Fefitoooooo
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Si bien los pueblos celtas, que ocuparon la Europa occidental y central durante la edad de hierro, no conformaban una unidad política y social, sí constituyeron un conjunto de creencias compartidas que logró expandirse a lo largo de todo el territorio en donde prevaleció esta cultura. Uno de sus mitos fundacionales narra la odisea de los Tuatha Dé Danann, (“los hijos de Dana”, diosa madre del panteón celta). Ellos arribaron a la isla de Irlanda en barcos voladores, y vencieron a los Fir Bolg y a los Fomorianos, para luego perder la batalla contra los Milesianos y ser confinados al mundo subterráneo. Áine Diosa del cielo y reina de las hadas irlandesas, Áine es la diosa de la fertilidad, que inspira en los humanos el amor y la pasión. Hija de Egobail, según algunos mitos, fue adoptada por el dios del mar Manannán, Áine también es venerada como deidad del maíz, los ganados, el amanecer, el fuego, el sol, y la luna. Su rito ha permanecido en el tiempo, especialmente en la provincia irlandesa de Munster, aún luego del arribo del cristianismo a la isla. Incluso en muchas zonas rurales, se le siguió rindiendo tributo mediante procesiones nocturnas de antorchas encendidas, durante el solsticio de verano, alrededor de la sagrada colina Cnoc Áine (Colina de Áine), para proteger las cosechas y el ganado. Una de sus leyendas narra que Allill Ollum, Rey de Munster, se enamoró perdidamente de Áine, al punto de raptarla e intentar por la fuerza poseerla, pero la diosa logró vencerlo y darle muerte, a través de sus artilugios mágicos. Luego de esto, Áine juró nunca más intimar con un hombre de cabello blanco, y realizó un “geis” (voto o prohibición) que luego respetaría a pesar de haberse enamorado de un hombre con esas características. Otras leyendas también le adjudican un amor con un mortal llamado Fitzgerald con quien habría tenido hijos. Sensual, bella, y de cabellera rubia y larga, su poder de seducción ha encantado a muchos hombres que cayeron rendidos ante sus dotes, sin poder descansar hasta verla nuevamente. Dana Se la nombra también como Danu, Anna o Annu. Es la diosa madre, o “madre universal”, y la deidad más antigua entre los pueblos celtas. Pertenece a los dioses de la luz, el día, y la vida. De ella nacieron todas las divinidades celtas y los Tuatha Dé Danann, los seres mitológicos que arribaron a Irlanda en los inicios de la ocupación celta de la isla. Se la considera regenta de las mareas, y por eso comúnmente se la relaciona con la Luna. Etimológicamente su nombre significaría “Agua del Cielo”, es por eso que le son propios los ríos, los arroyos y los ojos de agua. También se cree que el Danubio, debe su nombre a esta diosa, porque es justamente en esa zona geográfica, donde se habrían desarrollado las primeras tribus celtas, y desde donde habrían iniciado su expansión hacia el resto del continente europeo y las islas. Diosa de la sabiduría, la adivinación, la poesía y la literatura. Reina de las hadas, y regente de un inframundo misterioso y desconocido, también se le rendía culto porque se la consideraba fuente de fertilidad, y a ella se le encomendaban las cosechas, los campos y el ganado. Tras la llegada del cristianismo, y la expansión de sus creencias, el sincretismo hizo que el culto a Dana haya sido absorbido por la tradición cristiana a través de la devoción a Santa Ana, la madre de María, madre de Jesús, que de algún modo vendría a representar a la “Madre universal”. Dagda Dagda, el “Dios Bondadoso”, es la deidad más respetada y venerada por los antiguos druidas. Guerrero temerario, dios de la sabiduría y la adivinación, es también reconocido como el señor de la música, la poesía y la retórica, así como maestro de las artes. Dagda es quien regentea el paso de los hombres por los distintos ciclos de la vida y el pasaje al más allá. Habita en la morada del Río Boyne (Brú na Bóinne), que tuvo su origen cuando Boann, esposa de Dagda, y madre de Aengus Mac Ogg, dios del amor, rompió el “geis” que prohibía a los dioses acercarse a un pozo de agua determinado. Las aguas del pozo persiguieron a Boann por su desobediencia hasta que la alcanzaron, y de esa unión surgió el Río Boyne. Según la leyenda, fue líder de los Tuatha Dé Danann durante la guerra en que los dioses fueron vencidos por los milesianos, y tras pactar con éstos, confinados al mundo subterráneo. En el imaginario celta se lo representa como un anciano apacible, de aspecto sencillo, vestido con una túnica corta, y un manto con capucha. Está armado con un mazo de cualidades excepcionales, que posee un extremo capaz de matar de un golpe a nueve hombres, pero también de volver a la vida a los muertos con el otro extremo del arma. Además es poseedor de un arpa mágica que utiliza para dar inicio y final a los ciclos de las estaciones del año, y un caldero mágico de la abundancia. A Dagda se lo reconoce como un dios sabio, guerrero, hábil artesano, símbolo de abundancia y fertilidad. Morrígan Morrígan es la diosa de la muerte y la destrucción. A ella se le encomiendan los ejércitos, y es quien brinda la fortaleza, la bravura, el coraje, y la furia a los soldados en las batallas. Etimológicamente, Morrígan significa “Reina fantasma”, y podía presentarse con distintos aspectos que destacaban diferentes rasgos o personalidades de una misma esencia: Nemain, que significa “pánico”, tenía un aspecto terrorífico, y se les hacía presentes a aquellos hombres que estaban prontos a morir; Badb (corneja) que se le aparecía a los guerreros para incitarlos a pelear; y Macha, cuyo significado es “batalla”, tenía el aspecto de un cuervo. Del mismo modo, Morrígan también es doncella, madre o viuda, pero siempre mantiene la misma esencia. Si bien está asociada a la muerte y a la destrucción, Morrígan es también quien rige la renovación a través de la muerte y la nueva vida que nace de ella. De ahí que también se la relacione con la fertilidad, la procreación, el amor y el deseo sexual. Comúnmente se la representa vistiendo una armadura y armas de guerra, pero también bajo alguno de sus otros aspectos (cuervo o corneja). Fue una de los Tuatha Dé Danann, los primeros seres mitológicos celtas que arribaron a Irlanda, y es una de las deidades más importantes y temerarias entre los pueblos celtas. Lugh Una de las deidades más populares y veneradas por todo el mundo celta. Desde las Galias, hasta Irlanda, y Celtiberia, en diferentes regiones pueden encontrarse ciudades derivadas de su nombre (Lugo, Lyon, o Lugones entre otras). La leyenda narra que nació como fruto de la unión entre Cian y Eithne. Ésta era hija de Balor, rey fomoriano, que había sido advertido por la druidesa Biróg que un hijo de Eithne le daría muerte. Balor, entonces, mandó encerrar a su hija en un castillo de cristal, al cuidado de doce nodrizas. Sin embargo, no pudo evitar que quede embarazada de Cian, dios sanador de los Tuatha Dé Danann, enemigos de los fomorianos. Eithne dio a luz a trillizos, y Balor ordenó que los arrojaran al mar, pero Lugh logró sobrevivir. Con el tiempo se unió a los Tuatha Dé Danann, y finalmente, tal como predijo la druidesa Biróg, le dio muerte a su abuelo con una honda, poniendo fin, de este modo, al reinado fomoriano sobre Eire. Lugh es conocido como Samildanach, que significa “múltiple artesano” debido a que domina todas las artes y las técnicas, sean éstas de la paz o de la guerra. Era dueño de una lanza mágica capaz de irradiar fuego, símbolo de su poder y bravura. Se dice que el arco iris le pertenecía y que la Vía Láctea era conocida como la cadena de Lugh. Dios bondadoso y bienhechor, el primero de agosto era el día consagrado a Lugh, en la celebración conocida como Lughnasadh, y su culto permaneció en el tiempo, incluso luego de la incursión del cristianismo.

