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mrodriguez21

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Primer post: 4 may 2011Último post: 31 oct 2011
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Cómo saber si un adolescente consume drogas
Salud BienestarporAnónimo5/4/2011

Cuando un joven consume drogas o es adicto a alguna sustancia, presenta cambios en su conducta y en la forma de relacionarse con los demás, que son fáciles de notar para quienes conviven con él o forman parte de su entorno. Sólo basta con prestar atención a ciertas actitudes o hábitos para darnos cuenta si el chico o la chica está consumiendo sustancias que no son apropiadas para su salud. A continuación, brindaremos una serie de herramientas para poder detectar si su hijo, amigo, nieto, sobrino o quien sea, hace uso de las drogas. Cambio de amistades: Los jóvenes que comienzan a consumir generalmente cambian a los amigos que siempre han tenido, por otros que consumen Síndrome amotivacional: El joven no encuentra motivación en ninguna actividad de las tradicionales o de las que siempre ha compartido con su familia, comienza a aislarse de su grupo familiar. Cambio de costumbres: Generalmente los jóvenes cambian sus hábitos, esto como consecuencia de sus nuevas amistades y "actividades", por lo que este punto se vuelve trascendental en detectar el inicio del consumo. Descuido personal: Generalmente los jóvenes que consumen sustancias descuidan su vestimenta y muchas veces son menos preocupados por su aseo personal. Salidas permanentes del hogar: Los jóvenes necesitan salir a compartir con sus nuevos “compañeros de drogas", y a abastecerse de drogas por lo que comienza una suerte de salidas misteriosas y a horas que antes no eran comunes, el joven comienza a mentir con relación a sus actividades o simplemente a no comunicar que hace. Cambios en la personalidad: Dependiendo del tipo de drogas consumidas se producen diferentes cambios en su personalidad, ya que algunas de estas son depresoras y otras estimulantes del Sistema Nervioso Central, por lo que según el tipo de sustancia puede pasar de momentos de depresión a situaciones de euforia, además de esto puede darse la angustia por la falta de sustancia o la manifestación descontrolada de algún sentimiento guardado y que aflora al estar bajo la ingesta de la droga. Ausencia escolar: Este es un buen termómetro de medida del inicio de consumo de sustancias, ya que los jóvenes comienzan a " ratearse " y a tener reiteradas ausencias del establecimiento educacional, en muchas oportunidades los padres ni siquiera desconfían ya que son ellos mismos quienes dejan a su hijo en la puerta del colegio , pero una vez que se van los jóvenes se las ingenian para no entrar, o a veces no entran a determinadas clases que no son de su agrado, por esto es recomendable que los padres se interesen por la situación de asistencia escolar de sus hijos. Desaparición de objetos: Es común que en la casa de un joven que comienza a usar drogas comiencen a desaparecerse pequeños objetos, al inicio ni siquiera de tanto valor económico, otras veces inventan que los asaltaron y les robaron camperas, zapatillas, u objetos de valor. Esto es lógico si consideramos que las drogas no son gratuitas y que producen tolerancia, esto quiere decir que de a poco van necesitando de dosis cada vez más altas para lograr el mismo efecto. Pupilas contraídas o dilatadas, ojos enrojecidos y/o pequeños, congestión nasal, etc.: Estas son algunas de las manifestaciones visibles que pueden darnos indicios de consumo de sustancias, ya que con el uso de ciertos estimulantes hay contracción pupilar y sudoración de manos. Con la marihuana se enrojecen los ojos, pero los jóvenes son hábiles y usan descongestionantes oftálmicos por lo que también el frecuente uso de estos elementos debe hacernos sospechar. Irritación nasal en el caso de inhalación de ciertas sustancias como la cocaína . Alteraciones en el apetito, peso corporal o sueño: Este es otro de los aspectos importantes para una detección precoz, a pesar que hay que tener en cuenta que los adolescentes son voraces y comen en demasía, pero el comer mucho puede ser resultado del consumo de marihuana la que entre sus efectos abre el apetito, sin necesariamente subir de peso. El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de su olor característico, produce aumento de peso por el gran aporte calórico que significa el alcohol mismo. La cocaína y anfetaminas en cambio son anorexígenos, esto quiere decir que quitan la sensación de hambre, por lo que normalmente el joven baja de peso, un caso más extremo de baja de peso importante lo presenta el consumo de Pasta Base de Cocaína. El sueño también se ve alterado ya que por lo general el consumidor de drogas duerme mal o no duerme, también sucede que cambia los días por las noches invirtiendo los ciclos normales de sueño vigilia. Si se siente interpretado con las características anteriores e identifica plenamente a su hijo o pariente, preocúpese y consulte a un centro especializado en este mismo portal. Es muy importante tener en cuenta que muchos jóvenes presentan algunas de las características abajo enunciadas sin por ello ser consumidores de drogas, ya que muchas de ellas son propias de la adolescencia. Sin embargo si reúne gran cantidad o todas ellas, lo mejor sería consultar a un especialista ya que hay altas probabilidades de que sí esté consumiendo sustancias psicotrópicas. Fuente: Tratamiento Droga

