InicioApuntes Y MonografiasUn trabajo sobre el policial argentino

Nuevamente dejo un trabajo echo por mi. Espero que les sea útil.
Este es un trabajo sobre dos cuentos policiales: "Las doce figuras del mundo", de Bustos Domenecq y "Asesinato a distancia", de Rodolfo Walsh. El fin central del siguiente trabajo fue caracterizar el cuento policial argentino y para ello tomé dos cuentos geniales, a mi criterio, que pretenden dar cuenta de los modos que eligieron nuestros escritores para narrar un crimen y cuales fueron las influencias extranjeras que tuvieron.
Si lo que necesitan es una aproximación al cuento policial argentino o simplemente desean disfrutar de una lectura amena, el siguiente trabajo es sencillo y seguramente les servirá



A modo de Introducción


El genero policial tiene como principales ejes temáticos crímenes, fugas, búsquedas, persecuciones y, sobre todo, plantea un enigma que debe ser resuelto.

Para hablar de los orígenes del género es imposible no mencionar la figura de Edgar Allan Poe quien, con “Los crímenes de la calle Morgue”, inicia la tradición policial y una forma narrativa muy particular.

Sherlock Holmes, el inspector Watson, de Arthur Conan Doyle, y el padre Brown, de Chesterton, figuran entre los personajes más conocidos de la narrativa policial. Otros autores difundidos son: Agatha Christie y Graham Greene.

Dada la importancia y la popularidad de este género, no sorprende que muchos autores argentinos hayan tomado para sí la herencia literaria del género policial ingles y del policial negro norteamericano, aunque, hay que destacar que han aplicado en él, rasgos propios que logran introducir este género dentro de una literatura propiamente nacional.

En Argentina se destacan Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares, Rodolfo Walsh, María A. Bosco, Manuel Peyrou, Marco Denevi y Abel Mateo.

Para abordar el genero policial argentino, es fundamental, mencionar a dos figuras emblemáticas en él: H. Bustos Domenecq y Rodolfo Walsh. El primero, seudónimo utilizado por dos de los más importantes escritores argentinos: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, y el segundo, hombre reconocido entre las letras argentinas por su compromiso y su capacidad innata de producir textos geniales.

En el siguiente trabajo pretenderemos realizar un análisis somero para dar cuenta de ciertas similitudes y diferencias que localizamos en dos relatos puntuales de los autores ya citados: Las doce figuras del mundo y Asesinato a distancia , para ello es de suma importancia realizar una introspección en cada autor y luego aventurarnos a desenmarañar algunas particularidades del género localizadas en los cuentos mencionados.

Consideramos que ambos relatos son valioso dentro de la antología obligatoria del género policial argentino como también lo son, Rodolfo Walsh y Bustos Domenecq como impronta del género que nos proponemos trabajar.


Desarrollo



Honorio Bustos Domenecq apareció por primera vez en el año 1947 con la publicación del libro Seis problemas para don Isidro Parodi y es el autor ficticio de la serie de relatos policiales que forman parte del libro, escritos en colaboración entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. El primer cuento que nos proponemos analizar: “Las doce figuras del mundo”, está incluido dentro de ese mismo libro y es el que inicia la correlación de los seis relatos que conforman la obra.

Por otro lado nos encontramos con Rodolfo Walsh, autor del segundo cuento que abordaremos: “Asesinato a distancia”, incluido en el libro de cuentos Variaciones en rojo .

Como hemos mencionado antes, ambos autores son representativos del genero policial en la Argentina y ambos han dejado su impronta, solo que cada uno lo hizo a su modo; es por ello que hemos elegido dos cuentos que sean capaces de mostrar el modo de representación elegido por uno y otro autor.


Un relato policial propiamente argentino


En la Argentina como en la mayor parte de Latinoamérica el género policial empieza a ser difundido a partir del siglo XX.

En nuestro país los autores que elogiaron este género lo abordaron desde dos influencias o siguieron dos modelos diferenciados el uno del otro:
- o bien siguieron el modelo inglés
- o bien se adoptó los relatos negros de tradición norteamericana.

De acuerdo a esto último ubicamos los dos cuentos seleccionados dentro de la tradición del modelo inglés; aunque en e caso de Walsh es posible vislumbrar características del policial negro.