Considerada una de las tradiciones religiosas más antiguas, el hinduismo no cuenta con un dogma unificado, sino que se trata de un conjunto de creencias y cultos, sin una organización centralizada ni órdenes sacerdotales, producto de la fusión de las diferentes tradiciones de los antiguos pueblos establecidos en la cuenca del río Ganges. En la creencia hindú, detrás del Māyā, universo visible donde se suceden los ciclos de creación y destrucción, existe un universo eterno e inalterable, de carácter espiritual, al que los seres humanos aspiran alcanzar, para así abandonar el ciclo de reencarnación o samsara. Brahma Brahma es el dios hindú de la creación. De acuerdo con los Puranas, antiguos textos religiosos hindúes, Brahma fue engendrado por si mismo de una flor de loto, aunque otras tradiciones dan cuenta de su nacimiento de un huevo de oro salido de una semilla y del que también salió el universo entero luego de Brahma. El relato del Brahma Purana sostiene que fue el padre de Mānu y que de éste desciende toda la humanidad. Su mujer es Saraswati, diosa que representa a la sabiduría y también tuvo por esposas a Savitri y a Gayatri, las tres reverenciadas como Vedamata o Madre de los Vedas. Junto a Vishnú y a Shiva, dioses del mantenimiento del universo y de su destrucción respectivamente, conforma la Trimurti o tríada de dioses principales del hinduismo. Se lo representa vestido de rojo, con cuatro cabezas, cuatro caras y cuatro brazos, con cada una de sus cabezas recita constantemente a los cuatro Vedas y en sus brazos sostiene un arco, un cetro, un libro con los Vedas y un rosario de cuentas que lleva la medida del tiempo del universo, cuya duración fijó él mismo en cien años de Brahma, donde cada año del dios corresponde a más de tres trillones de años del universo. Si bien es una de las tres deidades más importantes de los hindúes, no se le rinde prácticamente culto a diferencia de Vishnú y Shiva. La tradición del Shiva Purana explica este hecho como el castigo por haber mentido a Shiva para mostrarse superior a Vishnú aunque otras tradiciones lo explican con historias diferentes. Sáraswati Sáraswati es en la religión hindú la esposa de Brahma, aunque también por ser engendrada por él se la considera a veces como su hija. Ella es la personificación del conocimiento divino, la creatividad, las artes y la conciencia. Por estos atributos se considera su devoción como práctica importante para alcanzar la iluminación. Según ciertos Puranas, textos religiosos hindúes, debido a su belleza Brahma intentó seducirla de diversas maneras pero por ser engendrada por él no le estaba permitido, lo que le valió al dios la condena de no ser adorado como Vishnú y Shiva. Sáraswati es generalmente representada como una bella mujer de piel blanca, ataviada con un Sari blanco sentada sobre un loto también blanco, que representan la pureza del verdadero conocimiento. También se la describe montando un cisne, que en la tradición es capaz de separar la leche y el agua simbolizando así el discernimiento de la verdad. Sus cuatro brazos representan a los cuatro Vedas y también a cuatro aspectos del conocimiento humano: la mente, el intelecto, la atención y el ego. En ellos sostiene un pergamino con textos sagrados, un rosario y en los dos restantes una veena, instrumento indio de cuerdas. Todos los años, el quinto día del mes de magh, que es el primer día de la primavera, se celebra en la India un festival en su nombre donde es tradicional enseñar a los niños a escribir sus primeras palabras y en el cual las instituciones dedicadas a la enseñanza organizan una plegaria especial a la diosa. Lakshmi Lakshmi es para la religión hindú la diosa de la riqueza y la prosperidad y representa la belleza, la luz, la sabiduría, la fortuna y la fertilidad. Es la esposa de Vishnú, a cuyos pies aparece en algunas representaciones y también de diferentes avatares del dios utilizando nombres distintos como Sita o Rhada. Su nombre proviene de la raíz sánscrita laks, que en una de sus acepciones significa meta u objetivo y en los textos sagrados de los Vedas se la describe como aquella que tiene por meta la elevación de la humanidad tanto en lo espiritual como en lo material. Usualmente se la describe como una mujer hermosa de cuerpo dorado vestida de rojo, sobre una flor de loto y sosteniendo un capullo de esta flor, símbolo de la pureza, la belleza y la fertilidad. Sus cuatro manos representan a la justicia, los deseos, la riqueza y la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. De ellas caen cascadas de monedas de oro y suele estar flanqueada por dos elefantes que la rocían con agua sagrada. La tradición narra que la diosa bendice con fortuna y éxito a aquellos que la veneran sinceramente y sin ánimo de lucro y que ella valora las virtudes del trabajo duro y el coraje. Se le rinde culto especialmente durante la fiesta de Diwali, llamada también Festival de las Luces, en la que se celebra el año nuevo hindú. Luego de las devociones durante la fiesta religiosa es común que algunos se dediquen a las apuestas y al gasto, ya que están convencidos que la diosa les proveerá con buena fortuna. Shiva Shiva es uno de los dioses principales del hinduismo. Forma parte de la trimurti o tríada junto con Vishnú y Brahma. Su nombre significa el Auspicioso y aunque es el dios de la destrucción y la transformación, es a través de éstas que lleva a cabo la renovación del universo, de ahí que se lo considere una deidad benevolente relacionada estrechamente con la creación y contenga en si mismo varios atributos contradictorios. Su pasión extrema, que lo lleva a actuar de manera extremadamente violenta, o a la meditación más profunda, es equilibrada por la presencia de su esposa Parvati. En la corriente Shivaista del Hinduismo, Shiva es reverenciado como la deidad principal, el todo en todo; es quien crea, preserva y destruye. Su culto se extiende más allá de India hasta Malasia e Indonesia. A Shiva siempre se lo representa en un ambiente austero, vestido con pieles de animales, sentado como un yogui, o bailando, mostrando así tanto su faceta meditativa profunda como su lado destructor y creador en su danza. Su cara y garganta son azules. Siempre se lo describe con el tercer ojo, que representa tanto su sabiduría y capacidad de percepción, como la fuente del fuego destructor. Shiva tiene una serpiente enrollada como un collar, que simboliza el ciclo de destrucción y creación, ya que ésta renueva periódicamente su piel. Ocasionalmente se lo representa también