cynthia180
Usuario (Chile)
El hombre en el ático. La verdadera historia. Walburga “Dolly” Oesterreich (1880-1961) cometió un error, como ella misma diría más tarde, al casarse con Fred Oesterreich. Fred Oesterreich, un fabricante de textiles, muy acaudalado, y aficionado a la bebida, se casó con Dolly, quien creció en las zonas rurales de Wisconsin. El casarse con Fred, la elevó a otro estatus social, uno que no habría logrado sin el matrimonio. La mansión de Fred en Milwaukee era una de las más grandes de la ciudad - la fabricación de textiles era un negocio rentable en esa época - y el estilo de vida de Dolly con Fred, era elegante. Pero a Fred le gustaba beber. Y mucho. Le gustaba pasar el rato con los amigos y salir a cazar. Dolly siempre fue un poco sensible acerca de su aspecto, y fácilmente la herían las acusaciones de ser una interesada y haberse casado sólo por dinero. Ella quería el afecto de Fred, y al parecer, no lo conseguía del modo en que ella lo deseaba. Los Oesterreich tenían problemas maritales, de naturaleza sexual. Dolly parecía querer más sexo y con mayor frecuencia, de lo que Fred le podía dar. Asi, ella trató de satisfacer sus necesidades físicas y emocionales, con relaciones extramaritales. No pasó mucho tiempo, hasta que conoció a Otto. Un día de 1913, cuando la pareja ya había estado casada durante 15 largos años, Dolly fue en la fábrica, para observar el trabajo de los empleados, cuando una máquina de coser se rompió. Notificado del problema, la Empresa de máquinas de coser Singer, envió a un técnico a la fábrica Oesterreich. El empleado era Otto Sanhuber, un adolescente de ojos azules, bajo y de constitución ligera. Incluso el mismo Sanhuber no sabía exactamente cuántos años tenía. Creía tener entre 16 o 17 años de edad. Y pensaba ser de origen judío-alemán, ya que era huérfano. Su nombre de nacimiento era probablemente Weir, pero fue adoptado por la familia Sanhuber. Existen dos versiones muy diferentes de cómo empezó la relación entre el adolescente y Dolly. En una de las versiones, el único hijo de los Oesterreich, un adolescente llamado Raymond, había muerto hacía poco tiempo, cuando por Dolly vió por primera vez, a Otto. Ella se sintió atraída de inmediato hacia el suave y tímido niño-hombre, al menos en parte, porque le recordaba al hijo muerto, por el que aún sentía una gran pena. Podrían haberse entremezclado los sentimientos maternales en su deseo sexual por Otto, aumentándolos de esa manera. Por ese motivo, poco tiempo después, llamó a la empresa de máquinas de coser Singer, para que enviaran a Otto a su casa, para arreglar la máquina de coser, que estaba en su dormitorio. Era un agradable día de otoño, cuando Otto llegó a la casa de los Oesterrich. Dolly abrió la puerta, muy perfumada, y vestiendo sólo una bata de seda, medias y zapatos de tacón. Ella llevó al adolescente a reparar la máquina en su dormitorio. Ella lo miraba, sentada en su cama, mientras el tímido joven, trabajaba en la máquina de coser. Cada vez que Otto levantaba la vista, para ver a Dolly, su bata parecía abrirse un poco más, y más, y más...hasta que finalmente pudo ver que no llevaba nada debajo. Esto despertó sentimientos encontrados en Otto. Nunca había tenido éxito entre las mujeres y era virgen en ese momento. La visión de tanta carne expuesta de la mujer, lo avergonzó, aún cuando le excitaba. En cierto momento, Dolly se recostó en la cama, exponiendo sus partes, con una amplia sonrisa. El adolescente entendió. Dejó de lado su trabajo, tomó a la mujer madura en sus brazos y ambos disfrutaron de una tarde de pasión. La otra versión de la historia, explica el romance de manera mucho más gradual. En esta versión, Otto fue a la casa de los Oesterreich, para arreglar la máquina de coser de Dolly, pero ella no lo seduce en ese momento. En cambio, conoció