la conducción de las operaciones navales británicas, causando el gasto de una gran cantidad de armas antisubmarinas.
- Una igualmente pequeña fuerza de submarinos nucleares de ataque británico determinó las decisiones de los jefes navales argentinos y mantuvo las unidades de superficie argentinas en aguas protegidas contra esta amenaza. Asimismo determinó algunas de las primeras decisiones políticas hechas al comienzo de las hostilidades.
El Capitán de Fragata de IM Carlos Robacio Comandante del Batallón de IM Nº 5
El desembarco en San Carlos
A pesar de todas las dudas en la elección del lugar de desembarco y la preocupación por la multitud de cosas que podían ir mal, el desembarco británico en San Carlos, fue completamente sin incidentes en términos de transporte de tropa a tierra. La Fuerza de Tarea Anfibia británica se aproximó y arribó al área del objetivo sin ser detectada, con la ayuda de la cobertura dada por la oscuridad, pobres condiciones meteorológicas y operaciones de diversión llevadas a cabo en Goose Green, Fanning Head y otros lugares en la Isla Soledad. Las tropas británicas desembarcaron en las primeras horas del 21 de mayo, no encontraron resistencia de tropas terrestres argentinas y pudieron moverse sin demora a las posiciones defensivas previstas alrededor del área. A medida que el tiempo pasaba, la amenaza argentina prevista para el desembarco, nunca se materializó. La batalla militar que se combatió en San Carlos pasó a ser entre las Fuerza Aérea y la Aviación Naval argentinas y los buques de la Fuerza de Tareas Anfibia. Para su frustración, las fuerzas británicas en tierra, se vieron obligadas a cumplir el rol de espectadores de estas acciones. Mientras esperaban las órdenes para seguir avanzando, los principales enemigos enfrentados por las fuerzas de asalto en tierra, fueron el medio ambiente, el pobre apoyo logístico y el aburrimiento.
Aunque no tomaban parte directamente de la batalla aire-mar que se desarrollaba en San Carlos, las fuerzas en tierra fueron de todos modos afectadas por el resultado de esta acción. El primer día de asalto a San Carlos los británicos perdieron una fragata y recibieron daño en otras cuatro por ataques aéreos. Durante los días que siguieron al desembarco las pérdidas británicas en buques continuaron a alarmante promedio.
Enfrentados a la amenaza aérea argentina , los británicos se vieron forzados a cambiar su Plan Logístico Básico, para apoyar a la fuerza de tierra, pasando de un concepto basado en depósitos a flote a otro de desembarco masivo de equipos a tierra. Este cambio de planes estaba asociado con la posibilidad de mover los buques solamente de noche y el grave error en la estimación de los helicópteros necesarios para transportar equipos por lo que el crecimiento de la logística en tierra se produjo con dolorosa lentitud.
Un percance casi fatal para el progreso de la campaña en tierra fue la pérdida el 25 de Mayo, del Atlantic Conveyor que transportaba tres helicópteros Chinook cuya gran capacidad de carga era vital para el cumplimiento oportuno de los planes logísticos y operativos. Esta pérdida significó una más pesada carga para los helicópteros remanentes que terminaron siendo casi totalmente empleados para el transporte de equipos durante el resto de conflicto. Peor sería el día 30 de mayo, con el hundimiento del Invincible por un Exocet AM 39 que impacto en la amura de estribor debajo de la chimenea de popa, alrededor de las 14.30 hs (hora argentina ) y de otros buques británicos, producto de las andanadas de misiles Aire Mar “Martin Pescador” y las bombas Explosivos Alavese y las Expal 250 corregidas.
Plan británico de maniobra
Notable por su ausencia en la planificación del desembarco en San Carlos fueron las consideraciones y discusión de lo que esa fuerza terrestre debía hacer cuando estuviera en tierra.
La operación era un plan de desembarco no una campaña terrestre. Como alguien graciosamente señaló, se asumía que una vez en tierra, las fuerzas simplemente avanzarían y vencerían. Tal vez sea más propio decir que los británicos fuera consciente o inconscientemente, esperaban que los argentinos reaccionarían rápidamente para oponerse al desembarco con fuerzas terrestres y que el uso de las fuerzas británicas en tierra, iba a ser en mayor o menor grado guiado por lo menos en el corto plazo, por las acciones y reacciones defensivas requeridas durante esta confrontación. Cuando la oposición argentina al desembarco no se concretó, los británicos se vieron como perdidos con respecto a lo que debían hacer con sus fuerzas terrestres.
Goose Green
Con pérdidas de buques y aviones en aumento el acrecentamiento de la logística en San Carlos continuó a ritmo de serpiente, mientras los buques transportando refuerzos se hallaban aún demasiado distantes como para garantizar una fuerte acometida contra Puerto Argentino.
En esa circunstancia, el Parlamento Británico percibió que la opinión pública reclamaba una rápida victoria terrestre para justificar la creciente pérdida de buques en el conflicto de Malvinas. Esta percepción finalmente determinó la decisión política de atacar la guarnición argentina de Goose Green. Esta decisión fue un claro ejemplo del accionar de políticos que se supone no desean conducir desde atrás la guerra, pero que son incapaces de contener sus frustraciones políticas motivadas en este caso por la inacción de las fuerzas desembarcadas en San Carlos. El ataque a Goose Green se produjo como resultado de la necesidad política de atacar y derrotar a los argentinos en algún lugar, lo antes posible. El hecho que Goose Green era un objetivo estratégico y tácticamente irrelevante para el resultado general de la campaña de reocupación de las Malvinas, se consideró no pertinente. La batalla en sí produjo dos hechos que en sí produjo dos hechos que interesa señalar:
Previo al ataque a Goose Green la BBC informó la peligrosa aproximación de tropas británicas a ese lugar. De ello resultó el refuerzo del área por los argentinos antes del ataque. Este es un ejemplo del creciente problema que plantea la necesidad de reconciliar el rol de los medios masivos de información y sus necesidades de capacidad para informar instantáneamente, con los requerimientos de secreto que siempre han demandado las operaciones militares. El contraataque de una sección del Batallón de Infantería de Marina N°5 - que no había sido autorizado inicialmente por el mando en Puerto Argentino (2) – y de la compañía B en reserva inicial, y el E/C “Solari” con 108, inclinó la balanza a favor argentino. Esta unidad, tal vez la única realmente aclimatada para el combate en el extremo sur, fue decisiva para el combate y el cambio de mentalidad argentino. También el uso inteligente de comandos de la 601 y 602, y de fuerzas especiales de la fuerza aérea, con asiento en Puerto Argentino, hostigando en la retaguardia contribuyó.
Hubo dos amenazas que surtieron efecto, una fue al comodoro Wilson Pedrozo, para el empleo de sus tropas de la Fuerza Aérea como soldados de infantería, unos 200 hombres, como infantería (3). A pesar de no haberse entrenado como tropas de combate, el grupo de más de 200 soldados de la FAA en Pradera del Ganso sin duda sirvieron para reforzar las posiciones defensivas en el norte, especialmente a medida que no tenían otra misión específica. Esta dio a los defensores argentinos una ventaja potencialmente decisiva en contra de sus adversarios británicos en el punto del ataque. Pero a Pedrozo hubo que coaccionarlo para tal fin, ya que en un principio se negó.
La furia del Pucará sobre las tropas británicas en Goose Green
La amenaza al gobernador Menéndez, por parte de algunos sectores, con respecto a ser relevado – por la fuerza – de su cargo, y el comprobar que de ser así nadie lo defendería, más la frase atribuida a Robacio, jefe del BIM 5, de “General, saque a todas las ratas que tiene acobachadas en Puerto Argentino y láncelas al ataque que los británicos no van a aguantar mucho más” fueron factores que causaron un cimbronazo en Puerto Argentino. Otra cuestión fue la pérdida de autoridad del Teniente Coronel Poggi entre sus subordinados, dado que éste no quería seguir combatiendo pero si sus subalternos inmediatos, quienes lograron imponerse en un largo debate con él.
Otro hecho que se logró, pese a la desautorización del General Parada, fue haber transportado morteros de 81 y120 mm con mucha munición y sus servidores, traídos helitransportados de Puerto Argentino que fueron vitales. Los morteros serían repuestos desde el Continente con los Hércules en Puerto Argentino con la llegada de dos cañones mas de 155mm en los días siguientes.