con una mitad masculina del cuerpo y otra femenina que es su consorte Parvati, la imagen doble es símbolo de la armonía entre ambos. Ganesha Ganesha es una de las deidades más veneradas en la religión hindú. Es también una de las cinco divinidades principales junto a Brama, Vishnu, Shiva y Durga, que es adorada en el Pachayatana Puja. Es el dios removedor de obstáculos y señor de los comienzos, además de simbolizar la sabiduría, el intelecto, las artes y las ciencias. Ganesha es fácilmente reconocible por su cabeza de elefante y su prominente abdomen, la historia cuenta que luego de ser engendrado por la diosa Parvati, esposa de Shiva, para que guardara su intimidad, Ganesha no le permitió a Shiva entrar en los aposentos de su esposa mientras se bañaba y en un arranque de ira, éste le cortó la cabeza. Para calmar el dolor de su mujer Shiva mandó a que le pusieran la cabeza del primer ser que pasara por allí que era un elefante. La figura de Ganesha es rica en simbolismos, su cabeza de elefante describe la grandeza de su sabiduría y la paciencia mansa para lograr la iluminación. Posee un solo colmillo partido que indica su disposición al trabajo y al sacrificio. Las orejas grandes lo muestra siempre en escucha benevolente de las plegarias de los seres humanos, y el hecho de que utilice de montura un ratón, da constancia de su gran humildad. El culto a Ganesha es compartido por todas las denominaciones del hinduismo y prácticamente por todas las castas. En la devoción popular se suele acudir a él antes de empezar un negocio o de comprar un vehículo ya que sus devotos creen que les garantizará el éxito y la prosperidad. Hanuman Hanuman es el dios mono, importante deidad de la mitología hindú y según la tradición la personificación del Karma Yogi o aquel cuya meditación y devoción son demostradas a través del servicio. Hanuman es un Vanara, hijo de Anjana y Kesari. Los vanaras, o moradores del bosque, eran simios humanoides de gran coraje. Entre sus poderes sobrenaturales estaba la capacidad de cambiar la forma, y las leyendas cuentan que Hanuman podía tomar tanto la forma de un gato para poder esconderse sigilosamente como de una montaña para mostrar todo su poder. Es el proveedor de coraje, esperanza, conocimiento y devoción. Se lo describe como un fuerte simio sosteniendo un mazo, símbolo de su coraje y con una imagen de Rama tatuada en su pecho. El Ramayana narra la epopeya principal del dios. Según la tradición, Brahma propició la encarnación del dios del viento, Pavana, en Hanuman para ayudar a Rama en su lucha con los poderes malvados y también lograr rescatar a su mujer, Sita, que estaba cautiva bajo el poder de Ravana, rey de Lanka. Sin dudar en sacrificar su vida y mostrando indiferencia a todo lo que no fuera servicio a Rama, también rescató a Shani, una de las principales deidades celestiales de la astrología hindú, asociada a Saturno, por lo que ésta le prometió que los que le rindieran culto se verían libres de la influencia negativa del planeta. En su honor se recita el Hanuman Chalisa, plegaria de alabanza que narra su vida y que puede durar hasta veinticuatro horas sin interrupción.

A pesar de los deseos de muchos aficionados, no habrá película ni cualquier tipo de adaptación de El Silmarillion, ya que sus derechos pertenecen a Tolkien Estate y Christopher Tolkien siempre se ha negado a venderlos. Que no habrá ningún tipo de adaptación de El Silmarilliono (al menos en los próximos años) no es una noticia nueva, y es algo que hemos comentado en numerosas ocasiones en otros medios como el foro, nuestra página de Facebook o nuestra cuenta de Twitter. Pero en las últimas semanas muchos aficionados han vuelto a preguntar por esta posibilidad, y un tweet de la Sociedad Tolkien Española haciéndose eco de una información publicado por Reel Life with Jane parece la excusa perfecta para escribir una noticia para aclarar las dudas. En realidad la situación es muy simple. Los derechos de El Silmarillion, como los de los Cuentos Inconclusos, Los Hijos de Húrin o los volúmenes de las colecciones Historia de la Tierra Media e Historia de El Señor de los Anillos (es decir, todos los libros publicados tras la muerte de JRR Tolkien) pertenecen a Tolkien Estate. Y Christopher Tolkien siempre se ha negado a vender los derechos, de hecho ni siquiera considera la posibilidad de una negociación. ¿Por qué? Porque literalmente odia las adaptaciones cinematográficas de El Señor de los Anillos y El Hobbit y quiere proteger el legado de su padre. “Destruyeron el libro, haciendo una película de acción para chavales de entre 15 y 25 años. Y parece que El Hobbit será igual”, declaraba Christopher Tolkien en una entrevista concedida a Le Monde de la que se hacían eco en el blog A Dribble of Ink. Pero hay un tema importante a tener en cuenta, y es que los derechos de autor no tienen una duración indefinida. En Europa, los derechos de autor tienen vigencia hasta 70 años después de la muerte del autor. En el caso de JRR Tolkien, que falleció en 1973, eso significa dentro de 30 años. Pero desconocemos si a efectos legales, al ser una obra póstuma, Christopher Tolkien también figura como autor de El Silmarillion y el resto de obras mencionadas anteriormente. De ser así, los derechos no expirarían hasta 70 años después de la muerte de Christopher Tolkien, al que Eru guarde muchos años. Esto obviamente es una simplificación de la situación, ya que no conozco los detalles de la situación de los derechos de las obras de Tolkien ni tampoco el marco legal del Reino Unido. Evidentemente un abogado especialista en derechos de autor podría aclarar la situación, pero creo que estos datos básicos son bastante relevantes. Ni que decir tiene que la familia Tolkien y Tolkien Estate siempre se han mostrado muy unidos en este sentido, aunque haya algunos cínicos que piensen que tras el fallecimiento de Cristopher Tolkien la situación podría variar. El propio Peter Jackson reconoció en la pasada Comic-Con que no creía que haya ninguna adaptación de El Silmarillion en bastante tiempo. A continuación podéis ver el panel de El Hobbit en la Comic-Con subtitulado en español (la pregunta sobre la posible adaptación de El Silmarillion está en el minuto 13:30). link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-RkLiGu3DHc

