SI PERDISTE UN SER QUERIDO Y NO TIENES CONSUELO...
Siempre hay gente que en los últimos años ha perdido familiares, seres queridos, y los ha perdido de pronto, algo que no esperaban, tal vez no fue a través de una larga enfermedad sino que fue a través de un accidente, de un robo, lo mataron en la calle, tuvo un accidente de auto. Hay mucha gente que no se puede reponer, que tiene muchas preguntas y no tiene las respuestas. Por eso hoy vamos a tratar de dar alguna respuesta, y creo que hay una que es la principal.
Ustedes saben que a lo largo de toda nuestra vida los seres humanos podemos sufrir más de cuarenta pérdidas emocionales, por ejemplo: la muerte de un ser querido, que es lo que vamos a estar hablando hoy, la muerte de una mascota, el cambio de domicilio, la graduación, el casarse, el terminar con una adicción, una enfermedad grave que aparece en tu vida, la jubilación, cambios financieros, problemas legales, dejar el hogar.
Todo esto nos provoca pérdidas emocionales, perdemos algo bueno o malo y pasamos a otra situación buena o mala pero siempre algo perdemos. Esas pérdidas emocionales nos provocan "pena”. ¿Cuántos sintieron pena alguna vez en su vida?, cada vez que perdés algo, se provoca la pena, y la pena no ha sido muy bien entendida, y no hemos sabido cómo ayudar a otra persona, cuando esa persona se encuentra en una pena.
Lo primero que quiero decirte en esta tarde y quiero que te quede bien claro, es que tener pena frente a una pérdida, sentir dolor frente a una pérdida, es normal.
Que nadie te juzgue por sentir pena.
La pena es el resultado de dos sensaciones que se contradicen entre sí, por ejemplo: el día que falleció mi papá yo tenía diecinueve años, y ese mismo día a mi me pasó algo extraño, que yo me culpaba por sentirlo, hasta que entendí que era algo normal, por un lado decía: murió, ¡qué bueno! no voy a tener que estar esperando nunca más a que él venga, porque yo me acuerdo que todos los días esperaba que él llegara a casa, y que no le haya pasado ningún accidente y cada vez que llegaba, que oía las llaves, que él entraba en casa decía: gracias Señor porque lo trajiste sano, y cuando él murió, lo primero que se me pasó por la mente fue decir: ahora ya no me voy a tener que preocupar más por eso, porque él ya no está, o sea por un lado sentía alivio y por el otro lado, tristeza, dolor y angustia, ya que no lo iba a poder ver más, ya no podría hablar más con él, ya no iba a poder abrazarlo más, nunca más podría darle un beso o que él me diera un beso a mi, esas dos sensaciones, esas dos experiencias se juntaron y es lo que a veces no entendemos de la pena. Por ejemplo: la pérdida de un matrimonio, un divorcio ¿Cuántas se divorciaron? vos te divorciaste y por un lado decís: tengo alivio de que ya no voy a pelearme más, no voy a discutir más, no voy a estar más bajo presión, pero por el otro lado el dolor y la tristeza de tantos años vividos juntos y la inquietud de, ¿qué va a venir de aquí en adelante? o sea esas dos sensaciones se juntan en la pena, alivio y dolor y no tenés que sentirte culpable por sentir ninguna de las dos, se puede sentir alivio y dolor a la misma vez, es natural.
La pena está relacionada con el corazón y no con el cerebro, por eso, cada vez que a una persona que pierde algo, que está sufriendo, le queremos dar explicaciones racionales, no le ayudan para nada, decí: no ayudan. Porque la pena no pasa por la cabeza, pasa por el corazón, se siente, y no podemos aliviar la pena de nadie tratando de darle respuestas racionales, el otro puede entender todo claramente, pero la pena sigue estando en el corazón. ¿Y saben cuál es el gran problema? que estamos muy mal preparados para ayudar a una persona que está pasando por dolor, especialmente le hablo a la gente que ha venido de iglesias, que ha estado en iglesias donde le dijeron un montón de frases que ahora vamos a ver. Por ejemplo: desde chiquito, cuando perdías algo, los más grandes te decían: No te sientas mal, no llores, trataban de consolarte con esa frase, entonces ¿qué pensabas por dentro?, que tenías que reprimir el llanto, que tenías que reprimir la emoción, porque llorar frente a la pérdida estaba mal. Otra frase que nos decían era: no importa, ya vas a conseguir otra esposa, se te murió el perrito, la semana que viene te compro otro, o sea había que reemplazar lo perdido, eso no sirve.
