juancho281
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Clases de guitarra Por Néstor Sappietro Muchas veces uno busca las razones por las cuales eligió un oficio y no otro. ¿Porqué uno es lo que es y no actor, físico, astrónomo o vendedor de seguros?. El caso que vamos a relatar explica porqué Abel Salinas no fue músico. El padre de Abel estaba empecinado en que su muchacho se haga cargo de algunas de sus frustraciones, y una de ellas era saber tocar la guitarra, pero no así nomás, nada de aprender unos acordes y rascar una zambita, no, nada de eso. El viejo quería que su pibe aprendiera música, a leer música; y para eso tenía que estudiar teoría, solfeo, y por supuesto, pasar por todos los libros de un tal Rodríguez Arenas, uno por año, y además, las escalas cromáticas, en las que los dedos de la mano izquierda corren por el mango de la guitarra arqueándose y estirándose en una veloz carrera ascendente y descendente provocándole calambres insufribles. Para que esto suceda, el dedo pulgar de la mano izquierda debía aferrarse al la parte trasera del mango de manera firme y el meñique prolongarse hasta llegar a lugares muy lejanos para un ser normal. Por otra parte, Abel tenía cinco años y no sabía leer. Entonces memorizaba para los exámenes finales las preguntas y las respuestas. Su madre (una santa) leía: “¿Qué es la música? La música es el arte de combinar los sonidos...” Pleno diciembre, los pibes meta pelota y bici en la calle, y Abel memorizando 50 o 100 preguntas que hablaban de corcheas, fusas, silencios y bemoles... Al fin, la infinita paciencia de la vieja, después de repetirlas mil veces lograba el milagro. La clase era un calvario semanal. Hay que señalar que Abel tenía cierta inclinación a la vagancia a la hora de realizar los ejercicios de digitación y cierta insubordinación en cuanto a la manera correcta de sentarse y tomar el instrumento, pero también habría que contemplar los métodos que utilizaron para encarrilarlo. El profesor de guitarra tenía un indiscutible parecido a Narciso Ibáñez Menta, eran los tiempos de “El hombre que volvió de la muerte”, y cada clase era un capítulo de terror que le tocaba vivir por semana. Todo comenzaba con un rato de solfeo. El solfeo (explicado a lo bestia) consiste en leer en voz alta lo que dice el pentagrama. Por ejemplo: La redonda vale 4, la blanca vale 2, la negra 1 y así sucesivamente fusas, semifusas... Cada una con su tiempo. La cuestión es que el muchachito le daba con el palito al atril descifrando notas y silencios, “Do o o o, Re e, Mi i i i...” Era algo difícil de escuchar. Por ahí le erraba a una nota o se comía un silencio y ¡Zas!, a su costado estallaba un grito desgarrador: “¡No!” Entonces Abel se bloqueaba (venían a su cabeza imágenes del verdadero Ibáñez Menta y no podía separar la ficción de la realidad) Entraba a cometer un error detrás del otro “¡No, no, no!”, bramaba indignado el profesor... Así, a los tropezones llegaba el momento de usar la guitarra. Allí aparecían los vicios de Abel en la forma de tomar el instrumento. Por una cuestión de comodidad colgaba el dedo pulgar de la mano derecha sobre la sexta cuerda. Este proceder poco ortodoxo tenía un costo. Ese palito de solfear (que quedaba en manos del profesor) le golpeaba repetidamente el dedo rebelde. La misma situación se daba con el pulgar de la izquierda que también buscaba descanso colgándose del mango de la guitarra. Abel Salinas asegura, recordando ese trance, que sus dedos tenían autonomía y no podía decidir por ellos, pero como hacía para explicárselo a don Narciso, se burlaría de él con esa risa fantasmal que lo aterrorizaba. Después de la lección del día, con los pulgares algo magullados, cantaban juntos algunas zambas y vidalas, y Abel se ponía rojo de vergüenza cuando era increpado para que levante la voz, sabiendo que ya era la hora en que llegaba la rubiecita que le gustaba (entraba a clase después que él) y