Sin vos cerca para darme todo lo que siempre supiste darme tan bien (paz, euforia, pasión, y tormento en alguna medida), estoy sola. Y sin vos... No soy ni la mitad de lo que fuí.
Ojalá supieras que te sueño cada noche, y cada noche, de una manera distinta, te pierdo. A veces soy yo quien lo elige, a veces lo reconfirmo, y otras por el contrario te me vas y no te puedo seguir. Pero... Estaba cantado, ¿no?
Quiero creerlo. Quizás así tenga un poco más de sociego.
Y para el resto: SI, estoy en baja. Pero como siempre, solo escribo para mi. No debo explicaciones por la pésima calidad.
"... ¿y cómo alcanzarte ahora? ¿Cómo poder llegar a tocarte?
Pero no hay manera. Te vas. Te vas. Y más que irte, yo fuí la que pronunció tal monstruoso y tan certero hechizo, y ahora tu figura, tu imágen, tu sonrisa apoyada en el marco de mi puerta, sencillamente se va. Se desintegra, se desvanece, y lentamente todo tu ser entero va dejando de ser realidad, tornandose (dolorosamente para mi) en pasado, y el pasado caminando idefectiblemente al destino de todo pasado: el olvido. El olvido de mi mente. El olvido del mundo.
Porque si. Porque siempre es así. ¿O acaso recuerdo yo con la misma intensidad que ayer, hoy, nuestro primer beso? ¿El sabor de tus labios tal vez? ¿El calor de tu cuerpo? ¿Tu olor... Tu textura? Pero si ya creo sentirlo (o dejarlo de sentir... lentamente...), voy olvidando la sensación de tu cuerpo cuando te abrazaba en la calle. ¡"Y no me dejes! ¡No te vayas! ¡No...!" ... Pero ya es demasiado tarde... (¿no?). Demasiado tarde.
Que me enloquece la idea de un día no recordar con precisión tu rostro, y al siguiente no saber exactamente (tan al detalle, y yo, solamente yo) el mapa de tu pecho. Me enloquece la idea de perderte más aún. De saber que... Algún día, de repente, me voy a dar cuenta de que ni siquiera me acuerdo bien de tu voz, y que ya no vas a sonar tan "vos" en mi cabeza. Tan infinitamente "vos".
Pero, una vez más... Es demasiado tarde.
Tengo en mi mano la tuya, y de repente ya la tengo un poco menos. La piel de tus dedos se va haciendo más transparente. Su textura más difusa. Te vas disolviendo, como un castillo de arena que encontró su final en la lluvia, como un sueño al despertar, en mis manos, en mis brazos, contra mi pecho... ¿De qué sirve llorarte? Aunque te vea ahí, ya no estás en realidad. Desde aquél momento que yo lo decidí así, ya no estás. No. Y ya no puedo decirtelo.
...
Decirtelo,... Decirte... Decirte que... Que se me quiebra el alma. Que en realidad no sé vivir sin vos. Que trato de relegarte al olvido. Que trato de sentirme orgullosa de lo que hice, repitiendome una y otra vez, cual mantra, que "Fue por el bien de los dos" (¡tiene que ser así!). Y no puedo ya decirte más que te quiero,... Aún a pesar de todo lo último. No puedo decirte que te extraño, que realmente me hacés falta. Simplemente... ya no estás ahí para escucharme.
Llega la luz de la mañana, y el ritual se encuentra truncado. Ya no te tengo a mano para desearte los buenos días,... Y ahora, ¡finalmente ahora!, siento qué tan hondo y qué tan pesado es el vacio que dejaste sobre mi colchón. Que no era tan grande, pero ¡Dios!... Que caigo en él, y no encuentro el final... No, sin vos.
No sé cómo seguir sin vos. Realmente no lo sé. Y sin embargo... Ya no te tengo. No te tengo más. Y en lo absoluto; no me queda más que seguir caminando bajo éste sol, negro como el petróleo, a falta de la luz que irradiaba tu mundo, o la luz oscura de la luna bajo la que yo caminaba.
Ahora estoy sola. Y sola, sin vos, no me reconozco ni en mis propias palabras. Pero aún así habré de seguir.
