I

I994

Usuario (Irán)

Primer post: 8 feb 2014Último post: 8 feb 2014
2
Posts
20
Puntos totales
18
Comentarios
C
Cuando los alemanes se partían la cara
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/8/2014

En 1878 el escritor norteamericano Mark Twain viajó por Alemania y visitó la ciudad universitaria de Heidelberg. Le sorprendió ver a tanta gente con cicatrices. “Les atraviesan la cara en zigzag, en agresivos tajos enrojecidos, son permanentes e imborrables. Algunas de estas cicatrices tienen un aspecto muy extraño y terrible”. El origen de este misterioso fenómeno reside en las fraternidades estudiantiles alemanas y su extraño concepto de duelo. En su origen, un duelo servía para redimir controladamente una disputa o un agravio al honor. Pero en la segunda mitad del siglo XIX los estudiantes alemanes añadieron una vuelta de tuerca al inventar la Mensur, un duelo ritualizado que practican voluntariamente dos estudiantes que no han sufrido agravio alguno. El único objetivo de la Mensur era el de acumular cicatrices. Para ello dos estudiantes, pertenecientes a fraternidades distintas, se ponen uno frente a otro a un metro de distancia. Durante quince minutos ambos se turnan para procurar propinarle al otro un tajo en el rostro. Está permitido parar el golpe con el mismo brazo del ataque, protegido con pesadas vendas de seda, pero no moverse de sitio ni apartar el cuerpo. El ritual puede finalizar antes de tiempo si uno de los dos queda seriamente herido, aunque para eso es preciso que los testigos sometan a votación la gravedad del corte. A fin de proteger las partes más importantes del rostro, los duelistas llevaban el cuello vendado, gafas especiales de hierro y protectores en la nariz y a veces en las orejas. Terminada la Mensur, un médico especializado la cosía, naturalmente sin emplear ningún tipo anestesia: eso formaba parte del ritual. A veces aplicaba hierbas en la herida para que la futura cicatriz resultara más llamativa. Mark Twain recuerda que en Heildeberg era un espectáculo habitual ver a los estudiantes paseándose orgullosamente por la calle con media cabeza vendada. Cualquier muchacho que se apartara para evitar el golpe del florete o que se lamentara a causa del dolor o del miedo se arriesgaba a ser expulsado de la fraternidad. Pero si superaba la prueba, disfrutaría el resto de su vida de una cicatriz –un Schmiss– que le permitiría presumir de dos cosas: de título académico –estudiar en la universidad era un lujo para minorías– y de coraje para resistir el dolor. Era un pasaporte para el ascenso social y las mujeres lo encontraban atractivo. Hasta el punto de que algunos hacían trampa y se practicaban la herida en casa con una navaja de afeitar, empleando trucos diversos para obtener un Schmiss que llamara suficientemente la atención, como abrirse la herida a medio cicatrizar y empaparla en vino. El ritual de la Mensurdemuestra la importancia del dolor, la violencia y el autocontrol en la sociedad guillermina. En la República de Weimar fue declarada ilegal, aunque eso no impidió que se siguiera practicando. No sorprende que en 1933, con la subida de Hitler al poder, la Mensurestudiantil volviera a legalizarse. El filósofo Martin Heidegger, por entonces rector de la universidad de Friburgo, recibió la noticia con alegría y dedicó un breve discurso a elogiar los valores morales de este ritual. La posterior integración forzosa de las fraternidades estudiantiles en la Liga Alemana Nacionalsocialista de Estudiantes y una ley de 1938 acotaron su alcance, sometiendo cada duelo a la autorización previa de un líder estudiantil. A pesar de ello, lucir un Schmiss en la mejilla resultaba un instrumento muy útil para hacer carrera en el cuerpo de élite de las SS. Otto Skorzeny, quien en 1943 organizó la sonada liberación de Mussolini y acabó sus días plácidamente en Mallorca protegido por Franco, lucía un Schmiss ciertamente terrorífico. Rehabilitada a principios de los cincuenta, la Mensur es un ritual que aún se sigue practicando en diversas fraternidades universitarias alemanas, suizas y austriacas. Entretanto los Schmiss han perdido su respetabilidad social por su asociación con el nacionalismo y la extrema derecha, de modo que algunas fraternidades practican la Mensursobre el pecho a fin de obtener cicatrices más discretas.

10
1
D
Diógenes el cínico
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/8/2014

Diógenes fue un filosofo griego perteneciente a la escuela cínica, hijo de un banquero llamado Hicesias, en su juventud fue desterrado de Sínope - lugar donde nació - y trasladado a Atenas junto con su padre por haber fabricado moneda falsa En Atenas se convirtió en discípulo de Antístenes, el mas antiguo discípulo de Sócrates y vivió como vagabundo en la extrema pobreza, refugiándose en una tinaja rodeada de perros callejeros, una versión dice que fue llamado cínico (perruno) por este mismo motivo - Kynikos, es el adjetivo de kyon, perro. Diógenes y los perros Diógenes había decidido el mismo su modo de vivir, no tener una casa ni dormir sobre una cama. En su tinaja guardaba sus pertenencias, las cuales eran: una manta, un zurrón, una linterna, su bastón y un pequeño cuenco (del cual se deshizo al ver a un niño tomar agua con sus manos y darse cuenta de que aún tenia cosas superfluas) Solía recorrer las calles de Atenas con su linterna encendida diciendo que buscaba hombres honestos, se desplazaba entre Atenas y Corinto predicando, a quienes estaban dispuestos a escucharlo, acerca de la y la autosuficiencia. El sabio -decía- debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades. Cuenta la leyenda que Diógenes en un viaje a Egina, fue capturado por piratas y vendido como esclavo. Cuando fue puesto a la venta, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, respondió: “Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo”. Fue comprado por un tal Xeniades de Corinto, quien le devolvió la libertad y le convirtió en tutor de sus dos hijos. Diógenes por Se cuenta que, cuando Alejandro Magno llegó a Corinto pidió conocer a Diógenes, "al filósofo que vivía con los perros". Alejandro sentía mucho respeto por los filósofos, pues él mismo tuvo como tutor a Aristóteles. Alejandro Magno y Diógenes Cuando Alejandro llego a la tinaja donde se encontraba Diógenes, recostado bajo el sol, se intereso en entablar conversación con el, Magnánimo como era, quería otorgarle al sabio todo lo que quisiera, y le pregunto si había algo que pudiese hacer por el, a lo que este contesto "Si, quitaté, que me estás tapando el sol". Los acompañantes de Alejandro se burlaron de Diógenes diciéndole que aprovechara, que estaba ante el rey. Alejandro corto sus risas diciendo “de no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes.” En otra ocasión Alejandro se volvió a encontrar con Diógenes, quien se encontraba mirando una pila de huesos humanos. Diogénes dijo: "estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”. (El padre de Alejandro Magno fue Filipo, rey de Macedonia, al cual se le atribuía origen divino).

10
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.