y se hizo amigo, de su hijo, Raymond. Él comenzó a visitar la casa, y a Raymond, con regularidad. Entonces Raymond, se enfermó y murió. Dolly se sumergió en un terrible dolor. Otto la visitaba con frecuencia, para consolarla en su duelo. Los dos se hicieron más cercanos, hasta que surgió el romance, y la pasión sexual, explotó. Durante los siguientes tres años, la esposa infiel y el empleado reparador de máquinas de coser, llevaron un romance secreto. Algunas veces, Dolly se encontraba con Otto en la casa de huéspedes, donde él vivía, y en otras ocasiones, frecuentaban un hotel. Por lo general, Otto visitaba a Dolly en su casa, por el día, cuando se quedaba sola, o por las noches, cuando su marido salía a sus reuniones de la logia. A pesar de su riqueza, los Oesterreich no tenían servidumbre, y eso hizo más fácil los encuentros de los amantes clandestinos. Dolly Oesterreich y Otto Sanhuber eran una pareja vivaz. Otto afirmó que los dos habían hecho el amor, nada menos que ocho veces seguidas, en un solo y excitante día. Sin embargo, las cosas no podían seguir igual, por tiempo indefinido. Un vecino comenzó a notar la frecuencia de las idas y venidas del joven Otto, y se lo mencionó que Fred Oesterreich. Un suspicaz Fred enfrentó a Dolly. Ella respondió con calma que un vendedor de libros la había estado molestando, pero que ella había puesto fin a las visitas de los becarios. El fabricante de delantales parecía estar satisfecho con la explicación de su esposa. Dolly le contó a Otto sobre el vecino entrometido, y como obviamente, las idas y venidas siempre traerían consigo problemas, le propuso que se mudara a su ático, para que así, él pudiera estar allí, con ella, todo el tiempo. A Otto le agradó ese plan. Eso significaba habitación y comida gratis. También significaba que estaría cerca de la mujer que amaba en todo momento. Tendría que renunciar a su trabajo como reparador, pero no le importaba. El joven tenía el sueño de ser escritor y esta situación le daría el tiempo necesario para escribir. El ático fue limpiado y decorado con una lámpara de aceite, un cómodo colchón y un orinal. Otto llevó material de lectura, así como lápiz y papel, a su nuevo hogar. Durante el día, Otto hacía las tareas del hogar, barría los pisos, sacudía los muebles, lavaba los platos, entre otras tareas domésticas. Por las noches, Otto tenía que ser muy cuidadoso cuando se movía, para que Fred no supiera de su presencia. Dolly puso un candado en la puerta del ático y siempre llevaba la llave para que Fred no fuera capaz de entrar allí. Su marido le preguntó sobre el candado y ella respondió con naturalidad, que quería guardar sus pieles en un lugar seguro. Muchas veces, Fred oía ruidos inexplicables, o bien, al notar que faltaba comida del día anterior, su esposa, con la facilidad de palabra que tenía, le decía que seguramente imaginaba los ruidos o que simplemente no recordaba que la comida se la había devorado él, estando borracho. Que su marido fuera un hombre famoso por su gusto por el alcohol, fue lo que facilitaba este tipo de explicaciones, con las que Fred, se tranquilizaba de inmediato. Así pasaron los años, y en 1921, Dolly conveció a su esposo para mudarse a Los Ángeles. Otto los siguió. Para suerte de Dolly, logró conseguir una casa con ático (difíciles de encontrar en esa época, en Los ángeles), para así, seguir con su romance. El 22 de Agosto de 1922, Los Oesterreich discutían en su casa, luego de su llegada de una velada nocturna en la ciudad. Después de oir un ruido sordo y a Dolly gritar, Otto salió del ático, armado con dos pistolas calibre 25, pensando que Fred golpeaba a su esposa, cuando en verdad, Dolly se había tropezado con la alfombra. Fred reconoció a Otto, y en un ataque de furia, emprendió en su contra, rodeando su cuello entre sus manos, queriendo