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Yonder_DJ

Usuario (México)

Primer post: 31 mar 2013Último post: 24 abr 2014
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Como Hacer Un Arco y Flechas [Parte 1]
Hazlo Tu MismoporAnónimo4/22/2014

Hacer un arco y una flecha, no es difícil, sólo se necesita paciencia y concentrarse en el trabajo. Divido el curso en 2 partes, es decir, haciendo un arco y haciendo una flecha. Vamos a empezar. Consigue una madera y el plano de un arco. Marca el dibujo en la superficie de madera lo mas exacto posible. Es fácil conseguir diferentes dibujos de un arco en Internet. Aquí les dejo el dibujo de un arco chino de referencia. Corta la madera de acuerdo con el dibujo, después de cortarlo, deben pulir la superficie. A partir de aqui armaremos nuestro arco y para eso necesitaremos los siguientes materiales: Hoja de fibra de vidrio Pegamento AB o Resina Epoxy o Algun otro pegamento muy resistente Nylon Cuero de vaca (Piel de vaca) Guante de protección Sujetador Lima y cuchillos (opcional) Pule el arco en dos rondas. En la primera ronda, use lija de grano 400 para fresar los bordes y las esquinas. En la segunda ronda, use papel de lija de grano 2000 para la zona de unión entre la madera y la fibra de vidrio (con el fin de unirlos más firmemente con el AB pegamento). Use el pegamento AB para unir una de las puntas a la hoja de fibra de vidrio, y luego envolverla firmemente con vendas y cables, y luego esperar 12 horas para que el pegamento se seque por completo. Luego desenvolver los cables y el vendaje y pulir la superficie de unión. Rocíe un poco de agua para quitar el exceso de polvo. Repetir este paso en la otra punta. Utilice el método anteriormente mencionado para pegar el eje del arco con la hoja de fibra de vidrio. Nota: A. Mide el largo del arco para saber su punto central, ponle pegamento AB y utiliza el sujetador para asegurarlo. B. Espere 24 horas después de aplicar el pegamento, de lo contrario la hoja y la madera se partiran. C. Puede utilizar algo para proteger la hoja de fibra de vidrio. Envuelva el arco con la piel de vaca y asegure la piel con el nylon. (Solo para que el arco parezca mas tradicional). Pinte la madera con barniz o aceite de mesa, (depende de como se llama en su pais) pinte el arco hasta que deje de absorber la pintura. Yo compré una cuerda acabada en el mercado, ya que me parecio una pérdida de tiempo hacer la cuerda yo mismo. (Usted puede hacer una cuerda, también es fácil, solo tiene que ser un poco flexible, pero no demasiado para que el tiro sea fuerte). Resultado Final

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El Gato Sin Ojos
ParanormalporAnónimo3/31/2013

