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Primer post: 19 nov 2010Último post: 21 jun 2012
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Cuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 1
ArteporAnónimo11/19/2010

NIHON MONOGATARI NI YOUKOSO Buscando cuentos Japoneses, encontre algunos muy bueno y cortos, la mayoria son tipo "fabulas", pero valen la pena. QUE LOS DISFRUTEN. Kibotoke El Budha de madera Hace mucho, mucho tiempo, vivía un hombre muy rico que se pasaba todo el tiempo lustrando y lustrando un budha de oro del cual hacía alarde mostrándolo a todo el mundo. En su casa vivía un joven muy trabajador cuya labor consistía en preparar el baño. Un día, cuando el joven iba a la montaña en busca de leña, encontró un trozo de madera que tenía la forma de un budha. El joven, al verlo, lo recogió y desde ese momento todos los días oraba ante el budha de madera, pues sentía que lo protegía. Un día, uno de los empleados que quería congraciarse con el hombre rico se le dirigió diciendo: "Su budha de oro es magnífico. ¿Por qué no organiza una pelea de sumo con el budha de madera? De todas maneras ganará el suyo." El hombre le respondió: "¡Sí. Por supuesto!" y llamó al joven del budha de madera y le propuso: "Si tu budha gana al mío te regalaré toda mi fortuna y todos los días te prepararé el "furo" (el baño). El joven volvió a su habitación y le contó a su budha la propuesta que había recibido, pero se sentía un poco mal por tratar a su budha como si fuera un juguete. El budha de madera, al darse cuenta de ello, le dijo: "No te preocupes. Está bien. ¡Vamos!" El joven se sorprendió mucho pues era la primera vez que lo escuchaba hablar. Y comenzó la pelea. Todo el mundo,excepto el joven, pensaba que de todas maneras ganaría el budha de oro. La gente alentaba al budha de oro. En eso éste, para sorpresa de la gente, empezó a empujar a su contrincante llevándolo hasta el borde del "dogiou"(lugar donde se combate de Sumo). Ante ésto el budha de madera reaccionó y empujando a su adversario lo hizo caer ganando la contienda. El joven se puso muy contento pues recibió todo lo prometido y vivió feliz para siempre. Un día, el otrora hombre rico, le preguntó a su budha de oro: "¿Por qué caiste?" La imagen de oro le respondió: "Tu sólo me lustrabas. Te faltaba devoción. Por eso no tenía fuerza.". En ese momento el hombre se dió cuenta de su error y prometió cambiar su manera de ser. link: http://www.youtube.com/watch?v=6z6MOu6jZaY& El Dios de la pobreza Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja que tenía muchos hijos.Ellos a pesar de trabajar mucho vivían en la miseria y un día decidieron dejar de trabajar,cansados de ver que su situación no mejoraba en nada. En el invierno ya no había ni arroz ni verdura. Sus hijos dijeron: "Papá tenemos mucha hambre. Queremos comer algo." El les dijo: "Perdón. Yo y mamá hemos trabajado mucho pero no sé por qué somos pobres. Hablé con mamá y decidimos dejar el pueblo mañana por la mañana." Los hijos dijeron: "Sí. Vamos a irnos de aquí." Esa noche el padre vio a un hombre en la casa y se sorprendió mucho. "¿Quién eres?", preguntó. El hombre le contestó: - "Soy el dios de la pobreza." - "¿Eres el dios de la pobreza?" - "Sí. He vivido mucho tiempo en esta casa." - "¿Y qué estás haciendo?" - "Mañana por la mañana van a salir ¿verdad?. Yo también voy con ustedes. Por eso estoy haciendo unas sandalias de paja. El padre preguntó: "¿Tú también vas a ir?" El dios de la pobreza le contestó: "Sí. También viviremos en armonía en la nueva casa." El padre se sorprendió mucho y exclamó: "¡Vas a venir con nosotros!" En la noche contó atolondradamente a su esposa lo ocurrido y le dijo: "Por eso somos pobres. Si él viene con nosotros se repetirá lo mismo. Mejor ya no nos vamos." Al amanecer el dios de la pobreza estaba esperándolos. - "Tardan mucho en venir. Voy a hacer más sandalias de paja mientras espero." El dios de la pobreza esperó durante unos días e hizo muchassandalias de paja. Disfrutaba mucho en hacerlas. Al ver eso, se juntaron algunos aldeanos en torno al dios de la pobreza a quienes les gustaron mucho las sandalias. Este al recibir tantos halagos empezó a regalarlas. El padre vio lo ocurrido y pensó en venderlas. Se llevó muchas sandalias al pueblo, las cuales se vendieron como "pan caliente". Recibió mucho dinero pero su situación no cambió - seguía tan pobre como siempre. En ese momento se dio cuenta que seguiría siendo pobre mientras el dios de la pobreza viviese en su casa, así que decidió librarsede él. Para ello llamó al dios y le dijo: "Con la venta de las sandalias he recibido mucho dinero y por eso te vamos a hacer una comida". Esa noche la pasaron muy bien, comieron y bebieron mucho. El dios de la pobreza al ver todo eso dijo: "Como ustedes ya tienen mucho dinero yo no puedo seguir aquí en esta casa, así que esta noche me iré." Esa noche el dios salió de la casa y los esposos se pusieron muy contentos. Antes de dormir, el padre decidió ir al baño, y en eso"¿Aún estás aquí?." El dios de la pobreza dijo: "Me fui a otra casa pero, en ésta me siento muy bien por eso decidí regresar." Los esposos se miraron y pensaron - ¡Qué vamos a hacer! ¡Tendremos que vivir siempre con este dios!. Este se la pasaba todo el día haciendo sandalias y para que continúe, los esposos decidieron sembrar arroz, pues del arroz se obtenía la paja con la que las elaboraba. Pasado un tiempo, los esposos se dieron cuenta que al menos no les faltaba arroz para comer. Al final, nunca pudieron llegar a ser ricos, pero, vivieron felices para siempre. El milano y el cuervo Hace mucho, mucho tiempo, todas las aves eran de color blanco y se parecían mucho. Las madres tenían problemas para identificar a sus crías. Un día un milano pensó : "Debe haber algún remedio" y en eso dijo: "¡Voy a colorear mis plumas!" El milano hizo una tintura con unas plantas y coloreó sus plumas de marrón. "¡Muy bien! ¡Muy bonito!" se dijo a sí mismo. Al día siguiente el milano se dirigió a todas las aves: "¡Vamos a colorearnos las plumas! ¡Yo soy el tintorero!" Al ver al milano, todas las aves dijeron: "¡Mira, su pluma es muy bonita. Yo también quiero tener color!" Un ave decía al milano: "¡Yo quiero la pluma roja! y otra: "¡Yo quiero la pluma azul!" Todas las aves estaban muy contentas porque sus plumas habían quedado muy bonitas. Esa noche el milano dijo: "Hoy he trabajado mucho. Ya no me queda fuerza alguna para hacer nada. Voy a descansar." En ese momento, alguien llamó a la puerta "toc toc", el milano salió y vio a un cuervo que le dijo: "Yo quiero tener el color más bonito del mundo." El milano dijo al cuervo: "Perdón. Esta noche ya no puedo porque estoy muy cansado. Mañana voy a colorearte." El cuervo dijo al milano: "¡No! ¡Quiero que me colorees ahora!" El milano no tuvo más remedio que colorear al cuervo porque éste era muy terco. El cuervo hacía muchos pedidos al milano: "Quiero la pluma roja, azul, verde, amarilla". El milano trabajó toda la noche. El cuervo dijo: "¡Muy bien! Bueno, lo importante es el