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Primer post: 10 feb 2011Último post: 24 ene 2014
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¿Es posible viajar en el tiempo? por el Dr. Gustavo Romero
¿Es posible viajar en el tiempo? por el Dr. Gustavo Romero
Ciencia EducacionporAnónimo2/10/2011

Les acerco un artículo del Dr. Gustavo Romero sobre la posibilidad física de viajar en el tiempo. Este científico brindó una charla sobre el tema en el Observatorio de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata el 3 de octubre de 2008, y volvió a hacerlo los días 24 de abril de 2009 (en esa fecha asistí) y 28 de mayo de 2010. La nota fue publicada en el Boletín del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) de junio de 2008. Les paso la nota completa, con algún que otro comentario mío entre corchetes. Está en un lenguaje bien fácil de entender, apto para todo público; para los que no somos físicos y no entendemos bien algo, hay un glosario al final. *** ¿Es posible viajar en el tiempo? Por el Dr. Gustavo E. Romero Introducción En 1895, al comienzo de su carrera como novelista, el periodista y sociólogo inglés Herbert George Wells (1866-1946) publicó la novela The Time Machine, que se transformaría en un texto clásico y precursor de la literatura de ciencia ficción. En la novela, el protagonista, the time traveller, expresaba: [El hombre civilizado] puede vencer la gravedad utilizando globos, ¿por qué no le sería entonces posible también detener o acelerar su fluir por la dimensión temporal, o incluso revertirlo y viajar hacia atrás en ella? Cien años después de la aparición de The Time Machine la humanidad ha vencido la gravedad no sólo mediante globos sino con máquinas que pesan cientos de toneladas. Aviones que alcanzan velocidades supersónicas, satélites artificiales que orbitan la Tierra, sondas espaciales que exploran la superficie de otros planetas y llegan hasta los confines del sistema solar, constituyen ejemplos adicionales del dominio de la naturaleza adquirido desde la época de Wells. ¿Pero qué ha sucedido con la dimensión temporal? ¿Admiten las leyes de la física, tal como se conocen en el presente, la posibilidad de construir máquinas del tiempo? La teoría que en principio permite esbozar una respuesta a la pregunta de Wells es la Relatividad General, que fue enunciada por Albert Einstein apenas 20 años después de la publicación de la primera edición de The Time Machine. Einstein postuló, en contra de lo pensado hasta entonces, que la estructura geométrica del espacio y del tiempo no es absoluta sino que está determinada por la distribución de masa y energía existente en el Universo. Esto significa que la distancia entre dos puntos del espacio-tiempo es alterada por la presencia de cuerpos masivos o energéticos. ¿Pero puede dicha alteración ser suficiente como para que al recorrer una pequeña distancia en un tiempo corto de acuerdo con nuestro reloj podamos alcanzar puntos que están muy alejados, tanto en el espacio como en el tiempo, para otros observadores? ¿Puede suceder que, acaso, el tiempo se distorsione al punto de que podamos alcanzar nuestro pasado? Responder a estas preguntas implica entender la naturaleza misma del espacio y el tiempo. Estas preguntas están relacionadas con otras, de tipo filosófico, como ¿Qué son el espacio y el tiempo? ¿Existe el pasado? ¿Existe el futuro? ¿Si el pasado y el futuro existen, son modificables desde el presente? ¿Somos libres o nuestras acciones están determinadas? En la teoría newtoniana del espacio y el tiempo, el primero es como un escenario vacío en el que ocurren los eventos, y el segundo es como un fluido, constante, que recorre todo el espacio permitiendo el cambio. Aunque podemos formular la teoría newtoniana de la gravitación en un lenguaje de 4 dimensiones, tres espaciales y 1 temporal, no podemos dentro de esa teoría desplazarnos por la dimensión temporal como podemos hacerlo por las dimensiones espaciales. Nos movemos en las dimensiones espaciales respecto de la dimensión temporal. Esto es, para ir de la posición A a la B debemos adquirir una velocidad V que debe ser diferente de cero respecto de A. Si queremos movernos en el tiempo, esto es, ir del instante t1 al instante t2, deberíamos adquirir velocidad respecto a una quinta dimensión, un "super-tiempo". Así, por ejemplo, nos moveríamos a 12 segundos por segundo, donde el primer "segundo" pertenece al tiempo y el segundo "segundo" al "super-tiempo". No hay evidencia alguna de que tal "super-tiempo" exista. De hecho, aunque existiese, una máquina del tiempo como la que imaginó H.G. Wells (ver figura 1) jamás podría funcionar. Figura 1: Modelo de máquina del tiempo imaginada por H.G. Wells, de acuerdo con la película de George Pal, The Time Machine (1960), protagonizada por Rod Taylor. La razón es muy sencilla. La máquina posee una palanca: si se mueve hacia delante, avanza hacia el futuro; si se mueve hacia atrás, retrocede al pasado. La máquina siempre permanece en el mismo lugar del espacio. Es obvio que al no moverse la máquina, en los instantes anteriores y posteriores al accionarse de la palanca, el lugar ocupado por la máquina estará ocupado… por la propia máquina, que entonces colisionará con ella misma. Esto nos muestra que si el viaje en el tiempo es posible, debe implicar siempre un viaje en el espacio también. Los elementos para poder pensar seriamente en la posibilidad física del viaje en el tiempo sólo comenzaron a aparecer con la formulación de la teoría general de la relatividad por Albert Einstein (1879-1955, Fig. 2), en noviembre de 1915. Las ecuaciones de Einstein relacionan la geometría (en palabras técnicas, la métrica, o sea la forma en la cual se miden las distancias) del espacio-tiempo con el contenido de energía e impulso de los sistemas físicos que lo forman. El espacio-tiempo fue introducido en 1907 por el matemático Herman Minkowski (1864-1909) y puede definirse con el conjunto de todos los eventos que suceden a todas las cosas. Un evento es un cambio en el estado de una cosa. O sea, que todo lo que ha sucedido, sucede, o sucederá son elementos, o puntos, del espacio-tiempo. Einstein mostró que la geometría de ese conjunto está determinada por la ontología, esto es, el tipo de cosas que existen. Sus ecuaciones permiten calcular la métrica, y por tanto la forma de medir las distancias en el espacio-tiempo, si se conoce la cantidad de la energía y el impulso de las cosas concretas. Figura 2: Albert Einstein en su despacho de Berlín, donde concibió la teoría general de la relatividad. El astrofísico alemán Karl Schwarzschild (1873-1916, Fig. 3) halló la primera solución exacta a las ecuaciones de Einstein en 1916. Schwarzschild, que por ese entonces servía en el ejército alemán combatiendo en el frente ruso, tomó conocimiento de las ecuaciones de Einstein en diciembre de 1915, a través de un número de los Anales de la Academia Prusiana de Ciencias que contenía la comunicación original de Einstein. En poco tiempo desarrolló una solución para estas ecuaciones que envió al propio Einstein quien, en enero de 1916, la comunicó a la Academia en nombre de Schwarzschild. Cuatro meses más tarde Schwarzschild murió, sin conocer la riqueza del sistema físico descripto por la solución que ahora lleva su nombre. La solución de Schwarzschild define la curvatura del espacio-tiempo en las proximidades de un cuerpo masivo y compacto como, por ejemplo, una estrella. Esta solución permitió calcular cuánto se desviarían de la trayectoria rectilínea los rayos de luz provenientes de estrellas lejanas al pasar cerca del sol como consecuencia de la curvatura que este causa en el espacio-tiempo que lo circunda. En 1919, una expedición a la Isla del Príncipe en África Occidental, dirigida por Arthur S. Eddington (1882-1944), proporcionó la primera verificación de la solución de Schwarzschild a las ecuaciones de Einstein. Durante un eclipse total de sol, Eddington y sus colaboradores, realizaron mediciones que mostraron que las posiciones de las estrellas inmediatamente vecinas al disco solar aparecían desplazadas respecto de la posición que mostraban en ausencia del astro. Figura 3: Karl Schwarzschild, en Potsdam. La solución de Schwarzschild, además de predecir el comportamiento de la luz y otras partículas en las cercanías de una estrella, incluye otras predicciones que inicialmente pasaron casi desapercibidas. Entre ellas cabe señalar aquella que indica que, si el radio de la estrella es menor que un cierto valor crítico dependiente de su masa (conocido hoy como radio de Schwarzschild), la distorsión del espacio-tiempo sería tal que la estrella quedaría "separada" del universo por un "horizonte". Ningún objeto proveniente de la estrella podría jamás cruzar este horizonte y alcanzar el "exterior". La estrella se habría transformado en un cuerpo completamente negro, un agujero en el cual sólo pueden caer objetos (partículas, luz, objetos) pero de donde nada puede escapar jamás. Estos objetos, denominados a partir de los años 1960 como agujeros negros, son algo así como un precipicio en el espacio-tiempo. En su interior reside una región pequeña, conocida como la singularidad, que constituye el destino final de todo lo que cae en ellos. Alli, incluso las ecuaciones de Einstein dejan de ser válidas. En la Fig. 4 mostramos el esquema de un agujero negro. Figura 4: Esquema de un agujero negro de Schwarzschild. El objeto real tiene 4 dimensiones, una de las cuales ha sido removida para poder graficarlo. La mayoría de los físicos de la época, incluyendo a Einstein, adoptaron una actitud escéptica; y no creyeron que objetos como los agujeros negros pudieran existir en el universo real. Sin embargo, en 1939, los físicos norteamericanos J. Oppenheimer (1904-1967, quien años más tarde lideraría los esfuerzos estadounidenses para producir la bomba atómica) y Hartland Snyder (1913-1962, en ese momento un estudiante de postgrado) demostraron por medio de cálculos detallados que cuando su combustible nuclear se agota, cualquier estrella cuya masa sea al menos tres veces mayor que la del sol termina por colapsar bajo la acción de la fuerza gravitatoria que ella misma genera. Los cálculos de Oppenheimer y Snyder indicaban que el colapso no se detiene (como sostenían los detractores de la idea de agujero negro), sino que continúa hasta que el radio de la estrella se hace inferior al radio crítico y se forma un agujero en el propio espacio-tiempo. Aún después de la publicación de los hallazgos de Oppenheimer y Snyder, la existencia de los agujeros negros siguió siendo negada por la mayoría de los físicos, principalmente porque la solución de Oppenheimer y Snyder presentaba características que en ese momento fueron catalogadas como "no físicas", entre las que sobresalía el hecho de que para dos valores específicos de una de las coordenadas, ciertas funciones asociadas con la distancia entre dos puntos del espacio-tiempo se hacían divergentes. La oposición a la existencia de agujeros negros fue liderada durante algún tiempo por uno de los más grandes científicos de este siglo: John Archibald Wheeler (1911-2008, quien durante los años 50 dirigió el desarrollo de la bomba de hidrógeno en EE. UU.). Wheeler sostenía que los cálculos de Oppenheimer y Snyder contenían demasiadas idealizaciones (es decir simplificaciones de los datos a fin de disponer de un modelo susceptible a su tratamiento matemático). Wheeler, sin embargo, cambió su posición y retiró sus objeciones cuando al rehacer los cálculos de Oppenheimer y Snyder, teniendo en cuenta correcciones provenientes de la física nuclear, logró probar hacia 1958 que estos autores tenían razón al postular que la formación de un agujero era inevitable. Desde entonces Wheeler se transformó en uno de los líderes en la investigación de objetos colapsados por acción de la gravedad. Sin embargo, subsistían aún las dudas acerca de la existencia de los agujeros negros debido a las divergencias en la geometría del espacio-tiempo que aparecían en el horizonte de eventos. Los científicos se preguntaban si era ésta una característica fundamental del espacio-tiempo de Schwarzschild o más bien era la consecuencia de la incorrecta elección de las coordenadas utilizadas para describirlo. También generaba dudas el hecho que la solución predice la existencia de un punto de curvatura infinita (vale decir, un punto en el cual la fuerza gravitatoria es infinita, y el espacio-tiempo deja de existir de acuerdo con la relatividad general), la ya mencionada singularidad central. En 1960, Martin Kruskal (1925-2006) y otros, revisaron el asunto utilizando un nuevo sistema de coordenadas, que incluye al anterior, mediante un procedimiento matemático llamado extensión analítica. Lograron demostrar que la solución de Schwarzschild no representa a un único universo sino a dos: uno es el principal o primario, digamos, donde residimos nosotros, y otro, inaccesible, es el secundario, separado del primero por la existencia de la singularidad y aislado del mismo por el horizonte de eventos. La ubicación del horizonte y las propiedades del mismo no habían sido estudiadas durante las primeras etapas del desarrollo de la relatividad general, debido a que el valor de la coordenada radial a la cual aparece el horizonte se encuentra siempre dentro de los cuerpos (en donde la solución de Schwarzschild no es válida) cuando estos no son suficientemente compactos. Por ejemplo, para una estrella como el sol, el radio de Schwarzschild se ubica a 3 kilómetros del centro, mientras que el radio solar es de varios miles de kilómetros. Solamente cuando los físicos consideraron seriamente la existencia de objetos superdensos, los estudios de la solución de Schwarzschild en este rango de distancias cobraron importancia. Utilizando las coordenadas de Kruskal resultó posible demostrar que ningún objeto que se desplace a velocidades menores que la de la luz puede evitar caer en la singularidad antes de alcanzar el universo secundario. Aunque existe un "puente" conectando ambos universos (llamado puente de Einstein-Rosen) el problema es que este evoluciona con el tiempo de modo tal que se cierra sobre sí mismo antes que cualquier objeto pueda atravesarlo. A pesar de ello, el descubrimiento de estas nuevas propiedades de la solución de Schwarzschild despertó el interés en el estudio de estructuras topológicas (es decir, de forma) que presenten puentes o túneles que puedan ser atravesables para unir así distintas regiones del espacio-tiempo. Esta idea fue retomada hacia fines de los años 1980 por Kip Thorne (1940-), titular de la cátedra Feynman en el Instituto Tecnológico de California, cuando fue consultado por Carl Sagan, que se encontraba entonces escribiendo su novela Contact sobre la posibilidad de utilizar agujeros negros para realizar viajes interestelares. La consulta provocó el interés de Thorne por el tema, quien luego de trabajar un tiempo sobre el asunto, explicó a Sagan que los agujeros negros de Schwarzschild no son "atravesables" a causa de la presencia de la singularidad y del horizonte de eventos descritos arriba. En la opinión de Thorne, la estructura que Sagan estaba buscando para fundamentar el argumento de su novela era aquella solución de las ecuaciones de Relatividad General que actualmente se conoce como agujero de gusano, y que puede imaginarse como un túnel que une regiones no contiguas del espacio-tiempo (Figura 5). Figura 5: Diagrama de un agujero de gusano. A diferencia del agujero negro, no posee ni singularidad ni horizonte de eventos. Thorne, junto con sus alumnos Mike Morris y Ulvi Yurtsever, se dedicó entonces al estudio de las características que debería tener la materia que constituye el túnel, para poder distorsionar el espacio-tiempo de manera tal que la conexión resultante fuese permanente y atravesable. Utilizando las ecuaciones de Einstein, lograron probar que el túnel sólo podría mantenerse abierto si sus paredes fueran de materia exótica, esto es materia que a diferencia de normal debe poseer masa negativa (en el argot técnico, su tensión radial debe ser mayor que su densidad de energía). Este material se dice que viola las condiciones de energía; esto es, ejerce repulsión gravitatoria. La existencia de cantidades macroscópicas de materia exótica haría más probable la presencia de agujeros de gusano en algún lugar del universo. Tales objetos podrían utilizarse para viajar a regiones distantes en tiempos menores de los que se necesitarían si el viaje se hiciese por el espacio "convencional". La Figura 6 muestra cómo un agujero de gusano podría usarse como un atajo para unir puntos distantes en el universo. En este tipo de diagramas, el universo se representa como una lámina de dos dimensiones en la que el agujero de gusano puede unir puntos distantes porque la lámina está plegada en el espacio externo. Figura 6: Un agujero de gusano conectando regiones distantes del espacio. La materia exótica debe estar ubicada en la "garganta" del agujero de gusano, para que ésta no se cierre bajo la atracción gravitatoria produciendo una singularidad y un agujero negro. Esto se ilustra en la Fig. 7. Para comparación en la Fig. 8 mostramos un agujero negro. Figura 7: Agujero de gusano con materia exótica en su garganta, lo que produce repulsión gravitacional manteniendo el túnel abierto. Figura 8: Agujero negro formado por materia normal colapsada a una singularidad. Viajes a través del tiempo Dejemos ahora de lado los viajes por el espacio y examinemos con algún detalle las posibilidades de viajar hacia el futuro o el pasado. Desde el punto de vista de la teoría de la relatividad especial, es factible viajar hacia el futuro utilizando el fenómeno de dilatación temporal que esta teoría predice. Para discutir este fenómeno con un poco más de detalle imaginemos que existen dos observadores, o mejor, dos sistemas de referencia inerciales. En el sistema asociado con una dada partícula, el intervalo espacio-temporal entre dos eventos coincide con el lapso de tiempo medido por un reloj. Dicho intervalo se llama tiempo propio. A través de la ecuación que define la distancia entre dos eventos la relatividad especial nos muestra que el tiempo medido en la coordenada propia es siempre menor que el tiempo medido por el observador no acelerado. La dilatación temporal ha sido confirmada de muchas maneras, por ejemplo, observando la propagación de partículas sub-atómicas que generalmente viajan a velocidades cercanas a la de la luz. Esto se conoce desde la década de 1910, cuando en una serie de vuelos en globo, Victor Hess (1883-1964) descubrió que la Tierra se encuentra inmersa en un mar de radiación cósmica. Hoy se sabe que esta radiación esta formada mayoritariamente por muones creados por la interacción de los rayos cósmicos con los átomos presentes en la alta atmósfera. Los muones viajan varios kilómetros antes de impactar en la superficie terrestre. Sin embargo, en su sistema de referencia propio sólo viven alrededor de dos microsegundos, tiempo en el cual podrían recorrer no más que algunos cientos de metros. La explicación de cómo es que los muones llegan a la superficie del planeta es la dilatación del tiempo predicha por la relatividad especial: como consecuencia de la misma el tiempo de vida de los muones aumenta cuando es medido desde nuestro sistema de referencia. Este efecto de dilatación temporal podría utilizarse para facilitar el viaje de seres humanos hacia el futuro. El viajero del tiempo debería ser también un viajero espacial, cuya nave se debería