Antes de empezar mi tarea prefiero dejarlos con una buena historia que encontré hace algunos días, y que no había podido publicar debido a que mi internet no está funcionando muy bien últimamente. Pero aquí estoy con una historia titulada: El Gato sin Ojos Escribo porque no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad y porque es lo único que él me deja hacer. Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado una buen libro de auto superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después. Siempre fui un amante de los animales y no estoy en mi ciudad natal, vine porque en esta ciudad esta el plantel principal de la editorial, solo estoy de viaje y vengo de lejos, no pude traer mis mascotas por lo largo del viaje, estoy en un pequeño departamento sin compañía, iba directo a una tienda de mascotas para conseguir un compañero temporal, y no sentirme solo mientras estaba encerrado arreglando los pequeños errores del libro Camino hacia el lugar me tope con un gato que no tenía ojos. Extrañamente no me dio miedo, incluso me dio lástima, así que decidí tomarlo. Justo ahora me arrepiento de haberlo hecho. Lo llevé a revisar a con un veterinario para ver que no tuviera algo grave, solo tenía una pequeña infección en la pierna, pero apenas estaba emergiendo, así que fue fácil erradicarla. En la sala del veterinario era fácil notar que yo era el único al que no le daba asco la situación del gato, nunca le puse nombre, tanto por que no me dio tiempo, como que todavía no me quería encariñar tanto con el. Una vez en casa lo dejé que jugara libre por el apartamento. A pesar de estar ciego parecía saber exactamente donde estaba y como moverse por el lugar, no me pareció extraño, solo pensaba en lo prepotente que se habría de sentir el pobre animal. Mientras él jugaba, yo comencé a corregir los primeros errores del libro en mi laptop. Inmediatamente me fui a dormir, todo normal, fue a la mañana siguiente cuando todo comenzó. Créanme o no, cuando desperté, había frente a mi (yo volteando directamente al techo) un hombre viéndome a los ojos, parado a un lado de mi cama, o eso creía que hacía, pues ese hombre no tenia ojos con que verme, solo veía un par de cuencas vacías. Grité como cualquier persona normal lo haría, estaba paralizado, en eso el hombre se deja caer al piso para andar a cuatro patas, se acurruca en una esquina, saca de su bolsa una libreta con una pluma y comienza a escribir. http://i1.wp.com/creepypastas.com/wp-content/uploads/2011/09/el_gato_sin_ojos.jpg Tuve la fuerza de levantar la cabeza, el hombre no reaccionó, poco a poco me levanté, aprovechando lo concentrado que estaba él en su libreta, me acerqué a la puerta y la intenté abrir. Tenía algo abajo que lo atoraba; intenté sacarlo, cada vez con más desesperación y sin ningún efecto positivo. Me acerqué a la ventana, estaba tapizada de mucho papel de libreta, era la base en la que había comenzado a escribir mi libro, apenas pocos rayos de luz entraban, lo suficiente para iluminar la habitación. Intenté quitarlos pero parecían estar perfectamente aferrados a la ventana, la golpeé sin un buen resultado. Volteé y desde su esquina el hombre me estaba observando fijamente, con la fuerte oscuridad interna de sus ojos. Con mucho miedo y temblando demasiado me esforcé en preguntarle: “¿quien eres?, ¿qué quieres de mi?” recibí un fuerte maúllo a cambio, me hizo pensar un poco y busqué un poco en el cuarto, aun temblando y con su mirada inexistente, fija y penetrante encima de mi. No veía al gato ciego en ningún lado; entonces lo noté: aquello que tanto me observaba era mi gato Al notar que me