DonisA
Usuario (Guatemala)
La bolsa plástica se balanceaba de un lado a otro frente a mi cara. Mi amigo Médico de profesión, me entregaba con una mirada un tanto maliciosa, una bolsa transparente con unas formas oscuras dentro. -Te traigo un regalo especial para vos, lo traigo de San Luis Potosí (México) y son catorce peyotes, para que los consumas a tu criterio y bajo tu responsabilidad.Ni que decir, miré estupefacto el contenido de la bolsa e inmediatamente sospeché que estaba aceptando e iniciando, un proceso que me llevaría en breve, a una aventura interna de grandes proporciones. Sentí un torrente de adrenalina y mi corazón se aceleró, al pensar tan solo de tener en mis manos, ese tremendo poder.Pasaron unos días y no me atrevía a consumir ninguno de aquellos cactus mágicos, quizá el temor a un viaje tan extremo, como el viaje realizado con los hongos, algunos pocos años atrás me lo impedía…pero la curiosidad mató al gato.Esta vez practiqué algo de meditación y de yoga, pues en aquellos años mozos al inicio de los 80´s, me gustaba practicar hatha yoga y meditación, de hecho mi habitación carecía de cama, ya que la había regalado y en cambio dormía en el duro piso sobre una especie de alfombra de tejido vegetal, que en mi país es conocido como “petate”.Esa tarde y tras meditar por varios minutos, saqué la bolsa conteniendo los consabidos peyotes. Estos estaban casi secos, pero dejaban perfectamente ver sus gajos y en el centro una especie de pelusa blanca. Al momento de morderlo, inmediatamente sentí un sabor muy amargo y de consistencia algo dura y arenosa. Hice esfuerzos por no vomitar el peyote que masticaba por partes, despacio y que luego tragaba. De a poco logré consumirlo, pero por precaución y por su mal sabor, no quise comer otro más.Esperé y ya anocheciendo, los primeros síntomas se hicieron sentir. Una sensación de euforia controlable invadió mi mente y mi cuerpo, mientras yacía sentado en posición de loto y con los ojos puestos en la penumbra, iluminado mi cuarto tan solo de una vela, no queriendo encender luz eléctrica de ningún modo.Un momento después empiezan a surgir bellos diseños de preciosos colores, surgían estos por grandes cantidades y de formas muy caleidoscópicas, abundaban los colores cálidos y de pronto los colores azules hacían su aparición, una belleza indescriptible que tenía formas más bien redondas, sin sonido…solo visiones que cambiaban constantemente de forma. En algunos casos recuerdo otro tipo de imágenes.Como mi mente estaba muy tranquila y preparada, me levanté, encendí la luz y me dirigí a un espejo de pared para verme en él, me miré normal, pero empecé a decir en vos baja lo siguiente, -Alma mía, quiero verte, alma mía quiero verte. Esto de forma repetitiva mientras miraba mi rostro y me concentraba en la imagen. Al poco tiempo mi cara cambio en rostros para mí desconocidos, uno y luego otro…hasta que me dio cierto temor, dejando el experimento por un lado.Me sentía tranquilo, de modo que salí a la calle y aun platicando con alguna persona, miraba una especie de pared alucinaría entre mi interlocutor y yo, seguía viendo las ruedas de colores y de formas bonitas que se presentaban frente a mis ojos.Procuré retornar pronto a mi habitación y entonces apague por completo la luz, nuevamente y sentado en posición de loto la cuestión se puso muy interesante. Imaginemos un cine, solo que tridimensional y con colores mucho más vivos. Eso era aproximadamente lo que yo miraba y de pronto la oscuridad se llena de fotografías de gente que no conocía, estaban estáticas y pude verlas una a una, eran pequeñas y en orden y su número calculo un centenar…nunca supe el significado de aquello, pero poco a poco se desvanecieron para dar paso de nuevo a mándalas de vivos colores, eso me duro toda la noche, sin mayores sobresaltos y con total control de mis emociones.Pero…no siempre es lo mismo, ni las cosas son eternamente bellas.Animado por la primer experiencia realicé otra, duplicando la dosis logre viajar… prácticamente a los mundos infernales, o lo que es conocido como un muy mal viaje, espantoso, horrible a más no poder, pero que será el tema de mi próximo post.
