InicioArteCuentos Cortos de Japon-Nihon Monogatari Parte 1
NIHON MONOGATARI NI YOUKOSO Buscando cuentos Japoneses, encontre algunos muy bueno y cortos, la mayoria son tipo "fabulas", pero valen la pena. QUE LOS DISFRUTEN. Kibotoke El Budha de madera Hace mucho, mucho tiempo, vivía un hombre muy rico que se pasaba todo el tiempo lustrando y lustrando un budha de oro del cual hacía alarde mostrándolo a todo el mundo. En su casa vivía un joven muy trabajador cuya labor consistía en preparar el baño. Un día, cuando el joven iba a la montaña en busca de leña, encontró un trozo de madera que tenía la forma de un budha. El joven, al verlo, lo recogió y desde ese momento todos los días oraba ante el budha de madera, pues sentía que lo protegía. Un día, uno de los empleados que quería congraciarse con el hombre rico se le dirigió diciendo: "Su budha de oro es magnífico. ¿Por qué no organiza una pelea de sumo con el budha de madera? De todas maneras ganará el suyo." El hombre le respondió: "¡Sí. Por supuesto!" y llamó al joven del budha de madera y le propuso: "Si tu budha gana al mío te regalaré toda mi fortuna y todos los días te prepararé el "furo" (el baño). El joven volvió a su habitación y le contó a su budha la propuesta que había recibido, pero se sentía un poco mal por tratar a su budha como si fuera un juguete. El budha de madera, al darse cuenta de ello, le dijo: "No te preocupes. Está bien. ¡Vamos!" El joven se sorprendió mucho pues era la primera vez que lo escuchaba hablar. Y comenzó la pelea. Todo el mundo,excepto el joven, pensaba que de todas maneras ganaría el budha de oro. La gente alentaba al budha de oro. En eso éste, para sorpresa de la gente, empezó a empujar a su contrincante llevándolo hasta el borde del "dogiou"(lugar donde se combate de Sumo). Ante ésto el budha de madera reaccionó y empujando a su adversario lo hizo caer ganando la contienda. El joven se puso muy contento pues recibió todo lo prometido y vivió feliz para siempre. Un día, el otrora hombre rico, le preguntó a su budha de oro: "¿Por qué caiste?" La imagen de oro le respondió: "Tu sólo me lustrabas. Te faltaba devoción. Por eso no tenía fuerza.". En ese momento el hombre se dió cuenta de su error y prometió cambiar su manera de ser. link: http://www.youtube.com/watch?v=6z6MOu6jZaY& El Dios de la pobreza Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja que tenía muchos hijos.Ellos a pesar de trabajar mucho vivían en la miseria y un día decidieron dejar de trabajar,cansados de ver que su situación no mejoraba en nada. En el invierno ya no había ni arroz ni verdura. Sus hijos dijeron: "Papá tenemos mucha hambre. Queremos comer algo." El les dijo: "Perdón. Yo y mamá hemos trabajado mucho pero no sé por qué somos pobres. Hablé con mamá y decidimos dejar el pueblo mañana por la mañana." Los hijos dijeron: "Sí. Vamos a irnos de aquí." Esa noche el padre vio a un hombre en la casa y se sorprendió mucho. "¿Quién eres?", preguntó. El hombre le contestó: - "Soy el dios de la pobreza." - "¿Eres el dios de la pobreza?" - "Sí. He vivido mucho tiempo en esta casa." - "¿Y qué estás haciendo?" - "Mañana por la mañana van a salir ¿verdad?. Yo también voy con ustedes. Por eso estoy haciendo unas sandalias de paja. El padre preguntó: "¿Tú también vas a ir?" El dios de la pobreza le contestó: "Sí. También viviremos en armonía en la nueva casa." El padre se sorprendió mucho y exclamó: "¡Vas a venir con nosotros!" En la noche contó atolondradamente a su esposa lo ocurrido y le dijo: "Por eso somos pobres. Si él viene con nosotros se repetirá lo mismo. Mejor ya no nos vamos." Al amanecer el dios de la pobreza estaba esperándolos. - "Tardan mucho en venir. Voy a hacer más sandalias de paja mientras espero." El dios de la pobreza esperó durante unos días e hizo muchassandalias de paja. Disfrutaba mucho en hacerlas. Al ver eso, se juntaron algunos aldeanos en torno al dios de la pobreza a