A

ambro

Usuario (Argentina)

Primer post: 11 mar 2011Último post: 9 jul 2011
3
Posts
50
Puntos totales
4
Comentarios
V
Vampiria ( cuento propio)
ArteporAnónimo3/16/2011

Los días son iguales en todos lados y causan el mismo efecto, pero el sentido de eso es la vida que lo conlleva atado en el cuello de las personas. Puede haber un infierno y un cielo en ellas. Pero jamás se viven al mismo tiempo, eso se los aseguro, lo se por experiencia. Cuando te metes en el infierno es muy difícil salir o volver, pero el poder de las personas es algo que no se puede sosegar. La esperanza es lo último que se pierde. El amor lo anteúltimo. Y la humanidad lo ante penúltimo. No me pregunten por que en ese orden. Lo ultimo. Lo anteúltimo. Lo antepenúltimo. Lo ultimo. Ultimo. Siempre pensé que era el ultimo en la vida…pero un vampiro, ese ser nocturno, chupa sangre y malévolo, tiene permitido ser el ultimo, el anteúltimo el, antepenúltimos…y el primero. La primera vez que la noticia se esparció por todo el mundo, mi primera sensación fue de desconcierto, era algo impensado creer en esos relatos, en El Consejo como una institución que gobernada desde hace siglos el mundo nocturno en secreto, pero ahora uno puede verle mucha lógica. Hubo un comienzo, como todo… 8 de marzo del 2014, el cielo era una pantalla celeste de tan limpio que lo veía, y el aroma a pasto mojado reinaba de manera refrescante por todos lados, donde azotara el sol. Mi vida era como una hoja caída que es barrida por el viento en otoño. Lo único que veía con sumo agrado era mi paquete de cigarrillos que escondía en mis cajones de ropa, donde nadie jamás ha revisado. Creo que esa era mi única trasgresión juvenil porque me gustaba estar tirado en la cama mirando por la ventana, lo que a mis padres no agradaba mucho. Pero ellos pasaban poco por casa. Con el tiempo tuve una afición a la lectura de novelas góticas de alguna colección olvidada que tenían en la biblioteca de mi casa, pero eso solo era algo minúsculo de mi existencia. Lo que mas me preocupaba últimamente era mi rara sensación de estar siendo observado en cualquier situación que me fuese posible sospechar como un ojo gigante que me observase a mis espaldas, no diría que esto fuese una sana desconfianza como con la tele o con la radio de esos idiotas retardados. Lo que no seria nada nuevo esta extraña psicosis burguesa, la doble vida. Trate varias veces de analizarme sin éxito y, llegue a una conclusión, no estoy loco, aun, pero que lo siento ¿será real o un sueño? Pero solo hay una realidad, la que vivo acostado. El departamento donde vivo es lindo, hasta parece que viviera solo yo, excepto por la habitación de mis padres que esta intacta como la dejaron la ultima vez. Me dejan semanalmente un dinero para mi manutención. El inmueble queda en una de la zonas mas bonitas de la cuidad, donde de vez en cuando salgo a caminar a ver los negocios. Llevo una dieta fatal de comida rápida, de vez en cuando cocino, pero no le veo sentido, la pizza es lo que mas abundo en casa. Aunque mi cuerpo no engorde, será alguna clase de atavismo de familia que mi cuerpo sea estilizado y flaco, también siempre fui a natación. Nadar en el agua sencillamente para mí es uno de los milagros que existen en el mundo, siempre una sensación placentera me invadía en pleno acto. Creo que fue lo que mas se acerco al amor para mí… Hasta el 24 de marzo de ese mismo año, las clases ya habían comenzado hacia dos semanas atrás, y las clases de natación empezarían hasta la semana que viene, así que me sentía sumamente aburrido. Pero al mismo tiempo notaba como un ambiente de nerviosismo reinaba en todos los salones, patios o esquinas a donde fuera, lo que no entendía bien ya que reinaba una profunda confusión que segaba a todo el mundo. Dos días más tarde un profesor apareció asesinado en unos de los establecimientos de la institución, en ala sur el lugar más desierto del establecimiento, en un diario local que encontré en el quiosco donde compro puchos leí que este es el tercer asesinato que va en el mes, y todos están conectados, a pesar de los lugares las victimas o la hora, todas murieron desangradas. Me di cuenta de que estos días estuve viviendo en una nube de pedo propiamente dicha. En los informativos no dejaron de repetir incesantemente los hallazgos de la policía, para el anochecer todo el caso había sido desvirtuado por la prensa. Cuando la noche del jueves cenaba viendo la televisión el noticiero un ruido me distrajo del otro lado del departamento. La habitación de mis padres. Después le siguió un silencio mortal, tome el cuchillo con fuerza hasta la habitación de mis viejos, trague saliva con fuerza, tome el pomo de la puerta y la abrí de golpe. Estaba todo vacío. Examine toda la pieza de lado a lado hasta estar totalmente seguro, revise debajo de la cama pero me di cuento de lo idiota que era y lo deje rápidamente. Revise los vidrios del balcón si se encontraban bien, tenia puesto los seguros desde adentro nadie podía salir, cuando baje la mirada descubrí algo que me hizo temblar. Yo, debido a mi obsesiva psicosis, muchas veces tiendo a poner trampas de seguridad artesanal, típica y normal, como en este caso dejar un papel en el contacto del vidrio corredizo para saber si efectivamente fue abierta. La pequeña hoja de papel blanca estaba acostada en el suelo a unos cuantos centímetros de distancia, me quede mirándolo fijamente dejando pasar unos minutos, de repente una idea fugaz cruzo por mi mente, si la ventana estaba cerrada por dentro ¿como pude ser? talvez se pudo haber escapado deslizándose. ¿Y el ruido? como lo podía explicar. No le di mas vueltas al asunto y seguí con mi rutina. El