kapa09
Usuario (Guatemala)
¡MI PAREJA NO ME ENTIENDE EN NADA! (sólo para mujeres) Cada vez que hablamos corremos el riesgo de ser mal interpretadas e incomprendidas. La interpretación más común que hacen los hombres cada vez que las mujeres hablamos es que somos muy complicadas. Las mujeres no somos complicadas, somos sofisticadas, y quiero demostrártelo a través de un ejemplo sencillo. Hay cremas que son de limpieza, otras desmaquillantes y otras tonificantes; pero a su vez existen cremas que reúnen a todas en una sola. Yo me pregunto; ¿es más complicado usar una sola o usar las tres por separado? Si tenés una crema para cada cosa, ¿no es más complicado pedir que una sola tenga todo? La persona complicada no es la que tiene muchas cremas, sino la que cree que con una va a lograr el milagro. La que usa muchas, es una mujer sofisticada. Las mujeres tendemos a usar técnicas de comunicación que aparentemente complican la vida de los demás y la nuestra. Técnicas que usamos las mujeres. a ‘Subite, sentate y agarrate.’Las mujeres siempre necesitamos expresarnos. Cuando las mujeres empezamos a hablar no tenemos marcha atrás, en cambio, los hombres se asfixian con sus propias palabras. Hay mujeres a las que le dan pie para hablar y expresan todo. Si las mujeres no hablamos, explotamos. b Técnica del taladro Hay mujeres que repiten las mismas cosas muchísimas veces a los hijos, al marido. Son esas mujeres que están todo el día preguntándoles a sus hijos si hicieron la tarea y al marido si pagó los impuestos. c Técnica de la ambigüedad Las mujeres somos narrativas; nos gusta practicar lo que vamos a decir para encontrar las palabras correctas, para no equivocarnos. Ensayamos en qué parte sonreír, en qué partes hablar más suave, etc. Vivimos editando y nunca vamos al grano. A las mujeres nos gusta narrar, no podemos contar la situación concreta. Para los hombres no hay nada peor que la ambigüedad. Si tu marido te está preguntando qué hay para comer, respondele eso; no le digas qué es lo que no hay, porque no le interesa. Y no esque no le interesa porque no te quiere; sino porque quiere ir al grano. d Técnica de la verdad manipulada Cuando vos tenés la razón de algo, tenés una verdad; y a esa verdad le agregás emociones. Entonces esa verdad deja de ser neutral. Si no aprendés a manejar la verdad que tenés, esa verdad pierde autoridad. Si sabés que tu marido llegó tarde; y le decís ‘llegaste tarde’, eso es una verdad. Pero si le decís: ‘los chicos te estuvieron esperando, los tenías que ver pobrecitos, los tres sentados alrededor de la mesa.’ Ahí hay una verdad que perdió autoridad porque le agregaste una carga emocional. Tendrías que haber ido al grano. Muchas veces las mujeres ‘usamos’ a los hijos para hacer que nuestro marido sienta culpa. La vida de pareja no es de esclavitud, es de libertad. Si estás viviendo en esclavitud es porque todavía no abriste los ojos para ver la realidad. Nos han enseñado que la vida matrimonial es un equipo. La pareja es una unidad. La diferencia entre el café solo, la leche sola y el café con leche está en el sabor. Así es una pareja. Una pareja no es un equipo, porque en un equipo cada persona tiene una función diferente y no se pueden salir de ella. La pareja es como una unidad donde ambos hacen diferentes funciones, de acuerdo al momento que se vive. La iglesia y la sociedad se encargaron de decir que hay roles rígidos en la pareja; como que la mujer tiene que estar dentro de la barca y el hombre trabaja fuera de ella; la mujer tiene que cuidar y el hombre proveer. En la pareja si vos crecés, tu pareja crece, porque vos creciste. Unidad es que si yo pienso cómo crecer, mi pareja también eleva su nivel. Si vos decís: ‘mi pareja no me tiene en cuenta’, es que todavía están funcionando como equipo, donde cada uno tiene roles estereotipados y mundos separados. La unidad es un concepto fundamental para entender el proyecto de pareja. Si con tu pareja funcionan como equipo, van a funcionar más o menos bien, pero si se atreven a subir a un nivel mayor de unidad, van a crecer para lograr poner lo mejor de cada uno, y funcionar de la mejor manera. En la unidad no hay roles rígidos. Para llegar a la unidad y dejar de ser equipo hay que aplicar ciertos principios: 1 Debo poner fecha a las conversaciones difíciles: Esto sirve para hablar con tu ex pareja, con tu mamá, con tus hijos, etc. Cada vez que tengas que tratar con alguien un tema difícil poné fecha. Hay mujeres que quieren hablar en el momento en el que están pasando las cosas; pero para qué, si ninguna de las dos personas está preparada. No hablar en el momento no es evadirse, sino que es dar lugar de importancia para tratar un tema específico. 2 Debo preguntarme internamente por qué estoy enojada realmente: A veces discutimos por dinero; pero en realidad nuestro enojo pasa por otro lado. Discutimos por nuestros hijos, aunque en realidad la discusión no tiene nada que ver con ellos. Si estoy discutiendo con mis hijos, tengo que saber si estoy enojada por lo que estoy discutiendo, o en realidad estoy enojada por algo a lo que no me atrevo a ponerle nombre. Tengo que ponerle nombre al enojo que tengo. 3 Debo preguntarme, ‘¿Vale la pena pelear por esto?’: Peleamos por cosas que no vale la pena discutir, pero lo hacemos porque tenemos el hábito de la discusión, de la pelea. Preguntate si vale la pena pelear con esa persona que en algún momento elegiste en tu vida para hacer un proyecto maravilloso. 4 Debo preguntarme, ‘¿Cómo podemos beneficiarnos los dos?: En una unidad ambos se benefician. Cuando estamos en una situación difícil pensamos en ganadores y en perdedores. En una pareja no es cuestión que uno gane o pierda el otro, sino que se trata de deseos y necesidades satisfechas. 5 En una pareja unida se presenta un solo frente: Cuando estás en desacuerdo con tu pareja tienen que lograr pararse en un punto común. Si te parás en un punto, de ahí pueden salir muchos más. Atrevete a subir al nivel de la unidad en tu familia. El nivel en el que no hay hombre y mujer, no hay tareas específicas, no somos un equipo, sino que todos hacemos de todo. En tu casa no tiene que haber perdedores, todos ganan. Si hay unidad, y uno suelta su potencial, ese potencial se suelta en todos. El amor es una decisión; vos podés decidir volver a amar a tu pareja. El amor no es solo un sentimiento, es también una decisión. Es decidir que las cosas van a cambiar, que la pareja va a funcionar como una unidad y no como un equipo. Es decidir que algo maravilloso ocurra. Decidí amar. Si todavía estás en pareja, decidí volver a amar, porque si estás en tiempo de amores, estás lista para el pacto, para que ocurra algo nuevo. ¿Qué anhelás de tu pareja? ¿Qué cosas te gustaría vivir? Todas las mujeres tenemos capacidad para el amor. No tengas miedo esto es un proceso; la vida de pareja es un proceso que está por venir. Lo que has hecho con tu pareja no es tiempo perdido, ni desperdiciado, porque si le diste algo a él, también te lo estabas dando a vos. No te reproches lo bueno que hiciste, porque también lo hiciste por vos. Si perdonaste a tu pareja, fue bueno para los dos, porque optaste por no acumular odio. No tengas pena por los años que entregaste, porque los entregaste para vos, en tu tiempo de crecimiento. Todo lo que hiciste por el otro, también lo hiciste por vos, y eso es parte de la unidad. Empezá a ver lo que ganaste. Fuente: http://www.alejandrastamateas.com
