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EL TRUCO El truco, truque o truc es un juego de naipes con baraja española originario de Valencia y las Islas Baleares (España), muy difundido en el Cono Sur de América: Argentina, Paraguay, Uruguay, sur de Chile y sur de Brasil. Existe también una versión ligeramente distinta en Venezuela. Se juega también en Galicia. Truco (Cono Sur) El truco está extendido principalmente en el Río de la Plata, pero se conoce con variaciones en toda Argentina, en Paraguay, en Uruguay, en el sur de Bolivia (Tarija), de Chile y de Brasil. En este caso se juega con una baraja española de 40 naipes, también llamados cartas o barajas. Y pueden ser 2, 4 y 6 jugadores, aunque existe una modalidad de 3 (gallo) u 8. Lo más frecuente es jugar dos parejas. Cuando se juega de 3 son 2 contra 1 que es el gallo, que puede ser siempre el mismo, o ir rotando por turnos. El gallo recibe 4 cartas de primera mano para descartar la menos conveniente o juega con 2 manos. De cualquier otra forma todos reciben 3 cartas para sucesivos 3 descartes. El juego de a 6 se puede hacer de una manera especial llamada tres puntas, en que los tríos se ordenan en triángulo y juegan una ronda entre todos (redondilla o redondo) y otra contra su rival del frente (pica-pica, tole-tole, guerrilla o puntazo, "punta y hacha". Cuando se canta la falta envido en esta parte del juego, el que la gana sera acreedor de 6 tantos y no de lo que le falte al equipo rival para ganar como sucede en la modalidad normal. El jugador que comienza la partida es el que reparte las cartas, dando previamente a cortar (separar en dos mitades subiendo la de abajo) al oponente de su izquierda y colocando el resto del mazo a su derecha, para mantener el orden. Es el de la derecha del que reparte el que comienza el juego y es quien repartirá en la próxima ronda, independientemente de quien gane la que se está disputando. En Uruguay se juega una variante con "muestra", que es una carta que se coloca a la vista bajo el mazo, luego de repartir las cartas e incorpora al juego cinco cartas del mismo palo de dicha muestra que se denominan "piezas" y que son de mayor a menor: dos, cuatro, cinco, caballo y sota. Estas piezas son las de mayor valor, por encima del as de espadas. Al caballo y sota de la muestra se los llama "perico" y "perica" respectivamente. En el caso de quedar de muestra alguna de esas "piezas", su lugar en el juego lo asume el rey del mismo palo, de tal forma que las cinco piezas siempre estén en juego. Los puntos tradicionalmente se otorgan con porotos o fósforos que se acumulan en la mesa (de allí el dicho popular "te ganaste un poroto". Pero en caso de llevar la cuenta en papel (eterna desconfianza contra el que anota) se realizan cuadrados con una diagonal, dando, de esta forma, cinco puntos cada vez que se forma uno. Luego de batallar la jerarquía de la primera vuelta las dos siguientes comienzan por el jugador que bajó la de mejor valor. Envido El envit recibe el nombre de envido. Se produce cuando un jugador tiene dos cartas del mismo palo. Esta parte del juego es cantada por cualquier jugador que no tenga su primera carta en la mesa, pero, es recomendable que sea cantado por los ultimos jugadores con el fin de examinar las cartas y las posibles combinaciones del oponente. El envido más alto que se puede lograr es 33, y el más bajo (con dos naipes del mismo palo) es 20, ya que las sotas, caballos y reyes valen 0 pero tienen el puntaje base de 20 por ser de un mismo palo. Cuando hay tres cartas del mismo palo y no se está jugando con flor, se debe elegir la mejor combinación. En caso de que el jugador no cuente con dos naipes del mismo palo, el valor del envido es el valor numérico de la carta que se presente, o 0 en el caso de las figuras. La probabilidad de que un jugador tenga al menos dos cartas del mismo palo en una mano dada es de 59,5142 %. En Uruguay, Las "piezas" adquieren valores para el envido: 2: 30puntos,4: 29, 5: 28, 11:27, 10: también 27. Se suma el valor de la pieza más la carta más alta, sin ser "negra" (10, 11 o 12). El máximo es 37. El envido vale 2 puntos, el real envido, 3 puntos y la falta envido puede valer el juego, los puntos que le faltan para acabar el juego al que lleva ventaja o los que le faltan a cada jugador para completar una etapa; en caso de que el oponente repita la palabra del desafío, la apuesta se dobla. La palabra para aceptar es quiero y para rechazar, no quiero o no se quiere. Cuando se ha dicho "quiero" se considera cerrada la apuesta y se debe declarar la cantidad de puntos que cada uno posee. En caso de que el segundo en declarar sus puntos sea el perdedor, no está obligado a decirlos y sólo debe reconocer su derrota con alguna frase de respuesta como son buenas. Al finalizar cada juego, el supuesto ganador está obligado a mostrar sus puntos para hacerlos efectivos. En la variante uruguaya las piezas valen 30 el dos, 29 el cuatro, 28 el cinco, 27 el perico y 27 la perica. Así que en esta forma el valor máximo posible del envido es 37 Truco El truco es el desafío en la jerarquía de las cartas. El orden es el siguiente: As o Ancho de espadas As o Ancho de bastos Siete de espadas Siete de oros Tres Dos Ases o Anchos falsos (Copa y Oro) Rey Caballo Sota Los otros sietes (Copa y Bastos) Seis Cinco Cuatro El truco vale 2 puntos, el retruco vale 3 puntos y el vale cuatro, 4 puntos. Se puede responder con quiero, con no se quiere o se puede revirar o subir, es decir, aumentar los puntos en disputa respondiendo con la apuesta del siguiente nivel. Sólo puede revirar el receptor del desafío. En caso de decir no se quiere, la ronda se considera finalizada. En el truco de Uruguay el orden es el siguiente: Dos de la muestra Cuatro de la muestra Cinco de la muestra Caballo de la muestra Sota de la muestra As de espadas As de bastos Siete de espadas Siete de oro Tres Dos* As** Rey Caballo* Sota* Siete** Seis Cinco* Cuatro* * *: Todas esas cartas no deben ser de la muestra * **: Esas cartas no deben ser las "matas" Flor La Flor es una regla opcional y consiste en tener una mano con las 3 cartas de un mismo palo. Se dice la palabra en voz alta dentro de un verso o simplemente "flor" y vale 3 puntos. En caso de que el oponente tenga otra "flor" puede apostar 6 puntos diciendo flor y contando puntos a la manera de un envido o decir truco a la flor y seguir como si se tratara de un truco normal. También se puede apostar el partido completo diciendo contraflor arresto ("contraflor y al resto". En la ronda que sale una flor no es válido jugar un envido. La probabilidad de que un jugador obtenga "flor" en una mano dada es de 4,85831 %. Entre algunos jugadores chilenos se usa la flor negra que corresponde a darle 3 puntos a quien tenga en su mano 3 cuatros (la peor mano posible), pero esta regla goza de muy poca aceptación. En Uruguay al jugar con las "piezas", la flor puede ser formada además de la clásica de tres cartas del mismo palo, con una pieza y dos barajas de un mismo palo, o simplemente teniendo dos piezas y otra baraja de cualquier palo. Los valores de las piezas son siempre los mismos y la flor máxima posible en esta variante es de 47 (teniendo el dos, cuatro y cinco de la muestra).Cuando se tiene una flor con más de una pieza, se cuenta el valor completo de la mayor y sólo las unidades de las otras (de ahi que la flor más grande surge de sumar 30+9+8=47). Objetivo Para ganar se deben sumar 30 puntos por pareja, con la salvedad que hay ciertas jugadas que permiten hacerse del partido. Para ello se dividen en dos etapas de 15 los malos y los buenos. En ocasiones se juega sólo hasta 24 puntos. Reglas Las picardías Muchas picardías se pueden utilizar en el truco. Las más conocidas son las siguientes: "Señas falsas": Consiste en hacer señas de distracción para confundir al rival, es decir, hacerle o hacerles pensar que uno tiene determinadas cartas cuando en realidad no. Debe hacerlo con astucia de modo tal que el rival piense que son dirigidas al compañero. "Hacerlos entrar": Cuando uno posee una o más cartas buenas puede intentar disimularla. Si por ejemplo tiene alguno de los dos anchos, y éste ya ganó la primer mano, tiene prácticamente asegurado el triunfo, por ello en la segunda mano se puede tirar una carta débil para engañarlo y así obtener muchos más puntos. Si se tienen dos cartas fuertes se puede "regalar" la primer mano, para que cante el "truco" y entonces "retrucarle". "Irse a la pesca": Cuando uno es mano y tiene un "envido" alto se puede "jugar callado" y tirar la primer carta, de esta forma si el rival nos envida (muchos jugadores cantan envido cuando el rival no lo hace, suponiendo que no debe tener buenos tantos) le reenvidamos y lo habremos "pescado". Es una práctica riesgosa, ya que si el rival también juega callado nos habremos "comido" los puntos, pero si se lo pesca se puede sacar mayor ventaja. "Achicarlo": Si uno no tiene buenas cartas, el rival nos canta (ya sea truco o envido), y estamos perdiendo el partido, se puede correr el riesgo de retrucar o reenvidar buscando que el rival se achique; de ese modo le habremos robado puntos con cartas malas. Sin embargo es arriesgado, ya que nos pueden "enganchar" y sacarnos muchos más puntos. Las señas Hay una convención preestablecida para quienes no han sido parejas nunca o no desean hacerlo de otro modo, pero con la experiencia cada cual elije la manera de indicarle a su compañero las cartas que posee. En principio, hay que intentar que el oponente no vea las señas para que no se pueda formar una idea de las cartas que se tienen, pero esto también se puede usar como engaño ya que se puede permitir que vea una seña falsa, y se tenga una imagen completamente equivocada de la mano de su oponente. Esto hace al juego sumamente interesante. * Ancho de espada = cejas arriba * Ancho de basto = ojo guiñado * Siete de espada = boca hacia la derecha * Siete de oro = boca hacia la izquierda * Tres = se muerde el labio inferior * Dos = labios como dando un beso * Anchos Falsos (Copa y Oro) = boca levemente abierta(la comilona) * Con mucho puntaje para el envido = Fruncir la nariz * Sin puntaje para el envido = Ojos cerrados Aun así, las señas varían de región en región, otra forma es * Ancho de espada = cejas arriba * Ancho de basto = beso * Siete de espadas = ojo derecho guiñado * Siete de oros = ojo izquierdo guiñado * Tres = morder labio inferior * Dos = abrir la boca * sin puntaje para el "tanto" = Ojos cerrados La mentira Es muy común mentir en el juego, esperando que nadie se dé cuenta, tratando de sacar algún punto más. Un ejemplo bien práctico y fácil de entender, sería cantar los tantos mal, y tirar las cartas sobre el mazo esperando que los jugadores no se den cuenta de la trampa. Otra sería cantar, y dejar las cartas sobre el mazo sin mostrar la supuesta flor. Otra mentira frecuente consiste en tirar la carta más alta precisamente cuando ésta no gane, sólo para aparentar tener una superior. Esta jugada se denomina "Deutreada" y en general no se la realiza por ser poco efectiva. El error Es común "cantar" mal una jugada para intentar descubrir al oponente, como por ejemplo decir "bueno", "a ver", "dale" o "muestre" en lugar de "quiero" que es lo único que vale. También se suele cantar mal en el envido, diciendo envidio, o en vez de "falta envido", "falta un vidro". Por otro lado el vencedor tiene la obligación de "mostrar" al final las cartas con las que ganó el "tanto" o la "flor" (ya que si lo hiciera en el momento mostraría su juego). Si las cartas son entregadas al mazo, y no mostradas, se paga con los puntos obtenidos para el contrario, aunque el mismo pueda ver las cartas si quedaron encima y deducir que eran ciertas, estas ya no son aceptadas. También puede suceder que un jugador mire las cartas que otro jugador tenía(terminada la mano) y que no las había jugado (porque la mano termino por algún motivo antes de que lo hiciera);en ese caso el equipo o jugador al que le vieron las cartas se cobrará dos puntos,debido a que mirando las cartas del rival que no jugó,se puede saber su estrategia,aunque si el jugador quiere puede mostrar las cartas que no jugadas,pero no es conveniente. La poesía En la actualidad ya no existe tanto fanatismo, pero hasta los años 80 se utilizaba "cantar" una jugada de "envido" o "flor" a modo de payada. Por el río Paraná iba navegando un piojo con un hachazo en el ojo y una flor en el ojal Un pintor pintó la luna pintó la luna y el sol pintó una mina desnuda y en cada teta una flor Yendo a Dalcahue en un barco a vapor tuve que tirarme al agua pa' recoger esta flor Alambrao de cuatro hilos poste de ñandubay molino marca guanaco y una flor del Paraguay Cargando un Camión con lana un fardo se me cayó flor y truco concha de tu madre la puta que te parió Viniendo de Guatraché ¡flor che! Mi novia es una flor Y mi cuñado es un hongo Yo soy un buen cantor Canto ¡truco y te la pongo! Viniendo de Chacabuco ¡me planto con flor y truco! Alambrada de siete hilo campo ¨flor¨ y Buena Aguada si quiere ganarme al ¨truco¨ tiene que tener el as de espada En la punta de aquel cerro viene bajando un viquingo con el hacha en la mano y una flor en el pingo Fuente Foro Cualquiera!