ahorcarlo. Fue en la pelea, cuando las pistolas se dispararon, hiriendo de muerte a Fred, en tres ocasiones. Para no ser acusados del homicidio de Fred, Otto encerró a Dolly en un armario, y le quitó a Fred su reloj de diamantes. La policía llegó a la casa, alertada por las llamadas de los vecinos, y encontraron a Dolly encerrada en el armario y a su esposo muerto “por unos ladrones”, según el testimonio de su viuda. Otto seguía escondido en el ático. Dolly vendió la casa y compró otra, también con un ático, en el que instaló nuevamente a su ya no adolescente, amante. Al mismo tiempo, Dolly comenzó un romance con su entonces abogado, Herman S. Shapiro, a quien le regaló el reloj de diamantes de su difundo esposo. Shapiro reconoció el reloj, Dolly alegó haberlo encontrado bajo un cojín de la sala, por lo que pensó que no era importante decírselo a nadie. Shapiro aceptó la excusa. Pero el error final lo cometió con su tercer amante, Roy H. Klumb, un hombre de negocios, al que había estado viendo. A Roy le pidió un favor, que se deshiciera de una pistola calibre 25, y así lo hizo, la arrojó a un pozo de alquitrán, en el rancho La Brea. También le pidió el mismo favor a un vecino, con la otra pistola, y éste la enterró en unos rosales. Pero más tarde, en julio de 1923, la policía se enteró que el abogado de Dolly tenía el reloj de diamantes de Fred. Poco tiempo después de romper con Dolly, Roy habló con la policía y les contó sobre el favor que le había pedido Dolly. La policía recuperó la pistola del pozo de brea. Con la noticia en los periódicos, el vecino entregó la pistola enterrada en los rosales a la policía. Dolly fue arrestada. Pero con la coartada de Dolly, poco se podía hacer. La policía no podía conectar los hechos. Tenían las pistolas y el reloj de diamantes, pero Dolly estaba sola en la casa, encerrada en el armario en el momento de la llegada de la policía. Así que después de meses de audiencias, Dolly salió libre. Fue durante esas audiencias, cuando Dolly, le pidió un favor a su abogado-amante, Shapiro. Le dijo que tenía que llevarle comida a su “medio-hermano vago” que tenía de visita en su casa. Dolly se refería a Otto, quien en su ausencia, se había quedado solo en casa. Shapiro fue a la casa de Dolly y le llevó comida a Otto, éste comenzó a hablar con él y le contó parte de la historia. El abogado, al pensar que estaba loco o al no querer competencia, lo echó de la casa. Otto se mudó a Canadá, se casó con otra mujer y cambió su nombre a Walter Klein. Eventualmente, Dolly salió libre bajo fianza, y pronto los cargos fueron retirados por falta de evidencia. En ausencia del siempre listo, amante en el ático, Shapiro se mudó con ella, y vivieron juntos por los siguientes 7 años. Finalmente, en 1930, el abogado de Dolly se mudó de la casa y le contó a la policía sobre Otto. Ambos, Otto y Dolly fueron arrestados. Otto por asesinato y Dolly, por cómplice intelectual. Pero ambos salieron libres porque a la fecha del arresto, el crimen ya había prescrito. Dolly encontró un nuevo amor y se quedó con él durante los próximos treinta años. Otto salió de Los Ángeles y desapareció. La historia de este caso fue llevada a la pantalla en la película “The Man In The Attic”, de 1995, con Neil Patrick Harris en el papel de Otto y con Anne Archer, como Dolly. Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/15364508/The-man-in-the-Attic-_1995__-La-verdadera-historia_.html
