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25 Aniversario de Duro De Matar (Die Hard) Por Rafa Martín “…hay algo importante en la decencia de Bonnie Bedelia, de Takagi, de Al, de la criada, incluso en la del inútil del jefe adjunto de Policía Dwayne T. Robinson… son ellos por quienes lucha John McClane. Es lo que se supone que tiene que hacer un policía: defender a quienes no pueden usar la violencia contra los que roban. Contra los que mienten. Contra los que matan. Por eso es un héroe, y eso es algo que apenas se ve en el cine de hoy en día”. Jackson De Govia (Diseñador de producción de Duro De Matar) En la conciencia colectiva, Duro De Matar es constantemente señalada como la mejor película de acción de la historia del cine. Cualquier clasificación de magnitud tan burra termina siendo engañosa y sujeta a la opinión de cada uno, claro; al fin y al cabo, el género de acción no comienza con el film de McTiernan, cuya aparición es consecuencia de una suma de precedentes, muchos de ellos ilustrísimos, que terminaron haciendo su estreno casi inevitable. Pero podemos ser más precisos: concretamente, Duro De Matar es mencionada de manera habitual como la mejor película del género particular de acción que inauguró el propio film, uno que comprende –por orden de proximidad– secuelas directas, centenares de films de idéntica estructura y, por extensión, la explosión definitiva de una era de oro del género que se prolongaría durante los próximos años, muchos de cuyos ejemplos iban asociados a la fanfarria de la 20th Century Fox. Una edad que comenzó con Duro De Matar, cuyo impacto histórico terminó consolidando la película como una absoluta obra maestra. Obra maestra en mi sentido favorito. El más estricto. Duro De Matar cataliza detalles esenciales –como la presencia de héroes extremadamente vulnerables, humanizados y cotidianos en medio de un gran espectáculo explosivo–que comenzaron a percibirse en films previos como Aliens o Arma Mortal a los que ahora otorga un carácter renovador. Aun apoyada en géneros tradicionalmente estadounidenses como el western o el cine de catástrofes, Duro De Matar acaba transformada gracias a una sensibilidad europea basada en la educación visual recibida por su director, John McTiernan –es aquí donde florece el enciclopédico lenguaje visual que apuntó en Depredador–, y en el contenido abiertamente social y humano de sus ideas esenciales — desde la relación entre el crimen internacional y el corporativismo de los años 80, hasta la descripción del conflicto de clases entre héroe y su villano, icónicos cada uno a su modo particular, pasando por sus comentarios sobre la mujer emprendedora, la tecnología, los medios de comunicación, y el comportamiento de las fuerzas de seguridad–. Es, además, es un espectáculo pirotécnico de primera categoría, amparado en un nivel técnico extraordinario en su diseño de producción, fotografía, montaje y banda sonora. Pero por encima de todo: Duro De Matar tiene ese algo. Tiene magia. Un intangible que comienza nutrido por todos estos elementos pero termina siendo mayor que todos ellos y conforma un calificativo del que debería disfrutar cualquier aficionado al cine. La película es entretenida. Es divertida. Es emocionante. Es espectacular. Sí. Pero al mismo tiempo, sus implicados quieren hacer un arte de todo este conjunto. En serio: arte. Por primera vez en un film de acción contemporáneo, por sencillas que sean sus intenciones palomiteras y sin ser particularmente lírica (nivel, por ejemplo, sueños nucleares en Terminator 2) Duro De Matar alberga un propósito artístico, evidente, claro y rotundo que aparece, de entre todos, en el último género cinematográfico donde cabía esperarlo. Eso es lo que distingue al film. Es la definitiva patada a la puerta. “…VENTAJAS DE HABER ESTUDIADO LOS CLÁSICOS” En breve, hablábamos de un nuevo género de acción apoyado en el uso estético de la violencia, con espíritu de serie B pero alimentado por ambiciones de autor y una importante inversión económica, y una progresiva humanización de personajes. Pero ningún otro factor es tan importante como la presencia de un cineasta propio, personal e indisociable de este género como es John McTiernan, quien se mantuvo dentro de ciertos parámetros bien definidos cuando otros extraordinarios compañeros expandían sus miras (Cameron, Titanic, 1997), aupado por un productor consumado, Joel Silver. “Siempre tuve esa idea de ‘comedia shakespeariana’. Todo sucede en una noche de festival, donde todos los príncipes se convierten en burros y los burros en príncipes, hasta que los amantes se reúnen por la mañana, y todo el mundo vuelve a casa con una sonrisa”. John McTiernan Este es el contexto, aunque más interesante es escuchar a McTiernan y al diseñador de producción, Jackson De Govia, en los comentarios de la edición doméstica del film, donde se mencionan constantemente cuatro obras como referencia directa de Duro De Matar. Las dos primeras no chocarán a nadie: son Solo Ante el Peligro –que incluso se menciona explícitamente en el film– y El Coloso en Llamas. Las otras dos son menos obvias. McTiernan cita El Sueño de Una Noche de Verano, de William Shakespeare a la hora de referirse al periodo de tiempo en el que transcurre la historia y, de nuevo, a la sensación de diversión que quiere imprimir. Con esta obra en mente, el director solicita a los guionistas Jeb Stuart y Steven E. de Souza que reduzcan de tres días a una sola noche el secuestro del Nakatomi Plaza, y aligeren la carga dramática con la introducción de personajes como Argyle (De’voreaux White) o el inoperante Robinson (Paul Gleason, el director de El Club de los Cinco). El peso de la última obra es más físico porque determina el estilo visual del film: se trata de El Cuarto Hombre, film de Paul Verhoeven rodado en 1983, cuyo visionado motivó al director a contratar al director de fotografía de ese film –y a la postre director de Speed–, Jan de Bont, como hombre en punta a la hora de trasladar su imaginación visual, acompañado del montador Frank J. Urioste, responsable precisamente de editar la primera película estadounidense de Verhoeven, Robocop (1986). Formalmente hablando, McTiernan aborda Duro De Matar con la primera intención de multiplicar el movimiento de la cámara. Meter una marcha más a su cine, algo que en ocasiones se asocia a incrementar la velocidad. Pero en este caso, lo que hace es expandir sus recursos visuales, para lo que De Bont es figura imprescindible. Quien realmente culmina el trabajo de ambos hombres es , no obstante, Urioste, figura absolutamente instrumental en las relaciones con el estudio, porque es él quien convence a los ejecutivos de la validez del estilo de McTiernan. Juntos, logran derribar un convencionalismo instalado en la Fox, cuyos responsables miraban con muy malos ojos un mecanismo que en Duro De Matar reina supremo: cortes entre movimientos de cámara. “Los cineastas europeos llevaban 30 años moviendo la cámara atendiendo a las emociones en lugar de al movimiento físico del personaje. Cuando comencé a trabajar, el establishment de Hollywood era muy conservador. Defendía el Zero Point Cinema, un cine neutral, que no permite la expresión del autor. Estaba conformado por un conjunto de reglas no muy diferentes a las impuestas por el Movimiento Dogma en 1995″ John McTiernan McTiernan no solo está intentando hacer un film de acción. Quiere hacer algo estética y emocionalmente “bello” en el intento. El hecho de que un director enriquezca e intente elevar un terreno como la acción — cuyos vicios suelen ser la rigidez de su planteamiento, la imperiosa necesidad de espectáculo que se come todo lo demás– es meritorio. Que este grupo de profesionales del cine consigan esta propuesta sin sacrificar ni un ápice de la inteligencia del libreto, de la chispa de sus personajes, o un solo segundo de entretenimiento y vitalidad es, sencillamente, de otro planeta. “¿QUIÉN HA DICHO QUE SEAMOS TERRORISTAS?” Duro De Matar procede de una novela de Roderick Thorp titulada Nothing Lasts Forever, de la que toma prestado su planteamiento básico. Pero como puntualiza Malcolm Jones en un reciente artículo sobre el libro, publicado en The Daily Beast, las diferencias son tan enormes que la película de McTiernan puede ser considerada una obra separada: el director decide, en las últimas fases del guión, cambiar la identidad de los terroristas por ladrones para dar al conjunto la mayor ligereza posible, frente a la introspección y la amargura del que hace gala el libro original. El uso del “Himno a la Alegría” de Beethoven no solo está destinado a resaltar el carácter “europeo” del film: es el leitmotif que define las intenciones de su director en lo que al tono de la película se refiere. De Govia insiste en que hay un “mensaje”: la destrucción del Nakatomi puede ser entendida al fin y al cabo como una crítica al sistema corporativo. Stuart y De Souza saben cuando deben dejar de hilar tan fino: estas pinceladas contextualizan la función y siempre son pertinentes. En realidad, el toque de relajación en la historia termina siendo la primera de las muchas intervenciones