El relato policial de enigma posee, según el teórico Tzvetan Todorov dos historias.
La primera historia es la historia del crimen que presenta el hecho criminal ya realizado, es decir, que ha terminado antes de que comience la segunda. Se trata de la historia "ausente" que sólo conocen la víctima y el criminal. Constituye, así, el enigma inicial que da lugar a la segunda historia, por lo tanto, su característica más precisa es que no puede estar presente inmediatamente en el libro, ya que de estarlo, la segunda historia no existiría.

La segunda es la historia de la investigación del hecho criminal. Se trata de la historia "presente" que conocen el lector y el investigador. En esta historia se explica cómo el investigador llega a conocer lo que pasó y lo hace, poniendo a funcionar el pensamiento lógico propio de los métodos científicos: observar, sacar hipótesis, comprobarlas para poder confrontar al criminal.

Todorov afirma lo siguiente: "Se puede caracterizar estas dos historia diciendo que la primera, la del crimen, cuenta "lo que efectivamente pasó", mientras que la segunda, la de la investigación, explica "cómo el narrador ha tomado conocimientos de los hechos"". En conclusión, termina Todorov, "en la novela de enigma, hay dos historias, una de las cuales está ausente, pero es real, y la otra está presente, pero es insignificante" ya que su única función es "desvelar " o "explicar" a la primera. Pero, ninguna es más importante que la otra.

Los relatos policiales negros tienen sus orígenes en la literatura norteamericana en los años 20 y se caracteriza por dejar de lado el enigma y poner de relieve la relación entre el delito y la sociedad.

Para lograr dejar de lado el enigma, el relato negro, según explica Todorov fusiona las dos historias. Es decir, “no hay una historia que adivinar, no hay un misterio, en el sentido que tenía en el relato de enigma, es por ello que se abandona el modelo científico del positivismo que los detectives aplicaban para descubrir al criminal. Sin embargo, sigue habiendo misterio e investigación pero lejos del puro juego intelectual, pues de lo que aquí se trata es de descubrir y denunciar las lacras sociales, las podredumbres, la raíz misma del fenómeno social. El misterio tiene, por lo tanto, una función secundaria y no central como en la novela de enigma.”

Tanto el detective de Walsh en Asesinato a distancia como el de Domenecq en Las doce figuras del mundo se valen del ingenio y la inteligencia para resolver el misterio del crimen, pero logran dar con una impronta personal que harán de este género un vehículo para representar una identidad nacional.

En ambos relatos se plantea, según la teoría de Todorov, dos historias: la del enigma y la de la investigación.

En Asesinato a distancia el enigma fundamental es el dudoso suicidio de Ricardo y la figura del investigador está representada en Daniel Hernández sagaz corrector de pruebas de la editorial Corsario y amigo del comisario Jiménez.

A un año del “suicidio” de Ricardo Funes, Daniel Hernández es convocado por Silverio Funes a su casa de playa: “Villa Regina”. Silverio tiene claras dudas de que su hijo Ricardo se haya suicidado ,por eso, invita a Hernández, quien será el protagonista de la historia “presente” y deberá descubrir si realmente fue un suicidio o un asesinato.

Daniel Hernández, como Sherlock Holmes, es el depositario de un saber libresco y erudito que le permite el develamiento del enigma y el acceso a la verdad.

Este investigador a diferencia de don Isidro Parodi tiene una gran movilidad espacial y la resolución del enigma siempre tiene relación con los espacios, es por eso que encontramos planos y listas de lugares dentro de los relatos de Variaciones en rojo.

Mientras Parodi solo se vale de su inteligencia y se encuentra privado de su libertad, Hernández dependerá del espacio y de la movilidad en él para resolver los crímenes.
Es importante mencionar al comisario Jiménez quien siempre acompaña a Daniel Hernández y que es quien aparece en escena al final para salvar a su amigo.

En este punto hay que destacar que si bien todo el relato nos recuerda a algún que otro clásico del relato de enigma, el final es determinante; de algún modo encontramos un quiebre en el momento en que el culpable, Osvaldo - secretario de Silverio Funes-, es desenmascarado. Lejos de asumir su culpabilidad y rendirse, intenta matar a nuestro investigador y solo gracias a la intervención de Jiménez no se sale con la suyas. Este simple acto de euforia y maldad por parte del asesino rompe con el orden sobrio y apacible de los relatos clásicos de enigma y resulta más familiar a un final típico de un policial negro en donde se produce una balacera entre el culpable y la policía.