Después que el jefe británico, Chris Keeble, autorizase un bombardeo sobre un caserón, donde había más de 100 kelpers (4), y de donde suponía, venia fuego argentino, las cosas fueron para peor. Este error caló hondo en la opinión pública internacional, y la arremetida final argentina , apoyada por aviones Pucará el 29 de mayo, hizo que las tropas británicas se rindiesen en el sector el 1 de junio. Tiempo después, el jefe británico confesó que para el 28 de mayo, las fuerzas inglesas habían alcanzado su límite para seguir combatiendo (5)
El avance hacia Monte Kent
El avance sin oposición de los británicos desde San Carlos hasta las proximidades de Puerto Argentino, a 50 millas de distancia, merece ser señalado sólo por la temeridad con que estos afrontaron esa travesía a pie, sobre terreno rugoso y bajo terribles condiciones meteorológicas. La falta de movilidad como para satisfacer los requerimientos logísticos y tácticos simultáneamente, determinó que el avance se hiciera a pie o que no fuera posible hacerlo. El planeamiento que se había hecho para la ofensiva terrestre, estaba basado en la idea de que el avance de la fuerza debía cumplirse mediante saltos de rana, utilizando helicópteros para mover tropas y equipos sobre el difícil terreno.
La imprevista alta demanda de los escasos helicópteros disponibles, para efectuar tan sólo el aprovisionamiento de las tropas, la derrota británica en Goose Green, la pérdida de los tres grandes Chinook en el Atlantic Conveyor, y el desastre aeronaval del 30 de mayo; hizo tomar rápida conciencia de que el avance hacia Puerto Argentino debía efectuarse por otros medios…
El desastre de la noche del 30 al 31 de mayo de 1982
Según relata el jefe del 3er Commando, Brigadier Julian Thompson, "Desafortunadamente tomé por ciertas las observaciones hechas por Northwood sobre el reconocimiento superficial hecho en Monte Kent, antes de la inserción del 42 Commando. Al no tener al Escuadrón D allí, las fuerzas especiales argentinas emboscaron al Commando antes que se desplieguen, y en medio de la oscuridad y la confusión presentada en esta extraña zona de aterrizaje, permitieron y provocaron una lamentable cantidad de bajas de hombres y helicópteros" (6) El Brigadier Thompson, al no tomar la precaución de acoplar hombres del SAS dentro del Monte Kent, los comando argentinos de la 602 equipados con lanzamisiles portátiles Blowpipe derribaron fácilmente a los helicópteros que llevaban a la compañía K del 42 Commando antes que tengan oportunidad de enlazar con los Royal Marines. Margaret Thatcher no pudo evitar el colapso nervioso al informársele de la pérdida de más de 30 Royal Marines muertos en la noche del 30-31 de Mayo de 1982 con nulas pérdidas por parte de las fuerzas especiales argentinas en torno a Monte Kent
Una consecuencia de esta nueva actitud argentina , fue la ocupación de Teal Inlet por fuerzas del RI 25, más unas unidades del EA de refuerzo. Con base de partida en Darwin, por el SO, y en Caleta Trullo (Teal Inlet), por el NE, se podía bloquear y desarticular la vanguardia enemiga
El desembarco en Fitzroy (Bluff Cove)
Al arribo de los refuerzos (Quinta Brigada) a Malvinas, los británicos enfrentaron la decisión de su oportuna utilización para el avance hacia Puerto Argentino. Las dos alternativas básicas eran conservarlos embarcados como una reserva para apoyar cuando fuera conveniente a las fuerzas que estaban ya operando, o usarlas en un segundo desembarco, fuera al noreste y suroeste de Puerto Argentino, a fin de abrir un segundo eje de avance sobre el objetivo.
Pese a lo desastroso de la campaña, el Almirante Woodward aún no había dado de orden de regresar la flota a puerto, por lo que la estrategia cambió a aguantar hasta que llegase una nueva tanda de buques de guerra de la Royal Army desde los países de la Commonwealth y para horror de la OTAN, descuidando sus obligaciones en Europa
Como frecuentemente ocurre en las guerras, imprevistos eventos guiaron la subsiguiente toma de decisión para el empleo de la Quinta Brigada: el plan tentativo era que elementos de la Quinta Brigada se trasladaran de San Carlos a Fitzroy vía Goose Green para formar la punta de lanza más al sur del avance final sobre Puerto Argentino desde esa posición. En un principio se había pensado que el movimiento inicial hasta Goose Green podría ser hecho con helicópteros, pero ello como se comprobó en seguida, resultó imposible porque Goose Green seguía en poder argentino, y había sido reforzado desde Puerto Argentino y el desastre de Monte Kent impedía otra acción.
En lo que puede calificarse como un arrojado movimiento o también como una grave demostración de irresponsabilidad, elementos del Segundo Batallón de Paracaidistas que se habían alcanzado a replegar tras la derrota británica en Goose Green luego de la batalla que allí se realizara, se desplazaron en helicópteros británicos obtenidos mediante un golpe de mano hasta Fitzroy e hicieron allí un desembarco sin oposición en las últimas horas del 2 de junio.
BIM 5
Esto enfrentó a los planificadores británicos con una espada de dos filos. Por una parte la posición de Fitzroy obtenida sin bajas representaba un significativo salto hacia el objetivo final. Aunque malherido, el poder inglés aún tenía una baza de peso. Por otra parte, el Segundo Batallón estaba ahora expuesto a ataques enemigos o bombardeo a millas del más cercano apoyo británico. La idea de consolidar la posición del 2 Batallón de paracaidistas en Fitzroy guio el pensamiento durante los días subsiguientes. Enfrentados con insuficiente apoyo de helicópteros para mover el resto de la Quinta Brigada sobre el abrupto suelo entre San Carlos y Fitzroy, y con el requerimiento de reforzar la posición británica en Fitzroy lo antes posible, a disgusto, los planificadores decidieron recurrir a un movimiento por mar. Así la duda británica sobre la conveniencia o no de efectuar un segundo desembarco, había sido disipada por el curso de los acontecimientos.
El intento de desembarco en Fitzroy se convirtió en un desastre. La operación se realizó utilizando sólo buques auxiliares de desembarco sin apoyó antiaéreo o de comando y control de unidades navales principales. La coordinación con las fuerzas ya ubicadas en Fitzroy fue inexistente. En la tarde del 8 de junio el LSD Sir Galahad sin protección antiaérea, fue atacado por la aviación argentina mientras desembarcaba tropas, en la Bahía de Fitzroy, lo que significó la pérdida de 51 hombres y mas de 150 heridos.
Fitzroy desde la perspectiva argentina
Desde el punto de vista argentino, el análisis de Fitzroy se centró sobre el tema de cómo las fuerzas argentinas de tierra aprovecharon las ventajas que les daba el exitoso ataque aéreo contra las fuerzas británicas en Bluff Cove y Fitzroy y contraatacaran. Los jefes militares argentinos en Malvinas, bajo los influjos del hechizo de la desobediencia exitosa en Goose Green, decidieron efectuar ese ataque, aunque Puerto Argentino no se había expresado al respecto, y pese a que Bluff Cove estaba a 16 km. hacia el suroeste.
Una avanzada de tropas británicas se hallaba entre Puerto Argentino y Bluff Cove. El Ejército argentino en Malvinas contaba sólo con artillería de 105 mm con alcance de 10 a 12 Km. Había dos o tres piezas de 155 con alcance de 20 Km., pero días antes habían llegado cuatro piezas más de 155 mm apenas para apoyar una acción a 16 Km. de la base de Puerto Argentino. Lo que ocurrió fue que se retiró un batallón de la defensa de Puerto Argentino y esa unidad fue atacada por las fuerzas británicas de cobertura, mientras enfrentaban al batallón que desembarcaba. Por último, el batallón ubicado como para efectuar ese movimiento, el 5° de Infantería de Marina una unidad de elite debió dejar su posición clave en la cima de Tumbledown Mountain.
El pensamiento de algunos mandos argentinos tras este ataque fue: "Si las fuerzas -del General Menéndez- no se hallaban en condiciones de atacar a una desorganizada y desarticulada cabecera de playa británica, distante menos de 20 km de sus líneas de avanzada, muy difícilmente podrían defenderse a sí mismas cuando sobreviniese un ataque final" (Comodoro O. Moro, op. cit., p. 467). Por su parte, el Cap. Frg. C.H. Robacio ha contado cómo peticionó combatir con su BIM 5 a los ingleses desarticulados en Hoya Chasco (Bluff Cove), y cómo le fue dado el permiso a la segunda petición, por temor a una nueva desobediencia (7).
