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AmorFati45

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Güemes y la Libertad de América del Sur.
InfoporAnónimo12/21/2016

Artículo enviado por el miembro del CEES de Salta, Martín Miguel Güemes Arrubarrena, Secretario de la" Comisión Bicentenario 2006 2016" de salta, Argentina Causas y consecuencias de la muerte de Güemes por Martín Güemes (h) En l820 el país de los argentinos se encuentra envuelto en la anarquía. La sublevación del Ejército del Norte en Arequito (Santa Fé), es la reacción del interior ante el centralismo porteño. La caída del Directorio tiene consecuencias institucionales: la falta de autoridades legítimas en las Provincias Unidas del Río de la Plata (cuya legitimidad emanaba del Congreso de Tucumán y de la Constitución de l8l9). Ante esta situación nacional, es Güemes el único que sostiene el peso de la guerra defensiva contra los realistas en el norte. San Martín ante el cuadro de situación mencionado y ante la orden emitida por el Directorio de retroceder al Río de la Plata a sofocar a los anarquistas, convoca en Rancagua a sus oficiales para designar a sus jefes naturales y proseguir la campaña libertadora. Son elegidos: San Martín, General en Jefe del Ejército de los Andes en operaciones sobre el Perú, y Güemes, General en jefe del ejército de Avanzada sobre el Bajo Perú (actual Bolivia). Se abre a partir de esta resolución de los oficiales patriotas, la ofensiva de ejércitos convergentes sobre el centro del poder español: Lima. San Martín desembarca en el puerto de Paracas e inicia la campaña de puertos intermedios. La vanguardia del ejército de milicias - gauchas al mando de Güemes pasa a la ofensiva (3.l2.l820), la comanda el Coronel José Miguel Lanza, quien lleva precisas instrucciones de Güemes de como proceder sobre el terreno y en el trato con los pueblos al liberarlos del yugo español. La Vanguardia Güemesiana (1.000 hombres aproximadamente) combatió en las últimas batallas del continente suramericano, a las órdenes de San Martín, Bolívar y Sucre. La retaguardia, el grueso del ejército Güemesiano (5.200 hombres), no podrá acompañar este avance, un complot cívico - militar integrado por aquellos sectores perjudicados por la guerra: los pudientes, estalla en el actual norte argentino. Estamos en el año 1821. Se crea la república de Tucumán, cuyo presidente es Bernabé Araoz; en Salta se produce la revolución del comercio organizada por los comerciantes unidos en una agrupación liberal que recibe la denominación de la Patria Nueva, en oposición al partido Güemesiano de la Patria Vieja. En Jujuy se mueven los mismos intereses. En combinación con la vanguardia española al mando del Gral. Pedro Antonio de Olañeta (jujeño por adopción y por lazos familiares relacionado con los intereses mineros del Alto Perú) la conspiración se ensancha. Manuel Eduardo Arias encabeza la reacción contra Güemes. Todos ellos, los integrantes de la Patria Nueva (godos, absolutistas, comerciantes, criollos, liberales) querían patria sin gastar, teniendo que gastar, renunciaban a la patria al decir de Joaquín Castellanos. Su accionar culminará con la muerte de Güemes en la noche lloviznosa y fría, en que un Judas lo vende por dinero, como expresa Juan Carlos Dávalos. Este partido opositor a Güemes es una reacción a su sistema de guerra a muerte al invasor realista, su política de empréstitos forzosos. La soledad de su misión sanmartiniana lo obliga a exigir más y más cada día, cada año, procurando el esfuerzo final… El 7 de Junio de 1821 fuerzas realistas al mando del Barbarucho Valdez conocedor de los caminos de los contrabandistas, guiados por Mariano Benítez (integrante de la Patria Nueva), ingresan en la ciudad de Salta. Güemes se encuentra en casa de su hermana Macacha (llamado por una misiva desleal) acompañado de su escolta de Infernales. Es sorprendido y herido de muerte luego de un enfrentamiento desesperado con tropas superiores en número (400 hombres). Logra huir al monte, hasta la Quebrada de la Horqueta. Luego de una larga agonía de l0 días, rodeado por sus gauchos y oficiales, muere el Domingo l7de Junio de 1821. No sin antes hacerle prometer al Cnel. Widt, su segundo en el mando, que a su muerte expulsarán al invasor realista del territorio salto-jujeño. Cumplirán con lo prometido, a pesar de los conciliadores locales. Criollos y gauchos cumplen con el mandato del Caudillo. Sin embargo las fuerzas salto - jujeñas están divididas… muerto Güemes se firma un armisticio con los españoles, en el cual se pacta que las fuerzas patriotas no pasarán de Humahuaca y las realistas de Tupiza. Nace así la Frontera Norte y la Constitución salteña de 1821 (9 de Agosto), es la conciliación para la libertad provinciana no para la independencia nacional. San Martín en carta a OHiggins, de fecha 6.l1.l821, se queja amargamente: (…) los enemigos tratan de reunir las fuerzas que tienen en el Alto Perú, en Huamango y Jauja, que añadidas a las de Olañeta que se ha venido sobre Puno y las de Ramírez en las costas, me pueden prolongar la guerra de un modo infinito .El indigno armisticio de Salta ha hecho que todas las fuerzas caigan sobre mí...". Su consecuencia mediata es la entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín. El tan mentado secreto de Guayaquil, comentado por la historia oficial, tiene una causa esencial: la necesidad de San Martín de aumentar sus fuerzas para concluir la guerra. La muerte de Güemes es causa esencial de la necesidad Sanmartiniana. Las conclusiones prácticas son notorias: la unificación del mando militar en uno de los dos libertadores. Bolívar (quien detenta mayor número de tropas) asume la responsabilidad de conducir la guerra y San Martín se aleja del escenario Suramericano. La consecuencia inmediata de la muerte de Güemes es la prolongación de la guerra por cuatro años más y el desmembramiento del Alto Perú (con la consecuente formación de Bolivia a partir de l825). Nos dividíamos como nación para constituir países, en una acción centrífuga que nos debilitaba interna y externamente. Bolívar y Sucre no pudieron o no quisieron evitar la disgregación del Alto Perú. Rivadavia abandonaba a su suerte a las Provincias Altoperuanas. El empréstito Baring Brothers es la culminación de esta situación. Es el origen de nuestra deuda eterna. Es la ley implantada por el vencedor oculto: el imperio Británico. Las logias masónicas cumplieron el plan propuesto por la dirigencia inglesa: dividir para reinar. Epílogo para Suramericanos: La prolongación del esfuerzo regional - tras la muerte del Caudillo - el consiguiente costo en vidas y bienes, la disgregación territorial, es el punto de partida de la pobreza actual de nuestro Noroeste y de Bolivia. Ingresamos demorados, divididos y endeudados a la arena de la política mundial. Gran parte del siglo XIX fue de encierro y pobreza para el norte argentino, el actual norte chileno y el sur Boliviano. La casualidad no existe en la historia de los pueblos y de las naciones, existe la causalidad. El debe y haber de las cuentas públicas de la historia es la razón fundamental que puede explicarnos desde el ayer, los males de hoy. Las masas ignaras no son culpables del subdesarrollo. Con la muerte de Belgrano (20.06.1820), de Güemes (17 de Junio de 1821), la renuncia y exilio de San Martín (1822) y la acción de la pequeña Gran logia que libertó a Bolivia entre 1823 y 1825, se frustra la posibilidad de concluir el Plan Sanmartiniano y de lograr la constitución de los Estados Unidos de la América del Sur. Una historia común, una lengua que unifica nuestra alma y una religión aglutinante de nuestra fe, problemas afines, nos informan de la posibilidad de unidad regional y continental, que sin perder identidad nacional, nos permita afrontar los desafíos del Siglo XXI. Recordar es etimológica y existencialmente despertar lo que está dormido, el pensamiento y la acción del Gral. Martín Miguel de Güemes se encuentra en el subsuelo cultural de nuestra Patria Grande, volverlo a la conciencia del pueblo y de sus conductores, es proyectarnos a un destino común de unidad y de grandeza.

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¿Un pacto fáustico? (modernización y consecuencias)
InfoporAnónimo1/11/2017

Por Peter Frost. Los parsi están en extinción. Esta gente de la parte occidental de India, originales de Irán y famosos por su papel en el comercio, la ciencia, y la industria, podrían desaparecer para mediados de este siglo, habiendo ya caído de 114.890 en 1941 a 69.011 en 2001. Las muertes superan los nacimientos en una proporción de casi tres a uno. ¿La causa es una calamidad? ¿la guerra? ¿un desastre natural? Nada de eso. Simplemente no tienen suficientes hijos. Hacia 1980-82 la tasa de fecundidad parsi se había desplomado hasta los 1.12 niños por mujer, una cifra que en apariencia tocaba fondo. Hacia 2001 era de 0.89. Hoy, muy pocas mujeres están en edad reproductiva. Sólo una de nueve familias tiene un niño por debajo de diez años (D’Silva, 2013). Las cosas no siempre han sido así. La fecundidad parsi bajó por debajo del nivel de dos niños por mujer sólo en los años sesenta. En aquel tiempo, el declive parecía normal: con la modernización, más niños llegan a vivir como adultos, por lo que se necesita que nazcan menos. Y sin embargo la tasa de fecundidad continuó bajando y bajando. Claramente, había otras razones para el declive. Una razón es la elevación constante de lo que significa estar “preparado para el matrimonio”. Para los parsi de hoy, sólo estás “preparado” cuando posees una licenciatura universitaria, tienes un trabajo bueno y estable, y puedes comprar tu propia casa. Esto significa llegar a la treintena, cuando la fecundidad ya está declinando. Otra razón es que el 30% de la comunidad nunca se casa (Brara, 2013). Algunos hombres se quejan de que es imposible saltar todos los obstáculos que parece dictar el matrimonio. Se dice que las mujeres parsi tienen expectativas poco realistas y son demasiado caras de mantener, con el resultado de que un número creciente de hombres parsi se casan fuera de la comunidad. Otros simplemente prefiere el estilo de vida soltero. Detrás de estas razones específicas descansa una razón más amplia: la occidentalización. Hace más de un siglo, los parsis adoptaron los valores occidentales de forma entusiasta: la emancipación del individuo, la sumisión a las expectativas de la economía de mercado y, a la inversa, una pérdida gradual de objetivos y prioridades colectivas. Este era el camino hacia la riqueza, y parte del trato se ha cumplido. Los parsis se hicieron más ricos, pero a un precio –la desintegración gradual de la familia y otros apoyos tradicionales para la supervivencia del grupo. El pacto es cada vez más “fáustico”. Los parsi no están solos Otras gentes han escogido el mismo camino. Las primeras fueron aquellas del noroeste europeo, que parecen haber experimentado una fuerte tendencia hacia el individualismo y un parentesco debilitado (Hartman, 2004; Macfarlane, 1978; Seccombe, 1992). En ese momento estaban mejor posicionadas para liberarse a sí mismos de los límites del parentesco y organizar sus relaciones sociales y económicas de forma diferente, en torno a las líneas que desarrollaría la economía de mercado. Con el fin de la Edad Oscura, los europeos del noroeste comenzaron a seguir esta trayectoria de evolución cultural, avanzando más y más en la dirección del liberalismo, el mercantilismo y la autonomía personal. Los beneficios fueron enormes, en unos pocos siglos, pasaron de ser semi-bárbaros en los bordes de la civilización a convertirse en los señores de la tierra. Y este impresionante incremento en poder geopolítico corrió paralelo con un impresionante incremento de la riqueza y el conocimiento científico. Los beneficios fueron tan impresionantes que muy pocas personas pensaron en los costos, o en el punto y final de la completa atomización social. Otras gentes observaban, con admiración. La occidentalización parecía el secreto del éxito. En el siglo XIX, los judíos askenazís la abrazaron con el fervor de los nuevos conversos, empleando la Yiddishkeit como vehículo para difundir las ideas de la Ilustración –progreso, libertad y autonomía personal. Los japoneses se convirtieron durante la restauración Meiji, rechazada en los años 30, pero completaron el trabajo bajo la tutela de los Estados Unidos. En Rusia, la revolución bolchevique comenzó como un esfuerzo para acelerar la occidentalización, aunque más tarde cambió su curso bajo la presión de la autarquía y el miedo a occidente. En los años 90, con el fin del comunismo, Occidente se convirtió una vez más en el modelo a seguir. Hoy, los judíos norteamericanos no ortodoxos poseen una tasa de fecundidad de tan sólo 1.3 hijos por mujer. Similares caídas de la fecundidad han ocurrido en otras partes, especialmente donde el colectivismo ha dado paso rápidamente al individualismo: Japón, Rusia, España, Alemania, Italia… la cultura moderna occidental es tóxica para la formación de la familia en la mayoría de las sociedades, pero sus efectos parecen ser más tóxicos en unas que en otras. Diríamos que es triste pero inevitable, ¿No? Sólo si pensamos que la modernidad occidental es inevitable. En los últimos años, tanto Israel como Rusia han dado la vuelta espectacularmente a su fecundidad en declive, aunque continúan siendo sociedades modernas (Goldman, 2013; Karlin, 2014). Los incentivos económicos han sido un factor. Pero los cambios claves realmente tienen que ver con el reino de la cultura y la ideología, particularmente con el esfuerzo de establecer un nuevo equilibrio entre el individuo y la colectividad. Y por colectividad, no me refiero a las estructuras artificiales del estado, la ideología y la lealtad corporativa. Me refiero a las estructuras naturales de la familia, los amigos y la familia, y la etnia. Estas son las bases para el tradicionalismo posmoderno, incluyendo la parte del mundo donde comenzó la modernidad occidental. ¿Hay esperanza para los parsi? ¿Pero qué pasa con los parsis? Por ahora, la pioridad es hacer tiempo. El gobierno indio, para su reconocimiento, se ha embarcado en un proyecto ambicioso para elevar la fecundidad de los parsi a través de fertilización in vitro e incentivos para que las personas se casen antes. En las palabras del ministro para asuntos de las minorías K. Rahman Khan: “Este es un pequeño paso para pagar la deuda a la comunidad parsi por su contribución al país. No nos podemos permitir perder esta comunidad” (D’Silva, 2013). Dar la vuelta al declive de la fecundidad será como apartar al Titanic del iceberg. Las tendencias actuales están perdiendo fuerza. Más aún, toda inversión de tendencia requerirá no sólo incentivos económicos sino también cambios en el más amplio ambiente ideológico y cultural, que se sustenta en su mayor parte fuera de la India y está centrado en el mundo occidental. Rusia e Israel son lo bastante grandes como para sostener sus propias culturas, pero este no es el caso de los parsi. A no ser que quieran ser como los amish o los judios jasídicos, bloqueando la cultura moderna occidental tanto como sea posible, deberán encontrar algún otro camino. Si es que hay un camino. Referencias Brara, S. (2013). While there’s still time, The Hindu, October 17 http://www.thehindu.com/news/cities/Delhi/while-theres-still-time/article5240683.ece D’Silva, J. (2013). Can India save its Parsi community with assisted reproduction? BMJ, 347:f7530 http://www.bmj.com/content/347/bmj.f7530.full?ijkey=vwHjjYILTGR9EDf&keytype=ref Goldman, D.P. (2013). Israel’s demographic miracle, InFocus Quarterly, 7 (spring)http://www.jewishpolicycenter.org/4058/israel-demographic-miracle Hartman, M.S. (2004). The Household and the Making of History. A Subversive View of the Western Past, Cambridge: Cambridge University Press.http://books.google.ca/books?hl=fr&lr=&id=Ynta0T8XCXgC&oi=fnd&pg=PR9&dq=%22household+and+the+making+of+history%22&ots=RKOGFT0iX3&sig=yJCKWta8-HpHsyfn1eLaCmbe26A Karlin, A. (2014). The “normalization” of Russia’s demographics, The Unz Review, November 25 http://www.unz.com/akarlin/normalization-of-russias-demographics/ Macfarlane, A. (1978). The Origins of English Individualism: The Family, Property and Social Transition, Oxford: Blackwell Parsinustan-ne Kahanis. (Stories from Parsi homeland)https://www.google.ca/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0CB0QFjAA&url=https%3A%2F%2Fzoroastriansnet.files.wordpress.com%2F2012%2F11%2Fvignettes-from-parsi-history-prospect-what-if.doc&ei=Dm_KVLCiLpKvyQSY7oGYCg&usg=AFQjCNEep6ipJOFicQXSgHBu7hdb6cz0QA Seccombe, W. (1992). A Millennium of Family Change. Feudalism to Capitalism in Northwestern Europe, London: Verso. http://books.google.ca/books?hl=fr&lr=&id=MiTxtZI-pzUC&oi=fnd&pg=PP13&ots=E-rMsM8u-P&sig=ifA6uDqYFLomOGQwyBfNfrDKTpw#v=onepage&q&f=false

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Hipótesis: El Mossad asesinó a Nisman
OfftopicporAnónimo12/4/2016

Nota de AmorFati: aunque es tema viejo y es absurdo pretender saber la verdad sin tener acceso a los servicios de inteligencia con los que se codeaba el fiscal, es interesante leer a un sionista sugerir esta hipótesis. Recuerdo que Escudé alguna vez se mostró elogioso con la política exterior de CFK ¿es posible que tuviese cierta simpatía que lo inclinara a apoyar la teoría de conspiración? *Por Carlos Escudé. Así como Netanyahu viajó al Congreso de EEUU para obstaculizar el acuerdo con Irán, el Mossad pudo haber decidido tirarle un muerto a CFK para impedir un acercamiento argentino a Irán. Sería todo parte de la misma cosa: operativos paralelos para mantener aislado a Irán. Netanyahu incluso mencionó los atentados de Buenos Aires en su discurso en el Congreso, confesando de ese modo que su operativo en EEUU y el operativo argentino a cargo de su ministro están vinculados. Nisman ya había fracasado en su investigación de la causa AMIA. Ya no les servía ni a EEUU ni a Israel. Pero MUERTO, se convertía en un activo valioso, ya que desestabilizaba a CFK, acusada por Nisman de encubrimiento. ESA ES MI HIPÓTESIS. Cierra admirablemente, mucho mejor que la hipótesis de que lo mataron por hacer (tan mal) su trabajo. Pero es sólo una HIPÓTESIS. No afirmo que fue así, sino que pudo ser así, Tom As. ¿Que no es el modo operativo del Mossad? Puede ser. Pero el Mossad es una organización versátil que se adapta a las circunstancias; por eso es tan eficaz. Hemos sufrido a un ministro israelí, huésped en el país, que tuvo la deshonesta osadía de afirmar contundentemente que a Nisman lo mataron por intentar hacer su trabajo. A eso no lo ha demostrado ni él ni nadie. Frente a tal maniobra que embarra la cancha, hay que ponerse a pensar en todas las posibilidades. El ministro israelí quiere que los argentinos crean que a Nisman lo mataron por intentar hacer su trabajo. El ministro consumó un operativo de alto vuelo comenzado por Netanyahu en EEUU. Su objetivo es evitar que EEUU y Argentina cooperen con Irán. Y la VERDAD es lo que menos les importa. SEMEJANTE EMPEÑO AGREGA CREDIBILIDAD A LA HIPÓTESIS DE QUE A NISMAN LO MATÓ EL MOSSAD. Vivo ya no les servía, pero muerto sí: quitaba posibilidades de maniobra geopolítica a CFK. Quizá se ilusionaron con que sería destituida… *El Doctor Escudé es actualmente Investigador Principal del CONICET y Director del Centro de Estudios de Religión, Estado y Sociedad (CERES), que funciona dentro del Seminario Rabínico Latinoamericano ‘Marshall T. Meyer’, la institución de ordenación de rabinos del judaísmo masortí latinoamericano. **Material publicado en el muro personal de Carlos Escudé

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Democracia y doble verdad.
Democracia y doble verdad.
OfftopicporAnónimo12/13/2016

Nota de AmorFati: nota publicada originalmente en diciembre de 2010 a raíz de declaraciones de Videla. Por Marcos Ghio. En la semana pasada en la Argentina se ha recordado -y además enriquecido con nuevos detalles- un hecho que ya se sabía pero que por circunstancias de ocasión se trataba de mantener en el olvido. Cuando el ex presidente militar Videla enfrentaba su inevitable segunda condena a perpetua por ‘violación a los derechos humanos’, aprovechando la circunstancia que le brindaba la presencia de las cámaras, manifestó en su alegato final aproximadamente lo siguiente. Que en vísperas del golpe de Estado de 1976, cuando gobernaba la viuda del Gral. Perón, tuvo una reunión secreta con el líder del opositor partido Radical, Ricardo Balbín, quien a pesar de que ante el público de ese entonces se manifestaba como el más ferviente defensor del sistema democrático, sin embargo lo alentó en la necesidad de que ante la grave crisis política que en ese entonces se vivía, ‘se decidiera de una buena vez a dar el golpe’ y le agregó antes de retirarse que, si bien ellos públicamente no lo iban a poder apoyar, pues recordemos se trataba de defensores acérrimos de la democracia, iban a allanar el camino para que los hechos se desencadenaran de esa forma. Por más que los principales líderes del partido radical hayan negado esta entrevista y manifestado su repudio por tales conceptos, nosotros queremos decir que basta tan sólo acudir a la memoria histórica de los hechos de ese entonces para considerar que la misma es sumamente verosímil. Recordemos que a días del golpe de marzo del 76’ la presidenta Isabel Martínez, quien se sentía al borde del colapso debido a las crisis que no podía resolver, ante la inminencia de un desenlace que se venía anunciando por todos los medios, invitó a los principales líderes de la oposición a que se dirigieran al país dando sus soluciones para evitarlo. Y fue justamente Balbín quien, en consonancia con lo que Videla nos dice que sucedió en privado, manifestó su histórica frase. “Me piden que yo dé una solución respecto de lo que habría que hacer. Yo quiero serles sincero a todos: Yo no sé lo que hay que hacer.” Es decir que eso fue justamente el allanamiento del camino al golpe que Videla nos estaba relatando que le había anticipado días antes en privado y que por lo tanto se trató de un hecho cierto haya o no existido tal reunión. Fue luego y gracias a esa luz verde dada por el principal partido de la oposición que a la semana siguiente hubo un golpe de Estado. Pero este acontecimiento de hacer caer un gobierno constitucional mediante un golpe militar, aclarémoslo ya ahora, no ha sido obra exclusiva de los radicales, sino también del otro partido mayoritario el cual brindó su apoyo explícito a distintos golpes de Estado contra gobiernos que no le eran afines. Tal el caso del mismo Perón cuando respaldó abiertamente a Onganía en su golpe contra el radical Illia en 1966 (antes lo había hecho en 1943 contra el presidente Castillo) y aun en nuestros días, cuando ya las Fuerzas Armadas han perdido protagonismo político, se ha reconocido públicamente que la caída del gobierno radical de De la Rúa en 2001 fue también producida por un golpe efectuado por grupos de amotinados que recibían instrucciones precisas de punteros políticos del partido peronista quienes organizaron los desórdenes callejeros en modo tal de hacerlos incontrolables y determinar así el derrumbe espectacular del gobierno. Esto mismo también aconteció después con los regímenes peronistas que le sucedieron, el de Rodríguez Sáa primero y luego con Duhalde quien tuvo que anticipar su retiro de la presidencia varios meses antes a causa de nuevos motines callejeros. Y aun el actual gobierno nos acaba de denunciar que las fuerzas de la oposición, implicando en ello también al partido radical, están nuevamente utilizando este procedimiento para desestabilizarlo y precipitar su caída. Todos estos hechos, los que podrían también incrementarse con otros ejemplos, sirven para señalarnos una cosa muy puntual. Que los principales exponentes y pregoneros del sistema democrático en el fondo no creen en el mismo y sostienen lo que podría llamarse como una doctrina de la doble verdad que consiste en lo siguiente. Habría dos tipos de verdades contrapuestas que se pueden formular al mismo tiempo, una de ellas, para uso de las multitudes, que en el fondo es ficticia y ‘no verdadera’ y otra en cambio, la que sí lo es, que se mantiene en silencio o se divulga entre pocos pues difundirla en su crudeza podría llegar, además de herir susceptibilidades, a evitar la realización de esta última. En modo tal que la verdad que no es tal puede servir para que la otra, la que sí lo es, pueda plasmarse realmente sin tropiezos debido a que las multitudes son incapaces de comprender tales matices y trabajar dialécticamente para el triunfo de la misma. Esto ha acontecido por ejemplo con varios ateos convencidos, tal el caso del francés Maurras en el pasado siglo, para quienes la fe en Dios a través de la estructura religiosa, si bien se trataba de la creencia en algo falso e inexistente, era lo mismo útil para mantener unidas a las personas y evitar así el caos en la sociedad. Pasa exactamente igual con el dogma de la democracia, es decir el dogma por el que se considera que el pueblo está en condiciones de gobernarse a sí mismo a través de los representantes que elige y a los que determina en sus decisiones con sus frecuentes cambios de humores medidos por encuestas y estadísticas. Y esta fe en el soberano, comprendido como entidad divina a la que hay que rendir culto regularmente a través de un periódico ritual de votos dominicales en urnas especialmente organizadas para el cumplimiento de los fines de tal religión, tiene también sus matices y sus desavenencias teológicas. Al respecto Napoleón Bonaparte, quien fuera un gran defensor de los principios instaurados por la Revolución Francesa, solía decir que el arte de la política democrática consiste en lograr que la multitud a través de las urnas resuelva lo que su élite capacitada ya había decidido un tiempo antes. Es decir que el pueblo a través de su elección cree que decide, pero en verdad ha sido una voluntad más fuerte que la suya la que lo ha hecho antes en modo tal de que él ni siquiera puede darse cuenta de ello. Ahora bien, aquí el corso nos dejó sin resolver un gran problema. ¿Qué pasa cuando la multitud no elige de acuerdo a lo que ha decidido su élite? O más sencillamente ¿qué pasa cuando elige mal o cuando lo hace en contra de sus mismos intereses y su decisión puede conducirla hacia el mismo colapso? Este severo inconveniente intentó ser resuelto de dos maneras diferentes. En el primer caso fueron Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi en nuestro medio quienes plantearon la necesidad de establecer una distinción entre el pueblo racional, es decir aquel que elegía de acuerdo a lo que estaba bien y el irracional que en cambio se manejaba sólo por impulsos e instintos pasajeros. Solamente el primero podía votar y el segundo en cambio debía ser sometido a una educación democrática que con el tiempo lo convirtiera en apto para las urnas. Este concepto rigió hasta más de la mitad del siglo pasado cuando fuera proscripto el peronismo por considerárselo antidemocrático, es decir no racional. Pero como el hilo de separación entre el pueblo racional e irracional terminaba resultando demasiado sutil y los que pertenecían al segundo grupo se resistían a ser considerados como tales en tanto se les enseñaba el dogma de la soberanía popular fue que la democracia se fue haciendo cada vez más universal y omnicomprensiva. Ante esta situación fue que para conservarla ha habido que acudir a la doctrina de la doble verdad. La que consiste en considerar que cuando la 'verdad' del pueblo choca contra la pared de la realidad y éste termina decidiendo en contra de sí mismo, son los mismos pregoneros de la democracia los que terminan convirtiéndose en profundamente antidemocráticos y por lo tanto golpistas. Es decir demuestran así que no creen en ‘la noble Igualdad’ y en los distintos dogmas de la religión inaugurada tras la toma de la Bastilla. Queremos concluir que esta conducta con el tiempo desemboca en la erosión de la misma religión democrática. No se puede ser hipócrita y mentiroso por mucho tiempo aun si ello se lo hace invocando los más nobles principios. Ya desde el mismo Platón se ha demostrado que no puede vivirse siempre en la mentira es decir con la falta de consonancia entre lo que se piensa y la realidad en tanto que ello conduce necesariamente a la muerte del orden social. Por contraste a tal conducta debería constituirse una clase política que se diferenciara de la actual en tanto que abiertamente manifestara la imposibilidad y absurdo de un sistema democrático y que la función de gobierno no debe ser llevada a cabo por el pueblo sino por los que saben y se encuentran calificados para ello.

