clk200
Usuario (Venezuela)
Mandriva Linux 2011 es un intento de la popular distribución GNU/Linux de salir al paso de los problemas financieros que han afectado durante 2010 a la compañía del mismo nombre y sobre la que se se apoya este proyecto. Entre las novedades que vamos a poder encontrar en la nueva Mandriva Linux 2011, actualmente en versión alpha 1, destaca kernel Linux 2.6.37, KDE SC 4.6.0, GNOME 2.32.1, XFCE 4.8.0, soporte para NetworkManager 0.8.2, GCC 4.5.2, OpenSSL 1.0. además de un buen número de paquetes actualizados. Antes de la versión final prevista para el próximo 13 de junio tendremos la posibilidad de ir conociendo sus novedades y mejoras a través de un nuevo lanzamiento en fase alpha, dos versiones beta y una release candidate de Mandriva Linux 2011. Interesados pueden acceder a la descarga de Mandriva Linux 2011 alpha 1 desde wiki.mandriva.com. Por su parte Mageia, ha anunciado la liberación de su primera versión alpha, nombre en código Cantine, gracias al trabajo de un grupo de antiguos desarrolladores de Mandriva, con el que pretende asegurar la continuidad de la popular distribución GNU/Linux. De las notas de lanzamiento de este fork de Mandriva conocemos poco más aparte de que el lanzamiento de esta versión inestable y no recomendada para entornos de producción es el resultado de cerca de dos meses de trabajo y que la versión final está prevista para el primero de junio de este 2011. Interesados pueden acceder a Mageia alpha 1 desde www.mageia.org.

Pekka Himanen Nacido en 1973 , obtuvo el Doctorado en Filosofía a los veinte años en la Universidad de Helsinki. Desde entonces ha trabajado como investigador en Finlandia e lnglaterra y en las Universidades norteamericanas de Stanford y Berkeley. Colaborador de Manuel Castells, han realizado conjuntamente diversos estudios, como el que se presenta. Asimismo, Himanen es muy conocido en el mundo de la cultura por sus relaciones con los artistas más vanguardistas y los medios de comunicación. Incluso ha sido convertido en personaje de una obra de teatro estrenada en Finlandia en 1996 y en el Soho londinense en otoño del 2001. En el centro de nuestra era tecnológica se hallan unas personas que se autodenominan hackers. Se definen a sí mismos como personas que se dedican a programar de manera apasionada y creen que es un deber para ellos compartir la información y elaborar software gratuito. No hay que confundirlos con los crackers, los usuarios destructivos cuyo objetiuo es el de crear virus e introducirse en otros sistemas: un hacker es un experto o un entusiasta de cualquier tipo que puede dedicarse o no a la informática. En este sentido, la ética hacker es una nueva moral que desafía la ética protestante del trabajo, tal como la expuso hace casi un siglo Max Weber en su obra clásica La ética protrestante y el espíritu del capitalismo, y que está fundada en la laboriosidad diligente, la aceptación de la rutina, el valor del dinero y la preocupación por la cuenta de resultados. Frente a la moral presentada por Weber, la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza. Este libro es una invitación a recorrer las cuestiones fundamentales sobre la vida en la sociedad de la información, a emprender un viaje lleno de sorpresas que nos ayudará a orientar nuestras vidas hacia nuevas y apasionantes perspectivas. Linus Torvalds | Nacido en 1969, es uno de los más respetados hackers de la comunidad informática, pues fue el creador en 1991 del sistema operativo Linux, cuando estudiaba en la universidad de Helsinki. Este sistema, utilizado por millones de usuarios en todo el mundo, constituye la más severa amenaza a la hegemonía de Microsoft. También colabora con Transmeta, empresa competidora de Intel. En la actualidad vive en Santa Clara (California) con su mujer y sus tres hijas. Manuel Castells | Nacido en 1942, es profesor de Sociología y planificación Urbana y Regional de la Universidad de California, Berkeley. Ha sido profesor visitante en las universidades de una veintena de países y es autor de más de veinte libros traducidos a diversos idiomas. Entre ellos debe destacarse la trilogía La era de la informació: economía, sociedad y cultura (1996-2000), un verdadero hito en el análisis de nuestro tiempo. Actualmente trabaja con Himanen en nuevos estudios sobre la sociedad del siglo XXI. -- SUMARIO -- Prefacio Prólogo; ¿Por qué el hacker es como es? La ley de Linus, por Linus Torvalds PRIMERA PARTE LA ÉTICA DEL TRABAJO Capítulo 1. La ética hacker del trabajo Capítulo 2. ¿El tiempo es dinero? SEGUNDA PARTE LA ÉTICA DEL DINERO Capítulo 3. El dinero como motivación Capítulo 4. La academia y el monasterio TERCERA PARTE LA NÉTICA O LA ÉTICA DE LA RED Capítulo 5. De la netiqueta a la nética Capítulo 6. El espíritu del informacionalismo CONCLUSIÓN Capítulo 7. Descanso Epílogo: Informacionalismo y la sociedad red, por Manuel Castells Apéndice: Breve historia del hackerismo en informática Notas Bibliografía Agradecimientos PREFACIO En el centro de nuestra era tecnológica se halla un grupo fascinante de personas que se autodenominan hackers. No se trata de celebridades televisivas con amplia fama y reconocimiento, pero todos conocen sus logros, que constituyen la nueva base tecnológica de la sociedad emergente: Internet y la Red de redes (lo que en conjunto podríamos llamar la Red), el ordenador personal, así como una parte importante del software utilizado para que todo ello funcione. El diccionario del argot hacker, el <<jargon file>>, compilado de forma co1ectiva en la Red, define a los hackers como personas que se dedican a <<programar de forma entusiasta>>(1) y creen que <<poner en común la información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación siempre que ello sea posible>>,(2) Ésta ha sido la ética hacker desde que un grupo de apasionados programadores del MIT empezaron a llamarse hacker a principios de la década de 1960.(3) (Con posterioridad, a mediados de la década de 1980, los medios de comunicación, empezaron a aplicar el término a los criminales informáticos. A fin de evitar la confusión con aquellos que dedican su tiempo a escribir virus informáticos y a colarse en los sistemas de información, los hackers empezaron a denominar crakers a estos usuarios destructivos o piratas informáticos (4). En este libro, utilizamos esta distinción entre hackers y crackers.) Mi interés inicial por estos hackers fue tecnológico, relacionado con el impresionante hecho de que los símbolos más conocidos de nuestra era, la Red, el ordenador personal y software como el sistema operativo Linux, no fueron en realidad creados por empresas o gobiernos, sino por individuos entusiastas que empezaron a llevar a la práctica sus ideas con otros individuos de intereses afines que trabajaban a su propio ritmo. (Quienes sientan interés por su desarrollo, pueden consultar el apéndice de este libro, <<Breve historia del hackerismo en informática>> , donde se ofrece una visión pormenorízada de su evolución.) Quería comprender la lógica interna de esta actividad, sus fuerzas conducturas. De todas formas, cuanto más pensaba en los hackers informáticos, más palmario resultaba que lo más interesante de ellos, en términos humanos, era el enorme desafío espiritual que suponían para nuestra época. Los hackers informáticos siempre han admitido este mayor alcance de sus formas de hacer y pensar. Su diccionario de argot, el <<jargon file>>, hace hincapié en que un hacker es básicamente un <<experto o entusiasta de cualquier tipo. Uno puede ser un hacker astrónomo, por ejemplo>>(5). En este sentido, una persona puede ser un hacker sin tener nada que ver con los ordenadores. La cuestión principal pasó a ser entonces la de saber qué sucedería si examináramos a los hackers desde una perspectiva más amplia. ¿Qué significaría entonces, su desafío? Al considerar la ética hacker en este sentido, pasa a ser el nombre que designa una relación general, apasionada con el trabajo que se está desarrollando en el seno de nuestra era de la información. Desde esta perspectiva, la ética hacker es una nueva ética del trabajo que desafía la actitud que durante tanto tiempo nos ha tenido esclavizados, a saber, la ética protestante del trabajo, tal como la expuso Max Weber en su obra clásica La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905). (6) A algunos hackers informáticos, este tipo de vinculación de la ética hacker con Max Weber puede parecerles, a primera vista, extraña. Deben tener presente que en este libro la expresión ética hacker se utiliza en un sentido más amplio que el puro hackerismo informático y que, por esta razón, se enfrenta a fuerzas sociales normalmente no analizadas en debates circunscritos al mundo de los ordenadores. Esta extensión de la ética hacker supone, asimismo, un desafío intelectual para los hackers informáticos. Pero primero, y ante todo, la ética hacker supone un reto para nuestra sociedad y para cada uno de nosotros. Junto a la ética del trabajo, el segundo plano importante de tal desafío es la ética hacker del dinero, un nivel que Weber definió como el otro componente principal de la ética protestante. Claramente, el <<poner en común la información>> que aparece en la definición de la ética hacker antes mencionada no es el modo dominante de hacer dinero en nuestra época; al contrario, el dinero se hace principalmente gracias a la posesión en propiedad de la información. Tampoco es una actividad común a todos el ethos primero de los hackers, aquella actividad que debe ser motivada primeramente por el dinero sino más bien por un deseo de crear algo que la comunidad formada por nuestros iguales consideren valioso. Si bien no podemos afirmar que todos los hackers informáticos actuales comparten esta ética del dinero o que sea probable extenderla al conjunto de la sociedad, como en el caso de su ética del trabajo, podemos establecer que ha constituido una fuerza importante en la formación de nuestra época, y que el debate entre los hackers sobre la naturaleza de la economía de la información podría llevar a consecuencias por lo menos tan radicales como las que se desprenden de su ética del trabajo. El tercer elemento presente en el seno de la ética hacker desde sus inicios, aludida en la definición antes citada al referirse a <<facilitar acceso a la informacìón y a los recursos informáticos>>, podría denominarse su ética de la red o nética. En este plano se han abordado ideas como la libertad de expresión en la Red y el acceso de todos a la Red. La mayoría de los hackers informáticos apoya sólo algunas partes de esta nética, pero en términos de su significación social deben ser comprendidas en un todo. El impacto de estos temas está aún por comprobarse, pero no cabe duda de que apuntan al centro de los desafíos éticos de la era de la información. Este libro se basa en una colaboración entre sus tres autores, llevada a cabo en formas diferentes durante varios años (con Manuel Castells a través de nuestra investigación conjunta en California, y con Linus Torvalds, pasándolo en grande). La idea de escribir un libro sobre la ética hacker nació en el otoño de 1998, cuando nos conocimos al coincidir como ponentes en un congreso celebrado en la Universidad de California en Berkeley, la tradicional plaza fuerte hacker. Decidimos entonces desarrollar nuestras ponencias, que trataban de los mismos temas que el trabajo que presentamos hoy. Establecimos que Linus sería el primero, como representante del hackerismo informático; Manuel presentaría su teoría de la era de la información (consistente en el ascenso del informacionalismo, el nuevo paradigma de la tecnología de la información, y una nueva forma social, la sociedad red); y a mí me tocaría examinar el significado social de la ética hacker situando el ejemplo del hackerismo informático de Linus en el marco más amplio de nuestra época perfilado por Manuel. Como era natural, cada uno de nosotros hablaría por sí mismo. El libro sigue este plan inicial: en su Prólogo, <<¿Por qué el hacker es como es? La ley de Linus>>, Linus, como creador de una de las innovaciones hackers más célebres de nuestra época, el sistema operativo Linux, expone su opinión sobre las fuerzas que contribuyen al éxito del hackerismo. Manuel se ha pasado los últimos quince años dedicado al estudio de nuestra época, que culminó en los tres volúmenes de una obra de más de millar y medio de páginas, La era de la información (con una segunda edición revisada en inglés y publicada en 2000). En el epílogo de este libro, <<informacionalismo y la Sociedad Red>>, presenta por primera vez las conclusiones de su investigación, con algunos añadidos importantes, de una forma accesible al lector medio. Mi análisis se sitúa entre el de Linus y el de Manuel, y se divide en tres partes según los tres planos o niveles de la ética hacker: la ética del trabajo, la ética del dinero y la nética. (Se puede encontrar algunas elaboraciones ulteriores de estos temas en la página de Internet del libro, www.hackerethic.org.) Aquellos lectores que prefieran conocer la teoría de fondo, como punto de partida --y no como sistematización de cierre-- del análisis pueden consultar antes e1 epílogo de Manuel. Si no, demos la palabra a Linus Torvalds. PRÓLOGO ¿POR QUÉ EL HACKER ES COMO ES? LA LEY DE LINUS Conocí a Pekka y a Mauel en un acto que la Universidad de California, en Berkeley había preparado en el Área de la Bahía, un simposio de media jornada sobre las desafíos de la sociedad red, que reunió a las principales figuras de las ciencias sociales para hablar sobre la tecnología contemporánea y la sociedad, y en el que me encontraba como representante de la vertiente técnica. Si bien no soy una persona que se intimide con facilidad, aquél no era, precisamente, el tipo de marco en el que me sentía más cómodo. ¿Cómo iban a encajar mis opiniones en las de aquel grupo de sociólogos que hablaban de tecnología? Bueno, oye, me dije, si hay sociólogos que hablan de tecnología, bien puede haber un tecnólogo que hable de sociología. Lo peor que podía suceder era que no me volvieran a invitar. ¿Qué podía perder? Siempre acabo preparando las charlas el día antes, y, de nuevo, allí estaba yo buscando febrilmente un <<ángulo>> desde el que hablar al día siguiente. Una vez conseguido el ángulo --la plataforma--, lanzarse a escribir no suele ser tan difícil. Sólo necesitaba una idea. Terminé por explicar por qué el hacker es como es y la razón por la que Linux, el pequeño sistema operativo que inicié, parece atraer tanto a los hackers y sus valores. De hecho, acabé pensando no sólo en los hackers sino en nuestras motivaciones más nobles en general. Y di a aquella noción --con la humedad y el menosprecio de mí mismo que me caracterizan-- el nombre de <<Ley de Linus>>. La ley de Linus La ley de linus establece que todas nuestras motivaciones se pueden agrupar en tres categorías básicas. Y lo que es aún más importante, el progreso consiste en ir pasando de una categoría a la siguiente como <<fases>> de un proceso de evolución. Las categorías son, por este orden, <<supervivencia>>, <<vida social>> y <<entretenimiento>>. La primera fase, la supervivencia, salta a la vista. La prioridad de cualquier ser vivo es sobrevivir. ¿Y las otras dos? Suponiendo que estemos de acuerdo en considerar que la supervivencia es una ferza motivadora fundamental, las otras se siguen de la pregunta: <<¿por qué está dispuesta la gente a arriesgar su vida?