HOMBRES LIGHT(sólo para mujeres) Características del hombre Light: No se comprometen: Ni con los hijos, ni como amigos, ni con los hijos, ni con el trabajo. Son Hombres a los que les cuesta comprometerse espiritualmente. No tienen convicciones: Sus opiniones van cambiando minuto a minuto porque no tienen creencias firmes. Son opinólogos: Parecen expertos. Siempre tienen una respuesta para cada situación. Viven bajo la ley del mínimo esfuerzo: Se lavan las manos en cualquier oportunidad. Son hombres superficiales: Sólo reciben información de la televisión. Por ejemplo, si en una reunión se está tratando un tema profundo, él sale con un chiste para distraer la atención, ya que no puede opinar por la falta de información. Su objetivo es que: Nadie lo moleste, nadie lo exija porque busca la comodidad. Su pensamiento es negativo: Piensan… ‘Si todo está mal; ¿qué sentido tiene que yo haga algo?’ Son faltos de motivación: Mucha lamentación pero poco esfuerzo. Tienen una existencia vacía: Son hombres que no tienen proyectos. Son hombres mediocres. Estos hombres no tuvieron un modelo de identificación; no se han identificado con ningún hombre, no han buscado mentores, ni un hombre a quien imitar. Generalmente este tipo de hombres han tenido padres depresivos, ausentes, o violentos. Como no tiene con quién identificarse, tiene una vida sin destino. ¿Qué hacer si estamos al lado de un hombre light? No tenés que ser la mamá: Cuando te casaste lo hiciste para tener un esposo. Hay mujeres que su esposo es el hijo mayor. Dejalo que él cumpla con su rol de padre. Tenés que caer en la cuenta de que estás al lado de un hombre adulto; para que el también sé de cuenta de eso. No le atribuyas a las conductas de ese hombre, un sentido que no posee: Si tu marido nunca trabajó es porque no le gusta trabajar; no le busques otra explicación. Al hombre Light no le gusta trabajar, porque implica compromiso. No te eches la culpa por lo que ese hombre Light no hace: Si a tu marido le cuesta comunicarse no es tu culpa. Si tu marido no trabaja, el que tiene un problema es él, no vos. ¡Tenés que tener en claro qué querés en la vida!, para dejar de tapar los baches de los demás, y encaminarte hacia lo que Dios quiere para tu vida. Los hombres Light están necesitando urgentemente un mentor. Todos necesitamos de un mentor, de alguien que alcanzó más que nosotros y nos identificamos. Nunca la esposa o la amiga del hombre light puede ser su mentora. Su mentor tendrá que ser un hombre que lo motive, que lo prepare para la victoria, que lo ayude a romper los techos, y tomar buenas decisiones, entre otras cosas. El mentor va ayudarlo a sacar la fuerza que está escondida en él, porque ese hombre light tiene fuerza, y está escondida, aplastada por sus pensamientos negativos. Si vos querés que ese hombre Light sea movido, tenés que aprender a soltar. Si hasta ahora trataste a ese hombre como una mamá aprendé a soltarlo, desatalo de vos para que pueda atarse a un mentor. Divorciarse emocionalmente de alguien, significa que lo que me diga, o haga alguien, no va a afectarme. Tenés que ver a ese varón Light como un ser humano, con sus conflictos y sus luchas. Hoy descubrimos básicamente cuál es su conflicto a lo que le podemos agregar la historia de su vida. ¡Divorciate emocionalmente de ese hombre Light! Adquirí tu status de mujer madura, y nunca vuelvas atrás, porque largo camino te espera. Soltá a aquellos que tenés que soltar para que maduren. http://www.alejandrastamateas.com
LE TENGO MIEDO A LOS HOMBRES(sólo para mujeres) ¿Cuántas le tienen un poquito de miedo a los hombres? esposos, jefes, hijos, varones, amigos, cualquier hombre que se encuentren por ahí. Miedo: - a que las lastimen. - las hieran. - les griten. - les hagan pasar un mal momento. - que las critiquen. - que las menosprecien. - que vuelvan a sufrir un dolor que sufrieron antes. - que se vuelva a repetir la historia que otros hombres les hicieron vivir. Muchas veces hay mujeres que viven con temor a los hombres. Este mensaje no solamente le va a servir a las que le tienen temor a los hombres, sino para las que tenemos temor a cualquier otra cosa en la vida. El miedo es un ladrón. El miedo siempre te va a robar los sueños. El miedo siempre te va a anular los sueños que hay en tu corazón, porque por el miedo quedamos petrificadas, el miedo no nos permite avanzar. Por eso el miedo, cuando viene a tu vida, siempre viene para robarte, nunca viene para bendecirte. El miedo es un ladrón. Cada vez que le tenés miedo a un hombre, es porque en el fondo tu motivación con esa persona es agradable. Vos querés agradar tanto a ese hombre que le tenés miedo, porque vos decís: si yo hago lo que él dice, yo le voy a agradar, entonces como le voy a agradar no se va a enojar conmigo, entonces en el fondo la motivación tuya es "agradarle", para que no te castigue, o no te grite, o no te insulte, o no te abandone y ahí empieza una relación de miedo. Si yo no quiero agradar a esa persona, a mí esa persona no me va a interesar, pero si yo quiero caerle bien, yo voy a hacer todo un esfuerzo para agradarle, ahí estoy en una relación de miedo. Cada vez que vos te pongas en la mente que tenés que agradarle a alguien, vas a caer bajo la dominación del otro. ¿Por qué? porque vos estás cumpliendo con la imagen que la otra persona quiere ver de vos, y no con la imagen que vos querés ver de vos. Una es la imagen que nosotros queremos mostrarle al mundo, y otra es la imagen que el mundo quiere que tengamos. Cuando una persona te dice: - yo quiero que hagas esto - yo quiero que seas así - yo quiero que hables de esta manera - yo quiero que te transformes en otra mujer Esa persona está queriéndote someter a la imagen que él quiere ver de vos y entonces vos empezás a agradarle para que esa persona se sienta bien y no te castigue o no te rechace. Las mujeres que le tienen miedo a los hombres tienen una enfermedad, ¿saben qué enfermedad es? la "autofobia" ¿qué es la autofobia? la autofobia es el miedo a conocerte a vos misma y agradarte a vos misma. Saben que hay cualquier cantidad de mujeres que tienen miedo de - conocerse íntimamente. - que tienen miedo de pasar tiempo con ellas. - que tienen miedo de darse gustos a sí mismas. - que tienen miedo de agradarse. - que tienen miedo de ser felices. Que cada vez que son felices piensan: “Pero mañana ¿me va a pasar algo malo?”. Dicen: no puede ser que me venga tanta bendición a mí, algo malo me va a pasar mañana. Porque tienen autofobia, ¿de qué están enfermas? de autofobia. Tengo que aprender a "agradarme". Hay mujeres que les resulta peligroso mirarse hacia adentro y complacerse a sí mismas, por eso viven complaciendo a los demás. No está mal complacer a alguien mientras primero vos te puedas complacer a vos. Ahora, si vos siempre le das a los demás y te quedás de lado, es porque hay un poquito de miedo dentro tuyo, de mirarte para adentro, de ver cuáles son tus necesidades, cuáles son tus intereses y qué te hace feliz. Yo hoy te pregunto ¿Qué te hace feliz? tal vez a muchas de ustedes les cueste un ratito contestarme, porque van a tener que buscar en su interior qué es lo que las hace felices, porque hace mucho tiempo que dejaron de pensar en qué es lo que las hace felices, porque viven complaciendo a los demás, para que los demás no se enojen. Vamos a ver las conductas de una mujer que tiene miedo a los hombres. Si te ves identificada no te preocupes porque hay solución. 1. Una mujer que tiene miedo a los hombres es una mujer que -vive huyendo -vive mintiendo Son esas mujeres que realizan una actividad y no le dicen nada al hombre, porque él se puede enojar si sabe que estoy haciendo esto, dicen: ¡No! si él sabe que yo voy a la iglesia ¡ah, no sabes cómo se pone!, yo me escapo no le digo nada, dejo todo preparado, me voy y antes que él vuelva yo ya estoy en casa para que no se entere. O si quiere salir con las amigas, sale con las amigas pero a él le dice que va a hacer un trámite médico, que va a pagar un impuesto, porque si él se entera que yo me voy con mis amigas, dice: “Con éstas locas te vas a ir que te van a llenar la cabeza”. Entonces son mujeres que viven huyendo, viven escapando, son esas mujeres que se compran algo y lo esconden para que el marido no lo vea, y si el marido lo llega a descubrir dicen: No, es para una amiga que cumple años ¿y para eso gastaste plata? no, no, pero me salió baratito. Porque viven escondiendo, escapando. Una mujer que al hombre no le puede decir la verdad de lo que está haciendo es porque le tiene miedo. Si vos a tu pareja no le podés decir la verdad, es porque le tenés miedo porque sino le dirías la verdad, porque todavía él sigue "dominando" tu vida, entonces vos tenés que huir. Si vos no podés decir con toda tranquilidad lo que querés decirle, es porque le tenés miedo y él te maneja y te domina a través de ese miedo. Son mujeres que cuando ese hombre está cerca no se pueden relajar, son mujeres que si están solas están tranquilas, no les duele nada, se ríen, están felices, hacen bromas, pero aparece él y parece que todo el cuerpo se tensiona. Vos no entendés, pero te empieza a doler la espalda, la cintura, empezás a tener todos los males del mundo, te agarra angustia, tristeza, depresión, ganas de llorar, porque apareció él. Cuando él no está sos feliz, cuando él cierra la puerta de la casa y se va, sos la mujer más feliz del mundo parece que sos "libre", pero cuando él vuelve, ya volvés a tensionarte. ¿Conocen mujeres así? 2. Otra de las características de una mujer que le tiene miedo a un hombre : Vive suavizando situaciones, con bromas, con risas, trata de cambiar las frases para que ese hombre no reaccione. Si por ejemplo los hijos dijeron algo y él dice: “¿Qué? ¿qué es lo que dijeron?”, vos decís: No, lo que quiso decir es otra cosa, no le hagas caso; o tratan de hacer un chiste para tapar lo que el otro dijo, o tratan de hacer una broma, o tratan de llevar la paz todo el tiempo, porque tienen miedo al enojo de ese hombre. Son mujeres con miedo. Por eso, si vos te encontrás siempre suavizando situaciones, tratando de decir: mejor no digas esto cuando está él, porque a él no le gusta, no hables de eso porque le hace mal, porque se enoja un poquito, chicos mejor lo hacemos después solos, cuando papá se va, entonces hacemos lo que ustedes quieran, vamos donde quieran, pero a papá no le digamos, porque papá se enoja y entonces aparece la figura del "ogro", y a ese ogro le tiene miedo. 