mover a una fracción significativa de la velocidad de la luz (que es de unos 300.000 km/s en el vacío). Cuando el viajero volviese a la Tierra, luego de un viaje de algunos años, dependiendo de su velocidad, podría llegar cientos o miles de años luego de su partida. Sin embargo, no habría forma para él de volver a su tiempo. La relatividad especial sólo permite viajar al futuro. El pasado permanece inalcanzable. Pocos años después de que Einstein formulara su teoría, se encontraron las primeras soluciones que describen regiones de espacio-tiempo con curvas temporales cerradas, esto es, curvas según las cuales una partícula que se mueve siempre en dirección de su futuro local termina arribando a algún punto de su propio pasado. Entre estas soluciones se destacan el cilindro de longitud infinita y compuesto de polvo en rotación rápida de Willem Jacob van Stockum (1910-1944), y el Universo en rotación propuesto por Kurt Gödel (1906-1978). La matemática de estas soluciones muestra que ambas contienen trayectorias en el espacio-tiempo que permiten viajar hacia el pasado y retornar al presente. Sin embargo, estos modelos han sido catalogados como carentes de significado físico por la mayor parte de la comunidad científica dado que no existen cilindros infinitos, y se sabe que el Universo no rota. Más recientemente, a mediados de la década 1970, Frank Tipler (1947-) demostró que la construcción de una máquina del tiempo de tamaño finito que satisfaga las ecuaciones de Einstein requiere un material que viole las condiciones de energía. Esta demostración es motivo suficiente para justificar que las expectativas de construir en el futuro una máquina del tiempo se concentren en los agujeros de gusano. Es relativamente simple visualizar cómo la presencia de agujeros de gusano atravesables permitiría construir máquinas del tiempo. La idea fundamental de este mecanismo fue propuesta por Morris, Thorne y Yurtsever, y se basa en la combinación de algunos conceptos de Relatividad Especial con la estructura de un agujero de gusano atravesable. Supongamos un agujero de gusano con dos bocas, A y B, como se muestra en la Figura 9. Ambas bocas conectan regiones separadas en el espacio y sincronizadas en el tiempo; esto es, un reloj en la boca A marca la misma hora que un reloj en la boca B. Figura 9: Agujero de gusano transformado en máquina del tiempo. Las bocas A y B se de-sincronizan. Supongamos ahora que la distancia desde A hasta B puede ser recorrida, digamos, en 1 hora. Así, si alguien entra por la boca A a las 12 hs, sale por la boca B a las 12 hs y luego demora en llegar a la boca A 1 hora, esto es, arriba a las 13 hs. Imaginemos que podemos de-sincronizar los relojes, por ejemplo moviendo una de las bocas a velocidad relativista o exponiéndola a un campo gravitacional intenso. El resultado de esta de-sincronización será que cuando en una boca (la A) sean las 12 hs, en la boca B sean las 10 hs. Así, un viajero puede entrar a la boca A a las 12 hs, salir por la B a las 10 hs, viajar hacia la boca A demorando una hora, y llegar allí a las 11 hs. No tiene más que sentarse a esperar una hora para verse a si mismo llegar a las 12 hs para iniciar el viaje. Nuestro viajero es un viajero del tiempo que ha llegado a su propio pasado. Un espacio-tiempo donde son posibles máquinas del tiempo es un espacio-tiempo del cual se dice tiene violación cronológica. Si sólo una parte del espacio tiempo admite la posibilidad de curvas temporales cerradas como la descripta más arriba, la superficie que separa la región con violación cronológica de la región donde ésta no es posible se llama horizonte cronológico. Existen varios problemas asociados a la estabilidad del horizonte cronológico. Cabe mencionar en especial el efecto del crecimiento de las fluctuaciones de vacío de campos cuánticos que podría producirse si éstas atravesaran repetidas veces el túnel. La posibilidad de que este efecto sea suficiente para evitar que pueda construirse una máquina del tiempo será probablemente respondido por la aún inexistente teoría cuántica de la gravitación. Sin embargo, no hay nada en la teoría de la relatividad general que parezca impedir la existencia de regiones de violación cronológica si se puede generar una cantidad macroscópica suficiente de materia exótica (hace falta aproximadamente 1 masa solar de esta materia para mantener abierta la garganta de un agujero de gusano de unos metros de diámetro). ¿Cuál es el aspecto de la boca de un agujero de gusano visto por un observador externo? La geometría más sencilla para un agujero de gusano es la esférica. En tal caso, lo que vería un observador sería una especie de esfera de la cual saldría luz originada en eventos próximos a la otra boca. Si esa boca está en un lugar distante, lo que se vería sería el paisaje de ese lugar. En la Figura 10 se muestra una ilustración donde una boca del agujero de gusano aparece en Times Square, New York City. Figura 10: Un agujero de gusano en New York. Supuestas paradojas generadas por los viajes en el tiempo El viaje en el tiempo plantea una serie de interesantes paradojas que pueden agruparse básicamente en dos tipos. ♦ Paradojas de consistencia: Se trata de aquellas del tipo "el viajero mata a su madre antes de que él mismo nazca". Este tipo de paradojas suceden si el viajero puede actuar sobre el pasado cambiándolo. ♦ Paradojas de creación a partir de la nada: En este caso, un viajero vuelve al pasado con, por ejemplo, la versión final de este artículo y la entrega al autor antes de que sea escrito. Luego, el autor, en el pasado, no necesita escribir el artículo, ya que posee la versión final. Pero alguien tuvo que haber escrito el artículo, y si no el autor, ¿quién, entonces, escribió este artículo? Esta tipo de paradojas se puede dar con objetos físicos. Supongamos que el viajero lleva un reloj al pasado. Se encuentra consigo mismo, y se regala el reloj. Lleva el reloj en su muñeca hasta que realiza el viaje en el tiempo y se regala el reloj. ¿De dónde salió el reloj? Las paradojas, o bien son aparentes y por tanto pueden disolverse por medio de un análisis más profundo o por medio de hipótesis suplementarias, o bien implican una contradicción, que hace que las hipótesis iniciales deban rechazarse (en este caso la posibilidad del viaje en el tiempo). Si bien las ecuaciones de Einstein admiten soluciones donde el viaje en el tiempo es posible, podría suceder que éste nunca se dé porque entra en contradicción con otras leyes de la física. Por ejemplo, podría ser que el viaje en el tiempo podría violar el principio de causalidad, como parecen sugerir las paradojas. Sin embargo, este problema se resuelve adoptando una hipótesis adicional muy sencilla, la conjetura de consistencia, que puede formularse de la siguiente forma: Conjetura de consistencia: la historia del universo es única, y no es posible modificar lo que ya ha sucedido. Expresado en forma más técnica: las únicas soluciones a las ecuaciones que expresan las leyes de la física que pueden describir hechos que suceden localmente en el universo son aquellas que son consistentes en forma global (toda acción que se realice aquí y ahora debe ser consistente con la historia global del universo; si el viajero temporal fuera a matar a su madre en un instante previo a su nacimiento, esta conjetura demanda que el intento fracase). Se ha argumentado que la conjetura de consistencia se vuelve poco probable si los intentos por cambiar el pasado se repiten. Por ejemplo, una vez el potencial matricida puede tropezar antes de disparar sobre su no muy querida madre, otra vez la pistola puede fallar, otra la madre se puede agachar en el momento justo, etc. La probabilidad acumulada de todos estos eventos independientes es bajísima. Sin embargo, este razonamiento es incorrecto. La probabilidad de fallar es siempre uno. Lo mismo sucede con las máquinas de movimiento perpetuo: no importa lo que haga el constructor, siempre fallará, ya que las leyes mismas de la física prohíben la posibilidad de una máquina de movimiento perpetuo. La forma en que fallará el constructor depende de la forma en que trate de perpetrar la construcción de su máquina. Lo mismo sucede con los intentos de cambiar el pasado. Sea lo que sea que hagamos en el pasado, ya lo hicimos, y nada va a cambiar. Se ha argumentado también, en un famoso artículo de Stephen Hawking, que si bien la existencia de agujeros de gusano atravesables está permitida por las leyes de la física, los viajes en el tiempo no son posibles; efectos cuánticos impedirían construir una máquina del tiempo. Para elaborar esta conjetura, Hawking se apoyó en la observación de que no hay evidencia alguna de turistas del futuro. [En la charla, el Dr. Romero se refirió a que, desde el punto de vista de Hawking, si fuera posible viajar en el tiempo, sin dudas ya habríamos sido invadidos por turistas, arqueólogos, historiadores, filólogos, sociólogos e incluso delincuentes del futuro, lo que por supuesto habríamos notado; y agregó que hay quienes dicen que los delincuentes del futuro ya están entre nosotros, y se convirtieron en los políticos del presente.] Esta afirmación fue objetada por Thorne, quien probó que: (1) las máquinas del tiempo no permiten viajes a tiempos anteriores al de su creación, y (2) hasta el día de hoy, ninguna máquina del tiempo ha sido construida. Para cuantificar el problema, es posible reformular la paradoja del matricidio en términos mecánicos, lo que da como resultado la llamada crisis de las bolas de billar. Esto evita la discusión del estatus del libre albedrío frente a la existencia de CTCs. Como se muestra en la Fig. 11, imaginemos que una bola de billar, luego de entrar por la boca derecha de un agujero de gusano –convertido en una máquina del