estaría afuera escuchando y riéndose del dúo desastroso que formaban. Por fin terminaba la clase, Abelito tomaba sus cosas raudamente, y apenas escuchaba al profesor cuando insistía en que tenía que estudiar al menos dos horas por día. Al salir, bajaba la mirada, para gambetear a la rubia. Cuando cumplió los 12 años y solo le faltaban algunos meses para recibirse de profesor, Abel Salinas abandonó sus clases... Nadie en su casa pudo entender qué le había pasado al nene... Jamás les había hablado de Narciso Ibáñez Menta, ni del palito que golpeaba sus dedos y mucho menos de la rubiecita que entraba a clase detrás de él. De ese tiempo solo arrastra un par de traumas... Nada demasiado importante... Todos creen que es un tipo de alta sensibilidad porque aún hoy, cuando escucha una guitarra, le da por llorar. fuente: http://www.postalesdelsur.net

Evan Willis, sociólogo de la universidad de Rutgers (New Brunswick, NJ), junto con un equipo de especialistas, ha elaborado una lista con los 12 hombres más malos del Mundo. Se ha basado en estudios y estadísticas de la opinión a nivel mundial, y asegura haber hallado una lista exacta de los 12 hombres a los que la gente más teme. El primero en la lista, por supuesto, es Osama Bin Laden. Los otros 11 más malos del Mundo, afirma Evan Willis, son estos (y son malos, malos a rabiar): Un poco de humor para minimizar este mal momento AGUANTE CENTRAL
El hombre que promete dejar de fumar Por Néstor Sappietro Es muy probable que en su cuadra haya uno. Entre sus amigos o entre sus enemigos. Todos conocemos a alguien que promete dejar de fumar, para después faltar a la promesa por razones de fuerza mayor, de fuerza menor, o por falta de fuerza. El tipo no es un mentiroso. Cuando dice que quiere sacarse el vicio de encima lo hace convencido, con fe, y a veces, con una pasión que parece inquebrantable. Uno ya lo conoce, y lo alienta, aunque fue testigo de encarnizadas batallas en las que el faso salió airoso. Nuestro amigo es un habitante de umbrales, lo que lo hace un gran conocedor de los movimientos del barrio, también se lo puede encontrar en los bares de la zona, siempre junto a una ventana. Desde allí contempla la vida, y lo que ve, no lo divierte demasiado, por eso insiste en ponerle una cortina de humo. El hombre se levanta por la mañana, apura un café con leche (porque no es bueno fumar en ayunas), se viste apresuradamente y antes de salir hace un rápido ejercicio de memoria, tanteándose los bolsillos de la camisa y el pantalón. Solo se tranquiliza cuando reconoce el contorno del atado y el encendedor. Entonces sabe que puede partir. Al llegar a la esquina, casi como un ritual, enciende el primer cigarrillo. Nada podrá impedir que lo termine. Ni siquiera el 119 que tiene la impertinencia de aparecer en ese instante. En medio de su culto matinal. Él lo dejará pasar. Aunque el próximo bondi tarde veinte minutos. Aunque llegue tarde al laburo. Esta ceremonia se repite durante todo el día, después del primer mate, del almuerzo, de la cena, de hacer el amor. Sus promesas incumplidas de abandonar el vicio son imposibles de enumerar. Por eso, como toda aspiración de esta columna, vamos a relatar solo algunas particularidades de estos intentos fallidos: Los métodos fueron variando para mantener cierto entusiasmo. En un principio usaba el inicio de una estación, por ejemplo, la primavera. Más o menos un mes antes del 21 de septiembre hacía el anuncio entre amigos y familiares, que en los primeros intentos confiaban en este sujeto y hasta lo ponían como ejemplo de voluntad y entereza. El 22 de septiembre se lo veía nervioso pero seguro. El 23 por la noche, el hombre compra un cigarrillo suelto, “para calmar la ansiedad”, dice. Los cigarrillos sueltos, generalmente, son de la marca más berreta. Por eso piensa, “compro un atado de 10 de los que a mí me gustan, por si me da un ataque de angustia a la madrugada”. Todo esto sucede a