Biografia Rodrigo Alejandro Bueno nació el 24 de mayo de 1973, en la ciudad de Córdoba Capital, provincia de Córdoba. Hijo de Eduardo Alberto «Pichín» Bueno y Olga Beatriz Olave Bellido. De la mano de La Mona Jiménez Rodrigo se subió por primera vez a los dos años a un escenario en un programa de televisión llamado “Fiesta del Cuarteto”. Tras su paso por los grupos musicales “Chévere” y "Manto Negro” Rodrigo decidió a los 17 años lanzarse como solista. Su primer álbum se llamó "La foto de tu cuerpo" . En 1991, lanzó su segundo disco llamado "Aprendiendo a vivir " con el que se presentó en Buenos Aires. En 1993, grabó un nuevo disco, titulado "Made in Argentina ". Para ese entonces, la carrera de Rodrigo iba creciendo. Ese mismo año, el padre de Rodrigo, Eduardo Alberto "Pichín" Bueno falleció en los brazos del cantante a los 46 años por un problema cardíaco. En 1995, firmó con Sony y grabó el disco "Sabroso", el cual contenía canciones del estilo salsa y merengue. El disco no tuvo el apoyo de la disquería y terminó sin el éxito que se esperaba. Tras este episodio, Sony le devolvió el contrato a Rodrigo. En 1996, con el sello discográfico Magenta, Rodrigo lanzó "Lo mejor del amor". Por este trabajo recibió el premio ACE. Al año siguiente, Rodrigo tuvo un hijo con Patricia Pacheco el día 3 de julio. Meses más tarde, grabó el disco "La leyenda continúa". Este trabajo se convirtió rápidamente en Disco de Oro. Su despegue definitivo fue con el trabajo "Cuarteteando", grabado en Córdoba. Temas como "Y voló, voló" y "Ocho Cuarenta" fueron los más exitosos del disco. En 1999 lanzó una recopilación con sus temas más conocidos bajo el título de "El Potro" y ese mismo año también lanzó al mercado otro trabajo grabado en vivo, que incluía temas como "Yerba Mala" y "Soy Cordobés". En el 2000 hizo 13 Luna Park, todo un récord. Ese mismo año se encontró con Diego Armando Maradona, uno de sus ídolos, cumpliéndose así uno de sus sueños. Ya se cumplieron 10 años de la Muerte el popular cuartetero Rodrigo “El Potro” Bueno. El cantante falleció el 24 de junio de 2000 con tan sólo 27 años luego de sufrir un accidente automovilístico a la altura de Berazategui. El 23 de junio de 2000 Rodrigo Bueno fue a la grabación del programa de Jorge Guinzburg “La Biblia y el calefón” y luego se fue a cenar junto con su representante, sus músicos, su pequeño hijo y la madre de éste en “El Corralón”. De ahí, a City Bell a dar un recital en la disco “Escándalo”. Ese recital, que se transformó en el último, fue grabado por el programa “El Rayo” conducido por ese entonces por Dolores Barreiro. Tras la performance el cantante emprendió viaje hacia Buenos Aires en su Ford Explorer pero sufrió un accidente a la altura de Berazategui. La 4x4 dio contra el guardarail, volcó y dio varias vueltas. El cantante perdió la vida al igual que Fernando Olmedo (hijo de Alberto Olmedo), quien lo estaba acompañando en esa noche. Ninguno llevaba puesto el cinturón de seguridad. Los demás acompañantes sobrevivieron. "El Potro" murió el mismo día que lo hizo el "Zorzal Criollo", Carlos Gardel. Su Ultima Nota Pone Play La chica del Ascensor Es una chica mas que toma el ascensor en un invierno gris donde trabajo yo ojos de sueño en el personal, todos los dias es igual. jamas la vi charlar jamas la vi reir, ayer imagine que se fijaba en mi, no tiene nombre ni direccion,nose de donde salio dentro de ese laverinto de cemento y de cristal en algun lugar perdido ella piensa en mi quizas CORO: la chica del ascensor me hace subir la tension, es una chica especial es un pecado mortal para mi corazon la chica del ascensor me hace perder el control la tengo que liberar de su prision de metal para escapar los dos es una chica mas que sale del monton, es una realidad no es una realidad una alucinacion me vuelve loco tal como es no me pregunten por aue,tomar el ascensor y no salir mas, es mi definiocion de la felicidad de los domingos mejor ni hablar los odio cada vez mas, dentro de ese laverinto de cemento y de cristal en algun lugar perdido ella piensa en mi quizas CORO: la chica del ascensor me hace subir la tension, es una chica especial es un pecado mortal para mi corazon la chica del ascensor me hace perder el control la tengo que liberar de su prision de metal para escapar los dos Amor de Alquiler (si, tengo un amor q se alquila) Estaba triste, solo y sin amor, y en un hogar yo di con ella la cosa mas bonita del lugar me dio su amor x 2 monedas nunca crei poderme enamorar pero ya ven lo q ha pasado y aunq ella vende amor en la ciudad ella es mi amor, la q yo amo! Y en ese cuarto con luz roja cayo en el suelo tu ropa y mi ropa asi nos amamos, y fuimos sudando gotitas de amor y placer en tu cuerpo alquilado amor de alquiler, q no me reprochas q tarde he llegado amor de alquiler, tu nombre en mi piel lo llevo tatuado amor de alquiler, no importa saber con quien has estado amor de alquiler, quisiera poder morirme a tu lado quiero morirme a tu lado! Un Largo Camino Perdón por no Poder defenderte Sin ti todo será Diferente Te vas y no se Puede explicar Que tengo en casa un Traje sin estrenar. Seguro seré el más Criticado Por muchas cosas Que hemos pasado Yo sé que pronto Nos veremos para Hablar de racing (de nueva italia), De charly garcía Y juntos salir a Fumar y a Mirarnos desde Arriba. Un largo camino Al cielo Todos llorando y Sufriendo, Los héroes son de Mentira Y tú, alejandro, Un ejemplo de la Vida. Un largo camino Al cielo Testiculina de Macho Te extrañarán mis Mañanas Tu mi amigo, yo Tu hermano. Dejaste un vacío En el pecho De tus compañeros De trabajo Si cuando me Acuesto me acuerdo Cómo venía el ale Bailando. Yo sé que estarás En las estrellas Vagando por la Vía láctea Los ángeles hoy Tocan el piano No quieren tocar El arpa. Un largo camino Al cielo Todos llorando y Sufriendo, Los héroes son de Mentira Y tú, alejandro, Un ejemplo de la Vida. Un largo camino Al cielo Testiculina de Macho Te extrañará Maquinaria Tus amigos te Cantamos. Porque a pesar de Que nunca Fuego y Pasion Eva! si... No imaginas como de nosotros han hablado... dicen que por ser amantes somos descarados... cuesta saber que lo nuestro es algo profundo... si supieran que te amo como a nada en el mundo... Dicen que por ser casados somos algo prohibido... que yo tengo a mi mujer y vos a tu marido y que nada nos importa, ni siquiera los hijos... que no merecemos nada solamente un castigo... No vivimos de lo que dirán... si la gente habla por hablar... un papel no es la felicidad... yo te amo y esa es la verdad... no saben que todo, todo nuestro amor es puro... es fuego y pasión que no se apagarán... yo te lo aseguro... Nos condena solo por amor... dicen que lo nuestro es inmoral... que somos amantes nada más... somos la vergüenza del lugar... no saben que todo... todo nuestro amor es puro... es fuego y pasión que no se apagarán... te amo y te lo juro... Por dios! Esa... No imaginas como de nosotros han hablado... dicen que por ser amantes somos descarados... cuesta saber que lo nuestro es algo profundo... si supieran que te amo como a nada en el mundo... Dicen que por ser casados somos algo prohibido... que yo tengo a mi mujer y vos a tu marido y que nada nos importa, ni siquiera los hijos... que no merecemos nada solamente un castigo... No vivimos de lo que dirán... si la gente habla por hablar... un papel no es la felicidad... yo te amo y esa es la verdad... no saben que todo, todo nuestro amor es puro... es fuego y pasión que no se apagarán... yo te lo aseguro... Nos condena solo por amor... dicen que lo nuestro es inmoral... que somos amantes nada más... somos la vergüenza del lugar... no saben que todo... todo nuestro amor es puro... es fuego y pasión que no se apagarán... te amo y te lo juro... A ver las palmitas... todos... Imagenes Por siempre Rodrigo La Justicia ratificó la absolución del empresario Alfredo Pesquera en el juicio por el accidente que terminó con la muerte del cantante bailantero Rodrigo Bueno. El Tribunal de Casación Penal bonaerense, máximo organismo judicial con competencia penal, confirmó la sentencia que consideró a "El Potro" Rodrigo responsable del accidente que le costara la vida, ocurrido a mediados de 2000 en la autopista La Plata—Buenos Aires. En diciembre de 2001, el Tribunal Nº 2 de Quilmes absolvió al empresario por las muertes del "Potro" Rodrigo y de Fernando Olmedo, hijo del actor cómico Alberto Olmedo. Fue un fallo dividido. Para la jueza Margarita Allaza de Iturburu "hubo una exclusiva responsabilidad de la víctima" en el accidente. Ariel González Elicabe coincidió con la camarista. Sin embargo, el juez Rubén Sánchez consideró que Pesquera sí había tenido responsabilidad directa en el accidente. La investigación reveló que Rodrigo manejaba "con síntomas de estar alcoholizado", a 144 kilómetros por hora, y que había realizado una maniobra de paso incorrecta. El 24 de junio de 2000, cuando el cantante regresaba de un recital realizado en City Bell, chocó con su camioneta Ford Explorer contra las vallas metálicas de la autopista. Por el impacto, el cantante y el acompañante murieron en el acto. La hipótesis de la familia de Rodrigo fue que Pesquera los encerró con su 4x4 a la salida del peaje de Hudson y eso motivó la tragedia. En las audiencias realizadas en Quilmes, la fiscal del caso María Cristina Díaz había pedido 13 años de prisión para el acusado, a quien imputaban el delito de "homicidio simple por dolo eventual". Es decir, argumentaban que Pesquera era consciente del daño que podía ocasionar por manejar imprudentemente. Y que no obstante, no modificó su actitud. Pero la postura del fiscal no tuvo éxito. Tras el fallo, Díaz y Roberto Damboriana, abogados de la ex pareja del cantante, Patricia Pacheco, apelaron la determinación ante el Tribunal de Casación. Dijeron que hubo una interpretación "absurda y arbitraria" de las pruebas. Se quejaron porque los jueces no tomaron en cuenta los testimonios que, según ellos, comprometían a Pesquera. La Sala III del Tribunal de Casación integrada por Carlos Mahiques, Eduardo Hortel y Ricardo Borinsky, sostuvo que no hubo interpretaciones absurdas en los fundamentos del fallo y que los votos de los camaristas que se pronunciaron a favor de Pesquera son "acordes a derecho". Ahora, este nuevo dictamen que favorece al empresario será apelado por el fiscal de Casación, Carlos Altube, ante la Suprema Corte bonaerense. El máximo tribunal judicial de la provincia sólo entiende en casos en los que está en riesgo algún derecho constitucional. Por eso, los defensores de Pesquera evalúan que ese planteo será rechazado. Incendiaron el santuario de Rodrigo (25/7/03) Algunos dicen que fue por envidia o cuentas pendientes. Otros le atribuyen la culpa a los vendedores ambulantes, que cada vez que quieren comercializar con la imagen del Potro, son interceptados por los fanáticos y la gente que cuida el lugar. Lo cierto es que el santuario-homenaje a Rodrigo Alejandro Bueno, ubicado en el kilómetro 35 de la autopista Bs. As.-La Plata, a la altura de Berazategui, hoy está destruido una vez más. La policía informó que el incendio, en la madrugada de hoy, se produjo en forma intencional, aunque en el medidía de hoy se realizarán nuevas pericias para obtener más precisión. Como consecuencia de este incendio, la estatua que se había levantado para homenajear al cuartetero Nº1 se quemó parcialmente, y hubo muchas perdidas de las ofrendas que los fans habían dejado a lo largo de este tiempo. Es un hecho que indigna, que demuestra que la mala gente nunca se fue. Bueno, Aca termina Este gran Homenaje Al potro Rodrigo Bueno En Conclusión... Este Chabon es el que hizo bailar a todo un País con su musica
