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PabloRafaelGomez

Usuario (Argentina)

Primer post: 17 oct 2013Último post: 6 nov 2013
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Sobre hembras y machos
FemmeporAnónimo10/18/2013

Los machos humanos hemos abusado de nuestras hembras por miles de años. Y es que, al igual que ocurre en gran cantidad de otros mamíferos, los machos humanos tenemos una contextura física en promedio mayor que las hembras. Y este mayor tamaño y mayor fuerza, nos ha terminado por convencer de que somos mejores a ellas. Tanto fajarlas sin respuesta, tanta sumisión obligada, nos ha hecho creer que somos “superiores”. Imagínense que, si el más fuerte es superior al más débil, deberíamos definitivamente aceptar la superioridad de la raza negra sobre la blanca, ya que a todas luces en cada competencia de fuerza o velocidad que se realiza en el planeta, los negros le pasan el trapo a los blancos con una simpleza abrumadora. Aun así, los blancos abusadores de mujeres (al menos en el sector del planeta en el que me ha tocado vivir) están también convencidos de que los negros, marrones, y oscuros de cualquier tonalidad son inferiores a ellos. En definitiva, por el motivo que sea, al haber sido los machos con su mayor fuerza (a lo largo de la historia de la humanidad) los proveedores de alimento y de seguridad, las hembras debieron dedicarse a tareas “menores”, como cuidar a la cría y mantener el hogar en buenas condiciones de habitabilidad. Tal como en buena parte del resto de los mamíferos. Pero a diferencia del resto de los animales, los humanos tenemos el raciocinio, y la capacidad de aprender y de avanzar utilizando los conocimientos de generaciones anteriores. Esta capacidad no nos hizo a los machos mejores con nuestras hembras. Parece que todo el raciocinio lo utilizamos para desarrollar tecnológicamente a la humanidad; y este desarrollo ha generado un efecto colateral, seguramente no deseado por buena parte de los machos generadores de tecnología: los trabajos de mayor calidad, y también cada vez más en cantidad, requieren menos de la fuerza bruta. La revolución industrial que en los siglos XVIII y XIX esclavizó principalmente a mujeres y niños en fábricas textiles, con su superación sobre sí misma, terminó generando máquinas que (aunque con el objeto de maximizar las ganancias) necesitaron para su control humanos con capacidades intelectuales en vez de físicas. Me gustaría haber visto la cara de los machos cada vez que descubrían que las hembras también podían manejar esas máquinas complejas… Así, y ya en el siglo XX y lo que va del XXI, las mujeres han avanzado solitas y casi sin ayuda masculina, a una mayor igualdad; avance producido por su esfuerzo laboral, además de seguir cumpliendo con su antiguo rol de madres y esposas limpiadoras de casas en sus ratos libres. Este incremento en la cantidad de trabajos intelectuales por sobre los físicos, les ha dado la posibilidad de discutir, billete en mano (que es lo que vale en el mundo capitalista), con sus machos. Y si bien esta situación “naturalmente” va generando menos desigualdades, no entiendo que, machos pensantes, sigan tratando a las mujeres como inferiores. Hay también muchas mujeres que, convencidas de su lugar histórico en la cocina, cuando cometen un error, se excusan diciendo que “y bueno, soy mujer”. ¿Cómo? ¿Y cuando los varones nos equivocamos qué deberíamos decir? En mi humilde opinión de macho, va siendo hora de que le allanemos el camino a la mitad de la humanidad que componen las hembras. No es necesario que esperemos a que las mujeres solas se ganen un lugar de igualdad. Alguno podrá tener a su lado una mujer menos inteligente que él, otro una más inteligente, pero bajo ningún concepto podemos seguir aceptando que la inteligencia es un rasgo del género masculino. Es más, el lugar en el mundo desde el que las féminas han tenido que transitar su vida, las ha hecho desarrollar ciertos sectores de su inteligencia que los varones tenemos vírgenes de virginidad absoluta. Es hasta un gesto de inteligencia dar a las mujeres el trato igualitario que les corresponde para que, codo a codo, y complementando nuestras habilidades, dejemos a nuestros hijos un mundo mejor.

