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FrancoCavallaro

Usuario (Argentina)

Primer post: 1 mar 2013Último post: 22 abr 2016
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Genocidio olvidado: Holodomor
InfoporAnónimo4/22/2016

Hace 82 años el comunista Stalin mató de hambre a 10 millones de ucranianos. Hoy se cumple el aniversario del genocidio ucraniano perpetrado por el comunismo, genocidio que la historia oficial NO enseña en las escuelas, genocidio del cual no se habla en las películas de hollywood ni en la propaganda oficial, genocidio que muchas personas deciden ignorar por conveniencia. Este es el caso de uno de tantos genocidios perpetrados por el comunismo antes, durante y luego de la segunda guerra mundial y a su vez por los aliados(no de manera directa, pero sabiendo a ciencia cierta lo que hacia la URSS, pero manteniendo complicidad). Como muchos otros que luego mencionare en futuros posts hoy les vengo a mostrar las calamidades cometidas por el Ejercito Rojo, la URSS y sus aliados(el capitalismo, quien los financio, armo y suministro durante toda la contienda). Holodomor, también llamado Genocidio Ucraniano u Holocausto Ucraniano, es el nombre atribuido a la hambruna que asoló el territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania, durante los años de 1932-1933, donde perecieron entre 7 y 10 millones de personas por lo que se la considera la mayor catástrofe mundial del Siglo XX provocada por el hombre. Teniendo como referencia la definición jurídica de genocidio, se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al confirmarse de haber sido una hambruna planificada por el régimen comunista de la URSS. Si bien otras hambrunas también fueron provocadas en otras regiones de la Unión Soviética, el término Holodomor es aplicado específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania. Terminología Holodomor ¿Alguno de ustedes oyó alguna vez el término "Holodomor? ¿Saben qué significa? La expresión es ucraniana y consiste, en realidad, del acople de dos palabras: "holod" que significa "hambre", y "moryty" que significa "causar sufrimiento, matar". "Holodomor" significa, pues, "muerte por hambre". Pero aclaremos una cosa: no se refiere a una muerte por inanición causada por circunstancias catastróficas que se hallan fuera del control del ser humano como podría haber sido antaño una sequía muy prolongada o una plaga imposible de controlar. Se refiere a la deliberada, resuelta y decretada decisión de matar a alguien por hambre. Y no se refiere a una historia de ficción ni a un drama literario nacido de la frondosa fantasía de algún autor de novelas. Se refiere a un hecho histórico concreto; a algo que realmente ocurrió en la Rusia soviética y especialmente en Ucrania durante los años 1932/1933. Para entenderlo en toda su magnitud tenemos que hacer un poco de Historia. La palabra Holodomor proviene del ucraniano, y significa matar por hambre. El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988. En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor. Antecedentes Ucrania, Kazakhstán y la Ciscaucasia fueron las regiones más castigadas desde que Iósif Stalin diseñara planes especiales para estas poco después de su llegada al poder en 1924. Las causas fueron diversas, pero la principal fue el inicio de la colectivización forzosa y la llamada “Deskulakización” en 1929 que terminó con la deportación de casi 2 millones de campesinos para colonizar las regiones inhóspitas de Rusia, dejando los campos vacíos de trabajadores cualificados. Los destacamentos de la Dirección Política del Estado (GPU), practicaron unas requisas de grano y trigo tan abusivas que condenaban al suelo a no tener el tiempo necesario ni las semillas suficientes para nuevas cosechas. Mientras que para un huerto normal la cantidad de grano que debía aportar al Estado era del 12%, para los animales del 25% y para los campesinos o trabajadores el resto del porcentaje de excedentes; en el año 1930 la URSS requisó increíblemente para sus arcas el 30% en Ucrania, el 33% en Kazakhstán y el 38% en la Ciscaucasia, cifra que ascendió exagerdamente en 1931 al 41′ 5% en la primera, al 47% en la segunda y al 39′ 5% en la tercera. Aquella ambiciosa requisa por parte de la GPU marcó a todos esos lugares para que sufrieran una carencia alimenticia y una crisis rural sin precedentes. La “Ley de las Espigas” decretada el 7 de Agosto de 1932, fue una se las iniciativas para subyugar a todos aquellos que se posicionaban en contra de las requisas. La normativa preveía la detención y condena de todos los individuos que robaran alguna espiga de trigo o cebada para comer. Primero se castigó con prisión a los ladrones, llenándose hasta el tope grandes centros penitenciarios como Balashevo o Elan. Pero tantos eran los saqueos por encontrar algo de comida que al final se hubieron de implantar tribunales que pudieran dictaminar penas de muerte a los saqueadores. Bajo esta la “Ley de las Espigas” unas 125.000 personas fueron encarceladas y otras 5.400 ejecutadas. Represiones a campesinos A pesar de todas las medidas económicas o represivas para acelerar la colectivización y la recogida de las cosechas, las pérdidas de grano eran abismales. Stalin impaciente por la situación envió a dos comisarios para superviar los trabajos: Vyacheslav Molotov a Ucrania y Lazar Kaganovich a la Ciscaucasia. El Cáucaso desde Noviembre de 1932 fue un foco de resitencia ante las abusivas colectivizaciones agrarias. Los comunistas no pasaron por alto las quejas de este colectivo, especialmente de los ciscaucásicos como chechenos, daghestanos o ingsetios, e iniciaron una dura campaña de deportación. Para finales de año 71.236 caucásicos habían sido envíados a campos de concentración llegando la cifra hasta los 268.091 en 1933. En Kazakhstán pasó algo similar cuando miles de kazakos se rebelaron al ver como su economía nómada tradicional era destruida por el poder soviético, ya que habían acabado con el 80% del ganado, lo que derivó también en represiones contra este pueblo mayoritariamente ganadero. Requisas forzosas de grano que los soviéticos se llevan en camiones, arrebatando de este modo la única fuente de subsistencia de los ucranianos. Si las sanciones adoptadas contra los campesinos ya habían sido draconianas, lo peor estaba por llegar. Como en el campo se vivía un clima de guerra total entre los grupos agrarios y las tropas de la GPU, tensiones en las que había auténticos asaltos a los almacenes de alimentos, seguidos de una represión violenta por parte soviética en el que se debía aplastar a cada sospechoso en cada casa y en cada aldea, trabajo muy lento y costoso; Stalin decidió poner fin a todo aquello de una vez por todas. La solución fue simple: como exterminar a millones de campesinos mediante la fuerza bruta era prácticamente imposible, se los liquidaría de la manera más rápida mediante el hambre forzoso. El decreto del Politburó restringió los alimentos destinados a los campesinos que no hubieran cumplido con los plazos de entrega de las cosechas, es decir, la gran mayoría en Ucrania, en el Cáucaso Norte y en Kazakhstán. La respuesta campesina fue sencilla, pues como se les había prohíbido comer en el campo, marcharon a las ciudades, sobretodo hacia las ucranianas, las cuales todavía estaban abastecidas. Pero los soviéticos lo habían previsto todo al detalle. Así que cuando comenzaron a llegar los primeros campesinos a las urbes, el 22 de Enero de 1933, el Partido Comunista de la URSS instauró una de las normativas más polémicas de su Historia: la negación de acceso a los campesinos dentro de las ciudades. Tal orden de Stalin condenó a millones de agricultores y ganaderos sin comida, ni dinero, ni hogar, a morir de hambre en medio de la naturaleza, algo que se conocería como el Holodomor. La Gran Hambre A inicios del invierno de 1933 se levantaron muy rápidamente perímetros militares de la GPU y el Ejército Rojo en torno a todas las ciudades de Ucrania y la Ciscaucasia. Se tendieron líneas de alambradas y se cortaron las carreteras y nudos ferroviarios. Simultáneamente la Marina Roja bloqueó todos los puertos ucranianos para impedir que entrase una sola mercancía o alimento. Todo el que se acercaba a las zonas de seguridad podía ser disparado o ametrallado, cuando no capturado y torturado. El hambre comenzó a aflorar entre la clase campesina. De la sensación de hambre los primeros días, la gente comenzó a tener el vientre hinchado mientras la piel iba secándose. Después llegó el frío invernal y el duro calor de verano. Millares de personas fueron cayendo como moscas destruidas por el hambre. A la gran cantidad de muertes se sumaron las epidemias como el tifus que incrementó la tragedia. Para controlar la gran cantidad de muertos los soldados soviéticos cavaron inmensas fosas comunes en las que depositaron los miles de cadáveres que traían vagones de tren llenos hasta los topes. Muertos por inanición se extienden por las calles de Ucrania. Diversas dependencias y perímetros de concentraciones rurales se dispersaron por toda la geografía ucraniana. Si el hambre ya era aterrador, también lo eran las muertes por torturas que la GPU aplicaba a todo aquel ucraniano, caucásico o kazako que intentaba salir de su zona de reclusión. Uno de los métodos aplicados para matar era dejar en un hangar desnudo a una persona para que muriera de frío, o bien prenderla fuego con gasolina, incluso hubo un caso de un centro de tortura en Napalovski en el que se tostaban a los presos sobre un plancha metálica al rojo vivo. Uno de los sucesos más tristes del Holodomor fueron los niños abandonados. Una táctica que utilizaban muchos padres y madres para intentar salvar a sus hijos era acercarse a las ciudades e infiltrarlos en centros de acogida. De este modo muchos niños pudieron entrar en las urbes tras despedirse de unos padres a los que ya no volverían a ver nunca porque les esperaba una muerte segura. Lo más siniestro de este capítulo es que la gran mayoría de centros de acogida para los niños procedentes de las áreas rurales dentro de las ciudades fueron desmantelados por las autoridades soviéticas. Entonces, una vez capturados aquellos millares de niños por los soldados soviéticos, fueron transportados en trenes de mercancías a entre 50 y 60 kilómetros de las ciudades para abandonarlos en medio del campo, en plena interperie, donde el hambre o el frío les irían provocando una muerte muy lenta que podía durar días mientras lloraban en compañía de desconocidos y sin el calor de sus padres. Kharkov, conocida en el extranjero como “Jarkov”, fue una de las ciudades más castigadas por el hambre, que también la hubo como en el campo, aunque a menor nivel. Por las calles se veían cientos de hombres y mujeres tiradas en las aceras que se iban quedando en los huesos hasta consumirse. El centro infantil de Golodnaya estaba atestado con 8.000 niños hambrientos que tenían los vientres hichados, pocos de ellos sobrevivirían. Cada noche se sacaban hasta 250 personas sin vida a causa de la inanición. Los más desesperados rajaban a los cadáveres y se comían los hígados. Durante el Holodomor murieron 120.000 ciudadanos en Kharkov. Otras urbes como Krasnodar tuvieron 40.000 muertos y Stavropol 20.000, mientras que varios miles más hubo en Kíev, Dnipropetrovsk, Poltava, Vinnitsa y Humani. Lamentable estado de los niños ucranianos que fueron los primeros en morir por el hambre. Gran parte de una generación fue eliminada en este genocidio. Hubo también casos de hambre en algunas zonas de Rusia y Siberia, aunque en mucho menor grado. Por ejemplo las áreas rurales en torno a Moscú la hambruna se desató en un 50% sobre los campesinos, mientras que en la región central de Ivanovo un 35%. Respuesta internacional Desde el extranjero lo que estaba sucediendo en Ucrania fue silenciado de una manera cómplice y abrumadora. Especialmente jugó un papel importante el Kommintern (Internacional Comunista), que a través de todos los partidos comunistas repartidos por los diferentes países del mundo, hicieron una efectiva propaganda que desvió la atención internacional. El caso más famoso fue en Francia cuando el diputado del Partido Radical y ex-Primer Ministro, Édouard Herriot, viajó en 1933 a Ucrania en una excursión organizada por las autoridades soviéticas para demostrar al mundo que allí no estaba sucediendo nada, sus palabras fueron: “He atravesado Ucrania. ¡Pues bien, afirmo que la he visto como un jardín a pleno rendimiento!” Evidentemente el viaje de Herriot fue un montaje, pues no le mostraron las verdaderas granjas donde el hambre mataba a la gente. Francia no fue la única nación, ni tampoco la única democracia que ignoró el genocidio de Ucrania. Gran Bretaña o Estados Unidos hicieron lo mismo, igual que el inefectivo organismo de la Sociedad de Naciones. Varios diplomáticos italianos destinados en Kharkov, Odessa y Novorossisk informaron a Benito Mussolini de lo que estaba sucediendo, pero este asombrosamente decidió hacer oídos sordos a pesar de la publicidad que podía haber hecho a favor del fascismo y en contra del comunismo, ya que desde hacía tiempo buscaba un pacto de amistad y comercio entre la Italia Fascista y la URSS, cosa que curiosamente se firmó aquel mismo 1933. Tanto por parte de las democracias, como por parte de los fascismos, la complicidad con los comunistas fue decisiva a la hora de complicar un genocidio que ya de por sí estaba siendo terrible. Conclusión Al iniciarse el año 1934 la hambruna llegó a detenerse ante el exterminio de millones de personas y el Holodomor tocó a su fin. El Holodomor fue una de las tragedias humanas por hambre más grandes en la Historia. Durante este genocidio murieron más de 9 millones de personas. Entre las víctimas se contabilizaron 7 millones de ucranianos, 1 millón de norcaucásicos y 1 millón de kazakos. Además la hambruna afectó hasta un total de 40 millones de personas en toda la URSS. Durante años el Holodomor fue motivo de un silencio sepulcral, tanto por parte de la Unión Soviética, como por parte del resto de países en el mundo. Únicamente al caer la URSS en 1991, numerosas naciones y un gran número de historiadores empezaron a reconocer el suceso como genocidio. De hecho Ucrania calificó al Holodomor como un exterminio en masa xenófobo contra