libertaria90
Usuario (Argentina)

Mucha gente se pregunta por qué l@s anarquistas somos así, o por qué deseamos la destrucción del estado. Bueno, esto tiene una respuesta muy sencilla si se comprende lo que para nosotr@s significa anarquía. Para empezar ha de quedar claro qué NO es anarquía:La anarquía no es Caos.Anarquía no significa desorden!!!! Etimológicamente, significa "sin gobierno", y cuando nos referimos a ella entendemos que no es necesario (y no sólo eso, sino que es perjudicial) un gobierno, un estado o una autoridad para imponernos un orden. Todo gobierno o estado predica que es él necesario, pues, sin él, todo sería desorden, caos; imperaría la ley del más fuerte, etc... Nada más lejos de lo que pretendemos. Se dice que "la anarquía es la máxima expresión de orden", de un orden solidario y justo para todos. No un orden injusto, donde unos pocos disfrutan de los frutos del trabajo de muchos, donde muchos mueren de hambre mientras otros tiran la comida. Ese es el orden que los Estados defienden, mantener su poder sometiendo y reprimiendo a cualquiera que no esté de acuerdo. Por 'anarquía' entendemos la organización de la sociedad donde NADIE sea depositario del poder, y por tanto nadie oprima a nadie por ser la autoridad representante de ese poder; una sociedad donde la libertad y la igualdad de todo el mundo sean respetadas por todo el mundo, donde la solidaridad y la cooperación entre las personas nos lleven a unas relaciones más sinceras, donde cada uno pueda expresarse libremente, donde podamos llevar una vida digna sin que sea a costa de otros. La autoridad de los estados se ejerce, primero para mantener el orden social que les favorece a ellos y no a la gente, al pueblo, y segundo, para reprimir cualquier tipo de pensamiento contrario a sus intereses. Llegado a este punto, quizá te estes preguntando de qué estoy hablando, si es así te recomiendo que leas un poco a Chomsky, que dejes de creer todo lo que sale en TV y que empieces a conocer lo que no sale (Ir a la sección de links).La anarquía no es la Ley del Más Fuerte.¿No es eso lo que tenemos ahora, la ley del más rico? Porque riqueza es igual a poder y poder es fuerza. La anarquía no es que cada uno haga lo que le de la gana sin importar que perjudique a alguien o a costa de cualquier cosa. Anarquía es Solidaridad, es apoyo mutuo, de este modo se puede luchar contra las injusticias más eficazmente que cualquier policía, ejército...La anarquía no es Libre Albedrío.Por desgracia, esto es lo que entiende la mayoría de la gente por anarquía. Esa es la idea manipulada que se ha difundido de ella. No por hacer lo que quieras eres más libre, citando a Bakunin: Ser libre para el hombre significa ser reconocido y considerado y tratado como tal por otro hombre, por todos los hombres que lo rodean. La libertad no es, pues, un hecho de aislamiento, sino de reflexión mutua; no de exclusión, sino, al contrario, de alianza, pues la libertad de todo individuo no es otra cosa que el reflejo de su humanidad o de su derecho humano en la conciencia de todos los hombres libres, sus hermanos, sus iguales.No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otro, lejos de ser un límite o la negación de mi libertad, es al contrario su condición necesaria y su confirmación. No me hago libre verdaderamente más que por la libertad de los otros, de suerte que cuanto más numerosos son los hombres libres que me rodean y más vasta es su libertad, más extensa, más profunda y más amplia se vuelve mi libertad. Es, al contrario, la esclavitud de los hombres la que pone una barrera a mi libertad, o lo que es lo mismo, su animalidad es una negación de mi humanidad, porque - una vez más - no puedo decirme verdaderamente libre más que cuando mi libertad, o, lo que quiere decir lo mismo, cuando mi dignidad de hombre, mi derecho humano, que consisten en no obedecer a ningún otro hombre y en no determinar mis actos más que conforme a mis convicciones propias, reflejados por la conciencia igualmente libre de todos, vuelven a mí confirmados por el asentimiento de todo el mundo. Creo que ha quedado bastante claro lo que significa anarquía, pero si no lo repito; Anarquía es la organización de la sociedad basada en el apoyo mutuo y la solidaridad para con nuestros y nuestras herman@s, una sociedad donde la libertad y la igualdad sean sus valores REALES, no ficticios. La libertad y la igualdad no las defiende ninguna autoridad, ningún gobierno, ningún ejército, por eso consideramos que todos ellos son inútiles y perjudiciales. Las defendemos nosotr@s con nuestra actitud diaria. José. 7 de octubre de 2000

La verdadera historia de los anarquistas es no detener la historiaLa lucha por la libertad en una lucha infinita, jamas termina, solo esta dividida en momentos ciclicos, momentos bajos, medios y altos, en ninguno de estos el anarquista se detiene ya que la historia es su plataforma de lucha y la humanidad el espacio a recorrer.La revolución, el comunismo anárquico, son solo etapas, caminos recurribles hacia la libertad ¿Cual libertad? la de crear las instancias nesesarias para que la humanidad se desarrolle y evoluciones con la mayor igualdad y respeto por el medio que la rodea. Mayor libertad es mayor lucides.El anarquista luchará siempre por sacar al hombre de la caverna, buscara ayudar a destruir en el la idea y la acción de autoridad, su propia esclavitud moral y material.Luchar contra la parálisis filosófica, el conformismo, buscar y construir los medios para estar siempre al asecho de la libertad. Fuertes y decididos caminando hacia lo desconocido, hacia una nueva lucha contra el poder, contra el tirano, contra el burgues.Amigo de la soledad, nesesaria para todo revolucionario, aprender de la calle y de sus oficios, sometidos al despojo, al destierro, la miseria y la muerte.Este sujeto transita innumerables veces por la desdicha de la fuga, se arma y vuelve a pelear, de pequeños triunfo se nutre, para luego morir de pie, morir dando un paso adelante hacia la libertad.escribí esto en un viaje en tren desde rosario, un beso