El panteón maya en base al que se construyó el relato mitológico de este pueblo, abarca un conjunto de dioses adorados al unísono. Los mayas basaron sus creencias en la observación de los fenómenos naturales, lo que denotó un carácter místico con claves naturalistas, en el que el conocimiento científico y las creencias religiosas, constituyeron un todo indisoluble, sobre el cual organizaron la sociedad, la política y las distintas actividades humanas. Hunab Ku, dios principal en el universo maya, centro de la galaxia, y mente y corazón del creador, reúne el aspecto masculino y femenino de la naturaleza, constituyendo la deidad creadora por excelencia. Yum Kaax Señor del maíz joven, considerado incluso el maíz en sí mismo, Yum Kaax es el dios maya a cuyo cargo estaba la agricultura, la abundancia pletórica de la vida, y la prosperidad. En la cosmovisión de la península de Yucatán, la diversidad múltiple y la singularidad de lo uno, estaban íntimamente relacionadas en un micro y macrocosmos espejado. Así, el alma que habita un cuerpo humano ha pasado antes por todas las instancias de existencia, a través de los elementos que habitan la naturaleza, desde un mineral, pasando por la roca, hasta los animales y conglomerados naturales, como montañas y ríos, adquiriendo en cada ciclo la sabiduría que le corresponde hasta su máxima expresión en el hombre realizado. Yum Kaax, a quien se representó en la figura de un joven sosteniendo con sus dos manos una mazorca, es la encarnación divina de un ciclo de muerte y resurrección, símbolo del viaje ascendente de las almas a través del universo. Era considerado hijo de Itzamná y el dios Ixchel, vigilante de la selva. Sufría los embates de las sequías y era protegido del dios de las lluvias. En el período clásico fue concebido como la advocación de Hunahpú, gemelo del dios Popo Vuh, quien tras su muerte revivió en la forma de Yum Kaax, evento que fue representado por el surgimiento de este dios desde las entrañas de la tierra, emergiendo del caparazón de una tortuga, en la leyenda de “La resurrección del maíz”. Era un dios benévolo, directriz de la agricultura y la naturaleza, amo de los bosques y la juventud. Ah Puch Ah Puch (que significa “el descarnado”) es una de las principales deidades mayas, rey del inframundo y sus nueve niveles subterráneos, en donde habitan los dioses vinculados con la muerte, la germinación y la fecundidad. También conocido con el nombre de Yum Kimil, existen varias denominaciones para invocarlo, todas ellas relacionadas con el mundo de los muertos: Kisin (que significa el flatulento), Cimil (o señor de la muerte) y Kimi (muerte), entre otros. Aparece representado con el cuerpo de un esqueleto y la cabeza de un jaguar, con adornos de cascabeles o campanas, que son alusiones a su existencia. Ya sea mostrando las costillas o la columna vertebral, su cuerpo siempre es evidenciado con signos de descomposición putrefacta o cadavérica. Su nombre, al igual que el de Itzamná, de quien Ah Puch es la antítesis, se escribe también a través de dos jeroglíficos, constituyendo entre ambos los dos únicos nombres dentro del panteón maya con esta característica inequívoca que denota suprema jerarquía. En el caso de Ah Puch se utilizan el símbolo de una calavera con los ojos cerrados y el de un cuchillo de pedernal, empleado para sacrificios. Como Itzamná, también este dios era patrono de uno de los días más importantes en el calendario maya, el Cimí, día de la muerte. Dios de la guerra y los sacrificios de vidas humanas, a la caza de los enfermos para conducirlos al inframundo, Ah Puch aparece acompañado por el perro, la lechuza, y los cascabeles, todos signos de mal agüero. Chaac Chaac, también llamado Chaak, es una deidad asociada al agua y las lluvias. Fue considerado como una de las tantas manifestaciones de Itzamná, y el pueblo acudía a su ayuda para la obtención de buenas cosechas, de modo que como deidad tenía un papel de extrema relevancia en el panteón maya, y su culto se incrementaba sobre todo en zonas con escasez de agua, como la península de Yucatán, en donde se lo vinculaba, precisamente por la falta de importantes fuentes fluviales, a cuevas o depresiones acuíferas en la tierra, sitios que funcionaban como portales de ingreso al inframundo. Representado por lo general como un anciano con cuerpo anfibio, quizá una rana o un reptil, tenía una trompa larga que se extendía hacia arriba y en general aparece sosteniendo un martillo, símbolo del rayo o el trueno. Los investigadores sostienen que esta deidad fue posiblemente introducida a la cultura maya desde el centro de México, a través de los Zapotecas o los Teotihuacanas, trazando equivalencias con deidades tales como Tláloc o Pitao Cocijo. En edificios mayas se lo ve también representado a través de un desdoblamiento de cuatro facetas, ordenadas a los cuatro puntos cardinales del cosmos: el rojo del este, el blanco del norte, el negro del oeste y el amarillo del sur. Como dios de la lluvia, tenía potestad sobre las tormentas, el granizo, el hielo y los rayos, por lo que también era temido al mismo tiempo que reverenciado. Como dios del agua, estaba relacionado con lo interno del hombre y su energía creadora. Itzamná En la mitología de Yucatán, Itzamná encabezaba el panteón de los dioses mayas. Las crónicas relatan la vida de un supremo sacerdote llamado Zamná, fundador de innumerables pueblos, dueño de una sabiduría extraordinaria con la que enseñó a la gente de su tiempo el arte de la agricultura, las letras y la medicina, entre otras ciencias. A través de los tiempos, su figura y fama crecieron entre los habitantes de la península, dotándolo cada vez de mayor prestigio hasta que, bajo la denominación de Itzamná, fue promovido a deidad del panteón maya. La etimología de su nombre no tiene una sola interpretación: normalmente se lee una combinación de las partículas itzam, o lagarto, y naaj, o casa. Otra acepción entiende que al nombre Zamná se le introdujo el prefijo de raíz lingüística litz, que menciona a las secreciones en general, como la savia, la resina o el semen, aunque también es relacionada con la dote de hechicero. En algunas representaciones, el rostro de este dios se identifica con el sol y con las lluvias, aspecto que lo vincula en forma directa con la agricultura, si bien tradicionalmente Itzamná fue considerado hijo del dios único Hunab Ku, y era señor de los cielos, del día y de la noche. En los códices aparece generalmente representado por la cara de un viejo de grandes mandíbulas desdentadas y mejillas profundamente hundidas, y su nombre está escrito mediante dos jeroglíficos, uno de los cuales contiene un signo que alude al día Ahau, día del rey o señor, el más importante de los veinte días mayas.