A Cry in the Dark (1988). La verdadera historia de Lindy Chamberlain. Lindy Chamberlain. Nacida un 4 de Marzo de 1948, en Nueva Zelanda, y miembro de la iglesia adventista del séptimo día, Lindy Chamberlain pasó casi tres años de su vida en la cárcel, por un crimen que no cometió. En Agosto de 1980, la familia Chamberlain estaba de viaje en un campamento en Uluru, Australia. En esa época, el matrimonio de Lindy y Michael Chamberlain (pastor de la iglesia adventista), tenía tres hijos: Aidan (7), Reagan (4) y la bebé de 2 meses, Azaria. Lindy y Azaria en Uluru. La noche del 17 de Agosto, la bebé Azaria desapareció de la tienda de campaña, en donde Lindy la había dejado durmiendo. De inmediato, junto con los otros campistas, se realizó una búsqueda de la bebé, sin resultado alguno. Lindy mantenía el relato que su bebé había sido sacada de la tienda por un dingo (perro salvaje australiano). Azaria Chamberlain. Los medios se volcaron ansiosos a la historia de la bebé desaparecida, y fueron el combustible para señalar a la madre, Lindy Chamberlain, como principal sospechosa del asesinato de Azaria. La familia Chamberlain, luego de la desaparición de la bebé Azaria. El enterizo de la bebé fue descubierto en la inmediaciones del lugar con restos de sangre. El cuerpo nunca fue encontrado, así como tampoco una chaqueta que la bebé estaba usando esa noche. El estado tomó el caso, y luego de un extenso juicio y de varias investigaciones, un jurado condenó a los Chamberlain como culpables del asesinato de su hija Azaria, en Octubre de 1982. El matrimonio Chamberlain. Lindy Chamberlain, de 34 años de edad, fue conducida a la cárcel de Darwin, por un oficial de la policía, después de que el juez Muirhead condenó a la Sra. Lindy Chamberlain a cadena perpetua, luego de que el jurado la hubiera declarado culpable de asesinar a su bebé de nueve semanas de edad, Azaria. En ese momento, Lindy estaba embarazada de su cuarto hijo, una niña que nació mientras ella estaba en reclusión, la cual llamó Kahlia. Lindy es llevada a la cárcel, luego de ser sentenciada. Los Chamberlain hicieron varias apelaciones, incluída la Máxima Corte de Justicia, sin obtener resultados. Lindy alcanzó a pasar tres años en la cárcel, hasta que nueva evidencia fue encontrada y se ordenaron nuevas investigaciones. La chaqueta de la pequeña Azaria fue encontrada en las cercanías de unas madrigueras de unos dingos. A la vista de las nuevas evidencias, y con una duda circunstancial, Lindy fue liberada. Lindy y Michael Chamberlain, luego de que Lindy fuera liberada. El 15 de septiembre de 1988, el Tribunal de Apelaciones penales revocó todas las condenas por unanimidad en contra de Lindy y Michael Chamberlain. El caso fue cerrado con la conclusión de que había sido un dingo el culpable de la muerte de la bebé, y no su madre, la asesina. Finalmente Lindy y Michael obtuvieron una compensación por parte del gobierno de 1,3 millones de dólares, lo que lamentablemente ni siquiera alcanzó para cubrir un tercio de sus gastos legales. Poster creado para el juicio del caso de asesinato Chamberlain. El 12 de junio de 2012, la juez de instrucción Elizabeth Morris entregó sus conclusiones de que Azaria Chamberlain había sido tomada y muerta por un dingo y el certificado de defunción público, fue mofidificado inmediatamente. Lindy sosteniendo el certificado de defunción de Azaria. Lindy y Michael Chamberlain se divorciaron en 1991. El 20 de diciembre de 1992, se casó con John Creighton, apodado Rick, un editor estadounidense, miembro de la iglesia adventista del séptimo día. Se hicieron tres películas del caso, la más conocida: "A cry in the dark", de 1988, con Meryl Streep interpretando a Lindy Chamberlain, y Sam Neill como su esposo, Michael. http://www.taringa.net/posts/info/15567502/A-Cry-in-the-Dark-_1988__-La-verdadera-historia_.html
