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Polvau

Usuario (Argentina)

Primer post: 22 jul 2011Último post: 18 ago 2011
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La historia del rey de reyes, señor de señores
InfoporAnónimo7/22/2011

Todos los días en nuestro programa de radio Mate Cocido, que se emite de 9 a 12 por la 92.9 Radio Más de Posadas, contamos una historia. Acá les traeré cada una de esas historias diarias. Hoy, arrancamos con la curiosa historia que vincula a un genio de la música, un emperador africano y una serie de leyendas bíblicas para dar paso a una cultura que se ha extendido en el tiempo y el espacio. link: http://www.youtube.com/watch?v=0LRlmCko58o ¿Qué pueden tener en común Bob Marley, un emperador etíope, el Rey Salomón y la cultura rastafari? Por más que no lo sepamos, entre ellos hay una larga historia de tradiciones, leyendas y mitos bíblicos que se unen en la figura del Rey de Reyes, Señor de Señores, Haile Selassie, emperador de Etiopía. Haile Selassie, cuyo nombre original era Tafari Makonnen, nació el 23 de julio de 1892 en Etiopía. Era miembro de la dinastía salomónica, que descendía directamente del rey Salomón, el monarca más sabio del mundo antiguo. Es por ello que solía utilizar el agregado de Ras en su nombre, que significa príncipe. De allí el origen del nombre Rastafari y de la cultura del rastafarismo. Salomón había engendrado un hijo con la reina Makeda, de la dinastía de Saba. Ese niño fue Menelik I, quién fue educado por su padre en Jerusalén. Cuando el niño creció, decidió regresar a su tierra natal, Etiopía. Según la leyenda, Menelik llevó consigo el Arca de la Alianza, el símbolo del pacto firmado entre Dios y el pueblo judío. De esa dinastía de reyes, salió Tafari Makonnen. En 1928, Selassie fue nombrado regente. Dos años después, ante la muerte de la emperatriz, Haile Selassie fue coronado emperador de Etiopía, Rey de reyes, señor de señores. Esta coronación fue interpretada por un grupo de intelectuales de Jamaica, como una profecía cumplida del Apocalipsis bíblico. Marcus Garvey, un luchador jamaiquino por los derechos de los negros, había afirmado, poco tiempo antes, que "Miren hacia el este, cuando el rey negro sea coronado, su liberación estará cerca". Y esa liberación se dio el día en que RasTafari fue convertido en emperador de Etiopía. Selassie debió actuar en un contexto muy complejo, ya que el mundo avanzaba hacia la segunda guerra mundial, en donde las potencias europeas y los Estados Unidos lucharían por repartirse el mundo colonial. Etiopía fue atacada e invadida por el ejército italiano de Benito Musolini. Selassie recurrió al apoyo de la Sociedad de Naciones, en donde brindó un discurso histórico en procura de la paz mundial. Pese a sus palabras, el poderío militar italiano lo obligó a abandonar su país y a refugiarse en Inglaterra, desde donde comenzó a pregonar por la unidad africana. En 1941 logró retornar a Etiopía y controlar el gobierno del país. Durante tres décadas buscó la modernización de Etiopía y pregonó incansable por la unidad de todos los países africanos. También colaboró con los procesos independentistas que se registraron en el continente negro, una vez que se derrumbó el mundo colonial, al finalizar la segunda guerra. Fue un valuarte del África unida, pese a que no tuvo la comprensión de todos los gobiernos continentales. A todo esto, en Jamaica su leyenda no paró de acrecentarse. Miles de jamaiquinos pugnaron por viajar a Etiopía y así producir el éxodo de regreso hacia la tierra prometida. Selassie visitó la isla en 1966, en donde fue recibido como el hijo de Dios. El fin de la vida del Rey de reyes coincide con el surgimiento del gran difusor del rastafarismo en el mundo, Bob Marley. Así, para mediados de los 70, confluyeron un astro de la música, un emperador africano y una serie de tradiciones y profecías bíblicas, para dar forma a una cultura que ha trascendido a sus creadores. El 27 de agosto de 1975, en Addis Abeba, la capital de Etiopía, moría Haile Selassie, el rey de reyes, señor de señores. http://www.matecocido.net