>>. Algo por lo que uno pueda perder su vida tiene que ser una motivación sin duda fundamental. A algunos les podría parecer discutible mi selección de fuerzas motivadoras, pero creo que estoy en lo cierto. Es fácil encontrar ejemplos de personas y de otros seres vivos que valoran sus vínculos sociales más que a sus vidas. En la literatura universal, Romeo y Julieta es el ejemplo clásico, sin duda, pero también la noción de <<morir por la propia familia/patria/religión>> refleja con claridad que los vínculos sociales pueden llegar a ser más importantes que la vida de uno mismo. El entretenimiento puede parecer una elección extraña; pero por entretenimiento entíendo algo más que jugar con la Nintendo. Es el ajedrez. Es la pintura. Es el ejercicio mental que comporta cualquier intento de explicar el universo. Einstein no estaba motivado por la supervivencia cuando pensaba en la física. Tampoco debió de ser para él una cuestíón social. Era entretenimiento. Entretenimiento es algo intrinsecamente interesante y capaz de plantear desafíos. Y la búsqueda de entretenimiento constituye sin duda un fuerte impulso. No es que alguien llegue a desear morir por la propia Nintendo, pero pensemos por ejemplo, en la expresión <<morir de aburrimiento>>: alguien, sin duda, preferiría morir que aburrirse por toda la eternidad, razón por la cual hay gente que se dedica a tirarse de aviones sin tener motivo aparente para hacerlo, sólo por el estremecimiento que les produce saltar al vacío y poner coto de este modo al aburrímiento. Y el dinero, ¿es una motivación? El dinero sin duda es algo útil, pero la mayoría estaría de acuerdo en que el dinero per se no es lo que motiva en última instancia a las personas. El dinero motiva por lo que comporta, es el definitivo instrumento de trueque para conseguir lo que realmente nos interesa y preocupa. Obsérvese que con el dinero, por lo general, resulta fácil adquirir supervivencia, aunque es mucho más difícil comprar vínculos sociales y entretenimiento. Sobre todo, entretenimiento con E mayúscula, el que acaba dando sentido y significado a la existencia. Tampoco se debe pasar por alto el efecto social que supone tener dinero, se compre algo o no con él. El dinero cuntinúa siendo algo muy poderoso, pero no es más que un representante, un apoderado de otros factores mucho más fundamentales. La ley de Linus no se interesa tanto por el hecho de que éstas sean las tres motivaciones de las personas, sino por la idea de que nuestro progreso consiste en ir pasando de una fase a otra en un proceso completo desde la <<supervivencia>> a la <<vida social>> y al <<entretenimiento>>. ¿Sexo? Sí, claro. Sin duda empezó siendo supervivencia y continúa siéndolo. Nada que objetar. Pero en los animales más desarrollados ha dejado de ser una cuestión de pura supervivencia: el sexo ha pasado a formar parte del tejido social. Y, en el caso de los seres humanos, el sexo por antonomasia es entretenimiento. ¿Copas y comidas? Lo mismo. ¿Guerra? Lo mismo. Puede que la guerra no haya completado el proceso, pero la CNN hará todo cuanto tenga en su mano para conseguirlo. Empezó siendo supervivencia y va camino de convertirse inexorab1emente en entretenimiento. Hackers Todo esto puede aplicarse sin lugar a dudas a los hackers. Para ellos, la supervivencia no es lo principal. Pueden subsistir bastante bien a base de donuts y pepsi-colas. Hablando en serio, desde el momento en que se puede tener un ordenador en el escritorio, no es probable que la primera preocupación que nos mueva sea cómo conseguir comer caliente o conservar el techo que nos cobija. Si bien la supervivencia, continúa siendo un factor motivador, no es en realidad una preocupación cotidiana, capaz de excluir al resto de las motivacíones. Un <<hacker>> es una persona que ha dejado de utilizar su ordenador para sobrevivir (<<me gano el pan programando>> y ha pasado a los dos estadios siguientes. Él (o, en teoría aunque en muy contadas ocasiones, ella) utliliza el ordenador para sus vínculos sociales: el correo electrónico e Internet son las grandes vías para acceder a una comunidad. Pero para el hacker un ordenador es también entretenimiento. No me refiero a los juegos, ni tampoco a las bellas imágenes que circulan por la red. El ordenador mismo es entretenimiento. Así llega a crearse algo como el sistema Linux. No se trata de hacer mucho dinero. La razón por la que los hackers de Linux hacen algo es que lo encuentran muy interesante y les gusta compartir eso tan interesante con los demás. De repente, se obtiene entretenimiento del hecho de estar haciendo algo interesante, a la vez que se alcanza una repercusión social. Se logra así este efecto de la red Linux, donde hay multitud de hackers que trabajan juntos porque disfrutan con lo que hacen. Los hackers creen que no hay un estadio de motivación superior a éste. Y es esa creencia lo que ejerce un poderoso efecto en un dominio que va mucho más allá de Linux, tal como Pekka demostrará.
]Hola como estan todos. Hoy les cuento que me a pasado algo en linux ya que tengo tres particiones en mi computador en una windows 7 y en otra linux ubuntu 10.10 64bits y en otra mis archivos personales. Bueno le quiero explicar que en lo que inicio linux me inicia bien todo bien, pro en la que abro la particion de mis archivos personales(la de los archivos personales es una creada con windows) el linux empieza a ponerse un poco lento y lo que abro una carpeta comienza a ponerse mas lento y entren mas yo abra carpetas mas lento se pone hasta que se cuelga y tengo reiniciarla. Despues del reinicio sigo bien pero si vuelvo a abrir mis archivos personales el linux se pone lento hasta que se cuelga. Eso solamente pasa cuando abro mis archivos pero si nos los abro el linux funciona bien pero si la abro se cuelga. Asi que les pido que ayuden por que no se que hacer. Ya yo le e pasado varios antivirus y nada sigue igual. Espero que me ayuden (Gracias)

Canaima GNU/Linux es un proyecto socio-tecnológico abierto, construido de forma colaborativa, centrado en el desarrollo de herramientas y modelos productivos basados en las Tecnologías de Información (TI) Libres de software y sistemas operativos cuyo objetivo es generar capacidades nacionales, desarrollo endógeno, apropiación y promoción del libre conocimiento, sin perder su motivo original: la construcción de una nación venezolana tecnológicamente preparada. Actualmente Canaima impulsa grandes proyectos nacionales tanto a nivel público como privado, entre los que se encuentran el Proyecto Canaima Educativo, el Plan Internet equipado de CANTV, entre otros. Acerca de Canaima El Proyecto Canaima está compuesto por un grupo heterogéneo de participantes provenientes de diferentes instituciones públicas y particulares, activistas del Software Libre y ciudadanos en general. Su desarrollo es abierto y busca sumar a la mayor cantidad posible de colaboradores y desarrolladores. ¿Por qué se escogió Debian como distribución de origen de Canaima? -Debian es una metadistribución que permite ser adaptada a necesidades propias para diseñar distribuciones especificas. -Posee cerca de 25 mil paquetes y soporta más de 10 arquitecturas. -Cuenta con un gran comunidad de voluntarios a nivel mundial. -Debian permanece 100% libre. -Posee un sistema de control de calidad bastante fiable. -Es la metadistribución origen de otras grandes distribuciones como ubuntu, guadalinex, knopix, entre otras. Ciclo de desarrollo de Canaima (Propuesta) Canaima 3.0 (05/05/2011) Canaima 3.0 representa fundamentalmente un cambio de paradigma tecnológico destinado mejorar la forma en que los colectivos o comunidades participan en el proceso de creación de Software Libre. También, ésta versión incorpora elementos visuales y aplicativos innovadores, software desarrollado por comunidades nacionales, entre muchas de las bondades que podemos mencionar. Descargas http://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_i386.iso http://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_amd64.isohttp://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_i386.iso.md5http://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_amd64.iso.md5http://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_i386.iso.torrenthttp://descargas.canaima.softwarelibre.gob.ve/canaima-3.0~estable_amd64.iso.torrent Notas de la versión Probado con 1.0, 2.0, 2.0.1, 2.0.2, 2.0.3, 2.0.4, 2.1Estado Final releaseLicencia GPLLiberada 2011/03/28Canaima 3.0 representa fundamentalmente un cambio de paradigma tecnológico destinado mejorar la forma en que los colectivos o comunidades participan en el proceso de creación de Software Libre. También, ésta versión incorpora elementos visuales y aplicativos innovadores, software desarrollado por comunidades nacionales, entre muchas de las bondades que podemos mencionar brevemente a manera de preámbulo. Registro de cambios Canaima 3.0 tiene las siguientes características: Nuevas aplicaciones por defecto: Deluge: Gestor de descargas torrent ligero basado en Python. Emesene: Cliente de Mensajería instantánea MSN basado en Python. Turpial: Cliente de twitter e identi.ca basado en Python, desarrollado por comunidades venezolanas. Exaile: Reproductor multimedia integral basado en Python. LibreOffice: Suite ofimática basada en OpenOffice, libre de restricciones corporativas. Canaima Notas: Aplicación propia desarrollada para facilitar el reporte de errores por parte de los usuarios. Publica características de hardware en la plataforma notas.canaima.softwarelibre.gob.ve. Cunaguaro: Navegador web basado en Iceweasel, adaptado a la plataforma Canaima y con mejoras de rendimiento. Desarrollador por comunidades venezolanas. Guácharo: Cliente de correo basado en Icedove, adaptado a la plataforma Canaima. Desarrollador por comunidades venezolanas. Shotwell: Visor de imágenes con diversas funcionalidades. Simple Scan: Gestor de scáneres. Otras aplicaciones: Canaima Desarrollador: Conjunto de ayudantes y herramientas que asisten en el proceso de creación de software. Canaima Semilla: Herramienta para la creación de ISO's basadas en sabores de Canaima. Canaima Contraseña: Asistente de cambio de contraseña para los usuarios de las computadoras distribuídas por los fabricantes (VIT, CANTV, Siragon, etre otros). Canaima Restaurar: Permite restaurar el Sistema Operativo a su estado inicial de Instalación. Canaima Curiara: Visor HTML ligero y de alto rendimiento basado en Python-Webkit. Agrupación de paquetes a través de metapaquetes temáticos (canaima-web, canaima-ofimatica, canaima-multimedia, entre otros). Creación de un nuevo estilo visual: Nuevo tema GTK para la decoración de las ventanas. Nuevo tema Metacity para los bordes de las ventanas. Nuevo set de íconos basados en el tema Faenza Dark. Incluídos conjunto de 11 wallpapers hechos en comunidad. Nuevo gestor de inicio Plymouth, con tema adaptado a Canaima. Nuevo gestor de arranque BURG, con tema adaptado a Canaima. Optimizaciones de rendimiento variadas: Implementación de demonios de optimización de la experiencia de usuario (prelink, preload, readahead). Reducción de los demonios que se activan durante el arranque del sistema. Reducción del factor de swappiness. Reducción del número de TTY's a 2. Implementación del parche de Lennart Poettering. Añadiendo la opción de noatime a los discos donde sea pertinente en /etc/fstab. Generación del sabor canaima-primera-base, que es una base mínima de canaima, destinado a ser la fuente de los demás sabores. Profunda reestructuración del sistema de paquetes de canaima, basándose en la metodología git-buildpackage para la generación de paquetes binarios a través de paquetes fuente.