3. Impotencia. – Son esas mujeres que han batallado tanto con ese hombre violento, agresivo, enojado, que han perdido fuerzas y dicen: ya todo lo que haga no sirve para nada. Son mujeres que están viviendo sin energías, ¿conocen mujeres que viven y parece que no viven en realidad? que ya no tienen fuerzas para salir adelante. Mujeres atontadas por el dolor, que ya sufrieron tanto, tanto, tanto, que no tienen fuerzas para nada. Vos le decís: “Vamos a orar, vamos a soltar fe, Dios va a hacer un milagro” y ya no te creen nada, porque están desesperanzadas, porque no tienen energía, son mujeres que viven con miedo y son mujeres que se acostumbraron a verse a sí mismas bajo la luz del menosprecio. Ahora, ninguna de estas tácticas que uses va a terminar con tu miedo. Por eso, por más que lo sigas repitiendo y repitiendo el miedo va a estar ahí. Pero nosotras tenemos que aprender a batallar con el miedo. Decí: “Tengo que aprender a batallar con mis miedos”. No te estoy diciendo que tenés que batallar con la persona que te trae miedo, te estoy diciendo que tenés que aprender a batallar con tus miedos, "mis miedos", tenés que luchar. Acá te voy a soltar una revelación que te va a partir la cabeza, el espíritu, el alma. ¿Cuál es el miedo principal que hay detrás del miedo a un hombre? A quedar sola, a perder, a ser abandonada. ¿Por qué una mujer hace una relación con un hombre al que le tiene miedo? ¿a qué le tiene miedo? Tiene miedo que no la mantenga más, a perder la estima, a la soledad, a la traición, a que los hijos queden solos, sin padre. ¿Quieren recibir una gran revelación? ¿Saben cuál es el miedo que hay detrás del miedo a los hombres? el miedo a la "libertad". Cuando una mujer empieza a sentir el olor de la libertad. ¿Qué es el olor de la libertad? Puedo tomar decisiones por mí misma. Puedo lograr lo que quiero. Puedo ir adonde quiero. No tengo que pedir permiso a nadie Puedo lograr el sueño que hay en mi corazón. Tengo todas las veinticuatro horas del día para hacer lo que quiero. Ese es el olor de la libertad. Hay mujeres que disfrutan ese olor a libertad y dicen: me ha llegado el tiempo de lograr y de conquistar lo que yo siempre quise, y lo disfrutan. Pero hay otras mujeres que les agarra miedo. Por ejemplo: -yo no sé tomar decisiones -yo no sé moverme sola en la vida -yo no sé hacer negocios -yo no puedo estar sola porque me agarra depresión cuando estoy sola. -yo no sé cómo voy a poder criar a mis hijos sola Y ese miedo a la libertad hace que te vuelvas a enganchar en el dolor del enojo, prefiero un hombre que se enoje conmigo, pero que me guíe en el camino de la vida, a tener que guiarme yo por mi cuenta. Mujeres que apenas tienen la posibilidad de ser libres vuelven a engancharse con una personalidad que les trae miedo, porque prefieren soportar el miedo, a la sensación de la libertad, prefieren vivir esclavizadas a alguien que les grite y que las rete, pero que por lo menos está, a sentir que tienen el mundo por delante y que pueden dirigir su vida como quieren. ¿Cuál es el miedo a los hombres en el fondo? el miedo a la libertad. Si usted corre detrás de las personas a las que le tiene miedo tendrá que seguir corriendo toda la vida. ¿Tenés miedo de un simple mortal? yo quiero decirte que todos somos simples mortales ¿Por qué le tenés miedo a ese jefe, a ese marido, a esa pareja? ¿Por qué le tenés miedo a ese hijo, al otro vecino, por qué le tenés miedo a un ladrón? si es un simple mortal. Tal vez estés muy concentrada en ese simple mortal, tal vez tengas tanto miedo, porque en vez de concentrarte en agradar tu vida, estás concentrada en agradarle a un simple mortal para que no te rete, para que no se enoje con vos, para que no te haga pasar un mal momento y tratás de esconder las cosas o de suavizar las situaciones y llega un momento que explotás, llega un momento que ya no das más, llega un momento que tus emociones están tan anestesiadas que ya no sabés cómo arrancar en la vida. Dice David el otro es un simple mortal. ¿A quién vas a enfrentar? vas a enfrentar a esa persona que le tenés miedo y vas a decirle: vos no me podés mandar porque yo tengo autoridad, porque a mí me dijeron que las mujeres ..., sonaste porque eso no sirve de nada y hay muchas mujeres que creen que enfrentar el miedo es eso, es agarrar a la otra persona y cantarle las cuarenta: “Viste, yo tengo autoridad”, se lo dije, se las mandé todas, no me callé nada, lo dejé así de chiquitito. Eso no es enfrentar. Porque el miedo no está en el otro, el miedo está en vos. Lo que tenés que enfrentar es a vos misma, con tus propios miedos. El miedo básico, el miedo que está atrás de esa persona, es miedo a la libertad. Si vos no enfrentás tu miedo a la libertad, siempre vas a volver a someterte a otra persona que pase por el camino de tu vida, porque no te atrevés a vivir en libertad, no te atrevés a oler la fragancia de la libertad y todavía estás oliendo el olor de la esclavitud, el olor del sometimiento que aprendiste desde la infancia . No es que te enfrentes al otro y le cantes las cuarenta y tengas carácter feo y ahora nadie pueda acercarse a vos y vos digas: pero yo tenía ganas de decírselo y se lo dije, eso no es enfrentarse, porque no tenés que enfrentar al otro, tenés que enfrentarte a vos con tus propios miedos. Tenés que tener coraje para enfrentar tu miedo y para no temblar nunca más delante de nadie. Tal vez vivís agradando a los demás pero desagradándote a vos misma o vivís dándole la vida a los demás, pero quitándote vida propia. Dejá de hacer para los demás lo que no hacés por vos, si vas a regalar algo, regalate algo a vos primero. Si vas a dar algo dátelo a vos primero. Si vas a amar a alguien, amate primero, porque si no, todo lo que vas a dar, va a estar fallado. Por eso, querida mujer, hacé cosas buenas pero que no te hagan perder tu estima. Conocí una mujer que me decía: Yo me tengo que acostar con mi marido y tengo que soportar todo lo que él me pide. ¿Qué es lo que te pide? porque si te pide hacer el amor, es lógico, para qué te acostás sino, es lógico y natural. No, no, él me pide que esté con otros hombres que son amigos de él, los trae a casa y yo me tengo que acostar con los tres, tengo que hacer cosas que no me gustan, pero lo quiero agradar porque sino él se enoja, se emborracha y me maltrata y vivo una semana que es un infierno, entonces para no vivir una semana de infierno, yo hago lo que él me pide. Dejá de hacer lo que el otro te pide, que te termina degradando a vos. No tenés por qué hacer algo para agradar a alguien pero que te desagrada a vos. Las mujeres hemos nacido para ganar. Autorrespeto, aprendé a respetarte, porque nos han enseñado a respetar a todo el mundo, pero no nos han enseñado que la primera persona que tenemos que respetar es a nosotras mismas. Decí: “Lo sé, y lo voy a hacer”. En segundo lugar: si usted quiere enfrentar el miedo interno, no piense obsesivamente. Las mujeres tenemos una tendencia a pensar obsesivamente: qué me va a decir, me va a retar, qué va a hablar, qué va a pensar y si llego tarde, y si llego temprano, y si le cuento esto, y si no le digo tal otra cosa y si no me ve en tal lugar y vivimos pensando obsesivamente. El enemigo te pone a pensar obsesivamente lo que va a pasar para que vos no puedas lograr tus sueños. Tenés que aprender a seguir la paz, si algo te trae mucha preocupación, vos hacéle caso al Señor que te dijo: Búsca la paz y síguela. Esto me conflictúa la vida, esto me está trayendo problemas, ¿qué voy a hacer?, no, yo voy detrás de la paz, esto es conflicto, no, yo voy detrás de la paz, esto es problema, no, no es para mí, yo voy detrás de la paz. Mirá, vamos a hacer un negocito y tenemos que invertir, vos vendé tu casa… no, no, no, esto me trae mucha preocupación yo voy a seguir la paz. Y por último. Reconocé todas las mentiras que haya dentro tuyo y confrontálas ¿Qué te da miedo? Aprendé a actuar como una mujer libre. Hay mujeres que todavía no se dieron cuenta que son libres. Si yo te pido que me hagas una lista de cómo es tu día vas a ver la cantidad de cosas que me vas a decir que te tienen atada a algo o a alguien, no sos libre.