acabado. Voy a elegir el color negro."Pero el milano estaba muerto de cansancio y volcó un vaso de tintura negra sobre el cuervo. El cuervo en un instante se puso completamente negro y exclamó de ira: "¡Por qué me coloreaste de negro! Todavía el cuervo sigue persiguiendo al milano. El monte Kachikachi Hace mucho tiempo vivían en un pequeño pueblo un anciano labrador y su esposa, a quienes no dejaba de atormentar un malvado tanuki. Éste bajaba de la montaña cada noche y se dedicaba a estropear los campos y pisotear y arrancar todas las plantas que con tanto esmero habían sido sembradas. El pobre hombre se enfurecía mucho cada vez que esto sucedía, pero no había forma de atrapar al autor de aquellas diabluras para castigarle. Cierto día estaba el labrador en plena faena, cuando vio sentado detrás suyo a un tanuki, que se reía de él viéndolo trabajar con tanto ahinco. - ¡Viejo estúpido! - le dijo el animal -, ¿por qué te molestas? Trabajas en vano, porque yo me encargaré luego de que no quede nada de lo que has sembrado. El viejo comprendió que aquel tanuki era el causante de los daños en sus campos, y agarrando un palo, se lanzó a por él, pero el animal ya había huido. La escena se repitió al día siguiente. El hombre bajó a su sembrado y se puso a labrar como siempre. Al poco rato volvió a aparecer el tanuki, que empezó de nuevo a mofarse de él. - ¡Qué risa me das! ¡Mírate ahí, trabajando para nada! ¡Viejo tonto, toda tu cosecha se pudrirá y morirás de hambre! El anciano no pudo aguantar más y se lanzó de nuevo a por el tanuki, que se dispuso a huir. Pero para su sorpresa, esta vez no le fue posible. Previamente el labrador había embadurnado de resina el tocón en el que el tanuki estaba sentado, y se había quedado allí pegado y no podía moverse. El anciano ató al tanuki con una soga y se lo llevó a casa. - Mira lo que he traído! - le dijo a su mujer -, esta noche cenaremos sopa de tanuki. Y diciendo esto, colgó al animal del techo, volviendo a continuación al campo. La abuela, entonces, se puso a moler trigo para hacer harina. Al ver esto, el tanuki le preguntó en tono adulador: - Abuelita, ¿qué hace? - Estoy moliendo trigo, porque se nos ha acabado la harina. - ¡Pobre abuelita, qué trabajo tan duro! ¿Me permite que le ayude? Si me desata y le ayudo acabará de moler el trigo mucho antes. - No, de eso nada, si te desato mi marido me regañará. - No se preocupe, cuando acabemos de moler el trigo, puede volver a atarme como ahora. La anciana se dejó convencer. Desató al tanuki y le prestó el mazo para moler trigo. El tanuki se puso a trabajar con mucha destreza, y cuando acabó le pidió a la abuela quecomprobara si lo había hecho bien. Cuando la mujer se inclinó sobre el mortero, el tanuki la mató de un mazazo. A continuación se transformó adoptando la apariencia de la abuela. Hizo sopa con ella y esperó a que el labrador volviera del campo. Al labrador le gustó mucho aquella sopa y pidió otro tazón, pero cuando el tanuki se levantó para ir a la cocina, su rabo asomó por debajo del kimono, y entonces el hombre se dio cuenta del cruel engaño que había sufrido y se sintió infinitamente desgraciado y empezó a llorar desconsoladamente. El tanuki huyó con rapidez, mofándose de él entre grandes risotadas: - ¡Viejo estúpido! ¡Querías comerme a mi, pero a quien te has comido es a tu mujer! ¡Ja, ja, ja! En ese momento, apareció un conejo, que le dijo al labrador que lo había oido todo y le prometió vengarse del perverso tanuki. Unos días después, el tanuki se encontró en la ladera del monte Fuji con el conejo, que estaba preparando unas gavillas de paja. - ¿Qué haces, conejo? - Construyo una choza con esta paja, para resguardarme del frío. El tanuki, dispuesto a burlarse del conejo, se ofreció a ayudarle. El conejo le pidió que le ayudara a transportar las gavillas, y se las ingenió para que el tanuki, llevado por su codicia, se ofreciera a cargar él sobre sus espaldas con toda la paja. El conejo, libre de carga, caminando tras él, empezó a hacer chispear dos piedras. "Kachi, kachi" - ¿Qué es ese ruido? - preguntó el tanuki. - Es el pájaro del monte Kachi-Kachi, que está cantando - respondió el conejo. Y antes de que el tanuki pudiera reaccionar, el conejo prendió fuego a la paja con las piedras y salió huyendo a toda velocidad. Al día siguiente, ambos animales volvieron a encontrarse, el tanuki lleno de quemaduras y enojadísimo con el conejo. Pero éste fingió no saber nada y le dijo: - ¡No te enfades! Yo no he hecho nada, el que te ha provocado esas quemaduras es un conejo del monte Kachi-kachi. Y los conejos del monte Kachi-kachi son diferentes de los conejos del monte Fuji. El tanuki se convenció, y le pidió algún remedio para sus quemaduras. El conejo le dio una mezcla de mostaza con pasta de soja y se la untó en la espalda. Esto le provocó al tanuki gran dolor y escozor, y no tuvo más remedio que lanzarse al río para quitarse aquel mejunje de encima. Tras limpiarse del todo, juró vengarse del conejo. Más adelante encontró de nuevo al conejo en el monte de los Cedros, cortando un árbol. Al preguntarle, le dijo que estaba haciendo una barca porque quería ir a pescar. - Quisiera ayudarte, pero si no recuerdo mal, el otro día me gastaste una broma cruel en el monte Fuji. - ¡No te enfades conmigo, yo soy inocente! Aquel conejo no era yo, los conejos del monte Fuji no son iguales que los conejos del monte de los Cedros.De nuevo engañado por la palabrería del conejo, el tanuki quiso ayudar a hacer la barca, pero el conejo le dijo: - Tú eres de color oscuro, así que hazte una barca de barro. Yo, como soy blanco, la haré de madera. El tanuki se puso a trabajar muy contento, y terminadas las barcas, ambos animales se fueron a pescar. A medida que se internaban en el mar, el conejo empezó a cantar golpeando el borde de la barca con el remo. - ¿Por qué haces eso? - Porque si no no vendrían los peces y no podríamos pescar. Haz lo mismo tú también. El tanuki empezó a golpear el borde de su barca, que se quebró al instante. - ¡Se me quiebra la barca! ¿Qué hago? - No te preocupes, sigue golpeando, que por la grieta entrarán los peces. Y el tanuki siguió dando golpes y la grieta iba haciéndose más grande, hasta que la barca empezó a hundirse. El tanuki no pudo escapar y se ahogó. Más tarde, el abuelo se puso muy contento al saber que el conejo le había dado a aquel perverso tanuki su merecido. link: http://www.youtube.com/watch?v=Cjvg6ueAQ4c El ogro rojo que lloró Hace mucho, mucho tiempo, vivía a los pies de una montaña un ogro rojo (赤鬼 aka-oni) de aspecto muy feroz, con un cuerno en la cabeza y el cuerpo completamente rojo. Sin embargo, su corazón era bondadoso, y su mayor deseo era poder vivir en armonía junto con los habitantes del pueblo cercano. Pero estos, siempre que le veían, le tenían miedo y huían de él, y por eso el ogro rojo se sentía muy triste. Así, un día decidió poner un aviso delante de su puerta: "No soy peligroso en absoluto" Pero al asomarse para colocar el cartel, una vez más, los aldeanos huyeron espantados. El ogro rojo se puso