último día de la semana, las primeras clases se encontraban retrasadas debido a la ausencia de la profesora de Ciencias. Solo habían pasado veinte minutos desde la campana del comienzo de clases. Y el constante griterío de todos mis compañeros era lo único que se oía, hasta que la puerta del aula se abrió y, la profesora de melena rojiza enrulada nos hizo quedar en silencio con un movimiento automático de mano. No se encontraba sola atrás suyo le seguía una joven de la misma edad que nosotros, llevaba el uniforme escolar pero era la primera vez que la veía. Repentinamente con su ingreso todos los ojos se posaron sobre ella de pies a cabeza, desde sus bonitas piernas hasta la falda que le tapaba los muslos, su cuerpo esbelto, bonito, hermoso, parecía una doncella de cuento. Sus refinadas facciones, su nariz chichita y algo respingona. Parecía echa de cal o de mármol como una escultura romana. Una belleza imperial podía definirse, sus ojos de un pintoresco color miel como nunca antes había visto, brillaban, vidriosos como si tuvieran luz propia. Su pelo largo, lacio ondulante de color castaño. Sus labios eran carnosos y colorados. La profesora se puso enfrente de todos, haciéndonos señas para darle nuestra atención. -atención chicos. Desde hoy comenzara a estudiar con ustedes la alumna Lucia Miller, por que no saludas- ella hizo una leve reverencia.-espero que la traten bien, quedo claro. -si- respondimos todos a coro La mando a sentarse a un banco que se encontraba al lado de la puerta. Muchos ojos seguían aun escrutándola como si mirasen a un famoso. Pero ella ni se inmutaba antes tantos ojos que la miraban, solo se limitaba morderse los labios fríamente. No le interesaban los demás a primera vista. Cuando sonó el timbre del recreo, rápidamente me escabullí entre la multitud de compañeros que rodeaban a la nueva que se había formado, hasta la profesora participaba, acosándola con preguntas sobre ella. El ala sur estaba clausurada, fajas policíacas tapaban el paso al pasillo que lo comunicaba con las demás alas. No me quedaba otro lugar para fumar mis puchos así, cometí la estupidez más grande de mi vida, salte por encima de las cintas amarillas fluorescente que llevaban el nombre de la policía, y seguí por el corredor hasta llegar a donde había un hall cuadrado, decorado de pósters, afiches, panfletos referido a la educación. Y me senté en una de las sillas de espera, y con satisfacción me prendí un puchito. A la primada pitada me sentí reconfortado y estire las piernas para despabilarme, luego cerré los ojos con el cigarro en la boca. Todo estaba tan silencioso, que me daba cierto escalofrío, pero al mismo tiempo sentía paz mental y tranquilidad. Y un recuerdo asomo tan nítido como si lo hubiese vivido recién, y sen embargo era tan distante…los olores y colores volvieron tan vivos que sentí vértigo por un segundo, me acordaba del moviendo de las personas, caminado con suelas de goma por esta sala, el ruido que producían las llaves de casa de mamá, el olor dulzón en su ropa. Mi primer día de clases. Me sentí extraño y me empezó a doler el corazón. Apague el cigarrillo en el cenicero. Y de la nada escuche un ruido estridente, como si algo se desplomara. Me quede helado, por un momento pensé en quedarme así por un largo rato hasta que un ruido similar resonó, me levante lentamente caminado en puntas de pie lo mas sigiloso posible hasta la puerta. Una puerta se abrió de golpe produciendo un eco en todos los pasillos. Apresure la marcha sin cometer sonido alguno. Entonces pasos rápidos empezaron a acercarse por los pasillos. Me eche a correr como si viniera el fin del mundo, pero los pasos se sentían tan cerca, pisándome los talones. Eche una mirada por encima de mi hombro algo estaba viniendo, le arroje mi encendedor como pude pero no oí si se pudo estrellar. De repente vi las franjas fluorescentes salte lo más alto que pude cruzando por arriba de ellas cayéndome de cabeza al suelo. Cuando me recupere mire hacia el pasillo, que estaba sin un alma. Trate de calmarme pero seguía respirando agitadamente, apoye la espalda en la pared y descanse la cabeza ladeándola hacia mi hombro. Y note como dos alumnos de tercero me observaban sorprendidos, absortos con los ojos como platos y boquiabiertos como idiotas. Me puse un cigarrillo en los labios con mis dedos temblorosos, y busque mi encendedor. Me había olvidado que se lo había tirado a mi perseguidor. -oigan- llame.- ¿no tendrán fuego? Ambos se miraron. Y respondieron: -no. -¡carajo! La campana sonó sin que lo esperase, y me exalte. Una capa de sudor frío en todo el cuerpo. Nunca había corrido tan deprisa. Hacia tiempo que no me asustaba tanto desde aquella vez que vi esa película de terror de una chica diabólica, no me dejo dormir. Ignorando la campana me dirigí al baño, cuando me vi en el espejo mi piel se había perlado por la transpiración, me enjuague la cara y luego me seque con toallas de papel. Mire el reloj faltaban todavía cuarenta y cinco minutos de clase y, si volvía en medio de ella me preguntarían que estaba haciendo, así que me quedaría aquí hasta la finalización de la misma. Tome el paquete de cigarrillos un momento, era una cajita de veinte cigarrillos Marlboro Light. Solo le quedaban quince. La bese como despedida y la tire por el inodoro. Tenia que dejarlo. Casi me cuesta la vida mi estúpido vicio. Tire de la cadena y le dije adiós. Después de la campana de cambio de horario, corrí por el pasillo haciendo finteando a cada alumno que pasaba, para cuando llegue a la puerta todos mis compañeros estaban de recreo y para mi suerte estaba todo vacío. Al entrar me di cuenta de que no estaba solo, sentí como Lucia posaba sus ojos sobre mí. La ignore. -¿Qué paso que no volviste?