mariaangel6
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Historia del Código Civil Argentino.Amanecía un nuevo orden jurídico en el país. Úrquiza dicto un decreto, el 24 de agosto de 1852, creando comisiones para redactar los proyectos de los códigos, en las distintas materias. Los fundamentos del citado decreto expresaban que la legislación española, no estaba a la altura del momento, y que además de tener esta, una expresión difusa y diversificada en varios volúmenes, era difícil, poco practico y anticientífico. El procedimiento de redacción de los proyectos fue establecido de la siguiente forma: Una comisión central, formada por el total de comisiones parciales que redactaban cada código. Luego en proyecto pasaba a la Suprema Corte de Justicia; y por ultimo, era considerado en acuerdo de ministros. Aparte de ellos, se invitaban a las personas versadas en las diversas materias a colaborar y a formular observaciones.Esta obra de Urquiza, no llego a realizarse, pero ha quedado como valioso antecedente.Dictada la constitución del 53, la misma estableció que correspondía al Congreso dictar los Códigos, en su artículo 64, inciso 11.En 1863, el diputado José Maria Cabral, auspicia el nombramiento de comisiones que redactan los proyectos de Códigos, lo cual tiene favorables acogida en ambas cámaras, se dicta la ley 36, del 6 de junio de 1863, por la cual se autoriza al Poder Ejecutivo a nombrar comisiones encargadas de redactar los proyectos de Códigos Civil, Penal, Comercial y las ordenanzas del Ejercito.En 1864, con fecha 20 de octubre, el presidente Mitre, dicta un decreto para dar cumplimiento a la citada ley 36. Pero en vez de designar a una comisión, designo al Dr. Dalmacio Velez Sarsfield.Sarsfield trabajo en la redacción del proyecto de Código Civil desde 1864 a 1896, y a medida que iba terminando los diversos libros, que lo integraban los hacia imprimir y repartir profusamente por toda la republica.Mitre había terminado su periodo constitucional, había sido electo Sarmiento y este había nombrado a Velez Sarsfield ministro del interior, debido a la existencia de una amistad personal. El hecho de ser el autor del Código, además de un ilustrado jurista, ministro del interior y amigo personal del presidente, deben haber sido factores que influyeron para que el Código fuera aprobado.La ley 340, de septiembre de 1869, convirtió en ley el proyecto del Dr. Dalmacio Velez Sarsfield, dejando constancia de que entraría en vigencia el 1º de enero de 1971.La personalidad del Codificador.Velez Sarsfield nació en 1800, en un departamento de la antigua intendencia de Córdoba. Empezó a ejercer la profesión de abogado en 1822. Fue elegido diputado al Congreso Nacional en 1824 y al llegar a Buenos Aires, con tal motivo, se vinculo a la elite intelectual de la época, que rodeaba a Rivadavia..Se destaco como intelectual, actuando conjuntamente, en actividades jurídicas y políticas. Fue asi, diputado en la legislatura de Buenos Aires, Ministro de Alsina en 1854, senador nacional, profesor de Economía Política, Ministro de Hacienda de Mitre y Ministro del Interior de Sarmiento. En general fue el autor de grandes cuestiones políticas, financieras, económicas y jurídicas del momento histórico posterior a la constitución del 53.La formación jurídica de Veles Sarsfield se baso en conocimientos sobre derecho romano, derecho canonico y derecho español, que entonces se enseñaban en la Universidad de Córdoba. Esta cultura jurídica fue notablemente ampliada luego por el mismo, a juzgar por la biblioteca jurídica que poseía, que luego dono a la Universidad en que estudiara. Sobre la orientación doctrinaria, la mayoría de los autores lo ubican como jurista de concepción racionalista del Derecho, con una cierta influencia de los principios de la Escuela Clásica. Velez Sarsfield se inspiro en James Mill, y por lo tanto su posición es definitivamente individualista.Orientación Ideológica del Código Civil Argentino.La aparición moderna del socialismo, al poner en tela de juicio algunos de los principios clásicos del Derecho Civil, sobre todo en el régimen jurídico patrimonial, provoco la fundamentaciòn doctrinaria y filosófica de algunas instituciones del derecho civil que hasta entonces, se habían venido exponiendo dogmáticamente.Una tesis de Irigoyen equivalía a sustentar que, aunque algunas instituciones, por razones técnicas legislativas, sean legisladas en el Código Civil, la naturaleza intima de las cosas las coloca mas allá del Código que las contiene.La tesis de Irigoyen en caso de aceptarse, y los comentarios y estudios críticos del socialismo a algunas instituciones civiles, demuestran, entre otros argumentos, la necesidad de la fundamentaciòn filosófica del Derecho Civil y de su instrumentación legislativa, o sea, el Código Civil.Aparte de la fundamentaciòn filosófica de las instituciones civiles básicas; complementando esta fundamentaciòn, el estudio del Código Civil se perfecciona si se determinan las corrientes ideológicas que sigue en lo jurídico; Racionalismo Jurídico influenciado por el historicismo y el individualismo.El Código Civil desde el punto de vista jurídico sigue la orientación basada en el racionalismo jurídico, esto implica otorgar una supremacía básica a la razón.En momentos en que Velez Sarsfield redactaba el Còdigo Civil Argentino, la escuela histórica del derecho sufría una enconada lucha interna dividida en romanistas y germanistas. Esto hizo dudar algunos principios de la escuela clásica.Aparecido el proyecto de Código Civil, el Dr. Juan Bautista Alberdi, lo ataco abiertamente en 1867, en un trabajo suyo titulado “El proyecto del código civil para la Republica Argentina” en la cual poniéndose en posición historicista , decía que el momento histórico y el ambiente social no reclamaban aun el Código Civil, y que además siendo una imitación de legislaciones extranjeras, no era producto natural del país y por lo tanto, resultaba inadecuado y artificial.Velez Sarsfield contesto a Alberdi en dos cartas abiertas, en sus cartas sostuvo, que la legislación del momento era vieja e inadecuada, llena de defectos y que urgía sancionar un código que respondiera a las necesidades, fuera o no producto del país.El Código Civil esta inspirado en una concepción filosófica racionalista del Derecho con transacciones parciales de la Escuela historia del Derecho; y considerado desde el punto de vista de la filosofía social, el Código Civil Argentino sigue una tendencia individualista, otorgando el máximo de derechos posibles al individuo y reconociendo solo de forma excepcional y espacialísima algunos derechos a la sociedad.Una de las consecuencias mas importantes de la concepción racionalista del Código Civil, al considerar a la ley, en principio, como la única fuente de Derecho y al considerar que un código es un todo perfecto que soluciona todos los conflictos posibles. Es el escaso margen que deja al arbitrio judicial en todos los supuestos que considera.Y una de las consecuencias mas importantes de la concepción individualista del Código Civil, al defender por sobre todas las cosas los derechos del individuo aunque para ello tenga que ignorar algunos intereses sociales, es la categórica defensa del principio de autonomía de la voluntad de las partes en los contratos.Leyes modificatorias y complementarias del código civil argentinoAparecen leyes que modifican substancialmente el Código Civil. En 1888 la ley numero 2393 de matrimonio civil. Considerada por algunos como la primera ley realmente modificatoria del código civil. En 1919 la ley 10903 de Patronato de Menores. En 1926 la ley 11357 de derechos civiles de las mujeres modifico en aspectos de fondo el CC. En 1948 la ley 13252 de adopción introdujo modificaciones fundamentales al régimen de la familia. En el mismo año la ley 13512 de propiedad horizontal introdujo modificaciones substanciales en los derechos reales. En 1947 la ley de 13030 de nombre de las personas introdujo modificaciones limitando el idioma y los nombres a usar sobre esta materias modificaciones que venimos de referenciar, constituyen la evolución legislativa de nuestra legislación civil lo que podríamos llamar “la estructura estable” del ordenamiento jurídico civil.El código civil ha demostrado ser, dentro de lo relativo y sin desconocer sus defectos, una obra valiosa y flexible, ya que a pesar de tener mas de un siglo, su estructura fundamental no ha sido modificada. Su legislación hizo posible darle al país un ordenamiento jurídico relativamente moderno y al DIA, por lo cual las modificaciones que se le introdujeron han sido en realidad bien pocas.El anteproyecto de BibiloniEl anteproyecto de Biblioni, fe probado por la comisión y paso así a ser parte de un proyecto de reforma integral del Código Civil. Su fundamento era que había transcurrido un largo periodo desde su vigencia, motivo por el cual, el mismo debía ser reformado teniendo en cuenta las modificaciones de la doctrina, la jurisprudencia y la vida práctica en este periodo señalado.Este anteproyecto fue aprobado por la comisión luego que esta le haya asignado dos integrantes para su correcta redacción final. Aprobado el anteproyecto la comisión y el Poder Ejecutivo se hicieron suyo el proyecto y solicitaron la aprobación al congreso, quien no lo aprobó.El proyecto consistía en la supresión de textos doctrinarios y repetitivos reduciendo algo más de 2.000 artículos. Trataba sobra nuevas disposiciones como: bien de familia, nombre de las personas, ausencia simple, sepulcros, adopción, enriquecimiento sin cause y obligaciones, entre otros. Consistía en 4 libros, el primero seguía las líneas generales del Código vigente; el segundo legislaba el derecho de familia y beneficiaba a los hijos ilegítimos de cualquier clase; el tercero legislaba sobre obligaciones e intrujo como factor importante al abuso del derecho y agravio moral; y por último el cuarto sobra cosas, la posesiona, reemplazando la tradición por un registro.Todo este proyecto al no ser sancionado fue perdiendo actualidad y no se termino aprobando nunca, pero quedó como un aporte valioso a derecho civil argentino. Según los autores la modernización del Código Civil solo debe levarse cabo en los siguientes casos: - Desprender del Código Civil las materias que han adquirido autonomía jurídica. - Introducción innovaciones legislativas aconsejables. - Modernizar la orientación ideológica del código. - Coordinar la numeración resultante y coordinar las disposiciones del Código.