Mi experiencia con hongos Psilocybe cubensis u hongos visionarios fue muy fuerte y extraordinaria, lo recuerdo muy claramente a pesar del tiempo transcurrido, fue dicha experiencia producto de la “moda psicodélica” de aquellas épocas, a finales de los años 70´s.A pesar de los años transcurridos, aún puedo imaginar la rara sensación que sentía en mi mente y en mi entorno físico, todo esto en compañía de dos amigos míos, junto con los cuales consumimos un número indeterminado de hongos mágicos o alucinógenos.Tras haber caminado un par de kilómetros entre terrenos y pastizales divididos por alambradas de púas y en cuyo interior pastaban varias reses de raza cebú, quienes rumiaban tranquilamente el pasto, ignorando por completo la razón de nuestra tímida presencia, siempre alertas de algún toro bravo o de vaqueros molestos por nuestra invasión a terrenos ajenos.Pero como magia, a los pocos pasos dentro de los “potreros” surgió de pronto la imagen nítida de unos inmaculados sombreritos, unos por aquí y otros por allá, hasta encontrarnos los tres amigos con varios ejemplares de “San Isidros”, hermosos hongos grandes y de gran sombrero.Como ninguno de los tres habíamos tenido una experiencia previa con tan interesantes ejemplares, cierto temor a lo desconocido hizo que mi pulso se acelerara, me invadía cierto nerviosismo y con ello empezamos a comerlos, prácticamente “in situ” o sea donde los encontrábamos. No sé cuántos nos comimos y para disminuir el no tan delicioso gusto de los hongos, unos limones que cortamos de algunos árboles dentro del mismo terreno, nos sirvieron un poco para dicho fin.Como era finales de Mayo de pronto se nos deja venir un fuerte pero corto aguacero, de modo que totalmente empapados, iniciamos el viaje de retorno a un área recreativa, lugar donde solíamos jugar Beisbol rutinariamente.Para cuando llegamos al área cercana a nuestro diamante y luego de aproximadamente una hora de ingeridos, los tan famosos hongos empiezan de pronto a estallar en nuestro interior.Los primeros indicios de los largos y fuertes efectos se hicieron sentir, una hilaridad inexplicable nos invadió a todos, reíamos por nada y empecé a notar que los rostros de mis dos amigos eran algo raros, podía ver los vellos de sus caras, incipientes bigotes, cejas y pestañas de un tamaño descomunal. Cuando veo al cielo miro una gran cantidad de nubes arremolinarse y soltarse en movimiento claramente visibles, formando formas y figuras caprichosas e intrigantes. Algunos amigos que caminaban en el amplio y despejado campo, adyacente al diamante de beisbol nos miraban preocupados…y a todos ellos les miraba rostros extraordinariamente velludos y ciertamente deformes. Los hongos apenas empezaban a mostrarnos su poder.Unos momentos después, miraba con extraordinaria claridad que los colores del pasto eran muy fluorescentes, igual pasaba con los árboles y los colores del cielo. ¡Hasta que todo cobró vida propia!.Los árboles movían sus ramas y crecían desmesuradamente, el pasto crecía hasta llegar casi a mis rodillas, vale decir que fue por demás impactante y me tomé varios minutos en “analizar” la corteza arrugada de un viejo árbol, pero eso que era corteza, era de todo menos corteza. Miraba en las arrugas figuras humanoides y ciertamente pequeños seres moviéndose en desorden aparente.Para no hacer muy largo mi relato, fueron varias horas de vivir en un mundo totalmente extraño, una especie de dimensión desconocida, casi irreconocible. Un mundo de sensaciones extrañas en el cuerpo, de sonidos amplificados o a veces disminuidos, de formas tridimensionales en desorden, al extremo que no fui capaz de reconocer la puerta de entrada a mi casa, pues en lugar de casa miraba una maraña de formas geométricas en desorden y cambiantes, un mundo surrealista incomprensible, muy pero muy difícil de explicar y que solo puede ser sentido y visto pero no puede describirse, por no saber cómo hacerlo.Para mi madre fue tremendo ver el estado en que me encontraba, ya para ese entonces los familiares de mis amigos se habían hecho cargo de los suyos, recordando que antes de ingresar a mi casa, la madre de uno de mis amigos de aventura, me quiso dar un vaso de agua con sal para lograr así vomitar, yo lo vi increíblemente grande y raro, y torpemente se me cayó de las manos, viendo cómo este se destruía en el piso a una velocidad parecida a la cámara lenta.En la cama y con la ropa mojada y llena de lodo al igual que los zapatos, me lancé cuan largo soy y horizontal, vi enormes patrones de colores que parecían dientes que se movían conforme a mi respiración, no podía ver techo, solo cientos de colores caleidoscópicos vibrando vivamente, de forma poderosa, como energía extraña que abarcaba casi toda mi vista. Igual era cerrar los ojos que abrirlos, los colores y las figuras eran fantásticos y hermosamente horribles.Me levanté y me dirigí a un espejo de un ropero, vi mi rostro y mi cuerpo pero no pude reconocerme, me miraba totalmente raro y sinceramente me asusté.De pronto entra a la habitación, mi señora madre acompañada por otra señora vecina nuestra, pero que ya había tenido experiencias similares con su hijo. Me hablo infundiéndome calme pero yo me reí de sus rostros tan deformes y velludos. Al poco tiempo mi madre me dio a beber todo un litro de leche, recuerdo bien la marca, en una presentación de bolsa plástica, la consumí con avidez, pues sentía una especie de gusto metálico en mi garganta, lo que describí como “sabor a óxido”.Lo que a continuación pasó me agradó profundamente. De una caja de galletas metálica y estampada de flores, de pronto salían de la caja y se esparcían por toda la habitación, flotaban a torrentes. Un poco más tarde y ya anocheciendo, salí a la puerta de mi casa y vi un cielo estrellado, pero ¡que estrellado!, para mi sorpresa muchas de esas estrellas se movían y cambiaban su luz de intensidad…Ya por último regresaba poco a poco a la normalidad y una sensación de bienestar increíble me invadió, una sensación de haber nacido de nuevo, de felicidad indescriptible fue el final de tan sorprendente viaje de un inexperto y joven psiconáuta.Luego de esto, unos años de abstinencia y para mi sorpresa un amigo me regala una bolsa conteniendo ¡catorce peyotes!...pero ese es otro tema, si es que les llegara a interesar.