Para su ayuda, se envió dos piezas de 155 mm. y dos piezas Oto Melara adelantas por el camino asfaltado desde Sapper Hill hasta Pony´s Pass, desde donde quedaban en alcance (16 km) sobre (Hoya Chasco) Bluff Cove, sitio desde donde operaban el B 2 Scots Guards y la mitad salvada del B 1 Welsh Guards
Citando al Almirante US, Harry Train: “Yo creo que Ustedes al haber vencido en Pradera del Ganso, y frenado el avance británico, y luego de Monte Kent, y al haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy pese a que los líderes del Ejército soltaron a regañadientes la Infantería de Marina, terminaron de ganar y ellos de perder porque la Flota británica había agotado su capacidad de auto sostén en función del ejército que estaba luchando en las Islas. Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas.” (8)
El Almirante Sandy Woodward le dijo al Comandante de la Fuerza Terrestre que debía llegar a Puerto Argentino para el 14, y si no, lo iban a sacar de la Isla. Entonces, cualquier cosa que frenó el ataque este avance, fue suficiente para ganar la guerra del ‘82. La verdad es que por dos veces la derrota pendió de un hilo, tal vez tres, en Goose Green y en Bluff Cove y las dos veces los argentinos cortaron esos hilos (9).
Tropas de Infantería, que se unirian al BIM 5 momentos previos al contraataque tras el bombardeo sobre los Welsh Guards y Scots Guards, que sería devastador para esas fuerzas británicas, quienes habian quedado muy vulnerables tras los ataques aéreos que habian dejado 51 muertos y mas de 150 heridos.
Tropas del 9 PARA disparando una ametralladora Browning, intentando desarticular el contraataque argentino a las vulnerables fuerzas de la Task Force, luego del ataque aéreo del 8 de Junio de 1982
El fin del HMS Invincible
El Lamento de Maggie
La sra Thatcher no podía dormir por las pésimas noticias, primero el ataque de comandos argentinos a Monte Kent y la peor de todas, el HMS Invincible había sido impactado por un ataque combinado de Super Etendard-Exocet y bombas lanzadas por los A4 Skyhawks. Las bajas eran menores de las esperadas, pero el capitán dio la orden de abandonar el barco. No era solo eso, casi media docena de barcos se habían perdido en el lapso de 3 días. La primer ministro, tras asegurarse que el malogrado portaaviones haya recibido todo el auxilio necesario se dirigió a su staff político y militar, y preguntó..."Podemos todavía retomar las islas?" El Almirante Woodward estaba consternado. La cobertura aérea era vital, y con el Invincible hundido, solo quedaba el HMS Hermes para una correcta cobertura aérea, y los argentinos lo sabían; Woodward estaba seguro que la Fuerza Aérea Argentina ahora se lanzaría a la tarea de hundir al HMS Hermes, lo que según él, era más fácil decir que hacer, debido a la lejanía entre el continente y el portaaviones en pie, pero ahora el Hermes debía acercarse más a las islas, y mientras más cerca...peor.
Woodward también apuntó a la moral en ambas partes, y tenía su razón de ser: los diarios argentinos hablaban de "héroes", "genios", "a sus pies rendido un león", o el título del diario Crónica "les reventamos al orgullo de la Reina, solo les queda pedir perdón" mientras los diarios ingleses pedían "venganza" o como The Sun, que titulaba sobre los "despreciables argentinos". Los medios ingleses burlaron la censura al tomar prestadas imágenes de la TV de los canales de EEUU sobre los últimos momentos del portaaviones. El país se alineó en este momento difícil con la primer ministro, pero después ocurrió la catástrofe del 8-9 de junio con el bombardeo letal a las fuerzas de desembarco en Fitzroy y el contraataque de los batallones de infantería de marina argentinos y la compañía 602, que dejó un tendal de bajas inaceptable en suma entre los guardias galeses y escoceses, y demás tropas británicas, más el rumor que los argentinos habrían conseguido más Exocet. Todo se volvió insostenible. Si se pierde el Hermes, no habría posibilidad ni de contraataque, ni que decir de arriesgar la vida de las tropas sin apoyo aéreo. Su círculo íntimo conservador fue claro: el Parlamento, ni nadie toleraría la pérdida del Hermes, si eso ocurriese, se podría despedir de la vida política para siempre. Y los militares se opusieron a una campaña sin el Hermes, solo para salvar un par de figuritas políticas. Pero Thatcher les aseguró que eso, simplemente, no ocurriría. Así, ella instruyó a su secretario del Foreign Office para contactar a los americanos.
En Washington, el Secretario de Estado Alexander Haig le sugirió frenar la campaña y rearmarse, para relanzar la conquista en los meses siguientes pero Margaret Thatcher les dejó bien claro que eso era inaceptable, ya que ella se vería obligada a renunciar, por lo que fue más allá y solicitó un portaaviones (10) y fue más lejos, tropas americanas. Pero Washington, con el síndrome Vietnam a cuestas, y con riesgo a perder una zona de influencia grande en su patio trasero - todo el continente rechazaría esa posible intervención gringa - , negó el portaaviones (10) y se aferró a la primera opción. Así, Londres dejó vía libre para decidir a Woodward que hacer, y la decisión de Woodward es conocida por todos.
Ataque al Sir Galahad
La Retirada
No solo fue el hecho de sendas e inesperadas derrotas militares, sino que a la gran pérdida de buques se sumó, justo previo a Monte Kent, el golpe que dio la Fuerza Aérea Argentina sobre la flota británica, un virtual golpe de gracia que el 30 de mayo-2 de junio , y tal como se dijo arriba, no solo se cobró al HMS Invincible, sino que también se averió al Fearless y se hundió al Yarmouth, otro buque carguero y al Arrow, que por las espoletas corregidas, se parte en dos y se hunde, sin haber supervivientes.
El impacto en los medios internacionales y en Gran Bretaña es inmenso, y más cuando el 9 de junio se filtra a la prensa el desastre del Monte Kent y las bajas en Fitzroy. En Londres el gabinete está dividido, sobre seguir o no la campaña, pero más al sur, y más al Este de la ubicación sur, la realidad es otra. Tras los reportes de daños y bajas, la Task Force toma la decisión de retirarse a la Isla Ascensión. El Almirante Woodward, quien sobrevivió al hundimiento del buque insignia HMS Antrim, dio la orden más triste de su vida el 13 de junio. Sabiendo que la posición era insostenible, Woodward ordenó el repliegue temporal a la Isla Ascensión. Gran Bretaña había perdido la guerra, o eso parecía. La única excepción a la orden, fue que los submarinos nucleares patrullen las aguas alrededor de las Malvinas y cerca de las costas patagónicas argentinas. Esto para dejar en claro que la zona de Exclusión seguía vigente, y más la intención británica de regresar.
El reembarque de tropas británicas en San Carlos, en buques como el RFA Sir Lancelot y Sir Geraint entre otros son imágenes que quedaron inmortalizadas por la BBC.
En sí, el reembarque fue sin muchos sobresaltos, excepto el 14 de junio cuando A4 Skyhawks de la Fuerza Aérea realizan un corto pero letal raid, ya unos 200 hombres habían reembarcado en el RFA Sir Lancelot cuando un A4-B de la FAA lanza dos bombas de espoleta retardada de 500 libras, que penetran el deck y explotan, matando a 65 personas. Pese a todo, el reembarque no se detuvo.
Con la confirmación de las intenciones, y la declaración de Londres de un “reordenamiento y replanteo táctico y estratégico de la campaña”, y la confirmación de los Tracker y Embraer, sobre el rumbo emprendido por la Royal Navy, el 15 de junio de 1982 en la Argentina , las radios informan la primicia, las transmisiones televisivas se hacen más temprano de lo usual, ambos medios transmiten marchas militares, como el 2 de abril, y a las 12:00 habrá Cadena Nacional. La gente está exultante – y más el gobierno militar – cuando la noticia se anuncia, y la gente colma la Plaza de Mayo antes del mediodía.
La poca acción al tratar de embolsar a tropas en retirada, por parte de la Argentina se vio como un “gesto” por parte de la dictadura argentina , aunque en realidad tuvo mucho más de impericia e incapacidad de los mandos en Puerto Argentino.