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La idea fuerza del contracapitalismo (Gustavo Bueno)
La idea fuerza del contracapitalismo (Gustavo Bueno)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/2/2016

Gustavo Bueno (1924 - 2016) El Catoblepas N° 151 - septiembre 2014 SE ENSAYA LA DEFINICIÓN DE UNA FORMA DE CONTRAFUNDAMENTALISMO DENOMINADA AQUÍ CONTRACAPITALISMO. 1. Los proyectos anticapitalistas presuponen una determinada idea del capitalismo Englobamos bajo el rótulo «contracapitalismo» a un conjunto de doctrinas económico políticas, históricas, teológicas o filosóficas que se caracterizan por acusar al capitalismo de ser la causa de las crisis y corrupciones, en general, de nuestro siglo, que suponen, al parecer, la descomposición de la cultura que el propio capitalismo habría propiciado. El contracapitalismo puede considerarse, desde este punto de vista, como una contracultura «antisistema» cuando se le considera en el contexto de la cultura capitalista. Obviamente la idea de contracapitalismo presupone una determinado concepción del capitalismo. 2. El capitalismo es un sistema que deriva del capital y lo desborda Ahora bien, «capitalismo» es un abstracto derivado del término capital agregándole el sufijo -ismo, que nos dirige la mirada hacia un sistema social y económico político en el cual se atribuye al capital el puesto central de motor del curso de la historia humana y del propio progreso de la humanidad. Pero el término «capital» —vinculado al latín capita, cabeza— tiene, en lengua española, múltiples acepciones, alguna de ellas no directamente vinculadas al sistema económico político de referencia (como es el caso de los «pecados capitales» o el de las «letras capitales»). El adjetivo «capitalista» tiene que ver claramente con algún sistema económico político, pero que es preciso determinar. No llamamos capitalista a quienes en una sociedad determinada acumulan muchos pecados capitales, sino a quienes acumulan mucho dinero, aunque no a título de ahorradores avaros, sino a título de empresarios «que ponen su dinero a trabajar». O a quienes acumulan muchas propiedades, aunque no a título de hacendados que se limitan a «disfrutar» de sus bosques, valles o mansiones, sino que asumen el papel de un empresario dispuesto a organizar sistemas de producción cerealistas, mineros o petroleros. No eran capitalistas quienes ya, en los primeros siglos de la edad moderna, fueron arrastrados por la pasión de acumular tesoros (joyas, monedas o vajillas de oro o de plata), como el duque de Frías, que dejó al morir tres hijos y seiscientos mil escudos; a la muerte del duque de Alburquerque —dice Sombart— se necesitaron seis semanas para pesar y tomar nota de mil cuatrocientas docenas de platos, cincuenta bandejas grandes y mil cien pequeñas…). Pero estos tesoros, propios de los ricos, no constituían, por sí mismos, un capital, ni sus poseedores eran propiamente capitalistas. 3. El capitalismo como proceso recurrente (pero no indefinidamente «sostenible») El capitalismo se define sin duda a partir del capital. Pero el capital, al menos en el sentido económico que adquiere en el contexto de la idea de un «modo de producción» (contradistinto del modo de producción feudal o del modo de producción esclavista), se define a partir del capitalismo como sistema. Desde este punto de vista, la definición que Marx dio del capital al principio del tomo primero de su obra fundamental (tomo I, 1867) es, sin duda ninguna, la más profunda, precisamente porque bajo la apariencia de una definición circular algebraica, o propia de la perspectiva contable de un comerciante, Marx tuvo la genialidad de involucrar en su definición la perspectiva histórica, al margen de la cual la idea de capital se desdibuja como una figura abstracta. El carácter histórico de la idea marxista de capital significa además que el capital tiene una prehistoria, en la que puede hablarse, por analogía de atribución, aunque impropiamente, de capitalismo incipiente; y una historia que atraviesa épocas diferentes en las cuales es el propio capital el que asume especificaciones significativas (capital mercantil, capital industrial, capital financiero…); especificaciones que se corresponden con las diferentes estructuras históricas del capitalismo, tales como capitalismo de mercado libre, capitalismo monopolista, capitalismo de Estado (comunista) o capitalismo de Estado (socialista). Marx, en efecto, parte del dinero D como instrumento de cambio para definir el capital, y esto es tanto como decir que el capital presupone ya una sociedad desarrollada por encima de los grupos tribales primitivos que, a lo sumo, intercambian bienes por trueques directos. Pues el dinero supone una sociedad de mercado de bienes y capitales, lo suficientemente desarrollada (cuanto a la densidad de los bienes intercambiados) como para poder hablar de mercancías, es decir, de bienes que o bien han sido fabricados por los hombres, o por lo menos han sido seleccionados de la Naturaleza (como los peces, las frutas o los metales), es decir, bienes que de algún modo deben considerarse como partes de la cultura de esa sociedad. En una sociedad de mercado precapitalista el ciudadano que va al mercado es, ante todo, un proveedor, el que va a ofrecer y a vender su mercancía; pero este acto carecería de sentido si no hubiera compradores que posean una cantidad dada de dinero como medio de intercambio de bienes. Dada la mercancía Mk (demandada por el comprador y ofrecida en el mercado), el comprador que dispone de una cantidad adecuada de dinero D compra la mercancía Mk y quien la vende dispone del dinero D recibido para comprar otras mercancías Mq. Marx representa esta transacción mediante la fórmula Mk→D→Mq. Este esquema no es trivial cuando se le considera en su proceso de reproducción. Presupone, en efecto, ya establecidas estructuras nada sencillas, o confluencias de diversas mercancías en el mercado de oferta y demanda. Ocurre que Marx pareció tomar el mercado como un hecho cotidiano, en principio, que plantea muchas dificultades pero que no parece encubrir ningún misterio cuanto a su recurrencia. Ahora bien, en el curso del desarrollo de la sociedad de mercado, Marx creyó poder advertir una inversión del esquema tradicional, precisamente cuando, a raíz de la misma reiteración del esquema, ese esquema se transforma en este otro: D→M→D. Ahora el dinero se utiliza para comprar mercancías, pero tales que estas puedan a su vez venderse para obtener más dinero, puesto que tampoco tiene sentido cambiar una cantidad de dinero por otra cantidad igual. En este contexto Marx se acuerda del famoso fragmento de Heráclito: «El oro se cambia por todas las cosas y todas las cosas por oro.» Por ello, el esquema anterior debe ser representado de otro modo: (D→M→∆D). O bien, si el capital inicial fue considerado como una suma de valor igual a x, esta suma se transformará en capital cuando tras la operación del mercado se transforme en x+∆x. La producción de plusvalía (es decir, del beneficio ∆x como plusvalía) es el efecto propio del capital dentro del sistema del capitalismo. W. Sombart ya señaló, sin embargo, en 1913, en su obra El burgués, que moralistas escolásticos, como Santo Tomás —que ya distinguía entre préstamo sencillo e inversión de capitales— y sobre todo Antonino de Florencia y Bernardo de Siena, ya tienen el concepto de capital plenamente desarrollado y designado por la palabra «capital». Y advierte que «la ciencia económica no volvió a oírlo hasta la llegada de Marx». Antonino de Florencia ya había observado la importancia de la velocidad de transformación y renovación del capital para el aumento del beneficio. El propio nombre de «capital» pudo ser dado al dinero, y sobre todo al oro, como cabeza (caput) en el conjunto de los bienes y servicios poseídos por un hombre rico, capaz de poner en movimiento a toda la cadena de bienes y servicios susceptibles de generar más dinero. Y aquí es donde Marx plantea la cuestión cuyas respuestas pondrán en crisis (según él y sus discípulos) el propio sistema capitalista: ¿de dónde sale la plusvalía ∆x? Si el sistema funciona dentro del mercado transparente, el dinero D se invierte en comprar mercancías —materias primas—, en comprar la fuerza de trabajo, &c. Pero, ¿por qué al final produce más dinero? ¿Dónde está el misterio? Marx no se paró en barras. Y, dejando de lado muchas teorías que envolvían peticiones de principio, porque se mantenían fuera del «cierre» del proceso económico recurrente (por ejemplo, las teorías fisiocráticas, que ponían a la «Naturaleza» como fuente de la plusvalía, siendo así que la «Naturaleza» sólo podía entrar en la cadena de mercado recurrente cuando sus valores de uso hubieran sido transformados en valores de cambio), localizó el misterio del origen de la plusvalía ∆D en la secuencia (D→M→∆D). Sin duda porque dio por supuesto que la reiteración de esta producción de plusvalía llega a un grado límite tal que podría poner en crisis la recurrencia del propio sistema capitalista. Es decir, dio por supuesto que el desarrollo de cualquier sistema capitalista no es indefinido («no es sostenible», diríamos hoy), puesto que conduce necesariamente a su desintegración. Desintegración que, sin embargo, no podría tomarse como final del Género humano, cuya historia Marx la concibe como un progreso indefinido, sin perjuicio de los dientes de sierra determinados por las crisis y las catástrofes que aparecen en el curso del proceso. Y atribuye la fuente de la creación de plusvalía (su «misterio») al trabajo-mercancía de los obreros que transforman los bienes para revaluar el producto en el mercado. La plusvalía, a fin de cuentas, nacerá del plustrabajo que el capitalista «roba» al trabajador sin que él mismo lo advierta. En consecuencia, el principio mismo del sistema capitalista conduce necesariamente, según Marx, a una transmutación revolucionaria del proceso del modo de producción capitalista. Transformación que sólo puede gestionarse mediante la apropiación, por parte de los obreros explotados, de los medios de producción de las mercancías, es decir, en términos políticos, de la transformación del Estado capitalista en un Estado comunista que, a su vez, hará posible la extinción del Estado mismo en el ámbito de una sociedad universal anarquista. Ahora bien, la conclusión de Marx acerca del futuro del género humano sólo puede ser extraída desde tres supuestos fundamentales. Primero, la idea de que el trabajo es la fuente del valor de cambio y del incremento de este valor, como ya había sugerido Adam Smith; si bien esta tesis no tiene que ver en sí misma con la doctrina de Marx, según la cual, el aumento del valor no reside en el trabajo sino en el sobretrabajo del obrero. Segundo, el supuesto implícito de que el capitalismo sea el factor determinante de la moderna historia humana, es decir, en el marco de la teoría económica de la historia humana, como sucesión de los diversos modos de producción, y entre ellos, como final, el modo de producción capitalista. Tercer supuesto: que el desarrollo interno del capitalismo conduce necesariamente a un incremento del capital constante y variable y del ejército de reserva de la clase de los trabajadores (el proletariado), como producto de la plusvalía acumulada que tiene un límite interno superior. La conclusión de Marx es bien conocida: la causa de las crisis sociales y económicas, que implican la explotación del hombre por el hombre y de todas las superestructuras culturales que emanan de esta situación es el sistema del capitalismo, sin perjuicio de que pueda reconocérsele el papel de fase última y límite de tal explotación. La idea del capitalismo en el sentido marxista, es decir, la idea del capitalismo que, a través del Estado comunista, y en su caso, de la dictadura del proletariado, logrará ser demolido, es, hoy por hoy, después del derrumbamiento de la Unión Soviética, una teoría que pertenece a la historia de las ideas. Otra cosa es que todavía quedan muchos hombres que, o bien actúan como si el derrumbamiento de la URSS no se hubiera producido, o bien como si intentaran desligar el comunismo de la Unión Soviética del marxismo, viendo en la URSS antes un colectivismo burocrático que un sistema comunista, cuyo derrumbamiento, por tanto, deja intacta la doctrina marxista. En cualquier caso, el debate acerca de la idea del capitalismo (en cuanto enfrentado al socialismo o al comunismo) no tendrá por qué plantearse en función del Estado, puesto que en realidad la defensa de la idea capitalista se vincula más a la idea de una sociedad civil, independiente del Estado, mientras que la defensa de la idea comunista se establece, en cambio, en función de la idea del Estado (o de un capitalismo de Estado, al menos hasta tanto se alcance su extinción). La cuestión que se debate oscila, según esto, entre esta disyuntiva práctica: o bien menos Estado y más mercado, o bien más Estado y menos mercado. Otra cosa es que el debate sea indecisible, dada la ambigüedad del «más» y del «menos». No por ello es evidente que se trate de una disyuntiva, sino acaso de una alternativa de modelos con gradaciones casi infinitas, derivadas de las combinaciones entre sus partes internas. Basta tener en cuenta las dos corrientes que podrían servir como índices empíricos del modo «menos Estado y más mercado» (el llamado primer capitalismo y el capitalismo monopolista) y las tres corrientes que podrían servir de índices empíricos del modo «más Estado y menos mercado» (el comunismo soviético, el nacionalsocialismo y la socialdemocracia como proyecto de un Estado social de derecho). Pero lo decisivo es que el capitalismo, como concepto económico, implica, en el proceso de su recurrencia, transformaciones muy profundas al confluir con la historia de las culturas humanas que se desenvuelven siguiendo sus propias leyes. Estas confluencias dan lugar (cuando se asumen las premisas monistas-continuistas) a la más peligrosa confusión filosófica entre el capitalismo y la historia de la cultura moderna (arquitectura, política, música, tecnología, ciencias). Confusión que impide discriminar las leyes y ritmos de desarrollo histórico discontinuo de las diferentes categorías culturales, en la medida en la cual están involucradas con el desarrollo del capitalismo. Por ejemplo, las viviendas edificadas en las ciudades europeas de los siglos XIX y XX, cuyas líneas arquitectónicas derivan de la evolución de este arte en el renacimiento, en el barroco, &c., fueron habitadas por la nueva burguesía y, de ahí, por proyección sociológica, se denominarán «edificios burgueses», como si el nuevo estilo hubiera «emanado» de esa clase social, y no de los artistas que desarrollaron los diseños y los planos, sin perjuicio de tener en cuenta las nuevas necesidades. 4. El capitalismo mercantil En cuanto al capitalismo primerizo moderno, el capitalismo de mercado o «empresarial» sólo diremos que él supone un plan de inversión de dinero de un cierto alcance, orientado a obtener beneficios en el mercado de un modo recurrente. Así es como se habría ido fraguando el «espíritu del burgués virtuoso», representado, ya en el siglo XV, por L. B. Alberti, en su libro Del gobierno de la familia. Se ha sugerido que el nuevo empresario capitalista (sobre todo el español y el portugués), fue un «transformado moderno» del señor feudal medieval (y aquí podríamos apreciar la diferencia entre el nuevo capitalista respecto de la sociedad política). Y también se ha atribuido (Max Weber) al protestantismo el mecanismo obligado de la resiembra de los beneficios, a título de ordalía convertida después en rutina. Dicho de otro modo, las fronteras históricas entre lo que Marx llamó modo de producción feudal y modo de producción capitalista no son representables por una línea nítida, como símbolo de una disyuntiva. Lo cierto es que ya en el siglo XVI, en Sevilla, había 16.000 telares, en los que trabajaban 130.000 personas; en Toledo 38.484 personas trabajaban al año 430.000 libras de seda. Este «capitalismo privado» originario empresarial, nacional y moderno, sigue siendo el modelo del llamado neoliberalismo de nuestros días, es decir, el modelo de los pequeños o medianos empresarios que se consideran miembros de una «sociedad civil» que busca liberarse de las trabas administrativas, impuestos, ordenanzas o normas establecidas por el Estado. Y, por ello, se oponen a cualquier forma de estatismo, incluido el que será propuesto, en su día, por la socialdemocracia. Pero la idea fuerza del capitalismo nacional-empresarial (menos Estado, más mercado) se fundamenta, sin embargo, en supuestos erróneos, es decir, en el falso saber (ignorancia) de que la sociedad civil funciona independientemente del Estado nacional, siendo así que es éste quien le garantiza los límites de su mercado, las vías de comunicación, el orden público y aún el proteccionismo ante los Estados piratas o después ante las empresas competidoras extranjeras. Ahora bien: la transformación del capitalismo nacional en el gran capitalismo internacional, en el cual el «burgués virtuoso» se transformó en el burgués sin escrúpulos, ese burgués representado por Werner Siemens cuando aconseja a su hermano Karl que, como hombre de negocios, sea severo y poco escrupuloso, o por Rockefeller, que «supo pasar por alto toda traba moral» con una falta de escrúpulos casi ingenua (o imprudente); o en los años inmediatos a la Primera Guerra Mundial, el capitalismo descrito en la Nueva economía, de Walther Rathenau, un nuevo capitalista planificador que albergaba la esperanza de llegar al capitalismo de Estado y a los monopolios por medio de las relaciones democráticas y que encontró en el fascismo (y luego en el nacional socialismo) la fórmula diagnosticada por Karl Steuermann en su libro La crisis económica mundial (1931). El capitalismo monopolista al que se enfrentaron Marx o Lenin, el capitalismo que no se limita a buscar su liberación del Estado nacional, sino a someter a los propios Estados nacionales a los intereses de los monopolios internacionales de los cárteles o de los trusts. En cualquier caso, el capitalismo internacional mantenía el principio del «menos Estado y más mercado», en su forma extremada, a partir de la experiencia del dominio de los Estados nacionales por los monopolios internacionales. En función de los cuales se constituirán los imperialismos que denunciaron en su momento tanto Hobson como Lenin. Sin embargo, ¿hasta qué punto cabe decir que el capitalismo monopolista ha desbordado, anulándolos, los Estados nacionales? Estos siguen siendo la plataforma del «imperialismo capitalista». Y esto podría asegurarse teniendo en cuenta la guerra francoprusiana, la primera y la segunda guerras mundiales y el mismo imperialismo soviético, asentado en el Estado de los zares. 5. Tres vías de evolución del capitalismo moderno Las otras tres vías de evolución del capitalismo de las que venimos hablando, las que se proponen que la balanza caiga por el mayor peso del Estado sobre el mercado, han adquirido ya una figura empírico histórica, a saber, la figura del comunismo soviético, la figura del nacionalsocialismo alemán y la figura de la socialdemocracia, europea o norteamericana. El comunismo soviético, como un proceso histórico que duró algo más de setenta años, no surgió como resultado de un acto revolucionario, que llevó, mediante la dictadura del proletariado, a la sustitución del régimen imperialista capitalista (Rusia, según el diagnóstico de Lenin, ya habría entrado desde fines del siglo XIX en los principios del modo de producción capitalista) por el régimen comunista. Estas fórmulas ideológico abstractas (dictadura del proletariado, comunismo) se mantienen a una escala muy distinta del curso real material de los acontecimientos. No hubo una ruptura instantánea del capitalismo zarista incipiente, ni menos aún una construcción del nuevo Estado soviético. El propio Lenin advertía, en los principios de la revolución, cuando tenían lugar la expropiación de las industrias sin conocimiento de las consecuencias de esa expropiación, que muy atrás del trabajo de la expropiación inmediata venía quedando el trabajo de inventario general, ordenación o control de la producción y el reparto del producto. «Deberemos proceder con la mayor prudencia en la primera parte de nuestra tarea y renunciar por ahora a todo ataque contra el capital. Ello no significa que renunciemos a la expropiación, sino que la aplazamos.» Después vino la NEP (Nueva Política Económica), mediante la cual el Estado abandonó al capital privado las industrias pequeñas y no rentables. Y después vinieron los planes quinquenales de Stalin, con la «oposición de izquierda» (Trotsky) y con una «oposición de derecha» (Zinoviev, Kamenev, Radek y después Bujarin). De hecho, la Rusia de los Zares estaba transformándose «de un país agrícola con industria, a un país industrial con agricultura». El colectivismo comunista se presentaba como una idea fuerza irresistible, y cuya mejor medida fueron los crímenes que la revolución tuvo que llevar adelante no sólo en los procesos de Moscú sino, en general, con el Gulag. Tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética consideró absurdo seguir definiéndose como una dictadura (aunque fuera del proletariado). Era ya una república democrática que había alcanzado el socialismo (comunismo) en un solo país. Pero en realidad lo que había logrado no era el comunismo del que había hablado Marx en su Crítica al programa de Gotha, sino un capitalismo de Estado o un colectivismo burocrático (en la fórmula de Rizzi). Un capitalismo de Estado que, aprovechando los resultados de la guerra, logró, en la Guerra Fría, establecer un verdadero Imperio universal compuesto por decenas de «países satélites». Todo este sistema es el que se derrumbó con M. Gorbachov a finales de los años 80 del siglo XX. El imperialismo capitalista de los Estados Unidos del Norte de América tenía ya despejado el campo «hacia el Este» (desde Europa) o «hacia el Oeste» (desde América). El nacionalsocialismo fue proyectado contra el internacionalsocialismo de los comunistas. Tiene un gran interés constatar que fuese el nacionalsocialismo el lugar donde se resucitó la vieja idea de Robert Von Mohl (1832-1833) sobre el «Estado de derecho» (basta recordar los nombres de Heinrich Lange, Vom Gesetzesstaat zum Rechtsstaat,Tubinga 1934, precedido por Sergio Panunzio en su obra Lo Stato di diritto, 1921). Por último, la socialdemocracia, bajo la inspiración del «revisionista Bernstein», consolidó su proyecto de un socialismo internacional (y en esto convergía con las democracias cristianas) en el cual se mantenía como idea fuerza el socialismo teórico, pero apoyado en los estados demócratas, es decir, no como estados nacionales, sino como constituciones resultantes de una autodeterminación «de los pueblos». Dicho de otro modo: la socialdemocracia surgió de una mezcolanza confusa de estatismo moderado, humanismo internacional, y compromisos con los Estados capitalistas. Es decir, sus componentes fueron incoherentes y dieron lugar, durante años, al llamado «oportunismo de la izquierda». 6. El contracapitalismo global se funda en la ignorancia de la estructura del capitalismo Concluimos: el contracapitalismo, como idea fuerza negativa, es decir, que tiene como objetivo demoler el capitalismo en nombre del anarquismo o del socialismo contracapitalista, se basa en la ignorancia del significado histórico del capitalismo y de sus conexiones con el industrialismo y el progreso tecnológico y social de la sociedad del presente. Asimismo se funda en la ignorancia de quienes creen que el socialismo o el anarquismo representan «alguna solución» a los problemas que una humanidad de siete mil millones de individuos plantea por su propio desarrollo. Ignorancia pedante que se oculta tras la apariencia de conceptos seguros y rigurosos, que atribuyen, por ejemplo, el incremento del desempleo, en España, en Francia, en Italia o en Inglaterra, a los planes de los estados mayores del capitalismo «para engrosar su ejército de reserva».

