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LOS MAS ALTOS: En el Sequoia National Park (California), se eleva el General Sherman (foto izda.), una secuoya gigante de entre 2.300-2.700 años que tiene el honor de ser el árbol más voluminoso del mundo y uno de los más altos. Su tronco pesa 1.385 toneladas, es decir, tanto como 19.000 personas. Todo ello sin contar el sistema radical, que puede representar hasta el 40% del peso total del árbol. Todo en el General Sherman es gigantesco. Su edad, su tamaño e incluso los millones de dólares que genera en concepto de turismo. En la tabla que se acompaña a continuación se señalan sus principales medidas. Altura 83,8 m. Circunferencia base 31.1 m. Diámetro máximo 11.1 m. Diámetro a 54m. de altura 4.3 m. Volumen del tronco 1486.6 m3 La secuoya Washington. La agonía de un gigante Con una altura de 77,60 metros y un perímetro de 30,8, la secuoya Washington, era el segundo árbol más masivo del mundo. Sin embargo, y a pesar de que había aguantado las inclemencias del tiempo durante más de dos milenios, tenía un talón de Aquiles. Los numerosos incendios que había sufrido en su larga vida, habían ahuecado su tronco, convirtiéndola en vulnerable a los vientos y nevadas. Un incendio en su copa provocado por un rayo en enero de 2003, hizo que este gigante se partiera por su parte superior, perdiendo más de 7 metros de altura. Ver foto izquierda. Pero no se acabaron aquí sus desgracias. En enero de 2005, una gran nevada, acompañada de fuertes vientos, fracturó a Washington por la mitad. Ver foto derecha. En la actualidad, a este árbol moribundo, sólo le quedan 35 metros de tronco. Como cualquier otro ser vivo, las secuoyas tienen un final, unas veces como consecuencia de la mano del hombre, otras veces por el fuego o las tormentas, o por que han cumplido su ciclo vital y simplemente, "se caen". De todos modos, los especialistas de Sequoia and Kings Canyon National Park, han comprobado que este árbol todavía conserva algunas ramas verdes y esperan que viva unas décadas más o incluso siglos. El viejo gigante, se resiste a morir. El General Grant rumbo a las estrellas En 1977 dos naves espaciales, las Voyager 1 y 2, despegaron de Cabo Cañaveral con una misión para la posteridad. Después de explorar los planetas exteriores, desde Júpiter a Neptuno, abandonaron el Sistema Solar, en un viaje de miles de años rumbo a las estrellas, con la esperanza de ser interceptadas algún día por inteligencias extraterrestres. Cada nave porta en su interior un disco de cobre y oro que contiene más de noventa minutos de diferentes músicas del mundo, saludos en sesenta idiomas humanos y en el lenguaje de las ballenas, y una colección de 118 fotos representativas de nuestro planeta.. Una de las fotos seleccionadas para ese viaje hacia el infinito, es la que pueden apreciar a la derecha de la pantalla, en ella, aparece el tercer árbol más masivo del mundo, una secuoya de casi 82 m. de altura y más de 2000 años de edad, llamada General Grant. Con suerte, dentro de 50 o 60 mil años, este gigante también podrá ser admirado por los familiares de ET. (Foto Josef Muench)

Registrate y eliminá la publicidad! LA ESMA "Escuela de Mecánica de la Armada" (ESMA) Ubicación: En la Capital Federal, sobre la Avda. del Libertador al oeste, calle Comodoro Rivadavia y Leopoldo Lugones al este y la calle Santiago Calzadilla al sur. Al norte linda con la escuela industrial Raggio. Descripción: El Casino de Oficiales era el edificio destinado al Grupo de Tareas 3.3.2. Tenía tres pisos, un sótano y un gran altillo. En estos dos últimos y en el tercer piso estaban alojados los detenidos. Sótano: Tenla un gran pasillo central sostenido por columnas de hormigón. Entre estas columnas se colocaban tabiques dando lugar a una gran puerta verde de hierro, con guardia armada. Los tabiques eran fáciles de desmontar. Antes de la entrada al sótano propiamente dicho se pasaba por una sala de armas donde había un equipo de electricidad para caso de emergencia y varias taquillas de armamento. Allí estaba el guardia armado que recibía por intercomunicador la orden de abrir la puerta. Al sótano se ingresaba por una escalera descendente, que se veía al entrar al "Dorado" y formaba parte de la escalera que comunicaba a todo el edificio. La escalera tenía dos tramos. A este lugar eran llevados los detenidos recién ingresados, el primer paso en la obtención de datos. Al fondo del sótano, las piezas para tortura Nº 12, 13 y 14. A la derecha de la puerta verde, estaban la enfermería, el dormitorio de los guardias y junto a éstos el baño. Siguiendo la línea de la enfermería, el laboratorio fotográfico. Para la ventilación había pequeños ventiluces que daban al patio, ubicados a 20 cm del nivel de tierra. Esta distribución fue modificada en octubre de 1977. La segunda versión duró hasta diciembre de 1978, fecha en la cual fue nuevamente modificada como preparación a