a llorar y rompió el cartel que había escrito. En ese momento apareció un ogro azul (青鬼 ao-oni) conocido suyo, de aspecto igualmente feroz pero que era también muy bondadoso. "Hola, ogro rojo, ¿por qué rompes eso?" "Ay, ogro azul, habia escrito este cartel para que los aldeanos vieran que no soy malvado y se llevaran bien conmigo, pero a pesar de todo, ellos me siguen teniendomiedo y huyen de mi cada vez que me ven" "¿Ah, sí?", respondió el ogro azul, "pues mira, se me ha ocurrido una idea genial. Ven conmigo al pueblo. "Es inútil, ogro azul, los aldeanos están obcecados y por mucho que intentes hablar con ellos no van a comprender si tienes o no buenas intenciones... seguramente huirán también de ti." "Justamente de eso se trata, en cuanto vean lo bueno que eres, se convencerán y dejarán de tenerte miedo. Vamos a hacer lo siguiente: yo entraré en el pueblo fingiendo ser muy malvado y haré como que voy a atacarles. Entonces apareces tú para defenderles, me pegas, y me haces huir." "¿De verdad te tengo que pegar?" "Eso es, me das una buena paliza." "No puedo hacer algo así" "Tienes que hacerlo, ya verás cómo después las cosas te van mejor y te llevas bien con los aldeanos. ¿Has entendido? Me atizas bien fuerte y me haces huir." Y así lo hicieron los dos ogros. El ogro azul fingió atacar a los aldeanos, y el ogro rojo salió corriendo tras él para atraparlo y golpearlo. ¡Zas, pum, patam! "¡Ogro malvado, como vuelvas a molestar a esta gente, verás lo que es bueno!", gritaba el ogro rojo, golpeando al ogro azul."Ay, perdón, perdón", respondía el ogro azul. Y así continuaba gritando el ogro rojo mientras perseguía y golpeaba al ogro azul. Los aldeanos, al ver esto, lo comentaron entre ellos con admiración, y al ver que el ogro rojo les defendía, dejaron de tenerle miedo. Por primera vez, el ogro rojo recibió en su casa a la gente del pueblo. Hombres, mujeres, niños y ancianos, todos iban a verle sin miedo, y el ogro estaba todo el rato muy ocupado, salía a recibirles, hacía té y servía dulces. El ogro estaba muy contento porque por fin se llevaba bien con los aldeanos. Pasó el tiempo, y cierto día, el ogro rojo se acordó de su amigo, el ogro azul. "Ay, qué habrá sido de mi amigo, qué ganas tengo de verle... Es gracias a que él fingio ser malvado, que ahora me llevo tan bien con la gente de la aldea. Debería ir a verle para darle las gracias por lo que hizo" Y el ogro rojo se dirigio a la casa de su amigo el ogro azul en medio de la montaña, pero al llegar allí, descubrió que la puerta estaba cerrada y clavada con maderas, y sobre ella había una carta dirigida a él. Al leerla, los ojos del ogro rojo se inundaron de lágrimas. "Para el ogro rojo: Ahora que por fin has logrado ser aceptado por los aldeanos, si supieran que eres mi amigo, ellos volverían a tenerte miedo, ¿no crees? Por eso es mejor que me vaya para siempre y que no te vean conmigo, así podrás continuar en tan buena armonía con la gente del pueblo. De parte de tu amigo, el ogro azul." Y, recordando a su generoso amigo, el ogro rojo vertía más y más lágrimas sin poder contenerse El Tengu Azul y el Tengu Rojo Hace mucho, mucho tiempo, vivían un Tengu azul y un Tengu rojo en una montaña muy alta. Los dos eran íntimos amigos. Les gustaba observar a las personas desde lo alto. Un día el Tengu rojo preguntó: "¿Cuánto tiempo hace que vivimos aquí?" El Tengu azul respondió: "Desde hace quinientos años." El Tengu rojo dijo: "Los hombres han cambiado mucho en todo este tiempo. Pero nosotros no hemos cambiado nada." El Tengu azul dijo: "Frecuentemente ellos andan riñendo, construyen ciudades, y tan pronto empiezan a pelear destruyen todo; y otra vez se repite lo mismo." El Tengu rojo dijo: "¡Entiendo! ¡Tenemos que reñir! Nunca hemos reñido durante quinientos años, por eso no hemos cambiado nada." El Tengu azul dijo: "Somos íntimos amigos, por eso no es necesario." El Tengu rojo dijo: "¡Sí! ¡Nunca hemos reñido por eso no hemos progresado! ¡De momento dejemos de jugar! ¿Sí?" El Tengu azul respondió: "Está bien". Y empezaron a reñir. Un día el Tengu azul estaba obsevando a unos hombres. El dijo "Estoy aburrido de estar solo. ¡Oh! ¿Qué es aquello? ¡Son muy bonitos! ¡Voy a alargar la nariz un poco más!" Su nariz se alargó hasta un castillo porque quería tocar unas prendas muy bellas que veiía en su interior. En ese momento una criada estaba colgando un hermoso kimono de una princesa. Ella no se percató y lo colgó en su nariz. El se sorprendió porque su nariz llegó a pesar mucho. Acortó su nariz precipitadamente y consiguió muchas ropas bonitas. En ese momento vino el Tengu rojo y dijo: "¿Por qué tienes muchas ropas bonitas?" El Tengu azul respondió: "Alargué la nariz hasta un castillo y colgaron prendas en ella. Te doy la mitad." El Tengu rojo dijo: "¡No quiero!" y se marchó a otro sitio. El Tengu rojo estaba muy envidioso. Pensó: "Yo también quiero ropas bonitas. ¡Voy aalargar la nariz hasta un castillo!" Y su nariz se alargó hasta uno. ¡Pero en éste se entrenaban artes marciales! Ellos al ver su nariz se arrojaron sobre ella con la espada en la mano. El Tengu rojo se sorprendió porque le dolió mucho. Acortó su nariz precipitadamente. En ese momento el Tengu azul vino y dijo: "¡¿Qué tepasa?!" El Tengu rojo le contó llorando lo pasado. El Tengu azul le dijo: "Está bien. Te doy la mitad de estas ropas bonitas. Por eso ya no llores." Los dos se reconciliaron y vivieron en armonía para siempre. link: http://www.youtube.com/watch?v=j37rjT28yCU Espero les hayan gustado VISITEN LA SEGUDA PARTE http://www.taringa.net/posts/arte/8063210/Cuentos-Cortos-de-Japon-Nihon-Monogatari-Parte-2.html

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Cuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 2
Cuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 2
ArteporAnónimo11/22/2010

NIHON MONOGATARI NI YOUKOSO Lo prometido es deuda, aqui esta la segunda parte : Hanasakajiisan Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy amable. Un día, el anciano, al ver a su vecino maltratando a un perrito, se dirigió a él diciendo: "¡No! ¡No lo hagas!" El vecino le contestó: "¡Este perro estropeó mi campo! ¡Pero lo perdonaré por esta vez!" El buen anciano propuso a su mujer: "Vamos a criar a este perrito." La anciana contestó: "Sí ¡Lo llamaremos Shiro (blanco, en japonés)! porque es de color blanco." Y ambos lo criaron con mucho cariño. Shiro creció rápidamente. Un día, éste se encontraba escarbando la tierra y el anciano al verlo le preguntó: "¿Qué te pasa?" y se puso a su lado para ayudarlo a cavar la tierra. El anciano se sorprendió al ver aparecer mucho dinero del hoyo que habían cavado. La pareja de ancianos se puso muy contenta y ambos agradecieron al perro: "¡Muchas gracias Shiro!" El vecino, al ver lo sucedido se llevó a Shiro para que haga lo mismo en su jardín. "¡Busca el dinero!", dijo el vecino. Y Shiro empezó a escarbar y el vencino se puso a su lado a hacer lo mismo. El vecino se sorprendió mucho al ver que del hoyo aparecía mucha basura en lugar del dinero que tanto