este trabajito lo tengo en mi maquina, y decidi publicarlo para las personas que estudien o esten por hacerlo, nunca esta de mas saber algunas cosas para el desempeño del estudio, y de paso incentivar al estudio.un abrazo a todos los taringueros y taringueras.SABER ESTUDIAR El estudio es una actividad muy personal y por tanto cada uno ha de utilizar su propia técnica ajustada a su propia personalidad. El estudio como actividad intelectual presupone un grado de inteligencia.Hay una serie de factores ambientales que pueden influir negativamente en el trabajo intelectual: problemas familiares graves, crisis afectivas agudas, escasez de tiempo para estudiar por razones económicas, etc. 1. La atención.El trabajo intelectual se realiza fundamentalmente leyendo y escribiendo. Para que esas dos actividades se desarrollen bien se requiere atención y concentraciónLa concentración es un requisito esencial para que trabaje bien nuestra memoria y nuestro entendimiento. Para ello, la atención la tenemos que lograr y asegurar nosotros.Un primer requisito para poder lograr un mínimo de atención es crear un ambiente externo de trabajo. No se puede estudiar bien en una postura incómoda, en un lugar mal iluminado o en una habitación donde haya personas hablando. Es muy posible que en el momento de estar estudiando un tema árido y poco atractivo nuestra atención se escape de ese tema y se fije en esa conversación en sí poco interesante. Tampoco son recomendables salas de lectura colectivas en las que el imperativo de silencio se aplique con excesiva tolerancia. Generalmente tampoco contribuye a la concentración tener puesta la radio mientras se estudia,. tal vez, en todo caso con una suave música de fondo.Por otra parte, existe una proporcionalidad directa entre el grado de atención que ponemos en el estudio y el grado de asimilación(compresión y memorizar).Hay también una proporcionalidad, en este caso inversa, entre el grado de concentración y el tiempo necesario para aprender un tema. Lo que tardaríamos en aprender dos horas con una atención semidispersa, lo aprendemos en menos de una hora con una atención bien concentrada.Lograremos el grado necesario de concentración si tenemos unos motivos que nos influyan personalmente y con eficacia.Hay en primer lugar motivos de carácter ético-profesional: la conciencia cívica de prepararse pacientemente para ser útil en la sociedad, el sentido de aprovechar una oportunidad de capacitarnos, el deber de no malograr el esfuerzo, a veces el sacrificio, que otros están haciendo para que podamos estudiar: desde el legítimo y noble afán de superarse y prepararse para ocupar en el futuro un puesto destacado y ventajoso en la vida, o el de llevar bien el curso y preparar con un cierto margen de seguridad unos exámenes.Hay motivos muy eficaces de orden práctico como la convicción de que estudiando con atención ganamos tiempo: al enfrentarnos con un tema árido un día que tal vez no nos conmueven demasiado los imperativos ético-profesionales, puede ser un gran aliciente para concentrar nuestra atención el saber que con atención concentrada despacharemos perfectamente el tema en mucho menos tiempo del que nos llevaría el dominarlo con atención dispersa.Insistiremos en que hace falta enfrentarse activamente con lo que tenemos que estudiar, con intensidad y con brío, haciendo intervenir a ser posible diversas actividades, por ejemplo tomando notas o haciendo croquis al mismo tiempo que leemos.Hay un factor negativo importante que influye en nuestra capacidad de concentración: la saturación. Por ello, al darse un cansancio real, es preferible descansar, aunque se pierda un tiempo que luego se recuperará con creces trabajando en buenas condiciones. 2. La lectura.Es evidente recordar la importancia del buen estado de nuestra visión así como mantener unas buenas condiciones para la lectura: suficiente iluminación, un mínimo de comodidad, etc.Está perfectamente comprobado que al leer, nuestra mirada no se va deslizando ininterrumpidamente a lo largo de la línea escrita. Por el contrario avanza a saltos, con brevísimas paradas a lo largo de cada línea. Sólo es posible ver y entender las palabras escritas, al estar fija en ellas la mirada, aunque el tiempo de parada sea muy corto. A cada una de esas paradas de la vista al leer se la llama fijación, incluyendo el tiempo necesario para que la vista salte al punto de la siguiente fijación, tiene una duración aproximada de un cuarto de segundo.Es importante recordar que la velocidad de lectura no dificulta la comprensión de lo leído, sino que más bien la facilita.En nuestros hábitos de lectura son frecuentes dos defectos que llevan a una disminución de la velocidad sin mejorar la comprensión: la vocalización y la subvocalización. Vocalizar es pronunciar, aunque sea en voz imperceptible, las palabras que se van leyendo. La subvocalización es un defecto semejante al anterior, con la diferencia de que la pronunciación de lo que leemos es sólo mental, no bucal.Hay varios tipos de lectura. En primer lugar un tipo de lectura de búsqueda de datos aislados. No nos interesa el resto del texto y podemos proceder a la máxima velocidad. Un segundo tipo de lectura más intensa sería la llamada lectura de información. Nos interesa enterarnos de todo lo que dice, pero no para retenerlo todo al detalle, sino o bien para tener una idea general de lo leído, o bien para señalar determinados puntos importantes que queremos leer o estudiar más tarde con detención. Habría que distinguir entre la lectura de corrido, una lectura rápida tras las cual vendría el proceso de estudio a fondo, que constituye otra nueva forma de lectura.En la tercera forma de lectura, que cabría llamar lectura reflexiva o lectura de estudio, la velocidad pasa a segundo plano. Lo que interesa ante todo es la perfecta comprensión y la retención de lo comprendido. Para ello habría que invertir todo el tiempo que sea preciso, e incluso habría que hacer frecuentes retrocesos a partes ya leídas del libro o habrá que consultar otros libros. 3. Los apuntes de clase.Seguir y retener lo explicado en clase es útil en cualquier caso: una persona que siga con constancia las explicaciones y las retenga en apuntes, tiene mucho adelantado para estudiar luego el libro de texto.Tomar notas en clase no es escribir al dictado. La técnica del dictado no vale por tanto para recoger lo expuesto en una explicación oral. Por otra parte, son muy pocos los alumnos que conocen la taquigrafía. La solución consiste en adiestrarse en tomar notas con una técnica que permita salvar la diferencia de velocidad entre la palabra hablada y la escrita, sin detrimento del contenido de las notas que se toman.Desde el punto de vista material resulta recomendable utilizar un cuaderno distinto para cada asignatura. Las hojas sueltas se extravían fácilmente. La mezcla de materias en un mismo cuaderno resulta incómoda y produce confusiones. Con frecuencia es bastante útil escribir en cuadernos de líneas bastante espaciadas o utilizar amplios márgenes laterales, de manera que las aclaraciones, correcciones o breves complementos puedan hacerse en el lugar adecuado: entre líneas o al margen.A la hora de tomar los apuntes no se trata de recoger el mayor número de ideas, con la máxima fidelidad posible. No se trata de escribir en un castellano correcto sino que pueden omitirse elementos gramaticales no necesarios para la compresión ,entre los que se encuentra el artículo. También es útil el empleo de signos convencionales rápidos y familiares. También para ganar velocidad es importante familiarizarse con el empleo de abreviaturas: no sólo con las usadas convencionalmente, sino con cualquier otra, con tal de que luego sea fácil de reconocer.Una técnica muy usada al tomar notas es mutilar palabras, sobre todo aquellas que se emplean mucho y son fácilmente reconocibles dentro del contexto.Es fundamental distinguir lo principal de lo accesorio. Es frecuente que en una explicación oral el profesor intercale espacios en los que expone un caso práctico, narra con detalle una anécdota explicativa, etc., que sirven para aclarar las ideas explicativas sin aportar nuevos datos, y al mismo tiempo permiten una relajación a quién está tomando apuntes. Es importante aprovechar esos momentos para descansar y poder reanudar con nueva energía la toma de notas cuando haya terminado el espacio de relajación.Otro aspecto a tener en cuenta es la revisión de apuntes ya que es un paso de gran importancia para asegurar el valor y la utilidad de esas notas. La finalidad de la revisión es múltiple: completar omisiones, aclarar ambigüedades, corregir errores, controlar u corregir la grafía de términos técnicos y nombres propios. Conviene hacer cuanto antes esa revisión. La memoria retiene durante algún tiempo detalles e ideas que no ha habido tiempo de tomar por escrito con la suficiente claridad.Un problema que se plantea con frecuencia es el de la conveniencia o no de pasar los apuntes a limpio. Hacerlo tiene una doble ventaja: contribuye a revisarlos y completarlos a fondo y ayuda a entender la materia y familiarizarse con ella. Tiene también una serie de desventajas: requiere tiempo, a veces mucho. La decisión en un sentido o en otro depende del grado de legibilidad que tengan las notas directamente tomadas, del uso que se vaya a hacer de ellas y de los hábitos de estudio personales. 4. El estudio.Una actitud pasiva en el estudio es altamente perjudicial, ya que limita enormemente el rendimiento y exige muchas más horas que una actitud activa, para lograr en el mejor de los casos los mismos resultados.Es preciso saber que estudiar no se reduce a leer.En primer lugar hay que asegurarse la atención y reducir en todo lo posible las ocasiones externas de distracción.Primeramente al comenzar al estudiar debemos formarnos una idea global general a la pregunta ¿de qué se trata esta lección?En la segunda fase del estudio hay que atacar por separado a cada una de las unidades metiéndose a fondo en ellas. Es conveniente que cada una de esas unidades no sea demasiado grande y que realmente constituya una unidad. Cada una de esas unidades ha de ser sometida a una lectura concentrada en la que ea requisito fundamental que no quede nada sin entender. Uno de los peores hábitos que puede adquirir un estudiante, es contentarse con aprender lo que tiene delante aunque no lo comprenda. Por ello para estudiar es imprescindible tener a mano un diccionario.A continuación es fundamental descubrir la estructura de esa unidad, distinguiendo lo principal de lo secundario y examinando la conexión que tienen entre sí las diversas ideas. O sea, al estudiar es fundamental distinguir es estructura: ante todo descubrir cuál es, o cuales son las ideas principales. Una vez descubiertas éstas, ver cómo son explicadas, probadas o aclaradas por medio de ideas secundarias. Con ello conoceremos las estructura interna de lo que estudiamos y tendremos algo que podríamos llamar el esqueleto.Para dicha estructuración es recomendable dos sistemas: el subrayado y el esquema. El subrayado presupone como condición que el libro utilizado sea nuestro. ES IMPORTANTE SUBRAYAR POCO. Un subrayado continuo o cuasicontinuo es prácticamente inútil. Se deben subrayar las frases o palabras que contienen ideas importantes. Se recomienda jerarquizar el subrayado, del modo que las ideas principales estarían subrayadas de una forma y las secundarias de otra.Puede ser muy útil completar el subrayado con notas marginales, donde por ejemplo se indica con un título marginal cada cambio de contenido que se da en el texto.El mejor medio para descubrir la estructura de lo que estamos estudiando es el esquema o guión, siendo una de sus características fundamentales la brevedad. Una vez que hemos comprendido la materia que estamos estudiando y por medio de subrayados o de esquemas hemos descubierto y fijado instintivamente su estructura, es el momento de aprenderla. Aprender es fijar en la memoria lo ya entendido y organizado, ya que la memoria recoge y retiene mucho mejor y con menos esfuerzo lo que previamente se ha entendido.A la hora de memorizar es preferible aprender y retener ideas y no frases.Por otro lado, la memoria de cada persona suele tener características diferentes. En unos predomina lo visual, y les ayuda para retener un tema, recordar la estructura gráfica del esquema. En otras predomina lo auditivo y en el proceso de memorización les conviene tal vez actuar en voz alta o esbozar la pronunciación. En todo caso será necesaria una fuerte concentración activa. En resumen, la memorización debe ser dinámica y activa.La última fase del proceso de estudio es el control, con un doble sentido: control de compresión y control de retención. 