la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. "Dorado" En la planta baja se encontraban las dependencias donde funcionaban el servicio de "Inteligencia" donde se realizaba la planificación de las operaciones, el comedor de oficiales, salón de conferencias y sala de reuniones. Primer y segundo piso. los dormitorios de los oficiales, lugar al cual los detenidos no tenían ningún acceso. "Capucha" Ocupaba el ala derecha de la mansarda recubierta de pizarras grises del edificio. Era un recinto en forma de "ele" interrumpido de a tramos por vigas de hierro pintadas de gris, que son el esqueleto de la mansarda exterior. No tenía ventanas, sólo pequeños ventiluces que daban a celdas pequeñas denominadas "camarotes". Construidas con tabiques de mampostería cerradas con paneles de madera aglomerada de 2 m de altura y una puerta con una mirilla. Entre el fin de la madera y el techo había tejido metálico. A mano derecha frente a las celdas 60 ó 70 cm, tabiques de madera aglomerada en cada espacio, un prisionero acostado sobre una colchoneta. No había luz natural, era escasa, se utilizaban dos extractores de aire que producían mucho ruido. El piso, de alisado de cemento, fue pintado constantemente. Se accedía por una escalera y en el último rellano del lado de la puerta de entrada se encontraba un guardia armado con una mesa y un libro donde anotaba todos los movimientos y comandaba la apertura de la puerta. Los baños estaban ubicados entre la "Capucha" y el "Pañol" que ocupaba la mitad norte del altillo. En ese lugar se encontraban también tres habitaciones, una de ellas destinada a las prisioneras embarazadas. "El pañol" Era el depósito del producto del saqueo de las viviendas de los secuestrados. Se encontraba allí, hasta fines de 1977, una cantidad impresionante de mobiliario, utensilios, ropa, etc. En una parte de lo que fue el "Pañol", el ala más norte del altillo, fue construida a fines del año 1977 lo que se denominó "La Pecera". "La Pecera" Era un serie de pequeñas oficinas, unidas por un pasillo central al que se accedía por una puerta controlada por un guardia munido de un registro de entradas y salidas. Allí permanecían una parte del día algunos prisioneros. Trasladaron desde el sótano el archivo de prensa y la biblioteca. Un circuito cerrado de televisión permitía desde las oficinas de la planta baja, tener bajo control todos los movimientos. Desde él altillo se podía acceder a una escalera situada enfrente de la puerta de entrada, a un segundo altillo llamado "Capuchita". "Capuchita". Era un lugar donde originariamente estaba el tanque de agua que abastecía todo el piso del casino de oficiales. Allí había dos salas de tortura y un espacio donde se mantenía a los prisioneros de la misma forma que en "Capucha". Constaba de unos 15 a 20 tabiques que separaban a los secuestrados entre si. Las condiciones de vida eran peores que en Capucha. Este lugar fue utilizado por los miembros del Servicio de Inteligencia Naval para torturar y mantener a sus secuestrados separados de los de la ESMA. "Capuchita" se prestaba a la Fuerza Aérea, al Ejército y al SIN (Servicio de Inteligencia Naval) para llevar sus detenidos allí. El piso era de color rojo y tenía ventiluces siempre cerrados. En 1977 se habilitaron dos cuartos para interrogatorios. También fue usado por el Grupo de Trabajo como anexo, cuando la Capucha se encontraba abarrotada. PLANOS: «Centro Clandestino de Detención en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada» La ESMA no sólo era un centro clandestino de detención donde se aplicaban tormentos, sino que funcionaba como el eje operativo de una compleja organización que, incluso, posiblemente pretendió ocultar con el exterminio de sus víctimas los delitos que cometía. Es así que operó como un gran centro que se proyectó y organizó una extensa variedad de actividades delictivas clandestinas. Aunque fueron ejecutadas por un grupo especial, no se trataba de actividades independientes de la estructura jerárquica sino que dependían de los mandos naturales de la Armada. El día 9 de marzo de 1984 esta Comisión realizó una inspección y reconocimiento en sus instalaciones con el objeto de constatar si en dicho lugar fue donde funcionó el centro clandestino de detención al que se referían los denunciantes. El procedimiento fue encabezado por la Sra. Magdalena Ruiz Guiñazú, el Dr. Eduardo Rabossi y el Diputado Santiago López; participaron del mismo seis testigos, así como personal técnico de la Comisión. El itinerario a seguir se dejó librado a la indicación de los testigos, iniciándose el recorrido con la participación de Alejandro Hugo López y Carlos Muñoz. Conducidos por el Director de la ESMA, apenas comenzado el trayecto, los testigos señalaron que la senda tomada era incorrecta y propusieron realizar un giro de la misma, arribando a un sector señalado como de «área restringida», donde reconocieron el salón «Dorado» (lugar donde se planificaban todos los operativos