Diógenes fue un filosofo griego perteneciente a la escuela cínica, hijo de un banquero llamado Hicesias, en su juventud fue desterrado de Sínope - lugar donde nació - y trasladado a Atenas junto con su padre por haber fabricado moneda falsa
En Atenas se convirtió en discípulo de Antístenes, el mas antiguo discípulo de Sócrates y vivió como vagabundo en la extrema pobreza, refugiándose en una tinaja rodeada de perros callejeros, una versión dice que fue llamado cínico (perruno) por este mismo motivo - Kynikos, es el adjetivo de kyon, perro.
Diógenes y los perros
Diógenes había decidido el mismo su modo de vivir, no tener una casa ni dormir sobre una cama. En su tinaja guardaba sus pertenencias, las cuales eran: una manta, un zurrón, una linterna, su bastón y un pequeño cuenco (del cual se deshizo al ver a un niño tomar agua con sus manos y darse cuenta de que aún tenia cosas superfluas)
Solía recorrer las calles de Atenas con su linterna encendida diciendo que buscaba hombres honestos, se desplazaba entre Atenas y Corinto predicando, a quienes estaban dispuestos a escucharlo, acerca de la y la autosuficiencia. El sabio -decía- debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades.
Cuenta la leyenda que Diógenes en un viaje a Egina, fue capturado por piratas y vendido como esclavo. Cuando fue puesto a la venta, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, respondió: “Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo”. Fue comprado por un tal Xeniades de Corinto, quien le devolvió la libertad y le convirtió en tutor de sus dos hijos.
Diógenes por
Se cuenta que, cuando Alejandro Magno llegó a Corinto pidió conocer a Diógenes, "al filósofo que vivía con los perros". Alejandro sentía mucho respeto por los filósofos, pues él mismo tuvo como tutor a Aristóteles.
Alejandro Magno y Diógenes
Cuando Alejandro llego a la tinaja donde se encontraba Diógenes, recostado bajo el sol, se intereso en entablar conversación con el, Magnánimo como era, quería otorgarle al sabio todo lo que quisiera, y le pregunto si había algo que pudiese hacer por el, a lo que este contesto "Si, quitaté, que me estás tapando el sol". Los acompañantes de Alejandro se burlaron de Diógenes diciéndole que aprovechara, que estaba ante el rey. Alejandro corto sus risas diciendo “de no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes.”
En otra ocasión Alejandro se volvió a encontrar con Diógenes, quien se encontraba mirando una pila de huesos humanos. Diogénes dijo: "estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”. (El padre de Alejandro Magno fue Filipo, rey de Macedonia, al cual se le atribuía origen divino).
En Atenas se convirtió en discípulo de Antístenes, el mas antiguo discípulo de Sócrates y vivió como vagabundo en la extrema pobreza, refugiándose en una tinaja rodeada de perros callejeros, una versión dice que fue llamado cínico (perruno) por este mismo motivo - Kynikos, es el adjetivo de kyon, perro.
Diógenes y los perros
Diógenes había decidido el mismo su modo de vivir, no tener una casa ni dormir sobre una cama. En su tinaja guardaba sus pertenencias, las cuales eran: una manta, un zurrón, una linterna, su bastón y un pequeño cuenco (del cual se deshizo al ver a un niño tomar agua con sus manos y darse cuenta de que aún tenia cosas superfluas)
Solía recorrer las calles de Atenas con su linterna encendida diciendo que buscaba hombres honestos, se desplazaba entre Atenas y Corinto predicando, a quienes estaban dispuestos a escucharlo, acerca de la y la autosuficiencia. El sabio -decía- debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades.
Cuenta la leyenda que Diógenes en un viaje a Egina, fue capturado por piratas y vendido como esclavo. Cuando fue puesto a la venta, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, respondió: “Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo”. Fue comprado por un tal Xeniades de Corinto, quien le devolvió la libertad y le convirtió en tutor de sus dos hijos.
Diógenes por
Se cuenta que, cuando Alejandro Magno llegó a Corinto pidió conocer a Diógenes, "al filósofo que vivía con los perros". Alejandro sentía mucho respeto por los filósofos, pues él mismo tuvo como tutor a Aristóteles.
Alejandro Magno y Diógenes
Cuando Alejandro llego a la tinaja donde se encontraba Diógenes, recostado bajo el sol, se intereso en entablar conversación con el, Magnánimo como era, quería otorgarle al sabio todo lo que quisiera, y le pregunto si había algo que pudiese hacer por el, a lo que este contesto "Si, quitaté, que me estás tapando el sol". Los acompañantes de Alejandro se burlaron de Diógenes diciéndole que aprovechara, que estaba ante el rey. Alejandro corto sus risas diciendo “de no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes.”
En otra ocasión Alejandro se volvió a encontrar con Diógenes, quien se encontraba mirando una pila de huesos humanos. Diogénes dijo: "estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”. (El padre de Alejandro Magno fue Filipo, rey de Macedonia, al cual se le atribuía origen divino).