SEGUNDA PARTE LA ÉTICA DEL DINERO Capítulo 3 EL DINERO COMO MOTIVACIÓN La ética del dinero Tal como hemos visto, la ética hacker ,implica una ética del trabajo que desafía a la ética protestante vigente. Lo cierto es que no resulta muy difícil estar de acuerdo con buena parte del desafío hacker en cuanto a lo que al trabajo se refiere; de hecho, pese a que la ética protestante del trabajo aún ejerce una fuerte influencia en la economía de la información, la ética hacker del trabajo parece estar extendiéndose lentamente desde los programadores informáticos al grupo más amplio formado por los profesionales de la información. Pero, si abordamos el segundo nivel del concepto de ética protestante elaborado por Weber, es decir, la ética del dinero, nuestra relación con el dinero, las reacciones pasan a ser mucho más controvertidas. Al referirse a esta dimensión del espíritu del viejo capitalismo, la ética protestante del dinero, Weber afirmaba que el <<summum bonum de esta ética>>, su bien supremo, consiste en <<ganar más y más dinero>>. (1) En la ética protestante tanto el trabajo como el dinero son considerados fines en sí mismos. La <<novedad>> de la <<nueva economía>> no consiste en rechazar la antigua meta de hacer dinero. A decir verdad, vivimos en la época más claramente capitalista de la historia, un pequeño símbolo de la cual es el hecho de que el tradicional contrapeso del espíritu capitalista, el antimercantil domingo, se percibe como algo tan extraño a nosotros que deseamos eliminar lo que queda del obligado cierre dominical y convertir el domingo en otro viernes. El cambio de nuestra relación con el domingo es también un indicio de un cambio importante de la ética protestante en la nueva economía: el domingo, en su significado de ocio, constituye sobre todo un espacio de consumo. El frugal puritano del siglo XVII del que habla Weber ha sido sustituido por el consumidor omnívoro del siglo XX, que sólo se mueve por el impulso de la búsqueda irrefrenable de gratificación. Esto significa que el conflicto central de la ética protestante se halla resuelto de un modo nuevo. El conflicto surgió de la simultaneidad de la demanda de trabajo que estimula la prosperidad, y la exigencia de considerar un deber cualquier tipo de trabajo. Pero si una persona realmente considera el trabajo el valor supremo, no debe preocuparse de maximizar sus ingresos. Y si una persona considera el dinero su meta suprema, el trabajo deja de ser un valor en sí para convertirse en un mero medio. En el viejo capitalismo, este conflicto se resolvía colocando el trabajo por encima del dinero en la escala de valores, lo cual tiene su reflejo, por ejemplo, en que casi todo tienden a entender el término ética protestante como ética protestante del trabajo. En la nueva economía, el trabajo es aún un valor autónomo, pero se halla suburdinado al dinero. Sin duda, son muchas las personas que aún consideran el trabajo el valor supremo, y las sociedades tienden todavía a condenar a los perezosos, aun cuando sean lo bastante ricos para no necesitar del trabajo para vivir. Pero, de forma gradual, el equilibrio entre trabajo y dinero se inclina en favor del último, atraído por el modo en que la riqueza se acumula en la nueva economía. Los resultados financieros del trabajo producido por una empresa (sus dividendos) han pasado a ser algo menos importante que el crecimiento de su capital, el aumento de su valor en acciones. La relación entre trabajo (sueldo) y capital está cambiando en favor del capital, a resultas de fenómenos como las stock-options (opciones sobre acciones), el arranque de nuevos negocios, las acciones de la empresa como forma de compensación, y del hecho que los individuos depositan menos dinero en las entidades bancarias y los destinan a invertir en los mercados financieros. Si bien los protestantes del siglo XVII, centrados en el trabajo, prohibían expresamente apostar, la nueva economía depende de esta práctica. La nueva economía, además de fortalecer la posición del dinero, refuerza la idea de propiedad, tan esencial para el viejo espíritu del capitalismo, al hacerla extensible a la información hasta cotas sin precedentes. En la economía de la información, las empresas consiguen su meta de hacer dinero intentando ser propietarias de información a través de patentes, marcas registradas, copyrights, derechos de autoría, contratos de no revelación y otros medios similares. De hecho, la información es hasta tal extremo reservada que, cuando se visita una empresa dedicada a la tecnología de la información, a veces no se puede dejar de pensar que las cerraduras con que se protege tal información hacen del edificio una cárcel de máxima seguridad. En abierto contraste con esta revitalizada ética protestante del dinero, la ética originaria del hacker programador de ordenadores hacía hincapié en lo abierto, el libre acceso. Tal como se dijo, de acuerdo con los usos y el argot de los programadores, la ética hacker incluye la creencia de que <<información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito>>. (2) Si bien el precedente histórico del control de la libre circulación de la información es el monasterio (en su regla, san Benito elevó a la condición de principio una cita de la Biblia que vendría de perillas a muchas de las empresas de la nueva economía; <<Guardar silencio incluso acerca de las cosas buenas>>; (3) y en los monasterios la tendencia a la libertad de información, la curiositas, era considerada un vicio), (4) el precedente histórico, en cambio, de la ética del hacker es la ética académica o científica (cuando el sociólogo de la ciencia Robert Merton expuso su célebre teoría sobre el desarrollo de la ética científica en el Renacimiento, hizo hincapié en que una de las piedras angulares era el <<comunismo>>, es decir, la idea de que el conocimiento científico tenía que ser público). (5) (Una idea que el Renacimiento había recuperado de la ética académica de la primera comunidad cientifica, la Academia de Platón, que se basaba en la idea de la synusia, la acción concertada, en la cual el conocimiento era compartido libremente.) (6) De acuerdo con esta ética hackeriana, son muchos los hackers que aún difunden libremente los resultados de su actividad de forma abierta para que otros los utilicen, los prueben y desarrollen. Sucede así en Internet, y Linux es otro buen ejemplo de ello, ya que fue creado por un grupo de hackers que dedicaron su tiempo libre a trabajar conjuntamente en su programación. Para garantizar la preservación de este desarrollo abierto, Torvalds incluyó el <<copyleft>> en Linux desde el principio. (<<Copyleft>> es un tipo de licencia creada en su origen en el proyecto GNU de Stallman, por la cual se garantiza que todos los desarrollos serán puestos a disposición para uso gratuito y continuidad por parte de otros. El proyecto de Stallman tomó el nombre de una línea en un sobre que recibió, en el cual se leía: <<Copyleft: todos los derechos al revés>>.) (7) El dinero como motivación En una época en que la motivación del dinero ha pasado a ser tan poderosa que lleva a impedir cada vez más el acceso a la información, sorprende ver cómo estos hackers explican la razón por la cual emprendieron un proyecto tan descomunal como Linux, cuya fuerza rectora no es el dinero, ya que sus frutos son compartidos con terceros. Al principio de este libro, Torvalds presentaba su <<Ley de Linus>> a fin de situar esta forma de hackerismo en el contexto de las motivaciones generales humanas. Aun a sabiendas de que se trata de una simplificación, habla de tres motivaciones últimas, a las que denomina supervivencia, vida social y entretenimiento. La supervivencia aparece mencionada brevemente como el nivel inferior, una suerte de prerrequisito para la satisfacción de motivaciones superiores. En el vocabulario usado en este libro, el entretenimiento del que habla Torvalds corresponde a pasión: aquel estado de motivación por algo intrínsecamente interesante, atractivo y gozoso. La vida social abarca la necesidad de pertenencia, reconocimiento y amor. Fácilmente convendremos en que son fuerzas todas ellas fundamentales. Cada uno de nosotros necesita pertenecer a un grupo en cuyo interior se sienta aprobado. Pero no basta con la mera aprobación. Necesitamos también ser reconocidos en lo que hacemos, y tenemos necesidad de una experiencia aún más profunda, la de sentirnos amados y amar a alguien. Para expresarlo con otras palabras, el ser humano necesita la experiencia de formar parte de un Nosotros junto con otros congéneres, la experiencia de ser, diríamos, respetado como Él o Ella en el seno de una comunidad, y sentirse un Yo especial para alguien. Desde la década de 1960, son muchos los hackers que han expresado opiniones similares. Wozniak, por ejemplo, resumió los elementos que motivaban su actividad en el discurso pronunciado en 1986 al graduarse por la Universidad de California-Berkeley: <<No hagas nada en la vida a menos que sea para ser feliz... Éste es mi teorema vital... En realidad, una fórmula sencilla; F = A3. La felicidad equivale a alimentos, alegrías y amistad>>. (8) (En la terminología de Wozniak, alimentos corresponde a la supervivencía de la que habla Torvalds, amistad a vida social y alegrías a entretenimiento.) Y ciertamente, esta forma de ver las cosas característica del hacker se asemeja mucho a los intentos que se realizan en psicología para clasificar las motivaciones humanas más fundamentales, sobre todo, la jerarquía de cinco niveles de las necesidades descritas tanto en Motivation and Personality (1954) como en Toward a Psychology of Being (1962) por Abraham Maslow. Esta jerarquía suele representarse en forma de pirámide, en cuya cúspide se representan aquellas motivaciones que consideramos superiores. En el nivel de la base, se hallan las necesidades psicológicas, la necesidad de sobrevivir, estrechamente relacionada con el segundo nivel, definido por la necesidad de sentirse seguro. El tercer nivel, que recoge la pertenencia social y el amor, se halla en íntima relación con el cuarto nivel, la necesidad de reconocimiento social. El nivel superior recoge la realización personal. No resulta difícil ver cómo la tríada de supervivencia, vida social y entretenimiento de Torvalds se corresponde al modelo presentado por Maslow. Este tipo de simplificaciones, de forma indefectible, deja a un lado la diversidad psicológica de la acción humana, pero, hecha esta salvedad teórica, el modelo Torvalds/Maslow puede arrojar cierta luz sobre el modo en que la motivación del hacker difiere de la característica en la ética protestante. <<Sobrevivir>> o <<hacer algo para ganarse la vida>> es la primera respuesta que obtendríamos de muchos a la pregunta de por qué trabajan (respuesta a menudo acompañada de una expresión de perplejidad, huelga decirlo). Pero, en rigor, su respuesta no significa