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El día del hijo de puta nacional
InfoporAnónimo8/2/2011

Columna diaria de la sección "Contame una historia", del programa Mate Cocido, por la 92.9 Radio Más de Posadas. La propuesta la lanzó el año pasado la revista Barcelona y encontró una rápida aceptación en el público y las redes sociales. Entre tantos días festivos y tanta fecha que recuerda a personajes, profesiones o simples relaciones familiares, faltaba un día que recordara al gran hijo de puta nacional. Y la revista Barcelona encontró ese día, el 2 de agosto, el día del cumpleaños de Jorge Rafael Videla, sin lugar a dudas, uno de los grandes hijos de puta de nuestra historia. Y vaya que el reconocimiento es merecido! En un país como la Argentina, que tuvo hijos de puta de la talla de Bartolomé Mitre, Domingo Cavallo y José Alfredo Martínez de Hoz, no es fácil ser el paradigma de la maldad. Bueno, Videla, el general que lideró la peor dictadura militar de nuestra historia, lo logró. Jorge Rafael Videla nació el 2 de agosto de 1925 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. En 1944, ingresó al Colegio Militar de la Nación, punto desde el cual hizo toda su carrera hasta llegar al cargo de Teniente General en octubre de 1975. Integró la Secretaría de Defensa, fue director del Colegio Militar y se constituyó en Jefe del Estado Mayor del Ejército en 1973. En agosto de 1975, la presidenta María Estala Martínez de Perón, lo designó como Comandante en Jefe del Ejército. A partir de allí, la historia es conocida. Videla fue el líder del golpe cívico-militar que derrocó a Isabelita el 24 de marzo de 1976. Además, fue el máximo responsable militar y político por la aplicación del feroz esquema represivo implementado por la dictadura. Durante su gobierno, se registraron los principales hechos de violencia vinculados a la violación sistemática de los Derechos Humanos en el país. Si Videla es el gran hijo de puta nacional, es por los 30.000 desaparecidos, por los cientos de campos clandestinos de detención y tortura, por los 500 bebés apropiados, por los cientos de argentinos arrojados al mar, por los miles que fueron ultrajados y torturados, por los que debieron emigrar, por los que fueron cesanteados, por los que fueron silenciados y, en definitiva, por haber destruido a la Argentina. Videla fue el presidente de facto hasta el 29 de marzo de 1981, cuando lo reemplazo Roberto Viola. Hasta el fin de la dictadura, tuvo un rol secundario… ya había cumplido con su tarea represiva. Con la llegada de la democracia, Videla, al igual que otros jerarcas militares, debieron rendir cuentas ante la justicia. En 1985, en el famoso juicio a las juntas, fue condenado a cadena perpetua, pero se benefició con el indulto firmado por otro gran hijo de puta, Carlos Menem. Sólo a partir del 2003, cuando el Estado argentino se constituyó en querellante e impulsor de los juicios contra los genocidas, es que Videla volvió al lugar de reo y condenado por violación a los derechos humanos. Hoy goza del beneficio del arresto domiciliario, pero padece de una fuerte condena social. Es que en la Argentina del siglo XXI nadie duda de que Videla es el gran hijo de puta nacional. Pablo Camogli Un repaso por la historia: La acusación durante el juicio a las juntas militares link: http://www.youtube.com/watch?v=qd_rnPV0ttQ La sentencia en el mismo juicio link: http://www.youtube.com/watch?v=9UN8vM2YHZ8

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Ejército rojo, ejército del pueblo
InfoporAnónimo8/1/2011