- pregunto con voz armoniosa. La mire absorto por unos segundos. -nada, me que de en un pasillo- respondí fríamente. -en “el pasillo de la muerte” por lo que veo, pareces que tuviste un buen susto-bromeo. No pude evitar reírme. Me desplome en mi silla, no tenia ganas de disimilar mi cansancio. -la ultima vez que corrí tanto creo que fue la vez que escape del colegio. -¿y esta vez volviste a escaparte? -no soy un cagón, pero fue una situación de vida o muerte. Fui a fumar a puchos donde ocurrió el asesinato. Ni yo me creía lo que decía. Pero en el fondo era agradable hablar con ella, como si tuviera un poder magnético que me atrapara. -hay que estar loco para hacer eso. -si, soy un idiota-admití. Ella lanzo una carcajada, y se acomodo sus suaves cabellos, se paso la lengua por los labios al parecer estaba pensando. -¿Cómo te llamas?-pregunto con ojos ausentes. -Ariel Allende. Luego me miro a los ojos, eran vivaces como una chispa. -creo que te conozco de antes-dijo finalmente. -no creo-dije-jamás eh salido de este lugar. Pero no me respondió, sus ojos ausentes se pusieron vidriosos como si añorada algún recuerdo. Desde ese día nos empezamos a hablar todos los días. El recuerdo de su bonita sonrisa quedo grabado en mi memoria como un rumor lejano de aquellos días, sus dientes pequeños como la de una niña formaban una fila perfecta. Hablábamos de cualquier cosa sin importancia, de cualquier tema sin relevancia, y sin embargo me sorprendía su gran conocimiento sobre el mundo como una persona que lo hubiese visto todo. La forma en la que me veía con sus ojos eran vivases y suaves a mismo tiempo como una caricia al alma. Pero al mismo tiempo note como esos ojos cambiaban en función a la persona que enfocasen, a los profesores los miraba con una cierta fina alabanza y respeto, mientras que a cualquier compañero lo miraba como un dios mira a un neófito, de forma despreciable y ausente. En cambio a mi era totalmente distinto. Una vez una tarde calurosa le pregunte, mientras contemplábamos el patio por un ventanal apoyados en él. -¿a que persona me parezco para que te hayas confundido la primera vez? Ella ni me miro se limito solo a mirar el firmamento y resoplar. -¿es necesario? -me gustaría saberlo-dije, y argumente.-para conocerte más. Volvió a resoplar. -a una persona que quería mucho. -¿por que usas el verbo en pasado? Un silencio nos separo, fue una sensación breve pero inolvidable. -falleció hace unos años. Trate de verle la cara pero la luz del sol se interponía encegueciéndome. -¿de que?-pregunte despacio. Ella me tomo la cabeza y me beso la frente. -no creo que quieras escucharlo, lindo- respondió.-además no me gusta recordar me hace sentí vieja. -¿pero cuantos años tienes? -diecisiete muy largos. Un día después nos dimos nuestro primer beso, que fue algo raro. Ella llego a mi departamento sábado al mediodía, traía el diario de hoy y me mostró la portada, llevaba las fotos de las nueve personas asesinadas en los últimos meses. -¿y?-pregunte sin entender. -no entiendes la gravedad del asunto Ariel-suspiro ella.- si esto sigue así va terminar siendo un problema nacional. -¿y? -tenemos que hacer algo. No me gustaba como venia la cosa. -¿Qué pasa por esa cabecita inquieta?-pregunte burlón. -vayamos al lugar donde asesinaron a la primera victima-dijo eligiendo cuidadosamente las palabras.-al bosque. A las siete nos internamos a la intemperie de la arboleda, un sol tímido apenas nos iluminaba, de vez en cuando un vendaval con rocío nos golpeaba la cara, cruzamos los abetos hasta llegar a un claro iluminado. -descansemos-dijo. Nos sentamos sobre un tronco caído, saque de mi mochila una botella de agua, tome un trago largo y cuando le ofrecí me lo rechazo, pareciera que nunca tuviese sed. Siempre rechazaba comer, nunca la habré visto probar un bocado en mi vida. Ella rodeo mi espalda con su brazo y me acaricio la nuca. -debo de estar viviendo en un sueño del que no puedo despertar-murmuro. -yo también. -creo que me enamore a primera vista. -yo también Solo al silencio nos limitamos. -me prometes-musito.- que pase lo que pase siempre estarás al lado mío -si. Me quede pensando en las últimas palabras. -¿no quieres estar sola? Movió la cabeza en señal de afirmación. -sufrí mucho la soledad. La estreche entre mis bazos con fuerza. Un barullo de aplausos nos rodeo instantáneamente en coro, venían de los alrederodes ocultándose en la maleza de los matorrales y su penumbra, se acercaban aturdiéndonos, hasta que un individuo entro al prado. Un joven alto, de tez blanca, de facciones descaradas sonreía, lastimosamente flacucho, caminaba altivo. Aplaudía pausadamente hasta parar clavando sus ojos teñidos de carmesí como la sangre. -muy bello…en verdad, el amor adolescente entre humanos-dijo, mientras reía forzadamente. Atónito mire a Pamela, ella estaba serena con una expresión de repugnancia en sus ojos. Continúo dirigiéndose a ella.- ¿o no, Elizabeth? Las pupilas de ella cambiaron radicalmente, de un océano azul a un fuego rojizo infernal. Y instantáneamente desapareció delante de mis ojos, el otro también había desaparecido con el ruido. Me había quedado otra vez solo, era tan doloroso salir de este sueño En la estación de la policía un oficial me hablo. -encontramos dos cuerpos mas en el bosque. Creemos que es del mismo que hizo los demás. -¿y quien piensan que pudo a ver sido? -todavía no tenemos nada concreto, solo conjeturas, pero todos los casos son limpios y simples las victimas no muestran señal de pelea, como si no mostraran resistencia. Me quede duro por un momento. Los oficiales me alcanzaron en casa en un patrullero.