Otra de las frases era: el tiempo sana las heridas, el tiempo sana todo, y esa es una gran mentira porque el tiempo no sana nada, lo que sana es lo que hagas en ese tiempo, no el tiempo por sí sólo, si vos te sentas a esperar la sanidad, la sanidad no va a venir y el tiempo se va a hacer largo, porque el tiempo no sana heridas sino lo que hagas en ese tiempo de espera es lo que te puede levantar de una pérdida.
Otra de las frases es: sé fuerte para los demás, sé fuerte para tus hijos. ¿A cuántas le dijeron eso?, tenés que ser fuerte, vos sos el sostén de la familia y vos en ese momento de dolor, no sabes quienes son los demás, en ese momento existís vos y tu dolor, no podes ser fuerte para nadie, no sirve de nada que alguien diga eso.
Otra de las frases es: mantenete ocupado, se te va a pasar, te vas a olvidar. Mantenerse ocupado tampoco soluciona nada, porque vos podes estar ocupado todo el día, pero llega la noche y el vacío, el dolor, la tristeza vuelven a venir a tu vida, porque no estás sanado, está tapado, la ocupación no es mala, es buena pero es simplemente una distracción, pero eso no sana la pena de la pérdida, por eso ninguna de estas frases ayudan, así que no se las digas a nadie. Aunque nos sale naturalmente, nosotros crecimos con esas frases y nos dijeron a nosotros esas frases cuando perdimos un ser querido.
Otra frase: yo sé lo que estás sintiendo en este momento porque a mi me pasó exactamente lo mismo, y esa es una gran mentira, porque si a vos se te murió tu mamá y viene otra mujer, que también se le murió la mamá y te dice: yo te entiendo porque pasé por lo mismo, no es lo mismo, porque mi relación con mi mamá no es igual que la relación que ella tenia con su mamá, tal vez mi relación era mala o mi relación era buena, y la relación de ella con la mamá era mala por eso no podemos sentir lo mismo, no podemos saber lo que se siente porque toda relación es única. Decí: toda relación es única. Hay otra gente que para consolarte te cambia el tema, vieron que hay gente que no quiere hablar de la muerte, dice: sí, se fue, partió no puede decir se murió, no puede hablar de la muerte, la tiene como escondida, esas son un montón de frases, o cambia de tema y vos le estás diciendo: estoy destrozada, no doy más, siento que me estoy muriendo que no tengo fuerzas y la persona te dice: no te preocupes él está con el Señor, él ya no sufre más, vos decís y a mi qué me importa ahora eso, yo te estoy hablando de mi sufrimiento, de lo que yo siento, ya sé que él está bien, que ya está en paz, ya sé que no tiene más dolor, pero te estoy hablando de mi sufrimiento, yo estoy triste, yo lo extraño, yo me siento mal, ¿se entiende eso?, ¿Cuántas dijeron esas frases alguna vez?, todas y se nos van a escapar frente a la pérdida, como no sabemos qué hacer se nos van a escapar esas cosas, nos salen naturalmente .
Después están los que filosofan y te empiezan a soltar frases armadas, por ejemplo: vos estás vivo y hay que seguir viviendo, estás en medio del baile y hay que bailar, o la otra frase: todo en esta vida tiene un final, o la otra frase: tuvo una vida buena, vivió lo que tenia que vivir, encontrarás a alguien más, o da gracias que lo tuviste unos cuantos años con vos.
Lo que nos pasa comúnmente es que al encontrarnos con una persona que ha sufrido una pérdida, la sermoneamos, le tiramos todas estas cosas juntas, ¿se imaginan? una hace mal, todas juntas te destrozan la vida. Sermoneamos en lugar de escuchar y lo que necesita la persona que ha tenido una pérdida, es poder expresar todo su dolor y que alguien solamente escuche, yo quiero decirte que la recuperación del dolor de una pérdida, en parte se da cuando esa persona puede ser escuchada.
¿Cómo nos recuperamos de una pérdida? cualquiera sea.
Primero: tengo que saber que la muerte es inevitable.
Te va a pasar a vos y a mí. Los dos nos vamos a morir, yo último decí, y depilate porque en el cajón el pelo te sigue creciendo, como cuando te decía tu mamá, siempre tenés que llevar la bombacha limpia, por las dudas que te pase un accidente, de buena onda tu mamá, acá lo mismo, vos siempre depilada porque no sabes el día que te puede venir, porque es inevitable, depiladita, completita entonces estás en el cajón siempre arreglada.
Vos tenés que saber que morir es inevitable, todos nos vamos a morir.