sólo sobrevivir, es decir, tener alimentos y demás, sino que, para ellos, supervivencia implica un estilo de vida determinado socialmente; no trabajan sólo para sobrevivir, sino para estar en condiciones de satisfacer el tipo de necesidades sociales que caracterizan a una sociedad determinada. En nuestra sociedad, imbuida de la ética protestante, el trabajo es en realidad una fuente de aceptación social. Un ejemplo extremo de ello se halla en el plan protestante de una sociedad ideal elaborado por Henri Saint-Simon, filósofo francés del sielo XIX: sólo quienes trabajan son considerados ciudadanos, en absoluto contraste con las sociedades ideales de la Antigüedad, como la presentada por Aristóteles en el libro de la Política, donde sólo los que están exentos de trabajo son considerados ciudadanos de pleno derecho. (9) Así, incluso en el caso de que el trabajo en sí mismo no implique interacción social, la aceptación social más allá del mero sustento cuntinúa siendo una importante motivación social para trabajar. Sin duda, en casi todos los tipos y modalidades laborales, la necesidad de pertenencia encuentra también expresión en el interior de circunstancias sociales especiales que se dan en el lugar de trabajo, en forma de oportunidades para participar en contactos sociales con los compañeros y los clientes. En el lugar de trabajo, la gente murmura, polemiza sobre las situaciones vividas y debate los hechos de la actualidad. Haciendo un buen trabajo, se consigue también reconocimiento. Y, asimismo, el ámbito laboral es un foro abierto a enamorarse. Estas motivaciones sociales en cuanto tales estaban, como no podría ser de otro modo, entretejidas con el trabajo antes de la aparición de la ética protestante, pero esta ética comportó un nuevo y peculiar modo de apreciarlas. En una vida centrada en el trabajo y regida por la ética protestante, la gente apenas hace amigos fuera del ámbito laboral y apenas quedan otros lugares en los que enamorarse. (Piénsese, si no, en cuántas personas encuentran pareja entre sus compañeros o la gente que se conoce en circunstancias relacionadas con el trabajo, y lo frecuentes que son los amoríos en el espacio laboral.) En este estilo de vida, la existencia fuera del trabajo no suele aportar aquella sensación de pertenencia social, aquel reconocimiento o aquel amor tradicionalmente sentidos o encontrados en el hogar o en el tiempo libre, y por tanto el trabajo acaba por ser, con extrema facilidad, un sustituto del hogar, lo cual no significa que el trabajo se lleve a cabo en una atmósfera <<hogareña>> relajada, sino que una persona necesita trabajar para satisfacer estas motivaciones porque el trabajo-centrismo ha invadido, y se ha anexionado la vida del ocio. En la comunidad hacker, las motivaciones sociales desempeñan un papel importante, pero de un modo muy distinto. En realidad, no es posible comprender por qué algunos hackers dedican su tiempo libre a desarrollar programas que acaban distribuyendo gratuitamente a los demás, sin percibir los fuertes motivos sociales que tienen para hacerlo. Raymond afirma en este sentido que estos hackers se hallan motivados por la fuerza que tiene para ellos el reconocimiento de sus iguales. (10) Para estos hackers, el reconocimiento en el seno de una comunidad que comparte su pasión es más importante y más satisfactorio que el dinero, al igual que sucede en el caso de los científicos de la Academia. La diferencia que les distingue decisivamente de la ética protestante es que para los hackers reviste especial importancia el hecho de que el reconocimiento de sus iguales no es un sustituto de la pasión, sino que debe producirse como resultado de la acción apasionada, de la creación de algo que sea desde un punto de vista social valioso para esta comunidad creativa. Bajo la ética protestante sucede, a menudo, justo lo contrario: las motivaciones sociales sirven para distraer la atención de la idea de que el trabajo mismo comporta la realización de una pasión. En consecuencia, el hincapié de la ética protestante en los rasgos sociales del trabajo se convierte en un doble sucedáneo; sustituye a la ausencia de vida social fuera del trabajo y a la ausencia de un elemento de pasión en el trabajo mismo. Este vínculo de unión que los hackers establecen entre el plano social y el plano de la pasión, en cambio, es lo que hace a su modelo tan atractivo. Los hackers se dan cuenta de lo profundamente satisfactorias que pueden ser las motivaciones sociales, y de su enorme potencial. Al hacerlo, contradicen la imagen estereotipada del hacker como ser asocial, un cliché que, por lo demás, nunca fue cierto. (Marvin Minsky, el célebre investigador de Inteligencia Artificial en cuyo laboratorio trabajaron los primeros hackers del MIT, tal vez reflexionando sobre este mismo fenómeno llegó a afirmar que, <<contrariamente a la opinión habitual, los hackers son más sociales que otras personas>>.) (11) La búsqueda de dinero y trabajo por parte de la ética protestante se basa también en esas tres mismas motivaciones sociales, pero como en ella la satisfacción de las necesidades sociales se halla mediatizada por el dinero y el trabajo, y no se desprende directamente de la naturaleza de la actividad y sus creaciones, no puede producir el mismo efecto. En consecuencia, cuando las motivaciones sociales no encuentran una aliada en la pasión, pasan a aliarse con la supervivencia, y la vida queda entonces reducida a un <<ganarse la vida>>. Para los hackers como Torvalds, defensores de la pasión y lo comunitario, una vida así, impregnada de valores de pura supervivencia, resulta muy extraña. De hecho, hay razón para preguntarse por qué, pese a todos los avances tecnológicos, la jornada cotidiana se dedica de forma tan predominante a lo que se suele llamar ganarse el pan. Esa increible evolución, ¿no debía elevarnos desde el nivel de la supervivencia hasta otros superiores? Tal vez lleguemos incluso a la conclusión de que el progreso general de la historia no se orienta a hacer nuestra vida más llevadera, sino a hacer cada vez más difícil ganársela. Tal como comentó el filósofo chino Lin Yutang, desde la perspectiva de la civilización regida por la ética protestante, <<la civilización consiste sobre todo en buscar comida, mientras que el progreso es aquel avance que hace más y más difícil conseguir qué comer>>. (12) Existe una enorme diferencia entre escoger un campo de estudio o responder a un anuncio clasificado buscando maximizar los ingresos, y pararse a considerar primero lo que en realidad uno quiere hacer con su vida y luego sopesar cómo hacer que sea financieramente factible. Para hackers como Torvalds, el factor organizador básico de la vida no es el trabajo o el dinero, sino la pasión y el deseo de crear algo que sea, desde un punto de vista social, valioso. Esta primaria cuestión de la organización de la vida reviste una inmensa importancia. Si hacer dinero es la meta principal, uno a menudo se olvida de lo que son sus intereses genuinos o de qué modo quiere hacerse digno del reconocimiento de los demás. Es mucho más difícil añadir otros valores a una vida organizada a partir del objetivo único de ganar dinero, que hacer financieramente factibles, o incluso rentables, las empresas que desde una óptica personal resultan interesantes. En el primer caso, lo que hago sin sentirme verdaderamente interesado en ello con toda probabilidad carecerá también de interés para los demás, y para vendérselo tendré que persuadirles de que ese algo intrínsecamente sin interés es algo, al fin y al cabo, interesante (la tarea a la que se dedica en su mayor parte la publicidad). Hackers capitalistas Dicho todo esto, no debiéramos ver en la actitud de la mayoría de los hackers con respecto al dinero ni un utopismo edénico ni una especie de aversión esencial hacia él. La ética originaria del hacker trató ante todo de resolver qué lugar debía asignar al dinero como motivación y qué aspectos de su influencia sobre otras motivaciones había que evitar. Los hackers no son ingenuos ni están ciegos ante el hecho de que, en una sociedad capitalista, resulta muy difícil alcanzar de hecho plena libertad si no se cuenta con un capital individual suficiente. El capitalista afianza su poder sobre las vidas de los demás por medio del dinero, ya que es precisamente al trabajar por cuenta ajena cuando el individuo queda desposeído de su libertad para basar el trabajo en una pasión personal y pierde, con ello, el derecho a determinar sus propios ritmos vitales, al tiempo que el ideal del libre acceso para lo creado deja de estar a su alcance. En cambio, si uno es el capitalista plenipotenciario, puede decidir su propia vida. Son muchos los ejemplos de hackers que han optado por el <<hackerismo capitalista>>. Algunos de ellos participaron temporalmente en el capitalismo tradicional: estos hackers obtuvieron su independencia financiera mediante acciones u opciones sobre acciones (stock-options) adquiridas al poner en marchar una compañía o al trabajar durante unos años en lo que era su pasión. Wozniak es un buen ejempo. Cuando, a sus veintinueve años, dejó Apple seis años después de haber fundado la compañía, era propietario de acciones valoradas en cien millones de dólares (incluso después de vender un paquete considerable de acciones a un precio extraordinariamente bajo a sus compañeros de trabajo, porque quería redistribuir la riqueza de una forma más justa en el seno de su antigua empresa). (13) Gracias a su independencia financiera, Wozniak ha podido escoger desde entonces libremente su actividad. Así describe la vida que emprendió después de dejar Apple: <<Tenía contables y secretarias que se ocupaban de todo, de modo que pude dedicar todo el tiempo a hacer aquello que me gusta, que no es más que trabajar con ordenadores, visitar las escuelas y dedicar el tiempo a los niños>>. (14) Tras dejar Apple, Wozniak decidió volver a la universidad y cumplir con los requisitos formales para realizar su sueño de enseñar a las nuevas generaciones de hackers. (Actualmente enseña a los niños cómo utilizar los ordenadores en las escuelas de su localidad y en su casa.) Hay asimismo hackers que piensan que serlo consiste ante todo en tener una actividad apasionada y libertad para organizar su propio tiempo, y que, mientras esta ética del trabajo se cumpla, no hay mayor problema en el hecho de hacer dinero sin salir nunca del marco del capitalismo tradicional. Muchos de los mejores negocios de nueva tecnología son ilustrativos de esta opción. El grupo de jóvenes que fundaron Sun Microsystems en 1982 para diseñar estaciones de trabajo estaba formado por Bill Joy de Berkeley y tres estudiantes de Stanford, entre ellos el mago de la tecnología de origen alemán, Andreas <<Andy>> Bechtolsheim. El nombre de su empresa era un acrónimo de Stanford University Network, en la que Bechtolsheim había estado