- Hay gente que está atada a su casa y no puede dejar su casa porque tiene miedo que se la roben, no sos libre. Hay gente que está atada a sus hijos y no los deja ni siquiera crecer porque los ata a ella, a ver si les pasa algo, a ver, lo tengo que llamar por teléfono, no te digo que no los cuides, pero cuando es obsesivo, el enemigo se está metiendo en tu mente y no sos libre, te quiere esclavizar, te quiere atar. Una mujer decía: No, yo hasta que no vengan mis hijos, no puedo salir, no, no, si pasa esto. Entonces te ataste. Hay mujeres que están atadas a sus maridos: no, no, si mi marido no me deja, no si mi marido no me dice, si mi marido no está enterado, si me dice que no, si él no decide, yo no decido. Estás atada a tu marido. ¿A quién estás atada? tenés que aprender a vivir en libertad. La libertad no es libertinaje. No le tengas miedo a la libertad, no te vas a volver loca porque seas libre, no vas a tirar la chancleta porque seas libre. Porque las mujeres dicen: me dijeron que sea libre, me acuesto con cualquiera. Eso no es libertad, eso es más esclavitud. Vos hablás de libertad cuando te vas a esclavizar más: yo ahora salgo con cualquiera me acuesto con el que venga, y vas a terminar en esclavitud porque eso te termina esclavizando, eso nunca te da libertad, vos tenés que saber vivir en libertad, no hay don más precioso que el don de la libertad ¿Por qué vas a volver a la esclavitud si Dios te hizo una mujer para vivir en libertad? Por eso tenés que buscar la libertad, olfatear la libertad, donde hay libertad pisar ese lugar. Vos no podés volver a estados de esclavitud ni económicamente, ni por tener una mejoría económica podés esclavizarte, no te esclavices por tener una mejoría económica: "Ah, si me acuesto con éste, me va a pagar las expensas ". ¿Para qué? para esclavizarte, "Ah, pero si voy con este hombre y hago este negocito, voy a tener para pagar el alquiler". ¿Para qué? para esclavizarte. Naciste para la libertad, para ser libre. Querida mujer, sacate las autofobias, empezá a autorrespetarte, naciste para ser libre. Si le tenés miedo a alguien todavía no pudiste experimentar el placer de la libertad. Todavía estás atada a ese negocio que te vuelve loca, estás tan atada a ese negocio que te olvidaste de disfrutar, ya no disfrutás más. Estás tan atada a ese pensamiento que te olvidaste de reír. Estás tan atada a esa enfermedad que la enfermedad te está manipulando como quiere, porque lo único que hacés, desde que te levantás hasta que te acostás, es pensar en la enfermedad. Estás tan atada a ese pensamiento negativo que sos esclava de ese pensamiento negativo. Aprendé a oler la libertad. Aprendé a experimentar la libertad. Les quiero contar una anécdota. Dice que había una vez, una mujer que se fue a vivir a una cueva en las montañas para estudiar con un maestro. Ella quería aprender todo aquello que se pudiera saber. El maestro le dio un montón de libros y la dejó sola para que pudiera estudiar. Cada mañana el maestro volvía a la cueva para controlar sus progresos, en su mano el maestro llevaba una gruesa caña de madera. Todas las mañanas le hacía a la mujer la misma pregunta: ¿ya has aprendido todo lo que hay que saber?, todas las mañanas la respuesta era la misma: no, no lo he hecho. Entonces el maestro la golpeaba en la cabeza con la caña. La escena se repitió diariamente durante varios meses. Un día el maestro entró en la cueva hizo la pregunta, oyó la respuesta levantó la caña para golpearla pero ella le quitó la caña de las manos, impidiendo el ataque. La mujer miró al maestro, se sintió liviana porque las palizas diarias habían terminado, pero temía el enojo del maestro. Para su sorpresa el maestro sonrió: Felicitaciones, le dijo, te has graduado, ya sabes todo lo que necesitas saber. ¿Cómo es eso, le preguntó la mujer? Has aprendido que nunca vas a aprender todo lo que hay que saber, le contestó, y has aprendido cómo detener el dolor. Quiero que pienses en esa persona a la que le tenés miedo, que tal vez temas entablar una relación en estos días por algo, puede ser una suegra, un suegro, un hijo, una hija, un familiar cercano, lejano, puede ser un jefe, una jefa, un hermano con el que estás peleada hace años, una hermana, no sé quién, pensá quién es esa persona. Dicen que para dejar de tenerle miedo y decir: “Qué me puede hacer un simple mortal”, tenés que imaginarte que un simple mortal va al baño también. Esa persona a la que le tenés miedo es un simple mortal, tenés que aprender “qué puede hacerme un simple mortal”. Tenés que enfrentarlo de una vez por todas, porque si no, vas a seguir sometiéndote a todo el mundo. Y no es gritando y discutiendo, es ir y enfrentar tu propio miedo y decir: ¡Cómo le voy a tener miedo a un simple mortal!, tengo la mejor oportunidad de la vida de tomar las decisiones que yo quiero, de caminar por donde yo quiero, de lograr los sueños que hay en mi corazón. ¡Cómo no voy a aprovechar esta oportunidad!. Acostumbrate a oler el olor de la libertad, a caminar por las calles de la libertad, a caminar por los pensamientos de libertad dentro de tu mente. Todo pensamiento que te esclavice sacálo de tu mente. Toda persona que te esclavice sacála de tu mente. Acostumbrate a preguntarte ¿qué es lo que quiero yo?, ¿qué me agrada a mí? Acostumbrate a mirar para adentro, porque cuando lo hagas, vas a estar en plena libertad para conquistar todos los sueños que tenes. Fuente: www.Alejandrastamateas.com
UN HOMBRE O UNA SOLUCIÓN? (Sólo para mujeres) Hay muchas mujeres que están buscando un hombre que las ame. Son mujeres solteras, o son mujeres divorciadas, o casadas que perdieron la pasión en su matrimonio y están esperando que se reavive la pasión de ese matrimonio. Sueñan o fantasean que algún día van a encontrar a un hombre que las ame y las haga sentirse apasionadas nuevamente. Tal vez seas divorciada y estés buscando al amor de tu vida, porque pensaste que lo habías encontrado en tu primera o en tu segunda pareja, sin embargo no lo encontraste. Quiero que hagas una lista mental, pero que seas verdadera en esta lista, de todos los hombres que en tu vida te amaron y a los que amaste. No descartes a ninguno, los que amaste y te amaron. Yo quiero que me des la versión real, no la oficial, porque las mujeres siempre de la vida y del amor tenemos dos versiones. La real: que es la que nos pasó, y la oficial que es la que le contamos a todo el mundo, pero que no tiene mucho de real. Que pase por tu cabeza la versión real de los hombres que amaste y de los hombres que te amaron. ¿Fuiste amada? ¿Amaste? date un aplauso bien fuerte. Hay dos cosas que quiero decirte que son fundamentales. En primer lugar para encontrar a un hombre que te ame, para poder hacer una nueva relación, tenés que preguntarte si todavía no estás atada a una relación anterior, y esta es un pregunta muy importante porque vos teóricamente me podés decir: "No, ya mi pasado es pasado", pero tal vez todavía te encuentres atada a una relación anterior, y mientras estés atada a esa relación anterior no vas a poder encontrar un hombre que te ame, porque tu mente y tu energía van a estar ocupadas en esa relación anterior. Esa relación anterior puede ser un ex-esposo, un marido que murió, un papá todopoderoso que vos no querés defraudarlo amando a otro hombre que no sea él, o pueden ser hijos y estás tan atada a la opinión de tus hijos que por eso no podés hacer una nueva pareja. Mientras sigas atada a un amor anterior no vas a estar libre para poder hacer entrar a tu vida una nueva pareja. Hay dos actitudes que tiene una mujer que todavía no rompió un vínculo anterior. ¿Cuántas quieren saber si están atadas a un amor anterior? Primero: Auto sabotaje. Tal vez vos sigas conectada con un enlace secreto con esa persona que nadie sabe, solamente lo sabés vos en tu interior. Entonces te autosaboteás y dificultas la relación con cualquier pareja que venga a tu vida. A todas las parejas le encontrás un pero, todas tienen algo malo, todas tienen un detallecito; sin saberlo tal vez te estés saboteando, porque toda la energía que necesitás poner en esa nueva relación la tenés distribuida en un amor anterior, o en una pareja anterior, o en ese papá o en esos hijos. Y esa energía no siempre es positiva, muchas veces es negativa. Si por ejemplo vos con tu ex todavía estás atada por un juicio de divorcio, todavía tenés mucha bronca y querés vengarte, esa energía negativa de la venganza, del juicio, te impide volver a poner esa energía en una nueva pareja. Por eso, hombre que viene, hombre que te viene mal porque algún detalle le encontrás. Y otras de las actitudes de una mujer que está enganchada con un amor anterior son acciones que realiza para seguir manteniendo viva esa unión anterior. ¿Cuáles son