Vannyna
Usuario (Argentina)
Nota: Como siempre, escribo para mi. No vengo acá a buscar puntos ni cosa similar; simplemente lo comparto. ¿Gusta? ¿No gusta? Me da igual. Son siempre libres de cerrar la tab. "No sos vos, soy yo (el error)." Y no insistas. ¿No ves? No puede ser de otra manera. Es obvio que vos, con tus ropas blancas y amarillas, aterciopeladas, con tus zapatitos de gamuza y tu perfume (no colonia; perfume), las llaves de tu casa propia, y tus tantos roles, títulos, y funciones, no podés estar equivocado. No. Imposible... Es mi culpa. El error es mío. Tiene que ser mío. ¿Podría acaso la cosa ser distinta de eso? ¿Podría mi persona desbalancear el titánico y sempiterno equilibrio del mundo? ¿Podría, por una vez, la moneda caer de cruz y no de cara? No... Impensable. Imposible. Inaceptable. Porque en el fondo (aunque también en la superficie), a la larga (aunque también a la corta; ahora mismo)... vos y yo lo sabemos: es culpa mía. Porque vos estás arriba, y yo estoy abajo. Las estrellas así lo dijeron. El destino te sonrió siempre, y yo, pecadora, es mi eterna condición estar eternamente errada. Pero por favor... no demos más vueltas al asunto. Porque si: yo elegí estas condiciones. No puedo cargarte el fardo, yo sabía de ante mano las cosas. Cuando me detuve en mi camino, perpendicular al tuyo, fue mi acción la que me llevó a colisionar hoy con vos; no habría sido así si yo hubiese seguido de largo. No. Es mi error. No fue tu mano la que golpeó mi mejilla, sino que fuí yo la que no se corrió a tiempo. Pero que estúpida... Es mi error. Mi inexcusable error. No fuiste vos quien dijo esas atroces palabras que me perforaron cual jabalina empuñada por coloso; más bien fueron mis acciones, mis idioteces hacia tu persona, el molestarte constantemente, o quizá en ese momento en el que justo no debía molestarte, lo que causó tu ira. Es mi error. Y nunca de otra manera... Porque no fuiste vos quien ejecutó esa acción que tanto daño causó a otros, sino más bien fuí yo quien no te detuvo a tiempo. ¿Cómo vos ibas a darte cuenta, con tantas cosas que tenés en mente todo el tiempo, de que estabas pisoteando derechos, condiciones, e igualdades? Pero yo lo sabía,... y te detuve como era debido. Es mi error. Soy yo. La oveja negra de tus días, la nube negra de tu rebaño. Soy tu sombra; para tí, ser de luz. La mancha de barro en la alfombra de tu recepción. La fisura en tu pared. El ruido estridente en tu calma y tu silencio. No hay nada que hacerle, amor. No sos vos, soy yo.
*sigh* Porque lo sé. Porque he perdido toda esperanza. Porque por más que te busque y te tenga en mis manos, ahora que, finalmente, yo te encontré; que atravecé mis muros y el tiempo, y todas mis sombras, que desperté del sueño... No tiene sentido. No. Ninguno. Ya no más... Si ni me mirás... Si ni siquiera a los ojos, si me volteás tu mirada, tu rostro, tu espalda, y todo de vos, y así como ayer, como hoy, simplemente te vas. Te vas sin más. Y quedo yo sola, en la calle, en la nada, vacia. Vacia de mi y vacia de ti. Vacia de toda vida. De todo sueño. De todo querer o sentimiento. De toda palabra... Yo, y la calle cruda y fría, solitaria. Vacias ambas. No. Ya realmente no tengo esperanzas. ... Porque se mueren mis palabras en mis labios. Se ahogan en mi, en mi interior. En mi angustia, mi llanto. Y las que suelto, las que logro pronunciarte, antes de llegar a tus oídos las arrastra el viento y se van, se pierden en el mundo y tu olvido. No me oís. No me ves. Ni siquiera querés saber de mi. Ya no tengo tus manos, ni tus sonrisas. Ya no coincidís con el recuerdo que tengo de vos en gran parte. Cuando saltabas practicamente sobre mi cuando yo aparecía. Y me hablabas. Me hablabas sin parar, sin dudas, de todas tus