y que, a diferencia de la vista que presenta hoy, estaba totalmente desocupado en oportunidad de estar detenidos); luego siguen el itinerario que debieron recorrer en su cautiverio hasta llegar al sótano donde se realizaban los interrogatorios, la aplicación de torturas, se confeccionaba la documentación, etc. Posteriormente se reconoce a «Capucha», donde el testigo Muñoz identifica el lugar efectivo de su reclusión y lo propio hace López. Anticipadamente se describen otros lugares, como la existencia de una escalera angosta de cemento y un tanque de agua, el «Pañol» (lugar donde era depositado lo sustraído en las casas de los detenidos) y la «pecera» (lugar donde, como se verá, los detenidos realizaban distintas tareas). IMAGENES: RECORRIDADE BALTAZAR GARZON POR LA ESMA TESTIMONIOS: Torturaron a un bebé Secuestro, tortura y cautiverio de Carlos Lordkipanidse "Fui secuestrado en la mañana del 18 de noviembre de 1978 en la vía pública, en las calles Muñiz y Carlos Calvo de la Capital Federal, por un grupo de cuatro individuos armados y vestidos de civil, que dijeron ser de la División Toxicomanía de la Policía Federal, quienes me introdujeron en un Peugeot 504 gris, atado y encapuchado. Luego supe que poco antes de mi captura, fue secuestrada mi esposa Liliana Marcela Pelegrino, Rodolfo, nuestro pequeño hijo de 20 días de edad, y un primo de mi señora, de nombre Cristian Colombo.... "Después de un breve trayecto, ingreso a lo que más adelante identifico como la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); allí también identifico a una de las cuatro personas que me secuestraron, apodado "Giba" o "Gerardo", quien no es otro que el capitán de corbeta Fernando Enrique Peyón... "estoy atado a una cama metálica y me sacan la capucha, por lo que puedo ver que en habitación hay una gran cantidad de personas: además del citado Peyón, está Alfredo Astiz, apodado "Gonzalo", el capitán Jorge Eduardo Acosta, apodado "Santiago", y otros... "soy torturado mediante la aplicación de corriente eléctrica en el estómago, por Astiz, mientras el resto del grupo permanecía observando. Dicha sesión dura aproximadamente cinco minutos... Manuel ordena a un guardia que me desvista y me ate a la cama citada, encapuchado, tras lo cual ingresan a la habitación unas tres personas que no puedo identificar, soy nuevamente torturado con picana eléctrica... ésta sesión duró aproximadamente media hora y soy continuamente interrogado acerca del paradero de un compañero de militancia, Alejandro Firpo. En un intervalo me sacan la capucha y veo ingresar a un sujeto apodado "Piraña", miembro de la Prefectura, que trae sujeto de los pieas a mi hijo Rodolfo y me dice que si no colaboro estrellará la cabeza del niño contra la pared. Sigo negándome debido al hecho cierto de desconocer el paradero de Firpo y entonces "Piraña" somete a mi hijos de pasajes de corriente eléctrica hasta que ingresa a la habitación un desconocido que manifiesta "paren, paren que de verdad no sabe". Me dejan solo, atado a la cama, escuchando que en otros sitios lindantes se estaba torturando... "Durante mi permanencia en "capuchita", que duró un mes, fui bajado en dos oportunidades, siendo nuevamente torturado con picana eléctrica y golpes... En diciembre de 1978 mi esposa y yo somos alojados en "capucha", en los boxes contiguos, donde permanecimos hasta aproximadamente marzo del año siguiente. Durante dicho lapso fui nuevamente torturado mediante los mismos mecanismos... "En una oportunidad que estaba en la sala de tortura vinieron Acosta y Astiz, y en un momento determinado Astiz me dijo que él había sido el encargado de secuestrar a las monjas francesas, agregando Acosta que él había dado la orden de 'mandarlas para arriba", mencionándome también el secuestro de Arrostito, la que permaneció mucho tiempo en la ESMA y de la "suequita"... "En abril de 1979 es liberada mi mujer y pocos meses después se me permite concurrir durante los fines de semana a mi domicilio, con la condición de regresar... A principio de 1981 soy liberado con la obligación de comunicarme telefónicamente con la ESMA... En setiembre de 1983 salgo del país, sin permiso de mis captores..." Nuevos testimonios sobre bebés nacidos en cautiverio DANIEL GUTMA Una mujer que estuvo detenida en la ESMA durante la última dictadura militar dio ayer ante el juez Adolfo Bagnasco nombres de médicos que participaron en partos y de un militar que se llevaba a los bebés recién nacidos. También contó que la ESMA funcionaba como un centro de concentración de embarazadas, al que venían de otros campos exclusivamente a dar a luz.Bagnasco intenta determinar si existió un plan sistemático para la apropiación y ocultamiento de identidad de hijos de desaparecidos.Miriam Lewin, actualmente periodista de Canal 13, fue secuestrada el 17 de mayo de 1977. Primero estuvo detenida en una casa ubicada en Virrey Cevallos 632 y luego fue trasladada a la ESMA, en donde estuvo