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kotoctok

Usuario (Argentina)

Primer post: 1 ago 2007
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nos lo merecemos
InfoporAnónimoFecha desconocida

la verdad estoy con mucha bronca...y pena, de nosotros mismos.....lamentablemente no cambiamos mas.....no hay inflación, no hay desocupación estamos espectacular!!¿no? la verdad mucha bronca...sólo me dió ganas de postear esto...si es repost (seguro).si ya lo leyeron.esperemos que dure un rato....bla, bla, bla, bla...por lo menos lean el último párrafo....tenemos lo que nos merecemos......... Los argentinos son así “Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros. No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad. Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Ellos mismos no se conocen. Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y en el horóscopo chino. Visitan al médico y también al curandero, todo al mismo tiempo. Tratan a Dios como “el flaco” y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un tedéum en la Catedral. No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. ¡No discutáis con ellos jamás! Los argentinos nacen con sabiduría inmanente. ¡Saben y opinan de todo! En una mesa de café y en programas de periodistas/políticos arreglan todo. Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Hermanos, ellos son “el pueblo elegido”…por ellos mismos. Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia, en grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno es un genio, y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunir argentinos, unirlos imposible. Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otros argentinos. No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: “No estoy de acuerdo”, sino: “¡Usted está absolutamente equivocado!”. Aman tanto la contradicción que llaman “bárbara” a una mujer linda, a un erudito lo bautizan “bestia”, a un mero futbolista le dicen “genio”, y cuando manifiestan extrema amistad te califican de “boludo”, y si el afecto y confianza es mucho más grande, eres un “hijo de p…” Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente “sí”, sino “¿cómo no?”. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra “no”. Cuando alguien les agradece, dicen: “No, de nada” o “No” con una sonrisa. Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América Latina, disminuir el hambre de África y enseñar economía en USA. Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman “rebalanceo de ingresos”, a un incremento de impuestos “modificación de la base imponible” y a una simple devaluación “una variación brusca del tipo de cambio”. Un plan económico es siempre “un plan de ajuste” y a una operación financiera de especulación la denominan “bicicleta”. Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo super ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis. Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. En síntesis, los argentinos son italianos que hablan en español. Pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dicen discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses. Alaban el emprendimiento canadiense y tienen una organización boliviana. Admiran el orden suizo y practican un desorden irakí. Son un misterio…” http://granimpetu.com/articulos/los-argentinos-son-asi/

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Agosto: caña con ruda
InfoporAnónimo8/1/2007

Macerar la ruda en caña para el 1° de agosto La tradición prácticamente se ha extendido a todo el país, aunque originalmente haya sido alimentada (bebida, mejor dicho) en el noreste argentino, especialmente enraizada en el país correntino, donde un trago (siete tragos deben ser, sostienen los más supersticiosos, por no decir beodos) de caña con ruda no se le niega a nadie el 1° de agosto. La creencia es que el brebaje sirve para "espantar los males del invierno" ("Julio los prepara y agosto se los lleva", asegura con feo humor negro un dicho popular, refiriéndose a los ancianos y a los enfermos desahuciados) y también para preparar el cuerpo "a los ardores del verano". El "calentamiento" que procura el alcohol, por otro lado, llevaría a la creencia de que el brebaje contribuiría a evitar estados gripales. Los más ortodoxos sostienen que el trago -o los siete tragos- de caña con ruda deben beberse en ayunas. El peligro es, claro, marearse. Pero hay una sentencia para tal malestar: "Más vale emborracharse que morirse". La tradición se remonta, al parecer, a los indios guaraníes, que ya habrían reconocido las capacidades medicinales de la ruda macho. Esta planta se utiliza internamente con éxito contra los parásitos y determinados malestares gastrointestinales; usada exteriormente, aseguran que sirve para calmar el ardor e irritación de picaduras de bichos y alimañas. Por otro lado, según se sostiene, la ruda es también una planta que no debería faltar en ninguna casa, pues la creencia popular la concibe como un verdadero conjuro contra las malas ondas, la envidia ajena y la mala suerte. La elección del 1° de agosto tiene, desde luego, un significado especial; es el día en que se honra a la Pachamama, y marca el momento en que el invierno comienza a retroceder en busca de la primavera. Las virtudes de la caña con ruda trascienden el exorcismo de las enfermedades, para transformarse en un rito de propiciación, y en una vacuna contra el mal de ojo y la mala suerte para todo el año. La dosis depende ciertamente de la afición alcohólica de los interesados. Hay quienes aseguran que basta beber tres cucharaditas en ayunas, o tres pequeños sorbos, o siete pequeños sorbos, o un buen vasito para degustar con paciencia, o unas copitas sabiamente distribuidas a lo largo del día, que deben engullirse de un puro saque. PREPARACION Preparación de la Caña con Ruda: el 1º de Julio el brujo de la tribu o shamán, (en la actualidad el que sepa el secreto de la preparación) deberá en ayunas, recolectar la ruda macho y /o hembra para luego dejar macerar en la caña durante todo el mes. Para luego beberla el 1º de agosto en ayunas. Otros preparan el 1º de julio para tomarla luego el 1º de agosto pero del año siguiente para que tome “más fuerza” dicha bebida espiritual. "caña con ruda, contra el mal ayuda" www.ellitoral.com.ar

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Que vuelva el Pido Gancho !
Que vuelva el Pido Gancho !
HumorporAnónimo9/18/2009