el pueblo ucraniano, motivado por el odio que tenían los comunistas a esa nación por su deseo de ser independiente; pero lo cierto fue que muchas otras regiones padecieron la devastodara hambruna. Quizá la causa más verídica del desastre fue el odio de Stalin a colectivos como el ucraniano, ciscaucásico o kazako, a los que castigó con el único fin de echarles la culpa de su fallida política económica. Fuese como fuese el reconocimiento histórico o moral de los sucesos entre 1933-1934 en el llamado Holodomor, fue uno de los mayores genocidios cometidos en la Historia y uno más de los grandes horrores que vivió el mundo en el siglo XX. Actualmente Delegaciones de 44 países, incluidos los presidentes de Polonia, Letonia, Lituania y Georgia, conmemoraron ese sábado junto a Ucrania el 75 aniversario de la hambruna stalinista, desatada por las autoridades soviéticas en 1932-1933 y que segó millones de vidas. Ucrania cifra en hasta diez millones los ucranianos muertos durante el trágico bienio, aunque otros cálculos hablan de siete millones de víctimas, y sostiene que la hambruna fue planificada y perpetrada por el régimen soviético. “La hambruna de 1932-1933 fue una de las mayores catástrofes humanitarias de la Historia”, dijo el presidente ucraniano, Víctor Yúschenko, al intervenir en el foro “Mi pueblo siempre vivirá”, dedicado al aniversario de la tragedia. Yúschenko citó las palabras del dictador soviético, Yosif Stalin (1878-1953), quien afirmaba que “el problema nacional es el problema del campesinado”, por lo que al exterminar al campesinado se acabará también con la resistencia nacional. La hambruna, insistió, “no fue la muerte de hambre, sino el asesinato de un pueblo mediante el hambre” y fue elegida “como instrumento para sojuzgar al pueblo ucraniano. El objetivo era desangrar a Ucrania, debilitarla y descartar así toda posibilidad de restablecimiento de su independencia”, dijo el presidente de Ucrania, y volvió a insistir en que “semejantes crímenes por su envergadura y objetivos y métodos se enmarcan en la definición de genocidio que dio la convención de la ONU de 1948”. Países como Estados Unidos, Canadá, Italia, Australia o Argentina, en total 13 Estados, han reconocido como genocidio aquella hambruna, conocida en Ucrania como “holodomor”, y el Parlamento Europeo lo calificó el mes pasado de crimen de lesa humanidad. Escasos días después, solo la oposición de Rusia impidió que la ONU hiciera lo mismo. Rusia, cuyo presidente en aquel momento, Dmitri Medvédev, se negó a asistir a los actos conmemorativos en Ucrania, no niega el hecho mismo de la tragedia, pero objeta que se enfoque como un programa de exterminio nacional diseñado contra los ucranianos a fin de “incitar al odio entre ucranianos y rusos”. La colectivización forzosa también causó hambrunas devastadoras en otras partes de la entonces Unión Soviética, recordó entonces el jefe del Kremlin, por lo que es históricamente incorrecto atribuirle una naturaleza nacionalista. Yúschenko recordó las tragedias similares de otros pueblos, como las hambrunas de los mismos años en Kazajistán, donde murieron dos millones de personas, y en el Cáucaso Norte. “Hoy conmemoramos la tragedia con la fe en un futuro en el que el ‘golodomor’ será imposible”, declaró el presidente de Letonia, Valdis Zatlers. Su colega de Lituania, Valdas Adamkus, llamó a recordar la tragedia “en aras de las víctimas inocentes”. El presidente de Polonia, Lech Kaczynski, expresó la convicción de que, aunque “el pueblo ucraniano es quien deberá elegir su camino”, ese camino “conduce a Occidente”, por lo que, de ser así, “la historia de Ucrania debe convertirse en parte integral de la historia europea”. La disputa sobre la hambruna stalinista tiene como fondo el deterioro de las relaciones de Moscú con algunas de las ex repúblicas soviéticas, incluida Ucrania, a la que en vísperas del invierno vuelve a amenazar con cortar los suministros de gas por impagos, que según Moscú ascienden a 2.400 millones de dólares. Algunos videos Confiscando alimentos link: https://www.youtube.com/watch?v=xkpxTT_n0_c Documental-Stalin el imperio del mal, el verdadero rostro del socialismo marxista. link: https://www.youtube.com/watch?v=kjh-SLz0s8I La isla de los canibales link: https://www.youtube.com/watch?v=J5SWnMG5NWc Los últimos días de la URSS link: https://www.youtube.com/watch?v=TUhgDrXrBV0 Revelación del "paraíso" comunista por parte de Alemania link: https://www.youtube.com/watch?v=3yUCcHOI00s&list=PLzEnBgD5tQTaW_C7vWICXHO_JNc5_kHRU&index=34

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El gran triunfo de Anibal
El gran triunfo de Anibal
InfoporAnónimo3/1/2013

Anibal había cruzado los Alpes y derrotado a los romanos en Trebia y Trasimeno. Para detenerlo, el Senado reunió un enorme ejercito constituido por 100.000 de sus mejores hombres y los puso bajo el mando de los consules Terencio varron y Paulo Emilio. Anibal los esperaba con 40.000 infantes y 10.000 jinetes. Desarrollada en la ciudad de Cannas, en Apulia, al sudeste de Italia, la batalla terminó con la victoria del ejército cartaginés, a pesar de la acusada inferioridad numérica de éstos. Tras la misma, Capua y varias otras ciudades estado italianas abandonaron el bando de la República romana. Aunque la batalla no supuso la victoria final cartaginesa en la Segunda Guerra Púnica, se la recuerda como uno de los más grandes eventos de táctica militar en la historia, y la más grande derrota de la historia de Roma. Tras recuperarse de las pérdidas de las anteriores batallas y, en concreto, de la batalla del Trebia (218 a. C.) y la batalla del Lago Trasimeno (217 a. C.), los romanos decidieron enfrentarse a Aníbal en Cannas con aproximadamente 87 000 soldados romanos y aliados. Con su ala derecha desplegada cerca del río Aufidus (hoy llamado río Ofanto), los romanos colocaron a su caballería en los flancos y agruparon su infantería pesada en el centro, en una formación con mayor profundidad de lo normal. Para contrarrestar ese plan, Aníbal utilizó una táctica de tenaza: tras colocar a la infantería, en la que confiaba menos, en el centro, con los flancos compuestos de caballería cartaginesa, sus líneas fueron adoptando una forma de luna creciente, haciendo avanzar a sus tropas veteranas de los laterales. En el momento álgido de la batalla, las tropas cartaginesas del centro de la formación se retiraron ante el avance de los romanos y, al avanzar éstos, se encontraron sin darse cuenta dentro de un largo arco de enemigos que les rodeaban. Atacados desde todos los flancos y sin vía de escape, el ejército romano fue destruido. Se estima que entre 60 000 y 70 000 romanos murieron o fueron capturados en Cannas, incluyendo al cónsul Lucio Emilio Paulo y a ochenta senadores romanos. Poco después del comienzo de la Segunda Guerra Púnica, el general cartaginés había logrado llegar a Italia cruzando los Alpes durante el invierno y había vencido rápidamente a los romanos en dos grandes victorias, en la batalla del Trebia y la Batalla del Lago Trasimeno. Los romanos, tras sufrir esas pérdidas, nombraron a Quinto Fabio Máximo como dictador romano para que hiciese frente a la amenaza cartaginesa. Fabio se embarcó en una guerra de desgaste contra Aníbal, dedicándose a cortar sus líneas de suministro y rechazando el enfrentamiento en una batalla campal. Esa estrategia, que sería conocida en el futuro como las Tácticas Fabianas, resultó ser muy impopular entre los ciudadanos romanos que, una vez que comenzaron a recuperarse de las victorias cartaginesas, comenzaron también a cuestionar las tácticas de su dictador, que en parte habían permitido reagruparse al ejército cartaginés. La estrategia de Fabio era particularmente frustrante para la mayoría del pueblo romano que deseaba un rápido final de la guerra con Cartago. También se temía que, si Aníbal continuaba arrasando Italia sin oposición, los aliados itálicos comenzaran a dudar de la capacidad de Roma de protegerles y se pasasen al bando del enemigo. Ante esta situación política, el Senado Romano no renovó los poderes dictatoriales a la finalización del mandato, y devolvió el mando del ejército a los cónsules Cneo Servilio Gémino y Marco Atilio Régulo. En 216 a. C., las elecciones consulares finalizaron con la elección de Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo, que tomaron el mando del ejército que se había reclutado para enfrentarse con Aníbal. El ejército reunido superaba en tamaño a cualquier ejército anterior en la historia romana hasta esa fecha, y sobre su composición Polibio escribió lo siguiente: El Senado determinó llevar a ocho legiones al campo de batalla, algo que Roma no había hecho antes, cada legión formada por cinco mil hombres más los aliados. (...) La mayoría de sus guerras se deciden por un cónsul y dos legiones, con su cuota de aliados; y raramente emplean las cuatro al mismo tiempo en un único servicio. Pero en esta ocasión, tan grande era la alarma y el terror de lo que podría suceder, que decidieron enviar no cuatro sino ocho legiones al campo de batalla. Estas ocho legiones, junto con una estimación de unos 2 400 soldados de caballería romana, formaban el núcleo de un inmenso ejército. Estando cada legión acompañada de un número igual de soldados aliados, y con una caballería aliada de unos 4 000 hombres, el ejército total que se enfrentó a Aníbal no debía estar muy por debajo de unos 90 000 hombres. Batalla Fuerzas Las fuerzas combinadas de los dos cónsules sumaban un total 75 000 soldados de infantería, 2 400 de caballería romana y 4 000 de caballería aliada, contando únicamente a la porción de tropas que se utilizó en la batalla campal. Además, en los dos campamentos fortificados había otros 2 600 hombres de infantería pesada y 7 400 de infantería ligera (un total de unos 10 000), por lo que la fuerza total que los romanos llevaron a la guerra equivalía a unos 86 400 hombres. En el otro bando, el ejército cartaginés estaba compuesto aproximadamente por 40 000 hombres de infantería pesada, 6 000 de infantería ligera y 8 000 de caballería. Falcata íbera de hierro y plata. Siglo IV o III a. C. Procedente de Almedinilla (Córdoba, España). Museo Arqueológico Nacional de España (Madrid). La falcata era el arma utilizada por la infantería hispana de Aníbal. El ejército cartaginés estaba compuesto por una amalgama de soldados procedentes de distintas y numerosas regiones. No sabemos con certeza cuántos hombres había de cada nacionalidad, aunque sí que existen algunas estimaciones sobre el tamaño de los distintos contingentes. Contaba con unos 10 000 jinetes, entre los que se contaban unos 4 000 galos al menos y varios miles de hispanos. De las infantería, unos 40 000, parte eran infantería ligera (8 000 en la batalla de Trebia, puede que menos en Cannas) y, del resto, la mayoría eran celtas, tropas que se habían unido ya en Italia (Aníbal no había recibido nuevos refuerzos desde Hispania o África desde el comienzo de la batalla). Es posible que hubiera entre 8 000 y 10 000 libios y unos 4 000 hispanos. Según otras fuentes y estimaciones, junto con el núcleo de 8 000 libios equipados con armadura romana, podrían haber luchado también 8 000 íberos, 16 000 galos (de los cuales 8 000 permanecieron en el campamento el día de la batalla) y 5 500 getulos. La caballería de Aníbal también tenía distintas procedencias: Había 4 000 númidas, 2 000 hispanos, 4 000 galos y 450 libios y fenicios. Finalmente, Aníbal contaba con unos 8 000 hostigadores compuestos por honderos baleares y lanceros de diversas nacionalidades. Sin embargo, todas estas cifras son aproximadas y se basan en estimaciones del ejército inicial de Aníbal, que se había ido modificando a medida que afrontaba batallas en la campaña italiana. En cualquier caso, todos estos grupos específicos aportaban sus distintas capacidades al ejército cartaginés, siendo su factor unificador la unión personal que cada grupo tenía con el líder del ejército, Aníbal. Equipamiento Las fuerzas de la república utilizaban el tradicional equipamiento militar romano de la época de las Guerras Púnicas, incluyendo el pilum y los hastae como armas, así como los escudos, las armaduras y los cascos tradicionales. En el bando opuesto, los cartagineses utilizaban una gran variedad de equipamientos distintos. Los libios luchaban con las armaduras y el equipamiento tomados de los romanos derrotados en anteriores enfrentamientos; los hispanos luchaban con espadas diseñadas para cortar y ensartar, jabalinas y lanzas incendiarias y se defendían con grandes escudos de forma ovalada; y los galos llevaban espadas largas y pequeños pero resistentes escudos ovalados. La caballería pesada cartaginesa llevaba dos jabalinas y una espada curva, así como una fuerte armadura. La caballería númida, más ligera, no utilizaba armadura y sólo llevaba un pequeño escudo, jabalinas y una espada. Por último, los hostigadores que actuaban como infantería ligera estaban armados con hondas o con lanzas y, de éstos, los honderos baleares (famosos por su puntería con esa arma) llevaban hondas cortas, medias y largas, aunque no llevaban ningún equipamiento de carácter defensivo. Los lanceros sí llevaban escudos, jabalinas, y posiblemente espada o, al menos, una lanza diseñada para ensartar a corta distancia. Despliegue táctico Despliegue inicial y ataque romano (en rojo). El despliegue convencional de los ejércitos en aquella época consistía en situar a la infantería en el centro de la formación, colocando a la caballería en las dos «alas» o flancos laterales. Los romanos siguieron con este sistema de despliegue de forma muy fiel, aunque añadieron una mayor profundidad a su formación mediante la colocación de muchas cohortes, en lugar de optar por dar mayor espacio a su infantería. Posiblemente los comandantes romanos esperaban que esta concentración de fuerzas permitiese romper rápidamente el centro de la línea enemiga. Varrón sabía que la infantería romana había logrado romper el centro de la formación cartaginesa en la batalla del Trebia, y su intención era recrear esto a mayor escala. Los princeps se colocaron inmediatamente detrás de los hastati, preparados para empujar hacia adelante en cuanto comenzara el contacto con el enemigo, y asegurando con ello que los romanos presentaran un frente sin huecos. Polibio