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San Martín y la Guerra de Independencia (parte 1).
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/31/2016

Nota de AmorFati: esta es una versión patriota y agradable de la participación de San Martín en la Guerra de Independencia (O secesión, como se quiera llamar) en América del Sur, centrada en sus campañas militares. Las negritas son mías, pues fueron cambiadas de su texto original. Una advertencia: es un artículo muy largo que tuve que dividir por razones de espacio. Por Pablo A. Chami. Biografía de San Martín Introducción En la Gaceta de Buenos Aires del día viernes 13 de marzo de 1812, el redactor —posiblemente Bernardo Monteagudo— escribe estas palabras que, sin saberlo, llegarían a ser proféticas: "Me hé preguntado muchas veces poseido de diferentes afectos ¿qual será la suerte de mi patria? ¿Quien será el que enarbole el pabellon de su LIBERTAD?" (las palabras de los párrafos textuales están escritas con la ortografía y la acentuación del original). El mismo ejemplar, en la última hoja, dice: "El 9 del corriente ha llegado á este puerto la fragata inglesa Jorge Caning procedente de Londres en 50 días de navegacion." Más adelante continúa: "Á este puerto han llegado entre otros particulares que conducía la fragata inglesa, el teniente coronel de caballería D. José San Martín primer ayudante de campo del general en xefe del exercito de la Isla Marques de Compigny : el Alerez de navio D. Jose Zapiola : el capitan de milicias D. Francisco Chilaver : el alferez de carabineros reales D. Carlos Alvear y Balbaltro :el subteniente de infantería D. antonio Arellano y el primer teniente de guardias valonas Baron de Olembert. Estos individuos han venido á ofrecer sus servicios al gobierno, y han sido recibidos con la consideración que merecen por los sentimientos que protestan en obsequio de los interéses de la patria." Es en éste momento que San Martín, que había cumplido 34 años durante la travesía, inicia su obra libertadora de tres países de América del Sur: Argentina, Chile y Perú. Orígenes de San Martín Nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del caudaloso río Uruguay, que dependía del Virreinato del Río de la Plata. Su padre, don Juan de San Martín, era el gobernador del departamento; su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco. Se trasladó a España junto con sus padres en el año 1784 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia. Luchó en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos. En 1797 su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el Mediterráneo, se rindió en agosto de 1798. Durante el período que sigue, lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán 2° de infantería ligera. En 1808 las tropas de Napoleón invaden la Península y el rey Fernando VII es hecho prisionero. Estalla la rebelión contra el Emperador y su Hermano José Bonaparte, que había sido proclamado Rey de España. Se establece una Junta de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1° del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. Distinguido por sus acciones contra los franceses, llega luego a ser capitán del regimiento de Borbón. El ejercito ataca a los franceses y los vence en la batalla de Baylén, el 19 de julio de 1808; allí se destaca San Martín. Esta victoria permite al ejército de Andalucía recuperar Madrid y es la primera derrota importante de las tropas de Napoleón. San Martín recibe el grado de teniente coronel y es condecorado con una medalla de oro. Continua luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor", Miranda, quien, junto con Bolivar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. En enero de 1812, San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning. Situación en América del Sur En la ciudad de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810 se había constituido la llamada Junta Grande, en forma similar a las juntas de España, que se oponían a la ocupación francesa de la Península, y gobernaban en nombre del rey Fernando VII mientras se encontrara prisionero. Se habían mandado emisarios a los cabildos de las distintas ciudades del Virreinato del Río de la Plata para que constituyan juntas de gobierno y reconozcan a la de Buenos Aires. Las poblaciones se dividen en las que adoptan juntas independientes de España y las que pretenden conservar el poder de los virreyes. La Junta de Buenos Aires nombra un cuerpo ejecutivo que se llamó el Primer Triunvirato. Sus miembros eran: Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. La ciudad de Montevideo no reconoce a la junta de Buenos Aires y emprende hostilidades contra la Capital. En Chile el cabildo se pronuncia contra la autoridad del Virrey. Desde el Alto Perú —hoy Bolivia— los realistas ocupan la provincia de Salta y avanzan sobre Tucumán, defendida por el Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. El Paraguay se había independizado, adoptando una postura neutral a cargo de José Gaspar Rodríguez de Francia. Vemos que el panorama del río de la Plata no era muy halagüeño a principios de 1812 cuando llega San Martín. Primeros Actos A los pocos días de su arribo, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón. Además, se ocupó de organizar una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro —este era el nombre de un caudillo araucano que defendió la libertad de su pueblo a los comienzos de la conquista española—. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Miranda, Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era: "trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad". Sus miembros principales, además de San Martín eran: Alvear, Zapiola, Bernardo Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón. El 12 de setiembre de 1812 se casa con María de los Remedios de Escalada, mujer joven y bella, que pertenecía a una de las distinguidas familias del país. En octubre de 1812, cuando llega la noticia de la victoria del ejército de Belgrano en Tucumán, se produce en Buenos Aires un movimiento preparado por la Logia con el objeto de imponer a sus candidatos en el Triunvirato. Con la presión de los cuerpos armados y del pueblo, se nombra el Segundo Triunvirato constituido por: Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Se exige además llamar a una Asamblea suprema con delegados de todas las provincias con el fin de dictar una constitución. Los primeros actos del Triunvirato consisten en reforzar el ejército y mandar una expedición para que ponga sitio a Montevideo, ocupada por los realistas. En enero de 1813 se consolidan las posiciones militares: el general José Rondeau estrecha el sitio de Montevideo mientras en Buenos Aires, el domingo 31 de enero se reúne la Asamblea General Constituyente, conocida en la historia con el nombre de Asamblea del año 13, aunque se reunió durante varios años más. Casi todos los miembros de la Asamblea eran de la Logia de Lautaro. Se aprueban importantes reformas legales: El nombre del rey de España desaparece de los documentos públicos; la Asamblea se declara soberana; se eliminan los escudos de armas y los títulos de nobleza; Se aprueban los colores de la bandera de Belgrano, el escudo nacional, el himno; se elimina la Inquisición y se queman los instrumentos de tortura; se defiende la libertad de imprenta; se pone límite a la esclavitud decretando la "libertad de vientres". Combate de San Lorenzo Los realistas de Montevideo dominaban los ríos interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes desembarcos para obtener ganados y otros alimentos. En enero llegó a Buenos Aires la noticia de que se preparaba una escuadra realista mandada por el corsario Rafael Ruiz y las tropas de desembarco por el capitán Juan Antonio Zabala. El 28 de enero, el Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. Luego llegaron algunos paisanos al mando de Caledonio Escalada, comandante militar del Rosario, y, cuando los realistas volvían a embarcarse, intercambiaron algunos disparos de cañón. El dos de febrero por la noche llegan los granaderos de San Martín al convento y se ocultan en el patio, en silencio, sin encender fuegos. Desde la torre del convento, el Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento. En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras: "¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!" La victoria había sido obtenida en pocos minutos. Los realistas escaparon por la barranca abandonando sus armas, cañones y estandartes. La flota enemiga retornó derrotada a Montevideo y nunca más volvió a incursionar por el Paraná. San Martín escribió el parte del combate bajo la sombra de un añoso pino y regresó en triunfo a Buenos Aires. Poco tiempo después se conocía el triunfo del General Belgrano frente a los realistas en la batalla de Salta, donde se rindió el ejército al mando de Pio Tristán. El año trece comenzaba favorable a los patriotas. El Ejército del Norte. Manuel Belgrano, luego de la batalla de Salta, se internó en las tierras del Alto Perú en persecución de los realistas pero debió retroceder hasta sus posiciones anteriores, en el valle de Lerma, luego de las derrotas de Vilcapugio ( 1° de octubre) y Ayohuma ( 14 de noviembre). Entonces el Triunvirato envía al norte a San Martín con un pequeño ejército de infantería y el cuerpo de Granaderos a Caballo. El ejército derrotado se reúne con las tropas de refuerzo en la posta de Yatasto, en el camino entre Salta y Tucumán, donde ambos patriotas se conocen y sellan una amistad que duraría toda sus vidas. Mientras tanto el 31 de enero de 1814, en Buenos Aires, la Asamblea nombra Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a Don Gervasio Antonio Posadas por un período de dos años, sustituyendo el Triunvirato anterior. También en enero, San Martín toma el mando de un ejército derrotado, quedando Belgrano como su subordinado. El ejército realista, a cuyo frente estaba el general Pezuela, amenazaba las provincias de Salta y Jujuy. El ejercito patriota se concentra en la ciudad de Tucumán y el General comienza a instruirlo formando una nueva escuela militar y hace incorporar nuevos reclutas. La frontera norte queda defendida por partidas de gauchos montados, al mando del valeroso teniente coronel Martín Güemes, natural de Salta y gran conocedor del terreno, que detienen, causan estragos en el avance realista, levantando a la población en contra del enemigo. Mientras tanto en el Río de la Plata, la flota al mando del comandante Guillermo Brown vencía a la armada realista frente a Montevideo y lograba establecer el cerco marítimo que obligaría luego a rendir la plaza al ejército comandado por el general Alvear (junio de 1814). Al conocer esta derrota, los realistas, que intentaban conquistar las Provincias Unidas por la frontera norte, iniciaron la retirada concentrando sus fuerzas en el Alto Perú. Plan Continental Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino del Alto Perú. Cada ves que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de Salta, era derrotado y , cada vez que un ejercito patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado. Fue entonces que el General concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la ciudad de Lima por el mar. Para mantener segura la frontera del norte bastaban las tropas salteñas al mando del general Güemes. El plan de conquistar el Perú por el Pacífico era lo que él llamaba "su secreto", que era compartido por unos pocos amigos de la Logia Lautaro. En el mes de abril de ese año, una enfermedad le obliga a pedir licencia y pasa a restablecerse a una estancia cerca de la ciudad de Córdoba dejando al general Cruz al mando de las tropas del Ejército del Norte. En agosto de ese año, por solicitud del general, el director Posadas lo nombra Gobernador Intendente de Cuyo, pues su estado de salud era delicado. En realidad San Martín se situaba en una posición muy conveniente para iniciar los planes que luego liberarían medio continente. Tardaría siete años para entrar en Lima. Cuando el futuro Libertador se instalaba en Cuyo, del otro lado de la Cordillera de los Andes, la revolución del que se llamaba en aquel entonces "Reino de Chile", estaba en peligro: había sido invadido por las fuerzas realistas del Virreinato del Perú y luego de varias batallas, las fuerzas patriotas al mando de O´Higgins y José Miguel Carreras son derrotadas en la batalla de Rancagua (1° de octubre de 1814), donde los ejércitos chilenos son aniquilados dejando abierto el camino a la capital, Santiago. El general Carrera con el resto del ejército cruzó la cordillera refugiándose en el territorio de Cuyo, gobernado por San Martín. A Buenos Aires llegaban las noticias de que Napoleón había sido vencido y confinado a la isla de Elba. El rey Frenado VII había entrado en Madrid luego de seis años de cautiverio. El primer acto de gobierno fue abolir la constitución de Cádiz y condenar a muerte a todo aquel que se opusiera a su soberanía. Al poco tiempo restableció el Tribunal de la Inquisición. Es en este momento que la Revolución Sud Americana parece derrotada en todos sus frentes. Perdido Chile y el Alto Perú, con los realistas fuertemente establecidos en Lima; la revolución venezolana era vencida y sus líderes, Bolívar y Mariño, se refugian en Cartagena; los liberales españoles perseguidos. Sólo en el Río de la Plata ondean los estandartes de la Libertad y la Independencia. Gobernador de Cuyo En Buenos Aires, a comienzos de 1815 se produce la renuncia del Director Supremo, Posadas, y es nombrado en su remplazo el general Carlos María de Alvear, que estaba enfrentado con San Martín, quien para evitar una destitución, solicita su reemplazo. Alvear nombra entonces Gobernador de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel. Esto pone a la ciudad de Mendoza en conmoción y, reunido el cabildo el 16 de febrero, solicitan al Director Supremo que conservase en el gobierno al general San Martín, alegando que había un peligro cierto de una invasión realista a través de la cordillera. El Director entonces accede a la petición del Cabildo de Cuyo y confirma a San Martín en el cargo. Al poco tiempo, en Buenos Aires, el Cabildo pide la renuncia de Alvear y es nombrado como Director Supremo el general Rondeau, con la condición de disolver la Asamblea (que había sido nombrada por los cabildos provinciales) y llamar a un nuevo congreso elegido por el sufragio universal (18 de abril). Terminaba así la importancia de los cabildos, que era una herencia de la tradición colonial. Los ciudadanos de Mendoza se constituyen en cabildo abierto. Deciden que no obedecerán a ningún gobierno que no sea elegido por la voluntad de los pueblos y que declara nulo el nombramiento del Gobernador Intendente hecho por el Director Supremo. Se aclama a continuación a San Martín como Gobernador de cuyo por la voluntad popular. Los cabildos de San Juan y San Luis confirmaron estas declaraciones. Entonces San Martín emprende la creación del Ejército de los Andes, en el que el pueblo de Cuyo contribuyó con todo lo que podía. Se establecieron nuevos impuestos, se rematan las tierras públicas, se crea una contribución extraordinaria de guerra, se recibieron donaciones en joyas y en dinero, se gravó con un peso cada barril de vino. Además se usaban los transportes de carretas en forma gratuita para los materiales que necesitaba el ejército y a las personas, sin retribución para trabajos públicos, los artesanos servían en los talleres militares sin sueldo, y las mujeres contribuían con sus labores cosiendo gratuitamente los uniformes de los soldados. Se conoció en esos momentos que España preparaba una expedición de diez mil hombres, al mando del general Murillo, que se dirigía hacia el Río de la Plata a sojuzgar a los rebeldes y someterlos al dominio del rey. El entonces coronel San Martín reunió al pueblo de Cuyo en cabildo abierto y el 6 de junio de 1815 distribuyó un bando que conviene transcribir en parte porque demuestra el temple del Libertador: "Es llegada la hora de los verdaderos patriotas. Se acerca al Río de la Plata una expedición de diez mil españoles. Ya no se trata de encarecer y exaltar las virtudes republicanas, ni es tiempo de exhortar a la conservación de la fortunas o de las comodidades familiares. El primer interés del día es el de la vida: este es el único bien de los mortales. Sin ella, también perece con nosotros la patria. Basta de ser egoístas para empeñar el último esfuerzo en este momento único que para siempre fijará nuestra suerte. A la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos… Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad. El empleado que no quiera donar lo que deja de percibir recibirá un boleto par su abono en mejores circunstancias. Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de esta provincia por la generosidad… Cada uno es centinela de su vida." Las damas de Mendoza, encabezadas por María de los Remedios de Escalada de San Martín, su esposa, fueron recibidas por el cabildo en audiencia y, en presencia del pueblo, se despojaron de sus alhajas y donaron sus joyas a la patria. Llegamos así al final del año 1815 con las desalentadoras noticias de la derrota del Ejército del Norte, dirigido por Rondeau, en la batalla de Sipe-Sipe el 29 de noviembre de dicho año y deben regresar a Salta. Las fuerzas del virrey del Perú, comandadas por el general Osorio, dominan Chile. El ejército de Murillo, que debía llegar a Buenos Aires había desembarcado en Venezuela y batía a las tropas de Bolívar. Fue entonces cuando San Martín, al mando del pequeño ejército de Cuyo era la única esperanza de las Provincias Unidas. Es en estas circunstancias que reúne a sus oficiales y expone su plan del paso de los Andes y la reconquista de Chile. El año 1816. A fines del año anterior había sido restituido Fernando VII, al que en la Península llamaban "El Deseado". Sus primeras disposiciones en el trono defraudaron a los americanos. Cono ya dijimos, derogó la Constitución de Cádiz, que habían establecido las Cortes y se habían declarado Soberanas y, lo que es peor, declaró "reo de lesa Majestad" a los independientes, imponiéndoles la pena de muerte. Esto trajo como consecuencia que los generales realistas cometieran enormes crueldades contra las poblaciones rebeldes, especialmente en Venezuela y en el Alto Perú. A principio de año comienzan a llegar a la ciudad de Tucumán los delegados de las distintas provincias —electos por sufragio universal— y el 24 de marzo se constituye allí el Soberano Congreso Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La Gobernación de Cuyo tenía cuatro delegados, amigos de San Martín y miembros de la Logia Lautaro. Por la provincia de San Juan: fray Justo de Santa María de Oro y Francisco Narciso Lapida; por Mendoza: Tomás Godoy Cruz y don Agustín Maza; por San Luis, Juan Martín de Pueyrredón, que estaba distanciado de San Martín por su actuación en el episodio de la disolución del primer Triunvirato en 1812. San Martín insiste ante los delegados de su gobernación en la pronta reunión del congreso. En el mes de mayo el Congreso trata de la elección del nuevo Director Supremo. El primer candidato considerado es Belgrano, luego se piensa en San Martín, pero los delegados de Cuyo se oponen, finalmente es designado el día 3 de ese mes Juan Martín de Pueyrredón como Director Supremo, con el consentimiento de los delegados de San Martín. Godoy Cruz había limado las asperezas entre los dos patriotas. Mientras tanto, San Martín, como Gobernador de Cuyo, insistía ante el Director Supremo la conveniencia de acometer la empresa del paso de los Andes. Ya había comenzado con sus actividades de espionaje y tenía confidentes en Santiago dentro de las esferas realistas que le comunicaban las actividades del gobernador Osorio, y luego las de su reemplazante Marcó del Pont. Así mismo sus espías fomentaban la insurrección en los patriotas de Chile preparando el terreno para la futura invasión. Había sido San Martín propuesto para comandar el ejército del Perú en reemplazo del general Rondeau, pero él no confiaba en el éxito de esta empresa y recomienda al Director que nombre a Manuel Belgrano en su lugar. Durante este año se llevan a cabo varias batallas navales realizadas por corsarios con el pabellón del Río de la Plata, que capturan presas entre los barcos que realizan la travesía entre América y España, interceptando valiosos cargamentos, entorpeciendo el tráfico de esclavos, lo que le vale a estas provincias el reconocimiento de la opinión liberal de Europa. A su vez se intercepta correspondencia confidencial que permite conocer el verdadero estado de las tropas realistas en el Caribe y en Venezuela y por este medio se conoce en Buenos Aires los progresos de Bolívar y de las tropas independientes de México. En este contexto se prepara la expedición del Comandante Guillermo Brown, secundado por Hipólito Buchardo, que partiendo desde el Río de la Plata, dobla el cabo de Hornos y ataca las fortalezas Españolas de Chile y luego los puertos fortificados del Callao y Guayaquil. Esto permite a los patriotas conocer las defensas de estos puertos que luego serían de utilidad para la campaña al Perú y formarían el comienzo de la flota libertadora. Luego de la derrota de Sipe-Sipe en el Alto Perú, San Martín cree que ya ha llegado el momento de promover su idea de la conquista de Lima por el Pacífico. Envía entonces a su delegado, Manuel Ignacio Molina, a Buenos Aires para convencer al Director de la conveniencia de la expedición a Chile. El Ministro de Guerra era Tomás Guido, amigo de San Martín y miembro de la Logia, que ya estaba al tanto de la idea del Libertador, pero el gobierno no estaba convencido aún. La misión de Molina, si bien no pudo convencer al gobierno de autorizar la expedición, al menos consiguió una ayuda de 5.000.- pesos mensuales para el ejército. Sirviéndose de la astucia, San Martín hace correr la noticia que su ejército se preparaba para marchar hacia el Alto Perú. Hizo los preparativos del traslado para intentar que los realistas cruzaran la cordillera pensando que Mendoza quedaba desguarnecida, y así vencerlos en una batalla de este lado de la cordillera. Pero Marcó del Pont no cayó en la celada y nada hizo. San Martín envía entonces a Buenos Aires a su ayudante de campo, José Antonio Álvarez Condarco, ingeniero militar, con un detalle de la campaña que planeaba. Condarco se entrevista con Antonio González Balcarce, que actuaba en forma interina hasta la llegada del nuevo Director Supremo. Pueyrredón era partidario ya del plan de la invasión a Chile, entonces dio instrucciones de apoyar a San Martín con los pertrechos de campaña (mes de junio). A partir de entonces la Capital comenzó a enviar suministros que hicieron posible la expedición. San Martín insiste además ante sus delegados al Congreso en la necesidad de declarar la independencia. Le escribía a Godoy Cruz: "¿Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra independencia? ¿No es una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener pabellón y cocarda nacional, y por último, hacerle la guerra al soberano de quien se dice dependemos… …Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, puesto que nos reconocemos vasallos." "Si esto no se hace, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo la soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero soberano, es decir, al rey de España." El 9 de julio el Congreso declara la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata de la dominación de los reyes de España y su metrópoli. Ya no había posibilidad de reconciliación con Fernando VII. Pensando en los pasos para cruzar la cordillera, San Martín aprovecha el hecho de la declaración de la independencia para notificar de ella a Marcó. Envía a Álvarez Condarco por el paso de Los Patos (el más largo) para entregar el acta a los jefes realistas. Antes de partir le dijo: "como es seguro que así entregue usted el pliego que lleva lo despedirán con cajas destempladas por el camino más corto, que es el de Uspallata (si no lo ahorcan) dará usted la vuelta redonda y podrá a su regreso formarme un croquis sobre el papel." El 15 de julio se reúnen en Córdoba el Director Pueyrredón con San Martín donde combinan los aspectos de la expedición. A partir de allí sellan su amistad que durará toda sus vidas. Queda así decidida la expedición a Chile. El cruce de los Andes Una vez obtenido el apoyo político a su proyecto, San Martín se dispone a realizar los preparativos de la empresa. La maestranza estaba a cargo de fray Luis Beltrán, natural de Mendoza, quien dejó los hábitos y, comandando trescientos trabajadores, fundió cañones, balas, granadas y preparó todos los implementos necesarios para la difícil marcha. La armería estaba a cargo del mayor De la Plaza y la fábrica de pólvora la dirigía el mayor ingeniero José Antonio Álvarez Condarco. Para los uniformes, Beltrán construyó una tejeduría y una tintorería para proveer los paños que las damas de Mendoza luego cosían. El Director Supremo, ya instalado en Buenos Aires, el día 1° de agosto promueve al entonces coronel mayor San Martín al grado de general en jefe del Ejército de los Andes, acuñando el nombre con que se conocería al ejército libertador de la mitad de América del Sur. Luego aumentó la asignación para dicho ejército a 8.000.- pesos mensuales. En septiembre de ese año, traslada su ejército, que se componía de 4.000 hombres, al campamento del Plumerillo, al norte de la ciudad de Mendoza, donde Los soldados y los jefes se entrenan para el combate. Desde allí se completaron los últimos pertrechos necesarios. El día 5 de enero de 1817, el ejército se dirige formado de gran parada hasta Mendoza donde, en presencia de las autoridades y del pueblo, juran la bandera celeste y blanca del ejército y como patrona, a la virgen del Carmen. San Martín ocultaba el punto por donde cruzarían la cordillera y hacía llegar a Marcó del Pont rumores de distintos posibles pasos, insinuaba que cruzaría por el sur y luego hacía correr rumores de que atacaría por el norte con el objetivo de dividir sus fuerzas y lograr una sorpresa. Todo estaba listo en el Plumerillo para cruzar el ejército de 4000 hombres, con sus caballos cañones municiones y víveres para un mes. Dos divisiones, al mando del general Miguel Estanislao Soler y O´Higgins cruzarían por el Paso de los Patos. Otra, al mando de Las Heras, debía marchar por el camino de Uspallata con la artillería. Una división ligera al mando de Juan Manuel Cabot cruzaría desde San Juan por el Portezuelo de la Ramada y apoderarse de Coquimbo. Otro destacamento ligero debía cruzar desde La Rioja y ocupar Copaipó cruzando la cordillera por el paso de Vinchina. Por el sur, el capitán Freyre penetraría por el Planchón para apoyar a las guerrillas chilenas. Durante la segunda mitad de enero partieron las distintas divisiones llevando instrucciones secretas. Las órdenes eran que todos aparecieran simultáneamente sobre el territorio chileno entre el seis y el ocho de febrero. Quiero transcribir aquí el parte enviado por el Libertador al Director Pueyrredón, ya desde el lado chileno de la cordillera: "El tránsito de la Sierra ha sido un triunfo. Dígnese V. E. figurarse la mole de un exército moviéndose con el embarazoso vagage de subsistencias para quasi un mes, armamento, municiones, y demas adherentes por un camino de cien leguas, cruzado de eminencias escarpadas, desfiladeros, travesías, profundas angosturas, cortado por cuatro cordilleras; en fin donde lo fragoso del piso se disputa con la rigidez del temperamento. Tal es el camino de los Patos que hemos traído…" En efecto, a las dos de la tarde del 8 de febrero, las dos columnas principales ocupaban los pueblos de San Antonio de Putaendo y Santa Rosa de los Andes despejando el camino hacia el Pacífico. Libertador de Chile Batalla de Chacabuco: El día 10 de febrero de 1817, todo el Ejército de los Andes se encontraba concentrado en el valle de Aconcagua, listo para subir la cuesta de Chacabuco y lograr una batalla decisiva. El ejército realista se concentraba en el valle acudiendo rápidamente con tropas desde Santiago. San Martín reunió a sus oficiales para explicar el plan de combate que realizarían al día siguiente, sin dar tiempo a que los realistas se agruparan. Dividió al ejército en dos columnas, una al mando del general Soler, y la otra al mando de O´Higgins. El ejército realista estaba al mando del brigadier Maroto. A la madrugada del día 12 las columnas comenzaron la ascensión de la cuesta de Chacabuco, tomando la división de Soler por la derecha y la de O'Higgins la de la izquierda. El ala izquierda se puso en contacto con los realistas, luego de cargar bajando la cuesta, a media mañana. La resistencia era sostenida y el combate resultaba indefinido hasta que, cerca del mediodía, llegó el ala de Soler, al trote y a la carga, lo que definió la batalla. Los realistas dejaron en el campo 500 muertos, 600 prisioneros y mucho armamento. Los patriotas perdieron 12 hombres y tuvieron 120 heridos. Los realistas huyeron en desorden a Santiago pero no atinaron defensas, Marcó del Pont sólo pensaba en escapar, mandó al puerto de Valparaíso sus pertenencias y alistó sus cosas para la huida. El 14 de febrero, San Martín entró triunfal a Santiago de Chile. El cabildo se reunió el día 18 aclamando al Libertador como gobernador de Chile. Renunció a ese honor y fue entonces electo O´Higgins Director Supremo del Estado de Chile. El general realista, Maroto, se embarcó en el puerto de Valparaíso con algunas tropas que pudo salvar. Marcó del Pont se retrasó de la columna y cuando llegó ya no quedaban naves en el puerto. Huyó hacia el sur pero fue tomado prisionero por los patriotas. Esta victoria, la conquista del "Reino de Chile" como se lo conocía en la denominación española, trajo alivio en Buenos Aires. La situación para los patriotas seguía siendo difícil: la ciudad de Montevideo había sido ocupada por un ejército Portugués, el ejército del Norte retrocedía hacia Jujuy, como lo había previsto San Martín, y el Gobernador de Salta, Martín Güemes resistía. La victoria de Chacabuco cambió la suerte de la América del Sur y a partir de este momento los realistas comenzaron su repliegue. Los que pudieron escapar, al mando del general Ordóñez, perseguidos por el general Las Heras, se retiraron a marcha forzada hasta la fortaleza de Talcahuano, al sur de Chile. Resistieron allí un sitio de las tropas patriotas que duró todo el año 1817. Se creó entonces el Ejército Unido, formado por el de Chile, y el Ejército de los Andes. O´Higgins comandaba el ala Chilena y San Martín era el General en Jefe de Todo el Ejército. Siguiendo con su plan continental, San Martín sabía que sin el dominio de mar, no era posible dominar Chile y Perú porque la costa tenía bastiones como el Callao o Talcahuano que eran fácilmente abastecidos de víveres, soldados y munición. Al mes de la batalla de Chacabuco, cruzó nuevamente la Cordillera, llegó de incógnito a Buenos Aires para evitar los festejos y las demostraciones populares a las que no era afecto, y negoció con el Director Supremo el envío de una misión a Londres con el objeto de crear una escuadra para dominar las costas del Pacífico y quebrar el dominio realista en esos mares. El Ingeniero Álvarez Condarco viajó a Londres para supervisar la compra de las naves mientras Álvarez Jonte buscaba marinos que comandaran dicha escuadra. Cancharrayada y Maipú En los últimos días de 1817, San Martín, como generalísimo del Ejército Unido, mandó una delegación a Lima, en nombre de los aliados, proponiendo al Virrey del Perú la regularización de la guerra y el canje de prisioneros. Pero, como siempre, el motivo oculto de la misión a cargo del mayor Domingo Torres, era ponerse al tanto de los planes del enemigo. El enviado regresó a Valparaíso trayendo la información de que un ejército realista, al mando del general Osorio, se embarcaba en cuatro fragatas para recuperar Chile. Los primeros días de enero de 1818 la expedición llegaba a la fortaleza de Talcahuano donde desembarca. Las tropas de Osorio se unen con las del general Ordóñez formando un ejército de más de 5000 hombres. Sin perder tiempo comienzan la marcha hacia el norte, para llegar a Santiago. Los patriotas al mando de O´Higgins levantan el sitio y emprenden la retirada hacia la capital para unirse a el resto del ejército. La noche del 19 de marzo el ejército realista avanzó por la planicie de Cancharrayada sorprendiendo a las fuerzas de O´Higgins en la oscuridad. Los patriotas se defendieron valientemente hasta que el Director fue herido en el brazo. Entonces las fuerzas del Ejército Unido retrocedieron en desorden perdiendo todo el parque y la artillería. El mando fue asumido entonces por el coronel Las Heras que organizó una retirada a marchas forzadas hacia la capital. En Santiago, la noticia del revés hizo entrar en pánico a la población, mientras que los generales patriotas trataban de reagrupar sus fuerzas en derredor del campamento de Maipo. Cuando O´Higgins supo de los acontecimientos de la capital, apuró su regreso cabalgando día y noche para reasumir el gobierno de la nación. La presencia del líder hizo retornar la calma en la ciudad y comenzaron los preparativos para la defensa. A los diez días de la derrota, el Ejército Unido estaba nuevamente en condición de combate con cerca de 4000 hombres de infantería, 22 piezas de artillería y 1000 jinetes, cinco batallones chilenos y cuatro argentinos. El ejército patriota estaba desplegado en una altura llamada Loma Blanca, a diez kilómetros de Santiago. El 5 de abril las avanzadas comunicaron que los realistas marchaban en masa hacia el camino que une Santiago con Valparaíso. San Martín relata así la disposición para el combate: "Baxo la conducta del benemérito brigadier general Balcarce puse desde luego toda la infantería; la derecha mandada por el coronel Las Heras; la izquierda por el teniente coronel Alvarado; y la reserva por el coronel D. Hilarion de la Quintana; la caballería de la derecha al coronel D. Matías Zapiola con sus escuadrones de granaderos; y Freyre con los escuadrones de la escolta del Exmo. Director de Chile, y los cazadores a caballo de los Andes." Al mediodía los ejércitos se hallaban frente a frente. Los patriotas avanzaron hacia las posiciones realistas y entraron en encarnizado combate. Los realistas resistieron a pie firme durante varias horas pero luego comenzaron a replegarse, terminado derrotados. A última hora llegó O´Higgins convaleciente de su herida, quien fue aclamado por las tropas victoriosas. Las pérdidas realistas fueron alrededor de 1000 hombres, doce cañones, 2200 prisioneros y todo el parque y municiones. Osorio se retiró con solamente 1200 hombres hacia Talcahuano pero casi sin armamento. Allí esperó órdenes del virrey Pezuela, quien dio por perdido el norte de Chile y le ordenó embarcarse para el Perú, quedando en la fortaleza una fuerza de defensa de 1000 hombres al mando del coronel Juan Francisco Sánchez. Pocos días después de la victoria de Maipú, San Martín emprende el camino a Buenos Aires llegando con sigilo para sustraerse a las manifestaciones de la muchedumbre. No obstante ello, el Director Supremo, Pueyrredón, prepara una recepción pública en el Congreso que se realiza el 17 de mayo, en honor al héroe de Chacabuco y Maipú. El objetivo del viaje era apurar la disposición de los fondos necesarios para crear y mantener la flota del Pacífico, que era la única manera de evitar el abastecimiento de los puertos realistas, desde donde podían enviara refuerzos y reconquistar Chile. Una vez dominado el mar, el camino al Perú estaba despejado. Las reuniones secretas tuvieron lugar en la quinta que Pueyrredón tenía en el pueblo de San Isidro, y allí concurrieron los miembros de la logia. Una vez logrado el apoyo, San Martín quiso volver nuevamente a Chile pero quedó detenido en Mendoza debido a las grandes nevadas en la cordillera. Allí recibe notificación de Pueyrredón diciendo que el empréstito de 500.000 pesos, necesario para equipar a la flota era imposible de lograr. Es entonces que desde Mendoza envía su renuncia como general del Ejército Unido a los directores Pueyrredón y O´Higgins (4 de setiembre de 1818). Pocos días después recibe una comunicación del Ministro de Guerra autorizándolo a girar hasta la suma convenida para crear la flota. La escuadra del Pacífico La flota que dominaría el Pacífico con el pabellón chileno y llevaría al ejército libertador al Perú se formó por astutas y valientes capturas de buques españoles y la compra de naves inglesas y americanas. El primer buque de guerra fue el bergantín español llamado Águila, de 16 cañones, que entró engañado a Valparaíso luego de la batalla de Chacabuco porque los patriotas dejaron las banderas realistas flameando en la fortaleza. Fue capturado y, bautizado con el nombre de Pueyrredón. En su primera misión fue enviado a la isla Juan Fernández a rescatar los patriotas prisioneros de los realistas. Entre ellos estaba Manuel Blanco Encalada, quien sería luego comandante de la flota. Luego llegó el Windham de 44 cañones, comprado por Álvarez Condarco en Londres. Fue la gloriosa Lautaro. Con estos dos buques, luego de la victoria de Maipú, persiguieron a la flota española compuesta por la Esmeralda, la Venganza y el Pezuela que bloqueaba Valparaíso y entorpecía la navegación y hostigaban a los buques neutrales que llegaban al puerto. En abril de 1818, la Lautaro y el Pueyrredón salieron del puerto y se trabaron en combate con la Esmeralda consiguiendo abordarla. Luego de un fiero combate la nave española pudo escapar por su mayor velocidad y dirigirse a Talcahuano. Aunque no se pudo tomar la presa, desde ese momento, la marina chilena dominó las costas de Valparaíso. En Julio se compró una corbeta americana que se bautizó como Chacabuco, luego otro bergantín americano que se llamó Araucano, En agosto llegó un navío poderoso, de 60 cañones, contratado por Condarco en Londres, que se denominó San Martín y se pagó con los fondos que había dispuesto Pueyrredón luego de la renuncia del general. El mando de la armada fue confiado a Manuel Blanco Encalada. Los patriota tenían a fines de 1818 una escuadra que podía combatir contra los realistas en el Pacífico. Mientras tanto, en mayo de 1818, zarpaba de Cádiz con rumbo a Chile, una expedición española de once transportes, que conducían 2000 soldados, escoltadas por dos naves de guerra, una de ellas era la poderosa María Isabel, de 50 cañones. La noticia se conoció en Buenos Aires, por los agentes del gobierno argentino en Cádiz en el mes de julio. Pueyrredón envió a los bergantines Lucy y el Intrépido para que se incorporen a la flota chilena. En agosto arribó a Buenos Aires el Trinidad, uno de los transportes españoles con la tripulación sublevada. De esta manera los patriotas conocieron el punto de reunión y el código de señales de la escuadra realista. En octubre zarpaba de Valparaíso la escuadra chilena al mando de Blanco Encalada, y comandando la infantería de marina el capitán Guillermo Miller. Debían interceptar el convoy realista. Encontraron a la María Isabel en el puerto de Talcahuano, protegida por los cañones de la fortaleza. En una valiente acción de los marinos y los infantes, capturaron la nave y la llevaron a Valparaíso donde fue bautizada como la O´Higgins. Cayeron en manos de los patriotas cinco transportes con todos sus bagajes. El resto huyó al Callao. Así, Chile, en poco tiempo dominó el Pacífico. La última expedición española que partió hacia América había sido aniquilada a fines de 1818. Llegaba entonces a Valparaíso Thomas Alejandro Cochrane, lord escocés, miembro del parlamento y héroe de muchas batallas en las flotas de Inglaterra. Había aceptado los ofrecimientos de los agentes de San Martín y O´Higgins en Londres. Fue nombrado jefe de la escuadra chilena con el grado de Vicealmirante y Blanco Encalada, conociendo la capacidad del nuevo jefe, se puso a sus órdenes. Los independientes, a fines de 1818 podían dominar el Pacífico. Éste era el paso previo para poder llevar el ejército al Perú. CONTINUA EN PARTE 2.