Tu tiempo para nacer ya fue, ahora nos queda el tiempo para morir y es natural, la muerte nos va a ocurrir a todos, más allá de que la muerte siempre sorprende, especialmente si es una muerte trágica, si es una muerte que se dio de golpe, siempre la muerte sorprende nos da bronca, si encima la muerte fue repentina, es como que te hagan una cirugía sin anestesia. La muerte siempre es como una cirugía en tu vida porque te sacan una parte de tu vida, ese ser que vos amas, que vos querés, pero cuando encima es así, tan sorprendente, es una cirugía que te están haciendo y donde no te pusieron anestesia, vos estabas actuando un libreto de la vida, tenias todo armado de una manera, y de pronto te hacen actuar otro libreto, con un personaje menos en la historia, la adaptación tiene que ser muy grande y ahí es donde empezás a sentir.
Los que hemos perdido a un ser querido, sabemos que la sensación es que no vas a poder soportar la vida sin esa persona, ¿a cuántos les pasó eso? O te sentís adormecido cuando te lo dicen, como que no lo podes entender, ¿esto me está pasando a mí? ¿Que a mi se me murió esa persona? ¿Me viene a tocar esto a mí? como un adormecimiento.
Aparecen cambios emocionales y una sensación de falta de fuerza y de desgaste, como que no podes enfrentar la vida.
Esas son las sensaciones que aparecen, pero quiero decirte que tenés que tener bien en claro, que la muerte es inevitable, venga como venga, a través de un accidente, a través de una enfermedad larga, que fue de golpe, que fue porque mataron a alguien, de alguna manera vamos a morir, pero eso lo tenemos que saber, porque es inevitable.
Segundo lugar: no tengo que actuar como si no hubiese pasado nada.
Hay muchas personas que dicen: tengo que recuperarme rápido, porque sino, pierdo un montón de gente, la gente no quiere estar conmigo si estoy llorando, no me van a aceptar, qué van a decir, no puedo cargar con este dolor tanto tiempo, y vos tenés que darle permiso a ese dolor, yo no te puedo decir cuánto puede durar el dolor, porque cada persona es diferente, cada relación es única, cada emoción es distinta, por lo tanto no te voy a decir cuánto tiempo va a estar el duelo, pero tiene que ver con que vos puedas estar sano totalmente, no con el apuro de los demás, porque los demás siempre te van a apurar, porque no quieren verte en esa situación, quieren que estés bien para ellos, para no tener que cargar con tu pena, con tu angustia, y con eso que tampoco pueden explicar o pueden resolver. Hay muchos que viven como si ya todo hubiese pasado, pero en realidad la procesión va por dentro.
Miren la estrategia que usan algunas mujeres. Pensar en la persona que se murió en términos de todo positivo, eso se llama "divinizar" a la persona que murió, o sea, era bueno, era preciosa, nunca cometió un error, nunca tuvo una pelea, era un santo, era una santa, y divinizan, pero eso nunca te va a ayudar a recuperarte, porque las relaciones no son totalmente positivas o totalmente negativas. Toda relación interpersonal tiene sus altos y sus bajos, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas y hay personas que dicen: no hables mal de los muertos, no hay que hablar mal ni de los muertos ni de los vivos, pero tampoco podes hablar todo bien, porque te estás mintiendo y miren qué interesante, porque cuando una mujer diviniza a la persona que murió, se siente culpable, porque dice él era un santo, era buenísimo, yo era la mala de la película, por eso él se murió antes, porque no me aguantaba más.
Tampoco envilezcas a la persona, es lo contrario a divinizar, era malo, un desastre, menos mal que se fue no, no, no, porque en toda relación siempre hay intercambios positivos y negativos y para poder recuperarte de una pérdida tenés que ser honesta con vos misma, no hay nada mejor que ser honesta con uno mismo en todas las relaciones interpersonales.Yo grababa un programa el viernes y hablaba sobre la mentira y decía que hay mujeres que les encanta vivir en medio de la mentira, prefieren la mentira a conocer la verdad, lo único que te puede hacer libre en la vida es conocer la verdad.
Saber que la muerte es algo que nos va a pasar a todos. No divinizar ni demonizar a la persona que murió. Saber que tenía cosas buenas y cosas malas.
Que hubo momentos que te hirió, que hubo momentos que te hizo feliz y la pasaste bien y a la vez, momentos en la que vos le diste mucha felicidad, y momentos que con vos no lo pasó muy bien. Pero eso pasa en todas las relaciones interpersonales
Tercer lugar: me debo preguntar ¿qué me hubiese gustado que fuera diferente?