escribió que «los manípulos estaban más cercanos los unos a los otros, los intervalos eran más cortos, y los manípulos mostraban una mayor profundidad que frente». A pesar de superar ampliamente a los cartagineses en cuanto a número de tropas, este despliegue suponía en la práctica que las líneas romanas tuvieran aproximadamente la misma longitud que la de sus oponentes. La imagen final que ofrecía el ejército romano mantenía por tanto el estilo clásico. En líneas perpendiculares al río, los romanos presentaban dos bloques en líneas cerradas, el de la infantería ligera delante y el de la pesada detrás. A su derecha, junto al río, la caballería romana y en el flanco izquierdo la caballería compuesta por aliados de Roma. Esquema clásico de despliegue de la legión manipular. Desde el punto de vista del cónsul Varrón, Aníbal parecía tener poco espacio para maniobrar y ninguna posibilidad de retirada, debido a su elección de desplegarse con el río Aufidus a su retaguardia. Varrón pensaba que cuando fuesen presionados por la superioridad numérica del ejército romano, los cartagineses caerían hacia el río y, sin sitio para maniobrar, cundiría el pánico. Por otro lado, Varrón había estudiado las últimas victorias de Aníbal, en las que sus victorias se habían producido en gran parte gracias a una serie de subterfugios del general cartaginés. Debido a esto, Varrón buscó una batalla en campo abierto, en el que no hubiera posibilidad de que tropas ocultas preparasen una emboscada. Aníbal también formó su tropa en dos líneas, pero no las hizo compactas. Las desplegó con el centro apuntando ligeramente al centro romano, basándose en las cualidades particulares de lucha que cada unidad poseía, y teniendo en cuenta tanto sus fortalezas como sus debilidades para el diseño de su estrategia.Colocó a los íberos, galos y celtíberos en el centro, alternando la composición étnica de las tropas de la línea del frente. El centro de Aníbal lo componían sus tropas íberas más disciplinadas, mientras que detrás de éstos se situaban los galos, con menor grado de disciplina. La infantería púnica de Aníbal se posicionó en las alas, justo en el extremo de su línea de infantería. Se suele pensar erróneamente que las tropas africanas de Aníbal estaban armadas con picas, teoría aportada por el historiador Peter Connolly. En realidad, las tropas libias llevaban lanzas más cortas incluso que las de los triarii romanos. Su ventaja, por tanto, no eran las picas, sino la experiencia de su infantería, muy veterana tras tantas batallas, que permaneció cohesionada y atacó los flancos romanos. Asdrúbal dirigía a la caballería íbera y celtíbera del ala izquierda del ejército cartaginés (ubicada al sur, cerca del río Aufidus). Tenía a su mando a 6 500 hombres, mientras que Hannón estaba al frente de 3 500 hombres de caballería númida ubicados en el ala derecha. La fuerza de Asdrúbal fue capaz de derrotar rápidamente a la caballería romana ubicada al sur, atravesar la retaguardia de la infantería y enfrentarse también a la caballería aliada romana que estaba luchando con los númidas. Las fuerzas combinadas de Asdrúbal y Hannón dispersaron a la caballería romana, lo que les permitió acosar a la infantería desde la retaguardia. Aníbal colocó a su caballería, compuesta principalmente de caballería hispana y de caballería ligera númida, esperando que pudieran derrotar rápidamente a la caballería romana de los flancos y que girasen para atacar a la infantería desde la retaguardia, mientras ésta intentaba atravesar el centro de la formación cartaginesa. Sus veteranas tropas africanas (que además contaban con armaduras romanas ganadas en batallas anteriores) atacarían entonces desde los flancos en el momento crucial y rodearían al ejército romano. Tras rodearles, se produjeron una serie de factores que favorecieron la victoria cartaginesa. En primer lugar, en lugar de enfrentarse a una dura línea de triarii veteranos que normalmente se ubicaban en la retaguardia, la caballería se encontró con los hostigadores velites, que estaban en plena retirada a través de las líneas tras haber hecho su labor de hostigamiento. Esto permitió a los cartagineses acabar estratégicamente con los líderes de las centurias a la vez que creó una gran confusión entre los hastati. Esta confusión fue también alimentada por el bombardeo con proyectiles que estaba recibiendo el ejército romano: este bombardeo, si bien sólo producía heridas leves, hacía que los laterales del ejército romano tratasen de refugiarse acercándose al centro de la formación, lo cual provocó una situación en la que las tropas romanas estaban demasiado cercanas las unas a las otras como para poder utilizar con efectividad sus armas, incrementando el número de bajas. Aníbal no se sentía impedido por su posición en contra del río Aufidus. Por el contrario, supuso una factor principal de su estrategia: el río protegía sus flancos de ser superados por el ejército más numeroso de los romanos y la existencia de esa barrera natural implicaba que la única vía de retirada de los romanos era su flanco izquierdo. Además, las fuerzas cartaginesas habían maniobrado de forma que los romanos estuviesen mirando al este, con lo que no sólo recibían en la cara el sol de la mañana, sino que los vientos del sudeste arrojaban tierra y polvo sobre sus caras a medida que se aproximaban al campo de batalla. Se puede decir, por tanto, que el despliegue de tropas realizado por Aníbal, basado en su percepción y entendimiento de las capacidades de sus tropas, resultó decisivo en la batalla. Acontecimientos A medida que los ejércitos avanzaban uno hacia el otro, Aníbal fue extendiendo de forma gradual el centro de su línea. Tal y como describe Polibio: Tras desplegar a su ejército al completo en una línea recta, tomó a varias compañías de celtas y de hispanos y avanzó con ellas, manteniendo al resto en contacto con estas compañías, pero quedándose atrás de forma gradual, para conseguir una formación en forma de luna creciente. La línea de compañías de flanqueo iba estrechándose cada vez más a medida que se prolongaba, siendo su objetivo utilizar a los africanos como fuerza de reserva y comenzar la lucha con los celtas y los hispanos. Polibio describe un centro cartaginés muy débil, desplegado en curva con los romanos en el centro y las tropas africanas en los flancos y en formación diagonal. Se cree que el propósito de esta formación era romper el impulso frontal de la infantería romana y retrasar su avance hasta que se produjesen otros acontecimientos que permitiesen a Aníbal desplegar su infantería africana de la forma más efectiva posible. En cualquier caso, algunos historiadores han tachado a este relato de fantasioso, y comentan que la curvatura del ejército cartaginés se pudo deber, o bien por la curvatura natural que se produce cuando una línea de infantería avanza, o bien a la propia reacción del ejército cartaginés al enfrentarse al choque con el pesado centro de infantería romana. Cuando los ejércitos se encontraron, la caballería se lanzó en un fiero ataque sobre el ejército romano. Polibio nos describe la escena comentando que «cuando los caballos hispanos y celtas del ala izquierda colisionaron con la caballería romana, la lucha que se produjo fue verdaderamente barbárica». La caballería cartaginesa rápidamente venció a la inferior caballería romana del flanco derecho y les sobrepasaron. En ese momento, una porción de la caballería se dividió del ala izquierda y dio un rodeo atravesando la retaguardia romana hacia el flanco derecho, en dónde atacó a la caballería romana de ese flanco desde la retaguardia. Éstos, siendo atacados desde los dos frentes, se dispersaron rápidamente ante el ataque cartaginés. Por otro lado, mientras que los cartagineses derrotaban a la caballería romana, los dos ejércitos principales, compuestos por la infantería de ambos bandos, avanzaron el uno contra el otro en el centro del campo de batalla. Para poder entender bien la batalla, es necesario detenerse a examinar las duras condiciones a las que estaban sometidos los soldados de infantería romanos, y que hacían que la batalla fuese especialmente difícil para ellos:A medida que los romanos avanzaban, el viento del este soplaba hacia ellos, arrojando polvo sobre sus caras y obstaculizando su visión. En este aspecto, es importante tener en cuenta que los dos ejércitos levantaban mucho polvo al desplazarse, lo que amplificaba el efecto del viento. Además del polvo, otro factor importante de la batalla fue la falta de sueño de las tropas: debido a la distancia entre los campamentos y el campo de batalla, es muy posible que ambos ejércitos se hubiesen visto obligados a dormir muy poco tiempo. En particular, los romanos sufrían la falta de una buena hidratación previa a la batalla, causada por el ataque de Aníbal a su campamento el día anterior que les había impedido suministrarse del río. Por último, la masiva cantidad de tropas suponía un tremendo estruendo de fondo, lo cual era psicológicamente muy duro para los hombres de la formación. Los cartagineses dispusieron una línea con unos 800 honderos baleares para intentar frenar el avance de las tropas romanas, pero no tuvo éxito. Cuando ambos ejércitos estaban uno en frente de otro se inició una auténtica lluvia de lanzas entre los hostigadores. Tras ese inicio comenzó la batalla cuerpo a cuerpo. Aníbal se colocó junto con sus hombres en el débil centro de la formación, y les hizo desplazarse en una retirada controlada. Conociendo la superioridad de la infantería romana, Aníbal dio instrucciones para esta retirada, creando un semicírculo cada vez más estrecho que iba rodeando a las fuerzas romanas. Los romanos empujaron en su ataque y el centro de Aníbal cedió terreno, curvándose hacia atrás, ocupando el centro romano el espacio desalojado por el centro cartaginés. Con ese movimiento, Aníbal convirtió la fuerza de la infantería romana en una debilidad: A medida que las tropas avanzaban, el grupo de tropas romanas comenzaban a perder cohesión debido a que los soldados comenzaban a empujar los unos contra los otros hasta que llegaron a situarse tan próximos los unos a los otros que no tenían espacio ni para maniobrar con sus armas. Además, en su intento de romper cuanto antes la línea de tropas gálicas e hispanas, los romanos habían ignorado (puede que también debido al polvo) a las tropas africanas que se habían colocado sin oposición en los extremos de la formación cartaginesa. La caballería cartaginesa, por su parte, ya había conseguido eliminar a la caballería romana de los dos flancos, y cargó contra el centro de la formación romana desde la retaguardia. El ejército romano, con sus flancos eliminados, formó una cuña que iba introduciéndose cada vez más dentro del semicírculo cartaginés, metiéndose de lleno en una ubicación en la que la infantería africana controlaba ambos flancos.3En este momento, Aníbal ordenó atacar a su infantería africana, rodeando por completo a los romanos en lo que se convertiría en el primer ejemplo bélico conocido de movimiento de tenaza. Destrucción del ejército romano. Cuando la caballería cartaginesa atacó a los romanos por la retaguardia y las tropas africanas asaltaron la formación desde las alas, el avance de la infantería romana quedó detenido bruscamente. Los romanos estaban atrapados, y sin vía de escape. Polibio comenta que, «a medida que las tropas del exterior eran masacradas, los supervivientes se veían forzados a retirarse hacia el centro y agruparse más, hasta que finalmente todos murieron en el lugar en el que se encontraban». Los legionarios estaban aterrorizados. No podían ni siquiera alzar los escudos para defenderse, ni podían desenvainar sus espadas. En ese momento la falange ibera avanzó hacia el cerco para atacar por los flancos a los romanos. Los iberos que habían retrocedido, gracias a sus cortas pero mortales espadas hicieron una masacre entre las filas enemigas. Tras esta batalla los romanos, impresionados por la eficacia de la espada ibera, adoptarían una similar para sus tropas (el conocido como gladius hispaniensis). Aníbal, viendo que su plan estaba resultando en una victoria casi total y necesitando todavía consolidar sus logros, y tomar únicamente a aquellos prisioneros que estuviesen dispuestos a cambiar de bando en la guerra, ordenó a sus hombres que mutilasen rápidamente a los enemigos supervivientes. Más adelante, cuando ya no había soldados romanos con capacidad de resistencia al enemigo, procederían a masacrar a los romanos sin obstrucción alguna. Tito Livio describe lo siguiente: Había tantos miles de romanos yaciendo (...) Algunos, con sus heridas, agravadas por el frío de la mañana, se levantaban, y a medida que se levantaban cubiertos de sangre de entre la masa de masacrados, eran sobrepasados por el enemigo. Otros fueron encontrados con sus cabezas enterradas en la tierra, en agujeros que habían excavado; habiendo con ello, parece, creado sus propias tumbas, en las que se habían asfixiado ellos mismos. Fueron masacrados casi seiscientos legionarios por minuto hasta que la oscuridad trajo su fin al derramamiento de sangre. Sólo 14 000 hombres lograron escapar, la mayoría de los cuales habían logrado abrir una vía de escape hacia la cercana ciudad de Canusio. Al final del día, de las tropas iniciales romanas compuestas por 87 000 hombres, sólo habían sobrevivido alrededor de uno de cada seis hombres. La imprudencia de Varron Como no conseguían ponerse de acuerdo, Paulo Emilio y Varron decidieron repartirse el mando un día cada uno. Paulo emilio era prudente y quería evitar una confrontación directa con anibal. El orgulloso Varron confiaba en las dimensiones de su ejercito para aplastar a los cartagineses. Lamentablemente para Roma, el 2 de agosto varron tomo el mando y decidió enfrentar a anibal en la polvorienta llanura de cannas al sur de italia, entre el rio aufide y unas pequeñas alturas. Ejercito Cartagines Los "tanques" de Anibal. Los cartagineses perdieron menos de 6.000 hombres en Cannas Guerreros galos aliados de Anibal Hondero balear cartagines Soldados cartagineses Ejercito Romano Asteros Princecps Equites(caballeria) El gran triunfo de anibal Bueno eso es todo amigos espero que les haya gustado, no olviden comentar, recomendar y si pueden dejar puntos. saludos!