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San Martín y la Guerra de Independencia (parte 2).
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/31/2016

Nota de AmorFati: continuación del artículo de Pablo Chami sobre las gestas del Gral. San Martín. Sucesos del año 1819 En enero, las tropas patriotas al mando del general Balcarce, que sumaban más de 3000 hombres, se dirigen al sur de Chile, para reforzar a las fuerzas de Zapiola, que hostigaban a las del coronel realista Sánchez, acampados sobre las márgenes del Bío-Bío y ocupando la ciudad de Concepción. Los realistas, que no se habían sentido capaces de defender las posiciones que tenían, habían evacuado la ciudad a fines del año anterior y se habían replegado a la los Ángeles. Ante el avance de Balcarce, luego de algunas escaramuzas, Sánchez se retira nuevamente hacia el sur, a las tierras de los indios araucanos, encerrándose en la plaza de Valdivia. Balcarce da por terminada la campaña, pues por tierra era imposible transportar allí grandes ejércitos, y regresa a Santiago. Ese mismo mes de enero partía la flota chilena al mando de Cochrane, con el navío San Martín, las fragatas O´Higgins y Lautaro y la corbeta Chacabuco. En febrero bloquean el Callao, puerto de Lima, donde se hallaba la flota española del Pacífico, compuesta por las fragatas Esmeralda y Venganza y varias naves menores, protegidas por los cañones de la fortaleza. Luego de algunos combates navales, apresan a la goleta Motezuma y la flota permanece bloqueando el puerto con algunos buques y con otros hostiga a los puertos del norte. Vuelve a Valparaíso para abastecer la flota y construir una batería de cohetes, nueva arma ensayada en Europa. Prepara sus naves y en octubre de ese año intenta nuevamente destruir a la flota española en el Callao. No tiene éxito por la falla de las nuevas armas pero la flota consigue varias presas en el puerto de Guayaquil y Miller desembarca la infantería en Pisco y ocupa por unos días la ciudad. Cochrane envía la flota a Valparaíso y sólo con la O´Higgins se decide ocupar Valdivia, al sur de Chile y en los primeros meses de 1820 conquista la fortaleza y expulsa a los realistas que se refugian en la isla de Chiloe. Mientras el Ejército Unido y la escuadra chilena obtienen estas victorias, y en el norte, Bolívar combate contra el ejército de Murillo por la libertad de Colombia y Venezuela, obteniendo la victoria de Boyacá (7 de agosto), otros hechos ensombrecen el panorama sudamericano. La opinión de Chile no favorece la expedición al Perú y el mantenimiento del Ejército de los Andes. Por otro lado, se reciben noticias desde Cádiz anunciando que otra expedición se prepara contra Buenos Aires al mando de José O´Donnell, conde del Abisbal, que transportaría 20.000 hombres. El Director Pueyrredón solicita que las tropas de los Andes se preparen para marchar a la Capital. San Martín cruza la cordillera con una parte de las fuerzas hacia Mendoza, dejando otra parte en Chile, listas para marchar en cualquier momento. Por otro lado se produce la sublevación de los caudillos provinciales López, de Santa Fe y Ramírez, de Entre Ríos, apoyados por los Portugueses que ocupaban la Banda Oriental, y levantando las banderas del federalismo, amenazaban el gobierno unitario de Buenos Aires. El Director Supremo ordena a los ejércitos del Perú, al mando de Belgrano, y al ejército de Los Andes para que marchen a defender Buenos Aires. Belgrano marcha hacia Córdoba y, por correspondencia de San Martín que apela al espíritu patriótico de López, consigue un armisticio con que despeja momentáneamente la amenaza. La presencia del Libertador en cuyo impide que la provincia se pliegue a los disidentes. Mientras tanto, San Martín se comunicaba con los miembros de la logia Lautaro para que empujen a los políticos a autorizar la expedición al Perú y se oponía a usar el Ejército de los Andes para reprimir a las provincias disidentes. En junio renuncia el director Pueyrredón y es reemplazado por Rondeau, quien manda a llamar al general San Martín para combinar los planes de defensa de la Capital en caso de producirse el arribo de la expedición realista que se preparaba en Cádiz. En el mes de octubre, llegan noticias a Buenos Aires desde Gibraltar, diciendo que el ejército de Cádiz se había amotinado. Las tropas se negaban a embarcar para el Río de la Plata. Decían que el motín había sido sofocado por Abisbal pero se cría que el ejército español no estaba en condiciones de emprender, por el momento, la expedición. El peligro se había disipado. En ese mismo mes de Octubre, San Martín recibe en Mendoza dos noticias. O´Higgins le comunicaba que tenía todo pronto para la expedición al Perú y que debía cruzar los Andes para ponerse al frente de las tropas. Por otro lado, el armisticio entre López y el gobierno de Buenos Aires se había roto y Rondeau le pedía que marchara hacia la Capital. Contestó entonces a Chile que aceptaba la dirección de la empresa y que cruzaría los Andes cuando los asuntos internos se lo permitieran. Preparó entonces la caballería, unos 2000 hombres para marchar desde San Luis hacia la Capital. Rondeau se pone al frente del ejército de Buenos Aires y se dirige al límite con la provincia de Santa Fe para batir a los insurgentes, contando que el ejército del Norte avanzaba sobre Córdoba y el de los Andes acudía desde San Luis. En noviembre el Libertador recibe otra carta del Director anunciándole que debe concurrir a conversar con él por un asunto más importante que la insurrección del litoral. Se trataba de los proyectos monárquicos que una misión diplomática realizaba en Francia para coronar un príncipe Borbón. San Martín presenta su renuncia al mando del ejército alegando motivos de salud, los facultativos le prescriben baños termales en Cauquenes, en Chile. En Buenos Aires rechazan su renuncia diciendo que tiene licencia para mejorar su salud como General de la Provincias Unidas. Mientras tanto se produce una sublevación en Tucumán contra el ejército del Norte poniendo en prisión al general Belgrano. El general Cruz, que marchaba hacia la Capital para defender al Director Rondeau, es destituido del mando por un motín en la posta de Arequito (9 de enero) y el ejército marcha hacia Córdoba para ponerse a las órdenes del gobernador Bustos. Un batallón del ejército de los Andes, acantonado en San Juan, se subleva contra sus jefes y corta los lazos que vinculaban a ésta ciudad con Mendoza. La anarquía había estallado en las Provincias Unidas. Acta de Rancagua San Martín, que se reponía en Chile de sus dolencias, en conocimiento de éstas revueltas, ordena al coronel Alvarado que cruce la Cordillera con los regimientos de cazadores de los Andes, la artillería y toda la caballería. El gobernador de Mendoza, Luzuriaga, renuncia y también cruza los Andes para unirse al ejército. En Buenos Aires, el Director Rondeau era derrotado en la batalla de Cepeda, el día 1° de febrero, y el victorioso Ramírez impone la disolución del congreso y la renuncia del Director. No había más autoridad nacional y cada provincia tenia un gobierno autónomo y sus propias tropas. El ejército de los Andes se encontraba en Chile y la autoridad que lo había formado y a quién respondía estaba disuelta. Ante este problema, San Martín, que, ya restablecido de su enfermedad se encontraba en Santiago, envía a Rancagua, donde el coronel Las Heras tenía al ejército acantonado, un sobre lacrado que debía abrir en presencia de todos los oficiales. El 2 de abril, el pliego es abierto. San Martín había escrito su renuncia, y, alegando que el Director Supremo, de quién su autoridad dependía, estaba depuesto, era el deber de los oficiales elegir a su nuevo jefe. Si embargo los oficiales consideraron que el mando de su jefe no había caducado pues: "la autoridad que recibió el general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país no ha caducado ni puede caducar, pues su origen, que es la salud del pueblo, es inmudable." Esta fórmula es votada por los oficiales unánimemente, y luego se redacta el documento que se conoce como Acta de Rancagua, que fue firmada por todos, y que por más de 50 años permaneció secreta. Expedición al Perú Expedición al Perú: Cuando San Martín se dispone a embarcar el ejército para completar la última fase de su plan continental, América era el único lugar donde la llama de la libertad ardía. En Europa, luego de la caída de Napoleón, gobernaban los monarcas absolutos que formaban la Santa Alianza y se oponían a el control de los parlamentos. Sólo Holanda e Inglaterra tenían gobiernos parlamentarios. En Francia reinaba Luis XVIII y en España Ferrando VII era un déspota absoluto. Chile y el Río de la Plata estaban emancipados de hecho luego de Chacabuco y Maipú. En el norte, Bolívar expulsaba a los realistas de Nueva Granada y los acorralaba en Venezuela. La flota de Chile dominaba el Pacífico y los realistas sólo ocupaba Quito y Perú. Los Gobiernos de Estados Unidos y el de Inglaterra comenzaban a demostrar interés en reconocer la independencia de las repúblicas de Sudamérica, y llegaban a Buenos Aires noticias de las opiniones progresistas británicas al respecto. En España se produce la revolución de Rafael de Riego, que obligó al rey a aceptar la constitución liberal de 1812. El ejército combinado estaba constituido por alrededor de 4500 hombres, pertenecientes al ejército de los Andes y al ejército chileno. El jefe del estado mayor era el general Juan Gregorio Las Heras y formaban parte el general Arenales, el anterior gobernador de Cuyo, Luzuriaga, Tomás Guido, Álvarez Jonte, Bernardo Monteagudo y Juan García del Río. La flota se componía de ocho buques de guerra y diez y seis transportes tripulados por 1600 marinos. El 20 de Agosto de 1820 partía de Valparaíso la expedición bajo el pabellón chileno, en medio de las salvas de la artillería y las aclamaciones del pueblo y las damas de Santiago. El almirante Cochrane encabezaba la expedición en la O´Higgins mientras que el Libertador y su estado mayor navegaba en el San Martín. La expedición toca tierra en Pisco, al sur del Perú. Las fuerzas que defendían la ciudad, ante la superioridad del enemigo se retiran a la sierra. San Martín repone las montas de los granaderos requisando los caballos y libera a los esclavos que quieran incorporarse al ejército. El virrey Pezuela tenía sus tropas, unos veinte mil hombres, repartidos por todo el territorio a lo largo de la costa, desde Guayaquil hasta Arica y en el alto Perú, pero el grueso defendía la capital, Lima. Al tener noticias del desembarco inicia tratativas diplomáticas. San Martín envía como representantes a sus amigos, Guido y García del Río, que, además de la misión diplomática, debían informar acerca de la preparación de las fuerzas realistas y establecer contactos con los patriotas peruanos. Fracasadas éstas tratativas, San Martín destaca una división al mando de Arenales para que marche hacia Lima por el camino de la sierra y promueva la insurrección en las poblaciones. Antes de partir de Pisco crea la bandera y el escudo peruano y reembarca al resto del ejército a fines de octubre. Cuando la flota llega a la altura del Callao, hacen una pasada frente a las fortalezas pero lejos del alcance de los cañones para mostrar su fuerza: desfilan, ante una muchedumbre que las contemplaba desde las torres de la fortaleza, ocho naves de combate y diecisiete transportes. A comienzo de noviembre desembarca el ejército en la localidad de Huacho, al norte del Callao. Mientras tanto, se había producido la revolución en Guayaquil el 9 de octubre y se formó una junta presidida por José Joaquín Olmedo y se puso bajo la protección de los libertadores San Martín y Bolívar. Días más tarde, Cochrane, en una acción muy audaz, arrebata la nave insignia española, Esmeralda, fondeada en el puerto del Callao y bloquea la bahía. Desde ese momento los realistas no pueden ser abastecidos por mar. San Martín fortifica su posición en Huacho y comienza su intento de sitiar Lima. Sigue con sus trabajos de inteligencia: arma a los rebeldes que se organizan en montoneras que asolan los alrededores de la Capital. El batallón realista Numancia, formado por levas colombianas, deserta de sus filas y se pliega a los patriotas con seiscientos hombres y todos sus bagajes. Las poblaciones al norte de Lima se sublevan y, en la ciudad de Trujillo, el marqués de Torre-Tagle enarbola la nueva bandera del Perú y jura la independencia. Luego de obtener estas ventajas sin comprometerse a un combate formal, el Libertador pone sitio a Lima. El 29 de enero se sublevan los oficiales realistas contra el virrey Pezuela, éste es derrocado y en su lugar es nombrado virrey el general La Serna. La Serna invita a San Martín a celebrar negociaciones de paz. Por los patriotas concurrieron Guido y Alvarado. Los independientes sostuvieron que la única base de un acuerdo era la independencia del Perú, a la cuál los realistas no podían acceder y entonces las negociaciones fracasaron. El sitio de Lima continuaba y la vida en la ciudad se hacía insoportable, el descontento cundía. En esas circunstancias, marzo de 1821, arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, encargado del nuevo gobierno constitucional de España para llegar a una solución pacífica con los independientes. El rey de España había mandado emisarios a las colonias en son de paz, lo que dio lugar en México a la proclama de Iturbide en el pueblo de Iguala donde proclamó la independencia, y en Colombia Bolívar firma un armisticio con Morillo. San Martín inicia dos campañas: una a cargo de Miller con sus tropas de desembarco sobre las costas del sur y otra nueva campaña de Arenales a la sierra. Al mismo tiempo embarca a su ejército en Huacho y lo desembarca en Ancón, próximo a Lima, estrechando el cerco de la ciudad. Simultáneamente inicia negociaciones de paz. Nombró como delegados a Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa; el virrey La Serna al emisario Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Se reunieron en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril de 1821. Los españoles proponían la aceptación de la constitución de Cádiz de 1812 por los americanos y el envío de delegados a las Cortes de Madrid. Los americanos proponían la independencia de Las Provincias Unidas, Chile y el Perú. El 2 de junio se reúnen San Martín y La Serna. San Martín hizo la propuesta de establecer una regencia en el Perú en nombre de un futuro príncipe europeo que ejercería una monarquía constitucional. El Virrey propuso consultar a las corporaciones del virreinato y dijo que en dos días habría una respuesta. La Serna, en lugar de consultar a las corporaciones, como se había convenido, consultó primero con los oficiales de su ejército. Éstos rechazaron la propuesta pues no estaban autorizados a conceder la independencia a las colonias, aunque se tratara de una monarquía. El Virrey respondió que no estaba autorizado a reconocer la independencia del Perú pero que era posible firmar un armisticio hasta que la corte aceptara las propuestas de San Martín. Los independientes no aceptaron, pero prolongaron el armisticio por doce días más y permitieron el abastecimiento de la plaza sitiada por motivos humanitarios. Los Españoles comenzaron los preparativos para abandonar la ciudad y el 5 de julio y partieron hacia la sierra. El diez de julio por la tarde, entró San Martín a Lima con traje de paisano, para no ser reconocido, mientras los realistas salvaban el resto de su ejército internándose en los valles de la cordillera. Todavía una guarnición de 2000 hombres resistía el sitio en la fortaleza del Callao. Mientras esto sucedía en Lima, bolívar vencía a los realistas en la Batalla de Carabobo, 24 de junio, y el 29 entraba triunfante en Caracas. El cerco estrechaba a los realistas tanto por los ejércitos del norte como por los del sur. Protector del Perú Desde Lima, San Martín le escribe a O´Higgins sus pensamientos: "Al fin, con paciencia y movimientos, hemos reducido á los enemigos á que abandonen la capital de los Pizarros : —al fin nuestros desvelos han sido recompensados con los santos fines de ver asegurada la independencia de la América del Sud. —El Perú es libre. —En conclusión, ya yo preveo el término de mi vida pública, y voy á tratar de entregar esta pesada carga a manos seguras, y retirarme á un rincón á vivir como hombre." El libertador anticipa a su amigo las decisiones que tomará un año después. El 28 de julio se proclama la independencia del Perú. San Martín, desde un tablado levantado en la plaza mayor declaro: " El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad de los pueblos y de la justicia de su causa que Dios defiende." Levantó la bandera roja y blanca y fue aclamado por la multitud. El 4 de agosto de 1821, a pedido de una diputación del Cabildo de Lima y por sugerencias de los miembros de la logia Lautaro, San Martín acepta ser nombrado Protector del Perú, y cabeza del gobierno. Designa ministro de hacienda al peruano Unanue, García del Río es ministro de relaciones exteriores y Monteagudo de guerra y marina. Las Heras comandaba el ejército al que se agregan regimientos con la nueva bandera peruana. Al frente de la infantería estaba Miller y la caballería al mando de Brandzen. Las reformas políticas fueron muy importantes: se abolió el servicio personal de los indígenas, las encomiendas, los repartimientos y las mitas, se declaró la libertad de vientres y se emancipó a los esclavos que tomaran las armas por la independencia, se abolieron los azotes en las escuelas y se eliminaron los tormentos, se fundó la biblioteca nacional, se estableció la libertad de imprenta y se abolió la censura previa. Todavía los realistas, al mando del general La Mar, resistían sitiados en la fortaleza del Callao. El 14 de agosto, Las Heras efectúa un intento de asalto pero es rechazado. Mientras en Lima los patriotas organizaban el nuevo gobierno, los realistas se reagrupaban en la sierra, en la ciudad de Jauja. Los primeros días de setiembre se creyeron listos para realizar una ofensiva. Un ejército de 3500 hombres al mando del general Canterac avanzó hacia Lima. San Martín dispuso sus tropas en defensa de la ciudad cortando la marcha de los realistas, pero el objetivo de Canterac era reunirse con los defensores del Callao y aprovisionarse de armamento del que carecían. San Martín permaneció a la expectativa de los movimientos enemigos y cuando en ejército español entró al Callao, supo que la batalla estaba ganada sin arriesgar sus soldados. En la fortaleza no había víveres para más de tres días. Canterac tuvo que abandonar el Callao el 16 de setiembre y, perseguido por las tropas de Las Heras, regresó a Jauja con su ejército diezmado. El 21 de setiembre se rendía el general La Mar y las banderas peruanas flamearon en las torres del Callao. Mientras se rendía la fortaleza, se producía desavenencias entre Cochrane y San Martín, en una disputa acerca del pago y el mantenimiento del ejército. Finalmente, una vez rendido el Callao, ya no era necesario el bloqueo y el Libertador envía a Cochrane a Chile para que diera cuentas a ese gobierno de la continuidad de la escuadra. El Almirante zarpa del Callao en octubre pero en vez de regresar a chile, sale en búsqueda de la dos últimas fragatas de la marina española en esas aguas: Prueba y Venganza. Éstas naves bloquearon el puerto de Guayaquil en diciembre de 1821 sin encontrarse con la escuadra de Cochrane. En ese puerto se encontraba el general La Mar que luego de la rendición del Callao había pasado a las tropas del Perú. La Mar convenció a los capitanes de que era mejor rendirse pues de lo contrario caerían en mano de Cochrane que los buscaba en el Pacífico. Los capitanes se rindieron a comienzos de 1822. Éstas fueron las últimas naves españolas del pacífico sur. La fragata Prueba, rebautizada Protector, inició la marina peruana y su primer comandante, el almirante Blanco Encalada. Toma de Quito A comienzos de 1822 quedaban dos ejércitos realistas de importancia en América del sur. Los que dominaban Quito, al mando del general Aymerich y los del sur del Perú comandados por el general Canterac. Bolívar había nombrado al general Antonio José de Sucre al mando de las tropas del sur, quien se embarcó para Guayaquil en mayo de 1821. Con este ejército inicia el avance hacia Quito pero es detenido por los realistas en Bomboná. En el mes de octubre de 1821, Sucre demanda el auxilio de tropas del Perú para poder emprender una nueva campaña sobre Quito. San Martín destaca una división auxiliar a cargo del general Andrés Santa Cruz con 1500 hombres formados por granaderos de los Andes al mando de Félix Olazábal y un cuerpo de caballería al mando de Juan Lavalle. El ejército de Colombia se une al combinado argentino, chileno y peruano. Mientras tanto, San Martín delega la autoridad política en Torre-Tagle y convoca a un congreso (27 de diciembre de 1821). Ordena una campaña comandada por Domingo Tristán en la localidad de Ica, al sur de Lima. Las fuerzas patriotas son derrotadas por el general Canterac el 7 de abril de 1822. El 21 de abril las tropas combinadas de Colombia y la división auxiliar, al mando de Sucre, ganan la batalla de Río Bamba, que despeja la ruta a la ciudad de Quito. Un mes más tarde, el 24 de mayo los patriotas derrotan a los realistas al mando del general Aymerich en la batalla de Pichincha. Al día siguiente Sucre entra vencedor en Quito. Con esta victoria, el norte de América del Sur quedaba libre de realistas. Las fuerzas del Río de la Plata y las de Chile, que luchaban desde el Sur, se habían unido a las de Venezuela y Colombia que bajaban desde el Norte. Ambos extremos de la revolución se tocaban después de doce años de lucha. El dominio de los realistas quedaba reducido a la posesión del Alto Perú y los puertos intermedios, en una zona de alturas, difícil, donde los ejércitos del Río de la Plata siempre habían fracasado. Todavía podían reunir un ejército veterano de más de 15.000 hombres y contaban con buenos generales como Canterac y La Serna. San Martín sabía que su ejército no bastaba para vencerlos, era necesario la unión de las fuerzas patriotas del Norte y del Sur para expulsar a los realistas del Alto Perú. Guayaquil Bolívar entró en Guayaquil el 11 de julio de 1822 y al día siguiente la ciudad incorporó la provincia a Colombia. San Martín se embarcó desde el Callao hacia ese puerto en la goleta Macedonia llegando a la mañana del día 25 de julio. El libertador del norte le ofrece al Protector del Perú su hospitalidad y lo aloja en una espléndida residencia donde lo espera el día 26. Allí San Martín recibe la visita de las corporaciones de la ciudad que le brindan un cálido recibimiento. Cuando los libertadores quedaron solos conferenciaron durante algo más de una hora. Por la tarde San Martín devolvió a Bolívar la visita protocolar. El día 27 San Martín embarca su equipaje anunciando que partirá esa misma noche. A la una de la tarde se dirigió a la residencia de Bolívar y conferenció sin testigos durante cuatro horas. Terminada la conversación se reunieron en la sala de banquete donde se sentaron uno al lado del otro. Bolívar brindó "Por los dos hombres más grandes de la América del Sud: el General San Martín y Yo". San Martín contestó: "Por la pronta conclusión de la guerra; por la organización de las diferentes Repúblicas del continente y por la salud del Libertador de Colombia". Luego comenzó el baile y la diversión. San Martín dejó la fiesta (como ya había convenido con Bolívar) a la una de la mañana y se embarcó rumbo al Callao. Por muchos años ninguno de los protagonistas aclaró en forma directa los temas tratados durante la entrevista. Sin embargo, los diferentes testigos y los documentos escritos permiten establecer que ninguno de los libertadores estuvo satisfecho con el otro. San Martín pretendía la unión de los ejércitos del sur y del norte para concluir la guerra. Comprendía que era su persona la que molestaba a Bolívar y que los ejércitos de Colombia no pasarían al Perú mientras él estuviera allí. El 29 de agosto le escribe: "Los resultados de nuestra entrevista no son los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente, yo estoy íntimamente convencido, ó que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes con las fuerzas de mi mando, ó que mi persona le es embarazosa." Luego agregaba: "No se haga ilusión, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas. Ellas montan en el Alto y Bajo Perú más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses." Más adelante en la misma carta le dice: "En fin general, mi partido está irrevocablemente tomado. He convocado el primer congreso del Perú, y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile, convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide venir al Perú con el ejército de su mando." Abdicación del Protector del Perú Mientras San Martín conferenciaba en Guayaquil con Bolívar, en Perú se produce un movimiento que solicitaba la remoción del ministro Monteagudo. El ministro renuncia pero luego exigen su deportación. El 20 de setiembre se inaugura el primer congreso constituyente del Perú. Ese día San Martín entrega su título de Protector. Pronuncia un discurso de despedida y se retira. Esa misma noche, el congreso, reunido en sesión extraordinaria le otorga el título de "Fundador de la Libertad del Perú" y le asignan la misma pensión vitalicia que a Washington. Así terminó la vida pública del Libertador. Esa misma noche del 20 de setiembre se embarcó en el bergantín Belgrano con rumbo a Chile. En Europa Mientras San Martín iniciaba su viaje al otro lado de la cordillera y luego ponía el océano Atlántico entre él y su patria, los ejércitos de Bolívar, al mando del general Sucre derrotaban definitivamente a los realistas en las batallas de Junín (6 de agosto de 1824) y Ayacucho (9 de diciembre de 1824), liberando a todo el continente. En Chile, San Martín se encontró con su amigo O´higgins, que tenía serios problemas políticos en su cargo de Director Supremo. Se traslada a Mendoza, a su chacra, donde tiene la noticia del derrocamiento de O´higgins. El 3 de agosto de 1823 muere su esposa, Remedios de Escalada. Parte entonces para Buenos Aires donde se encarga de su hijita Mercedes. El 4 de diciembre llega a la ciudad y permanece hasta el 10 de febrero de 1824 cuando se embarca hacia Francia. Allí se ocupa de la educación de Mercedes donde escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. En 1829 regresa a Buenos Aires pero encuentra un clima hostil y permanece en Montevideo. Poco tiempo después regresa a Europa para no volver nunca más. Falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años. Bibliografía: Como es de suponer, la bibliografía acerca de San Martín es muy extensa. Es por ello que yo solamente citaré las fuentes que utilicé para redactar este trabajo. Historia de San Martín y de la Emancipación Sud-Americana. 4 tomos. Bartolomé Mitre. Félix Lajuane Editor. 1890. Segunda edición. Historia de la Nación Argentina. Ricardo Levene. Academia Nacional de Historia. Editorial El Ateneo. 1940. Segunda edición. Historia Integral de la Argentina. Félix Luna. Editorial Planeta. 1994. Primera edición. Historia de la República Argentina. Vicente Fidel López. Editorial G. Kraft. 1913. Segunda edición. La vida de Monteagudo. Mariano de Vedia y Mitre. Editorial Guillermo Kraft Limitada. 1950. Gaceta de Buenos Aires. Reimpresión Facsimilar. Junta de Historia y Numismática Americana. Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco. 1910.