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Semáforos:¿Quién los maneja??
HumorporAnónimo10/17/2013

Los semáforos, como cualquier persona inteligente sabe, están manejados por señores que cambian, según un orden preestablecido, de rojo a verde, de verde a amarillo y de amarillo a rojo. Algunos ilusos creen que éstos dispositivos creados para ordenar el tránsito, son manejados por un complejo sistema electrónico que va poniéndolos en verde diez segundos más tarde que el de la cuadra anterior, por lo que si uno va a 36 Km/h los agarra todos en verde, y no hay que frenar, ni acelerar, y se ahorra combustible, se ahorran ruidos molestos de frenos chirriando y de motores acelerando, y la vida es más linda, y los pajaritos cantan y la vieja se levanta, y por todo esto se la llama “la onda verde”. La gilada que cree que yendo a una velocidad fija puede agarrar varios semáforos en verde es porque nunca manejó. La realidad demuestra que tal sistema de sincronización no existe, y que son los “prendedores de luces de semáforos” los que realizan ésta tarea. Hace ya varios años, en las Universidades más prestigiosas de nuestro país, se estudiaba la codiciada carrera de “Licenciatura en prender luces de semáforos”, la “Maestría en Rojo, Amarillo y Verde”, y el “Doctorado en manejo de tránsito urbano”, que es el título máximo que se puede alcanzar en éste rubro. Así, los Licenciados manejaban un semáforo, los Masters un par de manzanas y los Doctores una zona que nunca disminuía de quince o veinte cuadras. En aquella época todo andaba bien, y era un placer manejar por las calles de las ciudades argentinas, pero lamentablemente, y como no podía ser de otra manera en este país generoso que nos ha tocado habitar, el final del cuento no es feliz. Para empezar, el gobierno redujo año tras año el presupuesto educativo, por lo que las Universidades en algunos casos cerraron sus carreras de prendedores de luces de semáforos, y en otros casos redujeron la cantidad de materias. Primero dejaron de dar el amarillo, porque los eficientistas que nunca faltan dijeron que no se debe gastar la plata de los impuestos de los contribuyentes en luces que casi no se prenden, o que se usan para indicar que el semáforo no funciona. Estos señores argumentaban que, si el semáforo no anda, no se puede prender y apagar la luz amarilla, porque estaría funcionando, y eso es una contradicción. Lamentablemente, los abogados que defendían a las luces amarillas no eran muy brillantes, y no pudieron retrucar los sólidos argumentos de los recortadores de presupuesto, por lo que la currícula se redujo al rojo y al verde, quedando el amarillo como materia optativa, motivo más que suficiente para que nadie la cursara. Después atacaron al rojo. Dijeron que era una apología del comunismo, que mientras los autos estaban parados en las esquinas los prendedores de luces se rascaban, que patatín, que patatán… Resultado: del rojo se enseñaba sólo lo básico: que era un color primario, que estaba en el borde del espectro visible, etc., etc., y el resto de los contenidos de la Licenciatura pasaron a la Maestría. Estos señores decían, y siguen diciendo, que hay que acortar las carreras universitarias, que los pibes se convenzan de que aprendieron algo, y que para conseguir un laburo tengan que hacer, sí o sí, la Maestría o el Doctorado. Y ahí está la trampa. La Licenciatura es gratis, pero los Postgrados para ser “Master en Rojo, Amarillo y Verde”, o “Doctor en manejo del tránsito urbano”, hay que pagarlos (y bien caros). Actualmente, los recortadores de presupuestos están atacando al verde. Su principal argumento es que los ecologistas y Greenpeace son pagados por el narcoterrorismo para detener el progreso. Esto no es cierto, pero los abogados de los defensores del verde tampoco son los mejores. Y por si esto fuera poco los recortadores de presupuestos tienen varios amigos en la Corte Suprema, en las Cortes de Apelaciones y en varios Juzgados de primera instancia, así que no se sorprendan si leen en el diario que según las últimas encuestas, la Licenciatura en prender luces de semáforos ya no es una de las carreras preferidas por los jóvenes, que ahora se inclinan por la “Licenciatura en Marketing Surdesarrollado para aborígenes” o por unos cursos muy interesantes de “Péinese, póngase saco y corbata y aprenda a chupar las medias”. Todos estos contratiempos nos dejan parados en la esquina, como en una encrucijada, sin saber para dónde tomar. Mientras tanto, y para cubrir los puestos que ya no ocupan los Licenciados, Masters y Doctores, algunos políticos inescrupulosos proponen a sus sobrinos, a sus amantes, al hijo de la peluquera del barrio, y al primo del señor que puso su casa para organizar el acto del barrio en las últimas elecciones. Éste es el motivo por el cual usted, estimado conductor o conductora, debe soportar luces verdes a las que nunca va a llegar, rojos eternos aunque usted vaya por una avenida y sea la esquina con un callejón, y amarillos cortísimos que no alcanzan ni siquiera para explicar, si es que existe una explicación, qué hace ése agente de tránsito parado al lado del semáforo que sí funciona, dejándome pasar cuando la luz está verde, o parándome cuando está roja.