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La Batalla de Agincourt
La Batalla de Agincourt
InfoporAnónimo6/20/2013

La batalla de Azincourt (o Agincourt) fue una inesperada victoria que las fuerzas inglesas lograron sobre las tropas francesas en el otoño de 1415, en esta población del norte de Francia , en el transcurso de la Guerra de los Cien Años. Azincourt fue un hito clave de ese larguísimo conflicto, que dio inicio a una nueva fase del mismo, en que los ingleses se apoderaron de media Francia . Superados ampliamente en número (sextuplicados, según algunas fuentes), los soldados de Enrique V de Inglaterra pretendían restaurar los derechos de su rey sobre el control de los territorios que su corona poseía en Francia . Antecedentes La Guerra de los Cien Años, que duró en realidad 116, fue el último gran conflicto feudal de la Edad Media. Los condes de Anjou, ahora casa reinante francesa, poseían amplísimos y muy productivos territorios en el oeste y sudoeste de Francia , que por la Batalla de Hastings (1066) pasaron a depender del trono inglés. El control de los ingentes recursos económicos de esas regiones desencadenaría la Guerra de los Cien Años y, en definitiva, conduciría al enfrentamiento crucial en Azincourt. En 1204 Francia invadió Normandía y despojó a Inglaterra de una de sus provincias más importantes. Bajo Eduardo I estallaron algunas hostilidades entre ambos países, que duraron de 1294 a 1298. Entre 1324 y 1325, se desató un nuevo conflicto con Francia que se conoce como Guerra de San Sardos. En 1329, el rey inglés Eduardo III respondió reclamando la corona de Francia en medio de lo que amenazaba con convertirse de guerra feudal a conflicto dinástico. Felipe VI consiguió adueñarse de Gascuña en 1337, dando origen oficialmente a la Guerra de los Cien Años. En 1346 los franceses atacaron a Eduardo III en Crecy y en 1356 a su hijo (el Príncipe Negro) en Poitiers, pero en ambas oportunidades fueron derrotados por las fuerzas inglesas. En ese mismo año, los ingleses capturaron al rey francés y a sus nobles, lo que les permitió obtener grandes ventajas en las negociaciones, que determinaron el Tratado de Brétigny (1360), desastroso para Francia . Finalmente un nuevo rey, fuerte, ambicioso y completamente decidido a obtener lo que, según la teoría inglesa, le pertenecía, hizo su aparición en este lúgubre escenario. Se llamaba Enrique V de Inglaterra y se juramentó a llevar la guerra, por última y definitiva vez, al corazón del territorio enemigo. De este modo, siguiendo sus órdenes, se planeó y ejecutó la operación que concluiría en la batalla de Azincourt. Componentes de las fuerzas en Azincourt Caballería Caballeros A principios del siglo XV, y a diferencia de épocas anteriores, el caballero era también un soldado de infantería. El caballero era un hombre adinerado que podía mantener varios caballos y había sido ascendido a ese estatus en una ceremonia oficial. El caballero estaba obligado a mantener al grupo de jinetes que comandaba (su «lance»), proveerlos de caballos, pertrechos y alimentos y mirar, en fin, por su bienestar en todo momento. Hidalgos Seguían en la jerarquía los hidalgos (franklins). Se llamaba de este modo a quienes, sin haber sido nombrados caballeros, eran susceptibles de serlo. Esto se debía a su altura de cuna, su valor y su patrimonio. Hombres de armas Los hombres de armas eran soldados tanto de infantería como de caballería y estaban a las órdenes de un caballero. Como su nombre indica, eran hombres entrenados en el uso de las armas. Se dice que los caballeros eran hombres de armas, pero los hombres de armas no eran caballeros. No habían nacido nobles, pero tenían mayor rango que los arqueros. Infantería Lanceros En este período, la infantería estaba compuesta esencialmente por lanceros de a pie. Los lanceros llenaban los espacios más a retaguardia de las filas. A pesar de su nombre, sus armas más comunes eran las polivalentes, como la alabarda. Arqueros de tiro largo El arco largo inglés (longbow) fue uno de los principales responsables de la victoria de Azincourt. Era tan poderoso y efectivo que más de las dos terceras partes del ejército estuvieron formadas por arqueros. Ballesteros La ballesta era más precisa que los arcos y disparaba un proyectil más pesado y mucho más letal. Sin embargo, tenía el inconveniente de su bajísima cadencia de disparo. Pavesero del ballestero El ballestero estaba indefenso mientras recargaba; debía introducir un pie en el estribo de la ballesta y tirar de la cuerda con ambas manos. Por este motivo siempre lo acompañaba un pavesero que lo protegía con un gran escudo, llamado «pavés», durante este peligroso procedimiento. Artilleros Especialmente dedicados a las tareas propias de sitios y asedios, los tipos de guerra más comunes en la Edad Media, los artilleros tenían a su disposición una amplia gama de cañones y bombardas de diferentes calibres, de efectos devastadores sobre un enemigo en formación cerrada y también sobre murallas o defensas. En Azincourt no existía aún una artillería móvil como la que se vio más tarde . Diferencias entre ambos mandos Los ingleses poseían, como se ha visto, un mando único y coherente, un comandante veterano y competente y un grupo de jefes aguerridos y dedicados, con funciones y responsabilidades claras y perfectamente definidas. Los franceses, por el contrario, llegaron al campo de batalla de Azincourt divididos, confundidos y enfrentados entre sí. El rey Carlos VI estaba enfermo desde hacía décadas y experimentaba frecuentes ataques de demencia que le impedían cumplir con sus deberes de comandante militar. Los que le seguían en la línea de sucesión no eran mejores que él. Su hijo (el delfín Luis) tenía sólo 19 años, estaba enfermo, carecía absolutamente de experiencia militar y los asuntos del ejército nunca le habían interesado. El tercero y el cuarto en la línea, el duque Juan de Borgoña y Carlos, duque de Orleans, respectivamente, se detestaban a muerte porque el primero había asesinado al padre del segundo en 1413. A tanto llegaba su odio que Carlos asesinaría a Juan Sin Miedo como venganza en 1419. El quinto era Juan de Valois, duque de Alençon, inexperto y poco inteligente. La solución que encontraron los consejeros de Carlos VI fue nombrar a d´Albret y Boucicault como comandantes (asistidos por David de Rambures, jefe de los Ballesteros de la Casa Real), pero sometidos a la supervisión de un consejo formado por los tres duques. D´Albret y Boucicault establecieron un plan que hubiese sido correcto de haber prosperado: consistía en aplicar la táctica de la "tierra arrasada" frente a los ingleses, rehuir el combate abierto, retroceder obligándolos a alejarse de sus líneas de suministros y dejarlos perecer de hambre. Si los duques hubiesen dejado hacer a estos dos comandantes profesionales, el destino de la batalla de Azincourt podría haberles sonreído. Pero los tres duques (hombres de alta cuna y nobleza, sobre los que los soldados profesionales pero plebeyos, como Boucicault y d'Albret, no tenían ninguna autoridad ni control) desautorizaron a los comandantes y les ordenaron enfrentarse a Enrique en Azincourt. Los militares de carrera debieron obedecer, aun pensando que el resultado sería funesto. A pesar de todo, prepararon el combate lo mejor que supieron durante los días anteriores. Sin embargo, el 24 de octubre d´Albret y Boucicault, agobiados por la continua interferencia de los incompetentes miembros del triunvirato de duques, prácticamente se habían resignado y ya no daban órdenes a nadie. El ejército francés estaba desorientado y carecía ahora de jefes, mientras las disciplinadas tropas de Enrique se acercaban a paso redoblado. Últimos preparativos La decisión de Enrique de combatir en Francia no era en absoluto apresurada. Dos años antes de Azincourt (en 1413), su Jefe de Armamento, Nicolás Merbury, ya había recibido órdenes de acumular duelas de arco y fabricar flechas. Se fundían piezas de artillería en Bristol y Londres, y todo barco que pasaba cerca de Inglaterra era requisado por la gente de Enrique en orden a la constitución de la enorme flota que llevaría a su ejército a través del Canal de la Mancha. Rotas las negociaciones en las que proponía al rey de Francia casarse con su hija y fracasada la alianza militar que había intentado con el duque de Borgoña, la flota de Enrique se hizo a la mar desde Southampton en julio de 1415. El rey viajaba en su buque insignia, el Trinité Royale. Dos días más tarde, la flota inglesa ancló en el estuario del Sena. Desembarcaron al día siguiente y se dirigieron a la cercana ciudad amurallada de Harfleur, que con sus poderosos bastiones controlaba el puerto. Harfleur La primera orden que Enrique V dio a sus jefes y soldados al desembarcar en el estuario del Sena frente a las puertas de Harfleur fue la siguiente: quedaban prohibidos, bajo pena de muerte, el pillaje, el saqueo, los incendios, las violaciones y todo tipo de molestias a la población civil. Más allá de la bondad o maldad intrínseca de su carácter (que no se conoce más que a través de los cronistas), la directiva tenía un fin muy concreto. Enrique no creía estar conquistando terreno enemigo, sino recuperando tierras propias usurpadas por los franceses. El ejército inglés estableció su puesto de mando sobre el lado oeste de la poderosa ciudad amurallada de Harfleur y Enrique decidió rodearla para un asedio en toda regla. El rey envió al duque de Clarence (su hermano) a dar la vuelta a la muralla hasta el lado este y establecer allí otro campamento. En el trayecto, Clarence interceptó un convoy de suministros francés al mando del hijo de Lord Gaucourt, Ralph, y rápidamente se hizo con él y las armas, flechas, pólvora y ballestas que transportaba. Enrique comenzó el trabajo de demolición de las murallas con sus cañones (que arrojaban piedras de 250 kg bañadas en brea ardiendo) y trató de cavar túneles bajo las paredes. Sin embargo, la topografía del terreno permitía que los defensores les viesen, y por ello muchos artilleros y servidores de las piezas murieron durante la recarga de sus armas, y los zapadores fueron ahogados al inundar los franceses las zanjas junto a las murallas. La superioridad numérica inglesa era, empero, abrumadora. Un mensajero solitario logró salir de la ciudad y entregó al delfín Luis una carta en que se le solicitaban refuerzos. La corona francesa, a pesar de todo, no hizo nada para salvar a Harfleur de la debacle. Pero el peor enemigo de los ingleses no tardó en aparecer: en los brezales y pantanos que rodeaban la ciudad bullía la disentería, que pronto hizo presa en los sitiadores. La diarrea que provocaba era líquida y hemorrágica, y nadie quedó libre de ella. Hasta los nobles y señores (que se veían obligados a beber el agua donde defecaban los enfermos) pronto se contagiaron. Las bacterias se trasladaron a los peces que nadaban en las aguas y a los moluscos de la costa, que constituían el alimento principal de los ingleses, y los resultados fueron funestos. A pesar de estas dificultades, Juan Holland consiguió capturar alrededor del 15 de septiembre el bastión que guardaba la puerta principal de Harfleur, y de ese modo los defensores comprendieron que su suerte estaba sellada. Se rindieron el día 23, luego de cinco semanas de asedio. La marcha hacia Azincourt El Somme, cerrado Ciento sesenta kilómetros separaban a las tropas de Enrique de Calais: los suministros eran escasos y el ejército debía hacer numerosas paradas en atención a la diarrea de los soldados enfermos. Así como su fuerza estaba debilitada y confundida por la enfermedad, la de Carlos VI lo estaba por la ya citada falta de liderazgo. En medio de la debacle organizativa, el anciano Duque de Berry estaba intentando asumir la dirección y reconstituir la cadena de mando, gravemente afectada por la interferencia de los tres duques en desmedro de la autoridad de los comandantes. Mientras esto sucedía, Enrique, que necesitaba atravesar el río Somme, descubría con desesperación que el vado de Blanchetacque estaba bloqueado con estacas y cadenas y que, al otro lado, el condestable d´Albret con 6.000 hombres obstruían el paso hacia Abbeville. Para peor, la orilla opuesta se encontraba