trabajando. Bechtolsheim evoca la pasión que compartía aquella pandilla: <<Teníamos veintitantos, estábamos poniendo en marcha una compañía y acabábamos de conocernos, pero sin lugar a dudas compartiamos la misma pasión>>. (15) Tanto Joy como Bechtolsheim han permanecido en su entorno de trabajo: Joy se quedó dirigiendo Sun, y Bechtolsheim entró en otra empresa creada por hackers, Cisco Systems, creadora del router para Internet. A través de este tipo de empresas tecnológicas puestas en marcha por los hackers, la ética hackeriana del trabajo empezó a extenderse lentamente a otros tipos de empresas, del mismo modo que, a juzgar por Weber, la ética protestante creció en su época desde las empresas influyentes creadas por los calvinistas hasta convertirse en el espíritu dominante del capitalismo. Pero hay una tensión inherente en la idea misma de un hackerismo inserto en el seno del capitalismo más tradicional. Los significados originarios de los términos capitalismo y hacker tiran de su contenido semántico en direcciones diferentes. En sintonía con la atención puesta por la ética protestante en el dinero, la meta suprema del capitalismo es el aumento de capital. La ética hacker del trabajo, por otro lado, hace híncapié en la actividad apasionada y en una plena libertad de ritmos personales. Aunque desde un punto de vista teórico sea posible reconciliar ambas metas, la tensión entre ellas se resuelve a menudo a efectos prácticos dejando de lado el hackerismo y siguiendo a pies juntillas las directrices de la ética protestante. El enemigo público número uno del hacker informático, la compañía Microsoft de Bill Gates, ofrece un buen ejemplo. Cuando Gates cofundó la compañía en 1975, era sólo otro hacker más como lo eran Joy, Wozniak o Torvalds. Desde niño sintió pasión por los ordenadores y dedicó todo su tiempo disponible a programar en el ordenador local del Computer Center Corporation. Gates se ganó el respeto de los hackers cuando programó su primer interpretador del lenguaje BASIC de programación sin manipular el ordenador para el que iba destinado (el Altair MITS), y funcionó. Con su amigo Paul Allen, Gates fundó Microsoft con la intención inicial expresa de crear lenguajes de programación para ordenadores personales, un punto de partida sumamente hacker, ya que sólo los hackers utilizaban estas máquinas para programar. (16) En la historia de Microsoft a partir de entonces, la motivación del beneficio ha tenido prioridad sobre la pasión. Dado que el hackerismo capitalista comparte la meta de maximizar el dinero, propia de la ética protestante, este modo de enfocar la actividad acaba influyendo y, finalmente, dominando la ética del trabajo de una empresa. Cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo. Entonces los proyectos se escogen en función de si prometen o no máximos beneficios. El reconocimiento, por tanto, queda determinado por la posición personal que tiene un sujeto, del lugar que ocupa en el seno de la organización, y de su riqueza personal. Una vez finalizada la fase de puesta en marcha y lanzamiento de Microsoft, Gates ha tenido en algunas ocasiones oportunidad de describir la actitud que le motiva en relación al trabajo, y lo ha hecho con unos términos mucho más similares a la ética protestante que a la ética hacker, tal como se deduce, por ejemplo, de estas palabras: <<Si no te gusta trabajar duro, tomártelo en serio y dar lo mejor de ti mismo, no es en esta empresa donde debes trabajar>>. (17) Economía de libre mercado A la vista de los problemas que comporta combinar el hackerismo y la forma actual de capitalismo, un grupo de hackers está yendo en una nueva dirección y defiende un nuevo tipo de economía basada en las empresas llamadas <<open-source>> (código fuente de libre acceso) que desarrollan software según el modelo abierto y gratuito. En este modelo, ilustrado por compañías tan prósperas como Red Hat, creadora de Linux, cualquiera tiene libertad para aprender con el estudio del código fuente de estos programas y llegar a desarrollarlos hasta convertirlos a su vez en productos abiertos y gratuitos propios. (18) El padre espiritual de estas compañías es el controvertido Richard Stallman, de ideas tan radicales que muchas de las compañías <<opensource>> prefieren mantenerse a distancia de su persona. Una expresión característica del enfoque inflexible sostenido por Stallman en este ámbito es su <<Free Software Song>>, que fue grabada para Internet: Únete a nosotros, comparte el software; libérate, hacker, libérate. Únete a nosotros, comparte el software; libérate, hacker, libérate. Los avaros amasan mucho dinero; pues qué bien, hacker, pues qué bien. Pero no ayudan a su prójimo; y no puede ser, hacker, no puede ser. Cuando tengamos bastante software libre en nuestro poder, hacker, en nuestro poder, esas necias licencias las tiraremos, lo vas a ver, hacker, lo vas a ver. Únete a nosotros, comparte el software; libérate, hacker, libérate. Únete a nosotros, comparte el software; libérate, hacker, libérate. (19) A muchos les parecerá en principio como una forma de comunismo o, incluso, de utopía. Pero si se piensa con cuidado, se ve que no se trata ni de lo uno ni de lo otro. Pese a su tono en apariencia anticapitalista, el hackerismo de Stallman no se opone en realidad al capitalismo en cuanto tal. Para él, el adjetivo libre que utiliza al hablar de free software (software gratuito o libre) en la canción y en otras obras más serias no significa necesariamente <<sin costes>>, sino simplemente <<libre>>, y sugiere asimismo que se interprete esta idea en el sentido de libertad de expresión y no como una suerte de barra libre. (20) La versión dada por Stallman de la ética hacker del dinero no se opone a la ambición de hacer dinero, sino a hacerlo privando de la información a los demás. En realidad, propone una nueva modalidad de economía de libre mercado: una economía de libre mercado en un sentido mucho más profundo que en el léxico capitalista habitual, pero sin dejar de ser economía capitalista. Esta idea radical es precisamente la más difícil de asumir para muchas de las empresas <<open-source>>, que prefieren basar su modelo abierto en un argumento puramente pragmático: el modelo <<código de libre acceso>> se escoge para aquellos proyectos en que resulta mejor desde un punto de vista técnico o económico; en el resto, se prefiere optar por el modelo codificado. (21) En el enfoque ético de Stallman, la apuesta es mucho más alta. La pregunta central de su pensamiento es si la práctica empresarial presente, basada en restringir el acceso a la información, es realmente sostenible desde un punto de vista ético. El hecho de que sea el modelo actual no la hace ser correcta ni implica que deba defenderse a ultranza. Pocas veces se ha dado una argumentación sólida a favor de la práctica presente sin cambio alguno. Cualquier intento serio debe abordar muchas cuestiones fundamentales propias de nuestra era de la información, incluyendo entre ellas, por ejemplo, la paradójica dependencia de la información codificada y cerrada respecto de la información abierta y de libre acceso. Esta paradoja se halla en el corazón de nuestro presente: de hecho, si se considera con toda seriedad la dependencia de las empresas de tecnología respecto de la investigación, se debería decir que el dilema ético al que se enfrentan las empresas en la nueva economía de la información consiste en que el éxito capitalista sólo es posible mientras la mayoría de los investigadores continúen siendo <<comunistas>> (en el sentido dado por Merton al término). Sólo mientras se tenga libre acceso al saber científico, los añadidos marginales que se hagan a la información colectiva llevarán a espectaculares beneficios individuales. Esta paradoja se debe al hecho de que la sociedad red no está determinada únicamente por el capitalismo sino, en un grado cuando menos igual, por el <<comunismo>> científico. Si sólo se dice esto, un hacker stallmanesco podría sentirse tentado a proclamar: <<¡El capitalismo presente se basa en la explotación del comunismo científico!>>, Recibir la información producida por otra persona al tiempo que se oculta toda la información producida por uno mismo comporta un dilema ético. Este dilema empeora con el progreso de la era de la información, dado que una parte aún mayor del valor de los productos se deriva de la investigación subyacente. La pregunta que esta forma extrema de ética hacker trae a colación es si puede existir una economía de libre mercado en la que la competición no esté basada en el control de la información sino en otros factores, es decir, si puede existir una economía en la que la competencia se dirima en un nivel diferente (y no sólo en cuanto a programación informática, sino también en otros campos). Al dar una respuesta a esta pregunta, no hay que sortearla con una solución fácil y errónea, afirmando, por ejemplo, que se trata de una nueva forma de comunismo, que, como ha demostrado la historia, no llega a funcionar. No es en realidad comunismo: el comunismo comporta un modelo de autoridad centralizada --o dicho de otro modo, el cumunismo es una forma de economía de Estado-- por completo ajena a los hackers. (En consecuencia, la elección por parte de Merton de la etiqueta comunismo para designar la principal caracterísca de la ética científica fue desafortunada porque lo que quería expresar era una idea por completo diferente: la transparencia y la accesibilidad de la información.) Además, la ética hacker del trabajo se opone al trabajo-centrismo no sólo del capitalismo, sino también del comunismo. Debiéramos recordar que pese a sus mayores diferencias, tanto el capitalismo como el comunismo se basan históricamente en la ética protestante, tal como el sociólogo Peter Anthony subraya en este fragmento de su Ideology of Work: <<Todos estos elementos de la ética protestante [que subyace al capitalismo] --trabajo, medida, racionalismo, materialismo-- se hallan presentes [en el comunismo] no como alternativas confusas a otras nociones más aceptadas, sino como puntales que anulan cualquier otro>>. (22) Considerado desde este ángulo, el empresario con las mangas de la camisa arremangadas no difiere mucho del héroe estajanovista soviético segando con la hoz los campos: uno y otro son paladines del trabajo. Capitalismo, comunismo y la nueva economía de la información hasta el momento presente no han hecho más que difundir y propagar la ética protestante que cada uno de ellos cree expresar en su forma más pura. Todas las manifestaciones de la ética hacker del dinero suponen un desafío a cualquier sistema existente. Aunque la comunidad hacker no está unificada en las respuestas que ofrece a estas grandes preguntas, el hecho mismo de haber iniciado un debate sobre estos temas en el núcleo duro de la economía de la información constituye un desafío de por sí bastante radical.