5. Los exámenes.El requisito previo es llegar al examen en unas buenas condiciones psico-físicas.Es preciso saber seleccionar lo principal de lo secundario, especialmente en ocasiones en las que se dispone de poco tiempo.Es fundamental que un examen escrito sea claro y legible. La claridad es una cualidad interna de la exposición. Supone ideas claras, pero a veces éstas no bastan. Es importante adiestrarse exponer claramente lo que tenemos claro en la cabeza. Hay que jerarquizar las ideas, ordenarlas lógicamente, evitar repeticiones y retrocesos, no emplear expresiones

Historia de las Islas Malvinas ArgentinasPor Ma. Laura San Martino de Dromi 1. Justos títulos y breve reseña de los acontecimientos hasta 1776La historia no termina en 1833, ni tampoco empieza en 1776. Comienza mucho antes. Los episodios sobre la vida institucional de las Malvinas en los siglos XVI, XVII y XVIII, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776, acontecen con motivo de las intervenciones francesas e inglesas en el archipiélago. Veamos una síntesis histórica:- Durante el siglo XVI rigieron con plena fuerza los títulos emanados de las Bulas Pontificias.Las Bulas Inter Caetera y Dudum si quidem le adjudicaban a España todas aquellas islas y tierras firmes, encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el occidente y el mediodía, imaginando y trazando una línea...", que se fijaba a cien leguas de la isla septentrional de las Azores: San Antonio a 360 al Oeste de Lisboa. Es el título de Adquisición del Nuevo Mundo. En aquella época nadie impugnó la Bula.Las Malvinas se hallan incluidas en la zona a que aluden las Bulas citadas (1493). Por lo tanto, "España no necesitaba descubrir las islas para tener sobre ellas pleno derecho, cualquiera que fuese el descubridor".-1520. Esteban Gómez; con la nave "San Antonio" de la expedición española de Magallanes, descubre las islas en su viaje de regreso a España.Como resultado de ese descubrimiento, comienzan a figurar en la cartografía de la época: mapa de Pedro Reinel (1522-1523); Diego Rivero (1526-1527 y 1529); Islario de Santa Cruz (1541); Sebastián Gaboto (1544); Diego Gutiérrez (1561); Bartolomé Olivos (1562), etcétera.- 1592. John Davis, que integraba la segunda expedición Inglesa de Cavendish, divisa las islas.-1594. Richard Hawkins pretendió haberlas hallado. La cartografía inglesa de la época no las registran ni existen pruebas de estos descubrimientos. Hasta el siglo XVIII Inglaterra ignoraba a ciencia cierta la existencia de las Malvinas, confundiéndolas con unas hipotéticas islas Pepys.-1600. Sebald de Weert, holandés, divisa las islas. De ahí el nombre de Sebald, Sebaldes, Sebaldines, que se le aplicó a las rnismas.-1604. El Tratado de Paz entre España e Inglaterra deja sin efecto lo que se hubiera podido adquirir con anterioridad a su firma, inclusive lo del pretendido descubrimiento inglés.-1670. Por el Tratado de Madrid se convino que Gran Bretaña conservaría todas las tierras, islas, colonias y dominios que poseyere en América, pero este reconocimiento de la soberanía inglesa en América del Norte era acompañado en contrapartida por otra cláusula, que disponía que "los súbditos de Gran Bretaña no dirigirán su comercio ni navegarán a los puertos o lugares que el Rey Católico tiene en la dicha India, ni comerciará con ellos". -1684. Ambrose Cowley pretendió haber descubierto una nueva tierra, a la que llamó Pepys.- 1690. John Strong navega el canal que separa ambas islas (San Carlos). Lo llama "Falkland Sond", en honor del entonces tesorero de la Armada, nombre que luego tomó todo el grupo. No desembarca siquiera.-1701. Un piloto maluino, llamado Beaucheme, descubre la isla que lleva su nombre y penetra en la bahía de la Anunciación. Ese descubrimiento, y toma de posesión, fue seguido por otro llevado a cabo en 1705 (Islas Danycan).-1748. Inglaterra decide enviar una expedición a "descubrir" y poblar las Islas Malvinas y Pepys. Ante la resistencia de España desiste. La expedición no tenía "intención de hacer ningún asiento en ninguna de dichas islas" (de las Instrucciones inglesas).Esta consulta es una demostración categórica del reconocimiento de Inglaterra a los derechos de España sobre las islas.- 1764. Primer intento francés de colonización por parte de Luis Antonio de Bougainville. Funda Puerto San Luis en la Malvina Oriental. Las islas serán llamadas Maluines (de los habitantes del puerto Saint-Maló). Con los españoles recibirán su actual denominación.España protesta, obteniendo el reconocimiento de sus derechos de dominio. El rey Luis XV ordena a Bougainville la entrega de Puerto San Luis, previo pago de todos los gastos en que se había incurrido.-1765. Inglaterra envía una expedición clandestina a cargo de John Byron, que debe efectuar «mejores reconocimientos" (en lugar de «descubrir" en las islas Falkland y Pepys.Las islas que "descubrió" la expedición ya estaban ocupadas por la expedición de Bougainville. Byron explora parcialmente la isla Saunders (N.O. de la isla Gran Malvina) y bautiza en ella Puerto Egmont (enero de 1765), tomando posesión en nombre de Jorge III.A fines del rnismo año, Inglaterra envía una expedición al mando de John Mc Bride, con el fin específico de ocupar las islas.Londres toma conocimiento de la ocupación de Bougainvrne, a quien Mc Bride debe dar plazo de seis meses para abandonarla.- 1766 John Mc Bride llega a las Malvinas casi dos años después de la ocupación de Bougainville (8 de enero de 1766).En lugar de llegar a la isla Oriental o Soledad, donde estaba el navegante francés, llega a la isla Occidental o Gran Malvina descubierta por Bougainville y explorada en parte por Byron.En la pequeña isla Saunders, en el lugar llamado por Bougainville Poil de la Croisade, Mc Bride funda Puerto Egmont (por el primer lord del Almirantazgo).Eran pues, dos colonias: Puerto Luis (Malvina Oriental), francesa, y Puerto Egmont (Malvina Occidental), inglesa.-1766 España dicta una Real Cédula (4 de octubre) por la que declara a las islas dependencias de la Capitanía General de Buenos Aires. Se nombra a Felipe Ruiz Puente como gobernador. Puerto Luis se convierte en Puerto Soledad.-1767 España recibe de Francia las Islas Malvinas (2 de abril). Inglaterra, establecida en el islote Saunders (Puerto Egmont), no efectúa, ante el traspaso, ninguna reserva de su supuesta soberanía.-1768. El gobernador de Buenos Aires dispone que ningún establecimiento inglés debía ser tolerado en las regiones pertenecientes a la corona y que en caso de comprobarse su existencia, debía procederse por la fuerza.- 1770. El 10 de junio las fuerzas españolas de la Escuadra de la Plata desalojan a la guarnición inglesa del islote Saunders. La expedición es mandada por Juan Ignacio de Madariaga. El comandante de las fuerzas de tierra fue el coronel Antonio Gutiérrez.Inglaterra se sintió lesionada y efectuó el reclamo ante la Corte de Madrid.- 1771. Siguieron negociaciones diplomáticas (22 de enero), que España concreta en una declaración en la que desaprueba la actitud inglesa, agregando: "La restitución de su majestad británica del puerto y fuerte llamado Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la cuestión de derecho anterior de soberanía de las islas Malvinas, llamadas también islas de Falkland".Inglaterra acepta la declaración, pero no rechaza la expresa reserva de soberanía sobre las islas que establece España.Recuérdese: se habla de Puerto Egmont, no de las Islas Malvinas en general. Puerto Soledad, ocupado por España, no mereció reserva ni reacción de Inglaterra.-1774 Tres años después de la restitución de Puerto Egmont por España, Inglaterra abandona voluntariamente el islote Saunders (22 de mayo), llamado por entonces "Isla de Falkland" (en singular).Se deja una placa con esta leyenda: "Be it Known to all Nations that Falkland's Island with this Fort..." ("Sepan todas las naciones del mundo que la isla de Falkland con este Fuerte..."Esta placa fue llevada a Buenos Aires al año siguiente por el capitán Juan Pablo Callejas. Beresford la encontró en el archivo de la ciudad en ocasión de la primera invasión inglesa al Río de la Plata.Ninguna manifestación de reserva hizo Londres entonces (1806). Tampoco la había efectuado en 1775, en que fue retirada.