The Burning Bed (1984). La verdadera historia de Francine Hughes. Francine Hughes. Francine Hughes fue una esposa abusada por su marido, durante largos 14 años, quien un día cualquiera, ya no pudo aguantar más. Una de seis hermanos, hija de un granjero de Michigan, con inclinaciones a la bebida, al póker y a abusar de su esposa. Según Francine, su madre nunca abandonó a su padre por causa de sus hijos. Francine, de 16 años de edad, pidió permiso legal a sus padres, abandonó la escuela y se casó con James "Mickey" Hughes, un desertor del colegio de 18 años de edad. La joven pensaba que era muy sofisticado. Él tenía su propio auto y la mayoría de las personas que ella conocía, no lo tenían. Su propio abuso físico comenzó apenas unas semanas después de la boda. Compró ropa nueva y Mickey se la arrancó de encima, destrozándola. No sabía si se veía demasiado bonita u otra cosa, pero él simplemente no quería que nadie la viera así. La muchacha quedó en shock, porque nunca había sido tratado así antes. Mickey le pidió perdón y juró que nunca más volvería a ocurrir un arrebato de tal violencia. Francine le creyó. Pero sucedió otra vez, y para ese entonces, ella ya estaba embarazada y sentía que tenía que hacer lo mejor posible con la situación. El tiempo pasó y quedó embarazada dos veces más. Con tres hijos que cuidar, Mickey iba de trabajo en trabajo, malgastando sus pocos ingresos en borracheras. Los malos tratos físicos y psicológicos nunca cesaron, a pesar de las muchas veces que Mickey juró "no volver a hacerlo". Al no tener dinero para comprar comida o para pagar el alquiler, estando embarazada de su cuarto hijo, Francine llegó a la desesperación. Siguiendo el consejo de un trabajador social, presentó una demanda de divorcio y solicitó la asistencia social. Pero incluso después de que el divorcio fuera concedido en abril de 1971, Mickey se negó a acatarlo. Cuando Francine trataba de mantenerlo fuera de la casa, él la golpeaba. Las cosas no eran diferentes de antes. Mickey iba y venía a su antojo. Varias semanas más tarde Mickey tuvo un accidente automovilístico casi fatal que lo dejó con fracturas múltiples y una lesión en la cabeza. Después de despertar de un coma, lo primero que dijo fue querer ver a su ex-esposa, Francine. Afectada por sentimientos de culpa, ella siguió visitando a Mickey durante su estancia hospitalaria de 40 días y al final lo llevó a su casa, para atenderlo en su recuperación. Entonces comenzó el verdadero infierno. Después de negarse a buscar trabajo, Mickey comenzó a beber más y a golpear a Francine con más frecuencia. A veces las golpizas duraban horas, y a veces, unos pocos minutos, y luego de iba a algún bar. Después regresaba y todo empezaba de nuevo. A veces pasaban un par de días en calma, pero Francine siempre iba a la cama con el miedo de despertar en medio de una golpiza. El 9 de marzo de 1977, comenzó como un día normal para Francine. Se despertó a las 5:30 am, se duchó y se vistió. Preparó el desayuno fijo para sus cuatro hijos, e hizo el desayuno para su ex-marido, Mickey. Después de hacer su rutina diaria, Francine fue a la universidad. Cuando Francine llegó a su casa, encontró a Mickey borracho, exigiendo su cena. Francine le dijo que tendría que ir de compras ya que no había nada en la alacena ni en el refrigerador, para preparar la cena, Mickey a regañadientes, permitió que se fuera. Unos 40 minutos más tarde, Francine llegó a la casa, con una bolsa llena de comestibles. Mickey le quitó la bolsa y empezó a sacar las compras. Pero con cada artículo, Mickey gritaba: "¿Por qué has comprado esto? ¿Por qué has traído eso?" y cuando vio que Francine había comprado cenas congeladas, algo que sus hijos consideraban un lujo, Mickey se puso como loco y empezó a golpear y a patear a Francine, dejándola en el suelo. Francine tenía ambos ojos, negros y azules, un labio partido, la cara hinchada y magulladuras en sus costillas y espalda. Le gritó a Francine, diciéndole cada palabra obscena y vulgar que se le ocurrió. Le dijo que ni siquiera quería oler la comida para microondas, y Francine le rogó poder usarla, porque los niños tenían hambre. Pero a Mickey no le importó. Después de la paliza, Mickey