50
0
U
Una Decima de Segundo (cuento propio)
ArteporAnónimo3/11/2011

Abro los ojos y parpadeo y la veo en una décima de segundo, todavía no me doy cuenta a quien tengo en frente, y vuelve a parpadear, y ya no esta. - ¿que paso?- me dije a mi mismo- si la tenía enfrente, sentía su respiración en mi boca. La reconocí enseguida nunca la había olvidado, desde que la deje en aquel pueblo, a la única que amo. Desde hace un año vivo en la ciudad, hace un año yo vivía en un pueblo, antes que en la cuidad hubo un pueblo al que yo amaba. Pero por las circunstancias de la vida tuve que mudarme de aquel paraíso. Yo desde que llegue aquí me sentí como un indio en una casa, infeliz, tuve depresión por varios meses no me sentía vivo en este lugar, al final comenzaron las clases y tuve que de a poco a amoldarme, sin embargo. No era lo mismo. En una décima de segundo es lo que tardo en recodar, en cuanto despierto, de que no estoy en mi pueblo sino en la ciudad, en este feo departamento que me asfixia. En aquel pueblo nací, y me críe hasta el segundo año de secundaria, ahí mi padre y mi madre consiguieron por cosas del destino un trabajo importante, era una posibilidad única para ellos en lo laboral, además a mi me acercaba a la universidad, pero ¡yo no quiero ir a la universidad! Quiero quedarme en mi pueblo y vivir con ella y trabajar allí. Pero al mismo tiempo estoy desconcertado, hace más de un mes que ella no contesta mis mensajes, pero ese es otro tema. Quiero antes que todo ordenar mis prioridades. 1. Ella, la chica a la que amo que se quedo en él. Hace un año. Era un atardecer de veranos en una aldea, que son espectaculares y reconfortantes en los finales de año, y en la que se realiza la fiesta de la fundación de él, en la que la única escuela del pueblo se encarga en conjunto con el alcalde de organizarlo, donde hacen desfiles, ferias, etc., hacen de una fiesta la cuidad. También es cuando vienen los turistas a disfrutar, y esta de más decir el entusiasmo que se generaba en los alumnos de la escuela. Pero alguien no está satisfecho por eso, esa persona en su corazón no hay entusiasmo, se queda en este crepúsculo de verano contemplando al árbol que planto cuando era mas pequeño. Y nota lo que a crecido no puede evitar que se le humedezcan los ojos por la nostalgia, ya era tres veces mas grande de altura que él. En una décima de segundo se da cuenta de que alguien lo esta observando, y gira para verla a ella, a su amor juvenil. -tus viejos me contaron lo del nuevo trabajo- le dijo- y que te perderás de la celebración. Lo siento mucho. -no tienes que disculparte- y se dio vuelta para contemplarla a ella. - odio cundo pones esa cara de nabo telenovela- rugió de repente y le lanzó una carpeta en la cara que impacto contra su nariz e hizo una mueca de dolor mientras su amiga salio corriendo. Este no podía culparla de sus actitudes violentas, ella es así aunque también le podemos sumarle que es bipolar y a veces es mucho más aterrador que una persona que sea solamente violenta. A veces la veía sentada sola observando por la ventana con una mirada melancólico de ojos tristes, callados y tranquilos, y en segundos tenia unos arranques de emoción y de pasión, de ira y de felicidad que iban hacia los extremos. Es de las personas, que siempre, cuando se mete algo en la cabeza no descansa hasta obtenerlo. Ella es una chica difícil. Pero al fin esa era su manera de amar, algunos de forma silenciosa, otros de manera fugaz o de manera violenta como es ella. En la ultima semana su existencia en el pueblo ella no le dirigió la palabra enfadada, su frío era tan dañino como tomar mil kilos de veneno, letal y lento. Siempre cuando le dirigía la palabra era como si no existiera para ella, como un fantasma del pasado que ella no se acuerda. El último día, se encontraba con sus viejos en la terminal de trenes esperando al que llevaría. Todos los amigos con quienes compartieron sus vidas vinieron a despedirlos, él se encontraba rodeado por todo el curso que trataba de animarlo con sumo esfuerzo, este solo les sonreía amablemente, y sus parpados estaban coloreados por una purpurina por no haber dormido toda la noche pensando si ella vendrá para despedirlo, el consideraba la posibilidad de que no venga por su forma de ser testadura y orgullosa seria capaz de no venir por mas doloroso que fuera. Por otro lado es posible que recapacite a ultimo minuto y se de cuenta del error que esta por cometer. Lo único que le esperaba era esperar los segundos que quedaban para partir a la ciudad mientras los aprovechaba con sus amigos, que seria tal vez la última vez que los viera. Aun no se rendía en su interior, guardaba los últimos gramos de esperanza. El noto que algunos de sus compañeros echaban un vistazo hacia atrás y se volvían hacia el con una