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Primer post: 27 oct 2008Último post: 30 sept 2018
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Consejos y datos de pesca
Consejos y datos de pesca
InfoporAnónimo1/19/2009

Consejos de pesca importantes: Lo primero que debe saber todo pescador es que pescar es una actividad que requiere mucho trato y hay que trabajar un poco despues que volvamos de pesca. Consejos de pesca con calderín: **Al volver de pesca debemos limpiar la red del calderin con agua de la canilla, sin jabon ni cepillos, solo que corra el agua. **Si hemos mojado el mango del calderín, tambien debemos lavarlo, y al mango podemos ponerle un poco de jabon si se desea, pero si es de fibra de vidrio o grafito, de hecho, si es natural (de caña) podria llegar a podrirse si le ponemos mucho jabon. **Si se rompe el calderin (la red) no es necesario cambiarle, podremos repararla con el mismo material originario. Si no lo conocemos o es demasiado costoso, podemos ponerle cordon de zapato, es generico, aunque no muy resistente, y debemos cambiarlo cada 3 jornadas de pesca. Consejos de pesca con caña o aparejo: **Al volver de pesca debemos lavar todos los elementos usados (anzuelos, plomadas, señuelos, etc.) con agua, y si la plomada esta sucia con alguna sustancia (arena, alga, escamas, etc), podemos ponerle jabon, pero no arriesguen lastimarse poniendo jabon al anzuelo. Tambian debemos enjuagar el nylon usada y cada 4 o 5 jornadas de pesca cortar el nylon usado y usar nuevo. **Cuando haga mas o menos 5 dias que no vayamos de pesca, si estamos acostumbrados a pescar peces grandes, debemos abrir la caña (si es telescopica) y doblarla de la misma forma que se dobla cuando pescamos, entre dos es mas facil, uno la sostiene y el otro la dobla. Tambien debemos girar el reel seguido, como que recogemos pero sin haber colocado la base en el chicote. **Cuando hacemos un nudo o lazo y en especial un corredizo, debemos mojar con agua o saliva el nudo y asi se adaptara mejor, de lo contrario el nylon usado para el nudo se resecara y podria llegar a reventarse en momento de pesca y desgraciadamente... perder la pieza. **Los nudos debemos mantenerlos en tension unos 6 segundos aproximadamente mas de una vez, al igual luego de empatillar un anzuelo. Haciendo eso evitamos que el nudo se desate o reviente al pescar y perder la pieza. **Si luego de 20 mins de pesca o 5 lances si no cuentan el tiempo, deberan sustituir la carnada por otra nueva (no otro tipo sino otro trozo) ya que la carnada se lava y queda sin gusto ni olor y los peces la ignoraran. Si la carnada es camaron, deberan cortar el abanico de la cola para que el camaron desprenda mas olor y los peces sean atraidos. A continuacion... LA CARNADA Y EL ANZUELO PARA...: ESPECIE ANZUELO CARNADA Corvina negra::: 4/0 al 8/0::: cangrejo, mejillon, almeja, muergo Lenguado::: 4/0 al 5/0::: calamar, pejerrey Sargo::: 14 al 16 linea japonesa::: mejillon, camaron, almeja Corvina balnca::: 2/0 al 4/0 ::: camaron,calamarete Burriqueta::: 1 al 2/0 ::: camaron, lisa, almeja Brotola ::: 3/0 al 5/0 ::: lisa, camaron, lacha, anchoa, pejerrey Mero ::: 3/0 al 6/0 ::: camaron, lisa Pescadilla ::: 2/0 al 5/0 ::: pejerrey, lisa, camaron Anchoa ::: 2/0 al 5/0 ::: Lisa, pejerrey Pejerrey ::: 4 al 1 ::: camaron, lisa Vosotros no conoceis la escala de anzuelos?? Aqui esta SI TE GUSTA LA PESCA VISITA EL SIGUIENTE POST MIO: Como encarnar diferentes carnadas http://www.taringa.net/posts/info/2053813/Como-encarnar-diferentes-carnadas.html Estos son los principales consejos de pesca, aunque hay muchos mas y se sabe... cada pescador tiene su propio librito. Espero que les haya servido. No olviden comentar y votar. Gracias.

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Parkour [Informacion y tutoriales]
Parkour [Informacion y tutoriales]
InfoporAnónimo5/23/2009

Buenas, esta vaz les presento un deporte que esta buenisimo. leanlo, vale la pena y no es tanto. saludos... PARKOUR: El Parkour es sencillamente el arte del desplazamiento, el arte de usar nuestro cuerpo para llegar de un lugar a otro ya sea de la forma más rápida, efectiva o distinta. El Parkour consiste en ser capaz de avanzar y moverse en el entorno salteando todos los obstáculos en lugar de esquivarlos, ampliando así las posibilidades de nuestro movimiento. Para entender mas fácil esto pongámoslo así, todos hemos hecho Parkour cuando éramos pequeños, subiendo a cosas, saltando, trepando buscando nuevas rutas y obstáculos para superar. El Parkour es muy parecido a esto, pero llevado a un nuevo nivel. HISTORIA DEL PARKOUR [un poco aburrida pero fue lo que encontre, no la lean si quieren] Historia El Parkour nace en Lisses, Francia, hace aproximadamente 15 años, desarrollado por David Belle y un grupo de jovenes (entre ellos Sebastien Foucan y los actuales miembros del grupo "Yamakasi" ) quienes inspirados por el padre de David (Raymond Belle) desarrollan esta actividad que años mas tarde se extenderia por todo el mundo. Raymond Belle era un militar francés que habia sido entrenado en un sistema llamado Metodo natural que consiste en aprender las formas mas útiles de desplazamiento y acción en el ambiente. Es así como poco a poco va entrenando a su hijo David en estas técnicas e inculcandole los valores del desarrollo físico y mental. David simplemente toma estos conocimientos y los aplica a su entorno urbano desarrollando asi una nueva forma de desplazarse. Al entrenar estas técnicas y adaptandolas a la ciudad es como poco a poco se va desarrollando lo que ahora conocemos como Parkour. La palabra Parkour significa literalmente “camino” o “ruta” y a aquel que lo practica se le llama traceur o “trazador”, pues es quien decide y traza su ruta en el ambiente urbano que lo rodea. Fue hasta hace algunos años que esta actividad empezó a crecer alrededor del mundo, sobre todo con la transmisión del documental de la BBC "Jump London"(2003) en el que participaron Foucan y otros traceurs, expandiendo el Parkour por toda Europa. Aqui un link con Videotutoriales de parkour (pueden buscar en YOUTUBE, hay muchos) http://www.monosurbanos.com/tecnicas/videotutoriales.htm Y aqui tienen otro link, no con tutoriales sino con muestras de lo que es parkour. http://www.monosurbanos.com/videos.htm Y le doy muchas gracias a los MONOSURBANOS (www.monosurbanos.com) por brindarnos esta buenisima informacion. saludos a todos 666 MATIAS 666

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Algunas historias de terror que estan buenas
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/27/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Relatos e historias de terror para no dormir La visita de la muerte UN HOMBRE ATORMENTADO TRAS HABER ASESINADO A SU MUJER RECIBE LA VISITA DE UNA EXTRAÑA DAMA. "Tengo frio. ¿Dónde estoy? ¡No puedo moverme! Mis piernas y brazos... están... como entumecidos, gélidos. Se ha apoderado de mi ser. Una sensación de abandono. Como si una garra, me estuviera, sujetando. Todo el cuerpo. ! Ayuda... Por favor. Que alguien me ayude ¡!No... No está loco!! No sé lo que pasa. Socorro!! Hace como dos días, yo me encontraba en el despacho de mi casa, revisado unos papeles. La lluvia con ganas repicaba, en los cristales, de la ventana. ¡Que gozada, ver caer la lluvia! - me dije. Con el verano tan duro que hemos tenido. De repente me quede, helado. Una mujer, alta, esbelta avanzaba, entre la cortina de agua. Iba sin paraguas. Con la cabeza inclinada y las manos, en los bolsillos. Por un momento, pensé - ¿A donde ira una chica tan linda a estas horas? Con la que esta cayendo... Se fue acercando, cada ves más. Hasta que estuvo lo suficiente cerca, que le vi bien el rostro.