defendida también por la fuerza que comandaba Guichard Dauphin, señor de Jaligny. Los franceses se habían ocupado de destruir los puentes y cerrar los vados, por lo que la única alternativa de Enrique parecía ser continuar hacia el sur, hasta rebasar las nacientes del río. Este itinerario representaba aumentar la marcha en otros cien kilómetros. El cruce del río Era esencial para los ingleses cruzar el río, y hacerlo pronto. El 17 Enrique giró hacia el norte y recibió una noticia edificante: entre Voyennes y Bethencourt existían unos vados practicables. El día 19 a las 8 de la mañana, la vanguardia del ejército inglés comenzó a vadear el Somme, comandada por Sir Gilberto Umfraville y Sir John (Juan) de Cornwall. El río tenía en ese punto orillas pantanosas, pero medía sólo 200 m de ancho y la corriente era débil. Con el agua a la cintura, las tropas consiguieron llegar al otro lado. La fuerza principal inició el cruce al mediodía, con el mismísimo Enrique V parado en la orilla y "dirigiendo el tránsito" para regular el flujo de hombres y caballos, en una acción que luego repetiría el general norteamericano George S. Patton durante la Segunda Guerra Mundial. Los franceses atacan Conscientes de que la acción se complicaba, los franceses atacaron entonces, lanzando grupos de jinetes sobre la cabeza de la fuerza principal que acababa de cruzar el río. Pero a las 5 de la tarde, ya todos los ingleses se encontraban en la margen oriental del Somme y había quedado claro que los esfuerzos de las pequeñas agrupaciones de caballería gala serían ya infructuosos. El último esfuerzo El día 21 de octubre de 1415, las fuerzas de Enrique se pusieron en marcha otra vez, encontrando las huellas de un enorme contingente francés. Los especialistas ingleses determinaron, por la cantidad de pisadas, que los franceses les superaban en número de 1 a 3. Ello dibujó una triste perspectiva para la dramática situación de los hombres, que llevaban semanas hambrientos, enfermos y agotados, alimentándose con poco más que bayas de los bosques. Además, los franceses se desplazaban por delante de ellos, anticipándose en un día de ventaja, lo que les permitiría elegir el campo de batalla que más les conviniera. Venciendo las adversidades, Enrique no se arredró: cruzó un nuevo río (el Ternoise), enviando unos exploradores a los alrededores. A su regreso, le informaron que una gran concentración de tropas enemigas se encontraba a menos de 4 km a su derecha. Los franceses, conscientes de la cercanía del ejército de Enrique, se aproximaron hasta que los separó apenas una franja de terreno de unos 800 metros. El rey inglés acampó en Maisoncelles, y desde sus campamentos los británicos podían escuchar los movimientos de los caballos enemigos, mientras sus cuidadores los preparaban para pasar la noche. Era la noche del 24 de octubre de 1415. La batalla se produciría al día siguiente. La batalla Fase I: avance inglés y carga de caballería francesa Batalla de Azincourt Con ambos ejércitos distanciados, Enrique ordenó el avance de su ejército. Como se ha indicado anteriormente, a unos 200 metros del enemigo los arqueros formaron las cuñas de los flancos y clavaron nuevamente sus afiladas estacas en el suelo, preparando las empalizadas defensivas contra la caballería. Acto seguido, con una formidable cadencia de tiro de 10 ó 12 disparos por minuto y arquero, cubrieron con inmensas y sucesivas nubes de flechas el avance enemigo. Se cree que este diluvio de muerte que descendía del cielo estimuló a los franceses a entrar en acción. Los ballesteros intentaron contraatacar, pero debieron retirarse por la superioridad del ataque de los arqueros ingleses. A continuación, d´Albret ordenó la carga de la caballería contra los flancos donde se parapetaban los arqueros, pero la misma constituyó un terrible fracaso: de los 800 jinetes del ala derecha sólo atacaron 160, mientras que entre los 1.000 del flanco izquierdo se produjeron deserciones semejantes. La inteligente decisión táctica de Enrique de apoyar a sus arqueros contra los dos bosquecillos hicieron comprender a los caballeros la imposibilidad o inutilidad de los ataques sobre los flancos. Neutralizadas las cargas de caballería, la fuerza encargada de atacar la retaguardia inglesa hubo de desistir también de cumplir con la tarea asignada. Entre los que atacaron con valentía se encontraba Guillermo de Saveuse, cuyo caballo quedó empalado contra las estacas de madera; la fuerza inercial del impacto hizo volar al jinete sobre su cabalgadura para caer en medio de los arqueros enemigos. Uno de ellos tomó su daga "misericordia" y lo mató rápidamente. Fase II: ataque principal de las tropas francesas y melée La fuerza del centro francés, aún no excesivamente castigada (aunque sí confundida por el fracaso del ataque de la caballería sobre los flancos), intentó entonces avanzar hacia los estandartes del rey Enrique V (centro del ataque inglés), con la finalidad de capturarlo o eliminarlo. La práctica era habitual en las guerras medievales, donde la baja en combate del rey podía inducir la rendición de sus tropas y el final de la lucha o, en caso de ser hecho prisionero, el derecho al cobro de un cuantioso rescate, el cual resarciría económicamente a sus captores. Cortando los astiles de sus lanzas, los hombres avanzaron sin guardar el orden de las filas. No obstante, el fracaso del ataque anterior les había condenado de antemano a la derrota, pues las formaciones de arqueros ingleses estaban intactas y conservaban su gran potencia de tiro. A medida que los franceses se iban internando en el "embudo" que conducía hacia la vanguardia inglesa eran masacrados por sucesivas "lluvias de flechas", las cuales sembraban el caos y la muerte entre las tropas francesas. Cuando los sobrevivientes hubieron llegado a la distancia "una lanza" de sus enemigos comenzó el combate cuerpo a cuerpo. La lucha fue feroz: el duque de York recibió un golpe en el casco que le rompió el cráneo y lo mató instantáneamente. Los dieciocho guerreros franceses que se habían juramentado para matar a Enrique V murieron enseguida, pero alguien (posiblemente el duque de Alençon), consiguió asestar al rey un golpe de maza en el casco, abollándolo y arrancándole los adornos. De haber llevado la cabeza desnuda hubiese perdido la vida. El duque de Oxford cayó moribundo, junto a Enrique, y éste debió luchar duramente contra dos soldados franceses para evitar que remataran al herido, cosa que logró. En ese momento, los arqueros ingleses comprendieron que sus arcos no tenían ya utilidad, porque en la salvaje melée (un tipo de combate cuerpo a cuerpo desordenado e informe) tenían tantas posibilidades de acertarle a un amigo como a un enemigo. Por lo tanto, se deshicieron fríamente de ellos y, empuñando las espadas, hachas y mazas, se lanzaron también al fragor de la lucha. Los arqueros carecían de armadura, hecho que constituyó una ventaja determinante en el enfrentamiento con los caballeros franceses quienes, encerrados en sus pesadas armaduras, tenían muchas dificultades para desplazarse -o incorporarse una vez derribados- en el fangoso lodazal en el que se había convertido el arcilloso terreno de la batalla. En pocos minutos los mataron a todos. Por otra parte, el sentido del honor de los caballeros franceses les llevó a menospreciar los riesgos de rendirse en la lucha: equivocaron su concepto de que la melée era un duelo honorable, un lance singular uno contra otro en el que, al encontrarse vencido, se podía arrojar al suelo las armas o el guante y esperar un trato justo. Como es natural, los ingleses (muchos de ellos agotados y enfermos y, para colmo, campesinos e iletrados) no opinaban lo mismo. El duque de Alençon murió por este motivo: luego de su lucha con Enrique V, súbitamente le entregó sus armas. Enrique, sorprendido, las aceptó. Cuando Alençon inclinó la cabeza en gesto de agradecimiento, fue rápidamente degollado por un arquero inglés que había echado mano a su afilada daga. A muchos otros nobles franceses les sucedieron desgracias similares. La segunda división francesa se sumó a la primera y fue también masacrada; la tercera, aún montada, decidió que lo mejor era retirarse prudentemente y se alejó al galope del campo de batalla. Ninguno de los dos jefes franceses estaban ahora en situación de recomponer su formidable ejército (que aún continuaba superando largamente en número a los ingleses): d´Albret había muerto en la melée y Boucicault había sido capturado. En todo el frente de batalla, la vanguardia francesa era un mar de confusión y caos, y los hombres y sus cabalgaduras caían, huían o morían masivamente. Fase III: la matanza La batalla de Azincourt había comenzado y concluido en apenas media hora. Llegaba el mediodía y los ingleses reunían a sus prisioneros, saqueaban a los muertos y hacían cuentas acerca de los suculentos rescates que obtendrían por las vidas de los nobles capturados. Hasta aquí, el final no se diferenciaba en nada de los de otras batallas medievales. Pero a primera hora de la tarde sucedió algo inesperado. El señor de toda aquella zona, Isembart de Azincourt, junto con Robinet de Bournonville, Riflart de Clamasse y otros hombres de armas autóctonos, atacaron por cuenta propia la retaguardia de Enrique y, aprovechando la relajación de la victoria, irrumpieron en su campamento, matando a sus ocupantes (pajes y personal no combatiente) y apoderándose de los bienes y bagajes, incluyendo la corona regia y la espada incrustada de joyas del rey. Al mismo tiempo, los jinetes de la tercera división francesa, aquellos que se habían dispersado y huido sin combatir, se arrepintieron de su conducta, conscientes del deshonor que se estaban infligiendo a sí mismos. Los condes de Marle y Fauquenbergh, apoyados por los señores de Chin y Louvroy, reunieron a 600 de aquellos hombres de armas fugitivos y llevaron a cabo un último ataque montado que, como los anteriores, se estrelló contra las defensas de estacas puntiagudas, siendo dispersado por los arqueros y terminado con espadas y misericordias. Enrique V dirigía este último combate. Estaba furioso, ya que la batalla podía darse por concluida y el postrer ataque francés no tenía razón de ser. En ello, fue informado del ataque a su campamento, con sus asesinatos, robos y saqueos. Ante este hecho, más propio de bandidaje que de lid guerrera, el rey perdió la calma (por primera vez en toda la campaña) y, encolerizado, tomó una decisión que los historiadores, pasados seis siglos, aún le siguen recriminando. De inmediato, Enrique ordenó pasar por las armas a todos los prisioneros. Los nobles y caballeros ingleses consideraron la orden como poco honorable y se negaron a cumplirla. Algunos rogaron a Enrique que perdonara a los franceses de más alta cuna, y consiguieron salvar las vidas de los duques de Orleans y de Borgoña. Todos los restantes prisioneros fueron ejecutados. Un escudero al mando de 200 arqueros cumplió la luctuosa orden. Como los franceses llevaban armaduras, los ingleses armados de hachas los mataron quitándoles el yelmo (casco), o alzándoles las viseras, dándoles hachazos en la cara y la cabeza o, sencillamente, introduciendo las misericordias por las ranuras de las viseras. Después de Azincourt Consecuencias de Azincourt: en rojo, territorios conquistados por Enrique V La estación propicia acababa y ya se habían agotado los víveres y suministros del ejército inglés. Si bien había infligido una espantosa derrota a sus oponentes, Enrique V y su ejército, agotado y hambriento, se dirigió lo más pronto posible hacia Calais, plaza fortificada en manos inglesas y a donde llegó pasados tres días. En Calais aguardó durante quince días a que el tiempo mejorara en el Canal, pudiendo embarcarse finalmente hacia Inglaterra en noviembre. Desembarcó en Dover el 16 de noviembre y entró como héroe en Londres el 23. Sin embargo, no era aún "rey de Francia e Inglaterra". Tal vez hubiera podido llegar hasta las murallas de París algunos días después de Azincourt, pero no debe olvidarse que su ejército no disponía de equipos de asedio, y que era muy improbable que con sus menguadas fuerzas pudiera someter a una gran ciudad fortificada y a su numerosa guarnición. Se impuso, pues, la prudencia. Hubo de esperar cinco años más, hasta firmar el Tratado de Troyes, (1420) entre Inglaterra y Francia , para que el rey Carlos VI aceptara casar a su hija menor Catalina con Enrique y reconocerle como su heredero al trono de Francia . Para colmo, Enrique murió antes que su enemigo (31 de agosto de 1.422), lo que complicó aún más la sucesión y prolongó la Guerra de los Cien Años hasta 1453. La guerra continuó con largos sitios (Caen y Ruan, otra batalla en Harfleur) y numerosos avatares que favorecieron ora a un bando, ora a otro. Los franceses no pudieron recuperarse de Azincourt: allí habían perdido cinco duques, doce condes, seiscientos barones y multitud de caballeros, cortesanos y otros dirigentes. La estructura política, económica y militar de Francia había sido descabezada, y esta circunstancia produjo una confusión que permitiría a los ingleses ganar tiempo y ejercer una hegemonía sobre el territorio continental francés que llevaría décadas neutralizar. Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Espero que les haya gustado!, no olviden recomendarlo a sus seguidores