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Las Nuevas Drogas
Salud BienestarporAnónimo7/14/2011

Las nuevas drogas suelen sintetizarse en laboratorios clandestinos. Algunas son legales para uso distinto del consumo humano -jardinería, aromaterapia, etcétera-, o han sido utilizadas en farmacología humana y descartadas por su toxicidad. No están en la lista de sustancias contraladas por la ONU, algunas son de reciente aparición pero otras, son antiguas sustancias redescubiertas. Se presentan en forma de polvo, pastillas o comprimidos. Fundamentalmente se fuman o inhalan, también se consumen por vía oral y rectal. Se toman combinadas con otras sustancias y alcohol. Hay pocos datos sobre sus propiedades farmacológicas, toxicidad y seguridad en humanos. Se adquieren en Internet o en tiendas especializadas. En los cinco años que lleva en vigor el sistema de alerta activado por la Unión Europea, se ha notificado la aparición de 115 nuevas sustancias psicoactivas en el mercado. De ellas, el año pasado se descubrieron 45, casi el doble del ejercicio anterior. Resultan difíciles de detectar, ya que habitualmente surgen primero en pequeños grupos y en localidades específicas. Por un lado están las drogas de síntesis: las anfetaminas, psicoestimulantes, como el speed o el cristal; las entactógenas (propician el toqueteo), como la MDMS, MDA y MDEA, la mefedrona (también llamada miau-miau); las alucinógenas (DOB, ODM, PMA) y la ketamina, que se obtiene a partir de un anestésico utilizado en veterinaria, la arilpiperazina, derivada de un medicamento utilizado para tratar las infecciones de lombrices y otros parásitos. Un segundo grupo sería el de las “legal highs” (“locura legal”), formado por sustancias heterogéneas que incluyen mezcla de hierbas, drogas de diseño y píldoras para fiestas (party pills). El tercer grupo es el formado por cannabinoides sintéticos, que incluye una mezcla de hierbas exóticas y extractos de plantas aromáticas. Internet ha surgido como el nuevo gran mercado global para el comercio de sustancias psicotrópicas y ofrece a los establecimientos minoristas la posibilidad de vender al público general sustancias alternativas a las drogas controladas. Se identificaron 115 y 170 tiendas on line en el 2009 y 2010, respectivamente. La mayoría están ubicadas en 17 países europeos: el Reino Unido, Alemania, los Países Bajos y Rumanía, fundamentalmente. Los legal highs, los cannabinoides, los hongos alucinógenos y el ácido gammahidroxibutírico o (GHB), también llamada droga de los violadores, un compuesto que usaban los levantadores de pesas para estimular el crecimiento muscular, que en años recientes ha adquirido cierta popularidad como droga recreativa entre jóvenes que usan drogas y frecuentan discos.

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Adicciones online: cómo prevenirlas en una sociedad 2.0
Salud BienestarporAnónimo10/28/2011

La explosión del uso de redes sociales, los smartphones, internet 2.0 y los nuevos videojuegos, las adicciones a las nuevas tecnologías o tecnoadicciones se convirtieron en un fenómeno común que afecta tanto a grandes y chicos.Era raro escuchar hablar de ellas algunos años atrás pero con la incorporación de cada vez más dispositivos como el Iphone, las tablets, los blackberrys, el PSP, la playstation y las nuevas aplicaciones webs como redes sociales o gadjets, las adicciones online comenzaron a tomar dimensión en el último tiempo.Mientras que a muchos les parecía poco serio al principio, este trastorno demanda cada vez más consultas y tratamientos en centros terapéuticos de adicciones. Para que el cuadro no se vuelva serio, siempre es bueno trabajar en la prevención, al igual que como las adicciones convencionales como la drogadicción y el alcoholismo.Entre las formas más comunes que se presenta este tipo de adicciones se encuentran: las apuestas y los juegos de póker online, los juegos de azar, la adicción a las redes sociales (Facebook, Twitter, etc.), videojuegos, juegos de rol y adicción al blackberry, iphone o los smartphones.Y si hablamos de síntomas, estos se manifiestan de forma física y psicológica. Los más comunes son alteraciones en los estados de ánimo, cambios repentinos del humor, insomio, bajo rendimiento escolar o laboral, stress, descuido personal, ojeras, irritación ocular, migraña, pérdida de la concentración y la memoria a corto plazo, etc.En los casos en que la adicción online combina la adicción al juego como el caso de los sitios de póker o apuestas, también hay consecuencias negativas en la economía del adicto.PrevenciónUna adicción, sea a la sustancia o conducta que fuere, es una enfermedad como cualquier otra que debe ser tratada con seriedad. Por eso no se debe subestimarlas, aunque tengan que ver con cosas de todos los días como la PC, el celular o los videojuegos.Para que nuestros hijos no caigan en este mal del nuevo siglo, es necesaria la intervención de nosotros, los padres. Por ello se recomienda que se regule la cantidad de horas que pasan frente a la computadora y en Internet y estar al tanto de los sitios que se visitan y lo que se hace, sin caer en la actitud de controlador.Cuando son los adultos los que caen en las tecnoadicciones, es más complicado, ya que muchas veces con la excusa de que es por trabajo, o bien, para distenderse luego de la jornada laboral, pasan horas y horas innecesarias frente a una pantalla, sin poder salir de ella.Si la persona está al borde de caer en la adicción, todavía se está a tiempo de advertirla y recomendarle que salga más que realice más actividades con su familia o amigos y, sobretodo, trate de pasar la mayor cantidad de horas lejos de una pantalla, para cortar con el hábito. Se debe tener presente todas las consecuencias que causa la adicción a las nuevas tecnologías, para tener una dimensión del mal en el que se puede caer. Cuando la adicción es grave, se debe consultar a un profesional, o ponerse en contacto con un centro de tratamiento de adicciones.Fuente: Fundación Manantiales