Capítulo 6 EL ESPÍRITU DEL INFORMACIONALISMO Trabajadores autoprogramables Queda aún otra parte de la nética hacker por analizar: la relación con aquellas redes de la sociedad red que son distintas a los medios de comunicación, sobre todo la red económica que afecta a cada uno de nosotros. A algunos hackers informáticos les puede parecer que el concepto de ética hacker se está extendiendo a conceptos ajenos a su significación habitual. Sin duda están en lo cierto: no son temas, característicos ni peculiares del hacker informático. Pero, desde una perspectiva más amplia, estos temas, defendidos sólo por algunos hackers informáticos, constituyen una parte importante del desafío total que plante la etica hacker. Es de utilidad empezar caracterizando la actual realidad dominante de estas redes económicas tal como se presentan a los profesionales de la información y, luego, aproximarse a la ética hacker. En la trayectoria laboral típica de la sociedad tardoindustrial (aunque sin duda nunca se llevó a cabo exactamente de este modo), una persona era preparada para realizar un oficio en el cual trabajaría durante el resto de su vida productiva, de nueve a cinco. En la economía de la información, ya no sucede así; más bien, el nuevo profesional de la información es, para emplear las palabras de Castells, <<autoprogramable>> y tiene <<la capacidad de reciclarse y adaptarse a nuevas tareas, nuevos procesos y nuevas fuentes de información a medida que la tecnología, la demanda y la dirección aceleran su ritmo de cambio>>. (1) En la era de la información, apenas hay parcela del saber y del conocimiento que no quede rápidamente obsoleta, de modo que, para poder enfrentarse con los nuevos desafíos de sus cambiantes proyectos, los trabajadores autoprogramables necesitan reprogramar su ámbito de competencia de forma constante. Los desafíos de una época acelerada como ésta se combinan con los desafíos, igual de exigentes, del tiempo flexible. En los nuevos contratos laborales flexibles -- como el trabajo en el domicilo--, los profesionales de la información tienen que aprender a ser ellos mismos en parte sus propios jefes y programarse de modo más eficiente en nombre de quien les contrata. No es de extrañar que algunos de ellos busquen ayuda en los textos sobre autoprogramación o desarrollo personal. En una época de cambio, en que se está pasando del tradicional director de personal al director personal, no es de extranar que libros de desarrollo personal como Seven Habits of Highly Effective People de Stephen Covey y Awaken the Giant Within de Anthony Robbins sean los más leídos año tras año, y que en cualquier momento aparezca algún nuevo título de este género y dispute su liderato en los primeros puestos de las listas. En la era de la información, se necesita transformar la vieja pregunta taylorista acerca del trabajo físico (a saber, ¿pueden las extremidades del trabajador moverse de forma aún más efectiva?) en otra de índole más espiritual: <<¿puede la vida interior de la persona moverse de una forma aún más efectiva?>>. (2) Dado que el fenómeno de programarse uno mismo parece constituir un rasgo característico de nuestra época, examinaremos su naturaleza con un poco más de detalle. Los siete hábitos del desarrollo personal Los manuales de desarrollo personal establecen siete virtudes esenciales. Que sean las mismas de la antigua ética protestante tamizada por Benjamin Franklin no es casual, y sus orígenes se remontan una vez más a la vida en el monasterio. El punto de partida común a estos métodos de vida es la determinación, o la orientación en función de metas. A los individuos se les enseña a plantearse una meta bien definida y, luego, a dirigir todas sus energías a la consecución de ella: <<Establecer las metas es el primer paso>>, afirma Robbins, (3) y, para ser lo más exacto posible, el establecimiento de la meta requiere un calendario predeterminado. Franklin también recomendaba este tipo de planificación: <<Siempre he pensado que un hombre con capacidades tolerables puede obrar grandes cambios y llevar a cabo grandes logros para la humanidad, si ante todo establece un buen plan y, recortando todas las diversiones y demás ocupaciones que distraigan su atención, hace de la ejecución de ese mismo plan su único cometido y empresa>>. (4) Los manuales de desarrollo personal enseñan a tener constantemente presente la meta, como por ejemplo repitiéndola a diario en voz alta y visualizando con antelación el consecuente éxito. (En el monasterio, este método se denominaba <<remembranza de Dios>> y son sorprendentes las similitudes que se pueden apreciar. Al igual que los gurús del desarrollo personal, el monje Evagrio Póntico, en el siglo IV, defendía la meditación sobre la meta deseada y su contrario por medio de su visualización: <<Imaginad el juicio aterrador y terrible. Meditad acerca del sino de los pecadores... Meditad también sobre todas aquellas buenas cosas que aguardan a los justos... Tened presente la memoria de estas dos realidades>>. (5) La palabra visión, antes del significado que cobra actualmente en las obras de desarrollo personal, se refería específicamente a las visiones cristianas del Cielo y el Infierno. Y cuando el desarrollo personal recomienda que uno se repita la meta propuesta cada mañana, en realidad está recomendando una forma de oración laica.) Según los textos de desarrollo personal, es importante que uno recuerde las virtudes que le ayudarán a conseguir la meta propuesta. Una de las virtudes más importantes es la optimización. El desarrollo personal le enseña a uno a hacer el uso más localizado posible del tiempo, de modo que siempre lleve el trabajo hacia la meta. A efectos prácticos esto significa una constante toma de conciencia del uso que uno está haciendo de cada <<ahora>>, de cada momento presente. Robbins exhorta a recordar que <<ahora es el momento>>. (6) La principal pregunta es: ¿lo que estás haciendo ahora mismo te lleva a estar más cerca de la Meta? Si no es así, no lo hagas; haz cualquier otra cosa que sí te acerque a ella. Franklin prestaba una similar atención al <<ahora>>, al momento presente: <<se debe mantener una vigilancia constante>> y <<estar siempre ocupado en algo útil; prescindiendo de todos los actos innecesarios>>. (7) Los manuales de desarrollo personal defienden el método consistente en meditar sobre los aforismos que mejor se aplican a los modelos escogidos por uno mismo para describir su conducta, y comprobar la fortaleza psíquica que pueden aportar para hacer frente a lo que se viene encima. (Esta idea tiene que ver con el examen de conciencia habitual en los monasterios. A los monjes se les requería que meditaran sobre si sus acciones en un momento dado estaban al servicio de la meta suprema. Por ejemplo, el monje del siglo VI Doroteo de Gaza exhortaba: <<Prestemos atención y estemos alerta, hermanos. ¿Quién nos devolverá el presente si lo desperdiciamos?>>. (8) Al igual que en nuestros días los maestros del desarrollo personal, Antonio del Desierto recomendaba en el siglo III la meditación sobre los modelos de comportamiento para poder estar en condiciones de actuar de acuerdo con la meta suprema: <<Tened presentes las obras de los santos; que vuestras almas, al actuar recordando en todo momento los mandamientos, entren en armonía con el celo de los santos>>. (9) El especialista francés en clásicas, Pierre Hadot, que ha investigado los ejercicios espirituales de las órdenes monásticas, señala que fue precisamente a este fin por lo que se creó un género literario consistente en breves biografías de monjes, la hagiografía. (10) Los libros actuales sobre hombres que han presidido con éxito compañías y empresas constituyen nuestras hagiografías, y las colecciones de sus aforismos son nuestros apophthegmata, los <<dichos de los padres>>.) Otras virtudes del dessarrollo personal para la consecución de metas son la flexibilidad y la estabilidad. Robbins afirma que la meta debe convertirse en una <<espléndida obsesión >>. (11) En cuanto a los medios para alcanzarla, no obstante, es imprescindible mostrarse flexible. Robbins hace hincapié en que nada puede impedirnos alcanzar una meta, si <<procedemos a cambiar de enfoque hasta conseguir lo que queremos>>. (12) Es preciso estar siempre dispuesto y ser lo bastante humilde para aprender modos mejores de enfocar las cosas. Franklin, además, aconsejaba <<llevar a cabo sin desfallecer lo que uno ha resuelto>>; (13) se vaya por donde se vaya, flexibilidad y capacidad siempre serán necesarias para aprender. (Ésa era también la actitud de san Antonio, siempre dispuesto a aprender con humildad y amoldarse con flexibilidad a fin de estar más cerca de Dios: <<Solía plantear preguntas y deseaba escuchar a quienes estaban presentes, y si alguien decía algo que resultaba de utilidad, él confesaba haber sacado provecho>>.) (14) La estabilidad consiste en una constante progresión hacia la meta, que debe tenerse siempre presente, sin dejar que los contratiempos perturben las emociones. Desde el punto de vista del desarrollo personal, las <<emociones negativas>> como la pena no deben interferir. Por ejemplo, apenarse por la pérdida de algo o por cierto fracaso no hará que las cosas cambien ni vuelvan a como eran antes ni revocará el fracaso. El desarrollo personal considera las emociones negativas un despilfarro de energía que sólo retrasa el momento de alcanzar la meta. Los libros de desarrollo personal enseñan una forma emocionalmente cargada de pensamiento positivo que permite reforzar la estabilidad. Robbins, por ejemplo, aconseja al lector que cambie las emociones negativas por positivas refiriéndose a ellas de un modo diferente: el <<me siento deprimido>> se convierte en <<estoy sereno ante mis actos>>; <<triste>> se convierte en <<ordenando mis pensamientos>>; <<detesto>> pasa a transformarse en <<prefiero>>; <<irritado>> se traduce por <<estimulado>>; <<mal>> cambia por <<distinto>>, y así sucesivamente. (15) También Franklin apremia a conservar la calma: <<no sentirse turbado por nimiedades, o por accidentes habituales o inevitables>>. (16) (Compárese con Casiano, que diserta largo y tendido sobre el indeseable pecado de la tristeza y la necesidad de sustituirla por un talante positivo. Según él, la tristeza puede ser o <<la culpa debida a un enfado anterior>> o el <<fruto de un deseo fallido de cierta ganancia>>. En uno y otro caso, debe ser dejada de lado, porque no conduce a ninguna parte. Casiano compara el alma triste con <<una prenda apolillada ya no tiene valor comercial ni puede aportar provecho alguno>>.) (17) La laboriosidad es la quinta virtud central en el enfoque de los libros de desarrollo personal. Al esforzarse en conseguir las propias metas, uno debe admirar el trabajo duro. Robbins hace hincapié en lo importante que para el individuo es <<querer emprender grandes acciones>>. (18) Franklin también enumera la laboriosa diligencia como virtud. En las páginas iniciales de su ética protestante y el espíritu del capitalismo, Weber cita la sentencia bíblica mencionada por el padre de Franklin (<<Aquel que sea un hombre diligente en su oficio podrá presentarse ante los reyes>> (19) como ejemplo del valor que la ética protestante asigna al trabajo. En el desarrollo personal, el trabajo es idealizado hasta tal punto que, a veces, se asemeja a una meta por sí mismo. (Esta idealización era compartida por el monasterio, que incluía lo opuesto a la diligencia, la llamada accedia, cuyo significado no era sólo haraganería, sino también aburrimiento y desasosiego, entre los siete pecados capitales. Así es cómo Casiano describe su pernicioso efecto en los monjes: <<Y en cualquier momento en que empieza a apoderarse de alguien, le hace quedarse en su celda haraganeando... o le impulsa a salir y le hace vagar sin descanso>>.) (20) El valor del dinero, subrayado por Franklin en su ética protestante, también tiene un lugar destacado en estos textos de desarrollo personal. Robbins subtitula su libro ¡Cómo hacerte con el control inmediato de tu destino mental, emocional, físico y financiero! El ejemplo preferido de meta en los manuales de desarrollo personal acaba siendo el dinero. En la jerarquía de metas del libro de Robbins, el dinero es un objetivo intrínseco: Cantidad que quieres ganar: ¿50.000 dólares anuales? ¿100.000 dólares anuales? ¿500.000 dólares anuales? ¿Un millón anual? ¿10 millones anuales? ¿Tanto que posiblemente no puedas contarlo? (21) (La relación de la vida monástica con la economía es más compleja que en el caso de las otras virtudes. La meta de los monasterios no era hacer dinero, aunque no es casual que el término economía, cuyo origen se halla en la palabra griega oikonomia, se utilice en el lenguaje teológico en referencia a la doctrina de la salvación. Tanto en el capitalismo como en el monasterio, la vida está subordinada a luchar por la <<salvación>> o el <<cielo>>, es decir, a una finalidad económica.) En el mundo del desarrollo personal, nada se deja al azar en lo que respecta a la realización de la meta y sus correspondientes virtudes; todo debe ser tenido en cuenta. Por tanto, la contabilidad de resultados es la séptima de las virtudes importantes. Los lectores del libro de Robbins ponen por escrito sus metas y van marcando los progresos que realizan al respecto. Así debe documentarse, según Robbins, la evolución de las propias emociones: 1. Pon por escrito todas las emociones que experimentas habitualmente en una semana. 