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Nicholas Wade y el fenotipo social (Sociobiología).
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/3/2016

Traducción por Eduardo Zugasti. Sumario. Este es un post invitado a cargo de Pseudoerasmus, publicado originalmente en su blog. No se trata de una reseña sobre Wade, sino una crítica de ciertas críticas de Wade. Los biólogos y genetistas que no están muy familiarizados con las evidencias de las ciencias sociales han castigado las reflexiones de Wade sobre las consecuencias históricas de la evolución divergente de poblaciones humanas. Argumento que tales ideas se someten a un rigor de prueba mucho más alto que a hipótesis evolucionistas neutrales en la cuestión de la raza. Las evidencias del "fenotipo social" son lo bastante fuertes como para rechazar el punto de vista mínimo de que las diferencias genéticas no cuentan para al menos algunas de las diferencias sociales entre grupos étnicos. Numerosos críticos de A troublesome inheritance, de Nicholas Wade, se han precipitado sobre las especulaciones contenidas en los capítulos 6 al 9 del libro, denunciándolas por no apoyarse en evidencias. Por ejemplo, Jerry Coyne ha argumentado: Donde el libro (de Wade) se equivoca es al insistir en que las diferencias entre sociedades humanas, incluyendo las diferencias que surgieron en los últimos siglos, están basadas en diferencias genéticas producidas por selección natural en la conducta de los individuos dentro de estas sociedades. En otras palabras, las diferencias sociales en gran medida reflejan su evolución diferencial. Wade no ofrece virtualmente ninguna evidencia para apoyar esto, porque no existe. No sabemos virtualmente nada sobre las diferencias genéticas (si hay alguna) en cognición y conducta entre poblaciones humanas. Y para explicar como puede afectar la selección natural a estos rápidos cambios, Wade propone una especie de "efecto multiplicador", según el cual pequeñas diferencias en la frecuencia de los genes puede ramificarse para dar lugar a grandes diferencias sociales. Virtualmente tampoco existen evidencias de esto. Se trata de una acumulación de especulaciones... No entraré en más detalles, porque...también me falta el tiempo (y el conocimiento de las explicaciones sociológicas alternativas) para justificarlo. La evidencia demandada por Coyne presumiblemente es genómica. Ciertamente es esto lo que Allen Orr tiene en mente al reseñar el libro de Wade: Estas son grandes afirmaciones y se podría esperar que Wade proporcionara alguna evidencia bastante impresionante y recóndita desde la nueva ciencia de la genómica. Y aquí es donde la cosa se tuerce. Las evidencias fuertes para la tesis de Wade son prácticamente inexistentes. Peor aún, Wade lo reconoce al inicio de A troublesome inheritance... ¿Pero exigir evidencia genómica no es un standard demasiado elevado? Ya ha sido difícil averiguar los correlatos genómicos de un rasgo físico complejo como la altura. En su libro Why evolution is true (Hay traducción española: Por qué la teoría de la evolución es verdadera, Ed. Crítica) Coyne proporcionó un famoso ejemplo de evolución por selección natural resuelto según la mayoría de los biólogos sin hacer referencia a la genómica: Si lo que queremos es ver en acción la selección deberíamos mirar a las especies con escaso tiempo de generación que están adaptándose a un nuevo entorno. Es más probable que esto suceda cuando las especies invaden un nuevo hábitat o experimentan un considerable cambio ambiental. De hecho ahí es donde residen los ejemplos. El más famoso, que no describiré con el detalle que se ha hecho en otros lugares (ver, por ejemplo, el soberbio libro de Jonathan Weiner The beak of the finch: A story of evolution in our time), es la adaptación de un pájaro a un cambio climático anómalo. El pinzón mediano de las islas Galápagos ha sido estudiado durante varias décadas por Peter y Rosemary Grant y sus colegas de la universidad de Princeton. En 1977, una grave sequía en las Galápagos redujo drásticamente el suministro de semillas en la isla de Daphne Major. Este pinzón, que normalmente prefiere semillas pequeñas y suaves, fue obligado a volver a las más grandes y duras. Experimentos han mostrado que las semillas duras sólo son partidas fácilmente por los pájaros más grandes, que poseen picos más grandes y gruesos. El resultado fue que sólo los individuos con picos grandes conseguían comida adecuada, mientras que aquellos con picos más pequeños se morían de hambre o padecían demasiada malnutrición como para reproducirse. Los supervivientes de picos gruesos dejaban más descendencia, y para la siguiente generación la selección natural había incrementado el tamaño del pico medio alrededor de un 10 por ciento (también se incrementó el tamaño corporal). Este es un ritmo asombroso de cambio evolutivo, mucho mayor que nada de lo que vemos en el registro fósil. En comparación, el tamaño del cerebro del linaje humano se ha incrementado como media alrededor de un 0.001 por generación. Todo lo que necesitamos saber sobre evolución por selección natural fue documentado ampliamente por los Grants en otros estudios: los individuos de la población original variaron en la anchura del pico, una gran parte de esta proporción era genética, y los individuos con diferentes picos tenían diferentes números de hijos en la dirección prevista. Nótese que lo que Coyne cita como evidencia convincente de la rápida evolución de los picos de los pinzones por selección natural es totalmente fenotípico. La mayor parte del trabajo de los Grants sobre los pinzones tuvo lugar mucho antes de la revolución genómica. Desde entonces, ha existido cierta corroboración del trabajo de los Grants mediante otros métodos (por ejemplo, bioquímicos en 1 y genómicos en 2 y 3). Pero todo esto no estaba disponible cuando se publicó The beak of the finch (Hay traducción española: El pico del pinzón. Una historia de la evolución en nuestros días. Ed. Galaxia Guttenberg) y el libro fue tan mereceidamente bien recibido. Más bien, los genetistas dedujeron la heredabilidad de los rasgos de los pájaros a partir del fenotipo empleando genética cuantitativa clásica. Pero quién sabe, ¿acaso Coyne era un cauto agnóstico sobre el trabajo de los Grants a la espera de que la genómica desvele sus secretos? (No.) Coyne solía ser un escéptico de la psicología evolucionista, pero recientemente se ha convertido en un frecuente defensor cualificado del campo. En su blog ha distinguido entre las afirmaciones mejores y más razonadas y la proliferación de especulaciones rocambolescas, especialmente aquellas que se ven en los libros y artículos populares. En una anotación del blog estableció que tipo de afirmación de la PE podría resultar razonable: Mi posición ha sido siempre que la buena psicología evolucionista debería equipararse con el mismo standard de evidencias que emplean los trabajos sobre el significado evolutivo del comportamiento en otros animales. Standards como los aceptados por la revista Animal Behaviour. La buena psicología evolucionista debería ser capaz de hacer o bien predicciones o lo que llamo “retrodicciones”, esto es, hipótesis que dan sentido a datos previamente no explicados. (Darwin hizo muchas “retrodicciones” en El origen). Cierto, no podemos volver a la Sabana africana y ser testigos de las fuerzas evolucionistas que producen un nuevo rasgo (qué demonios, tampoco podemos hacer eso para muchos rasgos que están surgiendo hoy mismo), pero podemos construir hipótesis razonables sobre cómo surgieron nuestras conductas y ponerlas a prueba. O si las pruebas no están hoy disponibles, podemos hacer sugerencias estimulantes que futuros investigadores podrían poner a prueba, como hizo Einstein con su teoría de la relatividad general. Esto no es lo mismo que “contar historias”, sino el bosquejo de hipótesis que podrían conducirnos a entender las cosas. “Contar historias” es la empresa que se propone explicar algo de un modo que no puede ser puesto a prueba. Nunca encontraremos respuestas definitivas en estas áreas, pero esto es característico de muchas áreas de la biología evolucionista, dado que la nuestra es una ciencia histórica. Por ejemplo, ¿Por qué las plumas evolucionaron hacia los dinosaurios? Probablemente no debido al vuelo, dado que la evolución de las plumas precedió al vuelo, pero pudieron haber surgido via selección sexual, reconocimiento de especies, aislamiento, o todo lo anterior. Podríamos quizás hacer observaciones que apoyen más algunas de estas ideas que otras, pero nunca encontraremos la verdad absoluta, sólo respuestas con mayores o menores probabilidades. Pero la ciencia no trata de la verdad absoluta, trata sobre la mejor explicación posible que seamos capaces de pensar a la luz de las evidencias existentes. Y muchas áreas de la psicología evolucionista sí apoyan más fuertemente algunas explicaciones que otras. Las reglas que Coyne establece para la psicología evolucionista no son prohibitivamente exigentes. Las teorías sociobiológicas sobre diferencias entre grupos humanos pueden cumplir fácilmente con los criterios anteriores. Sí, los grupos humanos son conductualmente más elásticos que los pinzones en diferentes entornos, pero podemos inferir a partir de múltiples líneas de evidencias e las ciencias sociales que pese a la aparente variabilidad cultural y plasticidad ambiental de las personas a través del globo, de hecho existen diferencias persistentes entre grupos que son evolutivas en origen. En otras palabras, las evidencias a partir del “fenotipo social” es fuerte, y es perfectamente razonable argumentar sobre sus bases genéticas aún cuando no podemos encontrar aún correlatos genómicos para ello. El mismo Coyne admite que no sabe demasiado sobre ciencias sociales. Repasaré rápidamente los bien conocidos territorios del CI y la genética conductual, pero fijándome algo más en las evidencias sobre “fenotipo social” y en inferencias que no han despertado tanta atención. I. Psicometría II. Genética conductual III. Evidencias entre países IV. Evidencias dentro de países V. Wade sobre Clark I. El mayor error de Wade: CI El mayor error cometido por Wade en su libro fue su falta de énfasis en la psicometría. El CI representa la entrée fundamental a las afirmaciones sociobiológicas sobre diferencias entre grupos. Dado que el CI correlaciona con rasgos que no están obviamente relacionados con la inteligencia, tales como confianza, paciencia, criminalidad e incluso resultados de salud, se trata de la señal individual mejor que tenemos para medir diferencias cognitivas y conductuales entre diferentes grupos. Al ocuparse tan poco del CI, Wade condenó sus conjeturas al estado de especulaciones no basadas en evidencias. Más aún, al emplear el CI, sin hacer referencia alguna a la raza o la etnicidad, se pueden hacer numerosas predicciones y “retrodicciones” sobre resultados humanos que sin embargo poseen patrones etnoraciales. Este argumento no se ha destacado lo bastante: con la inclusión del CI, los modelos no requieren sobre especificar la raza como variable. El CI es científicamente sólido, está libre de sesgos culturales y es fuertemente predictivo sobre resultados sociales a escalas individual, nacional e internacional. No hay necesidad de pasar revista los hechos conocidos sobre el CI. Existen referencias standard sobre el tema, y también una moderada declaración: “Mainstream findings on intelligence” (Hallazgos generales en inteligencia). El punto esencial es este: el abrumador consenso de los psicometristas sostiene que el CI mide algo real y muy importante. Aquellos que ponen en duda la validez del CI deberían extender sus dudas a todo el campo de la psicología. II. Genética conductual Existe un consenso abrumador entre los genetistas conductuales: todos los rasgos conductuales y de personalidad que se han estudiado son substantivamente heredables. Este hallazgo a partir de cientos de estudios de gemelos y de adopción es tan consistente, y tan a menudo replicado, que sus corroboración es probablemente lo más fuerte a lo que pueden aspirar las ciencias sociales. En el CI existe un marcado patrón de correlaciones entre personas que se eleva con el grado de parentesco genético (Fuente): Estas cifras no dejan duda sobre la importancia de la herencia en inteligencia. (Estas evidencias han recibido un apoyo reciente desde al menos un estudio de asociación del genoma completo). La correlación en ingresos entre personas es algo inferior que para el CI, pero de todos modos muestra un patrón similar al parentesco genético. Un par de gráficas del manual de texto standard de Robert Plomin, Behavioral genetics, 6th edition, resume muy bien las fuentes para la varianza del CI: El gráfico anterior muestra estimaciones intermedias “seguras”. Pero incluso así los gráficos resultan sigilosamente devastadores al mostrar, en adultos, un efecto esencialmente nulo de la socialización familiar (“ambiente compartido”). Cualesquiera que sean los efectos ambientales en las capacidades cognitivas, tras la infancia se reducen a ciertos efectos (“no compartidos”) no familiares ni definidos, y nadie tiene ni la menor idea de cuáles puedan ser. Este es el campo de Flanders en el que últimamente caen abatidas todas las explicaciones sociológicas o culturales sobre diferencias de grupos: incluso si tiene lugar la transmisión cultural, no existen modelos funcionales sobre la transmisión cultural de los rasgos. Estos hallazgos ahora son apoyados por una línea totalmente diferente de evidencias detallada en A son also rises de Gregory Clark. Clark demuestra un patrón de transmisión de status a través de muchas generaciones en países tan variados como la Inglaterra desde la época medieval al presente, la China del periodo imperial tardío a la era poscomunista, Japón desde los samurais a los trabajadores asalariados, Suecia desde su aristocrático siglo XVIII a su ultraigualitarista presente, Chile, uno de las sociedades más desiguales del mundo, e India, con su endogamia extrema reforzada por la religión, la etnicidad y las castas. Aún cuando la transmisión fuera parcialmente cultural, los resultados de Clark consistentes a través de tantos entornos y situaciones institucionales diferentes, converge poderosamente con los hallazgos de la genética conductual en favor de la transmisión genética. Una crítica común de la genética conductual es que casi todos los estudios de gemelos y adopción proceden de casas de clase media en países desarrollados, y la mayoría no son transraciales. Por esto se invoca esta fórmula: “El hecho de que un rasgo sea altamente heredable no significa que las diferencias entre grupos también sean heredables”. Esto es trivialmente cierto, pero los estudios de adopción transracial que sí existen, dejan poco sitio para dudar de que las diferencias entre grupos también son substancialmente heredables. Más aún, los inmigrantes ofrecen numerosos experimentos naturales para poner a prueba patrones de diferencias de grupos en circunstancias materialmente favorables de países desarrollados. III. Evidencias entre países Existen muchos hechos sobre disparidades internacionales en desarrollo económico que resultan inexplicables desde una explicación puramente ambiental o cultural de tales diferencias: – Tal como expliqué en un post anterior, los países que se han industrializado con éxito –definidos según el modesto umbral de haber logrado un PIB per capita superior al 50% del nivel de Estados Unidos– están poblados principalmente por europeos y asiáticos del noreste. Las únicas excepciones son bajas poblaciones con suerte geológica como Kuwait o Brunei, más las Bahamas, un país de más de 300.000 personas. Todos los ingresos relativos de los demás países o bien se han estancado o divergen relativamente a los ingresos de Estados Unidos. – El CI es un fuerte predictor del nivel de PIB per capita, el ritmo de crecimiento del PIB per capita, y el “capital humano” (4), algo que los economistas suelen inferir a partir de los años de escolarización. – Manteniendo variables otras constantes, los países con una mayor proporción de habitantes procedentes de países con altos CI (bien euopeos, asiáticos del noreste o del sur) poseen ingresos mayores que los países con inferior población de los mismos lugares. Algunos ejemplos ilustrativos: Sur de África > Africa occidental, Malasia > Tailandia (presencia China) y Trinidad > Jamaica (asiáticos del sur). Excursus: ¿Qué hay de Irlanda? Muchos intentos de argumentar contra las teorías sociobiológicas de las diferencias humanas toman a menudo la forma de “¿Qué hay de (este país que solía ser realmente pobre y ahora es bastante rico)?”. Irlanda es el ejemplo favorito, pero irónicamente es un poderoso testamento de lo inadecuadas que son las explicaciones culturales. Pese a ser un país que sufrió 800 años de explotación colonial y opresión, Irlanda de algún modo logró unos ingresos per capita mayores que el propio país opresor, tan pronto como se liberó. Sin embargo, casi todos los países 50+ del África subsahariana, pese a haber sufrido menos de un siglo de experiencia colonial, han sido incapaces de lograr ni siquiera un cuarto del progreso irlandés durante el mismo periodo. De hecho, los países africanos muestran el patrón opuesto: cuánto más se alejan de su independencia, peor les va en promedio. Los países africanos crecieron más rápidamente en los años cincuenta, cuando aún no se habían independizado, y en los años sesenta, cuando comenzó la oleada de independencia. IV. Evidencias entre países Las persistentes y consistentes desigualdades étnicas en logros académicos, desempeño económico, indicadores sociales y de salud, son paralelas a los patrones étnicos en capacidades cognitivas medidas– no sólo en los Estados Unidos, sino también en docenas de otros países tales como las sociedades multiculturales de Malasia, Brasil y Sudáfrica. De nuevo, esta es una área bien conocida y no hay necesidad de entrar en ella. Haré notar otras cosas que han pasado más desapercibidas. – Hay muchas evidencias sobre el rendimiento de inmigrantes de segunda y tercera generación en países desarrollados (presumiblemente controlando las deficiencias ambientales de los países subdesarrollados), especialmente cuando se trata del Caribe y de los inmigrantes hispanos en los Estados Unidos, Asiáticos del sur y antillanos en el Reino Unido, y turcos y norte africanos en la Europa occidental. Pero no hay un mejor resumen que esta gráfica sobre los resultados de PISA, desglosando nativos y status de la inmigración. (Fuente) – Dentro de países existen gradientes regionales en ingresos y capacidades cognitivas que corresponden con distribuciones geográficas, demografías étnicas o mezcla racial (por ejemplo, España, Italia, e incluso Japón). México muestra un gradiente norte-sur en ingresos, indicadores de desarrollo humano e índices de pobreza que correlacionan con el grado de mezcla europea. No existe ninguna razón obvia, diferente de mecanismos genéticos, por la que una diferencia del 15% en mezcla europea debiera predecir variaciones en ingresos e índices de pobreza. – El CI medio de individuos racialmente mezclados (afroamericanos, sudafricanos “de color” (coloured), mestizos americanos, etcétera) es intermedio entre los promedios de las poblaciones europeas y no europeas. Idealmente, podríamos hacer comparaciones directas entre mezcla racial y puntuaciones de CI para una muestra de individuos, pero probablemente esto no resulta políticamente viable hoy en día. Sin embargo este efecto ha quedado manifiesto en el estudio de adopción transracial de Minnesota, que descubrió que los niños mezclados racialmente adoptados por familias blancas, ricas y de altos CI a la edad de 17 años poseían puntuaciones en el CI intermedias entre los adoptados blancos y negros de la misma edad. – Muchos esperan que la brecha en Estados Unidos entre blancos y negros de un punto de desviación standard (o 15 puntos) puede ser cerrada a través de algún tipo de intervención ambiental. Pero el supuesto implícito detrás de estas esperanzas consiste en que la disparidd ambiental entre los blancos y negros estadounidenses debe ser tan grande y poderosa como la diferencia ambiental entre los Estados Unidos y el África subsahariana. La interpretación hereditarista de la media africana en CI de 70 y de la afroamericana de 85 normalmente es que los africanos sufren graves déficits ambientales en comparación a los afroamericanos que han maximizado su CI genético potencial en el ambiente de los Estados Unidos. Pero si la media afroamericana de CI se deprimera 15 puntos, entonces el CI subsahariano debería estar incluso más deprimido de lo que supone la interpretación, siguiendo la implicación, por 30 puntos. Sin embargo, no hay ni la menor evidencia de que efectos ambientales sistemáticos puedan deprimir el CI 30 puntos. No se ha mostrado que la deficiencia de Yodo, la exposición al plomo, ni la malnutrición causen efectos sistemáticos a través de cientos de millones de personas. – Más aún, se estima que <25% de los africanos subsaharianos están malnutridos en algún grado. Si suponemos que esta tasa de malnutrición deprime el potencial del CI unos 30 puntos, entonces deberíamos observar o bien una desviación standard muy alta en el CI africano (dado que hay muchas personas que no están sufriendo malnutrición) o una distribución muy bimodal del CI creada por la división entre los malnutridos y los nutridos. Pero tampoco hay evidencias de nada de esto. Incluso en África existen personas bien alimentadas que viven bajo circunstancias materiales satisfactorias. Bastantes africanos occidentales y orientales poseen el potencial de dominar la parte derecha en la distribución global de carreras de corta y larga distancia, respectivamente. Si es cierto que el CI del África subsahariana fuera de 100 puntos debería existir al menos un 2% con un CI>130. Es razonable suponer que el 2% superior de los ingresos en el África subsahariana posee ambientes que maximizan el potencial de CI. Sólo un 1% representa al menos 8 millones de personas. ¿Cuál debería ser la representación de los africanos subsaharianos en ciencia y tecnología (bien medido en licenciaturas o citas científicas)? V. ¿Las polillas de Clark o los pinzones de Wade? En casi todas las reseñas de Wade se ha señalado que éste se basa en las evidencias descubiertas por Gregory Clark en Genetically capitalist? y presentadas (para una audiencia popular) en su libro A farewell to alms. Excuso decir que los críticos de Wade no se han tomado las evidencias en serio. Pero la hipótesis de Clark es bastante notable. Tras documentar en los registros de testamentos que los ricos no aristócratas se reprodujeron más que los menos ricos en los siglos que llevaron hasta 1800, Clark dedujo que sus vástagos deberían haber repoblado progresivamente al menos una parte de la población inglesa mediante un mecanismo de movilidad descendente. Esta “supervivencia de los más ricos”, según su hipótesis, podría haber ocasionado cambios sociale a largo plazo en Inglaterra, tales como el declive de la violencia, el incremento de la paciencia (preferencia temporal) y el surgimiento de las capacidades matemáticas y de la alfabetización, un conjunto que denomina “virtudes burguesas”. (Más detalles aquí junto con extractos extendidos). Se han producido dos líneas principales de ataque a la tesis de Clark: 1. “No pudo haber sido genético”, una afirmación que el propio Clark ha respondido empleando razonamientos clásicos de genética cuantitativa en la European review of economic history (de la que reproduje un extracto relevante, y también cité aquí). 2. “La supervivencia de los más ricos tuvo lugar en muchos otros países”. Steven Pinker argumentó esto en The better angel of our nature (Hay traduccion española: Los ángeles que llevamos dentro. Ed. Paidós). Pero cuando sigues la pista de las referencias, resulta que todos los datos fuertes sobre la “supervivencia de los más ricos” en “otros países” proceden de países europeos. Esto no contradice en absoluto a Clark, dado que su argumento es que este proceso operó en todas las sociedades malthusianas, pero sobre todo en Europa. Cierto, sólo hay ligeras evidencias para apoyar el argumento según el cual el proceso fué más débil en el Asia oriental. (Me ocuparé de la crítica de Pinker a Clark con más detalle en una anotación posterior). Pinker también argumenta que no existen evidencias de que los cambios sociales atribuídos por Clark a la fertilidad de los ricos fueran causados por cambios genéticos. Pero esto sólo nos retrotrae al inicio de esta anotación: no, no existe confirmación genómica. Pero el ritmo inferido de fertilidad y la supuesta repoblación por la vía de una movilidad descendente son datos tentadores. Acaso el argumento de Clark no sea tan fácil de medir como los picos del pinzón antes y después de una sequia, pero es lo más próximo a lo que han llegado las ciencias sociales para documentar y cuantificar un posible ejemplo de evolución humana en tiempos históricos, al menos representada en documentos escritos. Como poco, se debe conceder a la hipótesis de Clark el mismo beneficio de la duda que a la hipótesis del melanismo industrial, que eventualmente fue probada por Kettlewell. (Escojo este ejemplo porque Coyne participó en la controversia sobre los experimentos de Kettlewell). Ninguna línea de evidencia por si sola hace que resulte implausible la teoría genética sobre las diferencias sociales y económicas entre grupos étnicos. En cada dominio individual de la ciencia social –psicología, genética conductual, antropología, sociología y economía– las evidencias son disputadas y existe un fuerte debate sobre su interpretación. Incluso el mismo conjunto de datos a partir de los estudios de adopción transraciales se han empleado para argumentar a favor tanto de los punto de vista hereditaristas como de los ambientalistas. Pero dada la totalidad de las evidencias sobre “fenotipo social”, la hipótesis nula –es decir, que no hay diferencias genéticas entre grupos étnicos capaces de explicar alguna de sus diferencias en resultados sociales y económicas, puede rechazarse por completo. Esta hipótesis nula es simplemente insostenible.