CONTRA LA DICTADURA SINDICAL Y POR LA LIBRE ASOCIACIÓNLa Ley de Asociaciones Profesionales creada por Juan Domingo Perón obligó a los trabajadores a afiliarse al Estado.La Confederación General de los Trabajadores, desde su nacimiento ha compartido estrechas relaciones con el Estado. Su conformación ha servido a los fines de organizar a la sociedad corporativamente, logrando obtener el Estado un solo interlocutor para con los trabajadores. A partir de este momento, la central se convirtió en una ramificación más del aparato estatal. Todos los vestigios de un movimiento obrero internacionalista y revolucionario fueron opacados por el voraz accionar de la demagogia populista, el accionar mafioso y el doble discurso.Hoy en día los trabajadores somos utilizados por los sindicalistas para justificar sus negocios.Se pelean por tenernos subscriptos a sus organizaciones, ya que cada afiliado cotiza una suma para sus arcas para sus negociados en las obras sociales.La participación de los trabajadores en los asuntos del sindicato, al que aportan una cuota involuntaria, es totalmente nula ya que su futuro económico se decide a puertas cerradas. Los acuerdos entre los sindicalistas y los empresarios a las claras muestran a quienes benefician. José Pedraza, por ejemplo, en el momento de su detención, residía en un departamento valuado en 1.000.000 de dólares en Puerto Madero. Hugo Moyano es un empresario que paradójicamente se ha transformado en el paladín progresista de los trabajadores.El Estado sigue reprimiendo, las empresas siguen explotando y los sindicatos siguen estafando, con sus patotas acallan las voces de quienes les hacen frente, protegidos por la policía y por los políticos de turno. Es por ello que se debe combatir a estas estructuras nefastas y luchar por la libre organización de los trabajadores en pos de la emancipación definitiva de todos los explotados y explotadas.¡Por la libre organización federalista!
…Y el Estado creó la CGT a su imagen y semejanzaAunque nos presenten a la democracia algo así como “derecha y humana”, en oposición a las dictaduras, los hechos represivos por parte del Estado siguen sin descanso. Las detenciones arbitrarias, las torturas, los allanamientos a organizaciones sociales, asesinatos y desapariciones de personas han empezado en Democracia, continuado en dictaduras militares, para ser retomadas finalmente, por esta “nueva” democracia sin señal alguna de querer detenerse. Generalmente se cuantifican las personas asesinadas por el Estado por medio del accionar policial, formal o informal, pero es sabido que el Estado no dispone solo de policías profesionales para matar, sino también de patotas y barrabravas “tercerizados”, que le hacen el trabajo sucio a los políticos y burócratas sindicales, como sucedió con el asesinato de Mariano Ferreyra en Octubre del año pasado. Es que realmente, más allá de los cambios de gobierno, hay una dictadura que se mantiene constante, que no empezó en 1976 y que es la columna vertebral de todo este andamiaje represivo que nos mantiene en la mas indigna de las impotencias: la dictadura sindical de la C.G.T.Esta dictadura, monopolio o unicato sindical, surgido como necesidad del gobierno de Perón de amaestrar al conjunto de los trabajadores que venían de durísimas represiones. Lo hizo con el fin de lograr que no resurja nuevamente un movimiento obrero revolucionario como fue el de la F.O.R.A., que podía hacer temblar al Estado y la propiedad como antaño. Para legislar esta dictadura se creó la “Ley de Asociaciones Profesionales” en 1945, luego denominada “ley de asociaciones sindicales”, que cumplía el sueño del nuevo Estado benefactor: tener organizados a los trabajadores bajo su seno para controlarlos y amansarlos. A las organizaciones obreras se les impuso una orden que hasta el día de hoy no se modificó ni en lo mas mínimo, y es que para tener derecho a discutir sobre convenios y salarios, el sindicato tiene que tener la mayoría de los trabajadores de su rama o actividad afiliados a él, convirtiéndo así la discusión salarial en un privilegio de las dirigencias y no en un derecho del trabajador. Es más, ni siquiera los trabajadores tenemos la posibilidad de crear sindicatos libremente según nuestros intereses o elegir a qué sindicato afiliarnos, ya que apenas blanquean una relación laboral, el patrón retiene un porcentaje del salario para dárselo al sindicato cegetista como parte de una cuota sindical. Cuota que en ningún momento consultan si queremos pagar. Al pueblo trabajador se le impuso normas y artículos para legislar la vida interna de sus organizaciones; interviniendo y combatiendo a muerte todo intento de radicalización, independencia y autonomía de éstas. La injerencia del Estado en las organizaciones obreras fueron el meollo de la cuestion, premiando con migajas al sumiso y obediente y castigando con severidad al rebelde y anarquista. El Estado creo la C.G.T. a su imagen y semejanza, y perfeccionó sus mecanismos represivos a medida que descubría nuevas artimañas degradantes para someter al ser humano. Desde el gobierno peronista, pasando por las dictaduras militares, y las democracias modernas, la CGT entregó listas con nombres de cientos de trabajadores rebeldes a los servicios de inteligencia del Estado, si es que no se hace cargo la misma dirigencia sindical de “encausar a los desviados”. Estas “listas negras” no empezaron en los ´70, y no terminaron nunca. La burocracia sindical sigue entregando y asesinando compañeros. Las patotas mafiosas del sindicato de la CGT son moneda corriente en la lucha por la libertad gremial. La dictadura sindical continúa, y la sentimos a diario. Los gobiernos cambian pero el modelo sindical perdura. La libre asociación obrera la perdimos hace años, pero es la lucha que hoy en día estamos llevando a cabo. ¡Contra la dictadura sindical!¡Libre organización de los trabajadores!

