Rupertin
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Registrate y eliminá la publicidad! Hace unos días estaba en la oficina del gerente del area, charlando sobre algunos temas laborales. Cuando respondió un llamado telefónico, aproveché para hojear una revista de tecnología -no recuerdo el nombre- que, entre otras cosas, tenía un artículo repasando los logros de Steve Jobs. En los títulos se podía ver una dicotomía que ubicaba a la gente entre los que lo amaban, debido a su indiscutido genio visionario, y a quienes lo odiaban por su carácter déspota y soberbio. Si me remito a esta división espartana, por alguna razón, -tendría que charlarlo con mi analista- me ubicaría del lado de los que lo odian. Aunque la verdad, no lo odio. Tan solo no me cae bien. Quizás por su soberbia y su carácter despótico. Pero seguramente, sesgado por una anécdota que recordé mientras hojeaba esa revista. Todo ocurrió en el año 1976. Por ese entonces, Steve Jobs tenía 21 años -quizás 22- y trabaja en Atari. Había sido reclutado por Allan Alcorn, el ingeniero que le dió empuje inicial a la compañía con la creación de Pong. Allan Alcorn, quien implementó el Pong de Atari Jobs había vuelto de una peregrinación a la India; pero esto no bastó para calmar su carácter. Y continuaba cosechando enemigos cuando ninguneaba a quien consideraba inferior y cuando trataba despectivamente a casi todo el mundo. Aún así, Nolan Bushell, el presidente de Atari, sabía que Jobs tenía mucho potencial. Era un diamante en bruto y en cierta forma, hasta le caía bien. Resulta que por ese entonces Atari comercializaba el arcade Breakout -juego del que tanto Jobs como Bushnell se asignan la paternidad de la idea-, con ventas más que exitosas. Para abaratar costos y aumentar ganancias, era conveniente minimizar el diseño de la placa del juego. Bushnell propuso un desafío: pagaría un determinado bonus en dólares, por cada chip que se quitara del diseño original de 75 circuitos. Nadie se animó a tomar la propuesta, salvo -adivinen quién?- Jobs. Por ese entonces, estaba en sociedad con su amigo Steve Wozniak, un geniecito de la electrónica, muy humilde -qué antiguo, hoy se dice "de bajo perfíl"- que en ese entonces trabajaba en Hewlett Packard. En resumidas cuentas, fue quien efectivamente construyó las Apple I y II, mientras su socio se remitía a venderlas. Steve Wozniak y Steve Jobs (de izquierda a derecha), en el desarrollo de la Apple II Entonces, Jobs le contó sobre la consigna de Bushnell a "Woz", quien aceptó el desafío de muy buena gana. Y puso mucho empeño durante algunas semanas, hasta que concluyó su labor. El resultado fue sorprendente. Alcorn, el jefe directo de Jobs, estaba boquiabierto. El Breakout de Woz operaba con sólo 25 chips. Sin embargo había un problema. El diseño no era reproducible masivamente. De hecho, no entendía cómo Wozniak pudo hacerlo andar, pero andaba. Contrataron a otra persona para que llegara a una solución de compromiso. Pero la consigna estaba cumplida, según entendieron Bushnell y Alcorn. Restaba ver la cantidad de dinero a pagar por esos 50 chips removidos. Bushnell decía 100 dólares por chip, Alcorn había prometido 1000 dólares el chip. Otra solución de compromiso: darle a Jobs 30.000 dólares. Plin Caja. Ambos jefes sabían que Wozniak había hecho la tarea, pero dado la suma que habían desembolsado, sugirieron a Jobs que, si podía, no revelara la cifra exacta. Se me ocurre que esta sugerencia estaba de más para Jobs. Pero dejo de lado mi apreciación personal, y me baso en el siguiente hecho. Ocurrió que Jobs se reunió con su amigo y le dió 350 dólares, diciendo que era el 50% de los 700 que le habían pagado en Atari. De nuevo, con otra apreciación personal, esto sería el comienzo del fín de una amistad. Sin embargo, no fue este el detonador de algo que se resolvió en 1981 con el alejamiento de Woz de Apple Inc, que literalmente, ya no soportaba a Jobs. De este engaño, Wozniak se desayunó algunos varios años más tarde y por partida doble. Primero, leyendo una biografía del ex socio, durante un viaje. Segundo, por Bushnell, con el que se encontró en un almuerzo. El