había dado cuenta de lo que ocurría, el se me acercó, yo desesperado intentaba alejarme de el en vano, y se arrulló conmigo ronroneando, a estas alturas yo estaba a punto de llorar. Cuando vi que se durmió, intenté pensar alguna solución, en ese momento no pude hacer nada, pues si me movía seguro el se despertaría, sin saber como ni porqué, caí dormido. Desperté y el estaba de nuevo en su esquina escribiendo en su pequeña libreta, esta vez volteando hacia mi varias veces para luego continuar escribiendo en su libreta, me levanté, esta vez con mas confianza porque noté que él no planeaba hacerme daño. Me dió hambre, entonces volvió el pánico de nuevo, estaba encerrado en mi propia habitación, no podía salir a la cocina, no tenía que comer. Mientras pensaba esto escuché un pequeño crujido, era el estómago del gato: los dos volteamos al mismo punto, su panza, luego él me volteó a ver a mí, sin nada que hacer, y yo con los nervios de punta por su mirada oscura tan penetrante le dije un poco tartamudo: “no puedo salir a la cocina, solo si me dejas salir podremos comer” al oir esto me observó por dos segundos más y volvió a su libreta, pensé y busqué soluciones, no había ninguna, estaba y sigo encerrado aquí, con él. Solo pude pensar en una cosa, en un solo plan: que me rescataran, en menos de una semana la editorial notaría que no aparecí, intentarían contactarme, no respondería, hablarían a la policía e irrumpirían aquí, si el gato pudo volverse humano, o humanoide, o lo que quiera que sea eso, podrá volver a lo que antes fue, entonces parecerá que simplemente me encerré yo solo aquí, y el gato saldrá inocente y atrapará a alguien más. En este momento comienzo a escribir esto, para que cuando entren aquí y me vean muerto de hambre, lean esto y se encarguen del maldito gato. Han pasado tres días de lo último que escribí, muero de hambre y parece ser que él también, pero no hace nada, sigue escribiendo, sigue observándome, pareciera que me analiza, soy su experimento, soy su muñeco de prueba, ¿Qué quiere de mi?, ¿por qué hace esto?, ¿no fui al único al que se lo ha hecho?, quiero salir de aquí, quiero que ese gato se aleje de mi, no le puedo hacer nada, no cambiaría nada, seguiré atrapado aquí si lo mato, debo seguir su juego, terminar su prueba, quizás así me deje salir, quizás así quede en libertad, solo debo esperar, dejarlo a él terminar, no preocuparme y seguir tranquilo, estoy al borde de la locura, ayuda por favor, AYUDA, AYÚDENME, NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, AYUDA!” Texto encontrado junto a un cuerpo dentro del departamento, el cuerpo se encontró en la cama, sobre él un gato negro y sin ojos. Al cuerpo le faltaban partes de su piel, debajo de las manos habían restos de carne, y lo más espeluznante, parecía que alguien le había arrancado los ojos. Los policías antes de leer esto creían que el estrés había llevado al escritor al borde de la locura, para encerrarse el solo y alimentar a su gato y el mismo con su propia carne, el diario encontrado a un lado del cadáver dio a entender otra cosa. En cuanto los policías entraron al cuarto el gato volteó y los miró con la profunda oscuridad de sus cuencas vacías. Miró fijo a uno de los policías ahí presentes y extrañamente ese fue el único al que el pánico no poseyó, tomó al gato entre sus brazos mientras registraban el lugar. Al irse todos, y antes de que alguien pudiera leer el diario, ese policía se fue directo a su casa con el felino. Desde hace 4 días no se tienen noticias de él ni de su familia. Fin del Post P.D. Soy nuevo en esto y agradecería mucho su ayuda y consejos. Gracias.