escondidas de aquellos amigos y familiares que habían confiado en él, y a los que no podía defraudar. Para el 25 de septiembre ya fuma la misma cantidad que antes, pero a solas. Nuestro amigo se quiebra definitivamente en público el 30 de septiembre. Cuando le preguntan qué pasó con la promesa, contesta que anda muy nervioso, conflictos matrimoniales, problemas en el trabajo. No era un buen momento para dejar el faso. Este episodio se repite en distintas fechas. Su cumpleaños, fin de año, el 29 de febrero, el nacimiento de un hijo. Más tarde, la promesa buscará hechos más insólitos. Cuando me terminen el tratamiento de conductos, cuando salga campeón Central, cuando crezca el producto bruto interno, cuando termine de hacer la parrilla, cuando brote el limonero... Y así se presenta cada tanto, con la misma fe, haciendo un bollo con el atado de cigarrillos y regalando el encendedor. Todos juegan a creerle aunque saben que la suya es una causa casi perdida... Cuando piensa en el futuro, se le ensombrece el rostro. Sabe que en “el barrio de arriba” están terminantemente prohibidos los vicios, y que en el mejor de los casos, con influencias, solo podrá conseguir algún faso para fumar a escondidas. fuente: http://www.postalesdelsur.net
La posicion perfecta en la bicicleta de montaña 1 Tamaño del cuadro Es muy importante que tengas el cuadro adecuado. Si vas andando, en caso de un repentino desmonte de la bici, tenes que poder pararte en el suelo o bajar un pie sin lastimarte. Para eso debes dejar un espacio de 5cm entre el tubo superior y la ingle. Yo prefiero dejar 10cm, lo que me da mas espacio y hace un cuadro mas chico, mas maniobrable y liviano. Para medirlo ponete las zapatillas para rodar, parado con la bici entre las piernas. Los cuadros con un inclinación en el tubo horizontal te pueden dar mas espacio todavia. 2 Altura del asiento Medí la distancia de suelo a la ingle por el lado interno de la pierna cuando estas descalzo. Esa distancia multiplicala por 0.883 El resultado es la distancia del tope del asiento al centro de la caja pedalera medida en linea al tubo vertical. La fórmula, en general, funciona bien, pero puede variar si tenes zapatillas muy altas o piernas cortas/largas en proporción a tu altura. Si tu cadera se inclina a cada lado cuando pedaleas, indica que el asiento esta muy alto y debes bajarlo. En la parte mas baja de la pedaleada, debes mantener la pierna un poco flexionada, lo suficiente para absorver un impacto. Por ejemplo tener un ángulo de 150 a 160 grados (180 es cuando la pierna esta derecha) medido detras de la rodilla cuando la palanca esta en linea con el tubo vertical y el pedal esta paralelo al suelo. 3 Posición del asiento Sirve para posicionarte respecto a los pedales. !IMPORTANTE! No ajustes la posición del asiento para llegar al manillar. Ubica la bici en un rodillo de entrenamiento o de manera que te puedas sentar y no caerte. Subite a la bicicleta con la zapatillas para rodar sentado en el centro del asiento. Enganchate en los pedales y pone las palancas horizontales. Si colgás un hilo con un peso desde la punta de la rodilla delantera, el hilo debe pasar por final de la palanca. Esa es el punto neutral o 0. Esa posicion trabaja bien para la mayoria. Si te gusta pedalear con mucha carga y poca cadencia podes posicionar la rodila 6cm atras del 0 para tener un extra de fuerza. En cambio si preferis pedalear con buena cadencia, la posición 0 funciona bien. Mientras estas andando podes ajustar esta distancia simplemente sentándote mas adelante/atras en el asiento. Yo prefiero usar un posicion 4cm atras, esta posición me permite moverme hacia adelante en las trepadas y volver en la partes planas. 