notengoapodoyque
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HistoriaAlexander Sawney Bean nació en el siglo XVI, en la región de Lothian Este, cerca de la ciudad de Edimburgo, en Escocia. Su padre era aparentemente un hombre honesto que se dedicaba sobre todo a excavar canales de riego y levantar cercas, pero Sawney tenía otras inclinaciones. Junto con su concubina Agnes Douglas se fue a vivir a una cueva en la costa de Bannane Head, cerca de Galloway. La entrada era una pequeña grieta a través de la cual se extendía una cueva de alrededor de una milla. Esta caverna les sirvió como hogar a los Bean durante los próximos veinticinco años. Al principio subsistían de las pertenencias que robaban a viajeros, a los cuales asaltaban y asesinaban. El incesto era una práctica habitual en la caverna, de tal forma que se mantenían relaciones entre hermanos, padres, madres e hijos. La necesidad de comida iba en aumento, pues la familia seguía creciendo. La solución a sus problemas, la seguían encontrando en los viajeros que asaltaban, pero ésta vez transportaban el cadáver a la caverna, donde era descuartizado y devorado. Se aficionaron a la carne humana. Los restos eran generalmente arrojados al mar, y las olas solían dejarlos en playas cercanas, para horror de los pobladores. Estos restos suscitaban las más diferentes teorías. Una de ellas era que los viajeros podrían estar siendo atacados por una manada de lobos; sin embargo, ésta hipótesis no se sostuvo durante mucho tiempo pues no sólo desaparecían individuos que viajaban solos, sino que también grupos de cuatro o cinco personas que iban a pie, pero nunca a mas de dos si iban a caballo. Eran muy cuidadosos asegurándose las posibles vías de escape y nunca dejaban a nadie con vida.Varios viajeros fueron detenidos como sospechosos y ahorcados erróneamente con el apoyo de alguna prueba circunstancial. También fueron ajusticiados varios posaderos, sin otro motivo que el de haber alojado en sus posadas a algunas personas que posteriormente habían desaparecido sin dejar rastro. Se sospechó que habían asesinado a aquellas personas en sus establecimientos y enterrado después los cadáveres en lugares donde no resultara fácil descubrirlos. La justicia se ejerció con la mayor severidad imaginable, a fin de evitar aquellas frecuentes y atroces hazañas; hasta el punto de que muchos posaderos que vivían en la zona occidental de Escocia, abandonaron sus negocios, temiendo correr la misma suerte, y buscaron otras ocupaciones.El descubrimiento de la familia Bean tuvo lugar en las siguientes circunstancias: Un hombre y su esposa, montados en el mismo caballo, regresaron un atardecer a su hogar, después de haber visitado una feria, y cayeron en la emboscada de aquellos asesinos, que se lanzaron furiosamente sobre ellos. El hombre se defendió valientemente con su espada y pistola, pero su pobre mujer cayó del caballo e inmediatamente fue asesinada ante los ojos de su marido, ya que las mujeres la degollaron y empezaron a beber su sangre con tanto placer como si fuera vino; después le abrieron el vientre y le sacaron las entrañas. Mientras el hombre luchaba desesperadamente por su vida, un grupo de personas que regresaba a casa tras haber pasado el día en la misma feria que la infortunada pareja, escucharon unos gritos y al acercarse al lugar del tumulto fueron testigos del horrendo espectáculo, y de la pelea entre el hombre y 25 atacantes de aspecto salvaje, por lo que al verse descubiertos el grupo de los Bean huyó hacia las colinas para refugiarse en su madriguera.El hombre, que era el primero que salía con vida de una emboscada del los Bean, contó a los recién llegados lo que había sucedido y les mostró el cadáver de su esposa, que los asesinos no habían podido llevarse. Todos quedaron estupefactos y ahora ya existían pruebas sobre las misteriosas desapariciones; le llevaron con ellos a Glasgow y pusieron el asunto en conocimiento de los magistrados de la ciudad, los cuales informaron inmediatamente al rey.James VI, rey de Escocia (que luego sería rey de Inglaterra con el nombre de James I) de Inglaterra, al tener conocimiento de lo sucedido decidió tomar serias medidas: envió a 400 soldados acompañados de perros de caza a la zona; los perros hallaron rápidamente la entrada de la caverna, el fuerte olor a carne les facilitó la búsqueda.Los soldados penetraron en la cueva siguiendo el pasadizo en forma de zig-zag hasta llegar al hogar de los Bean. Allí encontraron a 48 personas: Beane y su mujer, sus 8 hijos, 6 hijas, 18 nietos y 14 nietas, fruto de los continuos incestos entre todos ellos. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunos trozos de carne habían sido salados, con intención de conservarlos para los siguientes meses.El rey los calificó como bestias salvajes no merecedoras de juicio alguno. Tanto Sawney como los 26 hombres del clan fueron torturados y desmembrados en público ante el clamor de la multitud. Después de haber sido espectadores del justo castigo inflingido a los hombres, la esposa, las hijas y los nietos fueron quemados en tres hogueras distintas. Se estimada en 1000 el numero de victimas de los Bean, así mismo existen dudas como el momento en que realmente ocurrió la historia, se habla de que los Bean habrían vivido mucho antes de la época de James VI; incluso se los ubica en tiempos de Robert Bruce, en el siglo XIV. Sin embargo eso no impidió que el director Wes Craven se inspirase en ellos para crear en 1977 la película The hills have eyes, en la cual la familia incestuosa y caníbal habita en el desierto de Nuevo México. La remake del film realizada en 2006 fue estrenada en América Latina con el inexplicable título de “El despertar del Diablo”, y añade el factor nuclear a la ecuación en el que la familia está compuesta por mutantes afectados por pruebas atómicas realizadas décadas antes en el desierto.

RELATO DE UN BOSNIO Nací hace ya 27 años en una aldea cercana a Sarajevo. Me llamo Radovic y procedo de una familia musulmana. Mi vida no ha sido como la de cualquier persona de la Europa occidental. He vivido muy de cerca el conflicto de mi país y este hecho me ha marcado dolorosamente, al igual que a muchos otros bosnios. Con tan sólo 12 años mis padres murieron asesinados por un comando militar ultranacionalista. Mi hermano Fehim, que tenía 15 años, se ocupó de mí. Hemos tenido que vivir escondidos en la buhardilla de nuestra casa, sobreviviendo con los pocos recursos que teníamos durante seis meses,hasta que fuimos descubiertos por un comando enemigo. Sólo recuerdo que me arrastraron muy bruscamente por los brazos, mientras dejaba atrás a mi hermano. De lo que pasó con Fehim no supe nada más, no recuerdo nada, ignoro qué es de él; sólo espero encontrarlo algún día y darle las gracias por saber cuidar de mí durante esos durísimos momentos. Me sacaron de mi casa. No tenía ni idea de lo que iba a suceder, de lo que me iba a pasar. Tenía 12 años y no era consciente de la situación tan crítica que se vivía en mi país. La primera sensación que invadió mi cabeza al salir de la pequeña buhardilla fue la impotencia, la desesperación, tal vez la ira... sentimientos indescriptibles inundaban mi mente. La inmensa pobreza desolaba las calles. Las casas destruidas, las ruinas y cuerpos inertes asediaban las aceras. Egoístamente, sólo me preocupaba por descubrir si alguno de esos cuerpos era el de mi hermano. Me introdujeron en un camión como si de una alimaña se tratase. Cerraron las puertas y por un instante mi mundo se paralizó. Descubrí que dentro se encontraba mucha más gente: niños, ancianos, jóvenes, adultos, todos ellos acorralados en aquel pequeño espacio. Me asusté muchísimo, sus rostros reflejaban actitudes dolorosamente tristes. Demasiadas emociones para tan poco tiempo. A mi lado había un anciano que mantenía una conversación con una señora extremadamente desaliñada, con ropas rotas y sucias. En lo que decían entendí algo relacionado con un campo de concentración. El camino de ida fue eterno y al final llegamos a nuestro terrorífico destino Jajinci (campo de concentración situado en Belgrado). Nos dejaron en una gran plaza rodeada por altos edificios tétricos y siniestros, totalmente