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grifer0102

Usuario (Venezuela)

Primer post: 29 ago 2017Último post: 2 sept 2017
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Prácticas literas
Hazlo Tu MismoporAnónimo9/2/2017

Las literas son uno de los muebles favoritos para dormir de los niños y por supuesto, la superior es la que más tiene adeptos, quizás porque justamente se reserva a los "mayorcitos" por temas de seguridad y de ahí nace su atractivo para quienes todavía no cumplen la edad mínima para disfrutarlas, la que según la AEP (Asociación Española de Pediatría) está ubicada en los seis años de edad. Aunque surgieron como una alternativa popular para maximizar el espacio, en familias numerosas, hoy día van más allá de esta funcionalidad y se convierten tanto en un elemento decorativo como lúdico, ya que se han modernizado hasta llegar a transformarse en camas altas (mayormente empleadas por adolescentes), que permiten rentabilizar el espacio inferior para crear una zona de juego o de estudio o en las llamadas camas tren, de concepto modular, que incorporan varios elementos además de la superficie destinada a dormir. Por otra parte, además de su funcionalidad para el cuarto de los niños, cuando hay una sola habitación para dos, ayudan también a los adultos a disponer de una cama extra para invitados, una opción presente en las camas nido, donde una de ellas se desliza en la parte inferior del mueble. Son toda una solución, que sin embargo requiere seguir varias recomendaciones, para que los más pequeños no sufran lesiones. Mínimos y máximos Como ya se ha indicado, aunque algunos fabricantes bajan la edad mínima a 5 años e incluso a 4 para usarlas, si el niño tiene habilidad demostrada para subir y bajar escaleras, la normativa europea y la Asociación Española de Pediatría, insisten en que la edad mínima son 6 años, con un período de máxima vigilancia de los padres en la fase de adaptación, además de que dicho mobiliario cuente con la calidad exigida. Si tiene dos niños, lo recomendable es que ubique al mayor en la litera superior, aunque el menor tenga los 6 años cumplidos. Mientras la subida en la escalera resulta toda una aventura la primera vez, la bajada puede ser intimidante, así que lo mejor es que acompañe a su niño en este aprendizaje y le enseñe a sujetarse bien de los barrotes para garantizar su seguridad y pierda el miedo. Muchos accidentes se producen por juegos, maniobras inadecuadas y la eliminación de elementos de seguridad, así que insista ante sus hijos que las literas son el espacio para el descanso y no son su área de juego. Un accidente menor pero muy común, son los cabezazos contra el techo. La normativa europea exige que la distancia entre la cama superior y el techo debe ser como mínimo de 60 cm para permitir que los niños pueda permanecer sentados. A su vez, no se deben colocar accesorios o elementos decorativos en la parte superior, con los cuales también pueden tropezarse. La AEP orienta sobre otras normas que garantizarán que sus hijos no sufran accidentes como garantizar que las camas poseen barandas en los cuatro lados, aunque el niño sea más grande; disponer de escaleras fijas para subir y bajar; evitar que los barrotes de las barandas tengan una distancia entre sí de entre 7 a 9 cm como máximo, para evitar que los pequeños puedan meterse entre los mismos; colocar la litera sobre una esquina del cuarto para que se sostenga entre dos paredes o al menos sobre una; colocar una alfombra en el piso, a un lado, para que si se produce una caída, se reduzca el impacto; disponer de alguna luz auxiliar, sobre todo en la parte superior de las camas, para que al levantarse por la noche, no se produzca ningún daño. A su vez, se debe cuidar que no exista ningún mobiliario, juguetes, accesorios, en la zona en la que podría caer el menor desde la cama superior, ya que eso agravaría cualquier lesión. Todos los cantos de este mobiliario deben ser redondeados, estar sujetos entre sí con herrajes firmes, de buena calidad. A su vez, es conveniente fijar bien la cama a la pared, para lo que son útiles tornillos y tacos. No se deben colocar literas contra paredes falsas o de elementos livianos como el dry wall. El box o somier debe aguantar al menos 70 Kgs sobre cualquier punto y nunca debe quedar un hueco superior a 7 cm luego que se coloca el colchón encima; esto quiere decir que si la cama mide 90 cm, no se puede emplear un colchón de 80 cm, ni tampoco de 1,90 de largo si el box mide 2,00 cm, pues en esos huecos un niño delgado puede meter sus extremidades y causarse una lesión. Las barandas no tienen que ocupar todo el lateral, pero la recomendación es que el espacio libre de la cama superior no exceda los 37,5cm. En cuanto a su altura, deben tener una distancia mínima de 13 cm entre la parte más alta de la baranda y la sección superior del colchón, por lo que si se va a emplear un colchón de 20 cm de grosor, cada baranda debe tener una altura mínima de 33 cm. Mantenimiento es seguridad Cada cierto tiempo, debe revisar el estado del box o sommier superior, en cuanto a la estabilidad de las estructuras sobre la que se asienta el colchón, más aún si los niños han pasado a ser adolescentes, con un aumento considerable de peso. Los elementos de fijación de las barandas suelen también debilitarse con el paso de los años, así que siempre será una buena idea contratar a un carpintero para que los revise y haga mantenimiento y de ser necesario, realice o repare la baranda existente. Por mayorcito que se haya convertido su hijo, no permita que elimine la baranda y repárela en forma lo más inmediata posible si ésta se ha partido. Las escaleras también pierden estabilidad con los años, así que esté atento a estos desperfectos y coloque tornillos adicionales. No es recomendable sustituirlas por escaleras movibles o abatibles y menos aún si son niños pequeños. Hoy día, inspiradas en las camas altas, han nacido también las camas loft, especiales para espacios reducidos, que suman alternativas para el descanso y el trabajo y que son destinadas principalmente a adultos jóvenes. Relacionado con: decoración

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El funche: un pan olvidado
Recetas Y CocinaporAnónimo8/30/2017

Los panes de granos y cereales, en sus múltiples formas, han sostenido la humanidad desde hace varios siglos. Uno de estos, que según indican los especialistas llegó a Venezuela desde las Antillas, originado en la memoria colectiva de los esclavos africanos, es el funche, un plato que hoy se comparte como tradición culinaria en varios rincones del Caribe como Colombia, Puerto Rico, Cuba, entre otras naciones, con algunas variaciones en el nombre y en los ingredientes. Todavía conservo en mi memoria la preparación de esta receta en manos de mi madre, que consistía en la preparación de una masa de maíz amarillo bastante suelta, así como un guiso elaborado con cebolla, tomate y pimentón, mezclado todo en un caldero hasta homogeneizar la mezcla que luego se terminaba de secar y compactar una vez fría para cortarla en trozos. Pero funches hay tantos como manos amorosas en la cocina existen. Hay quien lo elabora propiamente como un pan aderezado, para acompañar carnes o platos más fuertes; o relleno, alternando las capas de masas con las de guiso, terminando con una de masa, como se suele preparar la polenta, pero esta última preparación lleva azúcar mientras la primera, no. Por otra parte, la harina del funche en estas latitudes suele ser la amarilla, mientras que el plato italiano lleva como base la amarilla o la blanca, indistintamente. En la tradición nacional el funche se elabora con harina de maíz (no precocida en su versión original), pero en otros países puede ser de yuca. Aunque pocas personas conocen hoy esta preparación, vale la pena rescatarla del olvido por su sencillez, para reconocernos en nuestra tradición y por su versatilidad como acompañante, pues se puede incluso comer posteriormente. Hasta hace pocos años, la empresa La Lucha, radicada en Los Teques, estado Miranda, comercializaba una harina especial para el funche, que lamentablemente sacó del mercado, suponemos que por su poco consumo; pero como la de maíz amarillo todavía se consigue -incluso existe una integral, Maizkel, elaborada en el estado Trujillo por Industrias Kel-, podemos ensayar en casa este plato de nuestras abuelas. Funches para todos los gustos Según refiere Rafael Cartay en su Diccionario de cocina venezolana (Editorial Alfa, 2005), el funche "es una preparación de maíz amarillo, agua, manteca y sal. En la isla de Margarita se preparan diversos funches con la harina gruesa de maíz: el funche simple, el funche con el arroz y el funche aliñado (con sofrito de aliños y trozos de carne de cochino). Cuando se le incorpora el funche simple al guarapo o café se le llama chinguango". El funche también se le ha emparentado con un guiso barloventeño llamado fufú, preparado con plátano, ñame o calabaza, hermano del fufú del Congo, que se elabora con harina de yuca. En Yaracuy, un plato tradicional es el funche o arifuque, hecho con maíz cariaco, sal y manteca , en forma de torta.

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Paquetes de sabor
Recetas Y CocinaporAnónimo8/30/2017

El papillote es una técnica procedente de la gastronomía francesa que consiste en someter a los alimentos a una temperatura media, envueltos en papel de cocina o aluminio, con lo que se logra mantener la humedad, textura y sabor de los mismos, sin agregar grasas, por lo que es un método preferido de quienes quieren perder peso. Combina las técnicas del horneado, el braseado y la cocción al vapor; mientras que con otro tipo de cocción las fragancias, nutrientes y vitaminas hidrosolubles se pierden en el líquido o en el aire, con el papillote se obtienen olores y sabores más intensos, al quedar encerrados en la doble cámara que se forma con la envoltura. Aunque no se considere estrictamente como un papillote, los platos de envueltos en hojas de plátano, acelgas, repollo, etcétera, se consideran cercanos a esta técnica, pues en ellos se obtienen resultados similares. Más cercano a nuestros días, existen estuches de silicón para cocinar al papillote o al vapor, que se pueden colocar tanto en el horno convencional como en el microondas, sin el inconveniente de desperdiciar papel o de quemarse con él al sacar la preparación del horno. Paso a paso - Puede utilizar papel de estraza, parafinado o de aluminio, pero tenga en cuenta que este último no lo puede emplear si la preparación lleva frutas o vegetales ácidos o va a agregar vinagre, pues se pueden desprender partículas de aluminio que son nocivas para la salud. - El tiempo de cocción puede oscilar entre los 10 y los 30 minutos en la mayoría de las preparaciones. La temperatura, alrededor de 180 grados Centígrado en el horno a gas o eléctrico, debe ser constante. Una señal de que papillote está en su punto es cuando el papel se infla. - También puede emplear el horno microondas, para lo que requerirá menos tiempo de cocción y sólo puede utilizar papel de estraza, parafinado o estuches de silicón, o cocer la preparación en un cazo de agua que hierva despacio, cuidando que no entre ni una gota, para lo que requerirá una rejilla o cesta de vapor. - Disponga una cantidad generosa de papel para envolver la preparación, que quede holgada en el paquete y conserve aire y espacio para que se pueda inflar. Disponga la preparación en el centro del papel, el que puede untar ligeramente con aceite o mantequilla; doble la otra mitad sobre los alimentos y haga unos dobleces en los bordes para cerrar bien. - Una vez cerrado, el envoltorio no se puede abrir para verificar la cocción. - Coloque alimentos que requieran el mismo tiempo de cocción o corte en trozos más pequeños los más duros, sofríalos o escáldelos en agua hirviendo antes de mezclarlos con el resto de los ingredientes. - El pescado, las aves, verduras, frutas, coles, se consideran los alimentos adecuados para este tipo de preparación. - Puede enriquecer el sabor de sus platos con aceite de oliva, salsa de soya, zumo de limón, albahaca, orégano, tomillo u otras hierbas aromáticas. - Los vegetales deben cortarse en pequeños trozos del mismo tamaño o en juliana. - Evite alimentos de textura muy blanda, pues podrían deshacerse o demasiado duros, ya que lo más probable es que queden crudos. - Si el alimento principal es carne o pescado, puede ir acompañado de una guarnición de verduras, frutas, especias o incluso algo de vino. - Precaliente el horno antes de introducir los paquetes y utilice la bandeja del horno tanto para introducirlos, como para sacarlos, para evitar quemarse. Esta recomendación es válida tanto si emplea algún tipo de papel o estuche de silicón. - Aunque los estuches de silicón no requieren aceite ni mantequilla, para prolongar su vida se recomienda colocar un papel de cocina adentro, con un poco de grasa bien extendida. No pase de los 200 grados Centígrados de temperatura. - Aunque se recomienda que cada comensal abra su papillote, espere unos minutos antes de colocar la preparación en la mesa para que nadie se queme con el vapor que se escapará. Papillote de merluza y verduras (Para 4 personas) Ingredientes 800 gramos de lomos de merluza (4 lomos) 2 ajoporros 1 calabacín 1 zanahoria 4 cucharadas de aceite de oliva 250 gramos de tomate Pimienta blanca y sal al gusto 4 trozos de papel de aluminio Preparación Salpimentar los cuatro lomos de merluza. Lavar el ajo porro, la zanahoria y los calabacines y cortar en juliana (tiras finas). Colocar cada lomo de merluza en un papel de aluminio. Repartir las verduras sobre la merluza junto con una cucharada de aceite por cada lomo de merluza. Cerrar los paquetes de papel de aluminio dejando un poco de aire dentro. Asar en el horno precalentado a 200º C durante 10 minutos o hasta que el papel se haya inflado ligeramente. Retirar del papel de aluminio la merluza con sus verduras, disponer en el plato y servir.

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Un día para celebrar el sushi
Recetas Y CocinaporAnónimo8/29/2017

Chris DeMay, administrador de una página en Facebook sobre el sushi, fue quien propuso -en 2009- la iniciativa de celebrar su día cada 18 de junio. Al principio fue un acontecimiento que se llevó a cabo entre sus seguidores, pero un año más tarde la fecha fue oficializada por el Calendario de Eventos Chase, la referencia principal para este tipo de festividades a nivel mundial. Durante ese día, en muchos lugares del mundo se realizan jornadas en torno a este platillo de origen nipón, y los amantes del sushi podrán experimentar y disfrutar los sabores de este famoso alimento. Si quieres una excusa para ir a comer sushi ya tienes una. También existe la opción de hacerlos en casa, pero debes tomar en cuenta utilizar los instrumentos básicos para la preparación de este plato, por lo que necesitarás un masiku (la esterilla de bambú con la que enrollas los rolls de sushi), el arroz especial, ingredientes frescos, alga marina o nori, un sartén y un buen cuchillo. Además debes saber que uno de los secretos de un buen sushi radica en el arroz; no puedes usar cualquiera, debe ser el de mejor calidad y de grano japonés pulido. Puedes comprarlo en los mercados especializados. Datos curiosos sobre la preparación del arroz Cuando vayas a cocinarlo debes lavarlo varias veces para eliminar el almidón. Para prepararlo se adereza con vinagre de arroz, azúcar y sal (a esta mezcla se le llama sushsisu). Si el arroz está muy frío el sushsisu no se absorberá bien y si está muy caliente se evaporará, así que debes esperar 10 minutos para condimentarlo. Expertos recomiendan que una vez listo, debes abanicarlo mientras lo colocas en el recipiente que vas a usar. También es importante mantenerlo a una temperatura tibia, ya que el arroz frío no se enrolla ni se puede presionar muy bien. ¿Dónde comprar? En Caracas existen varios lugares para comprar los ingredientes, uno de los más populares es el restaurante Lotte Market, ubicada la segunda avenida con la tercera de Los Palos Grandes; allí encontrarás todo lo que necesites para hacer sushi, desde palitos hasta sake (vino japonés) original. En el mercado Chino del Bosque también se consiguen materiales, pese a que no es un mercado japonés. El pescado fresco y listo para usar lo puedes conseguir en Fresh Fish Market. O puedes recurrir a los anuncios que publican en Internet, al menos para comprar los utensilios para cortar y armar los role

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Por un plato de lentejas
Por un plato de lentejas
Recetas Y CocinaporAnónimo8/31/2017

El humilde grano, por el que Esaú vendió la primogenitura a su hermano Jacob, según se refiere en la Biblia, es versátil para ser preparado, además de ser económico y saludable. Es una fuente valiosa de minerales como hierro –excelente para combatir la anemia–, zinc –que fortalece el sistema inmune y tiene fama de ser afrodisíaco–, potasio –ayuda a controlar la hipertensión al eliminar agua del organismo–; complejo B, fibra e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que es útil para diabéticos y personas con problemas de peso. Suelen resultar menos indigestas que el resto de las legumbres o granos. La lenteja además contiene proteínas vegetales que mejoran su calidad al ser combinadas con arroz y alimentos ricos en vitamina C, por lo que conviene a vegetarianos. Como otras legumbres y carnes, posee elevados niveles de purinas, no recomendadas a personas que sufran de ácido úrico o artritis. Por su facilidad de masticación, resultan ideales para niños o ancianos. Cocinadas al dente, pueden ser agregadas a multitud de ensaladas y otros platos fríos, así como ser congeladas sin mayores aderezos, para luego agregárselos al momento de llevarlas a la mesa o también en sopas ligeras de vegetales. Más espesas quedan bien con arroz, como bases para patés vegetales o para croquetas vegetarianas. En la gastronomía árabe son famosas las lentejas sofritas con bastante cebolla, un plato sencillo que sin embargo resulta delicioso para comer con pan de pita, acompañado por salsas tradicionales como babaganush (de berenjena), hummus (garbanzo), la ensalada de trigo, perejil y tomate llamada taboule, entre otras opciones. Es una forma fácil y económica de obtener proteínas de calidad en la dieta diaria, además de que admiten la conservación en la nevera sin problemas durante varios días, por lo que podrá preparar varios gramos de ellas para consumir al menos dos veces por semana. Tenga en cuenta que multiplican su peso por dos veces y media, así que para una sola persona 100 gramos rendirán para comer unas cuatro veces según como se acompañe. Consejos para llevarlas a la mesa - Revíselas antes de colocarlas a cocer, pues como las otras legumbres, pueden estar mezcladas con piedrecitas pequeñas, granos partidos o restos de cáscaras y trocitos de tallo. - Póngalas a cocinar con agua fría y, si las prefiere más gustosas y no va a agregar cochino o algún embutido para dar sabor, añada -para 250 gramos de lentejas secas- una cebolla cortada, tres dientes de ajo machacados, una cucharadita de comino y un chorrito de aceite. Luego prepare el sofrito acostumbrado para la mezcla final. - No requieren mucho tiempo de cocción –usualmente entre 30 a 60 minutos como máximo-, así que si usa olla de presión no las deje más de 10 minutos luego de comenzar a sonar la válvula; rectifique el punto y deje que se concluya el cocinado sin tapar. - Combinan bien con hierbas y especias como comino, pimienta, laurel, perejil, clavo de olor. - Para cocerlas, "los mejores recipientes son los de acero inoxidables, las cazuelas esmaltadas o las de barro por su inalterabilidad. El aluminio y el hierro no son buenas opciones, ya que interaccionan con las lentejas y provocan que estas adquieran un sabor un tanto metálico", señala Peio Gartzia en el portal español www.consumer.es. - SI no quiere que se deshagan durante la cocción, señala Gartzia, opte para removerlas por cucharas de madera, para que no se rompan y ablanden en demasía. Para que conserven su textura, mueva más bien la olla con ambas manos por las asas, hasta que se mezclen bien. - En el caso de que las prefiera cremosas y no logre este punto con la simple cocción, puede licuar la mitad de la mezcla y volver a colocarla con el resto de las lentejas enteras; se dejan unos minutos, se mezclan y se apagan. - Al enfriarse, las lentejas hervidas terminarán de absorber más agua, así que tome esto en cuenta para obtener un plato más o menos espeso. En la cocina Prepare unas apetitosas y especiadas lentejas como plato especial; para esto sofría cebolla, ajo, célery, pimentón y zanahoria cortados en trocitos con un poco de aceite, pimienta, comino y sal al gusto. Luego agregue tomates pelados y licuados y finalmente las lentejas con un poco de agua; al cocinar en esta mezcla los granos obtendrán un aroma y sabor especial, el que podrá también realzarse, si así gusta, con unos trozos de cochino o de chorizo seco. Si le gusta el hummus para untar pero el garbanzo le resulta pesado para la digestión, puede sustituirlo por las lentejas. Prepare una buena ración de esta pasta con una taza de lentejas cocidas, un diente de ajo, una cucharada de tahine o crema de ajonjolí, el zumo de un limón, un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta, pimentón rojo molido y perejil para decorar. Coloque las lentejas en un procesador de alimentos, añada ajo, el zumo de limón, el tahine, aceite de oliva y sal al gusto y muela hasta que obtenga una pasta cremosa. Adorne con un chorrito de aceite de oliva, pimentón espolvoreado y una ramita de perejil en el centro. Las hamburguesas de lentejas son una opción más sana y económica frente a las de carne, para las que necesitará, según se indica en una receta incluida en el portal www.venezuelatuya.com, una taza de lentejas, una hoja de laurel, una cebolla mediana picada gruesa, 1 ajoporro pequeño en rodajas finas, una zanahoria pequeña rallada, una taza de pan fresco rallado, dos yemas de huevo, dos cucharadas de cilantro picado, dos a tres cucharadas de aceite. Coloque las lentejas y el laurel en una olla, añada agua y cocine hasta que las lentejas estén tiernas. Escurra bien y deseche la hoja de laurel. Aparte, en un ayudante de cocina, picatodo o licuadora, pique la mitad de las lentejas, la cebolla y el ajo hasta lograr una pasta de consistencia fina. Pase la mezcla a un recipiente y añada el resto de las lentejas, el ajoporro, la zanahoria, el pan rallado, las yemas de huevo y el cilantro. Mezcle muy bien y sazone con pimienta molida. Haga pequeñas croquetas con esta mezcla. Caliente un poco de aceite en una sartén antiadherente y fría las croquetas hasta que estén doradas por ambos lados, escúrralas sobre papel absorbente. Puede servirlas con crema de garbanzos árabe y pan de pita o bien prepararlas con pan de hamburguesas, en la forma tradicional, con queso en rebanadas, tomate, lechuga y salsas variadas.

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