esperaba. Irritado, mató a Shiro. Los ancianos sintieron un profundo dolor por la muerte del perrito. Ellos erigieron una tumba y plantaron un árbol pequeño en su memoria. El árbol creció en un instante y el anciano se dirigió a su mujer diciendo: "Vamos a hacer un mortero con este árbol y machacaremos arroz para hacer tortas." Y así lo hicieron. La pareja de ancianos se sorprendió mucho al ver que en esta oportunidad la torta de arroz se transformó en dinero. El vecino al ver esto se llevó el mortero y machacó arroz para hacer tortas. Pero no pasó nada.Este se irritó y encendió el mortero. Los ancianos se pusieron muy tristes y trajeron la ceniza a su casa. En ese momento sopló un viento fuerte y la ceniza se dispersó. Unos árboles muertos que se encontraban cerca de allí empezaron a brillar y los cerezos empezaron a florecer. Los ancianos muy sorprendidos dijeron: "¡Todavía no es primavera pero los cerezos ya han florecido!" En ese momento pasaba por casualidad el monarca quien se dirigió al anciano: "¡Qué maravilloso! ¡Voy a recompensarte!" El vecino al verla dijo: "¡Yo también puedo hacer lo mismo!" y vertió ceniza. Pero la ceniza salpicó en la cabeza del monarca. El vecino fue encarcelado y los ancianos vivieron felices para siempre. VEAN LOS VIDEOS, SON OTRAS VERSIONES DEL MISMO CUENTO Issunboushi Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo nació un niño muy pequeño. Su estatura era igual al del dedo meñique de un adulto. A pesar de ello sus padres estaban muy contentos porque pensaban que él era unregalo de los dioses. Se llamaba "Issunboushi".Este comía mucho pero a pesar del paso de los años no crecía nada.Un día subió a un árbol alto y por primera vez pudo ver a lo lejos un río y una montaña. Esa noche preguntó a su padre: "¿Hasta dónde corre el río?" El padre le contestó: "Hasta el otro lado de la montaña." De nuevo preguntó: "¿Qué hay al otro lado de la montaña?" Y el padre dijo: "Al otro lado de la montaña está la ciudad de Kyoto. Allí hay mucha gente y templos." Al escuchar eso, Issunboushi se iba imaginando la ciudad llena de gente, las calles, los templos, y de repente exclamó: "¡Voy a ir a Kyoto!". El padre sorprendido dijo: "¿Qué?" Issunboushi repitió: "¡Voy a ir a Kyoto y seré samurai!" Sus padres al escucharlo trataron de convencerlo para que desistiera de su idea, pero al ver que estaba firme en su resolución le ayudaron a hacer su equipaje. Prepararon un tazón, a manera de bote, para que pueda ir río abajo, unos palillos de remo y una aguja para que la utilice como espada. Así Issunboushi partió hacia la ciudad. A lo largo del trayecto estaba expuesto a muchos peligros pero él se dijo: "¡Venceré sin falta! ¡Voy a realizar mi sueño!" Unos días después llegó a la ciudad. Allí buscó un castillo en donde poder ejercitarse para convertirse en samurai. Encontró uno muy grande y se entrevistó con su sueño, un señor feudal, el cual se rió al escuchar las pretensiones de Issunboushi, pero accedió a su solicitud al ver la determinación de éste. Allí vivía una princesa llamada Haruhime, hija de aquelseñor feudal. Por esos días unos demonios estaban causando alboroto y cometiendo fechorías por toda la ciudad. Un día Issunboushi escuchó la noticia de que la princesa iría al templo de Kiyomizu. Para ello el padre de ella, sabiendo lo que sucedía con los demonios, eligió a sus guardias más fuertes para acompañarla. Issunboushi se ofreció a ir con ellos. En el camino al templo se encontraron con un demonio. Todos huyeron pero él permaneció al lado de la princesa para salvarla. Issunboushi dijo: "¡Tu contrincante soy yo!" refiriéndose al demonio. Este al verlo empezó a reírse y de un bocado se lo comió. En ese momento el demonio empezó a padecer de dolores de vientre y gritaba: "¡No, no lo hagas!" Issunboushi estaba hincando con su espada de aguja el vientre del demonio diciendo: "¡Ya no hagan cosas malas!" El demonio contestó: "¡Nunca más lo haremos!" y lo echo fuera de su vientre. El demonio huyó llorando muy adolorido. Haruhime se refirió a Issunboushi diciendo: "¡Muchas gracias por todo. Te debo la vida.!" En ese momento ella vio un objeto que el demonio había dejado. Lo tomó y dijo: "Esto es Uchidenokozuchi. Con esto podrás realizar tus deseos. ¿Qué deseas?" El contestó: "Deseo una constitución física fuerte." Ella agitó el "Uchidenokozuchi" y dijo: "¡Ten una constitución fuerte!" En ese momento Issunboushi empezó a crecer mucho. Quedó muy contento porque ya tenía una constitución fuerte y podía convertirse en un imponente samurai. Se esforzó mucho y pudo realizar su sueño. Issunboushi y Haruhime se casaron e invitaron a sus padres a la ciudad y vivieron felices para siempre. Kappa no Amagoi Hace mucho, mucho tiempo, vivía un kappa (ser viviente que se dice existió en la antigüedad y vivía en los ríos y pantanos) en el pantano de un pueblo. Este andaba cometiendo maldades por todas partes, por eso todo el mundo lo aborrecía. Un día llegó al pueblo un monje budista quien se enteró sobre este asunto y enseguida se dirigió al pantano para conversar con el kappa. Allí se puso a llamarlo: "¡kappa!" "¡kappa!" "¿Dónde estás?" En eso del agua salió un kappa. El monje le preguntó: "¿Por qué haces cosas malas?" El kappa le contestó: "Porque estoy muy triste. ¡Mírame! soy deforme, no soy humano ni pez. Así no puedo hacer amigos, por eso a veces hago alborotos. Cuando vuelva a nacer, quisiera ser un humano. ¿Qué podría hacer para lograr eso?" El monje le contestó: "Tienes que ayudar a los necesitados" y se marchó. En el verano de ese año se atravesaba una larga sequía. Los aldeanos ya no tenían comida ni agua, estaban en un apuro. En ese momento se apareció el kappa y les dijo: "Déjenme suplicar a los dioses y pedirle que llueva para ustedes." Ellos no creían ni una palabra de lo que decía y lo ataron de manos porque pensaban que nuevamente haría alguna cosa mala. Pero de nuevo volvió a repetir lo mismo: "Déjenme suplicar a los dioses y pedirle que llueva para ustedes." Ellos, al ver que lo decía en serio le pidieron que lo hiciera. El kappa continuó orando a los dioses durante muchos días diciendo: "He estado haciendo muchas cosas malas y causando molestia a los aldeanos de este pueblo. Doy mi vida a cambio de que llueva." Los aldeanos también continuaban orando. Unos días después empezó a llover, pronto llovió a cántaros. Ellos se pusieron muy contentos y aclamaban por todas partes: "¡Gracias al kappa!" Pero el kappa ya había muerto. Al siguiente año de nuevo pasó por el pueblo aquel monje y se enteró de lo ocurrido. El dijo: "El Kappa expió sus malas acciones y por eso quizá vuelva algún día cuando vuelva a nacer, esta vez como humano." Así los aldeanos vivieron agradecidos para siempre al kappa. Kikimimizukini Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano en el fondo de una montaña. Este iba todos los días a la montaña para recoger leña. Un día, camino a casa, se encontró con un zorrillo, el cual quería recoger uvas pero no podía porque tenía paralizada una pierna. El anciano al verlo, le ayudó a recoger