Orpheuss_25
Usuario (Uruguay)
Hola de nuevo gente. En esta oportunidad les mostraré algunos soldados diferentes al resto, por su excentricidad y valentía en batalla. Tipos cuyas hazañas se convirtieron en leyendas. Superhombres que no tienen nada que envidiarle a Rambo o el Capitán América. La verdadera grandeza de un soldado se mide por la valentía, honor y determinación de sus actos... personajes como el destacado aviador alemán conocido como "Barón Rojo", admirado por sus enemigos, dejaba escapar a los malheridos y al morir en Australia, recibió honores fúnebres de sus propios enemigos, siendo su ataúd cubierto de flores y cargado por los mismos ingleses. Vasili Záitzev, el célebre francotirador soviético que incluso enseñó perfectamente a otros francotiradores o Nancy Wake, la heroína de la resistencia francesa, durante la segunda guerra, cuya captura los alemanes premiaban con 5000.000 de francos. Como los mencionados y muchos más, hubieron soldados admirables, sin embargo, en este artículo veremos soldados que rayan casi lo imposible. Espero que les interese, salu2. El teniente británico Jack de Churchill, apodado "Jack el Loco", luchó en la segunda guerra mundial armado especialmente con un arco, flechas y una espada escocesa. Su frase de cabecera era: "cualquier oficial que entra en acción sin su espada, no está bien armado (o correctamente vestido)". Se apuntó entre los comandos británicos, sin saber lo que era, simplemente decía que "le sonaba peligroso". Su puntería con el arco era tan certera, que formaba parte de la selección inglesa en dicho deporte. En 1940, tenía que emboscar una patrulla alemana en tierra francesa. Se escabulló junto a sus hombres(él siempre al frente), hasta que dio la señal de ataque... disparando una flecha directamente sobre la humanidad del sargento de la patrulla nazi, matándolo. De carácter heroico pero demente, se dice que un año después, en Noruega, entró en batalla tocando la gaita (una de sus aficiones, con las que solía molestar a sus compañeros, tocando en las madrugadas), antes de arrojar unas granadas y salir corriendo. 1944, Yugoslavia. Se vio acorralado por las tropas alemanas, junto a seis de sus hombres. Todos fueron heridos, menos Jack, que resignado comenzó a tocar un tema lento con su gaita, hasta que fue hecho prisionero y enviado a un campo de concentración alemán. Un tipo amante de la adrenalina bélica, del peligro... se escapó varias veces y siempre fue capturado, hasta que en 1945 se escapó definitivamente de una prisión italiana, aprovechando un apagón, y huyó hasta toparse con el ejército yanki. Ese año terminó la guerra en Europa, sin embargo, el loco Jack, continuaría buscando acción, participando de batallas en Palestina. Los soviéticos sentían miedo al cruzar los bosques siberianos, ya que en ellos se ocultaba la "Muerte Blanca", que al mejor estilo Rambo, había matado él solo a 540 soldados rojos, en menos de 100 días. El posiblemente mejor francotirador de la historia, se llamaba Simo Häyä, nacido en un pueblito ubicado en la frontera entre Finlandia y Rusia (en ese entonces la URSS). Se alistó al ejército finés en el año 1925, participando en la Guerra de Invierno, que enfrentó a los dos países fronterizos donde vivía, entre 1939 y 1940. Su increíble concentración e infalible puntería, lo convirtieron en un dolor de cabeza para los soviéticos, quienes parecían morir repentinamente de la nada, por balas provenientes de la nada. Simo se camuflaba utilizando un traje blanco, actuando en temperaturas que alcanzaban los -40 ºC. Se escondía entre la nieve, metiéndose un poco en la boca para que el vaho de su aliento no lo deltara. Su escasa estatura de 1, 52 también lo ayudaba. Simo no usaba mira telescópica en sus fusiles, para evitar ser delatado por el brillo de la lente con el sol. Los soviéticos hicieron esfuerzos por encontrarlo pero jamás lo lograron, sin embargo, una bala explosiva impactó contra su cara, dejándolo en coma...se cree que esta bala, como muchas otras tantas, fue disparada al azar, en las descargas desesperadas de artillería que disparaban desesperadamente para todos lados, con el deseo de matarlo. Le costó bastante tiempo recuperarse de esa herida, tuvieron que hacerle de vuelta la parte de la mejilla izquierda. En 1998, cuando le preguntaron cómo hacía para disparar así, él respondió: "practicando", aunque por otro lado leí que dijo: "deberías haber visto a mi padre". La historia del granadero indio, Yogendra Singh Yadav sí que fue épica y fantástica. Durante el conflicto con Pakistán en 1999, su misión como parte de los granaderos, era la de escalar hasta la cima de la "Colina del Tigre" para neutralizar tres búnkers enemigos. La colina no era verde y lisa, sino que se trataba de un acantilado escarpado, lleno de hielo, que vulneraba a cualquier guerrero frente al enemigo preparado. Sin embargo, sus compañeros empezaron a mariconear y no quisieron subir de uno en uno con piolets (herramienta alpinista), entonces Yadav se ofreció para ir subiendo, sosteniendo las cuerdas forzadamente contra las rocas, y ayudar a subir al resto de la tropa. Las tropas enemigas aguardaban en un monte adyacente, y al verlos a medio camino, dispararon sobre ellos una lluvia de balas increíble. Resultado de dicho ataque, la mitad del escuadrón murió (incluyendo el comandante) y el resto se dispersó horrorizado, pero nuestro protagonista de esta historia, continuó subiendo, pese a tener tres balas incrustadas en el cuerpo. Cuando llegó a la cima, sus enemigos lo estaban esperando y le dieron la bienvenida con otra lluvia de fuego, disparadas por metralletas. Acá es donde se narra lo realmente fantástico... Yadav corrió rumbo a la balacera, y avanzó como una bestia imparable, hasta acercarse a un bunker y arrojar una granada por la ventana, matando a sus ocupantes. Luego, adrenalínico e invencible, corrió hasta el segundo bunker, mientras los pakistaníes arremetían con toda su artellería contra él, Yadav parecía poseído por un dios, y continuó avanzando velozmente hasta llegar al bunker y matar a sus integrantes con sus propias manos. Del mismo modo se encargó del tercer bunker. El tipo fue realmente una bestia de otro mundo y neutralizó los tres bunkers él solo, indestructible, mientras sus compañeros observaban anonadados, ocultos en lo alto. Terminó la batalla con un brazo y pierna rota, y 15 balazos, pero vivió, al igual que su leyenda. Por su valentía fue galardonado con el Param Vir Chakra, la máxima condecoración militar india. Según las autoridades, Yadav aquella madrugada "había roto las leyes de la realidad". El sargento Alvin York fue uno de los soldados yankis más condecorados, tras su participación en la Primera Guerra Mundial. De joven aparentaba un futuro mafioso; frecuentando putas, emborrachándose y practicando su excelente puntería con las gallinas de los vecinos. Su vida bohemia y de alcohol, lo llevó a que en una de las peleas producidas por la borrachera (era un ebrio violento), un tipo matara a su amigo. Desde ese momento, Alvin cambió rotundamente y se convirtió en abstemio y religioso pacifista. Cuando en 1917 le llegó la citación para ir a la guerra, él intentó negarse "concientizando" a las autoridades, sin embargo no le dieron bolilla y lo enviaron de cabeza a la guerra europea. En Francia participó