El "pido gancho" y otras leyes infalibles Que el Congreso restablezca el pido gancho, por favor. Cuando éramos pibes, había normas que se respetaban más que la Constitución (lo cual, en verdad, no es mucho decir) y que luego, ya adultos, extrañamos muchísimo. ¿O a quién no le gustaría a veces, en medio de tantos quilombos y presiones, gritar "pido gancho"? Aquí, un breve repaso de aquellas leyes que nos prodigaban momentáneas inmunidades o transitorias licencias para abusar del prójimo. El "Pido gancho". Vaya uno a saber de dónde mierda venía el nombre de este verdadero instituto jurídico de la infancia, del cual sin dudas se tomó la idea central para la creación del "recurso de amparo" en los códigos procesales. Decir o gritar "pido gancho" implicaba que uno, en el acto, detenía y/o suspendía los efectos y acciones relacionados con cualquier juego del que se estuviera participando. Por ejemplo, si uno, en el juego "la escondida", se había ocultado con tanta pericia que el tiempo pasaba sin que nos hallaran pero a la vez invadiéndonos de un insoportable deseo de cagar, era lícito lanzar el "pido gancho" (enredando los dedos índice y anular) y hacerse ver, explicando que era para ir al baño a hacer un bombardeo aéreo del inodoro. El planteo pidogancheril hacía que quien en ese momento tenía la misión de descubrir a los escondidos, no tuviera más remedio que respetar ese derecho, permitir que el amparado fuera a soretear y, a su regreso, darle la oportunidad de volver a su escondite (o elegir otro, en caso de que su aparición hubiese permitido determinar dónde se había ocultado). Ahora bien, es verdad que el instituto llegaba a tener serias dificultades de aplicación en algunos casos, básicamente en aquellos en que alguna de las partes actuaba de mala fe. Eso pasaba, por ejemplo, cuando había un abuso del recurso protector. Una mariconada frecuente era que, al jugar a la embopa (a la mancha, como también se llamaba al juego), algún boludo, a punto de ser tocado, gritaba "¡pido gancho!" al sólo efecto de evitar tener que ser él quien a continuación tuviera que correr y perseguir a los demás participantes. Por eso, la Convención de la OEA del 27 de marzo de 1975 estableció que el pido gancho "deberá en todos los casos ir acompañado de una fundamentación razonable que justifique su aplicación, so pena de ser declarado nulo de nulidad absoluta". Otro elemento contaminante era la tendencia dictatorial de muchos niños, que hacían caso omiso de la cantada de pido gancho y seguían adelante con el juego. Habitualmente eran los grandotes de la cuadra, acostumbrados a pegar porque sí y a cagarse en todas las reglas de todos los juegos. Pero adonde vayan los iremos a buscar. "Salvo bien calzado". Cruel norma que jamás logró ser entendida por madres ni maestras, quienes la combatieron durante décadas hasta lograr -como se puede ver hoy- la total extinción de esta figura. El recurso partía de la base de considerar que cualquier persona que se inclinara, del modo que fuera, nos habilitaba a pegarle una hermosa patada en el culo, pero únicamente si un milisegundo antes de aplicar el zapatillazo orteril decíamos "salvo bien calzado". Como hemos dicho, esta norma quedaba disponible tanto si la otra persona se había inclinado poniéndose de cuclillas, como si lo había hecho quebrando la cintura para bajar el torso sin doblar las piernas, o arrodillándose, aunque el salvo más placentero era el que se daba en la primera de las opciones, ya que esa posición permitía embocar perfectamente el culo con la parte superior del pie, a la que se le imprimía la mayor potencia posible. La satisfacción era total si se conseguía que el pelotudo "volara" por la patada, quedando en cuatro patas sobre el suelo. En las otras dos posiciones, también se podía disfrutar mucho, pero había que pegar el salvo con un estilo de volea, que no todos dominaban. Además, si la patada estaba mal calculada, y se golpeaba la espalda de la víctima, el otro tenía derecho a cagarnos a piñas. El "salvo bien calzado" tuvo un respeto más universal que el "pido gancho", al punto que, a diferencia de éste, logró que incluso personas mayores le reconocieran legitimidad. Hubo tíos y vecinos que, aún a regañadientes, toleraron ser pateados en el culo, sin adoptar represalias, por el hecho de haber sido golpes dados bajo el imperio del salvo. Por otra parte, era sencillo vacunarse contra la acción. Bastaba con cantar "meno salvo" antes de agacharse. Pero claro, a veces pibes y pibas se olvidaban de las acechanzas, y sin pensarlo medio segundo se agachaban para levantar una moneda caída, un caramelo o una bolita, y cuando advertían la gravísima imprudencia ya era tarde, porque algún desgraciado cercano no tardaba nada en estampillarles los championes en el traste. "Gancho duro". No era precisamente una ley de niños, sino un conjuro mágico asombrosamente eficaz. Para quienes no lo hayan conocido, es fácil de realizar y comprobar. Lo único que se necesita es un perro de cuclillas, en clara posición de cagar, pero sin que se haya iniciado todavía el lanzamiento de los inmundos paracaidistas. En esa situación, deben engancharse los dos dedos índices de las manos, tensarlos todo lo posible, y decir reiteradamente y sin detenerse: "Gancho duro, gancho duro, gancho duro, gancho duro..." En todos, pero absolutamente todos los casos, el perro se verá imposibilitado por completo de cagar, aunque se quede en cuclillas cuatro horas seguidas. Importante: no funciona con suegras (también comprobado). "Toconvi/Menoconvi". Ya hubo lectores que hablaron de esto en el foro sobre frases del año del pedo, pero vale recordarlo en esta nota. Se trataba de dos comandos antagónicos, que tenían como eje común el típico caso del chico que tiene en su poder una bebida o un alimento portátil (un sandwich, una golosina, un pedazo de pan) y se aparece ante un grupo de amigos que están sin nada para comer o tomar. Cantar de inmediato "menoconvi" hacía que uno quedara exento de tener que convidar algo a los demás. Pero si los hijos de puta gritaban "¡toconvi!" al toque de vernos con la Coca y el sánguche, cagábamos: había que pasar la botellita por todas las bocas, para que cada uno le diera un traguito, y también desfilaba el sandwich. Conclusión: nos gastábamos la plata del día para tomar solamente dos tragos de mierda y comer apenas el culo del sanguchito. A fin de evitar esto, los más ratas adquirían sus cosas en el quiosco de la escuela y después se perdían entre los pendejos de los demás cursos, o se mimetizaban con árboles y cardos. Estos guachos eran severamente repudiados, porque cuando el que compraba era otro, eran los primeros en gritar el toconvi. "Tatuita". Deriva del griego "Estatuita". Cantar tatuita obligada al destinatario a quedarse quieto y duro como una estatua por unos minutos. Si no lo hacía, o si lo intentaba pero estornudaba o se tentaba de risa, uno tenía derecho a imponerle alguna sanción. Una de ellas podía ser aplicarle una "paralítica" (rodillazo en el muslo), que dolía como la gran puta y te dejaba rengo el resto del día. "Cinco marcas de cigarrillos". Tenía variantes. A veces no eran cinco, sino tres, y a veces no eran cigarrillos, sino alguna otra cosa. Como fuera, lo que se hacía era agarrarle las bolas a alguno, y ordenarle al toque: "¡Cinco marcas de cigarrillos!" El sorprendido, retorciéndose de dolor y sin tener fuerza para nada, no demoraba mucho en aceptar la total pérdida de alternativas, y arrancaba con voz angustiante: "Marlboro.... Philip Morris...."Cuando la enumeración finalizaba y era aprobada, se soltaban las pelotas y todo seguía como si nada. Algo que sucedió con este tema no me lo olvido más. Lo de las "Cinco marcas..." estaba de moda, y yo estaba haciendo la Escuela Industrial. En los talleres del colegio, nos dividían en grupos para recorrer rotativamente distintas secciones. Una de ellas era "Hojalatería", donde se hacían budineras, ralladores y otras boludeces. También se fundía metal para hacer adornos y piezas. Cuando se hacía alguna fundición, las piezas recién formadas -que quedaban encerradas en cajones de tierra- se guardaban en una piecita oscura que operaba como secadero. Bueno, uno de los vagos, muy al pedo como solía suceder en esa sección, vio que de la puerta de la piecita salía el culo de otro muchacho que por lo visto estaba acomodando cajas adentro. No sabía quién era, pero llevaba el mismo overol que usábamos todos en el taller. El pibe fue, llegó hasta el otro por la espalda, metió la mano entre sus piernas y le cantó: "¡Cinco marcas de cigarrillos!" La víctima se resistía. El ejecutor, cansado, la hizo más fácil: "¡Silbá, silbá, guacho!" El atrapado seguía intentando liberarse. "¡Silbaaaa!", reclamó el pibe. "Fiuuu... fiuuu...", se empezó a escuchar. Era un silbido patético, casi sin aire. Entonces la presa se echó más hacia atrás, y su cabeza salió de la penumbra del secadera. Tenía canas. Era uno de los profesores. El único que, de vez en cuando, en lugar de ir de camisa y corbata como los demás, usaba la misma ropa de taller que nosotros.

