Los días son iguales en todos lados y causan el mismo efecto, pero el sentido de eso es la vida que lo conlleva atado en el cuello de las personas. Puede haber un infierno y un cielo en ellas. Pero jamás se viven al mismo tiempo, eso se los aseguro, lo se por experiencia. Cuando te metes en el infierno es muy difícil salir o volver, pero el poder de las personas es algo que no se puede sosegar. La esperanza es lo último que se pierde. El amor lo anteúltimo. Y la humanidad lo ante penúltimo. No me pregunten por que en ese orden. Lo ultimo. Lo anteúltimo. Lo antepenúltimo. Lo ultimo. Ultimo. Siempre pensé que era el ultimo en la vida…pero un vampiro, ese ser nocturno, chupa sangre y malévolo, tiene permitido ser el ultimo, el anteúltimo el, antepenúltimos…y el primero. La primera vez que la noticia se esparció por todo el mundo, mi primera sensación fue de desconcierto, era algo impensado creer en esos relatos, en El Consejo como una institución que gobernada desde hace siglos el mundo nocturno en secreto, pero ahora uno puede verle mucha lógica. Hubo un comienzo, como todo… 8 de marzo del 2014, el cielo era una pantalla celeste de tan limpio que lo veía, y el aroma a pasto mojado reinaba de manera refrescante por todos lados, donde azotara el sol. Mi vida era como una hoja caída que es barrida por el viento en otoño. Lo único que veía con sumo agrado era mi paquete de cigarrillos que escondía en mis cajones de ropa, donde nadie jamás ha revisado. Creo que esa era mi única trasgresión juvenil porque me gustaba estar tirado en la cama mirando por la ventana, lo que a mis padres no agradaba mucho. Pero ellos pasaban poco por casa. Con el tiempo tuve una afición a la lectura de novelas góticas de alguna colección olvidada que tenían en la biblioteca de mi casa, pero eso solo era algo minúsculo de mi existencia. Lo que mas me preocupaba últimamente era mi rara sensación de estar siendo observado en cualquier situación que me fuese posible sospechar como un ojo gigante que me observase a mis espaldas, no diría que esto fuese una sana desconfianza como con la tele o con la radio de esos idiotas retardados. Lo que no seria nada nuevo esta extraña psicosis burguesa, la doble vida. Trate varias veces de analizarme sin éxito y, llegue a una conclusión, no estoy loco, aun, pero que lo siento ¿será real o un sueño? Pero solo hay una realidad, la que vivo acostado. El departamento donde vivo es lindo, hasta parece que viviera solo yo, excepto por la habitación de mis padres que esta intacta como la dejaron la ultima vez. Me dejan semanalmente un dinero para mi manutención. El inmueble queda en una de la zonas mas bonitas de la cuidad, donde de vez en cuando salgo a caminar a ver los negocios. Llevo una dieta fatal de comida rápida, de vez en cuando cocino, pero no le veo sentido, la pizza es lo que mas abundo en casa. Aunque mi cuerpo no engorde, será alguna clase de atavismo de familia que mi cuerpo sea estilizado y flaco, también siempre fui a natación. Nadar en el agua sencillamente para mí es uno de los milagros que existen en el mundo, siempre una sensación placentera me invadía en pleno acto. Creo que fue lo que mas se acerco al amor para mí… Hasta el 24 de marzo de ese mismo año, las clases ya habían comenzado hacia dos semanas atrás, y las clases de natación empezarían hasta la semana que viene, así que me sentía sumamente aburrido. Pero al mismo tiempo notaba como un ambiente de nerviosismo reinaba en todos los salones, patios o esquinas a donde fuera, lo que no entendía bien ya que reinaba una profunda confusión que segaba a todo el mundo. Dos días más tarde un profesor apareció asesinado en unos de los establecimientos de la institución, en ala sur el lugar más desierto del establecimiento, en un diario local que encontré en el quiosco donde compro puchos leí que este es el tercer asesinato que va en el mes, y todos están conectados, a pesar de los lugares las victimas o la hora, todas murieron desangradas. Me di cuenta de que estos días estuve viviendo en una nube de pedo propiamente dicha. En los informativos no dejaron de repetir incesantemente los hallazgos de la policía, para el anochecer todo el caso había sido desvirtuado por la prensa. Cuando la