Mas que seguir el orden lógico – deductivo, irrumpe la realidad representada en el ímpetu humano: el culpable no se quedará callado ni asumirá su suerte, luchará y hará todo lo que pueda para librarse de la situación.

En este cuento se refleja claramente la admiración del Walsh traductor, por los clásicos policiales de enigma pero también su deseo de representar siempre la más pura realidad alejándose de temas simbólicos o místicos.

En “Las doce figuras del mundo”, también habrá un investigador y este es ni más, ni menos, que Isidro Parodi. Este singular investigador se encuentra preso por un crimen que no cometió.

Encerrado en la celda doscientos setenta y tres, Isidro Parodi resuelve asesinatos y otros problemas criminales con el simple recurso de su inteligencia.

Como en el caso de Walsh, Bustos Domenecq logra reflejar el modelo clásico del policial de enigma pero también, incluye detalles que hacen que este relato tome un color local particular.

Aquiles Molinari visita a don Isidro Parodi en la cárcel para buscar algún tipo de consuelo por el crimen que supuestamente cometió y del que poco sabe.

Molinari es invitado por el Dr. Abenjaldún un día domingo, para ser iniciado en una “colectividad drusa progresista” y luego de una serie de pruebas se comete un asesinato, el del mismo Abenjaldún y es Molinari quien equivocadamente se atribuye a sí mismo el crimen.

Finalmente gracias al ingenio y la inteligencia de Parodi el caso se resuelve al mejor estilo inglés.

Hay un elemento sustancial en Walsh y Domenecq: la habilidad con la que disimuladamente rompen con ciertos esquemas del relato policial de enigma y logran dar tintes nacionales.

En el caso de Las doce figuras del mundo, nos encontramos con un entorno social muy particular que identifica, claramente, un momento histórico-social propio de los años 30/40:

-“Ahora está lleno de extranjeros de antecedentes de los más dudosos y nadie sabe de donde vienen. ”

“Molinari, fácilmente nacionalista, colaboró en esas quejas y dijo que él ya estaba harto de italianos y drusos, sin contar los capitalistas ingleses que habían llenado el país de ferrocarriles y frigoríficos.”

Por otro lado no solo que nuestro investigador se encuentra en una penitenciaria y que el motivo de que se encuentre ahí es por la corrupción policiaca, sino que también toma mate. Esta sola circunstancia basta para justificar el cómo logran estos escritores argentinos darle un color propio y nacional a sus obras.

En ambos cuentos se produce una ruptura del modelo tradicional ingles, en el caso de Walsh se da recién al final, pero en el caso de Domenecq se produce desde un principio y está personificada en la nueva figura del investigador que se propone.

Si bien ambos tienen mucho en común son importantes las diferencias. Notamos que los casos que resuelve don Parodi están muchas veces inspirados en el simbolismo de diferentes mitologías como en el caso de Las doce figuras del mundo, mientras que Walsh es fiel a la más pura realidad y muchos indican que en sus textos ficcionales se vislumbran elementos del periodismo policial.


Conclusión



Tanto Borges, Bioy Casares como Walsh logran crear un espacio de representación auténtico que le da vida a al género policial en la Argentina.

Si bien encontramos que en Bustos Domenecq se prioriza el estilo y los elementos deductivos de la investigación, mientras que en Walsh se ve la clara intención por priorizar la acción, ambos rompen con el modelo tradicional y hacen escuela.
No queda duda de la importancia que tienen estos escritores dentro de la literatura argentina y de lo mucho que han contribuido a la cultura nacional.

Bibliografía

• Jorge Luis Borges / Adolfo Bioy Casares, Seis problemas para don Isidro Parodi, 1° ed., Buenos Aires, Emecé editores, 2005.
• Rodolfo Walsh, Variaciones en rojo, 10° ed., Buenos Aires, Ediciones de la flor, 2008.
• Rodolfo Walsh / Eduardo Galeano , Textos de y sobre Rodolfo Walsh
1° ed., Buenos Aires, Ed. Alianza, 2000.
• Páginas webs varias.
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