- Pero.. ¡No puede ser: Es ella! ¡Ha vuelto! Maria.. Maria!! - grité como un loco. ¡Tú... Pero si estás.. ¿cómo es posible? Pero sí yo mismo... La mujer se para, casi toca con su cara, el cristal. Y en su rostro blanco inexpresivo, se dibuja una sonrisa, siniestra. Que dejaron al descubierto, una dentadura podrida. No pude más. Solté un grito horrible que me desgarró la garganta, y me desmaye. Cuando me desperté. Era noche cerrada. Decidí que tenia que asegurarme. No era posible, que Maria estuviese viva. Yo la mate. Con mis propias manos apreté su cuello. Luego la lleve a una finca. Donde pasamos los fines de semana. En le huerto, cave la fosa. Y tuve mucho cuidado de disimular, la tierra removida. En menos de una hora, ya estaba en la finca. Cuando me acerque al huerto. Un temblor, recorrió todo mi cuerpo. ! Dios mío, no puede ser, la fosa esta vacía. Como si Maria hubiera salido de ella ¡. Me entro un pánico terrible. Ya no sabia que hacer. De repente, una voz que me resulto familiar dijo. - ¡Antonio... ¿Por qué, Antonio..? ¿Por qué lo hiciste..? Dime Antonio... María... - Dije con tono desesperado. - ¡Tú no quisiste el divorcio. No me dejaste alternativa! Entonces ella se acercó, vestida como siempre. Pero el semblante de la cara. Era una palidez fantasmal. Los pies no le llegaban al suelo. Como si flotara. Me tendió los brazos. Diciéndome: Antonio, ven... abrázame por ultima vez. Como hipnotizado, avancé y me abracé. Como nunca. Hasta ahora lo había hecho. Nos dimos un beso, largo y apasionado. Poco a poco fui entrando en un sopor, que fue dejándome como medio dormido y ya no recuerdo nada más. Me encuentro en un lugar, lleno de barro. Y oscuro. - ¿Qué oigo? ¡Voces! ¡Alguien se acerca! ¿Vendrán a socorrerme? - ¡¡Oiga!! ¡Usted! ¿Qué hace ahí dentro? No ve que está dentro de una fosa, hombre de Dios? - Pero... ¡Entonces no estoy muerto..! ¡¡Por favor, ayúdeme a salir de aquí!! Una vez fuera, salí corriendo como un loco, gritando: !!María, te quiero!! ¡Vuelve a casa, María!!" La autoestopista fantasma RELATO DE UNA HISTORIA SORPRENDENTE SUCEDIDA EN EL TRAYECTO ENTRE BALTIMORE Y NUEVA YORK La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada. Un sábado por la noche, un prestigioso doctor neoyorkino -del que evitaremos reproducir su nombre-, regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas country. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable. - El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche? - La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino. El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido. Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente. - No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dió esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aqui y... - Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente automovilístico en ese mismo cruce donde usted la encontró... El hombre de negro UN GRUPO DE JÓVENES REUNIDOS DE NOCHE RECIBEN LA VISITA DE UN SIMPÁTICO AMIGO "Y como siempre, allí estábamos los de siempre, haciendo lo de siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de todo aquel que solo quería imponernos algo. Todos hablábamos, reíamos, bebíamos y todas esas cosas que haces con los amigos. Cuando mejor lo pasábamos, Carol, mi mejor amiga empezó a llorar mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad había alguien que vestía de negro y estaba tan pálido (o al menos eso vio) que parecía un muerto. Todos comenzamos a reírnos y le dijimos que dejara de beber. Ella insistió. Dos de los chicos que estaban con nosotras se ofrecieron a acompañarla hasta el sitio para que se convenciera de que allí no había nada ni nadie. Al final fuimos todos. Llegamos, miramos por todas partes y, como habíamos pensado, no había nada; mejor dicho, nadie. A Carolina se le pasó el susto. Volvimos a crear el ambiente que teníamos, cuando vi algo: era ese hombre, el de negro. Me entró tal miedo que comencé a gritar. Los chicos pusieron cara de mosqueo y nos empezaron a decir que la broma había estado muy bien pero que paráramos, que se estaba haciendo pesada. Nosotras no dejábamos de decir que aquello no era una broma, que habíamos visto a aquel hombre o lo que fuese. Después de un rato decidimos quedarnos allí un poco mas, pero esta vez cambiamos los sitios. Cuando mas a gusto estábamos, uno de los chicos, Juan, le dijo a otro que mirase al fondo. Este se levanto y dijo gritando ¡¡¡¡CORRED!!!! No tuve tiempo a girarme y mirar, pero se lo que vieron. ¡¡¡SI!!! Se que habíamos bebido, y también se que cuando se bebe se puede llegar a ver cosas que en realidad no están pasando pero en este caso lo vimos cuatro personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas." El espíritu del niño errante EL ESPÍRITU DE UN NIÑO MUERTO HACE AÑOS AGREDE DE FORMA ESPORÁDICA A LOS HABITANTES DE UN PUEBLO "Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales". Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar. Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban a pasarlas hablando y disfrutando de compañía. Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él. Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer. Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino. Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo. Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo. Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada. Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa. Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio. Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror... Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara... Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio. Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa... Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros. Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña... Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada. Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz." El bosque de los suicidios UN TEMOROSO CONDUCTOR ES SOLICITADO POR UNA PAREJA DE JÓVENES MIENTRAS ATRAVIESA UNA ZONA CONOCIDA POR SUS SUICIDIOS Una noche un hombre iba atravesando por un bosque, donde había ocurrido muchos casos de suicidio. El bosque era tan enorme que apenas se encontraban los restos. El hombre iba en coche, y con un poco de miedo, ya que conocía la fama que tenía ese bosque. "Dios mío, no me extraña que vengan aquí a suicidarse, esto está más perdido que... eh, ¿qué es eso?" Notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía pero el chico estaba haciendo señal pidiendo ayuda. El hombre se bajó del coche y le preguntó: "¿Qué os ocurre, en un sitio como aquí?" "...Vinimos a suicidarnos... Nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres no nos permitieron por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital..." El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y le ayudó al chico a subir. Corrió todo lo que podía hasta llegar a un hospital más cercano mientras oía la voz del chico..."¿Está lejos el hospital?...Por favor dese prisa..." El coche llegó al hospital. "¡¡Socorro, por favor, hay dos que están muy grave!!" El hombre explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a los dos de su coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento. El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que examinaba a los dos. "Doctor, ¿cómo están? ¿Se salvará la vida?" "Siéntese... Vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad?" "Sí" "¿Hace cuánto tiempo?" "Hará.. como una hora o un poco más..." "Y dice que habló con el chico." "Sí, la chica no estaba consciente pero el chico me explicó lo que pasó y todo el camino me estaba diciendo que corriera, que me diera prisa." "Es que... es muy extraño... Los he examinado y los dos están muerto por lo menos desde hace 5 horas..." Terror en el bosque LA PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA EXPERIMENTA EXTRAÑOS FENÓMENOS TRAS SABERSE PERDIDA EN UN BOSQUE "Recuerdo la primera vez que pisé este bosque. Pasábamos el verano en una casa en plena naturaleza. Era un pequeño pueblo alejado de todo y de todos. Recuerdo que una vez me enfadé con mi madre y salí de casa a despejarme con el frío aire de la noche. Empecé a andar sumida en mis pensamientos y de repente me encontré rodeada de árboles y demás arbustos. Miré hacia todas direcciones pero era todo igual. El suelo era pedregoso pero cubierto de verdín. No había ningún tipo de rastro del hombre. Ni arbustos aplastados, ni marcas de huellas en el suelo. Estaba claro que hacía tiempo que nadie pasaba por allí. Debería haberme envuelto el pánico, pues me había perdido en un bosque, literalmente dicho. Pero, en cambio, me sentí arropada por esos árboles. Sus troncos eran gruesos y de formas retorcidas. El aire formaba un silbido especial al chocar contra las largas hojas y la temperatura era idónea. Se veían destellos blancos por todos los sitios pues la luna se filtraba por donde podía entre aquellas enormes ramas. El aire frío contrastaba con la caliente temperatura y eso daba una sensación satisfactoria, como si estuviera drogada por algo que no sabía que era. El silencio era sepulcral, no se oía nada excepto el suave silbido del aire. Empecé a andar y deseé quedarme allí de por vida. No pensaba en nada, simplemente andaba, disfrutando cada partícula de esa maravilla. Entonces me invadió el sueño y me tumbé en el suelo. Aunque había piedras me pareció el más confortable del mundo. Cerré los ojos y entre el aroma