ex jefe de Atari, le preguntó en qué había usado esos "5.000 dólares" de recompensa por tan buena tarea de minimización de circuitos. Woz se limitó a hacerse el tonto, diciendo que desconocía cuándo le habían pagado ese dinero. En fin; con esta anécdota de traición, creo estar convencido que definitivamente Jobs no me cae bien -y creo que no debo charlarlo con mi analista, ya me di cuenta por qué no me cae bien-. Y aunque si bien se podrá decir que Jobs fue inducido por Bushnell y Alcorn, se me ocurre que este accionar es parte de su esencia. Más tarde o más temprano, mostraría la hilacha ante su amigo. Pero en ese entonces, Wozniak le resultaba una herramienta más que conveniente, momento en el que estaban a punto de lanzar la Apple I. De hecho, me lo confirma el propio Woz, quien dijo "Jobs siempre fue capaz de comprar algo por 60 dólares y venderlo por 6000. Pero no pensé que lo haría con un amigo". Ya pasó mucho tiempo de todo esto. Steve Jobs sigue al frente de Apple, presentando novedades como su iPhone -si, ya sé, tiene un tiempito, pero en Argentina salió oficialmente hace menos de una semana-; Steve Wozniak se dió cuenta que le gustaba la enseñanza. Y se dedicó a proyectos educativos y filantrópicos; Alcorn fue muy importante para Atari, entre otras cosas participó en el diseño de la consola 2600 y Bushnell fue otro gurú. Otro visionario / pionero de la industria de los videojuegos. Un tipo hippie, que sabía mezclar el trabajo con la diversión, porque así él consideraba que rendía más. En fin, este si es un tipo que realmente me cae bien! Fuente: Aquellos viejos 8 bits http://blogs.clarin.com/aquellosviejos8bits/2008/8/27/la-manzana-la-traicion
Me pareció interesante, asi que pego parte del contenido de un blog que habla del tema: "En principio la construcción de la Commodore VIC-20 tuvo dos motivadores. Por un lado, las Sinclair ZX-80 y ZX-81 y por otro lado la preocupación -imaginaria o no- del líder de la CBM, Jack Tramiel, de que los japoneses dominaran el mercado de las computadoras, como lo estaban empezando a hacer a fines de los '70 con las calculadoras, y más tarde con la norma de video VHS. Hasta entonces, la filosofía de CBM era la de construir máquinas para trabajo. Pero ahora debían diversificarse, si querían empezar con una suerte de "evangelización" de home computers de la marca. El objetivo era sencillo: había que construir una máquina atractiva y barata. Pero...cómo? Bueno, quizás usando algunos componentes de sobra. O a los que no se les prestó mucha atención. Por ejemplo, el chip de video VIC, que la CBM desarrolló para usar en terminales sencillas de video y eventualmente en consolas de videojuegos. En torno a este chip, ocurrió el nacimiento de máquina, que es al menos muy curioso. Un ingeniero llamado Al Charpentier, desarrolló un prototipo con microprocesador MOS 6502 y el chip VIC. Y se lo presentó a su jefe, Jack Tramiel. La idea era mostrar las posibilidades del circuito de video y luego decidir las características que tendría la computadora. Pero luego de la demostración, ocurrió -palabras más, palabras menos- un diálogo como este: Charpentier: y? que te pareció? Tramiel: see, see, está bien. Bueno, preparalo para ponerlo en venta. Charpentier: vos te referís al chip? Tramiel: no, no. A esto! Tramiel, de modo bruzco, estaba señalando al prototipo. La computadora debía ser esa. La que estaba ahí. Un mes después, comenzaba el proyecto VIXEN en base al prototipo de Charpentier. Claro que se agregaron mejoras, como un sintetizador de sonido y otros ajustes. Al finalizar el proyecto, la máquina resultante cambió al nombre de VIC-20. La idea era resaltar el carácter primario del chip de video. Y el 20... de donde viene? Era un número que se puso para que tuviera un nombre más interesante. La máquina contaba con un gabinete similar al de Commodore 64 pero más clarito (en realidad, el de Commodore 64 se parece al de VIC-20!), 4Kb de RAM, el modulador de RF externo, salida de video compuesto y audio, conector para datasette, unidad de diskette y un joystick. También puerto de expansión y de cartridge. Era el año 1980 y las primeras