esas acciones? - un juicio de divorcio - la mujer viuda que conserva la ropa del marido muerto - cuidan a ese papá enfermo a pesar de que pueden ponerle una enfermera, o puede haber otros hijos que lo cuiden, ella vive cuidándolo y no se separa de ese papá enfermo porque no quiere serle infiel amando a otro hombre - o sobre cuida a los hijos y dice: “Mis hijos me ocupan toda mi vida” para no tener tiempo de formar una nueva pareja. Todas cosas que hacés para seguir siéndole fiel a ese amor y que en tu corazón no haya espacio para nadie más. Yo quiero decirte que si querés encontrar el amor de tu vida, le estoy hablando a las solteras, a las divorciadas y a las viudas, tenés que extirpar el amor anterior. Tengo que extirparme todo amor anterior. ¿Qué tenés que hacer con el amor anterior? "extirparlo". Tengo que agarrar una pinza y sacármelo del corazón. Extirpar. ¿Cómo sé si sigo enganchada? por ejemplo: si te sentís controlada por esa persona porque te hace la vida imposible con tus hijos, por las finanzas, porque él te las sigue manejando, por tu vida social, porque cada vez que vas a un lugar encontrás amigos de esa persona, tal vez porque hablás de esa persona con otros, siempre que estás con otras personas hacés referencia a esa persona, bien o mal, pero hacés referencia, porque está a menudo en tus pensamientos, porque te sigue preocupando la opinión de esa ex-pareja, de ese ex-amor, o de qué me va a decir papá si hago una nueva pareja. Porque tal vez seguís teniendo en tu casa los mismos muebles, la misma cama donde dormías con tu ex, o con el marido muerto, la seguís teniendo en tu casa, en tu habitación, y decís ¿cómo voy a llevar a mi cama, cuando me case, a otro hombre donde me acosté con mi ex o me acosté con mi marido que murió? Tal vez la sensación de enganche venga porque todavía tu ex sigue siendo tu héroe, y vos decís: por más que me trató mal nunca voy a encontrar a un hombre tan dedicado como él para la casa, para los hijos, para lo que sea, y todavía sigue siendo tu "héroe". Tal vez vas a lugares o escuchas música que te recuerda a él, todavía estás enganchada. Tal vez vivís comparando a otros hombres con él, o tal vez intentás imaginar lo que pensaría o diría él, o cada vez que tenés que tomar una decisión estás pensando, qué decisión tomaría él. Si te pasan algunas de éstas cosas, es porque todavía estás enganchada y hasta que no te extirpes ese amor que ya fue, no vas a poder encontrar el amor de tu vida, porque toda tu energía, toda tu fuerza, todos tus pensamientos, toda tu mente, toda tu bronca, odio, o todo tu amor, todavía está volcado en esa persona y no tenés el corazón libre para que venga el amor de tu vida. Por eso, conocés hombres pero ninguno te viene bien, y decís: “no, porque hoy no hay hombres”, y ponés excusas generales que no tienen nada que ver con la realidad. Porque así como hay hombres que son un desastre, hay hombres que son muy buenos y que Dios anhela que vos puedas hacer pareja con ese hombre; pero sin embargo vos te lo prohibís porque seguís enganchada a ese viejo amor. ¿Qué hay que hacer con esos viejos amores? "es hora de extirpar el viejo amor". Segundo: un hombre o una solución. Si estás buscando un amor siempre tenés que preguntarte ¿Yo estoy buscando un hombre o estoy buscando una solución? Yo quiero decirte que a las heridas no hay que taparlas, a las heridas hay que resolverlas. Hay mujeres que lo que están pidiendo es un hombre que venga con el "pan bajo el brazo", en lugar de un hijo que venga con el pan bajo el brazo, pedís un hombre para resolverte todas las heridas y todas las carencias que hay en tu vida. No buscás un hombre, buscás una solución para tu vida, por eso tenés que diferenciar bien. Si hay heridas en tu vida no es que las vas a sanar todas para lograr tener una pareja, sino que tenés que empezar a reconocer cuáles son las heridas que hay en tu vida, porque si no te va a ser más difícil encontrar a un hombre, porque van a ser parejas de cuarta ¿Saben por qué? porque te vas a encontrar vos que tenés una nena herida, con uno que tiene un hombre herido, y entre los dos van a tratar de ver cómo se sanan y van a terminar lastimándose más. Por eso se te hace tan difícil la búsqueda, porque no estás buscando un hombre, estás buscando una solución para tu vida. ¿Tengo que estar sana?, no, tenés que reconocer cuáles son tus heridas para no volver a repetirlas, porque sino vas a volver a reproducir en tu vida lo que tanto te traumó, porque si vos fuiste abandonada y estás esperando que ese hombre no te abandone nunca, el primer acto que vos sientas que es abandono va a ser un caos y una crisis de pareja. “Él se fue a comprar cigarrillos, no va a volver más”, “No va a volver más porque a mí me abandonaron toda la vida” entonces no vuelve más y terminamos con la profecía auto cumplida que es: aquello que yo digo se cumple en mi vida, y ese hombre termina abandonándome, porque yo creo que yo nací para ser abandonada. Entonces no es que vas a ser totalmente sana de tu herida de abandono para conseguir una pareja, porque no podés ser perfecta para conseguir una pareja, pero por lo menos darte cuenta de cuáles son las heridas con las que batallás para entonces no darle a ese hombre el poder para sanar tu herida de abandono. Ese hombre es un hombre, a veces querrá irse, a veces querrá estar con vos, es un hombre. Si vos vas a leer cada situación como un abandono, eso va a traer más herida, más dolor, más pelea, crisis y ruptura de la pareja. Si por ejemplo, vos querés sanar lo que traes de chiquita, porque a vos tus padres no te dieron amor y vos decís: “Voy a buscar un hombre que esté conmigo todo el tiempo”, yo lo único que quiero pastora, es que ese hombre esté las veinticuatro horas a mi servicio, conmigo. Lo vas a terminar ahogando porque le estás pidiendo algo imposible, porque vos querés con él sanar una herida de tu infancia; y vos tenés que buscar un hombre de compañía, pero no un hombre que te cure tus heridas. El único que puede sanar heridas es el Señor, a Él tenés que recurrir. Por eso cuando la tenés clara: a mí me abandonaron. En mi casa hubo maltrato, yo tengo miedo de que me maltraten. Tengo miedo de ser pobre porque en mi casa siempre hubo pobreza. Cuando vos la tenés clara no vas a exigirle al otro lo que el otro no puede darte. Nunca vas a tener autoridad en tu pareja si el pasado tiene poder sobre tu vida. Si todavía decís: mi ex me hirió, entonces todos los hombres son malos, son todos iguales, vos me vas a terminar hiriendo, ese pasado que te dañó, que te hirió, que te hizo mal todavía sigue teniendo poder en el presente, por lo tanto va a arruinar cualquier pareja; porque todavía el pasado tiene poder y vos no podés tomar autoridad en esa nueva relación que querés tener. ¿Y qué tenemos que hacer para encontrar al amor de nuestra vida? tenemos que transformarnos queridas mujeres, en artistas del amor. Uno tiene que ir formando el amor, tiene que hacer del amor una obra de arte. El amor no es sentir amor y ya está. Si una mujer no puede pasar del enamoramiento al amor, si una mujer quiere permanecer toda la vida en la etapa del enamoramiento es una mujer que no ha madurado. Es una mujer que dice: yo quiero que vivamos, le hablo a las casadas, como al principio de nuestra relación, que salíamos al cine, que íbamos a comer, que me traías flores, que me cantabas una canción, que caminábamos bajo la lluvia. Y eso está muy bien y cada tanto se puede volver a recrear, pero si vos no pudiste pasar de la etapa de enamoramiento a una etapa más madura que es la del amor, entonces ahí hay un problema. Tenés que crecer en el amor, le hablo a las casadas, tienen que ser artistas de ese amor, tienen que construir ese amor de distintas maneras, de diversas formas, pero volver a construir ese amor, no el enamoramiento sino el amor. Hay cuatro aspectos que debés ejercitar en tu vida: Las casadas con su pareja y las que no tienen pareja con una posible pareja, con un hombre que conozcas. • Primero: Escuchar. ¿Qué tenemos que hacer? Escuchar; ¿a quién tenés que escuchar? a esa pareja, ya sea tu marido o la que puede llegar a ser tu pareja. Escuchar para entender palabras y significados. Tenés que entender cómo habla, tenés que entender el discurso que sale de su boca, porque a veces las mujeres vamos con una idea a la pareja, tenemos que escuchar qué es lo que el otro habla, identificar el lenguaje que tiene, para ver si es una persona que tiene sueños, para ver si es una persona que tal vez hoy no tenga nada, pero tiene sueños, sabe lo que está diciendo, está centrado. Tenés que aprender a escuchar. • Segundo: Mirar. ¿Qué tenemos que mirar? al otro. Y el otro ¿cómo es?, no cómo