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Terror En La Cajuela
ParanormalporAnónimo4/3/2013

¡Hola! Los felicito por sus historias y quiero contribuir un poco en esta página, espero que la disfruten. ***Nota para la lectura: En México, la cajuela es la parte trasera de los automóviles, donde metes la caja de herramientas. En otros paises latinoamericanos se le conoce como el baúl, empezemos: Transitaba por la ruta que me llevaría a la casa de mis padres, a los cuáles no veía desde hacía un largo tiempo. Era la primera vez que iba por este camino y me pareció bueno, pues había pocos autos y podía ir ligero. El único inconveniente era que las estaciones de servicios estaban muy alejadas unas de otras, y un problema con el vehículo me significarían muchas horas de espera. Parecía una tarde que iba a ser soleada, sin embargo y sin previo aviso, comenzó a llover y un gran viento se levantó. Era tan fuerte que lograba mover el auto hacia un costado; incluso hasta tenía miedo de que me hiciera chocar con otro vehículo que viniera del lado contrario. También hacía agitar las hojas de los árboles de tal manera que me mareaban y lograban desconcertarme. Pasaron los minutos; la lluvia se hizo más fuerte y ya no podía ver los letreros que pasaban a los costados. El manejar se me hacía cada vez más dificultoso e incluso el volante se me escapaba de las manos, como si el viento mismo condujera el auto hacia mi destino. El caer de las gotas de lluvia sobre el auto era tan intenso que no me dejaban escuchar ni siquiera el motor, entonces encendí la radio. Oí en las noticias que los vientos superaban los ciento veinte kilómetros por hora y por esto, decidí disminuir la velocidad. Creía que yendo más lento no tendría ningún problema conduciendo, pero me equivoqué. De repente un golpe seco se sintió sobre el parabrisas y un alarido retumbó, pero fue acallado rápidamente por la lluvia. El miedo me invadió, pues había atropellado a alguien. Frené y detuve el motor. Me quedé inmóvil en el auto; me pareció que pasaron unos minutos y miré hacia el parabrisas: había sangre, pero ninguna marca de un golpe… Mi mirada permanecía sobre la sangre. Parecía que la fuerte lluvia no quería que olvidara que agonizaba alguien afuera, pues no lavaba la mancha. Abrí la guantera muy nervioso, tomé el impermeable y me lo puse. Jamás había tardado tanto en abrir la puerta del auto… tenía miedo de enfrentarme a la realidad. Ya afuera comencé a buscar a quien había atropellado, pero ni siquiera había rastros de que algo hubiera pasado allí. Estuve unos minutos recorriendo el lugar, pero no encontraba nada. ¿Podía ser que lo que atropellé se haya escapado? Regresé al automóvil y sorprendido, vi manchas de sangre sobre el asiento; pero rápidamente me tranquilicé, pues seguramente cuando abrí la puerta del auto las gotas sobre el parabrisas habían entrado. Encendí el vehículo y continué con mi camino. Me autoconvencí de que no podía haber sido una persona lo que había atropellado, pues nadie en su sano juicio estaría a merced de esta tormenta infernal ni tampoco en una ruta completamente vacía. Ya me sentía mejor, casi no estaba nervioso, pero no sabía que esto recién comenzaba… El auto se detuvo justamente cuando un aterrador rayo se disparó desde las nubes. Había combustible, las baterías estaban cargadas, el auto era nuevo… ¿Cómo es que se detuvo? Tampoco había forma de que arrancara, los intentos por hacerlo eran en vano. Me bajé del auto sin impermeable, pues no me importaba, igualmente estaba todo mojado. Logré llevar el auto fuera de la ruta y luego entré nuevamente. En ese momento decidí quedarme a dormir allí, pues ya oscurecía. Comenzaba a dormirme, pero un extraño ruido me despertó. La lluvia había parado y ya era de noche. Miré hacia el asiento trasero, pero no había nada, entonces me quedé atento, esperando otra vez ese ruido. Pasaron varios minutos y nuevamente se repitieron. Estaba desconcertado, me intrigaba saber de dónde provenían los ruidos y entonces decidí salir