desconocidos para mí. Un general nos dividió en grupos y señalaron a cuatro hombres de mediana edad. Uno de ellos estaba llorando y suplicando piedad, mientras un niño pataleaba desconsoladamente. Los acorralaron contra una pared ante la mirada atónita de las docenas de personas que allí se encontraban. Sin pronunciar una sola palabra el general les disparó. Los hombres se derrumbaron formando un gran charco de sangre a su alrededor. Gritos y chillidos evidenciaron el caos, hasta que los militares allí presentes nos obligaron a meternos en uno de los edificios por lo que parecía la puerta principal. Un grupo de aproximadamente ocho niños abandonaba la plaza desconociendo su aciago destino. A nuestro grupo nos enseñaron nuestras estancias comunes, por así llamarlas, con mugrientas literas apiladas de manera desordenada y con escasas mantas.De sol a sol ejercíamos trabajos duros, que requerían una gran preparación física. Nuestra única comida era dos rebanadas de pan. Así transcurrían los días mientras iban cayendo amigos, compañeros. Tras años de continuos abusos el 14 de diciembre de 1995 fuimos liberados por un grupo pacifista. La pesadilla había terminado. Muchos no corrieron la misma suerte que yo, pero nunca serán olvidados. Muy a mi pesar, rehice mi vida teniendo presente el calvario que había padecido y recordando a mi hermano aún desaparecido. En estos momentos vivo en Italia junto a la persona que más me ha ayudado y con la que tengo un hijo, Fehim, en honor a su tío. Esta trágica experiencia me acompañará hasta el resto de mis días y en un futuro trataré de inculcar a mi hijo los valores fundamentales que deben prevalecer en la sociedad: LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD.Vista panorámica de la ciudad de Sarajevo y un temón para escuchar con la historia detrás de la canciónProbablemente ninguna otra canción escrita a lo largo del siglo XX describe la esencia de esos años como lo hace “Miss Sarajevo”. Para mí, esta pieza es el siglo XX en estado puro, por encima incluso de una creación tan extraordinaria como “Cambalache”.No estoy diciendo que “Miss Sarajevo” sea la canción más bella ni la que tiene la letra más profunda de todas las fabricadas a lo largo de esa centuria. Simplemente digo que es, a mi juicio, la que mejor expresa todo el horror y toda la estupidez que se llegaron a acumular a lo largo de un siglo que, por otra parte, resultó pródigo en horrores y estupideces.La anécdota en la que se basa “Mis Sarajevo” ocurrió durante la guerra de los Balcanes, en los primeros años noventa. La ciudad de Sarajevo, capital de la Bosnia musulmana entonces recientemente independizada, fue sitiada durante tres años por los serbobosnios, ante la pasividad cuando no la indiferencia de la comunidad político-diplomática internacional. Sin embargo, las imágenes que generó aquel cerco salvaje dieron la vuelta al mundo y convulsionaron a millones de personas, incrédulas ante el espectáculo carnicero que se estaba desarrollando en el centro de la civilizada y democrática Europa.La fuerte sensibilización de la opinión pública internacional acerca de los padecimientos de los sitiados, allanó el camino al esfuerzo propagandístico a nivel mundial del gobierno bosnio-musulmán, cuyos dirigentes –en el fondo, tan criminales como los serbo-bosnios o los croatas-, reclamaban en exclusiva para su causa el papel de víctimas de la tragedia desencadenada tras la voladura de Yugoslavia como Estado, y decían representar la modernidad y el pluralismo europeos en materia política y cultural frente a la barbarie sectaria y fascista que supuestamente encarnaban los serbios, especialmente los serbobosnios.En el momento en que comenzó a filtrarse en algunos medios informativos –pocos- que entre los nacionalistas bosnio-musulmanes ganaban peso los islamistas y que combatientes islamistas fanáticos provenientes de Afganistán y de otros países árabes estaban incorporándose al ejército bosnio-musulmán, el gobierno de Sarajevo concibió una acción propagandística que debía contribuir a relanzar su imagen internacional como entidad pluralista, laica y