Columna diaria del programa radial Mate Cocido, que se emite todos los días por la 92.9 Radio Más de Posadas. China es el país más poblado del mundo, con un poderío que la convierte en la inminente nueva superpotencia mundial, pese a esta trascendencia, es muy poco lo que conocemos sobre su realidad y su historia. Lo curioso del nuevo gigante mundial, es que puede llegar a dominar el escenario del capitalismo, pese a que su origen y su evolución fueron en el marco del comunismo. El origen del despegue chino tiene una fecha precisa, el primero de agosto de 1927, el día en que se originó el Ejército Rojo, el ejército del pueblo chino. Desde comienzos de la década de 1920, en China se desarrollaba una guerra civil que había surgido luego de la caída de la dinastía Quing, que había gobernado el país desde el siglo XVII. En un principio la lucha se dio entre los señores de la guerra y el Kuomintang, partido nacionalista liderado por Chiang Kai-Shek, al que se aliaron los miembros del recientemente creado Partido Comunista Chino. A partir de la consolidación militar del Kuomintang, se profundizaron las diferencias políticas con los comunistas, quienes pretendían avanzar en el camino de la revolución y de la transformación social de China. Para mediados de 1927, la tensión entre ambos grupos se agravó cuando Chiang Kai-Shek encarceló y ordenó ejecutar a numerosos miembros del PC en Shanghai. A partir de allí, se comenzó a gestar la división definitiva entre los bandos. Los principales líderes del PC, se replegaron sobre la provincia de Jiangxi, ubicada en el sur del país. Allí se produjo, el primero de agosto de 1927, la revuelta de Nangchan, que dio origen al Ejército Rojo. Este ejército estuvo integrado por miles de campesinos, pese a que durante más de una década deberán mantenerse a la defensiva ante el poderío militar del partido nacionalista. En 1934, y ya el liderazgo de Mao Tse-Tung, los 80.000 miembros del Ejército Rojo, debieron replegarse hacia el oste y el noreste de China. Contra ellos, habían confluido un millón de soldados nacionalistas. La segunda guerra mundial, en donde China fue atacada por Japón, la disputa interna en China se sofrenó para dar paso a una confluencia táctica de todos los sectores enfrentados. Este paréntesis permitió, en cierta forma, la reorganización político-militar del Ejército Rojo. Ni bien concluyó la guerra mundial, se reinició el conflicto interno. Para esa altura, el Ejército Rojo contaba con más de un millón de integrantes. El avance sobre las posiciones nacionalistas, fue contundente e implacable. En enero de 1949 cayó la capital, Pekín, y el primero de octubre de ese año, se constituyó la República Popular de China, nacida con el Ejército Rojo, el ejército del pueblo. Pablo Camogli Ingresá y conocé el nuevo sabor de la radio misionera: www.matecocido.net link: http://www.youtube.com/watch?v=eUCqJqz0bxs

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La bandera de la revolución en Hawaii
InfoporAnónimo8/18/2011