del director sobre lo que por sí mismo es un guión férreamente clásico en su desarrollo. Sus detalles, su fondo, su tema, fueron resueltos en plena faena gracias a la improvisación y el talento profesional de los implicados. Bajo la mirada y nunca bien ponderada mano izquierda de Silver (el hombre que apostó por Matrix), el guión es retocado en el set por McTiernan con la constante intervención telefónica de los guionistas hasta desembocar en un libreto tan fluido, tan visualmente completo, tan detallado, que su borrador final de rodaje funciona desde cualquier distancia que se lea. De cerca, está repleto de pequeñas pinceladas de sana mala leche (la distorsión de los medios de comunicación, con el experto hablando del Sindrome de Helsinki –”Suecia, Finlandia”– sobre el cadáver de Ellis (Hart Bochner), el chiste de Arafat, etc…). Si nos alejamos más, apreciamos dinámicas set-pieces de un par de minutos –McClane, disparando debajo de la mesa; Karl (Alexander Godunov), abriendo fuego contra el canal de ventilación y comprobando la estructura con el cañón de su arma, el asalto de la tanqueta– . Y finalmente, y en perspectiva, el guión funciona hasta en las secuencias más generales, dos de ellas absolutamente memorables por intriga, ritmo, paciencia y tensión: la dramática conversación a tres bandas entre John, Hans y Ellis, y el encuentro furtivo entre Hans y McClane –25 años después, todavía tardo unos instantes en recordar que McClane NO SABE QUÉ ASPECTO TIENE HANS: McTiernan y los guionistas están restringiendo a un personaje cierta información clave que nosotros sí conocemos, Hitchcock de libro–. Y con todo, no es lo que más me vuelve loco. Es el respeto que te tiene. Lo que me vuelve verdaderamente loco es el uso de los detonadores. Si recordáis, McClane se hace al principio del film con la bolsa de un terrorista muerto. La bolsa contiene detonadores que posteriormente servirán para hacer estallar el tejado del rascacielos. Hans Gruber no puede culminar el plan sin los detonadores. John se encuentra con Hans porque está revisando explosivos en la planta superior. “Yo he gastado los detonadores…¿o no?”, se pregunta McClane. Hans quiere los detonadores. Sin los detonadores, su plan se para en seco. Y el film, también. Los detonadores, para resumir, son un elemento absolutamente e-sen-cial para el desarrollo de la acción Mi pregunta. ¿Son tan importantes? Aquí va la respuesta: “Sí, si los responsables del film creen que eres idiota”. McTiernan, Stuart y De Souza confían (y, dada la desconfianza inicial de la Fox, depositan su fe y la universidad de sus hijas) en ti. En tu inteligencia. Apuestan que tú, espectador/a, va a asumir, como mínimo a un nivel inconsciente, que los detonadores están moviendo la acción entre bambalinas. En primer plano, lo que realmente importa es el policía vulnerable, su valiente esposa, el cretino integral, el noble ejecutivo y el refocilante villano. Personajes básicos enriquecidos por cientos de detalles a su alrededor, por sus reacciones ante las distintas situaciones que se les plantea y por la mera calidad de las interpretaciones. Los detonadores son el empujón que necesitan para moverse. Y esta es la cuestión. El cambio, el gran, gran cambio que se ha dado en los últimos años en el cine de acción –y el cine de entretenimiento–, es que ha antepuesto “los detonadores” por delante de todo lo demás. “¡DISPARAN CONTRA LAS LUCES!” “Y llegará un momento, algún día, en el que llegará alguien –un Beethoven del cine, en teoría– que no solo conseguirá trasladar todas sus palabras a imágenes, sino que conseguirá que la práctica totalidad de la audiencia deje de preguntarse por qué no existen las palabras” John McTiernan Impulsado por Silver, De Bont, Urioste, De Govia, Kamen y el equipo de profesionales que conforman el film, el ojo de McTiernan simplemente explota en Duro De Matar, adoptando un estilo vibrante a la vista, elegante en el encuadre (fijense en la secuencia de planos en las fotos inferiores, respetando siempre la posición y el orden), e intencionado en cada plano que emplea. Duro De Matar es un film exigente en el sentido de que para aprovechar su historia es necesario manejar un rico vocabulario visual que distinga intriga, humor, acción, drama y, en general, un amplio espectro de emociones. “Su sentido [de McTiernan] del espacio en la pantalla y de la elasticidad del tiempo es extraordinario. Es el igual de Frankenheimer, Hitchcock y Jean-Pierre Melville en la cima de sus respectivas carreras” Matt Zoller Seitz, analista cinematográfico, editor de Rogerebert.com y de The Wes Anderson Collection Pero antes hay que contestar una serie de preguntas más elementales. ¿Dónde está sucediendo esto? ¿Cuánto tiempo transcurre? ¿Dónde está cada personaje? En resumen, ¿Quién está haciendo qué y cómo me lo cuentas? Tengan en cuenta que hay varias pistas en este circo: John por un lado, Hans por otro, Al, Dwayne, Los Johnson (“no somos parientes”). Ah, y Argyle. Y Dick Thornburg (William Atherton), periodista estupido. Y el estudio de televisión. Es una cuestión de geografía visual. De relaciones. Entre el personaje y el escenario. Entre los objetos. Y finalmente, entre los propios personajes. En este sentido, la película es un atlas. Video 1 VIDEO: Como norma habitual, McTiernan prefiere presentarnos los escenarios como si nosotros acompañaramos al personaje. El instrumento es el “tracking shot” y hace de él uso y abuso en los primeros minutos del film, para que nos pongamos cómodos. Es, por contrastar, radicalmente diferente a la cámara de Scott en Alien –donde se movía en soledad por la Nostromo–. Los objetos (01’10”) juegan tres papeles diferentes: bien como mecanismos de la acción, bien como enlace a nivel narrativo de trama–fijense cómo introduce la presencia de la TV en el film de un plano general de la furgoneta, a un corte del pequeño receptor, y de ahí al momento personal, la llegada de Holly al despacho– o meramente espacial, para dar una idea de dónde se encuentran situados los personajes –el director enfatiza claramente el poster de la rubia en dos momentos distintos del film para orientar al espectador–. Como decíamos, no es un film misterioso. Scott prefería que jamás nos acostumbraramos a la Nostromo. McTiernan quiere que conozcamos el Nakatomi Plaza, porque héroe y villano, al final, están separados puerta con puerta, lo que incrementa la tensión. Pero lo más destacable llega a la hora de comentar las relaciones visuales entre personajes que, al fin y al cabo, apenas tienen la oportunidad de hablar frente a frente. La forma en la que salva la distancia que impone el constante uso de walkietalkie es tan sutil como determinante. Fijense en la conversación a tres bandas (02’14”) entre John, Hans y Ellis. McClane comienza posicionado a la derecha cuando habla con Hans. El cambio de manos del Walkie entre Hans y Ellis sirve para activar la segunda parte de la escena, una en la que Ellis habla con John desde la derecha del plano. En ese momento, John se da la vuelta, y pasa a ocupar el lado opuesto. Un detalle que simula el contacto visual entre ambos. Y con ello, casi parece que se encuentren al lado. Subconscientemente, están juntos. Contestadas estas preguntas, y contando ya con una guía visual básica, McTiernan puede ahora trabajar con el resto de elementos del film. Y para contarnos las ideas y las emociones, el director va a seguir usando la cámara como instrumento fundamental, heredera del cine europeo en el que se educó su director, y para romper con las reglas del Zero Point Cinema Video 2 VIDEO: El movimiento principal que usa John McTiernan para expresar emociones con la cámara es el acercamiento al rostro del personaje. Es una opción con la que el cine estadounidense de esos años ha jugueteado en muchos momentos –véase el Plano Spielberg por excelencia, aunque en opinión de un servidor, tendremos que esperar a Uno de los Nuestros, histórica en este sentido, para que finalmente sea aceptada como un recurso perfectamente viable y habitual–. En el caso que nos ocupa aquí, habría que destacar su impactante efecto, mucho mayor de lo que se solía ver, porque es un movimiento muy agresivo. Fijense la rapidez con la que nos aproximamos al rostro de John tras la muerte de Takagi (0’17″). En otras ocasiones es más lento, pero está resaltado por el uso de la profundidad de campo (es aquí donde McTiernan va a saco con los desenfoques, de los que hablamos ahora). Sin embargo, el momento definitivo es la combinación de acercamientos (0’45”) que se da cuando Hans reconoce a Holly como la mujer de nuestro héroe. Por varios motivos a) es consecuencia de una trama paralela (Thornburg, ganando finalmente el Gordo de la Lotería) b) el reconocimiento se produce a través de miradas; a través de la foto familiar que Holly vuelca al principio del film –mira que McTiernan hace sutiles referencias al mismo en la primera conversación entre Hans y Holly– c) hay una señora detrás de Holly, desenfocada, que se tapa la boca alarmada al darse cuenta de que de lo que sucede. Esa señora somos nosotros, aunque lo percibamos de refilón, lo que incrementa la