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Usuario (España)
Refutado por investigadores heridos en su cuadriculado entendimiento, atacado por incrédulos de toda laya y sometido ocasionalmente a una lectura de bazar de feria bien típica de nuestro tiempo, el Milagro de Calanda se impone, al menos por la naturaleza de los hechos y aplastante veracidad del mismo, como uno de los más inauditos, sorprendentes e inquietantes de los habidos en la historia del cristianismo. El hecho empírico, el Milagro de milagros, se impondría así y de este modo -de sostenerse su veracidad- como una de las más certeras evidencias de la posibilidad del milagro (del latín miraculum, derivado de mirari: asombrase) en el mundo terreno, con todas sus consecuencias: desde la certeza de una entidad divina autora hasta la superación de los esquemas prototípicos de la más caduca milagrería occidental. Lo primero que propicia en el escéptico el extañamiento es la asombrosa documentación que sobre éste persiste: un buen puñado de papeles que confirman lo que en principio y a priori díficilmente podría ser aceptado por cualquier entendimiento humano, con fe o sin ella: que una pierna amputada -"una pierna muerta y enterrada", como reza el conocido romance popular- le sea restituida al propio mutilado por intervención de la Virgen del Pilar. Este hecho extraordinario, que como decimos será puesto en duda -tal vez a la ligera, tal vez no sin razón- por propios y extraños, tiene a su favor un documento sin el cual todo quedaría en espejismo dudoso: en efecto, el Acto público del notario Miguel Andreu, de Mazaleón, testificado en Calanda el 2 de abril de 1640, escrito apenas cinco días después del milagro. Sin este documento esencial, reiteramos, el Milagro de Calanda sería uno de tantos, producto claro de una época bien dada a ellos, donde fe e ignorancia formaban una pareja recurrente. Mas el texto existe. El segundo documento en importancia -al menos desde la perspectiva histórica del hecho-, sería la Sentencia del Arzobispo de Zaragoza, D. Pedro Apaolaza Ramírez, de 27 de abril de 1641, declarando milagrosa la restitución súbita a Miguel Juan Pellicer de su pierna derecha amputada, relectura atenta del hecho, escrita con una corrección de estilo ausente en el previo, y afirmación definitiva del milagro como tal. Caso único en la historia. La voz más autorizada sobre el presente, Don Tomás Domingo Pérez, canónigo archivero-bibliotecario de la S.I.M., puntualizando, escribe al respecto: "Para constatar la realidad del hecho histórico hay que distinguir las diversas épocas, ponderando, por ejemplo, la diferencia entre la Edad Media, aún infantil e ingenua, y la Edad Moderna, ya más crítica y racional; ni es lo mismo la simple transmisión oral que la existencia de fuentes, sobre todo si son coetáneas" (El Milagro de Calanda, Cabildo Metropolitano de Zaragoza, 1987). En efecto, he aquí el gran quebradero de cabeza de todo escéptico: la irrefutabilidad de unos documentos legítimos. Recordemos, empero, las circunstancias del milagro, su protagonista pasivo y el lugar donde éste tuvo lugar. Ocurrió la noche del 29 de marzo de 1640, en la villa turolense de Calanda y en la persona de Miguel Juan Pellicer, joven mutilado de la pierna derecha, que le había sido amputada -cuatro dedos por debajo de la rodilla- dos años y cinco meses antes, a finales de julio de 1637 en Castellón, al pasarle por encima un carro lleno de trigo. Pellicer, que por entonces contaba diecinueve años de edad, fue llevado al Hospital de Valencia, donde la herida le fue sometida a una deficiente cura. Nostálgico de su tierra, se encaminó cinco días después hacia Zaragoza, subsistiendo a base de limosnas, y llegando a ésta en los primeros días de octubre de dicho año. Lo primero que visitó fue el templo de Nuestra Señora del Pilar, siendo ingresado a continuación en el Hospital de Gracia, donde le fue amputada la pierna dado su penoso estado. Las informaciones y sutiliezas de detalle de que disponemos sobre este peregrinaje son muchas y más que suficientes. Lo más significativo, con todo, viene después: tras practicar la mendicidad a las puertas del Pilar, donde Miguel Juan adquirió cierta popularidad como pordiosero habitual en la capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, y tras oír misa diaria en la Santa Capilla, regresaría a su Calanda natal. El viaje, largo y difícil, culminaría finalmente. A la espera inesperada de la noche del 29 de marzo de 1640, todo cuanto hasta ahora hemos apuntado nada tiene de extraordinario. Sin embargo, aquella noche algo sobrecogedor, inexplicable, iba a ocurrir: tras encomendarse, como hacía siempre, a la Virgen del Pilar, se durmió. Fueron sus padres los que al entrar en el aposento del hijo, reconocieron con la luz del candil que Miguel Juan tenía no una, sino dos piernas. Tal y como confesaría después Pellicer, éste soñó que la Virgen del Pilar le había traído y puesto la pierna antaño amputada. Curiosamente, algunas de las heridas y marcas de la pierna pretérita aparecían en la "nueva" pierna. Este hecho de resonancia europea marcaría la vida de nuestro hombre, hasta el punto de que el propio Felipe IV, recibiéndolo en su corte, le besaría la rediviva pierna. Breve, con todo, sería la vida de Miguel Juan, que al parecer falleció el 12 de septiembre de 1647 en Velilla de Ebro (Zaragoza), con solamente treinta años de edad. Sea como fuere, el milagro, el hecho extraordinario en sí, quedó allí anotado, en esos preciosos documentos, tan esclarecedores como enigmáticos. Y las preguntas, en consecuencia, no dejarán de volver a replantearse en una época como la nuestra, una época que ha enterrado la fe religiosa de los hombres como si de una debilidad se tratase. Ante el único milagro documentado de la historia, todas preguntas devienen redundantes y faltas de sentido: aceptar su veracidad o negarla totalmente es indiferente. El milagro en cuanto tal persiste, y así será en tanto que ocurrió (tal y como la historia, la posible y a menudo falsificadora Historia, nos ha confirmado a través de multitud de estudios circulares). Sin embargo, la fuerza de la razón, la mera intuición, parece invitarnos a dudar, a negar lo ocurrido, prescindiendo así de la fe, de una fe que nuestra época cientifista y sombría parece negar a cada golpe de segundero. Pero, ¿qué juicio puede darse por definitivo, cerrado? El por muchos llamado Milagro de milagros, el milagro de Calanda, realizado por la Virgen del Pilar en la persona de su mutilado devoto Miguel Juan Pellicer, permanecerá así en el archivo de lo irresoluble, desafiante al paso del tiempo, de la razón y de las vanas apariencias de este mundo.
