Por Peter Frost.
Los parsi están en extinción. Esta gente de la parte occidental de India, originales de Irán y famosos por su papel en el comercio, la ciencia, y la industria, podrían desaparecer para mediados de este siglo, habiendo ya caído de 114.890 en 1941 a 69.011 en 2001. Las muertes superan los nacimientos en una proporción de casi tres a uno.
¿La causa es una calamidad? ¿la guerra? ¿un desastre natural?
Nada de eso. Simplemente no tienen suficientes hijos. Hacia 1980-82 la tasa de fecundidad parsi se había desplomado hasta los 1.12 niños por mujer, una cifra que en apariencia tocaba fondo. Hacia 2001 era de 0.89. Hoy, muy pocas mujeres están en edad reproductiva. Sólo una de nueve familias tiene un niño por debajo de diez años (D’Silva, 2013).
Las cosas no siempre han sido así. La fecundidad parsi bajó por debajo del nivel de dos niños por mujer sólo en los años sesenta. En aquel tiempo, el declive parecía normal: con la modernización, más niños llegan a vivir como adultos, por lo que se necesita que nazcan menos. Y sin embargo la tasa de fecundidad continuó bajando y bajando. Claramente, había otras razones para el declive.
Una razón es la elevación constante de lo que significa estar “preparado para el matrimonio”. Para los parsi de hoy, sólo estás “preparado” cuando posees una licenciatura universitaria, tienes un trabajo bueno y estable, y puedes comprar tu propia casa. Esto significa llegar a la treintena, cuando la fecundidad ya está declinando. Otra razón es que el 30% de la comunidad nunca se casa (Brara, 2013). Algunos hombres se quejan de que es imposible saltar todos los obstáculos que parece dictar el matrimonio. Se dice que las mujeres parsi tienen expectativas poco realistas y son demasiado caras de mantener, con el resultado de que un número creciente de hombres parsi se casan fuera de la comunidad. Otros simplemente prefiere el estilo de vida soltero.
Detrás de estas razones específicas descansa una razón más amplia: la occidentalización. Hace más de un siglo, los parsis adoptaron los valores occidentales de forma entusiasta: la emancipación del individuo, la sumisión a las expectativas de la economía de mercado y, a la inversa, una pérdida gradual de objetivos y prioridades colectivas. Este era el camino hacia la riqueza, y parte del trato se ha cumplido. Los parsis se hicieron más ricos, pero a un precio –la desintegración gradual de la familia y otros apoyos tradicionales para la supervivencia del grupo. El pacto es cada vez más “fáustico”.
Los parsi no están solos
Otras gentes han escogido el mismo camino. Las primeras fueron aquellas del noroeste europeo, que parecen haber experimentado una fuerte tendencia hacia el individualismo y un parentesco debilitado (Hartman, 2004; Macfarlane, 1978; Seccombe, 1992). En ese momento estaban mejor posicionadas para liberarse a sí mismos de los límites del parentesco y organizar sus relaciones sociales y económicas de forma diferente, en torno a las líneas que desarrollaría la economía de mercado. Con el fin de la Edad Oscura, los europeos del noroeste comenzaron a seguir esta trayectoria de evolución cultural, avanzando más y más en la dirección del liberalismo, el mercantilismo y la autonomía personal. Los beneficios fueron enormes, en unos pocos siglos, pasaron de ser semi-bárbaros en los bordes de la civilización a convertirse en los señores de la tierra. Y este impresionante incremento en poder geopolítico corrió paralelo con un impresionante incremento de la riqueza y el conocimiento científico. Los beneficios fueron tan impresionantes que muy pocas personas pensaron en los costos, o en el punto y final de la completa atomización social.
Otras gentes observaban, con admiración. La occidentalización parecía el secreto del éxito. En el siglo XIX, los judíos askenazís la abrazaron con el fervor de los nuevos conversos, empleando la Yiddishkeit como vehículo para difundir las ideas de la Ilustración –progreso, libertad y autonomía personal. Los japoneses se convirtieron durante la restauración Meiji, rechazada en los años 30, pero completaron el trabajo bajo la tutela de los Estados Unidos. En Rusia, la revolución bolchevique comenzó como un esfuerzo para acelerar la occidentalización, aunque más tarde cambió su curso bajo la presión de la autarquía y el miedo a occidente. En los años 90, con el fin del comunismo, Occidente se convirtió una vez más en el modelo a seguir.