de fresca hierba me dormí. Al día siguiente, me desperté en mi cama. Pensé que todo había sido un sueño, pues había sido demasiado surrealista para que hubiera pasado en la realidad. El sol brillaba en el pueblo, de modo que me decidí a dar un paseo con una mínima esperanza de poder encontrar el lugar de mis sueños. Empecé a andar como el día anterior y lo encontré. No había sido un sueño. Paseé, esta vez con el sol filtrándose entre las ramas y dando un toque dorado que idealizaba más el lugar. Me senté en el suelo y me quedé inmóvil. No hice nada, sólo respiré el fresco aire y observé. Observé cuidadosamente durante largo rato. Para mí el tiempo se detuvo en ese momento. Tenía la misma sensación que el día anterior, como si estuviera flotando. Pasaron las horas y sin quererlo se hizo de noche. Volví a casa sin saber como. Cada día de los siguientes iba a ese bosque. Me quedaba observándolo, paseando sus hermosos caminos y saboreando su olor especial. Tantas horas pasé allí hasta que me absorbió por completo. A cualquier hora deseaba estar allí. Tanto lo deseaba que me desconcentraba y no prestaba atención a mis padres. No podía vivir sin ese bosque. Sentía que me faltaba el aire si no iba allí. Así que una noche me escapé y volví. Entonces me senté en el suelo como siempre y empecé mi meditación diaria. Pero ese día no iba a ser como los demás. De repente todo se volvió diferente. Lo primero que sentí fue la temperatura. Ese aire cálido que antes flotaba se convirtió en uno gélido que me dio escalofríos por todo el cuerpo. El olor ya no era de hierba fresca si no de algo repugnante, como podrido. Me levanté y observé intentando averiguar que le pasaba a mi bosque. Pero una sensación de terror me envolvió, ya que no me pareció seguro sino todo lo contrario. Me entraron ganas de salir de allí, así que empecé a andar a paso ligero hacia la salida. Pero después de andar un largo rato, volví al mismo lugar. Me entró el pánico, pues mis ganas de dejar ese bosque aumentaron, de modo que empecé a correr. De repente algo me cogió del tobillo y me caí. Mientras mi labio sangraba me levanté dispuesta a correr todo lo que podía. Y así lo hice. Mientras corría, el silbido del aire se convirtió en aullido, los troncos de retorcidas formas parecía que me observaban con cruel aspecto y cada vez me costaba más correr. Y llegué al mismo sitio. El agotamiento se unió a mi desesperación e hice un último esfuerzo. Corrí lo más que pude hacia otras direcciones mientras el bosque me gritaba en los oídos y el aire frío me helaba los huesos. De repente, las piernas se me paralizaron y con un gemido caí. Levanté la vista con mi labio sangrante y observé que enfrente de mí se erguía un gran árbol idéntico a sus compañeros. Me quedé mirándolo y no se como, en ese momento supe que nunca saldría de ese bosque. Un imán muy fuerte me atraía hacía ese árbol y en un momento sus formas retorcidas de empezaron a mover con un ruido ensordecedor, abriéndose como una flor en primavera. Esa fuerza me atraía más y más hasta que me encontré dentro del árbol. Sus formas entonces se empezaron a cerrar hasta que todo fue oscuridad. Estaba dentro del árbol. Se hizo el silencio. Mis lágrimas recorrían mi rostro mientras yo golpeaba en todos los sitios son todas mis fuerzas. Hasta que un dolor indescriptible se apoderó de mi cuerpo. Me paré sobresaltada. Empecé a sangrar más de mi labio. Me dolía todo. Entonces grité y salpiqué sangre que salió de mi garganta. No sabía que me pasaba. Mis lágrimas se habían tornado rojas y mi nariz sangraba a borbotones. Me ahogaba. De repente me quedé inmóvil. Ahora podía ver dentro de mi tronco de árbol tras una cortina púrpura que ocultaba mis ojos. Sabía que ese iba a ser mi hogar para siempre. Sigo aquí. Mi antigua personalidad no se ha muerto del todo. Aunque forme parte de este bosque y sea su máxima aliada, aun tengo recuerdos de mi vida anterior. Mis padres, el pueblo y mis agradables visitas a este bosque antes de que me mostrara su verdadera cara. No sé como, puedo observar el resto del bosque por si viene alguien que pueda acompañarnos. Le engañaremos hasta que sea demasiado tarde. Le atraparemos como me atrapó a mí. Y así viviré hasta que a este árbol se le acabe la vida y con la suya la mía también." La mecedora LA SINIESTRA HISTORIA DE DOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS QUE DECIDEN LLEVARSE A LA RESIDENCIA UNA VIEJA MECEDORA ABANDONADA EN LA CALLE "Yo vivo en una residencia de estudiantes y las habitaciones no es que tengan muchos muebles: dos camas, dos armarios y una mesa con dos sillas. Como podreis comprobar no vivo solo; comparto mi habitación con mi amigo Sergio. Pues debido a esa escasez de muebles y de la amplitud de la habitacion, un día que volvíamos de la biblioteca, vimos en un contenedor una mecedora vieja que estaba chulisima y la pillamos. Estuvimos meciéndonos en la calle y decidimos subirla a la habitacion. No fue nada facil hacerlo y sortear al bedel, que un tio tope brasas. Pero con mucho arte lo conseguimos y dejamos la mecedora en una esquina de la habitacion y fue acumulando ropa encima de ella. Pero una semana después, una noche que estaba estudiando, me parecio ver que la mecedora se movia, era imposible, al principio pense que seria una corriente de aire o algo, y me levante a cerrar las ventanas, pero las ventanas ya estaban cerradas. Pense: 'seran imaginaciones mias', y me volvi a sentar en la mesa, pero por el rabillo del ojo no podia dejar de mirar la mecedora. Cuando me olvide del incidente, oi un ruido y me gire. Las cazadoras que estaban en el respaldo de la mecedora habian caido al suelo. Me levanté a recogerlas y vi, esta vez muy claramente, que la mecedora se movía, y no era por la inercia de haberse caído las chupas. Se movía muy despacio, como si alguien se estuviese meciendo. Bajé corriendo a la sala de TV a avisar a Sergio. Subio conmigo mientras repetía que serían cosas mias, y cuando abrimos la puerta vimos la mecedora tirada en el suelo, de lado, y todas las ropas desperdigadas por la habitacion. Sergio dijo que vale, que muy buena la broma pero que no se creia nada. Levante la mecedora y volvio a poner la ropa encima. Y nos fuimos a la cama. Yo no podía quitar ojo a la mecedora pero finalmente me dormí. De pronto me desperto un ruido, como un roce de algo con algo, y encendi la luz, Sergio se desperto. 'Tío apaga la luz', dijo.' ¿No oyes un ruido?', le dije nervioso. 'No, solo te oigo a ti dando la brasa', grito. Finalmente escucho el ruido. Era como un roce. Buscamos de donde venia y vimos el llavero metalico que colgaba de la llave de la cerradura balanceandose y pegando con la puerta de madera. Estabamos cagados de miedo mirandolo y de pronto empezo a dar vueltas como loco, en círculo, como cuando das vueltas a una cadena alrededor de un dedo, pero lo hacia solo y alrededor de la llave que estaba encajada en la cerradura. Sergio se cabreo. Que ya valia, que muy buena la bromita; y yo: 'tio, que no soy yo'. Y de repente empezo a cerrarse con dos vueltas la cerradura. Clack, clack. Clack, clack... Sergio dijo 'Vale, ya se, estan cerrando con otra llave por fuera', y se giro como diciendo 'aqui ya esta todo arreglado', pero me empujo para que me girase. La mecedora estaba moviendose suavemente. Estabamos que se nos salía el corazon por la boca. El ruido de la llave paro y el llavero se dejo de mover, pero la mecedora se empezo a agitar de forma violenta..., mas y mas, mas y mas..., hasta que se volcó. Sergio abrio la puerta y salimos al pasillo. Decidimos no contarlo. Despues de un rato deambulando por ahi volvimos a la habitacion, cogimos la mecedora y la bajamos al patio. Al dia siguiente el bedel pregunto en el comedor que quien había metido una mecedora en el patio, que ya estaba harto de chorradas y que el proximo que armase alguna se la iba a ganar. Cuando despues de desayunar nos ibamos para clase vimos al dire de la resi ojeando la mecedora. No sé si la habra cogido." El hombre lobo UN JOVEN CONTEMPLA ATERRADO LOS EXTRAÑOS FENÓMENOS SUCEDIDOS DURANTE SU VISITA A UN PUEBLO DE ZAMORA CON MOTIVO DE UN ENTIERRO FAMILIAR Todo comenzó en el invierno de 1.993. Yo tenía 24 años y era una persona normal, joven y alegre. Había viajado solo al pueblo de mis padres en Zamora para asistir al entierro de una tia de mi padre que había fallecido a los 84 años de edad. Llegué cuando todo había terminado. Pedi disculpas a mi abuelo por no poder haber llegado antes, pero es que todo había sido tan precipitado. Las campanas tocaron a muerte, y un escalofrio recorrió mi cuerpo. Comenzaba a anochecer