El 18 de junio renuncia todo el gabinete inglés a pleno, la crisis lleva a un Voto de “no confianza” que es apoyada por amplia mayoría. Se convocan a elecciones generales a confirmar durante el año en el Reino Unido. Ese mismo día se declaran 3 días de festejos en Argentina . Pero está lejos de ser el fin, los EEUU inician un fuerte embargo a la Argentina , que no es par en la CEE ni en Japón, Y más importante, el gobierno inglés anuncia que en breve zarpará la Flota para reafirmar el dominio de la Corona en el Atlántico sur. Como fuese, era evidente que eso no sería posible hasta dentro de un año a más tardar.
El Almirante "Sandy" Woodward escribió en su diario, el 13 de junio, tal consta en su biografía, y justificando su accionar, escribió: "Estamos ya al límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos operativos... De la fuerza de destructores y fragatas, el sesenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar... Ninguno de los tipo 21 está en condiciones... Todos están cayéndose a pedazos... Francamente, los argentinos lo único que hicieron fue sólo respirar sobre nosotros para que nos caigamos, ¡y nos caímos! Tal vez ellos estaban igual. De nosotros solo cabía esperar que nos hagan entrar al matadero” (11)
NOTAS:
1- Hay diferentes versiones sobre si dicho misil estaba en servicio. Según el ingeniero Miguel Bortolotto, si estaba disponible y hubiese sido útil. El Capitán Castro Fox, dice que las pruebas se continuaron en 1979, y según http://guerraaltlanticosur.blogspot.com.ar/2015/02/anexo-xiii-misil-argentino-citefa-mpg.html no hubiese sido de gran utilidad.
El Martín Pescador es un misil antibuque desarrollado por el CITEFA Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas de Argentina desde inicios de la década de 1970.
Las primeras evaluaciones se llevaron a cabo en 1973 desde aeronaves T-28 Trojan, y el primer disparo fue realizado por el capitán Castro Fox en un avión de ese tipo modificado para poder operar el misil.
Se trata de un proyectil aire-superficie teledirigido. Tras identificar visualmente su objetivo, el piloto acciona un mando en su cabina, con el cual debe radiocontrolar al misil durante su vuelo. Para asistirlo en la visualización del proyectil, este cuenta en su parte trasera con dos bengalas de colores. El piloto debe controlar al misil visualmente y compensar cualquier desvío que pudiera realizarse hasta alcanzar su blanco. Este sistema de guiado es de características similares al misil Martin AGM-7 Bullpup norteamericano
2-Testimonio del Capitán Robacio del BIM 5, que aseguró que tenía planeado el contraataque y cuando marchar, pero desde Puerto Argentino no se lo autorizó porque no le podían garantizar el apoyo. Documental - disponible en youtube - "Malvinas, la historia que pudo ser"
3- El comodoro Pedrozo, en una actitud indigna, una vez que sus subordinados agotaron sus armas, se negó a que sigan combatiendo como tropas de infanteria, porque "no estaba para eso". Testimonio del Tte Cnel Piaggi en su libro testimonial "Ganso Verde".
4 - "A través de la radio solicitó refuerzos a Thompson y este despachó a la Compañía J del Comando 42. Cuando aquel (Keeble) lo sondeó sobre si debía destruir la población en caso de ser necesario, éste le respondió que sí." Citado por Alberto N Manfredi (h) sobre las acciones de Goose Green, también se puede hallar en el trabajo de Max Hastings y Simon Jenkins, La batalla de las Malvinas.
5- “No picnic” del brigadier Julian Thompson. Según esta fuente, los británicos habían esperado «tomar el desayuno en Goose Green» al amanecer del 28 de mayo pero la situación era otra.
6 - La frase original del Brigadier Thompson era "Fue una suerte que había ignorado las opiniones expresadas por Northwood que el reconocimiento de Monte Kent antes de la inserción de Batallón de Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las Fuerzas Especiales de Argentina habrían pillado el Batallón Comando antes de poder desembarcar y, en la oscuridad y la confusión en una zona de aterrizaje extraño, infligido fuertes bajas en los hombres y helicópteros"(Julian Thompson - No Picnic" )
7 - Le fue negado por dos veces el permiso a Robacio, quién siempre quedó con la duda sobre que debio haber desobedecido.
8 - La frase del Almirante US, Harry Train, era: Así se expresó:
“Yo creo que ustedes podrían haber vencido en Pradera del Ganso (...) Podrían haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy (...) Si se hubiera hecho cualquier cosa
para frenar el avance británico, los británicos hubiesen perdido, porque la Flota había agotado su capacidad de autosostén (...) Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas." Boletin del Centro Naval Nª 834
9 - La reflexión del Almirante Harry Train hablaba que la victoria británica pendió dos veces de un hilo, y Argentina no los supo cortar.
10 - El Almirante Train aseguró que la leyenda sobre un reemplazo de portaaviones americanos por uno inglés es infundada, dado que él comandaba uno en aquel entonces y no habían sido notificados de nada por el estilo.Asi respondió ante una pregunta: "Me sorprende lo que Usted está describiendo. Estoy seguro de que está convencido de ello. Sin embargo, déjeme mencionar algunos puntos que pueden resultarle de interés. Yo era el que manejaba el portaaviones; a mí nadie me sugirió que iba a perder uno, ni que iba a alquilar uno a los ingleses, tampoco era algo que el Congreso y el pueblo de los Estados Unidos tolerarían. No, no conozco esa situación, dudo muy seriamente que se haya presentado"
11 - La frase de Woodward, de su libro "100 días", pág 339 es "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con solo TRES naves sin mayores defectos operativos: "Hermes", "Yarmouth", Exeter": De la fuerza de destructores y fragatas, el 45% está reducido a capacidad de operar. De los "guardavallas" (sistemas de defensa automatica), el "Sea Wolf" del Andrómeda está inutilizado; todos los sistemas del Brilliant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero un eje de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto, el Arrow está roto y tiene una de las turbinas "Olimpus" inutlizada...
Todo esto se está cayendo a pedazos...Francamente, si los argentinos pudieran solo respirar sobre nosotros ¡nos caeríamos! Tal vez ellos estén igual y solo cabe esperar que así sea, de otra manera, estamos listos para la carnicería."
Puede que haya un poco de amor a la camiseta, pero no olviden.ES SOLO FICCIÓN
La guerra en el mar
El conflicto de Malvinas incluye la primera verdadera confrontación naval desde la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. El precio cobrado por la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación Naval durante la guerra en el mar, incluye los destructores británicos HMS Sheffield y Coventry; las fragatas HMS Ardent y Antelope, el portaaviones HMS Invincible; el buque de desembarco HMS Sir Galahad y el buque mercante Atlantic Conveyor. A estos hay que agregar cuatro destructores británicos, dieciocho fragatas y dos buques de desembarco dañados durante el conflicto, todos ellos por ataques aéreos argentinos con bombas, misiles cohetes y cañones. Treinta y siete aviones británicos fueron perdidos por causas diversas. La corrección en las espoletas de las bombas por personal naval y de CITEFA fines de mayo y comienzo de junio, y entrada el 29 de mayo del misil aire-mar Martin Pescador, una generación atrás de los Exocet, pero disponibles en grandes cantidades, y utilizado en conjunto entre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina , compensó con creces las catorce bombas sin explotar en los cascos de buques británicos, que pudieron fácilmente hacer que las pérdidas de buques fueran el doble si las espoletas hubieran sido correctamente graduadas. Lanzadas por aviones que volaban por debajo del radar inglés, los misiles Martin Pescador (1) compensaban así el atraso tecnológico, y salvaron la vida de pilotos argentinos
A pesar del entrenamiento requerido para operar el misil y el avión a la vez, el sistema de guía es simple y puede ser montado en gran variedad de aeronaves. Pero el misil no estuvo disponible para la crisis del Beagle de 1978, pero las pruebas siguieron en 1979. Hacia 1981 estaba en fase avanzada, y el mismo se comenzó a integrar en marzo de 1982, justo a tiempo, pero recién vio acción a fines de mayo. Por falta de tiempo y por cuestiones de manejos del misil, luego de la instalación de los cableados pertinentes en algunos A4 Skyhawk de la FAA y algunos A4Q navales, solo pilotos voluntarios se ofrecieron para los lanzamientos masivos del mismo en los ataques del 30-31 de mayo y comienzos de junio.