Hoy, los judíos norteamericanos no ortodoxos poseen una tasa de fecundidad de tan sólo 1.3 hijos por mujer. Similares caídas de la fecundidad han ocurrido en otras partes, especialmente donde el colectivismo ha dado paso rápidamente al individualismo: Japón, Rusia, España, Alemania, Italia… la cultura moderna occidental es tóxica para la formación de la familia en la mayoría de las sociedades, pero sus efectos parecen ser más tóxicos en unas que en otras.
Diríamos que es triste pero inevitable, ¿No? Sólo si pensamos que la modernidad occidental es inevitable. En los últimos años, tanto Israel como Rusia han dado la vuelta espectacularmente a su fecundidad en declive, aunque continúan siendo sociedades modernas (Goldman, 2013; Karlin, 2014). Los incentivos económicos han sido un factor. Pero los cambios claves realmente tienen que ver con el reino de la cultura y la ideología, particularmente con el esfuerzo de establecer un nuevo equilibrio entre el individuo y la colectividad. Y por colectividad, no me refiero a las estructuras artificiales del estado, la ideología y la lealtad corporativa. Me refiero a las estructuras naturales de la familia, los amigos y la familia, y la etnia. Estas son las bases para el tradicionalismo posmoderno, incluyendo la parte del mundo donde comenzó la modernidad occidental.
¿Hay esperanza para los parsi?
¿Pero qué pasa con los parsis? Por ahora, la pioridad es hacer tiempo. El gobierno indio, para su reconocimiento, se ha embarcado en un proyecto ambicioso para elevar la fecundidad de los parsi a través de fertilización in vitro e incentivos para que las personas se casen antes. En las palabras del ministro para asuntos de las minorías K. Rahman Khan: “Este es un pequeño paso para pagar la deuda a la comunidad parsi por su contribución al país. No nos podemos permitir perder esta comunidad” (D’Silva, 2013).
Dar la vuelta al declive de la fecundidad será como apartar al Titanic del iceberg. Las tendencias actuales están perdiendo fuerza. Más aún, toda inversión de tendencia requerirá no sólo incentivos económicos sino también cambios en el más amplio ambiente ideológico y cultural, que se sustenta en su mayor parte fuera de la India y está centrado en el mundo occidental. Rusia e Israel son lo bastante grandes como para sostener sus propias culturas, pero este no es el caso de los parsi. A no ser que quieran ser como los amish o los judios jasídicos, bloqueando la cultura moderna occidental tanto como sea posible, deberán encontrar algún otro camino.
Si es que hay un camino.
Referencias
Brara, S. (2013). While there’s still time, The Hindu, October 17 http://www.thehindu.com/news/cities/Delhi/while-theres-still-time/article5240683.ece
D’Silva, J. (2013). Can India save its Parsi community with assisted reproduction? BMJ, 347:f7530 http://www.bmj.com/content/347/bmj.f7530.full?ijkey=vwHjjYILTGR9EDf&keytype=ref
Goldman, D.P. (2013). Israel’s demographic miracle, InFocus Quarterly, 7 (spring)http://www.jewishpolicycenter.org/4058/israel-demographic-miracle
Hartman, M.S. (2004). The Household and the Making of History. A Subversive View of the Western Past, Cambridge: Cambridge University Press.http://books.google.ca/books?hl=fr&lr=&id=Ynta0T8XCXgC&oi=fnd&pg=PR9&dq=%22household+and+the+making+of+history%22&ots=RKOGFT0iX3&sig=yJCKWta8-HpHsyfn1eLaCmbe26A
Karlin, A. (2014). The “normalization” of Russia’s demographics, The Unz Review, November 25 http://www.unz.com/akarlin/normalization-of-russias-demographics/
Macfarlane, A. (1978). The Origins of English Individualism: The Family, Property and Social Transition, Oxford: Blackwell
Parsinustan-ne Kahanis. (Stories from Parsi homeland)https://www.google.ca/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0CB0QFjAA&url=https%3A%2F%2Fzoroastriansnet.files.wordpress.com%2F2012%2F11%2Fvignettes-from-parsi-history-prospect-what-if.doc&ei=Dm_KVLCiLpKvyQSY7oGYCg&usg=AFQjCNEep6ipJOFicQXSgHBu7hdb6cz0QA
Seccombe, W. (1992). A Millennium of Family Change. Feudalism to Capitalism in Northwestern Europe, London: Verso. http://books.google.ca/books?hl=fr&lr=&id=MiTxtZI-pzUC&oi=fnd&pg=PP13&ots=E-rMsM8u-P&sig=ifA6uDqYFLomOGQwyBfNfrDKTpw#v=onepage&q&f=false