quisiéramos que fuera. Tenemos que mirarlo al otro como el otro es, no la fantasía que hay en tu mente: “Voy a encontrar un hombre como mi padre, él tiene que hablar como mi padre, tiene que responderme como mi padre, tiene que ser como mi padre”. ¡No! no, Yo tengo que mirarlo a él, Mario, Julio, Sebastian, Esteban, como es, no como yo quiero que sea, porque ahí viene el gran error de las mujeres: creemos que los vamos a cambiar, “después yo lo amoldo a mi imagen y semejanza”, ese hombre no tiene que ser amoldado a imagen y semejanza tuya. Hay muchas mujeres que se han engañado por esto, porque cuando hablaban con él, cuando lo miraban, no lo estaban mirando a él verdaderamente, estaban mirando lo que ellas querían ver: él es bueno, él me va a querer toda la vida, él va a estar conmigo siempre. Mirabas a través de tu herida, no lo estabas mirando a él, mirabas a través de tu necesidad, él me va a dar lo que yo necesito, no lo estabas mirando a él, y cuando te acercas a un hombre tenés que mirarlo tal cual es. Mirar. • Tercero: Hablar. ¿Para qué hablar? para preguntar lo que querés saber del otro. Hay mujeres que tienen miedo de pedirle información a los hombres ¿Usás viagra o no? Me contaban de una mujer que se casó, no habían tenido nunca sexo, pero ella nunca se atrevía a preguntarle nada con respecto al sexo, porque era muy respetuosa. Se casaron y cuando van de luna de miel el hombre se olvida el viagra y no pasó nada, ella se agarró la cabeza y dijo: ¿Qué me pasó, cómo no pregunté? ella ni enterada, porque hay mujeres que no se atreven a preguntar, hay mujeres que se casan y después saben que el hombre tenía otro matrimonio con otros hijos. ¿Cuántas conocen historias así? Porque no preguntaron, no investigaron. Vos no sos una tontita que ves un hombre y caés desmayada. Vos tenés que mirar, tenés que escuchar, tenés que preguntar. Para eso es el tiempo del conocimiento de una persona: “pero lo único que quieren ahora los hombres es acostarse”, justamente es lo que no vas a hacer, porque tenés que escuchar, mirar y tenés que hablar, y hablar también, no sólo para que él te cuente cosas que vos querés saber, sino para que él no tenga que adivinar lo que vos querés. Las mujeres a veces queremos que los hombres sean adivinos, que tengan la bola de cristal y que sepan cuando estamos bien, cuando estamos mal, qué perfume nos gusta, qué día nos gusta que venga a vernos, qué días no nos gusta que venga a vernos, qué canción nos agrada. Y queremos que el hombre tenga la bola de cristal, por eso tenés que hablar, qué es lo que querés, sino el otro no te va a conocer nunca y cuando no lo haga, vos vas a sentir que es rechazo, que no te quiere, y no es que no te quiere o te rechazó, es que no sabe. Hay maridos, parejas, que no saben, a pesar de que hace quince, veinte años que están casados, qué es lo que te gusta a vos en la vida sexual y te sigue haciendo lo que a vos no te gusta, pero no dijiste nada, porque no te atreves a hablar y él no lo hace de malo, o porque es bruto, es porque no sabe qué es lo que te gusta. No sabe cómo te gusta que te acaricie, no sabe si te gusta que él hable o no hable cuando hacen el amor. Entonces como no hablaste porque te da miedo a hablar, no sabés qué es lo que él quiere, no sabés la historia de su vida y tampoco él sabe lo que vos deseás. Hablar. Por último: Aceptar lo que el otro nos da con un espíritu abierto. Y si eso que nos da es diferente a lo que nosotros imaginábamos, aceptálo como algo bueno, en la medida que no nos perjudique a ninguno de los dos. Tal vez no es lo que yo me imaginaba, es diferente, pero no me perjudica, no me hace daño, no me está lastimando, no lo voy a corregir voy a aceptar eso diferente como algo bueno. Por eso he elegido a ese hombre, no para que sea igual a mí, sino que a pesar de las diferencias igual nos sigamos amando. Aceptá. Coco Chanel dijo: “Encontrar un hombre que te ame no te transforma en una cazadora de hombres, porque si lo cazaste, deja de ser un hombre para transformarse en un zorro y el día de mañana abrirá un agujero y se escapará”. Cuando me dicen: ¡No sabés la cantidad de amigas que tengo, que van a consultar a las brujas, para ver si ese hombre que está con ellas va a dejar a su mujer y va a casarse con ellas y van a ser una pareja feliz!. Esas mujeres están queriendo cazar a un hombre como si fuera un animal, cazarlo a ver si lo tengo para mí. Ir a consultar a una bruja y pagar para que te digan el futuro, eso no va, vos tenés que saber de quién querés escuchar tu futuro. Vos tenés que saber en quién ponés tu vida, a quién vas a escuchar. Vos decís: A ver ¿lo voy a tener conmigo o no? eso va a depender del arte del amor, eso va a depender de cómo amen los dos el amor. No seas una cazadora de hombres. ¡No! “Porque él tiene que venir conmigo, porque se lo voy a sacar a aquella”, y pagás tarotista, brujos, para que te adivinen el futuro. Que tu vida, cada vez que te levantás a la mañana, tenga pasión, estés con alguien que sea apasionante o no, porque vos sos la protagonista de tu vida y aunque los otros no vean nada, vos dentro tuyo sabés que tenés pasión y vas a ir adelante sola o acompañada, pero vas a seguir caminando. Tenés que aprender a amarte, a valorarte y a quererte. Tenés que aprender que el amor se construye, que si ese amor tal vez no te dio todo, hoy se pueda construir, tal vez no de la misma manera como cuando tenías dieciocho años, pero se le puede dar una vuelta nueva, una forma diferente, algo distinta. Quiero que vuelvas a repasar esa lista real de los amores que pasaron por tu vida, de los hombres que te amaron y a quienes amaste, quiero que vuelvas a recorrer esa lista. Quiero decirte que fuiste amada, quiero decirte que amaste, quiero decirte que hoy Dios te dice: Merecés ser amada, te lo mereces, te dice el Señor no renuncies al amor porque te lo merecés. - Sé sabia cuando vayas a mirar - Sé sabia cuando vayas a hablar - Sé sabia cuando vayas a preguntar - Sé sabia cuando vayas a consultar, consultá sólo con Dios porque él tiene tu futuro en sus manos. Hay mujeres que se tienen que desatar, tal vez no sabías que estabas atada a través del amor o del odio o tal vez a través del miedo. Tenés que desatarte de esas acciones que estás haciendo para seguir atada a esa persona de tu pasado, tal vez acciones que para vos son normales, “y, tiene que venir a ver a los chicos”, “todavía tiene la llave de casa”, “él todavía me sigue manejando las cuentas” “todavía sigo pensando en él porque tengo algún perfume” “no me lo puedo sacar de mi vida” espero a alguien que me ame. Hasta que no puedas vaciarte de esa persona no va a poder venir lo nuevo a tu vida y todo lo que encuentres en el camino de la vida va a tener un detalle que no te va a gustar, vas a decir no es para mí, voy a seguir esperando, no, no hay hombres, no, no es lo que yo quiero, no, no es la exigencia que tienen. Cuando te desprendas, vas a poder ver con claridad a quién tenés delante de ti, cuando aprendas a escucharlo, cuando aprendas a hablar, cuando puedas aprender a ver, no lo que vos querés ver, sino lo que es esa persona en realidad, eso viene por sabiduría divina, no viene por consultar a nadie más, no viene por querer cazar a un hombre, por querer tenerlo en tus redes y que no te abandone, las veinticuatro horas del día atendiéndote a vos. Cuando uno conoce el amor sabe que no hay nada más lindo que en el amor, experimentar la libertad, la libertad de uno y la libertad del otro, de: no te controlo y no necesitás controlarme, porque hemos madurado, porque tenemos un amor seguro, porque hemos ido sanando nuestras vidas. Cuando uno aprende a sanarse, cuando uno aprende a no buscar a alguien que te resuelva los conflictos, sino a alguien que te acompañe en el camino de la vida, para que juntos puedan realizar los sueños individuales y los sueños de pareja. Uno no deja de ser uno por ponerse en pareja, si vos querés ahogar al otro, si el otro te ahoga, eso no es una pareja. Una pareja es cuando cada uno tiene libertad para cumplir sus sueños y a la vez juntos tienen sueños y siguen caminando. Sé sabia. Querida mujer es hora de madurar, es hora de pasar la etapa del enamoramiento y llegar al amor, es hora de decir: yo sé que alguien me va a amar porque merezco ser amada, yo no voy a pedir migajas de amor, yo merezco ser amada. Fuente: http://www.alejandrastamateas.com