penas y tus alegrías. Y me contabas tus días, uno y cada uno, en detalle, sin que se te escapara nada. Sin que quisieras dejar nada librado al azar. Querías decirme todo de vos. Tus sueños, tus anhelos, tus temores, tus pircardías. Me contabas hasta de tus amigos,... Y yo sonreía, feliz de saberte contento (y me mordía un labio herida de saberte enamorado...). Ya no sos aquél a quien yo dejé tanto tiempo atrás, cuando cerré la puerta y me fuí. No te culpo, viejo amigo mío. No te pido tampoco que me entiendas. Que te metas en mi cabeza y comprendas, cuando yo misma apenas lo hago. De nada sirve decirte que necesitaba desaparecer. Porque... Te podría haber llamado. Podría haberme comunicado. ¡Maldita sea! Si podría no haberme simplemente marchado y entregadote al olvido, junto con todos los demas; no haberme ocultado, de todo y de todos, de mi misma, del universo, del tiempo, y de los mismos dioses. Crei que,... Que me ibas a olvidar. Que te pesaría un día, dos, tres, y lo superarías. Que serías otro. Un hombre nuevo. Y que arropado en dolor y en orgullo ibas a crecer. Porque eras un heroe,... Porque luchabas siempre. Porque en donde todos caían apretabas los dientes, y vos seguías. Seguías adelante; sin importar nada, sin querer dejar nada ni nadie atrás. Vos seguías. Seguías. Eras un heroe. Aún con tu carga de dolor, con tu mochila de golpes, nunca dejaste de hacer lo correcto. De brindar tu mano, tu apoyo, tu calor a los demás. Tu casa, tus cosas, tu tiempo, tu alma. Eras luz,... y yo te apagué sin querer. Creeme, ¡Creía!. Que sería un mal trago, un mal recuerdo en tu vida. Que con el tiempo me ibas a borrar, y ya nada iba a afectarte. Que nunca te iba a volver a ver, y que podia estar segura, ibas a ser el hombre que siempre quisiste. Aquél que te merecías. ... Y hoy no puedo vivir entera cada día al ser conciente de cuánto (¡CUÁNTO!) me equivoqué. Y que no todo salió bien. Que no te convertiste en ese hombre. Que seguís siendo ese chico dulce, adorable,... y que la marca de mi mano, lejos de ser cicatríz, es una herida que te recorre entero. Y ahora... Ahora que estoy despierta. Que soy yo, ya crecida. Que no soy una niña estúpida que corre por el mundo, antorcha en mano, incendiandolo todo, incinerando, jugando a ser una bailarina en llamas e interpretando un papél. Ahora que estoy tranquila y puedo caminar mi sendero. Ahora que regreso y te busco, vos me negás. Y mis palabras no te curan. No te purgan de mi veneno. No cierran tus heridas. No las recibís. Me das solo tu silencio, a la vez que seguís destilando dolor. Y yo no puedo hacer otra cosa que verte sangrar por dentro, y morir yo. No sé cómo pedirte perdón. Cómo abrazarte contra mi pecho y decirte que todo es pasado. Que vine por vos. Que estoy a tu lado. Que ya no me voy a ir hasta que estés bien. Que confíes. Que te abras. Que dejes que mis besos se lleven el ácido residuo que se acumuló en las escaras de tu piel. ¿Cómo puedo transmitirtelo? ¿Cómo explicartelo? ¿Cómo hacerte saber la importancia que tenés para mi? Si tan solo pudiera dar algo a los dioses, y con todas mis fuerzas y mi voluntad, pasar la mano, borrar tu dolor, reparar el pasado, y ya nunca dejarte solo. Si pudiera... si tan solo pudiera. ... Y como el cigarrillo en mis dedos, como sus cenizas, mis últimas esperanzas se consumen, se extinguen, y ahora brillan. Quizás algún día encuentres esta carta. Este monólogo, esta exresión, cargada de bronca a mi misma y de frustración. Quizas, con suerte, me perdones. Quizas, aún sin perdonarme, puedas sanar. Y terminar de crecer. De ser ese hombre maravilloso, hermoso, que perfilabas. Que aunque tanto me burlé en chiste de tus aspiraciones de paladín moderno, en realidad amaba tu resolución a ser correcto y