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Date cuenta si sos un dominado
HumorporAnónimo1/24/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Los indicadores que te pueden permitir darte cuenta de que sos un dominado Pocas cosas avergüenzan más a un hombre y ensombrecen más su vida que terminar entrampado en un matrimonio donde es un simple lacayo de una mujer extremadamente dominante. El "dominado", además, no sólo padece su condición de tal intramuros, sino que en cuanto esa circunstancia es advertida por su entorno, nada ni nadie puede salvarlo del escarnio, el desprestigio y la total pérdida del derecho a ser respetado. Si bien todos los médicos hombrólogos coinciden en que el dominado a lo sumo puede controlar el avance de su enfermedad, para jamás logra curarse, no está de más, al menos, estar al tanto de si uno forma parte de esa legión de infelices o está a salvo. Un dominado se identifica con las siguientes señales: Los faltazos a los asados: El dominado siempre falta a los asados con los vagos, ya sea que se trate de compañeros del laburo, los muchachos del fútbol o los de la promoción de la secundaria. Sus excusas empiezan siendo comunes y luego, al irlas agotando, se tornan inverosímiles. a) "Se murió mi suegra. ¿Ya la otra vez había faltado por lo mismo? No, lo que pasa es que la otra vez murió la que parió a mi mujer, y ahora murió la que había donado el óvulo". b) "Che, no voy a poder ir, se me cagó el auto. ¿Qué?¿Me podría pasar a buscar Fabián con su coche? Eehh, y no, dejen nomás, no le puedo hacer eso a mi Fordcito". c) "Se me cruzó una espina de surubí en la garganta y chocaba con los marcos al querer pasar por la puerta". La expropiación de los gustos: El dominado ya no elige lo que le gusta, sino lo que su mujer le indica que debe gustarle. Diálogo típico antes de ir a una reunión de amigos: Ella: ¿Esa camisa vas a llevar? Pero si tenés la violeta... El: Prefiero la marrón, la violeta me deja muy puto, Yoli. Ella: ¡Aaaayyyy, guardaaaaa, habló Rodolfo Valentinoooo! Con la busarda que tenés, la marrón te deja como un palo borracho. Dale, dale que todavía tenemos que ver qué pantalón te ponés. Obvio que uno llega a la casa donde se hace el encuentro, y lo primero que se oye es al gracioso de turno gritando: "¡Che, miren la camisa del Nacho, se nos volvio trolanga!". Langa castrado: El dominado es mirón. Cuando anda solo por el centro, tiene una especie de escáner incorporado que le permite detectar buenos culos en 100 metros a la redonda, y los mira sin ningún disimulo, casi con la esperanza de que la dueña del traste le diga: "Dale, nene, servite si tanto te gusta". Pero cuando sale con la mujer, el dominado ve pasar a Jessica Cirio con una calza blanca y no atina a nada. Mantiene un inescrutable rostro de prócer que mira sólo al futuro, totalmente conciente de que su esposa tiene activado el radar que capta el más infinitesimal movimiento de pupilas de él. Sabe que una micromirada a la loba le puede costar una hermosa cagada a piñas al llegar a la casa. Las miserias expuestas: Para la mujer del dominado, éste es una especie de electrodoméstico de cuyas fallas se puede hablar en público sin ningún tapujo. Ejemplo en un restorán al hacer el pedido: El: Yo quiero una milanesa con fritas, con un vinoli totín. Ella: No, no, no, que después llegamos a casa y te dormis enseguida. Mire, a él tráigale algún jugo de algo, y no sé, una comida que tenga nueces y todo eso, bien afrodisíaca. Porque últimamente... El cuidado de los chicos: Lo ven todos en las reuniones familiares. Los hijos del dominado y la dominadora son casi siempre unos pendejos de mierda, rompequinotos a más no poder. ¿Y quién se hace cargo de ellos? El boludo, obviamente. Es el dominado el que intenta controlarlos, los alza, les canta, les corta la comida, se deja insultar por ellos. Mientras, ella fuma comentando la novela con las demás minas presentes. Los hombres miran al dominado andar de aquí para allá, invadidos por una mezcla de asco y solidaridad de género. Las puteadas: La dominadora faltó el día que enseñaban discreción. Resultado: le importa un pomo cagarlo a pedos al imbécil delante de cualquiera. Si tienen empleada doméstica, la mina será testigo reiterada de sopapos, bolsazos y ceniceros voladores. Ante otros públicos, la descalificación toma formas menos físicas, pero más letales. Si, por ejemplo, el dominado al querer agarrar el pan tumba una botella de gaseosa, ella, sin dejar de manducar, soltará: "La culpa es de ustedes por poner cosas cerca de él, si saben que es un inútil". Lo terrible es que él no desmentirá nada. A lo sumo dirá: "Pero si últimamente casi no venía volcando nada, Yoli". La tele: El dominado no mira lo que le gusta, sino lo que ella decide que se puede mirar. Eso lo convierte en vergonzante experto en telenovelas y series pelotudas de minas. No sería tan grave si ella, en reuniones, no gritara de tanto en tanto, desde la otra punta de la mesa: "Che, Nacho, ¿con quién era que se casaba Natacha Vergara Rosales después de que recuperaba la vista en 'Vientos de amor apasionado'?". El dominado, tratando de decirlo lo más bajito posible, responderá: "Con el señor Lautaro Gonochea Velorza". ¡Pero qué pedazo de pelotudo, por Dios! Barreda, perdónalos, porque no saben lo que hacen. http://www.angaunoticias.com.ar/variete/635-dominado.html