![Muy buenos Fierros [Brasil Jureré]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2012/02/20/81B755293.jpg-sqoh7G99c6e.webp)
Este año me fui de Vacaciones a Brasil, Y cuando fui a visitar Jureré, Habia esta exposición de autos realmente muy buenos les dejo unas fotos para compartir!
![El Sida - Estemos Prevenidos [2da Parte]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2009/05/04/big2v5-OlYGcKHOntw.webp)
¿Qué es El SIDA/VIH? ÍNDICE Prólogo Introducción I. La medicina ante el SIDA (nn. 1 a 21) II. La sociedad ante el SIDA (nn. 22 a 41) III. El Estado ante el SIDA (nn. 42 a 73) IV. El profesional sanitario ante el SIDA (nn. 74 a 86) V. La moral ante el SIDA (nn. 87 a 100) III. El Estado ante el SIDA (nn. 42 a 73) ¿Cómo debe entenderse el papel de la sociedad ante los enfermos de SIDA? Ante los enfermos de SIDA el papel de la sociedad, de sus instituciones y de cada una de las personas concretas que la integramos, sólo puede ser el que se adopta con un enfermo: de solidaridad, acogida y ayuda. Los enfermos de SIDA tienen los mismos derechos humanos que los sanos. Y, uno más: el de -precisamente por ser enfermos- ser acogidos y ser beneficiarios de la solidaridad de los demás, lo que conlleva el esfuerzo correspondiente de todas las instituciones sociales y los poderes públicos. Rechazar a los enfermos de SIDA, por ser tales, en la escuela, en el mundo laboral, en la función pública o en las instituciones sociales, es inhumano e injusto. La sociedad está obligada positivamente, como respecto de cualesquiera otros de sus miembros dolientes o enfermos, a arbitrar los medios a su alcance para hacerles la vida lo más llevadera posible. En contrapartida, la sociedad tiene derecho a exigir de los enfermos de SIDA que eviten los riesgos de transmisión de esta enfermedad. Sólo si voluntariamente alguien se negase a poner los medios adecuados para evitar que por su culpa otras personas puedan ser contagiadas, cabría legitimar moralmente una conducta proporcional de rechazo o limitación de los derechos de estas personas. La solidaridad debe poner también los medios económicos para la investigación que permita obtener tratamientos, para crear centros de acogida u hospitales cuando la enfermedad llega a su fase terminal, etc. ¿Se pueden enunciar algunas actitudes concretas en esa actitud de solidaridad social con las personas enfermas de SIDA? Sí. Además de las exigibles con todos los seres humanos cuya enfermedad les condiciona la vida, pueden enunciarse éstas: la primera, ayudar a las estructuras sanitarias, demandando de los poderes públicos una respuesta justa y generosa, y reclamando programas de prevención integrales que respeten la dignidad humana. La segunda, contribuir a movilizar los recursos suficientes para ayudar a las iniciativas que la sociedad promueva libremente para el cuidado de estos enfermos. Un camino concreto es ayudar económicamente a los dispensarios, servicios clínicos y casas de salud para enfermos de SIDA promovidas por la generosidad de personas particulares o instituciones, como la Iglesia. Otra, tutelar siempre que sea posible, a nivel personal, la dignidad de los seropositivos de forma que se eviten fenómenos de marginación de cualquier naturaleza, en el uso de los servicios públicos, en el acceso al empleo, en el trabajo, en las escuelas, etc. ¿Qué añadir respecto al caso de tener que convivir con un enfermo de SIDA en la familia? El ámbito primigenio de acogida y solidaridad es la familia, que debe estar muy especialmente al servicio de esta misión. Esta obligación de solidaridad, que, por desgracia, desaparece en algunos sectores de nuestra sociedad al socaire de los prejuicios y los miedos existentes frente al SIDA, es una exigencia inmediata de justicia que en conciencia nos obliga a todos. En el ambiente familiar, el estado de enfermedad no disminuye, sino que acrecienta el deber de asistencia y de solidaridad con el enfermo, porque, por su propia naturaleza, está ligado a la mutua ayuda que caracteriza a la comunidad familiar. Si acaso se añade el deber que la sociedad y las instituciones tienen de facilitar y de sostener a las familias en el cumplimiento de esta tarea con todas las medidas económicas y sanitarias adecuadas, que les permita enfrentarse a tan acentuada dificultad. Pero la obligación (obligación de amor) de cuidar a los enfermos de SIDA o de convivir con los seropositivos implica recíprocamente el deber de éstos de no dañar, en el mismo ámbito, la salud del cónyuge, de los hijos o de otros familiares, y por tanto de cumplir rigurosamente con las lógicas precauciones a fin de evitar el contagio. ¿Y en relación con la presencia de niños seropositivos conviviendo con niños sanos en las escuelas? En la medida en que existe la prueba fehaciente de que la mera convivencia no implica riesgo de transmisión del virus -siempre que se tomen las elementales medidas cautelares, necesarias y razonables-, no existe razón alguna para que los padres de niños sanos rechacen la presencia en la escuela de niños seropositivos. Esta actitud hostil, si se produjese en las condiciones mencionadas, sería una manifestación de discriminación injusta, de rechazo hacia niños inocentes y, por lo tanto, no se puede justificar. Rechazar la presencia en la escuela de niños seropositivos es una discriminación injusta, una manifestación de insolidaridad y un atentado a la dignidad de estos niños. Lo mismo se puede decir de los ámbitos laborales o de la función pública, donde convivan personas seropositivas con otras que no lo sean. Mientras no exista una activa y voluntaria creación de situaciones de riesgo o ésta dimane de la naturaleza de la convivencia, discriminar a los enfermos será un acto de injusticia, inhumano e inadmisible. ¿Cual debería ser la actitud del Estado frente al SIDA? El SIDA no es la primera pandemia que sufre nuestra sociedad, ni la primera enfermedad contagiosa con que los pueblos se enfrentan, aunque probablemente sea la de mayores dimensiones. Obligaciones del Estado respecto a enfermedades especialmente graves como lo es el SIDA, de incidencia importante y carácter contagioso son: a) Informar a los ciudadanos a cerca de la naturaleza y características de la enfermedad, así como de las conductas que deben evitarse para eliminar los riesgos de contagio. b) Poner los medios razonables a su alcance para que se llegue a obtener la curación de los afectados, incluyendo las ayudas al efecto a los países en vías de desarrollo. c) Arbitrar los instrumentos asistenciales y jurídicos aptos para fomentar la correcta atención de quienes padecen la enfermedad. d) Sancionar a quienes son creadores de riesgos graves y evitables para la salud de los ciudadanos. e) No emitir nunca mensajes que transmitan o escondan una aprobación tácita a los estilos de vida que son responsables de la epidemia. Esto parece muy sencillo de comprender, pero lo cierto es que, en el caso del SIDA, existe un debate que no se ha dado con otras enfermedades. ¿Por qué? Porque el SIDA pone sobre el tapete una cuestión esencial para las modernas sociedades laicistas: la neutralidad ética del Estado, que algunos parecen entender como compromiso activo del poder público con una moral permisiva, con la ideología del "todo vale" en el campo moral. Muchos Estados han aceptado como algo indiscutible el que la sexualidad pertenece a la esfera privada del individuo, de suerte que no puede darse una interferencia de los poderes públicos en esta materia. De acuerdo con esto, el Estado debería abstenerse de toda actuación o juicio sobre cualesquiera conductas sexuales, porque todas serían igualmente aceptables. Pero el SIDA ha emergido como fuente de problemas para los poderes públicos, no sólo en el aspecto asistencial, sino también en el de la prevención, porque la única forma seria de prevenirlo es actuando sobre las conductas de riesgo y éstas son, en parte importante, las que simbolizan la mencionada ideología del "todo vale" de la moral permisiva. Ante esta evidencia empírica, los Gobiernos se encuentran, por un lado, con que están obligados a presentar el compartir el material de inyección para la droga, la promiscuidad sexual y el comportamiento homosexual como de riesgo mortal; pero, por otro, con que esto atenta frontalmente contra los postulados básicos del relativismo ético. Y, en esta situación, no existe muchas veces una disposición honesta y valiente a revisar sus prejuicios a la luz de los hechos. ¿Cuál es, en definitiva, la causa de que sean polémicas las actitudes de los Estados en relación con el SIDA? La causa es que los poderes públicos quieren sinceramente combatir la enfermedad, evitar su propagación y eliminar sus causas, pero se resisten a admitir que esto exige calificar públicamente ciertos comportamientos "de riesgo", que no sólo expresan opciones individuales, sino que lleva consigo una amenaza para la salud pública ante la cual el Estado no puede ser indiferente. Los prejuicios ideológicos de algunos políticos y la aceptación de una infra-cultura de muerte y de relativismo ético, los enfrenta así a sus obligaciones en materia de salud pública. En esta situación, ni siquiera la amenaza del SIDA ha impedido a muchos Gobiernos favorecer ciertas ideologías, aun a riesgo de comprometer la salud pública, minusvalorando los efectos propagadores de la enfermedad. ¿No exige la deseable neutralidad ética del Estado que éste se inhiba de todo juicio de valor sobre las conductas personales de los individuos en cuanto que -como la sexualidad- se limitan a expresar el derecho a la intimidad personal? No. La pregunta da por supuestas dos afirmaciones que son falsas o, al menos, matizables: ni el Estado puede ser éticamente neutro, ni la droga y determinados modos de vivir la sexualidad implican sólo dimensiones de la persona concernientes a la intimidad individual. ¿Por qué el Estado no puede ser éticamente neutro? El Estado no puede ser éticamente neutro, aunque