Luego de haber sido empleado con éxito en los A4-Q de la Aviación Naval y Skyhawks de la Fuerza Aérea se comenzó a adaptar para en los IA 58 Pucará, Mirage, el resto de los A4 Skyhawk de la Fuerza Aérea, y T-28 Trojan y los Aermacchi MB-326 de la Armada Argentina . Después de la guerra se adaptó para ser utilizado desde helicópteros en vuelo estacionario, para lo cual se desarrolló una versión filoguiado (dirigida por cable).
Los británicos emplearon virtualmente toda arma submarina existente en la Fuerza de Tareas en falsos contactos submarinos. A la Fuerza de Tareas británica le faltó defensa en profundidad. Ellos no tuvieron la clase de apoyo que la cubierta de un portaaviones grande puede proveer con sus aviones embarcados de reconocimiento táctico y de alerta temprana. Se vieron forzados a confiar por otra parte en pequeños, y baratos buques de combate cuyo inferior armamento los hacía más vulnerables que grandes, bien acorazados buques cuya única contra es su elevado precio. Nosotros tendemos a pensar sobre la campaña naval de Malvinas sólo en términos de pérdidas de unidades y del impacto que esas pérdidas produjeron en el resultado final. Para una nación que observe los hechos atentamente, existe también una discusión adicional. La guerra naval en Malvinas incluye también:
- El primer empleo de misiles crucero modernos contra buques de una marina de primera categoría.
- La primera oportunidad desde la Segunda Guerra Mundial, en que sostenidos ataques aéreos fueron hechos contra una fuerza naval.
- El primer uso en combate de submarinos de propulsión nuclear.
- El primer uso de que se tenga noticias de aviones de decolaje y aterrizaje vertical/corto en combate.
- Una pequeña fuerza de submarinos de propulsión diésel-eléctrica argentina , produjo una enorme preocupación a las autoridades navales británicas y determinó por lo menos en la misma medida que la amenaza aérea, la conducción de las operaciones navales británicas, causando el gasto de una gran cantidad de armas antisubmarinas.
- Una igualmente pequeña fuerza de submarinos nucleares de ataque británico determinó las decisiones de los jefes navales argentinos y mantuvo las unidades de superficie argentinas en aguas protegidas contra esta amenaza. Asimismo determinó algunas de las primeras decisiones políticas hechas al comienzo de las hostilidades.
El Capitán de Fragata de IM Carlos Robacio Comandante del Batallón de IM Nº 5
El desembarco en San Carlos
A pesar de todas las dudas en la elección del lugar de desembarco y la preocupación por la multitud de cosas que podían ir mal, el desembarco británico en San Carlos, fue completamente sin incidentes en términos de transporte de tropa a tierra. La Fuerza de Tarea Anfibia británica se aproximó y arribó al área del objetivo sin ser detectada, con la ayuda de la cobertura dada por la oscuridad, pobres condiciones meteorológicas y operaciones de diversión llevadas a cabo en Goose Green, Fanning Head y otros lugares en la Isla Soledad. Las tropas británicas desembarcaron en las primeras horas del 21 de mayo, no encontraron resistencia de tropas terrestres argentinas y pudieron moverse sin demora a las posiciones defensivas previstas alrededor del área. A medida que el tiempo pasaba, la amenaza argentina prevista para el desembarco, nunca se materializó. La batalla militar que se combatió en San Carlos pasó a ser entre las Fuerza Aérea y la Aviación Naval argentinas y los buques de la Fuerza de Tareas Anfibia. Para su frustración, las fuerzas británicas en tierra, se vieron obligadas a cumplir el rol de espectadores de estas acciones. Mientras esperaban las órdenes para seguir avanzando, los principales enemigos enfrentados por las fuerzas de asalto en tierra, fueron el medio ambiente, el pobre apoyo logístico y el aburrimiento.
Aunque no tomaban parte directamente de la batalla aire-mar que se desarrollaba en San Carlos, las fuerzas en tierra fueron de todos modos afectadas por el resultado de esta acción. El primer día de asalto a San Carlos los británicos perdieron una fragata y recibieron daño en otras cuatro por ataques aéreos. Durante los días que siguieron al desembarco las pérdidas británicas en buques continuaron a alarmante promedio.
Enfrentados a la amenaza aérea argentina , los británicos se vieron forzados a cambiar su Plan Logístico Básico, para apoyar a la fuerza de tierra, pasando de un concepto basado en depósitos a flote a otro de desembarco masivo de equipos a tierra. Este cambio de planes estaba asociado con la posibilidad de mover los buques solamente de noche y el grave error en la estimación de los helicópteros necesarios para transportar equipos por lo que el crecimiento de la logística en tierra se produjo con dolorosa lentitud.
Un percance casi fatal para el progreso de la campaña en tierra fue la pérdida el 25 de Mayo, del Atlantic Conveyor que transportaba tres helicópteros Chinook cuya gran capacidad de carga era vital para el cumplimiento oportuno de los planes logísticos y operativos. Esta pérdida significó una más pesada carga para los helicópteros remanentes que terminaron siendo casi totalmente empleados para el transporte de equipos durante el resto de conflicto. Peor sería el día 30 de mayo, con el hundimiento del Invincible por un Exocet AM 39 que impacto en la amura de estribor debajo de la chimenea de popa, alrededor de las 14.30 hs (hora argentina ) y de otros buques británicos, producto de las andanadas de misiles Aire Mar “Martin Pescador” y las bombas Explosivos Alavese y las Expal 250 corregidas.
Plan británico de maniobra
Notable por su ausencia en la planificación del desembarco en San Carlos fueron las consideraciones y discusión de lo que esa fuerza terrestre debía hacer cuando estuviera en tierra.
La operación era un plan de desembarco no una campaña terrestre. Como alguien graciosamente señaló, se asumía que una vez en tierra, las fuerzas simplemente avanzarían y vencerían. Tal vez sea más propio decir que los británicos fuera consciente o inconscientemente, esperaban que los argentinos reaccionarían rápidamente para oponerse al desembarco con fuerzas terrestres y que el uso de las fuerzas británicas en tierra, iba a ser en mayor o menor grado guiado por lo menos en el corto plazo, por las acciones y reacciones defensivas requeridas durante esta confrontación. Cuando la oposición argentina al desembarco no se concretó, los británicos se vieron como perdidos con respecto a lo que debían hacer con sus fuerzas terrestres.
Goose Green
Con pérdidas de buques y aviones en aumento el acrecentamiento de la logística en San Carlos continuó a ritmo de serpiente, mientras los buques transportando refuerzos se hallaban aún demasiado distantes como para garantizar una fuerte acometida contra Puerto Argentino.
En esa circunstancia, el Parlamento Británico percibió que la opinión pública reclamaba una rápida victoria terrestre para justificar la creciente pérdida de buques en el conflicto de Malvinas. Esta percepción finalmente determinó la decisión política de atacar la guarnición argentina de Goose Green. Esta decisión fue un claro ejemplo del accionar de políticos que se supone no desean conducir desde atrás la guerra, pero que son incapaces de contener sus frustraciones políticas motivadas en este caso por la inacción de las fuerzas desembarcadas en San Carlos. El ataque a Goose Green se produjo como resultado de la necesidad política de atacar y derrotar a los argentinos en algún lugar, lo antes posible. El hecho que Goose Green era un objetivo estratégico y tácticamente irrelevante para el resultado general de la campaña de reocupación de las Malvinas, se consideró no pertinente. La batalla en sí produjo dos hechos que en sí produjo dos hechos que interesa señalar:
Previo al ataque a Goose Green la BBC informó la peligrosa aproximación de tropas británicas a ese lugar. De ello resultó el refuerzo del área por los argentinos antes del ataque. Este es un ejemplo del creciente problema que plantea la necesidad de reconciliar el rol de los medios masivos de información y sus necesidades de capacidad para informar instantáneamente, con los requerimientos de secreto que siempre han demandado las operaciones militares. El contraataque de una sección del Batallón de Infantería de Marina N°5 - que no había sido autorizado inicialmente por el mando en Puerto Argentino (2) – y de la compañía B en reserva inicial, y el E/C “Solari” con 108, inclinó la balanza a favor argentino. Esta unidad, tal vez la única realmente aclimatada para el combate en el extremo sur, fue decisiva para el combate y el cambio de mentalidad argentino. También el uso inteligente de comandos de la 601 y 602, y de fuerzas especiales de la fuerza aérea, con asiento en Puerto Argentino, hostigando en la retaguardia contribuyó.