hasta enero de 1979.En su testimonio, afirmó que en la ESMA existía una habitación a la que habían denominado cuarto de las embarazadas, que vio allí tres o cuatro embarazadas y que en el período en el que permaneció hubo por lo menos seis o siete partos.Lewin contó con detalles el caso de una mujer que tuvo un bebé en la ESMA, Patricia Roinsiblit, quien fue llevada al centro de detención en noviembre de 1978, cuando ya estaba embarazada.Un día en el que yo estaba en el sótano -relató Lewin-, donde funcionaba la imprenta, la sala de torturas, la sala de videos y el sector de mantenimiento, me llamaron de la enfermería porque Patricia acababa de dar a luz a su bebé. Allí vi a Patricia en una camilla, acompañada por el médico ginecólogo, doctor Magnacco. Cuando yo ingresé le estaban colocando el bebé sobre el pecho.El médico la felicitó -continuó- y le dijo que había sido muy valiente, que se había portado muy bien y que el chiquito estaba en buen estado. Patricia dijo que le iba a poner Rodolfo. El nene tenía pelito claro, piel blanca y pesaría alrededor de tres kilos.Lewin dijo que no sabía quién se llevó el bebé de la ESMA, pero recordó que generalmente lo hacía un prefecto de apellido Febres o Fabres. Y también dijo que con otros ex detenidos habían comentado que había una lista de espera en el Hospital Naval para la asignación de los niños recién nacidos.Lewin dijo que en la ESMA trabajaban dos médicos ginecólogos, cuyos apellidos eran Arias Duval y Capdevila, y recordó a un tal Pedro Bolita, que era suboficial de la Armada y tenía relación con el tema de las embarazadas. Aseguró que reconocería a Pedro Bolita si le mostraran una foto. Lewin recordó que, en la época en que ella estuvo detenida, Jorge Tigre Acosta era quien tenía mayor poder en la ESMA.Bagnasco también recibió ayer el testimonio de Eduardo Poisson, un médico que entre 1976 y 1978 trabajó en el servicio de ginecología del Hospital Militar de Campo de Mayo.Poisson contó que, aunque nunca pudo comprobarlo personalmente, se comentaba que en el Area de Epidemiología del Hospital se alojaba a detenidas y que dos enfermeras le revelaron que asistieron a embarazadas alojadas en ese sector. El Hospital de Campo de Mayo está señalado en el informe de la Conadep como uno de los lugares donde más alumbramientos en cautiverio se produjeron. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Siembra de cannabis para consumo personal no es delito Dos fallos que se dieron a conocer hace un par de semanas van por la despenalización. La Sala I de la Cámara Federal porteña decretó hace unos quince días la inconstitucionalidad de la ley que penaliza la siembra de marihuana para consumo personal, y sobreseyó a un hombre que tenía seis plantas de cannabis en una maceta de su balcón, en el barrio porteño de Boedo. El juez federal Sergio Torres lo procesó por violación al artículo 5 de la ley 23.737, al considerar que "cultivaba plantas de marihuana para luego producir estupefacientes y destinarlos al consumo personal". También dispuso que fuera sometido a un tratamiento de rehabilitación para su adicción. En una figura atenuada, esa ley castiga con penas de entre un mes y dos años de prisión a quien "siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes" y que, "por la escasa cantidad sembrada o cultivada y demás circunstancias, surja inequívocamente que ella está destinada a obtener estupefacientes como consumo personal". Pero el defensor oficial consideró que la medida "traspone el ámbito de privacidad ajeno a la autoridad de los magistrados", y que la conducta del acusado "no pone en riesgo siquiera de un modo potencial la salud pública y por ello no se inmiscuye en el ámbito público, es decir el relativo a las reglas de moral intersubjetiva". Los precedentes Otro fallo volvió avalar la despenalización de la tenencia de drogas para uso personal cuando el consumo se "ejerciera en la intimidad y sin trascendencia a terceros".Esta vez fue la Sala Tercera de la Cámara de Casación bonaerense, máximo tribunal penal en la provincia de Buenos Aires. Como la Sala Primera, los camaristas Ricardo Borinsky y Víctor Violini ratificaron un criterio que se está extendiendo en la Justicia argentina en momentos que el Gobierno avanza en una reforma de la legislación para despenalizar a los consumidores. Al sobreseer a un joven que fue sorprendido con una escasa cantidad de marihuana en su poder, los camaristas consideraron que la tenencia no es punible cuando "no se efectúa públicamente ni se incita a terceros a consumir". Dijeron: "La incriminación sólo será procedente en casos en que la tenencia de estupefacientes para consumo personal se concrete de un modo tal que trascienda la esfera de intimidad del sujeto y represente un peligro para la salud pública de terceros". fuente:http://www.losandes.com.ar/notas/2008/6/26/sociedad-366230.asp