ventas se hicieron en Japón, con el nombre VIC-1001. Un éxito considerable. Ahora debía ser presentada en USA. Y eso se hizo en 1981. Inicialmente la VIC-20 se vendió en locales de electrodomésticos. Y estos pronto se quedaron sin stock. La máquina fue mucho más exitosa aún que en Japón y se dice -se dice- que hubo días en los que se tuvieron que producir 9000 unidades para satisfacer la demanda. En resumen, es una historia interesante la de esta computadora que le sirvió a CBM para iniciar un nuevo camino, el de ingreso a los hogares. Sonido, color -poca memoria- por menos de 300 u$s para esta "Friendly computer", como dice el logo de su caja. " Fuente: Aquellos viejos 8 bits http://blogs.clarin.com/aquellosviejos8bits/2008/8/3/the-friendly-computer
Como un verdadero empresario, Rubén provee monedas a su amplia clientela del microcentro porteño. Todos los días reparte las bolsas de valores con su moto, antes de que la peatonal de Lavalle se transforme en un hormiguero y los vigilantes asomen por el lugar. La cita es de madrugada, cerca de las 6; a escondidas, pero sin demasiados reparos, pues, para la mayoría de los comerciantes, la visita de Bank Motor Bic -como se hace conocer este singular personaje- es la más esperada. Pagar unos pesos por el cambio "necesario para poder funcionar" -como dicen los comerciantes- no suena tan mal para evitar someterse a las filas de los bancos por un cambio que siempre es insuficiente. La escasez de monedas, que existe por lo menos desde hace dos años y que se profundizó en los últimos meses, dio origen a un mercado negro. La teoría según la cual se entregan monedas a cambio de una comisión, involucra a empresas de colectivos y a las transportadoras de caudales, como presuntos proveedores ilegales. Sólo se presentó una denuncia contra Expreso 9 de Julio, que es la línea 247. Hace un año que Sergio, dueño de un quiosco en Lavalle y San Martín, recibe un delivery de 600 pesos de monedas por día. "Un proveedor fijo me las trae, y me cobra 8 pesos cada 100 de cambio", relata. Para Sergio, como para muchos otros, ésa es la solución para cumplir con la ardua tarea de dar los vueltos a sus clientes. En el microcentro la oferta de monedas se comenta a viva voz. Incluso, cuenta un empleado de un puesto de diarios de Florida y Tucumán, como en una venta playera, "hace unos meses, un hombre pasaba ofreciendo monedas con un carrito". Carteles improvisados con la leyenda "No hay monedas" resultan infaltables en casi todos en comercios de la ciudad. Por estos días, debido a la escasez, los pequeños pedazos de metal se han convertido en bienes que superan su valor nominal. Mientras que los comerciantes pagan por ellos, los consumidores los atesoran con una premisa, que ya no es alimentar sus alcancías, sino gastarlos en ocasiones especiales. Aunque con algo de rechazo, son muchos los que sucumben a la tentadora oferta del mercado negro de monedas: "Me da bronca, pero lo hago porque no alcanza lo que nos dan los bancos. Compro 300 pesos por día, y eso genera un gasto extra", se queja Oscar, encargado de un restaurante de la calle San Martín y Lavalle, quien mientras elabora la comida del día, recibe a su proveedor. Revelar la identidad del proveedor sería quedarse sin las monedas necesarias para la caja; algo que no está dispuesto a hacer. "Es confiable. Además, si le comprás 1000 pesos, sólo te cobra 60", celebra Matías, un quiosquero de San Martín, entre Lavalle y Tucumán. "Tengo el número de teléfono. Decile que te mandamos desde acá, si no, no te va a atender", advierte ante la pregunta de LA NACION. "Es un muchacho de una línea de colectivos que hace tiempo anda por acá. Antes cobrara tres pesos cada 100 y ahora retiene ocho", relata Marta, encargada de un bar situado a pocos metros de Lavalle y San Martín. Un contacto o un llamado telefónico, puede ser el primer acercamiento con el vendedor, si es que antes no pasa por la puerta de su local. Ante la consulta de LA NACION, casi todos los comerciantes dijeron conocerlo y, los que no, contestaron como una panadera del barrio: "No lo conozco, pero si lo conseguís, decile que pase por acá". El