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El Arte de ser argentino
HumorporAnónimo10/21/2013

¿Ser argentino es un arte o un oficio?. Para mí, ser argentino es, definitivamente, un arte. No cualquier ciudadano del Planeta resiste llegar a fin de mes sin saber si la cuenta del teléfono, luz, agua o municipalidad vendrán con el precio preestipulado, o si se la aumentaron después de realizado el consumo. No cualquiera pasa con un jueguito de cintura los estúpidos caprichos del jefe, y no cualquiera descubre el intento de un subordinado para jorobarlo. Es que los argentinos nacemos con un algo, que nos permite usar y abusar de la ley del menor esfuerzo. Siempre encontramos la forma de eludir nuestras responsabilidades, de cancherearla, de pasarla mejor. Y bueno, es nuestra conocida “viveza criolla”. Pero el problema es usar esa viveza en un país lleno de argentinos. Aun así, hemos encontrado un principio de solución al problema: cada uno es vivo en un área específica, y gil en el resto de las acciones de su vida. Así la viveza criolla consiste en movernos en nuestra zona, tratando de evitar que los demás nos arrastren hacia donde a ellos les conviene. Por supuesto, la vida de un argentino medio pasa por algunos momentos en los que es un maestro, y por muchos momentos en los que queda como un verdadero gilún. Pero como cada uno cuenta la parte que le conviene, si algún extranjero escucha una charla entre argentinos, descubrirá asombrado que todos los presentes son unos genios, y los que no están son siempre los tarados. Este tema de las fronteras, hace también más interesante el arte de ser argentino. Porque cuando uno sale del país, debe hacer frente a la cruel realidad de demostrar ante quien se cruce, que uno es vivo en todas las áreas. Para lograr esto es indispensable contar como propias situaciones que le ocurrieron a otros, e intentar, a base de memoria, no contradecir una historia con otra. Por esto es indispensable, por el bien del ser nacional, tener todas las posibles preguntas cubiertas antes de trasponer los límites de nuestro país. Es preferible pasar las vacaciones en casa antes que dejar en algún extranjero una imagen de los argentinos que no se condiga con nuestra fama. Releyendo lo escrito…creo que ser argentino es definitivamente un oficio. No cualquier ciudadano del planeta despierta sabiendo que su presidente, en el día de la fecha, se va a mandar una digna de Alicia en el país de las maravillas; y aun así se levanta, se lava los dientes, se peina y sale a la calle tranquilo. Cuando efectivamente se entere de la que la presi se mandó hoy, sonreirá a sus amigos y les mentirá: “yo no la voté”, y todas las cargas sobre él desaparecerán por el sólo hecho de pronunciar esas cuatro palabras. El oficio de ser argentino es durísimo. Es una carga que se lleva toda la vida, de la cual no nos salva ni la doble nacionalidad conseguida gracias a un abuelo europeo. Pero así es la ley del planeta. El privilegio de gritar los goles de Diego y de Messi, o cantar los tangos de Carlitos como propios, no podía ser, ni remotamente, gratis. Más textos en www.pablorgomez.com.ar

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¿Se le mojan las alas a Cupido cuando llueve?
HumorporAnónimo10/25/2013