angustia del momento d) el xilófono o lo que sea que use Kamen es lomaximo e) ¡lens flare! Al margen de estas herramientas, McTiernan termina de desarrollar su dominio sobre la profundidad de campo. Los desenfoques aquí son más numerosos y más ricos que los vistos en Depredador, y los usa con más alegría, dividiendo los espacios, enriqueciendo el plano y dando a la imagen una sensación física de tridimensionalidad. Tan seguro está de nuestra capacidad de percepción que incluso hay momentos en los que deliberadamente elige mantener desenfocada información relativamente importante para la trama. Video 3: Juego de Focos VIDEO: McTiernan llega incluso a identificar tres planos diferentes con un solo desenfoque (0’25”). Fijense en el arma desenfocada que amenaza a Powell (0’32″). “Cualquier otro director habría ajustado el foco”. Un apunte: según comenta el supervisor de efectos visuales de la defenestrada serie Firefly, Loni Peristere, los cambios de foco son considerados un tabú hoy en día, porque si metes la pata con el plano, no puede ser “reparado” en postproducción, privando a los cineastas de emplear una técnica que equivale literariamente a “fijarse en”, para inmensa alegría del director. Sarcasmo. Afortunadamente, el 3D está intentando subsanar ese problema. Quizás sarcasmo. “Siempre he tenido la idea de que, en muchas ocasiones, la parte más expresiva de las palabras se encuentra en los sonidos, no en su significado específico. Tengo un amigo que trabaja con niños autistas y siempre me dice lo mismo: no es que no sepan hablar, sino que su mecanismo emocional está tan sumamente jodido que no son capaces de encontrar una razón para hacerlo. El habla, en su forma más pura, es un instrumento para traducir la emoción en sonidos. Si no tienes emociones que expresar… no hables. He analizado, he estudiado películas extranjeras sin leer los subtítulos. Las palabras eran su banda sonora” John McTiernan Esta es la clave. Todos los elementos que hemos visto hasta ahora sirven para entender cómo McTiernan nos cuenta momentos aislados del film. Pero para comprender la película en su conjunto, la clave reside en la banda sonora de Michael Kamen y en la importancia en general que la música, el sonido tiene para el director. Porque aquí sirven para dividir las secciones del film, para decirnos cuándo la película se está tomando un respiro, cuándo está cogiendo carrerilla y cuándo carga con las trompetas al viento. Estas secciones abarcan conjuntos enteros de escenas. Hay momentos más convencionales, claro, donde hay una gran “secuencia climática”. Pero por cada uno de ellos, hay escenas enteras unificadas por el uso de la banda sonora. El resultado es dinamismo y fluidez; la sensación de que el film nunca va a perder gas, sino que crece y crece con una progresión suave e ininterrumpida. El ejemplo ideal, creo, tiene lugar desde el momento en el que se inicia la pelea entre McClane y Karl hasta la explosión de la azotea del Nakatomi. La música se cuece a fuego lento en el inicio del enfrentamiento y adquiere un carácter cada vez más predominante conforme avanza la pelea. Para cuando McClane estrangula a Karl con la cadena de hierro y le estampa contra la pared (aplausos, por favor), no solo Kamen está desatado: el film entero ha adquirido un ritmo infernal. McClane se arroja al suelo para recoger el cargador, sube las escaleras como alma que lleva el diablo, acribilla a nuestro estimado Al Leong, busca a su mujer entre los rehenes antes de dispersarles para impedir que mueran en la detonación, es perseguido por el helicóptero del FBI y finalmente salta al vacío en una escena inmortal. En ese momento, la música de Kamen corta súbitamente y da paso al clímax del film. Video 4: Sonido, Luz y Objetos “ELLA NUNCA ME HA ESCUCHADO DECIRLE ‘PERDONA’” John McTiernan quería aplicar al film la plantilla de Shakespeare y la jugada le salió redonda en los últimos momentos de la película, repletos de abrazos y sonrisas. Incluso el ocasionalmente criticado momento en el que Al Powell acribilla a tiros a Karl con su revolver sirve para cerrar el arco del admirable secundario interpretado por Reginald Veljohnson, ya de por sí plagado de texturas: capa y espada de nuestro héroe, voz del sentido común y de la experiencia y confesor. Ha visto fallar a John McClane. Fallar. Es algo que ya no se ve mucho en los héroes de hoy. Si repasamos Duro de Matar, está plagada de fracasos personales: Hans no consigue la primera clave de la caja fuerte, McClane no puede impedir que maten a Takagi. Al ha matado por error a un niño. John no puede impedir que Ellis acabe con un agujero en la cabeza. Pero siempre es un protector. Abre fuego al aire para dispersar a los rehénes, se lanza a por su mujer cuando Godunov reaparece con la Steyr en la mano en busca de una última venganza. McClane ha sido muchas cosas en el film, un indolente emocional, un estratega, una mala bestia –”¡HAAAANSSSS!”–, marido, padre, policía y, en general, una definición aproximada de ser humano. “Bruce Willis”, apunta Seitz. “32 años, y ya se las apaña como un Bogart clásico”. Como también lo es Hans Gruber, a su manera. Hay que mirar con lupa el papel de Alan Rickman y hay que admirar que gran parte del personaje de Holly McClane se estructure en torno a la figura del villano –su mano haciendo retroceder a Takagi cuando Gruber comienza a buscar al anciano japonés entre la multitud, “preferiría no tener que estar tan cerca de usted”–, en lugar de convertir a Bedelia en una desamparada sin la presencia de su marido. Es en ella donde descansa la rehén embarazada, y por esta rehén reúne los redaños de entrar en una habitación llena de hombres armados para pedir un sofá. Como su marido, ella también es una protectora, una noble cualidad que Bedelia, mujer de feroz mirada, consigue trasladar junto a los inevitables (es una producción Silver, recordemos) guiños a su atractivo físico, que en esta ocasión y aun apreciado por un servidor, termina resultando completamente intrascendente. Rickman y Willis comparten los dos últimos cigarros. McTiernan inclina la cámara (algo que nunca dejará de hacer a lo largo de la escena y del posterior tiroteo, para dar una completa coherencia visual al conjunto). McClane pregunta su nombre a Hans, que le contesta con un nombre falso en un acento estadounidense. La cámara se acerca al panel con los nombres de los trabajadores. Su versión coincide. El instinto le dice a John lo contrario. Incluso cuando John insulta a Hans, lo hace como si le estuviera tomando el pelo a un viejo amigo, a pesar de que en ningún momento el film desliza la cansina identificación entre ambos –”tú y yo somos iguales MWAHHAHA”–. McClane y Hans no podrían ser más diferentes, las interpretaciones de Willis y Rickman no podrían ser más diferentes, su respectivo diseño visual no podría ser más diferente. La única característica común, sin embargo, abarca tanto a actores como a sus personajes: los dos son excepcionales en lo que se dedican. Excepcionales. “La escena no fue ensayada”, recuerda McTiernan “Ambos eran profesionales de tal calibre que podrían haberla sacado adelante en el primer día de rodaje”. Al final todos encuentran su camino –Incluso Hans, en caída vertical, desde una altura de 120 metros– y bajo copos de nieve en forma de documentos corporativos, una intención completamente deliberada por sus creadores. Yo voy a hacer mías las palabras de De Govia como modo de despedida: “La historia de Jungla de Cristal nos satisface porque se inserta en los patrones en los que hemos nacido, en los que se funda nuestra cultura. Estructuras humanas que subyacen dentro deste film. Los artistas no inventan. Descubren. Y te dan algo que resuena dentro de ti. Y cuánto más te acercas a ese instinto, más te va a durar la sensación de que has visto algo satisfactorio por encima de modas y de épocas. John Ford no envejece. Jungla de Cristal no envejece, y con el paso del tiempo, será considerada una maravillosa película de época, viviendo en su propio tiempo profundo”. Tomas falsas y planos eliminados El Making Of... Poster conmemorativo del film para el 25 aniversario por Alamo Drafthouse