humilde, a ser un ejemplo vivo. La determinación de cumplir con lo recto. Quizás algún día salgas de tus sombras al tocar con tu alma éstas palabras. O quizás lo hagas solo, sin ellas. No tengo esperanzas más, no, de poder hablarte. Simplemente (lo sé) ya no me querés encontrar. Pero si tan solo,... Te quiero. Nunca lo olvides. Jamás lo hagas. Te quiero, y te quise. ¡¡Mucho!! Salí y brillá. Brillá como te lo merecés. Como solo vos querés mostrarle al mundo que podés brillar. Convertite en un sol. Ardé. Que sé que sabés dar tanta luz como para hacer de éste plano algo mucho mejor. No te me caigas. No lo hagas. Convertite en ese gran hombre del que me voy a sentir siempre orgullosa. Y... Si algún día podés perdonarme, sabés que estoy ahora de nuevo, tal vez por un tiempo, en aquél mismo lugar. Y que de irme, podés encontrarme (...aunque eso ya ni lo espero...). Anardel,... ¡¡Brillá!! Mi cigarrillo se apaga, finalmente, y se vuelve todo cenizas. Pero éstas palabras sobrevivieron. Besos, paladín moderno. Besos por siempre. Nathalia. (Aulia Harvestmoon) (para Anardel) P.D.: Mi lenguaje está ya tan corrupto que no puedo hacer ésto de otra forma. No de una diferente a ésto, especie de texto. Espero, entiendas, sigo avanzando en el camino de las sombras. Ahora es parte de mi vida diaria. Ahora me comunico por interpretación, y danza quimérica. Aún en el silencio. Aún en la inactividad. Si supieras que bello y que horrendo es éste mundo que vivo, todo a la vez... Off topic: Si, una carta sin sello.

Nada que explicar. Gracias... *se limpia los labios, aunque no queda en ellos rastro alguno de nada.* - histerica. ... Ni lo pienses. Lo sabes. Lo sabes muy bien. Si acaso fui tu puta toda la vida. De vos,... De vos, y en cada uno de tus dos mil rostros. Siempre he sido tu objeto de placer, y nunca otra cosa. Jamas te importo otra cosa. Mi edad?... Mi condicion?... Acaso te importo siquiera en que momento me encontraste? Vos y yo lo sabemos muy bien. De nada vale escucharte ya decir que no lo vas a volver a hacer. Que desde hoy todo va a cambiar. O que fuiste victima de tus pasiones, o que creiste ver otra cosa en mis ojos. Que fueron tus instintos, o mi perfume. Mis prendas, mi escote, o tu debilidad. Tu tristeza y tu soledad, o tal vez la mia. Mucho menos decir que fue a tu sentir un rejunte de ambas,... Mascara: deja de mentirme. Guantes: dejen de tocarme (y de meter mano como si fuera yo vuestra propiedad). Porque ayer me robaste un beso, y hoy una caricia indecente. Y aunque mañana sea tan solo una palabra al pasar, Basta!! Pero tampoco puedo pretender que lo entiendas. No puedo esperar de vos otra cosa. Porque alla a donde vaya, se que te voy a encontrar. Y porque digas lo que digas, o haga lo que haga yo, va a ser siemmpre lo mismo. Porque no comprendes lo que es ser deseada. Que las miradas y los pensamientos de otros se infiltren en tu vida. Que se peguen a tu cuerpo y se resbalen por el. Que pendan de tus ropas como abrojos, y busquen ceñirse a tus curvas. Sentir como miles de manos invisibles pasan por alto toda tu humanidad, y que poco a poco te tironean hacia abajo. Hacia una pose, hacia un gesto. Hacia un sueño. Que te vuelven "cosa", y te arrancan el "ser" con las mismas ansias que te arrancarian lo que vestis. No, no lo sabes. No tenes ni idea. *sigh* Pero es mi lugar en el mundo. El sitio que me toca. El precio de ser mujer. Se que jamas este planeta va a dejar de recordarmelo. Pero yo tampoco voy a dejar de recordarle que no me voy a ir sin habermelo comido entero. Acomodo mis faldas que nadie arrugo, y levanto la mirada otra vez. Mañana va a ser otro dia, y como todo nuevo dia, vos vas a estar en el. Pero estoy lista. Sos mi karma. Mi maldicion. Y yo... yo soy tu puta. By A.H.