Animado por mi primera aventura psicodélica con mezcalina y sobre todo porque no perdí el control de mis emociones durante el “tranquilo” viaje inicial, decidí planificar una experiencia más.Esta vez no fui solo al extraño y placentero viaje al interior de mi mente, en realidad fuimos cuatro amigo, a los cuales convencí de que la mescalina “abre la clarividencia o tercer ojo”, eso según lecturas de algunos libros esotéricos de la época.Fue en casa de uno de los amigos donde nos reunimos un sábado por la tarde. Ellos nunca antes habían tenido contacto con ninguna droga, digamos por ejemplo la Marihuana, de la cual ya para ese entonces, era yo todo un Master con vasta experiencia y dedicación al asunto de los porros.¡Ah juventud tan sedienta de experiencias!, no bastaba las quietas y a veces locuaces sensaciones de la yerba. Quería ver y sentir cosas raras, ¡y eso fue exactamente lo que conseguí! Según Carlos Castañeda, “Mezcalito” o espíritu del peyote se congracia o se enoja con el usuario del cacto mágico, todo depende de las intenciones, de la preparación, ritual, estado de ánimo, cantidades consumidas…y sobre todo; que le agrade a “mezcalito”, pues de lo contrario el viaje no resulta nada divertido.En nuestro caso recuerdo que al momento de ingerirlos, escuchábamos música del autor argentino Waldo de los Ríos y era esta música clásica muy a su estilo, cosa que desde entonces me gustó mucho. Aparte también Strauss nos deleitaba con su Danubio Azul.Eso fue precisamente lo que un amigo del grupo bailó imaginando una bella dama, ya con las primeras influencias del peyote en su cuerpo y mente.De mi parte y queriendo lograr más profundas sensaciones, dupliqué la dosis de mi anterior experiencia, de modo que fueron dos de los más grandes peyotes, que por cierto apenas logre consumir, porque sinceramente lo amargo al momento de masticar la planta, hacía de esto un trabajo difícil, aunque debo de confesar que nunca en ambas oportunidades vomité, pero recuerde algunas sensaciones de nausea por su amargo sabor.Cuando todos habíamos comido y mientras platicábamos, empezamos a experimentar cierto estado de euforia agradable, pero como se hacía de noche todos creyendo que no existiría mayor efecto, nos despedimos a nuestra casa, salvo por supuesto el anfitrión.Como yo sabía que no se quedaría así la cosa, me encerré en mi cuarto y apague toda luz, queriendo por supuesto volver a repetir los estados de relajación y meditación para ver qué pasaba.Unos momentos después empecé ver las ya conocidas pero siempre cambiantes y novedosas mándalas y figuras caleidoscópicas, solo que esta vez más grandes y muy luminosas.El asunto es que tenía mi mente tranquila hasta cierto punto y decidí hacer algunos experimentos.El primero de ellos fue ordenarle a mi mente proyectara en la oscuridad un paisaje…y eso fue lo que vi, unas montañas lejanas unos bosques casi al horizonte y un amplio y verde pastizal.¡Que hermoso!, lo estuve contemplando por algunos minutos, pero se me ocurrió la lamentable idea de querer ver sexo xxx.Ciertamente lo vi, una pareja haciendo el sexo muy nítidamente. Podía verlos en movimiento y tan claramente como una película, sin embargo un par de minutos después, esa visión se vio terriblemente perturbada por unas extrañas criaturas con forma de diablos. ¡Demonios y eso qué!, fue lo que más o menos dije cuando los vi. Primero eran dos o tres que me miraban nítidamente y con cara burlona, saltaban, se movían como monos y me hacían ademanes grotescos.Luego ya no eran dos o tres sino docenas de ellos. ¡Llenaban todo mi espacio visual!, a lo cual y algo desesperado les decía -¡largo malditos!, pero lejos de desvanecerse se burlaban más.Me entró cierto pánico y pensé que lo mejor era regresar a la casa de mi amigo, pero para llegar allá, tenía que atravesar un bosque muy tupido de unos 300 metros de largo y para colmo de noche.Cuando caminé