tiempo por el procedimiento descripto antes– atraviesa el túnel en dirección de impacto consigo misma antes de que haya ingresado al agujero de gusano, impidiéndole la entrada al mismo. Las leyes de la mecánica clásica determinan una única trayectoria posible para cada conjunto de condiciones iniciales. Por el contrario, el estudio llevado a cabo por los alumnos de Thorne, Fernando Echeverria y Gunnar Klinkhammer, demostró que la existencia de máquinas del tiempo hace posible un número infinito de trayectorias para el movimiento de la bola. De ellas, sólo algunas son consistentes en sentido global, y es de esperar que éstas sean las que ocurran en el universo real. [De esta manera, eliminamos la posibilidad de que la bola, al salir por la boca izquierda, choque consigo misma antes de entrar por la boca derecha y se desvíe; pero nada impide que choque y "se haga entrar sola". Por extraño que parezca, es perfectamente posible que "tirando a errar", es decir, sin apuntarle a la boca del agujero, la bola se encuentre consigo misma saliendo de la boca izquierda, y al chocar, se desvíe de la trayectoria y entre en la boca derecha. La causa de que haya entrado es su propia consecuencia...] Figura 11: Bolas de billar y diferentes trayectorias posibles. Las que no son consistentes globalmente quedan descartadas por la conjetura de consistencia. ¿Qué podemos decir de las paradojas de creación a partir de la nada? En el caso de objetos "auto-existentes", para que puedan satisfacer la conjetura de consistencia, el estado de los mismos no debe variar a lo largo de la trayectoria por la CTC. Si el objeto es macroscópico, su entropía cambiará, por lo que no podría existir. [En el ejemplo del reloj, se deterioraría luego de haber entrado en ese loop o "bucle" a medida que pase el tiempo (el que marque el reloj), de manera que no se puede esperar que después de tres mil años el reloj siga como nuevo; he ahí la paradoja.] Sin embargo, objetos simples como partículas elementales, podrían existir en CTCs, ya que para ellos no se puede definir la entropía. También un objeto macroscópico, sobre el cual se realice trabajo que compense exactamente los cambios entrópicos podría habitar una CTC. Se ha llegado a sugerir, incluso que el universo mismo podría ser un objeto auto-existente en este sentido. Si bien la conjetura de consistencia parece excluir a buena parte de la ontología bizarra objetos auto-existentes, nada impide que exista información autogenerada, como en el ejemplo del artículo mencionado antes. Esta información sería una especie de característica misma del espacio-tiempo. [En la charla, el Dr. Romero observó que la información no es un ente físico, no está compuesta, digamos, por materia, y por lo tanto, como no es analizable por la física, la supuesta paradoja en realidad no viola ninguna ley física.] Es importante destacar que el viaje en el tiempo no implica una violación de la causalidad. Más bien, implica que la causalidad en sentido global puede actuar desde el futuro hacia el pasado, pero localmente siempre opera desde el pasado hacia el futuro. Sin duda la mera posibilidad del viaje en el tiempo plantea fascinantes problemas filosóficos relacionados con la existencia del pasado y del futuro, el libre albedrío, y otros temas que han sido fuente de perplejidad para los filósofos durante más de 2 milenios. Recién a partir de principios del siglo XX estos temas pueden ser tratados con los métodos propios de la ciencia. [El Dr. Romero cerró la charla nombrando algunas películas que abordan el tema. Como una que es un verdadero desastre en cuanto a consistencia con las leyes lógicas y físicas, mencionó Timecop, de Peter Hyams (1994), protagonizada por Jean-Claude Van Damme. Como una de las mejores que él hubiera visto (es decir, una que sí respeta la conjetura de consistencia), nombró Doce monos, de Terry Gilliam (1995), con Bruce Willis y Brad Pitt. Recomiendo esta película a todos los que no la hayan visto, y también vean otras de este director que son geniales.] Figura 12: Fotograma de la serie El túnel del tiempo. Glosario [(contiene bastantes términos técnicos, pero espero que sirva)] - Curva temporal cerrada (CTC): trayectoria en la cual un observador que parte de un punto dado del espacio-tiempo y viajando siempre hacia el futuro (indicado por el cono de luz local) vuelve, al cabo de un cierto lapso, al punto de partida. [Para entender un poco mejor eso de los "conos de luz", pueden consultar este artículo de Wikipedia (si no tienen problema).] - Fluctuaciones de vacío: oscilaciones en los valores de los campos (por ejemplo, electromagnéticos o gravitatorios) debido a intercambios momentáneos de energía entre regiones adyacentes del espacio-tiempo. - Horizonte de eventos: superficie del espacio-tiempo que delimita una región (interior) de la cual nada puede escapar. Las propiedades del horizonte son semejantes a las de una membrana que sólo deja pasar sustancias en una dirección. - Horizonte cronológico: superficie que divide al espacio-tiempo en dos regiones, una donde la formación de CTCs es posible y otra donde éstas no existen. - Principio de la relatividad: las leyes de la física no deben ser capaces de distinguir un sistema de referencia inercial de otro; esto es, deben tomar la misma forma en todos los sistemas. - Relatividad general: teoría formulada por Einstein, que describe la dinámica del campo gravitacional. - Singularidad: región de espacio-tiempo donde la curvatura se hace tan fuerte que las leyes de la relatividad general no son más válidas y debería describirse por una teoría cuántica de gravitación. Si se extrapolara la relatividad general a este dominio, se encontraría que las fuerzas gravitatorias son infinitas. - Sistema de referencia inercial: un laboratorio idealizado para realizar experimentos, que se mueve a través del espacio sin aceleración. Lecturas sugeridas - L. A. Anchordoqui, D. F. Torres, G. E. Romero & S. E. Perez Bergliaffa, Túneles en el espacio y el tiempo, Ciencia Hoy 55, 38-49, 2000. - J.R. Gott, Time Travel in Einstein's Universe: the Physical Possibilities of Travel through Time (Houghton Mifflin Company, Boston, 2001). - P. Nahin, Time Machines (AIP, New York, 1993). - G. E. Romero & D. F. Torres, Self-existing objects and auto-generated information in chronology-violating space-times: A philosophical discussion, Modern Physics Letters A 16, 1213-1222, 2001. - G. E. Romero, God, causality and the creation of the Universe, Invenio 13, 11-20, 2004. - K. S. Thorne, Black Holes and Time Warps: Einstein's Outreageous Legacy (W. W. Norton & Co., New York, 1994). - D. F. Torres, G. E. Romero & L. A. Anchordoqui, Wormholes, gamma ray bursts and the amount of negative mass in the universe, Modern Physics Letters A13, 1575 (1998) (Honorable Mention, Gravity Research Foundation Awards 1998). - M. Visser, Lorentzian Wormholes (AIP, New York, 1996). Sobre el autor: Gustavo E. Romero es Doctor en Física por la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente es Profesor de Astrofísica Relativista en el Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP e Investigador Principal del CONICET, con lugar de trabajo en el Instituto Argentino de Radioastronomía. Dirige el Grupo de Astrofísica Relativista y Radio Astronomía (GARRA), ha sido Profesor Visitante de las universidades de Barcelona, Paris VII, Campinas y Hongk Kong, entre otras, e Investigador Visitante del Max-Planck-Institut für Kernphysik (Heidelberg), el Service d'Astrophysique (Saclay, Francia), el Instituto di Astrofísica Spaziale e Física Cósmica (IASF, Bologna, Italia), etc. Ha recibido los máximos premios a la investigación científica en Argentina: El Premio Bernardo Houssay del MCyT, y el Premio E. Gaviola de la Academia Nacional de Ciencias. Actualmente es Presidente de la Asociación Argentina de Astronomía. Para imprimir este artículo pueden bajar el pdf aquí *** Espero que les haya interesado

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Coincidencias y desencuentros entre Borges y Tolkien
Coincidencias y desencuentros entre Borges y Tolkien
InfoporAnónimo12/16/2011

Les acerco un artículo del escritor Martín Hadis donde se analizan los parecidos y diferencias que tenían el autor de El Aleph y el de El Señor de los Anillos. Un interesante punto de vista sobre estos dos nombres famosos de la literatura, que parecen tan disímiles a primera vista.