El anarquismo en su génesis, en sus aspiraciones en sus métodos de lucha no está necesariamente vinculado a ningún sistema filosófico. El anarquismo nació de la rebelión moral contra las injusticias sociales. A partir del momento en que aquellos hombres que se sintieron como sofocados por el ambiente social en que estaban obligados a vivir y cuya sensibilidad quedó herida ante el dolor ajeno, y ante el suyo propio, y en que estos hombres se convencieron de que gran parte del dolor humano no se debe fatalmente a inexorables leyes naturales o sobrenaturales, sino que proviene de hechos sociales que dependen de la voluntad humana -entonces se abrió el camino que debía llevar al anarquismo. Había que buscar las causas específicas de males sociales y los medios capaces de destruirlas. Y, cuando algunos creyeron que la causa fundamental del mal era la lucha entre los hombres con el consiguiente dominio de los vencedores y la represión y explotación de los vencidos, cuando vieron que este dominio de unos frente a la sumisión de otros, a través de la historia, había provocado la propiedad capitalista y el Estado y propiedad -entonces nació el anarquismo. “Pensiero e Volontà”, 1 de septiembre de 1925 Dejando a un lado la incierta filosofía, prefiero atenerme a las definiciones vulgares que nos dicen que la Anarquía es una forma de convivencia social en la cual los hombres viven como hermanos sin que nadie pueda reprimir y explotar a los demás y en la que todos disponen de los medios que la civilización pueda ofrecerlas para alcanzar el máximo desarrollo moral y material; y el Anarquismo es el método para realizar la anarquía mediante la libertad, sin gobierno, o sea sin órganos autoritarios que por la fuerza, aunque con buenos fines, imponen a los demás su voluntad. “Pensiero e Volontà”, 1 de septiembre de 1925 Anarquía significa sociedad organizada sin autoridad, entendiéndose por autoridad la facultad de imponer la propia voluntad, y no ya el hecho inevitable y benéfico de que quien mejor entienda y sepa hacer una cosa consiga con más facilidad hacer que se acepte su opinión, y sirva de guía, en esa cosa determinada, a aquellos que son menos capaces que él. Para nosotros, la autoridad no sólo no es necesaria para la organización social, sino que, además, vive de ella como parásito, impide su evolución y desarrolla sus ventajas en provecho casi exclusivo de una determinada clase que explota y oprime las demás. Mientras en una colectividad haya armonía de intereses, mientras nadie quiera o disponga de medios para explotar a los demás, no habrá huellas de autoridad; cuando sobrevienen las luchas intestinas y la colectividad se divide en vencedores y vencidos, entonces aparece la autoridad que, por supuesto, queda en manos de los más fuertes y sirve para confirmar, perpetuar y engrandecer su victoria. Así lo creemos, y por eso somos anarquistas; si no creyéramos posible una organización sin autoridad, seríamos autoritarios; porque preferimos aún la autoridad, que paraliza y entristece la vida, a la desorganización que la hace imposible. “Pensiero e Volontà”, 1 de septiembre de 1925 Pero, ¿cuántas veces tendremos que repetir que no queremos imponer nada a nadie; que no creemos ni posible ni deseable querer el bien de la gente por la fuerza y que lo único que queremos es que nadie nos imponga a nosotros su voluntad, que nadie pueda imponer a los demás su forma de vida social de no ser libremente aceptada? “Umanità Nova”, 25 de agosto de 1920 El socialismo (y con más razón el anarquismo) no puede ser impuesto, ya sea por razones morales de respeto a la libertad, ya sea por la imposibilidad de aplicar “a la fuerza” un régimen de justicia para todos. No puede ser impuesto a la mayoría por una minoría, pero tampoco por la mayoría a una o varias minorías. Por eso somos anarquistas, es decir, queremos que todos tengan la libertad “efectiva” de vivir como quieran, lo cual no es posible sin expropiar a los que actualmente detienen la riqueza social y sin poner los medios de trabajo a disposición de todos. “Umanità Nova”, 2 de septiembre de 1922 ...La base fundamental del método anarquista es la libertad, y, por lo tanto, luchamos y lucharemos contra todo lo que viole la libertad (libertad igual para todos), cualquiera que sea el régimen dominante: monarquía, república u otros. “Umanità Nova”, 27 de abril de 1922 Nosotros, por el contrario, no pretendemos poseer la verdad absoluta, creemos más bien en la verdad social; la mejor forma de convivencia social no es algo fijo, válido para todos los tiempos y para todos los lugares, algo que pueda determinarse con anticipación, sino algo que, una vez asegurada la libertad, se va descubriendo y llevando gradualmente a la práctica con los menores roces y la menor violencia posibles. Por eso nuestras soluciones dejan siempre la puerta a varias soluciones y, a poder ser, mejores. “Umanità Nova”, 16 de septiembre de 1921 El análisis a mi pregunta “¿cómo hacéis para saber de qué modo se orientará mañana vuestra república?” plantea