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Vehículos de reconocimiento alemanes(megapost)
Vehículos de reconocimiento alemanes(megapost)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/13/2013

Hola amigos hoy les traigo un post completo sobre los vehiculos de reconocimiento alemanes durante la 2 guerra mundial, espero que les guste Vehículos de reconocimiento ligeros Sdkfz 221 Fue el primer automóvil blindado alemán en emplear un motor trasero, un Horch de 75hp, con una velocidad máxima de 74 Km/h, tracción a las 4 ruedas, giro con las 4 ruedas y una suspensión de ballestas espirales independientes. Estaba protegido con 14,5mm y poseía una pequeña torreta abierta, en la que se montaba una ametralladora de 7,92mm, en algunas versiones posteriores se sustituyó la ametralladora por un Panzerbuchse de 28mm.como tripulación contaba con dos hombres, el conductor y el jefe del vehiculo Sdkfz 222 El sdkfz 222 descendía directamente del 221 y comenzó a entrar en servicio en 1938 en los batallones de reconocimiento acorazado. La principal mejora sobre el proyecto era una torre mayor, que montaba un cañón de 20mm con una ametralladora coaxial de 7,92mm. También como en el 221, algunas versiones incorporaron el Panzerbuchse de 28mm. Como en el 221 la torre era abierta, pero en la versión 222 estaba cubierta por rejillas de alambre que daban cierta protección contra las granadas. Algunos de estos vehículos fueron provistos de radios, aunque entonces no llevarían cañón de 20mm. El 222 se fabrico en números más superiores que el 221. Su tripulación era también de dos hombres, conductor y jefe de vehiculo. Aunque en algunas versiones llevara un tercero, el radio-operador. Sdkfz 223 El sdkfz 223, estaba basado en le bastidor del 222. Empleaba el casco del 222 pero su torre era mas pequeña en la que motaba una ametralladora de 7,92mm, llevaba una radio como equipamiento estándar, así como una antena de armazón plegable. Contaba con una tripulación de tres hombres. Sdkfz 260 y Sdkfz 261 Kleiner Panzerfunkwagen Basados en el casco del 221. El 260 tenía antenas de varilla y el 261 antena de armazón. En los dos la tripulación contaba con 4 hombres: el jefe del vehiculo, conductor y dos operadores. Sdkfz 260: Sdkfz 261: Vehiculos de reconocimiento pesados Sdkfz 231 Schwere Panzerspähwagen (6-rad) Su configuración con motor en la parte delantera y tracción en 2 de sus ejes, y la dirección era solo delantera, dejaba ver su procedencia civil. Se empleaban 3 tipos de motores: un Daimler de 68hp, un Magirus de 70hp o un Bussing de 65hp, que daban una velocidad máxima en carretera de 60km/h, el blindaje era de 14,5mm y estaba bien angulado. La torre tenia capacidad para un cañón de 20mm, coaxialmente con una ametralladora de 7,92mm. Su tripulación constaba de 4 hombres. Peso:6,15t Sdkfz 232 Schewere Panzerspähwagen (6-rad) De la versión 231 se saco otra con radio, con una antena en lo alto del vehiculo, se sujetaba con dos abrazaderas fijas en la parte de atrás del vehiculo y tenia un pivote central rotatorio con unos brazos fijados a la torre, y así conservaba toda la capacidad de giro. Esto hacia que el 232 fuese mas pesado (5,9t) que su antecesor, aun así alcanzaba una velocidad máxima en carretera de 70km/h. Iba armado igual que el 231, o sea, con un cañón de 20mm con una ametralladora coaxial de 7,92mm. Sdkfz 263 Panzerfunkwagen (6-rad) Tenía cierto parecido al 232, la diferencia mas notoria era que poseía una torre fija, armado con una ametralladora de 7,92mm. Pesaba (5,75t) y llevaba 5 tripulantes. Una característica interesante de estos vehiculo era la presencia de rodillos. Había uno suspendido bajo el morro para evitar que el vehiculo se empotrase en las pendientes abruptas. Un segundo rodillo estaba situado en la parte inferior del bastidor, entre las ruedas delanteras y traseras para impedir que el casco se atascase. A pesar de esto, sus prestaciones campo a través seguían siendo mediocres. Estos vehículos considerados como proyectos provisionales, sirvieron en batallones de reconocimiento en Polonia y Francia, antes de ser retirados de servicio o relegados a tareas de seguridad en los países ocupados. La experiencia obtenida con los vehículos de 8 ruedas y los defectos observados en las actuaciones de los vehículos de 6 ruedas, fue de gran ayuda para el Heereswaffenamt, responsable de la adquisición de equipo, cuando tuvo que decidir que vehiculo blindado pesado necesitaba el ejército. La especificaciones eran: Un vehiculo con motor trasero y ocho ruedas, con puestos de conducción adelante y atrás, tracción y giro en todas las ruedas. Se encargo el desarrollo a Deutsche Werk, de Kiel, en 1935, mientras que el montaje del proyecto normalizado fue llevado a cabo por la empresa Schichau. El nuevo automovil comenzo a sustituir al Sdkfz 231 (6-rad) en los batallones de reconocimiento acorazados sen 1938. De manera confusa se denomino al vehiculo Sdkfz 231 Schwere Panzerspähwagen (8-rad), siendo este el vehiculo que se buscaba y no el proyecto, cuya unica referencia estaba en e l numero de ruedas. Sdkfz 231 Schwere Panzerspähwagen (8-rad) El Sdkfz 231 (8-rad) pesaba 8,15t, poseia un mo'tor Bussing de 155hp( posteriormente aumentado a 180hp)que daba una velocidad maxima de 85km/h. El diseño de transmision y de traccion era muy complejo. Ballestas laminares longitudinales independientes proporcionaban la suspension a cada rueda y sus prestaciones en campo eran similares a las de vehiculos sobre orugas. Unrasgo distintivo era la configuraciion de los guardabarros con un escudo para cada dos ruedas. Se utilizo un blindaje de 14,5mm con gran inclinacion, despues se aumento el blindaje a 30mm. Estaba armado con un cañon de 20mm con una ametralladora de 7,92mm montada coaxialmente en la torre. Sdkfz 232 Schwere Panzerspähwagen (8-rad)(fu) Como anteriormente paso con el 231 (6-rad) se creo un vehiculo de radio, llevaba una antena de armazon similar al Sdkfz 232 (6-rad) y era 0,2t mas pesado. Estaba armado con el cañon de 20mm y la ametralladora coaxial.Tenia 4 tripulantes. Sdkfz 263 Panzerfunkwagen (8-rad) Tambien se desarrollo un vehiculo de mando sin torre, el Sdkfz 263 (8-rad), incrementandose la altura del casco ligeramente, para proteger a sus 5 tripulantes. Se le instalo una antena de armazon fija, que fue sustituida durante la guerra por antenas de varilla simples. Podia motar una ametralladora, pero a veces no se ponia. Tanto la version de 6 ruedas como la de 8 sirvieron en los pelotones de transmisiones de los batallones de reconocimiento acorazados, asi como en los batallones de transmisiones acorazados. Sdkfz 233 Schwere Panzerspähwagen de 75mm Entro en servicio en 1941 y se empleo para el apoyo cercano, iba armado con un obús L/24 de 75mm, el obús estaba montado delante de la cámara de combate que era abierta y tenía un giro muy limitado. El 233 sustituyo al obús remolcado de 75mm de los batallones de reconocimiento acorazados. La serie 231/233 de 8 ruedas estuvo en servicio durante toda la guerra, pero su producción fue suspendida en 1942. Sdkfz 234/1 Schewere Panzerspähwagen (8-rad) Con cierto grado de adivinación, puesto que Alemania todavía tenia que verse envuelta en la campaña del norte de África, el Heereswaffenamt emprendió en agosto de 1940, los proyectos de un automóvil blindado que soportara el clima calido. Se solicito a la empresa checoslovaca Tatra la producción de un motor diesel de 12 cilindros en V y refrigeración por aire, con una potencia de 220hp, el prototipo estuvo a finales de 1941. La compañía Bussing se responsabilizo del casco, que era muy parecido al 231 (8-rad), pero de construcción monocasco, por lo que se obviaba la necesidad de un bastidor independiente, Dalmier Benz y Schichau tenían la responsabilidad de la torre. El proyecto se normalizo como Sdkfz 234/1 Schewere Panzerspähwagen (8-rad) en 1943 y entro en producción masiva en julio de ese año. Se aumento la capacidad de combustible por lo que su autonomía era el doble que la serie 231 (8-rad) y se empleo un neumático de diámetro mayor que ofrecía excelentes prestaciones campo a través . Pesaba 10,33t algo más pesado que el 231 (8,15t) pero tenía aproximadamente la misma velocidad máxima. El espesor del blindaje frontal, tanto el casco como la torre era de 30mm mientras que el blindaje lateral y posterior de la torre era de 14,5mm, con 8mm a los lados del casco y 10mm en la parte trasera. La torre era abierta por arriba, pero provista de una rejilla antigranadas. Estaba armado con un cañón de 20mm con una ametralladora de 7,92 coaxial. Llevaba 4 tripulantes. La queja mas frecuente entre lo tripulantes era que cuando se veían obligados a combatir su armamento resultaba insuficiente. Este desequilibrio se corrigió en la siguiente versión. Sdkfz 234/2 Schewere Panzerspähwagen (50mm) Puma Esta versión montaba un cañón de 50mm L/60 igual que las versiones Panzer III Ausf J y L, con la necesaria adición del freno de boca. El cañón llevaba 55 proyectiles y tenia una ametralladora coaxial de 7,92 en una torre estrecha, pero cerrada, con capacidad total de giro y un prominente mantelete externo en forma de campana. Esta configuración aumentaba en el peso del proyecto del 234, ocasionando una ligera disminución de la velocidad. Sdkfz 234/3 Schewere Panzerspähwagen de 75mm Se fabrico este modelo sin torre como apoyo cercano, armado con un cañón L/24 75mm, los lados de la cámara era mas altos para proteger a la tripulación. Al igual que el 233 (8-rad) tenia una capacidad de giro muy limitada. La serie 234 podía haber acabado ahí pero por la insistencia de Hitler en prolongarla en otra versión sin torre. Sdkfz 234/4 Schewere Panzerspähwagen de 75mm Consistía en el montaje de un canon contracarro Pak 40 de 75mm completo, menos las ruedas, en un pivote en el centro de la cámara de combate. El resultado era un vehiculo cazacarros sobre ruedas, una vez mas el uso del arma quedo restringido por su capacidad de giro. Se fabricaron unos 2400 vehículos del modelo 234. Cuando entraron en servicio ya había acabado la campaña de África, pero el motor funcionaba tanto en frío como en calor extremo, estos vehículos aguantaron muy bien los rigores invernales de Europa Oriental. Se suele confundir con la serie 231/233 (8-rad), se identifica fácilmente por el guardabarros de una pieza, que contiene diversos compartimentos y cajones para pertrechos. Sdkfz 254 Mittlerer Gepanzerter Beoachtungskraftswagen Se utilizaron pocos automóviles blindados fabricados por países satélites, aunque el Saurer austriaco sobre ruedas con orugas se introdujo en pequeñas cantidades equipado con radio, designado Sdkfz 254 Mittlerer Gepanzerter Beoachtungskraftswage (vehiculo blindado medio de observación de artillería). Schildkröte Otro proyecto innovador fue echo por la empresa Trippelwerke, de Molsheim. Se trataba de un automóvil de exploración anfibio 4x4 Schildkröte (tortuga), del que se construyeron tres unidades armados con un cañón de 20mm o con una ametralladora de 7,92mm, o con ambos. El proyecto se abandono en 1942, al no recibir pedidos del Heereswaffenamnt. Los mayores defectos del vehiculo eran su delgado blindaje de 10mm y la poca potencia del motor de gasolina Tatra de 8 cilindros en V. Panzerspähwagen P204 (Panhard 178) Tras la caída de Francia en 1940, los automóviles blindados Panhard 178 4x4 se incorporaron al ejército alemán, con la designación Panzerspähwagen P204. De estos, 150 se introdujeron en batallones de reconocimiento acorazados donde su cañón de 25mm y una ametralladora coaxial que les dio una capacidad ofensiva que antes no tenían. Pesaba 8,2t y tenía un motor de gasolina de dos tiempos de 105hp que le daban una velocidad máxima de 80 km/h. tenia un blindaje de 20mm y cuatro tripulantes. 40 vehículos Panhard fueron convertidos para uso ferroviario. Estaban provistos de radio y durante un tiempo llevaron antenas de armazón. Su cometido era el reconocimiento de la vía férrea, exploradores de las mismas, escolta… Bueno eso es todo amigos espero que les haya gustado, hasta el proximo post

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La batalla de Cinoscefalos
La batalla de Cinoscefalos
Ciencia EducacionporAnónimo5/19/2013

El fin de las Falanges El enfrentamiento de la Legión y la Falange ha dado, incluso entre las fuentes antiguas, mucho que hablar o escribir. Los conflictos anteriores que sostuvieron los romanos, contra Pirro o Cartago, no eran suficientes para decidir la cuestión y, El enfrentamiento de la Legión y la Falange ha dado, incluso entre las fuentes antiguas, mucho que hablar o escribir. Los conflictos anteriores que sostuvieron los romanos, contra Pirro o Cartago, no eran suficientes para decidir la cuestión y, a pesar de las victorias indiscutibles de los romanos contra los ejércitos helenísticos de los nombrados, la reputación de la falange macedonia aun se mantenía intachable. Comencemos con una opinión de las más recordadas: “Cinoscéfalos, la cabeza de perro”. “Verbisque meis fides sit” Tito Livio. Moneda con el rostro de Filipo V El siguiente será un choque de “estilos” que mantendrá a todo el mediterráneo en vilo, y al final del conflicto uno de los dos “sistemas” se revelara como vencedor, será la “potente” pero a la vez decadente Falange Macedonica o la “flexible” pero todavía inmadura Legión Romana. Uno de los dos sistemas se configurara como el futuro de la región. Podemos hacer un rápido repaso de los hechos que motivaron a dicha guerra, puesto que considero trascendentales para entender el conflicto. Antecedentes. La 2da Guerra Macedonica, 200 a.C. Llama mucho la atención el origen del conflicto, y repasando los acontecimientos termino por concluir que el mismo se debió a un terrible error de cálculo de Filipo V. La disputa de Macedonia con la Republica Romana se encontraba en una especie de impass al final de la 1ra. Guerra Macedonica ambos contendientes habían vuelto a su punto de partida (Roma mantenía un protectorado en Iliria). Por otra parte Roma se abocaba con toda su fuerza a la culminación de su guerra en África contra Cartago (Batalla de Zama, 202 a.C.) por lo que en apariencia Filipo V podría ocuparse de sus planes de conquista, en alianza con Antioco III (Rey seleucida), sobre los despojos del reino Egipcio Ptolomeico. El mundo Egeo en el 200 a.C. Sin embargo, dicho evento seria algo que no pasaría desapercibido para Roma quien, y a pesar de su conflicto en África, vera en este una nueva oportunidad para saciar la sed que le provocaba su naciente imperialismo, y en el que las familias aristócratas romanas habían encontrado una nueva “veta” para su ambición de poder y riqueza. La guerra de Filipo (aliado con Antioco) contra Egipto se llevaba con fulminante éxito situación que Roma miraba con recelo, pero todavía no se atrevía a intervenir, pues le hacia falta solo un motivo, cualquier excusa, y será Filipo en lo que considero un grave error de confianza quien va a ofrecer a Roma la oportunidad para inmiscuirse en los asuntos griegos, autodenominándose salvadora de la “libertad helena”, pero ocultando sus verdaderas intenciones con una guerra que ya estaba decidida desde mucho antes. Las fuentes nos dan un curioso hecho ocurrido en Atenas con motivo de una fiesta a Demeter en la que dos ciudadanos Arcanianos son asesinados. Arcanania aliada a Macedonia pide a esta se le repare la afrenta, quien responde con sendas campañas devastadoras en el Ática. Fuera cierto o no lo de estos dos arcanianos, lo cierto es que Roma ya tiene su excusa, y acude entonces en defensa de sus aliados en la región. Primero utilizo una embajada que ya había sido destacada hacia Egipto con la idea de evitar las acciones de Antioco. Esta embajada sin embargo costearía Grecia, e incluso se entrevistaría con Filipo. Los formalismos previos a la declaración de guerra se habían cumplido, un Filipo repleto de guerra desafía a la mayor potencia del mediterráneo occidental. El conflicto era inevitable. Repaso a las campañas previas a la Batalla En el verano del 200 a.C. se dan por iniciadas las campañas de agresión entre ambos contendientes. El cónsul Sulpicio Galba arriba a Iliria con su ejercito de dos legiones romanas y aliados, 20.000 hombres en total. Mientras una pequeña fuerza naval al mando del Legado Claudio Cento se dirige a Atenas y el resto de la flota operaria en Corcyra. De aquí en mas todas las acciones de Filipo contra los romanos culminaran en fracaso, sea por la velocidad o decisión con la que los romanos llevan a cabo sus acciones, sea por errores propios o aciertos ajenos, la cuestión es que poco podrá hacer Filipo por detener el avance romano en Grecia, el cual se llevara acabo de forma lenta pero sostenida, incontenible como la marea. Solo una batalla decisiva, en la que medir fuerzas, se le presenta a Filipo como única opción. De más esta decir que los romanos no rechazarían cualquier reto en campo de batalla y evitar lo que podría ser una interminable campaña en territorio complicado. Durante tres años los romanos llevaran la ofensiva en territorio Griego, siempre con la iniciativa pero con resultado incierto a pesar de las sucesivas victorias. Filipo logra atascar a las legiones en terreno complicado, pero a costa de grandes sacrificios. Finalmente con el arribo del cónsul Lucio Flaminio, el panorama para los romanos comenzara a aclarase. Repasemos algunos acontecimientos: Con un inicio algo lento en Iliria y Epiro debido a su desconocimiento de la geografía local, los romanos comienzan su incontenible avance. Claudio Cento golpeara duro en Ática tomando Calcis en Eudeba y luego evacuándola antes de la llegada de Filipo quien se desquita con Atenas. Un segundo ataque, en cambio, será rechazado ahora por los romanos y sus aliados. Mientras lo Aqueos abandonan a los Macedonios imposibilitados de prestar ayuda, acuciados como estaban por el tirano de Esparta, Nabis. Un primer enfrentamiento entre el Legado Lucio Apustio y Atenegoras, termina con derrota del macedonio, los romanos entonces comienzan a recibir delegaciones griegas. Los ilirios y dardanos atacan la frontera macedonica y los Atamanes se alzan en armas. Filipo rehúsa por ahora de enfrentarse a su enemigo, pero las vanguardias de ambos ejércitos se encuentran, nueva derrota macedonica. En Ottolobos, Filipo sorprende a los romanos, a punto esta de derrotarlos, pero el impulso de sus hombres lo hecha a perder y salva su pellejo por poco. Nueva victoria romana. Filipo se fortifica en un desfiladero donde pretende detener a los invasores, pero es desbordado por unos romanos ya incontenibles y superiores en todo a las fuerzas opuestas por Filipo (en su mayoría liviana y mercenaria, más acorde a la geografía). A pesar de estas derrotas, los romanos no lograban salir de una región tan complicada como esa. Filipo entonces se ocupa de Atamanes y Etolios, a quienes derrota contundentemente. Mientras, la flota romana aliada a Atalo, hace las suyas por la costa griega y tracia. Consiguiendo buenas victorias y algunos fracasos. En Acanthus logran buen botín y regresan. Desgastados en una guerra de posiciones los romanos vuelven al punto de partida y quedan bloqueados en el Epiro. Filipo respira tranquilo. 199 a.C. Cambio de estrategia romana, 198 a.C., Lucio Flaminio nuevo cónsul, se hace cargo de las operaciones, suma refuerzos y desborda las defensas macedonias en el desfiladero del río Aoo. Ahora los romanos tienen el camino libre para avanzar sobre Grecia. La batalla se hace inevitable, ambos ejércitos se preparan para la misma. Filipo retrocede y Flamino lo sigue adentrándose en Grecia. Los romanos toman varios enclaves de importancia en Tesalia. Primer revés romano en Atrage contra una formación cerrada tipo falange. Los romanos forman campamento de invierno en Beocia y Etolia (Locris). Los romanos se alían con los Aqueos y asedia Corinto. Nabis traiciona a Filipo y se pasa al bando romano (cede arqueros cretenses al romano). Campaña del 197 a.C., los romanos reciben refuerzos y reinician las operaciones. Ambos ejércitos se buscan en Tesalia, se aproxima la batalla definitiva. Caballeria de Etolia junto a un veles, en Tesalia. La combinacion de estas tropas con el adecuado apoyo legionario, seran las artifices de la mayoria de las victorias en la etapa inicial de la guerra. Observen como el veles, a diferencia de guerras anteriores, ya porta como arma standard un "gladius". La Batalla - Primeros movimientos: En los alrededores de la ciudad de Feras, ambos ejércitos se buscaban sin éxito. Los romanos habían iniciado su campaña reforzados por 6.000 infantes y 300 jinetes romanos y latinos, también habían llegado 200 jinetes numidas y 10 elefantes norteafricanos. Flaminio había traído consigo 3.000 veteranos de la guerra en África, hombres que con una experiencia inestimable suplirían con creces las bajas de las anteriores campañas. En total serian alrededor de 20.000 hombres a los que debemos sumar 6.000 de infantería etolia y 400 jinetes también etolios (según Tito Livio). Filipo que hasta el momento había manejado tropa liviana (macedonios, aliados griegos, o mercenarios) debido al tipo de operaciones llevadas a cabo hasta el momento (mas del tipo de una “guerra de posiciones”) había llevado las de perder contra unos romanos mas aptos o mejor armados para este tipo de lucha. Nunca sus macedonios habían podido adoptar sus formaciones de falanges y habían tenido que padecer a unos durísimos romanos superiores en la lucha a corta distancia tanto en la tropa pesada como en la liviana. Ahora el rey macedonio maniobraba sus aproximadamente 22.000 hombres para obligar al romano a entablar batalla en situación favorable para las Falanges Macedonicas. Lo complicado de la situación no había permitido a Filipo reclutar la suficiente cantidad de tropa liviana, de proyectil y de caballería, contando con la mitad de lo aconsejable. Aun así se sentía confiado. Mientras la caballería "etolia" le da una nueva victoria a los romanos sobre las avanzadillas macedonias, Filipo decide moverse a Scotusa, para “para proveerse allí de alimentos”, según Polibio. El irregular territorio hizo que ambos ejércitos se perdieran de vista, buscándose durante dos días. Las fuentes abundan en detalles, y coinciden en que el tercer día amaneció brumoso, lo que aumento el desconcierto de ambos ejércitos. “Al siguiente, al amanecer después de una noche húmeda y lluviosa, degenerando las nubes en niebla, ocupó toda la llanura una oscuridad profunda, y descendiendo de las alturas un aire espeso por entre los ejércitos, desde el punto de rayar el día ocultaba las posiciones.” Plutarco "vidas paralelas - Tomo III. Tito Quincio Flaminio VIII. Ambos contendientes deciden acampar, quiso la suerte que ambos lo hicieran cada uno a los lados de la colina de Cinoscefalos, a pocos kilómetros unos de los otros. Según Polibio, Filipo envió a ocupar la cumbre de la colina que lo separaba sin saberlo del romano, y Flaminio destaco “diez escuadras de caballería y mil hombres de infantería ligera, con orden de explorar y recorrer con cuidado la campiña”. Ambas fuerzas se encontraron mientras exploraban (Polibio dice que los romanos fueron emboscados) y trabaron lucha, enseguida de ambas partes partieron emisarios hacia sus generales. Los romanos al parecer salían mal parados de la situación y eran castigados con