sonrisa, como si guardaran una sorpresa, entonces los que estaban atrás de ellos se comenzaron abrir dejando pasar a alguien que no podía ver, a causa de lo que tenían enfrente le tapaban la visión. Todos los presentes le esbozaron una sonrisa cómplice, y se abrieron para dejarla pasar, a ella, que avanzaba a causa de los empujones que le daban sus amigas desde atrás dándole valor para venir aquí. -creí que nunca vendrías- fue el primero en hablar, mirándola a la cara. -no te hagas ilusiones solo vine porque me obligaron- se excuso mirando hacia un costado, con sus manos hacia atrás escondiendo algo entre ellas. Unos segundos de silencio trascurrieron eternos, hasta que suspiró y me miró. -creo que te debo una disculpa- dijo finalmente- no te debí tratar tan fríamente, y no haberte hablado, creo que fue lo peor que te pude haber echo creo que nunca me vas a perdonar, soy una tonta en este tipo de cosas que hasta a veces me lastimo a mi misma. El no podía creer con que franqueza lo había abordado, la primera vez que la escuchaba hablar así. -pobre, la fiebre te debe estar matando- musito, mientras apoyaba la palma de la mano en su frente. -no tonto- exclamo- se que te parece esto muy anormal viniendo de mi. Pero lo que te dije es cierto. Obviamente no tiene fiebre, fue lo que pensó. Lo que le había dicho fue su propia reflexión de sus acciones. - esta bien disculpa aceptada- dijo, y la cara de ella que hasta entonces estaba tensa se tranquilizó como si fueran palabras mágicas que deshicieron un hechizo que la maldijo.- ¿y qué tienes entre tus manos? Al preguntarle ella cambió de color paso de su piel blanca como el anís a un rojo como el tomate. Éste notó su cambio radical. -¿qué te pasó?- preguntó alarmado. -nada, nada- dijo sofocada. Y le entregó en sus manos un celular con un moño rojo de regalo- tiene el numero de todos, ya que nunca tuviste, es el regalo perfecto para ti pensamos todos. Lo tomo con cuidado como si fuera una reliquia, el regalo más hermoso del mundo. - sabés- dijo mirando el celular- este regalo es el que mejor que te recibido, pero que me lo entregues es el mejor regalo que siempre quise y ansíe. Después de confesarse ambos se abrazaron, transportándose a su propio mundo donde nadie puede entrar excepto ellos dos. Ella se llama Celeste. 2. Mi pueblo. -abuelo ¿cuéntame de la cuidad por favor?- dijo el chico mientras caminaban por un sendero borrascoso. -qué te puedo decir no es la gran cosa. Prefiero el pueblo con mi corazón, además ¿por qué preguntas chico? -es que en la escuela estuvimos hablando de las metrópolis, y descubrí que hay algo mas grande que el pueblo en el mundo. -y mas aterrador- lo interrumpió este. El chico se quedo extrañado. -¿por que? -porque la cuidad es como un monstruo come hombres, come corduras- el chico se aterró de la descripción que le hacia.-y lamentablemente tiene una forma atrayente para las personas como un engaño, y lamentablemente tarde o temprano tenemos que ir. Al chico le humedecieron los ojos. -abuelo juro que jamás iré a la cuidad y me quedaré en mi amado pueblo. La mama del chico apareció luego de haber escuchado la conversación desde atrás con su mama. - papá no le cuentes esas cosas a mi hijo lo vas a traumar. -ya lo logre, jeje, pero es por su bien linda- dijo. La mama tomo a su hijo por las axilas y lo acurruco en sus brazos. -no le hagas caso al abuelo, hijo, esta viejo y amargado a veces le gusta inventar historias. -mas respeto a tu viejo que te oye- le advirtió sin mucho credibilidad. -no te ofendas papá, pero no puedes atormentar a tu nieto de esa forma- y comenzaron a discutir los tres de cómo era la forma debida para educar a un niño si asustándolo o diciéndole la verdad, el chico ya no le dio importancia a lo que discutían, porque la charlas entre adultos eran muy rígidas y aburridas. Y se entretuvo en los brazos de su mama que lo llevaba sin esfuerzo mirando el cielo azul libre de nubes, era tan hermoso el siempre quiso dibujarlo igual pero no existía crayón azul o celeste que cumpla sus expectativas, ya que el cielo es irreprodusible. Cuando terminaron de escalar una subida el se bajó de los brazos de su mama y se sorprendió de cuanto habían ascendido por la montaña donde todo el tramo lo llevo su mamá, y el no se había dado cuenta cuanto tiempo había pasado. -ya llegamos a la cima. -¿y por que habíamos vinimos?