otra pregunta: “¿Cómo sabéis de qué modo se orienta vuestro anarquismo?” Y es justo: son demasiados y demasiado complejos los factores de la historia, es tan incierta y aleatoria la voluntad humana que nadie podría seriamente profetizar el porvenir. Pero la diferencia entre nosotros y los republicanos es que nosotros y nuestro anarquismo no queremos cristalizarlo en dogmas ni imponerlo a la fuerza; será lo que pueda ser y se desarrollará a medida que los hombres y las instituciones pasen a ser más favorables a la libertad y a la justicia integrales. “Pensiero e Volontà”, 15 de mayo de 1924 Nuestro objetivo es el bien de todos, la eliminación de todos los sufrimientos y la generalización de todas las alegrías que puedan depender de la voluntad humana; es la paz y el amor entre todos los seres humanos; es una nueva y mejor civilización, una humanidad más digna y feliz. Pero creemos que el bien de todos no puede alcanzarse realmente más que con la consciente colaboración de todos; creemos que no existen fórmulas mágicas capaces de resolver las dificultades; que no hay doctrinas universales e infalibles aplicables a todos los hombres y a todos los casos; que no hay hombres y partidos providenciales que puedan sustituir útilmente la voluntad de los demás por la suya propia y hacer el bien a la fuerza; creemos que la vida social adquiere siempre las formas que resultan del contraste de los intereses ideales de los que piensan y quieren. Por eso convocamos a todos a pensar y a querer. “Pensiero e Volontà”, 1 de enero de 1924 Anarquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posibles de todos los seres humanos. Sus ideas, su voluntad tienen origen en el sentido de simpatía, de amor, de respeto hacia todos los humanos: sentimiento que debe ser lo bastante fuerte para inducirlo a desear el bien de los demás como el suyo propio y a renunciar a aquellas ventajas personales que exigen, para ser obtenidas, el sacrificio de los demás. De no ser así, ¿por qué debería ser enemigo de la opresión y no procurar, en cambio, convertirse en opresor? El anarquista sabe que el individuo no puede vivir fuera de la sociedad, que incluso no existe, en cuanto individuo humano, de no ser porque lleva en sí los resultados de incontables generaciones pasadas y se aprovecha durante toda la vida de la colaboración de sus contemporáneos. Sabe que la actitud de cada uno influye, directa o indirectamente, sobre la vida de todos reconoce, por lo tanto, la gran ley de la solidaridad que predomina en la sociedad como en la naturaleza. Y, como desea la libertad de todos, tiene que desear que la acción de esta necesaria solidaridad, en lugar de ser impuesta y sufrida inconsciente e involuntariamente, en lugar de ser desatendida y ser explotada con ventaja para unos en detrimento de otros, pase a ser consciente y voluntaria y se realice, por lo tanto, en igual beneficio de todos. O ser oprimido, o ser opresor, o cooperar voluntariamente para el mayor bien de todos. No hay otra alternativa posible; y los anarquistas están naturalmente, y no pueden no estarlo, a favor de la cooperación deliberada y libre. Que no nos vengan con “filosofías” y hablarnos de egoísmo, altruismo u otros rompecabezas. Estamos de acuerdo: somos todos egoístas, todos buscamos nuestra satisfacción. Pero es anarquista aquél cuya máxima satisfacción es la de luchar para el bien de todos, para la realización de una sociedad en la que él pueda encontrarse, hermano entre hermanos, en medio de hombres sanos, inteligentes cultos y felices. El que, en cambio, puede adaptarse, contento, a vivir entre esclavos y a sacar provecho del trabajo de los esclavos, no es, no puede ser anarquista. “Volontà”, 15 de junio de 1913 Para ser anarquista no basta reconocer que la anarquía es un hermoso ideal -cosa que, al menos de palabra, la reconocen todos, incluidos los soberanos, los capitalistas, los policías, y creo, incluso el mismo Mussolini-, sino que hay que querer luchar para alcanzar la anarquía, o por lo menos acercarse a ella, procurando atenuar el dominio del Estado y del privilegio y reclamando siempre mayor libertad y mayor justicia. “Pensiero e Volontà”, 16 de mayo de 1925 ¿Por qué somos anarquistas? Además de nuestras ideas sobre el Estado político y sobre el gobierno , o sea sobre la organización coactiva de la sociedad, que determinan nuestra característica específica, y de nuestras ideas acerca de la mejor manera de asegurar a todos el uso de los medios de producción y la participación en las ventajas de la vida social, somos anarquistas por un sentimiento que es la fuerza motriz de todos los verdaderos reformadores sociales y sin el cual nuestro anarquismo sería una mentira o un sinsentido. Este sentimiento es el amor por los hombres, es el hecho de sufrir por los sufrimientos ajenos. Si como, no puedo comer a gusto al pensar que algunos mueren de hambre; si compro un juguete para mi hijo y me alegro de su felicidad, mi alegría se amarga al ver ante el escaparate niños con los ojos anhelantes que podrían