Buena suerte, corazón, y nos vemos en ese lugar a donde van todos los recuerdos, algún día. Mientras tanto... Sos solo un tatuaje."
By A.H.
Ojalá supieras que te sueño cada noche, y cada noche, de una manera distinta, te pierdo. A veces soy yo quien lo elige, a veces lo reconfirmo, y otras por el contrario te me vas y no te puedo seguir. Pero... Estaba cantado, ¿no?
Quiero creerlo. Quizás así tenga un poco más de sociego.
Y para el resto: SI, estoy en baja. Pero como siempre, solo escribo para mi. No debo explicaciones por la pésima calidad.
"... ¿y cómo alcanzarte ahora? ¿Cómo poder llegar a tocarte?
Pero no hay manera. Te vas. Te vas. Y más que irte, yo fuí la que pronunció tal monstruoso y tan certero hechizo, y ahora tu figura, tu imágen, tu sonrisa apoyada en el marco de mi puerta, sencillamente se va. Se desintegra, se desvanece, y lentamente todo tu ser entero va dejando de ser realidad, tornandose (dolorosamente para mi) en pasado, y el pasado caminando idefectiblemente al destino de todo pasado: el olvido. El olvido de mi mente. El olvido del mundo.
Porque si. Porque siempre es así. ¿O acaso recuerdo yo con la misma intensidad que ayer, hoy, nuestro primer beso? ¿El sabor de tus labios tal vez? ¿El calor de tu cuerpo? ¿Tu olor... Tu textura? Pero si ya creo sentirlo (o dejarlo de sentir... lentamente...), voy olvidando la sensación de tu cuerpo cuando te abrazaba en la calle. ¡"Y no me dejes! ¡No te vayas! ¡No...!" ... Pero ya es demasiado tarde... (¿no?). Demasiado tarde.
Que me enloquece la idea de un día no recordar con precisión tu rostro, y al siguiente no saber exactamente (tan al detalle, y yo, solamente yo) el mapa de tu pecho. Me enloquece la idea de perderte más aún. De saber que... Algún día, de repente, me voy a dar cuenta de que ni siquiera me acuerdo bien de tu voz, y que ya no vas a sonar tan "vos" en mi cabeza. Tan infinitamente "vos".
Pero, una vez más... Es demasiado tarde.
Tengo en mi mano la tuya, y de repente ya la tengo un poco menos. La piel de tus dedos se va haciendo más transparente. Su textura más difusa. Te vas disolviendo, como un castillo de arena que encontró su final en la lluvia, como un sueño al despertar, en mis manos, en mis brazos, contra mi pecho... ¿De qué sirve llorarte? Aunque te vea ahí, ya no estás en realidad. Desde aquél momento que yo lo decidí así, ya no estás. No. Y ya no puedo decirtelo.
...
Decirtelo,... Decirte... Decirte que... Que se me quiebra el alma. Que en realidad no sé vivir sin vos. Que trato de relegarte al olvido. Que trato de sentirme orgullosa de lo que hice, repitiendome una y otra vez, cual mantra, que "Fue por el bien de los dos" (¡tiene que ser así!). Y no puedo ya decirte más que te quiero,... Aún a pesar de todo lo último. No puedo decirte que te extraño, que realmente me hacés falta. Simplemente... ya no estás ahí para escucharme.
Llega la luz de la mañana, y el ritual se encuentra truncado. Ya no te tengo a mano para desearte los buenos días,... Y ahora, ¡finalmente ahora!, siento qué tan hondo y qué tan pesado es el vacio que dejaste sobre mi colchón. Que no era tan grande, pero ¡Dios!... Que caigo en él, y no encuentro el final... No, sin vos.
No sé cómo seguir sin vos. Realmente no lo sé. Y sin embargo... Ya no te tengo. No te tengo más. Y en lo absoluto; no me queda más que seguir caminando bajo éste sol, negro como el petróleo, a falta de la luz que irradiaba tu mundo, o la luz oscura de la luna bajo la que yo caminaba.
Ahora estoy sola. Y sola, sin vos, no me reconozco ni en mis propias palabras. Pero aún así habré de seguir.
Buena suerte, corazón, y nos vemos en ese lugar a donde van todos los recuerdos, algún día. Mientras tanto... Sos solo un tatuaje."
By A.H.