noche del jueves cenaba viendo la televisión el noticiero un ruido me distrajo del otro lado del departamento. La habitación de mis padres. Después le siguió un silencio mortal, tome el cuchillo con fuerza hasta la habitación de mis viejos, trague saliva con fuerza, tome el pomo de la puerta y la abrí de golpe. Estaba todo vacío. Examine toda la pieza de lado a lado hasta estar totalmente seguro, revise debajo de la cama pero me di cuento de lo idiota que era y lo deje rápidamente. Revise los vidrios del balcón si se encontraban bien, tenia puesto los seguros desde adentro nadie podía salir, cuando baje la mirada descubrí algo que me hizo temblar. Yo, debido a mi obsesiva psicosis, muchas veces tiendo a poner trampas de seguridad artesanal, típica y normal, como en este caso dejar un papel en el contacto del vidrio corredizo para saber si efectivamente fue abierta. La pequeña hoja de papel blanca estaba acostada en el suelo a unos cuantos centímetros de distancia, me quede mirándolo fijamente dejando pasar unos minutos, de repente una idea fugaz cruzo por mi mente, si la ventana estaba cerrada por dentro ¿como pude ser? talvez se pudo haber escapado deslizándose. ¿Y el ruido? como lo podía explicar. No le di mas vueltas al asunto y seguí con mi rutina. El último día de la semana, las primeras clases se encontraban retrasadas debido a la ausencia de la profesora de Ciencias. Solo habían pasado veinte minutos desde la campana del comienzo de clases. Y el constante griterío de todos mis compañeros era lo único que se oía, hasta que la puerta del aula se abrió y, la profesora de melena rojiza enrulada nos hizo quedar en silencio con un movimiento automático de mano. No se encontraba sola atrás suyo le seguía una joven de la misma edad que nosotros, llevaba el uniforme escolar pero era la primera vez que la veía. Repentinamente con su ingreso todos los ojos se posaron sobre ella de pies a cabeza, desde sus bonitas piernas hasta la falda que le tapaba los muslos, su cuerpo esbelto, bonito, hermoso, parecía una doncella de cuento. Sus refinadas facciones, su nariz chichita y algo respingona. Parecía echa de cal o de mármol como una escultura romana. Una belleza imperial podía definirse, sus ojos de un pintoresco color miel como nunca antes había visto, brillaban, vidriosos como si tuvieran luz propia. Su pelo largo, lacio ondulante de color castaño. Sus labios eran carnosos y colorados. La profesora se puso enfrente de todos, haciéndonos señas para darle nuestra atención. -atención chicos. Desde hoy comenzara a estudiar con ustedes la alumna Lucia Miller, por que no saludas- ella hizo una leve reverencia.-espero que la traten bien, quedo claro. -si- respondimos todos a coro La mando a sentarse a un banco que se encontraba al lado de la puerta. Muchos ojos seguían aun escrutándola como si mirasen a un famoso. Pero ella ni se inmutaba antes tantos ojos que la miraban, solo se limitaba morderse los labios fríamente. No le interesaban los demás a primera vista. Cuando sonó el timbre del recreo, rápidamente me escabullí entre la multitud de compañeros que rodeaban a la nueva que se había formado, hasta la profesora participaba, acosándola con preguntas sobre ella. El ala sur estaba clausurada, fajas policíacas tapaban el paso al pasillo que lo comunicaba con las demás alas. No me quedaba otro lugar para fumar mis puchos así, cometí la estupidez más grande de mi vida, salte por encima de las cintas amarillas fluorescente que llevaban el nombre de la policía, y seguí por el corredor hasta llegar a donde había un hall cuadrado, decorado de pósters, afiches, panfletos referido a la educación. Y me senté en una de las sillas de espera, y con satisfacción me prendí un puchito. A la primada pitada me sentí reconfortado y estire las piernas para despabilarme, luego cerré los ojos con el cigarro en la boca. Todo estaba tan silencioso, que me daba cierto escalofrío, pero al mismo tiempo sentía paz mental y tranquilidad. Y un recuerdo asomo tan nítido como si lo hubiese vivido recién, y sen embargo era tan distante…los olores y colores volvieron tan vivos que sentí vértigo por un segundo, me acordaba del moviendo de las personas, caminado con suelas de goma por esta sala, el