junto a 16 hombres, en una operación consistente en infiltrarse y destruir una posición fortificada armada con 30 ametralladoras pesadas, que custodiaba un tramo del ferrocarril alemán. El grupo americano fue descubierto y el enemigo lanzó una balacera sobre ellos, muriendo más de la mitad del equipo. Los demás se dispersaron, avanzando él solo (similar a la historia del personaje anterior), bajo una lluvia de balas Alvin creía estar "protegido por Dios". A su vez, respondía a los alemanes, disparándoles con suma precisión, imaginándose que eran las gallinas de los vecinos, mató a 20. En una sacó su revólver Colt 45, equipado con 8 balas, y mató sin problemas a cinco germanos más que se le venían encima. En medio de todo el ruido, el teniente enemigo Valmer, gritando le preguntó a Alvin si era inglés (considerándose en aquel tiempo a los americanos como novatos) y éste le respondió que no, que era yanki. Valmer le confesó que si dejaba de disparar, se rendía. Minutos más tarde, 133 alemanes se dirigieron caminando tranquilamente hacia el batallón de York. Cuando el teniente Woods vio venir a todos esos alemanes, creyó que era un contraataque, hasta que notó que estaban siendo conducidos por el super soldado Alvin, él solo había tomado 133 prisioneros y los había llevado caminando desde la base enemiga hasta su batallón. Su teniente asombrado le preguntó cómo lo había hecho, él le respondió: "Honestamente señor, no lo se". De nuevo en EE.UU, recibió todas las condecoraciones posibles, y regresó a su vida humilde, en su pueblo de Tennesse. El texano Audie Murphy fue rechazado cuando quiso alistarse al ejército, por su escasa estatura (1,65) y su peso inferior a los 55 kg. Sin embargo luego sería aceptado y enviado a la Segunda Guerra Mundial, aunque sinceramente no le veían mucho futuro. Pero pronto aquel pequeño soldado demostraría un enorme valor, una capacidad sobrehumana, y se convertiría en uno de los mejores soldados de la guerra. Entre sus proezas, se adueñó de un nido de ametralladoras él solo, y con las armas de dicho nido, mató a todo enemigo de alrededor, incluyendo a los de otros nidos de ametralladoras. En otra ocasión, protegió un "sitio importante" junto a 18 compañeros, contando solamente con dos tanques. Mientras que los alemanes mandaron una enorme cantidad de efectivos, y hasta una docena de tanques, para tomar dicho enclave. Audie estaba al mando de su unidad y ordenó a sus hombres refugiarse en las trincheras, mientras él se dirigió metido en uno de los tanques, para eliminar a los invasores. Cuando se acercó lo suficiente, salió del tanque y comenzó a masacrar frenéticamente a todo alemán con su metralleta. Aún herido, y con el tanque en llamas, siguió disparando hasta que se le terminaron las balas. Luego corrió hacia la base, con el tanque explotando detrás. Terminada la guerra, ganó todas las condecoraciones de EE.UU, e incluso fue premiado por Francia y Bélgica. Fue el soldado más condecorado de la Segunda Guerra Mundial. Se le atribuyen 240 alemanes muertos, más un gran número de capturados. Luego de haberse hecho famoso, se dedicó al cine en Hollywood, principalmente a hacer películas de vaqueros.

La evolución de las ballenas: de la tierra al agua Los cetáceos, titánicos habitantes de los mares, no siempre habitaron en ellos. Para hablar del origen de las ballenas, debemos remontarnos entre 55 y 34 millones de años atrás, en el Eoceno. Sus antepasados fueron artiodáctilos anfibios. Un artiodáctilo anfibio que existe hasta hoy día es el hipopótamo, y es que originalmente, las ballenas estuvieron emparentadas con ellos, chanchos, vacas y ciervos. Los antepasados de la ballena se acostumbraron cada vez más al hábitat acuático, hasta que con el correr de los milenios, fueron adaptando su cuerpo al nuevo entorno, hasta convertirse en las enormes criaturas de hoy día. Sin más preámbulos, les invito a recorrer brevemente distintas etapas evolutivas de estos mamíferos. Espero que les sea de su agrado. Pakicetus Descendiente del género mesonychidae, era similar a un lobo actual y el antepasado más antiguo de las ballenas. Los científicos aseguran que lo es debido a la estructura de su oído, propio de la ballena. Sus dientes, triangulares y aserrados, constituyen otra de las características cetáceas. Este animal comenzó a alimentarse de peces en las costas. Debido a su morfología terrestre, fue un torpe nadador y presa fácil de cocodrilos y tiburones. Se piensa que por esta razón, aguardaba agazapado a sus presas. Ambulocetus Sus hábitos y apariencia, recuerdan a la de un cocodrilo, de 3 metros e híbrido con lobo. A partir de esta especie es notoria la transición entre un pequeño mamífero a un corpulento animal de hábitos más bien acuáticos, ya que sus patas estaban adaptadas para la natación.Cazaban desde el agua cual cocodrilos y nadaban vertical y ondulatoriamente como nutrias y ballenas modernas.Perdió los oídos externos. Rodhocetus Vivió hace 47 millones de años. Medían entre 1,5 y 5 metros. Al igual que el ambulocetus, sus hábitos eran mas bien acuáticos, sin embargo, esta especie salía a tierra firme para tener sus crías. Su fuerte cola funcionaba como timón y sus patas traseras como motor de nado. Sus descendientes tendrían los orificios nasales cada vez más arriba de la cabeza; en cuanto al comportamiento, se adentrarían cada vez más al mar, volviéndose animales exclusivamente marinos, convirtiéndose en animales hidrodinámicos y cada vez más corpulentos. Basilosaurio "Reptil rey". Con sus 18 metros de largo y su dieta depredadora, el basilosaurio fue uno de los terrores de los mares, hace 38 millones de años. Su monstruoso aspecto recuerda al de las temibles criaturas marinas narradas en las leyendas de los marineros, incluso los critpozoologos creen que algunas especies pudieron sobrevivir a la extinción, como por ejemplo el famoso Nessie (que también se dice que puede ser un plesiosaurio). Presentaban una mandíbula bien desarrollada (a diferencia de las ballenas modernas), con 44 dientes bien afilados y agrupados en dos filas, los de adelante cazaban y los de atrás desgarraban la carne. Sus patas delanteras eran aletas, parecidas a la de las focas, mientras que sus patas traseras, de apenas 60 cm, iban siendo cada vez menos útiles. Carecían de "melón", órgano de ecolocalización de los cetáceos. Su hábitat era exclusivamente acuático y se han hallado fósiles suyos en lugares tan distantes como EE.UU. y Medio Oriente. Al carecer de espiráculo (orificio por donde respiran las ballenas), el basilosaurio debía sacar la cabeza entera del agua, para inhalar grandes bocanadas de oxígeno. Cambios físicos y ambientales en los océanos, producen la aparición de los misticetos, ejemplo: ballena-el término correcto para esta especie sería rorcual-azul. La ballena azul mide alrededor de 27 metros, ostentando el récord del animal más grande del mundo. Los misticetos son las ballenas barbadas, que se alimentan mediante filtración, principalmente de krill. Aparecieron hace como 15 millones de años.Y hace alrededor de 5-8 millones de años, aparecieron los odontocetos o "ballenas con dientes", ejemplo: la orca. Los cetáceos modernos, como características vestigiales, conservan el hueso pélvico coxal. También lo que por fuera se ven como aletas delanteras, por dentro se distinguen dedos, herencia de sus primitivos antepasados. ejemplo de los dedos, en esqueleto de ballena franca austral de La Paloma (Rocha, Uruguay). fuente: es.wikipedia.org