- preguntó sin ánimos. Su mamá le señalo a espaldas de el para que mire. Cuando giro quedo alucinado al ver la vista de toda la cuidad tan hermosa y espontánea. Y se dio cuenta que había encontrado algo irreprodusible. Quiero aclarar que Él y el chico son yo, El es de hace un año la ultima semana antes de irme del pueblo y el chico cuando tenia cinco años, me llamo Ariel Allende. Esas son las dos cosas que amo, sin contar a mis viejos. Tengo en mi cabeza lo que me pasó esta mañana no puedo sacarme su imagen fresca y viva que vi por un momento, estaba algo cambiada a pasado un año desde que la ultima vez que nos vimos somos diferentes y a nosotros nos pasa de diferentes formas el tiempo. Es posible que haya sido fruto de mi imaginación mezclada con la melancolía de su recuerdo y la pude a ver materializado frente a mí por unos segundos ya que la mente humana es muy poderosa. Me senté en la clase de arte donde soy excepcionalmente talentoso, no es que lo diga yo, lo dicen mis profesores, hasta llegue a participar en concursos y ganarlos, eso es un cambio que paso solamente en la cuidad, pero lo que nunca cambio es que todavía trato de reproducir el cielo, aunque todavía no lo logro no desistí todavía. -¿Vas volver a hacer tú experimentar?-pregunto Pamela intrigada, una compañera del instituto es con la que tengo mas afinidad. -sí- respondí secamente. -¿Qué vas a ser cuando lo logres? -nada- respondí sacando una tela. -¿Cómo que nada?- pregunto extrañada. Suspire por su insistencia y la mire a la cara. -me volveré millonario. Esta feliz- le respondí.- ¿por que insistes tanto con eso? -a lo largo de tu experimento en busca del cielo, has logrado que seas reconocido, hasta saliste en el diario, cuando lo logres ¿Qué harás después?- pregunto por fin. La pregunta me desconcertó del todo nunca lo había pensado. -supongo que…que lo explotaré y luego descansare- respondí a la ligera, pensándolo poco. A pamela supo que mi respuesta no era legítima así que no le dio importancia más al tema. -¿Ariel viste que este sábado León Innocenso abrirá una galería?- pregunto ansiosa por mi respuesta. -¿Hoy te tragaste a Sherlock Holmes que haces tantas preguntas?- dije irónicamente- si ¿por? -es que tengo que ir porque el profesor me ha pedido que saque unas fotos sobre su arte y haga un trabajo sobre ellas, y yo sé que siempre has seguido a ese artista, y ya que no quiero ir sola ¿te gustaría ir conmigo?- pregunto con un tono de voz algo nervioso. -talvez no sea buena idea- musitándome a mi mismo y me fije por un momento en mi celular si tenia algún mensaje, estaba vacío.- si claro me encantaría, ¿hoy que es jueves?...mañana viernes, pasado sábado, entonces nos reunimos en la puerta de la galería. -gracias Ariel no sabes la ayuda que me das – dijo alegremente, y se fue silbando. Me fui del aula de plástica a las maquinas de gaseosas que hay a la entrada del instituto, mientras atravesaba todo el hall note que en la vidriera donde había uno de mis ultimas pinturas no te que alguien la contemplaba con sumo interés no le di importancia, a la vuelta, cuando me había comprado una Coca-Cola, ya no estaba esa persona, no reconocí si era hombre o mujer. Volví a sentarme en mi silla y me concentré en mi tela. Cuando se me hizo tarde dejé mi tela y me volví a casa sin parar en ningún lado antes, mi vieja tenia lista la cena comí, vi tele, revisé mi celular el buzón todavía estaba vacío, y me fui a acostar cuando caí en el colchón sentí como algo punzante y frío se me había clavado en la espalda salte de dolor de la cama, parecía que el objeto era chico pero el dolor era inmenso, prendí la luz y me refleje en mi espejo para ver si me había dejado una marca me alarmé al darme cuenta que apareció un hematoma enorme en forma de circulo. - ¡¿Que carajo?!- grité. Mis padres entraron a mi pieza preocupados. -¿Que te paso?- pregunto mi papá al entrar. -me salio un hematoma. -hay que maricon y por eso llorás- dijo mi viejo, mi vieja le pegó en la nuca. -¿Como te la hiciste?- pregunto mi vieja examinándola. -me pinché con algo en la cama, ¿puede ser que se te haya caído una aguja? Mi padre se puso a buscar en mi cama algo parecido revolviendo la s sabanas. -pues aquí no hay nada- dijo. -te traeré algo de hielo- dijo mi mamá dando por finalizada la cuestión. Al despertarme al día siguiente, me fijé ante todo si el hematoma estaba en mi espalda todavía, solo quedaba un moretón. A la primera hora teníamos matemáticas, en las que siempre llego tarde por cosa del destino. Cuando me senté en mi banco cansado por venir corriendo, saque mi carpeta y empecé a trabajar un calor recorrió todo mi cuerpo esparciéndose y mi mente comenzó a nublarse hasta oscurecerse todo. Una alarma del reloj de mi cuarto sonó retumbando adentro de mi cabeza, obligo a que mis ojos se abrieran, y en una décima de segundo note que este no era mi cuarto y la nostalgia me invadió, este cuarto era en donde dormía en el pueblo, salte de mi cama y me asome por la ventana y contemple nuevamente mi pueblo. -¿que carajo esta pasando?