tolerante.La acción consistió en la convocatoria de un concurso de belleza, que debería designar por primera vez una Miss Sarajevo. Alrededor del evento se realizó un extraordinario esfuerzo difusor impulsado por diversos gobiernos europeos, en el que entre otros medios públicos y privados participó directamente la organización televisiva europea Eurovisión, que se encargó de retransmitir el certamen a todo el mundo.La mayoría de las muchachas que participaron en el concurso mostraban en su físico las huellas de dos años de privaciones causadas por el cerco a su ciudad. Un desfile de adolescentes malnutridas en traje de baño se paseó ante las cámaras de televisión, en una ceremonia esperpéntica que dejaba en mantillas cuanto se había visto anteriormente en materia de concursos de belleza. De la chica que ganó, una cría de 17 años, recuerdo el modo en que se le marcaban las costillas como consecuencia de la deficiente alimentación.La ironía suprema radicó en el premio conque el gobierno bosnio obsequió a la ganadora: un viaje de peregrinación a La Meca.Esa incongruencia, esa suprema contradicción, ese disparate surrealista en suma, es lo que cuenta “Miss Sarajevo”, canción original de U2 pero cuya mejor versión fue grabada por George Michael, artista británico de origen griego, en su extraordinario disco “Songs from the last century”.Is there time to turn to MeccaIs there time to be a beauty queenDice la canción, y también:Here she comes, heads turn aroundHere she comes, to take her crown.Y, en fin, concluye:Here she comes, beauty plays the clownHere she comes, surreal in her crown.Efectivamente, surrealista fue su corona…Hay quién dice que Miss Sarajevo fue victima del fuego cruzado en uno de tantos combates callejeros de aquella Bosnia Carnicera…
La periodista Mary Harper, logro entrevistar a un ex pescador devenido en pirata. Cuando los piratas somalíes son arrestados, muchas veces las autoridades enfrentan la dificultad de dónde enviarlos para que sean procesados judicialmente, pues Somalia, desde hace varios años, carece de un gobierno estable.Algunos, sin embargo, han sido enjuiciados y encarcelados en el territorio de Somalilandia, una región ubicada en el noroeste de Somalia, que se autodeclaró república independiente hace 20 años.Yo fui a la prisión de Hargeisa."No puedes venir así como así y pretender ver los piratas", dijo un comandante de la prisión."Ellos son muy peligrosos y, de todas maneras, están hartos de los periodistas porque –dicen- tratan esta prisión como si fuera un museo de piratas."No. No. Y no otra vez"."Quizás podría sacar a un pirata de su celda y permitirle que hable conmigo", le sugerí.Tras un rato largo y un gesto de resignación, el funcionario accedió a mi petición.Me permitió pasar hacia unos patios de arena donde algunos hombres caminaban en uniformes de color azul brillante.Nos detuvimos para conversar con ellos.Uno de ellos se encontraba ahí por pelear con sus padres, mientras que otro por infligir lesiones corporales graves.Cuando pasamos por las celdas, observé que en cada una de ellas había unos 10 hombres, cuyos rostros sudorosos brillaban en la oscuridad.Tras atravesar puertas pesadas y corredores extensos, llegamos a un cuarto cuyo espacio estaba casi totalmente ocupado por una mesa grande y brillante.El comandante me dijo que me sentara y que esperara.La gente entraba y salía, algunos se sentaban en las sillas que rodeaban la mesa.¿Y el pirata?Farah Ismael Elih Después de sentarme silenciosamente por un buen tiempo, pregunté cuándo iba a venir el pirata."