***Hispamérica, Revista de Literatura, Año XXXVIII, Número 112 / 2009Prodigios y ficciones: coincidencias y desencuentros entre Borges y TolkienMARTÍN HADIS“De la misma forma en que los geógrafos encajan apretadamente en los bordes de sus mapas aquellas partes del mundo que desconocen... así puedo decir yo también en esta obra mía, en la que he comparado las vidas de los más grandes hombres que han vivido... más allá de esto no hay nada, sino prodigios y ficciones”Plutarco, Vidas ParalelasBorges y Tolkien. A primera vista parece difícil invocar a dos escritores más disímiles. Jorge Luis Borges (1899-1986) nació y vivió toda su vida en Buenos Aires, frente al río inmóvil. Considerado por muchos el escritor de lengua castellana más importante del siglo XX, fue un autor erudito y elevado. A pesar de no haber obtenido jamás un título académico (excepto –en sus propias palabras– “un oscuro bachillerato ginebrino que la crítica sigue pesquisando”) recorrió el mundo dictando cátedra y recibiendo doctorados honoris causa de universidades prestigiosas. Sus obras, que cuestionan y hacen temblar los pilares de la misma realidad, continúan siendo fuente de inspiración y material de análisis para críticos literarios, filósofos, linguistas y epistemólogos.Tolkien nació en 1892 en Sudáfrica, de familia inglesa. Pero solo permaneció allí unos años, hasta que su padre falleció y su madre regresó con su hijo a su país de origen. Desde pequeño, Tolkien mostró interés por los idiomas y a ellos se dedicó durante toda su vida. Luego de egresar de Oxford, fue profesor de la Universidad de Leeds y después, durante varias décadas, de la misma Oxford, especializándose en el estudio y la enseñanza de la lengua y la literatura de la Inglaterra medieval. Los relatos que Tolkien escribió basándose en sus lecturas mitológicas atrajeron desde un principio a numerosos lectores y hoy en día siguen convocando a millones de personas, en especial luego del estreno de la versión fílmica de El Señor de los Anillos.Estos contrastes entre Borges y Tolkien son tal vez los más obvios, pero no los únicos. Como veremos a continuación, sus vidas y obras conforman un verdadero juego especular.Frances y Francis: legados literariosBorges fue un escritor fervorosamente argentino y siempre afirmó que su destino literario era la lengua castellana. Pero su abuela Frances Haslam era inglesa, nacida en Staffordshire, y Borges heredó de ella un interés apasionado por la lengua y la literatura de Inglaterra. De forma análoga, Tolkien era profundamente inglés y amaba la lengua inglesa. Sin embargo, cuando su madre murió, a edad temprana, el joven Tolkien fue adoptado por un sacerdote jesuita de origen español y galés, Francis Xavier Morgan. Fue a través de este sacerdote que Tolkien, educado en la lengua inglesa, entró en contacto con el idioma español: “Mi tutor era medio español”, escribe Tolkien, y “en los años de mi adolescencia temprana tomaba prestados sus libros [escritos en ese idioma] e intentaba leerlos...”.1 Tolkien quedó fascinado por esta lengua y ponderó una y otra vez su sonoridad y eufonía. De hecho, y según sus propias palabras, el español era la única de todas las lenguas romances en las que encontraba un enorme placer estético: “no se trata de la mera percepción de la belleza [de un idioma]”, “sino más bien al apetito que uno siente por un alimento que necesita”.Así, ambos escritores fueron islas en sus respectivos países y tradiciones literarias, y recibieron como legado la tradición literaria y lingüística que el otro había heredado de nacimiento: Borges, que heredó sus inclinaciones literarias de sus ancestros ingleses y protestantes, nació en un país católico de habla castellana; Tolkien, inglés, fue educado en el catolicismo en un país de instituciones anglicanas, y se interesó por el español a través de su tutor jesuita. Hasta en los nombres de los respectivos tutores de Borges y Tolkien encontramos una coincidencia curiosa: Francis, el nombre del sacerdote jesuita de ascendencia española que educó a Tolkien, tiene la misma raíz que Frances, el nombre de la abuela inglesa de Borges.Los públicos a los que llegaron las obras de Tolkien y Borges también conforman un juego de reflejos: ambos se volvieron mundialmente famosos, pero sus respectivos públicos fueron (y continúan siendo) diferentes. Borges fue siempre considerado un escritor complejo, y sus libros interesaron siempre a académicos y lectores un tanto (o muy) eruditos. El público lector de Tolkien fue, por el contrario, definitivamente masivo. En la década de los ’60, El Señor de los Anillos fue objeto de culto, primero en Estados Unidos, y gradualmente en todo el mundo. Thomas Shippey cita los resultados de una encuesta que arroja como resultado que en Inglaterra, durante el siglo XX, El Señor de los Anillos fue el libro más leído después de la Biblia.2Hay asimismo fuentes en común: Borges y Tolkien estudiaron las mismas literaturas germánicas medievales; Tolkien estudió inglés antiguo y en su haber figuran varios ensayos filológicos importantes; Borges se dedicó a estudiar esa misma literatura anglosajona y medieval en las márgenes del Río de la Plata.Borges habla sobre TolkienTolkien, dedicado a las literaturas antiguas, casi no leía a autores contemporáneos, de manera que lo más probable es que jamás haya oído hablar de Borges. Si bien no hallé rastros de Tolkien en la obra completa de Borges, decidí revisar conversaciones y diálogos con Borges. Casi por casualidad di finalmente con el siguiente diálogo en el que Borges habla sobre la obra de Tolkien. Se trata de unas pocas líneas, breves pero sumamente reveladoras. Este diálogo se publicó por primera vez en The Gypsy Scholar, Vol 3 (1976), pp. 65-76, y fue recopilado en Jorge Luis Borges: Conversations, editado por Richard Burgin.3 El encuentro tuvo lugar en la Universidad de Michigan en 1976. Borges había aceptado una invitación para participar en un coloquio informal con los profesores y estudiantes de posgrado. El moderador fue Donald Yates, profesor de literatura latinoamericana y estudioso de la obra de ese visitante ilustre.Yates: Yo creo que usted desea, en el fondo de su corazón, en el mismo centro de su ser creativo, desconcertar al lector y no dejarlo de la misma forma que antes de que leyera el cuento o el poema en cuestión.Borges: Es posible, pero no es algo consciente.[...]Pregunta: quisiera que Borges explique cómo se relaciona esto con los aspectos creativos del lector, que éste trae a sus lecturas de Borges. A veces siento como si...Borges: Bueno, pero, ¿en qué difiere el caso de Borges del caso de cualquier otro escritor? Cuando uno está leyendo un libro, si uno no encuentra una forma de entrar en el libro, entonces todo es inútil. El problema con El Señor de los Anillos es que uno siente que es dejado fuera del libro, ¿no? Eso es lo que nos ha sucedido a la mayoría de nosotros. En tal caso, el libro no ha sido escrito para nosotros.Yates: En Chicago, anoche, y aquí hace un rato y en todos lados, la gente se acerca a Borges ansiosa de conocer la opinión de Borges acerca de Tolkien.Borges: Bueno, yo nunca pude... yo quisiera que alguien me explicara o de alguna forma me transmitiera cuál es la idea de ese libro. La gente dice que si me gusta Lewis Carroll, debería gustarme Tolkien. Me gusta mucho Lewis Carroll, pero me encuentro desconcertado por Tolkien.Yates: Anoche, Borges, usted mencionó la diferencia que existe entre Tolkien y Lewis Carroll. Usted dijo que Lewis Carroll es fantasía auténtica, mientras que Tolkien solo escribe y escribe sin llegar a ninguna parte.Borges: Tal vez estoy siendo injusto con Tolkien pero, sí, siento que él escribe, escribe y escribe...Y esto es todo. Borges sí llegó a leer a Tolkien, pero el encuentro literario jamás se dio si bien Borges tenía una profunda afinidad con la épica y los libros de Tolkien están llenos de heroísmo. Borges amaba los idiomas y Tolkien dedicó años a inventar lenguas profundas y bellas. Admiradores ambos de la lengua y la literatura inglesa, conservadores y tolerantes por naturaleza, escritores únicos en sus respectivos países por su apertura literaria y sus intereses lingüísticos y filosóficos, uno pensaría que Borges y Tolkien no sólo admirarían sus respectivas obras, sino que de conocerse hubieran sido seguramente amigos. ¿A qué se debe entonces este desencuentro?Dos versiones de la fantasíaEn el diálogo citado hay un dato sumamente significativo: el contraste que Borges establece entre Tolkien y Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas, afirma Borges, es “fantasía auténtica” mientras que Tolkien “escribe y escribe, sin llegar a ninguna parte”. Nada de lo que dice Borges es accidental; y menos en el marco de esta crítica. Si a Borges le agrada Lewis Carroll mientras rechaza a Tolkien, cabe preguntar ¿en qué se parecen Borges y Lewis Carroll, y qué los separa a ambos de Tolkien? ¿por qué Borges considera que las obras de Carroll y no las de Tolkien son fantasía auténtica? Para responder a esta pregunta, me remito a Steven Pinker, quien afirma que en términos cognitivos, todo relato literario es un experimento:El autor coloca a un personaje ficticio en una situación hipotética, en un mundo que es en todos los demás aspectos el mundo real, en el que se cumplen leyes y se producen hechos ordinarios, y permite al lector que explore sus consecuencias. Incluso en los relatos de ciencia ficción, solo se nos pide que suspendamos a lo sumo unas pocas leyes de la física para que sea posible; por ejemplo, que el héroe se traslade a la galaxia vecina; pero hasta en estos relatos los eventos suceden de manera predecible, de acuerdo a causas y efectos conocidos. Hasta los relatos surrealistas como La metamorfosis de Kafka, parten de una permisa contraria a la realidad –por ejemplo, que un hombre pueda convertirse en un insecto– y desarrollan las consecuencias de esa premisa en un mundo en el que todas las demás expectativas continúan siendo satisfechas... Sólo es posible que suceda cualquier cosa en aquellas ficciones que son acerca de la lógica y la realidad, como Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas.4Es decir, hay un primer grupo de relatos fantásticos, a los que podríamos llamar “concretos”, que alteran ciertos parámetros del mundo real y exploran cómo se desenvuelve un argumento en un mundo similar al nuestro. Pero luego hay un segundo grupo de relatos fantásticos, a los que podríamos llamar “metafísicos”, que no alteran uno o dos parámetros, sino en los que, literalmente, todo puede suceder y hasta la realidad misma resquebrajarse. Este agrupamiento resulta clave para entender las diferencias entre los modos de ficción de Tolkien, por un lado, y Carroll y Borges, por el otro.Los relatos de Tolkien pertenecen al primer grupo: son relatos “concretos”. Tolkien modifica algunos parámetros de nuestra realidad, pero como él mismo ha afirmado, la Tierra Media es nuestro propio mundo con algunas modificaciones. Han cambiado, es cierto, “unas pocas leyes de la física” de manera que la magia funciona y los hechizos de magos y elfos tienen efecto. Pero más allá de este detalle, la