De 1925 a 1945, Tolkien fue profesor de anglosajón, ocupando la cátedra Rawlinson y Bosworth en la Universidad de Oxford y, de 1945 a 1959, profesor de lengua y literatura inglesa en Merton. Era amigo cercano del también escritor C. S. Lewis y ambos eran miembros de un informal grupo de debate literario conocido como los Inklings. Tolkien fue nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II el 28 de marzo de 1972.1 Después de su muerte, el tercer hijo de Tolkien, Christopher, publicó una serie de obras basadas en las amplias notas y manuscritos inéditos de su padre, entre ellas El Silmarillion y Los hijos de Húrin. Estos libros, junto con El hobbit y El Señor de los Anillos, forman un cuerpo conectado de cuentos, poemas, historias de ficción, idiomas inventados y ensayos literarios sobre un mundo imaginado llamado Arda, y más extensamente sobre uno de sus continentes, conocido como la Tierra Media. Entre 1951 y 1955, Tolkien aplicó la palabra legendarium a la mayor parte de estos escritos.2 3 4 5 Si bien escritores como William Morris, Robert E. Howard y E. R. Eddison precedieron a Tolkien en el género literario de fantasía con obras tan famosas e influyentes como las de Conan el Bárbaro,6 el gran éxito de El hobbit y El Señor de los Anillos cuando se publicaron en Estados Unidos condujo directamente al resurgimiento popular del género.6 7 Esto ha causado que Tolkien sea identificado popularmente como «el padre» de la literatura moderna de fantasía,8 o más concretamente, de la alta fantasía.9 Los trabajos de Tolkien han inspirado muchas otras obras de fantasía y han tenido un efecto duradero en todo el campo. En 2008, el periódico The Times le clasificó sexto en una lista de «Los 50 escritores británicos más grandes desde 1945 Busto de J. R. R. Tolkien, moldeado por su nuera Faith Falcounbridge y emplazado en el Exeter College de Oxford. Infancia John Ronald Reuel nació en Bloemfontein, capital del Estado Libre de Orange, la noche del domingo 3 de enero de 1892.14 Sus padres eran Arthur Tolkien y Mabel Suffield, ambos de Gran Bretaña. Recibió el mismo nombre que su abuelo paterno: John, pues en su familia era costumbre llamar así al hijo mayor del hijo mayor. Su medio tío John, que era el mayor de los hijos de John Benjamin Tolkien, solo tuvo hijas, por lo que Arthur decidió llamar a su hijo según la costumbre. Su segundo nombre, Ronald, fue puesto por deseo de Mabel, ya que ella creía que el bebé iba a ser una niña y tenía pensado llamarla Rosalind, acabando Ronald como sustituto. Reuel, que proviene del antiguo hebreo y que significa ‘próximo a Dios’, era el segundo nombre de su padre.15 Ronald sería el nombre que utilizarían sus padres, sus parientes y su esposa, a pesar de no sentirse totalmente identificado con el mismo; sus allegados le llamaban John Ronald, «Tollers» o simplemente Tolkien.16 El niño fue bautizado el 31 de enero en la catedral de Bloemfontein.14 Tiempo después, cuando Ronald comenzaba a andar, fue picado por una tarántula en el jardín de su casa, un evento que algunos aseguran tiene paralelos en sus historias,14 a pesar de que Tolkien admitió no tener ningún recuerdo del accidente ni miedo a las arañas de adulto.17 El 17 de febrero de 1894 nació el hermano menor de Ronald, Hilary Arthur.14 Postal navideña manuscrita con una fotografía coloreada de la familia Tolkien (Arthur, Mabel, el pequeño Ronald de 10 meses y tres sirvientes), enviada por Mabel Tolkien desde el Estado Libre de Orange a sus parientes en Birmingham, el 15 de noviembre de 1892. Wake Green Road, 264, en Birmingham, primer hogar de Tolkien en Inglaterra. Juventud En 1908, a los dieciséis años de edad, Tolkien conoció a Edith Mary Bratt en el orfanato, enamorándose de ella pese a ser él tres años menor. El padre Morgan prohibió a Tolkien encontrarse, hablar e incluso mantener correspondencia con ella hasta que él cumpliese los veintiún años, lo cual el joven obedeció al pie de la letra. En 1911, mientras estaba en la King Edward's School de Birmingham, Tolkien formó junto con tres amigos (Rob Gilson, Geoffrey Smith y Cristopher Wiseman) una sociedad semi-secreta conocida como la T.C., B.S., las iniciales del Tea Club and Barrovian Society («Club de Té y Sociedad Barroviana»), en alusión a su afición de tomar el té en Barrow's Stores, cerca de la escuela, así como en la biblioteca de la propia escuela (de forma ilegal). Después de dejar la escuela, los miembros mantuvieron el contacto. De hecho, celebraron en diciembre de 1914 un "concilio" en Londres, en casa de Wiseman. Para Tolkien, el resultado de este encuentro supuso un fuerte impulso para escribir poesía. En el verano de 1911 Tolkien viajó de vacaciones a Suiza, un viaje que rememoró en una carta en 1968 de forma aún muy vívida, donde señalaba que el viaje de Bilbo a través de las Montañas Nubladas (incluyendo el «deslizamiento por las piedras resbaladizas hasta el bosque de pinos») está directamente basado en sus aventuras con su grupo de doce compañeros de excursión desde Interlaken hasta Lauterbrunnen, y en su acampada en las morrenas más allá de Mürren. Cincuenta y siete años más tarde, Tolkien recordaba su profunda pena al abandonar las vistas de las nieves perpetuas de Jungfrau y Silberhorn, «la Silvertine (Celebdil) de mis sueños».19 Tolkien en 1916, vistiendo el uniforme del Ejército Británico durante la Primera Guerra Mundial. Madurez El primer trabajo civil de Tolkien tras la guerra fue como lexicógrafo asistente en la redacción del insigne Oxford English Dictionary, donde trabajó durante dos años principalmente en la historia y etimología de las palabras de origen germánico que comenzaban por la letra W, rastreando su origen en el alto alemán, alemán medio e incluso nórdico antiguo. En 1920 ocupó el puesto de profesor no titular de Lengua inglesa en la Universidad de Leeds, donde alcanzó el cargo de profesor, reformando con su magisterio la enseñanza de esta disciplina. En Leeds conoció a Eric Valentine Gordon, con quien publicó la que es considerada la mejor edición hasta la fecha de la obra anónima de la "Alliterative Revival" Sir Gawain y el Caballero Verde, escrita en inglés medio a finales del siglo XIV. En 1924 nació su tercer hijo, Christopher, quien se encargaría de publicar póstumamente todos los manuscritos que su padre había dejado desparramados por el estudio en su casa de Northmoor Road. En 1925 regresó a la Universidad de Oxford como profesor de anglosajón en el Pembroke College. Sería durante su estancia en Pembroke cuando Tolkien escribió El hobbit y los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos. Tolkien nunca esperó que sus historias sobre ficción se volvieran tan populares, pero C.S. Lewis lo persuadió para que publicara El hobbit en 1937, originalmente escrito para sus hijos.21 Sin embargo, el libro a su vez atrajo a lectores adultos, y se volvió lo suficientemente popular como para la editorial, George Allen & Unwin, por lo que le pidieron a Tolkien que escribiera una secuela a la obra. En 1929 nació su hija Priscilla. En 1928 Tolkien ayudó a Sir Mortimer Wheeler en la excavación de un asclepeion romano en Lydney Park, Gloucestershire. Respecto a las publicaciones académicas, su conferencia en 1936 Beowulf: los monstruos y los críticos tuvo una decisiva influencia en los estudios acerca del mito de Beowulf. ue en Oxford donde Tolkien entabló amistad con el profesor y escritor C. S. Lewis, (futuro autor de Las crónicas de Narnia), con quien disentía al principio a causa de sus convicciones religiosas (Lewis era agnóstico, y posteriormente se hizo protestante), pero que acabó siendo uno de sus principales correctores, junto con los otros miembros del club literario que formaron, los Inklings. Sus miembros se reunían los viernes antes de comer en el pub Eagle and Child, y la noche de los jueves en las habitaciones de Lewis en el Magdalen College para recitar las obras que cada uno componía, así como romances y extractos de las grandes obras épicas del Norte de Europa. Senectud En 1957, Tolkien viajaba a Estados Unidos para recibir títulos honoríficos de las principales universidades, como Marquette (donde hoy en día se conservan los manuscritos originales de sus obras) y Harvard. El viaje tuvo que suspenderse, pues Edith cayó enferma. Tolkien se retiró dos años después de su cargo en Oxford. En 1961 fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura por su amigo C. S. Lewis, pero el jurado de los premios desestimó la propuesta por su «pobre prosa».22 En 1965, salió la primera edición de El Señor de los Anillos en Estados Unidos. En 1968, la familia Tolkien se trasladó a Poole, cerca de Bournemouth. En esta época fue nombrado doctor honoris causa por varias universidades, vicepresidente de la Philological Society y miembro de la Royal Society of Literature. En 1969, la reina Isabel II le nombró Comendador de la Orden del Imperio Británico.1 En su honor se fundaron, en primer lugar, la Mythopoeic Society norteamericana y la Tolkien Society británica, y decenas de sociedades similares por todo el mundo. Muerte Su esposa Edith murió el 29 de noviembre de 1971, a la edad de 82 años. Tolkien volvió a Oxford, donde falleció 21 meses después, el 2 de septiembre de 1973, con 81 años, y fue enterrado en la misma tumba que su mujer. Esta tumba, situada en el cementerio de Wolvercote, en Oxford, presenta los nombres de «Beren» y «Lúthien» para Ronald y Edith, respectivamente, extraídos de la famosa leyenda incluida en El Silmarillion acerca del amor entre estos dos seres de diferente naturaleza (la doncella elfa Lúthien y el mortal Beren) y del robo de uno de los Silmarils. Northmoor Road, 20, en Oxford, hogar de la familia Tolkien entre 1930 y 1949. Sanfield Road, 76, en Headington (Oxford), hogar de los Tolkien desde 1953 a 1968. Tumba de Ronald y Edith Tolkien.