y el frio se notaba cada vez más; además había empezado a nevar. El pueblo parecía ser un pueblo fantasma. Me dirigia a casa de mi abuelo que está alejada de las demas casas, y entonces lo escuché nitidamente. Era un aullido, un tremendo aullido de lobo. Sentí un aliento fetido a mis espaldas; me di la vuelta y entonces lo vi; era un tremendo lobo negro. Sus ojos tenian un brillo asesino y sus fauces abiertas buscaron mi cuello. En un instante se abalanzó sobre mi y me tiró al suelo. No podía zafarme, tenía mucha más fuerza que yo. Sentí el primer mordisco y después escuché un disparo. Cuando desperté me encontraba en casa de mi abuelo. El había sido el autor del disparo. Pregunté por el lobo; y mi abuelo me lo enseñó. Alli estaba, muerto. Era un ejemplar tremendo, quizas su peso llegara a los 70 kilos. Me toqué el cuello; me dolía la herida que me había producido la terrible alimaña. Mi abuelo me trajo la cena y al poco rato me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. Soñé con el tremendo lobo, me miraba, sus ojos eran claros y me sentí relajado. Me desperté no se a que hora de la madrugada. Me seguía doliendo la herida del cuello. Me acerque a un espejo para mirarme y entonces mi sangre se heló en las venas. Me toqué las orejas y me dí cuenta que eran puntiagudas; mis ojos ya no eran azules, sino marrones y oblicuos, mi nariz era un largo y tremendo hocico, y mis manos.... ¡Dios, mis manos no eran manos, se habían convertido en unas horribles garras, garras de lobo... Y mi cuerpo estaba lleno de un pelo duro y negro... ¡Me había convertido en pocas horas en un hombre-lobo... Era una locura; una tremenda locura, pero asi era; y ahora sentía unas ganas tremendas de comer ¡carne fresca!. Escuché un ruido en la otra habitación; era mi abuelo que estaba roncando, me acerqué a su cama, lo agarré por la cabeza y le mordí en el cuello; la sangre empezó a salir a borbotones y yo comía su carne con tremendo apetito. Después de esto, me acerqué a la ventana y miré la luna ¡Estaba llena y me miraba! Un aullido lastimero salió de mi garganta. Era la primera muerte de las muchas que tendría que llevar a cabo al haberme convertido en un monstruo sediento de sangre y carne humana. Me desperté con un dolor de cabeza increible y un sabor agridulce en la boca. Me toqué con los dedos la comisura de los labios y noté que tenía algo que parecía reseco; entonces me dí cuenta de lo que era. ¡Sangre!... Miré a mi alrededor y ví que estaba totalmente desnudo al lado de mi pijama que estaba tirado en el suelo y totalmente destrozado. ¿Qué extraños sucesos habían ocurrido la noche anterior?... Fui a la habitación de mi abuelo. Lo que vieron mis ojos parecía una pesadilla. Alli estaba el viejo o lo que quedaba de él; toda la habitación estaba ensangrentada. ¿Quién había hecho aquella atrocidad?. La respuesta no quería aceptarla mi cerebro. Han pasado ya dos meses desde aquellos terribles acontecimientos y cada plenilunio se repite el mismo ritual. ¡Debo salir a buscar carne humana. He leido bastante en este tiempo sobre la licantropia, esa tremenda enfermedad que me ha convertido en una bestia asesina; en todos los libros dice lo mismo: "Al hombre-lobo debe matarlo alguien que lo ame y sienta mucho cariño por él; y debe hacerlo disparandole al corazón una bala de plata o en su defecto un cuchillo plateado"... Dire también que en este tiempo he conocido a una muchacha; yo siento verdadera pasión por ella y me parece que ella también siente lo mismo por mi. ¡Dios mio!, cada vez que hay luna llena debo buscar cualquier pretexto para no verla todo ese tiempo. Es una locura, pero debo decirselo, debo contarle en lo que me he convertido... Ella lo comprenderá; será esta noche. Tengo preparado ya el puñal... Esta carta se encontró al lado del cadaver de un joven con un puñal de plata clavado en el corazón. Junto a él una joven que confesó haber sido la persona que lo había matado. El motivo.... "Dijo que aquella noche él se había convertido en un hombre-lobo" El perro de satanás EN UNA FÁBRICA DE MAR DE PLATA (ARGENTINA) SE SUCEDEN EXTRAÑOS SUCESOS QUE TIENEN EN VILO A LOS EMPLEADOS Se dice que hay una fábrica en un barrio precario en la ciudad de Mar de Plata, en Argentina, en la cual suceden muchos hechos extraños. Detrás de la fábrica hay un descampado y muchas veces por la noche se suelen ver duendes o nenes que corren y desaparecen, y lo más tenebroso de todo viene ahora... Esta fábrica reporta un desaparecido por año, especialmente entre los serenos que la vigilan. Por la noche, cuando el sereno cuida la fábrica, suele escuchar silbidos y hasta respiraciones cerca. Una vez corrió el rumor de que uno de los empleados por la noche mientras vigilaba el lugar al sentir un gruñido se asomó por la ventana y vio un perro gigante, así como un caballo, y que no se va a olvidar nunca de los ojos rojos de este. Dicen que el dueño hizo un pacto con el diablo y desde ahí nunca más le robaron, pero a cambio él debe entregar un alma por año, o sea la de un empleado. Este perro es supuestamente una bestia enviada por el mismo Satanás para evitar los siniestros, dado que es un barrio extremadamente peligroso. Los niños de Illfurt En 1864 una familia comenzó a tener lo que se pensó que eran manifestaciones demoníacas. Hoy hubiera sido puesto en duda por científicos y seguido con interés por la iglesia pero en aquella época, que tuvo una duración de cinco largos años, la vida era distinta. Tal era el ambiente que en 1867 se autorizó que se realizara un contundente exorcismo con las consiguientes complicaciones. A los críos "poseídos" se les llamó los endemoniados de Illfurt (Alaska) Los dos crios protagonistas de esta historia eran hijos de los Burner, que tenían otros tres hijos. Los supuetos poseídos se llamaban Teobaldo y José, y apenas tenían 9 y 8 años respectivamente en 1864. Teobaldo dijo ver al menos treinta veces a un espíritu al que consideraba su maestro, pero no era un ser físicamente humano, sino una imagen con patas de gato, pezuñas de caballo, pico de pato y cuerpo de plumas. Al parecer el fantasma sobrevolaba al chiquillo amenazándole con estrangularle, y el niño, tratando de defenderse, le lanzaba y luchaba contra él ante los ojos atónitos de los espectadores que sólo le veían a él. Lo que hizo creer a los demás que la visión era real aunque ellos no pudieran verla, es que el chiquillo capturaba plumas del cuerpo de su visitante que luego los espectadores veían, tocaban, olían (echaban una peste fétida) e incluso trataban de quemar sin éxito. Las similitudes con otros exorcismos al menos calificados como tal fueron las siguientes: una voz hablaba desde ellos sin necesidad de que movieran su pequeña boca, una voz adulta, masculina, que soltaba improperios contra lo más sagrado (respetando únicamente a la Virgen), y se reía del efecto que sus poderes hacían sobre el personal, como inundar la habitación de un calor sofocante que era insoportable incluso en el más crudo invierno. También producía en los cuerpecitos de los niños bultos terribles, con movimientos horrorosos haciendo de sus estómagos una visión traumática. Cuentan que se hinchaban hasta el límite y vomitaban espuma, musgo y plumas, cubriendo la habitación del olor fétido de las plumas sucias. A veces unía las piernas de los chiquillos como si tuvieran cemento y nadie tenía la fuerza suficiente como para separarlas. Tenían una rapidez nunca vista, y eran capaces de girarse en cuestión de segundos como si estuvieran accionados por un motor a propulsión, de forma que sus giros asustaban y sorprendían a la gente, y también demostraban momentos de rabia y enfado golpeando a destajo todo lo que había ante ellos, sin notar cansancio aunque se pasaran horas haciéndolo. Los chiquillos hablaban y entendían todo tipo de lenguas, latín, inglés, francés, dialectos españoles... Además mostraban conocimiento de lo que pensaban los demás o descubrían dónde había objetos ocultos, o incluso se permitían el lujo de avisar de la muerte de alguien del pueblo con el consiguiente estupor de los familiares. También les hacían partícipes de acontecimientos pasados que todos desconocían. Para enojar a los espectadores solían descubrir sus más oscuros secretos poniéndolos en evidencia. Los cuerpos poseídos reaccionaban ante el agua bendita con furor, y cuando la monja que les alimentaba dejaba caer un agota de agua bendita en sus platos desde otra habitación para no ser vista, los niños miraban el plato y se negaban a comer. Además sus cuerpos, yacidos o sentados, se elevaban por manos invisibles. 4 puentes Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar. Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto. "Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él". Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño: Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas. La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: "No, tú no vienes conmigo". La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo. Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella. Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después... y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano. Tengo que avisar que Rebeca tuvo después y durante años la desagradable experiencia de "ver" a su abuela mirándola desde coches de desconocidos, como si la estuviera observando, y siempre, siempre, echaba a correr llorando hasta llegar a casa. Las luces Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades. Eso sí, tenía visitantes misteriosos. Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos". La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama. Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron. La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía? Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe. La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir. No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores. Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar. No es para menos. Su hija también lloró al contármelo. El coche Erámos un grupo de siete chicas, nos reuníamos los fines de semana, algunas tardes entre semana y pasábamos los veranos juntas. Una de nosotras trabajaba en una cervecería por lo que era allí donde nos reuníamos. Esta chica tenía muchos problemas en casa, un padre alcóholico, una madre que no le hacía ni puñetero caso...... Salimos ella y yo de marcha solas un par de veces y una de esas veces cuando la dejaba a las siete de la mañana en la puerta de su casa, su padre entraba también con una tajada como un piano. Ella me dijo: Si yo faltará el se moriría............(Era ella la única de la familia que se preocupaba de recogerle de los bares cuando ya no podía más y se encontraba tirado). El caso es que no la ví en unos días..... una tarde de verano me preguntaron hacía cuanto que no la veía y me dijeron que había tenido un accidente. Yo -ingenua de mí- me fuí a su casa pensando en un piñe de moto y en ir a verla al hospital cuando me enteré de que había sufrido una bajada de tensión y se había ahogado en una piscina porque nadie se había dado cuenta a tiempo..... No sé que me pasó que mientras el resto de la gente se hundió a mi alrededor, yo saqué fuerzas no sé de donde, y primero reconocí el cadaver (que no me asustó ni impresionó lo más mínimo, cuando yo siempre había pensado que pasaría lo contrario si tuviese que verme en esas circunstancias) y además aún tuve fuerzas para arreglar todo el papeleo del entierro y organizar la parte "social" del macabro acto que es enterrar a la gente que quieres. Todo aquella marabunta pasó, el dolor se agudizó conforme se fue calmando el ambiente y pasarón los días y yo......... me sentí de pronto fatal (una reacción tardía pero no por eso menos traumática). Los meses siguientes me pasó que más de una vez yendo en mi coche sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo y notaba una presencia en el asiento trasero que me hacía mirar por el retrovisor para comprobar que ella no estaba allí... siempre coincidía aquella sensación de miedo y frío con una canción que nos gustaba mucho y que yo aún ponía con asiduidad. Una vez fue tanto el miedo y el feeling que aquella "presencia" que tuve que aparcar en la cuneta y mirar hacia atrás acojonada para convencerme de que no había nadie...... Al cabo de los meses tuve que vender el coche, porque me daba pánico tener un accidente al ir a buscarla en la parte trasera cuando notaba su presencia allí, (si no lo has sentido no lo entenderás y creerás que el subconsciente me traicionó) pero aquella sensación era tan fuerte y real que una y mil vidas que yo viva juraré que ella estába allí. Cambié de coche como digo y aquel miedo cesó de repente y los escalofríos también. Ah se me olvidaba! Justo un año después murió su padre.... como ella predijo. Recientemente viendo "El sexto sentido" he llorado, de rabia, de dolor, y de nuevo de miedo, porque he pensado que a lo peor mi amiga no sabía que estába muerta y seguía montándose en mi coche para que la llevase de marcha....... El loco Los padres de Lucia y Maria van a una cena de negocios y las dos tienen que quedarse solas en su casa. Estan aburridas, no hay nada en la tele y deciden poner la radio: Interrumpimos la emision para ofrecerles un boletin informativo de ultima hora: Un psicopata se ha escapado del manicomio. Es muy peligroso, asi que les recomendamos que tomen precauciones.' Maria y Lucia, ya cansadas, se van a dormir, pero se olvidan de algo muy importante: cerrar muy bien las ventanas. Se van a la cama sin ninguna preocupacion, puesto que no le hicieron mucho caso a las noticias. Por la noche las desperto un suave golpeo, pero no le dieron mucha importancia. Se pusieron a leer y el ruido se hacia cada vez mas fuerte. De repente, Maria oyo un fuerte grito en la habitacion de Lucia y el ruido desaparecio a lo lejos. Maria se acerco a ver que pasaba y encontro a su hermana pequena degollada debajo de la cama con una nota que decia: 'Si se hubiese subido al armario no le habria pasado nada'. Desde entonces se dice, o por lo menos eso he oido, que el loco sigue suelto buscando la siguiente victima. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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Una historia de terror "El Diablo en La Casa Misterios
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/17/2008

Aca voy a contar una historia de terror que contaron en la tv, que me gusto mucho, ya que me gustan este tipo de historias (de terror). Disfrutenla. El Diablo en La Casa Misteriosa: En un lejano pueblo de El Cairo, Egipto, habia una casa que los habitantes le llamaban la "casa misteriosa", de hecho era misteriosa. Alli adentro, se oian ruidos extraños, como alaridos y aleteos de aves desconocidas (desde mi punto de vista cientifico eran Aguilas o Cóndors, aleteaban muy fuerte). Pero lo mas misterioso de la casa era que las noches tormentosas la casa desaparecia, y en lugar de ella, se podia ver un tereno valdío, y en el centro, una pequeñisima llama de fuego, y con la lluvia no se apagaba. Una tarde de verano, un investigador privado decidio entrar para ver si alli algo habia. Al entrar, su asombro fue espectacular, alli adentro parecia que viviera gente ya que habia muebles en perfecto estado y hasta alimentos en la nevera, pero de afuera, la casa parecia estar abandonada totalmente y embrujada sin dudas. Pocos dias despues, un meteorologo de la zona anuncio tormenta para la noche y un grupo de 6 policias valientes se quedaron dentro de la casa para ver que pasaba cuando la casa desaparecía. La noche se acercaba y los policias temian ser devorados por algun mounstro satánico. Entre alaridos y luces azules esperaron y esperaron... el reloj de uno de los policias marco las 00:00... en ese momento todos empezaron a sentir ruidos tan fuertes que decidieron cubrirse los oidos y cerrar los ojos, ya que las luces se hacian cada vez mas intensas. De los 6 policias regreso solo uno que salio corriendo hacia la puerta y se tiro para afuera de la casa. Los demas policias no aparecieron nunca. Segun el otro policia (el que quedo vivo) sentian voces que decian que era el diablo y que todos iban a morir por estar dentro de la casa de el.

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La pesadilla de la niñera
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/1/2014