-me dije. Alguien toco mi puerta. - Ariel, Celeste ya esta en la puerta, ya tienes que ir al cole- dijo mi mamá. -si, ya bajo-dijo sorprendido, Celeste estaba aquí en la puerta. Me puse mi antiguo uniforme de clases que me quedaba perfecto, y bajé corriendo las escaleras y salí al exterior y estaba ella como la recordaba. Enseguida me abalance sobre ella y la abrace. -no sabes cuanto te extrañe- dije emocionado. Ella no respondió y me miro extrañada como si yo estuviera desubicado. -Ariel, la última vez que no vimos fue ayer- dijo atónita. -¿eh? -pobre, la fiebre te debe estar matando- apoyo su delicada mano en mi frente sudada- bueno algo caliente estas, entremos así tu mamá te da algo ¿si? Entramos a casa que seguía igual como la recordaba, me senté en una silla de la cocina esperando a que alguien volviera, y note un diario encima de la mesa lo tome para ver la fecha estaba dos años atrás en el pasado, me puse blanco del asombro y vomite en el piso. Cuando mi mamá y Celeste volvieron me encontraron sofocado. Celeste se fue antes para no llegar tarde a pesar de que quería quedarse se termino yendo preocupada. Yo me fuí a mi cama a dormir un poco más, tocaron a mi puerta y entró mi abuelo que hace mucho que no lo veía, lo abrasé y termino siendo una situación parecida que con Celeste. Al final le terminé confesando lo que me había sucedido contándole toda la historia de los últimos días, el, al terminar mi historia, puso una cara divertida. -¿así que vienes de dos años en el futuro?- preguntó con gracia- sabes si Argentina termina ganando el mundial. -no, pierde la final con Brasil con gol de penal al ultimo minuto, pero eso no viene al caso- le repliqué- ¿Qué opinas? -pues opino que necesitas un loquero- me miro a los ojos buscando la farsa en ellos, pero solo vio verdad- bueno…digamos que te creo entonces ¿que? - ¿Que pudo haberme pasado?- le pregunte ansioso. -obviamente hiciste un viaje en el tiempo y no sabes cómo- se quedo un momento reflexionando- sos un boludo. -¡abuelo!- bramé. -esta bien, pues que quieres que te diga disfrútalo. Es el sueño de todo humano viajar en el tiempo. -¿A que te refieres? -si que eres lento, sabes lo que va pasar úsalo a tu favor- dijo seriamente- y si fuera tu lo primero que haría seria aprender a como usarlo. Mi cabeza hizo ‘clic’ al escucharlo. El abuelo me dejo solo y empecé a repasar todos los hechos que sucedieron para que termine aquí, algo fuera de lo común, ¿que podía ser? y me quede dormido. Desperté en la cama de la enfermería de la escuela. Y en una décima de segundo me di cuenta de que no estaba en casa. Me acordé de las palabras de mi abuelo y me acosté y cerré los ojos engañándome a mi mismo para dormirme pero no era tan fácil como pensé, y abrí los parpados en una décima de segundo estaba en la casa del pueblo, mamá llamo a la puerta de mi recamara - Ariel, Celeste ya esta en la puerta, ya tienes que ir al cole-dijo por segunda vez para mi. Lo había logrado encontré el mecanismo para hacerlo andar. Salí de la casa y me estaba esperaba Celeste la tome de la mano y fuimos al colegio, todos mis compañeros estaban en el aula como los había dejado cuando me fui, ellos notaron mi euforia por la felicidad de estar con ellos, a nadie le importo, pero ahora los podía disfrutar a todos. Podía disfrutarlos a todos eternamente como si nada hubiera cambiado el tiempo, ya no existía la cuidad ahora solo estaba mi pueblo y mi Celeste, estaba en una burbuja, una burbuja de tiempo aparte del tiempo del mundo. Ya pasaron tres meses en este mundo perfecto, descubrí en estos tres meses que el viaje en el tiempo produjo en mi cuerpo un rejuvenecimiento, habían retrocedido dos años mi cuerpo de rejuveneció dos años, es un ley del tiempo. También en clases de natación un amigo me hizo notar que el la espalda tenía un tatuaje donde tenía el hematoma, rezaba: Chronos. Descubrí que así se llamaba a la personificación del tiempo en la mitología griega, entonces me di cuenta de que yo estaba metido en algo único. Eso fue lo único que pude averiguar en estos días, el resto de ellos me los pase divirtiéndome. En mi mochila encontré una nota de Celeste que la leyenda decía: ‘Te espero en el aula de música, Celeste’ Esa aula estaba en el último piso del instituto, donde siempre no pasaba ningún alma. Al entrar ella me esperaba sentada arriba del piano, cuando entre arrugo su frente mirándome a los ojos. -¿Qué pasa?- pregunto cauteloso. -Ariel lo que estuviste haciendo estos últimos tres meses es enfermo, te estás haciendo daño- dijo cambiando su semblante de enojo a piadoso. -¿Cómo lo sabes?- pregunte asustado con mi mundo perfecto cayéndose a pedazos. -es culpa mía en primer lugar nunca debí dejarlo en tu cama-se lamento con desgana.-por favor vive tu vida. Todo el aula se puso de color blanco y aparecí en la puerta de la casa de Pamela, que abrió la puerta y me tomo del brazo. -vamos a la galería Ariel- dijo emocionada. Y yo no supe que decir solo la seguí.