Las Cinco Familias son las familias criminales principales de la Mafia italoamericana de Nueva York que han dominado el crimen organizado en la ciudad. Las Cinco Familias, bajo la sugerencia de Salvatore Maranzano, eran responsables del sistema de La Comisión, un consejo que demarcó el terreno entre las facciones previamente en guerra y que gobierna las actividades de la Cosa Nostra en Estados Unidos. Las Cinco Familias son: Bonanno: Vincent Badalamenti Colombo: Carmine "Junior" Persico Gambino: Domenico Cefalu Genovese: Daniel "Danny el león" Leo Lucchese: Victor "Vic" Amuso Algunas de esas familias son conocidas por nombres alternativos. Por ejemplo, la familia Colombo es en ocasiones llamada familia Profaci (debido a Joe Profaci, un jefe de larga duración de la familia). En 1972 se lanzó la película de mafia El Padrino, basada en la novela homónima de Mario Puzo, en la que cinco familias criminales dominan la Cosa Nostra de Nueva York, pero esas familias tienen diferentes nombres de las de la vida real. Esas familias son la familia Corleone, la familia Tattaglia, la familia Barzini, la familia Cuneo y la familia Stracci. En la película "El padrino", Don Corleone sería Carlo Gambino, ya que de joven se reveló y "asesinó" (ordenó su ejecución) del jefe de la familia para la que trabajaba, se convirtió en el jefe y se negó a los narcóticos, finalmente terminó falleciendo de un ataque cardiaco. En la serie de televisión Los Soprano, la familia DiMeo de Nueva Jersey tiene conexiones cercanas de negocios con la familia Lupertazzi de Brooklyn, una de las cinco familias de Nueva York. Debido a su gran tamaño, la familia Lupertazzi probablemente representa a la familia Gambino o Genovese. Fuera de Estados Unidos Los medios de comunicación canadienses conocen a la mafia italiana de Montreal como "La Sexta Familia". Históricamente vinculada a la familia Bonanno de Nueva York, ha sido dirigida por los Cotroni (los hermanos Vic y Frank, cuyo padre Nick era de Calabria) y más tarde por los Rizzutos Nick y Vito, cuyos orígenes son de Sicilia. Junto con el grupo criminal irlandés West End Gang, y los franco-canadienses Hells Angels en East End Montreal, forman el Consorcio de Montreal, quienes controlan el tráfico de drogas en el Este de Canadá, y desde allí en Estados Unidos. Capo di tutti capi es una expresión en italiano para referirse al jefe de jefes en las organizaciones criminales, primordialmente de la mafia estadounidense de los italoamericanos en el siglo XX. Capos como Giuseppe Morello, Joe Masseria y Salvatore Maranzano utilizaron el título con la intención de centralizar la jefatura de la mafia.1 En 1931, Lucky Luciano creó la Comisión con el objetivo de evitar guerras entre pandillas y familias criminales las cuales eran frecuentes por la disputa de intereses y territorios. De esta forma logró que las cinco familias de Nueva York y algunos otros capos de los Estados Unidos llegaron a un entendimiento. Luciano fue el más poderoso miembro de la Comisión de 1931 a 1946, fue sucedido por Frank Costello de 1946 a 1957, Vito Genovese de 1957 a 1959 todos ellos pertenecientes a la familia criminal Genovese, Joseph Bonanno de 1959 a 1962 quien era líder de la familia criminal Bonanno, Carlo Gambino de 1962 a 1976, Paul Castellano de 1976 a 1985 y John Gotti de 1985 a 1992, estos últimos tres de la familia criminal Gambino.2 En 1992, el jefe de la familia Genovese Vincent Gigante asumió el poder hasta 1997. De 2000 a 2004, el jefe de la familia Bonanno Joseph Massino fue reconocido como máximo jefe por cuatro de las cinco familias.3 En la Cosa nostra siciliana el término no existe, pero los medios de comunicación frecuentemente le dieron el título a Calogero Vizzini4 y posteriormente en la década de 1980 a Salvatore Riina y Bernardo Provenzano. El equivalente en la mafia de Calabria es el término capo crimine, quien es nombrado en las reuniones de la 'Ndrangheta.

La religión azteca, al igual que en otras civilizaciones, resultó ser una síntesis de culturas y tradiciones milenarias de los distintos pueblos que conformaron esta civilización. Su cosmogonía fue compleja, al intentar responder profundos dilemas sobre la existencia, la creación del cosmos y del hombre, desde la perspectiva divina, asociada a fenómenos naturales tales como las lluvias y los astros. Los dioses mantenían una comunicación constante con los hombres y, al igual que estos, poseían componentes claroscuros; todo lo habido sobre la tierra estaba atravesado por esta dualidad, establecida en un equilibrio dinámico entre el micro y el macrocosmos; paridad que debía ser mantenida a fuerza de cultos y ofrendas. Tezcatlipoca Tezcatlipoca fue el dios azteca de la noche y todas las cosas materiales. Llevaba consigo un espejo de cualidades mágicas, que emanaba humo y era capaz de matar al enemigo, aspecto por el que también era llamado dios del espejo humeante. Fue deidad de la región norte y, como señor del mundo y de las fuerzas naturales, era el oponente de Quetzalcóatl, relacionado con lo espiritual; juntos complementaban la dualidad antagónica con que la cosmogonía azteca explicó el mundo. Entre los investigadores aún no existe acuerdo sobre quién, de los dos, fue el dios principal en el panteón, aunque no se duda de que ambos lo fueran. En ocasiones, Tezcatlipoca aparece en las narraciones como un tentador de los hombres, instándolos al mal: castigando la maldad y recompensando la bondad, él ponía a prueba la mente de los hombres frente a las tentaciones. También era el dios de la belleza y de la guerra, señor de héroes y muchachas preciosas, representado siempre con un cuerpo joven y hermoso. Una leyenda cuenta cómo el mundo fue creado por Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, cuando sólo existían el océano y un monstruo de la tierra que habitaba sus aguas. Entonces, Tezcatlipoca ofrendó su pie, utilizándolo como carnada para atraer al monstruo hasta la superficie, en donde, tan pronto asomó, fue capturado por ambos dioses, que lograron estirar su cuerpo a lo largo del globo, creando así la superficie terrestre, la tierra firme. La herida de batalla aparece representada toda vez