ser felices con un títere de dos reales y no pueden tenerlo; si me divierto, mi espíritu se entristece al recordar que en prisión gimen muchos seres humanos; si estudio o realizo algún trabajo que me gusta, siento algo así como un remordimiento al pensar que tantos hombres con mayor ingenio que yo están obligados a desperdiciar su vida en una ocupación alienante, muchas veces inútil o perjudicial. Puro egoísmo, como veis, pero un egoísmo al que otros llaman altruismo, y sin el cual, como quiera que se le llame, es imposible ser realmente anarquistas. El odio a la represión, el deseo de ser libre y de poder expresar la propia personalidad en toda su magnitud no bastan para hacer de alguien un anarquista. La aspiración a la libertad ilimitada, si no va acompañada del amor por los hombres y del deseo de que todos los demás disfruten de igual libertad, puede dar rebeldes, pero no basta para dar anarquistas: rebeldes que, si les basta con la fuerza, se convierten en seguida en explotadores y tiranos. “Umanità Nova”, 16 de septiembre de 1922 Hay individuos fuertes, inteligentes, apasionados, con grandes necesidades materiales o intelectuales, que, al haber pertenecido a la clase de los oprimidos, quieren a toda costa emanciparse y no rechazan la idea de convertirse a su vez un día en opresores: individuos que, al encontrarse coactados por la sociedad actual, desprecian y odian todo tipo de sociedad, y que, al ver que es absurdo querer vivir fuera de la colectividad humana, desearían someter a su voluntad, a la satisfacción de sus pasiones, toda la sociedad, a todos los hombres. A éstos, cuando saben de literatura, se les suele llamar superhombres. Estos no se andan con escrúpulos; éstos quieren “vivir su vida”; se reían de la revolución y de toda aspiración futura, quieren disfrutar hoy a toda costa y a costa de quien sea; éstos sacrificarían la humanidad por una hora (hay quien lo dice así textualmente) de “vida intensa”. Estos son rebeldes; pero no son anarquistas. Estos tienen la mentalidad, los sentimientos del burgués frustrado y, cuando lo consiguen, se convierten en burgueses del todo, y no de los menos inofensivos. Puede que a veces -en las vicisitudes de la lucha- nos los encontremos de lado; pero no podemos, no debemos, no queremos confundirnos con ellos. Y ellos lo saben muy bien. Sin embargo, a muchos de ellos les gusta decirse anarquistas. Es cierto -y es deplorable. No podemos impedir que alguien adopte la filiación que quiera y, por otro lado, tampoco podemos nosotros abandonar la filiación que conforma nuestras ideas y que, lógica e históricamente, nos pertenece. Lo único que podemos hacer es vigilar para que no se den confusiones, o al menos las menos posibles. “Volontà”, 15 de junio de 1913 Soy anarquista porque me parece que la anarquía responde mejor que cualquier otro de convivencia social a mi deseo del bien de todos, a mi aspiración a una sociedad que concilie la libertad de todos con la cooperación y el amor entre todos, y ya no porque ésta sea una verdad científica y una ley natural. Me basta que ésta no contradiga ninguna ley conocida de la naturaleza para considerarla posible y luchar por la conquista de la voluntad necesaria para su realización. “Umanità Nova”, 27 de abril de 1922 Soy comunista (libertario, por supuesto), estoy por el libre entendimiento y creo que, con una descentralización inteligente y un intercambio continuo de información, podría llegarse a organizar los intercambios necesarios de productos y satisfacer las necesidades de todos sin tener que recurrir al símbolo moneda que, sin duda, conlleva graves inconvenientes y peligros. Aspiro, como todo buen comunista, a la abolición del dinero, y, como todo buen revolucionario, creo que habrá que desarmar la burguesía devaluando todos los símbolos de riqueza que puedan servir para vivir sin trabajar... “Il Risveglio”, 20 de diciembre de 1922 Puede que muchas veces digamos: la anarquía es la abolición del gendarme, entendiéndose por gendarme cualquier fuerza armada, cualquier fuerza material al servicio de un hombre o de una clase para obligar a los demás a hacer lo que no quieren hacer voluntariamente. Naturalmente esta fórmula no da una idea ni tan sólo aproximada de lo que se entiende por anarquía, que es una sociedad fundada sobre el libre entendimiento, en la que cada individuo puede alcanzar el máximo desarrollo posible material, moral e intelectual, y en la que encuentra, en la solidaridad social, la garantía de su libertad y de su bienestar. La supresión de la coacción física no basta para que se asuma una dignidad de hombre libre, se aprenda amar a sus semejantes y a respetarles aquellos derechos que desean que les sean respetados y para que se niegue tanto a mandar como a ser mandado. Se puede ser esclavo voluntariamente por atraso mental o por falta de confianza en uno mismo, como se puede ser tirano por maldad o por inconsciencia, cuando no se encuentra la resistencia adecuada. Pero esto no impide que la abolición del gendarme, o sea la abolición de la violencia en las relaciones sociales, sea la base, la condición indispensable sin la cual la anarquía no puede dar frutos, no puede incluso concebirse. “Umanità Nova”, 25 de julio de 1920 Errico Malatesta