0
2
L
La Guerra 6 (Propio)
ArteporAnónimo7/9/2011

6. En el quinto circulo del infierno. -Haine, necesito hablar contigo, es sobre Ciel. -claro Miranda, siéntate. Ella tomo asiento a su lado, mientras el leía un libro de la gran biblioteca. -él esta cada vez más raro, desde que volvió de la batalla estuvo haciendo preguntas por todas partes sobre un tal 66-dijo angustiada.- le eh preguntado al diablo es verdad eso del 66 y la ha negado, esta preocupado, cree que algo le paso durante la pelea. En realidad no sabemos que paso. El le tomo las manos. -yo también estoy preocupado, esta muy perturbado por alguna razón, lo del 66 lo esta volviendo loco-opino.-esto esta acompañado por una serie de acciones que ah tenido. Siempre fue un personaje retorcido. Ella estaba muy preocupada. -habrá una reunión de los mandos para analizar la situación en la que nos encontramos. En las próximas horas. La próxima jugada. Miranda le aseguro su presencia, pero la charla la dejo mas preocupada de lo que estaba. En la reunión, fueron todos menos Ciel. -hermanos nos hemos reunido aquí para hablar del tema central de esta batalla-empezó diciendo El Diablo.- para ser mas claro es sobre Ciel, según los reportes ah dicho que un personaje inexistente llamado 66 mato a un cadete 58 y a cuatro arcángeles, revisamos las pesquitas no encontramos ni rastro de este ser, revisamos su espada y encontramos que tenia las almas del demonio y los cuatro de arriba. Y me pregunte ¿que esta sucediendo aquí? ¿Por qué esta mintiendo?, he llegado a una respuesta luego de mucho reflexionar, se volvió loco. Ninguno se exalto por la noticia. -no es nada que no sepamos.-comento una daemon. -Victoria, no digas eso.-la reprendió Miranda. -si siempre fue el mas raro de todos, siempre le gustaba quedarse en el mundo humano, nunca lo entendía, y casi nunca venia a las reuniones.-refuto ella. Era joven, bella, sus labios los tenia febrilmente colorados y llevaba el cabello largo hasta la cintura de un color rojizo tan vivaz que casi podía brillar. No le caía bien a Miranda. -tal vez el estar tan alejado de casa por mucho tiempo le hizo mal-aventuró Haine pensativo. -es posible. -la única con quien habla es con Miranda. Después no tiene relación con ninguno de nosotros algo muy impropio para un daemon. Nos mira con odio.-sentencio un daemon mayor con anteojos de montura simple, -siempre fue así Boris, desde que era el protegido de la “verdadera” Ciel miraba con rencor, es la viva imagen de Ciel ¿o no? -todos hablan de un tal Ciel, ¿pero quien es realmente Ciel?, ¿el anterior o el actual? -el anterior esta muerto y punto final. Ahora nos debemos preocupar del actual.-fallo el rey del infierno.-y la realidad es que estamos perdiendo al actual. -entonces mandémoslo al loquero.-sugirió con malicia otro invitado que hablo por primera vez. Era un joven de la misma edad que Miranda, tenia el pelo de color blanco largo y lo llevaba atado, y una mirada maliciosa en sus ojos verdes cristalinos. -¡no!-grito Miranda. -creo que lo que dice Ian tiene algo de razón-advirtió Haine. -se vienen tiempos de cambio aquí, tendremos que promover a dos daemon mas y tal vez a un tercero.-se lamento irónico el diablo. La decisión estaba a punto de caer, en el pecho de Miranda se formo un pozo hondo, quería gritar pero se reprimía así misma. Por más que luchara la decisión seria terminante. -díganle a Ciel que venga-ordenó. Un sirviente desapareció del umbral al oírle. Cuando miranda recorrió la mesa con la mirada encontró varios rostros de satisfacción. -¿Qué te pasa Miranda? ¿Estas preocupado por tu novio?-se burlo Victoria. -¡¿Por qué estas resentida con él?!-pregunto sin ocultar su enfado con ella.- ¡¿Por qué en esta mesa muchos lo odian?! Nadie respondió. Todos miraron al Diablo. -yo no lo odio. -Arsene lo aborrecía con toda su alma ni siquiera lo conocía, siempre cuando lo veía se ponía agresivo. Ciel no le hizo nada. -fue Ciel el culpable de su odio.-sentencio Haine. -¿de que hablas? -tu no sabes. Ninguno de ustedes sabe lo que sucedió. Fue hace mucho tiempo. Ninguno de ustedes era Daemon aun, de los que conocen éramos solo Arsene, Franz y yo. Y Ciel, no es muchacho que conocemos, solo tiene el nombre que adquirió al matarla. Ninguno oculto la cara de sorpresa. De repente la densa atmosfera se vio inoportunamente interrumpido por dos demonios que escoltaban al sirviente. -¿Qué sucede?-pregunto el Diablo. El sirviente temeroso dijo: -es Ciel, mi señor, ah desaparecido del lugar. No se encuentra por ninguna parte. Escapó.

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.