Columna de historia del programa Mate Cocido que se emite por la 92.9 Radio Más de Posadas. La revolución y la lucha por la independencia americana fueron una constante generadora de historias curiosas, leyendas míticas y proezas inconmensurables. Los relatos que involucran a los corsarios del Río de la Plata están, sin lugar a dudas, entre aquellas que pueden aportar notables historias sobre el pasado de lucha en el que nació nuestra patria. Allá por 1818, uno de estos corsarios llevó la bandera de la revolución hasta la isla de Hawaii, en medio del océano Pacífico. A fines de 1815 y comienzos de 1816, Hipólito Bouchard participó, bajó las órdenes de Guillermo Brown, de una campaña de corso sobre la costa americana del Pacífico. Durante aquella expedición, los corsarios rioplatenses tomaron numerosos barcos. Uno de ellos, fue la fragata realista Consecuencia, que quedó en poder de Bouchard. A bordo de este barco, que fue rebautizado con el nombre de La Argentina, Bouchard realizó su propia expedición de corso entre 1817 y 1818. El 9 de julio de 1817, La Argentina zarpó desde Buenos Aires rumbo a las costas africanas, el océano Índico y las lejanas Filipinas, uno de los últimos centros neurálgicos del poder colonial español. En su viaje, los corsarios del Plata atacaron barcos negreros, combatieron contra piratas malayos y persiguieron los navíos del comercio español. De todas formas, la escala más sorprendente de toda la expedición, fue la visita que La Argentina realizó a la isla de Hawaii, lugar al que arribó el 17 de agosto de 1818. Allí, Bouchard fue recibido por el rey local Kamehameha I, con quien conferenció sobre diversos aspectos. Si bien la tradición suele indicar que Kamehameha fue el primer monarca o gobernante en reconocer la independencia de las Provincias Unidas de Sud América, esto no está comprobado en términos documentales. Pese a ello, está claro que aquel encuentro entre el oficial Bouchard y el rey hawaiano, significó un reconocimiento tácito hacia las nacientes Provincias Unidas en el Río de la Plata. Luego de esta visita, La Argentina continuó su recorrido por el Pacífico, atacando las costas californianas y de Centroamérica, en donde el poder naval español aún era muy fuerte. La fragata rioplatense, en soledad, fue atacando diversos puertos y fortificaciones realistas a lo largo de toda la costa del Pacífico. Así, hasta llegar a Valparaíso, en donde Bouchard tuvo un serio altercado con el jefe de la escuadra chilena, el inglés Tomás Cochrane. Este incidente desembocó en la prisión del corsario y en el desguace de la nave, que fue desarmada y transformada en un barco de transporte. En tal condición, La Argentina participó de la campaña libertadora al Perú, dejando atrás, su gloriosa historia, aquella que le había permitido hacer flamear la bandera de la revolución, en la lejana isla de Hawaii. Pablo Camogli Acá le dejo un viedito sobre la repercusión que tuvo el paso de La Argentina por Centroamérica y el posible origen de algunas de las banderas de los países de la región. link: http://www.youtube.com/watch?v=EEOR_Q3i51A

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El genocidio atómico
InfoporAnónimo8/5/2011

Columna diaria de la sección "Contame una historia", del programa Mate Cocido, por la 92.9 Radio Más de Posadas. La segunda guerra mundial se terminaba irremediablemente. Hacía cinco meses que había caído Berlín, la otrora capital del todopoderoso Tercer Reich alemán. La Italia fascista, por cierto, había caído tiempo antes. De esta forma, Japón, había quedado solo frente a los Estados Unidos y la Unión Soviética. El final, era previsible, pero nadie podía imaginar el genocidio atómico que sobrevendría sobre la población japonesa. La guerra del Pacífico había sido feroz. Japoneses y yanquis sostuvieron batallas memorables, hasta que la superioridad armamentística de los Estados Unidos, terminó de inclinar la balanza a su favor. A partir de ese momento, las tropas estadounidenses sólo encontrarían una resistencia feroz y suicida por parte de las tropas niponas. El costo, en vidas humanas y recursos bélicos, era inmenso para ambos contrincantes. Frente a la tozudez japonesa, que no pretendía rendirse ni siquiera luego de los cientos de miles de civiles muertos por los bombardeos constantes de los B-29 yanquis, el gobierno liderado por Harry Truman decidió jugar su carta más poderosa: la bomba atómica. A las 2 de la madrugada del 6 de agosto de 1945, el B-29 Enola Gay del Escuadrón de bombardeo 393d, despegó de la base ubicada en las islas Marianas del Norte, a unas seis horas de vuelo del objetivo. En su interior, transportaba la pesada bomba, cuyo secreto estaba en ese “corazón” de uranio, cuyas partículas en fisión podrían desatar un infierno de fuego. Apenas pasadas las 7 de la mañana, las sirenas que preanunciaban los bombardeos, comenzaron a sonar en Hiroshima. Recién a las 8.15, se lanzó la bomba atómica. 600 metros antes de tocar el piso, el mecanismo de detonación entró en funcionamiento. El aire se recalentó a miles de grados y todo rastro de vida fue reducido a polvo en la zona del blanco. Según los datos más difundidos, unas 70.000 personas murieron instantáneamente. Así, de un solo disparo, los yanquis habían matado a un tercio de la población civil de Hiroshima. Para fin de ese año, ya habían muerto otras 50.000 personas más. Al iniciarse la década de 1950, los muertos por la bomba atómica en Hiroshima ya eran 200.000. Tres días después, y mientras Japón aún no terminaba de entender lo ocurrido con la ciudad que literalmente habían borrado del mapa, los Estados Unidos lanzaron una segunda bomba, esta vez sobre Nagasaki, causando otras 80.000 muertes. Las bombas atómicas causaron el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón, estupefacto, se rindió sin pedir condiciones. En un mundo tristemente plagado de genocidios, Estados Unidos había inventado uno nuevo, el genocidio atómico. Pablo Camogli Un video que repasa el horror de la bomba, con imágenes muy crudas link: http://www.youtube.com/watch?v=X4adnr7fllM Para cerrar, les dejo esta hermosa canción compuesta por Ney Matogrosso: link: http://www.youtube.com/watch?v=1_GvcQTNEJE NUNCA OLVIDEMOS LO BÁRBARO Y CRUEL QUE PUEDE SER EL SER HUMANO