15 películas 'teen' que cambiaron nuestra vida 15. The Hole (2001) La adolescencia también supone nuestro primer contacto directo con la maldad, es decir, ejerciéndola sin pudor y sin remordimientos. The Hole (2001) cuenta la historia de un grupo de amigos de un carísimo colegio privado que se quedan encerrados en un antiguo refugio de guerra –lugar que inicialmente iba a dar cabida a una fiesta de las grandes–. De los cuatro integrantes, solo consigue sobrevivir uno, o mejor dicho, una. Peleas, celos y manipulación, mucha manipulación. El lado oscuro del mundo teenager al descubierto. 14. Romy y Michelle (1999) Dos mujeres adultas que siguen pensando –y vistiendo– en clave teen y que sueñan con llegar a la reunión de antiguos alumnos y dejar a sus enemigos de entonces con la boca abierta. Y puede que lo consigan, sobre todo teniendo en cuenta esos modelitos entre galácticos y coloristas que las dos amigas se gastan. Merece la pena de principio a fin, y ojito al momento Time after time. 13. Grease (1978) Hay personas –entre las que me incluyo– que se saben de memoria cada uno de los diálogos de este clásico entre los clásicos. Todos los estereotipos femeninos y masculinos con los que un adolescente medio puede soñar reunidos en una película musical llena de temazos. Nuestra vida adulta no sería la misma sin la ayuda inicial de Danny Zuko, Sandy o Rizzo. Gracias por enseñarnos que con un poco de pitalabios rojo, una melena bien cardada y una chupa de cuero se consiguen milagros. 12. Las vírgenes suicidas (2000) Ser mujer y adolescente es una tarea complicada y rodeada de un misterio que ni las propias implicadas son capaces de descifrar; pero Jeffrey Eugenides sí lo consiguió y covirtió dicho secreto en la fabulosa novela del mismo nombre –a la que Sofia Coppola se encargó de poner las imágenes (allá por 1999)–. Las hermanas Lisbon tenían embelesado a todo el vecindario y su historia –de final trágico– acaricia, por momentos, la verdad absoluta. Melancolía, inseguridad, desesperación, amor, feminidad… Miles de conceptos que entran en juego en esta película que ahora podemos apreciar –y disfrutar– más que nunca. 11. Welcome to the dollhouse (1996) Existe un teoría bastante generalizada que considera que las personas que afirman no sorpotarse en el fondo se atraen. Extrapolemos esta premisa a los pasillos de un instituto norteameroicano y, en concreto, a la relación establecida entre una jovencita inadaptada y un chaval violento que la acosa sin cesar. Así es Welcome to the dollhouse (1996), un drama absoluto –si existe una película que refleje sin tapujos la angustia adolescente, es ésta– con momentos muy dulces y alguna que otra escena de lágrima. Amor, identidad y la búsqueda de uno mismo. 10. Mad Love (1995) Una relación peligrosa y extrema; ella al borde la locura, y él siguiendo sus pasos en un viaje por carretera. Se quieren, se escapan, se pelean y se separan. Todo lo que implica una relación pasional entre adolescentes comprimido en 90 minutos de disfrute sin fin. Tras su visionado, querrás cortarte el pelo como Drew Barrymore, enamorarte hasta las trancas y hacer un viaje por carretera con tu chico. 9. Ghost World (2001) Dos amigas un poco outsiders terminan el instituto y no saben qué hacer con su vida, así que se dedican a subsistir, cononocer a gente un poco extraña y dejar que todo fluya en su particular mundo. Esta adaptación del cómic de Daniel Clowes es todo un alegato de defensa de la singularidad –incluso cuando lo único importante es encajar y ser como el resto–. 8. Jamas Besada (1999) Chica nerd con aparato y gafas se hace mayor y se convierte en… una mujer nerd sin aparato, ni gafas. El desenlace feliz que parece perseguir a toda historia de supermodelo –porque ellas afirman que en el colegio eran altas, flacuchas y feas– aquí no llega a realizarse. Drew Barrymore se ve forzada a volver a su temido instituto unos cuantos años después de haberse graduado para descubrir que sigue estando fuera de onda. ¿Será aceptada por la nueva abeja reina? Lo sé, dan ganas de verla otra vez ya mismo. 7. Triunfos Robados (2000) Kirsten Dunst en pleno subidón hormonal compite -junto a sus amigas cheerleaders– por ganar el campeonato definitivo de animación. Muchas música de Blake, 'coreos' a mansalva –de esas que invitan a ser reproducidas a posteriori– y miles de uniformes y coleteros de colores. Ya está todo dicho. 6. Chicas Malas (2004) Nos pilló algo maryorcitas –y con la adolescencia más que superada– pero Chicas Malas (2004) nos hace mucha gracia. ¿Será por Lindsay Lohan? ¿O porque en el fondo deseamos volver al instituto y pertenecer a ese grupo de víboras que siempre hemos odiado? Con la respuesta todavía en el aire, solo nos queda ver por decimoquinta vez esta nueva versión del patito feo que se convierte en cisne –o chica popular–. 5. 10 razones para odiarte (1999) Y quién no quiso ser Julia Stiles (o Kat) en algún momento de su vida. Ella era la típica adolescente airada que escuchaba rock furioso, llevaba muchos pendientes de aro y un melenón salvaje. Todos querían a su perfecta hermana Bianca, pero Heath Ledger se se enamoraba de Kat con declaración de amor en un campo de fútbol y banda de música tocando en directo incluidas. Nos obsesionamos con su banda sonora y con esos looks noventeros a más no poder. Cruel to be kind! 4. Jóvenes Ocultos (1987) Cuando Crepúsculo todavía no había hecho acto de prensecia, esta película de Joel Schumacher inspiraba todas nuestras fantasías vampíricas. Kiefer Sutherland y compañía aterrorizaban al pueblo de Santa Carla –cuya presentación durante los primeros 5 minutos de película es simplemente irrepetible– con sus motos de carreras, su cueva de decoración 'ravera' y esos cardados punkies –eran los 80’s y tenía que notarse de alguna manera–. Porque todo adolescente que se precie ama a los vampiros. 3. Heathers (1988) Los años 80’s es la década de las películas adolescentes por excelencia. Pero lo cierto es que todas pecaban de cierto espíritu inocente y buenista que nos pone los pelos de punta, y que hay muy pocos títulos que hayan sido capaces de recoger lo que verdaderamente significa tener 16 años –todo un drama, por otra parte–. Heathers (1988) fue una de las primeras películas de Winona Ryder y cuenta la historia de una chica popular que odia a sus amigas y que secretamente desea cargarse a medio instituto –fantasía que lleva a cabo cuando conoce a un jovencísimo Christian Slater–. Si alguna vez soñaste con ‘muerte y destrucción’ durante tus años años de high school, es tu película. 2. Clueless (1995) Y al lado de Fairuza Balk y Robin Tuuney –o lo que es lo mismo, todas las chicas inadaptadas y bellas– encontramos a las populares. Vale que este grupúsculo puede producir cierto rechazo, pero si hablamos de Cher y Dion, la cosa cambia por momentos. Alicia Silverstone –y su pelo de ensueño– ha protagonizado todas y cada una de nuestras fantasías adolescentes. Queríamos su ropero giratorio, ese jeep que conducía cual loca por las calles de L.A, sus vestidos de Calvin Klein y esa capacidad para conseguir que los profesores le subieran la nota porque sí, y punto. Todo un manual de uso para las futuras it girls. 1. Jóvenes y Brujas (1996) Para la generación de los 90’s, esta película lo cambió todo. Nos enseñó que ser rara mola –y mucho–, que nunca se lleva suficiente lápiz negro, que reunirte con tus amigas para sesiones de levitación y cambios de beauty elaborados a través de hechizos es el plan perfecto, y que no importa si el chico que te gustaba por entonces se portaba mal contigo porque siempre podías convertirlo en tu esclavo por obra y gracia de un conjuro. ¿Se puede pedir más a la vida desde la angustia adolescente? Bueno, quizás sí: todo el poder de Manon. Y DE YAPA:

5 maneras de saber si una mujer tuvo sexo Quizá leer a lo hombres siempre ha sido más fácil que leer a las mujeres, sobre todo cuando se refiere al sexo. Es bastante obvio saber cuando un hombre finalmente se acostó con alguien, si llevaba algún tiempo sin hacerlo. Pero con las mujeres es distinto. Entonces, ¿cómo puedes saber si una mujer que ves diario en el trabajo, o en el gimnasio, o incluso si tu pareja acaba de tener sexo? De las siguientes 5 maneras: Te sientes más atraído hacia ella: Entre más activa es la vida sexual, el cuerpo libera más feromonas; mensajeros químicos que tu sentido del olfato traduce en atracción. Un estudio publicado en Journal of Advanced Research hizo un metanálisis de una serie de estudios sobre las feromonas y encontró que pueden aumentar la excitación y el ánimo en el sexo opuesto. En otras palabras, si estas al lado de ella y te sientes inusualmente atraído hacia ella, es probable es que haya tenido sexo recientemente. Se ve más feliz: Investigaciones de la Universidad de Colorado muestran que la frecuencia en la actividad sexual aumenta la felicidad. El estudio encontró que, en un 55%, las personas que tienen más sexo reportan mejores niveles de felicidad y ligereza que las que pasan mucho tiempo sin sexo. Quizá la clave este en la ligereza. Se ve más linda de lo normal: El Programa de Sexualidad Humana de la Universidad de Minnesota encontró que, principalmente, “dos cosas suceden cuando tenemos sexo. La primera tiene que ver con la tensión muscular y la segunda con el incremento de flujo sanguíneo a todas las áreas del cuerpo”. Un rostro levemente sonrojado indica mejor salud y mayores niveles de estrógeno, hormona vinculada a la fertilidad percibida en mujeres. Así, entre otras cosas, las mejillas sonrojadas le indican a tu cerebro que ella es más atractiva sexualmente. Durmió Demasiado Bien: Las mujeres que llegan al orgasmo tienen un incremento del 30% en la hormona prolactina, inmediatamente después del sexo. Investigaciones del Oxford Journal of Human Reproduction apuntan que, en conjunto con otras funciones, la prolactina también es una de las hormonas que ayudan a fomentar un sueño profundo que asociamos con un buen descanso. Así, cuando enfatice en que “durmió delicioso” y sea vea radiante y ligera, podría ser porque tuvo buen sexo la noche anterior. Le interesa menos la atención: El acto y la actividad sexual liberan oxitocina, una hormona que, entre otras cosas, ayuda a las personas a congeniar. Esta necesidad de congeniar se ve bastante satisfecha con la oxitocina, por lo cual cualquier persona que incremente sus niveles no requerirá de mucha atención por parte de los otros. Estará bien y completa por sí misma. Pasen por mi pagina en Facebook