Carta de un sacerdote copto al líder del islam en Egipto:. -------------------------------------------------------------------------------- La situación dramática que viven los cristianos en Oriente Medio y que ha mantenido en un segundo plano durante años ha salido ahora a la luz pública tras las últimas matanzas perpetradas por terroristas islámicos. La última contra una iglesia copta en Egipto. En esta ocasión, la comunidad internacional se ha manifestado de manera más contundente y Sarkozy ha denunciado públicamente el "plan de depuración religiosa" en esta zona del planeta. También el Papa se ha mostrado muy claro con la situación de los cristianos y con la ausencia de la libertad religiosa, entre otros muchos derechos, en gran parte de los países islámicos. Sus palabras de condena al último ataque ocurrido en Nochevieja en Alejandría han cosechado grandes críticas por parte del mundo musulmán en Egipto. De hecho, la máxima autoridad religiosa del país, el Gran Imán de Al-Azhar, ha exigido a Benedicto XVI que no interfiera en la política interna del país. Sin embargo, la brecha está abierta y la situación de los cristianos ha quedado en evidencia. De hecho, el sacerdote copto egipcio Yoannis Lahzi Gaid ha escrito una carta abierta a esta autoridad religiosa. Una misiva muy dura y contundente que denuncia la hipocresía del mundo islámico y donde incluso les recuerda la publicación de las polémicas viñetas de Mahoma en el mundo occidental. Este sacerdote cristiano dice que el imán de Al-Azhar, considerado como una de las autoridades religiosas más moderadas del islam, no quiere actuar con contundencia contra estas matanzas. Le acusa de "no pronunciarse nunca claramente sobre la cuestión de la violencia y del asesinato de los no musulmanes". En este sentido, este cristiano dice lo que todo el mundo sabe pero que pocos se atreven a decir abiertamente. "Es señal de que en Egipto y en la mayor parte de los países árabes falta la igualdad entre ciudadanos". Por ello, afirma que "la solución, respetable imán, no se encuentra en la condena de las palabras del Papa o de los estados extranjeros, sino en el cuidar nuestras enfermedades con nuestras propias manos". De este modo, en su clarificadora carta entra en el fondo de la polémica: la doble vara de medir del islam en los países islámicos donde no respetan la libertad y en los países occidentales en los que piden más derechos. Así, el religioso cristiano asegura que "ninguno habría hablado, si los países islámicos hubieran actuado contra el terrorismo religioso y el integrismo islámico, que legitima la matanza de los cristianos; como ha sucedido con las viñetas consideradas ofensivas para el islam. "¿Por qué se afirma el derecho a un ser humano y se niega el mismo derecho a otro ser humano? ¿Por qué se afirma el derecho de condenar cualquier acto o palabra, cuando son consideradas ofensivas para los musulmanes en países occidentales, sin decir nunca que esto significa interferir en los asuntos internos de estos países, mientras se condena la oración del Papa contras las masacres, contra las injusticias?, se pregunta Yoannis Lahzi Gaid. Pero las preguntas de la minoría cristiana representada en este sacerdote al gran imán de Al-Azhar no acaban ahí. El religioso copto afirma que sus hermanos de fe murieron en la iglesia de Alejandría a mano de "integristas que siguen la voluntad de Alá". Considera que "esta es la enfermedad que reside en este modo de interpretar los preceptos coránicos". Ante esto, pide a estas autoridades islámicas claridad. "Las masacres que los terroristas cometen en prejuicio de los cristianos, ¿son aceptables desde el punto de vista religioso e islámico? ¿Sus versos coránicos y sus argumentos doctrinales se fundan en la verdad? Estos terroristas ¿son verdaderos fieles musulmanes? Estas son las preguntas que necesitan respuesta, afirma. Para acabar le aclara a los musulmanes egipcios que el Papa "no ha intervenido en los asuntos internos de Egipto, sino que ha hablado a favor de los cristianos oprimidos y perseguidos". Lo malo hubiera sido, dice, si "hubiese callado frente a los homicidios, a las masacres, a las persecuciones, a las migraciones, forzadas de los cristianos del Medio Oriente sucedidas a los ojos de todo el mundo". FUENTE http://www.libertaddigital.com/mundo/la-hipocresia-del-mundo-islamico-carta-de-un-sacerdote-copto-a-un-lider-musulman-1276411389/
Para aquellos que ya no creen, para aquellos que han perdido la esperanza... Vallejo-Nágera recoge en su libro el testimonio «absolutamente real» de un converso. De terrible criminal a místico benedictino. De drogadicto cruel a testigo del Evangelio. De esclavo de Satanás a siervo de Cristo. Éste es el retrato a grandes rasgos de Albert Wensbourgh, un inglés cuya vida parece una película de ficción, pero que es tan auténtica como todos los expedientes médicos que acreditan su cordura. La escritora María Vallejo-Nágera recoge en su último libro, «Un mensajero en la noche» el testimonio asombroso de este místico del siglo XXI y describe, bajo el seudónimo de «Clara», punto por punto las entrevistas que mantuvieron. «He asaltado a mano armada, he engañado, estafado, robado en casas privadas, almacenes y grandes fábricas. También he robado coches...». Por todos estos delitos, Albert Michael Wensbourgh fue condenado a 25 años en las peores prisiones de Inglaterra. Una vida marcada por la delincuencia, la droga, el alcohol, la violencia, la pornografía, los abusos sexuales que sufrió en su infancia y una familia rota en mil pedazos. Una vida de odio y sufrimiento. Sin embargo, en la madrugada del 1 de enero de 1997, Albert Wensbourgh experimentó una vivencia increíble pero auténtica, según demuestran los informes médicos que certifican que no sólo no mentía, sino que era inteligente, cuerdo y equilibrado. Una experiencia mística que le hizo volver sus ojos a Dios y convertirse en monje benedictino dedicado por entero a una misión santa. Este relato, propio de cualquier película de ciencia ficción aunque totalmente real, es el que recoge el último libro de María Vallejo-Nágera, «Un mensajero en la noche». Una obra escalofriante por su veracidad, capaz de remover la conciencia del lector más frío e insensible. El texto intercala el estilo literario de la novela con la agilidad de la entrevista, y destapa, poco a poco, los secretos de una vida apasionante. EL OLOR DEL INFIERNO Violado repetidas veces en su juventud, Albert Wensbourgh pronto se convirtió en un asiduo del crimen y de la extorsión. Marihuana, crack, alcohol, pornografía... cualquier tipo de vicio era válido si con eso podía afrontar la crueldad de su vida. Las visitas a los juzgados se sucedían, aunque no con la misma frecuencia que los delitos. Un intento de robo con arma de fuego y rehenes incluidos fue la puntilla de su carrera criminal y el que movió a un juez inflexible e inmisericorde ¬y, a todas luces, justo¬ a condenarle a 25 años de prisión. De la sentencia sólo cumpliría 14, aunque en las cárceles más temidas de Inglaterra, encerrado junto a violadores, maníacos sexuales y asesinos, entre el «pestilente y familiar olor a cañería podrida y a heces mal recogidas, a esperma seco en las paredes y a alimañas putrefactas. El olor del infierno». Las prisiones de Durham, Everthorpe o la celda número ocho del ala C de Wakefield, una cárcel altamente peligrosa, fueron su hogar durante más de una década, y en ellas se granjeó el respeto de los presos, primero infligiendo miedo y después sirviéndoles de consuelo y consejero espiritual. Tal y como señala el libro, la noche del 1 de enero de 1997 vivió una experiencia que cambiaría su vida de forma radical y sorprendente. Albert Michael Wensbourgh fue visitado por «un ángel real». No una confusión fruto de las drogas ni una enajenación mental. Así consta en todos los informes clínicos que voluntariamente solicitó y que acreditan una total lucidez y sinceridad. «Me di cuenta de que algo sobrenatural y fuera de mi entendimiento estaba produciéndose ante mis propios ojos. Me atemoricé terriblemente y recuerdo que, en mi miedo, me levanté de un brinco y corrí a acurrucarme en una esquina de mi celda, intentando protegerme la cabeza con ambas manos». Era una luz tan potente como para despertar a los presos de las celdas contiguas, entre las que se dibujaba la presencia física de una figura humana. Albert asegura haberlo visto con una total nitidez, y sus descripciones resultan abrumadoramente precisas, muy lejos de tópicos. Eso sí, «no tenía alas. Yo no las percibí. Pero sí muchos rayos de luz que parecían salir disparados de su espalda». Su vida cambió totalmente, y tras reconocerse a sí mismo la veracidad de tal experiencia, emprendió un camino de santidad desde su condición de presidiario hasta convertirse en monje benedictino del monasterio inglés María, Reina de la Paz. En septiembre del año 2001, cuando las torres gemelas de Nueva York eran aún un amasijo de hierros, muerte y confusión, María Vallejo-Nágera tuvo la posibilidad de entrevistar a Albert y recoger sus conversaciones para escribir un artículo en el rotativo británico «Sunday Express». UN MÍSTICO DE CARNE Y HUESO En septiembre de 2003, Vallejo-Nágera publicó el relato completo en este libro lleno de sorpresas, un texto que ya va por la quinta edición. Su testimonio es un signo de esperanza para quienes lo creen todo perdido y supone un motivo de reflexión para los partidarios de la pena de muerte. Podrá convencer o no la