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El genocidio atómico
InfoporAnónimo8/5/2011

Columna diaria de la sección "Contame una historia", del programa Mate Cocido, por la 92.9 Radio Más de Posadas. La segunda guerra mundial se terminaba irremediablemente. Hacía cinco meses que había caído Berlín, la otrora capital del todopoderoso Tercer Reich alemán. La Italia fascista, por cierto, había caído tiempo antes. De esta forma, Japón, había quedado solo frente a los Estados Unidos y la Unión Soviética. El final, era previsible, pero nadie podía imaginar el genocidio atómico que sobrevendría sobre la población japonesa. La guerra del Pacífico había sido feroz. Japoneses y yanquis sostuvieron batallas memorables, hasta que la superioridad armamentística de los Estados Unidos, terminó de inclinar la balanza a su favor. A partir de ese momento, las tropas estadounidenses sólo encontrarían una resistencia feroz y suicida por parte de las tropas niponas. El costo, en vidas humanas y recursos bélicos, era inmenso para ambos contrincantes. Frente a la tozudez japonesa, que no pretendía rendirse ni siquiera luego de los cientos de miles de civiles muertos por los bombardeos constantes de los B-29 yanquis, el gobierno liderado por Harry Truman decidió jugar su carta más poderosa: la bomba atómica. A las 2 de la madrugada del 6 de agosto de 1945, el B-29 Enola Gay del Escuadrón de bombardeo 393d, despegó de la base ubicada en las islas Marianas del Norte, a unas seis horas de vuelo del objetivo. En su interior, transportaba la pesada bomba, cuyo secreto estaba en ese “corazón” de uranio, cuyas partículas en fisión podrían desatar un infierno de fuego. Apenas pasadas las 7 de la mañana, las sirenas que preanunciaban los bombardeos, comenzaron a sonar en Hiroshima. Recién a las 8.15, se lanzó la bomba atómica. 600 metros antes de tocar el piso, el mecanismo de detonación entró en funcionamiento. El aire se recalentó a miles de grados y todo rastro de vida fue reducido a polvo en la zona del blanco. Según los datos más difundidos, unas 70.000 personas murieron instantáneamente. Así, de un solo disparo, los yanquis habían matado a un tercio de la población civil de Hiroshima. Para fin de ese año, ya habían muerto otras 50.000 personas más. Al iniciarse la década de 1950, los muertos por la bomba atómica en Hiroshima ya eran 200.000. Tres días después, y mientras Japón aún no terminaba de entender lo ocurrido con la ciudad que literalmente habían borrado del mapa, los Estados Unidos lanzaron una segunda bomba, esta vez sobre Nagasaki, causando otras 80.000 muertes. Las bombas atómicas causaron el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón, estupefacto, se rindió sin pedir condiciones. En un mundo tristemente plagado de genocidios, Estados Unidos había inventado uno nuevo, el genocidio atómico. Pablo Camogli Un video que repasa el horror de la bomba, con imágenes muy crudas Para cerrar, les dejo esta hermosa canción compuesta por Ney Matogrosso: NUNCA OLVIDEMOS LO BÁRBARO Y CRUEL QUE PUEDE SER EL SER HUMANO