Hubo dos amenazas que surtieron efecto, una fue al comodoro Wilson Pedrozo, para el empleo de sus tropas de la Fuerza Aérea como soldados de infantería, unos 200 hombres, como infantería (3). A pesar de no haberse entrenado como tropas de combate, el grupo de más de 200 soldados de la FAA en Pradera del Ganso sin duda sirvieron para reforzar las posiciones defensivas en el norte, especialmente a medida que no tenían otra misión específica. Esta dio a los defensores argentinos una ventaja potencialmente decisiva en contra de sus adversarios británicos en el punto del ataque. Pero a Pedrozo hubo que coaccionarlo para tal fin, ya que en un principio se negó.
La furia del Pucará sobre las tropas británicas en Goose Green
La amenaza al gobernador Menéndez, por parte de algunos sectores, con respecto a ser relevado – por la fuerza – de su cargo, y el comprobar que de ser así nadie lo defendería, más la frase atribuida a Robacio, jefe del BIM 5, de “General, saque a todas las ratas que tiene acobachadas en Puerto Argentino y láncelas al ataque que los británicos no van a aguantar mucho más” fueron factores que causaron un cimbronazo en Puerto Argentino. Otra cuestión fue la pérdida de autoridad del Teniente Coronel Poggi entre sus subordinados, dado que éste no quería seguir combatiendo pero si sus subalternos inmediatos, quienes lograron imponerse en un largo debate con él.
Otro hecho que se logró, pese a la desautorización del General Parada, fue haber transportado morteros de 81 y120 mm con mucha munición y sus servidores, traídos helitransportados de Puerto Argentino que fueron vitales. Los morteros serían repuestos desde el Continente con los Hércules en Puerto Argentino con la llegada de dos cañones mas de 155mm en los días siguientes.
Después que el jefe británico, Chris Keeble, autorizase un bombardeo sobre un caserón, donde había más de 100 kelpers (4), y de donde suponía, venia fuego argentino, las cosas fueron para peor. Este error caló hondo en la opinión pública internacional, y la arremetida final argentina , apoyada por aviones Pucará el 29 de mayo, hizo que las tropas británicas se rindiesen en el sector el 1 de junio. Tiempo después, el jefe británico confesó que para el 28 de mayo, las fuerzas inglesas habían alcanzado su límite para seguir combatiendo (5)
El avance hacia Monte Kent
El avance sin oposición de los británicos desde San Carlos hasta las proximidades de Puerto Argentino, a 50 millas de distancia, merece ser señalado sólo por la temeridad con que estos afrontaron esa travesía a pie, sobre terreno rugoso y bajo terribles condiciones meteorológicas. La falta de movilidad como para satisfacer los requerimientos logísticos y tácticos simultáneamente, determinó que el avance se hiciera a pie o que no fuera posible hacerlo. El planeamiento que se había hecho para la ofensiva terrestre, estaba basado en la idea de que el avance de la fuerza debía cumplirse mediante saltos de rana, utilizando helicópteros para mover tropas y equipos sobre el difícil terreno.
La imprevista alta demanda de los escasos helicópteros disponibles, para efectuar tan sólo el aprovisionamiento de las tropas, la derrota británica en Goose Green, la pérdida de los tres grandes Chinook en el Atlantic Conveyor, y el desastre aeronaval del 30 de mayo; hizo tomar rápida conciencia de que el avance hacia Puerto Argentino debía efectuarse por otros medios…
El desastre de la noche del 30 al 31 de mayo de 1982
Según relata el jefe del 3er Commando, Brigadier Julian Thompson, "Desafortunadamente tomé por ciertas las observaciones hechas por Northwood sobre el reconocimiento superficial hecho en Monte Kent, antes de la inserción del 42 Commando. Al no tener al Escuadrón D allí, las fuerzas especiales argentinas emboscaron al Commando antes que se desplieguen, y en medio de la oscuridad y la confusión presentada en esta extraña zona de aterrizaje, permitieron y provocaron una lamentable cantidad de bajas de hombres y helicópteros" (6) El Brigadier Thompson, al no tomar la precaución de acoplar hombres del SAS dentro del Monte Kent, los comando argentinos de la 602 equipados con lanzamisiles portátiles Blowpipe derribaron fácilmente a los helicópteros que llevaban a la compañía K del 42 Commando antes que tengan oportunidad de enlazar con los Royal Marines. Margaret Thatcher no pudo evitar el colapso nervioso al informársele de la pérdida de más de 30 Royal Marines muertos en la noche del 30-31 de Mayo de 1982 con nulas pérdidas por parte de las fuerzas especiales argentinas en torno a Monte Kent
Una consecuencia de esta nueva actitud argentina , fue la ocupación de Teal Inlet por fuerzas del RI 25, más unas unidades del EA de refuerzo. Con base de partida en Darwin, por el SO, y en Caleta Trullo (Teal Inlet), por el NE, se podía bloquear y desarticular la vanguardia enemiga
El desembarco en Fitzroy (Bluff Cove)
Al arribo de los refuerzos (Quinta Brigada) a Malvinas, los británicos enfrentaron la decisión de su oportuna utilización para el avance hacia Puerto Argentino. Las dos alternativas básicas eran conservarlos embarcados como una reserva para apoyar cuando fuera conveniente a las fuerzas que estaban ya operando, o usarlas en un segundo desembarco, fuera al noreste y suroeste de Puerto Argentino, a fin de abrir un segundo eje de avance sobre el objetivo.
Pese a lo desastroso de la campaña, el Almirante Woodward aún no había dado de orden de regresar la flota a puerto, por lo que la estrategia cambió a aguantar hasta que llegase una nueva tanda de buques de guerra de la Royal Army desde los países de la Commonwealth y para horror de la OTAN, descuidando sus obligaciones en Europa
Como frecuentemente ocurre en las guerras, imprevistos eventos guiaron la subsiguiente toma de decisión para el empleo de la Quinta Brigada: el plan tentativo era que elementos de la Quinta Brigada se trasladaran de San Carlos a Fitzroy vía Goose Green para formar la punta de lanza más al sur del avance final sobre Puerto Argentino desde esa posición. En un principio se había pensado que el movimiento inicial hasta Goose Green podría ser hecho con helicópteros, pero ello como se comprobó en seguida, resultó imposible porque Goose Green seguía en poder argentino, y había sido reforzado desde Puerto Argentino y el desastre de Monte Kent impedía otra acción.
En lo que puede calificarse como un arrojado movimiento o también como una grave demostración de irresponsabilidad, elementos del Segundo Batallón de Paracaidistas que se habían alcanzado a replegar tras la derrota británica en Goose Green luego de la batalla que allí se realizara, se desplazaron en helicópteros británicos obtenidos mediante un golpe de mano hasta Fitzroy e hicieron allí un desembarco sin oposición en las últimas horas del 2 de junio.
BIM 5
Esto enfrentó a los planificadores británicos con una espada de dos filos. Por una parte la posición de Fitzroy obtenida sin bajas representaba un significativo salto hacia el objetivo final. Aunque malherido, el poder inglés aún tenía una baza de peso. Por otra parte, el Segundo Batallón estaba ahora expuesto a ataques enemigos o bombardeo a millas del más cercano apoyo británico. La idea de consolidar la posición del 2 Batallón de paracaidistas en Fitzroy guio el pensamiento durante los días subsiguientes. Enfrentados con insuficiente apoyo de helicópteros para mover el resto de la Quinta Brigada sobre el abrupto suelo entre San Carlos y Fitzroy, y con el requerimiento de reforzar la posición británica en Fitzroy lo antes posible, a disgusto, los planificadores decidieron recurrir a un movimiento por mar. Así la duda británica sobre la conveniencia o no de efectuar un segundo desembarco, había sido disipada por el curso de los acontecimientos.
El intento de desembarco en Fitzroy se convirtió en un desastre. La operación se realizó utilizando sólo buques auxiliares de desembarco sin apoyó antiaéreo o de comando y control de unidades navales principales. La coordinación con las fuerzas ya ubicadas en Fitzroy fue inexistente. En la tarde del 8 de junio el LSD Sir Galahad sin protección antiaérea, fue atacado por la aviación argentina mientras desembarcaba tropas, en la Bahía de Fitzroy, lo que significó la pérdida de 51 hombres y mas de 150 heridos.