Un poco de música de terror para acompañar la leyenda... Ponele play y arrancá a leer, apagá la luz! Las leyendas, son relatos que circulan a través del boca a boca, y en la actualidad, gracias al avance tecnológico, a través de los medios de comunicación virtuales. Estos relatos muchas veces son exagerados al ir pasando de persona en persona, y de esta forma se pueden llegar a contar las historias de una manera totalmente diferente. A pesar de que muchas leyendas son inventadas y así transmitidas, muchas otras provienen de la realidad, y algunas personas son capaces de ponerlas a prueba, obteniendo resultados de toda índole... Cuenta esta leyenda, mientras transcurre el año 1990... La familia Dortmund, compuesta por Alfred, Rose y sus dos hijos mellizos, Frank y Allison, son nacidos en Inglaterra, en la ciudad de Norwich. Por razones de trabajo, deciden ir a vivir a Francia, poco después que sus hijos cumplieran los 3 años de edad. Llegados a la ciudad de Reims, buscan un lugar para hospedarse momentáneamente, mientras se instalan por completo, se adaptan a la zona y encuentran alguna casa para comprar. Sin embargo, mientras buscaban algún hotel o apartamento, encontraron, aunque un poco alejada del centro, una casona muy antigua, la cuál era económica, y parecía estar en perfecto estado. Tras sacar cuentas y analizar la casa, Rose le dijo a Alfred: -Cuesta apenas un poco mas que arrendar... ¿Que te parece?-. Sin pensarlo dos veces la compraron, tuvieron que limpiarla bastante, pero pudieron instalarse sin problemas mayores, incluso todavía mantenía algunos muebles de los habitantes anteriores, por lo que ahorraron bastante dinero. -¿Porqué es tan económica? ¡si está en perfecto estado!- pregunto Rose a un almacenero que se encontraba a tan solo unos treinta metros de la casa. -Humm... Se dice que han ocurrido varias cosas extrañas en esa casa, por eso nadie la quiere. Pero hace diez años que trabajo aquí, la verdad nunca he visto nada fuera de lo normal- confesó el almacenero. Desde ese momento, la señora Dortmund quedó algo incómoda, pero prefirió no contarle nada a su esposo, para no alarmarlo. "En fin, si no ocurrió nada fuera de lo normal en diez años", pensaba Rose para auto convencerse. Los días fueron pasando y todo era espectacular, la ciudad era hermosa, la gente los trataba muy bien, el trabajo les quedaba cerca y podían turnarse para cuidar a los niños, sin necesidad de gastar dinero extra en una niñera. Un viernes, tras una semana agotadora en todos los sentidos, Alfred y Rose deciden gastar parte de sus ahorros para salir una noche juntos, con el fin de distraerse y pasar un momento a solas, cosa que no hacían desde que los niños habían nacido. -Creo que podemos ir a un cine, y luego ir a cenar- dijo Rose sonriendo. -Mejor vamos a mirar un partido de fútbol- bromeó Alfred. Pasando de risa en risa, decidieron visitar algún centro comercial de la ciudad, comprar algunas vestimentas que necesitaban, para luego ir a cenar a un restaurant que venía llamandoles la atención hacía días, el cuál quedaba aproximadamente a una hora de la casa, y siempre había gente, señal de que las comidas eran muy buenas. También decidieron pasar la noche en algun hotel, para no obligar a la niñera a que tuviera que irse a su casa durante la madrugada. -Bien, ¿entonces?- preguntó el señor Dortmund. -Mañana a la noche- respondió feliz Rose. Mientras todos dormían, ella se comunicó con Hellen, una amiga que vivía en Paris, para preguntarle si conocía alguna niñera de confianza con la que pudiera dejar a sus hijos durante la noche del sábado. -Como tu tienes una hija, talvez conoces alguna niñera que me puedas recomendar-. -¡Claro que tengo! Es una amiga, vive aquí en Paris. Aguardame, le escribiré un mensaje a ver si puede ir, te confirmo en poco rato-. Pasaron aproximadamente cuarenta minutos, y a Rose le llegó un mensaje: "La niñera se llama Sophie, dice que maña está por tu casa a las 20". Sin tener otra cosa para elegir, ya que no conocía a nadie de confianza en Francia, Rose pensó que lo mejor sería dejar que Sophie cuidara a sus hijos. "Si es amiga de Hellen, no tratará mal a mis niños" pensaba. Pasó el sábado, y los Dortmund se preparaban para salir. Eran las 19.30 y sonó el timbre. Alfred, yo voy!- gritó Rose. Era la niñera. Una muchacha de unos cuarenta años, de muy buen aspecto, muy prolija y educada al hablar con ellos, y para comunicarse con los niños. -¿Te gustan los niños no?- preguntó Alfred en tono de broma. -¡Jaja! ¡Me encantan!- responió Sophie. -Tengo una hija, y desde que padecí una enfermedad por la que me tuvieron que operar, no pude tener mas... Me dediqué a esto para no quedarme con las ganas de cuidar niños- agregó con tono triste. Nadie dijo nada. -Bueno, son 20.15, nos vamos a ir, ¿de acuerdo Sophie? Mañana por la mañana cuando lleguemos, nos dices el costo y te pagamos- dijo Rose. -¡No se hagan problema! No suelo cobrar, lo hago por gusto. Con tan solo dejarme para la cena alcanza- Expresó feliz la niñera. Para los Dortmund, un alivio, ya que iban a gastar demasiado esa noche. -¡Claro! Sobre la mesa deje algo de dinero, ¡usa lo que precises!- dijo Alfred, y se fueron. Entre risas y juegos, la niñera y los chicos se fueron conociendo. -¿La están pasando lindo niños?- preguntó Sophie. Frank y Allison asintieron con la cabeza. Es muy poco lo que hablan. -¡Me alegro mucho! pero ahora hay que ir a dormir. ¡Igualmente nos veremos pronto!-. Los llevó a la habitación, y les contó un cuento, hasta que quedaron profundamente dormidos. Pasadas las 23hs, luego de haber cenado, Sophie se decidió a mirar una película en la tv, una de terror que justo empezaba en el momento que ella encendió el televisor. -Recién empieza, ¡Que suerte, voy a verla!- susurró. En la segunda pausa comercial, empezó a sonar el teléfono. -Que raro... Tan tarde...- Susurró la niñera. "Lo dejaré sonar, las niñeras no suelen atender el teléfono" pensó. Así que sonó y sonó. De pronto se le ocurrió que podían ser los Dortmund, avisando que había pasado algo, así que se dijo que la próxima vez que sonara, lo iba a atender. Siguió mirando la película, y el teléfono no volvió a sonar. "Sería alguien que marcó equivocado" pensó. Luego que la película terminara, Sophie se levantó para apagar el televisor e irse a dormir, y en ese momento se cortó la energía eléctrica. -No puede ser... ¡Justo después de ver una película de terror!- susurró en broma. De pronto, el teléfono volvió a sonar. "Definitivamente, deben ser los Dortmund" pensó, así que atendió. Del otro lado se oía una respiración, algo tenebrosa. -¿Quién es?- dijo Sophie. Pasados unos segundos, el interlocutor cortó. -Sería equivocado... Me voy a dormir- expresó casi en silencio. Pero el teléfono nuevamente, le impidió ir a dormir. -¡Hola! ¿Quien llama a esta hora?-. La respiración seguía del otro lado, y esta vez acompañada de una risa, una risa muy macabra, que causó escalofrios a Sophie. Enseguida, cortó el teléfono y marcó al 911, explicando la situación. La operadora, con mucha amabilidad, le dijo -Si vuelve a llamar, no corte, mantenga la llamada, háblele, nosotros intentaremos rastrear el llamado para poder enviar una unidad policial-. Un poco mas tranquila, esperó. Pasados unos minutos, el teléfono volvió a sonar: -¿Hola? ¿Quién es? ¿Puede hablarme?- dijo con tono molesto la niñera. Nuevamente la respiración y la risa le causaron escalofríos. -Soy una niñera, no es momento para bromear, llamaré a la policía si no me dice quién es y que quiere- dijo muy enojada. El interlocutor colgó. "Es alguien bromeando, le hablé de policía y cortó" pensó Sophie, mas tranquila. Pasaron unos segundos y el teléfono volvió a sonar. Ya casi en un ataque de pánico, contestó: -¿¡Hola!?-. Se oyó un silencio. -Tranquila señora, soy la operadora del 911- Se hizo otra pausa. -No se alarme, pero lo antes posible tome sus cosas y váyase de la casa, la llamada se está realizando de su misma línea, ya enviamos una patrulla-. Pálida, muerta de miedo, y con un nudo en la garganta, Sophie colgó. No sabía que hacer, quedó en un shock. En ese momento, siente pasos sobre la escalera. Pegó un salto, y clavó la mirada para ver quien era. "Deben ser los niños que se levantaron" pensó. Sin embargo, entre la penumbra, y con la simple luz de la luna que se proyectaba a través de la ventana, pudo apreciar a un hombre alto y fornido, de sobretodo largo, que en su mano, traía un cuchillo chorreando sangre. La risa volvió a escucharse, pero esta vez no era a través del teléfono... La niñera salió corriendo de la casa, y la policía no la pudo detener. Terminó en un hospital psiquiátrico en el que aún permanece hoy en día. La policía encontró a los dos niños sin sus cabezas. Estas últimas aún no han aparecido. Del hombre de sobretodo no se sabe absolutamente nada, la policía lo vió por última vez subiendo la escalera de la casa, pero a pesar de haber buscado por cada rincón, no dejó rastros. Las ventanas estaban completamente cerradas y había oficiales afuera, por lo tanto tampoco escapó por allí. Alfred y Rose no soportaron la situación, y ambos se suicidaron días después del hecho. La casa está a la venta nuevamente, a un increíble precio de 750 Euros. Según algunos vecinos, son mas de treinta vidas las que se ha llevado esa casa, todas de la misma forma: haciendo desaparecer la cabeza. Todavía no se sabe con certeza si esta leyenda es real, pero nadie se anima a probarla...