hacia el mencionado bosque y me interné dentro de esa oscuridad, los arboles sombríos parecían guardarme malas sorpresas y así fue, los malditos diablos se escondían detrás de los árboles y de plantas de café. Me aparecían siempre con sus horribles caras burlonas que ya para ese momento me tenían francamente molesto…y asustado.Para colmo me perdí entre las sombras de los árboles, matas de café y un festival de visiones sin parar.Los golpes eran cosa común, me topaba con todo, pero afortunadamente logré ubicarme y salir de regreso a casa.Sentí un gran alivio ver de nuevo la calle iluminada con su luz pública, pero la noté vacía, ni modo ya era bastante tarde de la noche.Nuevamente en mi cuarto traté de calmarme, respiré y tomé agua. Apagué la luz y todo quedo en una total oscuridad. Los malditos seres burlones habían desaparecido… -¡ah pero qué bien! dije, pero canté victoria muy rápido.Entonces hacen su aparición dos cosas totalmente nuevas y sorprendentes; por un lado empiezo a escuchar sonidos muy claros y súper extraños y por otro salen de la nada unas grotescas figuras simples pero horribles, eran ojos abiertos unidos a unos labios que se reían y mostraban dientes normales pero burlones, todo eso estaba unido por una tira de piel que rodeaba el ojo sin cejas que se estrechaba a la boca, la rodeaba muy cercanamente y no tenía nariz ni mentón.Esas figuras sí que eran burlonas y lo peor, aparecieron por cientos, unas se alejaban y otras se acercaban danzando macabramente y haciendo sonidos indescriptibles, algunas de estas figuras se hacían muy grandes, aparte de ello eran diferentes unas de otras en colores de ojos, aunque la piel era más bien clara.Esto ya no lo soportaría mucho, pero pensaba que tenía que pasar, me lo repetía constantemente, yo sabía que tendría que pasar.Si bien es cierto uno imagina cosas desagradables, creo que lo que vi posterior a ese desfile de ojos supera fácilmente a mi pobre imaginación.Al momento de escribir esto, el recuerdo de esas imágenes me hace estremecer, ver con absoluta nitidez la aparición de unos seres que emitían sonidos horribles y estos eran ancianos desdentados, casi calvos con un poco de pelo desordenado y blanco en las sienes. Hasta aquí normal, pero el problema eran sus cuerpos, si es que se les puede llamar así a una babosa gigante, pero con piernas, pies, brazos y manos que se arrastraban de forma grotesca con ese cuello y cabezas que me miraban tan vívida y nítidamente…No sé exactamente cuánto tiempo duró esas visiones, pero tienen un clímax que fue largo…largo…largo, pero las horas pasan y ya para el amanecer las visiones eran mucho más suaves, nuevamente colores y cosas ya reconocibles y con la salida del sol, aún miraba vibraciones coloreadas en el cielo o a cualquier punto en que mirara, cosa que ya para esas alturas eran un mero juego de niños.Esas fueron mis experiencias con alucinógenos en esos tremendos años de psicodelia.Puedo concluir diciendo que lo más fuerte fue la experiencia con hongos, pero estos me distorsionaron la realidad circundante y cambiaron mi entorno en algo casi irreconocible, con una sensación de estar en otra dimensión o planeta, por otro lado fueron largas las horas de alucinamiento total.El peyote produce similares figuras de colores, pero a diferencia yo no perdí el concepto normal del mundo tridimensional en el que vivimos, los arboles seguían siendo árboles, no se movían, pero en cambio miraba cosas increíblemente fantásticas y aterradoras como un cine de tres dimensiones y con sonido de infra mundo incorporado.Espero les haya servido como diversión, o como una idea más o menos aproximada de lo que significa un viaje al mundo psicodélico y visionario.Por último todo lo que escribí no es producto de mi imaginación, no al menos la narrativa, puesto que traté de transcribir unas experiencias tales y como las recuerdo…y que jamás las podré olvidar.