ruido que producían las llaves de casa de mamá, el olor dulzón en su ropa. Mi primer día de clases. Me sentí extraño y me empezó a doler el corazón. Apague el cigarrillo en el cenicero. Y de la nada escuche un ruido estridente, como si algo se desplomara. Me quede helado, por un momento pensé en quedarme así por un largo rato hasta que un ruido similar resonó, me levante lentamente caminado en puntas de pie lo mas sigiloso posible hasta la puerta. Una puerta se abrió de golpe produciendo un eco en todos los pasillos. Apresure la marcha sin cometer sonido alguno. Entonces pasos rápidos empezaron a acercarse por los pasillos. Me eche a correr como si viniera el fin del mundo, pero los pasos se sentían tan cerca, pisándome los talones. Eche una mirada por encima de mi hombro algo estaba viniendo, le arroje mi encendedor como pude pero no oí si se pudo estrellar. De repente vi las franjas fluorescentes salte lo más alto que pude cruzando por arriba de ellas cayéndome de cabeza al suelo. Cuando me recupere mire hacia el pasillo, que estaba sin un alma. Trate de calmarme pero seguía respirando agitadamente, apoye la espalda en la pared y descanse la cabeza ladeándola hacia mi hombro. Y note como dos alumnos de tercero me observaban sorprendidos, absortos con los ojos como platos y boquiabiertos como idiotas. Me puse un cigarrillo en los labios con mis dedos temblorosos, y busque mi encendedor. Me había olvidado que se lo había tirado a mi perseguidor. -oigan- llame.- ¿no tendrán fuego? Ambos se miraron. Y respondieron: -no. -¡carajo! La campana sonó sin que lo esperase, y me exalte. Una capa de sudor frío en todo el cuerpo. Nunca había corrido tan deprisa. Hacia tiempo que no me asustaba tanto desde aquella vez que vi esa película de terror de una chica diabólica, no me dejo dormir. Ignorando la campana me dirigí al baño, cuando me vi en el espejo mi piel se había perlado por la transpiración, me enjuague la cara y luego me seque con toallas de papel. Mire el reloj faltaban todavía cuarenta y cinco minutos de clase y, si volvía en medio de ella me preguntarían que estaba haciendo, así que me quedaría aquí hasta la finalización de la misma. Tome el paquete de cigarrillos un momento, era una cajita de veinte cigarrillos Marlboro Light. Solo le quedaban quince. La bese como despedida y la tire por el inodoro. Tenia que dejarlo. Casi me cuesta la vida mi estúpido vicio. Tire de la cadena y le dije adiós. Después de la campana de cambio de horario, corrí por el pasillo haciendo finteando a cada alumno que pasaba, para cuando llegue a la puerta todos mis compañeros estaban de recreo y para mi suerte estaba todo vacío. Al entrar me di cuenta de que no estaba solo, sentí como Lucia posaba sus ojos sobre mí. La ignore. -¿Qué paso que no volviste?- pregunto con voz armoniosa. La mire absorto por unos segundos. -nada, me que de en un pasillo- respondí fríamente. -en “el pasillo de la muerte” por lo que veo, pareces que tuviste un buen susto-bromeo. No pude evitar reírme. Me desplome en mi silla, no tenia ganas de disimilar mi cansancio. -la ultima vez que corrí tanto creo que fue la vez que escape del colegio. -¿y esta vez volviste a escaparte? -no soy un cagón, pero fue una situación de vida o muerte. Fui a fumar a puchos donde ocurrió el asesinato. Ni yo me creía lo que decía. Pero en el fondo era agradable hablar con ella, como si tuviera un poder magnético que me atrapara. -hay que estar loco para hacer eso. -si, soy un idiota-admití. Ella lanzo una carcajada, y se acomodo sus suaves cabellos, se paso la lengua por los labios al parecer estaba pensando. -¿Cómo te llamas?