SI PERDISTE UN SER QUERIDO Y NO TIENES CONSUELO... Siempre hay gente que en los últimos años ha perdido familiares, seres queridos, y los ha perdido de pronto, algo que no esperaban, tal vez no fue a través de una larga enfermedad sino que fue a través de un accidente, de un robo, lo mataron en la calle, tuvo un accidente de auto. Hay mucha gente que no se puede reponer, que tiene muchas preguntas y no tiene las respuestas. Por eso hoy vamos a tratar de dar alguna respuesta, y creo que hay una que es la principal. Ustedes saben que a lo largo de toda nuestra vida los seres humanos podemos sufrir más de cuarenta pérdidas emocionales, por ejemplo: la muerte de un ser querido, que es lo que vamos a estar hablando hoy, la muerte de una mascota, el cambio de domicilio, la graduación, el casarse, el terminar con una adicción, una enfermedad grave que aparece en tu vida, la jubilación, cambios financieros, problemas legales, dejar el hogar. Todo esto nos provoca pérdidas emocionales, perdemos algo bueno o malo y pasamos a otra situación buena o mala pero siempre algo perdemos. Esas pérdidas emocionales nos provocan "pena”. ¿Cuántos sintieron pena alguna vez en su vida?, cada vez que perdés algo, se provoca la pena, y la pena no ha sido muy bien entendida, y no hemos sabido cómo ayudar a otra persona, cuando esa persona se encuentra en una pena. Lo primero que quiero decirte en esta tarde y quiero que te quede bien claro, es que tener pena frente a una pérdida, sentir dolor frente a una pérdida, es normal. Que nadie te juzgue por sentir pena. La pena es el resultado de dos sensaciones que se contradicen entre sí, por ejemplo: el día que falleció mi papá yo tenía diecinueve años, y ese mismo día a mi me pasó algo extraño, que yo me culpaba por sentirlo, hasta que entendí que era algo normal, por un lado decía: murió, ¡qué bueno! no voy a tener que estar esperando nunca más a que él venga, porque yo me acuerdo que todos los días esperaba que él llegara a casa, y que no le haya pasado ningún accidente y cada vez que llegaba, que oía las llaves, que él entraba en casa decía: gracias Señor porque lo trajiste sano, y cuando él murió, lo primero que se me pasó por la mente fue decir: ahora ya no me voy a tener que preocupar más por eso, porque él ya no está, o sea por un lado sentía alivio y por el otro lado, tristeza, dolor y angustia, ya que no lo iba a poder ver más, ya no podría hablar más con él, ya no iba a poder abrazarlo más, nunca más podría darle un beso o que él me diera un beso a mi, esas dos sensaciones, esas dos experiencias se juntaron y es lo que a veces no entendemos de la pena. Por ejemplo: la pérdida de un matrimonio, un divorcio ¿Cuántas se divorciaron? vos te divorciaste y por un lado decís: tengo alivio de que ya no voy a pelearme más, no voy a discutir más, no voy a estar más bajo presión, pero por el otro lado el dolor y la tristeza de tantos años vividos juntos y la inquietud de, ¿qué va a venir de aquí en adelante? o sea esas dos sensaciones se juntan en la pena, alivio y dolor y no tenés que sentirte culpable por sentir ninguna de las dos, se puede sentir alivio y dolor a la misma vez, es natural. La pena está relacionada con el corazón y no con el cerebro, por eso, cada vez que a una persona que pierde algo, que está sufriendo, le queremos dar explicaciones racionales, no le ayudan para nada, decí: no ayudan. Porque la pena no pasa por la cabeza, pasa por el corazón, se siente, y no podemos aliviar la pena de nadie tratando de darle respuestas racionales, el otro puede entender todo claramente, pero la pena sigue estando en el corazón. ¿Y saben cuál es el gran problema? que estamos muy mal preparados para ayudar a una persona que está pasando por dolor, especialmente le hablo a la gente que ha venido de iglesias, que ha estado en iglesias donde le dijeron un montón de frases que ahora vamos a ver. Por ejemplo: desde chiquito, cuando perdías algo, los más grandes te decían: No te sientas mal, no llores, trataban de consolarte con esa frase, entonces ¿qué pensabas por dentro?, que tenías que reprimir el llanto, que tenías que reprimir la emoción, porque llorar frente a la pérdida estaba mal. Otra frase que nos decían era: no importa, ya vas a conseguir otra esposa, se te murió el perrito, la semana que viene te compro otro, o sea había que reemplazar lo perdido, eso no sirve. Otra de las frases era: el tiempo sana las heridas, el tiempo sana todo, y esa es una gran mentira porque el tiempo no sana nada, lo que sana es lo que hagas en ese tiempo, no el tiempo por sí sólo, si vos te sentas a esperar la sanidad, la sanidad no va a venir y el tiempo se va a hacer largo, porque el tiempo no sana heridas sino lo que hagas en ese tiempo de espera es lo que te puede levantar de una pérdida. Otra de las frases es: sé fuerte para los demás, sé fuerte para tus hijos. ¿A cuántas le dijeron eso?, tenés que ser fuerte, vos sos el sostén de la familia y vos en ese momento de dolor, no sabes quienes son los demás, en ese momento existís vos y tu dolor, no podes ser fuerte para nadie, no sirve de nada que alguien diga eso. Otra de las frases es: mantenete ocupado, se te va a pasar, te vas a olvidar. Mantenerse ocupado tampoco soluciona nada, porque vos podes estar ocupado todo el día, pero llega la noche y el vacío, el dolor, la tristeza vuelven a venir a tu vida, porque no estás sanado, está tapado, la ocupación no es mala, es buena pero es simplemente una distracción, pero eso no sana la pena de la pérdida, por eso ninguna de estas frases ayudan, así que no se las digas a nadie. Aunque nos sale naturalmente, nosotros crecimos con esas frases y nos dijeron a nosotros esas frases cuando perdimos un ser querido. Otra frase: yo sé lo que estás sintiendo en este momento porque a mi me pasó exactamente lo mismo, y esa es una gran mentira, porque si a vos se te murió tu mamá y viene otra mujer, que también se le murió la mamá y te dice: yo te entiendo porque pasé por lo mismo, no es lo mismo, porque mi relación con mi mamá no es igual que la relación que ella tenia con su mamá, tal vez mi relación era mala o mi relación era buena, y la relación de ella con la mamá era mala por eso no podemos sentir lo mismo, no podemos saber lo que se siente porque toda relación es única. Decí: toda relación es única. Hay otra gente que para consolarte te cambia el tema, vieron que hay gente que no quiere hablar de la muerte, dice: sí, se fue, partió no puede decir se murió, no puede hablar de la muerte, la tiene como escondida, esas son un montón de frases, o cambia de tema y vos le estás diciendo: estoy destrozada, no doy más, siento que me estoy muriendo que no tengo fuerzas y la persona te dice: no te preocupes él está con el Señor, él ya no sufre más, vos decís y a mi qué me importa ahora eso, yo te estoy hablando de mi sufrimiento, de lo que yo siento, ya sé que él está bien, que ya está en paz, ya sé que no tiene más dolor, pero te estoy hablando de mi sufrimiento, yo estoy triste, yo lo extraño, yo me siento mal, ¿se entiende eso?, ¿Cuántas dijeron esas frases alguna vez?, todas y se nos van a escapar frente a la pérdida, como no sabemos qué hacer se nos van a escapar esas cosas, nos salen naturalmente . Después están los que filosofan y te empiezan a soltar frases armadas, por ejemplo: vos estás vivo y hay que seguir viviendo, estás en medio del baile y hay que bailar, o la otra frase: todo en esta vida tiene un final, o la otra frase: tuvo una vida buena, vivió lo que tenia que vivir, encontrarás a alguien más, o da gracias que lo tuviste unos cuantos años con vos. Lo que nos pasa comúnmente es que al encontrarnos con una persona que ha sufrido una pérdida, la sermoneamos, le tiramos todas estas cosas juntas, ¿se imaginan? una hace mal, todas juntas te destrozan la vida. Sermoneamos en lugar de escuchar y lo que necesita la persona que ha tenido una pérdida, es poder expresar todo su dolor y que alguien solamente escuche, yo quiero decirte que la recuperación del dolor de una pérdida, en parte se da cuando esa persona puede ser escuchada. ¿Cómo nos recuperamos de una pérdida? cualquiera sea. Primero: tengo que saber que la muerte es inevitable. Te va a pasar a vos y a mí. Los dos nos vamos a morir, yo último decí, y depilate porque en el cajón el pelo te sigue creciendo, como cuando te decía tu mamá, siempre tenés que llevar la bombacha limpia, por las dudas que te pase un accidente, de buena onda tu mamá, acá lo mismo, vos siempre depilada porque no sabes el día que te puede venir, porque es inevitable, depiladita, completita entonces estás en el cajón siempre arreglada. Vos tenés que saber que morir es inevitable, todos nos vamos a morir. Tu tiempo para nacer ya fue, ahora nos queda el tiempo para morir y es natural, la muerte nos va a ocurrir a todos, más allá de que la muerte siempre sorprende, especialmente si es una muerte trágica, si es una muerte que se dio de golpe, siempre la muerte sorprende nos da bronca, si encima la muerte fue repentina, es como