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estas saliendo con una jodida?
HumorporAnónimo1/27/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Cómo darte cuenta de si estás saliendo con una jodida Las "jodidas" son como ortigas mezcladas entre el campo de tréboles. Guarda, porque te podés llegar a enganchar porque te pareció linda, porque te dio la impresión de que es interesante y porque encima te da bola, pero los costos a pagar son inconmensurables. Antes de que sea demasiado tarde, tomá nota de los siguientes detalles, y si coinciden con lo que estás viviendo, mirá dónde hay una ventana y tirate por ella cuanto antes. Los cambios drásticos de humor: Te encontrás una noche con ella, la pasan recontra bien, se matan en la cama y se duermen eligiendo nombres para los chicos que planean tener. A la mañana, te despertás y ella está fumando en una silla, mientras te mira fijamente: "Vestite. Nada tiene sentido. No te quiero ver nunca más", te dice con frialdad de jefe de Personal. El fatalismo: Para afianzar el vínculo, organizás un viaje distinto con ella. Sacás un préstamo a 60 meses y van a la Patagonia. En Puerto Madryn, viendo las ballenas, te dice: "Y pensar que todo esto será nada cuando se desate el holocausto nuclear y nos veamos consumirnos en medio de la fisión atómica". Después se pone a llorar y se va corriendo. Siempre hay algo mal: Siempre habrá algo que le impida disfrutar lo que sea. Van a un recital de Silvio Rodríguez, y lo vivís como una experiencia religiosa. Cuando salen, ella está con cara de orto. "¿Viste la marca de la guitarra? Era una Zeringer. Esos tipos las hacen con árboles que sacan del Amazonas. Ustedes acá cantando 'Sueño con serpientes', mientras miles de familias en la selva se quedan sin hábitat". La incapacidad para pavear: Nadie puede estar tooodo el tiempo en lo importante y comprometido. Con esa idea, en una reunión de amigos se ponen a jugar ese juego pelotudo de decir con mímica el título de una película. Ella arruina todo con películas como "El acorazado Potenkim", "Citizen Kane" y "2001 Odisea en el espacio". El mal concepto de sinceridad: Le presentás a tu mejor amigo, y él los recibe con su esposa para una cena piola. La mujer de él bromea sobre los kilos de más que tiene. "Estás linda igual", le dicen él y vos. "No le mientan", interrumpe ella, y dirigiéndose a la otra, completa: "Lo tuyo tiene que ver con una condición genética que es irreversible. Ya estás fea, y te vas a poner peor. Pero por lo menos tenés que ser consciente, o vas a seguir usando pantalones como ése, que te dejan como un cachalote guardado adentro de un globo". El vaso medio... inexistente: No son capaces de ver la mitad del vaso que está llena, ni la mitad del vaso que está vacía, porque directamente son incapaces de ver el vaso. Como un boludo, instruido en tanta película empalagosa, la llevás a un restorán a todo culo, te gastás lo que no tenés y a la hora del postre le das un estuchecito con una sortija adentro. Con tu mejor cara de George Clooney lanzás eso de "quisiera saber qué tenés que hacer el resto de tu vida", y ella se queda pensando un rato largo, y al final te tira los panqueques de dulce de leche y el anillo por la cara. Mientras se va chocando mesas y convirtiéndote en centro de atención de todos los comensales, te grita: "¡A mí nadie me compra con una cena de mierda, entendiste, nadie!!!". El final: Un día, si tenés suerte, ella te cuelga, porque vos sos tan boludo que no lo vas a hacer. Entonces ella, después de darte diez razones para terminar, que son todas culpabilidades tuyas, te consuela diciéndote: "Y bueno, por lo menos quedan las cosas lindas que vivimos juntos". http://www.angaunoticias.com.ar/variete/648-lasjodidas.html

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confesarias una infidelidad?
confesarias una infidelidad?
HumorporAnónimoFecha desconocida