En setenta años, la Guerra Fría, una dominante narrativa propagandística y sobre todo Hollywood, han convencido a la mayor parte de Occidente, de que EE.UU. es una especie de Ángel Guardián y el Día-D fue el punto de inflexión que ganó la Segunda Guerra Mundial y salvó Europa de Alemania nazi. Entre agosto de 1942 y febrero de 1943 se desarrolló el enfrentamiento bélico de mayor dimensión en la historia de la humanidad. La batalla de Stalingrado produjo un poco más de 2 millones de bajas entre soldados de ambos ejércitos y civiles soviéticos. La victoria soviética significó un punto de inflexión en la intención nazi de derrotar a ese país y el inicio de una contra ofensiva de las Fuerzas Armadas al mando del mariscal Zhukov, que no se detuvo hasta la victoria definitiva en Berlín en mayo de 1945. En esa medida, Stalingrado, encarnó un cambio en la correlación estratégica de fuerzas de la segunda guerra mundial y la convicción de Occidente que el poder soviético no iba a caer por la fuerza avasalladora del ejército nazi, aspiración suprema de las fuerzas aliadas que durante los dos años anteriores miraban con ambición no oculta que ese hecho ocurriera. Intentando contener a las tropas soviéticas, en julio de 1943 Hitler ordenó el ataque de sus principales fuerzas, lo que dio origen a la Batalla de Kursk, (en territorio ucraniano), considerada la de mayor dimensión en cuanto a la participación de blindados (8.000) y de aviones (5.000) entre ambos contendientes. Los soviéticos pasaron a la ofensiva y entre julio y agosto lograron derrotar a la mayor agrupación de fuerzas alemanas sobrevivientes de Stalingrado convenientemente reforzadas por Hitler. La derrota en Kursk fue el último intento nazi de pasar a la ofensiva en el frente oriental. De inmediato, el mando soviético ordenó dar continuidad a la contra ofensiva para aprovechar el alto grado de desmoralización que produjeron las derrotas del ejército nazi en Stalingrado y Kursk, por lo que entre agosto y octubre de 1943 se desencadenó la Batalla de Smolensk que ocasionó alrededor de 250 mil bajas alemanas y de sus aliados y 400 mil entre soldados y civiles soviéticos. Esta contienda permitió la entrada de las tropas en Bielorrusia iniciando los combates por la liberación de esa república. Simultáneamente, en agosto de ese año, dio inicio la Batalla del Dniéper. Al finalizar la misma en diciembre, las fuerzas nazis tuvieron un millón 700 mil bajas y las soviéticas un millón 250 mil. Este enfrentamiento también está considerado uno de los de mayor dimensión en la historia, con la participación de alrededor de 4 millones de combatientes entre ambos bandos. Durante los últimos meses de 1943 y primeros del año 1944 el avance de las tropas soviéticas hacia el oeste se mantuvo indetenible. Fueron liberadas Kiev, Crimea, Odessa, Sebastopol y Nóvgorod, creando condiciones para romper el cerco sobre Leningrado que había durado 900 días ininterrumpidamente desde septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944 sin que el alto mando nazi hubiera logrado el objetivo de capturar la ciudad. Así, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas soviéticas preparó para el verano de 1944 la Operación Bagration encaminada a desplazar a los alemanes de Bielorrusia y los países bálticos, liberar totalmente su vasto territorio de toda presencia militar extranjera y entrar a la Europa ocupada a través de Polonia. Esta batalla significó el aniquilamiento total de 17 divisiones del ejército nazi, quedando además 50 de ellas gravemente disminuidas, ante la acometida de las tropas al mando de los mariscales Zhukov, Vasilevsky, Bagramián, y Rokossovsky y el General de Ejército Iván Chernyajovsky, muerto en combate en Polonia en febrero de 1945 Esa era la situación en los campos de batalla cuando por fin!, el alto mando aliado decidió abrir el frente occidental ejecutando el Plan Overlord y el desembarco en Normandía como parte de él. A partir de ese momento la mitología occidental se ha encargado de transformar el desembarco en Normandía -a través de Hollywood y su gran aparato ideológico y de propaganda- en la “batalla decisiva” de la segunda guerra mundial, adjudicándole a las fuerzas armadas estadounidenses un papel que no le cabe en la historia. No se trata de minimizar la contribución de los aliados en la contienda, pero la realización tardía e interesada del desembarco persiguió objetivos políticos vinculados a la situación que habría de crearse en la posguerra. Lo cierto es que el sostenido avance soviético en el este, despertó inquietud en la alianza atlántica en la carrera por llegar primero a Berlín y, en primera instancia a París, en una Francia que resistía a través de sus partisanos comunistas mientras el General De Gaulle vivía en Londres y refunfuñaba con imprecaciones de toda índole por la demora estadounidense-británica en ejecutar el ansiado desembarco, cuyo retraso amenazaba con poner en entredicho su propia capacidad de liderar el proceso de liberación de Francia. Debe decirse que a mediados de junio de ese año, la inteligencia soviética había logrado desinformar a Alemania acerca de sus planes en el frente oriental, por lo cual concentraba grandes cantidades de unidades en el este que jamás pudo desplazar al oeste. Además, sus tropas se encontraban diseminadas en un amplio frente de combate que iba desde el Báltico hasta el Mediterráneo, donde además de las tropas soviéticas combatían heroicamente fuerzas guerrilleras rurales y urbanas en Italia, Yugoslavia, Eslovaquia, Polonia y Grecia. Sin desmerecer a los miles de soldados aliados y a los civiles franceses caídos durante y después del desembarco en Normandía, quienes arriesgaron su vida a favor de destruir la plaga del nazismo, la cifra de 214 mil bajas aliadas y de 300 mil alemanes entre muertos y heridos, palidece ante las dimensiones antes relatadas de las épicas jornadas de combate que sufrió la Unión Soviética durante 3 años. Si se pudiera comparar en términos militares, el desembarco en Normandía con las batallas en Stalingrado, Leningrado, Smolensk, Kursk o el Dniéper habría que decir que la primera fue una simple escaramuza, no tanto por la magnitud de las fuerzas militares y el armamento terrestre, aéreo y naval ocupado en las operaciones, sino sobre todo porque a diferencia de los soviéticos que luchaban por liberar territorio patrio y su pueblo sufría en carne propia los desmanes y la represión indiscriminada del aparato de guerra y represión nazi, Estados Unidos y Gran Bretaña luchaban fuera de su territorio, ocupados en una batalla geopolítica para impedir que el país de los soviets fuera el primero en llegar a Berlín y lograra la gloria de derrotar al Tercer Reich en su propia madriguera. Era parte de la guerra fría y el mundo bipolar. Es cierto que 45 años después la Unión Soviética fue derrotada y desapareció, que sus líderes de entonces no tuvieron la misma grandeza de los que lo condujeron en la Gran Guerra Patria y que su desvanecimiento anunció “el fin de la historia”. Pero esa es una cosa, y otra es que se pretenda por vía cinematográfica tergiversar la historia, construir falsos ídolos y esquilmar a los pueblos de la Unión Soviética el sustantivo aporte que hicieron a la libertad no sólo de ellos mismos, sino de toda la humanidad. Se debe reconocer la honra del presidente francés Francois Hollande cuando durante los actos en conmemoración del 70 aniversario del desembarco aliado el pasado 6 de junio, en las playas normandas destacó “el valor del Ejército Rojo y la contribución del pueblo de la entonces Unión Soviética a la derrota del nazismo en la II Guerra Mundial”. Hollande hizo patente su deseo de “…saludar el coraje del Ejército Rojo que, lejos de aquí, frente a 150 divisiones alemanas, fue capaz de hacerlas retroceder” “Cuando el mando aliado decidió abrir el Frente Occidental con el desembarco de más de 130 mil efectivos de varios países en Normandía, ya el Ejército Rojo había prácticamente derrotado a las fuerzas alemanas que invadieron a su país (...) La confrontación costó a la hoy extinta Unión Soviética un duro precio de más de 20 millones de vidas humanas, así como la destrucción de una gran parte de su territorio”. Escrito por Sergio Rodríguez Gelfenstein AHORA LA ACTUALIDAD, PERO ANTES UNOS FOTITOS PARA RELAJARNOS Y HACER UNA PAUSA... PROSEGUIMOS: Los líderes de la OTAN fingen sorpresa por los acontecimientos que planeaban meses de antelación. Eventos que deliberadamente provocaron están siendo tergiversadas como repentina, sorprendente, injustificada "agresión rusa". Los Estados Unidos y la Unión Europea llevaron a cabo una provocación agresiva en Ucrania que sabían que obligaría a Rusia a reaccionar a la defensiva, de una manera u