-pregunto con ojos ausentes. -Ariel Allende. Luego me miro a los ojos, eran vivaces como una chispa. -creo que te conozco de antes-dijo finalmente. -no creo-dije-jamás eh salido de este lugar. Pero no me respondió, sus ojos ausentes se pusieron vidriosos como si añorada algún recuerdo. Desde ese día nos empezamos a hablar todos los días. El recuerdo de su bonita sonrisa quedo grabado en mi memoria como un rumor lejano de aquellos días, sus dientes pequeños como la de una niña formaban una fila perfecta. Hablábamos de cualquier cosa sin importancia, de cualquier tema sin relevancia, y sin embargo me sorprendía su gran conocimiento sobre el mundo como una persona que lo hubiese visto todo. La forma en la que me veía con sus ojos eran vivases y suaves a mismo tiempo como una caricia al alma. Pero al mismo tiempo note como esos ojos cambiaban en función a la persona que enfocasen, a los profesores los miraba con una cierta fina alabanza y respeto, mientras que a cualquier compañero lo miraba como un dios mira a un neófito, de forma despreciable y ausente. En cambio a mi era totalmente distinto. Una vez una tarde calurosa le pregunte, mientras contemplábamos el patio por un ventanal apoyados en él. -¿a que persona me parezco para que te hayas confundido la primera vez? Ella ni me miro se limito solo a mirar el firmamento y resoplar. -¿es necesario? -me gustaría saberlo-dije, y argumente.-para conocerte más. Volvió a resoplar. -a una persona que quería mucho. -¿por que usas el verbo en pasado? Un silencio nos separo, fue una sensación breve pero inolvidable. -falleció hace unos años. Trate de verle la cara pero la luz del sol se interponía encegueciéndome. -¿de que?-pregunte despacio. Ella me tomo la cabeza y me beso la frente. -no creo que quieras escucharlo, lindo- respondió.-además no me gusta recordar me hace sentí vieja. -¿pero cuantos años tienes? -diecisiete muy largos. Un día después nos dimos nuestro primer beso, que fue algo raro. Ella llego a mi departamento sábado al mediodía, traía el diario de hoy y me mostró la portada, llevaba las fotos de las nueve personas asesinadas en los últimos meses. -¿y?-pregunte sin entender. -no entiendes la gravedad del asunto Ariel-suspiro ella.- si esto sigue así va terminar siendo un problema nacional. -¿y? -tenemos que hacer algo. No me gustaba como venia la cosa. -¿Qué pasa por esa cabecita inquieta?-pregunte burlón. -vayamos al lugar donde asesinaron a la primera victima-dijo eligiendo cuidadosamente las palabras.-al bosque. A las siete nos internamos a la intemperie de la arboleda, un sol tímido apenas nos iluminaba, de vez en cuando un vendaval con rocío nos golpeaba la cara, cruzamos los abetos hasta llegar a un claro iluminado. -descansemos-dijo. Nos sentamos sobre un tronco caído, saque de mi mochila una botella de agua, tome un trago largo y cuando le ofrecí me lo rechazo, pareciera que nunca tuviese sed. Siempre rechazaba comer, nunca la habré visto probar un bocado en mi vida. Ella rodeo mi espalda con su brazo y me acaricio la nuca. -debo de estar viviendo en un sueño del que no puedo despertar-murmuro. -yo también. -creo que me enamore a primera vista. -yo también Solo al silencio nos limitamos. -me prometes-musito.- que pase lo que pase siempre estarás al lado mío -si. Me quede pensando en las últimas palabras. -¿no quieres estar sola? Movió la cabeza en señal de afirmación. -sufrí mucho la soledad. La estreche entre mis bazos con fuerza. Un barullo de aplausos nos rodeo instantáneamente en coro, venían de los alrederodes ocultándose en la maleza de los matorrales y su penumbra, se acercaban aturdiéndonos, hasta que un individuo entro al prado. Un joven alto, de tez blanca, de facciones descaradas sonreía, lastimosamente flacucho, caminaba altivo. Aplaudía pausadamente hasta parar clavando sus ojos teñidos de carmesí como la sangre. -muy bello…en verdad, el amor adolescente entre humanos-dijo, mientras reía forzadamente. Atónito mire a Pamela, ella estaba serena con una expresión de repugnancia en sus ojos. Continúo dirigiéndose a ella.- ¿o no, Elizabeth? Las pupilas de ella cambiaron radicalmente, de un océano azul a un fuego rojizo infernal. Y instantáneamente desapareció delante de mis ojos, el otro también había desaparecido con el ruido. Me había quedado otra vez solo, era tan doloroso salir de este sueño En la estación de la policía un oficial me hablo. -encontramos dos cuerpos mas en el bosque. Creemos que es del mismo que hizo los demás. -¿y quien piensan que pudo a ver sido? -todavía no tenemos nada concreto, solo conjeturas, pero todos los casos son limpios y simples las victimas no muestran señal de pelea, como si no mostraran resistencia. Me quede duro por un momento. Los oficiales me alcanzaron en casa en un patrullero.
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