- 1776 Se crea el virreinato del Río de la Plata, que incluye las islas en la Gobernación de Buenos Aires.2. Gobierno y administración hispanosEn el período en que las Malvinas integraron la soberanía de España, su Gobierno y Administración se realizó a través de dos instituciones políticas fundamentales: la Gobernación y la Comandancia. Ambas instituciones, en ese orden, se suceden históricamente. Ellas representan un modelo de organización burocrática, cuya jefatura ejerce unipersonalmente el Gobernador o el Comandante, primero bajo la dependencia directa del Rey, y luego del Virrey, a partir de 1776 en que se crea el Virreinato del Río de la Plata.a. GobernadorEl Gobernador en Indias tenía suprema jurisdicción como delegado de la potestad real, a efectos de asegurar la efectiva intervención de la Corona en todos los asuntos políticos, económicos, militares, religiosos y sociales. Sus funciones eran, entre otras, la de "dictar ordenanzas generales", "proveer cédulas", "ejercer órdenes del Rey", "mantener la paz", "ejercer la policía" y "defender el territorio". En el caso de las Malvinas si bien se trata de un gobernador "menor", "de distrito", "subordinado" (para diferenciarlo, por ejemplo, del "Gobernador General", "Virrey Gobernador", etc.), sus funciones eran amplias y generales en todos los asuntos del territorio confiado a su administración.En ese aspecto, por ser una administración local se parecía más a los "corregidores" y a los "alcaldes mayores" que a los "gobernadores" propiamente dichos.b. ComandanteEl Comandante tiene menor entidad institucional e inferior jerarquía que el Gobernador. Sus competencias son especificas, más concretas y están sujetas a instrucciones especiales. Por lo común, la comandancia actúa como "destacamento militar". El Comandante, como jefe de dicha unidad militar, tiene a su cargo la policía del orden y de la seguridad y a defensa del territorio.El Capitán de Fragata Francisco Gil y Lemos (1773-1777) fue el último Gobernador Español en las Malvinas. Durante su administración se reduce la jerarquía institucional "del Establecimiento" de Gobernación a "Comandancia" (5/1/1774). Dos son los motivos que justifican ese cambio institucional. Primero, los peligros y amenazas de invasión extranjera (francesa y británica principalmente) que determinan que el Rey centralice aún más el poder en esos territorios y mantenga una "administración especial" de estricto corte militar (más para defensa de la soberanía que para la prestación de servicios y otros menesteres comentarios) sujeta a directivas, recomendaciones, órdenes e instrucciones concretas. En segundo término, la descentralización política operada con la creación del Virreinato del Río de La Plata (1776) no justifica que el administrador insular tenga rango de Gobernador, pues con la intermediación virreinal el nivel institucional "gobernación resulta excesivo para esos territorios.El 1º de febrero de 1777 por licencia de Gil y Lemos asume el Comandante Ramón de Carassa. Este se aboca, primordialmente, a reedificar los dos almacenes y los cuatro cuarteles existentes y a vigilar Puerto Egmont por los recelos de que los ingleses intentaren una invasión. la "Colonia", el "Establecimiento" ('o que hoy llamaríamos centro urbano) estaba descubierto y sus baterías eran endebles.Luego de la comandancia de Carassa en 1777 fue "comandante", generalmente, la autoridad naval superior de la expedición. Así, pues, oficiales con el cargo de "Capitán de Fragata", "Teniente de Navío" o "Comandante de Corbeta" asumen la comandancia militar por un año, produciéndose los relevos entre los meses de febrero o marzo.Las dificultades propias de la región, las limitaciones técnicas de la navegación, los obstáculos climáticos, los tiempos históricos que se vivían en Europa, los apetitos imperialistas primordialmente de franceses, británicos y norteamericanos, las imposibilidades materiales de construir ciudades (habría en 1792 unos 183 habitantes), la ruina en que se encontraba el Establecimiento, la necesidad de ocuparse de la defensa del territorio apetecido por su valía estratégica y económica, los viajes de inspección por el litoral del archipiélago, el control de la navegación, pesca y caza clandestinas, las precauciones para poner a la Colonia en estado de defensa, provocaron que la Administración hispana en las Malvinas fuera sólo un destacamento militar que luchaba contra la naturaleza y otras potencias extranjeras por la sobrevivencia de su soberanía.la nómina de Comandantes que administraron las Malvinas en nombre de España (1776-1810) por designación del Virreinato del Río de la Plata es la siguiente: Ramón Carassa (1777), Salvador de Medina (1779), Jacinto de Mtolaguirre (1781), Fulgencio Montemayor (1783), Agustín Figueroa (1784), Pedro de Mesa y Castro (1786), Ramón Clairac (1787), Pedro de Mesa y Castro (1788), Ramón Clairac (1789), Juan José de Elizalde (1790), Pedro Pablo Sanguineto (1791), Juan José de Elizalde (1792), Pedro Pablo Sanguineto (1793), Juan Aldana y Ortega (1794), Pedro Pablo Sanguineto (1795), Juan Aldana y Ortega (1796), Luis de Medina y Torres (1797), Francisco Xavier de Viana (1800), Ramón Fernández de Villegas (1801), Bernardo Bonavia (1803), Antonio Leal de Ibarra (1803), Bernardo Bonavia (1804), Antonio Leal de Ibarra (1805), Bernar do Bonavía (1806), J.C. Martínez (1807), Gerardo Bordas (1810) y Pablo Guillén (1810). En 1811 Gaspar de Vigodet, gobernador de Montevideo (ciudad convertida en el fuerte realista contra las Provincias Unidas) ordenó a las fuerzas existentes en el archipiélago, que estaban a cargo del destacamento, abandonar Puerto Soledad. La evacuación fue cumplida.3. Gobierno y administración de las Provincias Unidas (1810-1833)La primera época de gobierno argentino, bajo el nombre de "Provincias Unidas", abarca el período que va desde el 25 de mayo de 1810 al 2 de enero de 1833, en que se consuma el despojo británico.Las dificultades propias de la Revolución de Mayo imposibilitaron a nuestros patriotas, en un primer momento, ocuparse de tierras situadas en latitudes extremas como las Islas Malvinas. Pero pronto las Provincias Unidas del Río de La Plata, por conducto de la Provincia de Buenos Aires, se ocuparon de la administración insular designando "permisionarios", "concesionarios", "comisionados", "comandantes" y "comandantes políticos y militares".La continuación del dominio de las islas, por la tradición de los títulos jurídicos de España en favor de las Provincias Unidas, habilitan a éstas a disponer esas medidas de administración y gobierno. Ellas se inician por las más modestas, el "permiso" de pesca y caza; siguen con la "concesión" para el usufructo de carnes y cueros; continúan con la "comisión" para una administración delegada en nombre de las Provincias Unidas; prosiguen con la instauración accidental de una "comandancia insular"; y concluyen con la institucionalización permanente, orgánica y estable de "la comandancia político y militar".a. PermisionarioEl 30 de enero de 1813 se le acuerda autorización (permiso), a su solicitud, a Enrique Torres, del bergantín inglés "El Rastrero", para que la citada embarcación pudiese efectuar un viaje a las Islas Malvinas y Costas del Sur, donde se dedicaría a la caza de lobos marinos".b. ComisionadoEn 1820, David Jewett, comandante de la "Heroína", fue "comisionado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas pertenecen por ley natural". A ese fin, el 6 de noviembre de 1820, enarbolando el pabellón nacional en Puerto Soledad, sobre el fuerte destruido y disparando una salva de 21 cañonazos, tomó posesión de las islas en nombre del "Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud-América".En 1821 Jewett fue sustituido por el Teniente Coronel Guillermo Mason. En ese mismo año se dicta una medida legislativa especial sobre policía económica (ley de pesca y caza) que prueba la preocupación política de Buenos Aires por sus intereses en el litoral e islas del Atlántico. El 22 de octubre, la Honorable Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona la ley de pesca, a iniciativa del comandante político y militar de Patagones, Teniente Coronel Gabriel de la Oyuela, que advertía sobre los excesos cometidos por los pesqueros extranjeros en la costa patagónica y su negativa a pagar "derechos". Por la citada ley, los extranjeros que viniesen por temporada a realizar sus faenas de pesca y caza, debían pagar un derecho de 6 pesos por tonelada y aquellos que habitasen casa o que formasen un establecimiento fijo, gozaban de un régimen de fomento, dado que tributaban derechos más reducidos o tenían libertad de pesca sin cargo por un plazo no menor de 8 años.Tal ley fue complementada por decretos del 15 de enero de 1822 y del 22 de octubre de 1829, cuyo artículo 1º "prohibía la pesca de anfibios en las costas y pueblos de Patagones, hasta nueva resolución". Dicha medida fue tomada debido a la continuidad de los excesos.c. ConcesionarioEn 1823(23 de agosto) Luis Vernet (de Hamburgo) y Jorge Pacheco (de Buenos Aires) "asociados", solicitan al gobierno de Buenos Aires el usufructo de las carnes, cueros y ganado vacuno de la isla Oriental de las Malvinas, haciéndose "caigo de la refacción de los edificios para tenerlos a disposición de las autoridades cuando éstas lo necesitasen". El 28 de agosto de 1823 por decreto firmado por Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia se les acuerda la concesión, con la habilitación para usufructuar los bienes referidos, agregando el Gobierno de Buenos Aíres... "en la inteligencia que semejante concesión jamás podrá privar al Estado del derecho que tiene a disponer de aquel territorio del modo que crea más conveniente a los intereses generales de la Provincia, y lo cual se verificará tan luego que sus recursos le proporcionen el poder de establecerse en él de un modo efectivo y permanente...".d. Comandancia insularEn diciembre de 1823 Pacheco dirigió un nuevo pedido al gobierno. En él anuncia la próxima partida de la expedición, en la que marchaba el capitán de milicias retirado Don Pedro Areguatí, y para el cual solicita el título de "Comandante de Soledad" sin. goce de sueldo alguno. Funda su pedido en los siguientes términos: "De este modo Señor Exmo. se posesiona la provincia de aquella abandonada Isla, y aun hace que paguen los buques el derecho de anclaje de que escrupulosamente se dará cuenta al erario (sic), porque Areguatí piensa formar de los mismos peones una Compañía de cívicos con sus cabos y sargentos, para darle a esta operación toda la representación posible en obsequio de una propiedad (sic), de la Patria, 'levando las armas y municiones de cuenta de la negociación, y si V.E. tuviese a bien destinar algunos cañones de fierro para defender el punto de incursiones de piratas en aquellas abandonadas baterías, serían reparadas, y puestas en aptitud de que sirvan al Gobierno para restablecer el presidio".Pacheco también solicita se le hiciese "gracia y merced de los terrenos". El gobierno consideró atendible el pedido y por decreto del 18 de diciembre de 1823 le otorga los terrenos bajo la precisa obligación de hacer constar "la mensura y amojonamiento para que pueda optar a los títulos de propiedad".Se nombra a Areguatí "Comandante de la Isla", haciendo saber su decreto a todas las personas "para que lo reconozcan por comandante a fin de que se conserve el orden y se eviten excesos". Además, se disponía que "a todo buque que arribase, ya sea por aguada, víveres u otro motivo, se le cobrará el derecho de ancoraje".Por decreto del 5 de enero de 1828 se le concede a Pacheco los terrenos situados en la parte "Sudeste de la isla" y a Vernet los terrenos baldíos de la Isla Soledad y de los Estados, con el cargo de levantar en 3 años "una colonia ". Además se confieren franquicias para los pobladores a fin de promover la inmigración.e. Comandancia político - militar. Luis VernertEn 1829, por decreto del 10 de junio, Martín Rodríguez, en calidad de Gobernador delegado, crea la Comandancia Política y Militar con sede en la Isla Soledad y con un radio de acción que comprendía a las islas adyacentes al Cabo de Hornos en el Atlántico. Trátase de una organización institucional estable para el gobierno y la administración de las islas en el océano Atlántico. En