Pobre, como ultimamente todo aquello que escribo. Pero es lo que hay. Lo que me salio en 10 minutos mas o menos luego de recordar una charla. Alquimia. Es todo a cuanto me has reducido. Todo a cuanto de mi, mi ser entero, me he visto obligada a retrotraerme. A aquél punto, aquella práctica. Porque no ha quedado de mi existencia otro vestigio en pie que mi voluntad, férrea como el mismo devenir, inquebrantable, incorruptible, sempiterna; pero mi voluntad, ella y no más. No. No más nada de mi. No. Casi ni éstas palabras. Alquimia. Porque ahora me encuentro sola en las ruinas de lo que fue nuestro mundo. Porque tus palabras son sus fastasmas, y los restos de tí sus disvaliosas reliquias. Porque nuestros versos, nuestras caricias, nuestros momentos más trascendentes, son hoy como pinturas añejas en las paredes descascaradas de los edificios de nuestros sueños. Edificios abandonados por sus habitantes en mitad de la noche hecha día, vacios de ánima... vacíos de aquél ¨tú y yo¨. Vacio todo de ti... (Vacio). Alquimia. Porque me veo obligada a vagar por una ciudad-laberinto que ya no reconozco. Atravezando calles desiertas y destrozadas, y boulevares desgastados. Caminos de piedritas que alguna vez yo tracé junto a tu mano, y hoy ya ni reconozco qué piedra puse, ni dónde está esa o aquella. No. No. Ya no la reconozco, ciudad ajena. Ciudad extraña. Ciudad sin corazón. Ciudad sin tí,... Alquimia. Porque se ha roto aquél artilugio mágico que en mi interior ardía y bullía con la fuerza de mil soles, y que a través de su cristal podía yo comprender los arcanos glifos (tan simples, tan sencillos) que se dibujaban en tantos códices vitales de nuestras bibliotecas interminables, pero tan pequeñas que cabían en un cajón. Códices de una (o a lo sumo unas pocas) hoja. De servilletitas de papél dobladas sacadas de algún bar al que habremos ido juntos. De cartas. De retazos de diarios con bordes escritos. De hojas de carpetas, y hasta de una hoja de árbol. Todo aquello ha quedado en donde aquella fuerza misteriosa que animaba mi artilugio se ha ido. Porque... veo aquello, y no comprendo. Repaso las letras, y no entiendo. No puedo desentrañar su significado,... No puedo encontrarme ya en ello, ni en aquella a quien fue dirigido. Alquimia. Porque finalmente, y luego finalmente, me encuentro aquí, igual de sola que lo antes dicho, e igual de sola de lo que alguna vez antes estuve. Igual... Que antes de empezar de la mano tú y yo éste gran círculo. Usando mi vil hechicería para tornar en sombras concretas el caos y el vacio, y tejer de nuevo aquellas ropas que alguna vez quemé. Volver a coser mis alas, volver a coser mis miembros. Volver a fraguar mi piel contra el yunke de "éste Mundo", y volver a convertir el veneno dulce en agua. Porque me toca ahora, y sola de nuevo, volver a reconstruir lo que tu tormenta de verano ha arrasado. Alquimia; ingeniería inversa de los dioses. Alquimia; porque ya no soy princesa de nadie, y he de volver a ser rana. Aquí te dejo, al menos, el último beso antes de ya no ser yo. Que las carrozas vuelvan a ser calabazas,... "by A.H."
Buscando entre mis libros, en mi biblioteca (que es un caos... Hasta una persona tan desordenada como yo lo admite), encontré un viejo cuaderno mío de mi adolescencia. Así, pues, les dejo algo más de craps. "11/2/06 Desde el comienzo siempre he sido tuya. Como arcilla virgen en tus manos tú me moldeaste. Con tu alma me diste la mía. Con tu voz mis palabras. Con tus ojos mi luz. Con tu cuerpo y tu vida me fuiste dando el mío... y la mía. Me hiciste ánfora, y me cociste al calor de tu afecto. Fuerte y resistente fuí para ti. Contenedora. Bella. Protectora. Y mi vientre fue tu espacio. ... Y hoy vienes con otra ánfora, y a mi, tu leal adorno, me borras de la existencia a golpes de martillo. ¡No hay derecho! Pero si lo hay, mi amor... Porque desde el principio, siempre he sido tuya. Y mis añicos los haces con dulzura de nuevo barro. Y el barro, como todo barro, lo destinas al olvido. Soy solo parte del suelo, tu piso, una calle,... nada. By A.H."