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San Martin no era masón.
San Martin no era masón.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/26/2016

Nota de AmorFati: si bien quedó cabalmente demostrado que Lautaro era una logia política, me chirría cierta concepción subyacente en el artículo, bajo la cual la catolicidad de San Martin sería contraria a la masonería (pese a que la dicotomía catolicismo masonería, en la historia es mucho ambigua y acepta matices), aunque en líneas generales contribuye a la respuesta si bien no es suficiente, o la consideración innecesaria de que solo se demostraría la masonería de alguien acudiendo a la Gran Logia de Inglaterra (¿qué pasaría con Sarmiento entonces?). Incluso con esas reservas, el artículo no es despreciable, y sin dudas cabe para completar un poco de lo que ya se ha visto en T!. Por Prudencio Martínez Zuviría. SAN MARTIN NO ERA MASON, ES UNA MENTIRA DE LAS LOGIAS MASÓNICAS Era el padre de la patria, nuestro libertador el General D, José de San Martín , un hombre católico, militar profundamente mariano, que veneraba a la Santísima Virgen María y que hacía rezar al igual que el Gral. Belgrano, el santísimo rosario a sus tropas. Está absolutamente probado que el General José de San Martín no perteneció ni fue iniciado en ninguna logia masónica, lejos de él, por el contrario fue un ferviente Católico Apostólico Romano, y aquí daré pruebas de ello, no existe ninguna logia en la que figure San Martín como iniciado, no existe ningún documento que lo pruebe, porque simplemente no se puede probar lo que no existió o no existe. Decir que San Martín fue masón es faltar el respeto a su memoria de siervo fiel a su Dios y Señor, de hombre fiel a su Iglesia Católica Apostólica Romana y a su Santidad el Papa. La propaganda masónico-liberal-laicista quiere presentarnos a San Martin como un iniciado de las logias de la secta masónica, y eso no es cierto. San Martín nació, vivió y murió como un verdadero católico, y de ello hay pruebas suficientes, de lo que no hay pruebas es de que haya pertenecido a la secta masónica. Veamos su vida de militar y hombre católico y su profunda devoción a la Santísima Virgen María la Madre de Dios. El 5 de enero de 1817, San Martin después de haber elegido en junta de oficiales a la Virgen del Carmen como Patrona de Ejército de los Andes, se dispone a solemnizar con emotivas ceremonias religiosas el magno acontecimiento. La procesión, presidida por los prelados, San Martín y el teniente gobernador, llega de San Francisco a la Matriz, donde se halla la nueva bandera depositada sobre la bandeja de plata. Antes de la misa, San Martín se levanta de su sitial, sube al presbiterio, toma la bandera y la presenta al sacerdote, quien la bendice juntamente con el bastón del General. Al Evangelio el canónigo Guiraldes pronuncia el panegírico de circunstancias. Terminada la misa se entona el Tedeum, se reanuda la procesión y llegan al altar del tablado la bandera y la imagen de la Virgen. Entonces San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la Madre de Dios, poniendo bajo su amparo la dirección del ejército y el éxito de la campaña libertadora. El 25 de Mayo de 1815 ordena como Gobernador de Cuyo, celebrar con solemne “función de Iglesia” el aniversario de la Revolución; y el 8 de agosto de 1816, jura con su estado mayor, “por Dios y por la Patria”, la Independencia Nacional. Antes de emprender el cruce de la cordillera, el Héroe de los Andes oye misa y comulga con todo el ejército al que le impone el Escapulario de la Virgen del Carmen, como hizo el católico General Belgrano con los cuatro mil escapularios que le enviaran las monjas de Buenos Aires, colocándoselos a sus soldados en Tucumán después del triunfo obtenido en el día de la Virgen de las Mercedes. Y el Gral . San Martín en unidad de pensamiento con su íntimo amigo el general O´Higgins –que juró proclamar a la Virgen del Carmen como patrona y Generala de los ejércitos de Chile, si lograban las armas patriotas el triunfo de la libertad; y que después de Cancha Rayada, de rodillas y ante el altar de la Reina y Madre del Carmelo, formuló el voto de levantar un templo en el campo de la victoria. Ya el 16 de julio de 1817, festividad de la Virgen del Carmen, se había hecho la solemne entrega de la medalla de honor a los vencedores en Chacabuco, seguida de una gran procesión, en que participaron las tropas libertadoras; y el 21 de abril de 1818, se oficia por la victoria de Maipú, una solemne misa en la Catedral de Santiago de Chile, a la que asistieron San Martín y O´Higgins, con el panegírico del Presbítero Julián Navarro. Como vemos el general D. José de San Martín no sólo era un devoto católico sino que era profundamente mariano (veneraba con sincero amor a la Madre de Dios.) Si hubiese sido masón jamás podría haberla venerado de la forma que lo hizo y con el amor que le profesó a la Santísima Virgen María, ellos (los masones) están muy lejos de la Reina de los cielos y la tierra. En el palacio residencial de San Martín en Santiago de Chile, junto a la habitación destinada a su inseparable Capellán, había una capilla, en la cual campeaba la imagen del a Virgen del Carmen; y además todos los ornamentos y utensillos litúrgicos para la celebración del Santo Sacrificio. Poseía también en su casa particular un retablo de la Virgen de los Dolores, el altar portátil y dos artísticos crucifijos. Después de sus victorias, el 12 de agosto de 1818, San Martín acredita su sincera devoción a la Madre de Dios y su fervor cristiano al donar al Convento de los Franciscanos de Mendoza su bastón de general diciendo lo siguiente: “La decidida protección que ha prestado al Ejercito de los Andes su Patrona y Generala , Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el convento que rige V.P., el adjunto bastón, como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho Ejército.” Más tarde envió la bandera de los Andes, para que fuera custodiada en el camarín de la Virgen del Carmen, la Generala victoriosa de las armas de la patria. Y en carta al gobernador de Mendoza, escrita en Lima en 1821, le recuerda que las banderas tomadas a los realistas, deben depositarse en dicho templo. Masonería. Historia de los Hermanos tres puntos. Alberto J. Triana. Que San Martín no era masón porque era católico practicante de una fe inquebrantable no hay discusión, ya que tanto los “Caballeros Racionales” como la “Logia Lautaro” no pertenecían a la masonería ni a ninguna logia de esa secta. El historiador D. Ricardo Rojas en su libro “El Santo de la Espada”, editado en Buenos Aires en el año 1983, en su página 71, dice categóricamente “no existe ningún documento para probar que San Martín haya sido masón”, como asimismo el testimonio de dos ex-presidentes de la República, que desempeñaron, además, el cargo de Gran Maestre de la Masonería Argentina. Grado 33 como son D. Bartolomé Mitre y D. Domingo Faustino Sarmiento. Bartolomé Mitre escribió: “La Logia Lautaro no formaba parte de la masonería y su objetivo era sólo política” Héctor Piccinali: Testimonios católicos del General San Martín , Revista Mikael, Buenos Aires Nº 16, 1978, pág. 90. Es importante destacar que para esta cuestión Mitre consultó al General Matías Zapiola, quien había integrado la Logia Lautaro. Por su parte, Domingo Faustino Sarmiento opinó: “Cuatrocientos hispanoamericanos diseminados en la península, en los colegios, en el comercio o en los ejércitos se entendieron desde temprano para formar una sociedad secreta, conocida en América con el nombre de Lautaro. Para guardar secreto tan comprometedor, se revistió de las fórmulas, signos, juramentos y grados de las sociedades masónicas, pero no eran una masonería como generalmente se ha creído...” El General San Martín , cit. por H. Piccinali, op.cit. pág. 90 La Revista Masónica Americana, en su Nº 485 del 15 de junio de 1873, publicó la nómina de las logias que existieron en todo el mundo hasta 1872, y en ella no figura la Lautaro. Armando Tonelli: El General San Martín y la Masonería, Buenos Aires, 1944, págs 23-24. Así, el único antecedente que pueden exhibir quienes defienden la hipótesis comentada, es una medalla acuñada por la logia “La Parfaite Amitié”, de Bruselas, en 1825. Al respecto puede señalarse que la medalla sólo contiene la efigie del General y la inscripción “Au General San Martín ”, sin dársele el tratamiento de “hermano” (H). Como la Masonería no limita los homenajes a sus propios miembros, y la figura del Libertador era suficientemente conocida en Europa, dicho elemento no aporta ninguna evidencia. Roque Raúl Aragón: La Política de San Martín , Córdoba, Universidad Nacional de Entre Ríos, 1982, pág. 18-19; Cayetano Bruno: La religiosidad del General San Martín , Ed. Don Bosco, Boulogne, Buenos Aires, 1978, págs 21-22. A. Además, se ha llegado a determinar que en 1825 el rey de Bélgica, Guillermo I, dispuso acuñar diez medallas diseñadas por el grabador oficial del reino, Juan Henri Simeón, con la efigie de otras tantas personalidades de la época. Aparentemente, debido a las necesidades políticas internas, el rey concedió a la logia citada la acuñación de la medalla destinada a San Martín . Hay que añadir que eso ocurrió en 1825, y en los siguientes veinticinco años que vivió San Martín en el viejo continente, no se produjo ningún hecho ni documento que lo vinculara a la organización. Sobre la posición de San Martín en materia religiosa, ha investigado especialmente el sacerdote jesuita Guillermo Furlong, quien llega a esta conclusión: “Hemos de aseverar que San Martín no sólo fue un católico práctico o militante, sin que fue además, un católico ferviente y hasta apostólico”. Guillermo Furlong: El General San Martín , ¿Masón - Católico - Deísta?, Buenos Aires, Theoría, 1963, pág 136. Pero hay un testimonio curioso, que viene a confirmar lo dicho, con ocasión de una misión pontificia en Buenos Aires, presidida por Mons. Muzi, en 1824, estando San Martín ya alejado de toda función oficial. En esa oportunidad, el Gobernador Rivadavia no recibió al Vicario Apostólico, y tuvo actitudes sumamente descorteses. Pues bien, el testimonio corresponde a un integrante de esta misión, el P. Mastai Ferreti; quien sería luego el Papa Pío IX, apuntó en su Diario de Viaje: “ San Martín (...)recibido por el Vicario, le hizo las más cordiales manifestaciones”. P. Cayetano Bruno: Historia de la Iglesia en la Argentina, cit. por Héctor Piccinali en San Martín y el Liberalismo, Revista Gladius, Buenos Aires, Nº 19, 25/12/90, pág. 116. De sobra está decir respecto a lo mencionado que Rivadavia fue un miembro conspicuo de la masonería argentina, de hecho cuando se cumplieron los cien años de su muerte la masonería argentina le celebró un inmenso homenaje en Buenos Aires. La Masonería fue condenada por el Papa Clemente XII mediante la Bula In Eminenti, del 4 de mayo de 1738, donde se prohíbe “muy expresamente (...)a todos los fieles, sean laicos o clérigos (...) que entren por cualquier causa y bajo ningún pretexto en tales centros(...)bajo pena de excomunión...”. Esta condenación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV en la Constitución Apostólica Providas del 15 de abril de 1751, y como consecuencia, fue también prohibida la Masonería en España, ese año, por una pragmática de Fernando VI. Por ello es importante esclarecer este punto, pues “el catolicismo profesado por San Martín establece una incompatibilidad con la Masonería, a menos que fuera infiel a uno o a la otra”. Roque Raúl Aragón, op.cit., pág.19. Consta en las Memorias del general Tomás de Iriarte, que Belgrano rechazó la posibilidad de ingresar en la organización, “aduciendo, precisamente, la condenación eclesiástica que pesaba sobre la secta”. Gral.Tomás de Iriarte: Memorias. Tomo I, cit. por Aragón, op.cit., nota 8, pág.19. El historiador argentino D. Patricio Maguire, un estudioso e investigador sobre éste tema en particular, dejó un enorme archivo, entre ellos se encuentran muchos documentos obtenidos por Maguire en los que se aclara definitivamente esta cuestión sobre la pertenencia de San Martín a la masonería. San Martín no fue masón, por Mario Meneghini. Entre estos documentos está la correspondencia entre el señor Patricio Maguire y las logias centrales de la Masonería pertenecientes a Inglaterra. Escocia, Irlanda y otras, transcribiremos textualmente parte de ellas que son esclarecedoras del tema y demuestran porque San Martín no fue masón y la Logia Lautaro no perteneció a la masonería como bien lo dijeron los grandes maestres de la masonería argentina grado 33, Mitre y Sarmiento En su tiempo. La carta carta del señor Patricio Maguire a la Gran Logia Unida de Inglaterra dice así: Madrid, Agosto 7, 1979. Al Señor Gran Maestre de la GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA Freemasons May Great Queen Street WC 2 LONDRES Estimado señor: Soy un historiador argentino que investiga los antecedentes de la revolución e independencia de las posesiones españolas en América, con especial referencia a la argentina. Gran importancia se atribuye a la acción de la denominada Logia Lautaro, existiendo una controversia ya centenaria respecto si constituyó una logia masónica o una logia puramente política (…). Ningún historiador ha dado a conocer una respuesta basada en documentos. Todo ha sido deducción pura. Por esta razón el suscripto recurre a vuestra amable ayuda (…). (…), podría resultar posible que esa Gran Logia poseyera los archivos de aquella época donde se registraría la existencia, si fueran masónicas, de las logias y sus afiliados. Las logias cuyos antecedentes procuro hallar son las siguientes: 1) Logia Lautaro (de Buenos Aires y de Chile). 2) Logia de Caballeros Racionales Nº 7, de Londres. 3) Logia Gran Reunión Americana de Londres. Las dos primeras pueden haber sido fundadas en 1808 y 1811. La tercera, algunos autores señalan su creación hacia 1795. Las principales personas que presidieron o pertenecieron a esas logias fueron: 1) Francisco Miranda, de Venezuela. 2) Carlos María de Alvear, de Buenos Aires. 3) Simón Bolívar, de Venezuela. 4) José de San Martín , Matías Zapiola y Martiniano Chilavert, de Buenos Aires. 5) Bernardo O`Higgins, de Chile. 6) Luis López Méndez y Andrés Bello, de Venezuela. Preguntamos: 1) ¿Algunas de las mencionadas logias fueron inscriptas por la Gran Logia Unida de Inglaterra? 2) ¿Podían los masones extranjeros ajenos a la jurisdicción inglesa instalar logias masónicas en Inglaterra durante aquellos años? 3) ¿Existe algún documento de carácter masónico en los Archivos de esa Gran Logia, referentes a las logias o personas antes mencionadas, y de existir, podría obtenerse fotocopia de los mismos, teniendo en cuenta su valor histórico? Quedaría muy agradecido a las autoridades de esa Gran Logia por cualquier información que pudieran suministrarme. Patricio Maguire Mi domicilio hasta el 15 de octubre de 1979: Lagasca 67 Ap. 309 B MADRID-ESPAÑA La respuesta no se hizo esperar, y la contestación llegó de esta manera: Gran Logia Unida de Inglaterra Freemasons Hall -Great Queen Street- London Departamento del Gran Secretario. 21 de agosto de 1979 Estimado Señor: Su carta del 7 de agosto de 1979, dirigida al Gran Maestro, me ha sido derivada para su contestación. 1) La Logia Lautaro era una sociedad secreta política, fundada en Buenos Aires en 1812 y no tenía relación alguna con la Francmasonería regular. 2) Las tres logias que Ud. menciona en su carta, jamás aparecieron anotadas en el Registro o en los Archivos ni de los Antiguos modernos, ni de la Gran Logia Unida de Inglaterra: no hubieran sido reconocidas como masónicas en este país en este país entonces ni posteriormente. 3) Las seis personas mencionadas en su carta, de acuerdo a nuestros archivos, nunca fueron miembros de logias bajo la jurisdicción de la Gran Logia Unida de Inglaterra. 4) La gran Logia de Inglaterra no era el único organismo masónico existente durante el período del cual está usted interesado. Existían grandes logias independientes en Irlanda, Escocia, Francia, Holanda y Estados Unidos de América, todas las cuales autorizaban la instalación de logias propias. 5) Nunca han existido medios legales para prohibir que extranjeros en Inglaterra crearan sus propias logias, pero tal acción siempre ha sido considerada por la Gran Logia de Inglaterra como una invasión de su soberanía territorial, y las logias así creadas no serían reconocidas como regulares, ni se permitiría a sus miembros concurrir a las logias inglesas o que los masones ingleses concurrieran a aquellas. Sinceramente suyo. J.W Brubbs. Gran Secretario P. Maguire, Esq., Lagasca 67- Ap. 309 B Madrid, Spain. En la misma fecha, el historiador Maguire dirigió una carta a la Logia "Quator Coronati" N° 2076, que está en la misma sede de la Gran Logia Unida de Inglaterra y que agrupa en su seno a historiadores masones dedicados a la investigación. El tono y el requerimiento del historiador argentino son similares a los utilizados en la carta anterior. Daremos algunos fragmentos por la similitud de la respuesta. "…Es una cuestión a la cual recibimos requerimientos de tiempo en tiempo, pero sobre la cual estamos imposibilitados de proveer cualquier evidencia sobre las fuentes primarias debido a que no existió contacto alguno entre la francmasonería regular y esos movimientos dedicados a la independencia de Sudamérica. Las logias a las cuales Ud. se refiere en su carta no eran en ningún aspecto logias masónicas regulares, sino sociedades secretas políticas…". Luego, el autor de la respuesta sugiere la lectura de Mitre y transcribe párrafos de su obra en la que el autor argentino se explaya en los mismos términos. Ya finalizando la carta, expresa: "Que varios miembros de la Lautaro fueron masones no cabe la menor duda. Uno de mis predecesores John Heron Lepper, quien fue un lingüista español y una autoridad en asuntos de Sudamérica, dijo que él había investigado todo registro probable en Freemasons Hall con el objeto de relacionar aquellos con la logia inglesa, pero sin éxito. (…) Lamento que mis informes (…) Los archivos por lo tanto, están desprovistos de documentación referente a las entidades y personas que Ud. menciona. Espero que lo manifestado sin embargo pueda servirle de ayuda. Suyo sincera y fraternalmente T.O Hauch Bibliotecario y Curador Sr. Patricio Maguire Lagasca 67 Ap. B 309 Madrid, España. Cartas similares el historiador argentino dirigió a la Gran Logia de Escocia y a la Gran Logia de Irlanda con resultado negativo. No existe, por lo tanto, rastros en las grandes logias inglesas, escocesas e irlandesas, que pudieran probar el masonismo de la Logia Lautaro y de San Martín . El historiador Maguire no hizo la pesquisa en las logias francesas y holandesas. O bien consideró la indagatoria como improcedente por estar Holanda o Francia fuera de la cuestión o por sospechar que los resultados negativos de las respuestas hubieran sido similares a las obtenidas por Inglaterra. Por lo tanto, la Logia Lautaro fue una reunión de americanos con exclusivos fines políticos y militares En otras palabras, existían grupos políticos y militares al margen de la masonería e independientes de su ideología y sus mandatos, con frecuencia opuestos ideológicamente a ella y que se reunían en la prosecución de objetivos políticos y/o militares. San Martín y la masonería. Jorge Oscar sul. El testamento de San Martín Testamento hológrafo del General San Martín Paris, 28 de Septiembre de 1850 (Las imágenes son copia del original) Quien es considerado, con justicia, el Padre de la Patria, el Libertador general D. José de San Martín , fue combatido y obligado al exilio por aquellos que no aceptaban que el alma de la patria fuese cristiana. Que renegaban de la tradición hispánica, pues preferían los postulados masónicos de la Revolución Francesa. Aún desde Europa, San Martín continuó hasta su muerte preocupándose por el cuerpo y el alma de la Argentina. En varias de sus cartas aboga por una mano firme que ponga orden en la patria. Cuando esa mano firme como la del Brigadier General D.Juan Manuel de Rosas enfrenta al invasor extranjero, en la Vuelta de Obligado, San Martín redacta su testamento, disponiendo: “El sable que me ha acompañado en la independencia de América del Sur, le será entregado al general de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido de ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.” . San Martín no fue masón, por Mario Meneghini. La masonería argentina encomendó al político español en el exilio Augusto Barcia Trilles, grado 33, la tarea de escribir la historia de San Martín , para demostrar que el libertador fue masón e instrumento de la masonería internacional. En los varios volúmenes de su obra el autor afirma categóricamente que se cumplen tales circunstancias en la vida del prócer máximo de la argentinidad; pero al llegar a las pruebas de sus aseveraciones, se despacha –muy suelto de cuerpo- diciendo que no se han podido encontrar los documentos respectivos –no solamente en la Argentina, Chile, Perú, Inglaterra y España; sino ni siquiera en Francia y Bélgica, donde seguramente estarían- y esto, porque los archivos de las logias han sido destruidos por los nazis durante la ocupación?. Y concluye así. Todas las gestiones por nosotros realizadas hasta hoy, han sido estériles e ineficaces. Masoneria. Historia de los Hermanos tres puntos. Alberto J. Triana. Otra prueba más de que la logia los Caballeros Racionales o la Logia Lautaro, tanto