quienes les gustaron mucho las sandalias. Este al recibir tantos halagos empezó a regalarlas. El padre vio lo ocurrido y pensó en venderlas. Se llevó muchas sandalias al pueblo, las cuales se vendieron como "pan caliente". Recibió mucho dinero pero su situación no cambió - seguía tan pobre como siempre. En ese momento se dio cuenta que seguiría siendo pobre mientras el dios de la pobreza viviese en su casa, así que decidió librarsede él. Para ello llamó al dios y le dijo: "Con la venta de las sandalias he recibido mucho dinero y por eso te vamos a hacer una comida". Esa noche la pasaron muy bien, comieron y bebieron mucho. El dios de la pobreza al ver todo eso dijo: "Como ustedes ya tienen mucho dinero yo no puedo seguir aquí en esta casa, así que esta noche me iré." Esa noche el dios salió de la casa y los esposos se pusieron muy contentos. Antes de dormir, el padre decidió ir al baño, y en eso"¿Aún estás aquí?." El dios de la pobreza dijo: "Me fui a otra casa pero, en ésta me siento muy bien por eso decidí regresar." Los esposos se miraron y pensaron - ¡Qué vamos a hacer! ¡Tendremos que vivir siempre con este dios!. Este se la pasaba todo el día haciendo sandalias y para que continúe, los esposos decidieron sembrar arroz, pues del arroz se obtenía la paja con la que las elaboraba. Pasado un tiempo, los esposos se dieron cuenta que al menos no les faltaba arroz para comer. Al final, nunca pudieron llegar a ser ricos, pero, vivieron felices para siempre. El milano y el cuervo Hace mucho, mucho tiempo, todas las aves eran de color blanco y se parecían mucho. Las madres tenían problemas para identificar a sus crías. Un día un milano pensó : "Debe haber algún remedio" y en eso dijo: "¡Voy a colorear mis plumas!" El milano hizo una tintura con unas plantas y coloreó sus plumas de marrón. "¡Muy bien! ¡Muy bonito!" se dijo a sí mismo. Al día siguiente el milano se dirigió a todas las aves: "¡Vamos a colorearnos las plumas! ¡Yo soy el tintorero!" Al ver al milano, todas las aves dijeron: "¡Mira, su pluma es muy bonita. Yo también quiero tener color!" Un ave decía al milano: "¡Yo quiero la pluma roja! y otra: "¡Yo quiero la pluma azul!" Todas las aves estaban muy contentas porque sus plumas habían quedado muy bonitas. Esa noche el milano dijo: "Hoy he trabajado mucho. Ya no me queda fuerza alguna para hacer nada. Voy a descansar." En ese momento, alguien llamó a la puerta "toc toc", el milano salió y vio a un cuervo que le dijo: "Yo quiero tener el color más bonito del mundo." El milano dijo al cuervo: "Perdón. Esta noche ya no puedo porque estoy muy cansado. Mañana voy a colorearte." El cuervo dijo al milano: "¡No! ¡Quiero que me colorees ahora!" El milano no tuvo más remedio que colorear al cuervo porque éste era muy terco. El cuervo hacía muchos pedidos al milano: "Quiero la pluma roja, azul, verde, amarilla". El milano trabajó toda la noche. El cuervo dijo: "¡Muy bien! Bueno, lo importante es el acabado. Voy a elegir el color negro."Pero el milano estaba muerto de cansancio y volcó un vaso de tintura negra sobre el cuervo. El cuervo en un instante se puso completamente negro y exclamó de ira: "¡Por qué me coloreaste de negro! Todavía el cuervo sigue persiguiendo al milano. El monte Kachikachi Hace mucho tiempo vivían en un pequeño pueblo un anciano labrador y su esposa, a quienes no dejaba de atormentar un malvado tanuki. Éste bajaba de la montaña cada noche y se dedicaba a estropear los campos y pisotear y arrancar todas las plantas que con tanto esmero habían sido sembradas. El pobre hombre se enfurecía mucho cada vez que esto sucedía, pero no había forma de atrapar al autor de aquellas diabluras para castigarle. Cierto día estaba el labrador en plena faena, cuando vio sentado detrás suyo a un tanuki, que se reía de él viéndolo trabajar con tanto ahinco. - ¡Viejo estúpido! - le dijo el animal -, ¿por qué te molestas? Trabajas en vano, porque yo me