Nota: Lo de siempre. Escribo para mí misma (obvio, que la vida es corta como para andar gustando). Para desahogarme. Para tomar una bocanada de aire y escupir la bilis antes de volver a sumergirme. Hace 3 semanas que tenía ésto masticandolo. Pensé que se había diluido ya, pero... Tropecé. Pero no me di cuenta... de que estabamos en invierno. Que camino sola... Que es en realidad que no tengo, verdaderamente, tu mano en la mía en ésta ocasión, en ésta noche fría. Éste largo periodo crepuscular que ahora se extiende, se arrastra sobre tu rostro y mis días, y parece ocultar ya la línea de mi horizonte, como un sol que de pronto se durmió detrás del mar, y no logro entender cuándo llegó el atardecer cuando creía un instante atrás estar en pleno día. De que aquella luna plateada que creí ver hace tiempo en tus ojos, hace ya dos primaveras, no era ... o no sé si era... más que producto mío; mi imaginación, o acaso un reflejo en tus pupilas, o cualquier otra cosa, pero por cierto no, creo ya que lo sé, una luz real entre mis sombras. No. De repente... De repente noto ahora ya el frío en mi piel, el viento helado. Y el mágico claro que un momento antes drisfrutara, tan de pronto se torna angustia y luces que se apagan... En desesperación, silencio,... La oscuridad que precede al alba es real ahora, y vos no estás ahí, en verdad, para protegerme en tu abrazo... Y empiezo a preguntarme si lo estuviste alguna vez. Y empiezo a perder fé en tu sol. Y creí... Yo creí. No voy a mentirte... A mentirme. ¿Qué de todo ésto me parece raro ya? Yo creí. ¿Acaso no me aposté la piel, a falta de corazón, a sabiendas de que podría ser otra ilusión? Y sin embargo en el fondo... en el fondo... ¡En el fondo y no tanto cuánto me gustaría que vinieses, que me tomases entre tus brazos, que me dijeses que la verdad es mentira, y que la mentira, todas las mentiras, son la única verdad! ¡Cuánto que me dijeses que sos lo que siento, lo que pienso, lo que de verdad anhelo! Que no te vas a ir, que ningún sismo te va a fragmentar, cual vidrio, y hacer añicos la magia de tu imágen (maravillosa). No necesitaría ya un beso tierno tuyo. Ni siquiera unas palabras. Me conformo apenas con la mísera limosna de tu existencia, de tu presencia. Con la narcótica aseveración de que estás ahí, y de que nunca vas a dejar de estarlo. ¡De que no me vas a dejar! Pero no me di cuenta... De que estabamos en invierno. Las calles vacias. Los ruidos sordos. Los retazos de smog, de humo, flotando aletargados en el aire... Los autos, una fábrica a lo lejos. El resto potente de tu perfume que recargaba las horas y que se disipa pronto en el aire, y ya apenas siquiera lo percibo. Tus colores; se han diluido en las plazas, la gente, en todo. Ya no te siento en el mundo. Ya no te veo en mi espejo... Y me siento vacia. Pero no me di cuenta... Y creí. Creí. Y en mi mesa de luz encuentro una fotografía con demasiado espacio en blanco. Dos extraños en ella. Ya no sé quiénes son. ... "Valete, mea desideria". Retazo de mi. Porción de lo que queda de mi ilusión. Intento de vida. Sin vos, el jardín va a ser un poco más estéril.