Primera parte aqui: "La Escuelita” Escuela "Diego de Rojas", Famaillá, provincia de Tucumán Batallón de Arsenales 5 Miguel de Azcuenága Tucumán "Olimpo" (LRD) Ubicación: Calle Ramón Falcón y Olivera. Floresta. Capital Federal "La Perla" o "La Universidad" Provincia de Córdoba, sobre la ruta nacional Nº 20 "La Perla" o "La Universidad" Provincia de Córdoba, sobre la ruta nacional Nº 20 "La Escuelita” - Escuela "Diego de Rojas" Famaillá, provincia de Tucumán Ubicada en la zona sur de la Provincia de Tucumán, a 36 km de la capital, sobre la salida oeste de la ciudad de Famaillá, camino al Ingenio Fronterita. Le correspondió el triste privilegio de constituirse en el lugar donde se inició la experiencia de los Campos de Concentración en el país. En el año 1975, con la puesta en marcha del “Operativo Independencia”, se asienta en la localidad de Famaillá un Comando de Operaciones a cargo del Gral. Acdel Edgardo Vilas. Desde febrero ‘75 hasta el golpe militar del ‘76 funcionó en dicha Esuela para convertirse luego en el campo de concentración conocido como “La Escuelita”. Los representantes del Consejo Federal reunidos en 27 de octubre de 2006 realizaron una visita al lugar con el firme propósito de respaldar el pedido que la Secretaría de Derechos de Tucumán en donde solicita trasladar el funcionamiento de la Escuela a otro predio para construir en éste un Espacio para la Memoria sobre el genocidio en Tucumán. Efectivamente, a la Escuelita de Famaillá le correspondió el triste privilegio de constituirse en el iniciador de la experiencia de los Campos de Concentración en el país. En el año 1975, con la puesta en marcha del “Operativo Independencia”, se asienta en la localidad de Famaillá un Comando de Operaciones a cuyo cargo se encontraba el General Acdel Edgardo Vilas. Desde ese momento (febrero 1975) hasta la fecha del golpe militar del año 1976 funcionó en una Esuela que se encuentra en la misma localidad frente al camino a Fronterita un campo de concentración conocido como “La Escuelita”. 1.1. Descripción del campo – Interrogatorios (Testimonio de sobrevientes) “... donde es obligado a descender y recuerda perfectamente bien que al entrar en el edificio choca con una cortina e instintivamente levanta un poco la cabeza y alcanza a ver, por debajo de las vendas de los ojos, que se trataba de una galería cerrada a la vuelta con cortinas; camina por esa galería y sigue mirando que había numerosas habitaciones y lo hacen entrar en una de ellas donde en un rincón y mirando hacia la pared, de forma tal que no vea a los guardianes, le sacan ese pañuelo con el que tenía vendados los ojos y le ponen en reemplazo dos apósitos o gasas y por encima de éstos un fuerte vendaje que le ceñía bastante los ojos impidiéndole mirar hacia abajo; le ordenaron quitarse las ropas, lo acuestan en lo que parecía el elástico de una cama y empiezan a interrogarlo, sobre lo mismo que le preguntaron en la Jefatura de Policía y, como le sonaban las mismas palabras y les volviera a responder que no sabía nada le aplicaron la picana eléctrica en los orificios de la nariz, en la boca y en los testículos, produciéndole inmensos dolores, creía que se moría porque tenía problemas para respirar y se le aceleraban los latidos del corazón, parecía que se le quería salir el corazón por la boca. A todo esto, a su lado había otra persona que le controlaba el pulso y ése es el que dijo “Bueno, por hoy basta” y lo dejaron, haciéndole vestir posteriormente, pero poniéndole únicamente los zapatos, el pantalón y la camisa, le colocaron las “esposas” en las muñecas a la altura de la espalda, lo arrojaron al piso encima de una manta, boca abajo. Allí permaneció interminables horas que eran interrumpidas cuando una sola vez al día le daban comida y una vez junto a otras personas –también detenidas– sin sacarles las vendas, los llevaron a un lugar donde los hicieron desvestirse y arrojándoles agua con una manguera lo bañaron (...) y que en determinados momentos ponían música alto volumen de “Los Fronterizos” y comenzaban los interrogatorios a otros detenidos habiendo escuchado fuertes gritos de dolor (...) en ese local funcionaba una especie de central de radio porque a cada instante escuchaba comunicaciones y que hablaban en código (...) los guardianes tenían tonada litoraleña y se nombraban por apodos “Chino”, “Pulga”, “Mino”, “Fecha” (...) se levantaba las vendas en uno de sus ojos y pudo ver que se trataba de un aula escolar con un gran pisaron (...) en otra oportunidad en que se levantó la venda de uno de los ojos, vio que cerca suyo había un muchacho joven vendado la cabeza y toda la cara ensangrentada y ése mismo que era torturado continuamente en una conversación que tuvo con otro detenido le dijo que era de Buenos Aires y que traten de avisar a su familia si salían que estaba allí que su apellido era “Leveson” (...) y entonces se escuchó la voz del superior que dijo: “usted soldado parece un recluta o acaso no aprendió el manejo de las armas cuando estaba en Campo de Mayo” (...) los guardianes vestían borceguíes tipo militar y bombacha de combate color verde oliva (...) Ya al final de su cautiverio lo llevan a una oficina donde lo sientan en una silla, le atan las manos hacia atrás y le quitan las vendas, enseguida entra una persona corpulenta de civil y con una capucha en la cabeza, la que le saca fotografías (...) La verdad es que a consecuencia de haber estado tantos días con los ojos vendados, no podía ver bien pero esa persona detrás suyo iba leyendo una copia de esa declaración para que el dicente, a su vez, fuera repasando el original, le hicieron firmar cinco ejemplares y como a las dos o tres horas lo sacan...”