quisiera, porque es una organización hecha por hombres y al servicio de los hombres; y donde actúa un ser humano respecto a otros, hay un actuar ético o contrario a la ética, y es imposible la neutralidad. La misma "neutralidad" es también una toma de postura con consecuencias previsibles y queridas, sin olvidar el valor pedagógico de las leyes. Esto no quiere decir que el Estado deba convertir en jurídicamente relevantes todos y cada uno de los contenidos de la moral, o que sea confesional y se ponga al servicio de una organización religiosa concreta. La ética y la moral suponen una ciencia o sabiduría sobre la verdad de la conducta humana de contenido más amplio que la política, y de ellas no se deriva una ideología política concreta; pero desde ellas se puede y se debe juzgar la actuación de los políticos y las políticas concretas que desarrollan, pues en cuanto se trata de actos humanos y para una sociedad de hombres, son susceptibles de un enjuiciamiento ético, por lo demás inevitable. ¿Por qué la sexualidad no implica sólo dimensiones que conciernen a la intimidad individual? En lo que respecta a la sexualidad como expresión de la intimidad personal, efectivamente el Estado no ha de entrometerse en la vida privada, pero es que la sexualidad humana tiene dimensiones que exceden lo meramente privado. Esto ocurre, por ejemplo, cuando del ejercicio de la capacidad sexual surgen instituciones sociales como el matrimonio y la paternidad / maternidad; cuando ese ejercicio atenta a la moral común (pornografía, escándalo público); cuando atenta a los derechos de los menores (pederastia); o cuando el uso del sexo implica la creación de un riesgo para otros y, a la postre, para la salud pública, como sucede con el SIDA. En este caso -y otros que se podrían aducir (turismo sexual, mafias de prostitución)- el sexo desborda el ámbito privado de la persona y lleva consigo connotaciones positivas o negativas para los demás, que afectan al bien común y, por ello, legitiman la intervención de las autoridades públicas. Sin embargo, la tolerancia es también un valor moral. ¿No implica esto que el Estado no debe hacer juicio de valor alguno sobre las opciones de conducta de los ciudadanos, tratándolos a todos por igual? No. La tolerancia es un valor relativo y que se dirige a permitir el mal por otra causa mayor, no a fomentar el bien. Por ello, la tolerancia puede ser una obligación moral cuando hay que convivir con algo malo o cuando intentar erradicarlo implicaría causar mayores males. Pero tolerar el mal no significa considerarlo como un bien. El bien no se tolera; el bien se promueve, se ama. Tolerancia no es lo mismo que benevolencia. Sin embargo, en materia de droga y de sexualidad las sociedades occidentales han dado el paso que va de la mera tolerancia con todo tipo de comportamientos al relativismo ético: todos ellos son considerados en modo indiferente. Este relativismo ético no puede ser confundido con la tolerancia. En el ámbito de la prevención, que es donde surgen las discrepancias, ¿cuáles son las obligaciones del Estado? El Estado está obligado a prevenir la extensión del SIDA. Para ello ha de promover la información a los ciudadanos sobre los medios por los que el SIDA se transmite, y ha de comprometerse en la erradicación de las conductas de riesgo, lo que conduce necesariamente a una educación de los ciudadanos. Todo ello con exquisito respeto a los derechos de la persona, pero con firmeza proporcional al riesgo de transmisión de una enfermedad tan dañina como el SIDA. ¿Cumple el Estado estas obligaciones? En algunos aspectos, más o menos importantes, podría decirse que sí; pero no las cumple del todo, porque da una información insuficiente, que lleva a los ciudadanos a concebir una falsa seguridad, y, en consecuencia, se dificulta una estrategia completa en la lucha contra el contagio. ¿Y en las campañas de difusión del preservativo y similares? Las campañas sobre el preservativo o condón del estilo de la que se desarrolló en España bajo el zafio eslogan Póntelo, pónselo, y otras posteriores (Sí da-No da; Juega sin riesgo; Por ti, por mí, etc.), incurren en grave irresponsabilidad por tres razones: porque inducen a engaño, porque ocultan información y porque no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la epidemia. ¿Por qué inducen a engaño estas campañas? Porque llevan a creer que, usando preservativos, desaparece el riesgo de infección, cuando lo cierto es que ese riesgo disminuye, pero no desaparece. Si se hiciese publicidad de cualquier otro producto farmacéutico o alimenticio ocultando que existe un riesgo parecido de efectos tóxicos o mortales por su consumo, se consideraría a los responsables, sin ningún género de dudas, como negligentes en su cuidado de la salud pública. ¿Por qué ocultan información? Porque silencian que la verdadera forma segura de anular todo riesgo de contagio por vía sexual es o bien la abstinencia sexual, o bien el acto conyugal monógamo, mutuamente fiel, entre un hombre y una mujer que no hayan tenido antes relaciones extramatrimoniales con terceros. Y además, porque callan el riesgo de contagio que existe a pesar del preservativo, como antes se indicó. ¿Y por qué, en lugar de colaborar a la prevención, estas campañas producen el efecto contrario? Por dos razones: primera, porque están concebidas con una mentalidad de exaltación y apoyo al permisivismo sexual e incentivan más o menos expresamente las relaciones sexuales, especialmente entre adolescentes y jóvenes a los que se ofrece "sexo seguro" suministrando información incompleta y sesgada sobre la eficacia del preservativo. El aumento de las relaciones sexuales extramatrimoniales implica necesariamente un mayor riesgo de contagio del SIDA, que está vinculado precisamente a la promiscuidad sexual que estas campañas no combaten, sino que promueven, implícita o aun explícitamente. De hecho, de modo semejante las campañas que promocionan el uso de los anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados han conducido siempre a un mayor número de estos embarazos precisamente por fomentar la promiscuidad sexual. En segundo lugar, porque los mensajes que contienen van dirigidos de modo indiscriminado a toda la población a través de medios de comunicación que buscan la máxima audiencia posible. Aun sin hacer juicios de intenciones y presuponiendo la mejor voluntad en los planificadores de esas campañas, no puede menos que dar resultados contraproducentes el recomendar por la televisión a media tarde, por ejemplo, la conveniencia de ponerse un preservativo para el coito anal o de no intercambiar jeringuillas para drogarse, como si el público de ese medio y a esas horas fuera un público "de riesgo", constituido mayoritariamente por homosexuales o drogadictos. Con ello se sigue el efecto de "normalizar" esas conductas, de que todos las acepten como normales, e incluso triviales, sin inconvenientes de ningún género. Desde el punto de vista técnico estas campañas comente el grave error de olvidar o no tener en cuenta una idea elemental de la educación para la salud: la necesidad de segmentar los cauces de transmisión del mensaje, buscando cauces específicos para cada población peculiar y no tratando indiscriminadamente por igual a toda la población. Ello puede ocasionar confusión y malentendidos fatales. Afortunadamente se abre paso entre los especialistas en el tratamiento del SIDA la idea de adaptar los mensajes sectorialmente a cada grupo específico de población al que se dirijan en cada caso, y eso no tanto por razones de tipo moral como por el puro sentido común que conlleva una correcta valoración de la relación entre riesgos y beneficios de este tipo de campañas. ¿Por qué estas campañas resultan insuficientes? Desde un punto de vista antropológico, porque tratan la sexualidad como si sólo tuviera una dimensión, la del placer, y como si la búsqueda de esta dimensión placentera fuese determinante y absolutamente necesaria para el ser humano. Pero ambos presupuestos son falsos. Que cada ser humano someta a criterios éticos sus posibilidades físicas es el fundamento de las relaciones interpersonales no violentas. Lo mismo se ha de decir del sexo: integrar la mera potencialidad física, sexual, del cuerpo en el conjunto de la persona es un requisito para el equilibrio humano de la persona íntegra, en la cual operan dimensiones somáticas, psicológicas, éticas y religiosas a la vez. La sexualidad, como el resto de las dimensiones humanas, puede y debe ser sometida a la superior dirección de la inteligencia y la voluntad. El ejercicio de la sexualidad humana tiene una pluralidad de dimensiones: generativa, placentera, afectiva, relacional, cognitiva... Considerar la sexualidad exclusivamente como una fuente de placer empobrece la personalidad, fomenta un individualismo egoísta, cercena posibilidades de relaciones interpersonales enriquecedoras y supone una visión mutilada de la realidad integral del hombre y una toma de postura ideológica no sólo contra la moral cristiana, sino también contra la ética natural humana. En consecuencia, dirigirse a las personas -especialmente si son adolescentes- como si el sexo en todas las formas físicamente posibles formase parte necesaria de su biografía con carácter compulsivo e inevitable, sería sólo una ridiculez si no fuese además algo deshumanizador y peligroso. Si esto lo hace el Estado, es un abuso –una penosa perversión de menores- financiado con el dinero de todos. ¿Pero puede el Estado legítimamente proponerse actuar sobre las conductas particulares sin violar los derechos de la persona? Sí. El Estado puede, y en ocasiones debe, actuar sobre las conductas particulares por exigencias del bien común. De hecho lo hace continuamente. Piénsese en las campañas sobre la limpieza en las vías públicas, la contribución fiscal, el consumo de tabaco, la conducción imprudente, la vacunación infantil o las revisiones ginecológicas, el cuidado de los animales, la importancia del voto, etc. Desde otra perspectiva, es evidente que gran parte del ordenamiento jurídico tiene esa finalidad: la tipificación en el Código Penal y en otras leyes sancionadoras de determinadas conductas como sancionables, tiene el objetivo expreso de desanimar a los ciudadanos de la comisión de tales actos. Ocurre igual con las prohibiciones de venta de algunos productos (drogas, alcohol, tabaco) a los jóvenes o la imposición de determinadas conductas como obligatorias para los ciudadanos: pagar impuestos, acudir a la enseñanza obligatoria, cumplir las leyes del tráfico rodado, atender las necesidades de los hijos, respetar las normas de salud e higiene en el trabajo, etc. Como se puede apreciar, es normal que el Estado actúe sobre las conductas de los ciudadanos, bien para prohibir, bien para obligar, bien para