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Defensa personal: El momento previo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/8/2016

Como evitar ser víctima Como todos sabemos, en la mayoría de los países la inseguridad se está volviendo uno de los problemas más difíciles de resolver. A menudo tememos miedo de salir a la calle, y ese miedo se incrementa cuando seres queridos nuestros sufren un ataque delictivo. La defensa personal consta de tres etapas: ♦La primera es la etapa previa al ataque: es evitar que los delincuentes elijan robarnos a nosotros. Es evitar ser víctima. Sobre esto les voy a hablar en el post. ♦La segunda es el momento del ataque: Ya nos eligieron, se acercaron y comenzaron con el delito. ♦La tercera y última es el momento posterior: Es lo que hacemos después, como reducimos al delincuente, como llamamos a la policía, etc. Hoy les voy a enseñar a reducir la posibilidad de ser parte de un asalto. ¿Porqué hablo de reducir? En realidad ninguna medida puede llevar al 0% la posibilidad de ataque. Esto es clave y todos deben saberlo: Siempre podemos ser atacados, siempre podemos sufrir un robo. Sin embargo, hay simples detalles que pueden reducir esa posibilidad. Existe una amplia gama de diferentes delincuentes: Están los que roban para comer, los que roban para drogarse, los que roban con armas blancas, armas de fuego, sin armas, los que roban en grupo, los que roban solos, y así podríamos seguir horas diferenciando unos delincuentes de otros. Pero hay algo que todos tienen en común: los delincuentes eligen a quién robar. No roba a alguien un delincuente simplemente porque se le haya cruzado por su camino, sin antes haber analizado ciertos puntos. Los puntos son bastante lógicos, y son los siguientes 1) ¿Ésta persona es fácil de robar?. No van a robar los delincuentes a una persona que viaje en grupo muy numeroso, por ejemplo. O a una persona que pase caminando rápido a una distancia de cien metros. Tampoco van a robar a alguien que tenga aspecto de boxeador. Primeramente buscan la facilidad del ataque. 2) ¿Ésta persona va a defenderse? Hay muchos puntos que nos hacen ver peligrosos ante los delincuentes. Estos puntos son clave, son los y hablaré de ellos más adelante. 3) ¿Ésta persona tiene algo que valga la pena robar? Es muy difícil que un delincuente asalte a alguien que vaya caminando de short y sin remera, por ejemplo. Posiblemente haya salido a tirar la basura, o a pasear al perro. Dejó sus cosas de valor en casa, no tiene dinero encima. Posiblemente tampoco tenga celular. No vale la pena. Ahora vamos a aprender a matar estos puntos, es decir, vamos a aprender qué hacer para que los delincuentes nos descarten como víctimas. Para matar el punto 1- ¿Ésta persona es fácil de robar? Antes que nada hay que saber encontrar y ver a los delincuentes, tanto a larga como a corta distancia. Para esto hay algo que los profesionales llaman Conciencia situacional. Para tener conciencia situacional, debemos estar atentos en todo momento. Saber que tenemos delante, detrás y a los costadados. Dentro de los vehículos que pasan cerca, y dentro de los vehículos de los que pasamos cerca mientras están estacionados. Debemos estar atentos, constantemente mirando. Analizando las personas que nos cruzan, mirando tres cosas principalmente: a) Aspecto de la persona: muchas veces se dice que las apariencias engañan, si. Esto es bastante cierto. Sin embargo, si se nos acerca un señor mayor con bastón, las probabilidades de que nos ataque son muy bajas, por ejemplo. b) Donde mira la persona: Sin importar si en el punto "a" encontramos amenaza, debemos mirar a donde mira la persona (valga la redundancia). Una persona que está pensando asaltar, casi seguro, no está mirando el suelo, ni un punto fijo, ni estará mirando su celular. Una persona que va a asaltar está nerviosa, está mirando a muchos lugares constantemente, buscando posibles puntos que le impidan atacar. Una persona que va a asaltar no está tranquila. c) Las manos de la persona: Si tiene las manos a la vista es más seguro. En el caso de que una o las dos manos no estén visibles, la probabilidad de que sea un atacante aumenta. Por lo general, los delincuentes que usan armas las llevan ocultas hasta el momento del atraco, por lo que llevarán las manos ocultas para ocultar con ellas el arma. Otra cosa que puede ser relevante es si hay algun bulto extraño en alguno de sus bolsillos o cintura, es donde generalmente ocultan las armas los atacantes. Está claro que, como dije anteriormente, si es un señor mayor con bastón, y va mirando el suelo fijamente, que tenga las manos ocultas ya no es algo que pueda parecer peligroso. Más bien, cada uno de los puntos a, b y c son cosas que suman al porcentaje de "peligrosidad" de una persona. "Peligrosidad", porque en realidad, aunque una persona tenga aspecto de delincuente, camine mirando muchos puntos de manera nerviosa y lleve las manos ocultas, no quiere decir que vaya a atacarnos, simplemente lo hace más probable. A esto de la conciencia situacional, comunmente lo confunden con "ir asustado". Sin embargo, es simplemente ir atento, y hay una amplia diferencia entre estar atento y estar asustado. Una vez que encontramos y vimos a los delincuentes, podemos hacer varias cosas, dependiendo de la situación; siempre tendremos que improvisar. Si los presuntos delincuentes están lejos, y podemos evitar pasar cerca de ellos, lo mejor será hacerlo. Más aún si están en grupo, ya que nos hace más probable que perderemos contra ellos. Una buena forma es expresar como si "nos olvidamos" de algo poniendo cara de disconformidad y tomándonos la cabeza, y darnos la vuelta para tomar otro camino sin pasar cerca de ellos. Con esto no seríamos una persona fácil de robar, ya que nunca pasamos cerca de ellos. Otra buena estrategia, si el presunto delincuente está cerca y ya sentimos que nos seleccionó a nosotros, podemos esbozar una pequeña sonrisa y saludarlo como si lo conociéramos, con total confianza y naturalidad. Podemos usar palabras como "loquito", o "querido", que le demuestre al posible delincuente que tenemos confianza con él, que lo conocemos de hace mucho tiempo. Eso lohará dudar y ya olvidará el ataque. (Ésto no aplica si están en grupo, ya que los delincuentes en grupo tienen un estado mental diferente y no se dejarán engañar por ese hecho). Éste punto es el más difícil de matar, ya que en realidad, básicamente las cosas que nos hacen "difícil de robar" son dos cosas: Ser "roperos" (grandes, musculosos), o ir en grupos grandes. Si no cumplimos ninguna de estas dos cosas, posiblemente nos veamos como personas "fáciles de robar". Para matar el punto 2- ¿Ésta persona va a defenderse? Si bien lo mejor es saber algún arte marcial para ir más confiado y seguro en la calle, no es necesario para demostrar a un delincuente que vamos a defendernos. Ésto simplemente se hace con actitud. Otra vez entra en juego la conciencia situacional, siempre atentos=más seguros. En la calle debemos caminar siguiendo una serie de acciones que podrían ser la diferencia entre el ser atacado y no. Son las siguientes: I) Caminar siempre con la frente en alto: Nunca debemos bajar el mentón ya que nos haría parecer asustados o distraídos. Ésto va en conjunción con lo hablado antes de la conciencia situacional. Para tenerla, debemos ir siempre atentos, y si estamos con la cabeza agachada no estaremos atentos. II) La espalda siempre recta: ésto se asocia con el punto I. Es por la misma razón que debemos seguir esta regla. Además, en caso de tener que realizar algún movimiento para defendernos de un ataque repentino, llevar la espalda recta nos dará mayor velocidad de reacción y mayor estabilidad. III) Siempre serios: Aunque parezca una tontería, llevar cara de "perros" puede hacer que un delincuente se lo piense dos veces antes de atacarnos. **Gracias al usuario ElHavoc_Frag me toca realizar una aclaración respecto a este punto. Me refiero a no andar con cara de pelotudo. Tampoco se trata de andar con "cara de malo" ya que se podría malinterpretar. Simplemente, debemos andar con cara de confianza, cara de no tener miedo. Cara de seguros.** IV) Analizar a la gente: (puntos a, b y c hablados antes). No olviden hacer contacto visual "milimétrico". Es decir, mirar durante una décima de segundo a los ojos. Esto le demuestra a las personas que nos cruzan que estamos realmente atentos y que podemos defendernos si nos ataca. Le hará al delincuente pensarlo dos veces. V) Manos ocultas: Utilizando la misma técnica que utilizan ellos. Llevaremos las manos ocultas para que no sepan si tenemos armas. Si llevamos una campera o saco y las condiciones climáticas nos permiten llevarla sin abrochar, podemos tomar las dos partes y cerrarlas tapando nuestra cintura; de esta manera pueden pensar que ocultamos un arma en nuestro cinturón, y también, les hará pensarlo dos veces. En la calle, siguiendo éstos puntos, los delincuentes nos verán como una persona que puede reaccionar ante un ataque y defenderse. Nos hacen menos vulnerables a ser atacados. No 100% seguros. Como matar el punto 3- ¿Ésta persona tiene algo que valga la pena robar? Esto es bastante básico, y es el único punto que la mayoría de la gente tiene en cuenta. No mostrar las cosas que tenemos, o como lo dice la mayoría "no regalarse"; no andemos con el móvil en la mano, o contando el dinero en la calle. De esta forma los delincuentes no sabrán si realmente tenemos algo para darles o no. Esto no reduce la posibilidad de ser elegidos, pero si lo hacemos, la aumenta. En resumen, algo bastante importante es estar atento. Puede ser la diferencia entre ser elegidos, y no. Además, si somos elegidos, podemos reaccionar con mayor velocidad y seguridad. Si te interesa la seguridad, puedes leer otro post haciendo clic aquí. Es una descripción de los delincuentes más comunes presentes en las calles.