aquella época, había intención del gobierno bonaerense de crear otra comandancia en "el Estrecho" y cuyo radio de acción comprendería las islas del Pacífico, lo que formalmente no se concretó.El gobierno de Buenos Aires nombra a Luis Vernet como "Comandante Político y Militar", delegándose "en su persona toda la autoridad y jurisdicción necesaria" y con las instrucciones pertinentes.Vernet, de simple empresario y concesionario, pasa a ser representante político del Gobierno bonaerense, timbrando la documentación con un sello que decía "Armas de la Patria. Comandancia de Malvinas y adyacentes".Vernet levantó el Establecimiento, que estaba en ruina, y diez viviendas precarias para el cirujano, el almacén y el despensero, entre otros; y otras más modestas aún, para los gauchos; promovió exportaciones de cueros y carne salada; nombró agentes en el extranjero para que enviasen colonos; preparó mapas de las islas; dividió las islas en once secciones, cada una a cargo o bajo la inspección de un agente que debería obrar con independencia de los establecimientos que se fundasen; otorgó concesiones de tierras a colonos extranjeros, etcétera.La pesca, la caza y sus utilidades constituyeron una preocupación constante para los administradores de las Malvinas. Los apetitos económicos de pesqueros extranjeros no podrán obviarse con "las reglamentaciones" de la Provincia de Buenos Aires, ni la significación estratégico-militar de las islas podía defenderse con una modesta dotación naval de un país en gestación. Por ello, todos los esfuerzos de Vernet y del Gobierno de Buenos Aires fueron a la postre insuficientes.A comienzos de 1831 Vernet elaboró un plan para la organización de la caza de focas y ballenas y la defensa del litoral dependiente de su Comandancia, en aplicación de la ley de pesca. Las medidas punitivas afectaron a tres goletas norteamericanas, "Harriet", "Superior" y "Breakwater", de las cuales dos fueron capturadas, cuya suerte generó graves problemas diplomáticos con los Estados Unidos y con su cónsul en Buenos Aires, Jorge W. Slacum, que de paso representaba los intereses económicos de los pesqueros.El cónsul mandó utilizar la fuerza de la corbeta de guerra de los Estados Unidos Lexington, a cargo del Comandante Silas Duncan, que desembarcó en las Malvinas y vandálicamente ocupó los principales edificios, apresó a los culpables de la detención de las Harriet, Superior y Breakwater, destruyó construcciones, incautó el almacén, cargó cueros y prisioneros y, luego de tamaño atropello al "derecho de gentes", regresó a Montevideo en febrero de 1832.Vernet formuló una nueva propuesta para reconstruir la Colonia, que había quedado con sólo veinticinco habitantes, solicitando equipamiento y material humano para su expedición reivindicatoria. No tuvo respuesta ministerial formal.A fines de agosto de 1832 se informó que el buque de guerra nacional, la corbeta "Sarandí», se estaba alistando para dirigirse al archipiélago. La noticia se confirmó el 10 de septiembre al darse a conocer el decreto emanado del Ministerio de Guerra y Marina, por el cual se nombraba Comandante Civil y Militar interino de las Islas Malvinas y sus adyacentes al Sargento Mayor de Artillería Don Esteban José Francisco Mestivier. El 14 de septiembre de 1832, Rosas imparte las instrucciones al nuevo Comandante Mestivier y faculta al Comandante de la "Sarandí para darle posesión del mando con las formalidades de la ordenanza. Se le encomienda orientar a los habitantes en cultivos agrícolas y defender el honor de la República respondiendo con las fuerzas a los invasores. Desembarcaron el 10 de octubre de 1832 y ante la tropa y los habitantes asume Mestivier la Comandancia. El 30 de noviembre de 1832 una sublevación de parte de la guarnición no pudo ser reprimida por el Comandante, el que murió en la contingencia.Durante la sublevación, José M. de Pinedo, comandante de la "Sarandí", se hallaba en el litoral de las Islas, fuera del Puerto. Cuando retorna reconviene a la tropa por sus excesos (quedaban sólo dieciocho hombres) y el homicidio de Mestivier.El 2 de enero de 1833 se presentó en el puerto un navío de guerra de bandera inglesa, la "Clio", al mando de John James Onslow. La misión de J. M. Pinedo había terminado. La defensa era imposible. Reembarcó la tropa existente en el Establecimiento, dejando izado en tierra el pabellón argentino al cuidado de Juan Simón, a quien nombró Comandante Político y Militar de las Islas. El 4 de enero puso proa hacia Buenos Aires.De allí en más, pasaron 149 años y nueve meses de reclamos diplomáticos hasta el 2 de abril de 1982. El 7 de abril de ese año con la designación del General de Brigada Mario Benjamín Menéndez, como Gobernador Militar del Territorio Nacional de las Islas Malvinas, se inicia en el archipiélago la segunda época de Gobierno y Administración argentinos.este es un informe, que me gusto, y quiero compartirlo.
Hobsbawm – Revolucion IndustrialSegún Hobsbawm, Revolución (entendida como Rev. Industrial) se determina por un “vuelco ascendente, imprevisto y franco de todas las curvas e indicadores económicos cuyas estadísticas se poseen, y el hecho que tras este salto el desarrollo continúa con un ritmo nuevo y sin precedentes”.Tomando el concepto de Rostow, quien da a la Revolución Industrial l nombre de “despegue hacia el desarrollo autosostenido” se define como un período relativamente corto (un decenio o dos) en el cual las estructuras económicas, sociales, y políticas de una sociedad se transforman de manera tal que les posibilita la base de un posterior ritmo continuo de desarrollo.Como podemos apreciar, en el texto de Hobsbawm los tres conceptos están estrechamente ligados entre sí, y hasta se podría entender que el desarrollo económico sucedido luego de la Revolución es una consecuencia misma de ésta.Hobsbawm reniega de las posturas que niegan la existencia de tal Revolución Industrial, tratando de hacerla aparecer como una “evolución acelerada” y toma estas ideas como un obstáculo. Es más, afirma que las Revoluciones Industriales ocurren, y son necesitadas por los países subdesarrollados para dejar de serlo.Hay historiadores, que a diferencia de Hobsbawm, focalizan su investigación en el desarrollo económico en general y no en la Revolución Industrial en particular, como los Keynesianos por ejemplo.Castronovo.La Revolución Industrial Se designa así al proceso de Industrialización en Inglaterra, que tuvo lugar entre los Siglos XVIII y XIX. Castronovo cita a W.J. Aslew, quien se refirió a la Revolución Industrial como a un período de aceleración del desarrollo económico que llevó adelante cambios surgidos mucho antes.Eso da una unicidad a los conceptos de. Revolución, Desarrollo, y continuidad, ya que de ambos textos (Hobsbawm y Castronovo) se desprende el concepto de que la Revolución fue el punto culminante de un período de desarrollo económico y social que tiene continuidad, y sigue adelante modificando diversas áreas para terminar transformando la sociedad toda y a su sistema económico. Cambios que finalizan afectando a esa sociedad y a su economía de manera tal que no queda en ella estructura sin verse transformada. Todo esto en un período corto de tiempo, si tenemos en cuenta que en Inglaterra y en toda Europa se venía tras siglos de tradición casi intacta hasta entonces, sin que se hayan producido hasta aquel momento grandes avances. Por aquella época la economía nacional dependía casi exclusivamente de las cosechas y teniendo en cuenta el poco desarrollo de la agricultura hasta aquel entonces se puede inferir que una buena o mala cosecha” tenía siempre el poder de condicionar (...) el curso de toda la economía nacional.La ciencia y la tecnología.Si bien, previo a la revolución Industrial, ya habían habido avances que no habían aún sido aprovechados a gran escala, es indudable que el disponer de nuevas tecnologías fue fundamental para la Revolución Industrial.La necesidad de producir para satisfacer la creciente demanda y competir con precios y calidad, además de la necesidad de contar con un sistema de transporte para distribuir lo producido, llevaron a agudizar el ingenio de investigadores, inventores, químicos, ingenieros, etc... para crear innovaciones que reemplazan a los viejos métodos, tan poco acordes con la época que les tocaba vivir.Citando a Rostow: - “Si tales innovaciones estuvieron en condiciones de crear una situación tal que el desarrollo se convirtiera desde entonces en una “condición normal”... o como dijo Heaton: ...” pudieron (...) plasmar una nueva estructura económica nacional, y por ende, modificar profundamente las formas y el nivel de vida de la población inglesa” El aumento de la población.A mediados de siglo XVIII, ya casi estaba derrotada la peste, y había notables las mejoras de alimentación, construcción y servicios públicos (El Incendio que había casi devastado a Londres destruyó la parte más pobre y precaria de la ciudad, por los que se debió reconstruir en su mayor parte la ciudad). Estos fueron los principales detonantes para el súbito aumento de la población. Las tasas de natalidad y mortalidad que corrieron parejas durante tantos años, comenzaron a distanciarse. En poco más de 50 años, la población había registrado un aumento de entre el 30 y el 40 %.Los irlandeses inmigraban y los ingleses emigraban a América. Se dice que la expansión económica fue en gran parte motivada por este gran aumento de la población, que a su vez causaba un aumento en la demanda de mercancías. Lo cierto es que en ese entonces comenzó a haber abundante mano de obra, lo que permitió al naciente capitalismo inglés tomar mano de obra barata ante la situación de exceso de oferta y alto desempleo. La acumulación primitiva de Capital La economía mercantilista y monopólica de Inglaterra que atraía capitales, los nuevos mercados de ultramar ganados gracias a alianzas políticas estratégicas, no hacían sino crear un marco propicio para que los capitales.Los progresos de la Industria fueron posibilitados por los capitales y medios especiales de pago, sin el alza de precios y de las ganancias, todo en ausencia de un proceso de acumulación de riqueza. La industria del algodón. Las nuevas colonias de ultramar servidas sobre la servidumbre de la gleba fue parte integrante del desarrollo capitalista junto con la evolución de la manufactura especializada y de las regiones comerciales.Gracias a la aparición de nuevos mercados y a la disponibilidad de capitales, la industria algodonera inglesa, nacida en Manchester pudo tomar nuevos bríos y competir con la de la Indias Orientales. Las exportaciones subieron, y entre 1750 y 1770 el 95% del algodón era vendido a los mercados coloniales y semicoloniales. Poco tiempo pasó hasta que el algodón estabilizara su precio y pudiera ser consumido con fuerza en el mercado interno inglés.Las empresas algodoneras tenían altos márgenes de ganancias dado a los bajos salarios que pagaban, las largas jornadas de trabajos que empleaban a mujeres y niños, y la poca inversión en maquinarias, ya que se usaban en su mayoría viejas máquinas y telares.