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Definen a las adicciones como una enfermedad cerebral
Salud BienestarporAnónimo8/17/2011

La Sociedad Médica Estadounidense de Adicciones publicó una nueva definición de adicción que indica que este no es sólo un mal comportamiento La adicción, ya sea al alcohol, juego, drogas, o sexo, es una enfermedad crónica del cerebro, no solo un mal comportamiento o mal criterio, dice la Sociedad Médica Estadounidense de Adicciones, ASAM. Por primera vez ASAM ofrece una posición oficial sobre la adicción, una definición que no sólo establece esta problemática en el marco del abuso de sustancias. La nueva definición de adición, como una enfermedad crónica del cerebro, busca ofrecer a las familias y los doctores otras formas de entender los retos con los que se enfrentan. “Fundamentalmente, la adicción no es tan sólo un problema social, moral o criminal. Es un problema del cerebro, cuyo comportamiento se manifiesta en otras áreas”, explica el doctor Michael Miller, quien coordinó el esfuerzo de ASAM para desarrollar este informe. El documento que plantea esta nueva definición es el resultado de un proceso de cuatro años con más de 80 expertos en medicina de adicción e investigadores de neurología de todo Estados Unidos. En las dos últimas décadas, neurólogos han descubierto cómo las adicciones secuestran diferentes partes del cerebro, lo que explica los impulsos a ciertos comportamientos y el por qué puede ser tan difícil de superar. La declaración de esta organización, publicada en su página web, reaviva la controversia sobre si las personas con adicciones tienen opciones diferentes a las que representan comportamientos peligrosos para la sociedad. “Para simplificarlo, la adicción no es una opción. Los comportamientos adictivos son las manifestaciones de una enfermedad, no una causa”, declaró el doctor Raju Hajala, ex presidente de la Sociedad Canadiense de Adicciones y miembro del comité de la ASAM. Aunque la mayoría de los centros de neurociencia tratan las adicciones a las drogas y el alcohol, ASAM indica que también se puede ser adicto al juego, al sexo o a la comida. Sin embargo, no hay datos fiables sobre para analizar esta área. Fuente: http://fundacionmanantiales.blogspot.com/2011/08/definen-las-adicciones-como-una.html Fundación Manantiales Info Vida

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¿Cuál es la droga que consumía Lindsay Lohan?
Salud BienestarporAnónimo7/19/2011