inducir o para desaconsejar; y esta forma de actuar no atenta contra los derechos de la persona, siempre que se respete la proporción entre el instrumento social elegido (información, consejo, sanción), y el interés público que se persigue, y siempre que no se viole el contenido esencial de la dignidad de la persona y los derechos y libertades en que se concreta. En el asunto que nos ocupa, el Estado debe observar un exquisito respeto al derecho a la intimidad y una rigurosa proporcionalidad con el fin perseguido, que es evitar o limitar la expansión de una enfermedad cuya transmisión está a menudo vinculada a determinados estilos de vida y conductas de riesgo, teniendo presente que éste, hoy por hoy, es un riesgo grave, e incluso de muerte. No hay razón objetiva alguna para que estos principios queden en suspenso cuando se trata de conductas sexuales. La libertad de la persona, ¿exige al Estado que trate exactamente igual la homosexualidad y la heterosexualidad? No, en absoluto. La relación heterosexual responde a los mecanismos biológicos humanos, aptos para la transmisión de la vida y para la acogida y desarrollo de esta vida. En consecuencia, es el ámbito natural de creación de la familia. En toda sociedad civilizada la familia es un bien social, pues otorga una estabilidad a las relaciones personales que con frecuencia la relación homosexual o, por definición, las uniones heterosexuales esporádicas y ocasionales no consiguen. Además, al generar nuevas vidas humanas en un ámbito adecuado y acogedor, la familia aporta un bien insustituible que hace al matrimonio acreedor a una protección jurídica específica (cfr. Santa Sede, Carta de los Derechos de la Familia, 22.X.1983). La relación homosexual, con independencia de su significado moral, no aporta al conjunto de la sociedad los bienes específicos que trae consigo el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto por naturaleza a la transmisión de la vida: el bien de la procreación da lugar a la sustitución generacional, que posibilita la supervivencia de la sociedad, y a la solidaridad intergeneracional en que se fundamenta el bienestar social. Además, la procreación conduce de modo natural a la tarea educativa, prolonga la misión propia de los padres. Tratar de forma desigual a lo desigual no sólo no debe rechazarse, sino que es una exigencia de justicia. Tratar jurídica y políticamente de forma distinta a la relación homosexual y a la heterosexual no es injusto, sino necesario, si se quiere respetar la naturaleza de las cosas. Y si a la conducta homosexual, por la promiscuidad que suele llevar consigo, se asocia de hecho el riesgo de transmisión de una enfermedad mortal, es obligación del Estado comunicar esta información a los ciudadanos. Si un Gobierno actúa sobre los escolares presentándoles las relaciones homosexuales como de igual valor que las heterosexuales, está engañando e induciendo a la corrupción a los más jóvenes; y si, además, no les advierte del riesgo añadido que suponen las primeras, mientras el virus del SIDA esté incontrolado, ese engaño puede adquirir connotaciones delictivas, por lo que tiene de colaboración con la difusión de un peligro grave para la salud pública. Respecto al consumo de drogas, ¿no debería el Estado abstenerse de todo juicio mientras no se mezcle con la práctica de algún delito, incluido su tráfico? No. El Estado no puede ser indiferente ante el consumo de drogas, que: a) desde el punto de vista individual, ataca la salud, destruye a las personas y anula su libertad; b) divide, enfrenta y arruina a las familias; c) socialmente, genera delincuencia y produce graves quebrantos sobre todo a las economías más débiles. Toda actuación del Estado que se separe del rechazo frontal del consumo de drogas sería una inconsecuencia: no es congruente tolerar el consumo y perseguir a los que lo promueven y lo facilitan. Si además el consumo de drogas se vincula con la transmisión del SIDA -caso del consumo endovenoso- existe una razón más para que el Estado se implique activamente en la erradicación de estos consumos, sin emprender nunca acciones que, al buscar una reducción del daño transmitan una aprobación de la autoridad al consumo de drogas (cfr.: Consejo Pontificio para la familia, De la desesperación a al esperanza: familia y toxicodependencia, 8.V.1992; Consejo Pontificio para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Carta de los Agentes Sanitarios, 1994; Idem, Iglesia, droga y toxicomanía. Manual de pastoral, 2001). ¿Sería legítimo que el Estado optase por el reparto gratuito de jeringuillas para evitar el contagio de SIDA derivado del multiuso? Repartir gratuitamente jeringuillas para evitar el contagio de SIDA por el multiuso de éstas por adictos a determinadas drogas debe ser visto, en principio, como una forma de colaboración del Estado con algo gravemente dañino para la salud y la vida como es el consumo de drogas. Ahora bien, si en una sociedad concreta la autoridad competente cree que no puede controlar el consumo y sí evitar la difusión del SIDA por este medio, podría legítimamente en ciertos casos particulares (porque no hay en la actualidad otro medio de tutela pública de la vida humana), y respecto a determinados colectivos muy concretos, tolerar esta medida en el contexto global de la lucha contra la droga. Manteniendo siempre la confidencialidad de estos programas y acompañándolos de esfuerzos serios por deshabituar y rehabilitar a los drogadictos. Este argumento, sin embargo, no es aplicable al reparto gratuito de droga a los adictos, como algunos pretenden, pues en este caso se estaría cooperando próxima y directamente con algo malo en sí mismo. ¿Puede el Estado intervenir en la educación sexual de los adolescentes para prevenir la transmisión del SIDA? Es claro que la educación sexual, la formación de los adolescentes en la dimensión sexual como parte de la formación integral de la personalidad de los niños y los jóvenes, es responsabilidad básicamente de sus padres, ya que son -con un derecho-deber fundamental- los primeros y principales educadores, de modo que la familia es escuela del más rico humanismo. La familia, en efecto, cuenta con reservas humanas afectivas capaces de hacer aceptar, sin traumas, aun las realidades más delicadas, e integrarlas armónicamente en una personalidad equilibrada. De hecho, el ambiente familiar ha ido ganando protagonismo con el tiempo, tanto en una adecuada presentación de la sexualidad como de la vocación humana al amor. Los padres, sin embargo, no están solos en esa tarea educativa, que comienza con el ejemplo de su propia vida conyugal. Junto a ellos está la escuela, que tiene como cometido propio el de asistir y completar la obra de los padres, transmitiendo a los adolescentes el aprecio de la sexualidad como valor y función de toda la persona, varón y mujer. En la escuela, la educación sexual no puede reducirse a simple materia de enseñanza sólo susceptible de ser desarrollada con arreglo a un programa, sino que tiene el objeto específico de contribuir a la maduración afectiva y humana del alumno: favorecer que, por el ejercicio de las virtudes, llegue a ser dueño de sí mismo y formarlo para un correcto comportamiento en las relaciones sociales. El papel del Estado en toda esta materia es proteger a los ciudadanos contra las injusticias y desórdenes morales, tales como el abuso de los menores y toda forma de violencia sexual, la degradación de las costumbres, la promiscuidad y la pornografía. También es obligación del Estado y de los demás agentes sociales evitar formas de diversión degradantes, como la "movida" nocturna juvenil, (a menudo a base de excitación mediante alcohol, drogas, violencia, etc.), y promover, en cambio, formas de ocio sanas y enriquecedoras. ¿Qué juicio merecen las actitudes de los Gobiernos españoles al respecto? Sobre este asunto tan delicado remitimos al juicio de la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española en la reciente Instrucción pastoral, La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad (27.IV.2001), nn. 160-161: "Hemos de incluir una palabra sobre los servicios sociales que están dirigidos directamente a la juventud o a la orientación familiar. Hemos de lamentar en muchos casos la falta de un plan verdadero de formación de personas y, en cambio, advertimos un interés ideológico en una información técnica sesgada en el campo sexual que no contribuye a la solución de los problemas sino a agravarlos. Falta una atención integral de los problemas personales y la "cuestión moral" en muchos casos se resuelve con la información sobre la aplicación de "medios seguros" para evitar la concepción. Un ejemplo claro es el tipo de campañas que se usan para evitar los embarazos en adolescentes sin ningún plan de educación afectiva de los mismos; otro ejemplo es la información parcial que se ha dado sobre el Sida, fundada erróneamente en una falsa seguridad absoluta del "preservativo" como medio de evitar el contagio. No podemos dejar de mencionar aquí la difusión, comercialización, prescripción y uso de la "la píldora del día siguiente" que, ante una desinformación que lo quiere ocultar, reiteradamente hemos calificado de práctica moralmente reprobable por ser un producto abortivo. Sólo una auténtica educación integral que trate a fondo el problema moral puede ser una respuesta adecuada a los problemas de los jóvenes de hoy. En vez de "informar" al adolescente y al joven dejándole solo ante los problemas que le superan, hay que saber acompañarlo y animarlo en esos momentos claves de su vida". ¿Puede el Estado imponer especiales obligaciones a los afectados por el SIDA? Sí, en la medida en que son transmisores potenciales de la enfermedad. Lo que no puede legítimamente es discriminar a los afectados por el hecho de serlo. El Estado no sólo puede, sino que debe evitar que la conducta irresponsable de alguien implique un riesgo para la salud de los demás, con peligro mortal. Pero las medidas que adopte el Estado no pueden ser cualesquiera, sino que han de ser proporcionales al fin legítimo perseguido, que es defender la salud de los terceros. Eso es así, porque las obligaciones que se impongan a los afectados coartarán necesariamente su libertad, y, en esta materia, siempre es exigible una proporcionalidad rigurosa entre la supresión o limitación de los derechos individuales y el interés general perseguido. Este criterio no es ninguna novedad en la historia de la Humanidad: es el que se ha aplicado y se sigue aplicando con más o menos acierto y justicia ante otras enfermedades contagiosas y mortales como la tuberculosis, la peste, etc. ¿Prevé el Derecho español algo al respecto? Los Tribunales han tenido ocasión de pronunciarse sobre los aspectos penales y de responsabilidad civil en el contagio, y sobre las