Tierra Media es muy parecida al pasado de nuestro propio mundo. Y, lo que es igualmente importante, las expectativas que el lector puede tener acerca del funcionamiento de ese mundo imaginario en el que se adentra se mantienen constantes a lo largo del libro.Los relatos de Borges y Carroll pertenecen al segundo grupo: son definitivamente “metafísicos”. En sus relatos puede suceder “cualquier cosa”: una persona puede agrandarse o achicarse, una enciclopedia puede contaminar al mundo, un gato puede volverse invisible, sesenta piedras pueden convertirse en tres o un libro contener infinitas páginas… A diferencia de lo que ocurre con Tolkien, los relatos de Borges y de Carroll son “acerca de la lógica y la realidad”; no acerca de ciertos personajes o hechos que ocurren en una versión alterada de este mundo, sino acerca de la realidad y la lógica misma, y las diversas maneras en que nuestras expectativas y presunciones pueden fallar o desconcertarnos. Por esta misma razón, entonces, la tensión que anima a las narraciones de Borges o de Carroll no parte de los sentimientos o percepciones de los personajes, sino que surge únicamente de la contradicción lógica que se suscita cuando estos presencian hechos inexplicables. Al tropezar en la madriguera del conejo, Alicia comienza un descenso en caída libre en una oscuridad casi total pero ella ni se inmuta. De manera análoga, los personajes de Borges sienten poco o nada incluso al afrontar su propia muerte.5 En los mundos de Borges y de Carroll rara vez se dan emociones lacerantes y pasiones encendidas. Las cosas simplemente suceden; los personajes se dejan arrastrar por los hechos, disociándose emocionalmente de ellos y sin importarles si estos hechos son increíbles o atroces (frecuentemente, son ambas cosas). Borges, que comparte con Carroll el amor por la razón, la lógica y las matemáticas, utiliza un rigor racional para demostrar argumentos falaces. Pausadamente, Borges dinamita los pilares de la racionalidad, hasta hacer que sus cimientos estallen o se disuelvan en mil fragmentos: “Casi inmediatamente”, escribe hacia el final de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, “la realidad cedió en más de un punto”. Y luego agrega: “Lo cierto es que anhelaba ceder”. Al terminar de leer las ficciones de Borges, los fundamentos mismos de la realidad han cedido y el lector se pregunta si hay realmente un yo, si existe alguna realidad, un sujeto. En ese marco no hay posibilidad alguna para verdades o valores absolutos.Ángeles, profecías y mensajesBorges cuenta: “Es muy común que vengan periodistas a verme y me pregunten: ¿Y cuál es su mensaje? Y yo les digo que no tengo ningún mensaje, porque los mensajes son propios de los ángeles –ya que el ángel es mensajero, en griego– y yo ciertamente no soy un ángel”.6 Para que haya mensajeros y mensajes debe haber un remitente, alguien que los envíe, y en las ficciones de Borges Dios, cuando aparece, lo hace solo tangencialmente, oculto tras una duda, tras la apariencia de una posibilidad hipotética o bajo la forma de una esperanza que a menudo termina siendo defraudada.Basta leer unas pocas páginas de El Señor de los Anillos para notar que, en términos morales, filosóficos y religiosos, la obra de Tolkien se encuentra en un polo opuesto. Mientras que Borges desdibuja y cuestiona “verdades”, Tolkien escribe con trazo grueso y nítido y cosecha promesas cumplidas y certezas divinas. En los relatos de Tolkien, Dios y el sentido último del mundo son omnipresentes e inamovibles. Tolkien es profundamente cristiano y moralista, heroico y lleno de esperanza. Los ángeles o maiar están presentes en la narración, y no sólo traen consigo mensajes y profecías sino que participan activamente en batallas y contiendas, de las que el bien, a la larga, emerge siempre victorioso. Además, la incertidumbre acerca de la naturaleza de lo real no tiene cabida en la Tierra Media. Allí la magia existe y opera, las profecías se cumplen y hay un designio que se despliega ante los ojos del lector. Se trata de un camino concreto, bien delimitado, pleno de certezas y expectativas confirmadas. Estamos ante un plan divino: un enfrentamiento épico y colosal entre las fuerzas del bien y del mal, una lucha sin cuartel entre el odio, la destrucción y la Oscuridad, por un lado, y el libre albedrío, el amor, la creación y la Luz, por el otro. En los mundos de Tolkien hay, por sobre todas las cosas, un Orden, y dentro de ese Orden, todos y cada uno de los personajes tienen un rol marcado y esencial. Lejos de socavarla, Tolkien solidifica la realidad.Asimismo, las tensiones que impulsan los relatos de Tolkien se encuentran “dentro” del alma, la mente y el corazón de sus personajes y en su interacción con los sucesivos desafíos que deben enfrentar. Magos y guerreros, sabios y soldados se desgarran continuamente en elecciones trascendentes y dilemas morales y éticos que los conducen a lo mejor o a lo peor de sí mismos. Tolkien no escatima palabras ni percepciones al ahondar en los sentimientos y elecciones de sus personajes. El Señor de los Anillos termina siendo, además de un ameno relato de aventuras, un estudio profundo y con frecuencia trágico de la naturaleza humana.El camino a la Tierra MediaEste contraste explica el comentario de Borges acerca de Tolkien. Al igual que Carroll, Borges propone juegos racionales que despojan de sentido al mundo; Tolkien, por el contrario, postula un mundo aún más orgánico y predecible que la realidad misma, regido por valores claros y definidos. Los personajes de Borges apenas si sienten su paso por la vida, siendo sus desgracias y fortunas una excusa para atestiguar lo inexplicable; en el otro extremo de la escala, los personajes de Tolkien se enfrentan a su destino de heroísmo o traición que le permite al lector vislumbrar una realidad más sólida que la que pudo haber conocido. Por ello hay que leer entre líneas la afirmación de Borges. No es cierto que Tolkien divague, o que sus textos no lleven a ninguna parte; al contrario, el camino de Tolkien lleva hacia verdades incuestionables, hacia mundos más tangibles y coherentes que el nuestro, hacia promesas y designios divinos que se vuelven realidad. Y este camino de fe cierta, de revelaciones totales, de esperanza y de eucatástrofe, como llamaba a este proceso Tolkien, es un camino lineal que Borges, el gran creador de laberintos, no estuvo nunca dispuesto a recorrer.Buenos Aires, 1971. Egresado del MIT Media Laboratory. Investigador y docente. Autor de Literatos yexcéntricos: los ancestros ingleses de Jorge Luis Borges (2006) y coautor de Borges Profesor (2000).NOTAS1 Humphrey Carpenter, ed., The letters of J.R.R. Tolkien, Boston, Houghton Mifflin, 1981, letter #163.2 Tom Shippey, J. R. R. Tolkien: Author of the Century, London, Mariner Books, 2002, p. xxi.3 Richard Burgin, ed., Jorge Luis Borges: Conversations, Jackson, University Press of Mississippi, 1998, p. 162. El original de la conversación está en inglés, la versión aquí ofrecida es mi traducción.4 Steven Pinker, How the Mind Works, New York, W. W. Norton, 1997, p. 541. El subrayado es mío.5 Algunos ejemplos: podemos pensar en el Minotauro que “apenas se defendió” en “La casa de Asterión”; en Duncan que al morir acuchillado en “El encuentro” se limita a afirmar “Qué raro. Todo esto es como un sueño”; en Johannes Dahlmann que en “El Sur” empuña con firmeza el cuchillo que acaso no sabe manejar y sale sin temor ni esperanza a morir a la llanura.6 Osvaldo Ferrari, Libro de diálogos, Buenos Aires, Sudamericana, 1986, p. 45.***Y como apéndice del post, les dejo dos yapas. En primer lugar, el original en inglés de la conversación con Borges, extraído de Jorge Luis Borges: Conversations, pp. 162-163:Question: I'd like him to comment on how that relates to the creative aspects of the reader, that he brings to his reading of Borges. I feel sometimes as though…Borges: Well, how is the case of Borges different from the case of any other writer? When you are reading a book, if you don't find your way inside it, then everything is useless. The problem with The Lord of the Rings is you're left outside the book, no? That has happened to most of us. In that case, that book is not meant for us…Yates: In Chicago, last night and here before and every place else, people come to Borges eager to find out his opinion on Tolkien.Borges: Well I could never… I wish somebody would explain it to me or somehow convey what the book's good for. Those people say if I like Lewis Carroll, I should like Tolkien. I am very fond of Lewis Carroll, but I am disconcerted by Tolkien.Yates: Last night you mentioned the difference between Tolkien and Lewis Carroll. You said Lewis Carroll is authentic fantasy and Tolkien is just going on and on and on.Borges: Maybe I'm being unjust to Tolkien but, yes, I think of him as rambling on and on.Y también les dejo una biografía un poco más detallada del autor del artículo, extraída de su sitio oficial .Martín Hadis es docente, escritor e investigador universitario. Se recibió de licenciado en sistemas y de Master en Tecnología de Medios en el Media Laboratory del Massachusetts Institute of Tecnology (M.I.T.).Su formación es a la vez tecnológica y humanística. Sus áreas de interés abarcan la inteligencia artificial, el diseño de interfaces del usuario, la literatura y la linguística.Ha publicado artículos en diversos medios de diferentes países, entre ellos el Buenos Aires Herald (de Argentina) y el diario El País (de España). Es autor de Literatos y excéntricos (publicado por Editorial Sudamericana) y coautor de Borges Profesor (publicado por Emecé Editores).A menudo dicta conferencias y escribe artículos sobre literatura, lingüística y la intersección entre tecnología y humanidades.Espero comentarios...