Él ya está aquí", alguien dijo haciendo un gesto que apuntaba a un hombre que llevaba un gorro blanco tejido y que estaba en el otro extremo de la mesa.Me sorprendí, pues estaba esperando que trajeran a alguien esposado y encadenado. Este hombre era una de las personas que se había sentado previamente.Dije que necesitaba estar más cerca de él para poder grabar su voz. Él vino y se sentó a mi lado.Aunque su cara es afable y sus ojos son brillantes, si hubiese querido, me pudo haber golpeado sin mayor dificultad.Me dijo que su nombre es Farah Ismael Elih, que tiene 48 años y que provenía de la ciudad portuaria de Bossasso.Se veía relajado y bien vestido. Llevaba unas sandalias rojas, una camisa manga larga y una pequeña toalla blanca alrededor de su cuello.Prendí mi grabadora y empecé la entrevista.Sin arrepentimientosFarah Ismael Elih no se disculpó por lo que había hecho y me explicó lo desafortunado que había sido cuando lo aprehendieron en su primera incursión pirata.Señaló que había decidido cambiar de trabajo. Abandonó la pesca y se embarcó en la piratería porque los barcos extranjeros habían saqueado las aguas somalíes y se habían llevado sus peces.Me contó con qué facilidad había comprado una lancha rápida, un rifle AK-47 y una bazuca en un mercado local.Fue sentenciado a 15 años de prisión, pena que se redujo a 6 años tras una apelación.Ya ha pasado tres años tras las barras y no tiene la menor idea sobre dónde están su esposa e hijos. No ha tenido contacto con ellos.Cuando terminamos la entrevista, se sentó nuevamente en su silla y me lanzó una mirada penetrante."Ahora", me dijo, "me toca a mí entrevistarla". Me tomó totalmente desprevenida. Sabía que la respuesta correcta era rechazar la propuesta de una manera muy educada argumentando que mi trabajo como periodista se basa en hacer entrevistas.Pero algo dentro de mí me dijo que le diera una oportunidad.Empezó el bombardeo de preguntas. Las fáciles, primero."¿Cómo se llama?"."¿De dónde es?"."¿Es realmente una periodista?".A partir de ahí comenzó una suerte de ataque: "¿Usted realmente qué espera sacar de mi entrevista" ."¿Qué quiere obtener?"."¿Cuál es el punto?". Mi mente se quedó en blanco. Realmente tuve que pensar la respuesta. Esa fue una buena pregunta.Le dije que he hecho muchos reportajes sobre la piratería somalí y que quería entender por qué los piratas hacían lo que hacían.Le comenté que los medios de comunicación tienden a contar las mismas historias sobre los piratas y que yo deseaba hacer algo diferente.Ese fue el punto de partida para que Ismael Elih pronunciara un apasionado discurso.Me dijo que les hacía un llamado a todos los piratas somalíes para que trabajaran más, para que secuestraran más embarcaciones hasta que la comunidad internacional confiscara todos los barcos pesqueros ilegales.He conversado con varios piratas somalíes en los últimos años y casi todos justifican sus acciones basados en el actuar de los voraces pesqueros extranjeros.Sin embargo, la evidencia indica que un creciente número de criminales comunes se están convirtiendo en piratas porque han visto las jugosas recompensas que pueden obtener.Rescates de millones de dólares han sido pagados para la liberación de barcos y sus tripulaciones y es claro que no sólo los ex pescadores son los que se están beneficiando.Toda una economía pirata se ha desarrollado, con miles de personas participando en ella, incluyendo negociadores, aseguradoras, consultoras de seguridad e incluso cocineros para los secuestrados.Pero son sólo muy pocos, como Farah Ismael Elih, los que salen al mar con una pequeña lancha rápida y terminan en prisión. video de como actua la marina portuguesa para conbatir a los piratas
Una madre afgana adictaUna adicta, una mujer llamada Karima, comparte su hogar con sus padres, que también son adictos y otros familiares en una pobre barriada situada en las laderas de una colina en Kabul. Los consejeros locales contra la droga manifiestan que en la barriada hay miles de adictos.En una tarde reciente, Karima corre las cortinas de la ventana de la habitación que comparte con sus seis niños. Sus manos tiemblan, saca un viejo sobre de debajo de un tapete de plástico. Dentro hay bolitas de opio, que aplasta dentro del papel de un cigarro vaciado que enciende.“Cuando fumo esto ya no siento desdicha alguna. Mis nervios se calman. Si no lo hago me vuelvo loca”, dice Karima.Sus niños, de corta edad, sufren los efectos de estar bañados por el humo del opio y la heroína desde que nacieron. No asisten al colegio.La mayor es Fahima. A sus doce años, tiene el tamaño de un niño de seis. Tiene grandes ojos marrones y varias calvas en la cabeza debido a la desnutrición.Fahima es la persona a quien su madre envía fuera de casa a comprar las drogas para alimentar su hábito.