prestaciones de la Seguridad Social que conllevan la existencia del SIDA y su transmisión por negligencia o imprudencia administrativa en el seno de las instituciones de la Sanidad pública. En nuestro Derecho positivo se regulan las pruebas obligatorias de detección del VIH en las donaciones de sangre, la concesión de ayudas a los afectados, el riesgo de transmisión por donación de semen, ciertas ayudas a centros de información y prevención, y las campañas ya comentadas. Es de esperar que en España el Gobierno y el legislador se enfrenten profunda y realmente a la enfermedad desde el punto de vista preventivo actuando sobre las conductas de riesgo. Es cada vez más urgente abordar estas cuestiones de fondo. No podemos olvidar que España es el país europeo que más casos de SIDA ha registrado en números absolutos. El 25% del total de casos registrados en los 51 países de la región europea de la OMS son españoles. ¿Qué responsabilidad se le debe exigir a una persona que pueda estar infectada por VIH? Toda persona que haya incurrido en conductas de riesgo debería solicitar la prueba diagnóstica del VIH, tanto por su propio interés como por la posibilidad de contagiar a otros. La persona afectada por VIH tiene el gravísimo deber, expresado por el quinto mandamiento del decálogo ("no matarás", que le obliga en conciencia a poner todos los medios a su alcance para no transmitirlo a nadie. Esto mismo vale también respecto a su necesario diagnóstico, cuando existe razonable sospecha de haberlo contraído; tanto para no transmitirlo como para proceder a los remedios médicos oportunos. Con mayor motivo, toda persona infectada debe poner en conocimiento de aquellas personas a las que pueda contagiar su diagnóstico. El Estado debería aplicar aquellas medidas administrativas, e incluso penales, en el caso de que no se asuma dicha responsabilidad. Las autoridades públicas podrían establecer, además, pruebas obligatorias respecto a personas con comportamiento de riesgo de contagio y transmisión. Sin embargo, el establecimiento de pruebas obligatorias no puede convertirse en una obligación universal que suponga un mensaje de rechazo absoluto a los afectados por SIDA, pues así se provocaría un espíritu de discriminación atentatorio contra los derechos y la dignidad de los seropositivos. Una vez más ha de recordarse que, frente al SIDA, la actuación del Estado ha de inspirarse en una ponderada proporcionalidad entre los riesgos de contagio de una enfermedad muy grave, y el respeto a los derechos de la persona enferma, la cual, en tanto no cree con su conducta un riesgo para la salud de los demás, tiene los mismos derechos que la persona sana. Pero tiene más obligaciones que quienes no están afectados: en particular, la de no crear riesgo. Es el incumplimiento real o razonablemente previsible de esta obligación lo que legitima la intervención de los poderes públicos. ¿Y no es esto una puerta para que se manifiesten brotes de discriminación, desde el mismo poder político? Es evidente que los poderes aquí reconocidos al Estado pueden ser usados abusivamente en pro de planteamientos injustamente discriminatorios con los enfermos de SIDA, pero la posibilidad de estos abusos no descalifica éticamente la imposición de las medidas referidas u otras similares. De modo semejante, un juez aislado, por ejemplo, puede obrar mal al dictar una sentencia condenatoria por motivos racistas o injusta por cualquier otra causa, pero ni por eso debe privarse a todos los jueces de la potestad de dictar sentencias. El riesgo de expansión del SIDA ¿puede justificar la privación de derechos fundamentales a los grupos de riesgo o a los infectados por la enfermedad? No. Este riesgo no puede justificar medidas tendentes a privar de derechos fundamentales a los enfermos de SIDA, porque si así ocurriese, se cometería la gravísima injusticia de establecer una presunción de culpabilidad basada en criterios biológicos, lo que sería equiparable a una forma eugenésica de nazismo. Los enfermos o portadores del virus del SIDA tienen los mismos derechos que los sanos, los tuberculosos o los afectados por la lepra, pero tienen una obligación específica: observar una conducta que evite el riesgo de contagio para los demás. Sólo si no respetan esta obligación, el Estado puede y debe reaccionar con medidas sancionadoras, coercitivas y limitadoras de derechos. ¿Ha planteado el SIDA ante la conciencia contemporánea la necesidad de revisar algunas ideas sobre el Estado y la dimensión ética de su actuación? Sí. El SIDA ha planteado la necesidad de revisar mitos como el de la pretendida neutralidad ética del Estado entendida como exigencia de promoción pública del relativismo ético, e introduce de nuevo en el debate contemporáneo el dato de que, aunque el hombre puede de hecho hacer lo que quiera dentro de sus posibilidades físicas, sin embargo no debe hacer cualquier cosa, pues algunas acciones contradicen su propia dignidad humana, son de por sí inmorales, y a veces, además, le traen consecuencias indeseables incluso para la salud y la misma vida. Como el Estado no puede ignorar su compromiso activo en la defensa de la salud y la vida de los ciudadanos, se ve abocado a actuar para evitar los riesgos de transmisión del SIDA, aunque esto le obligue a tomar postura sobre las elecciones individuales. Y aquí se produce la quiebra: los prejuicios ideológicos del relativismo ético paralizan a algunos Gobiernos en su acción contra el riesgo de contagio del SIDA; y así, abdican su obligación de afrontar las conductas de riesgo como tales, limitándose a intentar poner presuntos remedios que, por ser parciales, a la postre, logran los efectos contrarios de los que se buscaban. Por el contrario, otros Gobiernos y organizaciones políticas han aprendido la lección y comprenden que los afectados de SIDA no pueden ser acreedores a unos derechos especiales que les liberen de las obligaciones propias de los demás ciudadanos sólo porque sean víctimas de las consecuencias del relativismo ético, sacralizado por algunos, como si fuera un logro intocable de la modernidad. Esta es la esencia del debate cultural contemporáneo sobre el SIDA, al margen de sus aspectos médicos, científicos y asistenciales. Esta exigencia ética del Estado respecto del SIDA, ¿no puede provocar una especie de totalitarismo religioso-político, contrario a la libertad? No. La afirmación de que existen unas conductas mejores que otras, de que determinadas prácticas o actos humanos son más beneficiosas para el conjunto de la sociedad que otros, no es una afirmación religiosa, sino de sentido común. Aceptar que existen el bien y el mal en el orden moral, que el hombre puede conocer la verdad de las cosas -también la verdad de su propia naturaleza moral-, se opone al "dogma" del relativismo ético, pero no a la democracia y a un régimen de libertades. Por el contrario, convertir el sistema democrático en fuente vinculante de definición de lo bueno y lo malo, de lo verdadero y lo falso, sí que es una vía al totalitarismo (aunque sea un totalitarismo avalado en un momento determinado por la mayoría, quizá manipulada previamente), porque implica que los poderes electos no tienen ningún límite, ni siquiera la naturaleza humana, la dignidad del hombre o sus derechos fundamentales. Así se ha afirmado repetidamente en los documentos del Magisterio, como se ve en las cartas encíclicas de Juan Pablo II Centessimus annus (n. 46), Veritatis splendor (n. 99) y Evangelium vitae (n. 20). Afirmar la objetividad del bien y la verdad y su cognoscibilidad por el hombre no es un presupuesto del totalitarismo, sino el supuesto que permite introducir, en cualquier régimen político, dosis de humanismo y de compromiso con las libertades. El error de quienes temen a la verdad objetiva nace de falsificar la noción misma de la democracia, que es un método de elección, control y recambio pacífico de los gobernantes (un método que se ha demostrado bastante eficaz históricamente), pero que no se puede identificar con el mecanismo de definición de los valores éticos de la Humanidad. La identificación del relativismo ético y el escepticismo intelectual con la democracia es, precisamente, el mayor enemigo de ésta y de las libertades públicas que se desarrollan en su seno. ¿No atenta esta postura contra el respeto exigible a la libertad de la conciencia individual? Al contrario. Contra la libertad de la conciencia individual atentaría una postura que pretendiese legitimar el uso de la coacción y la violencia para imponer -violando los derechos humanos- una determinada fe o moral a quienes no las compartan. Este es el gravísimo error de todos los fundamentalismos, que desconocen que la adhesión del hombre al bien y la verdad o nace de la libertad personal o no tiene valor alguno. Lo anterior no obsta a la legitimidad -la necesidad en justicia- de que las leyes encarnen y exijan determinados valores éticos articulados alrededor del mínimo exigible que es el respeto a la vida y a los derechos básicos de todo miembro del género humano. Limitar mediante las normas jurídicas -y con el apoyo del poder punitivo del Estado- la libertad de quienes atentan contra los derechos humanos de cualquier individuo no es un ataque a la libertad, sino el único medio de defenderla. El respeto a la libertad de las conciencias excluye la imposición violenta -por el Estado o por cualquiera- de una fe o una ideología; y, al mismo tiempo, ese respeto a la libertad exige que el Estado y las Leyes se comprometan activamente en la defensa de los derechos de todo ser humano contra los ataques ajenos. Por esto, y respecto al SIDA, hemos afirmado reiteradamente que ni puede ser disculpa para privar de derechos a los afectados, ni para poner el Estado al servicio de la ideología del relativismo ético, ni para eximir de sanción a quien crea el riesgo de la transmisión de una enfermedad mortal. IV. EL PROFESIONAL SANITARIO ANTE EL SIDA ¿Tiene algo de particular el SIDA para el personal sanitario? Sí. Aunque todos los derechos y obligaciones derivados de la relación médico enfermo son válidos para esta enfermedad, el SIDA presenta algunos perfiles específicos. Hoy por hoy es una enfermedad incurable y, además, conlleva implicaciones sociales y éticas muy relevantes. La labor del personal sanitario está comprometida con todos estos aspectos. En la relación médico-paciente es vital que el médico sea consciente de la importancia de la medicación y de su toma correcta, que sea capaz de dedicar el tiempo suficiente para explicar al enfermo las características de la enfermedad y la complicación de la terapia adaptándola a la vida del paciente. El farmacéutico -bien "comunitario" u "hospitalario"- tiene un papel de importancia, pues el paciente recibe la medicación en la farmacia, donde se refuerza la