El Estado es parte constitutiva de la sociedad capitalista y su contradictoria articulación en clases sociales. Dicho esto, podemos afirmar que la formación del Estado argentino (como la de gran parte de los Estados a nivel mundial) ha sido la forma de legitimar el poder y la dominación de una clase social sobre otra.El desarrollo del capitalismo en el territorio nacional tras proclamarse la independencia, abrió las puertas para que la clase social dominante de aquel entonces -la burguesía mercantil, terratenientes y la Iglesia-, sea la piedra angular del incipiente proceso formativo que daría lugar al surgimiento del Estado nacional. Decimos que fue un proceso, porque el surgimiento de un Estado no es algo que se da de un día para el otro, ni tampoco es creado, en el sentido de que alguien formalice su existencia mediante un acto ritual.Junto con el fortalecimiento del Estado nacional (a finales del siglo XIX), se consolidan las relaciones de producción capitalistas. Ya entrando en el siglo XX, la democracia aparece como forma política de ese Estado, mediante la implantación de la Ley Saenz Peña, la aparición de los partidos políticos, y posteriormente con el sufragio femenino.La democracia se consolida no solo como una forma de gobierno, sino como la forma de vivir que nos impone el capitalismo. Es, en sí, la conciliación entre explotadores y explotados. Se nos presenta a la sociedad como compuesta por ciudadanos de un mismo Estado, reconocidos como “iguales” ante la ley, ocultando el antagonismo existente.Esta forma de gobierno se legitima con el ritual de la votación, e, incluso independientemente de sus resultados; es igual que gane uno u otro, todos los partidos son parte del sistema y actúan de acuerdo a sus limites.Dentro de la democracia, los partidos políticos no son más que máquinas de administración empeñándose en juntar lo que de por si se encuentra en contradicción: reconciliar el individuo con la sociedad, reconciliar la ecología con la economía, la técnica con el trabajo humano, y todo esto a base de una economía mercantil que ha producido todas estas contradicciones.La confusión que en sí mismo tiene el término democracia, es utilizada por todos designando a la vez lo que hay y lo que debería haber, sirviendo a la vez de justificación y aceptación de la realidad existente y de estímulo para luchar en contra. A esto contribuyen el Estado y el Capital, quienes rentabilizan esta confusión hasta convertir la oposición dictadura-democracia en algo excluyente, hasta lograr que la democracia sea aceptada, convirtiendo así el sometimiento en consenso.La democracia es una forma enajenada de estructurar la sociabilidad humana. Es el modelo mejor acabado, hasta ahora, de que se ha dotado el Capital. Por eso la criticamos y luchamos por poner en su lugar otra forma social –el comunismo anárquico- más allá de las escisiones que aquella opera entre productor y consumidor, entre individuo y sociedad. Una forma que permita el desarrollo de la actividad; que permita que nuestra actividad no quede reducida a trabajo, que nuestros deseos no queden reducidos al consumo.Desde la Federación Obrera Regional Argentina no solo no esperamos nada de los partidos políticos, sino que nos posicionamos de frente a ellos y los combatimos despiadadamente. Y una vez más, reafirmamos que nuestro objetivo no sólo es la lucha directa por la conquista de mejoras económicas y morales dentro de la situación actual, sino que pretendemos destruir el régimen económico y político vigente, esto es el capitalismo y la democracia.Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Rosario

La Organización de los trabajadores para la Emancipación Integral del Ser HumanoLa igualdad y la libertad - por principiosLa acción directa, la solidaridad y la ayuda mutua - por mediosY el comunismo anárquico por finalidadEn las líneas de arriba se describe los pincipios de la organización en la que creemos, la organización de los trabajadores de finalidad, la organización integral del proletariado integral, que se organiza a través de sus necesidades materiales y morales, en resistencia al capitalismo y el Estado.…………………………..Las condiciones de explotación y opresión son el resultado del sistema operante, de las instituciones administrativas del capital, de la cultura, la educación y la organización del trabajo, esto solo finalizara con la supresión de las mismas.