Buenas noches gente, les recomiendo que antes de ver este post, busquen la primera parte que hice: Ragnarök: la batalla final (parte 1) en ella hablo sobre la llegada del Ragnarök y sobre el camino de cada personaje hasta Vigrid, el campo de la "última batalla" Hace mucho tiempo atrás, Odín había vaticinado la batalla, como lo demostró en un concurso de intelecto contra el sabio gigante Vafthrudnir. El gigante lo desafió preguntándole en dónde se enfrentarían las fuerzas de Surt (el poderoso rey de los gigantes de fuego) contra los dioses. El jefe de los dioses le ganó el concurso, contestándole que sería en Vigrid y le dijo que dicho campo medía cien millas por cada dirección. El concurso de sabiduría entre Odín (disfrazado de viajero) y el Vafthrudnir Odín llegó a Vigrid, junto a un ejército divino de campeones, con su poderoso hijo Thor a su derecha, los otros dioses siguiéndolo, junto a los einherjar (almas de los guerreros caídos) y las valquirias (sirvientas guerreras de Odín). En el horizonte se veían las oscuras tropas enemigas, formadas por monstruosas criaturas y gigantescos guerreros.El campo estaba despejado, pronto para recibir la épica lucha, y el cielo se nublaba, con truenos y amenazante. Luego de unos instantes de calma, ambos ejércitos salieron corriendo frenéticamente, gritando y blandiendo sus armas y abalanzándose hacia el enemigo. Los berserker (vikingos drogados que luchaban con locura) einherjar echaban espuma por la boca mientras cortaban gigantes con sus hachas y espadas, los gigantes aplastaban y pateaban guerreros. Las valquirias cabalgaban velozmente, blandiendo sus espadas y decapitando criaturas. Thor empuñando firmemente su martillo (mjolnir) se mantuvo al lado de su padre, quien se encontró con el gigantesco lobo Fenrir y se entablaron en lucha. El dios del trueno quiso proteger a su padre, pero una fuerza violenta lo tomó y llevó hacia el cielo, era la serpiente Jörmundgander. En medio de la batalla, la Serpiente atrapa a Thor Berserker A diferencia de los griegos, los dioses nórdicos podían morir... y Frey (el dios de la naturaleza) fue el primero de ellos, ya que su espada que se blandía mágicamente sola y le infundía seguridad, se la había prestado a su criado Skirnir. Surt, el gigante más poderoso de todos, manejaba una enorme espada cuya hoja estaba bañada de fuego, mataba montones de hombres a la vez, incendiándolo todo. Cuando el dios de la naturaleza le hizo frente, el gigante lo destruyó de un espadazo directo. Surt destruyendo todo Tyr luchó contra el rabioso y sangriento perro Garm (guardián del infierno). Antaño había mostrado su valía al meter su mano en las fauces de Fenrir, como muestra de confianza, mientras los dioses se preparaban para encadenarlo. Cuando el monstruo se sintió traicionado, cerró fuertemente las fauces y le arrancó la mano al dios. Al ser dios de la guerra, era un excepcional guerrero, y pudo matar al monstruoso sabueso Garm, utilizando su mano zurda. Quedó herido de gravedad por una fuerte mordida recibida en el cuerpo, sin embargo continuó luchando a pesar del dolor. Tyr eufórico matando guerreros Garm Heimdall, el guardián de Asgard, se enfrentó cara a cara contra Loki, el dios del engaño, que siempre con una maliciosa sonrisa, buscaba desconcertar al oponente de cualquier manera. Se miraban mientras caminaban en círculos, ignorando el tumulto de ruidos y sangre que había alrededor. Ya se habían enfrentado antes... una vuelta Heimdall, de sentidos superdesarrollados (por eso fue elegido guardián) escuchó y divisó en la lejanía, a una pequeña mosca entrando en el palacio de la bella diosa Freyja. Dicha mosca era Loki convertido, que buscaba el valioso collar de la diosa. El dios del engaño logró robarle el tesoro a Freyja, pero Heimdall lo persiguió y detuvo, luego de una pelea perdida para Loki. Ahora se enfrentaban de vuelta... Heimdall con su espada y Loki con su bastón mágico, comenzaron a pelear duramente. Finalmente, luego de una secuencia de ágiles movimientos, el Guardián decapita al timador de un seco espadazo. Sin embargo, la pesada cabeza de Loki se desliza hacia atrás y golpea en la cabeza a Heimdall, muriendo ambos en combate. Thor estaba siendo estrujado por la serpiente Jörmundgander, casi se lo come, pero logró soltarse utilizando el poder del trueno a través de su martillo. Huyó un poco para estabilizarse, perseguido por el reptil, cuya tamaño destacaba entre todos los presentes (se decía que era tan larga que rodeaba al planeta Tierra varias veces) y sus ojos despedían un fuego infernal. Buscó el momento oportuno, trepándose por una montaña, debajo suyo el agua golpeaba con fuerza, acompañada por el movimiento de la serpiente. Cuando la tuvo cara a cara, cargó de poder eléctrico su martillo y de un gran salto le encestó un fuerte golpe con el arma más poderosa de la mitología nórdica: el martillo Mjolnir. La serpiente soltó un espantoso silbido, y luego de balancearse, cayó haciendo que retumbe todo. Desgraciadamente para el gran Thor, la saliva ponzoñosa de la serpiente había penetrado su piel, y luego de nueve forzados pasos, cayó muerto. Thor VS Jörmundgander La batalla más destacada fue la de Odín contra el monstruoso lobo Fenrir. La bestia además de su descomunal tamaño, escupía fuego por sus fosas nasales, y su ferocidad equivalía a la de todos los lobos del mundo, incluido los más bravos que participaban en la batalla. El jefe de los dioses peleaba utilizando su poderosa lanza Gungnir. Fenrir era un oponente difícil, pese a su tamaño era muy ágil y veloz. Odín planeó huir, al igual que su hijo caído, hacia un mejor lugar para poder derrotar a la bestia. Comenzó a galopar sobre Sleipnir (su caballo de ocho patas), y pese a ser el más veloz de todos, Fenrir lo alcanzaba. Cuando estaba cerca, le pegó con la lanza, haciéndolo caer varios metros atrás, encima de unos cuantos guerreros que murieron aplastados, y otros devorados, cuando se interponían en el camino del lobo. Odín se preparó para acabar de una vez por todas con su enemigo. Su hijo Vidar (el misterioso dios callado) estuvo atento a la lucha del lobo contra su padre, mientras él se encargaba de matar gigantes y fantasmas del Helheim. En un determinado momento, el gigantesco can arremetió violentamente contra Odín y de un bocado lo mordió y devoró. Luego de relamerse, Fenrir comenzó a aullar mística y fuertemente, mientras Vidar enfurecido, se deshacía de los estorbos, corriendo enceguecidamente hacia Fenrir, para vengar a su padre. El lobo lo detectó y se dio vuelta, pegándole un colazo. Luego largó fuego de sus narinas, y Vidar debió huir para esconderse. Cuandio se dio vuelta, perdió a Fenrir pero se mantuvo con la espada apretada fuertemente en su mano, nervioso y asustado al no saber donde se ocultaba la bestia. De repente, sintió un gruñido aterrador, y de golpe el lobo le saltó encima, Vidar forcejeó con él, atrapado entre sus poderosas fauces. Pisó fuertemente la mandíbula inferior y utilizó toda su fuerza para desgarrarle la quijada, al caer al suelo, empuñó rápidamente su espada y se la clavó en el corazón a la fiera, matándolo luego de largar un lastimero y prolongado aullido. Odín VS Fenrir Vidar VS Fenrir En su vuelta a la batalla, Vidar se encontró con su compañero Tyr, que acababa de morir producto de las heridas infligidas por el perro Garm. Vidar continúa luchando, la batalla continuaba pareja y viva, aunque la mayoría de los personajes principales habían muerto. El gigante del fuego Surt continuó arrasando con todo. Incendió a los cielos y el planeta Tierra (Midgard) ardió en llamas. Todo el universo antes conocido estaba siendo destruido, pero como dice el dicho, "después de la tormenta siempre sale el sol", e incluso luego de esta batalla que dio fin a todo el universo, nacería uno nuevo, gobernarían nuevos dioses y la paz reinaría de nuevo. El fuego consumiéndolo todo Espero que les haya gustado. No se pierdan la tercera y última parte, que hablaré sobre lo surgido después del Ragnarök. Salu2. es.wikipedia.org