Fitzroy desde la perspectiva argentina
Desde el punto de vista argentino, el análisis de Fitzroy se centró sobre el tema de cómo las fuerzas argentinas de tierra aprovecharon las ventajas que les daba el exitoso ataque aéreo contra las fuerzas británicas en Bluff Cove y Fitzroy y contraatacaran. Los jefes militares argentinos en Malvinas, bajo los influjos del hechizo de la desobediencia exitosa en Goose Green, decidieron efectuar ese ataque, aunque Puerto Argentino no se había expresado al respecto, y pese a que Bluff Cove estaba a 16 km. hacia el suroeste.
Una avanzada de tropas británicas se hallaba entre Puerto Argentino y Bluff Cove. El Ejército argentino en Malvinas contaba sólo con artillería de 105 mm con alcance de 10 a 12 Km. Había dos o tres piezas de 155 con alcance de 20 Km., pero días antes habían llegado cuatro piezas más de 155 mm apenas para apoyar una acción a 16 Km. de la base de Puerto Argentino. Lo que ocurrió fue que se retiró un batallón de la defensa de Puerto Argentino y esa unidad fue atacada por las fuerzas británicas de cobertura, mientras enfrentaban al batallón que desembarcaba. Por último, el batallón ubicado como para efectuar ese movimiento, el 5° de Infantería de Marina una unidad de elite debió dejar su posición clave en la cima de Tumbledown Mountain.
El pensamiento de algunos mandos argentinos tras este ataque fue: "Si las fuerzas -del General Menéndez- no se hallaban en condiciones de atacar a una desorganizada y desarticulada cabecera de playa británica, distante menos de 20 km de sus líneas de avanzada, muy difícilmente podrían defenderse a sí mismas cuando sobreviniese un ataque final" (Comodoro O. Moro, op. cit., p. 467). Por su parte, el Cap. Frg. C.H. Robacio ha contado cómo peticionó combatir con su BIM 5 a los ingleses desarticulados en Hoya Chasco (Bluff Cove), y cómo le fue dado el permiso a la segunda petición, por temor a una nueva desobediencia (7).
Para su ayuda, se envió dos piezas de 155 mm. y dos piezas Oto Melara adelantas por el camino asfaltado desde Sapper Hill hasta Pony´s Pass, desde donde quedaban en alcance (16 km) sobre (Hoya Chasco) Bluff Cove, sitio desde donde operaban el B 2 Scots Guards y la mitad salvada del B 1 Welsh Guards
Citando al Almirante US, Harry Train: “Yo creo que Ustedes al haber vencido en Pradera del Ganso, y frenado el avance británico, y luego de Monte Kent, y al haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy pese a que los líderes del Ejército soltaron a regañadientes la Infantería de Marina, terminaron de ganar y ellos de perder porque la Flota británica había agotado su capacidad de auto sostén en función del ejército que estaba luchando en las Islas. Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas.” (8)
El Almirante Sandy Woodward le dijo al Comandante de la Fuerza Terrestre que debía llegar a Puerto Argentino para el 14, y si no, lo iban a sacar de la Isla. Entonces, cualquier cosa que frenó el ataque este avance, fue suficiente para ganar la guerra del ‘82. La verdad es que por dos veces la derrota pendió de un hilo, tal vez tres, en Goose Green y en Bluff Cove y las dos veces los argentinos cortaron esos hilos (9).
Tropas de Infantería, que se unirian al BIM 5 momentos previos al contraataque tras el bombardeo sobre los Welsh Guards y Scots Guards, que sería devastador para esas fuerzas británicas, quienes habian quedado muy vulnerables tras los ataques aéreos que habian dejado 51 muertos y mas de 150 heridos.
Tropas del 9 PARA disparando una ametralladora Browning, intentando desarticular el contraataque argentino a las vulnerables fuerzas de la Task Force, luego del ataque aéreo del 8 de Junio de 1982
El fin del HMS Invincible
El Lamento de Maggie
La sra Thatcher no podía dormir por las pésimas noticias, primero el ataque de comandos argentinos a Monte Kent y la peor de todas, el HMS Invincible había sido impactado por un ataque combinado de Super Etendard-Exocet y bombas lanzadas por los A4 Skyhawks. Las bajas eran menores de las esperadas, pero el capitán dio la orden de abandonar el barco. No era solo eso, casi media docena de barcos se habían perdido en el lapso de 3 días. La primer ministro, tras asegurarse que el malogrado portaaviones haya recibido todo el auxilio necesario se dirigió a su staff político y militar, y preguntó..."Podemos todavía retomar las islas?" El Almirante Woodward estaba consternado. La cobertura aérea era vital, y con el Invincible hundido, solo quedaba el HMS Hermes para una correcta cobertura aérea, y los argentinos lo sabían; Woodward estaba seguro que la Fuerza Aérea Argentina ahora se lanzaría a la tarea de hundir al HMS Hermes, lo que según él, era más fácil decir que hacer, debido a la lejanía entre el continente y el portaaviones en pie, pero ahora el Hermes debía acercarse más a las islas, y mientras más cerca...peor.
Woodward también apuntó a la moral en ambas partes, y tenía su razón de ser: los diarios argentinos hablaban de "héroes", "genios", "a sus pies rendido un león", o el título del diario Crónica "les reventamos al orgullo de la Reina, solo les queda pedir perdón" mientras los diarios ingleses pedían "venganza" o como The Sun, que titulaba sobre los "despreciables argentinos". Los medios ingleses burlaron la censura al tomar prestadas imágenes de la TV de los canales de EEUU sobre los últimos momentos del portaaviones. El país se alineó en este momento difícil con la primer ministro, pero después ocurrió la catástrofe del 8-9 de junio con el bombardeo letal a las fuerzas de desembarco en Fitzroy y el contraataque de los batallones de infantería de marina argentinos y la compañía 602, que dejó un tendal de bajas inaceptable en suma entre los guardias galeses y escoceses, y demás tropas británicas, más el rumor que los argentinos habrían conseguido más Exocet. Todo se volvió insostenible. Si se pierde el Hermes, no habría posibilidad ni de contraataque, ni que decir de arriesgar la vida de las tropas sin apoyo aéreo. Su círculo íntimo conservador fue claro: el Parlamento, ni nadie toleraría la pérdida del Hermes, si eso ocurriese, se podría despedir de la vida política para siempre. Y los militares se opusieron a una campaña sin el Hermes, solo para salvar un par de figuritas políticas. Pero Thatcher les aseguró que eso, simplemente, no ocurriría. Así, ella instruyó a su secretario del Foreign Office para contactar a los americanos.
En Washington, el Secretario de Estado Alexander Haig le sugirió frenar la campaña y rearmarse, para relanzar la conquista en los meses siguientes pero Margaret Thatcher les dejó bien claro que eso era inaceptable, ya que ella se vería obligada a renunciar, por lo que fue más allá y solicitó un portaaviones (10) y fue más lejos, tropas americanas. Pero Washington, con el síndrome Vietnam a cuestas, y con riesgo a perder una zona de influencia grande en su patio trasero - todo el continente rechazaría esa posible intervención gringa - , negó el portaaviones (10) y se aferró a la primera opción. Así, Londres dejó vía libre para decidir a Woodward que hacer, y la decisión de Woodward es conocida por todos.
Ataque al Sir Galahad
La Retirada
No solo fue el hecho de sendas e inesperadas derrotas militares, sino que a la gran pérdida de buques se sumó, justo previo a Monte Kent, el golpe que dio la Fuerza Aérea Argentina sobre la flota británica, un virtual golpe de gracia que el 30 de mayo-2 de junio , y tal como se dijo arriba, no solo se cobró al HMS Invincible, sino que también se averió al Fearless y se hundió al Yarmouth, otro buque carguero y al Arrow, que por las espoletas corregidas, se parte en dos y se hunde, sin haber supervivientes.
El impacto en los medios internacionales y en Gran Bretaña es inmenso, y más cuando el 9 de junio se filtra a la prensa el desastre del Monte Kent y las bajas en Fitzroy. En Londres el gabinete está dividido, sobre seguir o no la campaña, pero más al sur, y más al Este de la ubicación sur, la realidad es otra. Tras los reportes de daños y bajas, la Task Force toma la decisión de retirarse a la Isla Ascensión. El Almirante Woodward, quien sobrevivió al hundimiento del buque insignia HMS Antrim, dio la orden más triste de su vida el 13 de junio. Sabiendo que la posición era insostenible, Woodward ordenó el repliegue temporal a la Isla Ascensión. Gran Bretaña había perdido la guerra, o eso parecía. La única excepción a la orden, fue que los submarinos nucleares patrullen las aguas alrededor de las Malvinas y cerca de las costas patagónicas argentinas. Esto para dejar en claro que la zona de Exclusión seguía vigente, y más la intención británica de regresar.