encargaré luego de que no quede nada de lo que has sembrado. El viejo comprendió que aquel tanuki era el causante de los daños en sus campos, y agarrando un palo, se lanzó a por él, pero el animal ya había huido. La escena se repitió al día siguiente. El hombre bajó a su sembrado y se puso a labrar como siempre. Al poco rato volvió a aparecer el tanuki, que empezó de nuevo a mofarse de él. - ¡Qué risa me das! ¡Mírate ahí, trabajando para nada! ¡Viejo tonto, toda tu cosecha se pudrirá y morirás de hambre! El anciano no pudo aguantar más y se lanzó de nuevo a por el tanuki, que se dispuso a huir. Pero para su sorpresa, esta vez no le fue posible. Previamente el labrador había embadurnado de resina el tocón en el que el tanuki estaba sentado, y se había quedado allí pegado y no podía moverse. El anciano ató al tanuki con una soga y se lo llevó a casa. - Mira lo que he traído! - le dijo a su mujer -, esta noche cenaremos sopa de tanuki. Y diciendo esto, colgó al animal del techo, volviendo a continuación al campo. La abuela, entonces, se puso a moler trigo para hacer harina. Al ver esto, el tanuki le preguntó en tono adulador: - Abuelita, ¿qué hace? - Estoy moliendo trigo, porque se nos ha acabado la harina. - ¡Pobre abuelita, qué trabajo tan duro! ¿Me permite que le ayude? Si me desata y le ayudo acabará de moler el trigo mucho antes. - No, de eso nada, si te desato mi marido me regañará. - No se preocupe, cuando acabemos de moler el trigo, puede volver a atarme como ahora. La anciana se dejó convencer. Desató al tanuki y le prestó el mazo para moler trigo. El tanuki se puso a trabajar con mucha destreza, y cuando acabó le pidió a la abuela quecomprobara si lo había hecho bien. Cuando la mujer se inclinó sobre el mortero, el tanuki la mató de un mazazo. A continuación se transformó adoptando la apariencia de la abuela. Hizo sopa con ella y esperó a que el labrador volviera del campo. Al labrador le gustó mucho aquella sopa y pidió otro tazón, pero cuando el tanuki se levantó para ir a la cocina, su rabo asomó por debajo del kimono, y entonces el hombre se dio cuenta del cruel engaño que había sufrido y se sintió infinitamente desgraciado y empezó a llorar desconsoladamente. El tanuki huyó con rapidez, mofándose de él entre grandes risotadas: - ¡Viejo estúpido! ¡Querías comerme a mi, pero a quien te has comido es a tu mujer! ¡Ja, ja, ja! En ese momento, apareció un conejo, que le dijo al labrador que lo había oido todo y le prometió vengarse del perverso tanuki. Unos días después, el tanuki se encontró en la ladera del monte Fuji con el conejo, que estaba preparando unas gavillas de paja. - ¿Qué haces, conejo? - Construyo una choza con esta paja, para resguardarme del frío. El tanuki, dispuesto a burlarse del conejo, se ofreció a ayudarle. El conejo le pidió que le ayudara a transportar las gavillas, y se las ingenió para que el tanuki, llevado por su codicia, se ofreciera a cargar él sobre sus espaldas con toda la paja. El conejo, libre de carga, caminando tras él, empezó a hacer chispear dos piedras. "Kachi, kachi" - ¿Qué es ese ruido? - preguntó el tanuki. - Es el pájaro del monte Kachi-Kachi, que está cantando - respondió el conejo. Y antes de que el tanuki pudiera reaccionar, el conejo prendió fuego a la paja con las piedras y salió huyendo a toda velocidad. Al día siguiente, ambos animales volvieron a encontrarse, el tanuki lleno de quemaduras y enojadísimo con el conejo. Pero éste fingió no saber nada y le dijo: - ¡No te enfades! Yo no he hecho nada, el que te ha provocado esas quemaduras es un conejo del monte Kachi-kachi. Y los conejos del monte Kachi-kachi son diferentes de los conejos del monte Fuji. El tanuki se convenció, y le pidió algún remedio para sus quemaduras. El conejo le dio una mezcla de mostaza con pasta de soja y se la untó en la espalda. Esto le provocó al tanuki gran dolor y escozor, y no tuvo más remedio que lanzarse al río para