……………………………..El Trabajo no ha perdido su lugar en lo que se refiere a conflictualidad, ya que en este se reflejan la mayor parte de las des-igualdades e injusticia del sistema capitalista. Este es a la vida de los hombres y mujeres es el lugar en donde la forma de supervivencia bien llevada es la sumisión permanente a la horda del patrón.El trabajador una vez consiente de su condición de explotado y de acuerdo a su voluntad, es revolucionario, ya que los trabajadores tiene en sus manos la capacidad de controlar tanto la producción como los servicios, esto es, pueden detener estos cuando lo vean necesario, y producir dentro del capitalismo la mayores de las crisis.La organización de trabajadores, de los explotados y oprimidos debe ser revolucionaria, teniendo en cuenta el binomio Estado-capital como la causa y la consecuencia de todos los males actuales e históricos, y no ven mas camino que la lucha libertaria para resistir y combatir las injusticias.Los seres humanos nos movemos en base a ideas, a convicciones personales, a necesidades concretas, sobre la base del bienestar material y moral, y cuando el medio nos impide tal desarrollo, se nos presenta como un obstáculo, que dentro del capitalismo solo es saltado en base al individualismo, a la competencia y al ventajismo, que se justifica aquí y ahora atreves de la explotación del hombre por el hombre.Nosotros, enemigos de la explotación no concebimos otra vida que la que se base en principios humanistas, esto es, donde el hombre tenga todo lo que la época y el desarrollo colectivo puedan proporcionarles sin verse obligado a usar la fuerza de trabajo de los demás. Esto es el comunismo anárquico, la sociedad de libres e iguales, donde los derechos no se ganan con los deberes, sino que los deberes son el motivador de la voluntad de los individuos y los derechos son el resultado de la aspiración de la sociedad. El comunismo libre, y es libre como así de verdadero por que preside de cualquier agente de coacción para su desarrollo, es el fruto de la organización de los iguales, de aquellos que trabajan la tierra, el taller y la maquina colectivamente en pos del bienestar general.—————————————————————————————————————————————————————————————La organización de finalidad esta provista del motivador principal para la asociación de los hombres, así como de los medios para alcanzar su objetivo, medio que no se establecen en un papel amarillo, sino por la asamblea de iguales y la puesta en común de las acciones y las ideas, como así de los conflictos y sus consecuencias.La asamblea de iguales, es el espacio real de individuos, es donde se potencian las espontaneidades de los sujetos de la acción, es en donde se superan las contradicciones, y es en donde las reivindicaciones dejan de ser pedidos para por medio de la acción directa solidaria transformarse en exigencias. Aquí es donde los poderosos seden ante las fuerzas de los organizados.La creación de un colectivo integral no puede llevarse acabo sin que sus miembros sean integrales, sus adherentes no pueden estar ligados a conflictos únicos, por que de esa manera estarían tan alienados en la vida como aquel, que por el solo hecho de mantener una familia aceptara con benevolencia todas las exigencias del patrón. El ser integral es aquel que ve su vida como única, pero los conflictos como sociales, y es consiente que sin la supresión de las desigualdades generales no tendrá para si ni paz ni libertad.Nuestra organización es federalista desde los principios más mínimos, es federalista en su interior como asamblea y es federalista en la conflictualidad con el exterior, con otras organizaciones e individuos afines. Su federalismo es marcado por su antiautoristarismo, es decir, somos partidarios de la asamblea general, y como tal en la asamblea general depositamos todas las fuerzas y confianza en la decisión de nuestros compañeros. La asamblea es soberana, la única encargada de dirigir los horizontes de nuestra organización, así como creemos que la federación de asambleas libres de productores y consumidores será la que organice la nueva sociedad de libres e iguales.Nos organizamos como trabajadores, como explotados, como revolucionarios, como individuo y colectivo, no aceptamos las salidas políticas ni los intermediarios, buscamos afianzar los lazos de solidaridad entre el proletariado, y donde no existan, crearlos. Es por ello que nos organizamos en sociedades de resistencia de oficios varios, por que creemos que el nuestra condición de explotados mas allá de la actividad especifica es lo que nos une, apoyandonos en la asamblea, los compañeros tienen la libertad de generar espacios de lucha contra el capital, en sus lugares de trabajo u por su oficio.Defender nuestros derechos como trabajadores. Eso debemos lograr. La tercerización, los despidos, los bajos sueldos, las jornadas extensas, el acoso, las suspensiones, métodos varios de “disciplinamiento” y todo tipo de atropello patronal debe ser combatido y erradicado de todo lugar de trabajo, y esto sólo se conseguirá con la organización y la lucha de los mismos trabajadores.link: http://www.youtube.com/watch?v=Xw8X-KKHQzINuestra lucha inmediata es la de lograr una verdadera solidaridad entre los trabajadores, y crear los lazos que la sustenten, y es por ello que nos organizamos en la FORA, porque seguimos fieles a sus principios, y por que sabemos que otro gremialismo es posible, sin estructuras burocráticas, sin recetas políticas, ni intereses partidarios, una organización de y para los trabajadores.muchas gracias por leer el texto