veracidad de esta «aparición», pero es indudable que el enorme sentido religioso de sus páginas gira en torno a un hombre que se acostó siendo un criminal y amaneció convertido en místico. Después de muchas gestiones, problemas de publicación y cambios de editorial, María Vallejo-Nágera ha sacado a la luz el apasionante relato de un místico de hoy en día. Sin embargo, los escépticos encuentran un problema en el ejemplo de conversión real que supone el caso de Albert Wensbourgh. Para muchos, la riqueza de este libro está en que, a pesar de que cambie ciertos nombres para preservar la intimidad de los monjes, a diferencia de otros como «El Codigo da Vinci» o «Caballo de Troya», presenta una imagen de Dios basada en un hecho real, apoyada en una vida coherente y avalada por documentos científicos. La polémica está servida. link: http://www.youtube.com/watch?v=9E1bpQIVdCc «ME FIÉ DE ÉL PORQUE ORABA» Ante un testimonio como el que narra, la duda surge inevitablemente: ¿Es realmente cierto lo que contó Albert? La sombra de una alucinación o de una locura transitoria planea sobre cada página del libro, sin embargo, María Vallejo-Nágera, la autora del libro, que convivió con él durante casi un año, lo tiene muy claro: «Estudié todos los exámenes clínicos que él había solicitado de forma voluntaria. Albert temió haberse vuelto loco, pero absolutamente todos acreditan su cordura y su sinceridad. Además, el abad del monasterio, un hombre muy culto que hablaba 5 idiomas, era también psiquiatra. Al principio sentí incredulidad, incluso miedo, pero luego fue surgiendo una amistad muy fuerte. Me fie de él porque vi que oraba. Era un ser bondadoso, que trabajaba para la gente más pobre. Él se preocupó mucho de que su historia se conociese entre los estratos más bajos de la sociedad, especialmente entre los presos», confirma. “UN MENSAJERO EN LA NOCHE” La autora nos comparte su experiencia Dña. María Vallejo-Nágera Pedagoga y escritora Vitoria, 30 de septiembre de 2003 La verdad es que me apetece muchísimo estar hoy con ustedes, porque son la primera audiencia que tengo fuera de Madrid y quiero comprobar su reacción ante la presentación de mi novela. Desde luego, la presenté hace una semana escasa y desde ese día he sido bombardeada por todo tipo de periodismo: llamadas de la radio, de la prensa, etc. Por eso quiero saber ahora qué opinan ustedes al respecto. Y para empezar les cuento que Un mensajero en la noche es un caso real. Además de que soy una persona muy, muy creyente, soy católica, yo he vivido en Londres estos últimos ocho años, y en el año 1994, más concretamente, colaboré con la Iglesia en la guerra de Bosnia, trabajando en un campo de refugiados, por lo que tengo muchísimos amigos sacerdotes católicos de allí. El caso es que, un buen día, uno de esos sacerdotes llamó a mi residencia londinense y me preguntó si estaba trabajando en mi tercera novela, a lo que yo contesté que ciertamente no sabía qué me pasaba, que me sentaba delante del ordenador y no me funcionaba la cabeza (a pesar de la imaginación que suelo tener), que no lograba arrancar, en definitiva. Entonces, muy decidido, me dijo: "Tengo una historia para ti. Ayer conocí en un monasterio benedictino, en un pueblecito -cuyo nombre no puedo facilitarles porque el abad me pidió que lo guardara totalmente en el anonimato para que nadie moleste a los monjes-, a una persona muy famosa en los ambientes de Scotland Yard porque ha dado una guerra tremenda". Y, efectivamente, esta persona estaba muy perseguida por la ley. Había pertenecido a una banda de mafiosos, una familia inglesa al modo siciliano que, si bien a ustedes no les sonará de nada, desgraciadamente en Inglaterra han sido un gran problema. Pues bien, el protagonista de mi novela, al que he llamado Albert para proteger su intimidad y su anonimato, no era sino uno de los matones de esta banda. Desde luego, el personaje real del que les hablo y que he reflejado en Un mensajero en la noche fue un gran delincuente, un hombre muy agresivo y peligroso. Scotland Yard estuvo años y años buscándole, y cada vez que le cogían se salvaba por aquello de que, en el ámbito de la justicia, siempre hay grandes abogados que trabajan precisamente para los mafiosos, ya que éstos cuentan con ingentes sumas de dinero para pagarles. No obstante, un día, durante un atraco a mano armada en un gran banco al sur de Londres, la policía pudo atraparle (de hecho fue filmado por las cámaras) y le cayeron veinticinco años de cárcel. Y a pesar de que nuevamente un gran abogado apeló la sentencia, tan sólo consiguió rebajar la pena a catorce años de prisión. Así comenzó, entonces, su vida como recluso, tan problemática o más como la que tuvo en libertad. Y aquí comienza también el relato del protagonista del libro. Lo cierto es que daba muchísima guerra, como les comentaba al principio. Era traficante de tabaco, alcohol y, en fin, todo tipo de droga dentro de la cárcel, y aunque la policía era conocedora de sus trapicheos, era sumamente inteligente y escurridizo (no en vano, era líder de todas y cada una de las cárceles por las que pasó, que, si no me equivoco, fueron diez). Claro que no siempre se salía con la suya, y por tanto no es de extrañar que fueran muchas las veces en las que acababa en celdas de castigo dentro de la propia prisión. Dichas celdas suelen ser muy pequeñas, y si el resto tiene muebles muy precarios, éstas tan sólo cuentan con un pequeño camastro o letrina y unos ventanucos muy pequeños que generalmente dan a patios cerrados. Esto es, nada de vistas al jardín, como de hecho tuvo en otras celdas de las muchas otras cárceles en las que fue recluido el mafioso del que les hablo. Así que ahí fue encerrado en muchísimas ocasiones en las que tan sólo contaba con una pequeña lucecita que le dejaban encender a determinadas horas del día por si quería leer. Y he aquí que a las dos de la mañana del 1 de enero de 1997, estando en una de estas celdas de castigo, en una prisión muy conocida y muy peligrosa que se llama Wakefield, al norte de Inglaterra, para ser más concretos, nuestro protagonista dormía profundamente en su camastro cuando, según relata, le despertó un gran puñetazo en el pecho que le hizo caerse de la cama. Inmediatamente pensó que alguno de sus compañeros de pasillo, igual de peligrosos que él, había conseguido entrar en la celda y atacarle. No obstante, acto seguido consiguió despabilarse un poco mientras preguntaba quién había entrado. Y cuál no fue su sorpresa cuando vio una figura humana llena de luz que le estiraba una mano y se le acercaba a la boca haciéndole sentir un inmenso calor en el cuerpo (y les recuerdo que era enero, que nevaba fuera de la cárcel y que, normalmente, allí ponen la calefacción a ciertas horas del día y a muy pocas horas de la noche, por lo que, como mucho, disponen de alguna que otra manta gruesa, pero nada más). Entonces, comenzó a sudar, y de repente, de nuevo según su propio relato, algo, un empuje, le obligó a caer de rodillas sin por ello enterarse aún muy bien de qué sucedía. Fue en ese preciso momento cuando ese ser, esa luminosa aparición, le dijo que era un ángel del Señor y que había llegado hasta él para darle un mensaje que, por cierto, es un secreto que solamente saben el abad y el arzobispo que años más tarde le ordenó monje benedictino. De dicho mensaje lo único que él nos transmitió a mí y a todos los demás fue que ese ángel le dijo que tenía que cambiar. "Albert, deja de correr -fueron sus primeras palabras-. El Señor te ha escogido y vas a trabajar para él. A partir de ahora nunca más podrás volver a ofender a tu Señor, y acabarás tus días en una casa de Cristo". Lo demás es, como les digo, un secreto que únicamente contó a las dos personas arriba citadas. Después, esa figura angelical desapareció dejándole inmerso en una enorme confusión, en un enorme miedo, ya que no sabía lo que eran los ángeles. Debemos comprender que era una persona que nunca había creído, que ni siquiera estaba bautizada, así que no entendía lo que era la religión. Y, por si fuera poco, toda su vida, desde niño, había sido muy traumática: fue abandonado, siendo bebé, en un orfanato, por lo que pasó su infancia de uno en otro centro de acogida de niños huérfanos, y su adolescencia también resultó atroz, pues fue violado por otro marinero adulto en el barco donde faenaba como pescador. A raíz de aquello empezaron las violaciones, la droga, la delincuencia adolescente y, por último, los actos mafiosos. Por tanto, no resulta raro que se quedara totalmente bloqueado y pensara, como él mismo confesaba, que se había vuelto loco. De su éxtasis le despertaron los gritos del resto de los presos, que no vieron al ángel pero sí que sintieron su luz. Sea como fuere, el caso es que este episodio fue sumamente importante para él, porque supuso adoptar una seguridad tremenda en sí mismo. Y no es para menos. Como les acabo de comentar, en un primer momento pensó que tantos años abusando del alcohol y las drogas habían hecho mella en él hasta el punto de que su adicción le estaba pasando factura con una locura de semejante tamaño, y para hacerle frente reaccionó de una manera muy humana y muy curiosa, esto es, decidiendo fumarse un porro, puesto que, por supuesto, guardaba droga bajo su colchón. Sin embargo, en su cabeza seguía repiqueteando la frase del ángel, "nunca más podrás volver a ofender a tu Señor", y nada más acercarse el porro a la boca notó una enorme arcada y empezó a devolver, a temblar y a tener