Crystal Meth, una de las drogas más peligrosas La que consumía la actriz Lindsay Lohan y la llevó a caer en un escándalo tras otro. El Crystal Meth es una metanfetamina altamente adictiva que estimula el sistema nervioso central, provocando euforia y excitación. Le dicen Cristal por su forma que parecen pequeños pedacitos de cristal blanco, aunque también se puede presentar como un polvo blanco o amarillo. En los últimos años cobró fama por ser la favorita de la actriz Lindsay Lohan. Es conocida también como "speed", "met", "tiza", "hielo", o "vidrio". Asimismo, se la llama “píldora del miedo” porque causa la suspensión de la conciencia y la noción de riesgos, o “Day of Birthday” (día de cumpleaños) porque provoca un placer intenso que recuerda al día de nacimiento. En los últimos 15 años, esta droga se hizo muy popular, y se convirtió en una de las más adictivas ya que su consumo aumenta los niveles de dopamina en el cuerpo entre 1000% y 7000% (el crack los aumenta unos 350%). Lindsay Lohan fue condenada a un tratamiento de 90 días por la justicia de EE.UU. para recuperarse a su adicción al Crystal Meth Una vez pasada la sensación de euforia, inmediatamente los daños afectan al organismo. Según explican desde Fundación Manantiales, el consumo de cristal implica un grave peligro para el sistema cardiovascular ya que causa alta presión, latido acelerado o irregular del corazón, y hasta derrames cerebrales por daños irreparables. Una sobredosis de estas metanfetaminas puede llegar a provocar hipertermia o convulsiones, que si no son tratadas a tiempo pueden ser fatales. El abuso crónico de cristal provoca sensaciones de paranoia, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, confusión, insomnio, pérdida de peso y conductas violentas. En cuestión de meses, los rostros 'normales' se convierten en espectros monstruosos y deformes. Los dientes se caen, las encías se contraen, la frente se hunde, los ojos se deforman. La piel se convierte en un estropajo, se llena de granos, pústulas y quistes. Antes y después de consumir Crystal Meth La necesidad de consumo de este tipo de droga no es diaria, sino que es esporádica, lo que no implica que no sea adictiva. A pesar de que el tiempo entre una dosis y otra puede ser hasta de dos meses, no tiene relación con su nivel de adicción, ya que el deseo irrefrenable de consumirla vuelve. Asimismo, es una de las drogas más difícil de dejar. El solo hecho de consumirla una vez tiene un 99% de posibilidades de convertirse en adicción. Es una sustancia fácil de producir, por lo cual es muy común su fabricación en laboratorios clandestinos. Tiene una textura salitrosa parecida a la cocaína pero de tamaño y forma parecida a una piedra de crack, y se puede consumir inhalándola, fumándola y a veces inyectándose. Fuente: http://fundacionmanantiales.blogspot.com/2011/07/crystal-meth-una-de-las-drogas-mas.html RPP Noticias Fundación Manantiales

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El cigarrillo y el alcohol aumentan riesgos de sufrir un ACV
Salud BienestarporAnónimo10/31/2011

El consumo excesivo de alcohol y el cigarrillo aumentan las posibilidades de sufrir un Accidente Cerebro Vascular (ACV). Así lo advirtió Luciano Sposato, director del Departamento de Neurología de INECO y del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.Entre los factores de riesgo de un ACV se inscriben la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol, el cigarrillo, el sedentarismo, el estrés, la depresión, el consumo excesivo de alcohol, y la fibrilación auricular, “que es una arritmia cardíaca que produce coágulos en el corazón que viajan por la sangre a través de las arterias y terminan produciendo un infarto cerebral”, indicó Sposato.Para reconocer los síntomas de un ACV, el especialista recomienda memorizar la regla nemotécnica “de las 5 C”. La señal del “cuerpo” se manifiesta al sentir la mitad débil, dormida o paralizada, sobre todo cara, brazos y piernas. La “confusión” para hablar o entender. La “ceguera” se expresa en la visión borrosa o en su pérdida repentina. La de la “caminata” se advierte al no poder avanzar o en la pérdida del equilibrio. Y la de la “cabeza” como el lugar en el que puede registrarse un dolor severo, repentino y persistente.El 25% de los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular fallecen en los primeros 30 días, una porción similar sobrevive pero queda con secuelas severas, otro tanto con moderadas y el último cuarto sólo registra secuelas leves o de ningún tipo.Entre las huellas que puede dejar en el cuerpo un ACV se inscriben las motoras (debilidad en los miembros) y los trastornos visuales, del lenguaje o la deglución (problemas para tragar). Pero también se pueden registrar trastornos psiquiátricos o neurológicos, que se evidencian en cambios de personalidad.Sposato identifica tres factores que intervienen para que el paciente vuelva a ser lo más parecido al que era antes del ACV. En primer lugar influye el nivel del daño: cuanto más pequeño es el territorio cerebral afectado hay mayores chances de recuperación. Luego, la detección y atención tempranas. Y por último, la rehabilitación con un equipo multidisciplinario integrado por neurólogos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, neuropsicólogos, psiquiatras y musicoterapeutas.Detectados los factores de riesgo, la clave es trabajar en la prevención. Controlar la presión en forma periódica y tomar la medicación adecuada. Llevar una dieta pobre en sal, rica en potasio, verduras y frutas. Hacer ejercicio aeróbico regular, evitar el estrés, buscar tratamiento si se está deprimido y en el caso de la fibrilación auricular existe la posibilidad de usar drogas antiarrítmicas que evitan la formación de coágulos.Jorge conoce el manual de memoria y lo aplica todos los días. Con el pecho hinchado de orgullo cuenta que no le quedó “ninguna” secuela. “Todo lo que tengo que hacer ahora es prevención, porque me tengo que cuidar”. Y promete: “Una y nunca más. Aunque me vuelvan a poner las piedras, no me voy a tropezar”.