Los dioses sabían que este momento un día llegaría...tras una batalla en Midgard (Tierra), las valquirias descendieron del cielo velozmente sobre sus corceles. Recorrieron el campo de batalla, entre los cuerpos ensangrentados, y llevaron consigo al cielo (hacia Asgard) a las almas de los guerreros más poderosos, para continuar reforzando el ejército del Valhalla, que Odín estaba preparando para lo que muy pronto ocurriría. Las valquirias llevaron muchas almas consigo, ya que las batallas no cesaban en la Tierra, el caos comenzaba a reinarlo todo. Mientras que el invierno parecía no acabar y la nieve caía con violencia. Los mortales se estaban matando todos entre ellos. Mientras tanto, los tres hijos de Loki se preparaban para entrar en acción: el gigantesco lobo Fenrir cada vez forcejeaba con más violencia sus cadenas, la serpiente Jörmundgander merodeaba por los mares del universo cada vez más amenazante, y Hela, la reina de Helheim (Infierno), esperaba la señal para dirigirse a Asgard junto a sus huestes fantasmales. Loki estaba encadenado en una cueva, castigado por haber engañado al ciego Hödr, para que matara de un flechazo a su hermano, el amado por los dioses e hijo de Odín, Balder. Fenrir Jörmundgander Hela y Garm Los hermanos Hati y Sköll, eran dos lobos gigantescos que persiguieron desde siempre incansablemente y en forma de niebla negra, al sol y la luna.Ese día lo consiguieron y se devoraron a ambos astros, sumiendo al mundo en una profunda oscuridad, algunas batallas se interrumpieron por la sorpresa y el miedo que esto ocasionó, que no fue nada con todo lo que vendría después. En medio de una oscuridad total, y luego de unos instantes de tranquilidad, la tierra comenzó a temblar y todo empezó a derribarse. Los hombres cayeron por las bruscas sacudidas de la tierra, varios terremotos se tragaron pueblos enteros, mientras que las montañas destruidas y avalanchas se encargaban de masacarar a otros tantos. Hati y Sköll persiguiendo al sol (diosa Sól) y a la luna (dios Máni) En medio del desmorono total de todo, en la lejana isla de Lygvi, los aullidos profundos y lastimeros del gran Fenrir cesaron... de un golpe seco al fin logra soltarse de sus cadenas, y rabioso e iracundo, salió corriendo rumbo a Asgard, para matar a sus carceleros. Lanzaba fuego por sus fosas nasales. Loki se encontraba con los ojos cerrados y con una maliciosa sonrisa dibujada en su rostro, sabía que el momento había llegado y pronto obtendría su venganza. Estaba tirado en el frío suelo de una caverna, atado con ligaduras de hierro, los intestinos de uno de sus hijos asesinados por los dioses. Su fiel esposa Sigyn jamás se apartó de su lado, y ahora lo miraba con preocupación, él ya le había hablado sobre este día y todo lo que pasaría. Sigyn sostenía un balde, donde caía el veneno chorreante de la serpiente colocada por la gigante Skadi, encima de su cara. Cuando fue a cambiar el balde, el veneno tocó su rostro y Loki soltó unos gritos de dolor que sacudieron el mundo. Su esposa se apuró, vació rápido el balde lleno y volvió a colocarlo delante de la cara de su amado, para evitar que el veneno lo golpeé. Sin embargo, un fuerte temblor destruyó la cueva, y Loki se levantó triunfante, suelto de sus cadenas. Ahora el objetivo era reunir un ejército y matar a los dioses, culpables de su condena, de la muerte de dos de sus hijos y la reclusión de otros tres. Loki apresado y Sigyn El gallo Gullinkambi del Valhalla, que despertaba a los einherjar (espíritus de guerreros) todas las mañanas, esta vez cantó diferente, más fuerte y asustado, y no paraba de cantar. Significaba que el Ragnarök llegaría pronto... En Jotunheim (reino de los gigantes) otro gallo les había advertido, mientras que un tercer gallo hizo lo mismo en Helheim, la señal que la Reina del Infierno Hela o Hel estaba esperando. Los marineros quedaron paralizados al ver un increíble tsunami que llegaba hasta el cielo, ocupando majestuosamente y terroríficamente todo el horizonte, segundos antes de que se abalanzara cual monstruo sobre los desafortunados navegantes. Como de un despertar profundo, la serpiente Jörmundgander había emergido violentamente del océano, provocando tsunamis que cubrieron toda la tierra. Se alza hasta el cielo, y su respiración envenena el aire. Va a reunirse junto a sus hermanos y su padre liberado. Jörmundgander La batalla final se desarrollaría en Vigrid. Allí se encontrarían los Ases (dioses) y los gigantes, para luchar hasta morir. Loki se dirige a Helheim, ubicado en Neflheim, el mundo más oscuro y tenebrosos de todos. Allí se encuentra con su hija, quien estaba acariciando al ensangrentado perro Garm, guardián del Infierno, y ya lo estaba esperando con el ejército de fantasmas listo. Todos partieron en un gran barco hacia Vigrid, con Loki como timonel. Los gigantes de hielo de Jotunheim serán conducidos por el capitán Hrym, en su macabro barco construido con uñas de personas muertas: Naglfar; que aguardó sobre tierra firme hasta que una inundación del Ragnarök lo puso en marcha; obviamente también con destino a Vigrid. Naglfar capitaneado por Hrym Por su parte, los poderosos gigantes de fuego de Muspelheim, avanzarán incendiándolo todo, con el rey Surt-el más fuerte de ellos- al frente, blandiendo su espada flameante, abrió los cielos y cruzó el portal junto a todo su pueblo. Cabalgan velozmente y se les une el perro Garm, que había sido abandonado por su dueña y permanecía atado en la cueva Gnipahellir en Helheim. Cuando cruzan el puente Bifrost (arco iris) hacia Asgard (el mundo de los dioses) éste comienza a derribarse a su paso. Surt Todos se reunieron en Vigrid. Gigantes de hielo y de fuego, los muertos de Hel, Loki y sus monstruosos hijos. Era un poderosísimo ejército que se enfrentaría a los dioses. El guardián Heimdall, divisó alarmado al vasto ejército enemigo y enseguida sonó su cuerno con tan fuerza que se oyó en los nueve mundos. En el Valhalla, los einherjar que se venían entrenando para el tan esperado momento, formaron filas, junto a las valquirias, al mando de Odín, esta vez el momento había llegado enserio, y les esperaba un enemigo difícil. Dio la señal y comenzaron a cabalgar velozmente, con el rey de los dioses al frente, vestido de oro y portando su infalible y poderosa lanza Gugnir, que irónicamente, Loki le había conseguido tiempo atrás. El poderoso dios cabalga por el cielo encima de su veloz corcel de ocho patas, Sleipnir, parido por Loki al convertirse en yegua y ser penetrado por el caballo de un gigante. Sleipnir andaba tanto en tierra, como por agua o aire, siempre a la misma increíble velocidad. Odín sobre Sleipnir Einherjar Valquirias Los dioses, einherjar y valquirias se dirigen entonces todos hacia Vigrid, donde los esperaban sus monstruosos enemigos. El Yggdrasil, árbol del universo, se sacudía y dañaba, por los poderosos embistes del Ragnarök. Los asgardianos dirigiéndose al campo de batalla Espero que no les haya resultado muy pesada la lectura, traté de hacerlo entretenido, en breve escribo la segunda parte. Salu2 taringueros. Fuente: es.wikipedia.org