convulsiones. Y posteriormente, una vez calmado, miró a las paredes de su celda, que, como las de los otros compañeros, estaban cubiertas de pornografía, y notó una inmensa tristeza. Ni asco, ni rabia, sino una inexplicable e inmensa tristeza. Entonces, no pudo frenarse y empezó a arañar las paredes para quitar todas aquellas fotos que le rodeaban. Así, ése fue el verdadero momento en el que, tal y como el ángel le había indicado, Albert cambió absolutamente de personalidad. No en vano, pasó unos diez días muy confuso, sin querer hablar con sus amigos. Anteriormente había sido el líder dentro de la cárcel porque sin duda era el más conflictivo, pero algo había sucedido, algo iba a ser distinto en él a partir de aquel episodio. Por tanto, no es de extrañar que los primeros sorprendidos fueran sus compañeros, que comenzaron a atosigarle preguntándole cómo había conseguido ese foco de luz tan increíblemente potente, cuando él no tenía ningún foco. En fin. Para no destriparles toda la novela, porque todo su relato lo encontrarán en ella, resumiré el asunto comentándoles que, poco a poco, se atrevió a hablar y relatar su experiencia. Había un monje que solía visitar a los presos de la cárcel, y si al principio Albert pasaba muchísima vergüenza y ni siquiera se atrevía a acercarse a él y contarle lo que le había sucedido, un día, por fin, logró vencer su timidez y explicarle su curiosísimo caso. Entonces, este monje le regaló su primera Biblia, lo que dio lugar a la verdadera transformación de Albert, hasta el punto de que empezaron a ocurrirle muchísimos fenómenos extraños y místicos dentro de la cárcel. Como, por ejemplo, cuando aprobaba con matrícula todos los exámenes de Teología, materia que pidió estudiar, sin apenas tener tiempo para prepararlos. Él lo explicaba argumentando que notaba un calor alrededor de él al sentarse delante del examen. Un calor que le permitía adquirir un entendimiento tan claro de lo que le preguntaban y un conocimiento bíblico y teológico tan profundo que no acertaba a comprender el porqué de su situación. Así las cosas, acabó cumpliendo su condena y posteriormente dedicó su vida a orar y ayudar al prójimo a través del sacerdocio. Su intención fue, desde el primer momento, trabajar en un monasterio como monje benedictino, y, de todos los monasterios ingleses en los que intentó entrar sin éxito, pues era rechazado por su pasado, sólo hubo uno que quiso acogerle: Nuestra Señora María de la Paz. Claro que este nombre también me lo he inventado para proteger a los monjes de allí, aunque la historia siga siendo real. Pero, sea como fuere, el caso es que ahí acaba su vida. Yo le conocí recién ordenado. Recuerdo que, cuando fui a verle, me encontré con la desagradable sorpresa de que había diez periodistas ingleses de renombre haciendo cola delante de mí para saber la historia de quien, para entonces, ya era una persona muy conocida en el mundo de Scotland Yard, como les decía al comienzo de la conferencia. Lo cierto es que la noticia había volado dentro de las cárceles y había llegado al mundo periodístico de Londres rápidamente, por lo que pensé que iba a rechazar entrevistarse conmigo. El abad me dijo: "No sé qué pasara, porque usted es la única mujer, la única extranjera y la única católica". Así que, como se pueden imaginar, parecía tener todas las de perder ante tanto periodista anglicano (aunque Albert fuera católico). No obstante, me escogió, y todavía estoy agradeciendo al Señor que tuviera yo esa inmensa fortuna. He estado un año y medio trabajando junto a él en el monasterio. Le he entrevistado muy a fondo, me he estudiado todos los tests psiquiátricos que le hicieron tanto en la cárcel como a la entrada del monasterio (porque también tuvo la enorme suerte de que el abad que le admitió fuera psiquiatra, lo que permitió que su caso fuera estudiado muy a fondo), y, puesto que estaba claro que no se trataba de una esquizofrenia, una psicosis o cualquier otro tipo de trastorno debido a las drogas, esto es, que estaba totalmente sano cuando entró, experimenté muchísima seguridad como entrevistadora. Por tanto, ésta es la historia que relato en Un mensajero en la noche. Digamos que puede haber un 85% de verdad y un 15% ficticio, que es mi personaje. Yo lo he querido disfrazar de periodista inglesa, porque yo no soy periodista, soy pedagoga. Además, soy madre de familia y la entrevistadora es soltera, aunque realmente éstos sean pequeños detalles sin importancia. Entonces, yendo a lo verdaderamente significativo de todo esto y por concluir el tema, quisiera leerles un fragmentito de una de las grabaciones de mis charlas con Albert, porque creo que sus palabras les pueden hacer comprender sus sentimientos, su necesidad de contar al mundo su historia con esa enorme alegría y ese enorme entusiasmo que le caracterizaban. Albert murió jurándome que todo era cierto, que jamás me había mentido y que su fe se basaba en un hecho místico inexplicable que él todavía no había conseguido entender con claridad. "Porque yo, María -me repetía una y mil veces-, no era digno de recibir un regalo así. No lo soy aún. Muero sin ser digno. Pero cuéntaselo al mundo, María, tanto a la gente normal como a los presos, las prostitutas, los mendigos, los desolados. A todos. Todos deben conocer mi historia, porque Él, en su infinita misericordia, me salvó. Que mi testimonio sirva, a través de tu novela, para que muchos crean". Y ahora quiero compartirte un hermoso tema dedicado a nuestro Ángel de la Guarda. Se un niño, reza como niño y veras a Dios como Padre.
Otra navidad sin cristianos en Belén. Ciudadanos de segunda, opresión, corrupción y saqueo de tierras a cristianos por palestinos. Navidad sin Cristianos Crónicas de Nuestro Tiempo Desde que el control de la ciudad pasara a manos de la Autoridad Palestina (1995), según lo estipulado en los Acuerdos de Oslo, Belén ha dejado de ser cristiana para convertirse en musulmana. Por Abraham H. Millar Desde que el control de la ciudad pasara a manos de la Autoridad Palestina (1995), según lo estipulado en los Acuerdos de Oslo, Belén ha dejado de ser cristiana para convertirse en musulmana. Los cristianos que permanecen allí, la ciudad en que nació Jesucristo, viven hoy en condiciones de dhimmitud (referencia a la ciudadanía de segunda clase que el Islam impone a los cristianos). Los palestinos llevaron consigo un sistema basado en las primitivas relaciones tribales, donde el poder de un clan se erige en sustituto de la ley. A resultas de todo ello, los cristianos han sufrido el ultraje civil y la violencia criminal sin posibilidad de recurso a la justicia. Como han rechazado vivir bajo estas condiciones, están abandonando Belén en gran número. Así pues, ¿quién tiene la culpa de la situación de los cristianos de Belén, y de que el lugar de nacimiento de Jesús se esté vaciando de cristianos? ¡Los judíos, faltaría más! Ese es el orwelliano mensaje del Comité Antidiscriminación Árabe Americano (AADC), que celebró una vigilia con velas por los cristianos de Belén en la Union Square de San Francisco el pasado 29 de noviembre, cuando comenzaba la temporada de compras navideñas. Los musulmanes de Belén hacen insoportable la vida a los cristianos y les fuerzan a abandonar sus hogares, mientras los musulmanes de América celebran una vigilia para culpar a los judíos. Para comprender cómo los cristianos se convirtieron en minoría y en víctimas del matonismo en la ciudad natal de Jesús es importante observar lo que hizo Yaser Arafat a Belén en cuanto le puso las manos encima. En 1995 Arafat se hace con el control de Belén, y de inmediato expande sus límites municipales, con el fin de incluir a 30.000 musulmanes residentes en campamentos de refugiados adyacentes. A continuación, los beduinos musulmanes que vivían al este la ciudad fueron incorporados a los límites municipales revisados. Pero no era suficiente para que la Autoridad Palestina cambiase su estatus de ciudad cristiana. Así pues, Arafat ideó estímulos para que los musulmanes abandonasen Hebrón y su entorno y se estableciesen en Belén. Con el gobierno de Arafat mediante el clan, las armas y el terror, se desarrolló una inmobiliaria que comenzó a expropiar tierras a los cristianos. En 2002, dos hermanas adolescentes de confesión cristiana eran encontradas con las gargantas cortadas y los genitales mutilados. Los musulmanes afirmaban que las hermanas Amer eran prostitutas, como si eso justificara la tortura y el asesinato. Pero las familias cristianas con incidentes similares a cuestas afirman que las niñas fueron asesinadas para encubrir una violación colectiva. Por supuesto, nada de esto aparece en la convocatoria de la AADC para la vigilia con velas, que también está diseñada para escenificar la campaña de desinversión de la AADC contra Israel. La situación de los cristianos de Belén bajo la criminosa Autoridad Palestina ha provocado la ira en organizaciones cristianas de todo el mundo. Sin embargo, las principales iglesias protestantes de América han estado demasiado ocupadas con sus campañas de desinversión como para darse cuenta del estado de los cristianos que viven sometidos al tribalismo de la AP. Precisamente esta semana*, el Vaticano, en una maniobra diplomática poco frecuente, pedía públicamente a los israelíes que interviniesen en Belén en favor de la población cristiana, que está experimentando un fuerte retroceso. Los cristianos, que representan en la actualidad el 12% de la población, han sido objetivo de la violencia