“Mamá no deja de darme la lata para que le consiga hashish y opio para poderse sentir feliz. Si no lo usa, se enfada y nos pega a todos”, dice Fahima.Los crecientes porcentajes de abuso de drogas están en parte motivados por el extendido desempleo y la agitación social en Afganistán bajo los talibanes y durante la guerra comandada por EEUU que empezó en 2001. Otro factor es el flujo de refugiados afganos que han regresado de Irán, muchos de ellos convertidos allí en adictos a la heroína.Y exacerbándolo todo está la sobreabundancia de opio y heroína en Afganistán, el mayor cultivador de adormidera del mundo.Los adictos dicen que la heroína es un modo barato de olvidar sus miserables existencias.Los hombres se reúnen entre drogas y mugreEn Kabul, los hombres se reúnen a diario en lo que era el Centro Cultural Ruso para conseguir su chute de heroína. Al menos 1.500 de ellos se acurrucan entre las sombrías ruinas, vigiladas por policías con equipo antidisturbios.Utilizan mecheros para calentar la pasta de heroína sobre papel de aluminio. Después lo inhalan mediante delgados tubos de plástico o dentro de un cigarrillo vaciado. El reconocible humo de la heroína rodea a los hombres como una gruesa manta.Algunos de los adictos yacen sobre el suelo. Hay basura, heces y orina por doquier.Pero parecen ajenos a todo. Todos están fumando y pidiendo limosna.La abundancia de drogas incrementa la demandaJean-Luc Lemahieu, de Naciones Unidas, lo llama el “efecto Coca-Cola”. La extendida abundancia y permisibilidad de las drogan las hacen tan omnipresentes y disponibles como los refrescos.“Lo que la gente olvida siempre es que no sólo la demanda crea oferta, sino que la oferta crea demanda”, dijo Lemahieu, el representante en Kabul de la Oficina contra la Droga y el Crimen de Naciones Unidas.Pero incluso uno o dos dólares al día, que es lo que cuesta un chute de opio o heroína en Afganistán, puede ser fácilmente inalcanzable.Volviendo al barrio bajo de Kabul, Karima empieza a llorar al recibir una visita de las consejeras para el tratamiento a drogadictos.Karima dice que cogió a su hija de cinco años, Raisa, y que el pasado mes la llevó al mercado para venderla porque estaba desesperada por encontrar dinero. Pero no pudo hallar un comprador.Durante meses, los trabajadores de un centro local para el tratamiento a los drogadictos han intentado hacer que Karima y su familia sigan un programa de rehabilitación.Saida, una consejera centro Nejat (“Rescate”) para el tratamiento contra la droga, está horrorizada.El sufrimiento de los niños“¿Cómo puedes ser tan egoísta?”, dice a Karima. “No me digas que habrías utilizado el dinero para alimentar a tu familia. Habrías gastado el dinero en drogas y después habrías ido y vendido a otro de los niños”.Saida y sus colegas visitan el alojamiento unos días después para encontrarse con una sorpresa aún más desagradable.Fahima, la hija de doce años, está aspirando una profunda calada del cigarrillo de su madre lleno de heroína, opio y hashish.La mujer pregunta: “¿Por qué lo haces? ¿Es que te gusta el sabor”Fahima admite que sí.____________________________________________________________________________________________Alrededor de un millón de afganos son adictos al opio, que se utiliza para procesar heroína y forma parte de la savia de la economía de Afganistán, que se exporta mayormente a través de Irán.El dinero de las drogas sirve para financiar el islamoterrorismo y debilitar a la juventud occidental.En muchas zonas rurales de Afganistán, como la remota provincia de Balkh, el consumo de opio ha devenido en una tradición arraigada y forma de vida, con casi todos los habitantes adictos a la droga._____________________________________________________________________________________________Julie Jacobson nos expone la cruda realidad de una aldea en Afganistán atrapada por una de las enfermedades más destructivas de nuestros tiempos, la adicción a las drogas, esta serie de imágenes