¿Vos confesarías una infidelidad? Nos estamos volviendo fanáticos del portal de Yahoo! en español. Trae unas columnas imperdibles. Ahora nos encontramos con "¿Se debe confesar una infidelidad?", firmado por Eugenia Correa. Un análisis como para ponerlo en un cuadrito. Ponemos el texto original en negritas, y vamos mechando con letra normal las reflexiones que nos surgían a medida que lo leíamos. "¿Se debe confesar una infidelidad? Sin duda es una de las preguntas más difíciles de responder". Bueno, ya empezamos mal. ¿Entonces? Nadie te obligó, mamita. En fin, decinos por lo menos los resultados de las clasificatorias del Sub-20. "Entre mis amigos existen dos facciones: los que dicen que nunca, jamás, sin importar lo que pase y aún si te encuentran con las manos en la masa debes confesar que has sido infiel". ¿Y eso cómo sería? O sea, a ver si entendí: tu mujer te encuentra dándole matraca a la vecina en el living propio. ¿Cómo hacés para negar la guampa?¿Después, cuando se pongan a hablar del tema, le tenés que decir "no, no, no, estás equivocada, yo a esa hora no estaba acá"? "Por otro lado está la facción moralista en la que dice 'no hagas lo que no quisieras que te hagan' y piensan que confesar es lo correcto, se rigen por la teoría de la verdad". Y sí, nunca falta el gil. "He de decir, que no creo ni en una ni en otra". ¡Ah bueno, la tenemos cada vez más clara, gracias Eugenia! "La infidelidad se da por una cantidad indeterminada de razones, y por lo mismo esta pregunta tiene un infinito de respuestas". ¿No es como mucho infinito?¿La gente sabe lo que es infinito cuando dice infinito? "Lo cierto es que si estás segura que estás enamorada de ese 'affaire' no hay mucho que hacer, la confesión será inevitable, incluso a pesar tuyo". Lo que sí, no le digas al gordo: "Che, Jorge, tuve un affaire", porque va a pensar que te rajaste un pedo y se lo estás diciendo en finoli. "Pero si este no es el caso y quieres mantener a tu pareja actual la decisión es más difícil". Por ahí conviene seguir guampeando y esperar a que aclare, ¿no? "A los que prefieren jamás confesar les digo que no es nada fácil vivir con la culpa". Y en un depto chiquito, menos. "Además hay que estar concientes de que el mundo es un pañuelo y todo finalmente se sabe". Lo del mundo como un pañuelo es nuevo, quedé impactado con la frase. En cuanto a que todo finalmente se sabe, no es así, y si no, preguntale a los familiares de John Kennedy. "¿Qué es mejor, que se enteren de tu propia boca o por alguien más?" ¿"De tu propia boca" qué quiere decir?¿Que ella haga un oral mientras confiesa? "La culpa y el miedo son terribles compañeros de vida". Eso porque vos no trabajás donde yo laburo. "A los que están en la liga pro confesión les digo ¿realmente creen que esa persona quiere saber lo que hiciste?, acaso no debiste haber pensado en "no hagas lo que no quieres que te hagan" antes de ser infiel". Eugenia, si estamos leyendo tu nota es para enterarnos de lo que hay que hacer después, no de lo que debimos haber hecho en el antes. "Recuerden que ojos que no ven corazón que no siente y ¿no es eso una forma de protección del otro?". Es lo que yo decía cuando me encontraron las cartitas en el bolsillo del pantalón, pero igual me cagaron a sopapos. "En la mayoría de los casos creo que quienes piensan así es porque no han sido infieles y les es muy fácil juzgar". ¡Já, tomá para vos, bien Eugenia, que la pudra la culpa a la que yo sé! Nunca entendió que la sociedad me hizo así. "Por otro lado tienen cierta razón pues el no confesar es una forma de traicionar la intimidad de una relación, y aún si nunca lo confiesas es posible que la desintegración de la pareja sea inminente". Ay, Euge, acá me perdí. ¿Tenía que ocultarlo?¿Tenía que decirlo?¿Tendría que avisarle que nos vamos a desintegrar?¿Si uno se desintegra adónde le llevan las flores?¿Fabio Zerpa tenía razón, entonces? "Quizá haya más posibilidades de salvarla cuando los dos saben cuál ha sido el problema y trabajan juntos para cambiarlo". Lo que pasa es que no podemos trabajar juntos, porque ella es bioquímica y yo tengo una pizzería. Aunque pensándolo bien, por ahí de proveedora de insumos del negocio... "Las relaciones son de dos lados y muchas veces la infidelidad se da porque hay algo que no funciona en la pareja". Por eso mismo, porque la mujer no suele entender que la relación es de dos lados, y cree que es sólo de adelante. "Ahora de ahí nace otra pregunta, ¿en dónde comienza la infidelidad?". Yo creo que empieza ya con el primer centímetro. "Con un mal pensamiento, con un beso, yendo a la cama con alguien más o ya de plano teniendo otra familia. ¿Qué es motivo de confesión y qué no?" Güe, Euge, vas de un extremo a otro. Con un mal pensamiento no, o Kim Bassinger ya hubiera destrozado dos mil millones de matrimonios. Y "teniendo otra familia", sí, capaz que al vago se le fue ya un poco la mano. En estos casos, una buena forma de alivianar la confesión es decirle a ella: "Che, Felicia, tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala es que este viernes se hace 'La fiesta de la familia' en la escuela de los chicos, que vos odiás. La buena es que no hace falta que vayas, porque voy con la que tengo en Santa Fe y los chicos de ahí". "Según un articulo Carla Ingus en geomundos.com, "en el libro, Adultery, The Forgive" se sugiere no contar –o al menos guardar el secreto por algún tiempo– en las siguientes situaciones: 1. Si tu novio o esposo está bajo gran estrés (lo despidieron, lo operaron, perdió a uno de sus padres)". Si lo perdió en una apuesta, contáselo igual. "2. Si él es tan rencoroso que te va a martirizar por el resto de tu vida". Martirizar no es tanto, lo feo sería martillar. "3. Si él puede reaccionar con violencia y abusar físicamente de ti". En este caso esperá a que pierda a uno de sus padres. "4. Si el affaire fue debut y despedida o si sucedió hace mucho tiempo." Si, cosas de más de una semana de antigüedad ya no te tienen que calentar. "¿Y tu, confesarías una infidelidad?" Mirá, no sé, hay infinitas respuestas posibles. http://www.angaunoticias.com.ar/variete/664-infidelidades.html ARTICULO COMENTADO: http://espanol.mujer.yahoo.com/blog/Eugenia-Correa/77/Se-debe-confesar-una-infidelidad