2. Enumera los sucesos o situaciones que utilizas para activar estas emociones. 3. Elabora un antídoto para cada emoción negativa y emplea una de las herramientas apropiadas para responder a la Señal de Acción. (22) Una vez más, la sombra de Franklin planea detrás de ello. En su Autobiografía, Benjamin Franklin nos habla de cómo ponía por escrito sus metas: <<Formulaba resoluciones por escrito, que aún permanecen en mi diario>>. (23) También nos habla de cómo se dio cuenta de que no bastaba con anotar las metas y las virtudes, sino que para llevarlas a cabo <<el examen diario sería necesario>>. (24) En su Autobiografía, describe la contabilidad espiritual que ideó para tal fin: Preparé un pequeño libro, en el que dediqué una página a cada una de las virtudes [que entre muchas otras incluían las virtudes, antes mencionadas, de la determinación y la tranquilidad]. Pauté cada página con tinta roja, de modo que pudiera disponer de siete columnas, una para cada día de la semana, marcando cada columna con una letra para cada día. Corté estas columnas con trece líneas rojas, marcando el inicio de cada línea con la primera letra de una de las virtudes, en cuya línea y columna pertinente indicaría, con un puntito negro, cualquier falta que, tras examinarme, considerara haber cometido en relación a esa virtud aquel día. (25) (Compárese este proceder con el modo en que se enseñaba a los monjes a vigilar de forma sistemática sus progresos. Doroteo escribía: Debiéramos examinar la conciencia no sólo cada día, sino también cada estación, cada mes y cada semana, y preguntarnos: <<¿En qué estadio me encuentro ahora en relación a la pasión que me doblegó la semana anterior?>>. De forma similar, cada año: <<El año anterior me doblegó tal o cual pasión: ¿y ahora?>>. Los Padres [de la lglesia] nos han enseñado lo útil que es para cada uno de nosotros purificarse examinando cada noche en qué hemos empleado el día, y cada mañana, cómo hemos pasado la noche. (26) Podemos considerar que la moderna contabilidad de resultados es una forma laica de confesión, un oficio confesional.) Por último, resulta importante señalar que la relevancia concedida a ser metódico vincula el monasterio y el desarrollo personal en más de un aspecto: en ambos casos, el método ofrece la promesa de una experiencia de lucidez y certeza en el mundo. Desde este estricto punto de vista, no importa en qué método crea firmemente una persona. La salvación puede conseguirse tanto en el monasterio como a través del desarrollo personal. Parece haber una demanda creciente de este tipo de lucidez y certeza en una era como la nuestra, de complejas redes interrelacionadas y una velocidad cada vez mayor. Parece que cuanto más complejo y rápido es nuestro desarrollo exterior, mayor sea la demanda de sencillez interior. A través del desarrollo personal, este mundo complejo y acelerado se gobierna enseñando a las personas a buscar metas cada vez más específicas. Si los individuos deben batir sus marcas en un mundo de competencia global, tienen que <<localizar>> sus metas cada vez con más precisión. Deben concentrarse en un único punto y excluir la mayor parte del mundo restante. Se aprende a manejar la velocidad concentrándose en el momento presente. La vida pasa a ser gobernable si se reduce a una única meta y a un único momento al mismo tiempo. La pregunta, por tanto, pasa a ser sencillamente: ¿vivo ahora mismo de acuerdo con mi meta máxima? El desarrollo personal lleva esta pregunta un poco más lejos, dando asimismo respuestas fijas a cada situación (flexibilidad, estabilidad, etc.). El tono religioso del desarrollo personal deja claro que aún cuando este método se orienta al logro de la meta futura, desde un punto de vista psicológico no es sólo instrumental. La vida, en términos espirituales, se hace más llevadera en la sociedad red si cabe recurrir a un método bien definido en cuyos poderes de salvación pueda uno creer de forma incondicional, y tal es la razón por la cual tanto las enseñanzas del desarrollo personal como las del fundamentalismo han llegado a ser tan atractivas en la sociedad red. El espíritu del informacionalismo Habrá quien se haya preguntado por qué debemos molestarnos en analizar el desarrollo personal en el contexto de la sociedad red. La razón estriba en que este examen puede arrojar cierta luz sobre una cuestión central de la lógica de las redes económicas formulada por Castells en La era de la información: en qué consiste <<este espíritu de informacionalismo>>, esta <<fundación ética de la empressa red>>. <<¿Qué mantiene unidas a estas redes? ¿Son alianzas puramente instrumentales, accidentales? Puede que así sea para ciertas redes, pero la forma red de organización debe tener una dimensión cultural propia.>> La misma pregunta puede plantearse de un modo más general referida al espíritu de la sociedad red, que se basa en el informacionalismo, el nuevo paradigma de la tecnología de la información. Castells mismo deja sin respuesta esta pregunta central diciendo sólo que el espíritu del informacionalismo es <<una cultura de lo efímero>>, lo cual viene a significar por desgracia que carece de valores colectivos o permanentes. (27) Somos conscientes, sin duda, de que no es nada fácil describir el espíritu dominante de una época, y resulta especialmente difícil hacerlo con los valores de la sociedad red, que funciona en diversas culturas con valores diversos, y en una era en la cual estos valores se hallan, además, sujetos a una rápida transformación en todas partes. Así, puede parecer de entrada que la sociedad red está totalmente desprovista de valores: las empresas red quieren adaptar sus productos a los valores de cualquier cultura (diferentes versiones de un mismo producto son comercializadas en distintos países haciendo alusión a los valores de la cultura local) y están dispuestas a convertir en mercancía algunos de estos valores culturales si se encuentra un mercado de dimensiones suficientes (como, por ejemplo, el existente para las mercancías exóticas). Al mismo tiempo, las culturas se hallan en proceso de abandonar todos aquellos valores tradicionales que impidan la actividad de las empresas red en sus zonas de influencia, a fin de no quedar excluidas de la economía de la información global. Al examinar el espíritu que gobierna las empresas red, uno debe procurar no olvidarse de que, cuando Weber utilizaba los términos el espíritu del capitalismo o la ética protestante, no se refería a una cultura de evolución idéntica en todas partes. Su intención no era afirmar que todas las culturas gobernadas por el espíritu del capitalismo y la ética protestante compartían exactamente los mismos valores. En segundo lugar, los valores que según Weber aglutinaban el desarrollo, el trabajo y el dinero eran muy diferentes de los valores éticos antiguos. Hechas estas salvedades, es posible caracterizar los valores que guían las empresas red e incluso de forma más general a la sociedad red, aunque ésta puede contener muchos otros valores en sus variadas manifestaciones culturales. Hay razones para afirmar que la empresa red se mantiene unida gracias a los mismos siete valores que los textos de desarrollo personal enseñan de forma, como vimos, tan exagerada: la orientación a objetivos, la optimización, la flexibilidad, la estabilidad, la diligente laboriosidad, la economía y la contabilidad de resultados. Y realmente se trata de valores en el sentido filosófico tradicional: metas primordiales que guían la acción, aún cuando no guarden semejanza con los antiguos valores éticos. Cada vez en mayor medida, esta lista describe asimismo los valores de los estados, de ese nuevo <<estado red>> (28) definido por Castells, y por lo tanto pueden considerarse encarnación del espíritu dominante de la sociedad red en su conjunto. La extensión de ese espíritu desde el mundo de las empresas a los estados no debe sorprendemos, ya que la razón por la cual los estados nación tradicionales han delegado poder a las redes de estados (como las formadas por la Unión Europea, el Acuerdo de Libre Comercio en América del Norte y la Cooperación Económica del Asia-Pacífìco), en gran medida, ha sido la de prosperar mejor en la economía de la información. Las actuaciones de los estados cada vez están más gobernadas por metas de índole económica. Se puede afirmar que estos siete valores se ordenan según una jerarquía interior: el dinero es el valor o meta superior del espíritu que rige la sociedad red, y los valores restantes apoyan la realización de esa meta. Del resto de valores, el trabajo conserva aún un estatuto especial: los estados, sobre todo, lo defienden todavía como un objetivo independiente, pero incluso a ese nivel el trabajo se ha ido subordinando de forma cada vez más clara al dinero. Al igual que sucede con la empresa red en su condición de forma, la optimización, la flexibilidad, la estabilidad, la determinación y la contabilidad de resultados pueden considerarse consecuencias de la adaptación del capitalismo a la meta de hacer dinero en una situación tecnológica nueva. En este sentido, el consejo dado por Robbins a sus lectores es revelador de este enfoque de los valores: <<¿Qué necesitan mis valores para estar en condiciones de lograr el puesto que espero y merezco?... Considera qué valores debes desechar y cuáles debes añadir a fin de conseguir la calidad de vida que realmente quieres>>. Y continúa: <<¿Qué beneficio obtengo de colocar ese valor en una posición concreta de mi jerarquía?>>. Según este modo de ver las cosas, los valores son puramente instrumentos al servicio de la meta de acumular dinero, algo que Weber ya reconocía en el sistema de valores de Benjamin Franklin. (29) Así, si bien la economía de la información añade nuevos valores a los ya presentes en el espíritu del viejo capitalismo, estos nuevos valores están en esencia destinados a garantizar la continuidad del viejo objetivo de hacer dinero. Como meta, el dinero --un valor instrumental-- resulta peculiar: cuando la meta de la sociedad se reduce a maximizar el dinero, la realización del objetivo no requiere en realidad que se produzcan cambios reales en el mundo. Esto se halla relacionado con el valor de la flexibilidad. Las empresas comerciales y los estados no hablan de cambiar el mundo; han progresado hasta una modalidad estratégica y flexible de pensamiento destinada a salvaguardar el éxito continuado de la meta de hacer dinero en cualquiera de los mundos posibles. Si el modo de enfocar las cosas no funciona, tanto la empresa como el estado están dispuestos a cambiar, al tiempo que otros enfoques serán tildados de ingenuo idealismo. En la competencia acelerada propia de la economía de la información, los modos de actuación tienen que ser dinámicos. Esto conduce a la organización de las operaciones para los proyectos, y éstos, por su parte, exigen una orientación a objetivos y una contabilidad de resultados cada vez mayores. Esto se aplica tanto a los proyectos principales en los que una empresa se ha embarcado, como al compromiso de los trabajadores individuales con sus proyectos parciales. Los proyectos tienen que contar con metas y calendarios claramente establecidos, y su avance debe ser objeto de un seguimiento sistemático. Esto se hace cada vez más importante cuando los profesionales de la información tienen un grado de libertad mayor para escoger los horarios y los locales en los que llevar a cabo su trabajo: las metas y los plazos de entrega se convierten en elementos determinantes esenciales de la relación laboral. Estos modos están pasando a tener una posición cada vez más predominante en el modo de funcionar de los estados. La optimización es importante para las empresas red. La autoprogramación pasa a ser de nuevo parte integrante de esta imagen: las empresas red optimizan sus funciones del mismo modo en que son optimizadas las operaciones y funciones de los ordenadores y las redes. La nueva filosofía empresarial de las punto.com capitalistas puede en realidad considerarse un proceso de reprogramación. Las punto.com examinan las etapas de los procesos empresariales como si fueran líneas de un código de programación: las que son innecesarias (por ejemplo, en la distribución, mayoristas y minoristas) son eliminadas, y las rutinas más lentas son reescritas por completo para que funcionen de forma más rápida. La organización de las relaciones laborales se está asimismo optimizando, como si se tratara de mejorar una red de ordenadores. Las relaciones laborales son consideradas una red de recursos fluctuante en función de las situaciones. A sus propias capacidades centrales, las empresas conectan o desconectan otras capacidades según les convenga. Estos cambios en los procesos y en la organización han sido factibles desde que los gobiernos han suscrito la idea de una fuerza laboral flexibilizada. La estabilidad completa la lista de valores que definen el espíritu dominante de la sociedad red. En el plano gubernamental, este ideal se manifiesta en el modo en que los políticos han sustituido su anterior uso de palabras como justicia y paz por el nuevo término estabilidad. La Unión Europea quiere estabilidad en el desarrollo de Europa (por