4 Angulo del asiento Apoyá una regla en el asiento para medir el ángulo respecto al suelo. Acordate de tener la bicicleta bien parada en el suelo, podes ponerla cerca del marco de una ventana para comparar con una linea horizontal. El asiento horizontal anda bien para la ruta. Pero para mountin bike, prefiero una leve inclinacion de la punta del asiento hacia abajo de 1 o 2 grados. Esto te ayuda a disminuir la presion en la ingle y ayudar a moverte hacia adelante/atras en el asiento. No inclines demasiado porque podes cargar demasiado lo brazos o resbalar hacia adelante. NUNCA apuntes el asiento hacia arriba!! 5 Posición del pie en el pedal Ubicá el enganche del pedal para que la parte mas ancha del pie quede sobre el eje del pedal o a lo sumo 5mm adelante. Prefiero los pedales que dejan mover el pie unos grados antes de desenganchar. Lo que permite que el pie tome una posición natural. Ajusta el ángulo del enganche de manera que el talón pueda ir la misma distancia hacia la derecha e izquierda antes de encontrar el punto donde se desengancha. Hace varias pruebas pedaleando en un rodillo, enganchándote hacia adentro y afuera. 6 Largo de la palanca En general los mountain bikers se benefician con palancas largas. Para una potencia óptima de pedaleo deberias usar 175mm salvo los riders de altura menor a 170cm Para ellos o cuando el cuadro es muy chico se usan las palancas de 170mm El largo esta grabado en la parte de atras de cada palanca. 7 Dimensiones de cockpit cockpit: el espacio entre en manillar y el asiento donde te podes mover mientras rodás. Debe haber el espacio suficiente para que puedas moverte con soltura. Cuando la bici esta trepando y estas parado en los pedales debe haber al menos 3cm de distancia entre el manillar y la rodilla cuando esta en la posición mas alta del pedaleo. Yo prefiero usar una distacia de 5cm al manillar que me permite mayor movilidad. Si usas una distancia menor corres peligro de golpearte. Podes corregir la distancia cambiando el stem. Aunque el manillar debe quedar a una distancia que te permita estirar los brazos y mover el cuerpo atras del asiento, que es una posición necesaria en la bajadas muy pronunciadas. 8 Altura del manillar y stem Cuando ruedes con los codos flexionados debes tener una ángulo de 45 grados De esta posición podes inclinarte para abajo para una posición mas aerodinámica a altas velocidades Y podés inclinarte para atras para sacar peso de la rueda delantera, para pasar obstáculos o poner mas peso en la rueda trasera para mayor tracción 9 Ancho y Forma del manillar La mayoria de los manillares planos tiene un curva hacia atras de 3 grados. Yo uso el que me permite una posicion natural de la muñecas. El ancho del manillar debe permitir un agarre de ancho de hombros o un poquito mas. Los manillares de 2 niveles que se usan en las bicicletas de descenso, ahora se extendieron a las demas bicicletas, tienen un levantamiento hacia arriba y son de 2cm a 10cm mas anchos que los planos. Esto te da mayor estabilidad, mas control en los giros y una posición mas erguida. Esto ayuda a los descendistas y es mas cómodo para las salidas de recreación. Para competicion en mountain bike recomiendo los planos. El manillar mas angosto permite girar mas rápido y pasar por lugares angostos como entre árboles sin problema. Tambien es mejor para escalar. Ademas cuando estas en una parte plana el manillar plano permite que bajes mas el cuerpo a una posicion mas aerodinámica. 10 Posición de los cuernos Si los usas deben estar en una posición tal que la muñeca este derecha cuando estas parado en los pedales. Esto te permite aplicar la máxima potencia cuando subis parado que es donde los cuernitos son mas útiles 11 Posición de las manijas de freno Ubicá las manijas de manera que no se quiebre la muñeca cuando los estas apretando. La posición que mas necesitas de los frenos es cuando estás en una descenso pronunciado, parado atras del asiento. Yo recomiendo ubicarlos para que en esa posición sean comodos. Si los ubicas para una agarre perfecto cuando estas sentado en el asiento, te van resultar incomodos en los descensos o cuando estes parado en los pedales.