emmanuel KantIndice1. Introducción2. Desarrollo3. Conclusión4. Bibliografía1. IntroducciónSin duda supone una tarea ardua y compleja ingresar al pensamiento de un filósofo como Immanuel Kant (1724-1804), aún más lo es el intentar transitar dentro de su dinámica y escarpada profundidad. Proponemos, sin embargo, iniciar dicha tarea con el rigor y el respeto que se merece. El presente trabajo tiene como objeto explorar los ejes centrales en torno a los cuales se plantea el conflicto entre causalidad natural, según leyes, y causalidad por libertad en la obra Crítica de la Razón Pura /Kritik der reinen Vernunft/ del filósofo alemán. Más precisamente a partir de la Dialéctica Trascendental y su presentación del conflicto como antinomia de la razón y de la Doctrina trascendental del método, donde la noción de libertad es anunciada como núcleo de su pensamiento moral; tema desarrollado por Kant con posterioridad en la obra Crítica de la Razón Práctica /Kritik der praktische Vernunft/. Otros textos kantianos serán utilizados y citados en cada caso, sin ser el propósito de este artículo agotarlos en su extensión y posibilidades de comprensión.Entusiasta de las ideas de la Ilustración, Kant mostró desde un punto de vista político un espíritu juvenil al reclamar la necesidad de libertad hasta en sus años de vejez. Esta época, en la que surgen y toman sentido conceptos como el de progreso en la historia y una moral o ética basadas en una racionalidad común a todos los hombres, comporta un cambio de clima mental en la cultura y sociedad europeas. Kant es, sin duda, el máximo exponente de la Aufklärung, aunque su pensamiento rebasa los límites de la Ilustración, por la crítica, por la dirección de sus preguntas y la proyección de su propuesta, por su extraordinario impacto en los propósitos y procedimientos de la reflexión filosófica. Definida por él mismo en 1784, "La Ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia, sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro "¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la Ilustración"Para esa Ilustración sólo se exige libertad de hacer uso público de la propia razón en todos los ámbitos (Estado y gobierno, Religión, etc.) y el consecuente rechazo de la comodidad, la pereza, la cobardía, la seguridad que brinda la conducción ajena. Distintas circunstancias (superstición, ignorancia, coerción eclesiástica, etc.) han impedido al individuo el uso libre de la razón, es decir, su "mayoría de edad". En este breve texto Respuesta a pregunta ¿qué es la Ilustración? Kant afirma la posibilidad del libre pensamiento como inherente a la dignidad humana y como motor del mejoramiento de la vida y el progreso de la historia. Sabemos que la simple proposición que afirma que el hombre es libre encubre arduas dificultades. Kant no las ignoró. Para sostener la libertad en el hombre es necesario afirmar la autonomía de la voluntad. Esta es una forma de causalidad entre los seres vivos, en tanto son racionales, y la libertad es la propiedad constitutiva de esta causalidad por la cual la voluntad actúa independientemente de causas externas que la determinen. Del mismo modo, decimos, la necesidad natural es la propiedad de la causalidad de todos los seres irracionales de actuar bajo la influencia de causas extrañas. Kant expresa, entonces el carácter autónomo, activo de la naturaleza humana. Este carácter se manifiesta en el hombre tanto como sujeto cognoscente como sujeto moral. 2. DesarrolloLa Crítica de la Razón Pura /Kritik der reinen Vernunft/ fue concebida por el propio Kant y recibida por sus contemporáneos como una revolución del pensamiento. Se resuelve a buscar los fundamentos de la racionalidad humana, los principios que fundan y ordenan nuestro conocimiento dentro del horizonte de nuestra propia vida. Kant no acepta que el puro ejercicio del entendimiento, con prescindencia de los datos de la sensación, pueda revelarnos la existencia de los entes, ni aún la de Dios. La intención con la que el filósofo de Königsberg edifica la obra es expresada en varios lugares, pero fundamentalmente, en los dos prólogos a la obra misma y en el prefacio a Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia cuyo título además la enuncia, de lo que se trata es de la metafísica, se quiere decidir su suerte, su legitimidad y límites, establecer si es posible y cómo: "Se trata, pues, de decidir la posibilidad o imposibilidad de una metafísica en general y de señalar tanto las fuentes como la extensión y los límites de la misma, todo ello a partir de principios." En el siglo XVIII la conducta moral implicaba la creencia en la inmortalidad del alma y en el gobierno divino del mundo y estas verdades constituían el cimiento de la civilización. La metafísica, por lo tanto, era la ciencia encargada de establecer la validez de estas ideas a través de correctas argumentaciones. Sin embargo, a estas ideas no les faltaban descalificaciones, tales como las de no poseer bases firmes y ser, por tanto, convicciones ilusorias. Al respecto Kant escribe, "Parece casi digno de risa que mientras todas las otras ciencias avanzan sin cesar, ésta que quiere ser la sabiduría misma, el oráculo que todo hombre consulte, se pase dando vueltas perpetuamente alrededor de un mismo punto, sin que consiga adelantar ni un solo paso" Esas otras ciencias, matemáticas y física, constituían, por sus conquistas, el referente del progreso de la época, mientras que la metafísica ofrecía el ejemplo contrario. Kant acepta que el procedimiento de la metafísica ha sido un mero "andar a tientas" y que por ello ha promovido una actitud de escéptica indiferencia hacia sus cuestiones, pero considera que el interés de la razón humana universal está entrelazado íntimamente con la metafísica, sus objetos (Dios, libertad e inmortalidad) reúnen "los fines supremos de nuestra existencia, simple y exclusivamente, de la facultad especulativa de la razón" . Kant presenta a la metafísica como producto de una necesidad natural del espíritu humano, en que se manifiesta la estructura de nuestra razón. Por lo tanto, no es posible renunciar lisa y llanamente a ella sino que es necesaria la crítica. La metafísica, como ámbito del saber que se ocupa de cosas cuyo conocimiento no es sensible, debe ser indagada a través de una crítica de nuestra facultad racional con respecto a los conocimientos a los que podemos aspirar prescindiendo de toda experiencia. El interés de la crítica se orienta así a la justificación de la posibilidad de un conocimiento a priori de las cosas reales. La revolución copernicana que propone Kant es la de suponer que, en vez de ser nuestra facultad cognoscitiva la que se rige por la naturaleza del objeto es éste el que se rige por aquélla, "sólo conocemos a priori de las cosas lo que nosotros mismos ponemos en ellas". El problema consiste, pues, en ver cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento a prioriEn este contexto, la crítica kantiana arroja un resultado, concluye que no podemos conocer a priori ni a posteriori nada que no se refiera a los fenómenos. La crítica, a través de su doctrina de la idealidad trascendental del espacio y el tiempo y la justificación o deducción de la validez objetiva de las categorías, niega a la razón especulativa todo avance en el terreno suprasensible, pues excluye toda posibilidad de conocer y aún todo intento de concebir la cosa en sí como un objeto positivamente determinado. Aporta una distinción fundamental, y que es esencial exponer en nuestro trabajo, es la de la cosa en sí /Dinge an sich/ o noumeno y el fenómeno /Erscheinung/, es decir, entre los entes tal y como existen por sí mismos, independientemente del ejercicio de nuestra facultad de conocer y los entes tal como aparecen en el ámbito de la experiencia construida en este ejercicio. Las formas universales de todos los objetos de experiencia condicionan a los fenómenos, más no a las cosas en sí y por lo tanto no es posible afirmar sintéticamente algo sobre ellas, sin embargo, es inevitable admitirlas y es posible pensarlas por analogía con los objetos de experiencia. Entre los distintos espacios que Kant ocupa para tratar esta distinción, se impone como relevante transcribir el siguiente: "Si alguien ... pregunta, en primer lugar, si hay algo distinto del mundo que contenga el fundamento del orden y cohesión de este mismo mundo, la respuesta es la siguiente: sin duda. En efecto, el mundo es una suma de fenómenos. Estos tienen que poseer, pues, algún fundamento trascendental, es decir, algún fundamento que sólo es pensable por el entendimiento puro. Si, en segundo lugar, la pregunta es si ese ser es sustancia, de la mayor realidad, necesario, etc., respondo esta pregunta no tiene significado alguno, ya que las categorías mediante las cuales trato de hacerme un concepto de semejante objeto no poseen otro uso que el empírico, careciendo de sentido cuando no son aplicadas a objetos de experiencia sensible. Fuera de este campo, no hace más que designar conceptos que, si bien son admisibles, no nos permiten entender nada". El pensamiento humano tiene, sin embargo, una tendencia casi irresistible a transgredir los límites del campo de su legítimo ejercicio. Por ello el concepto de noumeno adquiere, por un lado, un sentido negativo porque es un concepto límite y por otro, uno positivo porque a partir de él el entendimiento limita la pretensión de la sensibilidad declarando un ámbito incognoscible para ella.La razón nos impulsa a traspasar los límites de la experiencia y de todo fenómeno debido a que exige la búsqueda de lo incondicionado que da unidad a la serie de condiciones que se manifiestan. Según Kant, queda por intentar si no se encuentra en el conocimiento práctico algo que permita de alguna manera determinar el concepto racional y trascendente de lo incondicionado. En otras palabras, la crítica no puede cerrarse, el filósofo deja abierta la posibilidad de una determinación positiva de la cosa en sí, que no satisfaga una curiosidad y determinación teóricas pero sí que atienda a los intereses prácticos de la razón, a sus propósitos de orden moral.La Dialéctica trascendental contiene una crítica detallada de los vicios de la metafísica especial y explicaciones del origen de los mismos como consecuencia de una ilusión inevitable. La solución kantiana a uno de los conflictos que los resultados de la crítica han generado, es el que nos convoca en la presente reflexión. Es aquél que enfrenta la razón al compaginar la necesidad en la naturaleza (sin la cual no es posible la ciencia) con la libertad humana (sin la cual no es posible la moral)Como primer paso en el análisis, indicamos que Kant postula en el prólogo a la 2º edición que el conflicto entre naturaleza y libertad es inexistente, ya que la necesidad humana pertenece al ámbito fenoménico y la libertad al nouménico. Si no admitiéramos esta distinción la libertad, y con ella la moralidad, cederían su posición a favor del mecanismo de la naturaleza ya que permitirían estar sujetas a principios del entendimiento que no abarcan más que los objetos de experiencia. Para Kant "tanto la doctrina de la moralidad como la de la naturaleza mantienen sus posiciones, cosa que no hubiera sido posible si la crítica no nos hubiese enseñado previamente nuestra