. (Testimonio prestado a la Comisión en la causa sobre la desaparición de Holmquist Luis Adolfo. Leg. 38-H-84). 1.2. Declaración. Tortura. Picana eléctrica “... luego de eso a los tres los llevan a la famosa escuelita de Famaillá, donde son alojados... al compareciente lo sacan a “declarar”, primero lo desnudan, lo atan a una cama con un colchón mojado, le echan un balde de agua encima y le ponen en las partes genitales un cable y le empezaron a picanear y hacerlo objeto de todo tipo de torturas, mientras le preguntaban si era verdad que había estado en el copamiento de Manchalá y que era mejor que se declarara culpable así la sacaba “más barata” y lo dejaban de torturar, a lo que el dicente negó todo tipo de relación con ese acto. Luego en varios días consecutivos, le hicieron ese mismo trabajo de “ablande”, a lo que éste siguió negando (...) pudo notar que había muchas personas detenidas, pero como estaba permanentemente con los ojos tapados no pudo reconocer a nadie (...) que sabe que el personal que atendía a la escuelita era de Gendarmería Nacional, pues cuando lo sacaban al baño uno de ellos le dijo ... tenían una tonada como “correntinos” (...) que mientras estuvo detenido lo llamaban por un número y que el suyo era el 88.... Luego de 18 días de cautiverio lo llamaron un día y lo pusieron de espalda a la pared para que no reconociera a nadie, le sacaron la venda de los ojos y le dieron un papel para que lo leyera y luego firmara... luego le vendaron nuevamente los ojos y a la noche lo sacaron...”. (Testimonio prestado ante la Comisión en la causa sobre la desaparición de Zapata, José Raúl. Leg. 224-Z-84). 1.3. Similitud en el testimonio sobre las “condiciones de vida” en la Escuelita de un ex custodio del campo. Las instrucciones a los destacamentos móviles de Gendarmería “Así llega mi primer viaje a Tucumán. Una vez creado y establecido el destacamento móvil (de Gendarmería), llegó la orden de que se tenía que viajar a Tucumán para incorporarnos al Operativo Independencia. Allí se nos instruía para combatir la guerrilla inculcándosenos que todos los guerrilleros eran nuestros enemigos, abarcándose también a gran parte de la gente civil, ya que según los militares ésta en su gran mayoría eran subversivos (...) Una vez debidamente adiestrados partimos una madrugada en un avión Hércules para Famaillá, donde para esa época al frente del Comando Táctico estaba el General Acdel Vilas. Entre oficiales, suboficiales y gendarmes seríamos alrededor de treinta personas. A nuestro cargo estaban el primer alférez Montes de Oca y como segundo Sowinski, como encargado de personal el sargento primero Avaca. En el aeropuerto de Benjamín Matienzo nos esperaban los camiones para trasladarnos al L.R.D. (Lugar de Reunión de Detenidos)”. Descripción del Campo “Aquí debo pasar a referirme al L.R.D. denominado “La Escuelita”. Estaba situada en Famaillá a unas dos o tres cuadras de la vía del ferrocarril que va a San Miguel de Tucumán; por uno de los lados pasaba la ruta que va al norte y de allí se desviaban unos metros a través de una calle de tierra para entrar en la escuela. En el frente de la misma estaban situados un kiosco y un almacén, donde nosotros comprábamos cigarrillos y otros elementos necesarios (...) La Escuelita estaba rodeada de alambre tejido y la puerta al igual, siendo su marco de hierro. Entrando, a la izquierda, estaba un patio cubierto, tapado por una lona que hacía las veces de cortina (...) La distribución del personal se hacía de la siguiente manera: 15 o más para la guardia externa, entre los que estaba yo en razón que no había llevado ropas civiles (...) el resto del personal se encontraba a cargo de la custodia de los detenidos. Esa gente vestía de civil, turnándose en el servicio día por medio. Un grupo a cargo del cabo primero Pacheco y el otro a cargo del cabo primero García, el enfermero sargento primero Quiroga hacía de jefe de guardia en mi turno. Pasaré a relatar la situación en la que se encontraban los detenidos (...) se destinaban dos aulas para el alojamiento de los presos, éstos se encontraban vendados y esposados, hombres y mujeres juntos, como así también a los que se consideraba culpables o inocentes (...) los detenidos dormían en el suelo que era de baldosas y solamente cubierto por una