información y de control del especialista. ¿Pueden negarse los profesionales sanitarios a atender a los pacientes con SIDA? No. Todos los profesionales sanitarios tienen obligación de atender las necesidades de las personas infectadas por VIH en el marco de su actuación profesional. Es norma de la deontología profesional de los médicos y farmacéuticos, desde Hipócrates hasta nuestros días y en todas las latitudes, la observancia del principio de no discriminación de los enfermos. En el vigente Código de Ética y Deontología Médica se formula claramente así este principio en su artículo 4º: "El médico debe cuidar con la misma conciencia y solicitud a todos los pacientes sin distinción, por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Y en el Código de Ética Farmacéutica y Deontología Profesional Farmacéutica, aprobado el 14 de diciembre de 2000, en su artículo 17º: "El farmacéutico respetará las características culturales personales de los pacientes, no estableciendo diferencias basadas en nacimiento, raza, sexo, religión opinión o cualquier otra circunstancia". Pero es que, en el caso del SIDA, la enfermedad se contrae con frecuencia como consecuencia de actos conscientes y deliberados que implican alto riesgo. ¿No es decisiva esta circunstancia a la hora de atender o negar atención al enfermo? El hecho de que el SIDA sea un tipo de enfermedad muy peculiar, ya que, a diferencia de otras, en la mayoría de los casos se adquiere como consecuencia de la voluntad deliberada de observar conductas de riesgo, no exime a los profesionales sanitarios de la obligación de atender a este tipo de pacientes. La correcta actuación de los agentes de la salud, en éste y en otros casos parecidos debe ser el intentar, en primer lugar, que sus pacientes abandonen los hábitos que llevan consigo riesgo de enfermedad; y, en segundo lugar, deben aplicar su ciencia y su atención a curar el mal, o cuando menos a prevenir o a paliar sus efectos. La razón de esta norma deontológica es que un profesional sanitario debe saber que no está ante nuevos casos de enfermedad, sino ante personas enfermas, ante las que tiene el deber de no desentenderse y a las que no debe discriminar. Los seres humanos no son conglomerados de compartimentos estancos, cuerpo y espíritu, mente y vísceras, psicología y fisiología, cada cual por su lado, sino que constituyen una unidad, y es deber de los profesionales sanitarios, en ésta como en todas las demás enfermedades, procurar el bien integral del paciente. Negar los cuidados a alguien porque lleve una conducta peligrosa es una grave vulneración de la deontología profesional. En el caso específico de los enfermos de SIDA, el deber de no discriminación se acentúa por las peculiares características de esta enfermedad: su carácter crónico y la marginación social que puede envolver a las personas infectadas, con independencia de sus comportamientos. ¿Debe darse información a las personas infectadas? ¿Cómo debe ser esta información? Efectivamente, los agentes sanitarios deben dar información a los pacientes seropositivos, y esta información debe ser, ante todo, veraz. Nunca puede darse una información falsa, aunque sea con la pretensión de evitar un mal psicológico sobreañadido al paciente: por ejemplo, hay que comunicarle que la prueba de anticuerpos es positiva o, si ya se sabe seropositivo, que tiene un bajo nivel de defensas. La potencial transmisión del virus a otras personas y el grave riesgo de muerte prematura del paciente, respectivamente, obligan de modo especial a no ocultar esos datos. Sin embargo, debido a las características especiales del SIDA mencionadas en la pregunta anterior, hay que combinar prudentemente la veracidad con la delicadeza y la oportunidad. Así, la notificación de la condición de portador debe hacerse en el momento psicológicamente más oportuno, a solas, con tiempo para responder a las dudas del paciente. Los posibles tratamientos para evitar la progresión de la enfermedad deben tener en consideración los derechos fundamentales del enfermo y sus formas propias de entender la vida. ¿Cuál debe ser la información que se dé a las personas infectadas? Se debe comunicar siempre a los infectados el pronóstico de la enfermedad y el riesgo de transmisión a otras personas. Se les puede informar, además, sobre todos los otros aspectos que la prudencia del agente de la salud aconseje, teniendo en cuenta el deseo del paciente de profundizar en el conocimiento de su mal, y las condiciones psicológicas en que se encuentra para comprender su situación y para sobreponerse a la adversidad. Será aconsejable, como criterio general, informar al paciente de todo aquello que contribuya a mejorar su situación, y no a empeorarla. ¿Debe informarse a otras personas sobre el caso? Aunque el secreto profesional -como veremos más adelante- no es una obligación absoluta, el seropositivo, como cualquier otro enfermo, tiene derecho a la confidencialidad. En su caso entran también serias consideraciones de justicia, ya que el quebrantamiento del secreto profesional puede exponerlo a numerosas discriminaciones, gravemente perjudiciales para sus legítimos derechos e intereses, por dar lugar a que el infectado sea víctima de discriminaciones arbitrarias. ¿Existen, pues, excepciones a la obligación de guardar el secreto profesional? Sí, cuando entran en juego otros valores que son superiores al mismo secreto. En esas condiciones, el deber que se impone al médico, con carácter preferente, puede llegar a ser otro: la salvaguardia de la vida y la salud de terceros. Así, el profesional sanitario puede, y aun debe, revelar este secreto para alertar al compañero sexual de su paciente cuando se cumplan estas mínimas condiciones: a) Negativa del contagiado a informar él mismo: el deber de revelar las circunstancias del contagio recae en primer lugar en la persona contagiada. El médico debe transmitirle la necesidad de informar e igualmente ha de tratar de persuadirla de que cumpla con este deber. A veces puede ser razonable ofrecerse él mismo a ayudarla en esta ingrata misión. b) Ausencia de razones por parte de esa tercera persona para sospechar del peligro. c) Que el compañero sea identificable y susceptible de ser localizado razonablemente. Esta condición se podrá verificar con mayor facilidad si se trata de una pareja casada o de una relación sexual estable conocida públicamente. ¿Qué argumentos justifican la revelación del secreto cuando se dan estas condiciones? ¿Por qué entonces, y sólo entonces, se puede hacer una excepción a la norma deontológica del secreto profesional? El primer argumento se apoya en el peso que tienen la vida y la salud de la parte no alertada. La salvaguardia de estos valores fundamentales pesa más en la balanza ética que las potenciales consecuencias negativas para la persona infectada. Sin embargo, puede todavía preguntarse por qué damos primacía en esta situación a los derechos de la parte inadvertida. La respuesta es que la vida y la salud son derechos más fundamentales, ya que sin ellos todos los demás derechos o carecen de sentido o lo ven disminuido. El derecho a la privacidad es secundario con respecto al derecho a la vida. La actitud del individuo que quebranta normas fundamentales, como son el respeto al derecho a la vida y a la salud del prójimo, amenaza la existencia misma de la sociedad en cuanto comunidad regida por normas éticas. Por tanto, la pretensión de usar la regla moral del secreto profesional como instrumento indirecto para seguir dañando a otras personas es contradictoria. No se puede, en estas condiciones, exigir que el profesional sanitario, por guardar secreto, se convierta en cómplice de un atentado contra el derecho a la vida de otras personas. ¿Debe el médico proporcionar a otro colega información sobre la infección de su paciente por el VIH? Sí, como cualquier otro dato médico que contribuya al mejor tratamiento del paciente. Este profesional, a su vez, sea cual sea su especialidad (médico de empresa, etc.), queda también vinculado por el deber natural de secreto y reserva confidencial. Se menciona al médico de empresa a título de ejemplo. Pero, ¿no es precisamente este profesional una excepción a la regla general, ya que tiene un deber específico de lealtad hacia la empresa que le paga y por cuyos intereses debe velar? El caso del médico de empresa ilustra particularmente bien la norma general de deontología profesional, precisamente porque parece una excepción, y en realidad no lo es. La obligación del médico de empresa es procurar que los trabajadores desarrollen su trabajo en las mejores condiciones sanitarias posibles, y atenderlos en los accidentes o las enfermedades que puedan padecer por razón de su trabajo. Respecto a la contratación de nuevo personal, el médico de empresa tiene la obligación de comunicar a ésta las dolencias que puedan afectar al trabajador para el desarrollo de su trabajo específico, pero debe guardar reserva sobre todos los datos clínicos que no tengan esa incidencia laboral directa. Lo contrario sería una discriminación injusta, que además de inmoral sería ilegal. El deber del médico de velar por los intereses de la empresa tiene, pues, un ámbito muy delimitado. Ninguna empresa puede discriminar a un trabajador por su estado de salud, a no ser que se vea directamente lesionada la función concreta que se le asigne. En el caso de un enfermo de SIDA, el médico de empresa deberá ser particularmente prudente a la hora de suministrar a la dirección una información que pueda perjudicar al trabajador injustamente. Pero, al conocer el médico la infección de un determinado trabajador, sabe ya que éste podría padecer una seria merma de su salud. ¿No es su obligación el informar a la empresa de esta circunstancia? No, por dos razones. La primera es que el médico desconoce cuál será la respuesta futura del organismo de la persona infectada a los tratamientos que reciba, y por lo tanto no puede predecir si su vida activa durará meses o años, o cuántos meses o cuántos años. La segunda razón, en estrecha relación con la primera, es que, en relación con todos los demás trabajadores, el médico de empresa también está en la imposibilidad de hacer predicciones sobre sus posibilidades de supervivencia o de disfrute de la salud. Si se aceptase el criterio discriminatorio de un enfermo de SIDA tanto si la infección afecta específicamente a su trabajo como si no, habría que aceptar también la discriminación de cualquier persona que no se encontrase en un perfecto estado de salud para desarrollar cualquier tipo de actividad, lo cual repugna a cualquier mentalidad civilizada. La obligación del médico de empresa en relación con un seropositivo, si la infección no lo incapacita para desarrollar una determinada función y no supone peligro de contagio para otros, no es