quitarse aquel mejunje de encima. Tras limpiarse del todo, juró vengarse del conejo. Más adelante encontró de nuevo al conejo en el monte de los Cedros, cortando un árbol. Al preguntarle, le dijo que estaba haciendo una barca porque quería ir a pescar. - Quisiera ayudarte, pero si no recuerdo mal, el otro día me gastaste una broma cruel en el monte Fuji. - ¡No te enfades conmigo, yo soy inocente! Aquel conejo no era yo, los conejos del monte Fuji no son iguales que los conejos del monte de los Cedros.De nuevo engañado por la palabrería del conejo, el tanuki quiso ayudar a hacer la barca, pero el conejo le dijo: - Tú eres de color oscuro, así que hazte una barca de barro. Yo, como soy blanco, la haré de madera. El tanuki se puso a trabajar muy contento, y terminadas las barcas, ambos animales se fueron a pescar. A medida que se internaban en el mar, el conejo empezó a cantar golpeando el borde de la barca con el remo. - ¿Por qué haces eso? - Porque si no no vendrían los peces y no podríamos pescar. Haz lo mismo tú también. El tanuki empezó a golpear el borde de su barca, que se quebró al instante. - ¡Se me quiebra la barca! ¿Qué hago? - No te preocupes, sigue golpeando, que por la grieta entrarán los peces. Y el tanuki siguió dando golpes y la grieta iba haciéndose más grande, hasta que la barca empezó a hundirse. El tanuki no pudo escapar y se ahogó. Más tarde, el abuelo se puso muy contento al saber que el conejo le había dado a aquel perverso tanuki su merecido. link: http://www.youtube.com/watch?v=Cjvg6ueAQ4c El ogro rojo que lloró Hace mucho, mucho tiempo, vivía a los pies de una montaña un ogro rojo (赤鬼 aka-oni) de aspecto muy feroz, con un cuerno en la cabeza y el cuerpo completamente rojo. Sin embargo, su corazón era bondadoso, y su mayor deseo era poder vivir en armonía junto con los habitantes del pueblo cercano. Pero estos, siempre que le veían, le tenían miedo y huían de él, y por eso el ogro rojo se sentía muy triste. Así, un día decidió poner un aviso delante de su puerta: "No soy peligroso en absoluto" Pero al asomarse para colocar el cartel, una vez más, los aldeanos huyeron espantados. El ogro rojo se puso a llorar y rompió el cartel que había escrito. En ese momento apareció un ogro azul (青鬼 ao-oni) conocido suyo, de aspecto igualmente feroz pero que era también muy bondadoso. "Hola, ogro rojo, ¿por qué rompes eso?" "Ay, ogro azul, habia escrito este cartel para que los aldeanos vieran que no soy malvado y se llevaran bien conmigo, pero a pesar de todo, ellos me siguen teniendomiedo y huyen de mi cada vez que me ven" "¿Ah, sí?", respondió el ogro azul, "pues mira, se me ha ocurrido una idea genial. Ven conmigo al pueblo. "Es inútil, ogro azul, los aldeanos están obcecados y por mucho que intentes hablar con ellos no van a comprender si tienes o no buenas intenciones... seguramente huirán también de ti." "Justamente de eso se trata, en cuanto vean lo bueno que eres, se convencerán y dejarán de tenerte miedo. Vamos a hacer lo siguiente: yo entraré en el pueblo fingiendo ser muy malvado y haré como que voy a atacarles. Entonces apareces tú para defenderles, me pegas, y me haces huir." "¿De verdad te tengo que pegar?" "Eso es, me das una buena paliza." "No puedo hacer algo así" "Tienes que hacerlo, ya verás cómo después las cosas te van mejor y te llevas bien con los aldeanos. ¿Has entendido? Me atizas bien fuerte y me haces huir." Y así lo hicieron los dos ogros. El ogro azul fingió atacar a los aldeanos, y el ogro rojo salió corriendo tras él para atraparlo y golpearlo. ¡Zas, pum, patam! "¡Ogro malvado, como vuelvas a molestar a esta gente, verás lo que es bueno!", gritaba el ogro rojo, golpeando al ogro azul."Ay, perdón, perdón", respondía el ogro azul. Y así continuaba gritando el ogro rojo mientras perseguía y golpeaba al ogro azul. Los aldeanos, al ver esto, lo comentaron entre ellos con admiración, y al ver que el ogro rojo les