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Historia real; John el bombero
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/30/2018

John era un tipo muy callado pero inteligente, muy calculador y ordenado. Tal vez por eso fue elegido para dirigir el principal cuartel de bomberos en el pueblo en el que vivía. Cerca de diez años realizando la misma tarea lo habían hecho experto, y muy conocido en el vecindario. Todos sabían que si tenían una emergencia el haría lo imposible por llegar primero para socorrer a quien sea en la situación que sea. Una vez corrió 1km sin camiseta mientras caía nieve, para ayudar a un ciudadano cuya casa se estaba incendiando. Resultaron todos ilesos y las pérdidas fueron mínimas gracias a la reacción de John. Según él, las intervenciones más difíciles de realizar eran los accidentes de tráfico en las que había fallecidos. Siempre decía "cuesta mucho ver a una persona sin vida, con su cuerpo destrozado". A continuación, John cuenta la que fue su peor historia en el cuerpo de bomberos, tras la cuál debio dejar el puesto. Esa mañana primaveral el aire estaba denso, extraño. Como caluroso pero frío a la vez. John llegaba a las cinco de la mañana al cuartel para ordenar su oficina y colocarse su uniforme e iniciar el turno a las 6am. A pesar de hacer trabajo administrativo casi siempre, él solía trabajar de uniforme para estar preparado ante cualquier llamado. Minutos antes de empezar el turno sonó el teléfono. Algunos bomberos ya habían llegado y estaban preparando los vehículos. John respondió enseguida. -Emergencias buenos días, ¿en que puedo ayudarle? -¡Hay un accidente, es grave, mi novio conducía ebrio por favor vengan!- gritó una desesperada voz del otro lado del teléfono. Luego de pedir la ubicación, John de inmediato tocó la alarma. Quince segundos después, un camión y una ambulancia estaban en la puerta prontos para salir, con las sirenas encendidas. Entonces dudó, no sabía si era tan grave como para ir, o podía dejar que sus hombres lo hicieran solos. -¿¡John vienes!?- gritó el piloto con el camión a punto de moverse. Sin pensarlo por la falta de tiempo, John se trepó a la parte trasera del camión y golpeó la chapa lateral dos veces con su mano extendida. Esa era la señal para indicar que arrancaran. Las ruedas giraron violentamente y en unos segundos los vehículos ya se estaban moviendo a casi 80km/h. El camino era corto, tan solo ocho kilómetros. Pero los trayectos a los accidentes de tráfico se hacen interminables para John. Sintió que habían pasado años. El piloto apagó las sirenas y tocó la bocina. Era la señal para que el equipo descendiera de los vehículos. John estaba calentando con el resto del equipo haciendo ejercicios dentro del camión. Abrieron las puertas metálicas y bajaron. Mientras todos seguían el protocolo, él estaba paralizado. Nunca le había pasado eso. El médico de la ambulancia que llegó detrás, pasó por su lado y lo saludó. -¿Qué pasa compañero? ¡Hay que trabajar vamos vamos vamos!- gritó. Y quedó mirándolo esperando una respuesta. -Es el auto de mi hijo...- dijo John, con sus ojos llenos de lágrimas. En ese momento su cabeza hizo un clic, tomó un hacha y corrió hacia la escena. Allí estudió lo que había pasado. Su hijo conducía un Toyota, el cuál venía por la avenida. Al llegar a la esquina, una camioneta Ford cuyo conductor estaba ebrio, no respetó el semáforo y embistió al Toyota por su lado izquierdo. Ambos vehículos estaban destrozados. No había marcas de frenadas, por lo tanto John pudo deducir que su hijo nunca vió la camioneta Ford, señal de que venía a altísima velocidad. Y el chofer ebrio nunca pisó el freno. Al costado de la camioneta se encontraba la novia del chofer, quien había llamado a las emergencias. Se encontraba paralizada y fue llevada por el médico a la ambulancia. El bombero se acercó a la escena un poco más para estudiar con mayor detalle. Había al menos cinco hombres mirando hacia adentro del Toyota de su hijo. Todos se miraron entre sí. John entendió que pasaba. Secó sus lágrimas y miró hacia la camioneta. El chofer ebrio aún estaba vivo, se veía que respiraba e intentaba gritar. -Como es tu nombre- le preguntó John con mucha dificultad. -B... Brad...- respondió el chofer. Se hizo una pausa. John no paraba de llorar. -¡Vamos vamos! ¡A trabajar!- gritó. -¡Brad necesita ayuda! ¡Necesito un médico y tres hombres aquí!- agregó, mientras corría al camión a buscar la sierra eléctrica. El cuerpo de Brad estaba atrapado entre los fierros retorcidos de la camioneta. John era quien operaba la máquina eléctrica que lo ayudaría a quitarlo de allí. Uno de sus compañeros le ofreció operar la máquina ya que pudo notar la enorme angustia su jefe ante la pérdida de su hijo, pero él no la aceptó. -Es mi trabajo. Puedo hacerlo. De verdad gracias- dijo. La sierra pasaba a tan solo algunos centímetros del cuello de Brad, pero el pulso de John no temblaba en lo más mínimo. Minutos más tarde el cuerpo estaba sobre la camilla pronto para ser llevado al centro asistencial. Terminada su tarea, el jefe fue a despedir a su hijo. Se acercó al auto sin parar de llorar. Se quitó el casco, lo puso en el piso y se arrodilló junto al vehículo. La imagen era estremecedora. Ver el cuerpo sin vida de un joven de tan solo veinticinco años estremecía muchísimo. Pero por ser su hijo, aún más. Estuvo casi dos minutos llorando al lado del vehículo hasta que un compañero se acercó a darle ánimos. Despertó en el hospital. -¿Que pasó?- preguntó. John. -Te desmayaste del shock, hermano- le respondió un compañero que lo cuidaba. -¿No fue un sueño entonces?- preguntó angustiado el jefe. Su compañero no respondió. Solo miró el suelo. Pasados unos segundos se acercó a él, le tomó la mano y mirándolo a los ojos le dijo -Eres un hermano para todo el pueblo John. Estamos contigo-. Ese mismo día dejó su puesto. No pudo aguantar la presión que le dejó esa noche. Se mudó a otro país con su esposa y comenzaron una nueva vida, pero por mucho que intentaba, John no pudo olvidar nunca la imagen de su hijo fallecido en manos de un chofer ebrio que resultó prácticamente ileso.

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La base de una relación no es la confianza
Salud BienestarporAnónimo6/11/2017

Alguien dijo alguna vez que lo principal en una relación era la confianza. Este mito se fue repitiendo, fue pasando de boca en boca y se ha ido creyendo a medida que los años pasaban. Yo pienso que esto no es así, y hoy estoy escribiendo este post para expresarlo. Tengo claro que hay relaciones de las más diversas. Y que tanto los hombres como las mujeres engañan a sus parejas. Pero para ser más claro, voy a ponerle nombre a los personajes (que no se malentienda) Caso A) Juan y Lucía son casados hace muchos años. Viven muy felices. De pronto, Juan tiene sexo con Ana, una compañera de trabajo, simplemente porque se dio la oportunidad y no quiso desaprovecharla. Por razones familiares Ana debe viajar a otro país por lo que pierde contacto con Juan y nunca más vuelven a verse, ni escribirse, ni llamarse. No se contactan nunca más. Juan y Lucía mueren de ancianos, muchos años después. Lucía nunca se enteró de lo que Juan hizo. Caso B) Juan y Lucía son casados hace muchos años. Viven muy felices. Juan tiene la oportunidad de acostarse con Ana, una compañera de trabajo. Sin embargo, para respetar a su esposa, a quien ama, rechaza la oportunidad y continúa trabajando. Juan y Lucía mueren de ancianos, muchos años después. Lucía nunca se enteró de que Juan tuvo la oportunidad de acostarse con Ana y la rechazó. La pregunta es: ¿Hay confianza en la relación? Si. En ambos casos, si bien son muy diferentes, Juan confía plenamente en Lucía, y obviamente Lucía confía plenamente en Juan. Caso C) Juan y Lucía son novios hace pocos meses. Se conocen poco. Lucía adora ir a fiestas bailables, reuniones de amigos. Es muy sociable y le encanta conversar con gente, le es muy fácil hacer amistad con los chicos de su edad. Juan desconfía bastante de la actitud de Lucía. No le agrada para nada que su novia vaya a fiestas y haga amigos tan fácilmente. Sin embargo, Lucía es completamente incapaz de engañar a su novio. Lo quiere demasiado y no se arriesgaría a perderlo. En este caso, Juan no confía demasiado en Lucía, sin embargo ella lo respeta muchísimo y está segura que no lo engañaría nunca. Con la presentación de estos tres casos, intento transmitirles mi pensamiento. Para mi lo más importante en una relación es el respeto. Hoy en día, en la mayoría de las sociedades se está perdiendo el respeto. La gente no agradece, no pide permiso, no pide disculpas, no saluda, no cuida las cosas prestadas... Entre todas esas actitudes, está la de engañar. Mucha gente engaña a su pareja simplemente porque no la respeta, porque solamente se preocupa por sí mismo y no piensa en los demás, sin importar si lastima o no lastima. Por eso, por más de que las dos partes de la relación confíen entre sí, hace falta respeto para estar seguro de que no se van a engañar el uno al otro. Gracias por la atención y espero la comprensión.

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