que te hagan una cirugía sin anestesia. La muerte siempre es como una cirugía en tu vida porque te sacan una parte de tu vida, ese ser que vos amas, que vos querés, pero cuando encima es así, tan sorprendente, es una cirugía que te están haciendo y donde no te pusieron anestesia, vos estabas actuando un libreto de la vida, tenias todo armado de una manera, y de pronto te hacen actuar otro libreto, con un personaje menos en la historia, la adaptación tiene que ser muy grande y ahí es donde empezás a sentir. Los que hemos perdido a un ser querido, sabemos que la sensación es que no vas a poder soportar la vida sin esa persona, ¿a cuántos les pasó eso? O te sentís adormecido cuando te lo dicen, como que no lo podes entender, ¿esto me está pasando a mí? ¿Que a mi se me murió esa persona? ¿Me viene a tocar esto a mí? como un adormecimiento. Aparecen cambios emocionales y una sensación de falta de fuerza y de desgaste, como que no podes enfrentar la vida. Esas son las sensaciones que aparecen, pero quiero decirte que tenés que tener bien en claro, que la muerte es inevitable, venga como venga, a través de un accidente, a través de una enfermedad larga, que fue de golpe, que fue porque mataron a alguien, de alguna manera vamos a morir, pero eso lo tenemos que saber, porque es inevitable. Segundo lugar: no tengo que actuar como si no hubiese pasado nada. Hay muchas personas que dicen: tengo que recuperarme rápido, porque sino, pierdo un montón de gente, la gente no quiere estar conmigo si estoy llorando, no me van a aceptar, qué van a decir, no puedo cargar con este dolor tanto tiempo, y vos tenés que darle permiso a ese dolor, yo no te puedo decir cuánto puede durar el dolor, porque cada persona es diferente, cada relación es única, cada emoción es distinta, por lo tanto no te voy a decir cuánto tiempo va a estar el duelo, pero tiene que ver con que vos puedas estar sano totalmente, no con el apuro de los demás, porque los demás siempre te van a apurar, porque no quieren verte en esa situación, quieren que estés bien para ellos, para no tener que cargar con tu pena, con tu angustia, y con eso que tampoco pueden explicar o pueden resolver. Hay muchos que viven como si ya todo hubiese pasado, pero en realidad la procesión va por dentro. Miren la estrategia que usan algunas mujeres. Pensar en la persona que se murió en términos de todo positivo, eso se llama "divinizar" a la persona que murió, o sea, era bueno, era preciosa, nunca cometió un error, nunca tuvo una pelea, era un santo, era una santa, y divinizan, pero eso nunca te va a ayudar a recuperarte, porque las relaciones no son totalmente positivas o totalmente negativas. Toda relación interpersonal tiene sus altos y sus bajos, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas y hay personas que dicen: no hables mal de los muertos, no hay que hablar mal ni de los muertos ni de los vivos, pero tampoco podes hablar todo bien, porque te estás mintiendo y miren qué interesante, porque cuando una mujer diviniza a la persona que murió, se siente culpable, porque dice él era un santo, era buenísimo, yo era la mala de la película, por eso él se murió antes, porque no me aguantaba más. Tampoco envilezcas a la persona, es lo contrario a divinizar, era malo, un desastre, menos mal que se fue no, no, no, porque en toda relación siempre hay intercambios positivos y negativos y para poder recuperarte de una pérdida tenés que ser honesta con vos misma, no hay nada mejor que ser honesta con uno mismo en todas las relaciones interpersonales.Yo grababa un programa el viernes y hablaba sobre la mentira y decía que hay mujeres que les encanta vivir en medio de la mentira, prefieren la mentira a conocer la verdad, lo único que te puede hacer libre en la vida es conocer la verdad. Saber que la muerte es algo que nos va a pasar a todos. No divinizar ni demonizar a la persona que murió. Saber que tenía cosas buenas y cosas malas. Que hubo momentos que te hirió, que hubo momentos que te hizo feliz y la pasaste bien y a la vez, momentos en la que vos le diste mucha felicidad, y momentos que con vos no lo pasó muy bien. Pero eso pasa en todas las relaciones interpersonales Tercer lugar: me debo preguntar ¿qué me hubiese gustado que fuera diferente? Se murió, no tengo más a esa persona, qué me hubiese gustado, que en esa relación fuera diferente, el núcleo del dolor de la pérdida es lo que dejé pendiente con esa persona, ese es el dolor más grande: ¿Qué quedó pendiente? ¿Qué cosas no le dije? ¿Qué cosas no hice? ¿Qué cosas le grité? ¿Qué cosas me dieron bronca y nunca se lo pude decir? Si nosotros estuviéramos un día todos juntos yo te puedo asegurar que al otro día vamos a decir: sabés las cosas que te hubiera dicho ayer, pero sin embargo hacemos silencio, si en una relación de un día quedan cosas pendientes, cuanto más en una relación afectiva de diez, quince, veinte años. Por eso el núcleo del dolor es lo que quedó pendiente. Lo que me quedó pendiente, lo que queda sin solucionar, y por sobre todas las cosas, tus expectativas que no pudieron hacerse realidad, porque cuando nosotros tenemos una pareja, o nuestros hijos, o una mamá, nosotros armamos un mundo y armamos los sueños alrededor de esa estructura, nuestros sueños propios, y cuando una de esas personas se va, queda como el escenario movido, y nuestras expectativas parece que empiezan a morirse. Yo pensaba que si estaba él, yo contaba con el sueldo de él, y contaba con que mi hijo me ayudara, yo contaba con que si él estaba, entonces yo podría salir a trabajar, y podría seguir estudiando y ahora frente a esta pérdida mis expectativas también están muertas, no sólo se muere el ser querido, sino las expectativas se mueren. Una de las cosas que quedan pendientes es saber a aprender a perdonar, porque se fue, y esa expectativa no se puede cumplir, aprender a perdonar y también aprender a pedir perdón, y hacer ciertas declaraciones, esto se lo recomiendo a las personas que han perdido un ser querido, hacer ciertas declaraciones emocionales importantes. ¿Cuáles son las declaraciones emocionales importantes? Te amé siempre. Sentí que fuiste egoísta conmigo. Te extraño mucho. Nunca te voy a olvidar. Gracias por el tiempo que estuvimos juntos Y poder soltar o decir, te odiaba, te odié toda mi vida, me arruinaste la vida, poder decirlo para sacarlo de adentro, porque si queda adentro te termina enfermando, por eso hay que soltar esas declaraciones, esas cosas que quedaron pendientes, que no le dijiste, ese gracias que tal vez no le pudiste decir, porque se fue y no tuviste tiempo, porque cuando se lo quisiste decir, tal vez ya no te escuchaba, tal vez no se te dio la oportunidad, o no te atreviste, por temor a lo que respondiera. Tenés que buscarte una compañía, alguien, una mujer o un varón que represente a esa persona, que te haga la pata en ese momento, mirá te quiero decir algunas cosas que no son para vos, en realidad son para la persona que se fue, pero necesito sacarlas de adentro mío, y necesito contarte esto que me está pasando, ¿me permitís?, y hay siempre gente puesta por Dios en nuestro camino que nos va a ayudar a recuperarnos. Tal vez a un hijo nunca le dijiste que estabas orgulloso de él y lo podés hacer, tal vez se lo podés decir ahora, porque siempre el dolor más profundo es lo que quedó pendiente, y no puede quedar guardado porque sino te trae culpa, la culpa te enferma, la culpa te ata y no te permite seguir avanzando, hay que soltarlo. ¿Para qué lo vas a soltar?, para estar en paz con tu pasado y poder empezar a mirar otra vez afuera, porque ahora estás encerrado en el dolor, mientras no tengas paz con tu pasado, mientras haya cosas pendientes, vas a estar atado al dolor de tu pasado, y no vas a poder mirar para afuera. ¿Cuánta gente hay que todavía sigue guardando las cosas de la persona que ha muerto?, está bien, tenélo hasta el tiempo que tengas que tenerlo, pero hay un momento donde tenés que empezar a deshacerte de esas cosas para poder empezar a mirar afuera, tal vez hoy digas tengo todo esto, y separo algo, esto lo quiero dar, esto lo voy a guardar, porque no lo puedo dar todavía, mis emociones no me ayudan a darlo, tal vez esto lo voy a dar la semana que viene, y vas separando hasta que va pasando el tiempo, y eso que no podías dar, lo volvés a dividir y decís: esto sí lo puedo dar, esto lo voy a dar la semana que viene y esto lo guardo, y de a poquito te vas a ir desprendiendo de aquellas cosas que todavía te siguen atando al pasado, nunca lo hagas rápido, tenés que aprender a darte tu tiempo. Aprendé a respetarte y a darte tus tiempos. Espero les haya sido de gran ayuda. Para más temas como éstos podés visitar www.mujeresfuertes.com