inevitable ignorancia respecto de las cosas en sí mismas ni hubiera limitado nuestras posibilidades de conocimiento teórico a los simples fenómenos"La razón es la facultad de los principios, de la unidad de las reglas del entendimiento bajo principios; nunca se refiere directamente a la experiencia sino al entendimiento a fin de dar unidad a priori, mediante conceptos, a los diversos conocimientos de éste. Así los principios de la razón son trascendentes en relación con los fenómenos, porque jamás podrá hacerse de ellos un uso empírico. Así como los conceptos puros del entendimiento /Verstandesbegriff/ (o categorías) sirven para entender (las percepciones), los conceptos de la razón /Vernunftbegriff/ (o ideas trascendentales) sirven para concebir. Los conceptos de razón o ideas rebasan la posibilidad de la experiencia, en cuyo campo no puede hallarse nunca un objeto que le corresponda, pero no por ello son quimeras o invenciones arbitrarias, ni carentes de valor. Las ideas vienen planteadas por la naturaleza misma de la razón. En el terreno de lo práctico, es decir el de la libertad, las ideas son indispensables, sirven de base a toda aproximación a la perfección moral, por parte de los hombres y su constitución jurídica. Dice Kant, "En efecto nadie puede ni debe determinar cuál es el supremo grado en el cual tiene que detenerse la humanidad, ni, por tanto, cuál es la distancia que necesariamente separa la idea de su realización. Nadie puede ni debe hacerlo porque se trata precisamente de la libertad, la cual es capaz de franquear toda frontera predeterminada"Partiendo de la naturaleza de nuestra razón Kant realiza una derivación subjetiva de las ideas que permiten ascender a lo incondicionado, es decir, a los principios como unidad sintética incondicionada de todas las condiciones. Las ideas trascendentales, citadas en orden analítico, son: la unidad absoluta del sujeto pensante, alma; la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno, mundo; la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general, Dios. Tres clases de inferencias sofísticas surgen a partir de tales ideas, propias de la ilusión trascendental de la razón pura, es decir, de la inevitable dialéctica de la razón pura que "juega" con el espejismo de una ampliación del entendimiento puro liberándolo de las inevitables limitaciones de una experiencia posible. A los fines de nuestro tema, nos abocamos entonces al análisis de la segunda clase de sofisma, denominado por Kant antinomia de la razón pura /Antinomie der reinen Vernunft/, fundada en que la razón, proponiéndose conseguir un concepto trascendental de la totalidad absoluta de la serie de condiciones relativa a un fenómeno dado, infiere respecto de la misma conclusiones (conceptos) contradictorias. Así es como en este intento la razón se encuentra sumida en un conflicto de argumentos y contraargumentos "al no poder –tanto por motivos de honor como de seguridad- ni retirarse y contemplar la discordia como un mero torneo ni, menos todavía, imponer la paz de buenas a primeras" y entonces se debate entre la "tentación de abandonarse a una desesperación escéptica" o "adoptar un dogmatismo tenaz". Entre las distintas antinomias que presenta Kant, respecto de las ideas cosmológicas nos interesa el tercer conflicto, a partir del cual quedan expuestas las posturas antitéticas de causalidad natural, según leyes, y causalidad por libertad y su solución, planteada más adelante, que permite justificar la viabilidad metafísica del concepto de libertad.La disyuntiva se debate entre una tesis que Kant presenta como afirmación propia del dogmatismo y su respectiva antítesis, postura característica del empirismo escéptico:Tesis /Thesis/"La causalidad según leyes de la naturaleza no es la única de la que pueden derivar los fenómenos de todo el mundo. Para explicar éstos nos hace falta otra causalidad por libertad" Antítesis /Antithesis/"No hay libertad. Todo cuanto sucede en el mundo se desarrolla exclusivamente según leyes de la naturaleza"La tesis sostiene que la causalidad según leyes naturales no basta para explicar los fenómenos, es preciso admitir una causalidad incondicionada o libre. Para esta posición, la decisión y el acto voluntario no forman parte en modo alguno de la secuencia de meros efectos naturales ni son una simple continuación de los mismos. Las causas naturales determinantes cesan fuera de esos efectos; aunque el suceso iniciado libremente sigue a estas causas naturales, no se sigue de ellas. No admitir este otro tipo de causalidad conduce a aceptar una universalidad ilimitada en la serie de fenómenos, porque anula la posibilidad de una libertad trascendental, de un comienzo espontáneo, incausado que inicie por sí mismo una serie de fenómenos.La antítesis niega tal causalidad libre, todo acontece en el mundo según leyes naturales. La libertad trascendental, como facultad de obrar con independencia de las leyes de la naturaleza, se opone a la ley de causalidad. Naturaleza y libertad se distinguen por su legalidad y ausencia de legalidad respectivamente. La naturaleza no puede aceptar, ante el espejismo de la libertad que promete conducirnos a una causalidad incondicionada, la posibilidad de romper el hilo conductor de sus reglas que son las que le garantizan una experiencia coherente. Ambos argumentos gozan de fundamentaciones igualmente sólidas para ser sostenidas por la razón como respuestas a su exigencia de una síntesis absolutamente completa de las condiciones de posibilidad de los fenómenos. Ambos gozan de ciertas ventajas. Sin embargo, "cada uno de los sistemas dice más de lo que conoce, pero de suerte que, si bien el primero (antítesis) alienta y fomenta el saber, lo hace en detrimento de lo práctico. El segundo (tesis) suministra excelentes principios a lo práctico, pero por ello mismo, permite a la razón –en todo lo que podemos conocer especulativamente- acudir a explicaciones ideales de los fenómenos, desatendiendo así a la investigación de la naturaleza" El esquema de solución consiste entonces en declarar que la antítesis vale para los fenómenos y la tesis para las cosas en sí. La acción libre, que acontece en el mundo fenoménico, está ligada por las leyes de la naturaleza a otros fenómenos espacio-temporales que la rodean y preceden, pero además está fundada en una decisión incondicionada intemporal de la persona que es su autor. Se pueden concebir dos clases de causalidad: la que deriva de la naturaleza y es sensible por sus efectos, y la que procede de la libertad y es inteligible por su acción. La primera establece reglas entre un estado y otro anterior según condiciones temporales y en el orden de los sentidos. La segunda es la capacidad de iniciar por sí misma una acción sin sujeción a condicionamientos ni condiciones temporales. Dice Kant "No se trata, pues, de una causalidad que se halle, a su vez, bajo otra causa que, siguiendo la ley de la naturaleza, la determine temporalmente. La libertad es en este sentido una idea pura trascendental que, en primer lugar, no contiene nada tomado de la experiencia y cuyo objeto, en segundo lugar, no puede darse de modo determinado en ninguna experiencia, ya que hay una ley general, que regula la misma posibilidad de toda experiencia, según la cual todo lo que sucede ha de tener una causa". El orden fenoménico no es libre pues todos sus eventos están interrelacionados conforme a leyes naturales inmutables, sin embargo el hombre es causa de eventos fenoménicos sin estar sujeto a esas leyes. Esto se explica desde la doble naturaleza (fenoménica y noumenal) que lo caracteriza. Por ello la razón crea la idea de cierta espontaneidad capaz de actuar por sí misma lejos de los enlaces causales, de una voluntad independiente respecto de la imposición de los impulsos de la sensibilidad; es la idea de libertad, idea pura trascendental, que sirve de base para definirla en sentido práctico. Así, hablamos de causalidad por libertad o de efectos que poseen causas inteligibles.En palabras del mismo Immanuel Kant, "la cuestión reside en si sigue siendo posible, en el caso de que admitamos que en la serie entera de todos los acontecimientos no hay más que necesidad natural, considerar como posible que esa misma necesidad natural sea mero efecto de la naturaleza, por un lado, y efecto de la libertad, por otro; en si no hay una contradicción directa entre estas dos clases de causalidad"Vemos como cobra cabal sentido la distinción entre fenómeno y noumeno (cosa en sí) en la resolución del tema de la libertad, es decir, en la posibilidad de conciliar la causalidad por libertad con la ley universal de la necesidad de la naturaleza. Toda realidad, sujetos y objetos, participan de esta doble naturaleza y gracias a ella los actos de la voluntad no caen en el determinismo natural y actúan independientemente del orden fenoménico. Escribe el filósofo de Königsberg, "si aquello que en el mundo sensible ha de ser considerado como fenómeno posee en sí mismo una facultad que no sea objeto de la intuición sensible, pero que le permita ser causa de fenómenos, entonces podemos considerar la causalidad de ese ser desde dos puntos de vista distintos: en cuanto causalidad propia de una cosa en sí misma, como inteligible por su acción; en cuanto causalidad propia de un fenómeno del mundo sensible, como sensible por sus efectos"La solución al problema de la supuesta antinomia causalidad por naturaleza y causalidad por libertad declara que a la disyunción exclusiva como aparente, pues se trata del funcionamiento conjunto de las dos dimensiones de cada ser. En efecto, no decimos que un sujeto es libre en el mismo sentido en que afirmamos que a la vez está sometido a las leyes de la naturaleza, lo que sería contradictorio, sino en dos sentidos que son tan distintos como compatibles entre sí como el de la cosa en sí y el del fenómeno. El hombre es libre en el sentido de que, como cosa en sí, es conciente de una voluntad cuya ley y causalidad proceden sólo de la razón pura, y son por tanto, independientes de y pueden ir contra de cualquier impulso sensible; lo negamos, en cambio al verle como fenómeno afectado por los sentidos y sometido a la determinación por sus inclinaciones según unas leyes naturales de las que su yo no es responsable, aunque sí lo es de la influencia sobre sus actos que, en contra de la razón, pudiera concederleEs claro que nos ocupamos de la facultad de causar del sujeto. Los objetos como fenómenos no guardan entre sí una relación de causalidad por libertad y por tal motivo ninguno puede iniciar por sí mismo una serie de efectos. Estamos hablando de sujeto-objeto en sus respectivas dimensiones fenoménica y noumenal, "libertad y naturaleza -dice Kant-coexistirían en los mismos actos sin contradecirse, cada una en su significación completa, según se confrontara esos actos con su causa inteligible o con su causa sensible". La voluntad como causa tiene sus efectos en el orden del fenómeno. Sin embargo estos efectos se ordenan según lo rige la causalidad de la naturaleza y en este sentido no hay ningún desajuste entre este efecto y su causa intelectual y este mismo efecto como fenómeno según las leyes naturales inmutables. Esto es así porque el hombre es fenómeno y por ser tal produce, como causa, efectos que se ajustan