que se evoca a Tezcatlipoca, quien aparece con una de sus piernas sin pie. Huitzilopochtli En la mitología azteca, Huitzilopochtli, cuyo nombre en idioma náhuatl significa colibrí zurdo, o del sur, era un dios de la guerra, un dios del sol y el patrón de la ciudad de Tenochtitlán. Al momento de la conquista de América central, era la deidad principal en el altiplano, probablemente por imposición de los poderosos Mexicas. Siendo un dios con un poder tremendo, causaba un miedo absoluto entre los hombres, que realizaban ofrendas a través de sacrificios humanos para calmarlo. La leyenda de Huitzilopochtli cuenta que su hermana, Coyolxauhqui, planeaba matar a su madre, tras enterarse de que ésta había quedado vergonzosamente embarazada por una bola de plumas caída del cielo. Todavía dentro del vientre materno, Huitzilopochtli tomó conocimiento del plan asesino y, antes de que este se perpetrara, emergió de las entrañas maternas, ya completamente desarrollado y acorazado. Tomó a la serpiente Xiuhcoatl y la convirtió en un hacha. Con ella mató a la mayoría de sus 400 hermanos y decapitó a su hermana, cuya cabeza arrojó hacia el cielo, donde se convirtió en la luna. Así, su madre se reconfortaría cada noche, cuando la viera junto al resto de sus hermanos, también arrojados al firmamento, en donde se convirtieron en las estrellas. Otra narración indica que los seguidores de Huitzilopochtli dejaron de llamarse Aztecas para adoptar el nombre de Mexicas cuando Mextli, dios guerrero, apareció en los sueños de cuatro sacerdotes. Por indicación de Huitzilopochtli, fundaron la nueva capital, México-Tenochtitlan. Quetzalcóatl Quetzalcóatl, que en náhuatl clásico significa serpiente emplumada, es, según el enfoque investigativo que se comprenda, uno de los dos dioses principales del panteón azteca, si no el principal. Los primeros registros de adoración a este dios datan del primer siglo antes de Cristo y se extendió a lo largo de América Central hasta el 900 DC. Fue vinculado con los dioses del viento, de Venus, de la aurora, de comerciantes y artesanos, así como con las ciencias del aprendizaje y el conocimiento; por ello era también el dios patrono de los sacerdotes. Aparece generalmente representado por una serpiente con plumas, lo que plasma un concepto ampliamente arraigado en toda la región: la dualidad de un dios supremo con cualidades terrenas, invocadas en su cuerpo reptil, y cualidades espirituales, aludidas a través de las plumas. En la mitología azteca, se trataba de una deidad transgresora entre el cielo y la tierra, creadora de la humanidad, y cuyo nombre designaba también al máximo título sacerdotal. En una de las historias acerca de Quetzalcóatl, se afirma que éste fue seducido por Tezcatlipoca (su antítesis celestial) para emborracharse y dormir con una sacerdotisa célibe (al parecer se trató de su propia hermana); preso del remordimiento por esta acción, se incineró y su corazón se convirtió en la estrella de la mañana. También aparece en representaciones antropomórficas como un hombre blanco y con barba, lo que seguramente originó que los nativos confundieran a Hernán Cortés con Quetzalcóatl. Chalchiuhtlicue Chalchiuhtlicue, la que viste una falda de jade, era la diosa azteca del amor, la belleza juvenil, los lagos, mares y ríos, así como las aguas horizontales, las tormentas y el bautismo. Al momento de la conquista española, esta deidad era universalmente reverenciada en todo el ámbito del México central antiguo. También llamada Matlalcueitl por los tlaxcaltecas, enemigos de los aztecas, era patrona del parto. En algunos mitos, esta diosa es descrita como hermana del dios de la lluvia, Tlaloc, y como madre de Tecciztecatl, dios de la luna. En el mito azteca de la creación de los Cinco soles (alegoría a la creación de cinco veces el mundo), Chalchiuhtlicue fue la principal deidad del cuarto sol, un mundo que fue destruido por una inundación monumental que transformó a sus habitantes humanos en peces. Una muestra de la importancia de esta diosa está dada por la escultura monolítica descubierta en Teotihuacan durante el período clásico temprano, con un peso aproximado a las 20 toneladas. En su aspecto antropomórfico, aparece representada como una hermosa muchacha, arropada con las vestiduras de una mujer noble, un chal adornado con borlas y una falda de color verde. También es aludida con la representación de una corriente de agua, derivada desde la falda de la diosa, en la que, generalmente, aparece un bebé de ambos sexos. En ocasiones se encuentra sosteniendo una cruz, que para los aztecas fue símbolo de fertilidad y, al mismo tiempo, de los cuatro vientos que la lluvia trajo para el riego de los cultivos. Xiuhtecuhtli Xiuhtecuhtli, señor de la turquesa (color con el que los mexicas significaron el día), o señor del fuego, era la deidad del fuego, del día y el calor. También era señor de los volcanes y la personificación de la vida después de la muerte, el calor en el frío, la luz en la oscuridad y el alimento en la hambruna. Además fue llamado Cuezaltzin, que significa llama. Era el dios patrono de los emperadores, considerados la encarnación en vida de Xiuhtecuhtli, y también uno de los dioses guía de la clase mercantilista azteca. En diversas estatuillas aparece representado como un hombre viejo, sentado, de brazos cruzados, adornado con mosaicos de turquesa y una mariposa en el pecho, también de turquesa. En los templos a él dedicados se mantenía encendido un fuego sagrado en conmemoración por el don del fuego; el primer bocado de comida, en cada una de las comidas, era arrojado en la fogata. Xiuhtecuhtli estuvo íntimamente relacionado con los guerreros jóvenes y sus símbolos principales fueron el pedernal y dos palos que, frotados entre sí, servían para encender el fuego. Los aztecas creían que cada 52 años los dioses podían poner fin a su alianza con los humanos, por eso, al término de cada ciclo, tenía lugar la ceremonia del Fuego nuevo, consistente en el sacrificio de varios seres humanos (esclavos o capturados en combate), a los que se les arrancaba el corazón para luego lanzarlos al brasero de Xiuhtecuhtli, otro símbolo distintivo de este dios.