pareció calmarse y se sentó en el sillón, Francine encendió el horno y metió las cenas congeladas. Tan pronto como Mickey olió la comida, este se levantó, fue a la cocina y apagó el horno. Golpeó nuevamente a Francine. porque le desobedeció. Cuando Francine trató de defenderse, él la abofeteó. Cuando fue a pegarle otra vez, Francine gritó: "¡Sigue, entonces!" y tan pronto como Mickey se acercó, Francine gritó: "¡No! ¡No!" y puso los brazos delante de ella para protegerse. Francine Hughes. Mickey, buscando la manera de castgar a Francine, tomó sus libros de la universidad. Pensaba que ya como le había permitido volver a la universidad, también podría prohibírselo. Cogió sus libros y se acercó a Francine, diciéndole que ya no iba a ir a la universidad. Que la necesitaban en la casa, para cocinar, limpiar y hacer lo que un ama de casa tenía que hacer. Francine, no quería dejar sus clases. Desafiante, le dijo a Mickey que ella no iba a dejar la universidad. Mickey le dijo que iba a arreglarlo todo para que ella nunca más fuera capaz de volver a la universidad y comenzó a romper sus libros de texto y sus cuadernos. Francine pasó por encima y comenzó a golpearlo, y luego se fue al suelo y empezó a recoger los papeles rotos y los libros. Mickey tomó a Francine por la nuca y le dio un puñetazo en la cara. Entonces él la agarró por el cuello y comenzó a estrangularla. Francine lo golpeó, pero era demasiado débil. Justo cuando estaba a punto de desmayarse, Mickey la soltó y ella cayó al suelo. Francine, jadeando en busca de aire, le gritó a sus hijos, que estaban encerrados en el patio, por medida de su padre, para que llamaran a la policía. Los niños hicieron lo que su madre dijo, y corrieron a la casa de su abuela Hughes para llamar a la policía. Tan pronto como Mickey se dio uenta que la policía iba en camino, se calmó y se sentó en el sillón. Cuando la policía llegó, le preguntaron a Francine si estaba bien y si quería que la llevara a algún lugar. Francine declinó su oferta, porque sabía que no importara lo que hiciera, Mickey siempre ganaba. Mientras que la policía estaba allí, Mickey amenazó con matar a Francine tan pronto como los oficiales se fueran, que incluso amenazó con matar a uno de ellos. Oyendo sus amenazas, los oficiales no hicieron nada. A los ojos de Mickey, él era libre de hacer lo que él quisiera hacer con Francine. Mickey se quedó tranquilo por alrededor de una hora después que policía se fuera, lo que dio tiempo a Francine de preparar las cenas congeladas para sus hijos. Los niños y Francine había empezado a comer, cuando Mickey, con ganas de beber otra cerveza, se dirigió a la cocina. Fue donde Francine, golpeó la mesa y mandó a los niños arriba, ordenándoles que no bajaran por nada. Mickey golpeó Francine, nockeándola sobre el piso de la cocina. Él agarró de la cabeza y la golpeó contra el suelo, luego pasó su cara en el piso y la obligó a comer la comida que estaba desparramada en el suelo. La golpeó en un rincón de la cocina, exigiéndole, en cada golpe, que abandonara la universidad. Al final, no pudiendo aguantar más golpes, Francine lo aceptó y le dijo a Mickey que no iba a ir más a la universidad. Después de eso, Mickey obligó a Francine a recoger o que quedaba de sus libros y y a ponerlos en un barril, para quemarlos. Francine obedeció. Ya era pasada las 6:00 PM, y Mickey fue al cuarto de abajo a ver la televisión. Le dijo a Francine que quería su cena en la cama. Francine se la llevó. Cuando terminó, le pidió tener sexo, a lo que ella accedió, por miedo a otra paliza. El sexo duró alrededor de media hora, después, Mickey se quedó dormido. Francine se lavó y fue a ver a sus hijos. Los llevó abajo para que vieran televisión. Mientras veían la televisión, Francine pensó en lo que se había convertido su vida y en lo mal que fue era tratada por Mickey. Pensó en sus hijos, y en cómo sus vidas eran tan malas como la suya. Nadie recuerda bien lo que sucedió a continuación. Francine sabía que se quería ir y no volver nunca más, pero no podían irse hasta que uno de sus hijos regresara de casa de su amigo. Cuanto más esperaba, más le preocupaba que Mickey se despertara y frustrara su escape. Decidió marcharse y regresar por su hijo después. Fue al garaje, pero no podía entrar, así que fue al sótano y sacó una lata de gasolina. Puso la lata cerca de la habitación y pidió a los niños que tomaran sus abrigos y entraran al auto. Luego volvió a entrar en la casa y roció el dormitorio con gasolina y la encendió. Su intención era quemar la casa. Corrió al auto, llorando histéricamente. Momentos después de entrar al auto, las llamas entraron por la ventana del dormitorio de la planta baja. Francine lloraba incontrolablemente, se marchó tan rápido como pudo porque temía que Mickey los siguiera. A medida que se alejaba, su único pensamiento eran sus hijos y que ella tenía que protegerlos. Francine fue a la policía y no pudo hablar. Su hija explicó a los oficiales que su casa se había incendiado. Antes que preguntaran otra cosa, Francine les dijo: "Yo lo hice". Preguntaron si había aguien en la casa, y ella respondió: "Sí, mi ex-marido". Francine Hughes junto a su abogado, Arjen Greydanus. Francine fue llevada a juicio, acusada de asesinato en primer grado. El juicio tuvo una gran repercusión a nivel público, y las manifestaciones feministas en contra del abuso doméstico, llenaban las planas. Manifestaciones a favor de la esposa maltratada. Francine fue encontrada inocente, por locura temporal, y fue puesta en libertad. Francine Hughes con su abogado, en la conferencia de prensa luego del juicio. Finalmente Francine era libre del maltrato que tuvo que soportar por tantos años. Pero...¿podría haber encontrado una mejor solución a su tortura? El caso de Francine Hughes se volvió un precedente legal para las mujeres maltratadas en todas partes. Psicológicamente se ha observado que la mujer maltratada raramente devuelve el golpe contra sus torturadores durante un altercado. Casi siempre devuelven el golpe cuando sus esposos o novios están tranquilos, durmiendo o viendo television. Tumba de James "Mickey" Hughes. En 1980, Faith McNulty escribió un libro referente a la historia de Francine Hughes, llamado "The burning bed: The True Story of an Abused Wife " (Lecho ardiente: la historia real de una esposa abusada). Se realizó una película para la televisión, en 1984, sobre este caso, llamada "The burning bed", con Farrah Fawcet en el rol principal. Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/15428205/The-Burning-Bed-_1984__-La-verdadera-historia_.html

Camila (1984). La verdadera historia de Camila O'Gorman. Camila O'Gorman. Camila O'Gorman (1828-1848, Buenos Aires, Argentina), hija de Adolfo O'Gorman y Joaquina Ximénez Pinto, nació bajo el alero de una prominente familia de clase alta, de ascendencia mixta irlandesa, francesa y española, y la cual no era extraña a los escándalos. Su abuela paterna, Anne Perichon de Vandeuil de O’Gorman, fue famosa por su romance con Santiago de Liniers (el comandante de las fuerzas de las milicias que expulsaron a los invasores británicos en 1807 y posteriormente se convirtió en virrey). Anne Perichon de Vandeuil de O’Gorman. Camila era una típica joven de sociedad, que amaba la música y la poesía, y era amiga íntima y confidente de Manuelita de Rosas, hija del gobernador de Buenos Aires. La joven era considerada un baluarte de la sociedad argentina, y bailaba con frecuencia en fiestas formales en la sede del gobernador. Al igual que el resto de las mujeres de esa época, Camila iba a la iglesia todos los días junto a su chaperona, una esclava negra. El joven sacerdote jesuita, Ladislao Gutiérrez (o Uladislao, como también se le conoce, y quien había asistido al seminario junto con el hermano de Camila.), era sobrino del gobernador de Tucumán, Celedonio Gutiérrez, fue nombrado párroco de la familia O'Gorman, y pronto comenzó a frecuentar la casa. Litografía de Camila O'Gorman, por Juan León Pallière. Camila y y el joven sacerdote, se enamoraron perdidamente. Tenían que reunirse en secreto, pero sus encuentros se hicieron cada vez más difíciles, debido a sus circunstancias. Por esa situación, finalmente decidieron fugarse juntos, en diciembre de 1847. Cabalgaron hacia el norte, hacia la provincia de Corrientes, con la esperanza de emigrar, en un futuro cercano, a Brasil. Cuando la fuga fue descubierta, se organizó una gran cacería humana. Sin embargo, la pareja fue capaz de asumir nuevas identidades y de eludir a sus captores por seis meses. E incluso, pudieron fundar una nueva escuela en la ciudad de Goya, estableciéndose como los nuevos profesores del pueblo. Mientras tanto, en Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, que se hacía llamar "el restaurador del imperio de la ley y la moral", vio esto como un reto inmoral a su autoridad y ordenó sus encarcelamientos. Irónicamente, fue un sacerdote irlandés, quien los entregó a las autoridades. Juan Manuel de Rosas. La pareja fue llevada a la prisión de la ciudad de Santos Lugares, un lugar triste y miserable. Al mismo tiempo, en Buenos Aires se les había preparado una celda para Ladislao en el Cabildo de Buenos Aires y una habitación para Camila en una casa de Ejercicios Espirituales, la cual había sido especialmente mandada a amoblar por Manuelita, la hija del gobernador de Rosas. Por lo que no está claro, cuáles eran los reales planes para la pareja. Manuelita de Rosas. En esos tiempos, el escándalo público exigía un castigo ejemplar y su historia de amor clandestina impactó profundamente a la sociedad porteña. Camila pidió perdón, pero se le negó, ya que podría ser interpretado como una debilidad por parte del gobierno. Aunque ambos fueron castigados de la misma manera, la opinión pública fue más amable con Camila que con Gutiérrez. El joven sacerdote fue condenado por violar el código de conducta de la Iglesia y del orden social. Muchos testigos, incluyendo al padre de Camila, Adolfo O'Gorman, culparon al sacerdote por acosar y por manipular a una joven impresionable. Camila despertó la simpatía de la crítica social, porque, según se informó en el momento de su muerte, estaba embarazada. Aunque este hecho se ha puesto en duda, ya que diferentes teorías reportan este embarazo como una mentira que la misma hija del gobernador, Manuelita, le habría instruído a contar, a fín de salvarse con vida. A pesar del conflicto social y moral, que se produjo con la captura de la pareja, Juan Manuel de Rosas ordenó su fusilamiento, con la esperanza de que sería una lección para el público, y reforzaría su poder. En la mañana del 18 de agosto de 1848, Camila y Ladislao fueron llevados al patio de la prisión, con los ojos vendados y amarrados a unas sillas. Fueron colocados frente a un batallón de fusilamiento, y acribillados. Camila sólo contaba con veinte años de edad. La noticia de su muerte (y la de su bebé por nacer), se extendió rápidamente por toda la provincia y más allá. Incluso los más acérrimos partidarios de Rosas no pudieron defender la muerte de lo que veían como un niño inocente, no nacido. Para ellos, el "Restaurador de las Leyes" había ido demasiado lejos. En 1984, bajo la dirección de María Luisa Bemberg, se realizó una película en base a esta historia real. "Camila", con Susú Pecoraro en el papel de Camila, y con Imanol Arias, como el sacerdote Gutiérrez. Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/15418617/Camila-_1984__-La-verdadera-historia_.html