Hay cosas que no termino de comprender. Por un lado, los días de lluvia te predisponen a ponerte romanticón, a dar y recibir mimos, a enamorarte, y por otro lado, ¿me podés explicar cómo hace Cupido para volar los días así? ¿Eh? Si todos tenemos la misma predisposición en esos días húmedos y fríos, existen dos respuestas posibles al interrogante: 1º) Las alas de Cupido se mojan, como corresponde a todo ser vivo que vuele en días de lluvia, y dicho ser no puede cumplir con su función, por lo que, todas las relaciones que se realicen pueden tener pasión, dulzura, risas y lágrimas, pero carecen de amor. 2º) Cupido no existe, y el amor depende solamente de las ganas de las dos personas involucradas en el hecho, por lo que puede hacerse lo mismo que cualquier otro día. Si la respuesta correcta es la primera, habrá que esperar días húmedos para dar masajes y mordiscos en la oreja a todas aquellas dulces personas que no son nuestra pareja tradicional, llámese amante, filo, fato, amigo/a, conocido/a, etc. Después habrá que sentirse mal por la infidelidad realizada hasta que salga el sol, que es el momento apropiado para volver a besar y amar a nuestro/a peor es nada. Si se institucionalizara ésta forma de actuar, los días de lluvia serían considerados como feriados del corazón; solo queda esperar que no venga un decretazo que mande los festejos de los días de lluvia a los lunes, como ocurre con los feriados tradicionales. Por mi parte, prefiero que los pasen a los viernes que es el ya conocido "día de trampa", y que es bastante parecido a lo que estamos proponiendo. Si la respuesta correcta, en cambio, es la segunda, tendremos un concepto mucho más racional que el anterior pero ¿a quién puta le interesa una respuesta racional si hablamos de amor?. Todos sabemos de la potencia de la primavera y de la dulce depresión de los otoños, hasta el mas gil identifica la formalidad del día y la complicidad de la noche, así que, como la razón no puede explicar éstos cambios en las condiciones climáticas, no creo coherente aceptar una respuesta cuadrada para un problema redondo. Yo por mi parte, defiendo una teoría bastante estúpida, pero que al menos me calma los nervios. Quizá Cupido, sabiendo por su condición de ángel con antelación cuales días va a llover, los días de sol antes de la lluvia se la pasa produciendo enamoramientos, y nosotros, vulgares humanos estupidizados por problemas cotidianos, no los descubrimos hasta que un día, comiendo tortas fritas en buena compañía, mirando llover por la ventana y lejos del mundo cotidiano, sentimos ese pinchazo en el cuore que es capaz de producir tantas cosas incoherentes (por suerte).

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Oficio de Pintador de Líneas en Rutas Argentinas
HumorporAnónimo11/6/2013

Los pintadores de líneas en rutas Argentinas son una asociación de trabajadores con fines de lucro, que son contratados por las direcciones de Vialidad tanto Nacional como Provinciales, para que, como su nombre lo indica, pinten las líneas que dividen nuestras rutas en dos grandes sectores: los que van y los que vuelven. Dentro de la asociación, hay dos grupos: los pintadores de líneas blancas y los pintadores de líneas amarillas; éstos últimos trabajan básicamente en curvas, subidas y zonas peligrosas en general. Entre los pintadores de líneas blancas hay a su vez dos subgrupos : la A.A.P.D. (Asociación Argentina de Pintadores Discontinuos), y la A.A.P.C. (Asociación Argentina de Pintadores Continuos). Como sus nombres lo indican, los pintadores discontinuos pintan las líneas del medio, y los pintadores continuos las de la orilla. La forma de realizar la contratación varía según cual sea el subgrupo que se pretende contratar. Los pintadores continuos prefieren por metro, ya que por cada kilómetro de ruta pintan dos kilómetros. Los discontinuos y los pintadores amarillos prefieren cobrar por kilómetro de ruta, ya que como es obvio, los discontinuos pintan quinientos metros por kilómetro, y los pintadores amarillos pintan de acuerdo al número de curvas. Por ésta razón, en zonas de montaña los pintadores de curvas cobran más caro el kilómetro. Hay zonas de nuestro país en las que, debido a que hay pocas curvas, los pintadores de líneas blancas se aprovechan de la dirección de vialidad, y aumentan su precio por kilómetro. Para evitar ésta estafa, el gobierno realiza decenas de curvas innecesarias, para arreglar con los pintadores de líneas amarillas, que por dos mangos hacen cualquier cosa.

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