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El zen bien temperado (Mumon + Bach)
El zen bien temperado (Mumon + Bach)
ArteporAnónimo1/24/2014

No estoy muy seguro de saber qué es el zen. En un sentido, creo comprenderlo perfectamente; pero en otro, pienso que nunca podré comprenderlo por entero. Desde que, estando en el primer año del liceo, el profesor de inglés leyó el MU de Joshu en mi clase, me he debatido con aspectos zen de la vida, y es probable que no deje de hacerlo nunca. Para mí, el zen es una arena movediza intelectual: anarquía, oscuridad, sinsentido, caos. Atormenta y enfurece. Y sin embargo es jocoso, refrescante, seductor. El zen tiene su propia clase específica de significación, de lucidez y de claridad. Douglas R. Hofstadter, en Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle , capítulo IX Hofstadter es mejor que yo para explicar qué es el zen (o para no explicarlo). Me limito, pues, a compartir con ustedes una de las obras centrales de la literatura zen, el Mumonkan (無門關), traducible por "El paso sin paso" (The Gateless Gate, es la traducción más común en inglés), "La entrada sin puerta" o mejor "Muralla sin paso". La obra, recopilada por el monje chino Mumon (1183-1260) durante el siglo trece, consta de cuarenta y ocho kōans, historias cortas acerca de los maestros zen y sus aprendices, acompañados cada uno por un comentario de Mumon y un breve "poema". El texto original chino de la obra completa, junto con una traducción interlineal al inglés, se puede leer acá . (Aprovecho para recomendar la página sacred-texts.com a los angloparlantes. Tiene de todo: textos de Aristóteles, Confucio y Agripa; versiones de la Biblia en inglés, hebreo, griego y latín; el Mabinogion galés; las Confesiones de San Agustín; evangelios apócrifos; las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides; las fábulas de Esopo; fragmentos de los escritos perdidos de Proclo, el último filósofo neoplatónico; textos griegos originales y traducciones de los poemas homéricos, la Teogonía de Hesíodo, los poemas de Safo, la Historia de Heródoto y la no tan verdadera Historia verdadera de Luciano de Samosata; los Versos Áureos de Pitágoras, en griego, inglés y francés; el tratado De Iside et Osiride de Plutarco; el poema De rerum natura de Lucrecio; textos latinos originales y traducciones de las Metamorfosis de Ovidio, el Satiricón de Petronio y las obras de Virgilio, Julio César y Tácito; el clásico Decline and Fall of the Roman Empire de Gibbon; las primeras mil líneas del Cromosoma Uno del Genoma Humano; el "Libro de los Muertos" del Antiguo Egipto; las baladas de F. J. Child; los Cuentos de Canterbury de Chaucer; el Beowulf, en inglés antiguo y moderno; el guion de la genial Monty Python and the Holy Grail; el Tertium Organum de Uspenski; Frankenstein de Mary Wollstonecraft Shelley; Dracula de Bram Stoker; las obras del legendario Hermes Trismegisto; grimorios; los Vedas, los Upanishads, el Mahabharata y el Ramayana, entre otros textos sagrados hindúes [los últimos dos y el Rig-Veda están en sánscrito]; el I Ching; el Corán; la traducción de Edward FitzGerald de las Rubaiyat de Omar Khayyam; los Eddas y unas cuantas sagas islandesas; el Talmud, el Sefer Yetzirah y el Zohar; las obras de Flavio Josefo; las "Mil y una Noches" de Burton; las de Andrew Lang; el Kalevala en inglés y en finés; la Chanson de Roland, el Nibelungenlied, el Orlando furioso y el Cantar de mio Cid traducidos al inglés; una traducción "excelente", según la propia página, de los libretos de Siegfried y Die Götterdämmerung de Richard Wagner; los cuentos de los hermanos Grimm, también en inglés; obras de Beda, Malory, Spenser, William Morris, W. B. Yeats, Tennyson, Lord Dunsany y H. P. Lovecraft; los "Fairy Books" de todos los colores de Andrew Lang; una larga argumentación refutando que la Biblia condene la homosexualidad; A Christmas Carol de Dickens, incuestionablemente su obra más popular; el drama quechua "Ollantay", traducido; las profecías de Nostradamus en inglés y francés; pinturas rupestres; obras de al menos dieciséis filósofos occidentales, de Platón a Nietzsche y de Berkeley a Mary Wollstonecraft; el Kama Sutra, en la traducción de Richard Burton; las obras de Shakespeare y de Swedenborg; el Tao Te Ching; el Arte de la Guerra de Sun Tzu; la Utopia de Tomás Moro, y el Zend Avesta, entre otras cosas). Este es el prefacio de Mumon a la obra: El budismo hace de la mente su cimiento y de la no-entrada su entrada. Ahora, ¿cómo atraviesas esta no-entrada? Es dicho que las cosas que pasan la entrada nunca podrán ser tu propio tesoro. Lo que es ganado por circunstancias externas terminara deteriorándose. Sin embargo, tal dicho levanta olas cuando no hay viento. Está cortando piel manchada. En cuanto a aquellos que tratan de entender a través de las palabras de otro, están golpeando a la luna con un palo; rascando su zapato mientras que es su pie el que les pica. ¿Que incumbencia tienen ellos con la verdad? En el verano del primer año de Jotei, Ekai (Mumon) estaba en el templo Ryusho como monje encargado, trabajando con los demás monjes, usando los casos de los antiguos maestros como ladrillos para golpear la entrada y llevar a los discípulos a sus respectivas capacidades. El texto fue escrito bajo ningún plan u orden. Es solo una colección de 48 casos. Es llamado Mumonkan, “La Entrada sin Puerta”. Un hombre con determinación, sin cobardía se presionará hacia delante en su camino, sin importarle los peligros. Entonces ni siquiera Nata con sus ocho armas podría molestarlo. Hasta los cuatro Sietes del oeste y los dos Tres del este rogarían por sus vidas. (Los Patriarcas hindúes y chinos) Si no se tiene determinación, entonces será como vislumbrar vagamente a un caballo que atraviesa galopando por una ventana: en un pestañeo se habrá ido. Verso: La Gran Vía no tiene entrada, Miles de caminos la penetran. Una vez que se atraviesa La Entrada sin Puerta Caminas libremente en el universo. La desconcertante naturaleza de los kōans (e incluso de los comentarios y poemas que los acompañan), muchas veces paradójica y otras carente por completo de sentido, al menos en apariencia, contrasta brutalmente con la minuciosa perfección de la obra maestra de Johann Sebastian Bach, El clave bien temperado (Das wohltemperierte Klavier), una colección de 48 pares de preludios y fugas en todas las tonalidades mayores y menores. Bach (1685-1750), uno de los mejores compositores de la historia, compuso la primera parte en 1722, con el siguiente título: Das Wohltemperirte Clavier. oder Præludia, und Fugen durch alle Tone und Semitonia, So wohl tertiam majorem oder Ut Re Mi anlan- gend, als auch tertiam minorem oder Re Mi Fa betreffend. Zum Nutzen und Gebrauch der Lehr-begierigen Musicalischen Jugend, als auch derer in diesem stu- dio schon habil seyenden besonderem ZeitVertreib auffgesetzet und verfertiget von Johann Sebastian Bach. p. t: HochFürstlich Anhalt- Cöthenischen Capel- Meistern und Di- rectore derer Camer Mu- siquen. Anno 1722. Traducción: El Clave Bien Temperado o Preludios y Fugas a través de todos los tonos y semitonos, incluyendo aquellos con la tercera mayor o Ut Re Mi, como también aquellos con la tercera menor o Re Mi Fa. Para el provecho y la práctica de los jóvenes músicos deseosos de aprender, y especialmente para el pasatiempo de aquellos ya adiestrados en este estudio. Compuesto y preparado por Johann Sebastian Bach actualmente Capellmeister de Su Serena Alteza el Príncipe de Anhalt-Cöthen y director de sus músicos de cámara. Anno 1722. No es el lugar para dar una explicación del título y del propósito de la obra; las personas interesadas pueden leer un ensayo sobre el tema en , del compañero usuario . Baste decir que este primer libro, con 24 pares de preludios y fugas , uno por cada tonalidad mayor o menor, ordenados por orden cromático ascendente (do mayor, do menor, do sostenido mayor, do sostenido menor, re mayor, re menor...), tuvo una secuela en 1744, con 24 pares más de preludios y fugas organizados de la misma manera. Así se completa el número de 48, que es la misma cantidad de kōans en el Mumonkan. Mi propósito es, entonces, alternar un kōan del Mumonkan, con el correspondiente comentario y poema de Mumon, con un fragmento de El clave bien temperado. El trabajo irá avanzando de a poco: voy a agregar un nuevo kōan y una nueva pieza por mes, y en cuatro años va a estar listo. Empiezo en enero de 2014, así que terminaré en diciembre de 2017. Que cierre Hofstadter: Uno de los principios básicos del budismo zen es que no hay modo de caracterizar qué es el zen. Por más extensión verbal que se dedique a abarcar al zen, éste se resiste, y permanece más allá. Podría parecer, entonces, que todos los esfuerzos por explicar el zen son irremediables pérdidas de tiempo. Pero los maestros y estudiosos del zen no piensan así. Por ejemplo, los kōans zen son una parte central del estudio del zen, y son pensamiento verbal. Se considera que los kōans son "disparadores"; aunque no contengan información suficiente como para, por sí mismos, infundir la iluminación, sí es posible que puedan bastar para poner en acción los mecanismos internos del entendimiento que conduzcan a la iluminación. En general, sin embargo, la postura del zen es que las palabras y la verdad son incompatibles o que, al menos, no hay palabras que puedan capturar la verdad. 1. El perro de Joshu. Un monje preguntó a Joshu, maestro de Zen chino: “¿Un perro tiene o no naturaleza de Buda?” “Mu” respondió Joshu. Comentario de Mumon: Para poder dominar el Zen, debes primero atravesar la barrera de los Patriarcas. Para lograr esta sutil realización, debes detener completamente tu forma de pensar. Si no atraviesas la barrera y no detienes tu manera de pensar, entonces serás como un fantasma aferrándose a los arbustos y malas hierbas. Ahora quiero preguntarte, ¿cuál es la barrera de los Patriarcas? Esta sola palabra, “Mu”, es la entrada al Zen. Es por esto que es llamada “La Entrada sin Puerta del Zen.” Si la atraviesas, no solo veras a Joshu frente a frente, sino que también irás de la mano con los sucesivos Patriarcas, enredando tus cejas con las suyas, observando con los mismos ojos, escuchando con los mismos oídos. ¿No es ese un encantador proyecto? ¿No te gustaría atravesar esta barrera? Despierta a tu cuerpo entero con sus trescientos sesenta huesos y articulaciones y sus ochenta y cuatro mil poros; convoca un espíritu de gran duda y concéntrate en esta palabra: “Mu.” Llévala continuamente, día y noche. No formes una concepción nihilista de desocupación o una concepción relativa de tener o no tener. Será como si simplemente tragaras una bola de hierro candente la cual no puedes escupir aunque trates. Todas las ideas ilusorias y pensamientos alucinatorios acumulados hasta el presente serán exterminados y cuando el momento llegue, interno y externo serán espontáneamente uno. Tú lo sabes, pero solo para ti, como un mudo que ha tenido un sueño. Luego, de pronto, una conversión explosiva ocurrirá. Entonces asombrarás al cielo y harás temblar la tierra. Será como si robaras la gran espada del valiente general Kan'u y la sostuvieras en tus manos. Cuando conozcas al Buddha, lo matarás; cuando conozcas a los Patriarcas, los matarás. En el borde de la vida y la muerte, dominas a la perfecta libertad; a través de los seis mundos y los cuatro modos de existencia, disfrutarás de un feliz y alegre samadhi. Ahora quiero preguntarte de nuevo: ¿cómo lo llevaras a cabo? Emplea cada gramo de tu energía para trabajar en “Mu”. Si prosigues sin interrupción, contempla: una chispa ¡y la llama sagrada se enciende! Verso: ¿Tiene un perro naturaleza de Buddha? Es un asunto de vida o muerte. Si te preguntas si la tiene o no, ¡Ciertamente perderás tu cuerpo y tu vida! Preludio y fuga en do mayor, BWV 846 El principio del Libro I, interpretado por Glenn Gould (piano).

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¡Qué fácil es convertirse en rey!
¡Qué fácil es convertirse en rey!