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Ya se te pasó el amor?
Ya se te pasó el amor?
HumorporAnónimo2/14/2009

¿Estás enamorado de tu mujer o ya se te pasó? Llegó el insufrible Día de San Valentín, en que la tele, los diarios, todo, se llena de mensajes cursis, berretas a más no poder, y corazoncitos maricones asoman aquí y allá. Y encima llega el momento en que te preguntás: Pucha, ¿sigo enamorado de la gorda todavía o no? Te damos una guía sencilla, y vos sabrás qué conclusiones sacar. Vamos a plantear varias situaciones, y para cada una de ellas vamos a indicar qué hace una persona enamorada, y qué hace alguien que ya está con las bolas más infladas que los labios de Cristina por estar con su "otra mitad". ^ 1) Las salidas nocturnas a comer, ir al cine o algo en esa onda. El que está enamorado: Propone la idea con entusiasmo, elige un restorán que sale un huevo, se viste cuidando cada detalle para gustarle a ella, está tan nervioso como la primera vez. El que no está enamorado: Ella, después de tres días de tirar indirectas, va por el atajo y dice: "Che, vos, ¿ni en San Valentín me vas a sacar?". "La connnncha de la lora y me cago en la puta madre, carajo, nunca puedo ver el programa de Quique Wolf tranquilo", arranca él mientras apaga la tele con rabia y tira el control a la mierda. Después se pone una camisa mal prendida, un pantalón de fútbol y las ojotas, y la lleva a comer un chori en la Laguna Argüello (los dos parados, para no estar esperando a que se libere una de las mesas de plástico), se cagan de sed (porque él "no va a estar pagando 5 pesos una cerveza, ya bastante me culean en el laburo" y volviendo al coche la hace quedarse a mirar los goles del fin de semana en una tele que un tipo sacó a la vereda. Eso sí, él también se pone tan nervioso como la primera vez (que la quiso matar). 2) El regalo i]El que está enamorado:[/i] Desde agosto ya piensa en la fecha y empieza a ahorrar, para matarla de amor con un regalo que la deja estremecida. El que no está enamorado: Está abriendo la puerta cuando se acuerda. Entonces va a la esquina y le compra un huevo Kinder. 3) El festejo con amigos El que está enamorado: El la halaga cada dos palabras, la mira todo el tiempo con los ojos brillantes, abstraído de los demás, como si siguiera viendo en ella a la chica inalcanzable que lo desesperaba en las noches. El que no está enamorado: Cuenta las anécdotas más vergonzantes de ella, y todas comienzan con: "Me acuerdo del día que esta pelotuda..." 4) Las promesas renovadas La del que está enamorado: "Te prometo que nunca voy a cambiar". La del que no está enamorado: "¡Te prometo que voy a cambiar, la puta que te parió, dejame dormir ahora!" 5) Las sorpresas El que está enamorado: Ella se despierta, no lo encuentra en la cama, y lo ve aparecer con una bandeja cargada con un desayuno perfecto y una rosa luminosa. El que no está enamorado: Ella se despierta, no lo encuentra en la cama, y lo ve aparecer con una sopapa. "Cagué y se trancó el baño, después fijate si lo podés hacer correr", le dice, y se vuelve a dormir. 6) La hora de la piel El que está enamorado: Extrema todas sus habilidades amatorias para regalarle un sexo apasionado y dulce, de choques y roces, de pequeñas treguas húmedas, de deliciosos placeres asomando casi imperceptibles hasta volverse santos tormentos, de exploraciones que se festejan con los corazones descontrolados y las bocas temblando, de estallidos simultáneos que los arrancan del mundo. El que no está enamorado: Ella lo espera con una prenda que guardó para ese día y le suma una mirada de clara provocación. El llega al cuarto, la ve y mientras se acuesta mueve la mano como quien rebota a un vendedor ambulante: "No, Negra, morfé como ocho choris, toy que reviento. Pajeame nomás, ¿sí?". link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mgri-II3rVo

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Avisale a tu amigo que es cornudo
HumorporAnónimo3/23/2009

Formas de avisar a un amigo que es un cornudo sin necesidad de ser directos Tener que avisar a un amigo que es un recontra cornudo es una de las situaciones más difíciles en que nos puede poner la vida. Entre minas el asunto no es un drama, ya que la mujer, en general, goza de avisar a su amiga de que vio a su marido cogiéndose de parado a una pelirroja en el baldío de la otra cuadra, pero entre hombres es otra cosa. Es de recontraputo encarar al compinche y decirle: "Rick, a tu jermu se la están enhebrando todos los banderilleros del ferrocarril". No, no está bien eso. Entonces, hay que buscar otros modos de que el otro vea la realidad. El método de servir el hallazgo. Es uno de los más eficaces, pero también de los más inaccesibles, ya que exige tener un puntilloso conocimiento de los movimientos de la atorranta con su amante. Si ella está en un bar con él, franeleándose bajo la mesa y comiéndose las bocas, hay que invitar al amigo a ir a tomar algo ahí. Por supuesto que al entrar, uno debe simular total sorpresa, y quedar paralizado diciendo: "Pero...¿qué demoños?¿Que aqueia no es Sonia?". En casos de cornudos extremadamente pelotudos, conviene no dejar todo a interpretación del corneta. En estos casos, al entrar al bar, conviene decir: "Pero...¿qué demoños?¿Que aqueia que está toqueteando la garompa del gordito reboludo, y que tiene cara de estar a punto de petearlo a él, al mozo y a los de las cuatro mesas vecinas, no es Sonia?" La inducción al análisis y la sospecha. Requiere menos conocimiento de la guampeación de la atorranta, pero hace falta tener cierta información. Eso permitirá poner en alerta a nuestro amigo sin que él piense que sabemos algo y se lo ocultamos. Una movida típica en esta alternativa es hacer comentarios como al pasar del tipo "qué feo debe ser revisar el cuarto cajón del chifonier de tu esposa y darte cuenta de que ahí, debajo de la cajita con los aros, hay ligas y tangas de hilo que ella en la puta vida usó con vos pero que ya tienen como setenta lavadas encima". Conviene repetir varias veces "cuarto cajón del chifonier". Enviar un anónimo. Está en la frontera de lo admisible, ya que se aproxima mucho a la putosidad de hacer la revelación directamente. Hay que tener algunos aspectos en cuenta: a) No se debe escribir el mensaje a mano, porque reconocerá nuestra letra. b) No escribir la advertencia del otro lado de nuestra tarjeta personal. c) No poner posdatas del tipo "Ah, Raúl, acordate que el viernes jugamos". d) Escribir "le hace el orto día por medio", de ninguna manera significa poner "le hace el orto día por medio, y la verdad se lo entiendo, porque Roque y Fortunato siempre decimos que a tu esposa el culo deberían guardárselo en una caja fuerte". Las indirectas. Al corneta su mujer le avisa que está embarazada, y él queda preocupado porque ya tienen tres pibes y encima le cortaron el contrato hace poco. Así que es el peor momento para agrandar la familia. Se encuentra con vos, y te dice: "Che, vos sabés que la Gabriela está embarazada". Entonces vos ves su rostro angustiado, lo palmeás, y soltás: "Pero no te pongas así, boludo, seguro que es tuyo, ¡debe haber como un 10% de posibilidades a tu favor!". La autojustificación. El hombre de bien sabe que está prohibido clavarse a la mujer de un amigo. Pero si sucediera, y uno resultara sorprendido por ese compinche en plena matraqueada mientras tenemos a su esposa en cuatro, conviene salvar la propia ropa diciendo con tono de hartos: "¡Por fin, Roberto, ya no sabía cómo carajo hacerte ver que ésta te guampea!" http://www.angaunoticias.com.ar/variete/855-avisoacornudo.html