del vehículo. Miré el auto desde todos los ángulos, no parecía haber nada anormal, hasta que noté que de la cajuela un hilo de sangre se desprendió. En voz alta me dije “¿Todavía quedó sangre de lo que atropellé?” Era imposible, pues la colisión había sido de frente. Vi algo que se movió dentro del auto, y no tuve dudas, alguien estaba allí. Abrí la cajuela para buscar un hacha que siempre llevaba, pero no se encontraba. Mantuve los ojos abiertos y dirigidos al coche; nuevamente vi un movimiento en el interior e instantáneamente el corazón comenzó a latirme fuertemente. Tomé un palo del suelo para pegarle a lo que hubiera dentro del vehículo y sin esperar, abrí la puerta trasera, pero alguien saltó sobre mí, tirándome al suelo. Lo pateé y logré verlo. Tenía el rostro horriblemente desfigurado, pero lo que más me aterró fue que en sus manos sostenía el hacha que me faltaba. Conseguí desprenderme alejarme de él y corrí hacia el campo desierto. Llegué al alambrado, pero la desesperación hizo que me quedara enganchado entre sus púas. Intentaba liberarme, mientras miraba cómo el maniático se acercaba con el hacha en sus manos. Finalmente me libré, y corriendo de un lado hacia otro, esquivándolo, llegué hasta el auto. Saqué de la caja de herramientas un martillo grande y me dirigí hacia el sujeto. Me encontraba frente a frente con el maniático. Él con su hacha y yo con mi martillo. Estábamos solos los dos, sin nadie a nuestro alrededor. De un salto trató de llegar a mí, pero le arrojé el martillo sobre su cabeza y el golpe lo desplomó. Estaba inmóvil y creí que lo había desmayado. Me acerqué lentamente. Tenía una gran marca amoratada en su frente. Parecía un hombre de unos cuarenta años y estaba desfigurado, pero no era por el choque. Salté cuando vi que sus ojos se abrieron, pero parecía que no podía moverse demasiado. Me quedé observándolo un rato, esperaba que muriera. Recordé que tenía un recipiente con gasolina en la cajuela y fui a buscarlo, pero cuando regresé, el sujeto ya no estaba tirado. Giré y miraba hacia todas partes; parecía que se había perdido o que se lo había tragado la tierra, hasta que al fin lo vi bajo el auto, y todavía sostenía el hacha en su mano. Sentía el agudo silbido del viento, el cual parecía que aconsejaba deshacerme del tipo. Entonces me agaché y tomé el hacha sin mayor resistencia, pues él ya había muerto. Arrastré el cuerpo hacia la zanja y lo rocié con gasolina. Encendí un fósforo y se lo arrojé. Me quedé mirando cómo el cuerpo ardía y cada parte se chamuscaba. Era tan intenso el calor, que las hojas húmedas por la lluvia igualmente se encendían. Trataba de tranquilizarme, pero sabía que a esta hora de la noche cualquiera podía ver este gran fuego desde lejos. El cuerpo se calcinó y, con ayuda de algunas ramas, logré hundirlo en un gran charco de lodo que había unos metros más adelante. Regresé al coche y después de dos intentos, encendió. Continué mi camino. Estaba totalmente agotado y llegué a una gasolinera. Llené el tanque, pues quedaban muchos kilómetros por recorrer todavía. Transcurrió el tiempo, ya era de mañana, y llegué a un cruce, donde los agentes de Recursos Naturales estaban haciendo un control, pues en esa época, estaba prohibida la caza de algunos animales. Como pocos venían por ese camino, estuvieron un rato largo observando el vehículo, incluso revisaron la cajuela y dialogaron entre ellos, mientras yo leía un catálogo que me habían entregado. Finalmente, después de diez minutos uno de ellos me dijo: – ¿Estuvo cazando? – No, ¿porqué lo dice? – Es que veo manchas de sangre en su vehículo. – Ahh… Sucede que en la tormenta atropellé algún pequeño animal, pero no le hizo daño al auto. Pasaron segundos, el agente me miró fijamente a los ojos y yo a él. Finalmente me dijo con frialdad: – Queda usted detenido. Al sentir esas palabras el cuerpo se me heló, y sólo me preguntaba para mí ¿qué sucedía?. Y en unos segundos, más palabras me destruyeron por completo: – Hallamos un cuerpo carbonizado en la cajuela.