como San Martín no fueron ni pertenecieron a la masonería. Tambien es interesante lo que nos dice el Fraile Dominico Fray. Servando Teresa de Mier uno de los miembros de los la logia “Caballeros Racionales” las que entre otros integraron Carlos María de Alvear, José de San Martín , Miranda, Bolivar. Etc Veamos parte del Proceso inquisitorial que se le llevó a cabo a Fray Servando Teresa de Mier: Decimo sexta declaración el 16 de Noviembre.Fray Servando narra acerca de la existencia de un grupo de americanos que buscan la independencia, unión y beneficacia de los países del continente Americano, menciona a Don Carlos Alvear como el fundador de este grupo de insurgentes. Explica que logro tener contacto directo con este grupo, además de narrar algunos detalles de cómo fue que logro convertirse en un miembro más de este grupo, que se hacía llamar la Sociedad de Caballeros Racionales, y esto pues pensaban que solo personas racionales miran no sólo por ellos, sino que también por sus patrias y paisanos. Décimo séptima declaración el 21 de Noviembre. Durante esta declaración Fray Servando da a conocer sólo algunos nombres que recuerda de los integrantes del grupo llamado la Sociedad de Caballeros Racionales, y el numero aproximado de las personas que participaban en el. Explica que a pesar de que el líder (Carlos Alvear) era Masón y algunas acciones de la sociedad se podían vincular a ciertas ideas masónicas, no quería decir que todos los miembros profesaran la misma religión y que incluso esto tuvo como consecuencia algunas discusiones internas. Reafirmando así que la sociedad tenía como principales ideas, el patriotismo y beneficencia. También narra que durante la partida de Alvear en 1812 con dirección a Londres, este también intento formar un grupo de americanos que desde el continente europeo apoyaban el ideal independentista, sin embargo al regreso de Alvear ese grupo en Europa se diluyo. Finalmente que en 1816 Alvear es excluido del grupos de Caballeros Racionales. Por último Fray Servando explica que la sociedad de Caballeros Racionales fue muy pequeña y que nunca hubo más de 20 integrantes dentro de esta y polivalente por eso el gobierno de Cádiz cuando mando a investigar este grupo de reaccionarios, no encontraron nada. Fray Servando de Mier nos relata en sus memorias cómo ingresó a la logia de los caballeros racionales, la cual no pertenecía a la masonería como bien lo dice él en su exposición, si bien algunos como Carlos María de Alvear si lo eran y pretendían que la logia entrase en la masonería, nos cuenta Fray Servando de Mier: D.Carlos de Alvear, americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, teniente de carabineros reales que se había portado bien durante la guerra, fundó en su casa una sociedad de americanos diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe, a fin de averiguar qué americano se había portado bien a favor de España, para recibirlos en España, sino, no. Sigue relatándonos Fray Servando de Mier que junto a un desconocido fue conducido a la casa de Alvear, barrio de San Carlos cerca de la muralla a boca de noche. Entrando en la sala se metió para dentro el dicho español, y de ahí a un rato volvió y le dijo: por el deseo de recibir a usted no se han juntado no más de ocho o nueve socios (la verdad es que no había más en tal sociedad). V. no haga caso si le dicen que se deje sangrar, es fórmula, y ha de dispensar V. si al entrar le vendan los ojos, porque los socios no quieren ser reconocidos hasta V. sea recibido. Dicho esto lo llevó a una puerta, y dio cuatro golpes, oyó de dentro una voz que decía a la Puerta han llamado con un golpe racional, otro dijo vea quién es, entreabierta la puerta, y respondió el de la Puerta, es D. N. de T. que trae un pretendiente —Quién es el pretendiente. —D. Servando de Mier. —Qué estado. —Presbítero. —De qué tierra es. —De Monterrey en América. —Cúbranle los ojos y que entre.— Entonces le preguntó uno —Qué pretende V. Señor. —Entrar en esta sociedad. —Qué objeto le han dicho tiene esta Sociedad. —El de mirar por el bien de la América y de los americanos. —Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa bajo su palabra de honor someterse a las leyes de esta Sociedad. —Sí haré como no sean contrarias a la religión y a la moral. Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la América, y sólo se acuerda de los nombres de Anchoriz y otro Monroy, y también a varios de los seculares. Siguió el Presidente —Para mayor confirmación es necesario que usted se deje sangrar a fin de afirmar con su sangre la firmeza. — Como el Confesante sabía que era fórmula, respondió que estaba pronto —y entonces el que lo conducía que luego vio que era el Maestro de Ceremonias dijo: General una vez que el Sr. se ha ofrecido a voluntad a esta Prueba, se puede omitir toda otra —Descúbranlo. Entonces vio a D. Carlos de Alvear sentado y delante una mesa, teniendo a sus lados sentados a dos otros y por los lados otros en número de tres de cada lado. Poniéndose entonces Alvear en pie y teniendo en la mano una Espada le dijo: Señor: esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada es más racional que mirar por su patria y sus paisanos. Esta espada se la debería dar a V. por insignia para defender la patria, pero como V. es Sacerdote, la defenderá en la manera que le es permitido. La segunda obligación es socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos con los suyos lo harán con V. La tercera obligación por la circunstancia en que nos hallamos, en que se nos podría levantar, que ésta es una conspiración, es guardar secreto sobre todo lo que pase en la Sociedad. Dicho esto mandó el Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres pasos, que dio tres de cada lado; y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear: estos pasos significan que cuantos de V. a favor de la América del Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son estas: pondrá V. la mano en la frente y luego bajará a la barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y entre ambos deletrearán la palabra unión, acabada se abrazarán y dirán: unión y beneficencia, y lo mismo hicieron los demás. Con esto me senté y un abogado tuerto echó una arenga diciendo: que de estas sociedades habían en la América del Sur instituidas por lo crítico de las circunstancias, y que esta de Cádiz estaba subordinada a la de Santa Fe, como una purificación que exigía, según arriba queda dicho. Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco sin ceremonia alguna. Sociedad... Esta sociedad no era ni contra la religión ni contra el rey [...] los más eran militares y se fueron a pelear en los ejércitos de su majestad quedando extinta la sociedad a principios de septiembre de 1811. [...] Tampoco era de Masones la sociedad, aunque como Alvear era Masón imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos, pero encontró resistencia pues una noche propuso, que si algún socio quisiese entrar masón para saber lo que trataba en ellas contra América, se le podía permitir. La sociedad le respondió que cada uno lo viese en su conciencia. Habiéndole tocado al Confesante arengar tres veces a los nuevos por ausencia del Orador, les advirtió expresamente que no era sociedad de masones [...] Si Alvear tuvo esa execrable intención, mudó después enteramente de plan…”. Como queda evidenciado en la declaración hecha por el sacerdote Dominico Fray Servando Teresa de Mier quien fue miembro de los Caballeros Racionales, junto a San Martín , Alvear y tantos otros, dicha logia de los Caballeros Racionales no pertenecía a la masonería. Para terminar Felix Frías testigo presencial de la muerte de San Martín informa: “Un Crucifijo estaba colocado sobre su pecho. Otro en una mesa entre dos velas, que ardían al lado del lecho del muerto, su hija y sus dos nietecitas rogaban por él, y dos Hermanas de la Caridad rezaban por el descanso del alma que abrigó aquel cadáver”. El carro fúnebre se detuvo en la Iglesia de San Nicolás. Allí rezaron algunos sacerdotes las oraciones a favor del alma del difunto. Después de esa ceremonia el convoy fúnebre continuó hasta la Catedral. Allí permanecieron los restos de San Martín hasta el 21 de noviembre de 1861, en que celebrándose solemnes exequias, fueron trasladados a Brunoy. Más tarde con toda la pompa de la Liturgia católica. Se celebraron los funerales en la Catedral de El Havre, el 21 de abril de 1880, y en las Catedrales de Montevideo y Buenos Aires. Sus restos reposan en la Catedral Primada de Buenos Aires, en una de sus naves laterales que por supuesto son parte misma de la Catedral de Buenos Aires, no como algunos masones han dicho que la misma se encuentra fuera de ella. La cristiana muerte del General D.José de San Martin , me trajo a la mente la también cristiana muerte del (ex masón grado 33) el General D.Bartolomé Mitre , y recordé algo que me había sucedido hace mucho tiempo. Resulta que hace ya muchos años, investigaba yo la vida de Mitre y su pertenencia a la masonería, sabiendo que había abjurado ante dos Obispos de la Iglesia Católica, lo que quería corroborar en persona investigando en la antigua casona en donde viviera y muriera el General Mitre , sita en la calle San Martín de la ciudad de Buenos Aires, la que hoy se conserva en un magnifico estado y muy bien administrada, la misma es mi humilde entenderuno de los museos pequeños más lindos e Buenos Aires. Un día estando en el mencionado Museo pedí ver la habitación en donde le había entregado su alma a Dios, el General Mitre , en la misma de una forma maravillosa se mantienen intactos y casi de la misma forma que los dejó su dueño, su ropa, sus levitas finamente guardadas en el viejo ropero del General, sus utensillos, su cama, y los muebles que le pertenecieron. Me quedé mirando un rato esa cama de bronce y no pude dejar de pensar en el alma inmortal de Mitre , salvada a último momento por la gracia y bondad del Buen Dios y la buena predisposición del enfermo que renegaba de todo su pasado masónico, de esos tremendos pecados que lo acompañaron en el camino de su vida mientras integró las sectas masónicas llegando a su grado máximo, venerable maestro grado 33. Mientras miraba su cama tendida tal cual el día que él murió en ella, a sus costados había sendas mesas de luz, sobre cada una de ellas un crucifijo, uno, no recuerdo creo el de la mesa de la izquierda con un fanal de vidrio y escrito en una chapita que ese Crucifijo era el que había besado y tenido el General Mitre en su agonía y en su muerte, no recuerdo bien su leyenda pero era algo parecido. Luego pedí a alguien del museo si tenían alguna foto del General Mitre enfermo en su cama o durante su agonía, muy gentilmente me llevaron a la magnífica y gigantesca biblioteca del General llamada creo “Biblioteca Americana”, sabido es que Mitre fue uno de los peores militares y estrategas que tuvieron las armas argentinas en su historia, vencido por el Cacique Catriel en el Azul (único caso en la historia de la guerra con el indio en que indios con tacuara y boleadoras vencieran a un regimiento de caballería), o el más conocido, la triste y dura derrota en Curupayti durante la guerra del Paraguay, en donde culpa del desastroso manejo de Mitre murieron miles y miles de argentinos, lo mas granado de nuestra juventud en esos tiempos. Ello le costó a Mitre (entre otras cosas) que le sacaran el mando de los ejércitos de la triple alianza. A lo que quiero llegar es a que si bien fue un pésimo militar fue un buen escritor y traductor, lo que se llama un hombre muy culto. Volviendo a las fotos que me mostraron en la Biblioteca Americana, recuerdo una en la que está el General Mitre en su cama, y como buen investigador lo primero que hice fue mirar las mesas de luz, le pregunté a la persona del museo que muy gentilmente me acompañaba si esas fotos eran del tiempo en que murió Mitre , y me contestó que sí, que eran de poco tiempo antes de su muerte, estando ya enfermo y en cama. Mi sorpresa, pero mas que ello, mi alegría de católico fue el ver que en las mesas de luz no había ningún Crucifijo, simplemente libros y un vaso supongo de agua. Eso quiere decir que fueron tomadas poco tiempo antes de la abjuración de Mitre a la masonería. Bendito sea el Buen Dios con su infinito amor y su infinita misericordia! pensé en mis adentros. Me fui del museo tranquilo, en paz, rezando en silencio un avemaría por el alma de Mitre y feliz por saber que el Buen Dios lo había perdonado y que él, le había pedido perdón en el supremo momento de su muerte. Evidentemente la muerte del Gral. San Martín y la muerte del General Mitre que tanto lo admiró, fueron similares, la del primero de una piedad y un amor al Señor Jesús y a la dulce Madre de Dios, maravillosa, la del segundo, de una humildad grande tratándose de una persona que en la vida Dios le había dado casi todo, y él le había respondido mal, pero cuando seguramente oyó el clarín del Angel de Dios anunciando su próxima muerte se dispuso cruzar el umbral de la esperanza eterna para llegar al cielo de la mano del Buen Dios que siempre lo amó. La abjuración final de la masonería y la cristiana muerte del General Mitre , reconciliado con la Santa Madre Iglesia y asistido en ese supremo momento por los Monseñores Gregorio Romero y Antonio Rasore, que le administraron los Santos. Monseñor Romero estuvo dos horas con él y lo confesó. Al día siguiente celebró la Santa Misa en el aposento del enfermo y le dio la comunión, comulgando también las hijas del General. Finalmente le impartió la bendición papal que le enviaba su Santidad Pío X (luego San Pío X), y Mitre respondió: “Llueven las bendiciones. Demos gracias a Dios”. Luego Monseñor Rasore le administró la extremaunción. Cuatro días antes de morir. La declaración antiliberal que firmó el General Mitre , a pedido de Monseñor Romero, fue entregada por éste a Monseñor Espinosa con destino al Archivo Secreto de la Curia. El diario del 23 de diciembre de 1905, Rev.Enc.de Buenos Aires, pág.14, año 1906. El Pueblo, del 19 de diciembre de 1905. La masonería nos tiene acostumbrados a sus mentiras, San Martín es una clara demostración de las mismas, pretendiendo hacer creer que el Libertador fue masón. Para terminar volveré al inicio del trabajo del señor Clausi en donde nos da varios nombres de conspicuos masones, entre ellos leo el nombre de Simón Bolivar, el que murió cristianamente, el que seguramente debe haber también como Mitre abjurado de su pasado masónico. En el testamento del Libertador Simón Bolivar, en su última voluntad está presente Nuestro Señor y la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, no parece la ultima voluntad de un masón que sabe que cuando muera irá el oriente eterno, más bien me suena a la última voluntad de un ser que está entregando su alma al Buen Dios para ir a su cielo eternamente. La trascripcion del testamento del Libertador Simón Bolívar reza así: ”En el nombre de Dios todo Poderoso. Amen. Yo Simón Bolívar Libertador de la Republica de Colombia, natural de la Ciudad de Caracas en el Departamento de Venezuela, hijo legítimo. de los Sres. Juan Vicente Bolívar, y María Concepción Palacios, difuntos; vecinos que fueron de dicha Ciudad, hallándome gravemente enfermo, pero en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y Soberano misterio de la beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo tres Personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios que cree, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica Romana, bajo cuya fe y creencia he vivido, y protesto vivir hasta la muerte, como Católico fiel Cristiano, para estar prevenido cuando la mía llegue con disposición testamental, bajo la invocación divina, hago, otorgo, y ordeno mi Testamento en la forma siguiente: 1ª Primeramente encomiendo mi Alma a Dios nuestro Señor que de la nada la crió, y el cuerpo á la Tierra de que fue formado, dejando á disposición de mis Albaceas el funeral y entierro, y el pago de las mandas que sean necesarias para (los lugares) obras pías, y estén prevenidas por el Gobierno. 2ª Declaro fui casado legalmente. con la Sra. Teresa Toro, difunta, en cuyo matrimonio no tuvimos hijo alguno. 3ª Declaro: que cuando contrajimos matrimonio, mi referida Esposa, no introdujo á el ninguna dote, ni otros bienes, y yo introduje todo cuanto heredé de mis Padres. 4ª Declaro: que no poseo otros bienes mas qe. las Tierras y Minas de Aroa, situadas en la Provincia de Carabobo, y unas Alhajas que constan en el Inventario que debe hallarse entre mis papeles, las cuales existen en poder del Señor Juan de Francisco Martín vecino de Cartagena. 5ª Declaro: que solamente Soy deudor de...” Para terminar, quisiera agregar que hubo, hay y habrá infinidad de masones que abjuraron ante el Buen Dios en el secreto de su alma o ante un sacerdote católico, abrazando la paz y la esperanza eterna que solamente nos da El Buen Dios con su infinito amor e infinita misericordia aquí pongo como ejemplo a algunos de ellos que fueron personajes conocidos en nuestra historia y que pertenecieron a la masonería argentina y abjuraron de ella momentos antes de sus muertes. Vale la pena consignar aquí el hecho, por demás significativo, que el Gran Maestre Lord Ripon, elegido virrey de la India en 1880 por la reina Victoria, había sido encargado por la secta para escribir un libro que demostrara, en nombre de la civilización y de la historia, que el catolicismo era la suprema rémora de la sociedad; pero, al hacer el estudio concienzudo de la materia, se vio obligado, por la evidencia de la grandeza histórica de la Iglesia Católica, a abjurar de la masonería y del protestantismo y hacerse católico. Comentando tal hecho escribía el cronista de la Revista Masónica Americana, el 30 de diciembre de 1874: “Tanto da uno más o uno menos. Ya ha sido reemplazado por el Príncipe de Gales”. En la Argentina siguieron su ejemplo los Grandes Maestres Emilio Gouchón, Liborio Bernal, Rudesindo Roca, José Roque Pérez y muchos otros masones distinguidos, que abjuraron de su masonería ante Dios. Roque Pérez, quien Con Carta Patente otorgada por la masonería, procedió a fundar, el 11 de diciembre de 1857, la actual Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, de la que fue Gran Maestro entre 1857 y 1861 y de 1864 a 1867. Abjuró de la masonería y recibió los sacramentos en su lecho de muerte, según escribió el masón Héctor Varela en el diario La Tribuna del 28 de marzo de 1871. El 8 de octubre de 1903 enferma gravemente el general Rudecindo Roca, Gran Maestre de la Masonería argentina, se confiesa con monseñor Mariano Espinosa, arzobispo de Buenos Aires, y recibe luego de sus manos la extremaunción. Su deceso se produjo el 18 de noviembre de ese mismo año. Rev. Ecl de Bs. As., p. 798, año 1903. El Pueblo del 9 de oct. de 1903. La noche del 2 de febrero de 1901 “muere en Quilmes en el seno de la Iglesia Católica y fortalecido con los santos sacramentos el general de brigada don Liborio Bernal, Gran Maestre de la masonería argentina. Los santos sacramentos le son administrados por el señor cura de la Concepción, canónigo Luís de la Torre y Zúñiga, llamado por el enfermo, el cual le dijo: “Quiero morir en el seno de la Iglesia Católica y reconciliado con mi Dios”. Antes de la confesión el cura exige de los tres médicos presentes la declaración expresa de que el paciente se halla en pleno uso de sus facultades intelectuales”. El general era devoto de la Virgen de la Merced, y la Santa Iglesia realizó sus solemnes exequias con misa de cuerpo presente en la parroquia de la Concepción. Rev. Ecl. de Bs. As., pág. 151, año 1901. La Nación del 4 de febr. de 1901. También Emilio Gouchón expresó su deseo de morir en el seno de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana; por eso tuvo misa de cuerpo presente y sobre su cadáver el crucifijo, el rosario y un medallón de la Virgen de Luján. Le administró los sacramentos el teniente cura de la Merced, presbítero Benito Barbarrosa, “recibiendo antes la abjuración de todos sus errores”. Boletín Eclesiástico de la Diócesis de La Plata, pág. 320, año 1912. Rev. Ecles. de Bs. As., pág. 936, año 1912. Semana Social, Nº 39, año I, agosto 18 de 1912. El 14 de junio de 1875 el Gran Maestre y Soberano Gran Comendador de la masonería argentina, Carlos Urien, comunicaba a los masones de Londres, que se quejaban de no tener noticias masónicas de Buenos Aires, que esto era debido a que el delegado de la Gran Logia Unida de Inglaterra, don Bernardo de Irigoyen, “hacía años que se había retirado de la masonería”. Bernardo de Irigoyen, el 18 de marzo de 1890, visitó con su familia el santuario de Luján y dejó escrito en el libro de oro : “Esta visita a Nuestra Señora de Luján es un testimonio de amor y veneración y una manifestación de nuestra fe religiosa mantenida entre nosotros como tradición sagrada”. Luego solicita al cura párroco, Jorge Salvaire, envíe un sacerdote a su estancia de San Fermín para rezar misa en su capilla el día de Pascua de ese año, 6 de abril de 1890 Y el 9 de abril de 1899, siendo padrino de la consagración episcopal de monseñor Francisco Alberti, besó los anillos de los obispos consagrantes a su ingreso en la iglesia de San Ponciano de La Plata, ante la admiración de los funcionarios públicos presentes y con general aprobación del pueblo creyente que colmaba el atrio y las naves del templo. Rev. Mas. Amer., año III, Nº 9 del 15 de junio de 1875, p. 243. Rev. La Perla del Plata, Luján, año 1890, pp. 217 y 236.