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Codependencia: Abordaje de las adicciones en la familia
Salud BienestarporAnónimo7/12/2011

Abordajes de las adicciones - Familia Una familia es afectada cuando uno o más miembros son adictos activos, perturbando su funcionamiento. La dinámica de las relaciones, la comunicación y la conducta de sus miembros, cambian y se hacen disfuncionales, como resultado del proceso adictivo. Los cambios producidos pasan a formar parte del cuadro de la adicción, provocando así codependencia y dando lugar a la conducta adictiva. La codependencia (también llamada coadicción) existe cuando una persona vive su vida a través de los demás a costa de sus propias necesidades, con el último fin de controlar a la otra persona. Nace de un hambre de tener una relación, debido a la falta de amor como un niño en su periodo de dependencia sobre su familia. Es una relación de desconfianza y obsesión, de vacío y de miedo. El amor se iguala al dolor. Es la práctica de patrones disfuncionales de relación, de manera compulsiva y a pesar del daño resultante, que buscan controlar al adicto. La codependencia es un desorden aprendido en respuesta al proceso adictivo, puede trasmitirse de manera transgeneracional si no es tratado adecuadamente. El sistema familiar recibe de manera frontal el impacto de una adicción, de modo que no existe familia que no muestre síntomas de disfunción, cuando uno de sus miembros se enferma. También la familia afectada por esta enfermedad, genera como consecuencia de la misma un sistema de conductas que apoyan al desarrollo de la adicción. A esto le llamamos codependencia. La codependencia es una enfermedad, en la que se generan conceptos como: obsesión, falta de límites, y conductas inapropiadas y de rescate, compulsión y control, deseos de cambiar a la persona adicta, dejando de vivir para vivir la vida del otro. Se define también, como el ciclo de patrones de conducta, y pensamientos disfuncionales, que producen dolor, y que se repiten de manera compulsiva, como respuesta a una relación enferma y alienante, con un adicto activo o en una situación de toxicidad relacional. La codependencia puede ocurrir en cualquier persona que está en contacto con la adicción de otra persona, ya sea un amigo, familiar, compañero, pareja o cliente que sufra de adicción. Además, existen otros desórdenes de conducta y enfermedades que pueden generar codependencia, tales como la esquizofrenia, la violencia, el maltrato y las neurosis. Toda persona expuesta a estos desórdenes, puede desarrollar codependencia. Muchas veces alguien que ha desarrollado codependencia, por crecer en una ambiente disfuncional adictivo, no manifiesta grandes síntomas hasta que se casa o forma una relación de pareja. Pero si esto no es tratado en algún momento dicha disfunción, lo pueden llevar de por vida en sus nuevas relaciones. Síntomas de la Codependencia: Comunicación cuidadosa, manipuladora Dificultad para establecer y mantener relaciones intimas sanas Relación sin límites, abusiva, invasiva Congelamiento emocional (negación de sentimientos) Perfeccionismo Relación de victimización Necesidad obsesiva de controlar la conducta de otros (posesivos) Relación de lucha de poder Conductas compulsivas Sentirse responsables por demás por las conductas de otros Profundos sentimientos de incapacidad Relación idealista Vergüenza tóxica Autoimagen negativa, baja autoestima Dependencia de la aprobación externa Dolores de cabeza y espalda crónicos Gastritis y diarrea crónicas Depresión Relación de celos e inseguridades Relación inflexible El codependiente sufre todas las características indicadas en todas las relaciones: consigo mismo, con sus relaciones familiares, con sus relaciones de pareja, etc. El sistema familiar se va enfermando progresivamente. Las relaciones familiares y la comunicación se van haciendo cada vez más disfuncionales. La codependencia se manifiesta a través de patrones de conducta. La comunicación se hace más confusa e indirecta, de modo que es más fácil encubrir y justificar la conducta del adicto. Esta disfunción se va convirtiendo en el estilo de vida familiar (crean hábitos) y produciendo en muchos casos el aislamiento de la familia de los contactos sociales cotidianos. Las reglas familiares se tornan rígidas, confusas para sus miembros, así como los roles de cada miembro familiar se van distorsionando a lo largo del proceso de avance de la adicción. Todos los miembros de la familia se afectan de este sistema de reglas disfuncionales, y es allí, donde los niños van formando y absorbiendo su carácter codependiente, que puede facilitar el desarrollo de adicciones o de relaciones enfermas en el futuro. Los roles familiares dinfuncionales, tienen un objetivo: el de proveer a la familia de un mecanismo de defensa para disminuir la ansiedad y el temor y dar la sensación de "estar haciendo algo" para resolver el problema de la adicción. Desgraciadamente, el resultado final es que la adicción se fortalece y la familia se enferma más aún, estableciéndose un sistema familiar que gira en