manta (...) la guardia externa estaba encargada de darles de comer y a veces de llevarlos al baño o bañarlos. Este último aspecto se hacía con una manguera y debo decir que adentro de las aulas había u olor penetrante debido a la falta de higiene, pues si no eran sacados al baño, solamente salían para ser interrogados por personal del Ejército que vestían ropas civiles (...) Pasaré a describir la sala de interrogatorios. Esta sala está ubicada en la última aula de la escuela, encontrándose en su interior una cama tipo militar de hierro, una mesa y fotos de los detenidos que se encontraban en ese momento en La Escuela, que serían unos treinta o cuarenta en su totalidad. Asimismo existía un teléfono de campaña a pilas que al darse vueltas a su manija generaba corriente eléctrica. Según la velocidad con que se giraba la misma, era el grado de voltaje que se imprimía. También existía un grabador con el cual se grababan los interrogatorios y con otro se pasaba música, por ejemplo “La Misa Criolla” para que al momento de torturar no se escucharan los gritos desde afuera (...) Otra noche, cuando estaba de guardia, pasé por las aulas en donde estaban los detenidos, pudiendo observar que la mayoría de ellos estaban muy lastimados por la tortura y los interrogatorios a los que eran sometidos (...) A las mujeres se les introducía el cable en la vagina y luego en los pechos, lo que les provocaba un gran sufrimiento (...) se procedió a llevar a los detenidos en una ambulancia de campaña del Ejército; dicho operativo estaba a cargo de un presunto oficial de la Policía Federal apodado “Miguelito”, quien expresó personalmente que él se encargaba de fusilar con su Remington a los detenidos (...) hasta que una noche sin mediar palabra alguna, llegó la orden de levantar el operativo, trasladándonos a un Motel ubicado frente al Arsenal Cinco de San Miguel de Tucumán. En ese tiempo ya estaba a cargo de todo el General Bussi”. (Del testimonio del Gendarme Antonio Cruz, ante la CONADEP adjuntado en la causa de esta Comisión Bicameral. Leg. 236-C-84 sobre desaparición de Julio César Campopiano). 1.4. Testimonios brindados por vecinos de la Escuela Diego de Rojas “Que era un asentamiento militar del Ejército, realmente una cárcel, militarizadora su existencia, a tal punto que no podían sacar ni los televisores a los patios exteriores de sus casas, y a horas 22 debían permanecer en sus casas. Dicha escuela estaba cubierta en su construcción por un plástico. En cada esquina se encontraba un soldado y sobre los techos había reflectores, con los cuales controlaban todos los movimientos (...) oían gritos desgarradores, pidiendo que los maten, por favor, sintiendo en una oportunidad silencio, después de haber escuchado la detonación de tiros (...) mujeres y hombres gritaban, a través del plástico se veían formas de mujeres. En una oportunidad escuchó una explosión, tipo bomba, y su marido recibió en la espalda una partícula. Con respecto al tiempo de permanencia del asentamiento menciona que fueron los años 1975 y 1976. Que veían llegar ambulancias y camiones del Ejército. Recuerda que una vez vio conducir en una camilla a un joven que parecía muerto por lo inerte, la camilla era transportada por particulares y un fotógrafo que no era de la zona le sacaba fotos mientras un soldado apuntaba, el joven estaba en ropas interiores (Testimonio brindado ante la Comisión en Leg. 287-F-84) “Que el año 1975 funcionaba un asentamiento del Ejército en dicho establecimiento, hecho que le consta pues había camiones y jeep del Ejército y los militares hacían guardia por lo que el asentamiento era evidente. En esa época el miedo era grande. Por las noches se oían gritos desgarradores, tiros y golpes. Vio ingresar jóvenes y otras personas atadas. Manifiesta que una tarde, mientras se bañaba sintió el estampido de una bomba que explotó dentro de la escuela. Las esquirlas cayeron sobre el techo de su casa, se comentaba que habían muerto varias personas y que a la bomba la había activado un perro” (Testimonio brindado ante la Comisión Bicameral acumulado en Leg. 287-F-84). De los testimonios aquí glosados y de otros presentados en numerosas causas ante la Comisión surgen datos precisos y concordantes sobre el funcionamiento de La Escuelita. Un asentamiento militar rodeado por un alambrado sobre el terreno, cubierta la construcción por cortina de lona o plástico, el ingreso de los detenidos, los tormentos, la muerte pretendidamente tapada con música folklórica. En síntesis, esta escuelita, actualmente destinada a enseñanza primaria y que en ese entonces recién se había terminado de construir, dio cátedra sobre el silicio a sus ocupantes y desde ella se irradió terror a una población. Batallón de Arsenales 5 - Miguel de Azcuenága Tucumán "Compañía de Arsenales Miguel de Azcuénaga" (LRD) Ubicación: Sobre la Ruta Nacional Nº 9, Tucumán. Se accede por una calle de tierra paralela a la ruta, por la cual se transita