las uvas. El zorrillo le agradeció. Al día siguiente, el zorrillo que estaba esperando al anciano en el camino, al verlo lo llamó haciéndole señas con la mano. Al acercarse, el anciano pudo ver también a la madre del zorrillo. Esta le regaló una caperuza roja por el favor que le había hecho a su hijo. El anciano agradeció el gesto y regresó a casa. Al día siguiente, en la montaña,se puso la caperuza que le había regalado la mamá zorrilla y se sorprendió mucho al darse cuenta que podía escuchar las conversaciones de los animales y plantas que se encontraban a su alrededor. Se alegró porque hasta ese momento se había sentido muy sólo, pero escuchando las conversaciones de animales y plantas se sentía acompañado. En eso logró escuchar la conversación de dos pájaros: "Sabes, la hija de aquél millonario se encuentra muy enferma y él está muy desesperado". "¿Por qué? ¿Qué tiene?" "La culpa la tiene un árbol de su jardín" El anciano al escuchar eso decidió ir a la casa del millonario. "Quiero salvar a su hija", dijo el anciano al millonario. "¿Puedo quedarme esta noche en su casa?El millonario contestó: "¡Por supuesto. Por favor!" Esa misma noche el anciano salió al jardín con la caperuza puesta y en eso empezó a escuchar a unos árboles que estaban conversando. "Me duele la cadera." "¿Por qué?" "Porque el millonario ha levantado un nuevo almacén, justo al lado mío. Por eso lo estoy poniendo en apuros." Al día siguiente el anciano convenció al millonario para que cambie de lugar el nuevo almacén. Este decidió cambiarlo inmediatamente a otro lugar. Su hija recobró la salud en un segundo y el árbol también recobró el ánimo. El millonario se puso muy contento y le regaló mucho dinero al anciano por el favor que le había hecho en curar a su hija. El anciano pensó: "Este dinero se lo debo en parte a los zorrillos. Voy a comprarles comida antes de regresar." Y el anciano vivió feliz para siempre. Kintaroi Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar nació un niño llamado Kintaro. Kintaro creció fuerte y robusto y nadie podía rivalizar con él. Siempre andaba con unos animales de montaña. Ellos eran sus amigos y con ellos practicaba sumo todos los días. Un día, Kintaro y sus amigos fueron a la montaña de enfrente para recoger unas castañas. Allí había muchos castaños. De repente apareció un oso grande que se dirigió a ellos: "¡Esta montaña es mía! ¡y también lo son esas castañas! pero si me vencen en una lucha de sumo ¡se las daré!" Los animales se horripilaron, pero Kintaro respondió: "¡Yo seré tu contrincante!" y empezaron a luchar. Al poco rato, Kintaro con toda su fuerza echó al oso al suelo. Los animales se alegraron mucho y Kintaro se dirigió al oso: "¡Ahora tú eres nuestro amigo!" El oso contestó : ¡Gracias! ¡Qué persona tan estupenda eres!" Con el tiempo Kintaro se convirtió en un valiente samurai llamado "Sakatano Kintoki". Kishibojin Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo muy tranquilo los pobladores trabajaban mucho mientras sus niños jugaban muy animadamente. De repente un día apareció una demonio gritando: "¡Dónde están los niños, dónde están!" Desde ese momento, todos los días al atardecer, la demonio aparecía y raptaba a un niño diferente. Los aldeanos muy tristes y preocupados fueron a ver a Shakya-muni. "¡Shakya-muni, ayúdanos por favor! ¡Ayúdanos a encontrar a nuestros niños!" Shakya-muni respondió: "Está bien, tranquilícense" Shakya-muni, sospechando de la demonio fue a verla y se quedó muy sorprendido de enterarse que ella misma tenía muchos hijos a los cuales los trataba con mucho cariño. En un momento de descuido, en que la demonio no estaba allí, Shakya-muni aprovechó y ocultó a uno de sus hijos. Al poco rato la demonio notó la ausencia y gritó desesperadamente: "!Dónde está mi hijo! !Dónde está!" Shakya-muni se le acercó y le preguntó: "¿Qué te pasa?" Ella contestó a gritos: "¡No encuentro a uno de mis hijos!" Shakya-muni preguntó: "¿Tienes muchos hijos pero la falta de uno te preocupa tanto?" Ella contestó: "¡Sí. Mucho!" Shakya-muni dijo: "Lo mismo le sucede a los aldeanos. Tú has estado raptando a sus hijos y ellos están muy tristes. Retórna a los niños inmediatamente" y Shakya-muni entregó a la demonio el hijo que estaba buscando. La demonio arrepentida dijo: "Perdóname. No volveré a cometer el mismo error" Ella inmediatamente devolvió a los niños y a partir de ese día se dedicó al servicio de Shakya-muni y recibió el nombre de "Kishibojin" "Kishibojin" se convirtió un una diosa muy famosa por proteger a las mujeres durante el parto y cuidar a los niños de las enfermedades. BUENO, ESO ES TODO POR AHORA ESPEREN LA TERCERA PARTE. VISITEN LA PRIMERA PARTE

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Cuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 3
Cuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 3
ArteporAnónimo6/21/2012

NIHON MONOGATARI NI YOUKOSO Disculpen la Tardanza , pero aquí esta la parte 3 Denle play al tema, para ambientar un poco. link: http://www.goear.com/files/external.swf?file=7ef619f Nemuri neko Hace mucho, mucho tiempo, viajaba un escultor llamado Sakichi. Sakichi quería hospedarse en un hotel pero no tenía dinero, entonces se dirigió al hotelero y le dijo: " Yo no tengo dinero pero en su lugar le puedo hacer una escultura." El hotelero le permitó quedarse y Sakichi así lo hizo. Al día siguiente Sakichi le entregó una escultura de un dios. El hotelero exclamó: "¡Esta es una escultura magnífica!" Por ese entonces se estaba construyendo en Nikkotoushougu en donde se encontraba un escultor muy famoso llamado Jingoro Hidari. El hotelero presentó a Sakichi ante Jingoro para que trabajara con él. Sakichi estaba muy contento y pensó: "Voy a trabajar con mucho ahínco." Jingoro se dirigió a Sakichi: "Voy a cincelar un dragón y tú cincela un gato en la puerta." Todos trabajaron muy arduamente y la noche en que acabaron con las obras en Nikkoutoushougu hicieron una fiesta. Todos estaban muy contentos y cantaron, danzaron y bebieron. Esa noche todos estaban muy cansados y se durmieron sin comer la rica comida que había. A la mañana siguiente se sorprendieron mucho al ver que alguien se había comido todo sin dejar ni una pizca. "¿Tú comiste?" "¡Yo no!" Jingoro y Sakichi se miraron el uno al otro y se dirigieron con paso rápido a la puerta. En ese lugar estaba el gato que Sakichi había cincelado y unas comidas alrededor de él. Jingoro transformó al gato en un gato durmiendo y le dijo a Sakichi: "Este gato es magnífico. Probablemente su alma entró y se salió por aquí. Pero ya no hay cuidado." Este gato se llama "Nemurineko" y todavía sigue durmiendo en Nikkotoushougu. Tanabata Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía un joven que un día volviendo del trabajo encontró una tela en el camino, la tela más bella que jamás había visto. "¡Qué tela tan bella!", dijo impresionado y la metió en su canasta. En ese momento alguien lo llamó, y al voltear se sorprendió mucho al ver aparecer a una mujer muy bonita quien le dijo: "Me llamo Tanabata. Por favor