informar a la empresa, sino ocuparse de que ese trabajador reciba la atención que merece, exactamente igual que ocurre con cualquier otro. ¿Qué obligaciones tienen las autoridades sanitarias respecto a los pacientes con SIDA? Son de dos tipos: de atención médica y de información sobre los riesgos de contagio a otras personas. Los pacientes deben recibir la atención médica y los fármacos necesarios cuando lo precisen. De igual modo, hay que cubrir las necesidades sociales que pueden tener esos pacientes. En este servicio, las casas de acogida y el voluntariado desempeñan un papel muy importante. Las autoridades sanitarias deben procurar reducir la transmisión del virus, informando a la población de forma veraz. Respecto a la transmisión heterosexual, se debe subrayar de nuevo que la abstinencia y la monogamia son las únicas conductas eficaces al 100% para evitar el contagio. En el caso de personas promiscuas que no quieren modificar sus hábitos, el preservativo disminuye el riesgo de transmisión del VIH, aunque no lo elimina. De forma parecida, respecto a la transmisión del VIH asociada al consumo de drogas, las autoridades sanitarias tienen el deber de velar por la salud de los ciudadanos y, en consecuencia, de luchar contra la drogadicción. Si, a pesar de todo, algunos sujetos quieren drogarse, hay que informarles sobre los riesgos de la adicción por vía endovenosa. Si, aun así, algunos desean drogarse y hacerlo por vía endovenosa, sólo cabe decirles que no intercambien jeringuillas con otras personas, para evitar infectarse ellos o transmitir el VIH a otros. Si las autoridades sanitarias concentran su atención únicamente en aquellos ciudadanos que se obstinan en ser sexualmente promiscuos o en drogarse por vía endovenosa, olvidando las recomendaciones previas sobre comportamientos preventivos seguros, incumplen gravemente su obligación, porque transmiten una aprobación tácita o explícita de la promiscuidad y mantienen que sólo el preservativo o el no intercambio de jeringuillas pueden conjurar el riesgo de contagio, lo cual no sólo es falso, sino además muy peligroso. En estre La Primera y La Segunda Parte
Pollo frito a la china Comida para 4 personas Se corta el pollo a trozos pequeños y se pone a macerar en una mezcla hecha con la salsa de soja ,un chorro de jerez seco, el jengibre cortado muy finito,sal y pimienta. Transcurridas unas tres horas se retiran los trozos de pollo y , sin escurrir, se enharinan con maisena.En una sartén se pone a calentar abundante aceite y se doran en él los trozos de pollos. Una vez dorados se colocan en una fuente y se sirven . Este plato se puede acompañar con algún tipo de mostaza muy fuerte Ingredientes * 1 pollo * aceite de soja o girasol * 10 cucharadas de salsa de soja * jerez seco * jengibre * maizena * sal * pimienta
Receta de la mejor pizza del mundo Hoy les dejo una nueva receta con vídeo en la que vemos paso a paso como preparar la mejor masa de pizza del mundo, probablemente y para mi gusto. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rSsgVI8SFO4 esta receta la tenemos lista exactamente en 5 minutos y además nos sale realmente más barato que si la pedimos a domicilio. Si la tenemos que amasar a mano es mejor usar un recipiente para poner todos los ingredientes, mezclarlos bien y una vez que tenemos una masa más o menos homogénea podemos sacar y amasar por espacio de unos 10 minutos o hasta que veamos que nos queda una masa bastante elástica. El reposado mínimo de esta masa es de 1 hora pero está aún mejor si la dejamos otra hora más. Un vez que tenemos las masa lista solamente nos queda estirarla, añadir la salsa de tomate, un poco orégano y albahaca, el queso mozzarella y los ingredientes que queramos utilizar (jamón cocido, bacon, atún…) Espero que less haya gustado. Un saludo
Falafel + salsa de yogur + Hummus Ingredientes: 400 gramos de garbanzos 4 dientes de ajo 1,5 cucharada de curry en polvo 1 cucharadita de comino Perejil fresco cilantro fresco (opcional) 1 sobre de levadura Sal Pimienta Preparación: Se echan los garbanzos en agua y se dejan en remojo durante toda una noche. Al día siguiente se escurren y trituran junto con los dientes de ajo pelados y el perejil. Se añade el curry, el cilantro y el comino junto con la sal y la pimienta molida y la levadura, y se mezcla hasta obtener una pasta homogénea. Se deja reposar durante 1 hora para que se mezclen bien los sabores (mejor de un día para otro en el frigo). No hay problema si no se deja reposar, pero de esta forma salen mucho más sabrosos. Con las manos se forman círculos achatados y se fríen en abundante aceite caliente hasta que estén dorados. Los falafel se pueden degustar dentro de un pan de pita con ensalada y salsa de yogur, tahini o hummus o tal cual como si fueran croquetas acompañándolos con las salsas. Para la salsa de yogur: 2 yogures griegos Pepinillos o 1 pepino fresco 2 cucharadas de aceite de oliva Perejil picado o cilantro 1 diente de ajo Sal Pimienta Triturar todos los ingredientes menos el yogur con la batidora, mezclar con el yogur hasta conseguir una crema homogénea y servir en un bol. Hummus: Es el puré más popular de Oriente Medio. Yo ya lo había probado en varias ocasiones y me había sorprendido gratamente su sabor. Esta vez me he decidido a hacerlo yo misma en casa y estoy encantada, porque está buenísimo. De paso, he aprovechado medio bote de garbanzos cocidos que me habían quedado de hacer un plato de garbanzos con espinacas. Como tentempié entra genial, y además es muy sano. Ingredientes: 1 taza de garbanzos 3 tazas de agua ¼ taza de zumo de limón ¼ taza de aceite de oliva 2 dientes de ajo 2 cucharadas de agua, adicionales ½ cucharadita de sal 1 pizca de comino molido Pimentón dulce molido, para decorar Preparación: 1.- Poner los garbanzos en un recipiente con agua y dejarlos en remojo 4 horas o durante toda la noche. Escurrirlos, colocarlos en una cacerola, añadirles agua y llevarlos a ebullición. Dejarlos hervir a fuego lento durante 1 hora, sin tapar. (Yo utilizo medio bote de garbanzos de los que ya vienen cocidos) 2.- Poner los garbanzos, el zumo de limón, el aceite, el comino, los ajos partidos, el agua y la sal en una picadora y triturarlos durante 30 segundos o hasta conseguir una pasta fina. Espolvorear el hummus con pimentón y servirlo acompañado de pan pita. (Como se ve en la foto yo lo sirvo con tostaditas y está buenísimo así). * Los ingredientes son orientativos, yo los pongo a ojo y voy añadiendo según mi gusto. * Una variante del hummus tradicional es el “Hummus bi Tahini”, que se obtiene al añadir ¾ taza de tahina o una cucharada. Mezclándolo con un poco más de agua obtendrá la salsa para kebabs.
Pechugas de pollo en salsa BBQ Ingredientes Rendimiento: 4 porciones Ingredientes: Para la salsa BBQ: 2 tazas de puré de tomate 2 tazas de jugo de durazno ¼ taza vinagre de manzana 2 cucharadas de salsa inglesa 2 cucharadas de salsa picante ½ cucharadita de pimienta ½ cucharadita de sal ¾ taza de azúcar mascabada ¼ cucharadita de semillas de chile de árbol seco 2 cucharadas de salsa catsup 1 pechuga grande en tiras gruesas o 2 tazas de filetitos de pechuga 20 alitas de pollo limpias Preparación Lo primero que debes hacer, es precalentar el horno a 180 grados centígrados. Después, en una cacerola mezcla los ingredientes en orden de aparición, baja el fuego y deja reducir o espesar por aproximadamente ocho minutos. Retira del fuego. Ahora, baña las alitas y pechugas con la mezcla. Colócalas en una charola para hornear con rejilla y hornéalas a 180 grados, hasta que estén cocidas. Puedes acompañar con los aros de cebolla o ensalada verde.

Torta Mousse De Cafe Irlandes Ingredientes: 60 ml de agua 60 gr de azúcar 20-30 ml de whisky 2 cdas colmadas de café instantáneo 250 gr de chocolate de cobertura 6 hojas de gelatina o un sobre 400 ml de nata 3 huevos (si no se quieren usar huevos aumentar la nata a 500 gr) 50 gr de azúcar (25 gr para montar la nata y 25 gr para las claras) Cacao puro para espolvorear La base puede ser de bizcocho o galletas picadas con mantequilla. Si es de bizcocho se puede emborrachar un poquito con un almíbar clarito. Preparación: Cascar los huevos y separar las yemas de las claras. Montar la nata, no excesivamente pues puede cortarse al unir el resto de ingredientes. Montar las claras y reservar. Picar el chocolate y reservar. Poner a remojo las hojas de gelatina. Preparar el aro con la base de bizcocho sobre el plato o bandeja donde vayamos a presentar la tarta. Poner el agua en un cazo al fuego y añadir el azúcar, dejar hervir 4 minutos removiendo para disolver el azúcar. Añadir el whisky y el café y dejarlo hervir 2 minutos más sin parar de remover. Añadir también la gelatina remojada y el chocolate picado, dejar hervir 2 minutos más removiendo sin parar. Reservar y dejar templar un poco pero sin que empiece a cuajar. Echar la nata en un cuenco bastante grande y verter el chocolate templado por encima. Integrarla de forma suave con movimientos envolventes, de abajo a arriba. Cuando esté, ir añadiendo las claras y las yemas que teníamos reservadas, hasta que obtengamos una mousse blanda, pero firme a la vez. Verter la mousse en el molde que teníamos preparado y llevarla al congelador. Al día siguiente se saca por la mañana,se desmolda, se espolvorea con el cacao y se deja en la nevera hasta el momento de consumirla.

Crepes rellenos de setas y jamón dulce con salsa de queso Ingredientes (para 4 personas): • Para las crepes: 250 ml de leche 250 gr de harina 2 cdtas rasas de sal 2 huevos Mantequilla para la sartén • Para el relleno: 200 gr de setas de ostra (Pleurotus ostreatus) 150 gr de jamón dulce 150 ml de nata para cocinar • Para la salsa: 200 ml de nata para cocinar 100 gr de queso emmental Sal Pimienta Preparación: Empezamos preparando la masa de los crepes. Para ello ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batimos hasta conseguir una masa fina. La reservamos en la nevera. Mientras la masa de los crepes reposa vamos preparando el relleno. Picamos las setas y el jamón y los salteamos en una sartén hasta que las setas se hayan hecho. Añadimos la nata, sal y pimienta y dejamos reducir de manera que no quede demasiado líquido para que luego no se salga del crepe. Una vez tenemos el relleno listo preparamos la salsa. Ponemos en un cazo la nata y sin dejar de remover añadimos el queso, salpimentamos y dejamos que reduzca un poco. En este momento podemos empezar a cocer los crepes. Calentamos una sartén al fuego y la engrasamos con un trocito de mantequilla pinchado en un tenedor. Echamos un poco de la masa de los crepes de manera que quede una película muy fina y dejamos hacerse. Le damos la vuelta con ayuda de una espátula y lo cocemos por el otro lado. Así con cada uno hasta terminar la masa. Rellenamos y servimos con la salsa.