Se murió, no tengo más a esa persona, qué me hubiese gustado, que en esa relación fuera diferente, el núcleo del dolor de la pérdida es lo que dejé pendiente con esa persona, ese es el dolor más grande: ¿Qué quedó pendiente? ¿Qué cosas no le dije?
¿Qué cosas no hice? ¿Qué cosas le grité? ¿Qué cosas me dieron bronca y nunca se lo pude decir?
Si nosotros estuviéramos un día todos juntos yo te puedo asegurar que al otro día vamos a decir: sabés las cosas que te hubiera dicho ayer, pero sin embargo hacemos silencio, si en una relación de un día quedan cosas pendientes, cuanto más en una relación afectiva de diez, quince, veinte años. Por eso el núcleo del dolor es lo que quedó pendiente. Lo que me quedó pendiente, lo que queda sin solucionar, y por sobre todas las cosas, tus expectativas que no pudieron hacerse realidad, porque cuando nosotros tenemos una pareja, o nuestros hijos, o una mamá, nosotros armamos un mundo y armamos los sueños alrededor de esa estructura, nuestros sueños propios, y cuando una de esas personas se va, queda como el escenario movido, y nuestras expectativas parece que empiezan a morirse.
Yo pensaba que si estaba él, yo contaba con el sueldo de él, y contaba con que mi hijo me ayudara, yo contaba con que si él estaba, entonces yo podría salir a trabajar, y podría seguir estudiando y ahora frente a esta pérdida mis expectativas también están muertas, no sólo se muere el ser querido, sino las expectativas se mueren. Una de las cosas que quedan pendientes es saber a aprender a perdonar, porque se fue, y esa expectativa no se puede cumplir, aprender a perdonar y también aprender a pedir perdón, y hacer ciertas declaraciones, esto se lo recomiendo a las personas que han perdido un ser querido, hacer ciertas declaraciones emocionales importantes. ¿Cuáles son las declaraciones emocionales importantes? Te amé siempre. Sentí que fuiste egoísta conmigo. Te extraño mucho. Nunca te voy a olvidar. Gracias por el tiempo que estuvimos juntos
Y poder soltar o decir, te odiaba, te odié toda mi vida, me arruinaste la vida, poder decirlo para sacarlo de adentro, porque si queda adentro te termina enfermando, por eso hay que soltar esas declaraciones, esas cosas que quedaron pendientes, que no le dijiste, ese gracias que tal vez no le pudiste decir, porque se fue y no tuviste tiempo, porque cuando se lo quisiste decir, tal vez ya no te escuchaba, tal vez no se te dio la oportunidad, o no te atreviste, por temor a lo que respondiera.
Tenés que buscarte una compañía, alguien, una mujer o un varón que represente a esa persona, que te haga la pata en ese momento, mirá te quiero decir algunas cosas que no son para vos, en realidad son para la persona que se fue, pero necesito sacarlas de adentro mío, y necesito contarte esto que me está pasando, ¿me permitís?, y hay siempre gente puesta por Dios en nuestro camino que nos va a ayudar a recuperarnos.
Tal vez a un hijo nunca le dijiste que estabas orgulloso de él y lo podés hacer, tal vez se lo podés decir ahora, porque siempre el dolor más profundo es lo que quedó pendiente, y no puede quedar guardado porque sino te trae culpa, la culpa te enferma, la culpa te ata y no te permite seguir avanzando, hay que soltarlo. ¿Para qué lo vas a soltar?, para estar en paz con tu pasado y poder empezar a mirar otra vez afuera, porque ahora estás encerrado en el dolor, mientras no tengas paz con tu pasado, mientras haya cosas pendientes, vas a estar atado al dolor de tu pasado, y no vas a poder mirar para afuera.
¿Cuánta gente hay que todavía sigue guardando las cosas de la persona que ha muerto?, está bien, tenélo hasta el tiempo que tengas que tenerlo, pero hay un momento donde tenés que empezar a deshacerte de esas cosas para poder empezar a mirar afuera, tal vez hoy digas tengo todo esto, y separo algo, esto lo quiero dar, esto lo voy a guardar, porque no lo puedo dar todavía, mis emociones no me ayudan a darlo, tal vez esto lo voy a dar la semana que viene, y vas separando hasta que va pasando el tiempo, y eso que no podías dar, lo volvés a dividir y decís: esto sí lo puedo dar, esto lo voy a dar la semana que viene y esto lo guardo, y de a poquito te vas a ir desprendiendo de aquellas cosas que todavía te siguen atando al pasado, nunca lo hagas rápido, tenés que aprender a darte tu tiempo. Aprendé a respetarte y a darte tus tiempos.
Espero les haya sido de gran ayuda.
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