devuélveme mi 'hagoromo'." El joven le preguntó: "¿Hagoromo? ¿Qué es un hagoromo?" La mujer le contestó: "Hagoromo es una tela que uso para volar. Vivo en el cielo. No soy humana. Descendí para jugar en aquella laguna, pero sin mi "hagoromo" no podré regresar. Por eso le pido que me la devuelva. El joven avergonzado no pudo decir que él la había ocultado y le dijo: "¡Yo no sé de qué me hablas!" Tanabata no pudo volver al cielo y no tuvo más remedio que quedarse en la tierra. Con el tiempo ambos se hicieron muy amigos y posteriormente se casaron. Después de unos años, Tanabata, cuando hacía la limpieza de la casa, encontró el hagoromo. Sorprendida se dirigió a su marido y le dijo: "¡Ah! Tú fuiste el que tomó mi hagoromo. Ahora que ya la he encontrado tengo que regresar al cielo. Si tú me amas, haz mil pares de sandalias de paja y entiérralas en torno a un bambú. Si lo haces podremos vernos nuevamente. Hazlo por favor. Te estaré esperando." Diciendo estas palabras Tanabata subió al cielo. El joven se quedó muy triste y empezó a hacer las sandalias de paja que Tanabata le había mencionado y así poder verla. Un día hizo mil pares de sandalias de paja y las enterró en torno a un bambú. En ese momento el bambú se alargó muy alto hasta el cielo. El joven se sorprendió mucho y dijo: ¡Ah, Treparé el bambú y podré ver a Tanabata!". Y así lo hizo, subió y subió y llegó a la punta del bambú pero éste no llegaba al cielo. Le faltaba sólo un poco para llegar. En realidad le faltaba un par de sandalias para completar el millar. El joven dijo: "Me falta sólo un poco para alcanzar el cielo" y exclamó "¡Tanabata! ¡Tanabata!" Su voz alcanzó a Tanabata quien se puso muy contenta y enseguida extendió su brazo y lo alzó. Ellos muy felices se tomaron de las manos. En ese momento apareció el padre de Tanabata quien le preguntó: "¿Quién es ese hombre?" Tanabata le contestó: "Este es mi esposo." El joven dijo: "Mucho gusto." Al padre no le gustaba que Tanabata se haya casado con un humano y preguntó al joven: "¿Que trabajo tiene?" El joven le contestó: "Soy labrador." El padre dijo: "Bueno durante tres días cuida mis tierras." "Sí. Entendido.", respondió el joven. Tanabata le dijo a su marido que su padre le estaba haciendo una trampa y que aunque tuviese sed no comiese ninguna fruta pues le ocurriría algo malo." El joven se puso a cuidar las tierras. Pasaron los días y empezó a tener mucha sed. "Tengo mucha sed. Ya no puedo aguantar. Sólo un poco....." En eso, las manos del joven se dirigían a la fruta inconscientemente. La tocó y de ella empezó a salir mucha agua, convirtiéndose en un río, el "Amanogawa". El joven y Tanabata quedaron separados por Amanogawa y ambos se convirtieron en estrellas, las estrellas Vega y Altaír. Desde entonces, la pareja con el permiso del padre, puede encontrarse sólo un día al año, el siete de julio. Ambas estrellas aún brillan en el cielo. Taro y el conejo Hace mucho, mucho tiempo, vivían un anciano y su nieto Taro en el fondo de una montaña. Allí también vivía un conejo que pasaba el tiempo cometiendo maldades. Este en aquellos días tenía una cola muy larga y grande y hacía alarde de ello. Un día el anciano dijo a Taro: "Voy a trabajar a la montaña y regresaré al atardecer, por eso espérame con la comida lista." Taro contestó: "Lo haré. Cuídese mucho." Cuando Taro estaba cocinando, vino el conejo y le dijo: "Taro, Taro, dame un poco de comida por favor." Taro se quería negar pero no pudo porque era muy amable. Entonces le dijo al conejo: "Come sólo un poco" y le entregó una olla. Pero el conejo se comió todo y escapó rápidamente. Cuando regresó el anciano se quedó desilusionado al oír sobre este asunto. Esa noche ambos no pudieron comer nada. Al día siguiente, antes de ir a la montaña, el anciano le dijo a Taro: "Taro, si viene el conejo no le des comida. ¿Está bien?" Taro contestó: "Está bien." Al atardecer, cuando Taro estaba cocinando nuevamente, el conejo vino corriendo y gritando: ¡Taro, Taro, tu abuelo se ha desmayado en la montaña!" Taro se sorprendió y dijo: "¡Dios mío!" Salió corriendo en dirección de la montaña y en la mitad del camino se encontró con su abuelo, el cual se dirigía de regreso a casa "¡Oh no! ¡Otra vez ese conejo!", dijo Taro. Cuando regresaron a casa vieron que ya no quedaba nada de comida. El anciano montó en cólera y dijo: "¡Esto es imperdonable!" y con un hacha en la mano se dirigió a la caza del conejo. Este al ver al anciano, echó a correr. El anciano lanzó su hacha contra el conejo y éste trató de evadirlo, sin embargo, el hacha llegó a dar en su larga cola, cortándola. El conejo estuvo llorando de dolor durante muchos días y sus ojos se pusieron rojos. Desde ese momento, los conejos tienen una cola corta y ojos rojos. Finalmente, el anciano y Taro pudieron comer con toda tranquilidad. Tsuru no Ongaeshi Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobres. Un día el anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa; se compadeció al verla y decidió soltarla. Esa noche le contó a su mujer lo que había ocurrido y ella le dijo: "Hiciste bien. Yo también estoy contenta", y los dos se pusieron alegres. En ese momento, alguien llamó a la puerta: "toc toc...", el anciano salió y encontró a una chica muy bonita que dijo: "Me desorienté en el camino, ¿Podría quedarme en su casa esta noche?".Los ancianos que eran muy amables no dudaron en invitarla a dormir. Aquella noche los tres conversaron y la chica les contó que no tenía casa a donde ir ni familia con quien estar. Los ancianos le propusieron: "¡Queremos que seas nuestra hija!" Ella se puso muy contenta. Al rato los tres se fueron a descansar. Al día siguiente, la chica se levantó muy temprano para preparar el desayuno, pero no había ni arroz ni miso. En ese momento, la chica divisó un telar en una habitación contigua y en unos instantes se empezó a oir el sonido del telar mecánico. Cuando los ancianos se despertaron, la chica les entregó una pieza de tela bellísima diciéndoles: "vendan esta tela y compren lo necesario para vivir". Ellos se sorprendieron y se pusieron muy contentos. El anciano recibió mucho dinero a cambio de la pieza de tela, ya que ésta era muy bonita, y compró lo necesario para vivir además de un precioso peine para la chica. Esa noche los tres estaban muy contentos y se quedaron conversando hasta muy tarde. En eso el anciano dijo: "Ya vamos a dormir", pero la chica respondió: "Yo voy a continuar trabajando un poco más". Los ancianos se sorprendieron y le dijeron: "¡No! hoy ya no trabajes! es mejor que descanses". La chica respondió: "Quiero hacer más piezas de tela para ustedes pero quisiera pedirles un favor, no entren a la habitación mientras yo esté trabajando.". El anciano preguntó sorprendido: "¿Cómo? ¿No podemos verte trabajar?". La chica respondió: "No, por favor, quiero que me prometan que no lo harán." Los ancianos no entendían la razón por la cual la chica les pedía eso, pero asintieron con la cabeza. La chica tejía cada noche una pieza de tela que se vendían como "pan caliente", pero cada día