defendía, dejaron de tenerle miedo. Por primera vez, el ogro rojo recibió en su casa a la gente del pueblo. Hombres, mujeres, niños y ancianos, todos iban a verle sin miedo, y el ogro estaba todo el rato muy ocupado, salía a recibirles, hacía té y servía dulces. El ogro estaba muy contento porque por fin se llevaba bien con los aldeanos. Pasó el tiempo, y cierto día, el ogro rojo se acordó de su amigo, el ogro azul. "Ay, qué habrá sido de mi amigo, qué ganas tengo de verle... Es gracias a que él fingio ser malvado, que ahora me llevo tan bien con la gente de la aldea. Debería ir a verle para darle las gracias por lo que hizo" Y el ogro rojo se dirigio a la casa de su amigo el ogro azul en medio de la montaña, pero al llegar allí, descubrió que la puerta estaba cerrada y clavada con maderas, y sobre ella había una carta dirigida a él. Al leerla, los ojos del ogro rojo se inundaron de lágrimas. "Para el ogro rojo: Ahora que por fin has logrado ser aceptado por los aldeanos, si supieran que eres mi amigo, ellos volverían a tenerte miedo, ¿no crees? Por eso es mejor que me vaya para siempre y que no te vean conmigo, así podrás continuar en tan buena armonía con la gente del pueblo. De parte de tu amigo, el ogro azul." Y, recordando a su generoso amigo, el ogro rojo vertía más y más lágrimas sin poder contenerse El Tengu Azul y el Tengu Rojo Hace mucho, mucho tiempo, vivían un Tengu azul y un Tengu rojo en una montaña muy alta. Los dos eran íntimos amigos. Les gustaba observar a las personas desde lo alto. Un día el Tengu rojo preguntó: "¿Cuánto tiempo hace que vivimos aquí?" El Tengu azul respondió: "Desde hace quinientos años." El Tengu rojo dijo: "Los hombres han cambiado mucho en todo este tiempo. Pero nosotros no hemos cambiado nada." El Tengu azul dijo: "Frecuentemente ellos andan riñendo, construyen ciudades, y tan pronto empiezan a pelear destruyen todo; y otra vez se repite lo mismo." El Tengu rojo dijo: "¡Entiendo! ¡Tenemos que reñir! Nunca hemos reñido durante quinientos años, por eso no hemos cambiado nada." El Tengu azul dijo: "Somos íntimos amigos, por eso no es necesario." El Tengu rojo dijo: "¡Sí! ¡Nunca hemos reñido por eso no hemos progresado! ¡De momento dejemos de jugar! ¿Sí?" El Tengu azul respondió: "Está bien". Y empezaron a reñir. Un día el Tengu azul estaba obsevando a unos hombres. El dijo "Estoy aburrido de estar solo. ¡Oh! ¿Qué es aquello? ¡Son muy bonitos! ¡Voy a alargar la nariz un poco más!" Su nariz se alargó hasta un castillo porque quería tocar unas prendas muy bellas que veiía en su interior. En ese momento una criada estaba colgando un hermoso kimono de una princesa. Ella no se percató y lo colgó en su nariz. El se sorprendió porque su nariz llegó a pesar mucho. Acortó su nariz precipitadamente y consiguió muchas ropas bonitas. En ese momento vino el Tengu rojo y dijo: "¿Por qué tienes muchas ropas bonitas?" El Tengu azul respondió: "Alargué la nariz hasta un castillo y colgaron prendas en ella. Te doy la mitad." El Tengu rojo dijo: "¡No quiero!" y se marchó a otro sitio. El Tengu rojo estaba muy envidioso. Pensó: "Yo también quiero ropas bonitas. ¡Voy aalargar la nariz hasta un castillo!" Y su nariz se alargó hasta uno. ¡Pero en éste se entrenaban artes marciales! Ellos al ver su nariz se arrojaron sobre ella con la espada en la mano. El Tengu rojo se sorprendió porque le dolió mucho. Acortó su nariz precipitadamente. En ese momento el Tengu azul vino y dijo: "¡¿Qué tepasa?!" El Tengu rojo le contó llorando lo pasado. El Tengu azul le dijo: "Está bien. Te doy la mitad de estas ropas bonitas. Por eso ya no llores." Los dos se reconciliaron y vivieron en armonía para siempre. link: http://www.youtube.com/watch?v=j37rjT28yCU Espero les hayan gustado VISITEN LA SEGUDA PARTE http://www.taringa.net/posts/arte/8063210/Cuentos-Cortos-de-Japon-Nihon-Monogatari-Parte-2.html
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