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Tu mujer o novia se averguenzan de vos?
Tu mujer o novia se averguenzan de vos?
HumorporAnónimoFecha desconocida

Los síntomas que indican que tu novia o tu mujer se avergüenzan de vos No, no pongas esa cara, sabés muy bien que puede pasar. A veces, estás seguro de que tu novia o tu mujer mueren por vos, pero en realidad eso puede ser una verdad a medias. En ocasiones, les gusta estar con vos, les gusta cómo las empomás, pero no calificás como para que ellas se sientan mínimamente orgullosas de vos cuando están en público o con amigos o parientes. Ahora bien: ¿cómo te das cuenta de que algo así te pasa a vos? Estate atento a los siguientes síntomas * Te hace "la gran Bolocco": La vas a buscar a su laburo, y cuando ella se acerca, le querés dar un beso en la boca y ella gira la cara como si de repente hubiera visto un plato volador bajando en la oficina de al lado, y vos te quedás besándole la nuca. Tal cual lo que le hacía la Bolocco a Menem. Se soluciona sujetándole el mentón con una tenaza, pero eso no resuelve el problema de fondo. Cuidado. * Te desconoce: Vas a buscarla a su casa, ella está con amigas que todavía no te conocen, y antes de que amagues cualquier gesto de confianza, ella se adelanta y dice con tono neutro: "Qué tal, Ernesto, buen día. Vaya nomás al patio y empiece a cortar, que después quiero que me pode también el pino", mientras te guiña el ojo con cara de "Por favor seguime la corriente". * Te niega: En la misma situación anterior, te saluda bien y cuando te vas para otro sector de la casa, escuchás que una de las amigas le pregunta con tono de asco: "¿Pero éssse es tu marido?", y oís a tu mujer responder: "Sí, pero yo no dejo que me toque, eh". * Te oculta: En la misma situación de nuevo, la conversación es la siguiente: "¿Pero ése es tu marido ??", y ella: "Sí, pero por lo que más quieras, jurame que no le vas a decir nada al gringo del gimnasio". * Te limpia: Se pegan una flor de empomada, todo está super bien entre ustedes dos y después se van a la fiesta de fin de año del laburo de ella. Cuando llegan, ella te presenta: "Este es Ernesto, mi marido. Pero nos estamos separando". * Se apiada: Desde la habitación, escuchás que ella habla con una amiga que no ve hace tiempo. "¿En lo sentimental, decís? Estoy viviendo con Ernesto, el hermano de Viviana, ¿te acordás?"... Luego sigue un silencio en el que evidentemente es la otra la que habla, hasta que tu mujer sigue: "Y bueno, boluda, qué querés, me cansé de rebotar con todo el mundo". * Le pesás: Ella se encuentra con vos, y entusiasmada te dice: "¡Esta noche se reúnen los de mi promoción por los 20 años de egresados!¿Vas a poder ir?". "Sí, claro", respondés. Entonces ella saca el celu, y dice: "Che, Nati, cancelame nomás de lo de hoy, no voy a ir". * Te retiene: Ella organiza una cena con bocaditos y tragos en el patio, y a vos busca entusiasmarte de diferentes modos para que te quedes en el cuarto. Te lleva comida ahí, te habla maravillas de la película que están pasando en Cinecanal y hasta te promete aceptar la suscripción a Venus con tal de que no salgas a mostrarte. Si insistís en salir, llega a ofrecerte dinero. * Te pone a prueba: Sus jefes la invitan a cenar, en lo que ella sabe que es una discreta evaluación para un posible ascenso. Justo antes de entrar a la casa de los tipos, ella se pone emotiva y te pregunta: -"Ernesto, vos serías capaz de morir por mí". -Sí, cielo, claro. -¿Y se puede saber qué mierda estás esperando? http://www.angaunoticias.com.ar/variete/619-mujeravergonzada.html:

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Síntomas que indican que te están metiendo los cuernos
Síntomas que indican que te están metiendo los cuernos
HumorporAnónimo1/21/2009

los síntomas que indican que te están metiendo los cuernos Esta nota es, básicamente, para hombres. Pero también para mujeres que se creen que no nos damos cuenta de las cosas. Claro que sí, las advertimos, al punto de que aquí socializamos la información para que los compañeros de género se den cuenta de cuándo sus mujeres los están convirtiendo en descomunales venados. Estate atento a los siguientes elementos: * La ropa interior: De repente, ella, que usaba unas bombachas horripilantes de la época del cine mudo, empieza a usar lencería hot, con ligas, medias red y todo el combo. Obvio que no la usa con vos, sino que la encontrás en la bolsa de la ropa sucia. "¿Y esto?", preguntás. "Nada -te contesta-, la vieja del almacén no tenía cambio de 100 y me dio eso por el vuelto porque tampoco tenía caramelos". * El pelo: Cuando está en tu casa, anda de ruleros o con unos menjunjes repugnantes que la vuelven intocable. Cuando sale, hay rulos, extensiones, colores raros, vinchas y perfume de 300 mangos. "Me voy a la reunión de la cooperadora del nene", te dice, sin darte tiempo a que preguntes qué mierda hacen los de la cooperadora en enero y a las once de la noche. El messenger: Ella siempre te puteaba por estar tanto en la compu. De golpe, se la pasa tecleando. Oteás desde el pasillo, y la ves a full con el messenger. Entonces te acercás y en cuanto ella siente tus pasos se tira encima del monitor para taparlo y nerviosa se adelanta a cualquier pregunta: "Ya te dejo usarla, en la heladera tenés milanesas, unas napolitanas riquísimas, je, vas a ver cuando las pruebes qué buenas que están. ¡Hmmmm, qué lástima que yo tengo que estar acá diciéndole a mi hermana la receta de la pastafrola, con lo ricas que están esas milas! En la heladera están, son napolitanas, riquísimas, como te gustan a vos, en la heladera...". El celular: A las tres y media de la madrugada te despierta un sonido de mensaje entrante en el celular de ella. Te hacés el boludo, como que seguís dormido, y ves que lee el sms con una sonrisita de adolescente. Entonces ella ve, en la penumbra, tu ojo abierto, brillando en la noche. "Eeeeh... recién me llegó tu mensaje de la tarde", te dice, y hace como de inmediato se duerme y ronca. Vos te quedás pensando, pensando y pensando, sobre todo porque no te cierra lo que ella te dice, porque al famoso mensaje tuyo de la tarde ella te lo había contestado al toque. Los viajes imprevistos: Llegás un viernes del laburo y ella está hecha una loba, con un bolso en la mano y yéndose. "Ay, justo llegás, te había dejado una notita. Me tengo que ir hasta el lunes por cosas del trabajo, después te llamo, ¡chau!". Te entra una duda inmensa, porque ella lleva tres años sin trabajar. Tus regalos: Te dan ganas de sorprenderla, y le mandás un ramo de rosas de esos que duelen los huevos al pagarlos. Al llegar, está radiante, te trata como nunca, la sonrisa no se le va nunca. "Je, si sabía que con unas flores te ponías así, te las compraba todos los días", decís, canchero. "Ah, ¿eras vos?", contesta ella y al instante se le reinstala su cara de orto de siempre. * Las cosas inexplicables: La ves súper nerviosa, y entonces la encarás: -¿Te anda pasando algo malo? -Estoy con un atraso, eso me pasa. -¿Cómo que con un atraso, si hace cinco meses que no cogemos? -¡Sí, pero bien que te la pasás manoseándome! La intimidad esquiva: Se relaciona con el punto anterior. Ya ni siquiera te pone de excusa el famoso dolor de cabeza o algún principio religioso. Vos arremetés y pasa algo así: Vos: Elsa, hace tres semanas que... vos me entendés... ¿nos damos una empomadita hoy? Ella (con gesto azorado): ¿¿Tres semanas recién y ya querés de nuevo??¡Cómo se nota que te la pasás viendo páginas porno, gorrrrdo degenerado! Las coartadas: Cuatro de la mañana, y ella no vuelve de "ir a lo de su amiga Carolina a ver la nueva maceta que se compró para el patio". Corneta casi vocacional al fin, llamás a la casa de la mina, pensando "seguro que se pusieron a tomar birras y a sacar el cuero a todo el mundo". Del otro lado te atiende una voz anciana, pastosa de sueño: -¿Holaaaa? -Sí, disculpe, yo busco a Mariela, mi mujer, soy Claudio. -¿Quién?? -Perdone, señora, yo necesitaría hablar con Carolina, si anda por ahí. -No, señor, Carolina hace diez meses que se fue a vivir a España. * Las coartadas de las coartadas: En el caso anterior, ella aparece a las siete y cuarto de la mañana. -¡Se puede saber dónde puta estabas, atorranta de mierda! -¡Eeeeh, cheee, pará la mano!¡Te dije que me iba a lo de Caro! -¡No me jodas, forra de mierda, que llamé y me atendió la vieja diciéndome que hace diez meses se fue a España! -¡Aaaaah, con razón esta pelotuda no me atendía!¡Nueve horas tocándole el timbre! * La quemazón de naves: Ella, hasta el final, buscará negar todo. Típico diálogo de desenlace: -Te quiero preguntar algo, Elsa. -Sí, decime. -¿Quién es Rodrigo? -Eeeh... Aggg... ¿Palacio?¿No es un jugador? -No te hagás la idiota, por un tal Rodrigo Perenguetti te pregunto. -No, che, no me suena (pone cara de revisar su vida de los últimos quince años). No, no, ningún Rodrigo. -Te vieron con él. -¡Aaaah, Rodrigo, sí, es el muchacho que me está ayudando con el... con el... tema de la pintura. -¿De la pintura de qué, si a la casa la pintamos hace tres meses? -Eeeh... del auto... la pintura del auto. -El auto es cero, ¿qué pasa con la pintura? -Para que no se raye. Él le reza al auto y no se raya. -Escuchame, Elsa, no me tomés por pelotudo. Los vieron salir. -¿Salir en qué sentido? Porque por ahí alguien nos vio y pensó mal, tomamos un café una vez, creo, y nada más. -Vení, mirá lo que me mandaron al correo. Es una foto tomada con un celular en una habitación, o en un telo, ¿ves? El que está atrás se ve que es Rodrigo, y la que está en cuatro, ¿me podés decir quién es?¡Sos vos, hija de puta, me mentiste como a un idiota! -(Se acerca al monitor) ¡No te miento, boludo! A ver... Aah... sí... Vení. Ampliá la imagen y fijate, allá en el fondo, ¿ves las dos tacitas de café en la mesita de luz? http://www.angaunoticias.com.ar/variete/624-corneta.html

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