No se ustedes pero yo estoy cansado de escuchar en todos lados sobre la efredina entonces me puse a averiguar que era Efedrina: sustancia de origen vegetal que contribuye a la dilatación de las vías respiratorias y tiene propiedades estimulantes. Efedrina La efedrina es una amina simpaticomimética de origen vegetal, principio activo aislado originalmente de Ephedra vulgaris, conocida en extremo oriente como Ma huang, hierba ampliamente utilizada en la medicina tradicional china. Este alcaloide también puede encontrarse en Sida cordifolia, pero en menor concentración. Química La molécula de la efedrina fue originalmente el precursor químico para la síntesis de la anfetamina. Se trata de un compuesto quiral, por lo que puede presentar configuración de isómero óptico levógiro (levo-efedrina) o dextrógiro (dextro-efedrina). La efedrina presente como alcaloide en las especies vegetales es normalmente una mezcla racémica equimolar de ambos estereoisómeros. Sin embargo, cuando se utiliza en forma sintética en la medicina contemporánea, el término efedrina alude al isómero óptico levógiro, es decir, se refiere a la levo-efedrina. En este artículo adoptaremos esa definición. Por su parte, el isómero óptico dextrógiro (dextro-efedrina) se conoce con el nombre de pseudoefedrina. La efedrina muestra mayor afinidad, respecto de la pseudoefedrina, hacia los receptores de adrenalina y noradrenalina a nivel del sistema nervioso central. Por lo que la efedrina tiene acción psicoestimulante, mientras que en la pseudoefedrina estos efectos son clínicamente poco significativos. Farmacología La efedrina, es un agonista adrenérgico (directo e indirecto), muy activo sobre los receptores del sistema nervioso simpático, pero relativamente poco potente como estimulante del sistema nervioso central. Esto se debe a la limitada destreza de la molécula para atravesar la barrera hematoencefálica, en relación con otros compuestos similares como la anfetamina. Acción terapéutica Es un broncodilatador adrenérgico, vasopresor. Estimula los receptores beta-2 adrenérgicos en los pulmones para relajar el músculo liso bronquial; alivia el broncoespasmo, aumenta la capacidad respiratoria, disminuye el volumen residual y reduce la resistencia de las vías aéreas. Puede también inhibir la liberación de histamina inducida por antígenos. Como vasopresor actúa en los receptores beta-1 adrenérgicos en el corazón y aumenta la fuerza de contracción mediante un efecto inotrópico positivo en el miocardio. Esta acción aumenta el gasto cardíaco y eleva la presión arterial sistólica y, habitualmente, la diastólica. Actúa sobre los receptores alfa adrenérgicos de los vasos sanguíneos de la mucosa nasal; produce vasoconstricción, lo que origina descongestión nasal. Estimula la corteza cerebral y los centros subcorticales, y muestra sus efectos en la narcolepsia y estados depresivos, aunque estos usos están acotados por la excesiva activación simpaticomimética periférica que produce la efedrina, respecto de otros estimulantes más selectivos sobre el sistema nervioso central. Uso medicinal La efedrina se absorbe en forma rápida luego de su administración oral, intramuscular o subcutánea. Se metaboliza en el hígado y se elimina por vía renal. En su forma parenteral está indicada para contrarrestar los efectos hipotensores de la anestesia raquídea o de otros tipos de anestesia por conducción no tópica y la hipotensión aguda. Por vía oral, para rinitis vasomotora, sinusitis aguda, fiebre del heno, congestión sinusal. Como estimulante del SNC, en el tratamiento de la narcolepsia y estados depresivos. Finalmente, como coadyuvante en la terapéutica de la urticaria. La dosis mínima activa en adultos ronda los 15 mg (oral). El rango usual de dosis terapéutica es de 25 a 50 mg. La misma puede repetirse a intervalos de 3 o 4 h de ser necesario. La dosis diaria total no debería superar los 150 mg/día. Reacciones adversas que requieren atención médica, de manifestarse: cianosis, dolor en el pecho, convulsiones, fiebre, taquicardia, cefaleas, alucinaciones, hipertensión, náuseas o vómitos, ansiedad, nerviosismo, dilatación de pupilas (midriasis) o visión borrosa no habituales, debilidad severa o temblores. Generalmente se evita tomar la medicación antes de acostarse, para disminuir la posibilidad de insomnio. Si se administra durante el alumbramiento puede producir aceleración de la frecuencia cardíaca fetal. La alcalinización de la orina producida por antiácidos, los citratos o el bicarbonato sódico disminuyen la excreción urinaria de efedrina, por lo que induce un aumento en sus niveles de concentración plasmática. Los estimulantes del SNC pueden originar estimulación aditiva. Abuso El abuso de esta droga es sumamente frecuente, sobre todo entre la población adolescente y, en particular, en los estudiantes, que la utilizan por sus propiedades estimulantes en época de exámenes. Entre los efectos más buscados, se encuentran la verborragia, y la claridad mental, así como también la supresión de la sensación de cansancio. Los efectos reforzadores se prolongan por un lapso de una a dos horas, dependiendo del metabolismo del sujeto, y en algunos casos son seguidos por síntomas de agitación, sensación de nerviosismo, y temblores, pudiendo dar lugar a cuadros de tipo panicoso (por lo general, leves). Estas reacciones, en caso de producirse, pueden persistir durante algunas horas, hasta que parte importante de la droga sea eliminada del sistema. La dosis dependerá de la masa corporal del sujeto. Ephedra fragilis, arbusto del que se extrae la Efedrina fuente: wikipedia,infojardin