se ponía más delgada, y por días iba teniendo cada vez menos ánimo. El anciano le decía: "¡Tienes que descansar, no trabajes demasiado!", pero la chica respondía: "Voy a seguir trabajando sólo un poco más" y entraba en la habitación. Pero los ancianos no podían dormir pensando en la salud de la chica. Una noche, el anciano no pudo contenerse y dijo: "Voy a verla"; la anciana replicó: "Tenemos que cumplir con nuestra promesa". El anciano, haciendo caso omiso a su mujer, se dirigió a la habitación en donde se encontraba trabajando la chica. Miró a través de la puerta que estaba entreabierta y para su sorpresa divisó a una grulla trabajando en el lugar. La grulla utilizaba su pico para quitarse plumas, las cuales utilizaba para decorar las hermosas piezas de tela que hacía. De pronto, advirtió que estaba siendo observada y se disfrazó nuevamente de mujer. La chica abrió la puerta y se dirigió al anciano: "Yo soy aquella grulla que salvaste de la trampa. Por salvarme la vida quise devolverte el favor y para ello se me dió la oportunidad de convertirme en un ser humano por una sóla vez y venir aquí, pero ya no puedo permanecer con ustedes. Deseaba convertirme en vuestra hija para siempre". La chica volvió a tomar su apariencia original de grulla y levantó vuelo. El anciano al verla volar pensó: "Perdóname. ¡No nos olvides!" y le lanzó el peine que le había regalado a la "chica". La grulla lo cogió y se fue volando link: http://www.youtube.com/watch?v=tAbnXJ6AIXQ Ubasuteyama Hace mucho, mucho tiempo, un señor feudal publicó en su castillo una nota oficial que decía: "Cuando su madre cumpla sesenta años, tendrá que abandonarla en la montaña". A esa montaña se le conocía como "Ubasuteyama". En algún lugar del pueblo vivía una madre con su hijo, ambos eran muy amables. Ella ya había cumplido sesenta años y su hijo se encontraba muy apenado. "No llores", le dijo la madre, "Voy a ir cerca de los dioses, así que no te preocupes por mí." El hijo se dirigió a la montaña llevando a su madre sobre su espalda. Al poco rato de iniciado el recorrido, el hijo notó que su madre rompía unas ramillas y le preguntó: "¿Qué estás haciendo?" La madre le contestó: "Estoy dejando señales para que te indiquen el camino de regreso y no te pierdas." El hijo pensó: "Mi madre hasta en ese detalle se preocupa por mí" y sintió una oleada de tristeza en su corazón y exclamó: "¡Mamá vamos a regresar!" La madre le dijo: "No. Si yo regreso sufrirías el castigo." El hijo exclamó: "¡Pase lo que pase no te puedo dejar!" El hijo regresó con su mamá y le pidió a ella que por favor se ocultase debajo del suelo. La madre le contestó: "Sí. No te preocupes." Un día un monarca vecino amenazó al señor feudal con atacar su castillo si no contestaba a la pregunta de cómo se puede hacer una cuerda de cenizas. El monarca vecino había hecho esta pregunta pues pensaba que era imposible contestarla. El señor feudal pidió a su gente que pensaran en la posible respuesta. El hijo también intentó resolver el problema sin éxito. Entonces preguntó a su madre, y ella le contestó: "Eso es muy fácil. Haz una cuerda muy estrecha y mójala en agua salada. Seca la cuerda y quémala. ¿Entendiste?" El hijo así lo hizo y la llevó al señor feudal. Este exclamó: "¡Excelente! Voy a recompensarte. A propósito, ¿lo hiciste sólo?" El hijo tímidamente le dijo la verdad. El señor feudal dijo: "Si no hubiera sido por la anciana, yo habría perdido mi castillo." Reflexionó mucho y desde entonces se dedicó a cuidar a los ancianos del pueblo. El hijo y su madre vivieron felices para siempre. Urashima Taro Urashima vivió, hace cientos y cientos de años, en una de las islas situadas al oeste del archipiélago japonés. Era el único hijo de un matrimonio de pescadores. Una red y una barquichuela constituían toda su fortuna. Sin embargo, el matrimonio veía compensada su pobreza con la bondad de su hijo Urashima. Y sucedió que cierto día el muchacho caminaba por una de las calles de la aldea, cuando de pronto vio a unos cuantos chiquillos que maltrataban a una enorme tortuga. De seguir de aquel modo mucho tiempo, hubieran acabado por matarla, y Urashima decidió impedirlo. Se dirigió a los chicos, y, reprendiéndoles por su mala acción, les quitó la tortuga. Cuando la tuvo en sus manos, pensó dejarla en libertad, y para ello fue hacia la playa. Una vez allí, la llevó a la orilla y la dejó en el mar. Vio cómo la tortuga se alejaba poco a poco, y cuando la perdió de vista, Urashima regresó a su casa. Sentía una gran satisfacción por haber librado al animal de sus pequeños verdugos. Transcurrió algún tiempo desde aquel día. Una mañana, el muchacho se fue a pescar. Tomó el camino que conducía a la playa y cuando llegó puso la barca en el agua, montó en ella y remó hacia dentro. Llevaba largo rato remando y perdió de vista la orilla; decidió echar al agua su red, y cuando tiró para sacarla hacia fuera, notó que le pesaba más que de costumbre. Logró subirla, y con gran sorpresa vio que dentro de la red estaba la tortuga que él mismo echó en el mar, la cual, dirigiéndose a él, le dijo que el rey de los mares, que había visto su buen corazón, la enviaba para conducirle a su palacio y casarle con su hija, la princesa Otohime. Urashima le entusiasmaban las aventuras y accedió muy gustoso. Juntos se fueron mar adentro, hasta que llegaron a Riugú, la ciudad del reino del mar. Era maravillosa. Sus casas eran de esmeralda y los tejidos de oro; el suelo estaba cubierto de perlas y grandes árboles de coral daban sombra en los jardines; sus hojas eran de nácar y sus frutos de las más bellas pedrerías. Hacia los asombrados ojos de Urashima avanzaba una hermosísima doncella: era Otohime, la hija del rey del mar. Le recibió como a un esposo y juntos vivieron varios días en una completa felicidad. Todos colmaban al pescador de todo género de atenciones, y entre tanta delicia, Urashima no sintió que el tiempo pasaba. No podía precisar desde cuándo estaba allí. ¿Para qué había de saberlo? No debía importarle. La vida en aquel lugar maravilloso le parecía inmejorable; nunca pudo soñar nada semejante. Pero sucedió que un día se acordó de sus padres. ¿Qué sería de ellos? Sin duda sufrirían mucho sin saber lo que había sido de él. Y desde aquel momento la tristeza se apoderó de todo su ser. Nada lograba distraerle; ya no encontraba aquel lugar tan encantador y hasta le pareció menos bello. Sólo deseaba una cosa: volver junto a sus queridos padres. Y así se lo comunicó una mañana a su esposa, cuando ésta procuraba por todos los medios averiguar la causa de su pena. Al decirle Urashima lo que quería, Otohime se entristeció; procuró convencerle de que se quedara junto a ella, pero nada logró. El pescador estaba firme en su propósito. Así, pues, prometió volverle a la aldea, y con un lucido cortejo le acompañó hasta la playa. Cuando al fin llegaron, la princesa entregó a Urashima una pequeña caja de laca, atada con un cordón de seda. Le recomendó que, si quería volver a verla, nunca la abriese. Después se despidió de él y con su acompañamiento