unos 800 metros para llegar a las instalaciones. Saliendo de la ciudad de San Miguel de Tucumán en dirección norte, se ingresaba aprovechando el portón principal de la Compañía de Arsenales, pero sin penetrar en el recinto principal, sino continuando hasta la segunda entrada, donde había un puesto de guardia del personal de Gendarmería. Descripción: La construcción principal del campo tenía unos 55 metros de lado, aproximadamente. Estaba rodeada de una alambrada de púas de 2,50 m de altura y paralela a ésta, a unos 5 m de distancia, otra alambrada del mismo material y altura. Entre ambas había guardias con perros. En uno de los ángulos del cuadrado había una torre de control de madera, para la vigilancia de todo el centro. En cada uno de los ángulos del predio habla una casa prefabricada de madera, de un solo ambiente, con una superficie de 16 metros cuadrados. Eran utilizadas como salas de tortura; en su interior había un elástico de cama para atar a los prisioneros, una mesa y dos o tres sillas. En el centro del cuadrado, dos viejos polvorines separados entre sí, por unos diez metros de distancia. Eran dos construcciones de mampostería, cuyas superficies interiores, paredes, techos, pisos, estaban recubiertas con brea. Cada uno medía aproximadamente 20 m de largo, por 5 m de ancho y 3 m de alto. En estos polvorines había compartimientos estrechos de 1,20 m de alto por 1,50 m de profundidad y 1 m de ancho. En el polvorín más al norte, los tabiques eran de madera, en el otro, donde se alojaban los detenidos, de mampostería. En el polvorín ubicado hacia el sur, había dos baños, una cocina y otra habitación. Ubicado sobre la ruta 9, km. 1307, camino a Tafí Viejo, este ex centro clandestino de detención parece copiado de los campos construidos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, tenía barracas para prisioneros, doble alambrada perimetral y torres de vigilancia. La mayoría de los detenidos allí fueron asesinados. El Secretario de Estado de Derechos Humanos de Tucumán, Dr. Daniel Oscar Posse solicitó autorización a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para la instalación de la señalización diseñada en el Archivo Nacional de la Memoria en el marco de la resolución 1309/06 del Ministerio de Defensa. "Olimpo" (LRD) Ubicación: Calle Ramón Falcón y Olivera. Floresta. Capital Federal Descripción: Portón de acceso de acero, posiblemente rojo. Un tinglado de chapa de unos 10 metros de altura cubría casi todas las dependencias. Estas eran nuevas, de unos 3 metros de altura, con techo de cemento, donde estaban dos o tres guardias, Se entraba por la guardia. Los traslados se hacían por una puerta de dos hojas, a la izquierda de ésta había una imagen de la Virgen. Un sector de incomunicados con grandes ventanas ojivales, tapadas con mampostería, dejando libre sólo una parte superior. Salita de torturas, letrinas. Del otro lado otra sala de torturas, una celda, un laboratorio fotográfico y dactiloscópico, una oficina de operaciones especiales. Una cocina y un comedor enfrente. Una enfermería para curaciones y otra para internaciones. Sala de archivo y documentación, otra para rayos X. Tres pasillos con celdas, cada línea de celdas tenía un baño con una cortina como puerta, en la tercera línea había un lavadero y duchas. Un cuarto de guardia con ventana hacia la playa de estacionamiento. Una habitación mayor se usaba para reparar los artículos del hogar, eléctricos y electrónicos robados en los allanamientos. Desde el 8 de junio de 2005, el predio pertenece a la Ciudad luego de un convenio firmado con el Gobierno nacional. Ahora es "sitio histórico". Ubicación: Provincia de Córdoba, sobre la ruta nacional Nº 20 aproximadamente a 12 km de la capital provincial, en el tramo que une a ésta con la Ciudad de Villa Carlos Paz, en las inmediaciones de Puente Nuevo que conecta con la entrada a Malagueño. Sus instalaciones están sobre una loma a mano derecha en dirección a Carlos Paz, son visibles desde la ruta. Enfrente se encuentra la fábrica "Corcemar". Descripción: Constaba de cuatro edificios de ladrillo a la vista, tres de ellos comunicados entre sí por una galería, de éstos, dos eran utilizados por los oficiales y suboficiales como dormitorios y oficinas administrativas, el tercero era la cuadra donde se alojaban los detenidos. En un extremo de la cuadra estaban los baños, en el opuesto, cuatro oficinas para interrogatorios y tortura y una para enfermería. El cuarto edificio, independiente de los anteriores, era utilizado como garaje. TESTIMONIO DE TERESA CELIA MESCHIATI Sobre el campo de concentración "La Perla", Córdoba-Argentina. AQUI:TESTIMONIO DE TERESA CELIA MESCHIATI Sobre el campo de concentración "La Perla", Córdoba-Argentina. [/size]Gracias a los que me mandaron mp para alentar.gracias a los que se toman diez segundos para comentar.gracias a los que se esfuerzan en hacer un post. El finde se viene la tercera parte. Primera parte Aqui: