F

floramilicam

Usuario (Argentina)

Primer post: 10 oct 2010Último post: 16 dic 2011
7
Posts
225
Puntos totales
2
Comentarios
A
Abel sanchez de Miguel de Unamuno
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/10/2010

Les dejo nuevamente otro de los trabajos que realice. en esta oportunidad es sobre Miguel de Unamuno, gran escritor español. espero que lo disfruten y les sirva. Saludos ¿Por qué nací en tierra de odio? En tierra en el que el precepto parece ser: “Odia a tu prójimo como a ti mismo”. “Porque he vivido odiándome, porque aquí todos vivimos odiándonos” El Caín de Unamuno Introducción Es Unamuno el escritor quizás más controversial en lo que a la representación del ser humano se refiere, encontramos en él siempre una actitud existencial de lucha, de batallar continuo contra las dudas que lo atormentaron. La complejidad de la interioridad de sus personajes provoca siempre reflexión. Quién puede negar la complejidad de San Manuel o la de Augusto Pérez al momento de replantearse su existencia en este mundo de las realidades justificadas. Decimos justificadas por que desde prehistoria el ser humano ha intentado justificar su existencia y en su paso a puesto siempre en crisis sus mayores ideales: Fe y Razón. Miguel de Unamuno es una de las figuras más importantes de la generación del 98. Nacido en Bilbao en 1864, su nombre va unido a la ciudad de Salamanca, donde vivió la mayor parte de su vida y en cuya Universidad regenteó la cátedra de griego. De espíritu intelectual agresivo, su estado de zozobra y angustia ante los problemas intelectuales y ante las agitaciones de su alma le llevaban a estados prolongados de crisis, consecuencias de buscar respuestas a preguntas que él sabia de antemano que nunca serían respondidas. Fe y Razón, en oposición siempre dentro suyo, y siempre intentando justificar su existencia a través de sus personajes; Tula quien la justifica desde la maternidad, Agusto Pérez que la justifica desde su derecho de existir como personaje de ficción, San Manuel desde su implacable deber al prójimo, entre otros tantos personajes creados por el simple deseo de profundizar las inquietudes mas profundas que atormentaban a Miguel de Unamuno. Es nuestro propósito profundizar particularmente en una de las obras más importantes de Miguel de Unamuno: Abel Sánchez. Por ultimo queremos destacar que el siguiente trabajo es resultado de la lectura de un ensayo realizado por José Luis Abellán, catedrático de Historia de la Filosofía y Ciencias de la Educación de la universidad Complutense de Madrid, por lo cual en varios momentos nos veremos en la obligación de citarlo. Desarrollo “Al morir Joaquín Monegro encontrase entre sus papeles una especie de memoria de la sombría pasión que le hubo devorado la vida. Entremezclase en este relato fragmentos de esa confesión – así la rotulo-, y que vienen a ser al modo de comentario que se hacia Joaquín a sí mismo de su propia dolencia. Esos fragmentos van entrecomillados. La “confesión” iba dirigida a su hija” Debemos ante todo hacer referencia a esta especie de nota de autor que encontramos en el prólogo de la segunda edición de Abel Sánchez, ya que su importancia radica en la intención por parte del narrador de crear una atmósfera de realidad y verisimilitud en torno a la historia que nos será contada. Nos advierte que lo que leeremos es una “confesión” y que por lo tanto se nos relatará el crimen cometido por alguien. También se nos informa que la historia que leeremos será una historia de pasión. La literatura siempre estuvo llena de pasión y sabemos que este sentimiento siempre arrastra con él a la tragedia y se la relaciona directamente con el enamoramiento de dos personas, recordemos la historia de amor pasional por excelencia Romeo y Julieta. Abel Sánchez si bien es una historia apasionada no se relaciona con ese tipo de amor, si no mas bien con el la pasión arrasadora de la envidia. Diremos entonces que Abel Sánchez es una historia de pasión y envidias. Una envidia que penetra la sangre de Joaquín Monegro que lo obliga a hundirse en las profundidades de un abismo oscuro y lleno de cólera. Es la envidia que sintió Caín por su hermano y que llevo a matarlo. Al leer esta magnifica obra es probable que nos suene una historia ya narrada. Ya sea porque la hemos oído en las tradiciones religiosas o por haber leído el Caín de lord Byron, pero el propio Unamuno asegura que su historia nivolesca ha sido el resultado de la vivencia social que vivió y sufrió. Es, sin duda alguna, esta obra una natural nivola, dice el propio Unamuno: “las nivolas son relatos dramáticos, acerantes, de realidades intimas, entrañadas, sin bambalinas ni realismos en que suele faltar la verdadera, la eterna realidad, la realidad de la personalidad” . La nivola no es otra cosa que la narración de historias que penetran en lo más intimo y profundo del ser humano, totalmente alejadas de la novela clásica, donde los personajes de carne y hueso ocupan el escenario de la trama narrativa. “En una nivola unamuniana son las pasiones el personaje principal, aunque podríamos decir que es Unamuno mismo como pensador de ideas y creencias el verdadero personaje”, dice José Luis Abellán. Abel Sánchez nació y conoció la luz en 1917, cuando Unamuno se hallaba a los 53 años, en plena madures intelectual, intentando sacar las consecuencias practicas mas importantes de concepción filosófica, que había desarrollado ampliamente pocos años antes en su libro Del sentimiento trágico de la vida (1912). Esas consecuencias practicas de su pensamiento fundamental va a desarrollarlas en una serie de relatos que tienen su primera expresión en Niebla (1914), seguida de Abel Sánchez (1917), y continuada en Tulio Montalbán y Julio Macedo (1920), y la Tía Tula (1921). El argumento central en Abel Sánchez es el tema de la envidia, y como hemos dicho antes planteada como una pasión deboradora. Debemos creer que este tema ha sido de la preocupación de Unamuno y sobre el que había meditado abundantemente. Sentimiento del que seguramente a sido victima como todo humano que se preste a la convivencia social. Unamuno en su prologo platea, entre otras cosas, que la envidia es la culpable de la conflictividad histórica y social que ha vivido España de forma continua y apasionada, aunque no deje de reflejar el fondo universal de la humana convivencia. Es, sin duda, la conflictividad española, que Unamuno ha vivido tan de cerca en sus múltiples aspectos, la que tiene mas presente cuando escribe. Al corregir las primeras de la segunda edición en 1928, estando en Hendaya, dice: “He sentido revivir en mi todas las congojas patrióticas de que quise librarme al escribir esta historia congojosa”; esta envidia es, como decíamos antes, expresión del conflicto exterior e interior que don Miguel vivió intensamente a lo largo de su existencia, conflicto que alcanza su máxima expresión simbólica y paradigmática en la guerra civil. Unamuno vivió entre 1864 y 1936 atravesado por dos guerras civiles preocupado incansablemente por la inmortalidad personal. Fe y razón siempre de la mano, tal como lo vemos en su libro celebre Del sentimiento trágico de la vida, en donde se plantea que si por un lado la razón nos niega que haya un contenido objetivo a dicho anhelo de inmortalidad, la vida no puede renunciar al deseo subjetivo e imperioso de buscarla, para lo que pide colaboración de la razón. Así surge la oposición dialéctica entre razón y fe o razón y vida que darán contenido intelectual a su pensamiento. Se nos aparece entonces su filosofía como la expresión de un conflicto permanente y de una contradicción inevitable entre “ lo que le mundo es según la razón de la ciencia nos muestra” y “ lo que queremos que sea según la fe se nuestra religión nos dice”. Conflicto entre ciencia y religión, entre razón y vida, entre lógica y fe; he aquí la lucha eterna del Unamuno que buscará fama imperecedera con sus escritos, adquiriendo mil formulaciones distintas. Debemos ahora abocarnos al tema central de la obra: la envidia, no podemos olvidar que ésta tienen su origen en el afán de sobresalir frente a lo demás, de buscar el reconocimiento para así satisfacer nuestros deseos de gloria. Diremos que el núcleo de la novela, no es otro, que el relato bíblico que nos narra el enfrentamiento entre Caín y Abel. De hecho toda la novela no es otra cosa que una meditación sui generis sobre dicho mito, y es a esa luz cuando cobra su dimensión y verdadera trascendencia. Una lectura de Abel Sánchez con la perspectiva del mito de Caín y Abel al fondo, nos da las claves precisas para su entendimiento en profundidad. El mismo nombre Abel nos da la primera pista, y eso de que Joaquín Monegro y Abel Sánchez se conociesen “desde antes de la niñez” como si fuesen “hermanos de crianza”, nos sitúa definitivamente en una relación fraternal del tipo de la que tuvieron los primeros hijos de Adán y Eva. Al final, cuando Abel muere en las manos de Joaquín, y a pesar de que evidentemente ni se trata de un asesinato, es imposible evitar la referencia simbólica al pasaje bíblico. Entre uno y otro suceso, transcurre la historia de esa pasión de la envidia que poseyó trágicamente el alma de Joaquín. Es curioso que los mismos oficios de uno y otro encuentren una cierta similitud con los de la pareja bíblica; el Habedle Unamuno no es pastor, sino artista, un oficio que depende básicamente de una inspiración y de una gracia mas allá de si voluntad personal, mientras que Joaquín se hace medico, una profesión esforzada que requiere un trabajo continuo como da del agricultor de Caín. No se trata, sin embargo, solo de profesiones, sino de algo caracterolóligo mas profundo; como dice Monegro en un párrafo de su Confesión: “Ya desde entonces era el simpático, no sabia por que, y antipático yo, sin que se me alcanzara mejor la causa de ello, y me dejaban solo. Desde niño me aislaron mis amigos” es imposible leer esto y no recordar las palabras de la Biblia cuando dice que “el fruto de Abel halló gracia a los ojos de Dios, pero no así el de Caín”. Ambos sin duda aspiraban a lo mismo: perpetuar su nombre a los ojos de Dios, inmortalizarse en su presencia, y cuando Caín no lo consigue se apodera de él la envidia hacia si hermano. Es lo mismo que ocurre a Joaquín Monegro con respecto a su “hermano” Abel, y cuando le niega éste que sea ambicioso de gloria, le replica: “… - Sí, ambicioso de gloria, de fama, de renombre… Lo fuiste siempre, de nacimiento. Solo que solapadamente.” Queda así encarnado ejemplarmente el origen de la historia humana en esos dos personajes, Abel y Joaquín, convirtiendo la novela unamuniana en una profunda meditación sobre los caracteres antropológicos del ser humano en sus orígenes. Abel Sánchez, el pintor-artista, que halla gracia a los ojos de Dios y de los hombres sin proponérselo, y Joaquín que por mas esfuerzos que haga con su trabajo y su voluntad, no logra encontrar esa gracia. El hecho se manifiesta cuando Helena, prima de Joaquín y de la cual él esta profundamente enamorado o encaprichado, se enamora de Abel. Importante son estos detalles respecto al nombre de Helena: en principio esta escrito con H inicial, lo cual os recuerda la cultura clásica pagan y que además Unamuno contrapone en Del sentimiento trágico de la vida a Dulcinea, el símbolo español de la inmortalidad y de la fama. Por eso, si Abel pinta a Helena no podrá evitar reflejarla como es: fría como el mármol de la cultura clásica; de aquí que le diga Joaquín: “Y así la inmortalizarás. Vivirá tanto como tus cuadros vivan. Es decir ¡Vivirá no! Porque Helena no vive; durará. Durará como el mármol, de que es. Porque es de piedra, fría y dura, fría y dura como tu. ¡Montón de carne!...” La boda entre Abel y Helena acabó por desbordar de odio el alma del espiritual Joaquín, pues la envidia inicial se convirtió en odio, haciendo de su vida un infierno. El fondo de ese infierno es – como representación dantesca de La divina comedia - convertirle el alma en un témpano de hielo, incapacitándole para amar. Por eso dice Joaquín en su Confesión: “En los días que siguieron a aquel en que me dijo que se casaban sentí como si el alma tosa se me helase. Y el hielo me apretaba el corazón. Eran como llamas de hielo. Me costaba respirar. El odio a Helena y, sobre todo, a Abel, porque era odio, odio frió cuyas raíces me llenaban el ánimo, se me había empedernido. No era una mala planta, era un témpano que se me había clavado en el alma; era mas bien mi alma congelada en aquel odio. Y un hielo tan cristalino, que lo veía todo a su través con una claridad perfecta.” De allí va a nacer y cobrar fuerza el afán de sobresalir que se apoderara de Joaquín, y así lo dice en su confesión: “ El descubrimiento en mí mismo de que no hay alma, moviéronme a buscar en el estudio, no ya consuelo – consuelo ni lo necesitaba ni lo quería-, sino apoyo para una ambición inmensa. Tenia que aplastar, con la fama de mi nombre, la fama ya incipiente de Abel; mis descubrimientos científicos, obra de arte, de verdadera poesía, tenían que hacer sombra a sus cuadros. Tenia que llegar a comprender un día Helena que era yo, el medico, el antipático, quien habría de darle aureola de gloria, y no él, no el pintor”. Es comprensible que Unamuno se identificase mas con Joaquín que con Abel, y el hecho de haber puesto a éste como título de la novela no puede tomarse sino como un intento de distanciamiento ante el lector; fijémonos, además, que la referencia simbólica al mito bíblico nos viene dada por el pintor - Abel Sánchez – mientras en el nombre de su oponente – Joaquín Monegro – no aparece tal referencia. Al fenómeno del distanciamiento personal se une aquí un intento de acercamiento del mito a la contemporaneidad del autor, hasta el punto de que el propio Unamuno no duda en el prologo a la segunda edición de la novela en declarar la superioridad moral de Joaquín Monegro y cuan superior es moralmente a todos los Abeles. No es Caín lo malo; lo malo son los cainitas. Y los abelitas”. Es evidente que el tema fundamental de la obra es el mito Caín-Abel, pero no podes dejar de notar otros temas típicamente unamunianos. Antes de adentrarnos en ellos debemos decir que esta nivela es sin duda la meditación mas profunda y seria que al tema de la envidia le dedicó, a pesar de que en otras obras encontramos ciertos vapores entorno al mismo. Pero como hemos dicho antes aparecen en ella reflejos de otros temas unamunianos que sitúan dicha creación en el lugar central de su producción, a nuestro entender. Uno de esos temas es el amor maternal tan querido por Unamuno; como es debido, para él el verdadero amor de mujer es siempre amor de madre, y así nos presenta el de Antonia por Joaquín: “Antonia había nacido para madre; era todo ternura, todo compasión. Adivinó en Joaquín, con divino instinto, un enfermo, un inválido de alma, un poseso, y sin saber de que enamoróse de su desgracia. Sentía un misterioso atractivo en palabras frisa y cortantes de aquel médico que no creía en la virtud ajena” (VII. En realidad, todo amor verdadero es compasión, pues solo por ella entramos en comunión caritativa con el prójimo. En ese amor nos hacemos niños, pues el amor maternal aniña; en ese aniñarse encontraba Unamuno la solución a sus problemas. El tema inunda la literatura unamuniana, tomando manifestaciones muy diversas: exaltación del mito a la “niñez eterna” (puer eternus), elaboración de fantasías de claustro materno, aproximación reiterativa al paisaje de la infancia, búsqueda del sentido de la salvación religiosa como una vuelta a “deshacer”. El tema aparece al final de Abel Sánchez cuando Joaquín Monegro, ya en el lecho de muerte, espera el perdón de su nieto. Tras preguntarse angustiado: “¿por qué he sido tan envidioso, tan malo?... ¿Por qué nací en tierra de odio? En tierra en el que el precepto parece ser: “Odia a tu prójimo como a ti mismo”. “Porque he vivido odiándome, porque aquí todos vivimos odiándonos”, exclama: “Pero…traed al niño”, pues solo él- inocente aun- puede perdonar; no tarda en decírselo: “Así solo de ti, solo de ti, que no tienes todavía uso de razón, de ti, que eres inocente, necesito perdón” (XXXVIII). Conclusión Al principio del trabajo nos referimos a que desde la nota de autor se nos intentaba dar una idea de realidad, y al releer este trabajo hemos entendido que al fin de cuentas esta obra, es el reflejo de la interioridad de cada ser humano, ya desde los orígenes, alguien decidió contar la historia de dos hermanos, uno el preferido y el otro el degradado por un tercero, uno contaminado por la envidia y el otro quizás por el ego de ser el preferido. Pero lo mas importante es que todos tenemos un Abel y Joaquín dentro nuestro, peleando por ser vencedores de una batalla interminable. Después de todo el ser humano es pasión, dice el propio Unamuno: “El ser humano no es otra cosa que pasión, dice Unamuno en Del sentimiento trágico de la vida: El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por que no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea mas el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado”. Queda claro que las historias de Unamuno están tomadas de la vida real, su propia vida. Según nuestra consideración Caín es una victima del ego abelista y de la discriminación. Al considerarlo victima nos posicionamos a su favor, quizás por que en algún momento de nuestras vidas fuimos victima de alguna circunstancia de injusticia o degradación o porque sufrimos de el inevitable mal de la envidia, sentimiento profundo, vergonzoso que se esconde en el corazón de los seres humanos y que emite un veneno contaminante. Dijo Unamuno: “En mi novela Abel Sánchez intente escarbar en ciertos sótanos y escondrijos del corazón, en ciertas catacumbas del alma, adonde no gustan descender los mas de los mortales. Creen que en estas catacumbas hay muertos, a los que mejor es no visitar, y esos muertos, sin embargo, nos gobiernan. Es la herencia de Caín.” Esta novela es un grito desgarrador del corazón, es un relato íntimo, que penetra en lo más hondo de la conciencia. Florencia Cittadini Acosta

0
0
R
Resumen de cuatro cuentos maravillosos
Ciencia EducacionporAnónimo12/14/2011

Muchas veces he buscado por todos los medios conocidos resúmenes de cuentos y por lo general, o no los encuentro o son muy malos. Después de perder tiempo, generalmente, decido ir por el camino más fácil: Leer los cuentos.Hoy les dejo el resumen realizado por mi de cuatro cuentos maravillosos, que espero que les sirva:El huésped de la maestra de Isabel AllendeLas ruinas circulares de Jorge Luis Borges El acompañamiento de Carlos GorostizaLa siesta del martes de Gabriel García Márquez“El huésped de la maestra” Isabel Allende.Resumen de la trama:La maestra Inés va al negocio de su amigo el comerciante turco Riad Halabí y le cuenta que ha matado a uno de sus huéspedes. Ella le pide ayuda para esconder el cadáver y él se la da, va a su casa (la cual es un hotel para viajeros de paso) y le dice que va a volver a la noche para ayudarla. Lo más importante de todo esto es que el cadáver es un hombre que vivió hace muchos años en Agua Santa (nombre del pueblo donde transcurre la historia) y que mató al hijo de 12 años de la maestra Inés. Este hombre (del que no sabemos el nombre) encontró al hijo de Inés en su terreno y para asustarlo le pegó un tiro en el medio de la frente. El turco (Riad Halabí) es quién encuentra al niño y lo lleva muerto en sus brazos hasta la madre. Todo el pueblo enojado por este horrible suceso intenta matar al hombre asesino y destruye su casa, pero el hombre logra escapar. La maestra Inés estaba segura de que el asesino de su hijo un día volvería al pueblo. Y este volvió. Ella lo reconoció inmediatamente y por ese motivo lo mató de un golpe en la cabeza. Cuando el comerciante turco (Riad Halabí) entra en la habitación donde está el muerto lo ve lleno de “mierda”, medio podrido y la habitación llena de sangre. En ese momento se le ocurre que la única forma de salvar a la maestra Inés es haciendo correr el rumor en todo el pueblo para que todo el pueblo sea cómplice y se haga justicia. Todo el pueblo colabora y en la noche salen a la calle con sus sillas, sin decir nada, todos participan del secreto dese el médico, la policía, el cura, todo el mundo. El turco mete en una bolsa el cadáver y lo lleva en su camioneta a la casa abandonada del asesino ahí lo entierran y nunca nadie habló del tema.Todo el pueblo hizo justicia.Características importantes de los personajes:La maestra Inés: es una mujer justa y buena que siempre ayudó a todo el mundo. Que educó a todos los niños del pueblo y los hizo hombres de bien. Su único hijo producto de un amor fugaz es asesinado por un vecino lejano que nadie conoce. Todo el mundo confía en ella y todo el mundo está de su lado. El comerciante turco (Riad Halabí): Llega al pueblo Agua Santa de forma ilegal. Es un buen hombre. Justo el día que llega al pueblo se encuentra con el cadáver del hijo de la maestra Inés. El lo lleva en sus brazos, se encarga del funeral, de consolar a la madre, de tranquilizar a la gente. Sin conocer a Inés la ayuda de buena voluntad porque es una gran persona. Cuando tiene que ayudar a esconder el cadáver del asesino lo hace y una vez finalizada la tarea, Inés le dice que es la persona que más quiere en el mundo y que hubiese deseado que él sea el padre de su hijo.El narrador: la persona que narra la historia es un habitante del pueblo. Él comenta al final del cuento que en el pueblo se hizo un pacto de nunca contar el secreto que todos compartían y que solo después de la muerte de la maestra Inés él pudo contar la historia.“La siesta del martes”. Gabriel García Márquez La historia transcurre un día muy caluroso. Una madre y su hija van en un tren hacía un pueblo en dónde asesinaron a su único hijo varón. Llegan al pueblo justo a la hora de la siesta por lo cual no hay nadie en la calle, está todo cerrado.Van a la iglesia a pedir las llaves del cementerio para poder visitar la tumba de su hijo asesinado por una señora vieja llamada Rebeca quién la semana pasada durante la noche le disparó en medio de la cara a Carlos Centero (el hijo) cuando este intentaba entrar en la casa que parecía abandonada. El supuesto ladrón proviene de una familia muy pobre y se ganaba la vida como boxeador, se había hecho sacar todos los dientes para poder pelear los sábados para conseguir dinero para comer.Luego de que el cura le haga muchas preguntas sobre la identidad de la madre le da las llaves del cementerio pero cuando quieren salir de la iglesia todo el pueblo los está esperando. El cura le dice que esperen hasta que la gente se vaya pero la madre y su hija con la cabeza en alto deciden salir igual.Un dato interesante es que la madre le pide a la hija antes de bajar del tren que no se le ocurra llorar y luego ya en la iglesia el cura se asombra de que ni la madre ni la hija lloren al muerto. Este dato muestra el orgullo de la madre que no siente vergüenza por su hijo y que está resignada a este fatal hecho por la vida cruel y pobre que les ha tocado vivir.“Las ruinas circulares” Jorge Luis BorgesTodo comienza con la llegada en canoa del hombre gris a un aparente lugar sagrado en donde hay templos. Se propone dormir (porque considera la obligación de hacerlo). Duerme para poder soñar a un hombre, crear a un hombre perfecto que después se vuelva real. Al principio no consigue soñar a ningún hombre que valga la pena y que tenga las condiciones que él quiere. Sueña y se ve en el medio de un montón de hombres que son al mismo tiempo sus alumnos pero ninguno lo convence y termina por eliminarlos a todos.Despierta y no sabe bien si soñó o todo pasó de verdad. Se desespera pero luego puede volver a dormir y sueña un hombre más perfecto que todos los anteriores pero en un momento se le aparece el dios del fuego y le pide que cree un verdadero hombre que le rinda tributo, esta tarea le lleva dos años. Finalmente pudo crear al hombre perfecto pero cuando termina su trabajo se da cuenta de que él era el sueño de otro hombre y que ya estaba viejo y le había llegado la hora de morir.Nota: el cuento se llama las ruinas circulares porque todo transcurre en un lugar sagrado convertido en ruinas y porque la historia finaliza con la idea de que un hombre sueña a otro hombre y este hombre a su vez es soñado por otro y así infinitamente (el círculo sin fin, porque el círculo no tiene ni principios ni fin, no se sabe dónde empieza y dónde termina).“El acompañamiento” Carlos GorostizaEs una obra de teatroPersonajes: Tuco y Sebastián. Todo sucede un una pieza. Tuco es un hombre que trabajó toda su vida en una fábrica y siente que no triunfó. Su sueño era ser como Carlos Gardel y cantar tangos. La escena empieza con Tuco ensayando el tango “Viejo smoking”, imaginando que tiene público y copiando gestos de Gardel. Suena la puerta y abre con desconfianza, del otro lado de la puerta está Sebastián. Tuco está loco, un vecino llamado Mingo le hizo una joda y él como está loco se la creyó. Mingo le dijo en la calle la semana anterior, que él conocía a alguien en la tele y que lo iba a llevar (a Tuco) a un programa de tv para que cante y que además le iba a enviar un acompañamiento (guitarristas para que le hagan la música). Todo fue una joda de Mingo para burlarse de la locura de Tuco.La familia de Tuco le pidió a Sebastián que hable con Tuco para que deje de hacerse el loco y vuelva a trabajar a la fábrica para que no pierda la jubilación, pero Tuco cree que toda su familia está loca y hace días se encerró en su piecita y no quiere salir. Tiene a toda su familia amenazada con un cuchillo.La obra es una larga conversación sobre cómo Sebastián logró cumplir su sueño de tener un Kiosco y cómo Tuco espera ansioso hace una semana la llegada del acompañamiento, el cual nunca va a llegar porque es toda una mentira.Sebastián lo quiere convencer de que salga e intenta decirle la verdad pero Tuco no le cree y Sebastián tiene miedo de que Tuco haga una locura ya que todo el tiempo mira el cuchillo que tiene en la mesita.Tuco y Sebastián son amigos desde jóvenes y trabajaban juntos en la fábrica, en la charla que tienen recuerdan los sábados de su juventud en los que iban a la milonga a bailar. También recuerdan cuando un sábado de esos Tuco intentó cantar pero el acompañamiento del lugar aparentemente lo hizo quedar mal delante de toda la gente (probablemente Tuco no cantaba bien).Finalmente Sebastián termina confesando que su vida es muy triste y que no es feliz a pesar de haber cumplido su sueño de tener un negocio propio.La historia termina con que Sebastián también se vuelve loco he imagina que tiene una guitarra con la que le hace el acompañamiento a Tuco.Nota: Tuco queda marcado por lo sucedido aquel sábado de su juventud en el que pasó vergüenza delante de todo el mundo por no poder cantar bien. Él le echa la culpa al acompañamiento pero es probable que haya pasado vergüenza porque cantaba mal y no tenía voz para hacerlo. Luego de toda una vida de frustraciones se vuelve loco y Sebastián intenta convencerlo de cambiar su actitud pero termina volviéndose loco porque se da cuenta de que su vida también fue una frustración y que de algún modo es mejor estar loco que vivir una vida de fracasos y decepciones.

0
0
C
Cuento Bruja de Julio Cortázar
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/12/2011

He estado buscando este cuento por mucho tiempo y no lo encontré por ningún lado, solo encontraba resúmenes, es por eso que se lo dejo ahora a todos aquellos que lo necesiten o que quieran disfrutar de la lectura de este hermoso cuento del Gran escritor argentino Julio Cortázar. Espero que les sea útil. II. Bruja (cuento completo) Deja caer las agujas sobre el regazo. La mecedora se mueve imperceptiblemente. Paula tiene una de esas extrañas impresiones que la acometen de tiempo en tiempo; la necesidad imperiosa de aprehender todo lo que sus sentidos puedan alcanzar en el instante. Trata de ordenar sus inmediatas intuiciones, identificarlas y hacerlas conocimiento: movimiento de la mecedora, dolor en el pie izquierdo, picazón en la raíz del cabello, gusto a canela, canto del canario flauta, luz violeta en la ventana, sombras moradas a ambos lados de la pieza, olor a viejo, a lana, a paquetes de cartas. Apenas ha concluido el análisis cuando la invade una violenta infelicidad, una opresión física como un bolo histérico que le sube a las fauces y le impulsa a correr, a marcharse, a cambiar de vida; cosas a las que una profunda inspiración, cerrar dos segundos los ojos y llamarse a sí misma estúpida bastan para anular fácilmente. La juventud de Paula ha sido triste y silenciosa, como ocurre en los pueblos a toda muchacha que prefiera la lectura a los paseos por la plaza, desdeñe pretendientes regulares y se someta al espacio de una casa como suficiente dimensión de vida. Por eso, al apartar ahora los claros ojos del tejido —un pull-over gris simplísimo—, se acentúa en su rostro la sombría conformidad del que alcanza la paz a través de moderado razonamiento y no con el alegre desorden de una existencia total. Es una muchacha triste, buena, sola. Tiene veinticinco años, terrores nocturnos, algo de melancolía. Toca Schumann en el piano y a veces Mendelssohn; no canta nunca pero su madre, muerta ya, recordaba antaño haberla oído silbar quedamente cuando tenía quince años, por las tardes. —Sea como sea —pronuncia Paula—, me gustaría tener aquí unos bombones. Sonríe ante la fácil y ventajosa sustitución de anhelos; su horrible ansiedad de fuga se ha resumido en un modesto capricho. Pero deja de sonreír como si le arrancaran la risa de la boca: el recuerdo de la mosca se asocia a su deseo, le trae un inquieto temblor a las manos vacantes. Paula tiene diez años. La lámpara del comedor siembra de rojos destellos su nuca y la corta melena. Por sobre ella —que los siente altísimos, lejanos, imposibles—, sus padres y el viejo tío discuten cuestiones incomprensibles. La negrita sirvienta ha puesto frente a Paula el inapelable plato de sopa. Es preciso comer, antes que la frente de la madre se pliegue con sorprendido disgusto, antes que el padre, a su izquierda, diga: «Paula», y deposite en esa simple nominación una velada suerte de amenazas. Comer la sopa. No tomarla: comerla. Es espesa, de tibia sémola; ella odia la pasta blanquecina y húmeda. Piensa que si la casualidad trajera una mosca a precipitarse en la inmensa ciénaga amarilla del plato, le permitirían suprimirlo, la salvarían del abominable ritual. Una mosca que cayera en su plato. Nada más que una pequeña, mísera mosca opalina. Intensamente tiene los ojos puestos en la sopa. Piensa en una mosca, la desea, la espera. Y entonces la mosca surge en el exacto centro de la sémola. Viscosa y lamentable, arrastrándose unos milímetros antes de sucumbir quemada. Se llevan el plato y Paula está a salvo. Pero ella jamás confesará la verdad; jamás dirá que no ha visto caer la mosca en la sémola. La ha visto aparecer, que es distinto. Todavía estremecida por el recuerdo, Paula se pregunta la razón de no haber insistido, alcanzado la seguridad de lo que sospecha. Tiene miedo: ésa es la respuesta. Toda su vida ha tenido miedo. Nadie cree en las brujas, pero si descubren una la matan. Paula ha guardado en el vasto cofre de sus muchos silencios una íntima seguridad; algo le dice que ella puede. Ha dejado irse la infancia entre balbuceos y esperanzas; está viendo pasar su juventud como una tristísima diadema suspendida en el aire por manos vacilantes, deshojándose despacio. Su vida es así; tiene miedo, quisiera comer bombones. Los pull-overs y las mañanitas se amontonan en los armarios; también los manteles finamente diseñados con motivos de Puvis de Chavannes. No ha querido adaptarse al pueblo; Raúl, Atilio González, el pálido René, son testigos de antaño; la quisieron, la buscaron, ella les sonrió al rechazarlos. Los temía como a sí misma. —Sea como sea, me gustaría tener aquí unos bombones. Está sola en la casa. El viejo tío juega al billar en el Tokio. Empieza Paula a sentir la tentación, por primera vez intensa hasta darle náuseas. Por qué no, por qué no. Afirma preguntando, pregunta al afirmar. Es ya algo fatal, hay que hacerlo. Y como aquella vez, concentra su deseo en los ojos, proyecta la mirada sobre la mesa baja puesta al lado de la mecedora, toda ella se lanza tras su mirada hasta sentir de sí misma como un vacío, un gran molde hueco que antes ocupara, una evasión total que la desgaja de su ser, la proyecta en voluntad... Y ve surgir poco a poco la materialización de su deseo. Finas láminas rosadas, reflejos tenues de papel de plata con listas azules y rojas; brillo de mentas, de nueces pulimentadas; oscura concreción del chocolate perfumado. Todo ello transparente, diáfano; el sol que alcanza el borde de la mesa percute en la creciente masa, la llena de translúcidas penetraciones; pero Paula fija todavía más la voluntad en su obra e irrumpe al fin la opacidad triunfante de la materia lograda. El sol es rechazado en cada pulida superficie, las palabras de las envolturas se afirman categóricas; y eso es una fina pirámide de bombones. Praline. Moka. Nougat. Rhum. Kummel. Maroc... La iglesia es ancha, pegada a la tierra. Las mujeres retardan con charlas su vuelta de misa, apoyando en la sombra espesa de los árboles placeros el deseo de quedarse. Han visto asomar a Paula bellamente vestida de azul, y la contemplan insidiosas en su furtivo camino solitario. El misterio de esa nueva vida las altera, las enajena; apenas puede tolerarse que el misterio resista tanta prolija indagación. El viejo tío ha muerto; Paula vive sola en la casa. Nunca hubo fortuna en la familia; pero ese vestido azul... Y el anillo; porque han visto el anillo centelleante que a veces, en los intervalos del cine local, se enciende con insolencia cuando Paula, mecánicamente, echa hacia atrás el ala vibrante de su pelo castaño. Paula reza diariamente en la iglesia del pueblo. Reza por sí, por su horrendo crimen. Reza por haber matado un ser humano. ¿Era un ser humano? Sí lo era, sí lo era. Cómo pudo ella dejarse arrastrar por la tentación, invadir los territorios de lo anormal, desear una figurita animada que le recordara sus muñecas de infancia. El anillo, el vestido azul, todo estaba bien; no había pecado en desearlos. Pero concebir la muñeca viva, pensarla sin renuncia... Aquella medianoche, la figurita se sentó en el borde de la mesa sonriendo con timidez. Tenía pelo negro, pollera roja, corselete blanco; era su muñeca Nené, pero estaba viva. Parecía una niña, y con todo Paula presintió que una terrible madurez informaba ese cuerpo de veinte centímetros de alto. Una mujer, una mujer que su extravío acababa de crear. Y entonces la mató. Le fue preciso borrar la obra que fatalmente sería descubierta y atraería sobre ella el nombre y el castigo de las brujas. Paula conocía su pueblo; no tuvo valor de huir. Casi nadie huye de los pueblos, y por eso los pueblos triunfan. De noche, cuando la figurita silenciosa y sonriente se durmió sobre un almohadón, Paula la llevó a la cocina, la puso en el horno de gas y abrió la llave. Estaba enterrada en el patio del limonero. Por ella y por sí misma, la asesina rezaba, diariamente en la iglesia. Es de tarde, llueve. Vivir es triste en una casa sola. Paula lee poco, apenas toca el piano. Quisiera algo, no sabe qué. Quisiera no tener miedo, evadirse. Piensa en Buenos Aires; acaso en Buenos Aires, donde no la conocen. Acaso en Buenos Aires. Pero su razón le dice que mientras se lleve a sí misma consigo el miedo ahogará su felicidad en todas partes. Quedarse, entonces, y ser pasablemente dichosa. Crearse una dicha hogareña, envolverse en el cumplimiento de mil pequeños deseos, de los caprichos minuciosamente destruidos en su infancia y su juventud. Ahora que ella puede, que lo puede todo. Dueña del mundo, si solamente se animara a... Pero el miedo y la timidez le cierran la garganta. Bruja, bruja. Para las brujas, el infierno. Las mujeres no tienen toda la culpa. Si creen que Paula vende en secreto su cuerpo es porque el origen de tan insólito bienestar les es incomprensible. Está la cuestión de su casa de campo. Las ropas y el auto, la piscina, los perros finos y el abrigo de visón. Pero el amante no habita en el pueblo, eso es seguro; y Paula no se aleja casi nunca de su residencia. ¿Habrá hombres tan poco exigentes? Ella cosecha las miradas, recoge comentarios por boca de pocos amigos de familia que acuden a veces, con lenguaje libre de preguntas, a beber una taza de té. Sonríe tristemente y dice que no le importa, que es feliz. Sus amigos, antiguos cortejantes convencidos del imposible, comprueban tanta felicidad en la mirada de Paula. Ahora hay como un brillo de fósforo en sus pupilas claras. Cuando vierte el té en las finas tazas su gesto tiene algo de triunfante, contenido por un carácter tímido que se rehuye a sí mismo la ostentación de lo logrado. A solas, Paula recuerda su labor de demiurgo; la lenta, meticulosa realización de los deseos. El primer problema fue la casa; tener una casa en las afueras del pueblo, con la comodidad que su ocio reclamaba. Buscó el lugar, el ambiente; cerca del camino real, aunque no excesivamente cerca. Tierras altas, aguas sin sal. Creó dinero para adquirir el terreno y estuvo por confiarse a un arquitecto para que le construyera la residencia. Sin embargo la detenía el temor de manejar cuestiones financieras, acrecentar sospechas latentes en todo saludo, más precisamente en los muchos silencios desdeñosos. Una tarde, a solas en su tierra, pensó crear la casa pero tuvo miedo. La vigilaban, la seguían; en los pueblos una casa no brota de la nada. No debe brotar de la nada. Había que acudir al arquitecto, entonces; Paula dudaba, amedrentándose ante cada problema. Irse del pueblo hubiera concluido con todo; eso y ser valiente: los imposibles. Entonces hizo algo grande: crear, no la casa, sino la construcción de la casa. Aplicándose noche y día, logró que la residencia fuera edificada sin despertar en nadie el temido azoramiento. Creó paso a paso la construcción de su finca, y aunque hubo días en que se preguntó qué harían los obreros al concluirla, tuvo al fin la satisfacción de ver que aquellos hombres se marchaban en silencio, contando su dinero. Entonces entró en su casa, que era verdaderamente hermosa, y se dedicó a amueblarla poco a poco. Era divertido; tomaba una revista, en busca de un ambiente que la complaciera, elegía el lugar preciso y creaba cosa por cosa esas predilectas imágenes. Tuvo gobelinos; tuvo un tapiz de Teherán; tuvo un cuadro de Guido Reni; tuvo peces chinescos, perros pomerania, una cigüeña. Los pocos amigos que acudían a la casa eran recibidos en habitaciones prolijas, de discreto gusto burgués; Paula los esperaba cordialmente, los llevaba a pasear por la casa y los jardines, mostrándoles los crisantemos y las violetas; y como ella era la discreción misma, los visitantes bebían su té y se marchaban de la residencia sin descubrir nada nuevo. Integró una biblioteca con volúmenes rosa, tuvo casi todos los discos de Pedro Vargas y algunos de Elvira Ríos; llegó un momento en que ya poco deseaba y su capricho sólo halló ejercicio en alguna golosina, un perfume nuevo, una sazón de pescado. Pero después Paula quiso tener un hombre que la amara, y aunque vaciló largo tiempo entre recibir en su lecho a cualquiera de sus fieles pretendientes o crear un ser que cumpliera en todo sus románticas visiones de antaño, comprendió que no había alternativas y que le era forzoso decidirse por lo último. Un amante del pueblo hubiera preguntado, inquirido hasta descubrir, más allá de la sonrisa, el poder de la bruja. Y entonces hubiera sido el terror, la persecución, la locura. Creó su hombre. Su hombre la amó. Era bello, fino, se llamaba Esteban, jamás quería salir de la casa: así tenía que ser. Ya enteramente aislada de sus semejantes, Paula negó el té a los amigos y éstos presintieron la regencia de un macho en la casa. Tristes de corazón, se volvieron al pueblo. Ella recuerda ahora su labor de demiurgo. Es casi de noche; Paula no está triste y sin embargo hay una mano fría que se apoya en su pecho, cubriéndole el hueco entre los senos con una firme opresión. «Estoy cansada», se dice. «He tenido que pensar tanto, que desear tanto...». Comprende, sin palabras, la tremenda fatiga de Dios. También ella necesita su séptimo día para ser enteramente feliz. Esteban se reclina a su lado, mirándola con hondos ojos negros; le sonríe, un poco como un hijo. —Paula —murmura. Ella le acaricia el pelo sin hablar. Es difícil no sentirse maternal con ese muchacho demasiado sensible, desasido de todo lazo humano, íntegramente dado a la tarea de adorarla. Esteban no hace preguntas, parece estar siempre esperando su voz. Es mejor así. Y de pronto, como una lejana llamada de cuernos, Paula tiene la débil pero distinta sensación de estar enferma, de que se va a morir, de que el séptimo día viene sin aplazo posible. Cuando los dos médicos retornan al pueblo, es bien poco lo que tienen que decir. Lo mismo al siguiente día. En la tarde del tercero, el automóvil de los médicos rodea la plaza y se detiene ante la cochería principal. Es entonces que los amigos de Paula deben luchar contra el desatado rencor de todo un pueblo cristiano. Las esposas, las hermanas, los profesores de moral lugareña; hay quienes aspiran a que Paula se corrompa en la soledad de su casa, libre y abandonada como su vida. Lo que se elige en este mundo ha de mantenerse en el otro. Y son pocos, apenas cinco hombres silenciosos, los que acuden por la noche a la residencia para velar el cadáver de la amiga. Los empleados de la cochería y dos mujeres de la granja vecina han puesto a la muerta en el ataúd y montado la capilla ardiente. Los amigos encuentran, casi sin sorpresa, a Esteban. Lo ven por primera vez, estrechan su mano. Esteban parece no comprender; está sentado en un alto sillón de respaldo calado, a la derecha del cadáver. A intervalos se levanta, va hasta Paula y la besa en la boca; un beso fresco, fuerte, que los amigos contemplan con espanto. El beso de un joven guerrero a su diosa antes de la batalla. Después vuelve Esteban a su asiento y se inmoviliza, mirando por encima del ataúd hacia la pared. Paula ha muerto al atardecer y es medianoche ya. Los amigos están solos, con ella y Esteban. Afuera hace frío y algunos piensan en el pueblo, en las botellas de agua caliente de los lechos, en los boletines de radio. En semicírculo miran a Paula que yace sin esfuerzo, como por fin liberada de una carga superior a sus pequeños hombros que han conservado siempre algo de la forma niña. Las larguísimas pestañas vierten una mínima sombra sobre los pómulos grises. Los médicos han dicho que su muerte ha sido lenta pero sin lucha, como una madurez de fruto. Y por los cinco amigos pasa, alternativamente, el mismo tierno y manido pensamiento: «Parece dormida». ¿Por qué entra tanto frío en la habitación? Es repentino, por bocanadas crecientes. Tal vez un frío que nace de adentro, piensan los amigos; suele sentirse en los velatorios. Un poco de coñac... Y cuando uno de ellos mira a Esteban, rígido en su sillón, siente como un horror que repentinamente le crece y le invade el pelo, las manos, la lengua; a través del pecho de Esteban está viendo los calados del respaldo del sillón. Los otros siguen su mirada y lividecen. El frío sube, sube como una marea. Más allá de la puerta cerrada se yergue de pronto la masa espesa del monte de eucaliptos bañado de luna; y ellos comprenden que lo están viendo través de la puerta cerrada. Ahora son las paredes que ceden ante el paisaje del campo, la granja vecina, todo bajo una cruda luz de plenilunio; y Esteban es ya una burbuja de gelatina, bello y lamentable en su sillón que cede como él ante el avance de la nada. Del techo entra un chorro de luz plateada quitando nitidez a los resplandores de la capilla ardiente. Por la suela de los zapatos sienten ahora los cinco amigos filtrarse una humedad de tierra fresca, con césped y tréboles, y cuando se miran, incapaces de pronunciar la primera palabra de la revelación, están ya solos con Paula, con Paula y la capilla ardiente que se levanta desnuda en medio del campo, bajo la luna inevitable. 1943

28
0
L
Lo fantástico en el sueño de los héroes
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/10/2010

A continuación les dejo una monografía que realice en algún momento y que espero que les sirva. Monografía: El sueño de los héroes Por Florencia Cittadini. Lo fantástico en el sueño de los héroes "En el futuro corre, como un río, nuestro destino, según lo dibujamos aquí abajo. En el futuro está todo, porque todo es posible. Allí usted murió la semana pasada y allí está viviendo para siempre" Introducción En el presente trabajo académico nos propondremos realizar un análisis de la obra magistral del escritor Adolfo Bioy Casares, “El sueño de los héroes”, con el propósito de presentar nuestra propia apreciación y analizar una característica particular de la obra: Lo fantástico. Para ello abordaremos un tópico frecuente en Bioy Casares: el tiempo. El análisis se realizara considerando principalmente los siguientes ejes: Trama y temas de la obra, personajes, espacio temporal y titulo de la obra. Desarrollo Hay quienes dicen que el destino es propiedad de cada individuo, y que somos responsables de él, de forjarlo y guiarlo hacia eso que tanto deseamos, pero en esta obra el destino irrumpe de forma fantástica, siendo amo y señor, y es quien da a Emilio Gauna, personaje principal de la obra, una segunda oportunidad, reservándole el don del tiempo y de la salvación, permitiéndole de este modo saldar un asunto pendiente: soñar. Soñar a ser valiente, sueño propio de los héroes. Puede considerarse esta concesión como una prueba para Gauna, pero de cualquier modo el destino se nos presenta como un hecho inmanejable e impredecible, que de algún modo guía al protagonista hacia el fin que le corresponde. Gauna es puesto a prueba por el propio destino, su destino. El debe demostrar su condición de valiente enfrentándose a él. Para ello intentara repetir exactamente lo sucedido en los carnavales tres años atrás, siendo consiente de que el resultado puede conllevar el peor de los finales, la muerte. Y he aquí la valentía de nuestro personaje, quien tras la búsqueda de blandir su honor avanzara hacia el destino que le pertenece. Y he aquí también como irrumpe lo fantástico en la cotidianidad de un muchacho del barrio de Platense. Ahora bien, hemos dicho que nuestro propósito se centra en el deseo de analizar lo fantástico en la obra, es por ello que es necesario ante todo considerar la definición de “literatura fantastica o genero fantástico” diremos de ello que“se aplica al genero literario que admite en la realidad de su texto la existencia, o posibilidad de existencia, de elementos sobrenaturales que irrumpen en un mundo que es, aunque literario o ficticio, posible.” Es de suma importancia destacar esto ya que en base a este marco tomaremos la obra de Bioy Casares como perteneciente al género fantástico. Diremos que la obra pertenece, dentro del género fantástico, a la sub-categoría extraño-puro . Según la clasificación que propone Todorov acerca de las categorías dentro del genero fantástico. Ya que en El sueño de los héroes los acontecimientos podrían explicarse desde un punto de vista racional pero no dejan de tener un carácter extraño o increíble. El sueño de los héroes Publicada en el año 1954, por el escritor argentino: Adolfo Bioy casares. Con algo más de doscientas páginas. Incluida en la categoría de obra fantástica. Lo que pudiera ser una historia normal repleta de casualidades acaba siendo un compendio de hechos ineludibles con los que el Destino termina ahogando al protagonista. Transcurre entre los años 1927 y 1930, en la ciudad de buenos aires, mas precisamente en el barrio de Platense y tiene como protagonista principal a Emilio Gauna, un joven con pretensiones de héroe, que luego de una serie de hecho confusos y olvidados, por él, decide recuperarlos para asumir su suerte. De un lenguaje exquisito y una narrativa magistral, esta obra es, sin lugar a dudas, una de las más importantes de la literatura argentina. “A lo largo de tres días y de tres noches del carnaval de 1927 la vida de Emilio Gauna logró su primera y misteriosa culminación. Que alguien haya previsto el terrible término acordado y, desde lejos, haya alterado el fluir de los acontecimientos, es un punto difícil de resolver. Por cierto, una solución que señalara a un oscuro demiurgo como autor de los hechos que la pobre y presurosa inteligencia humana vagamente atribuye al destino, más que una luz nueva añadiría un problema nuevo. Lo que Gauna entrevió hacia el final de la tercera noche llegó a ser para él como un ansiado objeto mágico, obtenido y perdido en una prodigiosa aventura. Indagar esa experiencia, recuperarla, fue en los años inmediatos la conversada tarea que tanto lo desacreditó ante los amigos” así nos recibe Bioy Casares en su obra. Con magnifica escritura, atrayéndonos aun laberinto desbocado fatal y heroico. Emilio Gauna, personaje principal de nuestra obra, es un joven con aspiraciones a héroe, que luego de ganar en las carreras decide invitar a sus amigos a gastar el dinero en los carnavales. Acompañados por el doctor Valerga, un guapo en tiempos de decadencia, se sumergen en la vorágine de los carnavales. Tres noches serán las que este grupo de muchachos y el doctor vivirán de barrio en barrio anestesiados por el alcohol y la vigilia. Tres noches, que horas más tarde serán olvidadas por Gauna y despertaran en él la búsqueda ineludible de su azar. Luego de tres días y tres noches Emilio Gauna, despierta a la realidad y le agobia en su mente no recordar nada. Durante tres días y tres noches convidó a sus amigos de bebidas alcohólicas, gasto el dinero ganado en las carreras y recorrió junto a ellos y el doctor Valerga todos los carnavales de buenos aires. Ya finalizada la juerga siente que algo ocurrió en la ultima noche y que el ha protagonizado un acto de cobardía. Torturado por este hecho se obliga a encontrar la forma de recuperar sus recuerdos. Su psicología aborrece la cobardía, desde niño ha sufrido con el karma de creerse cobarde, ya que siempre eludió los enfrentamientos, es por ello que este conjunto de recuerdos olvidados son de suma importancia para su vida. El olvido de esta serie de acontecimientos desencadenan un empeño desenfrenado por recuperar eso que fue robado de la memoria y con el, la búsqueda de un final heroico, que lo revindique de su condición de “cobarde”. El tópico del Tiempo en Bioy Casares. Un tema elegido recurrentemente por Bioy Casare es el tiempo, característica compartida con su amigo Borges. Tema con el cual suelen ahogar a los personajes en una confusa espiral temporal. Como ya hemos visto en el sueño de los héroes y en el Perjurio de la nieve, obra magistral publicada en el año 1944. En ambas obras los personajes consiguen el otorgamiento de un don, con el cual el transcurrir cronológico de la temporalidad no los afecta. En el primer caso a Gauna se le concede una segunda oportunidad, gracias a un vació temporal y mas luego, gracias a su búsqueda insecable de heroísmo, el tiempo cronológico se verá alterado por una repetición de hechos, en el segundo caso Juan Luis Villafañe, personaje principal de El perjurio de la nieve, detiene el tiempo repitiendo diariamente las mismas acciones, con el deseo de proteger a su hija. Es entonces posible decir que Casares suele proponer en sus obras el tópico de la muerte del tiempo y por lo tanto la ruptura de las leyes naturales del universo. Pero si mencionamos este tópico, es de suma importancia destacar que si bien esta ruptura interfiere en la vida cotidiana de los personajes y como hemos dicho ahoga a los personajes, es también un realidad que el hecho mas extraño radica en la psicología de los hombres que componen sus obras. El hecho de que Gauna se aferre a un destino de héroe es quizás más sorprendente que la repetición o alteración del orden de las cosas, como se ve también en Juan Luis Villafañe. Es decir la presentación de la actitud humana como hecho mas misterioso que la ruptura de las leyes del universo. El sueño del héroe Analizando la historia desde el punto de vista del héroe mitológico, este que tiene como función morir por un hecho heroico, luchando a favor de sus ideales y obligado a afrontar su destino, podemos decir que Gauna cumplió con estos parámetros de héroe, ya que en el encontramos un deseo desmesurado de vencer sus temores, demostrar y demostrarse ser hombre de valor. Es por ello que consideramos que era su destino ser héroe y de esta forma justificar la primera culminación de su vida. Gauna encuentra por el carnaval de 1927 la primera culminación de su vida, pero una espesa bruma etílica cubre los acontecimientos de esos tres días. Es en este hecho en el cual el lector empieza a entrever los indicios de lo fantástico en el relato, ya que el narrador decide omitir para el lector la explicación racional de lo sucedido en ese tiempo, es decir no solo Gauna no recuerda lo sucedido sino que el lector tampoco lo sabrá. Esta omisión por parte del narrador omnisciente, que sabe todo, nos da la pauta de creer que lo sucedido en el bosque la ultima noche, no tiene explicación y es por ello que no puede ser narrado. Es aquí en donde el lector es cautivado y se desplazará página a página, junto con Gauna para poder descubrir lo sucedido. A partir de ese quiebre de la normalidad del relato el lector pasa a ser cómplice de nuestro personaje y por lo tanto es también victima de la trama. Es por lo tanto que la actitud del lector depende del punto de vista que establece el autor y desde el cual debemos leer el texto. Dice Todorov del relato fantástico : “exige (lo fantástico) tres condiciones. En primer lugar, es necesario que el texto obligue al lector a considerar el mundo de los personajes como un mundo de personas reales, y a vacilar entre una explicación natural y una explicación sobrenatural de los acontecimientos evocados. Luego, esta vacilación puede ser sentida también por un personaje; de tal modo, el papel del lector esta, por así decirlo, confiado a un personaje y al mismo tiempo la vacilación esta representada, se convierte en uno de los temas de la obra; en el caso de una lectura ingenua, el lector real se identifica con el personaje. Finalmente, es importante que el lector adopte una determinada actitud ante el texto: deberá rechazar tanto la interpretación alegórica como la interpretación poética”. El segundo proyecto del protagonista será, por lo tanto, recuperar el tiempo perdido, penetrar en el misterio que ha venido a reemplazar la cotidianidad de la vida. Se advierten aquí los efectos de la atracción de Gauna por un devenir heroico, los primeros indicios de un contagio Gauna-Valerga. Pero este olvido deja entrever la posibilidad de que el destino le haya concedido otra vuelta, pero he aquí que intuimos que el destino le da otra oportunidad para que él pueda tener su consagración de héroe. Él escapa a la primera culminación, pero el destino decide para el otro final y a pesar de los intentos de el brujo Taboada y clara, el logra cumplir con un destino ya planeado, morir como héroe. Casi al final de este segundo proyecto es cuando surge con mas vehemencia el acontecer fantástico, ya que consideramos que el hecho de que se le brinde una segunda oportunidad y el modo en que trascurren los hechos: la repetición exacta de lo sucedido tres años atrás y el recuerdo vago de haber estado en el bosque enfrentado a Valerga por una cuestión de dinero, dan la pauta de que posiblemente haya muerto en esta ocasión y que para poder cumplir con su devenir heroico le fue otorgado el don mágico de una “segunda vuelta”. Surge aquí otra característica del relato fantástico: la vacilación. “La vacilación -dice Todorov- es la primer condición de lo fantástico”, ya que lo más importante de este tipo de relatos es que el lector dude de los acontecimientos, y es lo que nos sucede al cerrar la novela: ¿realmente murió Gauna en la segunda culminación o en la primera? ¿Realmente existió un hecho que obligara a Gauna a enfrentar al destino? ¿Es probable que Gauna no recordara lo sucedido por que no había sucedido nada extraordinario? El lector tendrá la posibilidad de optar por el desenlace que guste ya que la obra no propone ningún cierre definitorio. Los héroes. Ya en el titulo Bioy Casares nos advierte que la novela no solo retratara los deseos de heroísmo de un héroe, sino de varios o por lo menos de dos más. Según Gilberto Triviño Y Edson Faúndez , catedráticos de la universidad de letras de chile, encontramos en la obra otros posibles candidatos a héroes: Un tal “doctor Valerga” que con su influencia desencadena vitales acontecimientos, al cual Gauna idealiza y concibe como máximo exponente de la figura y valores del héroe. Gauna se auto identifica con el destino o el devenir heroico del jefe, es decir, con Valerga. Valerga reconocido como torre de valor, representa al héroe que ha conquistado su identidad a través de sus hazañas. Esas empresas admirables pertenecen, sin embargo, a otro tiempo. Todo un legado heroico es recogido en la figura de Valerga: el héroe que ha manchado sus manos con la sangre de sus enemigos/víctimas. Por otra parte nos encontramos con el Brujo Taboada quien representa al héroe “bueno”, quien pone sus empeños en ayudar a Gauna a no morir por una causa tonta. Él es un héroe santo, que a través de la generosidad que emana del amor, hace de figura paterna protectora y a través de las artes mágicas pone empeño en proteger a Gauna. Sosteniendo lo antes dicho, notamos que Casares evoca la figura del héroe en estos personajes, a través de sus ideales, de sus actos y le atribuye a cada uno de ellos el poder de interferir en el destino de Gauna. Son ejes importantísimos en la vida de Gauna, y serán responsables de su destino, cada uno intentara a su vez cumplir su propio destino heroico, el en caso del doctor valerga sostener su condición de guapo y en el caso del brujo sostener su destino de salvador, pero solo un héroe, en este caso Gauna, lograra cumplir con su sueño, ya que Valerga por un lado se encuentra en decadencia y el brujo Taboada fallece sin haber podido proteger a Gauna de su destino. Destacamos estos personajes ya que dentro del relato funcionan a su vez como cómplices de los sucesos. Le dan un carácter de real a los acontecimientos. Por un lado el brujo Taboada funciona como ente mediador, conocedor del hecho sobrenatural, que intentara detener a Gauna en su búsqueda, por otro Valerga causante, quizás, de la culminación de Gauna. Es preciso destacar en Bioy Casares la clara percepción con que describe a sus personajes. Lo fantástico sitúa a los personajes de éste frente a interrogantes que sirven para demostrar sus personalidades. Las situaciones extrañas son, más que testimonios de lo oculto, pruebas de entereza. Conclusión Dijo un poeta romano “Lo que ha de suceder, sucederá”. Podremos decir que los sueños son propios del destino y que se cumplan o no corresponde a su tarea. ¿Era el destino de Gauna ser héroe? El murió cumpliendo su sueño de valentía y ese sueño es propio de los héroes, sueño quizás otorgado por el propio destino. En nuestra opinión el destino le reserva a Gauna una segunda oportunidad, para que con ella pueda cumplir su afán de coraje, es por ello que los recuerdos del primer carnaval se han borrado de su mente y ha surgido en la cotidianidad lo fantástico. Es el argumento de esta obra perfecto. Lo fantástico en esta obra surge de una visión mas intensa de la realidad. Bibliografía Todorov, Tzvetan, Introducción a la literatura fantastica. Ed. Tiempo contemporáneo, Buenos Aires, 1972. Bioy Casares, Adolfo, Prologo a la Antología de la literatura fantastica, de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo. Buenos Aires, Sudamericana, Ed. Aumentada, 1965. Antología de literatura fantastica argentina. Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1973.

72
0
D
Don quijote y Dios
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/10/2010

Hola! les dejo en esta oportunidad una monografia que hice en su momento sobre la religiosidad en El Quijote, espero que les sirva y si así es dejen puntos. saludos Don quijote y Dios Con la iglesia hemos dado, sancho…. (Segunda parte capitulo IX) Introducción El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha está dividido en dos partes, la primera compuesta de 52 capítulos, apareció en Madrid en Enero de 1605 y la segunda salió a la luz en Octubre de1615, también en Madrid, habiendo aparecido entre tanto el falso Quijote de Avellaneda. En el siguiente trabajo intentaremos realizar un análisis de la majestuosa obra de Miguel de Cervantes desde la mirada religiosa, intentando profundizar en los aspectos religiosos que aparecen en esta obra. Para ello citaremos algunos autores que ya han ahondado en el tema, entre ellos Víctor Manuel Arbeloa y Francisco Jiménez Campaña . Desarrollo Es don quijote un héroe que muchas veces recuerda a cristo, a pesar de que desde una determinada mirada pareciera que siempre se hable de la religión del quijotismo, el culto a Nuestro Señor Don Quijote, sin notar que en lo profundo de esta obra universal se esconde un culto leal al cristianismo. Encontramos en esta obra muchas señales que indican un gran conocimiento y admiración por la religión católica por parte de Cervantes. El regreso de su primera salida, un labrador vecino suyo, Pedro Alonso, viéndolo tendido en el suelo, le limpia el rostro, cubierto de polvo, como la Verónica a Jesús y, levantándolo, lo sube sobre un jumento, como el samaritano al herido de la parábola evangélica. Cuando Don Quijote se ve metido en la jaula que le han preparado sus amigos para trasladarlo a la aldea, y contesta a las palabras entre burlonas y apaciguadoras del barbero, alza la voz, y da un gran suspiro, como Cristo en la cruz. Cuando en el capitulo siguiente, salen a despedirle la ventera, su hija y Maritornes, haciendo como que lloran, les dice aquel: No lloréis por mi, buenas señoras…, como Jesús a las hijas de Jerusalén. La entrada en la aldea, enjaulado y sobre el carro, un domingo a mediodía, con toda la gente en la plaza, parece la imitación de la entrada a la ciudad santa el domingo de ramos. Sancho Panza, arrodillado en una ocasión ante su amo, le besa la mano y la falda de la loriga. En la escena de los cabreros el caballero manchego invita a su escudero a sentarse, comer y beber con palabras que parecen rememorar las de la Última Cena, seguidas por una cita de San Pablo sobre el amor y otras de los Evangelios. Varias veces, en todo el libro, resuenan las palabras de Cristo en el huerto de los olivos, cuando don Quijote se compara con Sancho en el dilema de velar o dormir. El discurso sobre la dichosa edad delante de los cabreros nos evoca de nuevo el espíritu y la letra de algunas Bienaventuranzas. En fin, para no buscar mas semejanzas, la incredulidad del carretero, en las aventuras de los leones, hará exclamar a nuestro héroe, como Jesús a Pedro, que temía ahogarse en el lago de Genezareth: ¡Oh, hombre de poca fe! La religiosidad de El Quijote Lo primero que afirma Cervantes sobre la religiosidad de El Quijote es que, tratándose de una novela, no había por qué abordar ex professo el tema religioso: cosa, por lo demás, bastante obvia. Dice en el prólogo el amigo que le dio la idea para componerlo: «Este vuestro libro, todo él, es una invectiva contra los libros de caballerías, de quien nunca se acordó Aristóteles, ni dijo nada san Basilio,... ni tiene para qué predicar a ninguno mezclando lo humano con lo divino…; no hay para qué andar mendigando… consejos de la Divina Escritura». Hay un juicio global sobre la religiosidad de la primera parte, que Cervantes pone en labios del bachiller Sansón Carrasco: «…la tal historia es del más gustoso y menos perjudicial entendimiento que hasta agora se haya visto, porque en toda ella no se descubre, ni por semejas, una palabra deshonesta ni un pensamiento menos que católico». Y apostilla don Quijote: «A escribir de otra suerte, no fuera escribir verdades sino mentiras» (II, 3). Y poco antes había dicho Sancho: «…que si hubiera dicho de mí cosas que no fueran muy de cristiano viejo, como soy, que nos habían de oír los sordos» (II, 3). Me parece inexcusable concluir que ése era el juicio de Cervantes sobre su novela, incluida la valoración religiosa de la misma que en él se encierra. El propio Sancho sostiene que, «cuando otra cosa no tuviese sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente, en Dios y en todo aquello que tiene y cree la santa Iglesia católica romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos» (II, 8). Del innegable carácter religioso es la primera tanda de consejos (Documentos que han de adornar tu alma), que don Quijote ofrece a Sancho en vísperas de ser gobernador: «Primeramente, ¡Oh, hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio, no podrás errar en nada... Muéstrate piadoso y clemente; porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia» (II, 42). Esta vez es el propio Cervantes quien comenta, al principio del capítulo siguiente: «¿Quién oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada?» (II, 43). Tras la segunda tanda de consejos, Sancho, abrumado por su incapacidad reconocida para ser gobernador, confiesa: «Si a vuesa merced le parece que no soy de pro para este gobierno, desde aquí le suelto; que más quiero un solo negro de la uña de mi alma que a todo mi cuerpo…; y si se imagina que por ser gobernador me ha de llevar el diablo, más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno». Y ahora es don Quijote quien elogia la actitud edificante de su escudero: «Por Dios, Sancho –dijo don Quijote–, que por solas estas últimas razones que has dicho, juzgo que mereces ser gobernador de mil ínsulas» (II, 43). Lo profano en el quijote “No hay – escribe Vicente Gaos- en toda la literatura occidental obra tan profana y a la vez tan impregnada de sentimiento religioso y espíritu cristiano como el Quijote. Por eso no es bastante elogio decir que es la primera novelo de Europa, debiendo añadirse que es también – mas que la comedia de Dante- la epopeya de la cristiandad” en el mismo prologo su autor satiriza la falsa erudición de quienes citan a cada paso la Divina Escritura y los hechos y dichos de los santos. Él también, en boca sobre todo de don Quijote y Sancho, los citara a menudo, pero ya veremos cómo. Gaos considera “casi segura” la acomodación que hace Cervantes de la salita del alma a la busca de Dios en la noche oscura de la negación espiritual, tema clave del poema celebérrimo de San Juan de la Cruz, con la salida del mismo hidalgo en busca de aventuras, narrada en el capitulo dos de la primera parte: “Una mañana, antes de día... puesta su mal compuesta celada..., por la puerta falsa de un corral, salió al campo, con grandísimo contento y alborozo...” (En una noche oscura / con ansias en amores inflamada / ¡oh, dichosa ventura! / Salí sin ser notada / estando ya mi casa sosegada). No menos de 58 citas bíblicas, tanto del Antiguo como del nuevo testamento, recoge el mismo comentarista, transcritas literalmente, en latín o en castellano, en El Ingenioso Hidalgo, o parafraseadas de tal modo que suenan casi igual (1, 18 “ Dios que es proveedor de todas las cosas…”; II, 22: “Unos van por el ancho campo…”; II, 27 : (la venganza) “ va derechamente contra santa ley…) etc., etc. Aunque a veces supersticioso, don Quijote no lo es por lo común, y ridiculiza frecuentemente la creencia en agüeros, en la fuerza mágica de la oración y en la milagrería, así como la confianza infantil en los santos. Valga esta reflexión por todas: “El discreto y cristiano no ha de andar en puntillos con lo que quiere hacer el cielo” (II, 58). El capitulo 62 de la segunda parte (episodio de la cabeza encantada) es todo él una burla de la hechicería. Bromea con la fe ciega en los sufragios para sacar del purgatorio las almas de doña Rodríguez o la de Sancho, caído en la sima tras si salida de la Ínsula (II, 55: “Don quijote soy…”). En boca de su escudero, pone Cervantes la velada crítica a la desmesurada devoción a las santas reliquias: capitulo 8 de la segunda parte. En cuanto a los santos, incluso santos tan caballerescos como San Jorge, San Martín, Santiago o San pablo, sólo éste es tratado con toda reverencia: “caballero andante por la vida y santo a pe quedo por la muerte”. Los demás se llevan cada uno al menos una cara irónica. Por ejemplo, Santiago, llamado también “San Diego Matamoros” (II, 58: “Este gran caballero de la cruz bermeja…”) La mera exterioridad piadosa, como el mecho rezar automático, es motivo de sanción humorística en la gran novela cervantina; sean las avemarías y credos de los galeotes; lo mas de ochenta paternóster, avemarías, salves y credos de don Quijote sobre la alcuza o las cruces ante la dicha doña Rodríguez; las “mil cruces” que hace Sancho al ver el verdadero rostro de Caballero de los espejos; el “millón de avemaría” del rosario que dice haber recitado el caballero andante; o las cruces que hacen los frailes benitos, como “si llevaran el diablo a las espaldas”. Cristiano viejo – Cristiano nuevo A la insistente afirmación de Sancho Panza de ser cristiano viejo, católico a machamartillo y aun enemigo mortal de los judíos, don Quijote recuerda una y otra vez, en largos párrafos con Sancho o con su sobrina que , aun siendo él “hijodalgo de solar conocido, de posesión y propiedad”, por encima de todo “cada uno es hijo de sus obras”, “no es un hombre mas que otro si no hace mas que otro” y que se “ ha de remunerar a cada cual según sus meritos”. Baste esta breve réplica del caballero a su escudero (II, 42: “Yo cristiano viejo soy…) El ser hijo de sus obras lo lleva tan lejos Cervantes que en el capitulo 54 de la segunda parte, el celebre Ricote, vecino de Sancho y morisco expulso, ahora peregrino tudesco que visita la España de sus amores, llega a justificar la expulsión de sus hermanos de raza, la mayoría de ellos no convertidos. Defiende su extraña actitud diciendo que 2no era bien criar la sierpe en el seno, teniendo los enemigos dentro de la casa”, con tal de defender el derecho de su mujer, su hija- “católicas cristianas”-, y él mismo- mas cristiano que moro – de ser católicos como cualquier español y de volver a vivir en España, “que es dulce amor de la patria”. El mas importante hombre de la Iglesia en toda la novela es el cura de la aldea de don Quijote y Sancho, Pedro Pérez, “hombre docto, graduado en Sigüenza”, gran amigo de don Quijote, y gran amigo de “ese Cervantes”, quien durante toda la obra trata con afecto y respeto, y a veces con ciertas puntas y collares de humor de benévolo, “según es de alegre y amigo de holgarse”, como muestra en varias ocasiones junto a con otro gran amigo del hidalgo manchego, el barbero de la aldea, maese Nicolás. Cercano a don Quijote, pero mas peleante y socarrón, y a ratos vengativo, estuvo el bachiller Sansón Carrasco, “ordenado de menores”, que hizo vencedor o vencido, de “Caballero del Bosque”, “Caballero de los Espejos”, “Caballero de la Blanca Luna” en el palenque de las aventuras quijotescas. Otro cura rural, bien tratado en la obra, es el beneficiado, tío y educador de Marcela, tolerante y desinteresado, “a las derechas buen cristiano”, uno de esos clérigos demasiadamente buenos, que obligan a sus feligreses a que digan bien de ellos, “especialmente en las aldeas”. Peor parados salen otros eclesiásticos de mas alta jerarquía y posición, como el “grave eclesiástico” cortesano que encuentra en casa de los duques, a quien don Quijote, duramente reprendido por él, le contesta con un precioso discurso que merece todo un capitulo. Pero valga este retrato implacable (II, 31: “un grave eclesiástico destos que gobiernan…”). Algunas burlas van dirigidas a la vida regalada de algunos clérigos y canónicos, como aquellos que, en el capitulo 19 de la primera parte, acompañaban el cuerpo (cuerpo que algunos han supuesto el cadáver de San Juan de la Cruz, traslado sigilosamente de Úbeda de Segovia en 1593). La pulla ha pasado a la memoria popular. Por culpa de las fiambreras de la acémila de repuesto, que cayeron en manos de caballero y escudero: la de “los señores clérigos del difunto (que pocas veces se dejan mal pasar”). El canónigo con quien se encuentra la comitiva que conduce al ingenioso hidalgo en una carreta de bueyes iba acompañado de “seis o siete hombres a caballo, bien puestos y aderezados”, quienes llevaban también una bien provista acémila de repuesto. Solo que esta vez los dos andantes no almorzaron, comieron, merendaron y cenaron con ella. Sátiras mas hirientes tocan otros relajamientos de la vida eclesiástica, como en el cuento que relata a su escudero don Quijote en Sierra Morena sobre la viuda hermosa, moza libre y rica, que elige para sus caprichos “un mozo motilón” (fraile sin tonsura) de un convento de maestros y teólogos, o en la carta de Teresa Panza, que habla de amores y promesas del hijo de Pedro Lobo, que se ha ordenado de grados y de corona; o cuando compara, terminada la aventura de la cueva de Montesinos, la vida de los ermitaños de hoy que hasta tienen gallinas, como los antiguos eremitas de Egipto. Famosas son las batallas reñidas por don Quijote con eclesiásticos: La arremetida contra los frailes benitos, montados a dos grandes mulas, y su sequito. No solo los maltrata nuestro caballero aventurero, creyendo que son encantadores que llevan hurtada a alguna princesa, sino que el mismo Sancho Panza menos enajenado y más a pie de obra y de ocasión, arremete gallardo contra el fraile caído y comienza, desinteresadamente como se ve, a quitarle los hábitos. A los doce “encamisados” o “enlutados” , que vienen acompañando al cuerpo muerto – episodio ya mencionado -, los acomete, desbarata, los apalea el Caballero de la Triste Figura muy a su salvo y les hace dejar el sitio mal de su grado. Cuando uno de los enlutados, bachiller por mas señas, le dice la condición de los que llevan el cadáver, don Quijote se excusa como puede, y cuando dicho bachiller le declara excomulgado citándole en latín el comienzo del canon del concilio de Trento, le responde irónicamente nuestro hidalgo por boca de Cervantes, excomulgado dos veces por cosas de poca monta, si bien dejando patente su fidelidad a la iglesia, “a quien respeto, adoro como católico y fiel cristiano soy…”. Conclusión

0
1
U
Un trabajo sobre el policial argentino
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/14/2011

Nuevamente dejo un trabajo echo por mi. Espero que les sea útil.Este es un trabajo sobre dos cuentos policiales: "Las doce figuras del mundo", de Bustos Domenecq y "Asesinato a distancia", de Rodolfo Walsh. El fin central del siguiente trabajo fue caracterizar el cuento policial argentino y para ello tomé dos cuentos geniales, a mi criterio, que pretenden dar cuenta de los modos que eligieron nuestros escritores para narrar un crimen y cuales fueron las influencias extranjeras que tuvieron.Si lo que necesitan es una aproximación al cuento policial argentino o simplemente desean disfrutar de una lectura amena, el siguiente trabajo es sencillo y seguramente les servirá A modo de IntroducciónEl genero policial tiene como principales ejes temáticos crímenes, fugas, búsquedas, persecuciones y, sobre todo, plantea un enigma que debe ser resuelto.Para hablar de los orígenes del género es imposible no mencionar la figura de Edgar Allan Poe quien, con “Los crímenes de la calle Morgue”, inicia la tradición policial y una forma narrativa muy particular.Sherlock Holmes, el inspector Watson, de Arthur Conan Doyle, y el padre Brown, de Chesterton, figuran entre los personajes más conocidos de la narrativa policial. Otros autores difundidos son: Agatha Christie y Graham Greene. Dada la importancia y la popularidad de este género, no sorprende que muchos autores argentinos hayan tomado para sí la herencia literaria del género policial ingles y del policial negro norteamericano, aunque, hay que destacar que han aplicado en él, rasgos propios que logran introducir este género dentro de una literatura propiamente nacional.En Argentina se destacan Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares, Rodolfo Walsh, María A. Bosco, Manuel Peyrou, Marco Denevi y Abel Mateo.Para abordar el genero policial argentino, es fundamental, mencionar a dos figuras emblemáticas en él: H. Bustos Domenecq y Rodolfo Walsh. El primero, seudónimo utilizado por dos de los más importantes escritores argentinos: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, y el segundo, hombre reconocido entre las letras argentinas por su compromiso y su capacidad innata de producir textos geniales.En el siguiente trabajo pretenderemos realizar un análisis somero para dar cuenta de ciertas similitudes y diferencias que localizamos en dos relatos puntuales de los autores ya citados: Las doce figuras del mundo y Asesinato a distancia , para ello es de suma importancia realizar una introspección en cada autor y luego aventurarnos a desenmarañar algunas particularidades del género localizadas en los cuentos mencionados.Consideramos que ambos relatos son valioso dentro de la antología obligatoria del género policial argentino como también lo son, Rodolfo Walsh y Bustos Domenecq como impronta del género que nos proponemos trabajar.DesarrolloHonorio Bustos Domenecq apareció por primera vez en el año 1947 con la publicación del libro Seis problemas para don Isidro Parodi y es el autor ficticio de la serie de relatos policiales que forman parte del libro, escritos en colaboración entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. El primer cuento que nos proponemos analizar: “Las doce figuras del mundo”, está incluido dentro de ese mismo libro y es el que inicia la correlación de los seis relatos que conforman la obra.Por otro lado nos encontramos con Rodolfo Walsh, autor del segundo cuento que abordaremos: “Asesinato a distancia”, incluido en el libro de cuentos Variaciones en rojo .Como hemos mencionado antes, ambos autores son representativos del genero policial en la Argentina y ambos han dejado su impronta, solo que cada uno lo hizo a su modo; es por ello que hemos elegido dos cuentos que sean capaces de mostrar el modo de representación elegido por uno y otro autor.Un relato policial propiamente argentinoEn la Argentina como en la mayor parte de Latinoamérica el género policial empieza a ser difundido a partir del siglo XX. En nuestro país los autores que elogiaron este género lo abordaron desde dos influencias o siguieron dos modelos diferenciados el uno del otro:- o bien siguieron el modelo inglés- o bien se adoptó los relatos negros de tradición norteamericana. De acuerdo a esto último ubicamos los dos cuentos seleccionados dentro de la tradición del modelo inglés; aunque en e caso de Walsh es posible vislumbrar características del policial negro.El relato policial de enigma posee, según el teórico Tzvetan Todorov dos historias.La primera historia es la historia del crimen que presenta el hecho criminal ya realizado, es decir, que ha terminado antes de que comience la segunda. Se trata de la historia "ausente" que sólo conocen la víctima y el criminal. Constituye, así, el enigma inicial que da lugar a la segunda historia, por lo tanto, su característica más precisa es que no puede estar presente inmediatamente en el libro, ya que de estarlo, la segunda historia no existiría.La segunda es la historia de la investigación del hecho criminal. Se trata de la historia "presente" que conocen el lector y el investigador. En esta historia se explica cómo el investigador llega a conocer lo que pasó y lo hace, poniendo a funcionar el pensamiento lógico propio de los métodos científicos: observar, sacar hipótesis, comprobarlas para poder confrontar al criminal.Todorov afirma lo siguiente: "Se puede caracterizar estas dos historia diciendo que la primera, la del crimen, cuenta "lo que efectivamente pasó", mientras que la segunda, la de la investigación, explica "cómo el narrador ha tomado conocimientos de los hechos"". En conclusión, termina Todorov, "en la novela de enigma, hay dos historias, una de las cuales está ausente, pero es real, y la otra está presente, pero es insignificante" ya que su única función es "desvelar " o "explicar" a la primera. Pero, ninguna es más importante que la otra.Los relatos policiales negros tienen sus orígenes en la literatura norteamericana en los años 20 y se caracteriza por dejar de lado el enigma y poner de relieve la relación entre el delito y la sociedad.Para lograr dejar de lado el enigma, el relato negro, según explica Todorov fusiona las dos historias. Es decir, “no hay una historia que adivinar, no hay un misterio, en el sentido que tenía en el relato de enigma, es por ello que se abandona el modelo científico del positivismo que los detectives aplicaban para descubrir al criminal. Sin embargo, sigue habiendo misterio e investigación pero lejos del puro juego intelectual, pues de lo que aquí se trata es de descubrir y denunciar las lacras sociales, las podredumbres, la raíz misma del fenómeno social. El misterio tiene, por lo tanto, una función secundaria y no central como en la novela de enigma.”Tanto el detective de Walsh en Asesinato a distancia como el de Domenecq en Las doce figuras del mundo se valen del ingenio y la inteligencia para resolver el misterio del crimen, pero logran dar con una impronta personal que harán de este género un vehículo para representar una identidad nacional.En ambos relatos se plantea, según la teoría de Todorov, dos historias: la del enigma y la de la investigación.En Asesinato a distancia el enigma fundamental es el dudoso suicidio de Ricardo y la figura del investigador está representada en Daniel Hernández sagaz corrector de pruebas de la editorial Corsario y amigo del comisario Jiménez.A un año del “suicidio” de Ricardo Funes, Daniel Hernández es convocado por Silverio Funes a su casa de playa: “Villa Regina”. Silverio tiene claras dudas de que su hijo Ricardo se haya suicidado ,por eso, invita a Hernández, quien será el protagonista de la historia “presente” y deberá descubrir si realmente fue un suicidio o un asesinato.Daniel Hernández, como Sherlock Holmes, es el depositario de un saber libresco y erudito que le permite el develamiento del enigma y el acceso a la verdad. Este investigador a diferencia de don Isidro Parodi tiene una gran movilidad espacial y la resolución del enigma siempre tiene relación con los espacios, es por eso que encontramos planos y listas de lugares dentro de los relatos de Variaciones en rojo. Mientras Parodi solo se vale de su inteligencia y se encuentra privado de su libertad, Hernández dependerá del espacio y de la movilidad en él para resolver los crímenes.Es importante mencionar al comisario Jiménez quien siempre acompaña a Daniel Hernández y que es quien aparece en escena al final para salvar a su amigo. En este punto hay que destacar que si bien todo el relato nos recuerda a algún que otro clásico del relato de enigma, el final es determinante; de algún modo encontramos un quiebre en el momento en que el culpable, Osvaldo - secretario de Silverio Funes-, es desenmascarado. Lejos de asumir su culpabilidad y rendirse, intenta matar a nuestro investigador y solo gracias a la intervención de Jiménez no se sale con la suyas. Este simple acto de euforia y maldad por parte del asesino rompe con el orden sobrio y apacible de los relatos clásicos de enigma y resulta más familiar a un final típico de un policial negro en donde se produce una balacera entre el culpable y la policía.Mas que seguir el orden lógico – deductivo, irrumpe la realidad representada en el ímpetu humano: el culpable no se quedará callado ni asumirá su suerte, luchará y hará todo lo que pueda para librarse de la situación.En este cuento se refleja claramente la admiración del Walsh traductor, por los clásicos policiales de enigma pero también su deseo de representar siempre la más pura realidad alejándose de temas simbólicos o místicos. En “Las doce figuras del mundo”, también habrá un investigador y este es ni más, ni menos, que Isidro Parodi. Este singular investigador se encuentra preso por un crimen que no cometió.Encerrado en la celda doscientos setenta y tres, Isidro Parodi resuelve asesinatos y otros problemas criminales con el simple recurso de su inteligencia.Como en el caso de Walsh, Bustos Domenecq logra reflejar el modelo clásico del policial de enigma pero también, incluye detalles que hacen que este relato tome un color local particular.Aquiles Molinari visita a don Isidro Parodi en la cárcel para buscar algún tipo de consuelo por el crimen que supuestamente cometió y del que poco sabe.Molinari es invitado por el Dr. Abenjaldún un día domingo, para ser iniciado en una “colectividad drusa progresista” y luego de una serie de pruebas se comete un asesinato, el del mismo Abenjaldún y es Molinari quien equivocadamente se atribuye a sí mismo el crimen.Finalmente gracias al ingenio y la inteligencia de Parodi el caso se resuelve al mejor estilo inglés.Hay un elemento sustancial en Walsh y Domenecq: la habilidad con la que disimuladamente rompen con ciertos esquemas del relato policial de enigma y logran dar tintes nacionales.En el caso de Las doce figuras del mundo, nos encontramos con un entorno social muy particular que identifica, claramente, un momento histórico-social propio de los años 30/40:-“Ahora está lleno de extranjeros de antecedentes de los más dudosos y nadie sabe de donde vienen. ”“Molinari, fácilmente nacionalista, colaboró en esas quejas y dijo que él ya estaba harto de italianos y drusos, sin contar los capitalistas ingleses que habían llenado el país de ferrocarriles y frigoríficos.” Por otro lado no solo que nuestro investigador se encuentra en una penitenciaria y que el motivo de que se encuentre ahí es por la corrupción policiaca, sino que también toma mate. Esta sola circunstancia basta para justificar el cómo logran estos escritores argentinos darle un color propio y nacional a sus obras.En ambos cuentos se produce una ruptura del modelo tradicional ingles, en el caso de Walsh se da recién al final, pero en el caso de Domenecq se produce desde un principio y está personificada en la nueva figura del investigador que se propone.Si bien ambos tienen mucho en común son importantes las diferencias. Notamos que los casos que resuelve don Parodi están muchas veces inspirados en el simbolismo de diferentes mitologías como en el caso de Las doce figuras del mundo, mientras que Walsh es fiel a la más pura realidad y muchos indican que en sus textos ficcionales se vislumbran elementos del periodismo policial.ConclusiónTanto Borges, Bioy Casares como Walsh logran crear un espacio de representación auténtico que le da vida a al género policial en la Argentina. Si bien encontramos que en Bustos Domenecq se prioriza el estilo y los elementos deductivos de la investigación, mientras que en Walsh se ve la clara intención por priorizar la acción, ambos rompen con el modelo tradicional y hacen escuela.No queda duda de la importancia que tienen estos escritores dentro de la literatura argentina y de lo mucho que han contribuido a la cultura nacional. Bibliografía• Jorge Luis Borges / Adolfo Bioy Casares, Seis problemas para don Isidro Parodi, 1° ed., Buenos Aires, Emecé editores, 2005. • Rodolfo Walsh, Variaciones en rojo, 10° ed., Buenos Aires, Ediciones de la flor, 2008.• Rodolfo Walsh / Eduardo Galeano , Textos de y sobre Rodolfo Walsh 1° ed., Buenos Aires, Ed. Alianza, 2000.• Páginas webs varias.

21
0
I
Ingreso a la docencia en la Provincia de Buenos Aires
Ciencia EducacionporAnónimo12/16/2011

Como sabrán actualmente en la provincia de Buenos Aires, debido a la necesidad de cubrir cargos docentes, existe la posibilidad de ingresar a la docencia antes de estar recibidos. Este año comencé a trabajar como profe en Lomas de Zamora y para poder llegar a eso, tuve que sortear algunos inconvenientes y responder muchas dudas, es por eso que me decidí a hacer esta humilde guía para aquellos que tengan más dudas que certezas y que quieran empezar a trabajar como profesores.Espero que les sirva y que la difundan a aquellos que se encuentren en la misma situación.Lo primero que hay que saberLos cargos docentes se toman en el llamado ACTO PÚBLICO. El acto público consiste en la publicación de todos los cargos que no tienen cobertura y que necesitan docente.El acto público se realiza un día particular de la semana y en un horario particular, por ejemplo en Lomas de Zamora el acto público de Literatura y Prácticas del Lenguaje se realiza todos los lunes a las 13 hs. Los cargos se pegan en la pared y si uno va un rato antes de que empiece el acto puede darse una idea de la oferta horaria, las escuelas disponibles, etc.Cuando se da inicio al acto empiezan a llamar por orden de puntaje, listado o ítem. Cuando nos llega el turno nos acercamos al escritorio y vemos los cargos que quedan y elegimos si tomamos alguno o no (cuanto menos puntaje tengamos, menos cargos nos quedan para elegir).Actualmente en provincia hay 3 LISTADOS:108 A (LISTADO OFICIAL): ES EL LISTADO EN DONDE SE ENCUENTRAN LOS DOCENTES CON TÍTULO OFICIAL (LOS QUE YA SE RECIBIERON).108 B (COMPLEMENTARIO): ES EL LISTADO QUE INCORPORA A AQUELLOS QUE TIENEN MAS DEL 51% DE LA CARRERA APROBADA (LOS QUE NO SE HAN RECIBIDO AUN)LISTADO DE EMERGENCIA: ES EL LISTADO QUE INCORPORA A AQUELLOS QUE TIENEN ENTRE EL 23% Y EL 50% DE LA CARRERA APROBADA. ESTE LISTADO SE ABRE SOLO SI HACE FALTA, ES DECIR EN EL CASO DE QUE AUN CON EL LISTADO 108 A Y 108 B NO SE LLEGAN A CUBRIR LAS NECESIDADES. ¿Cuándo me puedo inscribir en los listados?Para aparecer en los listados uno se debe inscribir el año anterior, es decir, si quiero estar en el listado 2012 es necesario inscribirse en el 2011.Peeeero en provincia existe el llamado listado IN FINE, este listado es para aquellos que no se inscribieron el año anterior sino que en el año en curso. Este listado te permite trabajar el mismo año en que te inscribís. La diferencia es que el IN FINE aparece al final del listado sea cual sea el puntaje que tengas.La inscripción al listado IN FINE está abierto desde marzo hasta noviembre inclusive (por lo general, todo lo que tiene que ver con fechas hay que llamar a la Secretaria de Asuntos docente del partido al que uno se desea inscribir)ORDEN DE LOS LISTADOS: (ESTE ES EL ORDEN EN QUE SE LLAMA A LOS INSCRIPTOS DURANTE EL ACTO PÚBLICO)- LISTADO 108 A- LISTADO 108 A IN FINE- LISTADO 108 B COMPLEMENTARIO- LISTADO 108 B IN FINE- LISTADO DE EMERGENCIA¿QUÉ DOCUMENTACIÓN HAY QUE PRESENTAR PARA INSCRIBIRSE?• FOTOCOPIA DE DNI (PRIMERA, SEGUNDA Y HOJA DE CAMBIO DE DOMICILIO)• CERTIFICADO DE ALUMNO REGULAR• CERTIFICADO DE PORCENTAJE DE MATERIAS APROBADAS• TÍTULO SECUNDARIO LEGALIZADO Y CON EL SELLO DEL MINISTERIO DEL INTERIOR.• OTROS TÍTULOS (SI LOS TIENE)• PLANILLA DE INSCRIPCIÓN (SE COMPRA POR LO GENERAL EN LA FOTOCOPIA DE LA SECRETARIA DONDE SE ANOTA)• CARPETA 3 SOLAPAS (TAMBIEN SE COMPRA EN LA SECRETARIA)LES DEJO UNA PÁGINA MUY BUENA EN DONDE VAN A ENCONTRAR LOS TELÉFONOS Y LAS DIRECCIONES DE LAS SECRETARIAS DE ASUNTOS DOCENTES DE CADA PARTIDO, ASÍ COMO TAMBIÉN MUCHA MÁS INFORMACIÓN.www.puntaje.com.arCUALQUIER DUDA ME PREGUNTAN!

104
9
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.