colmo de la escasez de monedas ocurrió hace dos semanas, pasada la medianoche. Un grupo de 15 pasajeros de la línea de ómnibus Costera Metropolitana, que transporta a millares de personas a diario entre Buenos Aires y La Plata, terminó en la comisaría 14a., por no tener monedas para introducir en la máquina de la unidad. Los pasajeros se negaron a bajar, y el inspector decidió dar parte a la policía. Aunque desde Metrovías denuncian la falta de monedas de menor valor, por estos días son muchos los que reciben sus vueltos, a veces superiores a un peso, en pequeñas pilas de monedas de 10 y 5 centavos. Algo incómodo, pero bienvenido, por cierto. Bancos, empresas y usuarios, siguen a la caza de las monedas. Mientras Rubén, el repartidor de la particular Bank Motor Bic , disfruta de sus vacaciones, sus clientes esperan ansiosos su regreso. Viajes en colectivos, trenes y subtes, máquinas de bebidas y golosinas, tickets para el estacionamiento, son algunas de las selectas operaciones donde sus poseedores deciden invertirlos. Es que no son muchos los que ven con buenos ojos recibir productos como vuelto, en lugar de dinero. No es extraño que, desde que comenzó enero, los pasajeros de la línea B del subterráneo viajen gratis. Tras exhibir sus billetes en las ventanillas, reciben la feliz noticia: "No hay cambio". "Hace 15 días que voy con dos pesos y me dejan pasar sin pagar", festeja Paula Rodríguez, usuaria de la línea. Desde Metrovías, la vocera Lucila Maldonado explica: "El problema es gravísimo. Intentamos recolectar monedas en la ventanilla de pago exacto, y solucionarlo con las tarjetas, pero aún no es suficiente". Fuente: http://ar.news.yahoo.com/s/27012008/59/n-argentina-982435-mercado-negro-monedas-centro.html
Que relación tienen la última dictadura militar, la matemática moderna y los libros infantiles?, bastante: 1) La última dictadura militar (1976-1983), intentó, entre otras cosas, suprimir la enseñanza de la matemática moderna, pues el método aximático permite la construcción de distintos sistemas mátemáticos, algo que puede llevar a los alumnos a plantearse cuestionamientos. No estaba permitido rebelarse contra el estado, ni aun en el pensamiento Fuentes: Gregorio Klimovsky, Las desventuras del conocimiento científico, A•Z Editora, Buenos Aires, Argentina, 6ta. edición, 2005, pág. 403. http://elsofista.blogspot.com/2006_03_01_archive.html 2) Existis una serie de libros infantiles "prohibidos", por fomentar el accionar "surversivo" desde los primeros años de vida. Aquí muestro una muy pequeña lista y el motivo de la prohibición: La torre de cubos (de Laura Devetach) Del análisis de la obra La Torre de Cubos se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad". Los cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un ensayo por Devetach. "La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude." "Maravillosamente el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que se las firmara." "Me consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna." "Tengo grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y sórdido." Un elefante ocupa mucho espacio (de Elsa Bornemann) En 1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto, fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor, de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto. (Señalaba el decreto militar "En ambos casos se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) Portada de "El nacimiento"De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone." El pueblo que no queria ser gris (Augusto Bianco) Poco antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con adultez y sin prejuicios. En El pueblo que no quería ser gris, la gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976. El siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición de que su nombre no figurara en el colofón. "Un día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas —repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso." Y la lista continua. En el sitio de la la fuente, podrán encontrar información mas detallada: http://www.imaginaria.com.ar/04/8/prohibidos.htm