continua de la AP, y podrían abandonar la ciudad por completo. De ello resultará que no habrá comunidad cristiana en el lugar en que nació Jesús. En la localidad de Taibe, en la Margen Occidental, un grupo de invasores musulmanes quemaron, saquearon y apalearon a los residentes cristianos invocando el "honor" de una familia musulmana… una familia cuyo padre había golpeado brutalmente a su hija, hasta matarla, por querer casarse con un cristiano. La violenta horda musulmana prendió fuego a una estatua de la Virgen María al grito de: "¡Quemad a los Cruzados!". Las fuerzas de seguridad y los bomberos de la AP se tomaron con calma el llegar a la zona: se presentaron horas después. Finalmente, la horda fue sacada de la cárcel casi de inmediato. Por otro lado, el prometido cristiano de la mujer asesinada era arrestado, y golpeado mientras estaba encarcelado. ¡La comunidad cristiana de la Margen Occidental aprendió la lección: una muchedumbre musulmana es liberada mientras un cristiano inocente languidece en prisión! El padre Artemio Vitores, que supervisa los Santos Lugares en Israel y en los territorios controlados por la Autoridad Palestina en representación del Vaticano, suplicaba reciente y públicamente al presidente de Israel, Moshé Katsav: "Ayúdenos a conservar Belén". Este llamamiento representa un marcado y desesperado cambio en la política del Vaticano. Durante mucho tiempo, la Santa Sede ha tenido mucho más miedo a ofender a los palestinos que a los israelíes. En 2002, después de que unos terroristas palestinos tomasen la Iglesia de la Natividad y tratasen brutalmente a los sacerdotes, el Vaticano presionó a Israel para que dejara salir a los terroristas y no invadiera o destruyera el recinto. Finalmente, Israel se avino a ello. Por su parte, el Vaticano rehusó hablar de las brutalidades que se cometieron en el interior de la basílica, incluso volver a consagrarla, ya que significaría reconocer que la iglesia fue profanada. El Vaticano camina sobre la cuerda floja en el inestable Oriente Medio. La principal preocupación de la Iglesia es preservar tanto los Santos Lugares como la administración de los mismos. Con Belén ya en manos de la AP, y aún incierto e imprevisible el resultado de la guerra palestino-israelí, el Vaticano se encuentra ante un conjunto nada envidiable de difíciles decisiones. Ahora se enfrenta, además, a las realidades que afrontan los cristianos que ya no viven bajo protección israelí, sino bajo la opresión palestina. La solicitud vaticana de asistencia israelí es una señal contundente de lo amenazados que están los cristianos, y de que la Santa Sede tiene bien claro que la AP no es la solución sino la causa del problema. Por supuesto, nada de esto importará a la maquinaria propagandística de la AADC, que pedirá a la gente "encender una vela para proteger a los cristianos de Belén de la opresión israelí". Según la AADC, los cristianos huyen de Belén debido a las políticas de Israel. ¿No es extraño que los cristianos huyan mientras los musulmanes se quedan y multiplican espectacularmente, y que las propiedades de los cristianos se reduzcan al tiempo que crecen las de los musulmanes? Allí, los musulmanes oprimen a los cristianos… aquí, celebran vigilias para culpar a los judíos de la opresión que sufren los cristianos de Belén. Evidentemente, en San Francisco, donde el presidente Bush es comparado con Hitler y el ejército americano es considerado una organización terrorista, la realidad no importa. Tenemos que dar crédito a los de la AADC. No podrían haber encontrado una audiencia más susceptible, o un ritual más evocador de los desfiles incendiarios de Hitler que el de encender velas "contra la opresión judía" en la Union Square, repleta de compradores navideños. Abraham H. Miller, profesor emérito de la Universidad de Cincinnati abstenerse de comentar los de siempre
Se preguntaba esta mañana un sacerdote, a propósito de la película difamatoria sobre los primeros cristianos de Amenazar, lo siguiente: “¿Es casualidad que desde julio hasta el estreno de la película se hayan publicado más de cuatro biografías sobre Hipatia, paradigma de las cuales es la de Celia Martínez Maza, financiada por la Dirección General de Ciencia y Tecnología? ¡Más de 10 novelas! ejemplo de las cuales es la escrita por el hermano de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, además de multitud de estudios de historia sobre la época. Y todo ello con el mismo mensaje… Que todo salga al mismo tiempo no puede ser casualidad” Amenabar siempre se ha prestado a estas campañas de alienación anticristiana millonariamente financiadas y políticamente auspiciadas por el gobierno. Ahora con una pésima película que es mentira desde el principio hasta el final: 1. Qué Hipatia no fue asesinada siendo una bella jovencita de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61añitos. 2. Que el paganismo confería a la mujer un papel subalterno y esencialmente doméstico y para nada vinculado a las instituciones públicas, excepto en determinados y específicos cultos religiosos. E Hipatia es el resultado de la evolución de una sociedad influenciada de manera creciente por el cristianismo. 3. Qué no fue famosa por sus dotes de astronomía, sino porque era una “divina filósofa” platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene, única fuente coetánea que se conserva sobre ella, a quien en la película se le hace cómplice en el asesinato de la filósofa, muerto dos años antes que ella. 4. Qué Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los cristianos, sino que fue incendiada por Julio César, y saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297, todos ellos, a más INRI, perseguidores de los cristianos. 5. Qué el asesinato de Hipatia fue el fruto de un grupo y de una algarada y no el resultado de una confrontación “entre lo cristiano y lo pagano”. 6. Que la escuela platónica de Alejandría continuó funcionando con normalidad durante más de 200 años después de su muerte, y el paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y al neoplatonismo lo recuperó el renacimiento cristiano. Y su más brillante exponente se llamaba San Agustín, casualmente, coetáneo de Hipatia. 7. Qué los que persiguieron masivamente, reprimieron, torturaron y mataron fueron los paganos a los cristianos en nombre del paganismo. Amenabar miente tanto que hace de la película más cara rodada en España (50 millones de euros) un panfleto político auspiciado por un gobierno que no se perdió ni su estreno. Y es que, como dice Josep Miró i Ardèvol, “cuando se trata de pegarle leña a la Iglesia está visto que el dinero nunca escasea”. EL CONTEXTO DEL RELATO DE HIPATIA Y LOS PRIMEROS CRISTIANOS, O COMO AMENÁBAR MANIPULA LA REALIDAD (Y II) La película de Amenábar manipula la realidad para formular unas tesis ideológicas que pueden resumirse así: El cristianismo en particular; y las religiones, en general, son generadoras de violencia e ignorancia. Filosofía, ciencia y religión son incompatibles. El paganismo es fuente del pensamiento científico de la capacidad de diálogo y de convivencia. Hipatia era ya una feminista en el siglo IV. Los dirigentes cristianos empezando por San Cirilo poseen el mismo significado que Bin Laden. Los cristianos perseguían a los paganos, mientras que los paganos tenían una actitud tolerante. Para conseguir que estas tesis queden hilvanadas, Amenábar ha falseado de una forma radical, engaña, para decirlo en los términos exactos. Invierte el sentido de la historia. Los perseguidos fueron los cristianos y los perseguidores los paganos. Desde la primera persecución a cargo de Nerón en el año 64 se practicaron diez grandes oleadas represoras, con intervalos de más o menos tolerancia. El hecho de ser cristiano estaba criminalizado por las leyes romanas, y esto en nombre de la moral y la religión pagana. El periodo duró en su conjunto 300 años. Los cristianos nunca respondieron con violencia, ni tan siquiera resistencia a ultranza. El martirio personal fue asumido como la culminación de su fe, y en realidad lo fue, porque su extraordinaria expansión se fundó en el testimonio personal, en su estilo de vida y el ejemplo, donde la disponibilidad de morir por las propias convicciones tuvo un papel importante. Esta actitud certificaba más que montones de discursos la confianza en la buena nueva que anunciaban, el Evangelio. ¿Qué mejor demostración de amor de Dios Padre que proclama Jesucristo que su promesa de vida eterna y su propio cruento sacrificio, testimoniado por sus seguidores? Y ese ejemplo posee una gran fuerza. ¿Qué mejor credibilidad que ofrecerse uno mismo? Solo quien sabe que esto será tal como lo explica puede entregarse de tal modo. No se trataba de otro tipo de reacción, mucho más humana y comprensible, la de matar al otro, morir matando, causando el máximo daño al adversario, intentando vencerlo por el terror. El cristianismo inicial, pobre, poco numeroso, socialmente desvalido, podía asemejar una molestia cómoda de exterminar, porque con su tranquila aceptación de la muerte facilitaba la tarea del stablishment imperial pagano, que pretendía doblegarlo ideológicamente o exterminarlo. Desde su mismo inicio, la moral cristiana se basa en el sacrificio personal, y su expansión tiene mucho que ver con este ejemplo y no con la violencia. El cristianismo de los primeros siglos se convirtió en hegemónico, no como fruto de ninguna acción militar o una toma violenta del poder, sino porque presentaba un estilo de vida que fue considerado mejor. El cristianismo no se expande como el Islam ni como el judaísmo, sus líderes no son grandes guerreros ni gobernantes seculares, su visión de lo mundano es muy transitoria, mucho más de la que hoy poseen. Tanto es así que la Iglesia de los fundadores y sus primeros sucesores tuvo muy pronto el riesgo de una interpretación desequilibrada, en la que el desapego por lo mundano se convertiría en puro y simple rechazo del mundo, una tentación que duraría hasta bien entrada la Edad Media. En esta idea el mundo era la encarnación del mal y dejaba de ser la obra creada por Dios de acuerdo con lo que narra el Génesis “Dios vio que todo lo que había hecho era bueno” (Ge 1, 31).