torno al adicto, forman un equilibrio. (Homeostasis). Cada uno de los integrantes de la familia tiene un rol, que cumple una función: El Cuidador: Ellos asumen todas las tareas y responsabilidades que puedan, con tal de que el adicto no tenga responsabilidades, o tenga las menos posibles (se hacen cargo de todo), están convencidos de que al menos "las cosas están andando". Lo que no pueden ver, es que se cargan con tareas que no les corresponden y con responsabilidades que no son suyas, produciendo una sobrecarga que afecta su salud. Esto a su vez facilita la falta de conciencia en el adicto. El Rebelde: La función del rebelde u oveja negra, es desenfocar a la familia y atraer la atención sobre sí mismo, de modo que todos puedan volcar sobre él, su ira y frustración. Muchas veces es el niño que continuamente tiene problemas de disciplina en la escuela, o incluso el joven que experimenta con drogas ilegales. El Rescatador: En general ellos se asignan a sí mismos la tarea de resolver todas las crisis que el adicto produce. De esta manera promueven el autoengaño del adicto, manteniéndolo ciego a las consecuencias de su adicción y convencido de que no existe ningún problema con su uso. Este miembro de la familia se encarga de salvar al adicto de los problemas que resultan de su adicción. Son los que inventan las excusas, pagan las cuentas, llaman al trabajo para justificar las ausencias, etc. El Héroe: El también esta empeñado en desviar la atención de la familia y distraerla hacia él, a través de logros positivos. De esta manera, hace que la familia se sienta orgullosa, y ayuda a la familia a distraer la atención que tiene en el adicto. Puede ser el mejor alumno, el atleta que sobresale en los torneos o que siempre está logrando más de lo que se espera de él. Este rol muchas veces la cumplen los hermanos del adicto. El Recriminador: Esta persona se encarga de culpar al adicto de todos los problemas de la familia. Se encarga de llevar a cabo sesiones de recriminación tremendamente amargas, y sermones que, no sólo son exagerados, sino que además funcionan para indignar al adicto, brindándole así una excusa perfecta para seguir consumiendo drogas. El Desentendido, o el que no se da por enterado: Usualmente este rol es tomado por algún menor de edad que se mantiene "al margen" de las discusiones y de la dinámica familiar. En realidad es una máscara a modo de defensa, que cubre una gran tristeza y decepción que es incapaz de expresar. El Disciplinador: Este familiar presenta la idea de que lo que hace falta es un poco de disciplina y agrede al adicto, ya sea física y/o verbalmente. Esta actitud nace de la ira y frustración que se acumulan en la familia del adicto y de los sentimientos de culpa que muchos padres albergan por la adicción de sus hijos. Por supuesto que la violencia no añade nada positivo a la dinámica familiar ya enferma por la adicción. Todos y cada uno de los familiares realizan estos roles sin la más mínima idea de que están promoviendo el desarrollo de la adicción. Muy por el contrario, están más que convencidos de que están ayudando. Por esto es importante tomar conciencia de la necesidad de cambios en la familia para poder lograr una recuperación de mayor calidad. La conducta codependiente se convierte en un factor clave en la evolución de la adicción, es una respuesta enferma al proceso adictivo. O sea promueve el avance del proceso adictivo. A este concepto le llamamos "facilitación". Existen diversas formas de facilitación, oscilan entre la colaboración y la agresión. Los codependientes no pueden darse cuenta de que están facilitando el problema, en parte por la negación y la falta de conciencia de enfermedad y creyendo que su conducta esta justificada, debido a que están "ayudando" a que el adicto no se deteriore más, y a que la familia no se desintegre. En la dinámica sistémica de la adicción, el codependiente queda atrapado en una serie de conductas compulsivas que se repiten, y que le causan dolor, teniendo en cuenta la negación asociada a las consecuencias de la conducta codependiente, se le hace difícil para el familiar percibir que su comportamiento es un problema. El codependiente facilita el avance de la adicción y esta puede tomar varias formas: Sobreprotección: Cualquier intento del codependiente de cubrir, salvar y proteger al adicto para que no experimente el impacto completo de las consecuencias negativas que el consumo produce en la vida del adicto, escudándolo de otras personas que se sienten afectadas por el adicto. Protege al adicto de los demás y viceversa. Tienen una relación de sentimientos simbióticos. Asumir las Responsabilidades del Adicto: Cuando el adicto deja de cumplir con sus responsabilidades cotidianas o familiares, el codependiente asume estas responsabilidades con la justificación de evitar una crisis (evita el conflicto). La paradoja es que de todos modos las crisis se producen y el codependiente se va cargando cada vez mas de tareas, lo que al final le impide su funcionamiento en la vida diaria y afectan su salud integral. Adaptación y Racionalización: Al racionalizar con el adicto o justificar su consumo, el codependiente le refuerza el sistema de negación, de modo que es cada vez menos capaz de realizar la gravedad de su adicción. Esto termina produciendo un ambiente familiar donde se "normaliza" los comportamientos propios de la adicción y la familia se adapta a la enfermedad. Colaboración y Cooperación: En su afán de tomar control de la conducta del adicto, el codependiente muchas veces acompaña al adicto en su consumo, o le ayuda en este proceso, lo cual envía un mensaje muy directo de aprobación de la conducta adictiva, aunque la intención no haya sido esa. Rescate y Sumisión: Las conductas de rescate que además se conjugan con la sumisión del codependiente a la dinámica del proceso adictivo, convierte al codependiente en alguien al servicio del proceso adictivo que lógicamente apoya el avance de la adicción. La importancia de tomar conciencia de la codependencia y poder tratarla con profesionales especializados en el tema, ayudaría y cambiaria el funcionamiento de la familia enferma el sistema de creencias y la organización de roles y funciones por parte de los integrantes y se establecerían nuevos patrones de conducta en la dinámica familiar que serán más adecuados para la recuperación. El mal diagnóstico es más frecuente de lo que pensamos, las personas codependientes acuden en busca de ayuda médica, pero sin mencionar el problema que les aqueja en el seno familiar, por lo que los profesionales de salud encargados de hacer el diagnóstico, terminan etiquetándolo como "depresión" o simplemente "stress". A pesar de que la codependencia cursa con sentimientos depresivos, es importante tener en cuenta de que la depresión en este caso, es un síntoma de la codependencia, y esta a su vez es causada por el proceso adictivo que vive en su familia. Entonces si se hace un buen diagnostico es viable la recuperación, ya que la persona afectada recibirá el tratamiento que le corresponde y por consecuencia su familia.El tratamiento de la codependencia puede consistir en un plan de psicoterapias familiares e individuales como también la asistencia a grupos terapéuticos y de autoayuda. Muchas veces la recuperación de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los codependientes, sin embargo es necesario que el codependiente ponga el foco en su propia recuperación y cuidado personal, para que esto ocurra. Es importante que reciba tratamiento toda la familia, ya que todo el sistema familiar está enfermo.Las familias que están atravesando el proceso adictivo, usualmente cambian su dinámica, su funcionamiento y los miembros se ubican en ciertos roles que son definidos por la codependencia, y cuyo fin es la de sostener el proceso adictivo. El triángulo del drama describe la relación de víctima, salvador o rescatador y perseguidor que es la base de la dinámica familiar enferma. A través del tratamiento podemos entender la dinámica disfuncional, de la familia que sufre de la adicción. En el sistema disfuncional observamos a la victima, al perseguidor y al rescatador o salvador, conformando un juego dependiente. Victima: se percibe a sí mismo como víctima de las circunstancias, y de las personas de su entorno. Culpan a los demás de sus problemas y son incapaces de admitir responsabilidad sobre sus actos. Para comunicarse utilizan la manipulación por el sentimiento de culpa. Usualmente es el rol preferido de los adictos activos, pero podría ser practicado por un codependiente también. Perseguidor: El perseguidor está convencido de que hay una necesidad imperiosa de controlar al adicto y someterlo. De esta manera, tiene la tarea de disciplinar o de controlar la conducta que perciben como inadecuada o intolerable. Las razones de fondo pueden estar justificadas, pero al utilizar la fuerza de manera irrazonable e imponer sus criterios, no sólo esta deteriorando más las ya dañadas relaciones familiares, sino que terminan justificando aún más la visión de víctima del adicto. La agresión es el método de comunicación que el perseguidor utiliza y muchas veces es contra el adicto y contra el codependiente identificado como rescatador, a quien culpa de la conducta del adicto por cubrirlo. Rescatador o Salvador del adicto: El rescatador cumple la tarea de cuidar al adicto de las consecuencias de su enfermedad, y asume responsabilidades por el adicto, interponiéndose además entre cualquier persona que pudiera ser hostil con el adicto. El rescatador encuentra justificación en el hecho de que el adicto se rodea de problemas, con el avance de su enfermedad. A pesar de que la familia es afectada con la adicción y de que la dinámica familiar facilita el avance de la misma, la familia organizada puede ser un vehículo de intervención excelente. La recuperación es posible. Como describimos más arriba desde la terapia familiar hasta grupos de autoayuda están disponibles como herramientas de recuperación. La familia es una parte importante en la comprensión, intervención y manejo clínico de las adicciones, por lo que es necesario que esta se involucre tanto en el tratamiento como