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Cheesecakes x2
Recetas Y CocinaporAnónimo4/24/2014

Cheesecake de Snickers Ingredientes: Corteza: 2 tazas de galletas trituradas (al gusto) 1 barra de mantequilla sin sal (derretida) 3 cucharadas de azúcar ½ cucharadita de sal Cheesecake: 230 gr de queso crema 1 ¼ de taza de azúcar 4 huevos ¾ de taza de crema espesa 1 cucharada de extracto de vainilla Topping: 20 Mini Snickers (cortados en cuartos) 1/3 taza de maní tostado (picado) ¼ de taza de jarabe de caramelo Preparacion: Precalentar el horno a 180 grados. En un tazón mediano mezcle los ingredientes de la corteza hasta que estén bien combinados. En el molde de pastel que usara, rocie aceite en spray. Coloque en el horno y hornear durante 7 minutos. Enfriar a temperatura ambiente. En un tazón grande mezcle el queso crema y el azúcar y batir con una batidora eléctrica hasta que quede suave. Añadir los huevos uno a la vez (durante la mezcla) hasta que cada uno se incorpore completamente antes de añadir el siguiente. Añadir la crema y la vainilla y mezclar hasta que quede suave. Se vierte la mezcla sobre la corteza preparada. Coloque en el horno y hornee a 180 grados durante 45 a 55 minutos. Retire el pastel del horno y deje enfriar a temperatura ambiente durante una hora. Después de una hora, agregar sobre el pastel las barras de Snickers, el mani y el jarabe de caramelo. Una vez que haya terminado de decorar, colóquela en el refrigerador durante por lo menos 5 horas. Cheescake Tortuga Ingredientes: 12 galletas oreo 3 cucharadas de mantequilla (derretida) 3/4 de taza de jarabe de caramelo 3 (230 gr) paquetes de queso crema 3/4 taza de azúcar 1 cucharada de extracto de vainilla 3 huevos 1/4 taza de chocolate oscuro o chispas de chocolate semi dulce (derretida) 1/4 taza de nueces picadas (tostadas si se desea) Preparacion: Precaliente el horno a 165 grados. Triturar las galletas Oreo en una bolsa de ziploc. Se puede utilizar un rodillo o un mazo para aplastarlas. O bien, puede triturarlas rápidamente en un procesador de alimentos. Combine las galletas con la mantequilla derretida y presione la mezcla en el fondo de un molde. Vierta 1/2 taza de jarabe de caramelo sobre esta corteza y extiendalo a través de la corteza ligeramente con una espátula. Refrigerar esta corteza durante 10 minutos. Batir el queso crema, el azúcar y la vainilla hasta que quede suave. Agregar los huevos, uno a la vez, batiendo a velocidad baja hasta que cada uno se mezcla. Vierta esta mezcla sobre la corteza refrigerada. Coloque el molde en el horno. Hornear 65 a 70 minutos, hasta que el centro esté casi firme. Pase un cuchillo alrededor de los bordes de la cacerola mientras todavía está caliente. Quitar del molde y colocar en la base que se quedara permanentemente. Una vez quitado del molde, espolvorear las nueces en la parte superior del pastel y luego rociar con el caramelo restante y el chocolate derretido. Colocar por 4 horas en el refrigerador o toda la noche. Disfrute!

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Galletas de Chocolate y Nueces
Recetas Y CocinaporAnónimo4/18/2014

Ingredientes: 170 gramos de mantequilla 1 huevo 1/2 taza de azúcar morena 1/2 taza de azúcar normal Una pizca de sal 1 taza y 1/2 de harina 1 cucharadita de bicarbonato sódico 1 tableta de chocolate de 70 2 cucharadas soperas de chocolate en polvo 1 taza de nueces picadas Preparacion: En un bol ponemos la mantequilla con el azúcar y batimos hasta que quede una masa cremosa. Seguimos añadiendo el huevo y batimos hasta que esté bien integrado. Seguimos añadiendo la sal, el chocolate en polvo, el bicarbonato y la harina. Mezclamos hasta que quede una masa bastante cremosa. Cogemos las nueces y las partimos, yo las cogí las puse en un paño de cocina y las golpee para que se rompieran. La tableta de chocolate la cortamos con el cuchillo a trocitos pequeños. Una vez tenemos las nueces y el chocolate a trocitos lo añadimos a la mezcla anterior, pero esta vez, lo mezclamos con la mano, no mucho para evitar que la mantequilla se deshaga. Ponemos el bol en la nevera durante un rato para que coja consistencia. Precalentamos el horno a 180º, ponemos papel de hornear y con una cuchara nos ayudamos para hacer bolitas de masa más o menos iguales, si la masa esta muy fría podéis hacer como bolitas. Acordaros de dejar espacio entre cada una de ellas, si no se os pegará por la cantidad de mantequilla que lleva. Las galletas se hacen en unos 12 o 15 minutos, yo lo comprobé pinchando en medio. Una vez que estén hechas las ponemos en una rejilla para que se enfríen, tenéis que tener mucho cuidado porque se rompen con mucha facilidad, una vez frías tienen más consistencia. Y a comer!!

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