Buenas tardes taringueros, hoy les traigo la última parte de la trilogía sobre el Ragnarök, que elaboré con información de Wikipedia, más un toque personal. Empiecen viendo el primero, no pongo el link sino no aparece público el post, pero busquen la primera parte, que habla sobre el momento en que surgió el Ragnarök y cómo los protagonistas fueron organizándose y dirigiéndose hacia Vigrid, el campo de la batalla final. En la segunda parte narro la cruenta y fantástica batalla que se desarrolló en dicho campo. Ahora, en esta tercera parte, les hablaré de qué sucedió luego del fin del universo nórdico... El fuego abrasador del gigante más poderoso, el rey de Muspelheim, Surt lo había destruido todo. Fue el golpe final para cerrar el telón del Ragnarök, destruyéndolo todo, el fuego se esparció por do quier. Los dioses más poderosos Odín yThor estaban muertos, al igual que Loki y sus monstruosos hijos. El campo de batalla con los que continuaban luchando, así como el resto del universo fue consumido por las llamas, y el árbol que lo representaba, el Yggdrasil terminó marchitándose y destruyéndose. En el caso de Midgard (nuestro planeta), mares de lava, barreras y lluvia de fuego arrasarán con todo... sin embargo hay un lugar que místicamente no fue afectado por el fuego... el bosque de Hodmímir. Bosque de Hodmímir Durante el comienzo del Ragnarök, cuando todos los hombres se mataban entre sí y el duro invierno no se iba, el matrimonio de Lif y Lífthrasir huyeron velozmente y antes de que la situación empeorara, llegaron hasta la gigantesca corteza del Yggdrasil, buscaron un hueco y allí se metieron. Recorrieron por galerías subterráneas hasta desembocar en un hermoso y tranquilo bosque, el llamado "bosque de Hodmímir". Allí permanecieron durante todo el Ragnarök y ni siquiera el fuego de Surt ni la destrucción del árbol universal, afectaron la seguridad del bosque. Lif y Lífthrasir Luego de un tiempo, el fuego destructor comenzó a apagarse, y del agua emergió un nuevo orden y una nueva tierra. Los campos volvieron a florecer y el sol a salir (era la hija de la diosa Söl, igual de hermosa que su madre y que había sobrevivido), Cuando el retumbar y las explosiones cesaron y la pareja de humanos, únicos sobrevivientes de su especie, ocultos en Hodmímir, cautelosamente decidieron salir a la superficie y sonrieron de alivio y alegría, al ver nuevamente el sol y a su mundo arreglarse. Ellos repoblarían la raza humana y adorarían al nuevo panteón divino. Nueva diosa solar La pareja saliendo de la corteza del Yggdrasil Un nuevo orden de dioses gobernará sobre Asgard, comandados por Balder y su ciego hermano Hödr. Mucho antes del Ragnarök, el malicioso y celoso Loki había manipulado al dios ciego, acomodándole los brazos en dirección de Balder, el dios de la luz que alegraba a los asgardianos. Inocentemente, Hödr mató a su hermano de un flechazo o un lanzazo, y Vali, otro hijo de Odín, mató a Hödr empujándolo hacia una hoguera. Sus almas fueron capturadas por Hela, la reina de Helheim (el Infierno), hasta que finalmente, en el Ragnarök, se mezclaron entre el tumulto de fantasmas y lograron escapar, recuperando ahora su poder divino. Dioses y espíritus se habían refugiado en dos reinos protegidos del fuego destructor (durante el Ragnarök), llamados: Andlang y Vidbláin. Balder Loki guiando a Hödr Además de los dos hermanos, otros dioses sobrevivieron al Ragnarök. Vili, hermano de Odín y el responsable de darle el toque divino a la humanidad, dotándolos de la razón y el sentimiento. Los hijos del fallecido jefe de los dioses, Vidar y Vali se reunieron junto a sus hermanastros, Balder y Hödr. Vali, el arquero infalible, se sintió apenado por el malentendido que lo impulsó a matar a Hödr antes del Ragnarök y éste le perdonó. Vidar fue felicitado por sus compañeros, por vengar a su padre, matando al monstruoso y gigantesco Fenrir. Vili Vali Vidar Modi y Magni heredaron el martillo de su padre Thor, el arma más poderosa de todo el universo, que logró soportar el fuego de Surt. El sabio Hoenir también sobrevivió. La celestial Frigg y la sensual Freyja, ambas diosas reinas (una de loas aesir, dioses principales, y otra de los vanir, dioses de la naturaleza) y viudas de Odín y Frey respectivamente, también se unieron al nuevo panteón. Los dioses se unieron y pasaron un momento sensible, recordando y honrando a sus compañeros caídos. La nueva era de luz y prosperidad había comenzado. Modi Magni empuñando el mjolnir Hoenir Frigg Freyja A pesar de que en el nuevo mundo gobiernan la paz y armonía, en un punto lejano del universo, continuará existiendo la morada de los muertos Helheim. En un punto de éste, llamado Hvergelmir y de donde nacen los ríos helados del universo, los terroríficos nidhoggs (hijos del dragón que devoraba las raíces del Yggdrasil) atormentarán las almas de los condenados, succionándoles los fluidos y devorándolos Nidhogg. Bueno gente, esto es todo, espero que les haya gustado y vuelvo a repetirles, comiencen leyendo los otros dos posts del Ragnarök que hice, así van parte por parte. Salu2! fuente: es.wikipedia.org

Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación. Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerles un rato. Era noble, había nacido entre el estruendo de las armas, y el insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que leía la última cantiga de un trovador. Los que quisieran encontrarle, no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones, y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra. -¿Dónde está Manrique, dónde está vuestro señor? -preguntaba algunas veces su madre. -No sabemos -respondían sus servidores:- acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña, sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr unas tras otras las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el mundo. En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes. Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos. Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre. Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo. En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender. ¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante: a ésta porque era rubia, a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar como un junco. Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de poético insomnio, exclamaba: -Si es verdad, como el prior de la Peña me ha dicho, que es posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes, ¡qué mujeres tan hermosas serán las mujeres de esas regiones luminosas, y yo no podré verlas, y yo no podré amarlas!... ¿Cómo será su hermosura?... ¿Cómo será su amor?... Manrique no estaba aún lo bastante loco para que le siguiesen los muchachos, pero sí lo suficiente para hablar y gesticular a solas, que es por donde se empieza. Sobre el Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río. En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún quedaban en pie los restos de los anchos torreones de sus muros, aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas. En los huertos y en los jardines, cuyos senderos no hollaban hacía muchos años las plantas de los religiosos, la vegetación, abandonada a sí misma, desplegaba todas sus galas, sin temor de que la mano del hombre la mutilase, creyendo embellecerla. Las plantas trepadoras subían encaramándose por los añosos troncos de los árboles; las sombrías calles de álamos, cuyas copas se tocaban y se confundían entre sí, se habían cubierto de césped; los cardos silvestres y las ortigas brotaban en medio de los enarenados caminos, y en dos trozos de fábrica, próximos a desplomarse, el jaramago, flotando al viento como el penacho de una cimera, y las campanillas blancas y azules, balanceándose como en un columpio sobre sus largos y flexibles tallos, pregonaban la victoria de la destrucción y la ruina. Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena, en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente. Manrique, presa su imaginación de un vértigo de poesía, después de atravesar el puente, desde donde contempló un momento la negra silueta de la ciudad, que se destacaba sobre el fondo de algunas nubes blanquecinas y ligeras arrolladas en el horizonte, se internó en las desiertas ruinas de los Templarios. La media noche tocaba a su punto. La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de temor y de júbilo. En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca, que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que había cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines. -¡Una mujer desconocida!... ¡En este sitio!..., ¡a estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco -exclamó Manrique; y se lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta. Llegó al punto en que había visto perderse entre la espesura de las ramas a la mujer misteriosa. Había desaparecido. ¿Por dónde? Allá lejos, muy lejos, creyó divisar por entre los cruzados troncos de los árboles como una claridad o una forma blanca que se movía. -¡Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una sombra! -dijo, y se precipitó en su busca, separando con las manos las redes de hiedra que se extendían como un tapiz de unos en otros álamos. Llegó rompiendo por entre la maleza y las plantas parásitas hasta una especie de rellano que iluminaba la claridad del cielo... ¡Nadie! -¡Ah!, por aquí, por aquí va -exclamó entonces-. Oigo sus pisadas sobre las hojas secas, y el crujido de su traje que arrastra por el suelo y roza en los arbustos; -y corría y corría como un loco de aquí para allá, y no la veía. -Pero siguen sonando sus pisadas -murmuró otra vez;- creo que ha hablado; no hay duda, ha hablado... El viento que suspira entre las ramas; las hojas, que parece que rezan en voz baja, me han impedido oír lo que ha dicho; pero no hay duda, va por ahí, ha hablado... ha hablado... ¿En qué idioma? No sé, pero es una lengua extranjera... Y tornó a correr en su seguimiento, unas veces creyendo verla, otras pensando oírla; ya notando que las ramas, por entre las cuales había desaparecido, se movían; ya imaginando distinguir en la arena la huella de sus propios pies; luego, firmemente persuadido de que un perfume especial que aspiraba a intervalos era un aroma perteneciente a aquella mujer que se burlaba de él, complaciéndose en huirle por entre aquellas intrincadas malezas. ¡Afán inútil! Vagó algunas horas de un lado a otro fuera de sí, ya parándose para escuchar, ya deslizándose con las mayores precauciones sobre la hierba, ya en una carrera frenética y desesperada. Avanzando, avanzando por entre los inmensos jardines que bordaban la margen del río, llegó al fin al pie de las rocas sobre que se eleva la ermita de San Saturio. -Tal vez, desde esta altura podré orientarme para seguir mis pesquisas a través de ese confuso laberinto -exclamó trepando de peña en peña con la ayuda de su daga. Llegó a la cima, desde la que se descubre la ciudad en lontananza y una gran parte del Duero que se retuerce a sus pies, arrastrando una corriente impetuosa y oscura por entre las corvas márgenes que lo encarcelan. Manrique, una vez en lo alto de las rocas, tendió la vista a su alrededor; pero al tenderla y fijarla al cabo en un punto, no pudo contener una blasfemia. La luz de la luna rielaba chispeando en la estela que dejaba en pos de sí una barca que se dirigía a todo remo a la orilla opuesta. En aquella barca había creído distinguir una forma blanca y esbelta, una mujer sin duda, la mujer que había visto en los Templarios, la mujer de sus sueños, la realización de sus más locas esperanzas. Se descolgó de las peñas con la agilidad de un gamo, arrojó al suelo la gorra, cuya redonda y larga pluma podía embarazarle para correr, y desnudándose del ancho capotillo de terciopelo, partió como una exhalación hacia el puente. Pensaba atravesarlo y llegar a la ciudad antes que la barca tocase en la otra orilla. ¡Locura! Cuando Manrique llegó jadeante y cubierto de sudor a la entrada, ya los que habían atravesado el Duero por la parte de San Saturio, entraban en Soria por una de las puertas del muro, que en aquel tiempo llegaba hasta la margen del río, en cuyas aguas se retrataban sus pardas almenas. Aunque desvanecida su esperanza de alcanzar a los que habían entrado por el postigo de San Saturio, no por eso nuestro héroe perdió la de saber la casa que en la ciudad podía albergarlos. Fija en su mente esta idea, penetró en la población, y dirigiéndose hacia el barrio de San Juan, comenzó a vagar por sus calles a la ventura. Las calles de Soria eran entonces, y lo son todavía, estrechas, oscuras y tortuosas. Un silencio profundo reinaba en ellas, silencio que sólo interrumpían, ora el lejano ladrido de un perro; ora el rumor de una puerta al cerrarse, ora el relincho de un corcel que piafando hacía sonar la cadena que le sujetaba al pesebre en las subterráneas caballerizas. Manrique, con el oído atento a estos rumores de la noche, que unas veces le parecían los pasos de alguna persona que había doblado ya la última esquina de un callejón desierto, otras, voces confusas de gentes que hablaban a sus espaldas y que a cada momento esperaba ver a su lado, anduvo algunas horas, corriendo al azar de un sitio a otro. Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra, oscuro y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresión de alegría. En una de las altas ventanas ojivales de aquel que pudiéramos llamar palacio, se veía un rayo de luz templada y suave que, pasando a través de unas ligeras colgaduras de seda color de rosa, se reflejaba en el negruzco y grieteado paredón de la casa de enfrente. -No cabe duda; aquí vive mi desconocida -murmuró el joven en voz baja sin apartar un punto sus ojos de la ventana gótica;- aquí vive. Ella entró por el postigo de San Saturio... por el postigo de San Saturio se viene a este barrio... en este barrio hay una casa, donde pasada la media noche aún hay gente en vela... ¿En vela? ¿Quién sino ella, que vuelve de sus nocturnas excursiones, puede estarlo a estas horas?... No hay más; ésta es su casa. En esta firme persuasión, y revolviendo en su cabeza las más locas y fantásticas imaginaciones, esperó el alba frente a la ventana gótica, de la que en toda la noche no faltó la luz ni él separó la vista un momento. Cuando llegó el día, las macizas puertas del arco que daba entrada al caserón, y sobre cuya clave se veían esculpidos los blasones de su dueño, giraron pesadamente sobre los goznes, con un chirrido prolongado y agudo. Un escudero reapareció en el dintel con un manojo de llaves en la mano, restregándose los ojos y enseñando al bostezar una caja de dientes capaces de dar envidia a un cocodrilo. Verle Manrique y lanzarse a la puerta, todo fue obra de un instante. -¿Quién habita en esta casa? ¿Cómo se llama ella? ¿De dónde es? ¿A qué ha venido a Soria? ¿Tiene esposo? Responde, responde, animal -ésta fue la salutación que, sacudiéndole el brazo violentamente, dirigió al pobre escudero, el cual, después de mirarle un buen espacio de tiempo con ojos espantados y estúpidos, le contestó con voz entrecortada por la sorpresa: -En esta casa vive el muy honrado señor D. Alonso de Valdecuellos, montero mayor de nuestro señor el rey, que herido en la guerra contra moros, se encuentra en esta ciudad reponiéndose de sus fatigas. -Pero ¿y su hija? -interrumpió el joven impaciente;- ¿y su hija, o su hermana; o su esposa, o lo que sea? -No tiene ninguna mujer consigo. -¡No tiene ninguna!... Pues ¿quién duerme allí en aquel aposento, donde toda la noche he visto arder una luz? -¿Allí? Allí duerme mi señor D. Alonso, que, como se halla enfermo, mantiene encendida su lámpara hasta que amanece. Un rayo cayendo de improviso a sus pies no le hubiera causado más asombro que el que le causaron estas palabras. -Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro, estoy casi seguro de que he de conocerla... ¿En qué?... Eso es lo que no podré decir... pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, un extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastarán para conseguirlo. Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de una tela diáfana y blanquísima; noche y día me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras... ¿Qué dijo?... ¿qué dijo? ¡Ah!, si yo pudiera saber lo que dijo, acaso... pero aún sin saberlo la encontraré... la encontraré; me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca. Verdad es que ya he recorrido inútilmente todas las calles de Soria; que he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una esquina; que he gastado más de veinte doblas en oro en hacer charlar a dueñas y escuderos; que he dado agua bendita en San Nicolás a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de anascote, que se me figuró una deidad; y al salir de la Colegiata una noche de maitines, he seguido como un tonto la litera del arcediano, creyendo que el extremo de sus holapandas era el del traje de mi desconocida; pero no importa... yo la he de encontrar, y la gloria de poseerla excederá seguramente al trabajo de buscarla. ¿Cómo serán sus ojos?... Deben de ser azules, azules y húmedos como el cielo de la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan melancólicos, tan... Sí... no hay duda; azules deben de ser, azules son, seguramente; y sus cabellos negros, muy negros y largos para que floten... Me parece que los vi flotar aquella noche, al par que su traje, y eran negros... no me engaño, no; eran negros. ¡Y qué bien sientan unos ojos azules, muy rasgados y adormidos, y una cabellera suelta, flotante y oscura, a una mujer alta... porque... ella es alta, alta y esbelta como esos ángeles de las portadas de nuestras basílicas, cuyos ovalados rostros envuelven en un misterioso crepúsculo las sombras de sus doseles de granito! ¡Su voz!... su voz la he oído... su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los álamos, y su andar acompasado y majestuoso como las cadencias de una música. Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta como yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu humano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No me ha de amar como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma? Vamos, vamos al sitio donde la vi la primera y única vez que le he visto... ¿Quién sabe si, caprichosa como yo, amiga de la soledad y el misterio, como todas las almas soñadoras, se complace en vagar por entre las ruinas, en el silencio de la noche? Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de D. Alonso de Valdecuellos desengañó al iluso Manrique; dos meses durante los cuales en cada hora había formado un castillo en el aire, que la realidad desvanecía con un soplo; dos meses, durante los cuales había buscado en vano a aquella mujer desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma, merced a sus aún más absurdas imaginaciones, cuando después de atravesar absorto en estas ideas el puente que conduce a los Templarios, el enamorado joven se perdió entre las intrincadas sendas de sus jardines. La noche estaba serena y hermosa, la luna brillaba en toda su plenitud en lo más alto del cielo, y el viento suspiraba con un rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles. Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto y miró a través de las macizas columnas de sus arcadas... Estaba desierto. Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda que conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella, cuando de sus labios se escapó un grito de júbilo. Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la mujer que ya amaba como un loco. Corre, corre en su busca, llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe al fin una carcajada, una carcajada sonora, estridente, horrible. Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos, pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante. Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el viento movía sus ramas. Habían pasado algunos años. Manrique, sentado en un sitial junto a la alta chimenea gótica de su castillo, inmóvil casi y con una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas prestaba atención ni a las caricias de su madre, ni a los consuelos de sus servidores. -Tú eres joven, tú eres hermoso -le decía aquélla;- ¿por qué te consumes en la soledad? ¿Por qué no buscas una mujer a quien ames, y que amándote pueda hacerte feliz? -¡El amor!... El amor es un rayo de luna -murmuraba el joven. -¿Por qué no despertáis de ese letargo? -le decía uno de sus escuderos;- os vestís de hierro de pies a cabeza, mandáis desplegar al aire vuestro pendón de ricohombre, y marchamos a la guerra: en la guerra se encuentra la gloria. -¡La gloria!... La gloria es un rayo de luna. -¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha compuesto mosén Arnaldo, el trovador provenzal? -¡No! ¡No! -exclamó el joven incorporándose colérico en su sitial-; no quiero nada... es decir, sí quiero... quiero que me dejen solo... Cantigas... mujeres... glorias... felicidad... mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué?, para encontrar un rayo de luna. Manrique estaba loco: por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por el contrario, se me figuraba que lo que había hecho era recuperar el juicio.