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Putin y la oligarquía.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/4/2016

Nota de AmorFati: lo siguiente es una traducción del ensayo de M. Goldman publicado en 2004 en la revista Foreign Affairs, que pertenece al CFR, un famoso think tank pro-globalización de tendencia neo-con. Así que es algo viejo pero no por eso irrelevante. Por Marshall I. Goldman. En el medio de septiembre, el presidente ruso Vladimir Putin anunció planes para una radical revisión del sistema político de su país, con la meta de centralizar el poder en el Kremlin. Actuando en la emergencia de una crisis de rehenes en Beslan, durante la cual los separatistas chechenos asesinaron cientos de niños, Putin afirmó que su toma de poder era necesaria para ayudar a Rusia a ganar su propia guerra contra el terrorismo. Cualquiera sean sus motivaciones, la movida representa un gran paso atrás para la democracia rusa. Las acciones recientes pueden ser las más drásticas desde su posición por lejos, pero fueron difícilmente las primeras señales de su disposición a desplegar el poder del Estado Ruso para sus propios propósitos. Un año antes, el tuvo a Mikhail Khodorkovsky, la cabeza del grupo petrolero Yukos y uno de los hombres más ricos del mundo, arrestado y encarcelado bajo cargos de fraude y evasión impositiva -una jugada ampliamente interpretada como una declaración de guerra contra los llamados oligarcas, quienes amasaron una fortuna y un poder fenomenales desde el colapso de la Unión Soviética en 1991. Una cuestión clave ahora es si el arresto de Khodorkovsky es la antesala de lo que le pasará a muchos de sus colegas de negocios. El affair Khodorkovsky ha sido un shock para aquellos quienes han llegado a creer en la "nueva Rusia". Durante la docena previa de años, los rusos han rechazado al Partido Comunista y la economía planificada de la URSS. Para el aplauso de la mayor parte del mundo exterior, Rusia y sus asesores económicos extranjeros elaboraron un programa para la privatización de la industria, vivienda y tierras. EN un intento de "capitalismo popular", virtualmente cada ruso fue dotado con un bono por acciones en una empresa privada próxima a ser tal. Los mercados financieros brotaron casi por doquier, mientras los ministerios industriales dieron paso a las corporaciones multinacionales basadas en propiedad privada rusa. La más grandes de esas corporaciones fueron de productores de petróleo, gas natural o metal, que previamente habían sido controladas por el ministerio industrial soviético. Sus ejecutivos se volvieron deslumbrantemente ricos casi de la noche a la mañana. En mayo de 2004, la edición rusa de Forbes identificó a 36 de esos oligarcas como propietarios de patrimonios mil millonarios. Khodorkovsky encabezó la lista con un estimado neto de 15 mil millones de dólares. Estos eventos parecieron señalar el triunfo del mercado y la industria privada. Para estar seguro, hubo inquietantes reportes de tratos oscuros durante los relevos, pero muchos observadores los explicaron como efectos colaterales inevitables de tal transformación de largo alcance. Después de todo, ¿no tuvo los EE.UU. una vez sus propios barones del robo, quienes, pese a sus tempranas tácticas de reyerta, se volvieron los líderes de algunas de la corporaciones más importantes del país y los benefactores de sus más respetadas fundaciones y caridades? Además, muchos arguyeron, era solo cuestión de tiempo antes de que el gobierno ruso corrija los más flagrantes desmanes, tanto como Theodore Roosvelt lo hizo con el paso del Acta Sherman Antitrust y otras reformas progresivas durante los primeros años del siglo XX. La diferencia en Rusia es que las reformas básicas y privatización de los 90' fueron tan fallidas e injustas que crearon un clima de negocios inestable. Un radical reestablecimiento de los arreglos de propiedad existentes no eran así y todo, sino inevitable. Y dadas las tendencias autoritarias de Putin, es difícilmente sorprendente que cuando el cambio viniera fuera igualmente fallido e injusto, y tal vez igualmente desestabilizante. Lo que ocurrió con Khodorkovsky y nueve de sus ahora encerrados o exiliados socios mayores en, en breve, más que la saga dramática de la caída de un hombre rico de la gracia, o un capricho despótico de venganza: es una ventana a los quiebres de la economía política post soviética. MAREAS DE PETRÓLEO VS. CUERPOS DEL GOBIERNO Las reformas de los 90' fueron principalmente el trabajo de asesores traídos bajo el mandato de Boris Yeltsin. Temiendo que la población pueda pronto tener un cambio de corazón y dar la espalda a la reforma, Yegor Gaidar y Anatoly Chubais, los arquitectos jefes del proceso, decidieron acelerarlo, vendiendo las empresas y recursos del estado por poco o nada a cambio. No avanzado mucho, la propiedad de algunos de los recursos más valuados de Rusia fue subastada por bancos en propiedad de oligarcas bajo el esquema llamado "Préstamos por Acciones". Aunque supuestamente actuaban a favor del estado, los bancos subastantes amañaron el proceso y en casi todos los casos terminaron como los exitosos licitadores. Así fue como Khodorkovsky obtuvo el 78% de la propiedad en Yukos, valiendo cerca de $5 mil millones, por unos meros $310 millones, y como Boris Berezovsky obtuvo Sibneft, otro gigante del petróleo, de $3 mil millones, por cerca de $100 millones. Cuando vino a pactar con los oligarcas, el gobierno no estaba generalmente autorizado a ejercer demasiado control. En tanto el estado era muy débil, esos "nuevos rusos" pagaron pocos o ningún impuesto sobre sus adquisiciones. Y si la mayoría de los barones del robo norteamericanos al menos creo algo de la nada, los oligarcas rusos no añadieron nada a lo que ya era algo. Virtualmente todas sus fortunas vinieron de la apropiación de los activos materiales en bruto de Rusia, los que hasta 1992 habían estado bajo propiedad y manejo del estado. Un éxito de oligarca, en otras palabras, casi siempre dependía de sus conexiones con oficiales del gobierno a cargo de privatizar las riquezas energéticas y minerales del país, como también de su habilidad para superar tácticamente e intimidar a sus rivales. (Dos ejecutivos mayores de Yukos han sido acusados de homicidio e intento de homicidio, y el mayor de Nefteyugansk, donde la más grande unidad productiva de Yukos es dirigida, fue asesinado después de criticar el fallo de la empresa para pagar impuestos.) Para el tiempo en que Putin sobrepasó a Yeltsin en los 2000, había mucho que corregir. Uno de los primeros pasos fue declarar un cambio en las reglas de juego. Como lo hizo en un encuentro con los oligarcas en febrero de 2000, "Se pregunta, ¿qué debe ser la relación con los llamados oligarcas?, lo mismo que con cualquier otra persona, al igual que con el dueño de una pequeña panadería o un taller de reparación de calzado". Que Putin dijo esto en un encuentro especial con los oligarcas y no con un grupo de panaderos o zapateros, está fuera del punto; la declaración fue tomada como una señal de que los magnates no estarían más autorizados para saltearse las regulaciones y contar con acceso especial al Kremlin. En julio de ese año, Putin le dijo a los oligarcas que no interferiría con sus negocios o nacionalizaría recursos del estado en tanto ellos se mantuvieran fuera de las políticas -esto es, en tanto no desafiaran o criticaran al presidente. Aunque la promesa trajo algo de tranquilidad, también mostró un concepto deformado de cómo los mercados, las empresas y el Estado deben funcionar en una democracia. Limitar la participación política de los oligarcas resultó difícil. A medida que más gente se enriquecía, algunos estaban inevitablemente tentados de expandir sus actividades más allá de los negocios. Varios, entre ellos Vladimir Gusinsky y Berezovsky, crearon imperios mediáticos de emisoras de televisión, periódicos y revistas y utilizaron estos medios para atacar no sólo unos a otros, sino también a Putin, en particular por sus políticas en Chechenia y su inepta respuesta al hundimiento en el 2000 del submarino de propulsión nuclear en el Mar de Barents. Cuando Putin comenzó a sentirse traicionado por los oligarcas políticamente, otros se encontraron victimizados económicamente. Los inversores en los proyectos de Khodorkovsky encontraron regularmente que habían adquirido papeles sin valor. El inversor estadounidense Kenneth Dart tuvo que cancelar un estimado de $ 1 mil millones. La compañía petrolera entonces conocida como Amoco (y más tarde como BP Amoco) tuvo una experiencia similar. Ambos habían puesto dinero en una filial productora de petróleo que KHodorkovsky obtuvo y despojó de sus activos. Del mismo modo, cuando la compañía rusa Tyumen Oil despojó los activos de una filial de Sidanko Oil, BP Amoco tuvo que cancelar, al menos temporalmente, $ 200 millones de su inversión de $ 500 millones en Sidanko Oil. Después de que el gobierno ruso declarara una moratoria sobre el pago de su deuda el 17 de agosto de 1998, la mayoría de los bancos rusos, incluida la Menatep de Khodorkovsky, simplemente cerraron sus puertas, privando a cientos de miles de rusos ordinarios de sus ahorros. En lugar de tratar de ayudar a los depositantes u otros prestamistas, Khodorkovsky tomó cualquier activo sano que pudiera salvar y los desvió a una subsidiaria en San Petesburgo, fuera del alcance de los acreedores. Después de la intervención larga y con frecuencia poco entusiasta del gobierno, Menatep finalmente accedió a proporcionar una compensación simbólica; Al igual que Yukos, a los que habían tomado sus acciones como garantía de los préstamos a la empresa. Pero para cuando Khodorkovsky fue a través de la emisión de nuevas acciones y la dilución del viejo stock, pocos de los bancos de los depositantes o prestamistas tenían mucho que mostrar por sus esfuerzos. Aun así, era menos una trampa financiera de Khodorkovsky que su interferencia en asuntos políticos la que molestó a Putin. Se informó que Khodorkovsky había ofrecido a los dos partidos liberales de Rusia, Yabloko y SPS (el Partido de las Fuerzas de Derecha), $ 100 millones para unirse y hacer campaña juntos en oposición a Putin y su Partido de Rusia Unida. Y él ampliamente dio a entender que se presentaría a la presidencia en 2008, cuando el mandato de Putin venciera. Khodorkovsky también promovió activamente la legislación que beneficiaría a Yukos. Se dijo que, para asegurar ese apoyo, compró el control de hasta 100 escaños en la Duma (la cámara baja del parlamento ruso), incluyendo varios en poder de miembros del Partido Comunista. Si los rumores eran verdaderos o no, fue capaz de evitar los intentos de la Duma de aumentar los impuestos sobre los productores de petróleo en 2001 y 2002. Este tipo de lobby pesado no se conoce en el Congreso de los Estados Unidos, especialmente en materia energética, pero para Putin representó una violación del acuerdo que había ofrecido a los oligarcas. Los siloviki, los tipos de ley y orden de la KGB, la policía y el ejército que Putin había estado introduciendo en el gobierno, sentían lo mismo. Los métodos de Khodorkovsky eran un desafío fundamental para su control del país -o, como se dijo, "un peligro y una amenaza para el Estado ruso". ESQUILANDO AL OSO Irónicamente, sólo unos pocos años antes, Jodorkovski había decidido comenzar una nueva hoja, al menos en materia financiera, y él comenzó a cambiar la forma en que corrió su negocio. En 1999, defendió la importancia de la transparencia para él y sus colegas oligarcas. Contrató firmas de contabilidad occidentales, y Yukos se convirtió en una de las pocas compañías rusas en reconocer quiénes eran sus principales accionistas. Comenzó a pagar los salarios a sus empleados y publicar un estado más completo de sus obligaciones tributarias. Khodorkovsky reorganizó la junta de directores de Yukos, reuniendo a varios respetados inversionistas, abogados y empresarios occidentales. También estableció la Open Russia Foundation, una organización benéfica que apoya proyectos educativos y culturales, y reclutó a Henry Kissinger, Lord Rothschild y Arthur Hartman, el ex embajador de los Estados Unidos en la Unión Soviética. Una vez que había hecho sus miles de millones, él, al igual que los barones del robo estadounidenses, decidió que era hora de ser caritativo y jugar por las reglas. Como muchos en Occidente aplaudieron estos cambios, Khodorkovsky se volvió cada vez más seguro de sí mismo e incluso descarado. Deseoso de exportar más petróleo, pidió la construcción de nuevos oleoductos: uno al puerto ártico de Murmansk (una base para las exportaciones a los Estados Unidos) y otro a través de Siberia (hacia los mercados asiáticos). Para este último, él favoreció un gasoducto a China, a pesar de la preferencia del gobierno por una ruta al Pacífico, que serviría Japón. Aunque ambas propuestas ya eran un desafío directo a Transneft, el monopolio estatal que poseía y operaba todos los oleoductos de Rusia, Khodorkovsky anunció que estaba preparado para construir sus propios ductos si fuera necesario. Por si fuera poco, en una reunión de febrero de 2003 en el Kremlin, Jodorkovsky se quejó a Putin de que los ejecutivos de una empresa petrolera estatal, Rosneft, habían pagado de más por una empresa más pequeña en un acuerdo ventajoso. (Se enfadó porque Yukos también se había interesado en la compañía, pero se había negado a comprarla por lo que consideraba un precio exagerado). La denuncia de Rosneft por Khodorkovsky fue un desafío abierto a Putin porque el jefe de Rosneft, Sergei Bogdanchikov, era muy cercano a los siloviki. Más y más, parecía que, con su inmensa riqueza, el control sobre lo que estaba a punto de convertirse en la cuarta compañía petrolera del mundo y una considerable influencia en la Duma, Khodorkovsky se vio a sí mismo fuera del control del Kremlin. Ningún hombre de negocios había llegado a ese punto antes, ni bajo el zar ni bajo Yeltsin, y Putin estaba decidido a no dejar tampoco que sucediera en su vigilancia. Las travesuras financieras de Khodorkovsky no eran excepcionales. Las autoridades podrían haber presentado cargos similares de pago insuficiente, evasión fiscal, soborno, asesinato o intento de asesinato contra muchos de los oligarcas. Fue la audacia que Khodorkovsky y sus subordinados de Yukos mostraron al interferir directamente en la política la que los convirtió en un objetivo especial. Al igual que Gusinsky (que fue encarcelado por un tiempo) y Berezovsky (que fue exiliado) ante él, Khodorkovsky provocó a Putin criticándolo y apoyando a partidos de oposición y candidatos. Para aquellos que creen en la supremacía del Estado -como la mayoría de los rusos- el comportamiento agresivo de Khodorkovsky era sospechoso en cualquier número de cargos. Una cuestión aún más básica, sin embargo, era si tenía derecho a reclamar por sí mismo gran parte de la riqueza que hasta hace poco tiempo pertenecía al Estado o, supuestamente, al pueblo en general. Esta cuestión se hizo cada vez más grande para el Kremlin y los siloviki. Desde su perspectiva, los oligarcas no habían hecho nada para merecer tal buena fortuna. Los recursos del país habían sido robados a través de la manipulación de un proceso de privatización mal concebido, gracias a ofertas fraudulentas, sobornos, violencia e interpretaciones dudosas de la ley. Hasta finales de 1999, además, casi ninguno de los oligarcas había hecho mucho para reestructurar o mejorar los activos que habían adquirido del Estado. Cuando unos pocos particulares se apoderaron de la propiedad estatal, un tercio de la población de Rusia fue empujada por debajo de la línea de pobreza, exacerbando el resentimiento público por una redistribución tan radical de la riqueza. Según una encuesta reciente, el 77 por ciento de los rusos cree que la privatización debería ser total o parcialmente revisada. Sólo el 18 por ciento se opone a la renacionalización. Muchos de los entrevistados también estaban descontentos con el sistema de mercado en general y trataron de desacreditar todo el proceso de privatización. Los siloviki, mientras tanto, se habían preocupado de que el acceso y la propiedad de más y más de los depósitos minerales de Rusia se estaban vendiendo a las corporaciones multinacionales extranjeras, incluyendo algunas propiedad predominantemente de los estadounidenses. En el momento del arresto de Khodorkovsky en octubre de 2003, Tyumen Oil había formado una sociedad con BP, y varias otras compañías (como ConocoPhillips) estaban en secreto involucradas en negociaciones similares. Cuando Khodorkovsky, después de anunciar una fusión pendiente entre Yukos y Sibneft, comenzó a negociar con ExxonMobil y Chevron-Texaco, los línea dura del gobierno crecieron verdaderamente alarmados. Temían que Putin despertara una mañana y descubriera que las empresas de energía más estratégicas y valiosas de Rusia habían sido tomadas por corporaciones occidentales. Una cosa era que las compañías extranjeras fueran inversionistas minoritarios, pero otra muy distinta para ellos era comprar control operacional, especialmente cuando algunos de sus pagos a los oligarcas estaban siendo desviados al exterior. La compra de Roman Abramovich del equipo de fútbol de Chelsea por 400 millones de dólares podría haber complacido a los londinenses, pero enfureció al alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que quería saber por qué el dinero no iba a mejorar a un equipo de Moscú. Que muchos de los oligarcas eran judíos también ayudó a revivir algunos viejos y feos prejuicios. Era sólo cuestión de tiempo antes que un nacionalista ruso como Alexander Tsipko sacara la imagen del "capital judío" de los días del zar, alegando (incorrectamente) que Khodorkovsky había dispuesto la transferencia de su "participación en Yukos a la tutela del Señor Rothschild del Instituto Judío de Investigación Política en Gran Bretaña " si algo le pasara. En resumen, los oligarcas eran un objetivo fácil. Después de la detención de Khodorkovsky, las calificaciones de la encuesta de Putin subieron de un ya alto 70 por ciento a un impresionante 80 por ciento. Rodina, un partido político nacionalista de apenas unos meses de antigüedad, pudo ganar nueve por ciento de los votos en las elecciones de la Duma dos meses después. La mayoría de los rusos piensa, con razón, que si las reformas económicas del país en general y la privatización en particular se hubieran llevado a cabo con más honestidad y equidad, los resultados económicos habrían sido mejores, las disparidades de ingresos del país menos pronunciadas y el control de sus recursos más ampliamente dispersos. LA MANO DURA DE PUTIN Si es difícil defender a Khodorkovsky y la mayoría de los otros oligarcas, es igualmente difícil justificar los métodos que Putin usó contra ellos. Las maquinaciones de los siloviki han sido particularmente agresivas. Según la socióloga Olga Kryshtanovskaya, los siloviki constituyen ahora del 50 al 70 por ciento del personal del Kremlin. Aunque la mayoría no son partidarios del comunismo, sí buscan restablecer el poder en el Estado y asegurar que las fuerzas de seguridad recuperen un papel central, si no de mando, en la política rusa. Bogdanchikov, un aliado clave de los siloviki, se jactó de que "tres días en la prisión de Butyrke y (Khodorkovsky y su ayudante Roman Lebedev) entenderán quién es el amo del bosque". Para impedir la transferencia de la propiedad de Yukos a las compañías occidentales, las autoridades estatales ordenaron la incautación de 40 por ciento de las acciones de Yukos, junto con la detención de Khodorkovsky. También intentaron forzar a Khodorkovsky y sus ayudantes a transferir el control de la compañía al estado o, al menos, a un propietario más simpático de Rusia. Las amenazas contra Gusinsky habían traído buenos resultados: después de unos días de prisión en una celda con criminales comunes, algunos de los cuales se pensaba que estaban infectados con el VIH, había cedido sus acciones en Media Most a Gazprom, el monopolio de gas controlado por Rusia. Pero los ejecutivos de Yukos fueron más resueltos. A pesar de que se les denegó la libertad bajo fianza y se les dio prisión cada vez mayores sentencias, se negaron a entregar sus acciones. Se mantuvieron ante las advertencias del fiscal de que sus sentencias podrían extenderse de días, semanas y meses en décadas. Quejándose del hecho de que "tristemente, es imposible dar Khodorkovsky un plazo más largo" de diez años, el Fiscal Adjunto Vladimir Kolesnikov sugirió que la ley se enmiende para extender el plazo máximo. Y para disuadir a cualquiera que pudiera estar tentado a venir a la defensa de Khodorkovsky, Kolesnikov advirtió: "Que aquellos que aún no están en la cárcel piensen mucho sobre lo que están haciendo". Detener a empresarios ricos, incluso a multimillonarios, ya no es una novedad en Rusia o en otros lugares. Pero en Rusia son arrestados por hombres enmascarados armados con ametralladoras, y se les niega la fianza. Los que no son encarcelados son cada vez más presionados a aceptar a los siloviki como socios o devolver la propiedad al estado, por miedo a que sus corporaciones sean despojadas de su valor. El Ministerio de Recursos Naturales ya ha revocado la licencia de Yukos para perforar en algunas partes de Siberia. En julio, el Ministerio de Justicia amenazó con apoderarse de la mayor filial de la compañía, Yuganskneftegaz, que vale entre 17 y 24 mil millones de dólares. Contemplando, irónicamente, una táctica favorita de Khodorkovsky, por un tiempo el gobierno consideró subestimar el activo y venderlo por sólo $ 1,75 mil millones, como pago parcial de la factura de impuestos de la compañía por $ 3,4 mil millones para el año 2000. A esa tasa, Yukos no sería capaz de pagar su factura por los 2000, o por cualquier año desde entonces. Hay quienes están en el Kremlin que verían tal venta como una oportunidad de oro para que el estado y los siloviki recuperen el control de personas que ellos consideran ser vendedores indignos. Como un signo de lo que puede venir, Igor Sechin, asesor de Kremlin para Putin, acaba de ser nombrado presidente de Rosneft, la petrolera estatal. (Su hija acaba de casarse con el hijo de Vladimir Ustinov, fiscal general de Rusia a cargo del caso Yukos). Pocas semanas después, Putin anunció que Rosneft se fusionaría con Gazprom. Como la empresa más grande de Rusia, la nueva entidad controlada por el Estado se convertiría en el candidato más probable para recoger Yuganskneftegaz si Yukos se viera obligada a venderlo para pagar impuestos. REFORMANDO LAS REFORMAS Cualquier examen de cómo Rusia ha llegado a encontrarse en tal situación debe comenzar con una mirada al proceso original de privatización. Los arquitectos de las reformas pueden afirmar con razón que su proyecto alcanzó su principal objetivo: los comunistas no han recuperado el control del gobierno. Pero al moverse tan rápidamente para privatizar los recursos estatales y al mismo tiempo no fomentar la puesta en marcha de nuevos negocios, los reformadores inadvertidamente allanaron el camino para el ascenso de los oligarcas y para el contraataque del Estado. Y como lo demostraron los resultados de las elecciones de 2003, la toma oligárquica de los recursos de Rusia generó apoyo a los neonacionalistas, cuya agenda no es tan diferente de la de los comunistas, al menos cuando se trata de recuperar el control de los recursos minerales. En respuesta a estas tendencias políticas, en abril, la Cámara de Auditoría del Estado de Rusia -el equivalente a la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos- convocó un retiro de un día con tres estadounidenses y cuatro europeos para considerar lo que se podría hacer para remediar los abusos del proceso de privatización. Su informe final está previsto para finales de este año, pero funcionarios rusos han dicho en un informe provisional que las inspecciones de 140 empresas privatizadas han revelado 56 violaciones de las regulaciones estatales. Igor Shuvalov, uno de los asesores económicos de Putin, advirtió más tarde que Yukos no sería la última empresa en encontrarse bajo ataque. El regreso de los estatistas y su impulso para la reparación están destinados a desestabilizar a los inversionistas privados existentes y potenciales, rusos y extranjeros. Ciertamente, BP debería preocuparse por los $ 7 mil millones que ya ha invertido en una sociedad con Tyumen Oil, una compañía que ha sido acusada de mala conducta similar a Yukos, incluyendo el abuso del sistema legal, el pago injusto de los recursos estatales y la morosidad fiscal . La propia asociación también ha sido acusada de violar la ley oficial de secretos de estado al revelar la extensión de las reservas de petróleo del país, a pesar de que es información que los altos ejecutivos de la asociación necesitaban saber. Los fiscales estatales y las autoridades fiscales también han atacado las oficinas de Sibir Airlines, el productor de metales RusAl y la petrolera Sibneft (que pagó impuestos sobre sólo el 7 por ciento de sus ganancias, menos de un tercio de la tasa legal y la mitad de lo que Yukos pagó ). Los inversionistas extranjeros tampoco han sido salvados. Una licitación de 1993 para el desarrollo en la isla de Sakhalin por un consorcio dirigido por ExxonMobil fue repentinamente revocada en febrero después de que el consorcio fuera acusado de no invertir tanto como había prometido. Dado que casi todos los esfuerzos de privatización han implicado el pago insuficiente, la reducción de impuestos, la evasión fiscal, la intimidación o la fuerza física absoluta, cada nuevo propietario tiene que temer que, si puede ser identificado, algún día un organismo gubernamental también lo excluirá por hostigamiento. Como resultado, la represión puede haber retrasado involuntariamente esfuerzos para hacer que los negocios rusos sean más transparentes. Reconociendo la ansiedad que estas medidas han provocado, Putin ha tratado de tranquilizar a la comunidad empresarial. Él hizo un punto de encuentro con James Mulva, presidente ejecutivo de ConocoPhillips, para animarle a que haga una oferta por las acciones que el Estado sigue disponiendo de Lukoil. En una reunión de diciembre de 2003 con la Cámara de Comercio de Rusia, además, Putin señaló: "Si cinco, siete o diez personas infringen la ley, eso no significa que los demás hicieron lo mismo. El resto no pudo haber ganado tanto dinero , Pero hoy duermen profundamente ". Esto no es reconfortante. ¿Quién sabe a qué cinco, siete o diez de los 5.500 negocios privatizados se refería Putin? Y si el pasado es un precedente, sería inusual, como lo sugiere el informe de la Cámara de Auditoría del Estado, que tan pocas empresas sean objeto de escrutinio al final. Así, a pesar de las garantías de Putin, la mayoría de los que se beneficiaron de la privatización verán el encarcelamiento de Khodorkovsky como una advertencia de lo que les podría pasar si se ponen demasiado ambiciosos o desafían al Kremlin. Rusia, sin duda, sobrevivirá al viciado proceso de privatización, al igual que ha sobrevivido a crisis más graves. Pero la dirección que está tomando Putin es decepcionante. Al fusionar la empresa estatal Gazprom con la estatal Rosneft, ha señalado una vez más que el Estado se convertirá en una voz fuerte, si no dominante, en la política energética y la planificación económica. Por otra parte, la nueva entidad se ha convertido en el demandante más probable para Yuganskneftegaz una vez que, como parece probable, Yukos se ve obligada a venderlo. Si se produce la compra, Gazprom-Rosneft representará entonces el 25 por ciento de la producción energética del país. Combinado con la represión de Putin contra los medios de comunicación y su orden de septiembre de terminar la elección directa de gobernadores y miembros de la Duma, su creciente participación en asuntos económicos es preocupante. Significa que, bajo Putin, Rusia está invirtiendo algunas de las reformas económicas y políticas más importantes que adoptó después de liberarse del yugo del comunismo.

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