muestra a una familia entera esclavizada por su adicción al opio, llegando al punto de vender sus animales, sus tierras y hasta su comida del día para poder comprar su droga.Se abre la puerta de casa de Beg y el espeso humo del opio sale corriendo hacia el aire frío de la montaña. Apenas pasan de las 8 a.m. y la familia de seis personas, incluyendo a un bebé de 1 año de edad ya están acurrucados alrededor de la pipa de opio. Beg, de 65 años, inhala y exhala una nube de humo, pasa el tubo a su esposa, ella se lo pasa a su hija, la hija sopla el humo hacia la boca del bebe y sus pequeños ojos ruedan en su cabeza. Sus rostros están demacrados, su cabello enredado, huelen.En decenas de aldeas de montaña en este rincón de Afganistán, la adicción al opio se ha vuelto tan arraigada que familias enteras son adictos, la adicción se mueve de casa en casa infectando a comunidades enteras. De una sola familia hace años, hasta por lo menos la mitad de la población de Sarab, 1850 son adictos ahora.Afganistán suministra casi todo el opio del mundo, la materia prima utilizada para fabricar heroína y aunque se exporta la mayor parte de la cosecha mortal, se deja suficiente para formar un ciclo de adicción. Hay por lo menos 200, 000 adictos al opio y la heroína en Afganistán.A excepción de unas pocas alfombras sucias, la casa de Beg no tiene prácticamente nada, ha empeñado todas las pertenencias de su familia para pagar por drogas. “Estoy avergonzado de lo que me he convertido”, dice Beg, “He perdido mi autoestima, he perdido mis valores, tomo la comida de este niño para pagar por mi opio” dice señalando a Mamadin, su nieto de 5 años de edad, “Simplemente se queda con hambre”.“Llevo fumando opio por 18 años” dice Jan quien envió a su hijo de 14 años a trabajar con los traficantes de drogas para ayudar a pagar los narcóticos.Los antepasados de Beg eran dueños de muchas de las tierras de la aldea, localizadas junto a un arrollo que brota al final de un cañón en la provincia de Badakshan. Beg alguna vez tuvo 1200 ovejas, las vendió para pagar las drogas, sus tierras siguieron.Ha convertido su espaciosa casa, una vez llena de alfombras ornamentales, en una capa de barro. Cultiva papa en lo último que queda de sus campos y cada vez que llega el tiempo de cosecha, tiene que tomar una decisión, dar a de comer a sus nietos o comprar opio, usualmente se queda con las drogas.Necesidades básicas como el jabón hace tiempo quedaron olvidadas, “Si tenemos 50 centavos, compramos opio y lo fumamos, no lo utilizamos para comprar jabón y lavar nuestra ropa” explica Raihan, hija de Beg y mamá del bebe de 1 año. El niño lleva una camisa sucia y no lleva ropa interior, “Puedo estar sin comida, pero no sin opio”.Raihan ya era adicta al opio durante su embarazo haciendo a su hijo adicto desde el nacimiento, “Cuando nació, lloraba día y noche, pero cuando ella sopla el humo en su cara, se duerme” dijo Beg.Los pocos centros de tratamiento del país están en ciudades lejos de aldeas como esta. Incluso aquellos que pueden llegar a las ciudades a menudo no pueden obtener ayuda. La clínica en la provincia de Takhar, la más cercana a Sarab, tiene una lista de espera de 2000 personas y sólo 30 camas. Así que los aldeanos se están literalmente ahogando en opio.También consumen cuando están enfermos, basándose en sus propiedades anestésicas, ya que el opio también es utilizado para hacer morfina, “El opio es nuestro médico”, dice Beg, “Cuando te duele el estomago, fumas, después un poco más y un poco más y después eres adicto, una vez que estas atrapado, se acabó, estás acabado”.La adicción a cualquier tipo de droga es un problema que no se debe subestimar ni tomar a la ligera, realmente dudo que haya una persona que pueda controlar del todo su uso, sus propiedades analgésicas, sedantes o alucinantes pueden llevarte a falsos mundos o falsos estados de tranquilidad, pero finalmente regresas a una realidad en la que la adicción te está esclavizando, destruyendo y consumiendo poco a poco o simplemente tal vez nunca tienes la posibilidad de regresar. Definitivamente un tema controvertido.