dureza. Entonces “Flaminio animó a marchar allá a Arquedamo y a Eupolemo, ambos etolios, y les dio dos tribunos con quinientos caballos y dos mil infantes” (Polibio) en apoyo de la fuerza exploradora lo que inclino la lucha para el lado romano. Flaminio entonces saca sus tropas y los ubica en formación de batalla con la intencion de sostener a los suyos. Viendo el gran numero de tropa liviana que acumulaba el romano Filipo vio la ocasión de sacar buen provecho de tal situación y asestar un duro golpe a los romanos enviando al sitio fuerzas de apoyo. “Pero entonces, informado de lo que sucedía por los que venían, y empezando ya a aclarar la niebla, llamó a Heráclidas de Girtonia, comandante de la caballería tesalia, a León, prefecto de la Macedonia, y a Atenágoras, que tenía bajo sus órdenes todos los soldados mercenarios, menos los traces, y los desatacó al socorro. Con este refuerzo, aumentadas en gran manera las fuerzas de los macedonios, dan sobre el enemigo y le vuelven a desalojar otra vez de las eminencias.” Nuevamente son desalojados los romanos del sitio por lo que Filipo decide salir entonces de su campamento y reuniendo tropa pesada se dirigió al lugar para profundizar lo que parecía una fácil victoria, tomando así el flanco derecho de su ejercito, mientras ordenaba a Nicanor despliegue el resto de la tropa en la cima de la colina en el flanco izquierdo. La caballería etolia que lucho enconadamente impidió que los romanos fueran arrastrados hasta el valle, puesto que estos “en ese momento era lo mejor en Grecia, aunque en la infantería fueron inferiores a sus vecinos” (Tito Livio). Entonces el cónsul se dirigió a sus hombres con estas palabras: "Compañeros, les dijo, ¿no son éstos aquellos macedonios que, bajo la conducción de Sulpicio, forzasteis a cuerpo descubierto en las gargantas de Eordea que tenían tomadas, desalojasteis de aquellos elevados puestos y de los cuales matasteis un gran número? ¿No son éstos aquellos mismos que, apostados en los desfiladeros del Epiro, lugar impenetrable en la opinión de todos, arrojó vuestro valor, hizo emprender la huida y tirar las armas, sin parar hasta meterse en la Macedonia? ¿Temeréis ahora a estos mismos, cuando vais a pelear con fuerzas iguales? ¡Qué! ¿Os hará más pusilámines... la memoria de lo pasado o por el contrario os inspirará más confianza? Ea, pues, compañeros, animaos los unos a los otros, y entrad en la acción con denuedo. Vivo en la confianza que el éxito de esta jornada corresponderá al de las anteriores, con la voluntad de los dioses." Polibio de Megalópois. Historia Universal bajo la República romana tomo III, libro XVIII, capitulo I. Dicho esto, ordenó al ala derecha que no se moviese del puesto, ni los elefantes que se hallaban delante; y él con la izquierda se dirigió arrogante al enemigo. En esta ala estaban los vélites que habían escaramuceado antes, viéndose ahora apoyados de las legiones, volvieron a atacar con fuerza al contrario rechazándolos nuevamente. Filipo, que avanzaba victorioso, encaraba la pendiente de la colina cuando, al contrario de lo que el mismo esperaba, se topa con sus unidades en retirada, y para peor, advierte la presencia de todo el ejército romano en perfecta formación de batalla, evidentemente las cosas no eran como pensaba4. “…declaró (Filipo) que la acción se había iniciado precipitadamente y que ni el momento ni el lugar era el adecuado, pero estaba obligado a seguir por el conjunto de sus fuerzas implicadas en el terreno…” Tito Livio. Historia de Roma desde su Fundación. Libro XXXIII. La Batalla. Chocan los ejércitos No había mucho tiempo para planteos sofisticados, ambos ejércitos estaban cara a cara. Mientras todavía sus tropas seguían saliendo del campamento y con su flanco aun evolucionando en el terreno, Filipo decide lanzarse sobre la izquierda romana que avanzaba. De alguna manera quería aprovechar la sorpresa por saberse mejor situado (pues tenia la pendiente del terreno a favor) además de contar con la acumulación de tropa liviana que se había producido allí, pero sobre todo evitar que el desconcierto de sus unidades que venían en derrota, se traslade al resto del ejercito. Ubicándolos a la derecha de la falange (los de acaballo y a pie), a esta le ordena doblar en profundidad, dejar en el suelo a las sarissas y, asaltar de frente la formación romana que se aproximaba mientras los auxiliares tomaban el flanco enemigo. Flaminio retira a los velites del campo, emprende la subida de la colina y se viene a las manos. Entonces ocurrió el choque, las palabras dejan ahora su lugar a los hechos, el enfrentamiento que todo el mediterráneo esperaba, se lleva a cabo finalmente, Falange y Legión se encuentran cara a cara. “El choque fue violento por una y otra parte y la algazara excesiva, ya que mientras unos y otros voceaban, los que se hallaban fuera de la contienda animaban con gritos a los combatientes; de suerte que el espectáculo era horrible y espantoso.” Polibio de Megalópolis. Historia Universal bajo la República romana. Tomo III, libro XVIII, capitulo I. Pronto los hombres de Filipo le demostraron a su rey lo que valían, “desde lugares elevados lo más fuerte de sus tropas, de manera que aun los más esforzados de aquellos no podían sostener lo pesado de su apiñamiento y la violencia de la acometida” (Plutarco), empujaron terreno a bajo a unas legiones que poco podían hacer en tal situación frente a enemigo de tal calidad (creo tener argumentos para suponer que luego del choque inicial, los hombres de Filipo formaron falange utilizando sus sarissas) y superados también por los flancos, comenzaron entonces a ceder terreno, aunque no rompieron filas. Pero en el otro flanco la situación para Filipo no podía ser peor. Allí, algunas de sus tropas todavía buscaban posiciones y otras recién salían del campamento todo esto sin apenas cobertura de caballería o tropa liviana. En cambio el flanco derecho romano, todavía esperaba su momento en perfecta formación de batalla. Inteligentemente, Flaminio se dirigió allí y encabezo un furibundo ataque al ala izquierda macedonia a la cual sorprendió en desorden y derroto sin dificultad. La victoria en ese flanco fue total para los romanos, que se ensañaron con los macedonios pasando a cuchillo unidad tras unidad. Como si fuera poco para los pobres macedonios, ya incapaces de oponer resistencia por su equipamiento pesado, los elefantes se lanzaban sobre ellos, sin siquiera atreverse a enfrentarlos huyeron perseguidos por los romanos. Cuentan las fuentes que un romano (Tribuno, según Polibio) “que no tenía consigo más que veinte compañías (o manipulos)”, medito sobre lo que era mejor en aquel momento y tomando a sus hombres arremetió por la espalda al flanco derecho Macedonio que avanzaba victorioso: “Como en la formación de la falange no se puede hacer frente por detrás ni combatir de hombre a hombre, el tribuno carga sobre los primeros que encuentra, y los macedonios, sin facultad para defenderse, se ven precisadas a arrojar las armas y emprender la huida. A esto contribuyó asimismo el haberse vuelto contra ellos por el frente aquellos romanos que antes iban huyendo.” Polibio de Megalópolis. Historia Universal bajo la República romana. Tomo III, libro XVIII, capitulo I. En este punto medito sobre el verdadero alcance de la victoria macedonica en ese sector del campo de batalla, esta muy claro para mi que empujaba barranca abajo a los romanos y que, de no ocurrir el desastre de su flanco izquierdo, muy probablemente hubiera alcanzado la victoria ese día. Sin embargo, hay que reconocer que pocas fuerzas de aquel entonces estaban en condiciones de recuperarse cuando iban siendo derrotados por la falange, lo mas común era que rompieran filas y se retiraran del campo, pero las legiones romanas de aquel día, si bien retrocedían, se mantuvieron firmes y pudieron aun presionar de frente a las falanges una vez se llevo a cabo la maniobra del Tribuno. Los macedonios no pudieron resistir este doble ataque, se detuvieron y comenzaron a flaquear. Filipo entonces fue avisado de lo que ocurría en el otro flanco, su sorpresa fue evidente cuando al retirarse hasta una colina cercana para poder ver lo que ocurría, advirtió como las enseñas enemigas copaban todo el campo de batalla y que lo que el pensaba era una fácil victoria, tornaba en derrota aplastante. Tomo entonces la tropa que pudo y se retiro velozmente hacia Macedonia. Flaminio persiguió cuanto pudo a los macedonios tomando cerca de 5.000 prisioneros, mientras que 8.000 macedonios encontraron la muerte ese día. Entro los romanos se contaron alrededor de 700 bajas según las fuentes. Epilogo La persecución se vio interrumpida por una disputa con los aliados etolios, que saquearon el campo macedonio privando a los romanos de un importante botín, situación que favoreció a Filipo para poder escapar. Filipo rápidamente capitulo pactando una rendición incondicional, que pudo evitar que Flaminio continuara la guerra. Sin embargo el verdadero motivo del abandono de la ofensiva romana se debió en gran medida a la repentina aparición en Jonia del ejército de Antioco III. Macedonia así se salvo de su destrucción, aunque pensándolo bien, es probable que a Flaminio le interesaba mantener un referente claro en la siempre difícil Grecia, mas aun, si este ahora era aliado a Roma. Esta alianza permitió a Filipo reconstruir a Macedonia, empobrecida luego de años de guerra (no solo con Roma, sino también la llevada acabo contra Egipto) dejando a su heredero, su hijo Perseo, un reino fuerte y preparado para un capitulo mas en su guerra contra Roma. Consideraciones finales Por ahora los romanos podían ufanarse tranquilos de haber derrotado a la poderosa Falange Macedonia en singular batalla. La particular situación que se dio en esta ocasión, en la que ambos ejércitos se encontraron sorpresivamente, y donde el choque entre ambos se dio como consecuencia de una acción de sostenimiento de sus tropas de apoyo, y no de la preparación previa de la misma, decanto finalmente a favor de la Legión. El sistema legionario se mostró mucho mas “ágil” y “capaz” que “esta” Falange en situaciones poco ortodoxas, solo recordando la velocidad con la que Flaminio despliega sus hombres en oposición a la lentitud del despliegue macedonio, la capacidad de desdoblarse del flanco derecho romano para afrontar dos situaciones (el que llevaba acabo en su sector, mas el flanqueo al ala derecha macedonia) sin que esto supusiera una mella en sus capacidades, pero sobretodo la capacidad de “aguante” ante una delicada situación en su flanco izquierdo que era derrotado por los macedonios y aun asi sostener el ataque sin perder formación para luego sobreponerse y lograr la victoria es de destacarse (sin olvidarnos que dicha acción se desarrollo en franca ventaja por el lado macdonio por tener la altura a favor, amen de superar a su rival en tropa liviana y caballería). Podemos entender, del maravilloso sistema creado por Filipo (padre de Alejandro) poco quedaba, aquel era un complejo engranaje de unidades con diferente propósito donde la Falange era una pieza mas, una pieza importante claro esta, pero que necesitada de las demás para un correcto funcionamiento. Ahora se estaba convirtiendo en un sistema cada vez más rígido y poco a poco sus elementos clave en su funcionamiento iban desapareciendo o atrofiando6. Aun así seguí siendo un durísimo rival y estaba claro para la legión que le era imposible romper a la falange en un ataque frontal, pero existían otros medios y los romanos se mostraran muy eficientes para aprovecharlos, y esta batalla es un claro ejemplo. A la novela entre la Legión y la Falange le faltara una acción más. Todavía habrá algún escéptico sobre las posibilidades de la esta Falange frente a la Legión, y se pondrá como excusa la victoria parcial del flanco dirigido por Filipo. Pero en mi opinión personal, el resultado ya estaba sellado, “esta” falange estaba en franca decadencia y la victoria final de la Legión era inevitable. Imagenes Bueno eso es todo espero que les haya gustado, no duden en recomendarlo si les gusto y si quieren dejar puntos no hay problema. Nos vemos en el siguiente post! saludos

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