[ De Hipatia se conservan escasísimas referencias y prácticamente ninguno de sus textos. No existe ninguna base para afirmar que se hubiera adelantado a Kepler en más de mil años. No se conocen sus aportaciones a las matemáticas y a la astronomía más allá de determinados comentarios, para nada innovadores. Y sí se conoce de la mano del obispo Sinesio de Cirene su carácter de filósofa y maestra en filosofía. Este obispo que en la película se presenta como cómplice del asesinato de la filósofa, fue en realidad, según las fuentes históricas, un gran amigo suyo. Describía a Hipatia como “madre, hermana, maestra, benefactora mía”, lo cual cuadra mal con el fanatismo del “bloque” cristiano. Entre sus alumnos se encontraban tanto paganos como cristianos. Pero, además, el malvado Sinesio murió dos años antes que ella, o sea que debió traicionarla desde la tumba. Cuando Hipatia vivía, hacía años que la biblioteca de Alejandría había sido destruida. Difícilmente, pues, ella pudo ser directora ni la biblioteca echada abajo por los cristianos. Quienes realmente se la cargaron fueron, primero Julio César que la quemó, después Aureliano en el 273 que la saqueó, y la acabó de planchar Diocleciano en el 297. Todos pertenecientes a la cultura pagana. Lo que sí se acabó de destruir en la época de Hipatia, en el año 391, fue el templo de Serapeo. Lo que quedaba de él, claro, porque antes había sido arruinado por los judíos en tiempo de Trajano y, como no, por los paganos de la mano de Diocleciano, que clavó allí una enorme columnata para celebrar la gesta. Los cristianos terminaron la destrucción mas tarde porque esta columna era el símbolo de las persecuciones sufridas a lo largo de centenares de años. El 'bruto' de San Cirilo fue en realidad, y aquí si hay abundancia de textos, un conocido sabio cristiano, quien en el año 419, en su sermón pascual, condenó el asesinato de Hipatia y criticó duramente el comportamiento de los ciudadanos de Alejandría, una ciudad que periódicamente se vio sometida a cruentas revueltas de judíos, paganos y también de grupos cristianos. Este carácter turbulento de Alejandría está festoneado de hechos. Por ejemplo, Santa Catalina, una muy joven intelectual, fue asesinada; y ya en tiempos de Hipatia, cuando ésta era una venerable anciana, se torturó y asesinó a dos obispos cristianos, Jorge y Proterio, que tuvieron muertes semejantes a las de Hipatia. De Hipatia no se sabe si era bella o no lo era, pero lo que si se conoce es que la fecha más acreditada de su muerte es en el 415, a los 61 años de edad. Ésta es desde el punto de vista cinematográfico una licencia menor. ¿Como una película financiada por la televisión de Berlusconi iba a presentar una anciana de protagonista en lugar de una chica cañón (con perdón). La escuela platónica de Alejandría no desapareció, como presenta la película, sino que continuó más de 150 años después del asesinato de Hipatia, y el paganismo se mantuvo en la ciudad hasta que llegaron los árabes musulmanes. El neoplatonismo, que tuvo muchas corrientes, alcanzó su desarrollo más importante y ha llegado hasta nuestros días de la mano precisamente del cristianismo, y concretamente de uno de sus máximos exponentes intelectuales, San Agustín, coetáneo de Hipatia a una distancia de unos 1.200 km. Tanto en la sociedad helénica como en la romana, el mundo pagano no confería ningún papel público a la mujer. En Roma no era titular de derechos, sino que su consideración jurídica era la de “capiti diminutio”, es decir un ser diminuido que necesitaba de la tutela del padre o marido. La floración de mujeres en este terreno corre paralela al crecimiento del cristianismo. Es el caso de Eudocia, creadora de la Universidad de Jerusalén. Y mucho antes que ella las mártires cristianas que se emanciparon de la voluntad de sus padres o maridos para dar testimonio cristiano, como Inés, Agata o Cecilia, y tantas otras. Hipatia era emancipada en el contexto de una dinámica cultural que se situaba en un marco de referencia impregnado de valores cristianos. El primer narrador del crimen de Hipatia fue Sócrates Escolástico, en el siglo V, que estaba al servicio del patriarca de Constantinopla, Nestorio. En esta época, donde el cristianismo todavía no se había definitivamente asentado y distintas corrientes pugnaban entre ellas, se produjo lo que después sería la herejía nestoriana. El patriarca de Alejandría, Cirilo, estuvo enfrentado a Nestorio. En este sentido la atribución de la inspiración de la muerte puede obedecer a un intento de difamación de Cirilo. La otra referencia es del escritor pagano Damascio, autor de una apología del paganismo entre el siglo V y VI (que de paso constata la permanencia de la publicidad de esta forma de pensamiento hasta entrado el siglo VI) y, por tanto, parte interesada en la lucha intelectual dirigida a desprestigiar a los cristianos. Estos datos no agotan el engaño de Amenábar pero permiten constatar la dimensión del mismo. Si el director hubiera presentado el film como una narración ficticia se podría discutir sobre sus tesis, pero tendría toda la libertad del mundo para criticar al cristianismo y ensalzar al paganismo. En definitiva, Alain de Benoist lo ha estado haciendo durante muchos años y se le puede llamar equivocado pero no mentiroso. La cuestión no es esa. Lo grave es que, como el autor del Código da Vinci, Amenábar intente vender como un hecho histórico lo que es pura propaganda ideológica, y para ello practique el engaño sistemático.
Encontre esta pagina por la web, y me parecio interesante compartirla, el unico animo es informar, que el que la lea saque sus propias conclusiones, por cierto no permitire comentarios de los de siempre, mi intencion solo compartir. un saludo a todos Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=http://www.youtube.com/watch?v=FluJIKSPo1w&feature=player_embedded# Durante un encuentro oficial sobre el diálogo islámico-cristiano el arzobispo Giuseppe Bernardini citó las declaraciones de un autorizado personaje musulmán, “Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos, gracias a nuestras leyes religiosas os dominaremos; los petrodólares que entran en las cajas de Arabia Saudita y de otros Gobiernos islámicos son usados para construir mezquitas y centros culturales en países cristianos con inmigración islámica, incluida Roma”. Islam una religión de odio, terror y guerras[ http://www.youtube.com/watch?v=I3_fh8i_lmQ&feature=related “El islam es una religión de paz” Esto es lo que nuestros políticamente correctos políticos proclaman. Aunque políticamente correcta, esta proclamación no es correcta. A decir verdad, el islam no es una religión de paz. Es una religión de odio, terror y guerra. Un estudio cuidadoso del corán (libro sagrado musulmán) y hadiz (tradiciones acerca de Mahoma), revelan un islam que no ha sido presentado con honradez por los propagandistas musulmanes y que la mayoría de los mismos musulmanes no conoce. El islam como lo enseña el corán y como lo vivió Mahoma de acuerdo a los hadices (biografía y dichos de Mahoma), es una religión de Injusticia, Intolerancia, Crueldad, Aburdidades, Discriminación, Contradicciones, y fe ciega. El islam promueve el asesinato de no-musulmanes, abusos de los derechos humanos de minorías y de las mujeres. El islam se expandió mayormente a través de Yijad (guerra santa contra no-musulmanes) y forzó su expansión mediante el asesinato de no-creyentes y disidentes. En el islam, la apostasía es el crimen más grande, castigado con la muerte. Mahoma mismo era fundamentalista, de manera que el fundamentalismo no puede separarse del islam verdadero. El islam, cuyo verdadero significado es “sometimiento”, demanda que sus seguidores sometan sus voluntades a Mahoma y su imaginario Alá, una deidad que detesta la razón, la democracia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión. Rechazo el islam a) debido a la falta de fortaleza moral y ética por parte de Mahoma b) debido a las absurdidades del corán. a) Mahoma vivió una vida muy lejos de la santidad. Su lujuria por el sexo, sus actividades sexuales con sus criadas y esclavas, su relación pedofílica a los 53 años con Aisha, una niña de nueve años, sus matanzas, su conversión de víctimas en esclavos y su tráfico con ellos, su asesinamiento de oponentes, sus asaltos a caravanas de mercaderes para robarles, su quema de plantaciones de palmas, su destrucción de pozos en el desierto, su maldecir e invocación de males sobre sus enemigos, sus venganzas contra sus prisioneros de guerra y sus alucinaciones acerca de tener sexo con sus esposas cuando no lo había tenido, lo descualifican para estar cuerdo y aún más lo descualifican para ser un mensajero de Dios. b) Un estudio sin prejuicios del corán demuestra que lejos de ser un “milagro”, ese libro es una estafa. El corán está repleto de herejías científicas, equivocaciones históricas, errores matemáticos y falacias éticas. ¿Podría posiblemente el autor de nuestro universo ser tan ignorante como parece serlo en el corán? El corán les dice a los musulmanes que maten a los no-musulmanes donde den con ellos (2:191), que los combatan y que los traten duramente (9:123), maten (9:5), combatan (8:65), luchen esforzadamente contra ellos (25:52), se muestren duros con ellos pues tendrán el infierno por morada (66:9), les descarguen golpes en el cuello hasta someterlos, atarlos fuertemente, devolverles la libertad de gracia o mediante rescate (Q;47:4). Este el castigo para los paganos. En cuanto a los cristianos y judíos, la orden es de someterles hasta que humillados paguen un tributo directamente (9:29). El corán es extraño a la libertad de creencias y no reconoce ninguna otra religión más que el islam (3:85). Relega a los incrédulos al infierno (5:10), los llama najis (inmundos, intocables, impuros) (9:28), ordena a los musulmanes a combatirlos hasta que ninguna religión excepto el islam existe (2:193), matar o crucificar o cortar las manos y pies de los no-musulmanes, y expulsarlos de la tierra en desgracia. Enfatiza que los no-musulmanes tendrán un gran castigo en la otra vida (5:34) y figurativamente pinta un horrendo castigo para ellos diciendo que irán al infierno a beber agua hirviendo (14:17), que estarán envueltos en humo y llamas como las paredes y techo de una tienda de campaña y que si imploran por ayuda se les dará agua como latón derretido que les abrasará las caras, (18:29) y que “se les cortarán vestidos de fuego y se les derramará en la cabeza agua hirviendo que les consumirá las entrañas y la piel y serán castigados con garfios de hierro” (22:19). También prohibe a los musulmanes asociarse con sus propios hermanos y padres si no son musulmanes. En cuanto a las mujeres, el libro de Alá dice que son inferiores a los hombres y sus esposos tienen derecho a golpearlas si son desobedientes (Q;4:34). Pero su castigo por desobedecer a sus esposos no acaba ahí, porque después de que mueran irán al infierno (Q;66:10). El corán enfatiza la superioridad de los hombres al confirmar que los hombres tienen ventaja sobre las mujeres (Q;2:228). No sólo niega a las mujeres derechos de herencia iguales (Q;4:11-12), sino que también las considera imbeciles y decreta que su testimonio no es admisible en una corte de ley a menos que esté acompañado del testimonio de un hombre (Q;2:282). Esto significa que una mujer que ha sido violada no puede acusar a su violador a menos que tenga un testigo varón en su favor. Mahoma permitió a los hombres musulmanes casarse hasta con cuatro mujeres (aunque se permitió él mismo tener muchas más) y les dio licensia para disfrutar las “posesiones de su mano derecha” (mujeres capturadas en guerra), y tantas como puedan capturar o comprar (Q;4:3), aún si la mujer estaba casada antes de ser capturada (Q;4:24). El hombre que se hacía llamar “santo profeta” y “misericordia de Dios para todas las cosas” hacía todas estas cosas. Yawairiya, Rayhana y Safiya eran bellas jovenes capturadas cuando Mahoma atacó las tribus de Banu al-mutaliq, Curaiza y Nadir. El profeta ejecutó a sus esposos, padres y parientes y tuvo sexo con ellas el mismo día que las capturó. Este sitio analiza el islam con Pensamiento Racional. Rechaza creencias con largo arraigo pero que no son válidas cuando uno usa la razón. Presenta preguntas y anima el pensamiento independiente. Promueve la unidad de la humanidad, la igualdad entre hombres y mujeres, la abolición de prejuicios, y la liberación del dogmatismo y la fe ciega. En un mundo que se ha vuelto tan avanzado tecnológicamente que hasta las naciones más pobres que no pueden alimentarse a sí mismas se enorgullecen de tener armas nucleares y biológicas, pequeños desacuerdos pueden tener resultados catastróficos. La religión ha sido la fuente principal de los desacuerdos de la humanidad. Por la religión, mucha gente está dispuesta a morir, matar y destruir todo. El islam anima este espíritu muy explícitamente. Sólo un musulmán cree que va al paraíso si mata a otros seres humanos. Sólo un musulmán no tiene respeto por las vidas que destruye porque su fe está equivocada. En las últimas décadas, y gracias a la nueva riqueza de los países islámicos con petróleo, el fundamentalismo islámico ha resurgido y el espíritu dormido del Yijadismo ha despertado otra vez. Se ha transformado en terrorismo, revolución, agitación, y la paz mundial se ha puesto en peligro. Millones de vidas se hayan en peligro. Observa lo que Mahoma enseña a sus seguidores: “Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene”. (Q;2:216) Este combatir, ¿será algo beneficioso para nosostros? ¡Pero no se detiene ahí! Hace una obligación religiosa para sus seguidores el combatir y los fuerza con versos tales como el siguiente que abundan en el corán. “Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. (Q;9:39). Pausemos un momento y revisemos el islam. ¿Pueden realmente ser éstas las palabras de Dios? ¿Era Mahoma realmente un mensajero de Dios o un narcisista como Hitler que usando sentimientos religiosos de los ingenuos e ignorantes para asumir el poder, conquistar, dominar y tener una fuente infinita para sus anhelos narcisistas? La razón por la que creo que el islam debe ser descartado no es por el hecho de que el corán dice que la Tierra es plana o que las estrellas son misiles que Alá dispara a los Genios que ascienden al cielo a escuchar las conversaciones de la asamblea exaltada. Estos cuentos podrían ser hasta entretenidos. La razón por la que el corán debe ser descartado es porque enseña odio, ordena la ejecución de no-musulmanes, denigra a las mujeres y viola los derechos humanos de la gente. El islam debe ser descartado no porque es falso sino porque es destructivo, porque es peligroso; porque es una amenaza a la paz y la seguridad de la humanidad. Con la proliferación de armas de destrución masiva en países islamícos, el islam se ha convertido en una amenaza seria y real para la supervivencia de nuestra civilización. Estimado compañero musulmán, te invito a que leas unos pocos artículos es este sitio y medites acerca de ellos. Si estás de acuerdo con lo que digo, hazselo saber a otros. El islam no es una religión de Dios. Es la alucinación de una mente enferma. Ten compasión de ti y de la humanidad. ¡Basta de muerte! ¡Basta con la matanza de gente inocente! ¡Basta de seguir el fantasma de un desquiciado megalómano! ¡Basta de mentirnos a nosotros mismos! Ambos sabemos que el islam nos llama a combatir a los infieles, entonces, dejemos de llamarle “la religión tolerante”. Ambos sabemos que el islam se expandió mediante guerra y el uso de la espada, entonces, dejemos de llamarle “la religión de la paz”. Ambos sabemos que Mahoma acumuló enormes riquezas, muchas esposas bellas y adolescentes y muchos esclavos y esclavas sexuales que capturaba en sus ataques, entonces dejemos de llamarale una “misericordia de Dios”. Ambos sabemos que la palabra islam significa “sometimiento”, entonces no aleguemos que significa “paz”. Seamos honrados y digamos claramente que la única paz que el islam reconoce es a través del sometimiento de toda la humanidad. Seamos claros en que los musulmanes ven la tierra de los infideles como el Darul Harb (la casa de la guerra) y nuestro único objetivo es combatir y convertirlo en el Darul Islam (la casa del islam). Pero sobre todo, antes de continuar con nuestras matanzas detengamosos y cuestionemos nuestras creencias. Quizá estamos equivocados. Si existe Dios, no QUIERE que tú combatas por él; no NECESITA que tú combatas por él. Si tanto quisiera que los no-musulmanes murieran, Dios lo puede hacer sin tu ayuda. Dios no necesita ni mercenarios ni asesinos a sueldo. Dios no es paranoico. Dios no es narcisista. A Dios no le afecta si crees o no crees en él, así que por qué querría Dios matarte y quemarte por la ETERNIDAD si tú no crees en él? Este Alá desquiciado no es el creador de este vasto y magnífico universo sino el producto de una mente enferma. Mahoma deseaba la devoción de sus seguidores temerarios para si mismo. Un Alá que en ningún sitio existía sino en su mente esquizofrénica era la herramienta perfecta para ganar absoluto control de las mentes y vidas de los seguidores de Mahoma. ¡Detengamos esta locura! Deshagamonos de estas creencias falsas. Entre más temprano se erradique este culto de la muerte, más temprano la humanidad se abrazará en paz y el ruiseñor del paraíso gorjeará sus canciones melodiosas de unidad. Con tanto derramamiento de sangre, la humanidad anhela la paz. Pero la paz nunca llegará mientras las doctrinas del odio dominen nuestros corazones y mentes. Tú y yo somos humanos. Somos parte de la humanidad. Somos miembros de una misma familia: la familia de la humanidad. Dios nos creó porque nos amaba a todos. No destruyas lo que Dios ha creado. Mahoma estaba desquiciado. Por favor, lee el corán y la historia original de Mahoma. No leas la historia promovida por los apologistas inescrupulosos del islam que existen hoy sino la historia de los historiadores tempranos. Lee el libro de Al Waqidi, Ibn Ishaq y Al Tabari. Lee los hadices y ve por ti mismo que digo la verdad. Somos un billón de personas siguiendo a un hombre desquiciado. Esto es una tragedia colosal. No es sorprendente que el mundo islámico está hundido en miseria absoluta, pobreza extrema e ignorancia abyecta. Nuestros antepasados fueron forzados a convertirse al islam y nuestros padres no tuvieron la oportunidad para cuestionarlo. Pero ahora tenemos esta oportunidad. ¿No es tiempo de que examinemos nuestra fe para al menos saber lo que creemos? Este sitio revela la verdad amarga acerca del islam. Prueba sin ninguna sombra de duda que no es una religión proveniente de Dios. Si no estás de acuerdo conmigo, prueba que me equivoco y prometo remover este sitio. Reto a los apologistas del islam a que demuestren que estoy equivocado o dejen de engañar al mundo con sus medias verdades e información incorrecta. Pero si nadie puede refutarme, como muchos musulmanes que han tratado y han fallado, entonces te invito a que aprendas acerca del lado negativo del corán y los hadices leyendo los artículos de numerosos autores (mayormente ex-musulmanes) y transcripciones de debates que he tenido con apologistas musulmanes quienes han tratado de explicar las absurdidades del islam. FuTe invito a que leas los hechos que he citado del corán y los hadices que me han llevado a mis conclusiones. Sobre todo, te invito a que te pongas en el lugar de las víctimas del islam para apreciar la malignidad del corán. Quiero que te preguntes si te gustaría ser tratado por no-musulmanes de la manera que el islam y los musulmanes han tratado y continúan tratando a los no-musulmanes. Finalmente, cuando te hayas convencido de la fealdad del islam, te invito a que lo rechaces y te unas a mí para salvar al mundo de la “condenación islámica.” Por favor únete a mí y salvemos al mundo de su condena segura. No tenemos que enfrentarnos con otra guerra mundial. Podemos parar esta locura ahora. Podemos amarnos como miembros de una familia y celebrar nuestra diversidad como flores de un jardín. Podemos construir un mejor futuro para nuestros hijos. Podemos juntos cantar canciones de alegría. Podemos hacer una diferencia. Ali Sina Fuente http://alianzacivilizaciones.blogspot.com/2006/07/islam-una-religin-de-odio-terror-y.html
Revista Arbil nº 65 Atacar a la Iglesia ¡qué estupidez! por Alejo Fernández Pérez No hay que preocuparse. Es lo de siempre, por los de siempre y como siempre. Si quieren Vs. ver a la Iglesia renacer y prosperar no hay más que empezar a "echar a los cristianos a los leones". Los leones actuales, más feroces y rugientes que los de los tiempos de los romanos son hoy algunos medios de difusión: TVs, radios, prensa, … dirigidos por los Herodes y Fariseos de todos los tiempos En el caso reciente de los curas pedófilos, les remito al escrito de Deal Hudson : "Sobre la pedofilia de los sacerdotes". Pueden verlo en Internet en la página - http://www.vidahumana.org/temas/sacerdotes.html Entre otras falsedades en curso desmonta los 10 mitos más utilizados, haciendo notar que: "…la pedofilia (el abuso sexual de niños preadolescentes) entre los sacerdotes es extremamente rara, pues afecta solamente al 0.3% del clero." Por un puñado de sacerdotes pecadores, descalificar a más de mil millones de católicos es injusto y mezquino, olvidando a los miles de misioneros, y a los miles de religiosos y religiosas que sirven en hospitales, en colegios, en diferentes ONGs, cumpliendo una función impagable. Para los medios de difusión cuando se trata de protestantes o mahometanos no hay caso. El verdadero enemigo a batir es la Religión Católica. Ese pobre sacerdote, que como hombre tiene sus traspiés, será denunciado y enredado por quienes manejan y dirigen la opinión pública. El pueblo (en este caso masa), bien movido y promovido por los fariseos de siempre, por los que juegan a ir convenciendo a Pilatos y enardeciendo a las turbas hasta que estas gritan: "A ese, ¡ crucifícale!" Prensa y grupos de presión dirigen desde hace algunos años una colosal campaña de persecución contra la Iglesia Católica. ¿Por qué los hombres que dicen no creer en Dios no paran de hablar sobre El y de atacarle? ¿Por qué quieren volver a crucificar a quien, según ellos, no existe? ¿Es una estupidez o es algo peor? Estas personas, en muchos casos, son aquellas que están encadenadas por algún vicio, dominados por las pasiones, las que se arrastran animalizadas por el fango insoportable de una vida miserable. Sus razones han estado siempre encubiertas con motivos ideológicos , políticos y de defensa de la moral o de la libertad; hasta que estudios psicológicos recientes han encontrado más profundas motivaciones en nuestra propia conducta, en nuestra moralidad. Para todos esos las normas evangélicas, la Iglesia, los religiosos son los dedos acusadores que les hace insufrible verse retratados como lo que son. Y son: Los que viven de la explotación de burdeles engañando a jóvenes mujeres necesitadas Los que hacen firmar a sus trabajadores nóminas falsas y vacaciones no concedidas Los que abandonan a su pareja y a sus hijos por otra persona, dejándolos en la miseria Los ladrones de guantes blanco que roban millones impunemente y presumen de ello Los funcionarios que prevarican, roban o engañan "legalmente" Los políticos que se sirven de la política para medrar ellos, sus familiares y afines. Los profesores que empujan a la juventud a la droga y al sexo so pretexto de libertad y educación Los sacerdotes o religiosos que desertan de sus funciones, traicionando y escandalizando a sus rebaños Los violentos y criminales que extorsionan, asesinan y roban bajo excusas nacionalistas u otras Los que se enriquecen prostituyendo a la juventud con el comercio de drogas y sexo Los que asesinan a sus hijos antes de nacer Todos estos, y los que Vs. quieran añadir más, necesitan, necesitamos; justificar, ante nosotros mismos y ante los demás, una vida que nos repugna y no tenemos coraje para cambiar. Entonces, mientras llenos de cólera rechinamos los dientes ante el dedo acusador, contraatacamos "Matando al mensajero", revolviendo el charco con el "Tu eres más" o , como pasaba en el Antiguo Testamento, "persiguiendo y destruyendo al profeta"- hoy la Iglesia- que se atrevía a enfrentarse a los poderosos. Teólogos antiguos precisaron que "Si la Iglesia ataca al vicio, el vicio ataca a la Iglesia" En esa estamos. ¿Saben estos a qué y a quienes atacan? La grandeza y la debilidad del cristianismo reside en que Jesús manda: "…Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian… perdonad hasta 70 veces siete….amar al prójimo como a ti mismo…" Y esto no hay quien lo aguante. ¿En los estatutos de que ideología o programa político hay nada parecido? ¿No es una inmensa estupidez atacar a esta maravilla de doctrina? Intelectualmente no es válido el pretexto de que algunos de sus miembros no la cumplen. Díganme una sola religión, doctrina o ideología política cualquiera que no tenga sus traidores. El mismo Jesús tuvo su Judas. Y seguirán existiendo los Judas mientras los hombres no sean ángeles. Aplíquese la ley sin contemplaciones a "cualquiera" que se la salte, sea quien sea; pero esto no autoriza a eliminar al Ministerio del Ejército porque haya militares traidores, ni al Ministerio de Justicia porque existan jueces prevaricadores, ni a eliminar al Gobierno porque haya políticos corruptos. ¿Porqué no se trata a la Iglesia con análogo sentido común y de justicia? ¿Tendrán razón los que creen que la virtud, la perfección y la excelencia son insoportables para muchos?. Los ataques a la Iglesia bien orquestados han adormecido a muchos católicos, que andan acojonados, escondiéndose por los rincones, avergonzados, sin dar la cara "Porque el ambiente no es propicio" , " Porque no es lo políticamente correcto" ," Porque no está de moda", … ¿Lo era cuando Cristo vino al mundo? ¿Lo era cuando los cristianos defendían su fe ante las fieras en los circos romanos? Jesús ante la violencia nos invitó a poner "la otra mejilla"; pero después de "la otra" no dijo más, y nos toca a nosotros resolver. Además, Cristo advierte: " Si alguien se avergonzare de mi y de mis palabras…también el Hijo del Hombre se avergonzará de él…" . "No se complacerá ya mi alma en el que cobarde se oculta" A pesar de los pesares, la Iglesia católica es el escudo más fuerte que le queda a esta sociedad contra la desmoralización , la desesperanza y la carencia de un norte; por eso se la ataca con tanta saña y furia. Eliminad la Iglesia, y el mundo perderá su brújula y andará a la deriva de las manos de cuatro poderosos sin más leyes que las suyas. ¿Qué la sustituiría? ¿Esas ideologías que duran unos años , mueren y dejan tras sí un rastro de miseria, ruina y muerte? Cada siglo hay quien cree haber matado a la Iglesia. La Iglesia se levante y sigue andando, mientras los huesos de sus matadores yacen en las orillas de la Historia. Recientemente, Leonardo Mondadori, el hombre más poderoso del mundo editorial italiano y hasta hace poco uno de los millonarios más cínicos , antirreligiosos y "pendones" de Europa, acaba de hacer pública su conversión al catolicismo. En su libro:"Conversión. Una Historia personal" nos cuenta como ha encontrado sentido a su vida, y la paz y la alegría de vivir. En los Evangelios, dice, se encuentra todo lo que hace falta para hacer frente a los problemas vitales de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos." El día que los gobernantes los lean, encontrarán en ellos el mejor programa político y de gobierno. Dos exigencias: Han de ser hombres de buena voluntad, y leerlos diariamente, como si fuese la primera vez con los ojos y el corazón limpios, como los niños. ·- ·-· -··· ·· ·-·· Alejo Fernández Pérez.