La cosmovisión andina se caracterizó por ser totémica y animista, con adoración a los fenómenos naturales. Si bien en el panteón incaico Inti fue el dios principal, al que consideraron fuente de toda la existencia, y creador de todos los dioses, cabe destacar que en realidad se trató de un culto difundido a través del Sapa Inca Pachacútec, que lo jerarquizó como deidad oficial del Tahuantinsuyo (Imperio Inca). Entretanto, Viracocha fue un dios primordial para toda la región de los Andes, y figura de culto central también para los nobles cuzqueños, que forjaron los inicios del pueblo Inca. El mito tribal lo narra como creador del cielo y de la tierra, tras surgir de las aguas del sagrado lago Titikaka. Inti Inti es el término incaico que denomina al astro sol, supremo dios en la cosmogonía andina. A través del tiempo, este concepto primordial adquirió un significado complejo y universal, que absorbió a la divinidad sin nombre de la creación y derivó en el dios Viracocha (supremo ser del agua, la tierra y el fuego), cuyo nombre enumera los poderes sobre los elementos que dieron origen al universo. Inti, generalmente representado por una forma elipsoidal, en oro o sobre la piedra, era adorado con reverencias y ofrendas; a él se acudía en busca de ayuda, rogando por buenas cosechas o el cese de las enfermedades. Su energía, según la creencia de los Incas, alimentaba a la tierra y sus seres. La luna, denominada Mama Quilla, era compañera, esposa y hermana de Inti. Ambos fueron considerados deidades benévolas y progenitores de los Ayllus reales (conjuntos de linajes familiares –panakas, en lenguaje quechua-). Ellos eran padres, por ende, del mismísimo Inca, el emperador, alter ego del dios sol en la tierra. El mito fundacional de los Incas señala que Inti enseñó a sus hijos Manco Capac y Mama Ocllo el arte sublime de la civilización. Con el propósito de que éstos enseñaran a la humanidad aquello que aprendieron, ambos hermanos fueron enviados a la Tierra con la expresa instrucción de fundar la capital Inca, allí en donde un cuño de oro, que Inti les proveyó, cayera repentinamente al suelo. Este lugar resultó ser la ciudad de Cuzco (Qosco, en quechua, que significa ombligo del mundo) en el actual Perú. Viracocha Viracocha, también llamado Wiracocha, es la deidad principal del absoluto Incaico. Como tal, es un dios creador y ordenador, a su vez, del universo y el mundo. La tradición oral de los Incas cuenta con varios mitos fundacionales, uno de los cuales indica que, en un principio, Viracocha creo el cielo y la tierra, a la que pobló con plantas, animales y hombres. Durante esta primera instancia de la creación, los hombres primitivos habitaban la oscuridad y el desorden, un universo caótico al que Viracocha pondría fin mediante un castigo ejemplar: emergiendo de las profundidades del sagrado lago Titikaka, se materializó en la Tierra junto a algunos ayudantes y convirtió en piedras a los proto-hombres sin ley. Luego, ordenó el cosmos en tres niveles, Hanan Pacha (o mundo de arriba, representado por el cóndor), Kay Pacha (o mundo de aquí, representado por el puma) y Uqu Pacha (o mundo de adentro, representado por la serpiente). Modelando rocas dio vida a los nuevos seres humanos que habitaron el mundo; ubicó luego a sus hijos Inti (sol) y Mama Quilla (luna) junto a las estrellas cubriendo el cielo y se dirigió hacia el norte, desde donde ordenó las funciones que cumplirían los pueblos, animales, plantas, ríos y seres del planeta. Concluida su obra, Viracocha se marchó caminando sobre la espuma del mar. Definido por el mito como un dios nómade, capaz de gobernar sobre la construcción de todo lo que se ve y lo que no se ve también, a Viracocha se le adjudica un compañero, el pájaro Inti, un colibrí con alas de oro y la facultad de conocerlo todo sobre el presente y el futuro. Pachamama La Pachamama constituye la principal deidad en el ámbito de los Andes Centrales de América Latina. Su nombre está compuesto por los términos quechuas Pacha (mundo) y Mama (madre). Es la propia representación de la tierra, que no se localiza en ningún lado, aunque habita, por excelencia, manantiales, ojos de agua y vertientes. A diferencia de otros dioses, Pachamama posee una existencia terrenal, cotidiana, de acceso inmediato y directo a través de la experiencia; con ella se dialoga permanentemente, pidiendo ayuda, permiso, y protección en las labores de la tierra, así como el perdón por cualquier ofensa contra ella. No se trata de un dios creador, sino más bien de una entidad benefactora, que provee de cobijo y sustento a los hombres; es en esencia la vida fértil y fecunda de la naturaleza. En la Puna Meridional, diariamente y sobre todo en eventos socialmente significativos, cualquier pastor ofrenda a la tierra una parte de lo que esta le da; se establece así una relación de reciprocidad entre hombres y dios. Tal como los hombres, del mismo modo que hace bien, Pachamama puede hacer mal, causando malas cosechas o enfermedades, si se siente ofendida o no es ofrendada adecuadamente. Simbólicamente, en el ámbito andino, la Pachamama se relaciona con lo femenino: es la madre, la tierra fértil que produce y engendra. Según el mito, esta deidad mora en la cima de un cerro, en una isla rodeada por un lago. Allí, un toro de astas doradas brama emitiendo nubes tomentosas, que emanan de su boca. Mama Quilla En la cosmogonía Inca, Mama Quilla, a la vez hermana y esposa de Inti, comparte con éste un idéntico rango en la corte celestial. Era la encarnación de la luna y en los rituales incaicos estaba representada por un disco de plata, del cual se desprendían algunos rayos, en alusión a sus atributos de poder. Fue considerada como la madre del cielo y, por su jerarquía, poseía su propio templo, además de una estatua en el mismísimo Templo del sol (uno de los más importantes) de los Incas, en donde una orden de sacerdotisas estaba consagrada exclusivamente a su culto. Por su naturaleza femenina, eran las mujeres quienes adoraban fervientemente a Mama Quilla, quien podía comprenderlas como ningún otro dios, al conocer necesidades y debilidades del género. En el ciclo diario, el sol era sucedido por la luna y, para los Incas, Mama Quilla era reina de las estrellas, que estaban a su servicio. Si bien poseían un correlato en el orden celestial, la luna no tiene el mismo brillo que el sol, y gobierna la noche. De modo que los Incas representaron al sol mediante el oro y a la luna mediante la plata, siempre en virtud de sus colores y el respectivo resplandor. Existe una relación directa entre Mama Quilla y Pachamama, ambas deidades femeninas, la primera del cielo, la segunda de la tierra; las fases lunares fueron fundamentales para los ciclos de siembra. En el ámbito andino era inconcebible la siembra y la cosecha sin contemplar los ciclos de la luna.

LOS ANGELES.- Total Car Score presentó la lista de las 10 mejores marcas de autos de 2012 y que premia la fortaleza del fabricante, dependiendo de su gama de productos y no tanto de un modelo en específico como ocurre con otros reconocimientos. La selección se basa en las calificaciones de los modelos 2012 que se encuentran a la venta y es una forma de medir cuáles son los fabricantes que producen los autos, SUVs, crossovers y pickups más deseables y con la mejor calidad, por lo que se tomó en cuenta que al menos debieran tener cuatro modelos 2012 disponibles en el mercado. Infiniti se quedó con el primer lugar con siete modelos que le dieron una puntuación de 82.09, 2.2% más que la línea del año pasado. Le siguió Mercedes-Benz con 17 modelos y un total de 81.82 en términos de mejoras año con año, mientras que Kia tuvo el mayor crecimiento con un salto de 3.76 puntos y Chrysler, que aumentó 3.71 puntos. Las puntuaciones fueron muy cerradas y es algo que demuestra lo competitiva que es la industria, pues los lugares 11 y 12 que fueron para Subaru y Hyundai, estuvieron poco menos de un punto por debajo de Chrylser, BMW y Kia y a menos de tres puntos de diferencia que con los primeros lugares. Lo que también resultó interesante fue ver cómo Buick y Chrysler que estaban en duda hace algunos años, han mostrado un gran crecimiento, lo que refleja qué tan lejos ha ido la industria automotriz en tan poco tiempo. Las 10 mejores marcas fueron: 1.- Infiniti: 82.09 2.- Mercedes-Benz: 81.82 3.- Buick: 81.30 4.- Audi: 80.93 5.- Lexus: 80.51 6.- Volkswagen: 80.40 7.- Acura: 80.01 8.- Chrysler: 79.78 9.- BMW: 79.35 10.- Kia: 79.31