en la recuperación de los procesos adictivos. Al igual que el adicto puede recuperarse y vivir una nueva vida, libre de drogas y con una mejor calidad en las relaciones, la familia tiene derecho y necesidad de recuperase. La mayoría de los casos es primero un familiar el que toma conciencia del problema y da los primeros pasos en búsqueda de ayuda. La terapia individual puede ser de ayuda en las primeras etapas del tratamiento como una forma de lograr expresar los sentimientos, recibir apoyo emocional, elaborar una estrategia de intervención y comenzar la recuperación individual del codependiente. La terapia familiar es básica para la recuperación Los grupos de familia y los grupos entre los pacientes adictos, son de suma utilidad en el tratamiento. Proveen de soporte emocional y de contención en la recuperación. Una de las primeras metas a trabajar en la recuperación de la familia es en el sistema de creencias de la familia. El profesional actuante deberá descubrir y promover las propias cualidades y potencialidades en el proceso personal, familiar y social. Se deberá concientizar la importancia de un proyecto de vida realizable, y así promover el crecimiento y poder elaborar una mejor calidad de vida. El miembro codependiente aprende junto al resto de la familia a separar su vida de la de los otros, se desprende de su obsesión por el control, y de los patrones de conducta compulsivos, que le generan dolor. La adicción daña las relaciones familiares, haciendo muy difícil la expresión del amor sano. Con el tratamiento se aprende a ejercer y brindar el amor que el codependiente siente por el adicto y le permite establecer límites sanos con claridad y firmeza. Esto lo llamamos Amor Responsable. Como familiares, a veces el cariño puede evitar que pongamos límites adecuados para protegernos o para evitar conflictos. Sin embargo, el amor de la familia combinado de manera balanceada, con la firmeza necesaria para establecer límites saludables, es una herramienta vital en el proceso de convivir con un adicto activo. Los límites tienen que ver con el amor sano, con el cuidado, el límite determina el territorio el lugar de cada integrante de la familia. La familia organizada y bajo la guía de un profesional especializado, puede convertirse en una herramienta de intervención sumamente valiosa para romper la negación del adicto. Sin embargo es necesario para poder iniciar ese proceso que los miembros estén dispuestos a comenzar y mantener su propia recuperación personal como codependientes. La recuperación de la familia del adicto va de la mano con la recuperación del integrante que consume y viceversa. En la evolución de la familia, si las defensas no las crean la familia el joven carecerá de recursos para enfrentar el problema. Los hijos necesitan estructuras firmes, sentido de pertenencia, valoración refuerzo de la autoestima, reglas claras y límites precisos. Tienen efectos negativos: la debilidad de carácter o su opuesto, la excesiva rigidez; la incoherencia en las reglas; la indecisión, la indiferencia, la sobreprotección obsesiva, la ausencia de valores, y los modelos diluidos o pesimistas. Todos éstos son elementos que contribuyen para convertir al adolescente en un buscador de sustitutos que cubran las carencias del hogar. Lo más importante no es la cantidad sino la calidad del tiempo que se pasa con los hijos. El secreto está en una interrelación fluida y armónica que permite conocerse y confiar mutuamente, en que las necesidades sean sostenidas y resueltas con el soporte y el amor del grupo familiar. Enseñar a pensar, a optar a tomar decisiones a expresar sentimientos y las dudas ofrece el reaseguro de que cuando los jóvenes encuentre en una encrucijada acudirá al ámbito hogareño en busca de ayuda y consejo. El fortalecimiento de los valores y habilidades humanas, la comunicación, la educación, el respeto mutuo y el amor familiar. Así como en el establecimiento de normas firmes, pero amorosas, llevan a tener una calidad de vida sana. La familia es el núcleo social donde se forman nuestros ciudadanos. Es el grupo humano donde se transmiten los valores espirituales por medio del ejemplo. Por lo tanto es sumamente importante que asumamos nuestra responsabilidad como padres o madres, líderes de familia y eduquemos a nuestros hijos con herramientas que les permitan una vida libre de drogas. Fortalecer la capacidad de tomar decisiones personales, enseñar a enfrentar los problemas. Promover la autoaceptación y autoestima. Fomentar la expresión de sentimientos. Ayudar a que florezca la capacidad de amar, fortalecer la comunicación. Todas estas habilidades son transmitidas por el ejemplo más que por otros medios. De manera que debemos revisar en nosotros mismos estas capacidades y fortalecer las que hagan falta, para luego poder trasmitirlas a nuestros hijos. Para lograr un ambiente sano en la familia se necesita solo buena voluntad, orientación adecuada y amor entre sus miembros. Fuentes: Wikipedia Enciclopedia Encarta Fundación Manantiales – SEDRONAR

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