otra. Todo fue planeado en Yalta En septiembre de 2013, uno de los oligarcas más ricos de Ucrania, Viktor Pinchuk, pagó por una conferencia estratégica de élite, en el futuro de Ucrania, que se celebró en el mismo Palacio en Yalta, Crimea, donde Roosevelt, Stalin y Churchill se reunieron para decidir el futuro de Europa en 1945. Los participantes incluyeron a Bill y Hillary Clinton, al ex jefe de la CIA, general David Petraeus, al ex secretario del Tesoro de EE.UU. Lawrence Summers, al ex jefe del Banco Mundial Robert Zoellick, a Tony Blair, el influyente ministro de exteriores de Polonia Radek Sikorski. Tanto el Presidente Viktor Yanukovych, depuesto cinco meses antes, y su recientemente elegido sucesor Petro Poroshenko estaban presentes. El secretario de energía de EE.UU. Bill Richardson participó para hablar sobre la revolución del gas de shale que EE.UU. espera utilizar para debilitar a Rusia al sustituir el fracking en lugar de las reservas de gas natural de Rusia. Frente a algo como una docena de VIP estadounidenses y una amplia muestra de la elite política europea se encontraba un consejero de Putin llamado Sergei Glazyev Glazyev inyectó una nota de realismo político y económico a la conferencia, señalando que Ucrania tenía un inmenso déficit en sus cuentas externas, financiado con préstamos del extranjero, y que el resultante aumento sustancial en las importaciones occidentales solo podría aumentar el déficit. Ucrania cesará el pago de su deuda externa o necesitará un considerable rescate.” En cuanto al impacto político, Glazyev destacó que la minoría rusoparlante en Ucrania Oriental podría actuar para dividir el país en protesta contra el corte de los lazos con Rusia, y que Rusia tendría derecho legítimo a apoyarla, según The Times de Londres Ucrania como puente… o talón de Aquiles El informe Forbes antes citado señala que: “Durante la mayor parte de los últimos cinco años, Ucrania estuvo básicamente jugando un doble juego, diciendo a la UE que estaba interesada en firmar el DCFTA (“Profundo y Exhaustivo Acuerdo de Libre Comercio”) mientras decía a los rusos que estaba interesada en sumarse a la unión aduanera”. O Yanukovych no podía decidirse, o estaba tratando de conseguir el mejor trato de ambos lados, o estaba buscando el mejor postor. La política de EE.UU. que ya fue evidente en la reunión en Yalta de septiembre de 2013, fue impuesta en el terreno por Victoria Nuland, embajadora adjunta en la OTAN, portavoz de Hillary Clinton. Su papel dirigente en los eventos de Ucrania prueba que la influencia neoconservadora en el Departamento de Estado, establecida por Bush hijo, fue retenida por Obama, cuya única contribución visible al cambio de la política exterior ha sido la presencia de un hombre de ascendencia africana en la presidencia, calculada para impresionar al mundo. Como muchos otros presidentes recientes de EE.UU., Obama ocupa el puesto de vendedor temporario de políticas hechas y ejecutadas por otros. Como alardeó Victoria Nuland en Washington, desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, EE.UU. ha gastado cinco mil millones de dólares para obtener influencia política en Ucrania (lo que se llama “promover la democracia”). Esta inversión no es “por petróleo”, o por alguna ventaja económica inmediata. Los motivos primordiales son geopolíticos, porque Ucrania es el talón de Aquiles de Rusia, el territorio con el mayor potencial para causarle problemas. Ucrania, es un país sin fronteras claramente fijadas históricamente que ha sido estirado demasiado lejos hacia el Este y demasiado lejos hacia Occidente. Fue extendido demasiado lejos hacia el Este, incorporando territorio que muy bien podría haber sido ruso. Fue extendida demasiado lejos hacia Oeste para que incluyera regiones occidentales, dominadas por la ciudad diversamente llamada Lviv, Lwow, Lemberg o Lvov, dependiendo de si pertenecía a Lituania, Polonia, el Imperio Habsburgo o la URSS El tema era quién debiera sacar del poder al presidente elegido Viktor Yanukovych. EE.UU. (no Alemania o la UE) debía elegir al nuevo dirigente, y ese era Arseniy Yatsenyuk. Eso colocó a un gobierno patrocinado por EE.UU., impuesto en las calles por milicias fascistas con poca influencia electoral pero mucha maldad armada, en condiciones de manejar las elecciones del 25 de mayo, que excluyeron en gran parte al Este rusoparlante. El plan A para el golpe de Victoria Nuland era probablemente instalar, rápidamente, un gobierno en Kiev que se uniera a la OTAN, preparando el camino para que EE.UU. tomara posesión de la indispensable base naval de Rusia de Sebastopol en Crimea. Reincorporar Crimea en Rusia fue la acción defensiva necesaria de Putin para impedirlo. Pero la estratagema era en realidad un ardid con el que no podía salir perdiendo. Si Rusia no se defendía, arriesgaba perder toda su flota del sur – un desastre nacional. Por otra parte, si Rusia reaccionaba, lo que era lo más probable, EE.UU. obtendría una victoria política, probablemente su principal objetivo. La acción totalmente defensiva de Putin es presentada por los medios dominantes occidentales como “expansionismo ruso” no provocado, que la maquinaria propagandística compara con la captura de Checoslovaquia y Polonia por Hitler. Por lo tanto una provocación occidental, utilizando la confusión política ucraniana contra Rusia fundamentalmente defensiva, ha tenido un éxito sorpresivo. Repentinamente, se nos dice que “Occidente amante de la paz” se ve enfrentado por la amenaza del “agresivo expansionismo ruso”. Pero aquellos en EE.UU. que nunca quisieron terminar la Guerra Fría se están vengando. Obama ha ido a Europa prometiendo ostentosamente que la “protegerá” colocando más tropas en regiones lo más cerca posible de Rusia, mientras al mismo tiempo ordena a Rusia que retire sus propias tropas, en su propio territorio, aún más lejos de la atribulada Ucrania. Esto parece tener el objetivo de humillar a Putin y privarlo de apoyo político en el interior. EE.UU. necesita un enemigo para salvar el mundo. Pasen por mi pagina en Facebook
Al filo del mañana es, por encima de todo, la confirmación definitiva de Tom Cruise como hombre de equipo. El resto, como ya se veía venir desde la Comic-Con del año pasado, es una película diseñada para llegar, hacer su trabajo, y marcharse silbando en la línea de un señor que respeta tu sacrosanto dinero como no hay más de tres en Hollywood ahora mismo. No busca ni el espectáculo desenfrenado ni el aturdimiento del espectador. Es mucho más pensada que todo eso. Tiene una premisa interesante, tiene a una estrella de primer nivel, un par de toques de comedia por ahí, bichos, MECHAS, una identidad visual clara y una canción del FIFA al final y todo ello en una hora y tres cuartos. Y a veces, solo a veces, en pequeños momentos puntuales, es una peli que te dice “creo que podría haber sido mejor, pero elijo no serlo”. Da un poco (solo un poco) de pena pero es una sensación compensada por el disfrute de ver a una estrella que ha dejado apoyarse en hombros de secundarios para compartir mesa con ellos, con Emily Blunt, más que su “compañera”, su segunda al mando, como gran beneficiada. La historia: el oficial del Ejército Bill Cage, hijo de puta integral, se convierte en la única esperanza de la Humanidad cuando, tras chantajear infructuosamente a un general, es enviado al frente para luchar en la batalla definitiva contra una raza alienígena. Evidentemente, palma a los dos minutos. Se da la circunstancia de que, por pura mala suerte, ha abatido a una especie particular de bicho que le confiere la capacidad de revivir el mismo día una y otra vez. Cage inicia un entrenamiento a las órdenes de la soldado Rita Vrataski, conocida como el “Ángel de Verdún”, una aniquiladora de alienígenas, con la ventaja de que conserva el recuerdo de lo aprendido cada vez que muere y resucita. La gran novedad reside en que la conexión entre Cage y los alienígenas va más allá de esta habilidad adquirida: hay algo que le induce a sospechar que esta estrategia aparentemente infalible de “ensayo y error” no va a ser suficiente para ganar la guerra. Y tiene razón. La cuestión es la siguiente: para ser un film de ciencia ficción es sorprendentemente falto de… ciencia ficción. Y eso hace perder mucha riqueza al conjunto. La respuesta a estas cosas suelo hallarla preguntándome sobre el género. En realidad, Al filo del mañana es cine de acción bélico. No es una comedia (Atrapado en el tiempo), no es un misterio (Código fuente), no es ni siquiera una película especializada en el género de viajes temporales. La parte de ciencia ficción debería emerger a partir de aspectos como la condición que padece Cage, el entorno en el que se desarrolla el film, las características de los alienígenas y ya, por pedir peras al olmo, cierta reflexión de la condición humana a partir del extraordinario dilema que atraviesa nuestro héroe, pero el film solo hace una declaración contundente en este sentido: los fantásticos mechas, sencillos, tangibles y devastadores. Del resto solo tenemos pequeños vistazos, la mayoría en diálogos aislados de nuestra pareja protagonista.. No es que