El reembarque de tropas británicas en San Carlos, en buques como el RFA Sir Lancelot y Sir Geraint entre otros son imágenes que quedaron inmortalizadas por la BBC.
En sí, el reembarque fue sin muchos sobresaltos, excepto el 14 de junio cuando A4 Skyhawks de la Fuerza Aérea realizan un corto pero letal raid, ya unos 200 hombres habían reembarcado en el RFA Sir Lancelot cuando un A4-B de la FAA lanza dos bombas de espoleta retardada de 500 libras, que penetran el deck y explotan, matando a 65 personas. Pese a todo, el reembarque no se detuvo.
Con la confirmación de las intenciones, y la declaración de Londres de un “reordenamiento y replanteo táctico y estratégico de la campaña”, y la confirmación de los Tracker y Embraer, sobre el rumbo emprendido por la Royal Navy, el 15 de junio de 1982 en la Argentina , las radios informan la primicia, las transmisiones televisivas se hacen más temprano de lo usual, ambos medios transmiten marchas militares, como el 2 de abril, y a las 12:00 habrá Cadena Nacional. La gente está exultante – y más el gobierno militar – cuando la noticia se anuncia, y la gente colma la Plaza de Mayo antes del mediodía.
La poca acción al tratar de embolsar a tropas en retirada, por parte de la Argentina se vio como un “gesto” por parte de la dictadura argentina , aunque en realidad tuvo mucho más de impericia e incapacidad de los mandos en Puerto Argentino.
El 18 de junio renuncia todo el gabinete inglés a pleno, la crisis lleva a un Voto de “no confianza” que es apoyada por amplia mayoría. Se convocan a elecciones generales a confirmar durante el año en el Reino Unido. Ese mismo día se declaran 3 días de festejos en Argentina . Pero está lejos de ser el fin, los EEUU inician un fuerte embargo a la Argentina , que no es par en la CEE ni en Japón, Y más importante, el gobierno inglés anuncia que en breve zarpará la Flota para reafirmar el dominio de la Corona en el Atlántico sur. Como fuese, era evidente que eso no sería posible hasta dentro de un año a más tardar.
El Almirante "Sandy" Woodward escribió en su diario, el 13 de junio, tal consta en su biografía, y justificando su accionar, escribió: "Estamos ya al límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos operativos... De la fuerza de destructores y fragatas, el sesenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar... Ninguno de los tipo 21 está en condiciones... Todos están cayéndose a pedazos... Francamente, los argentinos lo único que hicieron fue sólo respirar sobre nosotros para que nos caigamos, ¡y nos caímos! Tal vez ellos estaban igual. De nosotros solo cabía esperar que nos hagan entrar al matadero” (11)
NOTAS:
1- Hay diferentes versiones sobre si dicho misil estaba en servicio. Según el ingeniero Miguel Bortolotto, si estaba disponible y hubiese sido útil. El Capitán Castro Fox, dice que las pruebas se continuaron en 1979, y según http://guerraaltlanticosur.blogspot.com.ar/2015/02/anexo-xiii-misil-argentino-citefa-mpg.html no hubiese sido de gran utilidad.
El Martín Pescador es un misil antibuque desarrollado por el CITEFA Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas de Argentina desde inicios de la década de 1970.
Las primeras evaluaciones se llevaron a cabo en 1973 desde aeronaves T-28 Trojan, y el primer disparo fue realizado por el capitán Castro Fox en un avión de ese tipo modificado para poder operar el misil.
Se trata de un proyectil aire-superficie teledirigido. Tras identificar visualmente su objetivo, el piloto acciona un mando en su cabina, con el cual debe radiocontrolar al misil durante su vuelo. Para asistirlo en la visualización del proyectil, este cuenta en su parte trasera con dos bengalas de colores. El piloto debe controlar al misil visualmente y compensar cualquier desvío que pudiera realizarse hasta alcanzar su blanco. Este sistema de guiado es de características similares al misil Martin AGM-7 Bullpup norteamericano
2-Testimonio del Capitán Robacio del BIM 5, que aseguró que tenía planeado el contraataque y cuando marchar, pero desde Puerto Argentino no se lo autorizó porque no le podían garantizar el apoyo. Documental - disponible en youtube - "Malvinas, la historia que pudo ser"
3- El comodoro Pedrozo, en una actitud indigna, una vez que sus subordinados agotaron sus armas, se negó a que sigan combatiendo como tropas de infanteria, porque "no estaba para eso". Testimonio del Tte Cnel Piaggi en su libro testimonial "Ganso Verde".
4 - "A través de la radio solicitó refuerzos a Thompson y este despachó a la Compañía J del Comando 42. Cuando aquel (Keeble) lo sondeó sobre si debía destruir la población en caso de ser necesario, éste le respondió que sí." Citado por Alberto N Manfredi (h) sobre las acciones de Goose Green, también se puede hallar en el trabajo de Max Hastings y Simon Jenkins, La batalla de las Malvinas.
5- “No picnic” del brigadier Julian Thompson. Según esta fuente, los británicos habían esperado «tomar el desayuno en Goose Green» al amanecer del 28 de mayo pero la situación era otra.
6 - La frase original del Brigadier Thompson era "Fue una suerte que había ignorado las opiniones expresadas por Northwood que el reconocimiento de Monte Kent antes de la inserción de Batallón de Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las Fuerzas Especiales de Argentina habrían pillado el Batallón Comando antes de poder desembarcar y, en la oscuridad y la confusión en una zona de aterrizaje extraño, infligido fuertes bajas en los hombres y helicópteros"(Julian Thompson - No Picnic" )
7 - Le fue negado por dos veces el permiso a Robacio, quién siempre quedó con la duda sobre que debio haber desobedecido.
8 - La frase del Almirante US, Harry Train, era: Así se expresó:
“Yo creo que ustedes podrían haber vencido en Pradera del Ganso (...) Podrían haber destruido las segundas tropas aerotransportadas en Fitz Roy (...) Si se hubiera hecho cualquier cosa
para frenar el avance británico, los británicos hubiesen perdido, porque la Flota había agotado su capacidad de autosostén (...) Habían agotado sus armas antisubmarinas, habían agotado sus armamentos para la guerra antiaérea, habían agotado la mayoría de las municiones de sus cañones y comenzaban a sufrir fallas mecánicas." Boletin del Centro Naval Nª 834
9 - La reflexión del Almirante Harry Train hablaba que la victoria británica pendió dos veces de un hilo, y Argentina no los supo cortar.
10 - El Almirante Train aseguró que la leyenda sobre un reemplazo de portaaviones americanos por uno inglés es infundada, dado que él comandaba uno en aquel entonces y no habían sido notificados de nada por el estilo.Asi respondió ante una pregunta: "Me sorprende lo que Usted está describiendo. Estoy seguro de que está convencido de ello. Sin embargo, déjeme mencionar algunos puntos que pueden resultarle de interés. Yo era el que manejaba el portaaviones; a mí nadie me sugirió que iba a perder uno, ni que iba a alquilar uno a los ingleses, tampoco era algo que el Congreso y el pueblo de los Estados Unidos tolerarían. No, no conozco esa situación, dudo muy seriamente que se haya presentado"
11 - La frase de Woodward, de su libro "100 días", pág 339 es "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con solo TRES naves sin mayores defectos operativos: "Hermes", "Yarmouth", Exeter": De la fuerza de destructores y fragatas, el 45% está reducido a capacidad de operar. De los "guardavallas" (sistemas de defensa automatica), el "Sea Wolf" del Andrómeda está inutilizado; todos los sistemas del Brilliant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero un eje de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto, el Arrow está roto y tiene una de las turbinas "Olimpus" inutlizada...
Todo esto se está cayendo a pedazos...Francamente, si los argentinos pudieran solo respirar sobre nosotros ¡nos caeríamos! Tal vez ellos estén igual y solo cabe esperar que así sea, de otra manera, estamos listos para la carnicería."