se internó en el mar. Pronto Urashima la perdió de vista. Con la cajita en sus manos, miraba fijamente a las aguas. Así estuvo algún tiempo; después recorrió la playa. De nuevo estaba en su pueblecito. Las mismas arenas, las rocas de siempre, el mismo sitio donde de pequeño tantas veces había ido a jugar; le parecía que su vida en la cuidad del mar había sido un sueño. Qué lejos todo aquello! Entonces encaminó sus pasos hacia su casa; pero cuando entró en la aldea no supo por dónde tirar. La encontraba completamente cambiada: no la reconocía. Las casas eran m´s grandes; tejados de pizarra habían sustituido a los que él vio de paja. La gente se vestía con vistosos kimonos bordados. Parecía otro lugar. Y, sin embargo, era su pueblo; estaba seguro. La misma playa, las mismas montañas. Sólo las casas y la gente habían cambiado.Entonces decidió preguntar a unos muchachos en dónde se encontraba la casa del pescador Urashima, puesto que éste era también el nombre de su padre. Los muchachos no supieron responderle; no conocían a tal pescador. Entró en un comercio e hizo igual pregunta al dueño; pero le dijo lo mismo que los chicos: nunca había oído hablar de tal pescador, y eso que creía conocer a todo el pueblo. En esto acertó a pasar por allí un hombre que debía de tener muchos años, a juzgar por su apariencia. Era conocido por saber mil historietas antiguas del pueblo y conocer las vidas de sus antiguos habitantes. Urashima se dirigió a él, por indicación del dueño de la tienda y le preguntó dónde estaba la casa del pescador Urashima. El viejo no contestó; se quedó un momento pensativo, y al cabo de un rato dijo que casi lo había olvidado, porque habían pasado más de cien años desde que murió el matrimonio. Su único hijo decían que un día salió a pescar, y a partir de entonces nadie volvió a saber lo que le sucedió. Urashima empezó a comprender: mientras vivió en la ciudad del mar había perdido la noción del tiempo. Lo que le habían parecido sólo unos cuantos días habían sido más de cien años. No supo qué hacer; se encontraba completamente solo en un pueblo que, aunque era el suyo, le era absolutamente extraño. Entonces se dirigió a la playa; puesto que había perdido a sus padres, volvería con la princesa Otohime. Pero ¿Cómo llegar a ella? En su precipitación por ver a sus padres, olvidó, cuando se despidieron, preguntarle de qué medio se valdría para volver a verla. De pronto, recordó la cajita que tenía entre sus manos; se olvidó de que no debía abrirla, y pensó que, haciéndolo, quizá pudiera ir junto a Otohime. Desató sus cordones y la destapó. Al instante salió de ella una nubecilla que se fue elevando, elevando, hasta perderse de vista. En vano Urashima intentó alcanzarla. Entonces recordó la recomendación de la princesa; su atolondramiento le había perdido. Ya no volvería a verla. De pronto sintió que sus fuerzas le abandonaban, sus cabellos encanecían, innumerables arrugas surcaron su piel; su corazón cesó de latir, y, al fin, cayó al suelo. Cuando a la mañana siguiente fueron los muchachos a bañarse, vieron tendido en la arena a un hombre decrépito, sin vida. era Urashima que había muerto de viejo. Todavía hoy algunos pescadores de ciertos pueblos del Japón cuentan a sus hijos, para que no sean distraídos, la leyenda del pescador Urashima. link: http://www.youtube.com/watch?v=uszLSQ4Cv8E&feature=related Eso es todo por ahora, esperen la Cuarta parte.. y Visitan las primeras. http://www.taringa.net/posts/arte/8063210/Cuentos-Cortos-de-Japon-Nihon-Monogatari-Parte-2.html http://www.taringa.net/posts/arte/8015590/Cuentos-Cortos-de-Japon-Nihon-Monogatari-Parte-1.html

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51 Fabulas de Policias y ladrones !!!
HumorporAnónimo6/4/2012

t=1290723958] Gracias por visitar mi post. La historia: Estaba yo haciendo limpieza en un archivero y en un carpeta encontre mis recortes de periódicos de uno de mis "Moneros" favoritos, Trino, Pero quien es este sujeto , según su pagina : osé Trinidad Camacho, alias TRINO, caricaturista; poseedor de una larga carrera en medios electrónicos e impresos; oriundo de Guadalajara, Jalisco. Atlista de corazón. Ganador del Premio Nacional de Periodismo en cartón político (2000) y del Premio Pagés Llergo (2006). Tiene una larga trayectoria en programas de radio iniciando con “El festín de los marranos”, “La pitaya Ye-yé” y “Planeta Villamelón” entre otros. Actualmente participa en RADIO UDG Y RADIO UNAM en el programa semanal “LA CHORA INTERMINABLE” junto con JIS, con quién es co-creador de la serie de monos “El Santos y la Tetona Mendoza”. Ha sido un constante buscador de propuestas de humor, y como resultado surgen varias animaciones y diversos doblajes de series de televisión y películas viejas interviniendo el audio tales como “viaje al fondo del mar” “Batman y Robin” y “El llanero Solitario” TRINO ha dedicado parte de su trabajo a la ilustración de textos infantiles con el Fondo de Cultura Económica. Además ha publicado con diversas editoriales como Planeta, Sexto Piso, Ediciones B y El Naranjo mas de 25 títulos entre los cuales destacan 10 volúmenes de la serie de “El Santos” y diversas colecciones de sus demás personajes. Con Tusquets editó en 2010 es el titulado “Historias Desconocidas de la Independencia y la Revolución” conmemorando el bicentenario de México y este 2011 presentará el libro “Historias del fin del mundo y otras patrañas con la misma editorial”. Ha llevado su trabajo a la mayor parte de la República Mexicana y España. Actualmente esta exhibida la exposición de 11 carteles sobre equidad de género organizado por CONACULTA en las instalaciones del metro de la ciudad de México D.F.. Desde el 2002 sus tiras se publican en los diarios del Grupo Reforma a escala Nacional (MURAL, METRO, NORTE Y REFORMA) con las tiras “Fábulas de Policías y Ladrones”, “Crónicas Marcianas”, “Rey Chiquito”, “Pipo y Don Calvino”, “Los Ruleteros” y “Don Taquero”. Pelicula de "El santos" link: http://www.youtube.com/watch?v=I0VCWiV6YeM En lo personal me encantan sus tiras cómicas de "Fabulas de policías y ladrones", "Crónicas Marcianas "y "El Santos" Recuerdo que en mis libros, no se si de quinto o sexto año de primaria aparecían su dibujos para ilustrarlos, Tiempo después al ver que aparecían sus tira en el periódico me dedique a juntar las mas posible , por desgracia ya no pude hacer ya que prefiero leer el periódico en Linea. Siguiendo con la historia: Bueno , como requería el espacio pero no quería tirar mi colección de recortes, decidí escanearlos uno a uno para hacer compartirlo con Todos. Recortadas, escaneadas , subidas y editadas por mi Son Solo 51 (Primera Parte) Espero les Guste Certificación !!! Comenta y El Santos te da una cerveza Me faltan subir las Cronicas marcianas, eso será en el siguiente post Lo prometido es deuda, aquí esta la siguiente parte del post. Ahora Crónicas marcianas: http://www.taringa.net/posts/humor/14953104/Cronicas-Marcianas-_.html#comid-910554 Únanse a la Comunidad

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