sea una película que deje preguntas sin responder. Es que apenas hace alguna, y todas son contestadas con prontitud y diligencia por Noah Taylor en una sola escena. Es uno de esos rarísimos blockbusters a los que les pediría MÁS TIEMPO – porque el film dura 113 minutos. Milagro– de no ser porque ya en frío comprendes que Al filo del mañana es un rompecuellos, una película de acción definida narrativamente por un ritmo infernal, por la agresividad de la puesta en escena de su director, Doug Liman, y por las limitadas dinámicas entre su reparto. Al filo del mañana es una película desaturada, con una paleta de colores donde el único color cálido es el del cabello de Blunt. Y como suele dictar el género también es un film muy físico, de aspecto duro, desde barracones llenos de soldados hasta graneros destartalados. Los percibimos a toda velocidad, porque es una película que no se detiene. Liman, que es un director que lo pasa mal con ritmos tan constantemente altos (siempre he pensado que Bourne es su entorno ideal: dialogado, pausado, ahora mete la quinta, vuelve a parar) tiene no obstante el pulso para conseguir que deje algo en tí, y lo hace con el humor como una de sus grandes herramientas. Aquí es donde Cruise caracteriza a su personaje, pero no como un cómico, sino como el estúpido que no se puede creer lo que le está sucediendo. Es una interpretación bastante estoica –echo de menos un poco de vena histérica, como de la que hacía gala en Jerry Maguire–, que funciona no obstante porque muchos gags de la película tienen su gracia, comenzando por la mala suerte de nuestro protagonista con los vehículos acorazados: cualquier escena de la primera hora tiene enormes posibilidades de acabar con Tom Cruise hecho trizas, y el gesto impávido del actor, asumiendo lo que se le viene encima, es un plus. Gran parte de la interpretación de Cruise consiste en interactuar, en lugar de RETRANSMITIR, algo bastante más humilde y bastante más generoso. Todos los personajes con los que habla le dan órdenes, to-dos, con lo que el actor tiene que adoptar una postura de sumisión del tipo que se la propones a Denzel Washington y te caga a perdigonazos. No les vamos a ver mucho, pero qué bien se lo pasan dando ordenes al pitufo y cómo lo agradece la película. Quiero destacar a Bill Paxton, que canaliza su modo “¡el tipo es un jodido vendedor de coches usados!” y sobre todo quiero destacar a Blunt, quien tiene una presentación propia de protagonista absoluta del film (haciendo flexiones a contraluz, tras numerosas menciones previas a su persona) y a la que Cruise permite la carga de mala leche y asombrosidad que debería haber sido exclusivamente del actor. Blunt es intensidad pura y dura, y Tom Cruise no contaba con una pareja tan poderosa en pantalla desde que su mujer le dijo “Si los hombres solo supieran” en Eyes Wide Shut. No deja de escaparse del todo del estereotipo “mujer FUERTE Y YA ESTÁ” pero la ferocidad que imprime Blunt permite que ese cliché alcance su máxima expresión. Esta chica va a hacer maravillas. El clímax final es una lástima. Ya lo habran leído por ahí pero es que es una puta lástima y es de cajón. Según progresa, percibo la sensación de que Al filo del mañana, una vez agotada la carta de la resurrección, comienza a agotarse. Empieza a buscar casi instintivamente otras vías, más cerebrales. Los últimos veinte minutos están claramente centrados en la afección que padece nuestro protagonista, que esconde la clave para resolver el film. Lo que sucede es que le falta una pieza del puzzle: los bichos, criaturas por las que se ha desinteresado casi completamente –tres especies, dos colores, brillan–. Oblivion, por poner el ejemplo más cercano, sí que demuestra interés por la amenaza, lo que ayuda a impulsar el film (un poquito) al final. Como el film no encuentra lo que pide, recurre a lo que tiene y a la solución por defecto: destruirlo todo. Por lo tanto, son tiros contra enemigos y un final boss. Me da la sensación no de arbitrario, pero sí de vulgar. Al filo del mañana ha sido “común”, pero no “vulgar”, y además elimina todas las bazas del reparto (Paxton desaparece de escena, Blunt se retira para que Cruise remate). Se daba la ocasión para que fuera bastante más memorable y debería haber aprovechado el concepto inicial con mayor energía e inteligencia. Es el único momento en el que el film –que hasta entonces ha ido sobre ruedas– se ve exigido, y va y tira la pelota afuera. Pero esto es así. Es lo que quería Cruise. Quería algo rápido y contundente para que no le olvidáramos. Quería algo y contundente para ir tirando –es la última de la trilogía de películas cuyos rodajes encadenó consecutivamente tras su divorcio de Holmes– Cruise es un hombre de 52 años, que ha aparecido consistentemente en las listas de actores más taquilleros durante cuatro décadas consecutivas, el quinto actor más valorado de todos los tiempos –33 películas con una media de 150 millones de dólares a fecha de 2013, la recaudación total de las cuales asciende a 5.000.000.000 de dólares solo por detrás de, atención, Tom Hanks, Eddie Murphy y Harrison Ford– que por fin ha dejado a las claras que, por lo que a la acción respecta, posiblemente jamás volveremos a verle sin arropar por un elenco de actores que se van a subir a sus hombros como trampolín, y no al contrario. De Al filo del mañana me voy a quedar con que es una obra de solidaridad, eficacia, criterio y sentido común, un respiro entre mastodontes veraniegos, y una muesca más de una superestrella que ha hecho de la la colaboración su bandera; una fórmula detrás de la cual hay larga vida. Escrita por: Rafa Martín

Top 10: Escenas de sexo oral a mujeres en Hollywood Hace unos días, la actriz Evan Rachel Wood criticó duramente la censura de una escena de la película Charlie Countryman, donde su personaje recibe una dosis de sexo oral por parte de su coprotagonista, Shia Labeuf. Fue por ello que compilamos 10 de las mejores escenas de sexo oral a mujeres en el cine comercial: escenas que suben la temperatura y motivan la trama, además de recordarnos que la industria fílmica no debería estar normada por nociones machistas. 10. Boys Don’t Cry Teena Brandon siempre ha deseado ser un chico. Así que un día decide cortarse el pelo, ocultar sus pechos bajo un vendaje apretado, y cambiar el orden de su nombre, pasándose a llamar Brandon Teena. (Chloe Sevigny y Hilary Swank) 9. Greenberg Atrapado en una encrucijada vital, Roger Greenberg (Stiller) decide mudarse durante una temporada a casa de su hermano, en Los Ángeles. Allí, entabla una insólita relación de amistad con la ayudante de éste, Florence, que aspira a ser cantante. El noviazgo de Florence y Greenberg, aparentemente maravilloso, es bastante precario e inestable. (Ben Stiller y Greta Gerwig) 8. Blue Valentine Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son padres de una maravillosa hija, pero su relación ha pasado por mejores momentos desde que tienen que compaginar las demandas y expectativas del trabajo y la vida familiar. Ante un futuro incierto de la relación, deciden una escapada romántica a un hotel, donde rememoran todos los momentos románticos de un pasado lleno de buenos recuerdos, e intentan recuperar su pasión y amor para así salvar su matrimonio. (Ryan Gosling y Michelle Williams) 7. Away We Go Una joven pareja que espera su primer hijo recorre Estados Unidos buscando el lugar ideal para quedarse y crear una familia. Cuando Burt (John Krasinski) y Verona (Maya Rudolph) se enteran de que van a tener un niño, sufren una crisis de pánico: no soportan el lugar donde viven, pero es que, además, como los padres de Burt están a punto de mudarse, no podrían contar con su ayuda. Así las cosas, deciden emprender un viaje en busca de un lugar para echar raíces y criar un niño. De paso, visitan a una serie de parientes y amigos muy heterogéneos, pero todos les ayudarán a encontrar su destino. (Maya Rudolph y John Krasinski.) 6. American Pie Una legión de jóvenes inexpertos viven obsesionados con el sexo opuesto. Jim, uno de ellos, está desesperado porque todavía es virgen. Además, desde que sus padres le sorprendieron viendo películas pornográficas, su situación en casa ha empeorado, porque su bienintencionado padre pretende ocuparse de su educación sexual; en el colegio, las cosas no van mucho mejor: su relación con una chica, gracias a un programa de intercambio, tiene toda la pinta de fracasar. Así que su último recurso se llama Michelle, una integrante de la banda de música que resulta ser todo un prodigio. (Tara Reid y Thomas Ian Nicholas.) 