Sin vos cerca para darme todo lo que siempre supiste darme tan bien (paz, euforia, pasión, y tormento en alguna medida), estoy sola. Y sin vos... No soy ni la mitad de lo que fuí. Ojalá supieras que te sueño cada noche, y cada noche, de una manera distinta, te pierdo. A veces soy yo quien lo elige, a veces lo reconfirmo, y otras por el contrario te me vas y no te puedo seguir. Pero... Estaba cantado, ¿no? Quiero creerlo. Quizás así tenga un poco más de sociego. Y para el resto: SI, estoy en baja. Pero como siempre, solo escribo para mi. No debo explicaciones por la pésima calidad. "... ¿y cómo alcanzarte ahora? ¿Cómo poder llegar a tocarte? Pero no hay manera. Te vas. Te vas. Y más que irte, yo fuí la que pronunció tal monstruoso y tan certero hechizo, y ahora tu figura, tu imágen, tu sonrisa apoyada en el marco de mi puerta, sencillamente se va. Se desintegra, se desvanece, y lentamente todo tu ser entero va dejando de ser realidad, tornandose (dolorosamente para mi) en pasado, y el pasado caminando idefectiblemente al destino de todo pasado: el olvido. El olvido de mi mente. El olvido del mundo. Porque si. Porque siempre es así. ¿O acaso recuerdo yo con la misma intensidad que ayer, hoy, nuestro primer beso? ¿El sabor de tus labios tal vez? ¿El calor de tu cuerpo? ¿Tu olor... Tu textura? Pero si ya creo sentirlo (o dejarlo de sentir... lentamente...), voy olvidando la sensación de tu cuerpo cuando te abrazaba en la calle. ¡"Y no me dejes! ¡No te vayas! ¡No...!" ... Pero ya es demasiado tarde... (¿no?). Demasiado tarde. Que me enloquece la idea de un día no recordar con precisión tu rostro, y al siguiente no saber exactamente (tan al detalle, y yo, solamente yo) el mapa de tu pecho. Me enloquece la idea de perderte más aún. De saber que... Algún día, de repente, me voy a dar cuenta de que ni siquiera me acuerdo bien de tu voz, y que ya no vas a sonar tan "vos" en mi cabeza. Tan infinitamente "vos". Pero, una vez más... Es demasiado tarde. Tengo en mi mano la tuya, y de repente ya la tengo un poco menos. La piel de tus dedos se va haciendo más transparente. Su textura más difusa. Te vas disolviendo, como un castillo de arena que encontró su final en la lluvia, como un sueño al despertar, en mis manos, en mis brazos, contra mi pecho... ¿De qué sirve llorarte? Aunque te vea ahí, ya no estás en realidad. Desde aquél momento que yo lo decidí así, ya no estás. No. Y ya no puedo decirtelo. ... Decirtelo,... Decirte... Decirte que... Que se me quiebra el alma. Que en realidad no sé vivir sin vos. Que trato de relegarte al olvido. Que trato de sentirme orgullosa de lo que hice, repitiendome una y otra vez, cual mantra, que "Fue por el bien de los dos" (¡tiene que ser así!). Y no puedo ya decirte más que te quiero,... Aún a pesar de todo lo último. No puedo decirte que te extraño, que realmente me hacés falta. Simplemente... ya no estás ahí para escucharme. Llega la luz de la mañana, y el ritual se encuentra truncado. Ya no te tengo a mano para desearte los buenos días,... Y ahora, ¡finalmente ahora!, siento qué tan hondo y qué tan pesado es el vacio que dejaste sobre mi colchón. Que no era tan grande, pero ¡Dios!... Que caigo en él, y no encuentro el final... No, sin vos. No sé cómo seguir sin vos. Realmente no lo sé. Y sin embargo... Ya no te tengo. No te tengo más. Y en lo absoluto; no me queda más que seguir caminando bajo éste sol, negro como el petróleo, a falta de la luz que irradiaba tu mundo, o la luz oscura de la luna bajo la que yo caminaba. Ahora estoy sola. Y sola, sin vos, no me reconozco ni en mis propias palabras. Pero aún así habré de seguir. Buena suerte, corazón, y nos vemos en ese lugar a donde van todos los recuerdos, algún día. Mientras tanto... Sos solo un tatuaje." By A.H.