a la regularidad de la naturaleza (red fenoménica causal) y porque en relación con ciertas facultades, es también objeto inteligible.Si tuviéramos un cristal a través del cual observáramos sólo el orden fenoménico veríamos diversidad de objetos, incluso al hombre, ordenados en compleja red causal, interrelacionados conforme a leyes naturales inmutables. En este orden de causas y efectos que, a su vez, son causas de otros efectos, no existe ninguna causa incondicionada. En este sentido los efectos fenoménicos (acciones) de la voluntad dan cuenta de una regla a partir de la cual podemos derivar todos los motivos y actos de la razón: conociendo estos motivos determinados las acciones serían predecibles con certeza, por eso decimos que en este orden natural (incluso para las acciones del sujeto) y por su carácter empírico, no hay libertad.Si ahora, en cambio, observáramos la realidad con el cristal que nos permite acceder al orden noumenal se nos presentaría un cuadro muy distinto: los efectos de la voluntad de cada sujeto tienen su origen (pero no su comienzo) en cierta causalidad inteligible del sujeto, absolutamente incondicionada, es decir, independiente y no inserta en la red fenoménica de causas y efectos y por tanto, no sometida a la forma del tiempo. "Encontramos aquí lo que echábamos de menos en todas las series empíricas, a saber, que la condición de una serie sucesiva de acontecimientos puede ser, por su parte, empíricamente incondicionada, ya que en este caso, tal condición se halla fuera de la serie de fenómenos (en lo inteligible), no estando, pues, sometida por ninguna causa transitoria a ninguna condición sensible ni a determinación temporal alguna" Aunque sus efectos se ordenen según la regularidad natural, la voluntad no está determinada por el orden fenoménico ya que, la razón, condición permanente de todos los actos voluntarios, no es fenómeno ni está sometida a las condiciones de la sensibilidad. La razón no es origen de ciertos fenómenos según el tiempo pues no participa de él. "En cuanto facultad puramente inteligible, la razón pura no se halla sometida a la forma del tiempo, como no lo está, consiguientemente, a las condiciones de la serie temporal." Esta dimensión atemporal del sujeto que funciona como causa inteligible es la razón práctica: condición empíricamente incondicionada. Además decimos que la razón es el origen (causa) pero no el comienzo de ciertos fenómenos en tanto constituye una facultad en virtud de la cual comienza la condición sensible de una serie empírica de efectos. Así, la libertad de la razón no debe sólo pensarse en sentido negativo como independencia de las condiciones empíricas sino también desde un punto de vista positivo, como capacidad de iniciar por sí misma una serie de acontecimientos. Concluimos con Kant diciendo que naturaleza y causalidad por libertad no son incompatibles, en tanto "la libertad puede guardar relación con condiciones de tipo completamente distinto a las de la naturaleza, la ley que rige ésta no afecta a aquélla, y que, consiguientemente, una y otra pueden existir independientemente la una de la otra y sin interferencias mutuas"En el capítulo segundo de la Doctrina Trascendental del Método: El canon de la razón pura, parece anunciarse el proyecto de la Crítica de la razón práctica. Kant entiende por canon el conjunto de reglas a priori para el correcto uso de ciertas facultades cognoscitivas. En tal sentido hablamos de un canon del entendimiento respecto de su capacidad de lograr conocimientos sintéticos a priori. Pero respecto de la razón pura no hallamos un canon en relación con su uso especulativo pues no es capaz de obtener conocimientos sintéticos. Por tal razón, sólo podremos hablar de canon de la razón pura respecto de su uso práctico.Kant se pregunta por el objetivo final /letzten Zwecks/ del uso puro de nuestra razón. Pues ciertamente en este uso trascendental la razón apunta a tres objetos: la libertad de la voluntad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. Pero ninguno de estos tres nos hace falta o participa en el saber y sin embargo la razón los considera proposiciones cardinales pues su importancia sólo afectará a lo prácticoEl término práctico tiene un significado concreto para Kant: aquello que es posible mediante libertad. Es decir, nos estamos refiriendo al ejercicio de la voluntad libre y sus condiciones. Habiendo incorporado este término podemos calificar la libertad en sentido negativo como libertad en sentido práctico: independencia de la voluntad con respecto de la imposición de los impulsos de la sensibilidad. Esta libertad nos permite determinar nuestra conducta aún en contra de nuestros impulsos sensuales inmediatos, la conocemos por experiencia. Por este motivo quedan descalificadas las leyes pragmáticas de la conducta libre encaminada a la consecución de los fines que los sentidos nos recomiendan. Sólo hablaremos de leyes morales como leyes prácticas puras dadas a priori por la razón sin condicionamientos empíricos con fines absolutamente preceptivos para la voluntad de acuerdo con un canon que regule dicho uso prácticoDe un modo u otro toda voluntad se encuentra determinada, pero es libre cuando esos motivos son sólo representables por la razón: ciertamente poseemos la capacidad para que esto sea así. En tal sentido hablamos de libertad práctica como una de las causas naturales que reconocemos en la experiencia. En sentido trascendental, la libertad exige la independencia de la voluntad de la serie de las causas fenoménicas, como hemos desarrollado, es la libertad como causa incausada, como potestad de iniciar espontáneamente una serie de acontecimientos y que parece oponerse a la ley de lanaturaleza.. En la sección segunda del mismo apartado, propone al Ideal de Bien supremo como fundamento del fin último (letzten Zwecks) de la razón pura.Kant se propone averiguar si es posible que el uso práctico nos conduzca a la razón pura y que ella pueda brindarnos, desde el punto de vista de su interés práctico, lo que es negado por el entendimiento. Lo que está en juego aquí es el interés de la razón. En su dimensión teórica el interés de la razón nos condujo a ideas especulativas que no satisficieron sus expectativas. Pero desde el punto de vista de su interés práctico las cosas serán diferentes.Todos los intereses de la razón (especulativos y prácticos) se reducen a tres preguntas: 1) ¿Qué puedo saber?; 2) ¿Qué debo hacer?; 3) ¿Qué me está permitido esperar?. La primera es meramente especulativa y ha sido respondida en la Crítica de la razón pura. La segunda es práctica pero no corresponde a un tratamiento trascendental sino moral del tema. La tercera pregunta involucra lo teórico y lo práctico. Nos dice Kant que el esperar de la pregunta apunta a la felicidad /Gluckseligkeit/ y es comparado con lo práctico y la ley moral como el saber y la ley de la naturaleza comparados con el conocimiento teórico de las cosas. La ley moral, aquella que prescribe no cómo podemos alcanzar la felicidad sino cómo podemos hacernos dignos de ella, apoyada en ideas de la razón pura puede ser conocida a priori. La razón pura que no contenía en su uso especulativo principios de la posibilidad de una experiencia, sí los contiene en su uso práctico, son los principios morales de las acciones. Lo importante aquí será actuar conforme a la ley moral y no a principios de la felicidad, es decir, no conducirnos por leyes prácticas que se orientan a la felicidad sino por leyes que no tienen otro motivo que la dignidad de ser feliz. Desde luego todos tenemos motivos para esperar ser felices luego de haber sido dignos de ella pero -dice Kant- sólo sucede esto atendiendo a que moralidad y felicidad están ligadas en la idea de la razón pura. De este modo nuestro autor está cimienta las bases de la dimensión práctica del hombre y la posterior necesidad de una Crítica de la razón práctica.La tesis fundamental que luego desarrollará in extenso en el texto anterior y que excede su tratamiento aquí, es la siguiente: "...existen realmente leyes morales puras que determinan enteramente a priori (...) el empleo de la libertad de un ser racional..." Estas leyes necesarias son llamadas leyes morales /moralischen Gesetzen/ y prescriben de modo absoluto sin principios de la posibilidad de la experiencia, es decir, sin participar a la felicidad como principio determinante.3. ConclusiónLa doctrina del espacio y el tiempo inicia una crítica de la razón teórica, que lleva a la fundación de una metafísica de la experiencia. La doctrina de la libertad es núcleo medular de la crítica de la razón práctica en que descansa la metafísica de la moral. La libertad, evidenciada en la conciencia moral, inquirida por el examen crítico de la razón en su uso teórico, es restaurada desde la perspectiva de la razón práctica. Gracias a la restricción crítica de nuestro conocimiento, ella está a salvo de ciegas especulaciones. Se puede marchar por este camino. Se confiesa Kant "Ni siquiera puedo, pues aceptar a Dios, la libertad y la inmortalidad en apoyo del necesario uso práctico de mi razón sin quitar, a la vez, a la razón especulativa su pretensión de conocimientos exagerados. Pues esta última tiene que servirse, para llegar a tales conocimientos, de unos principios que no abarcan realmente más que los objetos de experiencia posible. Por ello, cuando, a pesar de todo, se los aplica a algo que no puede ser objeto de experiencia, de hecho convierten ese algo en fenómeno y hacen así imposible toda extensión práctica de la razón. Tuve, pues, que suprimir el saber para dejar sitio a la fe,..." Quizás estamos lejos con Kant de una libertad como donación poética de un dios, como modo de ser conforme a la physis o como simple elección entre opciones dadas. Pero seguramente estamos muy cerca de una libertad como foco de autonomía que permanece junto a sí en lo otro, que pertenece a un hombre que engendra el tiempo en cuanto inaugura una serie inédita de acciones, de cuyo decurso y consecuencias él se hace moralmente responsable. Hoy se nos hace muy difícil poder comprender acabadamente lo que un ilustrado como Kant reservó a la libertad. No nos es tan difícil, sin embargo, "captar la apariencia exhausta de la libertad pues cada vez más se fija en artefactos técnicos erguidos como el ente y su tiempo, tan aferrados a ellos que no devuelven posibilidad (...) El camino está recorrido, agotado", "la sabiduría de la libertad coloca a la esperanza en un nivel estructural de tiempo hoy inconcebible", pareciera que esa mayoría de edad aún no la hemos alcanzado.4. BibliografíaKANT, Immanuel. Kritik der reinen Vernunft. Frankfurt, Suhrkamp, 1996. Crítica de la razón pura. Madrid, Alfaguara, 1998. Traducción, notas e índices de Pedro Ribas.Kritik der praktische Vernunft. Frankfurt, Suhrkamp, 1996.Crítica de la razón práctica. Buenos Aires, Losada, 1990.Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Barcelona, Ariel, 1996. Ed. bilingüe. Traducción, notas e índices de José Mardomingo.¿Qué es la Ilustración?, en KANT, Immanuel. Filosofía de la Historia. Bs. As., Nova, 1958.TORRETTI, Roberto. Manuel Kant. Buenos Aires, Charcas, 1980.HEIDEGGER, Martín. Kant y el problema de la metafísica. México, FCE, 1996.ALBIZU, Edgardo. La apariencia exhausta de la libertad.