Hola Amigos comparto un texto que escribí ase mucho espero que les guste! BESOS!EL domingo pasado durante algunas horas de ocio en el trabajo ( gracias a un corte de luz), empecé a leer un libro que hace tiempo me recomendó mi compañera, “La Sociedad Contra el Estado” de Pierre Clastres. Tuve tiempo de leer el primer capítulo en el cual el autor, exponía con brillantez cómo las sociedades llamadas tribus “arcaicas” pre-hispanas, en la antropología fueron dejadas de lado, sin rescatarse su valor comunitario y antiautoritario, es decir, todas estas tribus poseían como característica decisiva, el que “ninguno de sus caciques poseía “poder”. Uno se encuentra, por lo tanto confrontado con un enorme conjunto de sociedades donde los depositarios de lo que en otra parte se llamaría poder, de hecho carecen de poder.Mucho se ha hablado de que las sociedades “arcaicas”, son llamadas así por su pobre desarrollo económico, la mal llamada “económica de subsistencia”, rótulo Eurocéntrico, que ve imposible el desarrollo de la sociedad sin capitalismo, sin la generación de excedentes para el consumo innecesario repleto de especuladores y intermediarios.La economía y Estado son uno y el reverso del otro, y el trabajo como elemento de valor, es el que sustenta a estos dos elementos. Economía, Estado y Trabajo son elementos alienables, que son aceptados solamente tras miles de años de guerra continua entre los que quieren dominar y los que no quieren ser dominados.La política es la unión de los tres elementos citados en el anterior párrafo; es su aplicación, es el desarrollo de la ideología capitalista, y por último, la justificación de la violencia contra aquéllos que no quieren ser considerados modernos, y prefieren ser “arcaicos” antes que morir trabajando para el capitalista.(gente comparto con ustedes un texto que escribí hace un tiempo, espero que les guste)
Estados Unidos, la principal potencia del mundo, es el país que tiene el mayor número de presos; 2,293,157 para ser más precisos, muy por delante de China, que con una población cuatro veces mayor, cuenta con 1,570,000 reclusos.Así se desprende del reciente informe del Centro Internacional de Estudios de Prisiones del King's College de Londres, una institución que analiza los sistemas carcelarios de la mayoría de los países.Más que en ChinaEl último trabajo de investigación fue dado a conocer hace poco más de un mes, y allí se encuentran, entre otros, estos datos:Existen 9,800,000 personas alojadas en instituciones penales en todo el mundo, de las cuales, casi la mitad se encuentra en solo tres países: Estados Unidos (2,290,000), China (1,570,000) y Rusia (890,000).Además de contar con la mayor cantidad de hombres y mujeres tras las rejas, EU tiene el mayor índice de encarcelación del mundo: 756 personas presas por cada 100,000 habitantes.Le siguen Rusia, con 629 por cada 100,000 habitantes, Ruanda con 604, St. Kitts & Nevis con 588 por cada 100 mil y Cuba, con 531 por cada 100 mil habitantes.Una mirada a algunos de los países desarrollados, permite poner en perspectiva los hallazgos en Estados Unidos: Japón (con una población de 128,000,000) tiene 81,255 reclusos y un índice de encarcelamiento de 63 por cada 100,000 habitantes mientras que Alemania tiene 82,000,000 de habitantes, de los cuales, 73,203 están presos -un índice de encarcelamiento de 89/100,000.¿Y América Latina? Según el Centro Internacional de Estudios de Prisiones, México, con 107 millones de habitantes, tiene una población carcelaria de 222,671 y un índice de encarcelamiento de 207 por cada 100,000 personas.A St. Kitts & Nevis y Cuba, los países con más altos índices en América Latina, le siguen las Islas Vírgenes con 488/100,000 y Belize con 455 por cada 100,000 habitantes. Venezuela, que tiene 28 millones de habitantes, cuenta con 22,000 tras las rejas (79/100,000) mientras que Colombia, con una población de 47 millones, registra 69,689 reclusos (149/100,000).¿Por qué hay tanta gente presa en Estados Unidos? La pregunta fue para Carol Fennelly, directora ejecutiva de Hope House, una institución solidaria con base en Washington, DC, y que desde 1998 ofrece apoyo a reclusos, reforzando la relación con sus hijos a través de la lectura compartida y jornadas familiares en las prisiones."Es obvio que, entre otras cosas, esto se debe por la inequidad económica en este país. Tenemos un problema serio porque mucho dinero está concentrado en el tope, y muy poco abajo. Además, nuestras leyes de sentencias están completamente desencajadas, con esto de los tres 'strikes', que te regresan a la cárcel y te dejan fuera del sistema. Y las guias de sentencias que los jueces tienen que seguir son ridículas, y muchas veces injustas. Y todo esto pone a muchísima gente tras las rejas", dijo Fennelly a Univision.com en una reciente entrevista telefónica.los comentarios racistas y que pretendan armar foro bardo serán borrados, gracias por la tolerancia