El nacimiento del Minotauro Minos, hijo de Zeus, fue un poderoso y semilegendario rey de Creta. Cada año debía sacrificarle su mejor toro (animal adorado en la isla) a Poseidón. Había un vigoroso y bello toro blanco, que el rey sintió pena sacrificar, e intentó burlar al dios de los mares, ofreciéndole el segundo mejor toro de sus rebaños. Poseidón furioso, se vengó del irrespetuoso, provocando que su mujer Pasífae, sintiera un deseo sexual zoofílico desenfrenado hacia el toro que no quiso sacrificarle. La reina sintió entonces, un obsesivo deseo carnal hacia aquel toro que veía pastar a lo lejos. Confundida, se sentía culpable de tan aberrante sentimiento, pero las ganas cada vez fueron más fuertes y el disgusto mayor. Acudió a Dédalos, el brillante arquitecto del palacio; el hombre notó triste a su reina y decidió ayudarla a intimar con la bestia. Construyó una armazón de madera con forma de vaca y abertura trasera. La reina debía introducirse en la armazón y sus nalgas quedarían al descubierto. Acercándose al lugar donde solía pastar el toro, la mujer se metió en el aparato y dejó su trasero al descubierto. El toro blanco la confundió con una vaca y la montó por detrás, cumpliéndole la fantasía a la zoofílica Pasífae. Quedó embarazada, y tiempo después parió un monstruo: un bebé de cuerpo humano y cabeza de toro. Encolerizado e indignado, Minos obligó a Dédalos a que creara el famoso laberinto, donde escondería a su hijastro, fruto de un impulso enfermizo de su mujer, el “Minotauro” o “Toro de Minos”. Al terminar la obra, el rey ordenó a sus hombres que capturaran al inventor y su hijo Ícaro, y los encarcelaran en una torre (de la cual después se fugarían volando con alas mecánicas). Los encarceló para que jamás se supiera el origen del Minotauro. Con el tiempo creció hasta convertirse en una temible y poderosa bestia; que ocasionaba temblores con su furia y bramidos, lleno de odio y rencor, enloquecido por estar encerrado en una desesperante trampa. Este ha sido el origen de uno de los monstruos más famosos de la mitología. En algún post futuro hablaré sobre Teseo, el príncipe ateniense que lo mató y mantuvo romances con las dos hijas de Minos. Fuente: es.wikipedia.org
Como andan gente? bueno, para variar un poco, esta noche les ofrezco un post de humor; de los memes del hombre araña en español, solo dos en inglés. Espero que lo disfruten, salu2. (estoy seguro que todos la saben, pero por las dudas, CJ es el grone del GTA San Andreas) Superman colado ahí... "no barril, insisto, después de ti" "no lo sabía... me dijo que tenía 18"

Ahí les dejo la película completa por si quieren reirse un poco jaja PD: no la he visto) Película completa; dice latino pero está en gallego. Bueno gente, hasta acá va la segunda parte de mezcolanza de películas bizarras, ridículas, malas, etc. Espero les haya gustado y se hayan reído. Les dejo la primera parte y unos posts que hice sobre películas de zombies curiosas. Salu2.
A todos nos han amenazado de niños, cuando nos portábamos mal, de que vendría y nos llevaría el viejo de la bolsa... si bien el origen de dicha tradición se pierde en el tiempo, hubo un criminal que pudo reforzar al personaje en España, ni que hablar de la región donde ocurrieron los trágicos hechos. 1910. Gádor, Almería (Andalucía). Francisco Ortega, conocido como "el Moruno", estaba desesperado. La tuberculosis lo estaba matando y haría lo que fuera para curarse. Recomendado por su esposa, fue con una curandera llamada Agustina Rodríguez, la cual lo mandó con el barbero criminal, el curandero Francisco Leona. El chanta le revelo la cura a cambio de 3000 de los antiguos reales; la cura era macabra: beber sangre que brotara de un niño, y luego untarse la grasa caliente del pequeño, en el pecho. El desesperado Moruno le pagó los 3000 reales al curandero siniestro, y éste mismo en persona se dispuso a buscar a un niño, con la colaboración de Julio Hernández, hijo retardado mental de la curandera Agustina. La fatídica tarde del 28 de junio de 1910, los criminales merodearon el pueblo con una bolsa (saco) buscando a algún niño solitario, hasta encontrar al pequeño Bernardo(de 7 años). Lo atraparon sorpresivamente, metiéndolo adentro de la bolsa. Lo llevaron hasta un cortijo (vivienda) apartado del pueblo, donde vivía Agustina. José (hermano de la curandera) fue a avisarle al Moruno, que ya habían conseguido un niño. La siguiente escena es de lo más enferma: sacaron a Bernardito de la bolsa, le hicieron un corte en la áxila del cual comenzó a brotar sangre, que el inhumano del Moruno comenzó a beber mezclada con azúcar, desesperado por curarse. Luego le dijeron que por hoy había sido suficiente y el Moruno se fue a su casa. Se llevaron del cortijo al asustado niño que se había desmayado por la pérdida de sangre, lo metieron de nuevo en la bolsa y el viejo Leona cargó con él, en la oscuridad de la noche, acompañado del bruto Julio. Julio intentó matarlo machacándole la cabeza con una piedra, pero no lo logró, y fue Leona, quien quitandole impaciente la piedra al bruto, mató al niño. Luego extrajo su grasa, la cual después pasaría hervida, sobre el pecho del paciente (aunque según otras versiones, ésto ocurrió cuando el niño aún estaba con vida y fue el bobo quién lo mató dentro del cortijo). Mientras tanto, los padres de la criatura lo buscaban sin descanso por todo el pueblo, hasta que fueron con la policía, reportando la desaparición. El pueblo estaba atento. Terminado todo el macabro ritual, arrojaron al cuerpo en una grieta de un lugar conocido como "Las Pocicas" y lo taparon con yuyos y piedras. Al momento del reparto del dinero, entre Leona y Julio "el Tonto", el primero quiso aprovecharse de la discapacidad del segundo para engañarlo y robarle la plata. Sin embargo, el tonto se dio cuenta de la treta del viejo curandero, entonces quiso vengarse de él, dirigiéndose a la Guardia Civil y contándoles que le parecía haber visto el cuerpo de un niño enterrado por ahí, mientras perseguía unos pollos. Cuando la policía llegó al lugar, al viejo Leona no le convino tener tantos antecedentes penales y todo el mundo apuntaba a él. Lo detuvieron, y a la hora de prestar juramento, Leona y Julio comenzaron a discutir, culpándose entre sí del asesinato; luego inventaron muchas escusas hasta que finalmente confesaron. El cuerpo del niño fue encontrado boca abajo, oculto entre pastizales y con el cráneo destrozado. Fue un episodio que conmocionó a todo el pueblo e incluso hoy día permanece en la memoria colectiva. Las madres amenazan a sus hijos con el viejo de la bolsa, el espíritu errante de aquel asesino, que continuaría cazando y matando niños. El viejo curandero, Francisco Leona, fue condenado al garrote vil, pero murió antes en la cárcel, por su avanzada edad. Pasará a ser reconocido como "el viejo de la bolsa". La tuberculosis de Francisco Ortega, alias "el Moruno" no se curó tras tal vil ritual. Fue ejecutado por las autoridades. La curandera Agustina Rodríguez también fue ejecutada por garrote vil Elena Amate, esposa del hermano de la curandera, fue absuelta; ya que no había participado del vil ritual. En el momento que estaban hiriendo al niño, ella preparaba la cena en una habitación distante, desconociendo lo que pasó allí. En cambio su esposo José. fue condenado a 16 años de prisión, por cómplice. Julio el "Tonto" fue indultado por demente. El lugar del crimen