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Primer post: 9 mar 2011Último post: 19 feb 2012
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El Demonio de Los Explosivos en Minería
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/19/2012

Los Explosivos en Minería Hay muchos tipos explosivos que se utilizan en este mundo... Tanto para la paz como para la guerra. No hablaré aquí de la conocida pólvora negra, tal vez el primer explosivo desarrollado como tal por los humanos. Ni de los explosivos nucleares, tal vez los más terribles. Me referiré a los "demonizados" explosivos utilizados en minería. Definamos explosivo: Se denomina explosivo a toda sustancia que por alguna causa externa (roce, calor, percusión, etc) se transforma en gases; liberando calor, presión o radiación en un tiempo muy breve. (http://es.wikipedia.org/wiki/Explosivo). Ellos pueden clasificarse de distintas maneras, siendo una de ellas su sensibilidad: Explosivos Primarios: Son aquellas sustancias que requieren cantidades ínfimas de energía para activarse. Son de gran peligrosidad y generalmente se utilizan flegmatizados (insensibilizados). Su potencia es modesta en comparación con los demás grupos. Ejemplo, los fulminantes de la munición para armas de fuego. Explosivos Secundarios: Responden , con energías de activación intermedias aunque no estrictamente homogéneas. Las potencias son muy altas, encontrándose en el orden de los GW. Ejemplos, nitroglicerina (usada más como dinamita), TNT, nitrocelulosa (pólvora sin humo, para armas de fuego), Explosivos Terciarios: Familia constituida casi en unanimidad por ANFOS (NAFOS en castellano). O sea, nitrato de amonio/fuelóleo). El nitrato de amonio es conocido y utilizado como fertilizante, y lo que se llama aquí "fuelóleo", es simplemente algo como el gasoil para nosotros. El ANFO es conocido por su enorme insensibilidad, con una ventaja adicional de seguridad: Se transportan los componentes por separado (ninguno es explosivo de por sí) y se mezclan minutos antes que se utilicen para una voladura de mineral). Con una ventaja adicional de seguridad: Una vez mezclado puede echarse al fuego, sin explotar (sólo se quema) ya que necesita de iniciadores especiales para su explosión. Y éste es el explosivo que se usa en la construcción en general y en las voladuras de mineral de Alumbrera y otros emprendimientos mineros en particular. No es el TNT que dijo el periodista de TN que pasaba por Tinogasta rumbo a la Alumbrera en un camión... Lo que vio él fue un camión que en su costado decía "TNT s.r.l.", que significa: "Transporte Nivel Trucks Soc. de Resp. Limitada", una compañía de transporte que llevaba algunos repuestos de gran porte para Alumbrera, detenido por el inconstitucional corte "selectivo" de ruta... En fin... Lo lamentable es que fue un elemento más de ecoterrorismo mediático transmitido a todo el país. Cómo se usan los explosivos en minería (Extractos del artículo publicado por el Dr E. H. Peralta (Geólogo) en Estrucplan.com, un sitio serio dedicado a la seguridad industrial). Entre los golpes efectistas (debiera decir mentirosos) se ha llegado a emplear actores profesionales haciendo afirmaciones o recomendaciones tendenciosas con el grado de seriedad e idoneidad esperable, con un fondo de escena lleno de explosiones espectaculares que recuerdan las películas del desembarco de Normandía o la famosa foto de Hiroshima con el paso del Enola Gay. En consecuencia el público suele imaginar algo parecido a enormes “hongos atómicos”, con miles de toneladas de “roca molida” volando a kilómetros de distancia. Nada más lejos de la realidad. El uso de explosivos en minería busca fragmentar al máximo la roca entre la “Espalda” y el “Frente” de cantera, pero dejando la espalda intacta (mínima fracturación) para las próximos operaciones de perforación y voladura. El motivo es que si la “espalda” quedara muy fracturada, no sólo es difícil perforar nuevos barrenos (se traban las herramientas), sino que los gases del explosivo se escapan por las fisuras (“tiro soplado”), perdiéndose gran parte de su poder de fragmentación y por lo tanto desperdiciando energía. De modo que es falso que “en el rajo toda la roca se fractura” (sea frente o espalda). Como podemos ver en cualquier talud o corte de una ruta de montaña por ejemplo, la “espalda” debe quedar lo más entera posible, justamente para evitar futuros desmoronamientos. Lo cierto es que al Frente se lo trata de fracturar al máximo, pero a la Espalda se la trata de preservar lo más entera posible. El “rendimiento” ideal del explosivo es mayor cuanto más “entera” esté la roca a volar y no al revés. La diferencia es para tenerla en cuenta: si la roca está “entera” o “sana”, por cada tonelada se usan entre 120 y 140 gramos de explosivo (ANFO, el más común y seguro: incluso se lo puede arrojar al fuego, sin explotar). Si está muy “rajeteada” pueden ser necesarios hasta 200 gramos/Ton. Tampoco es una "explosión" propiamente dicha. Se secuencian las cargas explosivas para que cada una explote siguiendo un patrón determinado, que evita que se difundan mucho por el ambiente. En algunos casos, como en la explotación de bloques de mármol o granitos (los mismos materiales que, una vez aserrados tienen la mayoría de los lectores por ejemplo en las mesadas de su cocina), para asegurar “la salud” de dicha espalda (vital para ese negocio), se usan explosivos de menor potencia denominados técnicamente de "precorte" (tales como Nagovil, pólvora, etc.) que permiten dejar el nuevo frente de cantera con el mínimo de fracturación posible para poder continuar extrayendo bloques sanos. Lo mismo sucede en las minas a cielo abierto, aunque en este caso no es necesaria tanta exquisitez en el corte. Más que una "explosión" (¡gran desparramo!) en realidad se busca producir una "implosión", para lograr mineral con la máxima fragmentación posible, pero también con el mínimo “desparramo” (o sea con máxima acumulación local al pie del frente de cantera). Así se combina el mayor aprovechamiento posible del explosivo, con el mayor ahorro de costos, para cargar fácilmente ese mineral quebrado en los camiones que lo llevan a planta de tratamiento. En el gráfico siguiente, se da una idea aproximada del proceso: En consecuencia, al abandonar la mina o cantera, sólo queda expuesta roca o mineral “firme” (con ínfima fracturación) que no alcanzó a ser volada porque formaba parte de la última “espalda” de la explotación. En ella la superficie específica de contacto con el aire y la humedad es baja (o muy cercana a la fracturación natural de la roca original intocada), precisamente porque siempre se buscó preservar las paredes de rajo o cantera. Hasta aquí los fragmentos extraídos de un artículo publicado por una persona que sabe de qué habla. En síntesis, quise simplemente ilustrar un poco sobre uno de los "demonios" de los que tanto se habla en los medios, referidos a la minería a cielo abierto... Estas personas que critican a la minería (entre los cuales hay dirigentes políticos e ideológicos que no se sabe muy bien qué interés tienen) deberían vivir sin usar ninguno de los elementos que brinda la minería. Así dan el ejemplo, y de esa forma la gente en general puede ver, comparar y tomar una decisión genuina sobre cómo quieren vivir ellos mismos.

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Mito: Diques de Colas y Escombreras Mineras
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/19/2012

Diques de Colas y Escombreras de las Mineras Extracto de artículo publicado por el Doctor en Geología E. H. Peralta en Estrucplan.com, sitio que trata seriamente sobre Seguridad Industrial. Artículo también complementado con aportes de mi experiencia propia. Como es notorio, existe una permanente campaña de demonización y desinformación, argumentando razones “Ecológicas”, acerca de las operaciones mineras a cielo abierto. Dicha campaña se basa en numerosas y descaradas falacias, aprovechando el nulo conocimiento del tema minero por parte del público argentino desprevenido. Sus autores sostienen que ese método de explotación ha sido prohibido en los países del primer mundo (falacia total) y algunos hasta “sugieren” que sólo podrían autorizarse explotaciones subterráneas. Por supuesto que los teóricos “consejeros” ni siquiera se molestan en proponer soluciones prácticas efectivas (sólo las “políticamente efectistas”) para ese problema. Todo se reduce al “no al cielo abierto”. Eso sí: que no falten los insumos que necesitan para las comodidades que disfrutan en la vida moderna, tales como bicicletas, suelas para zapatos, autos, trenes, transporte público en general, computadoras celulares, viviendas, rutas, puentes, electricidad, Internet, etc., etc., de las cuales no parecen desesperados por privarse. Es lo mismo que serruchar la rama del árbol donde están sentados. En muchas disciplinas científicas hay leyes o principios básicos ineludibles, como los “principios de la termodinámica” en la Física, el “cambio continuo” en Geología (también resumido como Ciclo Geológico natural, donde... “Todo lo que aflora se meteoriza, todo lo que se meteoriza se erosiona, todo lo que....”, etc.) y que sin duda existen también en otros campos que no conozco. Uno de los argumentos frecuentes contra la minería, es el famoso “Drenaje Ácido de Mina” (DAM) al que con ligereza nada inocente, se insinúa como inevitable a causa de la explotación a cielo abierto que, aseguran algunos “expertos”, se debe a que la roca que forma las paredes del rajo (o “cantera”) queda excesivamente fracturada (hay quienes dicen “triturada” o destruida) al fin de la vida útil de la mina, permitiendo así mayor superficie de contacto con la atmósfera y la humedad. El drenaje ácido sólo se puede generar en minas de sulfuros, pero la exitosa afirmación efectista mencionada, lo usa hasta para canteras de caliza (lo cual es un absurdo aun cuando en la caliza existieran sulfuros: ¡Los sulfuros en calizas no se oxidan señores !. Diferente es el caso del mineral sulfurado demasiado pobre para ser tratado, que se fue acumulando en escombreras, porque al estar “quebrado” (es decir muy fragmentado), es mucho mayor la superficie específica (relación superficie/peso) de contacto con el aire y la humedad. El mismo caso sucede con los relaves de planta (descartes). Estos dos últimos son los que SÍ se deben vigilar para evitar el célebre “Drenaje Ácido de Mina” (DAM). Escombreras y relaves se producen tanto en minas a cielo abierto, como subterráneas y requieren los mismos cuidados. Hay múltiples técnicas para controlar el efecto DAM que, en general, consiste en aislarlos de la intemperie (hay varias formas) formando una capa aislante (generalmente arcilla a la que se puede agregar cal o calizas o rocas calcáreas impuras de bajo costo, llamadas “barreras geoquímicas”), que no sólo saturan el ácido que pudiera formarse, sino que retardan, inhiben, o directamente impiden la oxidación y la formación del DAM. Estos materiales calcáreos no solo reaccionan saturando los ácidos, sino que además tienen un efecto “reductor” secundario (lo contrario de “oxidante”) bien conocido por los químicos. El rajo abandonado, debido a la presencia de la capa freática (mal llamada “Napa”) normalmente se llena de agua, formándose una laguna que aísla la roca del aire evitando el avance de la oxidación, con lo cual el laboreo propiamente dicho pasa ser un problema menor. Incluso hay casos en que han sido reciclados como atracción turística. Hago notar que en las “ácidas” aguas del dique de cola de mina Alumbrera (¡PH 8!, el mismo que provee Obras Sanitarias en la canilla del lector ), hay cada vez más garzas, patos y gallaretas, sin contar la fauna ictícola que se ha desarrollado espontáneamente en ese área. De hecho, estas aguas se reciclan después de dejar su parte sólida para evitar mayor consumo de agua extraída de los pozos de Campo Arenal. El esquema siguiente ilustra a grandes rasgos la situación: Para la disposición final de las escombreras y su control post-minado, se busca un piso impermeable en las cercanías o se lo prepara a propósito. Si el relieve del sitio elegido es negativo (hondonada) siempre habrá alguna acumulación temporaria anual de agua (lagunas o charcos someros) por lo cual se usa la "Alternativa Húmeda". Si el relieve es llano o mejor aún, levemente positivo, no habrá acumulación de agua por lluvias ("Alternativa Seca" ya que drena rápidamente y la oxidación se autocontrola porque la humedad no puede estacionarse en ella. Suele decirse que en ambos casos se producen “grietas por desecación”, que "permitirían la llegada de agua y aire a niveles profundos". Quienes eso creen, es porque nunca vieron una escombrera: La oxidación de los sulfuros remanentes, sobre todo pirita, tiende a producir sulfatos (sobre todo yeso y sulfatos ferroso-férricos). Ambos son “expansivos” y “cementantes” por lo cual tienden a “auto-rellenar” y sellar rápidamente las grietas que pudieran producirse. Ambos tienen además poder impermeabilizante, de modo que en tiempo los mismos sulfatos sellan todos los poros, impermeabilizando la superficie hasta 3 ó 4 metros de profundidad y se transforman así en la mejor defensa contra la humedad y la oxidación. Ejemplo: basta con ver las viejas escombreras de Mina Capillitas (cercana a la emblemática ciudad de Andalgalá, Catamarca) donde las viejas escombreras (anteriores a 1945), originalmente material “volado” suelto, hoy están tan “soldadas” y cementadas que además de ser absolutamente impermeables, para cavar en ellas con un pico habría que dinamitarlas previamente (son casi tan sólidas como el hormigón). Comprendo que algunas explicaciones pueden resultar algo difíciles de interpretar para legos, por eso he simplificado al máximo la expresión (a veces demasiado). Pero por eso mismo hay ingenieros en minería, químicos, geólogos, etc., etc., que pueden aportar a las personas que poco conocen de estos temas, para que puedan saber un poco más sobre la realidad sin dejarse engañar por argumentos de fanáticos y fundamentalistas simplistas.

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Poniendo en Blanco Sobre Negro La Cuestión Minera
EcologiaporAnónimo3/18/2011

Poniendo en Blanco Sobre Negro La Cuestión Minera Tal vez las opiniones de los actores directos de la Actividad Minera, sirvan para conformar en el imaginario de la clase dirigente un escenario, claro preciso concreto con información fehaciente sobre la actividad, y no conceptos de ocasión, que la falta de formación o la molicie dirigencial alienta. Un excelente reportaje a un Profesional Argentino, que aporta día a día a la generación de riqueza. Mario Hernández es vicepresidente del Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (Gemera), y directivo de Minas Argentinas, subsidiaria de la canadiense Yamana Gold que opera Gualcamayo, en San Juan. En una nota de Roberto Mendoza especial para La Opinión Austral, recogida por MyDeC, se dialogo sobre la actualidad minera, la cuestión fiscal y la demonización de la actividad. Cuando la revista Panorama Minero entregó un reconocimiento a Gemera por su labor institucional, su presidente, Julio Ríos Gómez dijo que lo aceptaba “con los dientes apretados”. ¿Qué opina de esa frase? Interpreto en sus palabras, un reflejo de su espíritu de lucha permanente, por estar defendiendo, divulgando e informando acerca de nuestra actividad. La industria ha sido demonizada, por cuestiones políticas básicamente, desde la Capital Federal, y no desde aquellos lugares donde la minería metalífera se instala. En el imaginario popular de la gente que vive en la provincia o en la ciudad de Buenos Aires, se piensa en una fábrica tirando desechos a un río. Estas concepciones de la industria en general, de por sí contaminante, la proyectan sobre la minería. Pero no es así. La minería es altamente competitiva. No olvidemos que la Ley de Impacto Ambiental Minero nació antes que la Ley General del Ambiente, es decir que contó antes con su propia normativa, que por otra parte define valores más duros y rígidos que los niveles que establece el Banco Mundial, y esto no es casualidad. Las exigencias sobre calidad ambiental minera que tienen las leyes en la Argentina son muy estrictas. Y más estrictas aún son las propias compañías con su normativa interna, ya que incluso van más allá de lo que establece la ley. ¿Y esa exigencia interna por qué se da? Es que una empresa que tiene buenos valores en índices de seguridad y buenos indicadores ambientales, es una empresa que vale más para el mercado, es más confiable para los accionistas y puede crecer de manera sustentable. En este negocio, si no se trabaja con una fuerte protección ambiental y con un fuerte cuidado por la seguridad y la integridad de las personas y de las comunidades que los rodean, no se puede existir. Esta diferencia, justamente, que marca una línea de base quizás muy alta, es resistida por otras actividades. Por ejemplo, en San Juan, a partir de las plantas de tratamiento de aguas y el manejo de residuos que aplicó nuestro proyecto de Gualcamayo, se elevaron los estándares que se les pedía a otras actividades, como una bodega, por ejemplo. Entonces, empezaron a culpar a la minería sobre las exigencias ambientales que empezaron a regir. Por otro lado, no sólo tenemos todos los trabajadores en blanco, sino que además perciben los mejores sueldos del país. Esto molesta mucho, porque la gente reacciona. No hace mucho salió un informe económico que decía que en el país el 58% de la gente está empleada en blanco, un 23% es cuentapropista y el resto son empleados en negro. Nosotros no tenemos gente en negro, ni las compañías ni las empresas de servicios, porque es una exigencia ineludible. También tenemos buenas obras sociales, sistemas de premios por la productividad, etc., que no existen en otras actividades industriales. ¿Cuáles cree que son las razones para demonizar a la minería? Justamente, la competencia salarial, los estándares de seguridad, los niveles de protección ambiental, el uso de energía. Por ejemplo, Gualcamayo utiliza la mitad de la energía que usa el edificio del Centro Cívico de la provincia de San Juan. Y lo mismo con el agua; por ejemplo, la tasa de riego en San Juan es de un litro por segundo, por hectárea bajo riego. Nosotros estamos utilizando agua como para regar 70 hectáreas, pero tenemos mil empleos directos y tres mil indirectos, y es imposible que una finca de 70 hectáreas tenga ese nivel de empleo. Lo que quiero explicar es que hay muchísimas industrias que, al ser comparadas con la minería, muestran una clara ineficiencia en la administración de los recursos humanos, económicos y ambientales, y de allí nace gran parte de la oposición a la actividad. ¿Cómo es el tema de la carga impositiva? El 70% de las exportaciones de San Juan son mineras, es decir, más de u$s 800 M, de los cuales el Gobierno Nacional se lleva 400 millones. De allí que nosotros sostenemos que la distribución de la recaudación impositiva está distorsionada. Por ejemplo, la producción de doré, es decir oro y plata, paga entre 52 y 55% de impuestos sobre la producción neta. Esto es un valor muy fuerte, que indica que tenemos al Estado como un socio con más del 50%. ¿La distorsión es ese porcentaje que va a impuestos? No. El tema es que el 43% de la producción se la lleva el Gobierno Nacional a través de los distintos impuestos, como retención a las exportaciones, IVA, impuesto a los cheques, Ganancias, Bienes Personales, siendo que los recursos son de las provincias, que se quedan solamente con el 9%, y a su vez, el departamento donde está el emprendimiento que produjo ese tributo, recibe sólo el 3% en el caso de San Juan, y nada en algunas provincias. Es decir que hay un gran desequilibrio de la distribución, a lo que se suma que no hay una relación directa entre coparticipación y recaudación nacional. Esa es la cuestión que hay que replantearse. Nosotros propusimos que si el problema son las regalías, habría que sacar impuestos nacionales y aumentarlas, porque éstas son provinciales y se distribuyen al departamento donde está la mina, pero mientras sea el Estado Nacional el que más recaude, no se verá en las comunidades que están alrededor. Además, no hay que olvidar que a aquellas provincias que prohibieron en sus territorios la minería y apostaron a no crecer, a no producir, igual les llega la coparticipación de lo que tributa nuestra industria. Yo entiendo las condiciones de equilibrio social, pero una buena distribución de los impuestos haría regresar a las provincias a mucha gente que se fue a vivir a Buenos Aires, porque tendrían más posibilidades. No vemos que de ese 43% que recibe la Nación aparezcan planes de industrialización, de instalación de polos tecnológicos, etc., en las comunidades que lo generan. http://www.mydec.com.ar/

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Ambientalistas a favor de la minería
EcologiaporAnónimo3/9/2011

Edición matutina |Panorama Provincial18/03/2010 Ambientalistas a favor de la minería Por Juan Carlos Andrada 12 “Tenemos que reconocer que la minería es necesaria”, dijo Héctor Nieva en el programa “Argentina para armar” que conduce la periodista Maria Laura Santillán por la señal TN y que se emitió el pasado domingo (hace un año más o menos). Definitivamente Nieva se salió del libreto y en un rapto de cordura dijo lo que nadie en el programa quería escuchar. Pero lamentablemente para los presentes era sólo el principio de una serie de afirmaciones que incluso tuvieron que ser reflejados en las conclusiones finales del programa. La opinión de Nieva causó estupor de entrada nomás entre los otros invitados al programa, que, desconcertados por los dichos del ingeniero, especialista en temas de ambiente, desesperadamente se apresuraban a contarle a la conductora la insufrible situación que significa convivir con la minería. Héctor Nieva, que es ingeniero en Minas con un master realizado en Francia, y que fue inspector de calidad ambiental hasta 2002 en la provincia, durante la emisión del programa, luego de escuchar a otros ambientalistas retrucó diciendo que “no se imagina vivir sin los metales” y molesto por la negativa extrema hacia la actividad minera se permitió la ironía de recordarle a uno de los entrevistados que justamente debía tomar un vuelo, que “los aviones no son de papel”. Toda tecnología se hace “en torno a metales y con metales” , sostuvo el ingeniero en medio de microsilencios televisivos de la conductora y sus entrevistados, que parecían estar en otro programa cuando el ingeniero tomaba la palabra. Las opiniones del profesional sacudieron incluso al incontinente Pino Solanas que, por más que quería, no podía acomodar el discurso al de Nieva, que teniendo menos minutos para expresarse que el cineasta logró ponerle un poco de juicio razonable a una discusión que ordinariamente se mueve de extremo a extremo. Lo curioso de esta historia es que el propio Nieva, quien en diversas oportunidades ofició de oráculo para los grupos ambientalistas, en un programa armado para rechazar la actividad minera, fue quien le puso límites a las desmesuradas opiniones de los ahí presentes sobre el tema minero. ¿Es Nieva un ambientalista pro minero?. El punto es que, se reconozca así o no como tal, afirmó que la minería es necesaria pero que debe desarrollarse bajo un estricto marco legal y un fuerte control por parte del Estado. En otras palabras habló de minería responsable. Desconcertante ¿no?¿Será esta la evolución de todo ambientalista? ¿Necesitarán un tiempo para morigerar su fanatismo? ¿Pueden todos los ambientalistas volver de sus excesos como lo hizo Nieva? En principio, emerge como una nueva posición intermedia: quiere la minería pero con fuertes controles ambientales. Y en este punto, se parece mucho a quienes nunca pensaron la minería sin los controles correspondientes En este sentido, no hay novedad alguna en su postura, sino simple y sencillamente un acto de sinceridad intelectual por parte de Nieva, quien no encontró otro momento más oportuno y conveniente para expresar su pensamiento que un programa de TV para todo el país. ¿Se arrepintió en público? Es lo más probable. El hecho es que mientras se desarrollaba el programa y Nieva hablaba, nadie entendía nada, excepto el ingeniero, que no se dejó llevar por el clima electoralista ni por la exaltación y el apasionamiento desmedido de los demás entrevistados. ¿Que pasó? Nieva había sido presentado como un prestigioso experto en la materia con estudios de grado en el exterior y un profundo conocedor de la minería en Catamarca que incluso, merito aparte, denunció contaminación (cambios en los valores del agua) en el río Vis Vis por la actividad minera. Por consiguiente, cuidado como un tesoro nacional dentro del programa. A su turno, Nieva dijo lo inesperado para el auditorio y dejó ver su convicción profesional de que “la minería es posible bajo un marco legal y un fuerte y estricto control del Estado”, según sus propias palabras. “No quiero demonizar la actividad minera, yo soy ingeniero en Minas y quiero a la minería”, repitió Nieva ante un público encolerizado que, ante la invitación de alejarse de los excesos para encontrar un punto medio entre la minería y el medio ambiente, no podía creer lo que estaba escuchando. Nieva fue casi escandaloso para los ambientalistas no mineros, cuando declaró: “No me imagino vivir sin los metales”, y sugirió en medio de una exacerbada embestida mediática a la actividad, que “el Estado debe hacer sociedades mixtas con otras empresas manteniendo la mayoría societaria para asegurar el control en la actividad minera”. Evidentemente, al ingeniero no lo marean las cámaras ni las luces. No le gustan que le dicten el libreto y al parecer está muy lejos del cine que produce Pino Solanas y de la política minera al estilo del gobernador riojano Beder Herrera (que dicho sea de paso, algunos pícaros en Catamarca pretenden imitar, para salvarse, creyendo que engañan a alguien, sin medir las consecuencias). Nieva tomó distancia del fanatismo y propuso una tercera franja. Una suerte de ecologismo productivo o de producción minera, en menor escala, con preeminencia medioambiental, si es que existe en estos términos el concepto que el técnico dejó entrever en el programa Argentina para armar. En limpio, el ingeniero aseguró que en las condiciones descriptas técnicamente es posible controlar la actividad minera aunque esto seguramente será desoído por los ambientalistas extremos que paradójicamente antes lo consultaban prácticamente casi todos los días. Por: Redacción launiondigital.com.ar Fuente: http://www.launiondigital.com.ar/diario/2010/03/18/nota_1347.html

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