5. Two Girls and a Guy En un apartamento de Nueva York dos chicas descubren que comparten amante. Con algunas escenas de sexo bastante atrevidas para ser una comedia americana que parece destinada al público adolescente. (Robert Downey Jr. y Heather Graham) 4. In The Cut Frannie Avery, profesora de escritura creativa, vive sola en Nueva York. Inteligente y reservada, se dedica a investigar sobre el lenguaje de la calle y la novela policíaca. Pero una noche algo cambia en su vida: presencia involuntariamente un momento de intimidad entre un hombre y una mujer. La carga erótica de la situación la paraliza y, aunque no llega a ver el rostro del hombre, no olvidará el tatuaje de su muñeca ni su sensual mirada. Al poco tiempo, se entera, al ser interrogada por un policía, de un oscuro crimen cometido cerca de su apartamento. El detective Malloy, un hombre seductor, que a Frannie le resulta extrañamente familiar, cree que ella puede saber algo. Aunque Frannie intenta mantener las distancias, no puede evitar sentirse atraída por él. (Meg Ryan y Mark Ruffalo) 3. Monster’s Ball Los Grotowski, el abuelo Buck, su hijo Hank y su nieto Sonny, trabajan como verdugos en la prisión federal de Louisiana ejecutando a los condenados a muerte. El patriarca de la familia, ya jubilado, le ha transmitido a su hijo el odio por la raza negra. Sonny, por el contrario, tiende a apartarse de la tradición familiar. Ante la inminente ejecución de un hombre negro, Sonny y una prostituta lo acompañan en sus últimas horas. Tras su muerte, se desencadena una tragedia. (Halle Berry y Billy Bob Thorton) 2. Black Swan Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La presión de su controladora madre (Barbara Hershey), la rivalidad con su compañera Lily (Mila Kunis) y las exigencias del severo director (Vincent Cassel) se irán incrementando a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción (Natalie Portman y Mila Kunis.) 1. Basic Instinct Johnny Boz, antiguo cantante de rock y propietario de un nightclub de San Francisco, aparece brutalmente asesinado en su cama. La última vez que se le vio estaba con su novia, Catherine Tramell, una atractiva escritora de novelas de intriga. El agente Nick Curran, que atraviesa un mal momento, pues acaba de desintoxicarse de su adicción al alcohol y a las drogas, recibe el encargo de vigilar a Catherine, principal sospechosa del crimen. (Sharon Stone y Michael Douglas.) DE YAPA: Y lo que todos esperaban: Perdón, ahora sin censura: Mas Yapa para los taringueros fanáticos de Chloe Moretz: Y Otra para el Kun:
12 prejuicios y falacias que te impiden ser racional La razón humana no es tan perfecta como casi siempre se le considera y, por el contrario, posee fisuras estructurales por las que se cuela el error, el equívoco, la falsedad; o quizá no sea así y esto que consideramos desdeñable sea solo otra expresión de nuestro deficiente pensamiento Para deleite de los lectores, me tome el atrevimiento de ilustrar el Post con imágenes surrealistas Falacia de confirmación Aceptémoslo: a muchos nos encanta discutir, pero solo con quienes sabemos que, secreta o abiertamente, están de acuerdo con nosotros. Buscamos a nuestros pares: en capacidad intelectual, en acervo cultural, en posiciones políticas, en credos, y no siempre encontramos agradable salir de esta zona de confort. A este comportamiento psicológico Leon Festinger lo denominó “disonancia cognitiva” y, en términos generales, tiene como consecuencia un reforzamiento de nuestra visión de mundo, la cual se ve poco desafiada Falacia de grupo Parecida a la anterior, esta falacia se remite a las épocas tribales de nuestra especie e incluso a características aún más elementales como el efecto de la oxitocina sobre el comportamiento. Este neurotransmisor nos impulsa a apoyar a quienes forman parte de nuestro grupo (nuestra tribu) y, por el contrario, a rechazar a quienes no forman parte de este Falacia del jugador Como los jugadores consumados, la repetición de un suceso nos hace creer que detrás de esta existe un sentido, un patrón que predice el suceso siguiente. Lanzamos una moneda en cuatro ocasiones y a partir de los resultados creemos que podemos predecir el resultado de la quinta (contradiciendo el cálculo irrefutable de que las probabilidades siguen siendo 50/50). Se trata también de una práctica mental parecida a la que Poe relata al inicio de La carta robada, en la parte donde habla del niño que siempre ganaba en el juego de “¿Par o impar?” Racionalización post-compra Uno autoengaño sumamente contemporáneo: ese en el que nos convencemos, por todas las vías posibles, de que de verdad necesitamos o necesitaremos eventualmente ese artículo costoso y en el fondo totalmente inútil que acabamos de adquirir. Visto más ampliamente, es una manera de sentirnos mejor ante la que sabemos una decisión y se liga con trastornos como el Síndrome de Estocolmo Probabilidad de negligencia En este espejismo del pensamiento, nuestro cerebro no nos permite entender que, estadísticamente, es menos probable morir en un accidente automovilístico o en un acto terrorista que, digamos, por caer de las escaleras o por un envenenamiento accidental. La probabilidad de negligencia se refiere, según el psicóloga social Cass Sunstein, al hecho de que exageramos los riesgos de actividades relativamente perjudiciales al tiempo que sobredimensionamos las más peligrosas Tendencia a la observación selectiva Hay días en que nos reparamos más que otros en determinadas circunstancias y, erróneamente, tendemos a creer que estas no sucedían con la frecuencia con que suceden en ese momento. Adquirimos una prenda —un par de zapatos, una playera, etc.— y empezamos a ver esta misma por todos lados. Una mujer se embaraza y de pronto advierte todas las de su género que en sus escenarios cotidiano también están embarazadas. La mayoría de las veces, sin embargo, esta no se reconoce como una casualidad fortuita sin mayor trascendencia La falacia del statu quo El pensamiento conservador por excelencia, aquel que está cierto en que las cosas están bien como están, en que este es “el mejor de los mundos posibles”, una regularidad cognitiva que se expresa en decisiones que optan por evadir el cambio y mantener las rutinas que nos dan seguridad en nuestra existencia diaria La inclinación a la negatividad Por un curioso mecanismo a un tiempo mental y social, es sumamente común que el cariz negativo de las cosas sea más atractivo que el positivo. Una mala noticia, por ejemplo, es mucho más conocida que una buena, en cualquier nivel de socialización. Al parecer no se trata de un asunto que se explique únicamente por el morbo (esta es solo una consecuencia paralela), sino que culturalmente hemos aprendido a creer que las malas noticias son, en esencia, mucho más importantes o profundas, según algunos una reminiscencia evolutiva de los tiempos en que saberse mover entre la negatividad del mundo significaba mayores probabilidades de adaptarse y sobrevivir. Efecto Bandwagon Como ya lo documentó con erudición y lucidez Elias Canetti en Masa y poder, el individuo modifica notablemente su comportamiento y su manera de pensar cuando forma parte de una multitud, cuando esta lo abraza y lo convierte en uno de sus anónimos integrantes. El efecto bandwagon (que tomó su nombre, un poco azarosamente, del vagón que en el tren del circo transportaba a la banda musical) dicta que la probabilidad de que una persona adopte una creencia o conducta se encuentra en proporción directa de cuántos otros ya la tengan, esto eso, existe una tendencia psicológica a seguir o imitar las acciones o ideas de otros porque o preferimos conformarnos con lo existente o porque es imposible no derivar nueva información a partir de lo que los demás piensan y hacen Falacia de proyección Vivimos siempre con nosotros mismos, con lo que somos y lo que pensamos, y solo con un esfuerzo más o menos mayor, es posible asomarnos un poco fuera de nuestros propios límites y atisbar un reflejo de la otredad. De ahí que sea común suponer que los demás piensan casi de la misma manera que nosotros y, en consecuencia, que estarán de acuerdo en lo que defendemos y rechazamos La tendencia del momento actual A esta tendencia también podría denominársele del hedonismo, e incluso parece tener raíces clásicas, filosóficas y poéticas. Según algunos estudios, el ser humano tiende a dejar el sufrimiento para después y preferir el placer para el ahora, en otras palabras, difícilmente nos imaginamos en situaciones futuras que podrían alterar nuestros comportamientos y expectativas actuales. Así, por poner un ejemplo simple, una investigación de 1998 mostró que cuando se trata de elegir alimentos para la semana próxima, 7 de cada 10 personas optan por la fruta, pero si la elección se refiere al día corriente, también 7 de cada 10 se inclinan por un chocolate Efecto de anclaje Como si echara un ancla para estabilizarse antes de un proceso racional, nuestra mente tiende a fijar una serie determinada de factores, circunstancias, creencias, etc., para establecer comparaciones y jerarquizaciones, las cuales son inamovibles e innegociables. Vamos a una tienda, por ejemplo, y prácticamente el único elemento de comparación entre productos similares es el precio, y todo lo demás repentinamente desaparece ante nuestros ojos y nuestro entendimientos

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Hola a todos, esta vez les traigo texturas para photoshop, estan en PNG y su resolucion es 2500-3000 pixels, el tamaño oscila entre 8 y 20 megas, disfruten:

Hola, sigo con los aportes para photoshop y esta vez les traigo mas pinceles, ojala les den un buen uso: Y de Yapa: CELULAS SANGUINEAS