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Ciencia a bastonazos
InfoporAnónimo7/29/2011

Columna de la sección Contame una historia del programa Mate Cocido, por la 92.9 Radio Más de Posadas. La universidad pública argentina siempre se caracterizó por su buen nivel académico, lo que permitió, durante el gobierno peronista, que se comenzara a montar una estructura para el desarrollo de la ciencia en el país. A partir de la creación de diversos organismos públicos, como el Conicet o Fabricaciones Militares Argentinas, la ciencia nacional comenzó a destacarse y se constituyó en vanguardia para todo el continente. Ni siquiera la dictadura de la Libertadora ni los erráticos gobiernos radicales de Arturo Frondizi y Arturo Illia, había frenado el impulso científico del país. Para mediados de la década de 1960, en las universidades ya se registraba la presencia de los hijos de los obreros que habían ascendido socialmente durante el peronismo. Las universidades y los centros científicos actuaban como disparadores de análisis críticos de la sociedad y, por lo tanto, eran considerados peligrosos por los sectores conservadores y golpistas. Ni bien se produjo el derrocamiento de Illia, el nuevo presidente, el general Juan Carlos Onganía, desató la represión sobre las universidades. Su primera determinación, fue anular las autonomías e intervenir las universidades. En varias facultades del país, se registraron acciones de resistencia, pero fue en la Universidad de Buenos Aires, la UBA, en donde se produjo un movimiento de rechazo ante la decisión gubernamental. En la noche del 29 de julio de 1966, hombres del Departamento General de Orden Urbano de la Policía Federal, invadieron cinco edificios de la UBA. En las facultades de Ciencias Exactas y de Filosofía y Letras, las autoridades educativas, docentes y alumnos resistieron la ocupación armada. A Rolando García, decano de Ciencias Exactas, directamente le rompieron la cabeza de un bastonazo, de ahí, para abajo, la represión fue igual de brutal. Sólo en esa noche, unas 450 personas fueron encarceladas, mientras que numerosos ámbitos educativos, como laboratorios, archivos y bibliotecas, fueron saqueados o destruidos. La Noche de los Bastones largos es el nombre que mejor puede describir aquella imagen, la de una Argentina que reducía la ciencia a bastonazos. En los meses siguientes, más de 300 profesores y científicos argentinos abandonarían el país, para insertarse laboralmente en otros países de Latinoamérica, Estados Unidos o Europa. Un número incalculable de profesores, académicos y personal universitario, fue cesanteado por cuestiones políticas e ideológicas. En cuestión de semanas, el gobierno de facto había destruido el aparato científico y tecnológico del país. Durante décadas, la ciencia argentina estuvo a la deriva, tan sólo sostenida en la capacidad académica de nuestros científicos, que debieron trabajar en condiciones de escaso presupuesto y nulo proyecto de país. Esta etapa oscura de nuestro desarrollo, se vincula con aquella noche, la noche en que la ciencia, fue reprimida a bastonazos. Pablo Camogli

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