InfoporAnónimo9/24/2011

Hay mucha gente que piensa que para ser rey hace falta tener un territorio, un pueblo, mucha plata, un gran ejército, una corona y ser descendiente directo de una línea de sangre de monarcas. Bueno, nada de eso es necesario. Acá van algunos ejemplos de gente que armó su propia nación, para gobernarla a su antojo.TalossaEn 1979, un pibe de catorce años, Robert Ben Madison, de Milwaukee (EE. UU.), fundó poco después de la muerte de su madre el reino de Talossa, que en un principio ocupaba solamente su dormitorio. Precisamente, la palabra Talossa significa en finés "dentro de la casa". Ben Madison escribía un periódico manuscrito para su reino, y diseñó la bandera que pueden ver arriba y el emblema de su nación (que incluye el lema finés Miehen Huone on Hänen Valtakuntansa, "El Cuarto de un Hombre es su Reino"; evidentemente le gustaba ese idioma...).En 1995, Talossa tuvo su primera página web. Esto hizo conocida la existencia del reino para muchas personas, y su historia se publicó en periódicos como The New York Times y Wired. Talossa creció con rapidez desde entonces, cuando muchos nuevos ciudadanos se le unieron. Su historia (o más bien «mitología») se hizo más extensa: los talosenses afirman descender de los bereberes del norte de África. Se creó un lenguaje para Talossa, el Glheþ, con su propia gramática y un diccionario de 28.000 palabras. También tienen su propio Himno Nacional, y su territorio se expandió tanto que incluso reclaman como propia una sección de la Antártida (llamada por los talosenses Pengöpäts, o «Tierra de los Pingüinos»).Pero todo reino tiene sus intrigas y luchas intestinas, y Talossa no es una excepción: en 2004, un grupo de ciudadanos disidentes al régimen monárquico se escindió y creó la República de Talossa. Mientras tanto, Ben Madison continuó en el trono de Talossa hasta 2005, cuando abdicó en favor del nieto de su esposa, quien asumió a sus ocho años con el nombre de Rey Luis I. El Reino sufrió un nuevo cisma en 2006, y actualmente se encuentra dividido en dos grupos: uno de ellos sostiene que el rey Luis abdicó ese año, y fue sucedido por John W. Woolley, electo (según las leyes de Talossa) en 2007 y aún en dominio de su dignidad real; el otro (entre los que se encuentra Ben Madison) afirma que siguen siendo gobernados por el rey Luis, con el fundador de la Nación como Primer Ministro.Una vista de Talossa.El territorio del reino incluye también una isla frente a la costa francesa, Cézembre. Según la página web oficial del Reino (la del rey Juan),La isla de Cézembre, frente a la costa de Bretaña, fue una colonia talosense desde 1982 hasta que se convirtió en provincia en 1996. En 1984 tropas francesas ocuparon una porción de la isla y la cercaron con alambre de púas. Durante una visita en 1986, el Rey Roberto I y el Primer Ministro Frederic Maugey liberaron parte de la zona ocupada por los franceses (debido a deficiencias en la tecnología de alambre de púas francesa) e hicieron un picnic.Mapa de la región continental de Talossa.Página oficial del Reino (bajo el Rey Juan Woolley)Página oficial de la República de TalossaRepública de la ConchaNo, no es un insulto; la República de la Concha existe, y está en lo que antes de independizarse era la parte más meridional del territorio continental de Estados Unidos. Los "conchos" (así es como se llaman a sí mismos, en inglés conchs) se rebelaron en 1982 contra el gobierno federal en protesta por un puesto de control instalado en el único acceso a la zona, que, según sostenían, perjudicaba al turismo, la principal actividad de la región. Por este motivo, el alcalde de Key West (Florida) fue proclamado Primer Ministro, e inmediatamente los conchos declararon la guerra a los Estados Unidos (aunque se rindieron un minuto después, no sin reclamar mil millones de dólares en concepto de ayuda exterior por «daños de Guerra y daños ambientales causados por 250 años de ocupación militar de sus tierras»).Cartel de bienvenida a la entrada de la República de la Concha.Mapa de la República.Página de la República de la ConchaOtra páginaMolossiaMolossia es el nombre de una república fundada el 3 de septiembre de 1999 por Kevin Baugh, quien actualmente se desempeña como su presidente de facto. Actualmente, su territorio consta solamente de las dos propiedades de Baugh; sin embargo, reclama ser considerada un estado nación libre y soberano, completamente rodeado por los Estados Unidos.Por lo tanto, ha adoptado una forma de gobierno digna de una república independiente: se rige por una constitución propia, que establece la creación de una Asamblea Nacional y otras instituciones estatales. No obstante, "debido al descontento y la permanente amenaza extranjera desde el otro lado de la frontera", existe un estado de "ley marcial", que permite al Presidente hacerse cargo de todos los poderes de gobierno.¿Algunas curiosidades? Molossia afirma haber sido una de las primeras naciones en reconocer oficialmente a la República de Kosovo; un día después de la proclamación de su nacimiento (18 de febrero de 2008), Baugh envió una carta oficial al nuevo gobierno. Además, hay varios artículos prohibidos en Molossia, incluyendo armas de fuego, tabaco y lámparas incandescentes.Kevin Baugh, Presidente de Molossia.Un punto de la frontera con Estados Unidos.Página oficialLovelyLovely (algo así como precioso, o encantador) es el nombre del país que fundó en su departamento el escritor y cómico británico Danny Wallace. Lo copado del tipo es que filmó un documental de seis capítulos sobre el proceso de nacimiento de su país.El documental, de 2005, se llama How to start your own country («Cómo empezar tu propio país»). En él, entre otras extravagancias, Wallace se encuentra con el dueño de la Luna, invade una isla del Támesis, le entrega una declaración de Independencia a Tony Blair, diseña una bandera (la que pueden ver arriba), graba un himno nacional, visita a reyes y a religiosos, se preocupa por la economía de su país e intenta (infructuosamente) ganarse el apoyo de la ONU.Otros• Reino de la Araucanía y la Patagonia: ¿Ustedes sabían que en el siglo XIX, en pleno territorio argentino, hubo un reino francés con una fuerte impronta indígena? Si quieren conocer más sobre él, les recomiendo este otro post (el crédito es del usuario wellmapukun), que es de lo más completo que uno pueda pedir.Mapa que muestra la extensión del Reino de la Araucanía y la Patagonia.• Reino gay y lésbico de las Islas del Mar del Coral: En el año 2004, el parlamento federal australiano tomó la decisión de prohibir los matrimonios homosexuales. En protesta, el 14 de junio un grupo de militantes gay navegó en un barco, llamado el Gayflower (en serio, no es joda), hasta la más grande de las Islas del Mar del Coral e izó allí la bandera del arco iris (que no es la de los pueblos originarios, pero se parece mucho). Uno de sus miembros, Dale Parker Anderson, fue declarado emperador, con el nombre de Dale I. Por supuesto, ni los australianos ni ningún otro país (eso incluye a los que aprobaron los matrimonios igualitarios, como Argentina) lo reconocieron como Estado soberano, a pesar de tener una Declaración de Independencia, una bandera y un himno nacional.Mapa del Reino gay y lésbico de las Islas del Mar del Coral.• Reino de Redonda: Redonda es una isla de poco más de 1,6 km², descubierta por Cristóbal Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo. A pesar de que oficialmente pertenece a Antigua y Barbuda, varias personas se proclamaron reyes de la isla. Actualmente, el título corresponde a Javier Marías, un escritor español que, aunque en su vida pisó la islita, empezó a nombrar duques a diestra y siniestra. Algunos de ellos son Pedro Almodóvar (Duque de Trémula), Ray Bradbury (Duque de Diente de León), Francis Ford Coppola (Duque de Megalópolis), Umberto Eco (Duque de la Isla del Día de Antes), Milan Kundera (Duque de Amarcord), Arturo Pérez-Reverte (Duque de Corso y Real Maestro de Esgrima), Fernando Savater (Duque de Caronte y Maestro del Real Hipódromo), Mario Vargas Llosa (Duque de Miraflores) y Ricardo Fort (no, mentira, ese pelotudo de qué mierda va a ser duque... como mucho, del Reino gay y lésbico de las Islas del Mar del Coral...).Mapa de Antigua y Barbuda; Redonda es la isla de la esquina inferior izquierda.• Principado de Sealand: El territorio que ocupa esta micronación era una plataforma marina construida por el gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial (1942), conocida como Roughs Tower. Para 1967, ya llevaba más de una década deshabitada. En ese año Paddy Roy Bates, un presentador de radio pirata, tomó posesión del lugar. Un año después, una corte de justicia británica determinó que Sealand se hallaba fuera de la jurisdicción británica (permítanme una acotación: ¿cómo es posible que un cacho de chatarra a diez kilómetros de la costa de Gran Bretaña esté fuera de su jurisdicción, pero dos islas de más de doce mil kilómetros cuadrados a más de doce mil kilómetros sean de la Corona y no ARGENTINAS?). A partir de este momento, Sealand inicia una historia autónoma, incluyendo una guerra con invasores alemanes, quienes aún reclaman derechos sobre la nación.Sealand.• Principado de Seborga: Seborga es un pueblito de poco más de 300 habitantes en la provincia de Imperia (Liguria, norte de Italia). En 1960, un tal Giorgio Carbone, vecino del lugar, descubre que el municipio se encuentra en una ambigüedad política, habiendo sido un principado independiente hasta 1729, cuando fue comprado por Víctor Amadeo II, rey de Cerdeña; como esta compra (según los seborguinos) nunca fue registrada por el reino sardo, tranquilamente podrían decir que seguían siendo independientes. Tres años después, Giorgio es elegido jefe de estado, y termina siendo el Príncipe Jorge I de Seborga, o en italiano (según varias fuentes) Sua Tremendità Giorgio I. A Giorgio lo sucedió en 2010 Marcello Menegatto (o Su Tremendidad Marcelo I, como prefiere que lo llamen).Vista de Seborga.FuentesGeneralTalossaRepública de la ConchaMolossiaLovelyReino de la Araucanía y la PatagoniaReino gay y lésbico de las Islas del Mar del CoralReino de RedondaSealandSeborga

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