Y supe amarte. Supe amarte estando sola. ... Supe amarte a vos. Supe amarte aún cuando no creías en vos, o cuando ya nadie creía en tu ser, en tu esencia. Cuando ni aquellos amigos tuyos de las apuestas a las que acostumbraste las tardes de tus domingos, antes de los atroces lunes, hubiesen puesto a tu favor siquiera dos monedas. Supe quererte aunque estabas caído. Aunque no querías salir de tu guarida. De tu habitación. Aunque perdí días en tu puerta más de una vez, esperando que me abrieses, y siempre era otro/a la que atendía, diciendo que no tenías ganas de nada. Supe estar entera a tu lado, a tu disposición, en el silencio e incluso en la oscuridad, en aquellas ocasiones en las que no querías ni verte al espejo, ni escuchar tu voz, ni saber nada del mundo. Porque para mi eras todo... Y aunque te cayeras a pedazos y solo quisieras dormir para no ser conciente de nada, para mi eras el sol. Eras mi todo. Eras mi motivo de existencia. Supe amarte... En mi cama sola, vacia de ti, fría. Entre mis sábanas acurrucada yo, anhelando tu espalda, o tus brazos rodeando mi cintura. Extrañando ese perfume tuyo, esa droga que emanás constantemente, esa voz grave que resonaba en tu pecho cuando yo apoyaba mi oído contra el mismo. Los latidos de tu corazón. Tu debilidad de simple mortal. Tu individualidad de mero hombre. Supe soñar con vos durante largos meses de invierno aún en pleno verano. Supe abrazar con pasión desenfrenada fantasías con tu persona, y darte el título de ser el único que en todo el mundo podría llegar a tener tanto de mi. Tanto como mí misma. Supe coronarte señor de todo mi universo, y defendí mi teoría heliocéntrica con ferocidad y hasta con violencia extrema (porque... mi sol eras vos. Lo dije. Te lo dije... pero ya no te acordás...). Supe estar en todo. Supe volverme más amiga de tu madre que tu misma hermana. Y pasarme noches de infiernos en el vacio absoluto de tu cuarto de huéspedes. Sabiendo que, a tan solo unos centímetros de cemento, a tan solo pulgadas de cruel arena, cal, y ladrillos, vos respirabas del otro lado un aire viciado y cargado de sombras. Ese aire que yo misma hubiese querido respirar, incluso con tus mismos pulmones. Supe ser tu amiga, y seguir amándote en silencio. Pero un día... algo cambió. Algo fue distinto. ... Cataclismo. Desolación. Pérdida de valores, de sentidos. ¿Cuál es mi lugar en éste mundo?... Supe... ¿supe?... Si, no sé cómo pero supe, amarte, incluso, cuando vos empezaste a amarla a ella. Y cuando ya no estabas disponible para mi. Menos de lo que lo estabas ya antes. Supe sobrevivir... Cuando a veces los encontraba en la plaza, fumando yo, y uds. caminando de la mano. Supe hacerme a un lado. Reducir mi presencia, mi imágen. Dejar de vestirme para vos. De arreglar mi cabello como tanto te gustaba. De pintarme los ojos cuando sabía que iba a estar ella. De ponerme rimel en las pestañas, para no opacar las suyas. Supe dejar de usar ese perfume que te encantaba,... ¿Para qué? Si a vos te gustaba el de su cuerpo. Pero igual supe ser ubicada, y por amor, considerar aquello que vos querías. No sé cómo fue el día que me enteré que ella estaba embarazada. Ese momento, esa semana, es solo un espacio negro y vacio en mi memoria. Pero sé, por lo que se cuenta, que estuve a tu lado cuando tuviste miedo. ... Vos jamás te diste cuenta. Quiero creerlo. Porque nunca me diste una palabra de nada. Ni siquiera una mirada significativa. Ya no sé cuánto hace. Viví tu casamiento, y también mi entierro. Viví tus problemas, tus alegrías. Tus tristezas, crísis, y desengaños. Al final... todo pasó. Todos pasaron. Menos yo. Hoy estoy sentada en éste café. Éste antro que supo ser nuestro nexo. En donde tu mundo y el mío colisionaron por primera vez. En donde dos realidades, quizá némesis la una de la otra, supieron darse la mano, y conciliarse entregándose su amistad. Y mientras me fumo el último cigarrillo que me queda, en medio de quién sabe dónde, solo hay algo que me cuestiono que nunca supe: Dejar de pensar en los dos... Cuando es claro, vos solamente pensaste siempre en vos mismo. By A.H. Retazos de algo que sobrevivió, quizá, sin ser escrito. Más basura para el montón.
Así es... Vuelvo a subirlo ya que los moderadores parecen leer títulos,... y no contenidos (¿nos extraña éstos días?).Salvando el hecho de que tuve que correr hoy buscando un camillero en algún momento para un politraumatizado que entró en la guardia, o que tuve que correr buscando un cirujano para un atropellado por el tren que había perdido el pie derecho, fue un día tranquilo. Demasiado tranquilo. Por ese motivo me dediqué en parte de la tarde a hacer ésto.CertificadaPrometo terminar el boceto en algún momento y escanearlo, más que sacarle una foto.Kisses a todos.

Forra. Querías un ángel, acá tenés tu ángel.24/8/07EDIT: Sorry, pero necesitaba sacar todas las cosas de mierda que tuve dentro durante tanto tiempo. NO quiero, busco, o espero puntos por algo que es catársis.(Certificada)