ejemplo, para Yugoslavia existe el Pacto de Estabilidad en el Sureste de Europa). (30) Estados Unidos quiere estabilizar la situación de diversas regiones del mundo, y la estabilidad misma es considerada deseable en el desarrollo de Asia. Desde un punto de vista interno, a los gobiernos les preocupa que la línea divisoria entre éxito y fracaso no aumente la <<inestabilidad social>>. Esta última es un efecto indeseable principalmente porque supone la amenaza del cumplimiento del objetivo monetario: la inestabilidad, como ya sabemos, no es grata a las compañías, que se asustan con sólo pensar en la volatilidad. En este contexto, podemos comprender que el sistema de valores de las teorías de desarrollo personal obtenga tan excelentes resultados en el caso de los trabajadores en empresas red, pues se trata, de hecho, de una aplicación de los propios valores de las empresas a la vida singular de los individuos. En el seno del desarrollo personal, una persona enfoca su vida como si fuera una empresa red, preguntándose: ¿cuál es mi meta? ¿Cuál es mi estrategia para conseguirla? La vida se convierte en un proyecto con informes trimestrales sobre la marcha de los trabajos. Al final, los ideales de una empresa red o de una persona, y los de un ordenador o de una red son en realidad los mismos: la capacidad de funcionar de forma flexible y óptima para una determinada meta, sin perder la estabilidad mientras se avanza a gran velocidad. Es este hecho el que justifica que hablemos del espíritu del informacionalismo, en referencia a la nueva base tecnológica de nuestra sociedad, sobre todo a las redes de ordenadores. Tanto la empresa red como el estado y la gente que participa de la mentalidad del desarrollo personal se aplican a sí mismos las metáforas informacionalistas de los ordenadores y las redes. En última instancia, esta aplicación de las metáforas del mundo informático es lo que hace cuestionables la filosofía del desarrollo personal y el espíritu dominante de la sociedad red: el problema no consiste en que estos principios no sean capaces de llevar a la consecución de las metas, sino en su definición de lo que es un ser humano. En la filosofía del desarrollo personal y en el espíritu de la sociedad red, la lógica de una sociedad basada en la red informática se aplica a los seres humanos y a sus relaciones. El ser humano es tratado como un ordenador, con rutinas mentales siempre susceptibles de una mejor reprogramación. Sería posibe traducir el corpus de enseñanzas del desarrollo personal en un sencillo programa operativo para hacer funcionar a los seres humanos. Robbins habla explícitamente del ser humano como un <<ordenador espiritual>>. (31) La idea de la persona como un ordenador se ha extendido, en la mentalidad del desarrollo personal, a las relaciones humanas al abordarlas como si fueran redes de ordenadores. Escribe Robbins por ejemplo: <<He descubierto que, para mí, el recurso más importante es una relación, porque abre las puertas a todos los recursos que necesito>>. (32) De este modo, los valores previamente debatidos y activos en las acciones propias de un individuo se aplican también a sus relaciones humanas: uno debe conectarse con quienes puedan serle útiles para su propia meta, y desconectarse de quienes carecen de utilidad o son claramente perjudiciales (las <<malas compañías>>. La ética de la red De los siete valores que hemos debatido, la estabilidad es el que más próximo se halla a los valores éticos. No obstante, difiere de ellos en algunos aspectos que demuestran con creces lo difícil que lo tiene la verdadera ética en la era de las redes. Una red es estable cuando no se colapsa y permite que las actividades prosigan sin interrupciones. De forma similar, nuestro nuevo ideal es una sociedad que sea estable en el sentido de que no interfiera en el funcionamiento del mercado financiero dentro de la red informática global. Examinemos con más detalle lo que supone para la ética la aplicación de la metáfora de la red a las personas y a la sociedad. La lógica de la red exige una optimización constante a través de la conexión y desconexión de los recursos según lo que se necesita en cada caso, con la única limitación de la necesidad de mantener estable la red. En la práctica, resulta difícil llevarlo a cabo sin que al mismo tiempo se sustituya la ética por una filosofía de la supervivencia. Las empresas optimizan sus redes a fin de sobrevivir en la competición económica y los que no lo consiguen quedan fuera de las redes. La irónica culminación de esta lógica de supervivencia deriva del hecho de que cuanto más seleccionen las redes tan sólo a la elite de la información, más preucupada por su superviviencia tendrá que estar esa elite. Así lo percibirá cualquier profesional de ese grupo cuando uno de los excluidos le amenace súbitamente con violencia en plena calle o ante la puerta de su casa a la luz del día. Por un momento, el marginado de la sociedad red tiene poder: el profesional ve cómo a su capacidad para el procesamiento de la información se le plantea un peligroso desafío y busca las palabras, adecuadas para salir de una situación físicamente amenazadora. Las soluciones fáciles a este problema descansan en el refuerzo de los factores <<estabilizantes>>: contratación de más policías, o, en el caso de la elite de nivel superior, la presencia de guardaespaldas. En el plano global, los países más desarrollados <<estabilizan>> las guerras entre los marginados según lo importante que sea cada conflicto en la economía global. Frente a esta lógica de red exclusiva, algunos hackers defienden la meta de la red inclusiva. El ejemplo es la institución hacker en pleno corazón de Internet, la Internet Society. Su ética se expresa en el siguiente principio: <<No habrá discriminación en el uso de Internet por motivo de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otro tipo, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otras condiciones>>. (33) La Internet Society apoya la difusión de Internet y la enseñanza de las capacidades de la red a todos aquellos que han sido dejados a un lado por empresas y gobiernos. La tarea es inmensa y, en el momento de escribir este libro, sólo un 5 por ciento del mundo tiene acceso a Internet (casi la mitad de los usuarios se halla en América del Norte; los de África y Oriente Medio, sumados, aún son menos que los del área de la Bahía de San Francisco), y, además, la mitad de la población adulta mundial nunca ha utilizado un teléfono. (34) Así, si bien en la práctica el empeño de los hackers no ha posibilitado aún un cambio suficiente, lo cierto es que NetDay, una especie de Primero de Mayo que algunos hackers celebran anualmente para recordarnos la vigencia de su tarea, constituye un símbolo importante del ideal de la preocupación por los demás como fin en sí mismo y no por su contribución a la estabilidad. (35) Sin duda, la mera red técnica no bastará para hacer que una sociedad sea justa, pero es un requisito para conseguir igualdad de condiciones en el plano de las redes económicas, en el que se establece la relación del trabajador con la companía. La ética del ordenador La aplicación de la metáfora del ordenador a las personas y a la sociedad hace asimismo imposible la ética real. La optimización de los seres humanos y las empresas en términos de ordenadores conduce a la lógica de la velocidad, y ésta tiende a hacer que nuestras vidas pasen a estar basadas en otra forma de supervivencia. A altas velocidades, la meta social pasa a ser la misma que buscan los conductores de bólidos: mantener el vehículo estable de modo que no se salga de la pista. Aquí, el ideal de la estabilidad amenaza con sustituir nuevamente a la ética. Cabría decir que, por ejemplo, existe una <<barrera de la ética>>, una velocidad rebasada en la cual la ética deja de existir. Una vez alcanzado ese punto, la única meta que queda es la de sobrevivir aquí y ahora. Pero sólo quienes no se centran meramente en el <<ahora>> para garantizarse su propia supervivencia son capaces de velar por los demás. La eticidad exige pensar sin premuras de tiempo. La eticidad requiere asimismo una perspectiva temporal más amplia, es decir, responsabilizarse respecto a las consecuencias futuras de las tendencias dominantes y tener la capacidad de imaginar el mundo de forma diferente a la actual. En consideración a este segundo y profundo problema de nuestra era, los hackers vuelven a ser capaces de ofrecer un ejemplo más o menos simbólico de una relación distinta y más comprensiva con el tiempo. Por ejemplo, Danny Hillis ha señalado que la humanidad se mueve a tal velocidad de desarrollo que es incapaz de ver nada salvo aquello que ya está aquí o, en el mejor de los casos, lo que se viene encima dentro de un par de años, debido a la velocidad general. En 1993 escribió: <<Cuando yo era niño, la gente solía hablar de lo que sucedería en el año 2000. Ahora, tres décadas después, todavía hablan de qué sucederá el año 2001. El futuro ha ido retrocediendo año a año a lo largo de mi vida>>. (36) Para contrarrestarlo, los hackers tradicionalmente se han reservado tiempo para experimentos imaginarios en relación incluso al futuro más distante. Sabemos que los hackers informáticos se han sentido siempre cómodos en las investigaciones sobre el futuro y que muchos de ellos son grandes aficionados a la ciencia ficción. Así, no debe sorprendernos que un grupo de hackers se uniera a Hillis para lanzar la Long Now Foundation, cuya finalidad es alterar nuetra concepción del tiempo. El principal proyecto de la fundación consiste en construir un reloj que simbolice y estimule el pensamiento a largo plazo. Hillis escribía en este sentido: <<Quiero cunstruir un reloj que funcione una vez al año. La manecilla del siglo avanzará una vez cada cien años y el cuco saldrá cada milenio para anunciar los próximos diez mil años>>. (37) Brian Eno, padre de la música ambient y otro de los miembros fundadores, lo bautizó como Reloj del Largo Ahora. Otros integrantes del proyecto son Mitch Kapor y Stewart Brand, que, como hemos visto, también fueron los fundadores de la Electronic Frontier Foundation. Los diversos diseños que se barajaban como propuestas para dar forma real al aparato temporal iban desde un gigantesco mecanismo relojero en el desierto de California hasta la idea de Peter Gabriel de construir un jardín en el que las efímeras flores marcaran el paso de las estaciones, y las secoyas gigantes, el paso de los años. En fecha reciente, la fundación se ha decidido a adquirir unos terrenos para el reloj contiguos al Parque Nacional Great Basin en Nevada. Lo principal del reloj, sin duda, no es su mecanismo sino su capacidad de ponernos simbólicamente en sintonía con un sentido diferente del tiempo. Está pensado para ser un símbolo ético, similar a las primeras imágenes del planeta azul publicadas por la NASA en 1971 . Aquellas imágenes nos hicieron ver la tierra como un todo y también como un pequeño y frágil planeta en medio de la inmensidad del espacio exterior, y por ello los grupos ecologistas las escogieron como símbolos. En el Reloj del Largo Ahora, la tecnología es eliminada del modelo de temporalidad dominante en la sociedad red, y puesta al servicio de un ritmo que da una oportunidad a la preocupación responsable. Nos lleva desde el ideal de mantener la estabilidad a gran velocidad al de un ser ético genuino. La preocupación responsable Además del anual NetDay y el Reloj del Largo Ahora, existe una tercera expresión hackeriana de la preocupación responsable, contrapuesta a la actual propensión a la pura supervivencia. Se trata de preocuparse por aquellos que se hallan en el límite de la supervivencia. Algunos hackers han utilizado los recursos conseguidos a través de la actividad capitalista para apoyar a quienes se ven obligados, en el sentido literal del término, a luchar por su supervivencia. Aunque en ello la influencia de los hackers ha mostrado ser también muy limitada, no deja de ser ejemplar su respuesta alternativa a la pregunta de por qué uno quiere tener mucho dinero. No consideran tan evidente que la respuesta sea que uno lo quiere para sí o que busca poderse pagar su inclusión en el sistema; más bien, para ellos la respuesta es que se pueden reconducir los recursos de la economía egoísta a aquellos que han sido explotados por ella. Por ejemplo, Mitch Kapor apoya un programa de salud medioambiental a escala global destinado a eliminar los problemas de salud causados por las prácticas empresariales. (38) Sandy Lerner dejó Cisco Systems junto con Leo Bosack en 1990, y con los 170 millones de dólares de sus acciones puso en marcha una fundación contra el maltrato de animales. (39) La lógica de la red y de los ordenadores nos alienan de la responsabilidad directa, que se halla en el principio mismo de todo comportamiento ético. Necesitamos más iniciativas, como las de los hackers, sobre el desafío de una preocupación responsable en plena era de la información. No esperemos que tales iniciativas provengan de empresas o gobiernos. Desde una perspectiva histórica, este tipo de entidades no ha dado nunca origen a un nuevo pensamiento ético, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información sino que los cambios fundamentales fueron y han sido iniciados por algunos individuos que se preocupan por los demás.